El Opus Dei, son cristianos de fachada

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Entrevista realizada por Philippe Baverel, 12.01.2009


Véronique Duborgel, 44 años, ha sido miembro del opus dei de 1983 a 1996. Madre de nueve niños (la última de 9 años)... Tras un largo procedimiento de divorcio (su marido también estaba comprometido en la misma organización) esta madre de familia de Estrasburgo, hoy maestra de jardín de infancia, cuenta en un libro que acaba de aparecer “el infierno” en el que vivió. Inédito, este testimonio sobre los secretos del Opus Dei arroja una luz sobre las prácticas de esta institución católica muy conservadora, regularmente presentada como una sociedad secreta de influencia oculta, cuya existencia ha sido descubierta por muchos gracias a “Da Vinci code”.


¿Cuáles eran sus obligaciones como miembro del Opus Dei?

Además de la misa cotidiana y el rosario, tenía que rezar y meditar cuarenta minutos cada día. Cada semana participaba en el círculo, una charla sobre las virtudes cristianas que duraba más o menos una hora, que terminaba con oraciones y la confesión semanal. Cada quince días tenía una entrevista con una directora espiritual a la que tenía que hablar tanto de mi vida espiritual como de la intimidad de la pareja. Una vez incluso me pidió que fuera a informarme sobre otra mujer del opus dei, que aunque se había casado hacía dieciocho meses, todavía no tenía hijos, para saber si estaba recurriendo a la contracepción, considerada por los opusianos como pecado mortal. Evidentemente no hice nada. Cuando le conté que mi marido me pegaba, me contestó: “es tu cruz”. También me acuerdo de la fórmula: “sed un hogar luminoso y alegre”. Me pidieron que llevara faldas y vestidos porque el pantalón es considerado provocativo y antifemenino. También me reprocharon que cruzaba las piernas en misa.


¿Practicó Vd. mortificaciones propias del opus dei: ayuno, flagelación, el cilicio…?

Personalmente no y no sé si las supernumerarias lo hacen. Sólo no tenía que merendar el sábado. Por el contrario mi marido y yo dábamos cada mes el equivalente de 400 euros por transferencia bancaria a un centro cultural X que en realidad era un centro de la Obra. Sin contar las aportaciones más bien elevadas en Navidad. Me parecían aberrantes tales sacrificios porque no éramos ricos. Nos decían que consideraramos al Opus Dei como un hijo más. Pero la Obra me ha costado bastante más cara que todos mis hijos juntos.


¿Por qué se quedó trece años en el opus dei?

Tenía un compromiso moral que renovaba cada año en marzo. Tuve dudas enseguida. Pero mi marido que era profesor en la universidad de Lausanne en Suiza, no quería que me fuera. Cada año cuando comunicaba mis dudas a mi directora espiritual escuchaba el mismo estribillo: “Es Satanás que quiere poseerte”. Al final en 1996 no renové mi compromiso y me volvieron a decir lo mismo. La directora nacional de París vino especialmente a Estrasburgo, durante la entrevista que duró tres horas, intentaba que le dijera porqué abandonaba la obra.


El opus califica su libro de testimonio de una mujer que sufre. ¿Qué piensa usted?

Para nada sufro, sufría cuando estaba en el opus dei. Por supuesto tengo secuelas porque no se sale indemne de la obra. Hoy pienso que son cristianos de fachada. Cuando se me declaró un cáncer de mama, una amiga preguntó en el centro del opus si podía rezar por mí y la directora del centro de Estrasburgo le contestó: “No se reza por ella, dejó la obra”. Esto me chocó muchísimo. No es muy cristiano que digamos.



LA OBRA NO DEMANDARÁ

Véronique Duborgel es una mujer que sufre. Esta es la reacción del opus tras la publicación del testimonio de la ex miembro. “Sentimos el sufrimiento que hay en este libro. Nos da mucha pena. Esta mujer no fue suficientemente oída.” Declara Béatrice de la Coste, portavoz del Opus y profesora de francés en un colegio parisino.

En un comunicado publicado el mismo día en que salió el libro, la organización afirma: “El acompañamiento espiritual se funda sobre la confianza, la comprensión mutua y el respeto delicado de la libertad de cada cual. Por eso se limita a dar consejos de vida cristiana y evita radicalmente transformarse en consulta terapeútica, en mediación conyugal.” El Opus Dei precisa que de ninguna manera iniciará persecuciones contra el libro y la autora. “No atacaremos a alguien que sufre”, asegura Béatrice de la Coste.



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