Carta a la Conferencia Episcopal tras mi expulsión

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Por Exnumeraria, 18.10.2010


Excmo. y Rvmo. Sr. D. Juan Antonio Martínez Camino.
Obispo auxiliar de Madrid
Secretario y Portavoz de la Conferencia Episcopal Española.
C/Añastro,1
28033 Madrid
España

Excmo. y Rvmo. Sr. D. Juan Antonio Martínez Camino:

De manera particular, como bautizada y fiel laica practicante de la Santa Iglesia Católica, me dirijo a usted, como Secretario y Portavoz de la Conferencia Episcopal Española, para transmitirle, una preocupación experimentada personalmente y que afecta a otras muchas personas...

He pertenecido muchos años al Opus Dei, habiendo hecho la Fidelidad (incorporación definitiva al Opus Dei), como numeraria, viviendo en celibato.

No es mi intención, crear división o daño alguno a dicha Institución, pero en conciencia, y como amo a mi Madre, la Santa Iglesia Católica, no puedo dejar de dirigirme a usted, para comunicarle mis preocupaciones.

No se me permitió, mientras era miembro de dicha Institución, dirigirme ni a la asesoría Regional de España (Directoras a nivel nacional), ni al Prelado del Opus Dei. Algo que, desde que formé parte de esta Institución, me dijeron que era factible cuando fuera necesario. Pero, le repito que, en conciencia, no puedo omitir las siguientes preocupaciones.

Hace más de dos meses que dejé de ser miembro de Opus Dei. Prescindiendo de mi historia personal, y con objetividad, le transmito mi preocupación:

En estos once años, he recibido una muy buena formación filosófica-teológica, y agradezco a la Prelatura dicha formación. Los mejores momentos, son los que pasé junto al Sagrario, teniendo, el inmerecido privilegio, de poder acudir a Dios en mi propia casa.

Se me expulsó de dicha Institución, tratándome de forma inhumana, por estar enferma y en plena recuperación, haciéndome la vida imposible. Violentaron mi conciencia, presionándome durante meses... En el plazo de un año, pasaron de decirme que tenía,-palabras textuales -una vocación "como un piano"- a "recomendarme", que abandonara mi vocación, porque no era mi sitio, sin haber causado escándalo alguno. ¿Cómo es posible esto?

No se me dió explicación alguna, me enteré por terceras personas del motivo de mi expulsión, a pesar de que en las publicaciones internas de la Prelatura, consta que "un enfermo es un tesoro".

Esto es algo, que tampoco puedo dejar de omitir; que la vocación supone una llamada de Dios, y una respuesta, por parte de la persona. En la Obra, la vocación,-por lo que he visto- es algo relativo, donde, no es el Señor el que llama sino que las Directoras eligen por su propia iniciativa a la persona.

Tergiversaron y revelaron datos de mi dirección espiritual a mi familia.

Todo, tras once años de obediencia y sacrificio en el Opus Dei.

El médico que me trató, del Opus Dei, al enterarse que ya no formaba parte de la Prelatura, me dijo que no volviera a su consulta porque él si era del Opus Dei... ¿Es esto algo ético?.

Durante mi enfermedad, se me trató mal, llegándome a decir barbaridades, como que la lentitud de movimientos (algo propio de la enfermedad) era algo que hacía para llamar la atención... prefiero no recordar las demás incoherencias y gritos que tuve que escuchar... Se me prohibió, siendo numeraria, cambiar de médico y acudir al de la Seguridad Social, cuando consideré que el que me trataba, no me ayudaba. Estuve sin atención médica durante meses por esta prohibición.

Podría contarle muchos más ejemplos personales y ajenos (incluso de sacerdotes de la Prelatura, como criticar durante una meditación para numerarias y ante el santísimo, a una pobre niña de tan solo diez años de edad. Yo era su tutora, conocía sus problemas... Me quedé perpleja).

Se sorprendería de las cosas que se permiten en el gobierno del Opus Dei. Todo lo que llamaba mi atención, lo comunicaba a las directoras, pero la mayoría de las veces, la respuesta era el silencio o un simple:"ya lo meditaré en la oración".

El Opus dei se está convirtiendo en una pura doctrina que se enseña, pero, le aseguro, que no se practica de puertas hacia dentro... Me enseñaron un espíritu y he visto cosas completamente distintas.

El Opus Dei, se ha convertido en algo de puertas hacia adentro -que sólo comprueba el que lo ve y lo sufre día a día-.

Esta opinión es personal, pero quiero transmitirle que lo piensa bastante gente, incluso miembros actuales de la Prelatura.

He sido víctima y testigo, de muchos acontecimientos dolorosos por su falta de raíz evangélica, de Directoras de la Prelatura.

No quiero ser cómplice de todo lo que he visto y sufrido.

Me gustaría, con esta carta, evitar los daños que podrían causar, a futuras personas que se acerquen a los apostolados de Opus Dei o que, incluso, son actualmente, miembros de la Prelatura y lo pasan mal, pero sufren en silencio.

Ojalá esta carta, sirva para que dejen de repetirse hechos de este tipo, y tantos otros que he presenciado.

Muy agradecida por su atención.




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