Vocación ¿a qué y para qué?

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Por Daniel M., 6.11.2006


Decía en mi última carta que era importante saber que era el Opus Dei y la vocación al Opus Dei (OD). El caso de Carmen y su hija es -como tantos- otro en el que se hace evidente que el “pitable”, candidato a quien le comunican “tiene usted vocación” debe saber a que y sí eso es verdad, porque el error, la confusión siempre es posible. Errar es de humanos. Aquí tiene importancia el saber oración, cosa que dudo de una chica de 17 años (pero no es imposible) Ahora, dado el sistema de captación del OD habría que ver que tal está esa chica espiritualmente -mal, si va con medias verdades hacia su madre, pero yo no quiero juzgar sus intenciones-

Quisiera poner un ejemplo. Mientras estudiaba en la Universidad viví en una pensión junto con otros universitarios. Tuve un compañero que se había matriculado en primero de Arquitectura. Después de dos años y pese a estudiar con intensidad, no aprobó nada, exceptuando Dibujo. Al siguiente año cambió de carrera a otra, comenzó la diplomatura de Empresariales -10 asignaturas el primer año-. Ese curso, aprobó 9 de las 10...

Aquel compañero estudió el mismo número de horas, le dedicó la misma intensidad y esfuerzo a los estudios de Empresariales que a Arquitectura. Asimismo era igual de inteligente que antes. La deducción es evidente: no podía con las exigencias de Arquitectura, mientras que en Empresariales era más que óptimo. Es decir, su capacidad natural era adecuada para los requisitos de una carrera pero no para la de otra.

Este ejemplo real, un caso de “vocación” profesional, sirve de analogía para las denominadas “vocaciones espirituales” dentro de la Iglesia.

¿Qué es el OD dentro de las vocaciones espirituales? En principio, si se para a pensar, es una institución muy peculiar. En las jornadas de Pentecostés de 2006 no estuvieron en Roma con el Papa Benedicto XVI. Allí estaban asociaciones y movimientos laicales de la Iglesia como el Camino Neocatecumenal, Focolares, Regnum Christi, Renovación Carismática, Comunión y liberación, La Comunidad de San Egidio... El Opus Dei no. Deducción, el Opus Dei no se considera ni “asociación” ni “movimiento” laical.

Por otra parte, el OD tampoco depende de la Congregación para la vida consagrada, ni se junta con ninguna institución religiosa ni actúa con ellas en nada. Si el OD no es ni “asociación o movimiento” laical, y tampoco es instituto “consagrado”. ¿Qué es?

Hagamos un esquema muy básico de las vocaciones de la Iglesia:

  • Sacerdocio -sacramento del Orden- (pertenece a la jerarquia)
  • Vida consagrada (no pertenece a la jerarquía): Religiosa -votos públicos-. Secular -votos privados-. Sociedades de vida apostólica, virgenes, etc...
  • Laical – Sacramento del Matrimonio- (no pertenecen a la jerarquia): Asociativa -pertenencia a una Asociación, Movimiento, Orden Tercera, Cofradías, etc según los Estatutos y pertenencia a las prelaturas personales (según el Código de Derecho Canónico promulgado por Juan Pablo II)-. No asociativa -pertenencia simple a la parroquia del domicilio y por ello a la diocesis o estructuras jerárquicas análogas (no prelaturas personales que son "asociativas" y no parte de la estructura jerárquica)

Pues bien, el OD parece que dicen ser una especie de “tercera vía” vocacional. Si insistencia hasta la extenuación y por todo el globo, en que formen parte de la estructura jerárquica de la Iglesia viene a decir que se identifican esencialmente con cualquier diócesis (auque no lo sea). Por tanto, su “vocación” es “laical” e igualita que la propia de cualquier fiel cristiano laico de una diócesis... pero con un conjunto de exigencias “normativas” idénticas en rigor a lo propio de la vocación “consagrada”.

Para mi que esto genera confusión, pues todo aquel que conoce el plan de “normas y costumbres” de la OD, sabe que ese plan no es para todos los bautizados laicos. Que no sólo cuesta sino que además no acaba en dichas normas, sino que se aumenta con “costumbres” de la institución y se añaden con posteriores “encargos apostólicos”.

Las exigencias de las vocaciones consagradas parten de que los consejos evangélicos se encuentran al mismo nivel de obligación que los mandamientos para el fiel “consagrado”. Y el plan espiritual del OD se construye alrededor de dicha obligatoriedad que la Iglesia reserva sólo a las vocaciones consagradas y no a las laicales. Al fin y al cabo, fueron un instituto secular -el primero aprobado- y no cambiaron ni una sola de las normas que tenían siendo instituto secular.

La vocación al OD, que ellos dicen, laical “como un cristiano corriente”... no lo es. ¿Es que un laico tiene la obligación de ir todos los días a Misa bajo pena de pecado -venial- si no va? Pues no. Sin embargo en el OD, si. Te dicen que si no haces una “norma” por “desprecio” -vaya ambigüedad de palabra- se comete “pecado venial”.

La Iglesia aconseja ir a Misa si se puede entre semana, mejor todos los días. Pero no lo exije. Sin embargo quien es llamado a la vocación sacerdotal, o vocación consagrada religiosa, o vocación consagrada secular si tienen la obligación de asistir y esto bajo pena de pecado. Quien pertenece a una asociación o movimiento laical, irá a Misa -si su estatuto lo considera, pero nunca bajo obligación, que no pueden exigir-, no hay pues “pecado” ¿quizás “falta”?.... pero no pecado. En cuanto al laico perteneciente a la parroquia la iglesia le aconseja ir si puede, pero no se lo obliga y ni es “falta” ni “pecado”.

Sin embargo, el Opus Dei exige a sus miembros que vayan a Misa todos los días. ¿En base a qué tipo de vocación si dicen ser laicos “cómo los demás”?

Unido a esto, se encuentra aquello de “de cien almas nos interesa las cien” y ¡claro! Que al final todo el que se acerca parece tener vocación... hasta que pasen unos años y se vea que no era así, que su vocación era otra. ¿Y porqué se confundieron ellos -los de la lista de San José- y él/ella la “pitable” que ni tenía idea de serlo? Porque se ofreció un camino espiritual como laical cuando en su estructura era “consagrado”. Y ese laico confuso -sin saber siquiera que lo está- entra, de buena fe, en algo para lo que no está “capacitado” por su Creador. Que lo creó para otra cosa, para ser verdaderamente laico y no un consagrado. Se le dice que tiene vocación para algo “laical” y lo que luego encontrará es que se le exige comportarse como un “consagrado”.

La frustración y sufrimiento del laico rechazado por el OD, o que se va -porque enferma- o que se agobia por el sistema reglado... sería innecesario si se tuviera claro qué es la vocación institucional al Opus Dei y cúal es la propia vocación personal.

La verdad, es que para vender un producto, antes debes saber muy bien que caracteristicas tiene y luego saber comunicarselas al potencial cliente, para que este lo identifique con claridad. Por otra parte, el cliente debe también conocer sus necesidades y capacidades y ver si ese producto le conviene y se adapta a él.

Por ello es bueno tener información (interna -¿a qué me llama Dios?- y externa ¿cúales son las vocaciones de la Iglesia? ¿A que clase de vocación pertenece el Opus Dei?) para poder elegir con el menor margen de error.

Por lo mismo, considero que se debe dar información correcta de los ex-miembros, qué hacen ellos despues de salir del OD. Si rezan siendo verdaderos fieles de la Iglesia, si se apartan de la práctica religiosa de forma radical y permanente o se van de la Iglesia o quizás acaban practicando “a su manera” el cristianismo.... Para que el que se quiera ir, sepa con claridad, que le puede esperar. Información para entrar -sabiendo lo que hay- e información para salir- sabiendo lo que habrá después-. Algo de esto último quise decir en una carta anterior con mi sucinta clasificación de los “ex” que había visto en la web y con la mención de una estadistica en mi última carta.


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