Programa de formación inicial (B-10), Roma, 1985/Apartado IV 24

24. UNCIÓN DE ENFERMOS Y ORDEN SAGRADO


Tabla de contenidos

LA UNCIÓN DE ENFERMOS

Naturaleza de este sacramento

302 "La enfermedad y el sufrimiento se han contado siempre entre los problemas más graves que aquejan la vida humana. En la enfermedad, el hombre experimenta su impotencia, sus límites y su finitud (...). La enfermedad puede conducir a la angustia, al repliegue sobre sí mismo, a veces incluso a la desesperación y a la rebelión contra Dios. Puede también hacer a la persona más. madura, ayudarla a discernir en su vida lo que no es esencial para volverse hacia lo que lo es. Con mucha frecuencia, la enfermedad empuja a una búsqueda de Dios, un retorno a Él" (Catecismo, 1500-1501).

En el Antiguo Testamento se ven ejemplos de cómo el hombre vive la enfermedad de cara a Dios: implora la curación (cfr. Ps 6,3; Is 38); la enfermedad se convierte en camino de conversión (cfr. Ps 38,5; 39,9.12). En algunos pasajes se alcanza a ver que el sufrimiento puede tener también un sentido redentor por los pecados de los demás (cfr. Is 53,11) (cfr. Catecismo, 1502).

303 "Cristo no sólo se deja tocar por los enfermos, sino que hace suyas sus miserias: «Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades» (Mt 8,17; cfr. Is 53,4) (...). En la Cruz, Cristo tomó sobre sí todo el peso del mal (cfr. Is 53,4-6) y quitó el «pecado del mundo» (loann 1,29), del que la enfermedad no es sino una consecuencia" (Catecismo, 1505).


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d) "La Iglesia apostólica tuvo un rito propio en favor de los enfermos, atestiguado por Santiago: «¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados» (luc 5,14-15). La Tradición ha reconocido en este rito uno de los siete sacramentos de la Iglesia (Catecismo, 1510)304.

Materia y forma de la Unción de enfermos

a) La doctrina católica señala como la materia remota de este sacramento el óleo de oliva —o de otro aceite vegetal— bendecido para ese fin según el rito prescrito por la Iglesia; la materia próxima es la unción con el óleo en la frente y en las manos del enfermo.

b) La forma de este sacramento son las palabras: "Per istam Sanctam Unctionem et suam piissimam misericordiam adiuvet te Dominus gratia Spiritus Sancti, ut a peccatis liberatum te salvet atque propitius allevet: Por esta santa unción, y por su bondadosa misericordia te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo, para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad (cfr. C.I.C., can. 847)" (Catecismo, 1513).

Ministro y sujeto de la Unción de enfermos

304 Cfr. DS 216; 1324-1325; 1695-16%; 1716-1717.

305 CONCILIO VATICANO II, Const Sacrosanctum concilium, 73. Cfr. C.LC., ce. 1004-1007; Catecismo, 1514.

Si un enfermo qué recibió la Unción recupera la salud, puede, en caso de nueva enfermedad grave, recibir de nuevo este sacramento. En el curso de la misma enfermedad, el sacramento puede ser reiterado si la enfermedad se agrava. Es conveniente recibir la Unción de los enfermos antes de una operación importante.


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d) Sentido cristiano de la muerte y de la preparación para bien morir:

Efectos de la Unción de enfermos

e) Secundariamente, este sacramento produce la salud del cuerpo, si conviene a la del alma.

306 Es Cristo que pasa, 80.


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EL ORDEN SAGRADO

Sacerdocio común y sacerdocio ministerial

Naturaleza del sacramento del Orden

a) "Por institución divina, mediante el sacramento del Orden, algunos de entre los fieles quedan constituidos como ministros sagrados (...) para apacentar el pueblo de Dios según el grado de cada uno, desempeñando, en la persona de Cristo Cabeza, las funciones de enseñar, santificar y regir"309.

— Gracias al sacramento del Orden, la misión confiada por Cristo a sus Apóstoles sigue siendo ejercida hasta el fin de los tiempos.

b) Los ministros ordenados reciben una potestad que les permite ejercer su servicio mediante la enseñanza (munus docendí), el culto divino (munus santificandi) y el gobierno pastoral (munus regendi). En concreto, el sacramento del Orden confiere:

307 CONCILIO VATICANO II, Const Lumen gentium, 10.

308 Ibidem.

309 CIC., can. 1008. "Nadie se puede dar a sí mismo el mandato ni la misión de anunciar el Evangelio (...). Nadie puede conferirse a sí mismo la gracia, sino que debe ser dada y ofrecida. Esto requiere ministros de la gracia, autorizados y habilitados por parte de Cristo. De Él reciben la misión y la facultad (el «poder sagrado») de actuar«in persona Christi Capitis»" (Catecismo, 875). Este ministerio se confiere con el sacramento del Orden.


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— El poder de santificar: el ministerio principal de los sacerdotes (obispos y presbíteros) es celebrar el Santo Sacrificio del Altar, donde todo el ministerio sacerdotal encuentra su plenitud, su sentido, su centro y eficacia; en general, ejercen su poder de santificar fundamentalmente administrando los santos Sacramentos.

Ministro y sujeto del Orden sagrado

310 Cfr.C.I.C.,can.835.

311 El celibato es un don de Dios. Aunque no está exigido por la misma naturaleza del sacerdocio (cfr. CONCILIO VATICANO II, Decr. Presbyterorum Ordinis, 16), existen razones profundas que hacen que el celibato sea muy conveniente para los ministros sagrados: son razones de orden cristológico (configuración con Cristo sacerdote), eclesiológico (entrega total del sacerdote a la Iglesia, esposa de Cristo) y escatológico (signo de la unión con Cristo en la gloria): cfr. PABLO VI, Enc. Sacerdotalis caelibatus, (24-VI-1967), 17-34. El Papa Juan Pablo II, ha enseñado estas razones con especial profundidad en una serie de Discursos, del 10-ID-1982 al 21-VII-1982. 312 "La Iglesia no tiene de ningún modo la facultad de conferir a las mujeres la ordenación sacerdotal. Esta afirmación debe ser considerada definitiva por todos los fieles de la Iglesia" (JUAN PABLO II, Carta Ordinatio sacerdotalis, (22-V-1994), 4).


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d) Las mujeres no pueden recibir el Sacramento del Orden, porque la Iglesia ha enseñado siempre que Cristo lo ha querido así y lo ha manifestado no ordenando sacerdote a ninguna mujer. Esto no quiere decir que tengan menor dignidad, sino que Dios no ha querido que sirvieran de este modo. No ordenó sacerdote a su Santísima Madre, y Ella tiene una dignidad incomparablemente superior a cualquier otra, en el único orden que cuenta: el de la santidad. El sacerdote tiene un oficio santo, pero él no es más santo por ser sacerdote, y lo que importa no es el oficio sino la santidad312.

Efectos del sacramento del Orden

Bibliografía básica:

Catecismo de la Iglesia Católica, 1499-1535 (Unción de enfermos) y 874-896; 1536-1600 (Orden Sagrado).

CONCILIO VATICANO II, Decr. Presbyterorum Ordinis, 2, 3, 5,12 y 13.

Lecturas recomendadas:

De nuestro Padre: Homilía Sacerdote para la eternidad, 13-IV-73.

ÁLVARO DEL PORTILLO, Escritos sobre el sacerdocio, cap. IV ("Jesucristo en el sacerdote").

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