El machismo del Opus Dei: Difference between revisions
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==Las numerarias auxiliares== | ==Las numerarias auxiliares== | ||
<u>'''Las numerarias auxiliares'''</u> (en adelante nax). | |||
No tengo palabras, en serio. Es que no sé ni por dónde empezar. | |||
Ya el mero hecho de que un señor, sacerdote por más señas, haya instaurado oficialmente que ser sirvienta de una casa, de una casa pretendidamente normal, donde viven seglares pretendidamente normales, es una vocación divina específica, me saca los ojos de las órbitas. Que este señor se predique inmerso en medio del mundo, se considere un adelantado a su tiempo, y lo haya establecido en pleno siglo XX, no tiene nombre. Que tal disparate perdure en el siglo XXI… Es que se me llevan los demonios. Es inaudito. | |||
Es que me llamaba la atención hasta cuando estaba dentro (que me lo contaron cuando llevaba ya años de numerariez, así que algo de conciencia de que eso es raro, sí que había). Y eso que yo daba por sentado, ilusa de mí, que tenían su sueldo, su nómina y su alta. Vamos, lo contrario ni se me paró en mientes. Ni por el forro. Yo me fui del OD ([https://opuslibros.org/PDF/Es%20nulo.pdf me fueron]) presuponiendo que las nax eran empleadas legales, cobraban, y cotizaban como las que más. Me he desayunado de lo contrario, como tantas otras personas, leyendo los testimonios de la web. | |||
Que hoy en día las nax estén dadas de alta en Seguridad Social y se les pague un salario, a efectos del argumento que estoy tratando ME DA IGUAL. En primer lugar, el que todos los “defensores” de tal estado de cosas insistan, repetidamente, en que “ahora ya no es así”, implica que '''de toda la vida SÍ era así'''. Me da igual que ya no sea así. Me sigue sublevando. No sólo porque, además, [http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28456 en palabras de Mediterráneo], ni una sola, ni una, está de alta por las horas que trabaja realmente, ni cobra todas las horas, ni, en la práctica, pueden tener tranquilamente su dinero en el banco. El suyo. El ganado con el sudor de su frente (literalmente). Sino también porque, el que estén dadas de alta en Seguridad Social AHORA (que, como dice la misma Mediterráneo infinidad de veces, se han visto obligados, no les ha quedado de otra, en ningún momento han “visto” que hubieran obrado mal, y decidido “vamos a hacerlo bien”) … Este “ahora” ¿desde cuándo dura? Porque [[Mis vivencias en el Opus Dei como numeraria auxiliar|hay testimonios muy recientes]], [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28553 recientes digo], de quien era nax hace pocos años, y todavía no se las daba de alta ni se les pagaba sueldo. [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=27192 Incluso de menores]. En los casi 100 años de la institución se ha dado de alta a las nax cuando se han visto obligados por factores externos. Y eso ha sido cuándo ¿en los últimos 5 años? ¿6? ¿7? Claro, claro, qué buena pinta tiene eso de tener esclavas domésticas durante décadas y décadas, hasta hace nada. Ni apariencia de desigualdad tiene. Es de una justicia prístina y refulgente. | |||
Pero es que además, por grave que sea eso, que lo es, y mucho, la cuestión de fondo es otra: ser sirvienta es un trabajo, UN TRABAJO. ¿No es capaz de entender esto el paladín del trabajo profesional en medio del mundo, el intrépido adelantado a su tiempo? ¿Es tan difícil de entender? Que se le quiera dar importancia a un trabajo oculto, callado, y que facilita mucho la vida a los demás, me parece superbién. Muy requetebién. Todo lo que vaya en ese sentido tiene mi apoyo. Vamos a reivindicar a las sirvientas, y ya de paso a todo el servicio doméstico, del tipo que sea, a las madres sacrificadas, a los padres comprometidos, y a los abuelos/as que sacan adelante la vida cotidiana de las familias. Todo lo que queráis. Poco me parece. Pero es un trabajo, no una llamada celestial. Es una tarea, no una identidad. Ni siquiera una virtud. Es una profesión, de lo más profesional si la quieres profesionalizar (el profesionalizador que la profesionalice, buen profesionalizador será), pero no es una vocación específica de carácter sobrenatural. Tal consideración carece totalmente de sentido. | |||
Si una nax, cual es la teoría, es un miembro más del OD y tiene la misma vocación que todos/as, esto es, es una cristiana corriente que según la versión oficial ([https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28398 ''aka'' “la tapadera”]), se santifica en su vida ordinaria con su trabajo, el servicio doméstico, pues entonces no hace falta instituir las nax. Eso pueden hacerlo numes, agdas, supers, o nada en absoluto (siempre en femenino, ''bien entendu'', estamos “razonando” dentro de la mentalidad fundacional). | |||
Si por otro lado estamos hablando de una cristiana que se santifica específicamente con ese trabajo como servicio necesario e imprescindible para el OD (criterio fundacional más arriba relatado), entonces… ¿Por qué no hay también la nadmin? La administradora también da ese servicio en el OD. Es igualmente necesaria, hace un servicio a la Sección de Varones (en adelante SV) de tipo doméstico, de la misma naturaleza que el de la nax. También el fundador vio su necesidad. Tendría que haber establecido una vocación específica de nadmin, y no el trabajo profesional de administradora, que se puede coger y se puede soltar. La numeraria puede dejar de ser administradora (por difícil que sea en la práctica, poder, puede), no lo tiene en su ADN sobrenatural como la nax. (Nunca una nax será otra cosa. Ni siquiera “promocionará” a administradora. Criterio ''dixit''.) | |||
Y, ya que es así, que la nax existe porque se trata de un servicio necesario para el OD, ¿por qué no se hace con otros servicios igualmente necesarios? ¡Anda que no hacen falta en el OD servicios! Un servicio de cuidadoras-asistentes/enfermeras, sin ir más lejos. ¡Con la cantidad de gente mayor que hay para atender! Cada vez más. Y teniendo taitantosmiles de miembros, ¿no les hace falta un servicio médico? Y toda esa gente, ¿no come? ¡Pues habrá que instaurar una vocación diferenciada! (gracias doy al Cielo de que nadie lo haya “visto”, [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28439 porque entonces me habría tocado]). ¿Y no se trasladan? ¿Por qué no hay vocación de numes dedicadas al transporte? Y ahora que lo pienso, ¿no era una necesidad perentoria “envolver el mundo en papel impreso”? ¿Por qué no hay numeriodistas? | |||
Sí existe la nax, una subespecie de nume identificada y definida por su profesión. Pero no existe la nadmin, ni la nenfermera, ni la numeproveedora. Si la nax tiene sentido por el servicio a los miembros, un servicio que se considera necesario, la nenfermera tendría todo el sentido, dado que siempre hay y habrá enfermedades y gente mayor, y la numédico también. Y ya que hace falta comer (necesidad de la que son conscientes y por eso se creó “Gestoría” en todas sus formas en las distintas deles), ¿por qué no conseguir los productos desde su origen? Y de ahí nacería el nagricultor y el nganadero (vamos a poner que también los chicos tienen que arrimar el hombro). Y ya que se necesitan casas y por eso existió (¿aún existe?) “Incodesa”, pues habrá que establecer las vocaciones específicas de ncarpintero, nherrero y nalbañil. Y nchófer. Y nmecánico. Y nelectricista. Y así sucesivamente. Todas con una llamada divina muy concreta, específica. Hay que llevarlo en el ADN de la propia vocación. No se vale ser nchófer por la mañana y numeriodista por la tarde. No se puede pasar de nagricultor a nelectricista. (Vale. Voy a dejar de divertirme ya). | |||
Ah, '''¿que no se trataba de numerarizar lo que son simples profesiones?''' Pues es que ser sirvienta es meramente eso, una profesión. Y una que no imprime carácter. Como mucho algunos días te puede poner de mala leche (de mal carácter). Pero un status sobrenaturalmente establecido, no es. | |||
¿Podemos hablar ahora de que el modelo de vida en los centros es un modo de vida rancio y caduco? Es otra cosa que me saca los ojos de las cuencas. En OL se ha hablado del tema, y, según varias fuentes, el fundador tomó el modelo de lo que vio en casa de la marquesa de Mac-Mahon, donde servían doncellas de guante blanco y uniforme negro con cofia, puños y delantal almidonados. ¿En serio? ¿En serio? ¡A ver si va a ser verdad que lo de vivir como marqueses '''no era tan sólo una expresión'''! ¿Es este el modelo de cristianos corrientes en medio del mundo? ¿Este? ¿Es esta conducta y estos modos marquesiles de lo que hemos de tomar ejemplo? ¿Es esta gente la que tiene que orientar la vida de los demás? Seguro que no dan ningún consejo descabellado, como, yo qué sé, que para hacer la oración de la tarde basta con decirle a tu secretaria que no te pase llamadas durante media hora. (De dónde habré sacado yo este ejemplo, qué cosas me invento. [[La espiritualidad del Opus Dei|Gervasio: ver punto 3º]]) ¿Es lo corriente en las casas en la segunda mitad del siglo XX tener un servicio interno del calibre del que han tenido? No hablo de ahora, aunque hay centros en los que todavía les dura. (y ya les gustaría continuar de igual modo generalizadamente ¡anacronismos a ellos!). Pero lo cierto es que actualmente es insostenible debido a la escasez de nax, y porque al servicio externo le daría la risa floja si les hacen ponerse cofia, delantal y guantes para servir la mesa. Eso si no salen corriendo por sospecha de fetichismo. | |||
¿Podemos hablar también de este problema, generalizado en el OD, que está en el origen de todo ello? El de que las inclinaciones, opiniones, vivencias particulares, y el modo de ver las cosas del fundador (anclado en la primera mitad del siglo XX español), se convirtieron en norma en el OD. Por este derrotero hay cosas extremadamente mal hechas, como dar valor a la imitación de costumbres de su familia (y ya que estamos, a personas de su familia). Proyectar su personalidad en todo: las normas de piedad, la decoración de las casas, el apostolado de la coacción, el reglaje milimétrico de las vidas… El fundador estaba impregnado de pareceres que responden a su carácter, a su paisanaje, a su experiencia social, a sus frustraciones particulares. Estos pareceres tan personales se imponen por encima de todo. Por encima de la realidad social. Por encima de lo que es justo. Están por encima de las personas. Por encima de las circunstancias de esas personas. Como producto de ello, se dan actuaciones muy injustas, incluso crueles (hay testimonios de nax en esta web y fuera de ella que ponen los pelos de punta), Y un profundo anacronismo en el estilo y el modo de actuar que impregna el OD hasta hoy en día. | |||
[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=27035 Aquilina] aúna muy bien el sinsentido de que ser nax sea una vocación específica y la adopción de ese modo de vida trasnochado: “''Ahora, no tengo problema en admitir que esto haya pasado por las circunstancias históricas en las que vivimos hace 50, 40 o tan sólo 30 años. En cambio, que esto sea voluntad de Dios, dentro de una institución que se jacta de haber llegado con cien años de antelación, no lo admito en absoluto, y me escandaliza que sigan con este argumento –con el que pretenden además seguir con esta praxis- como si nada, atrasando parece que al infinito el momento de pedir perdón y reconocer tanto mal provocado.''” Los [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=28557 recientes acontecimientos de Irlanda], ponen de manifiesto la actualidad de este enunciado. | |||
Hay un aspecto de las nax que explica muy bien Gervasio (siento no encontrar el artículo ahora): a las numerarias dedicadas al servicio doméstico se las instrumentaliza. Ellas no han de ejercitar el apostolado en el medio del mundo, en su profesión y desde su profesión. No se busca de ellas que ejerciten el apostolado propio de su profesión, sino que sean útiles lavando, planchando, cocinando y limpiando. Las nax se limitan a fregar, cocinar, coser, hacer la colada, servir el comedor, abrir la puerta, etc., en el mayor silencio posible. Se busca su utilidad, pero es esta utilidad lo que les impide hacer apostolado. Hacen el mismo apostolado que la lavadora, la plancha y el aspirador juntos. Con el resto de profesiones no se permite esto. | |||
Como seguramente más de una y más de dos se dieron cuenta de este sinsentido (que parece una tomadura de pelo), pues entonces se inventó aquello tan lucido del “apostolado de los apostolados”, una cosa muy poco esquizofrénica que cualquiera puede entender. Cero alienante. Qué pena y qué lástima que ese apostolado tan de ahí, al fondo, pero que muy en el fondo, coincida tan exactamente con la conveniencia de una serie de personas que viven considerablemente cómodas, siguiendo el modelo marquesil. Si no, hasta hubiera colado. | |||
Balzac lo expresaba así de crudamente: “''La mujer casada es una esclava que hay que saber poner sobre un trono.''” (en ''Fisiología del matrimonio''). Pues esto es lo mismo. La nax es una esclava atada a un centro, una esclava de la gleba. Para que esté contenta y no dé guerra, vamos a decirle que ella es la más importante. Verás qué bien. | |||
Vamos a hablar claro. El problema de fondo por el que no se rectifica con las nax, ni en el concepto general ni en los casos particulares, es tener que reconocer: | |||
a) que este modo de vida de “familia bien” (pero muy requetebién) responde a un particular deseo del fundador, a su estilo personal; | |||
b) que hay que ''aggiornarse,'' porque esto ya no se ve por el mundo; | |||
y c) sobre todo, que el origen de las nax se debió a razones puramente prácticas. Pero en su momento se inventó, por conveniencia, y se sigue defendiendo, que la razón de su origen, y de su mismo ser, es sobrenatural. | |||
''Bonus'': d) Ah, claro, y ya de paso, que no vale con decir que te has equivocado y ya. No. Reconocer que te has equivocado implica reparar. Y reparar es caro. Da “mala imagen”. Sobre todo cuando has estado justificando durante años lo contrario por activa y por pasiva. Y se te queda una cara de tonto… | |||
== La atención de los centros == | |||
Revision as of 09:49, 17 July 2024
Por Saturia Valentín, 17.07.2024
Esta vez me centraré en otro de los problemas crónicos del Opus Dei (en adelante OD): el machismo.
Ya sé que nada más leer esta palabra ya habrá habido algunos que se hayan echado para atrás. Todos tranquis, que soy una mujer de taitantos años y las moderneces me van lo justo. Ojalá se tratase de “esos pequeños micromachismos minicotidianos”, del manspreading, y del “derecho a no depilarse”. Qué más quisiera. No. No es un machismo de poca monta, de ir al detalle. Es un machismo de bulto. De bulto redondo...
El OD es machista y esto está más que demostrado:
- Si es que el machismo fuera o fuese establecer que las mujeres no tienen los mismos derechos que los hombres, en esta web se han dado pruebas de ello.
- Si es que el machismo consistiera o consistiese en considerar función específica de las mujeres (al menos de un sustancioso colectivo de ellas) el servicio a un colectivo de hombres, un servicio de tipo doméstico, pues qué nax, perdón, qué más se puede decir (en qué estaría yo pensando).
- Si es que el machismo fuera o fuese considerar a la mujer de una naturaleza inferior, de menores capacidades y carácter tornadizo, tengo varias pruebas también, unas fundacionales y otras de boca de los numerarios que en su infinita sabiduría me explican cosas.
El OD es machista institucionalmente, y eso está fuera de toda discusión.
También me parece evidente que al OD esto no le parece un problema, sino una “simpática” y cuasinecesaria peculiaridad. Una singularidad donosa y gentil. Inofensiva. Cuando planteas una de estas cosas, con la injusticia intrínseca que conlleva, lo primero es negar la mayor. En el mejor de los casos se encogen de hombros. ¿Algún atisbo de cambio, allá por el lejano horizonte? Qué risa, qué cosas más graciosas dice esta SaturiaValentín. El machismo es fundacional. Fun-da-cio-nal.
Prolegómeno: el tocino y la velocidad. De cómo hacer un revoltijo de churras, meninas y mininas.
Hay consideraciones fundacionales en torno a este tema, que, la verdad, para mí desbordan del tema del machismo. Se van de madre. Pero mucho. Se trata de una salida del tiesto importante, porque es una de esas cosas disparatadas que ponen en relación lo que nada tiene que ver. Me refiero a esto: el fundador solía hacer un paralelismo entre el servicio que prestan las mujeres al OD y el que prestan los hombres, equiparando lo inequiparable. Esto es, nax+administradoras VS. sacerdocio. A mí eso siempre me ha parecido comparar, no ya churras con merinas, sino churras con futbolistas (digo churras y digo futbolistas por ilustrar la comparación de algo que no tiene nada que ver, en ningún orden de cosas, que nadie se me afrente que no tengo nada contra la ganadería lanar ni contra el balompié profesional). O sea, ¿me estás diciendo que es lo mismo estar consagrado por un sacramento que imprime carácter que ser sirvienta? (si, sirvienta, con todas las letras. Es lo que son). Lo mismito, vamos. ¿Que es lo mismo ser gobernanta/ama de llaves/mayordoma mayor de la flota oceana, o como lo quieras llamar, que al fin y al cabo es un trabajo y nada más que un trabajo, que ser ordenado pastor de almas? ¡Ja!
Ojo, que no estoy diciendo que una cosa sea más o menos que la otra. No es eso. No. No voy por ahí. Lo que estoy diciendo es que son cosas de naturaleza distinta. Muy distinta. Y que por eso no procede comparación. Es como poner en los términos de una comparación a la geometría no euclidiana y al calorcito que hace hoy.
El servicio que prestan los sacerdotes en el OD está fuera de toda duda, y creo que no se ha hablado lo suficiente de ello (¿quizás porque no se ven muchos testimonios de este tipo de ex? Haberlos, haylos. Andesabránmetío, los pobres, me pregunto. No tiene que ser fácil). Ni es más ni es menos que el servicio que hacen las mujeres. Simplemente es otra cosa que no tiene nada, pero nada que ver. Dicho sea de paso, siempre me ha parecido muy fuerte que en aras de una supuesta necesidad de la Organización (sacerdotes ya tiene la Santa Madre Iglesia, y están al servicio de todos) se haya impulsado, persuadido y casi obligado (y sin el “casi” también) a una serie de personas, muchas, a recibir un sacramento que imprime carácter, sin tener vocación específica para ello. ¿Y cómo estoy tan segura de que no tenían vocación sacerdotal? Pues porque, paradójicamente, para ser recibidos en el OD, se les exigía lo contrario, no tener vocación sacerdotal, no querer ni haber querido ser sacerdotes, y mucho menos haber estado en un seminario. Yo siempre he pensado, que Dios me perdone la osadía, que ser sacerdote sí es una vocación específica. Llámame rara, pero creo que está mal, muy mal, exigir ordenarse sacerdote a quien no tiene esa vocación. Ni exigir, ni pedir, ni impeler, ni inclinar, ni dar por sobreentendido, ni ejercer algún grado de coacción, ni aun en grado leve.
(Hay un artículo muy interesante de Bienvenido sobre este peculiar “consentimiento” y las consecuencias del mismo, y a pesar de que me salgo un poco del tema, no puedo resistirme a reproducir esto: “El problema se complica más cuando se dice que “en la Obra la vocación de sacerdotes y laicos es la misma”, cuando la vocación de un laico es esencialmente distinta a la de un sacerdote. Además, en teoría esa vocación al Opus Dei es una vocación secular y laical. De ahí su insistencia en la santificación de las realidades terrenas. Entonces cómo es posible que un laico que solicita la admisión en la Prelatura y es admitido, que tenga esa vocación peculiar, que por lo demás coincide con la vocación de todo bautizado, resulta que al cabo de los años se ordena sacerdote. ¿Tiene vocación laical o tiene vocación sacerdotal? ¿Acaso Dios ha alterado la misma constitución divina de la Iglesia haciendo que la vocación al Opus Dei, vocación secular, laical, incluya la posibilidad de la vocación sacerdotal siempre que el Prelado se le ocurra llamar a un miembro del Opus Dei a las sagradas órdenes? Una persona ha de saber si tiene vocación al sacerdocio para ordenarse, en caso contrario, no debe ordenarse porque la ordenación sería no válida y por tanto nula. Esto es lo que la Iglesia ha dicho siempre. Sin embargo el Fundador del Opus Dei en el libro de Meditaciones V, llega a afirmar que “para nosotros el sacerdocio es algo accidental”, incluso llega a decir que los numerarios cuando se ordenan “cambian de trabajo profesional”, y esto es sencillamente o una novedad o una barbaridad teológica, por no decir otra cosa.”)
También está mal exigirle a alguien, o esperar de alguien (so pena de ser vista con ojeriza, de “mal espíritu”, ya tú sabes), que se dedique a una profesión determinada (no particularmente atrayente en el caso que nos ocupa, todo hay que decirlo), lo que también se hace en el OD. No obstante aquí ya no estamos hablando de orden sacerdotal, por muy poético que pretendiera ser aquello de comparar la bata blanca de las administradoras con el alba del sacerdote, y cómo ambos se revisten por las mañanas -que con estas mismas palabras se me explicó-, los unos para celebrar Misa y las otras… para empuñar la escoba y los trapos de limpiar (pero esto ya no lo decía la comparación oficial, se ve que quedaba mucho menos poético). Me parece un paralelismo abusivo y traído por los pelos. Ni son cosas comparables, ni se trata de quedar a pre, ni se trata de quién hace el servicio más importante. Sencillamente equiparar ambas cosas es un sinsentido. Una absurdez fruto del afán justificador del fundador. Un intento de tener contento al servicio otorgándole una importancia pseudosacerdotal. Puro peloteo. Un doramiento de píldora muy principal. Doramiento. Doro y miento.
La única coincidencia entre una cosa y otra está en el sustantivo empleado por el fundador (“servicio”). Pero es evidente que nada tiene que ver el etiquetado, lavado y planchado de ropa, con el etiquetado, lavado y planchado de… almas. (Toma ahí paralelismo guapo. Cero poético, lo reconozco, pero mucho más ajustado a la realidad.)
Como no tengo ninguna pretensión de hacer un trabajo sistemático, con esto del machismo me voy a limitar a hacer una enumeración de factores, que pivotan sobre:
- Decidir.
- Las numerarias auxiliares.
- La atención de los centros.
- Inferior calidad de vida.
- Inferior categoría.
- La libertad.
- La naturaleza femenina según el OD.
Decidir. Votar.
Las mujeres no deciden lo suyo propio. Otros decidieron hace ya tiempo lo que es mejor para ellas. Y ya de paso, todas las normas, grandes y pequeñas, que rigen su vida. Desde dónde tienen que vivir, hasta cómo tienen que vestirse, lo que tienen que comer o dónde y cuándo tienen que dormir...
A quien piense que exagero: si no recuerdo mal, en el libro de Mª del Carmen Tapia se describe como consiguieron, con grandes dificultades, que Roma les aprobase que pudieran vestir de manga corta. Que se lo aprobasen. La manga corta. En Venezuela. En los 60. Es de locos. Quien crea que eso no pasó por el filtro aprobatorio del fundador y sus adláteres, es que es demasiado ingenuo. Pues así todo. Todo. Todo está establecido desde tiempo inmemorial, desde los tiempos fundacionales, y todo es preceptivo: los bañadores con refajo fronto-lateral, la bata blanca para unas y el uniforme para las otras (recuerdo el relato que se me transmitió de cómo el fundador decidió ambas cosas), el color de las medias que has de llevar con la bata blanca o con el uniforme, las vajillas distintas, la ropa distinta, las camarillas, la longitud de las faldas y de las mangas (y luego de los pantalones), las medias hasta en verano, la cantidad de pie (si, pie, PIE, habéis leído bien) que puede quedar visible, consultas preceptivas por las cosas más nimias (siendo necesarias), normas que no tienen justificación alguna (por ejemplo, en mi centro de estudios no se permitía comprar compresas, había que usar las de su almacén, que eran de una calidad deleznable) … Es todo un sinsentido. Y todas estas normas, la mayoría, las impusieron en su día hombres, o pasaron el filtro de su aprobación. ¿Acaso alguien piensa que lo de permitir los pantalones, bien entrados los 90, (¡los 90!) no tuvo la venia expresa del Prelado? (y seguro que no fue fácil obtenerla, de todos es sabido que al fundador le parecía que mostrábamos “el globo terráqueo”. Eso lo recuerdo yo. Yo. Yo he visto la filmación de esa tertulia en la que lo decía. Me acuerdo perfectamente. Fue uno de esos fragmentos que posteriormente se eliminaron.) (Me pregunto hasta qué punto habrá llegado la poda de grabaciones, hoy en día. Habrá tertulias de las que no quede nada o casi nada).
Pues eso. Que la mayoría de normas las aprobaron hombres, directa o indirectamente. Y las ejecutaron mujeres, claro que sí (hubo y hay mujeres con mentalidad machista, y no pocas), con una fiereza inusitada. El que las ejecutoras sean mujeres no hace la medida menos machista ni la situación menos absurda. Ni cambia el que la vida de las mujeres del OD la decidan los hombres del OD.
Si algunas de esas cosas se cambiaron posteriormente es porque la vida, o como dice Mediterráneo, LA VIDA, con mayúsculas, se terminó imponiendo. Pero resistencia hubo, hay y habrá.
Por supuesto, lo de la elección del Prelado, que no se me olvida. Mucho menos van a andar decidiendo cosas importantes, las mujeres. Las mujeres no tienen derecho a voto en la elección del Prelado. Cuando sale este tema siempre te vienen con que es cierto, pero que sí tienen voz (así que no les tapan la boca, menos mal, mire usted qué gran concesión *con los ojos en blanco*, loados sean los señores electores), y que su opinión incluso se puede tener en cuenta y tal y cual. Lo que viene siendo depender de la buena voluntad de quien sí tiene derecho a voto. Lo que viene siendo no poder hacer valer su opción y depender del día que tengan los señoros votantes, si están receptivos a sugerencias o no lo están. Mira, mira la foto y no me vengas con pamplinas. Esos paisanos, todos cortados por el mismo patrón, esos son los que deciden que no puedes votar, pero no te quejes, que ya te puedes poner pantalones, qué más quieres. Qué querrán estas mujeres, es que no sé de qué se quejan, la verdad.
Las catetadas de la mandamasa, me dan la risa. Nos dan la risa. No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír. Que tanto el Vicario regional (o Consiliario) y el Sacerdote Secretario, que son hombres, numerarios, y presbíteros, mandan, y mucho, en la SM (Josef Knecht). Mira a ver si te lees los Estatutos, chata. Que la Asesoría, a la hora de la verdad, ni pincha ni corta. Tú sigue ahí, pensando que como ya hace algunos años se os permitió a las numerarias tener cuenta corriente, ya está todo bien. Plis plas, arreglado.
Las numerarias auxiliares
Las numerarias auxiliares (en adelante nax).
No tengo palabras, en serio. Es que no sé ni por dónde empezar.
Ya el mero hecho de que un señor, sacerdote por más señas, haya instaurado oficialmente que ser sirvienta de una casa, de una casa pretendidamente normal, donde viven seglares pretendidamente normales, es una vocación divina específica, me saca los ojos de las órbitas. Que este señor se predique inmerso en medio del mundo, se considere un adelantado a su tiempo, y lo haya establecido en pleno siglo XX, no tiene nombre. Que tal disparate perdure en el siglo XXI… Es que se me llevan los demonios. Es inaudito.
Es que me llamaba la atención hasta cuando estaba dentro (que me lo contaron cuando llevaba ya años de numerariez, así que algo de conciencia de que eso es raro, sí que había). Y eso que yo daba por sentado, ilusa de mí, que tenían su sueldo, su nómina y su alta. Vamos, lo contrario ni se me paró en mientes. Ni por el forro. Yo me fui del OD (me fueron) presuponiendo que las nax eran empleadas legales, cobraban, y cotizaban como las que más. Me he desayunado de lo contrario, como tantas otras personas, leyendo los testimonios de la web.
Que hoy en día las nax estén dadas de alta en Seguridad Social y se les pague un salario, a efectos del argumento que estoy tratando ME DA IGUAL. En primer lugar, el que todos los “defensores” de tal estado de cosas insistan, repetidamente, en que “ahora ya no es así”, implica que de toda la vida SÍ era así. Me da igual que ya no sea así. Me sigue sublevando. No sólo porque, además, en palabras de Mediterráneo, ni una sola, ni una, está de alta por las horas que trabaja realmente, ni cobra todas las horas, ni, en la práctica, pueden tener tranquilamente su dinero en el banco. El suyo. El ganado con el sudor de su frente (literalmente). Sino también porque, el que estén dadas de alta en Seguridad Social AHORA (que, como dice la misma Mediterráneo infinidad de veces, se han visto obligados, no les ha quedado de otra, en ningún momento han “visto” que hubieran obrado mal, y decidido “vamos a hacerlo bien”) … Este “ahora” ¿desde cuándo dura? Porque hay testimonios muy recientes, recientes digo, de quien era nax hace pocos años, y todavía no se las daba de alta ni se les pagaba sueldo. Incluso de menores. En los casi 100 años de la institución se ha dado de alta a las nax cuando se han visto obligados por factores externos. Y eso ha sido cuándo ¿en los últimos 5 años? ¿6? ¿7? Claro, claro, qué buena pinta tiene eso de tener esclavas domésticas durante décadas y décadas, hasta hace nada. Ni apariencia de desigualdad tiene. Es de una justicia prístina y refulgente.
Pero es que además, por grave que sea eso, que lo es, y mucho, la cuestión de fondo es otra: ser sirvienta es un trabajo, UN TRABAJO. ¿No es capaz de entender esto el paladín del trabajo profesional en medio del mundo, el intrépido adelantado a su tiempo? ¿Es tan difícil de entender? Que se le quiera dar importancia a un trabajo oculto, callado, y que facilita mucho la vida a los demás, me parece superbién. Muy requetebién. Todo lo que vaya en ese sentido tiene mi apoyo. Vamos a reivindicar a las sirvientas, y ya de paso a todo el servicio doméstico, del tipo que sea, a las madres sacrificadas, a los padres comprometidos, y a los abuelos/as que sacan adelante la vida cotidiana de las familias. Todo lo que queráis. Poco me parece. Pero es un trabajo, no una llamada celestial. Es una tarea, no una identidad. Ni siquiera una virtud. Es una profesión, de lo más profesional si la quieres profesionalizar (el profesionalizador que la profesionalice, buen profesionalizador será), pero no es una vocación específica de carácter sobrenatural. Tal consideración carece totalmente de sentido.
Si una nax, cual es la teoría, es un miembro más del OD y tiene la misma vocación que todos/as, esto es, es una cristiana corriente que según la versión oficial (aka “la tapadera”), se santifica en su vida ordinaria con su trabajo, el servicio doméstico, pues entonces no hace falta instituir las nax. Eso pueden hacerlo numes, agdas, supers, o nada en absoluto (siempre en femenino, bien entendu, estamos “razonando” dentro de la mentalidad fundacional).
Si por otro lado estamos hablando de una cristiana que se santifica específicamente con ese trabajo como servicio necesario e imprescindible para el OD (criterio fundacional más arriba relatado), entonces… ¿Por qué no hay también la nadmin? La administradora también da ese servicio en el OD. Es igualmente necesaria, hace un servicio a la Sección de Varones (en adelante SV) de tipo doméstico, de la misma naturaleza que el de la nax. También el fundador vio su necesidad. Tendría que haber establecido una vocación específica de nadmin, y no el trabajo profesional de administradora, que se puede coger y se puede soltar. La numeraria puede dejar de ser administradora (por difícil que sea en la práctica, poder, puede), no lo tiene en su ADN sobrenatural como la nax. (Nunca una nax será otra cosa. Ni siquiera “promocionará” a administradora. Criterio dixit.)
Y, ya que es así, que la nax existe porque se trata de un servicio necesario para el OD, ¿por qué no se hace con otros servicios igualmente necesarios? ¡Anda que no hacen falta en el OD servicios! Un servicio de cuidadoras-asistentes/enfermeras, sin ir más lejos. ¡Con la cantidad de gente mayor que hay para atender! Cada vez más. Y teniendo taitantosmiles de miembros, ¿no les hace falta un servicio médico? Y toda esa gente, ¿no come? ¡Pues habrá que instaurar una vocación diferenciada! (gracias doy al Cielo de que nadie lo haya “visto”, porque entonces me habría tocado). ¿Y no se trasladan? ¿Por qué no hay vocación de numes dedicadas al transporte? Y ahora que lo pienso, ¿no era una necesidad perentoria “envolver el mundo en papel impreso”? ¿Por qué no hay numeriodistas?
Sí existe la nax, una subespecie de nume identificada y definida por su profesión. Pero no existe la nadmin, ni la nenfermera, ni la numeproveedora. Si la nax tiene sentido por el servicio a los miembros, un servicio que se considera necesario, la nenfermera tendría todo el sentido, dado que siempre hay y habrá enfermedades y gente mayor, y la numédico también. Y ya que hace falta comer (necesidad de la que son conscientes y por eso se creó “Gestoría” en todas sus formas en las distintas deles), ¿por qué no conseguir los productos desde su origen? Y de ahí nacería el nagricultor y el nganadero (vamos a poner que también los chicos tienen que arrimar el hombro). Y ya que se necesitan casas y por eso existió (¿aún existe?) “Incodesa”, pues habrá que establecer las vocaciones específicas de ncarpintero, nherrero y nalbañil. Y nchófer. Y nmecánico. Y nelectricista. Y así sucesivamente. Todas con una llamada divina muy concreta, específica. Hay que llevarlo en el ADN de la propia vocación. No se vale ser nchófer por la mañana y numeriodista por la tarde. No se puede pasar de nagricultor a nelectricista. (Vale. Voy a dejar de divertirme ya).
Ah, ¿que no se trataba de numerarizar lo que son simples profesiones? Pues es que ser sirvienta es meramente eso, una profesión. Y una que no imprime carácter. Como mucho algunos días te puede poner de mala leche (de mal carácter). Pero un status sobrenaturalmente establecido, no es.
¿Podemos hablar ahora de que el modelo de vida en los centros es un modo de vida rancio y caduco? Es otra cosa que me saca los ojos de las cuencas. En OL se ha hablado del tema, y, según varias fuentes, el fundador tomó el modelo de lo que vio en casa de la marquesa de Mac-Mahon, donde servían doncellas de guante blanco y uniforme negro con cofia, puños y delantal almidonados. ¿En serio? ¿En serio? ¡A ver si va a ser verdad que lo de vivir como marqueses no era tan sólo una expresión! ¿Es este el modelo de cristianos corrientes en medio del mundo? ¿Este? ¿Es esta conducta y estos modos marquesiles de lo que hemos de tomar ejemplo? ¿Es esta gente la que tiene que orientar la vida de los demás? Seguro que no dan ningún consejo descabellado, como, yo qué sé, que para hacer la oración de la tarde basta con decirle a tu secretaria que no te pase llamadas durante media hora. (De dónde habré sacado yo este ejemplo, qué cosas me invento. Gervasio: ver punto 3º) ¿Es lo corriente en las casas en la segunda mitad del siglo XX tener un servicio interno del calibre del que han tenido? No hablo de ahora, aunque hay centros en los que todavía les dura. (y ya les gustaría continuar de igual modo generalizadamente ¡anacronismos a ellos!). Pero lo cierto es que actualmente es insostenible debido a la escasez de nax, y porque al servicio externo le daría la risa floja si les hacen ponerse cofia, delantal y guantes para servir la mesa. Eso si no salen corriendo por sospecha de fetichismo.
¿Podemos hablar también de este problema, generalizado en el OD, que está en el origen de todo ello? El de que las inclinaciones, opiniones, vivencias particulares, y el modo de ver las cosas del fundador (anclado en la primera mitad del siglo XX español), se convirtieron en norma en el OD. Por este derrotero hay cosas extremadamente mal hechas, como dar valor a la imitación de costumbres de su familia (y ya que estamos, a personas de su familia). Proyectar su personalidad en todo: las normas de piedad, la decoración de las casas, el apostolado de la coacción, el reglaje milimétrico de las vidas… El fundador estaba impregnado de pareceres que responden a su carácter, a su paisanaje, a su experiencia social, a sus frustraciones particulares. Estos pareceres tan personales se imponen por encima de todo. Por encima de la realidad social. Por encima de lo que es justo. Están por encima de las personas. Por encima de las circunstancias de esas personas. Como producto de ello, se dan actuaciones muy injustas, incluso crueles (hay testimonios de nax en esta web y fuera de ella que ponen los pelos de punta), Y un profundo anacronismo en el estilo y el modo de actuar que impregna el OD hasta hoy en día.
Aquilina aúna muy bien el sinsentido de que ser nax sea una vocación específica y la adopción de ese modo de vida trasnochado: “Ahora, no tengo problema en admitir que esto haya pasado por las circunstancias históricas en las que vivimos hace 50, 40 o tan sólo 30 años. En cambio, que esto sea voluntad de Dios, dentro de una institución que se jacta de haber llegado con cien años de antelación, no lo admito en absoluto, y me escandaliza que sigan con este argumento –con el que pretenden además seguir con esta praxis- como si nada, atrasando parece que al infinito el momento de pedir perdón y reconocer tanto mal provocado.” Los recientes acontecimientos de Irlanda, ponen de manifiesto la actualidad de este enunciado.
Hay un aspecto de las nax que explica muy bien Gervasio (siento no encontrar el artículo ahora): a las numerarias dedicadas al servicio doméstico se las instrumentaliza. Ellas no han de ejercitar el apostolado en el medio del mundo, en su profesión y desde su profesión. No se busca de ellas que ejerciten el apostolado propio de su profesión, sino que sean útiles lavando, planchando, cocinando y limpiando. Las nax se limitan a fregar, cocinar, coser, hacer la colada, servir el comedor, abrir la puerta, etc., en el mayor silencio posible. Se busca su utilidad, pero es esta utilidad lo que les impide hacer apostolado. Hacen el mismo apostolado que la lavadora, la plancha y el aspirador juntos. Con el resto de profesiones no se permite esto.
Como seguramente más de una y más de dos se dieron cuenta de este sinsentido (que parece una tomadura de pelo), pues entonces se inventó aquello tan lucido del “apostolado de los apostolados”, una cosa muy poco esquizofrénica que cualquiera puede entender. Cero alienante. Qué pena y qué lástima que ese apostolado tan de ahí, al fondo, pero que muy en el fondo, coincida tan exactamente con la conveniencia de una serie de personas que viven considerablemente cómodas, siguiendo el modelo marquesil. Si no, hasta hubiera colado.
Balzac lo expresaba así de crudamente: “La mujer casada es una esclava que hay que saber poner sobre un trono.” (en Fisiología del matrimonio). Pues esto es lo mismo. La nax es una esclava atada a un centro, una esclava de la gleba. Para que esté contenta y no dé guerra, vamos a decirle que ella es la más importante. Verás qué bien.
Vamos a hablar claro. El problema de fondo por el que no se rectifica con las nax, ni en el concepto general ni en los casos particulares, es tener que reconocer:
a) que este modo de vida de “familia bien” (pero muy requetebién) responde a un particular deseo del fundador, a su estilo personal;
b) que hay que aggiornarse, porque esto ya no se ve por el mundo;
y c) sobre todo, que el origen de las nax se debió a razones puramente prácticas. Pero en su momento se inventó, por conveniencia, y se sigue defendiendo, que la razón de su origen, y de su mismo ser, es sobrenatural.
Bonus: d) Ah, claro, y ya de paso, que no vale con decir que te has equivocado y ya. No. Reconocer que te has equivocado implica reparar. Y reparar es caro. Da “mala imagen”. Sobre todo cuando has estado justificando durante años lo contrario por activa y por pasiva. Y se te queda una cara de tonto…