La Fe después de abandonar el Opus Dei

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dedicado a la Princesa Mononoke

Por Spiderman, 12.09.2007


En su escrito anterior, atómito se cuestiona si es el único apóstata después de la experiencia Opus. Yo recojo el guante porque hace tiempo que tenía ganas de hablar del tema y aprovecho para exponer mi visión particular.


Los desvinculados: apóstatas y bautizados desentendidos

En primer lugar conviene aclarar el término apóstata. Normalmente se entiende por apostatar a la desvinculación formal de la Iglesia Católica, con el proceso canónico consecuente. Esta medida no está muy extendida. Lo normal es que, aunque uno pierda la fe, quede englobado en el difuso término de católico no-practicante. Para las estadísticas seguirá contando como miembro de la Iglesia en virtud de su bautismo, aunque para sus adentros pueda conservar menos Fe que muchos de los apóstatas "oficiales". Por tanto, yo en adelante utilizaré el término desvinculado para referirme tanto a los apóstatas como a los bautizados desentendidos de la religión de sus padres.


Los que de verdad escasean: los exmiembros que conservan el integrismo doctrinal

Llegados aquí se puede establecer una primera reflexión. No todos los que abandonan el Opus Dei y participan en este foro se desvinculan de la Iglesia Católica...

Es más, como apunta atomito quizá sea la tónica general el hecho de que muchos conserven la Fe que un día les fue transmitida. Lo que no cabe ninguna duda es que escasean los exmiembros que mantienen una actitud dentro de la Iglesia tan "ortodoxa" como en sus años de andanzas por la Prelatura. La explicación, a mi juicio, es que una vez abiertas las puertas de la reflexión personal valiente y sincera, sin el miedo a la exclusión ni a la heterodoxia, al entrar en contacto con la situación y problemática real de millones de ciudadanos que no encuentran respuesta en el Magisterio Eclesiástico, lo más lógico es que la Fe que un día se manifestó incólume, sin fisuras, comience a presentar pequeños o grandes resquebrajos.

Sólo los exmiembros pertenecientes a grupos fuertemente influenciados por la esfera Opus Dei son capaces de hacer la transición hacia un laicado "ajeno" a la Prelatura y que conserve en su integridad la "ortodoxia" de la que hace continua gala la Prelatura del Opus Dei. Ese primer grupo no se deja ver mucho por aquí, por la sencilla razón de que siguen pensando que esta página es, cuanto menos, una manera de hacer daño a la Iglesia.

Una última reflexión respecto a ese grupo es que su posibilidad de existencia va estrechamente ligada a la posición social y económica propia y de sus familias. Con una Jerarquía que insiste en la abstención de relaciones prematrimoniales y en el uso exclusivo de métodos anticonceptivos naturales, tan sólo los exmiembros bien posicionados económicamente pueden hacer frente a esta doble exigencia: por un lado son los únicos que pueden independizarse antes de bien entrada la treintena (gracias a los inmuebles familiares o a los buenos ingresos en las compañías de familiares y amigos). No cabe decir que el "esperar hasta el matrimonio" es más asequible cuando éste llega con 23 años que cuando llega con 38. Por otra parte, el tema de los métodos anticonceptivos también acaba siendo privilegio de los adinerados, sencillamente porque un hijo más o menos en una pareja mileurista de 26 años puede hacer saltar por los aires la economía doméstica, por mucho que los sacrificados y jóvenes papás siguieran el consejo de esperar hasta el matrimonio.

Justo antes de cambiar de tema mencionar que, en este apartado (como en todos) caben los hipócritas: los que van de ortodoxos pero luego no son consecuentes con lo que piensan. Por poner un ejemplo: los que se exaltan escuchando la Cope, acuden a Misa del padre McLaren (25 minutos con homilía), aparentan lo que haya que aparentar y después, de puertas adentro, conviven con maratonianas sesiones de pornografía en la red y escapadas de putas, pasando por relaciones furtivas de naturaleza homosexual que ocultan a su cónyuge y a sus hijos.


No me hables del Opus, pero yo sigo en la Iglesia

Este grupo es más numeroso por este foro que el anterior. Muchos de ellos sufrieron graves incomprensiones en su paso por la Prelatura pero esto no afectó a su relación con la Santa Madre Iglesia. Muchos de ellos incluso han encontrado un lugar dentro de las estructuras tradicionales de la misma donde seguir colaborando a la extensión del Reino de Cristo. El proceso de crítica y racionalización de la experiencia opusiana se detiene ante la Iglesia, a la cual no son capaces de someter a similar análisis crítico bien porque lo consideran superfluo o porque directamente no quieren adentrarse por esas arenas movedizas. Por supuesto, dentro de este grupo existen personas que con sinceridad de corazón y buscando la verdad hacen una apología de la Iglesia que, en cualquier caso, suele ser más abierta y menos dogmática que la de sus correligionarios de Bruno Buozzi.


Creo en Cristo, escucho a la Iglesia y hago lo que me dicta la conciencia

Una vez salta el Opus Dei de los esquemas del exmiembro, si prosigue el análisis crítico es relativamente fácil que la Iglesia de Cristo se vea algo salpicada, especialmente en España y los países latinoamericanos, donde la Iglesia ha ido demasiadas veces de la mano del poder (autoritario en casi todos los casos) y en donde la pertenencia al Cuerpo de Cristo se llega a confundir con la militancia en un partido político o un grupo de opinión.

Ante esta situación es normal que muchos exmiembros, meses o años después de su proceso de salida, vayan matizando su adhesión a la Iglesia e incluso se atrevan a pronunciarse con posturas críticas ante lo que son injusticias y faltas de coherencia claras y manifiestas de la Jerarquía Nacional. Esta actitud no puede considerarse una apostasía, pues existe cierta Fe en la Buena Nueva de Cristo y se escucha con atención las indicaciones del Magisterio. Sin embargo, en este grupo social prevalecería el criterio de adoptar los juicios serenos y sinceros de la propia conciencia como criterio último de moralidad.

Sin duda, para los miembros del Opus Dei y los "ex" ortodoxos esta prevalencia de la propia conciencia sobre los dictados de la Jerarquía es una muestra clara de falta de comunión y, por tanto, una cierta apostasía. Sin embargo, rara vez los interesados se consideran a sí mismos como "malos cristianos" o "apóstatas". Más bien la sensación que se desprende de su actitud, escritos y prácticas es la de un cristianismo posmoderno, un cristianismo despojado de ampulosidad y prejuicios y centrado en el día a día y en el Amor como núcleo del mensaje cristiano. Personalmente veo esta vía cómo la más válida para hacer llegar de nuevo el mensaje de Cristo a toda la sociedad. Despojar las palabras de Cristo del lastre de 2000 años de interpretaciones partidistas (cuando no manipulaciones manifiestas) para hacerla llegar en su sencillez a los coetáneos. Sólo de esta manera las palabras de Cristo se convierten en un "yugo suave y una carga ligera".


Los exmiembros desvinculados

Por último encontramos el grupo cuya presencia reclama Atómito: los desvinculados, en especial los acristianos teóricos.

La verdad es que la desvinculación es una de las características esenciales del momento social reinante en occidente. Así me atrevo a decir, basándome en mi experiencia personal, que la desvinculación de los exmiembros es muy notable especialmente entre los que fueron reclutados en los ambientes más ampliamente secularizados. Por poner dos ejemplos que se entiendan bien: las vocaciones surgidas de los colegios construidos en barrios populares de Madrid (Tajamar) y Barcelona (Xaloc y Pineda), son más propensas a, poco después de abandonar la vocación, acabar desvinculándose también de la Iglesia e incluso del mensaje de Cristo.

El exmiembro procedente de estos ambientes, al abandonar la Prelatura y volver a su hábitat, en pocos meses es consciente de la enorme dificultad de conciliar sus antiguas opciones religiosas con las exigencias sociales, económicas y afectivas en las que se ve de repente inmerso. Muy pocos son los que "aguantan" la ausencia de referentes válidos que les permitan proseguir con su vida religiosa y muchos de los que desean perseverar en la práctica "ortodoxa" de la vida cristiana se "refugian" en las parroquias, oratorios y grupos sociales pertenecientes a la burbuja opusiana, presente en las zonas más favorecidas de las principales ciudades Hispanoamericanas.

Estos exmiembros desvinculados acostumbran a llevar una existencia altamente más complicada (aunque sólo sea laboral y económicamente) y además cuentan con el lastre de que su formación académica y religiosa en ocasiones es deficiente por el hecho de ser agregados/as o nax que no precisaban mayores estudios según el juicio de los directores. Estos casos es bastante lógico que no asomen la cabeza por estos lares, básicamente porque suficiente tienen con lo que les ha tocado, porque los palos de la vida les han llevado a adoptar un pragmatismo vital poco dado a las especulaciones y, la mayor parte de las veces, por puro desconocimiento de iniciativas como esta.

Por último está el caso de atomito y de los que, como él, examinan la Fe católica con detenimiento y llegan a la conclusión de que no es más que una superestructura humana, fundada sobre la base de una persona humana revolucionaria (Cristo) que en ningún caso quiso construir una Organización supranacional con un cuerpo dogmático, un derecho propio, una moral material y un estado mayor que rigiese todo el entramado institucional. La verdad es que, casos como el suyo realmente sí que son escasos y personalmente me alegro de que se haya decidido a explicar su experiencia en este foro.


Pequeña conclusión

En cualquier caso, realmente este espacio no sea el más idóneo para los desvinculados del estilo atomito, pues las dudas, interrogantes y reflexiones que pudiera plantear corresponden más a los foros de apologética (que los hay, y de mucha calidad).

Además, sinceramente, la Fe en Cristo no acostumbra a ser un problema en los exmiembros de la Prelatura, al menos en los primeros meses del proceso de salida. Es más, para muchos de nosotros, Cristo era lo único auténtico que nos quedaba en nuestras largas noches de soledad dentro de la Obra.

En otras palabras, el problema de la Obra no es secundar una determinada teología o su escaso conocimiento de los condicionantes humanos en el surgimiento de su propia religión y de su Prelatura. El problema es de orden más práctico, y mucho más fácil de señalar y denunciar. En pocas palabras, casi nadie se va por problemas con el Credo católico, la mayoría de las bajas vienen motivadas por la terrible frustración que supone descubrir que vives en el engaño, que tu vida se instrumentaliza y que las personas que te rodean tienen constantemente la palabra amor en sus labios y nunca en sus obras, que no son más que meros artífices de una obra tan deshumanizadora como hipócrita.

Pero en fin atomito, para todo lo que no sean cuestiones de alto nivel teológico, aquí encontraras grandes personas con las que intercambiar impresiones.



P.D. En mi análisis de las personas que pululamos por OpusLibros no he pretendido ser exhaustivo ni completo. Agradeceré los comentarios sobre la experiencia religiosa de los que dejaron el Opus Dei, pues es un tema que es de mi interés.


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