La mentira y el Opus Dei
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Por Jgomez, el 2.02.2026
Voy a hablarte de la mentira no como falsedad puntual, sino como sistema.
- La mentira central: “Aquí todo es libre”. Esta es la mentira fundacional. El Opus afirma: nadie es obligado, todo se hace libremente, cualquiera puede irse cuando quiera. Psicológicamente, esto es falso aunque nadie te ate físicamente, porque: la información es incompleta, el miedo está inducido, el coste de irse está oculto, la libertad real está condicionada. Libertad sin información no es libertad. No es una mentira dicha una vez. Es una mentira sostenida en el tiempo.
- Mentira por omisión: no decirlo todo (la más frecuente). El Opus no suele mentir diciendo lo contrario, sino: no explica consecuencias reales, minimiza compromisos, diluye decisiones clave, retrasa la verdad hasta que ya estás dentro. Ejemplos típicos: “Esto no te obliga a nada” (cuando sí obliga). “Es solo una ayuda espiritual”. “Ya lo verás con el tiempo”. “No hace falta entenderlo todo ahora”. En psicología esto se llama engaño progresivo.
- Lenguaje que distorsiona la realidad (mentira semántica). El Opus cambia los nombres de las cosas: Control por acompañamiento. Obediencia por Confianza. Aislamiento por Cuidado. Culpa por Exigencia evangélica. Miedo por Prudencia. Sumisión por Amor a la vocación. Esto desorganiza la percepción. No sabés si algo te duele o “te cuesta porque es santo”. Eso es gaslighting lingüístico.
- La mentira interiorizada: cuando empezás a mentirte a vos mismo. Esta es la fase más dolorosa. Después de años: negás lo que sentís, justificás lo injustificable, minimizás el daño, explicás el abuso como “bien espiritual”. Frases internas típicas: “No es para tanto”. “Soy sensible”. “Esto es por mi bien”. “Dios lo quiere así”. El sistema ya no necesita mentir: vos sostenés la mentira desde adentro.
- La mentira sobre Dios (la más grave). El Opus presenta un Dios que: pide lo que la institución pide, avala lo que la autoridad decide, castiga la duda, bendice el sacrificio que anula. Psicológicamente: Dios se vuelve el garante de la mentira. Eso es devastador, porque: no podés discutir, no podés contrastar, no podés apelar a algo superior. Cuando todo viene “de Dios”, la mentira queda blindada.
- La mentira sobre el daño: “a nadie le pasa”. Cuando alguien sufre: se individualiza el problema, se patologiza a la persona, se niega el patrón. Frases típicas: “Eso no es lo normal”. “Nunca lo oí”. “A otros les hizo bien”. “Es tu carácter”. Esto borra la experiencia colectiva y te deja solo con tu dolor.
- Por qué decir la verdad al salir duele tanto. Porque al salir: se cae el relato, se reordena la memoria, lo que parecía virtud aparece como abuso, lo que parecía amor aparece como control. Y eso duele más que seguir engañado. Por eso muchas personas tardan años en decir: “Me mintieron”. No por ingenuidad: por lealtad traumática.
- Algo muy importante que quiero decirte: La mentira más grande del Opus no es lo que dice, es lo que te impide decir. Cuando recuperás la palabra: la mentira pierde poder, la culpa se debilita, la identidad vuelve.
Una frase para cerrar: Una institución que necesita medias verdades no puede sostener la verdad completa. Decir “hubo mentira” no es resentimiento, es recuperación de la lucidez.