Problemas de supernumerarios

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Por Marypt, 6.03.2006


El 3 de marzo fue publicado un nuevo correo tuyo; me sentí conmovida al leerlo, por la forma o el modo que tú y yo encaramos los problemas de “intromisión” del opus dei en la vida de los matrimonios, y de las familias. Estás ciertamente en un país distante y muy diferente al mío (Portugal) y, en cambio, los consejos que te había enviado a través del correo publicado el 24 de febrero correspondían casi totalmente con las decisiones que tomaste para intentar prevenir las dificultades de la relación con tu mujer.

Además de eso, todo lo que cuentas manifiesta tus sentimientos por ella, por la unidad de la familia, por la pertenencia a la Iglesia Católica y, en un último análisis, por tu fe en Jesucristo. Este es mi principal consejo: si sigues siempre a tu conciencia en estas diferentes campos, ¡caminarás con seguridad.

Voy a procurar responder a las cuestiones que me propones, utilizando el mismo estilo esquemático para ser más directa...


Pregunta 1. “Cual crees tu que será la actitud del OD para conmigo a futuro, que le aconsejaran a mi esposa?”

Pienso que el hecho de que ya has conversado abiertamente con ella sobre estos asuntos y, sobre todo, el hecho de haber tenido una larga conversación con un sacerdote de la Obra al que le referiste tus motivos de “queja”, fueron medidas muy importantes. Como ya te había dicho anteriormente y el propio sacerdote de la obra te lo confirmó, ahora la institución sabe con “lo que puede contar de tu parte” o sea, con muy poco. Tú mismo hablas de la actitud de vigilancia y es fundamental que los responsables de la obra en tu país tengan consciencia de que no te vas a dejar “engañar” como muchos otros.

Pero concretamente:

  • Esto deberá concretarse en menos exigencias de la obra en relación a tu mujer; las directoras serán más “comprensivas” cuando ella se refiera a que no puede hacer esto o aquello porque tú no estás de acuerdo.
  • Probablemente, la “tal supernumeraria” que la atrajo para la obra, dejará de incomodaros tanto;
  • En principio respetarán tu voluntad en relación a la educación de vuestros hijos; digo “en principio” porque ésta es una de las áreas en la que tu “vigilancia” tendrá que ser mayor, pues a medida que pasa el tiempo y los niños crecen surgen siempre nuevas oportunidades de intentar “captarlos” para la institución…


Pregunta 2. “(…)¿ Como seria entonces una fase de desencantamiento en el caso de una supernumerária?”

Debo responderte francamente: puede no haber nunca una fase de “desencatamiento” por parte de tu mujer; o sea, ella podrá pertener a la obra durante años y años, también hasta el fin de su vida. Por más confuso que eso te parezca, creo que debes estar preparado para aceptarlo. Pero, por lo que cuentas de la conversación que tuviste con tu mujer, ella llegó a decirte que estaría dispuesta a dejar la obra “por ti” y tu consideraste que ella no debería sentirse forzada a tomar esa opción por ese motivo, porque existía el riesgo de que empezasen a surgir problemas mayores. Una vez más, pienso que tienes toda la razón:

  • En una relación de matrimonio sana y feliz, cada uno respeta el espacio de libertad del otro en muchas materias, como por ejemplo, las elecciones profesionales, la ocupación del tiempo libre, etc., siempre que sean compatibles con la vida familiar;
  • Si así no fuera, aquél (marido o mujer) que “renuncia” a una inclinación natural de su personalidad, acabará por sentirse frustrado y- más pronto o más tarde-, “le echará la culpa” al otro por esa frustración.

Este tipo de relación podría poner seriamente en peligro la unidad del matrimonio. Por eso, reafirmo aquello que ambos ya escribimos en correos anteriores: sólo tu mujer debe tomar elegir permanecer o dejar el opus dei.

Pero, es verdad, también puede suceder que ella pueda pasar por un proceso de “desencantamiento” en relación a la institución que le haga llegar a la conclusión de que su lugar no está ahí. Eso podría suceder de muchas maneras:

  • Por ejemplo, conociendo la forma de cómo fue maltratado un numerario o una numeraria que quiso dejar la obra; desgraciadamente, esos “malos tratos” psicológicos son muy frecuentes, por lo que algún día ella podría percibir de lo que sucede con alguien de uno de los dos centros de tu país.;
  • Este tipo de reacción acostumbra a ser todavía mayor cuando se ve en un hijo o en una hija de un supernumerario/a, porque en ese caso su instinto maternal le hará sufrir “como si fuera su propio hijo”;
  • El “desencantamiento” también puede surgir de otros modos: percibir, como tú ya te percibiste, que la amistad en el opus dei está “instrumentalizada” y que –en el caso de ella- las directoras están más interesadas en el hecho de que al ser una persona con las cualidades que describes, puede atraer a otras para los apostolados de la obra, y menos interesadas en su propia persona;
  • E, inversamente, podría darse cuenta de cuanto les interesa a las directoras que se quede, porque sería casi un “escándalo” que se fuera en la pequeña comunidad de miembros de la obra de vuestro país.

Quiero decir que, en algún momento, se volverás más o menos evidente el hecho de que en la obra los fines justifican los medios –como está abundantemente documentado en esta web-, y si tu mujer no está “fanatizada” podrá ser sensible a esos signos y comportamientos. Pero por tu parte, procura mostrarle que estás siempre a su lado en todos los momentos y que si un día siente que fue engañada por la obra, te tendrá a ti para apoyarse.


Pregunta 3. “Para hacerse cooperador hay algún proceso?”

La respuesta es afirmativa; hay efectivamente un proceso de nominación de cada cooperador, pero se trata de algo bastante simple que puede varias en cada caso. Deben haberle preguntado si quiere ser cooperador de la obra y explicarle que eso es suficiente dar algunos datos de identificación (nombre, edad, profesión, estado civil) y comprometerse en colaborar con la obra de alguna manera: a través de sus oraciones, de una contribución económica y, siendo católico practicante, participando en las actividades apostólicas.

Naturalmente que comprendo que estés confuso porque tu mujer no te dijera nada cuando pidió la admisión en la obra, así como cuando hizo cooperadora. Déjame decirte que si mi marido me hiciese eso yo me enfadaría y tendría muchas dificultades en controlar mis reacciones.

Pero también percibí que es una persona más bien equilibrada y sensata que yo, por lo que me atrevo a darte algunos consejos sobre ese tema de los “secretos” guardados por tu mujer:

  • Procura ver la situación con la perspectiva de que ella sabía que tú eres un buen cristiano, pero también se daba cuenta de que tenías hacia la obra una actitud muy diferente; ella se sentía entusiasmada con todos las llamadas que le hacían, mientras tú tenías intereses por otras realidades de la Iglesia, como la devoción al Padre Pío.
  • Entonces, alguien de la obra “vio” que tú no reaccionarías muy bien si te contase que quería pertenecer al opus dei; y ella, con miedo de tener que discutir contigo o de lastimarte, pensó que lo mejor sería dejar pasar algún tiempo antes de contártelo…
  • Con esto no estoy queriendo decir que hizo bien en ocultarte algo tan importante, sino que intento ayudar para que no lo consideres una actitud “imperdonable”. Déjame que te cuente que – en lo que se refiere a mi misma- tardé casi tres meses en decirle a mi novio que era de la obra, y que cuando dejé la obra, tardé casi un año en decirle que ya no era supernumeraria, a pesar de saber que le habría satisfecho la noticia…
  • Lo que sucede es que hay como un “pudor interior”, algo muy íntimo que nos cuesta exponer incluso a la persona que nos es más querida. Esta sensación resulta también de la enorme fuerza psicológica que la obra ejerce sobre sus miembros e incluso sobre sus ex miembros En ambos casos ,son características que refuerzan el carácter de secta de la institución.


Pregunta 4. “Hay algo importante que crees tu que debería prever? Qué otros consejos prácticos crees importantes?”

Querido amigo, no se puede nunca prevenir todo lo que pueda suceder en el futuro. I eso es así también en el matrimonio; nunca pensaste que la mujer con quien te casaste pudiese actuar de esta forma. Pero no te desanimes con eso: primero, porque no es la peor cosa que puede sucre en un matrimonio; después, porque en estos últimos tiempos ya has contribuido bastante para la felicidad de tu matrimonio y de tu familia

Recordando lo que te dije, te aconsejo lo siguiente:

  • Que mantengas una vigilancia atenta en relación a las opciones de educación de los hijos;
  • Que mantengas un diálogo franco y tranquilo (mantenhas um diálogo franco e tranquilo (sin muchos “choros”) entre ambos acerca de vuestra vida matrimonial y familiar, de forma que la da vossa vida matrimonial e familiar, de forma que la obra no pueda nunca sobreponerse a la unión existente entre vosotros;
  • Lo que acabo de decir es tanto más importante cuanto más delicado fuera el asunto en causa, por ejemplo, las relaciones íntimas entre un matrimonio que no deben ser reveladas a terceros…
  • Pero también es importante en asuntos bien prácticos como que tu mujer no “encamine” hacia la obra medios económicos sin acuerdo previo contigo…


Se es posible, hay algo muy positivo que podrías intentar:

  • Como una de las principales consecuencias negativas de la actuación de la obra es la de apartar a sus miembros de la vida de la Iglesia, procura llevar la contraria en eso, proponiendo alguna actividad eclesial que los dos podáis hacer en conjuntamente;
  • Puede ser una ayuda en una parroquia o en una acción socio-caritativa; o pertenecer a un movimiento destinado a la vivencia de la fe en matrimonio, etc.;

Puede parecer que este consejo no es muy relevante, pero me gustaría decirte que en mi caso fue decisivo tomar contacto con otras realidades de la Iglesia, más bien simples y pobres, pero que constituían para mí y para mi marido una preciosa ayuda o, en cuanto que el opus dei con todos los medios materiales de que disponía, sólo “me complicaba” la vida.

Espero sinceramente que estas líneas sean de alguna utilidad para ti y para cuantos pasan por situaciones idénticas. Me gustaría que supieses que estoy siempre disponible para que “conversemos” directamente, para eso es suficiente que les pidas mi dirección a los orejas de Opuslibros.


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