Las víctimas del Opus Dei solicitan descanso

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Por Canencio, 12 de marzo de 2010


A la atención de cualquier católico que pueda estar interesado. Este escrito es una queja que solo destila dolor, si alguien se siente agredido debe examinar su conciencia para ver si acaso se está perturbando melodramáticamente en un falso modo medroso.

Cuando Caín asesinó a Abel destruyó a una cuarta parte de la humanidad y sus padres Adan y Eva no aparecieron para reprocharle su crimen, por eso le increpó el Señor de las alturas. “Vayomer Adonai mah ashitáh kol demei akhikháh tzoakim elai min haadamáh.” Y dijo el Señor ¿Qué has hecho? El clamor de la sangre de tu hermano me reclama desde la tierra. Génesis 4.10-11.

A lo largo de su historia, el opus dei ha trastornado la vida de casi un millón y medio de católicos y estas víctimas apenas han encontrado jueces terrenales que les puedan reparar. Muchos comunicados en la web opuslibros.org. describen sobradamente las torturas y congojas que han padecido injustamente los sobrevivientes a esta congregación...

El opus dei ha proclamado que ciertos laicos reciben una específica vocación divina para ejercitar una imposible vida contemplativa, cuya improbable perseverancia les predestinará hacia una salvación inevitable. Esto es una grave inconsistencia teológica pues toda la humanidad está llamada a la salvación y no existen señales universales de predestinación. El opus dei ha planificado una organización cuyos fundamentos teológicos son irreales y al controlar estas actividades salvíficas ineficaces con vigilancias espurias con reproches infundados y con censuras crueles en sus miembros acaba lastimándolos. Esta organización fraternal cristiana maltrata a muchas personas piadosas al inspeccionar en sus conciencias ciertas conductas cuya materialidad moral carece de una mínima venialidad moral y les obliga a auto recluirse en una prisión interna llena de remordimientos inconsistentes. Este mecanismo siniestro que induce autoagresiones involuntarias se da entre sus miembros justo porque son verdaderos creyentes y es un especial paradigma de crueldad acontecido en la Iglesia Católica durante el siglo XX. Este singular fenómeno doloroso puede ser nombrado como la REJALGACIÓN DEL OPUS DEI debido al exterminio de la sincera Fe y del bienestar moral en muchos fieles de la iglesia católica. Las personas que han sufrido suplicios en esta institución son víctimas especiales que merecen descansar. En el opus dei rejalgante, se pueden distinguir tres tipos de asociados: las víctimas absolutas, las víctimas victimarias que hacen sufrir y los estrictos verdugos.

Las crueles sensaciones del presidio rejalgante

El primer instante del rejalgar se siente como una clavazón insostenible, como un respirar que no ventila, como un estrechamiento del espacio contiguo que oprime, encorseta y aplasta. El rejalgar es el brote de sudor que se atasca en la piel espesa, es la boca que no balbucea, es el diente que rechina, es un vientre que se entornilla, es la nausea impenitente, el ojo que no mira y el paso detenido porque se vive una horrorosa soledad que rebota retumbante en un duelo por la sangre perdida. El rejalgar hiere como esa cornada solitaria que comprueba como aquella mujer buena que le exhaló a uno de sus entrañas no alimenta y a aquel padre el que enseñaba a patinar en el parque, aquel que mostraba la real singladura del tiempo, ya no ampara. Pues el rejalgante está solo desacompañado de toda compañía, empañado en el paño inaccesible de sus lúgubres lagrimas que a nadie afectan. Porque el rejalgante está rotundamente aislado, atrapado por la trepidante carcoma del miedo. El rejalgante está apagado ciego de toda luz, está desencendido de toda temperatura, está tiritando en el horrendo frío que le desfigura.

El rejalgar es la pesadilla madrugadora, la que rememora el interrogatorio censurante, la conversación que reprocha, la interpelación que amenaza, la vigilancia que condena y ese mal sueño arrolla al palpitar de las entrañas del rejalgante para que renueve con vehemencia el sentir que no respira, para que su cabello se desondule, para que el despertado tiemble de pánico en su angostura porque ya ningún pan sagrado es capaz de consolarle, se lo han impedido los impuros sembradores del odio.

El rejalgar es el silencio ante las quejas del que sufre porque de antemano el rejalgante está ya derrotado, han venido ciertos sicarios del espíritu se lo han llevado y lo han devuelto vencido, tronchado, feo, deslucido, impregnado de tanta gangrena que el mirarse en el espejo un gran rubor viene a repugnarle. El rejalgar es el relampagueante insomnio que obsesiona al imaginario impaciente de una mente que fabula figuras infernales, el rejalgante desea merecer a ciertas alucinaciones vulnerantes pues así consigue superar el suplicio que padece; porque inevitablemente está muerto en vida.

La naturaleza de los daños rejalgantes

A muchos fieles católicos se les ha coaccionado a aceptar una vocación ineficaz que ha detenido su natural y libertario progreso vital en su Fe. A muchos fieles católicos se les ha vigilado con interrogatorios semanales sobre el cumplimiento de normas ascéticas ineficaces que han perturbado su confianza en Dios. A muchos fieles católicos se les ha obligado a exiliarse de sus territorios de origen para no atender a los más necesitados de la tierra en los nuevos lugares, haciéndoles desesperar de Dios. A muchos fieles católicos se les ha obligado a realizar trabajos fatigosos sin ser remunerados forjándoles una seria desconfianza en Dios. A muchos fieles católicos se les ha destruido su natural vida familiar consanguínea provocándoles una pérdida de la presencia de Dios. Ciertos fieles católicos han alcanzado una muerte prematura e innecesaria en esta fraternidad.

En la rejalgación del opus dei, se han perpetrado daños económicos debidos al expolio patrimonial que muchas familias han sufrido ya que han sido forzadas a donar bienes en beneficio de sus hijos vinculados a esta institución, se ha rapiñado la hacienda personal de sus afiliados exigiéndoles unas aportaciones dinerarias mensuales y se ha estafado a muchos asociados reteniéndoles la justa compensación económica que debían recibir a cambio de sus trabajos internos.

En la rejalgación del opus dei, se han consumado escándalos y daños de conciencia a las familias y a los socios con desinformaciones intencionadas, con escándalos teológicos y con coacciones morales. En la rejalgación del opus dei, se ha acosado a sus miembros atribuyéndoles falsamente comportamientos desleales hacia Cristo. En la rejalgación del opus dei, se ha amenazado severamente a sus asociados con perder la salvación eterna. En la rejalgación del opus dei se ha fomentado el mutuo chivatazo entre sus miembros. En la rejalgación del opus dei, se han infligido graves daños al honor, de las familias y de los socios con injurias y calumnias. En la rejalgación del opus dei se han ocasionado daños físicos a los socios obligando innecesariamente a usar cilicios, exigiendo el empleo disciplinas y se ha favorecido entre sus miembros una cierta enemistad particular que ha propiciado muchas enfermedades psicosomáticas. En la rejalgación del opus dei, se ha destruido con reproches baladíes, con censuras injustas y amenazas ilícitas la buena autoestima que merecen todos los hijos de Dios. En la rejalgación del opus dei, se ha llegado a estimular la autodescomunicación de la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana a fieles bautizados que se vincularon a esta institución eclesiástica con su mejor voluntad.

La naturaleza de las víctimas absolutas de rejalgación

Las víctimas absolutas de rejalgación son los fieles católicos enteramente pasivos que no pueden defenderse porque carecen de todo poder en la organización. Pertenecen a esta categoría en especial las numerarias auxiliares pues se las captura con el único objetivo de servir a los asociados de casta superior lavando sus ropas, limpiando sus aposentos, mientras ellas duermen en míseras celdas incómodas. A las numerarias auxiliares se les impide cultivar su vida intelectual, apenas consiguen momentos de descanso en su continuo trajinar, están condenadas a no prosperar en sus empleos, mientras una continua vigilancia les impide cultivar su intimidad y se las degrada en su autoestima al vestirlas con trajes heredados o ropas de no muy alta calidad.

Sufren también una inmolación excelsa los fieles cristianos que son conducidos con un proselitismo forzado a incluirse en la fraternidad. Mediante esta singular fiebre proselitista se ha presionado a mucha gente joven con falsas promesas de ciertas compensaciones espirituales para que ingresen en la organización, sin ningún discernimiento vocacional y sin tener en cuenta los posibles efectos negativos que pudieran sufrir.

Son igualmente víctimas inermes los socios que carecen de cualquier encargo organizacional pues se les introduce en un continuo remordimiento con inconsistentes escrúpulos de conciencia y con una minuciosa contabilidad de falsos errores y espurias defecciones morales. La deformada dirección espiritual que vigila el cumplimiento de materias morales no pecaminosas introduce a todos los socios en un penal interior lleno de remordimientos donde los directores actúan como guardianes exigentes que fustigan a los reos con reproches y censuras timoratas. Resultan como inevitables mártires colaterales de estos atropellos las familias de todos los que se asocian a esta institución.

La naturaleza de los víctimarios de rejalgación

En la rejalgación del opus dei, los estrictos verdugos son los socios enteramente activos que no detienen su capacidad de daño pues carecen de freno moral ya que han retorcido los fundamentos éticos del catolicismo con ciertos argumentos teológicos que bordean la heterodoxia. Ellos han diseñado un inconsistente modelo de moralidad católica de tal manera que si un asociado no funciona tal como ellos lo han trazado, entonces hay que hacerle ver qué norma organizacional espuria no ha sido respetada. Los verdugos proclaman que la esterilidad es señal de que no se cumplen las normas y costumbres “como está previsto”. Y la raíz de cualquier incumplimiento es siempre el orgullo, el egoísmo o la pereza de la víctima asociada. Los verdugos mediante especiales escorzos intelectuales han convertido a ciertas conductas carentes de toda culpabilidad moral, en graves pecados mortales. Se pueden encontrar a estos azotadores despóticos por un lado en el fundador junto con los sucesivos presidentes generales y de otro lado, no solo se les puede hallar entre los vicarios, los consiliarios y los comisionados de todas las regiones donde está instalado el opus dei, sino que también se les puede descubrir entre los directivos de las delegaciones, de los centros de estudios, de los colegios, clubes y residencias. En la rejalgación del opus dei, el resto de los asociados son víctimas victimarias que en mayor o menor cuantía también hacen sufrir a los demás.

Los lugares de rejalgación

Los colegios, el opus dei tiene establecidos por todo el mundo muchos centros educativos donde se imparte formación primaria, instrucción secundaria y estudios profesionales donde a chicos de trece, catorce y quince años se les induce a ser nuevos prosélitos. Estos colegios con pocas excepciones suelen ser elitistas, imparten doctrinas obsoletas y no son mixtos. El opus dei junto a los colegios de enseñanza mantiene por todo el mundo una red paralela de clubes infantiles y juveniles donde se realiza proselitismo. Un club es un local físico, donde se organizan competiciones deportivas, actividades culturales, juegos, excursiones y convivencias para muchachos. Los colegios mayores del opus dei también están establecidos con fines proselitistas. Los estudiantes universitarios que residen allí reciben clases, charlas, meditaciones, convivencias y distintas actividades culturales, al tiempo que se benefician del ambiente ordenado y bien cuidado que propician las numerarias auxiliares. En las universidades vinculadas al opus dei la implicación con la institución depende de los estudiantes, pues sólo se realizan algunas tutorías obligatorias, en las que "sondean" a los alumnos con vistas a un posible proselitismo. El centro de estudios es una residencia universitaria donde los socios célibes numerarios pasan sus dos primeros años después de incorporarse al opus dei para recibir cierta instrucción peculiar propia de un bienio de asignaturas filosóficas. Existen ciertos centros que atienden a los socios casados donde residen ciertos miembros algo mayores, suelen ser domicilios muy acomodados donde no falta ningún detalle. El colegio romano de la santa cruz es una institución palaciega situada cerca del Vaticano donde se forman los futuros sacerdotes numerarios y a la vez se muestra como sede de la presidencia del opus dei.

Las reparaciones debidas a la rejalgación perpetrada

Todas las víctimas deben ser liberadas de los profundos involuntarios sentimientos de aversión hacia sus verdugos y algunas víctimas además deben ser reparadas de los involuntarios sentimientos de desesperanza en la Iglesia católica. Las víctimas necesitan que los verdugos les pidan perdón para descansar y poder liberarse de una indeseada animadversión que les han inyectado por un lado los que han cometido atropellos y por otro lado los que se han evadido de defenderles. El opus dei debe reparar la rejalgación cometida censurando públicamente a los estrictos verdugos. El opus dei debe reparar la rejalgación cometida restaurando las economías de las víctimas expoliadas. El opus dei debe reparar la rejalgación cometida regenerando a las conciencias de las víctimas gravemente escandalizadas. El opus dei debe reparar la rejalgación realizada restableciendo en las víctimas su fama dañada. El opus dei debe reparar la rejalgación ejecutada curando en las víctimas las enfermedades provocadas tanto físicas como psíquicas. El opus dei debe proclamar en público que la vocación de un muchacho de quince años es un acontecer accidental en la vida de un laico que nunca ha sido llamado ab initio et antea saecula tal como lo expresan las palabras de Benedicto XVI “Dios te salvará, pero no de la manera que te imaginas”. El opus dei debe proclamar en público que ningún camino de santidad escogido por un fiel católico es más excelso que otro. El opus dei debe proclamar en público que sus normas y costumbres no son señas de ninguna predestinación inevitable. El opus dei debe proclamar en público que su fundador no merece culto de latría. El opus dei debe proclamar en público que los vínculos de una fraternidad católica no son superiores a los parentescos de sangre que se establecen en una familia. El opus dei debe proclamar en público que los pecados de pensamiento nunca son sentimientos involuntarios. El opus dei debe proclamar en público que ha escandalizado a fieles católicos de buena voluntad. El opus dei debe proclamar en público que ha lanzado maldiciones contra fieles inocentes. El opus dei debe proclamar en público que ha abusado de las economías de sus miembros. El opus dei debe proclamar en público que se ha apropiado indebidamente de las gracias concedidas por Cristo únicamente a sus apóstoles.



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