Programa de formación inicial (B-10), Roma, 1985/Apartado IV 14

14. HISTORIA DE LA IGLESIA


Tabla de contenidos

El sentido de la historia. Historia de la salvación e historia de la Iglesia

169 Dios es el Señor de la historia porque la encamina hacia su fin (nuestra felicidad y salvación: su gloria). Al mismo tiempo, ha querido "correr el riesgo" de nuestra libertad: ha querido una historia verdadera hecha de auténticas decisiones de los hombres y no una ficción ni un juego.

Así sucedió desde la creación de nuestros primeros padres: tras el pecado de Adán y Eva, Dios decretó la Encamación del Hijo para salvarnos. Al misterio de la iniquidad, Dios responde con el misterio de su misericordia. Por eso afirmamos en la liturgia: felix culpa! Incluso de los males Dios saca bienes, de modo que "para los que aman a Dios, todas las cosas concurren para el bien" (Rom 8,28).

170 De la historia de la salvación, cuyo lugar privilegiado es la Iglesia, depende la historia de la humanidad. La mayor parte de esta historia queda escondida a los ojos humanos, pues pasa a través del corazón de cada uno de los hombres y es fruto del eterno designio de Dios y de la libre correspondencia a la acción del Espíritu Santo. Solamente al final de los tiempos, cuando "el Cordero abrirá el libro" (cfr. Apoc 5 y ss.), el Señor nos revelará plenamente la totalidad de la historia de la salvación, de la que, por su voluntad, somos cooperadores.


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los cristianos (cfr. Mt 28,19). El día de Pentecostés fue enviado el Espíritu Santo para que asistiera perpetuamente a la Iglesia en el cumplimiento de su misión.

d) La Iglesia, aun siendo santa171, no se cansa de hacer penitencia porque está compuesta por hombres y mujeres que somos pecadores. Junto a innegables frutos de santidad, en la historia de los cristianos hay también errores e infidelidades. Reconocer los pecados y las equivocaciones del pasado es un acto de lealtad y de valentía que nos ayuda a reforzar nuestra fe, haciéndonos capaces de afrontar las tentaciones y las dificultades de hoy172.

La predicación apostólica y los primeros cristianos

Las persecuciones y la evangelización de Europa

a) La Iglesia ha sufrido persecución desde los comienzos. El demonio la combate porque está empeñado en apartar a los hombres de la salvación eterna, pero el Señor ha prometido que "las puertas del infierno no prevalecerán contra ella" (Mt 16,18).

b) Las primeras persecuciones tuvieron lugar en Jerusalén, por parte de los ju díos, y fueron ocasión para que se manifestara el origen y la naturaleza sobrenatural de la Iglesia (cfr. Act 5,38-39). Después, en los tres primeros siglos, por orden de los emperadores romanos o con el consentimiento de las autoridades, se levantaron durísimas persecuciones contra los cristianos, porque no querían someterse al culto estatal ni admitir la religión pagana, y porque sus vidas contrastaban radicalmente con la inmoralidad de las costumbres paganas.

171 Cfr. CONCILIO VATICANO II, Const Lumen gentium, 63.

172 Cfr. JUAN PABLO II, Carta Tertio millennio adveniente, (10-XI-94), 33-36.


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Los Padres de la Iglesia, y el Magisterio de la Iglesia en los primeros Concilios ecuménicos

La edad media

a) El cisma de Oriente: en el siglo IX, Focio, patriarca de Constantinopla, acusó a Roma de haber corrompido la fe porque enseñaba, y rezaba en el Credo, que el Espíritu Santo procede del Padre "y del Hijo" (Filioque) (cfr. Catecismo, 246-248). En el si-

173 Los francos, con su rey Clodoveo a la cabeza, en el 496; los visigodos, y los demás pueblos bárbaros. Destacaron en la evangelización: San Patricio, San Bonifacio, San Agustín de Canterbury, San Cirilo y San Metodio, y otros santos, que llevaron la fe a las diversas regiones del continente.

174 CONCILIO VATICANO II, Const Dei Verbum, 8; Catecismo, 78. Entre los Padres de la Iglesia destacan:

175 Estos concilios fueron los siguientes:

-1º. Concilio de Nicea, año 325: condenó la herejía de Arrio (arrianismo) que negaba la divinidad de Cristo, y enseñó que Jesucristo es verdadero Dios, de la misma naturaleza —homousios— que el Padre;

-2º-. Concilio I de Constantinopla, año 381: enseñó la divinidad del Espíritu Santo, frente al error de Macedonio. Las definiciones de estos dos primeros Concilios componen el Símbolo "niceno-constantínopolitano", que se reza en la Liturgia;

-3º. Concilio de Efeso, año 431: condenó los errores de Nestorio (nestorianismo), que afirmaba que en Cristo había dos personas, una divina y otra humana, y que la Virgen María no podía ser llamada Madre de Dios porque era solamente madre de la persona humana. El Concilio enseñó que en Cristo había una sola persona divina, y que la Santísima Virgen debía ser llamada "Madre de Dios" (Theotokos);

-4º. Concilio de Calcedonia, año 451: rechazó el error de Eutiques (monofisismo), que admitía una sola naturaleza en Cristo (la divina). La Iglesia enseñó en este Concilio que en Cristo hay una sola persona divina y dos naturale­zas, la divina y la humana, ya que es verdadero Dios y verdadero hombre.


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glo XI, el patriarca Miguel Cerulario renovó las acusaciones de Focio y fue excomulgado, consumándose así la ruptura o Cisma con que una parte de la Iglesia en Oriente se separó de la sede de Roma, sustrayéndose a la autoridad del Romano Pontífice. Este Cisma fruto de conflictos e incomprensiones en el clima cultural y político entre Oriente y Occidente, dura hasta nuestros días176.

—en la alta Edad Media florece la vida monástica y religiosa. Se difunden los monasterios de benedictinos, que siguen la "Regla" de San Benito (s.V);

—en el s. XIII nacen grandes órdenes religiosas, llamadas "mendicantes", como los franciscanos (S. Francisco de Asís) y los dominicos (Santo Domingo de Guzmán).

La Edad Moderna

a) La evangelización de América y de Asia: con el descubrimiento de América (1492) inicia la evangelización de este continente: tarea inmensa, de gran repercusión

176 Los que se han separado se llaman cristianos "ortodoxos". Conservan la fe y celebran válidamente los sacramentos, pero no aceptan la autoridad del Papa sobre la Iglesia universal.

Este cisma continúa siendo como una herida para la Iglesia; en la actualidad, se reza y se trabaja por ambas partes, con el aliento del Santo Padre, para restablecer la unidad. Sobre este tema cfr. JUAN PABLO II, Carta apostólica Orientale lumen, 2-V-1995; y Enc. Ut unum sint, 25-V-199S.

177 La Iglesia ha recomendado muchas veces el estudio de la doctrina de Santo Tomas, como instrumento valiosísimo para profundizar en el conocimiento de la fe. El último Concilio ecuménico (Vaticano II) ha reiterado, una vez más, esta recomendación, porque el núcleo de las enseñanzas de Santo Tomás tiene valor permanente.

178 Fuera de su contexto histórico, político y social, resulta muy difícil juzgar estos hechos, que pueden parecer a primera vista contrarios al mandamiento del amor. Algunos historiadores, con sincero amor a la Iglesia, no han dejado de señalar que, en parte, las cruzadas eran conformes al espíritu evangélico. Otros, en cambio, sin los matices necesarios, suelen presentar las cruzadas fuera de su contexto, viendo en ellas el símbolo de la "guerra santa" o de la imposición de la fe por medios violentos. Sin dejar de reconocer errores y abusos que pudieron darse, hay que tener en cuenta que muchas críticas suelen instrumentalizar los datos históricos con el fin de atacar a la Iglesia.


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también para la promoción humana del mismo179. La evangelización fue realizada sobre todo por los misioneros y en parte por colonizadores —artesanos y comerciantes, funcionarios y soldados, etc.— animados de espíritu cristiano. En los siglos XVI y XVII misioneros portugueses, italianos y españoles predican el Evangelio en diversos lugares de Asia: en India y Japón, en China, y en las Islas Filipinas donde arraigó profundamente la fe. También se recogieron algunos frutos de la evangelización de los pueblos de las costas africanas.

b) El protestantismo y el Concilio de Trento: en el S.XVI se extiende en Europa la herejía protestante, iniciada por Lulero (1483-1546) y propagada, con ciertas diferencias, por Calvino y otros que se denominan "reformadores", porque pretendían una reforma" de la Iglesia. En realidad, se apartaron de la doctrina católica en verdades capitales180. Todos estos errores han dado lugar a un gran número de grupos "protestantes" (luteranos, calvinistas, episcopalianos, etc.) y de tendencias (p.ej., funda-mentalistas).

c) El protestantismo nació y se propagó primero en Alemania (aunque gran parte de Alemania permaneció católica y combatió las herejías de Lulero) y en Escandinavia. En Suiza y en otras naciones de Europa se extendió el calvinismo. Los errores protestantes se propagaron en Gran Bretaña tras separarse de Roma el rey Enrique VIII, dando inicio al "anglicanismo", en el que también surgieron múltiples comentes.

En el Concilio de Trento (1545-1563) la Iglesia enseñó la verdadera doctrina católica acerca de las cuestiones en que había errado Lulero, y condenó las herejías protestantes.

d) En los siglos XVI y XVII hay grandes santos que contribuyen, con su ejemplo y con sus escritos, a la renovación de la vida cristiana: Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz, San Ignacio de Loyola, San Felipe Neri, San Camilo de Lelis, y otros.

La edad contemporánea

a) El concilio Vaticano I (1869-1870): en este Concilio, el Magisterio salió al paso de los errores del racionalismo y del agnosticismo191, enseñando cuál es la relación entre razón y fe, que no se pueden oponer182.

179 "Desde los primeros pasos de la evangelización, la Iglesia Católica, movida por la fidelidad al Espíritu de Cristo, fue defensora infatigable de los indios, protectora de tos valores que había en sus culturas, promotora de humanidad frente a los abusos de colonizadores a veces sin escrúpulos" (JUAN PABLO II, Discurso 12-X-1992).

180 Sostienen que la única fuente de la Revelación es la Escritura (principio de la "sola Scriptura") y no la Tradición de la Iglesia; afirman que la interpretación auténtica de la Biblia no corresponde al Magisterio de la Iglesia, sino a la lectura personal iluminada por el Espíritu Santo; dicen que la salvación proviene de la "sola fe" (en el sentido de "fe fiducial" o confianza en Dios), no de las buenas obras, ya que la naturaleza humana estaría totalmente corrompida después del pecado original; niegan el primado del Romano Pontífice, la doctrina sobre el sacerdocio y la Eucaristía como sacrificio, etc.

181 En los siglos XVII y XVIII se difunde el racionalismo, que deforma el papel de la razón en el conocimiento de la verdad. En líneas generales, el racionalismo admite como verdadero sólo aquello que es demostrable por la razón. Entre otras consecuencias no acepta la existencia de verdades sobrenaturales ni en general la Revelación como fuente de conocimiento.

El racionalismo fácilmente conduce a afirmar que la verdad es producto de la razón; y también que para cada hombre sólo es verdad lo que haya logrado demostrar o comprender, pues no sería "racional" basar la certeza


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Otro aspecto de especial relevancia durante el Concilio fue la definición, hecha por el Papa Pío IX, del dogma de la infalibilidad del Romano Pontífice cuando enseña solemnemente ex cathedra.

La Iglesia en la segunda mitad del siglo XX

a) El Concilio Vaticano II (1962-1965). La tarea que se propuso el Concilio fue renovar la vida de la Iglesia, con fidelidad plena al depósito de la fe184. Durante el concilio se elaboraron documentos de gran importancia para la vida de la Iglesia185. En cuanto

en el testimonio de otro; del racionalismo se derivan el iluminismo y el agnosticismo; éste último niega que la existencia de Dios sea cognoscible y que, por tanto, hay que actuar como si Dios no existiera, guiándose sólo por la propia razón.

182 "«A pesar de que la fe esté por encima de la razón, jamás puede haber desacuerdo entre ellas. Puesto que el mismo Dios que revela los misterios y comunica la fe ha hecho descender en el espíritu humano la luz de la razón, Dios no podría negarse a sí mismo ni lo verdadero contradecir jamás a lo verdadero» (CONCILIO VATICANO I, DS 3017)" (Catecismo, 159).

183 Se entiende aquí por "modernismo" un sistema de ideas fundado en el intento de adaptar la fe a la "filosofía moderna" de carácter racionalista e inmanentista.

184 "Lo que principalmente atañe al Concilio ecuménico es esto: que el sagrado depósito de la doctrina cristiana sea custodiado y enseñado en forma cada vez más eficaz" (JUAN XXIII, Discurso de apertura del Concilio, 11-X- 1962, n.13).

185 Algunos de tos documentos principales emanados por el Concilio, con la aprobación del Papa, fueron:


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a la doctrina, el Concilio Vaticano II "ha invitado repetidamente a todos los cristianos de cualquier condición y clase social a la-plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad; y esta llamada a la santidad debe ser considerada como la característica más peculiar y la finalidad última de todo el magisterio conciliar"186.

El Opus Dei en la historia de la Iglesia

186 PABLO VI, Mota proprio Sanctitas clarior, 19-HI-1969.

187 Entre los aspectos de especial relevancia en el Pontificado de Juan Pablo II, cabe destacar algunos como la promulgación, en 1983, del nuevo "Código de Derecho Canónico", y en 1992, la publicación del "Catecismo de la Iglesia Católica".

188 JUAN PABLO II, Const ap. Ut sit, 28-XI-1982.

189 La novedad de la Obra supone 'la vuelta maravillosa al espíritu con que vivieron los primeros fieles el mensaje de salvación" (De nuestro Padre, Carta, 25-1-1961, n. 13).


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circunstancias de cada uno. Las enseñanzas de nuestro Fundador han anticipado varios decenios, en aspectos centrales, la doctrina del Concilio Vaticano II.

Bibliografía básica:

—Un texto básico sobre Historia de la Iglesia, p.ej.:

Lectora recomendada:

De nuestro Padre, Homilía: "El fin sobrenatural de la Iglesia" (publicada en el libro Amar a la Iglesia).

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