Propuestas presentadas para el Congreso General 1971

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Por Rescatado, 29.05.2024

Os envío las propuestas que en 1971 (ahora tengo 91 años) envié para el congreso del Opus Dei que se iba a celebrar.


Libertad de pensamiento

Tomar medidas para que haya verdadera libertad de pensamiento respecto a una serie de tesis sobre cuestiones doctrinales que no atacan la doctrina obligatoria del Magisterio, aunque no sea la más segura.

Libertad de pensamiento: opiniones personales del Padre

Estudiar la forma de evitar que el pensamiento que el Padre exprese a título de opinión personal, sea considerado en el mismo orden que el que expresa como portador del mensaje del 2 de octubre.

Libertad de pensamiento y expresión para los intelectuales de izquierdas

Estudiar la forma de que los intelectuales de izquierdas no se sientan inhibidos para opinar y para escribir, a causa de las normas establecidas para defender la seguridad doctrinal.

Cargos directivos: formación psicológica y pedagógica

Estudiar la forma de que los directores reciban cierta formación psicológica y pedagógica, para perfeccionarse, con sentido profesional, en su tarea de directivos y de formadores. Podría utilizarse el asesoramiento de servicios como el ICE, el DOPP (Departamento de Orientación Psicopedagógica), etc.

Cumplimiento de las normas: evitar cierto “legalismo”

Puesto que siempre convendrá continuar insistiendo en la importancia de cumplir todas las normas para poder santificarse, tener vida contemplativa, y perseverar en ello, parece conveniente estudiar la forma de evitar el peligro de que se caiga en una actitud legalista por la que se constituyen las normas más en fin que en medio, y no se busca ante todo la realidad de una vida interior que debe traducirse principalmente en frutos de amor a Dios y a los demás, hasta el sacrificio.

Vida de familia: tertulias

Estudiar la forma de que las tertulias, al mismo tiempo que constituyen un medio de formación para todos los de la casa, y una ocasión de darse los unos a los otros, no adquieran el aire rígido, organizado, de un acto común, sino que sean verdaderamente la desorganizada organización de una reunión de familia.

Formación doctrinal religiosa: Doctrina Social de la Iglesia

Teniendo en cuenta las sucesivas advertencias llegadas de Roma para proteger la seguridad doctrinal de los de Casa, y la conveniencia de acentuar la atención en aquellas cuestiones de las que aparezcan más desviaciones en el ambiente que nos movemos en cada ciudad, región, etc., creo que conviene tener en cuenta la presencia de una mentalidad liberal-capitalista en algunas personas de Casa y en muchos cooperadores, chicos de San Rafael, etc., por la influencia del ambiente.

De hecho ocurre que de cuando en cuando personas de la Obra, sin ninguna mala fe, pero con falta de formación doctrinal en esas cuestiones, desedifican a personas que les rodean por criterios y costumbres no compatibles con la doctrina social de la Iglesia, que aplican en su vida profesional. De ahí que sugiero la conveniencia de estudiar los medios para que todos los de Casa –de acuerdo con la capacidad de cada uno– posea un serio conocimiento de la doctrina social de la Iglesia.

Formación doctrinal religiosa de los sacerdotes: las colaciones

Sugiero que se estudie la posibilidad de ampliar notablemente el tiempo dedicado a las colaciones mensuales de los sacerdotes numerarios.

Por una parte, la nota que toca este tema da indicaciones de la seria preparación que debe hacerse por parte de los que exponen los temas; dice que aparte de buenos tratados generales hay que estudiar monografías sobre los temas correspondientes; recuerda la altura científica que deben tener las ponencias, etc.

Por otra parte en mi experiencia personal he podido observar, muchas veces, que la brevedad del tiempo asignado a la exposición de los temas se presta a improvisaciones, exposiciones sin matiz, omisión de las cuestiones más problemáticas, etc. Con frecuencia, cuando uno ha preparado a fondo el tema, se ve obligado a una exposición a un ritmo veloz y muy pendiente del reloj, con lo cual el tema resulta mucho más pesado e indigesto para los oyentes.

Sugiero la posibilidad de que se dedique toda una mañana, a tres cuartos de hora o media hora por tema, con cuarto de hora de intervalo, etc.; comiendo luego juntos para cambiar impresiones sobre experiencias pastorales, etc.

Formación doctrinal religiosa de los sacerdotes: bibliotecas

He podido comprobar, en los últimos años, que se tiende a producir una despreocupación en el cuidado de que en todas las casas haya una buena biblioteca de sacerdote. Y de haberla, la tendencia quede reducida a un bloque de obras –siempre las mismas– de Parente, Prümmer, etc., y la ausencia de obras más recientes y, sobre todo, de obras que toquen las cuestiones de última actualidad en materias teológicas, pastorales, y afines.

De hecho creo que las indicaciones sobre las precauciones a tener en cuenta en las lecturas motiva, aunque no debiera ser así, una inhibición de los sacerdotes a proponer nuevas compras, y una propensión en los directores a hacer aplazar la gestión, con el consiguiente estancamiento de este asunto.

Formación pastoral de los sacerdotes: la predicación

A propósito de las dificultades con que a veces se tropieza para llevar gente a los cursos de retiro –y también a los retiros mensuales– pienso que puede contribuir a ello la falta de suficiente calidad y preparación en la forma de predicar a veces los sacerdotes numerarios. Quizá pueda afirmarse que ha descendido el prestigio profesional de los sacerdotes en comparación con el que existía tiempos atrás.

Creo que habría que estudiar la forma de evitar un sobrenaturalismo, en esta tarea, con la tendencia a abandonar el empleo de todos los medios humanos previos.

Liturgia: lengua vernácula para supernumerarios, agregados y numerarias auxiliares

Propongo que se estudie la posible conveniencia de que todos los que en Casa no entiendan nada el latín –especialmente entre agregados y supernumerarios– tengan la Misa en lengua vernácula, para no entorpecer su participación inteligente en las oraciones y textos.

“Trasplantes” de diverso género: cuidados análogos

Habría que tener en cuenta que hay cambios de situación que pueden producir crisis semejantes a las que se producen a veces al cambiar de país y que, por lo tanto, exigen cuidados similares a los previstos en la carta del Padre sobre los “trasplantes”. Entre otros casos pueden citarse: los cambios de región o ciudad en un país, los cambios de persona encargada de las confidencias o charlas fraternas –y más si simultáneamente se cambia al confesor ordinario–, los cambios de encargo apostólico concreto, los cambios de trabajo profesional por razones internas, etc.

Posibilidad de una metodología más activa en los medios de formación

Habría que elaborar y aplicar cuanto antes una renovación de métodos en los medios formativos de las labores de San Gabriel y San Rafael, sin que hayan de suprimirse los medios tradicionales. Entre los medios nuevos –ya fomentados en otras ocasiones– debería ofrecerse una metodología más activa, con más participación, etc.

Vivir la caridad con los que se desvinculan

Habría que establecer unas normas para vivir mejor el espíritu de caridad fraterna con aquellos que se desvinculan de la Obra, particularmente cuando llevaban ya bastantes años, con la fidelidad ya hecha, etc. Evitar situaciones de dificultad económica injusta.

Dirección espiritual –confidencias o charlas fraternas– evitar los cambios excesivos

Los cambios excesivamente frecuentes de las personas que llevan la charla fraterna, y del confesor ordinario, como también del consejo local, motivan crisis y depresiones que se podrían evitar. Habría que estudiar la aplicación de criterios semejantes a “los trasplantes” a los que se refiere una carta del Padre.

Numerarias profesionales en crisis

La mayoría de las pocas profesionales numerarias que he conocido, o de las que me han llegado informes dignos de crédito, se encuentran en una situación de crisis. Me refiero a las que no tienen como trabajo profesional la atención de las administraciones, tareas internas de gobierno, o trabajos en alguna obra corporativa.

Mi experiencia comprueba que estas crisis, y bastantes defecciones, se deben más a un exceso de medidas preventivas –en nombre de la prudencia– que a su defecto. Esto las lleva habitualmente a no sentirse “gente corriente”, de la calle, como sus compañeras.

Vida de familia: peligro de convivencia con personas muy distintas

La experiencia demuestra que la convivencia en la vida de familia entre personas excesivamente distintas, como se da más en la sección femenina, dada la enorme distancia de mentalidad entre la mujer tradicional, casera, y la mujer moderna, muchas veces universitaria, y muy ilusionada en la vida profesional, presenta dificultades a veces graves, que pueden suponer una sensación de asfixia. Esto queda agravado cuando todo el consejo local participa de una mentalidad conservadora.

Los roces y tensiones entre madres e hijas presentan al menos, para éstas, las perspectivas de que a partir de cierta edad se independizarán; pero esta salida, como es lógico no se da en Casa.

Numerarias profesionales: flexibilidad de horario

Ver la forma de lograr que las numerarias que ejercen un trabajo profesional fuera de las administraciones, obras corporativas, y tareas de gobierno, se encuentren con la suficiente flexibilidad en los horarios de la casa, reuniones de familia, etc., para que esto no les resulte habitualmente un problema agobiante.

Ambiente de confianza: “escándalos”

Observo de cuando en cuando que, contra lo que siempre se ha dicho en Casa, las directoras “se escandalizan” cuando una numeraria, en la charla fraterna expresa con sinceridad salvaje algunas dificultades de su vida interior.

Esto le ocurre especialmente a este tipo de mujeres de la “vieja ola” que tendían a ser asépticas a las inclinaciones sexuales, y les choca no sólo una caída sino incluso una tentación.

Esto ha dado pie a veces a clasificar como en situación de peligro a gente que no lo estaba en absoluto, rodeándola de un clima desconfiado y sobreprotector que ha complicado gravemente su situación interior.

Confesor ordinario: libertad para acudir a cualquier sacerdote

Quizá habría que dejar más claro que las directoras no pueden dar pie a que una asociada que necesite tener una charla –o confesión– sobre asuntos de vida interior con un sacerdote de Casa distinto de su confesor ordinario, se sienta inhibida por notar que al hacerlo con naturalidad –sin preocuparse de que no lo noten– se producen manifestaciones de desagrado en dichas directoras.

Esperanzas

1. ¿Será posible que se renuncie definitivamente a hacer proselitismo con adolescentes, suprimiendo la figura del “aspirante” –que puede dar lugar a prematuros sentimientos de compromiso vocacional –aplicando, no sólo en Gran Bretaña, sino en todos los países, las sabias directrices que en su día estableció el cardenal Hume?

2. ¿Será posible que desaparezca definitivamente la sensación predominante en los jóvenes que solicitan la admisión, de que dudar de permanecer sería siempre una tentación de infidelidad a la voluntad divina? ¿Será posible que todos ellos tengan claro que solamente están experimentando un “tiempo de prueba” –sin ningún compromiso firme– para comprobar si pueden encajar bien en este camino? ¿Se logrará con ello mantener el respeto al tiempo de prueba que desde siempre ha exigido la Iglesia?

3. ¿Será posible que en dicha etapa de prueba, o incluso antes de pedir la admisión, los candidatos a vincularse puedan leer el contenido del Ius Peculiare Operis Dei, y sean informados –por la lectura o la vía oral– de los compromisos que adquirirán vinculándose, es decir, de sus futuros deberes y derechos?


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