Programa de formación inicial (B-10), Roma, 1985/Apartado IV 5

5. LA SANTÍSIMA TRINIDAD


La revelación del misterio de la Trinidad de Personas en la Unidad de Dios

d) Es un misterio estrictamente sobrenatural, inaccesible a la sola razón (cfr. Catecismo, 237). Una vez conocido por Revelación de Dios, se puede profundizar en la fe, mostrar que no hay contradicción en el misterio, etc., pero el hombre nunca puede entenderlo del todo.

79 Por ejemplo, Gen 1, 26: "Dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza"; y algunas teofanías como la del Sinaí (cfr. Ex 19,16-20.30).

80 En el primer Concilio ecuménico (Nicea, a. 325) enseñó que el Hijo es "consubstancial" al Padre, es decir un sólo Dios con el Padre (cfr. Catecismo, 242). En el segundo Concilio ecuménico (Constantinopla, a. 381) confesó que el Hijo es "Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no creado, consubstancial al Padre" (DS ISO), y que el Espíritu Santo "con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria" (DS ISO).

El Símbolo Atanasiano o Quicumque, es un resumen preciso de la fe de la Iglesia en el misterio de la Santísima Trinidad.


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Procesiones, relaciones y Personas en Dios

e) Una es la divinidad (la esencia divina), y una es la omnipotencia, la eternidad, la simplicidad, la bondad, la verdad, la inmensidad, la inmutabilidad.

— En la Santísima Trinidad “todo es uno donde no existe oposición de rela-

ción” . Las Personas sólo se distinguen en cuanto se oponen entre sí. Toda acción ad extra (por ejemplo: la Creación, la acción de Dios en el mundo, etc.) es común a las Tres Personas: una es la esencia, una es la operación (cfr. Catecismo, 258).

f) "Las personas divinas, inseparables en su ser, son también inseparables en su obrar. Pero en la única operación divina cada una manifiesta lo que le es propio en la Trinidad, sobre todo en las misiones divinas de la Encamación del Hijo y del don del Espíritu Santo" (Catecismo, 267). Se llama misión (o envío) de una Persona divina a su

81 CONCILIO IV DE LETRAN, año 1215: DS 804.

82 "En los nombres relativos de las personas, el Padre es referido al Hijo, el Hijo lo es al Padre, el Espíritu Santo lo es a los dos; sin embargo, cuando se habla de estas Tres Personas considerando las relaciones se cree en una sola naturaleza o substancia" (CONCILIO XI DE TOLEDO, año 675: DS 528)

83 CONCILIO DE FLORENCIA, año 1442: DS 1330.


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misma procesión eterna en cuanto que tiene un término temporal. El Hijo ha sido enviado por el Padre (cfr. Mí 15,24; Ioann 17) y el Espíritu Santo ha sido enviado por el Padre y el Hijo (cfr. loann 14,26 y 15,26).

g) "El ser mismo de Dios es Amor. Al enviar en la plenitud de los tiempos a su Hijo único y al Espíritu de Amor, Dios revela su secreto más último (cfr. I Cor 2,7-16; E/3,9-12). Él mismo es una eterna comunicación de amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y nos ha destinado a participar en Él" (Catecismo, 221).

La vida sobrenatural de las criaturas espirituales es participación en la vida divina intratrinitaria

a) Dios nos ha hecho partícipes de la naturaleza divina (cfr. II Petr 1,4): nos ha divinizado por la gracia sobrenatural, adoptándonos como hijos en el Hijo. El hombre en gracia participa de la vida intratrinitaria del Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Paráclito nos identifica con Cristo y nos hace clamar: Abba, Padre! (Gal 4,6).

Bibliografía básica:

Catecismo de la Iglesia Católica, 232-267.

Lectura recomendada:

Cuadernos 1: Sobre nuestra fe: "La Santísima Trinidad", pp. 9-20

84 Cfr. Camino, 273.

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