Hay que poner todas las cartas encima de la mesa de los Obispos

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Por Robb, 17.10.2007


Vengo observando desde hace tiempo vuestra web con un respetuoso silencio; mis amigos me obligan a romper el silencio ya que considero esta web como una gracia especial para poner a la luz de la Madre Iglesia lo que se ha ocultado magistralmente durante muchos años.

Estuve treinta años en el Opus Dei, y os aseguro que los vivi y trabajé con toda la intensidad de que soy capaz, y luché con todas mis fuerzas por desentrañar la VERDAD de la Obra con todos los medios a mi alcance. Todo terminó en una profundisima decepción: Cada día más mentiras, cada día más cuentos, cada día caía una nueva mascara, cada día más ensimismamiento e histrionismo para engañar pensando que se sirve a Dios. Esta fue mi conclusión intelectual, que cada dia pervive con más fuerza: ESTO ES UNA AUTÉNTICA GNOSIS. No es el momento para profundizar la hondura teológica e histórica que esta afirmación tiene detrás. Quizás lo haga en un próximo libro, que me resisto a publicar. La verdad es ésta: después de acostarme treinta años con una mujer a la que quería, terminó pegándomela, me engañò hasta el infinito, y eso no se lo perdonaré nunca, porque se llevó las mejores fuerzas e ilusiones de mi juventud.

Considero, sólo por pura misericordia de Dios, que soy una de las personas que mejor conoce el Opus Dei en todo el mundo, porque he tenido acceso directo a las fuentes más altas de la susodicha Institución. Durante años consideré guardar silencio ad extra y pelear con todas mis fuerzas ad intra con los Directores y con la Jerarquía de la Iglesia, y hacer llegar con todos los medios a mi alcanze, que eran muchos y privilegiados, toda la información posible a la Santa Sede, en concreto a Secretaria de Estado que es donde se cuece TODO, a las Congregaciones pertinentes, y a muchos Nuncios y Obispos. Os aseguro que en la Iglesia Madre, hay gente muy lista y muy santa que nunca creyeron en el Opus Dei, lo observaban minuciosamente, lo excrutaban, rezaban, informaban... (Ya dirán los Archivos Vaticanos de los próximos años los miles de Documentos que se encierran en su caja fuerte... Interrogando siempre sobre la VERDAD de la Obra, con datos que llegaban a las Nunciaturas de medio mundo, y que sacarán a la luz -no me cabe la menor duda- muchos doctorandos en los próximos años). Gracias a Dios la Iglesia Madre lo escribe todo, enseñamos a escribir a Europa entera y seguimos con la santa costumbre de tener buenos archivos. ¡¡ Es la hora de dejar el folklore del Opus y entrar de una vez a saco en sus fuentes y en su verdad!! Es muy dificil pegársela a la Iglesia, es muy vieja, tiene muchas arrugas en su rostro de tanto parto y maternidad, ha visto nacer y morir muchos hijos y no se asusta de nada. Tiene veinte siglos de edad, y la mejor información del mundo.

Os aseguro que a la mayoría de los Nuncios de la Iglesia Madre, a cuyas mesas llegan sobremanera los datos más importantes de lo que ocurre en cada País, no se "la pega" el Opus Dei, ni antes, ni ahora. Sólo que el concepto de la temporalidad es muy diverso en la Iglesia y en el mundo. la Iglesia nunca tiene prisa, pero siempre llega a la verdad, incluso de si misma, que es lo que más grande la hace. Esto debe alegrar a todo cristiano que cree y vive para Jesús de Nazaret.

Desde hace quince años lucho por una idea: HAY QUE PONER EN MANOS DE LOS OBISPOS TODOS LOS DATOS POSIBLES, están profundamente engañados, aunque la mayoría de ellos nunca se fió del Opus Dei, y siempre lo miraron de reojo. Cuanto más cobardes eran, más serviles se volvieron (Hay gente que nace con alma de esclavo y se muere con ella, porque no dan más de sí). Cuanto más listos eran menos se fiaban.

En Conclusión: HAY QUE HABLAR, sin acritud, con inteligencia, y con profundidad. Los demás son paridas mentales y folklore antieclesial, por ahí no vamos a ninguna parte.

Un abrazo entrañable a todos los que quemaron sus vidas echando leña en esta inmensa hoguera que es la Iglesia Madre. Yo continuaré echandola sin la más mínima duda. A mi no me roba la esperanza ni el Opus ni nadie, porque me la ha regalado mi Señor.



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