Programa de formación inicial (B-10), Roma, 1985/Apartado IV 9

9. LA ENCARNACIÓN


Tabla de contenidos

La obra de la Encarnación

La Virgen María, Madre de Dios


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h) María, Madre de Cristo, es también Madre de la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo, y Madre de cada uno de nosotros, que somos miembros de ese Cuerpo (cfr. Catecismo, 963 y 968; loann 19,26-27). Es también Medianera de todas las gracias (cfr. Catecismo, 969-970).

Figuras y profecías de la Encarnación


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Los nombres de Cristo

Cristo es el único Mediador entre Dios y los hombres. Maestro, Sacerdote y Rey

126 De modo semejante, María se compara a Eva (cfr. Catecismo, 411). Eva asintió a lo que decía la serpiente, y entró en el mundo el pecado y la muerte; María dijo sí al anuncio del Ángel y entró en el mundo la gracia y la vida.

127 PÍO. XI, Enc. Quas primas (1l-XII-25).


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su resurrección (cfr. Ioann 12,32)" (Catecismo, 786). Su reino es espiritual y eterno: comienza en la tierra y se perfecciona en el Cielo. Es un Reino de santidad y de justicia, de amor, de verdad y de paz128. "Cristo Rey y Señor del universo, se hizo el servidor de todos, no habiendo «venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20, 28)" (Catecismo, 786).

e) Todos los fieles "participan de estas tres funciones de Cristo y tienen las responsabilidades de misión y de servicio que se derivan de ellas" (Catecismo, 783; cfr. ibid, 786).

Toda la vida de Cristo es redentora

"Toda la vida del Señor me enamora. Tengo, además una debilidad particular por sus treinta años de existencia oculta en Belén, en Egipto y en Nazaret. Ese tiempo — largo—, del que apenas se habla en el Evangelio, aparece desprovisto de significado propio a los ojos de quien lo considera con superficialidad. Y, sin embargo, siempre he sostenido que ese silencio sobre la biografía del Maestro es bien elocuente, y en cierra lecciones de maravilla para los cristianos. Fueron años intensos de trabajo y de oración, en los que Jesucristo llevó una vida corriente —como la nuestra, si queremos—, divina y humana a la vez; en aquel sencillo e ignorado taller de artesano, co­mo después ante la muchedumbre, todo lo cumplió a la perfección"130.

c) Cristo es nuestro modelo (cfr. Catecismo, 520). "Todo lo que Cristo vivió hace que podamos vivirlo en Él y que Él lo viva en nosotros" (Catecismo, 521).

128 Cfr. Misal Romano, Prefacio de la Misa de Jesucristo Rey del Universo.

129 "Jesús, creciendo y viviendo como uno de nosotros, nos revela que la existencia humana, el quehacer corriente y ordinario, tiene un sentido divino. Por mucho que hayamos considerado estas verdades, debemos llenarnos siempre de admiración al pensar en los treinta años de oscuridad, que constituyen la mayor parte del paso de Jesús entre sus hermanos los hombres. Años de sombra, pero para nosotros claros como la luz del sol. Mejor, resplandor que ilumina nuestros días y les da una auténtica proyección, porque somos cristianos corrientes, que llevamos una vida ordinaria, igual a la de tantos millones de personas en los más diversos lugares del mundo" (Es Cristo que pasa, 14).

130 Amigos de Dios, 56; cfr. Catecismo, 533.


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Bibliografía básica:

Catecismo de la Iglesia Católica, 484-570,721-726 y 963-975.

Lecturas recomendadas:

Homilía "El triunfo de Cristo en la humildad", en Es Cristo que pasa, nn. 12-21.

Cuadernos 6: Piedad y doctrina: "La Humanidad Santísima del Señor", pp. 43-55.

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