Programa de formación inicial (B-10), Roma, 1985/Apartado IV 7

7. LA ELEVACIÓN SOBRENATURAL Y EL PECADO ORIGINAL


Tabla de contenidos

La elevación sobrenatural

105 CONCILIO VATICANO II, Const. Lumen gentium, 2.


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g) El hombre fue colocado por Dios en el paraíso ut operaretur, "para que trabajara" (cfr. Gen 2,15); el trabajo no es un castigo por el pecado; pero antes del pecado original no experimentaba fatiga alguna en el trabajo (cfr. Gen 3,17-19). El trabajo es, desde los inicios de la humanidad, "colaboración del hombre y de la mujer con Dios en el perfeccionamiento de la creación visible" (Catecismo, 378).

h) "La armonía interior de la persona humana, la armonía entre el hombre y la mujer, y, por último, la armonía de ellos con toda la creación constituía el estado llamado «justicia original»" (Catecismo, 376). Toda esta armonía, prevista para el hombre por designio de Dios, se perdió por el pecado de nuestros primeros padres (cfr. Catecismo, 379).

El pecado original

Consecuencias del pecado original para la humanidad

106 SANTO TOMAS DE AQUINO, De malo, q.4, a. 1.


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pecado de Adán, como todos están implicados en la justicia de Cristo. Sin embargo, la transmisión del pecado original es un misterio que no podemos comprender plenamente. Pero sabemos por la Revelación que Adán había recibido la santidad y la justicia originales no para él sólo sino para toda la naturaleza humana; cediendo al tentador, Adán y Eva cometen un pecado personal, pero este pecado afecta a la naturaleza humana, que transmitirán en un estado caído107. Es un pecado que será transmitido por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales. Por eso, el pecado original es llamado «pecado» de manera análoga: es un pecado «contraído», «no cometido», un estado y no un acto" (Catecismo, 404).

La promesa del Redentor

107 Cfr. CONCILIO DE TRENTO: DS 1511-1512.

108 Cfr. CONCILIO DE TRENTO: DS 1513.

109 Sermo 73,4.

110 Summa Theologiae, III, q.l, a.3, ad 3.


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divinización de todo el ser humano: de la persona, por la filiación divina; de su naturaleza, por la gracia santificante o habitual; de sus potencias o facultades del alma, por las virtudes infusas y los dones del Espíritu Santo:

d) La Santísima Trinidad inhabita en el alma en gracia. Su presencia es fundante del ser y de la vida sobrenatural del cristiano.

Algunas consecuencias de nuestra condición de pecadores llamados a ser hijos de Dios

"Veritas liberabit vos (Ioann 8,32); la verdad os hará libres. ¿Qué verdad es ésta, que inicia y consuma en toda nuestra vida el camino de la libertad? Os la resumiré, con la alegría y con la certeza que provienen de la relación entre Dios y sus criaturas:

111 En el tema 28, n. 5, se estudian específicamente estas virtudes, y su relación con las virtudes humanas del mismo nombre.

112 Cfr. también tema 28, n. 7.


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saber que hemos salido de las manos de Dios, que somos objeto de la predilección de la Trinidad Beatísima, que somos hijos de tan gran Padre. Yo pido a mi Señor que nos decidamos a damos cuenta de eso, a saborearlo día a día: así obraremos como personas libres. No lo olvidéis: el que no se sabe hijo de Dios, desconoce su verdad más íntima, y carece en su actuación del dominio y del señorío propios de los que aman al Señor por encuna de todas la cosas"113.

d) La consideración frecuente de nuestra filiación divina; buscar el trato con las Tres Personas divinas presentes en el alma en gracia.

Bibliografía básica:

Catecismo de la Iglesia Católica, 374-421.

Lectura recomendada:

Cuadernos 2, (Sobre la vida cristiana): "La vida de la gracia", pp. 138-148

113 Amigos de Dios, 26.

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