Mi tiempo libre como Numeraria Auxiliar

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Por Raquel, 22/05/2024


En el mes de marzo de 2019 dejé la Obra, aunque no me notificaron que había llegado la dispensa hasta el mes de julio de ese año.

Me encanta leer, ver buenas películas, escuchar música y hacer deporte, aunque en realidad casi no teníamos tiempo para eso. Recuerdo especialmente la lectura de biografías, novelas, ficción, pero obviamente todo estaba censurado. Concretamente, menciono que la colección de Harry Potter estaba en los centros en los que estuve, al igual que Las Crónicas de Narnia, los libros de Pepe Milla (Guatemala), entre otros...

Quiero hacer referencia a Harry Potter porque actualmente me doy cuenta de que el mensaje de los “elfos domésticos” estaba claro y ante nuestros ojos, pero yo entonces no lo veía; las numerarias Auxiliares trabajábamos sin paga, ocultas para que no nos vieran durante la limpieza, mientras cocinábamos, etc. Cuando cometíamos un error debíamos pedir (autocastigo) mortificación extraordinaria, además del cilicio (que cuando era necesario había que usarlo hasta 5 horas o más) y las disciplinas. Esto mismo era lo que hacían los elfos domésticos en Hogwarts y en las casas de las familias de alta alcurnia.

Me desvié un poco del tema al que quiero referirme, pero ahora lo retomo…

A raíz de mi gusto por la lectura, en muchas ocasiones “tuve” que confesarme por haber leído por la noche después del examen de conciencia, durante el “tiempo de la noche”. Los siete libros de la saga me los leí siete veces cada uno y recuerdo correr entre actividad y actividad para leer por lo menos dos minutos y así poder seguir disfrutándolo.

En los centros, además de una biblioteca, había unos libros en Dirección que tenían que “dormir” en su lugar y no podíamos llevarlo a la habitación. Y como es de conocimiento de todos, debíamos consultar lo que leíamos, casi hasta el periódico.

Diariamente, la directora debía revisar el periódico para aplicar la censura y con frecuencia le faltaba el tiempo para hacerlo, con la consiguiente “falta de periódico” para ese día. Por ese motivo, en muchas ocasiones, no nos enterábamos de noticias importantes. Recuerdo que salió la noticia acerca de un sacerdote que en Estados Unidos había abandonado su ministerio. La directora me llamó discretamente, me lo comentó porque supongo que pensaba que por mis hermanos sacerdotes me enteraría de alguna manera, cosa que jamás hablábamos con ellos.

Con el tema de las películas recuerdo especialmente que la película “Los coristas” o “Los chicos del coro” la primera vez que la vi me gustó por las canciones. Tiempo después, me dieron el encargo de organizar las tertulias del centro y sugerí a la directora proyectar esa película. Su respuesta fue tajante: solo la pueden ver las Numerarias Auxiliares mayores que ya tienen un criterio formado. Con la gente joven no era conveniente “porque se confundirán y pueden creer que hacer limpieza es un castigo”. Efectivamente, en la película el castigo para los niños era limpiar baños y suelos, con lo cual esto podría causar problemas en la vida diaria del centro.

Como mencionaba al inicio, me encantan las películas. Veíamos una al mes y eso me daba felicidad, pero durante los tres años que estudié el profesorado únicamente vi las del curso anual, porque aprovechaba a estudiar a la hora que se proyectaba la película. Sí era frecuente ver documentales o tertulias en las que, por supuesto nos dormíamos todas. ROME REPORTS es una Agencia de Noticias para TV que está llevada por personas de la Obra y se paga la suscripción. Era habitual que lo compraran en algún centro y luego compartían la contraseña a sus “amigas” o con las numerarias que congeniaban, para ahorrarse el gasto.

El tema de la Música era totalmente aburrido porque había un único Cd, el de “La Oreja de Van Gogh” (que eran aceptados porque eran ex alumnos de la Universidad de Navarra) y algún otro que se ponía todo el tiempo, independientemente de que nos gustara o no. En varias ocasiones también tuve que confesarme por haber puesto la radio mientras regresaba de mis viajes. Era de las pocas Numerarias Auxiliares que conducía automóvil y con frecuencia por el calor, el tráfico pesado y la falta de horas de sueño, busqué música para no dormirme mientras conducía. Al reflejarlo en la confidencia me dijeron que el sueño se combatía mejor rezando partes del rosario, estampas al fundador, al doctor Cofiño, etc. Por milagro de Dios, en más de una ocasión no sufrí un accidente, porque definitivamente estaba dormida mientras conducía por seguir las indicaciones de ir rezando. Tuve la oportunidad de escuchar música variada cuando, en la ciudad pequeña en la que estuve, iba a hacer las compras del supermercado y escuchaba la música que se ponía allí, por eso me encantaba ir de compras.

Ya en los últimos años, a otra Numeraria Auxiliar y a mí nos encargaron el preparar las tertulias de la noche, especialmente cuando eran de cantar en Karaoke y videos cortos graciosos. Teníamos que tomarnos el tiempo para revisar y determinar si había que censurarlos. Sin previo entrenamiento, ya estábamos capacitadas para saber que sí y que no según los criterios establecidos: no hombres guapos y jóvenes, entre otras restricciones. ¡Era pecado ver hombres!

En conclusión, casi no podía disfrutar lo que me gustaba excepto a escondidas (supuestamente) para después, terminar confesándome.


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