Programa de formación inicial (B-10), Roma, 1985/Apartado II 9

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APARTADO II. Charla n° 9


I. Necesidad de formación

Las actividades de la Obra se dirigen principalmente a dar a sus miembros la más intensa formación de vida interior, el conocimiento profundo de la fe católica y la preparación oportuna para que cada uno pueda dedicarse al apostolado propio de nuestro espíritu, con libertad y responsabilidad personales.

Por la misma naturaleza del fin de la formación, es evidente que no puede terminar nunca. Siempre habrá, que conocer más y mejor los misterios sobrenaturales que se encierran en la infinitud de Dios y asimilar con mayor fidelidad el espíritu de la Obra: hasta el último instante de nuestra vida en la tierra, habremos de luchar por ser más plenamente Opus Dei. Afán por recibir la formación.

3- Aspectos de la formación. Son todos los necesarios para alcanzar el fin de nuestra vocación específica:

Formación humana: para asemejarnos a Cristo, perfectus Homo, que omnia bene fecit. Virtudes humanas, necesarias como base de las virtudes sobrenaturales.

Formación espiritual: para adquirir la honda vida de piedad, tierna y recia, que requiere el espíritu de la Obra. Mejorar en el cumplimiento de cada Norma. La lucha ascética.

c) Formación doctrinal religiosa: alimento necesario de nuestra vida de piedad; y bagaje indispensable para realizar la amplia y profunda catequesis a la que tiende toda la labor del Opus Dei: "Santidad y apostolado: ésos son los fines que nos proponemos corporativamente. Y para lograr estos fines necesitamos, por encima de todo, una formación. Para nuestra santidad, doctrina; y para el apostolado, doctrina. Y para la doctrina, tiempo, en lugar oportuno, con los medios oportunos. No esperemos unas iluminaciones extraordinarias de Dios, que no tiene por qué darnos, cuando nos da unos medios humanos concretos: el estudio, el trabajo. Hay que formarse, hay que estudiar. De esta manera, os disponéis a vuestra santidad actual y futura, y al apostolado, cara a los hombres" (De nuestro Padre).

Formación apostólica: para llevar a cabo con eficacia el apostolado personal de amistad y confidencia en la vida familiar, profesional y social, que es también el fin de todas nuestras obras corporativas.

Formación profesional: necesaria para santificar el trabajo -quicio de nuestra vocación- y alcanzar el prestigio profesional que es anzuelo de pescador de hombres. Trabajar bien, con orden, con constancia, con competencia.

4. El Curso anual es uno de los medios de que disponemos para recibir esta formación. Asistimos siempre con la ilusión de la primera vez. "Los Cursos anuales tienen una doble finalidad.

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Una finalidad espiritual, que es remover un poco el alma de cada uno de nosotros para tener cada día más sentido de nuestra vocación, para no adormecernos. Y hay una segunda razón: amar cada día más nuestra Obra, nuestro espíritu, nuestros apostolados" (De nuestro Padre). Siempre hace falta una nueva conversión, una nueva mudanza, una lealtad más plena (cfr. Es Cristo que pasa, n. 58).

II. Angelus o Regina Caeli

Al mediodía fijamos la mirada en Nuestra Santísima Madre. Le recordamos los momentos entrañables de la embajada del Ángel; el fíat! humildísimo, rendido, generoso, apasionado, con el que nos hizo "hermanos de Dios y herederos de su gloria" (cfr. Camino, n. 512): la Encarnación del Verbo.

Esta breve Norma nos ayuda a aumentar la devoción a Nuestra Señora. La puntualidad en esta cita es un estupendo detalle de amor.

Conveniencia de llevar a la oración el contenido de esta Norma.

Regina Caeli. Desde el domingo de Pascua hasta la fiesta de Pentecostés, en lugar del Angelus, se reza el Regina Caeli. Nos llenamos de gozo con Nuestra Señora por la alegría inmensa de la Resurrección.

Resurrexit sicut dixit. El Señor es fiel cumplidor de todas sus promesas. Si nos abrazamos a la cruz de cada día, alcanzaremos la felicidad sin sombras de la vida eterna. La Virgen nos espera en el Cielo y, mientras caminamos, nos sostiene, nos anima, nos impulsa con suavidad y fortaleza.

6. Esta Norma debe ayudarnos a tener presencia de Dios en el trabajo.

III. Costumbres. Pobres de la Virgen

En los Centros donde se hace labor de San Rafael, se tiene el sábado -o algún otro día de la semana- una colecta: parte del dinero que se recoge se utiliza para comprar flores para poner a la imagen de Nuestra Señora el sábado. Lo restante, para visitas a los pobres de la Virgen.

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