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	<title>Opus-Info - User contributions [en]</title>
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	<updated>2026-08-29T01:17:54Z</updated>
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		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Nachof&amp;diff=7736</id>
		<title>Nachof</title>
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		<updated>2026-08-24T09:26:57Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;#REDIRECT [[:Category:Nachof]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
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		<title>Anatomía de una vocación</title>
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		<updated>2026-08-24T09:19:08Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* Agregadas y pobreza */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Un paso adelante ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 del fallecimiento de Guillermina]. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “&#039;&#039;Motu Proprio&#039;&#039;”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: &#039;&#039;“el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”&#039;&#039;… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «&#039;&#039;Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas&#039;&#039;»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «&#039;&#039;La dele te invita a comer&#039;&#039;».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Con los cambios de personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, &#039;&#039;&#039;las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España)&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con [https://www.youtube.com/channel/UC8g405kKRolCqGEkfuTum3Q Ágora], coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En [https://www.youtube.com/@agoraquanticabcn2310 Ágora Cuántica], con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en [https://www.youtube.com/watch?v=z7SmdB3JwY0&amp;amp;list=PLsjq0skMHH-k37BPK1I0R__6Obd8UE2LZ Auténticas vidas]: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie [https://www.hbomax.com/gt/es/shows/el-minuto-heroico-yo-tambien-deje-el-opus-dei/a80eba1f-b600-47fc-8e62-c440f75ba26f El minuto heroico] tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
* Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad), -no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
* ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
* Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
* La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
* Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
* Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
* Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
* Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
* Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas … -Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por alguna razón-.&lt;br /&gt;
* Lo importante es la vocación, no de qué pites. –Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
* La historia necesita perspectiva…. – Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
* Tener en cuenta el sentido sobrenatural… - Y el humano también-.&lt;br /&gt;
* Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales marcamos distancias… - Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
* Incidir en que somos laicos… - No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
* El apostolado se hace por contagio… - Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia, inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
* La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día… - Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
* Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión, pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la Obra se podía perder. – ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
* Nuevo Papa, nuevas ilusiones… Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior. – Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
* El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes… - Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
* El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
* Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su voluntad, pues que se vayan. – Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-. –Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
* Una persona se puede ir si se “va de la olla” - También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-. – Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta corriente más.&lt;br /&gt;
* Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o cooperador. – Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
* Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la Iglesia. – Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
* Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté impregnado en el ambiente. – Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
* Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen ambiente.&lt;br /&gt;
* Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir solos, daba pena.  Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos. -Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “[[Normas y Costumbres]]”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «&#039;&#039;Ninguna religión está por encima de la humanidad&#039;&#039;». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 20 años y quería mejorar este mundo, aprender a amar haciendo el bien a todas las personas a mi alrededor. Cuando conocí el Opus Dei a través de personas que se hicieron amigas mías —tres en concreto—, me pareció que era algo que se adecuaba muy bien a esa idea de santidad en medio del mundo, dando un sentido y una misión a mi vida...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de estas amigas me escribía cartas, otra me invitaba todas las semanas a ir el sábado a la meditación, a confesarme y, por supuesto, a participar en la tertulia, y con una tercera tuve un par de encuentros. También, de vez en cuando, me recordaban que podía ir a una convivencia, a un curso de retiro o hacer una visita de pobres. En los tres años que estuve yendo por aquel centro solo participé en la meditación y, en ocasiones, me confesaba, pero desde luego no fui a ninguna convivencia ni curso de retiro: no podía costeármelo. Sí me atraía, sin embargo, eso de la visita a los pobres, porque todavía no se había presentado ese gran momento de ayudar a alguien. Tuvieron que pasar unos cuantos meses y algunos acontecimientos para que aquella visita se llevara a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía amigas, entre las cuales estaba mi propia hermana, una criatura de 14 años que estaba entusiasmada con todo lo que le contaba acerca de las catequesis que daba, lo encantadoras y amables que eran aquellas chicas del Centro. Ambas compartíamos sueños e ilusiones, tareas y secretos… (pero eso es otro cantar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardamos mi hermana y yo en pedir la admisión: mi hermana primero y luego yo, curiosamente; eso sí, no sin antes hacer la visita de pobres prometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===La visita de pobres===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegamos al lugar, por supuesto nada que ver con lo que me había imaginado: era una residencia de ancianos. Me quedé bastante paradita, pues no sabía qué podía hacer en realidad, así que intervino mi amiga “machaca”, que me dijo que hablara con algunas de las señoras que estaban allí y les mostrara una estampa del entonces beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Me acerqué a la única señora que estaba pendiente, la cual me dijo que le fuera muy fiel al cura de la foto. Desde entonces, esa fue la leyenda que me asignaron y que “mi amiga” se encargó de propagar: que mi vocación se debía a aquella visita de pobres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vosotros os creéis que la historia fue así? ¿Y mi hermana? ¿Qué pasó con ella? Efectivamente, no fue así, y lo de mi hermana lo contaré en un segundo relato, si ella lo considera oportuno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un pequeño detalle del que no se habla en la historia que construyeron sobre mi vocación, y es que olvidaron que yo tenía novio, y fue precisamente él quien hizo que conociera el Opus Dei. Habría mucho que contar aquí, pero vamos a centrarnos, para no alargarnos demasiado, en el momento en que tomo contacto con la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===La verdadera historia===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ambos decidimos —mi novio y yo—, por circunstancias que no alteran este relato, confesarnos los primeros viernes de mes, según una costumbre relacionada con el Sagrado Corazón de Jesús. Una de las pocas iglesias a las que acudimos para esta práctica fue la basílica de San Miguel (no sabía que estaba encomendada a la Prelatura). A mí me atendió un sacerdote y a mi novio, otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación con el sacerdote fue amena y la verdad es que me sentí escuchada. Me aconsejó que, en lugar de confesarme una vez al mes, lo hiciera cada semana y que podría ir a un centro que estaba enfrente, que probablemente me gustaría, ya que le di muestras de mis sanas inquietudes. Así que, después de comentárselo a mi novio, me presenté en el centro esa misma tarde. Llamé a la puerta con muchísima expectación y la persona que abrió me recibió con una gran sonrisa; me preguntó mi nombre y quién me habló de ese centro, a lo que contesté con mucha confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un club juvenil; por lo tanto, había mucha gente joven que desaparecía a los pocos segundos dentro de alguna de las múltiples salitas que había allí. De repente se hizo un silencio que facilitó que pudiéramos hablar durante un rato. Al finalizar y despedirse, aquella chica me insistió en que ella era mi amiga —cosa que me llamó la atención—. Añadió, además, que probablemente tendría que ir a otro centro, pues ese me venía un poco lejos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De aquel centro pasé a otro que me venía mejor, donde me asignaron una nueva amiga que no dejó de invitarme puntualmente cada semana a las actividades organizadas para gente joven los sábados. Yo iba un sábado sí y otro no, y hay que reconocer que en aquellas casas se estaba muy bien: en invierno se estaba calentita, gozando de una calefacción que en mi casa no tenía. Había un ambiente agradable, de gente a la que le parecía maravilloso todo lo que les decía; me sentía escuchada, comprendida y empecé a pensar que era especial. Aquellas reuniones consistían en una meditación, seguida de una bendición y luego una tertulia, durante la cual la gente iba pasando a confesarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca me quedé a la tertulia, ya que aprovechaba a veces para confesarme y enseguida me iba, porque mi novio me esperaba para compartir la tarde juntos, que muchas veces consistía en tomarnos una cerveza en un pub mientras compartíamos caricias y vivencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como decía antes, aquel novio tuvo mucho que ver en la historia real.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía claro que quisiera casarme, pero ya “mi amiga” me había planificado el futuro: pensaba que yo tenía vocación al Opus Dei como supernumeraria, ya que tenía novio. De nuevo, esta encantadora mujer que, a pesar de los esfuerzos por tenerme al día de las actividades y, aparentemente, preocuparse de mi vida, en el fondo no me conocía de verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi parte, tenía grandes deseos de hacer algo por la humanidad, hacer el bien; mi trato con Jesús aumentaba día a día y, desde luego, no estaba en mi mente la idea del matrimonio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi hermana “pitó” antes que yo. Esto en un principio se explicó como un hecho totalmente providencial, pero haciendo un análisis más profundo puede que lo providencial sea la reflexión que se puede hacer ahora de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fueron dando una serie de circunstancias y factores que desembocaron en que mi hermana pidiera la admisión como agregada del Opus Dei. El primero de estos factores se debió al entusiasmo inocente y generoso de formar parte de algo que le llevaría a hacer el bien a su alrededor con gente igualmente entusiasta, divertida, buena y joven...  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda circunstancia se debió a que yo al final no podía ir a la famosa convivencia de Semana Santa en Torreciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera circunstancia fue que me encontré dinero tirado cerca de un charco –un billete de 1000 pesetas- y en ese momento pensé que donde mejor podía emplearlo sería para facilitar que mi hermana fuese a dicha convivencia -el resto lo pusieron algunas personas del centro-, ya que tenía una ilusión muy grande por ir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuarta circunstancia fue que mis padres le dieron permiso ya que mis amigas fueron a hablar con ellos -con mi apoyo- afirmando que también iban muchas chicas jóvenes prometiendo por tanto que cuidarían de ella y que no tendrían que preocuparse por el dinero – cosa que tranquilizó a mis padres-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí todo más o menos normal, ¿verdad? ¿Qué joven no va a excursiones, viajes y demás actividades? Pero se da la especial circunstancia de que mi hermana en ese momento tenía 14 años y medio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando mi hermana (a quien llamaremos H) volvió de Torreciudad, con la misma ilusión con la que se fue, pensé que algo en ella había cambiado y, la verdad, tanto entusiasmo me molestó. Le habían aconsejado que, como yo aún no era de la Obra, no dijera nada. Imaginaos la angustia vital de la pobre, teniendo que lidiar con una serie de “normas” que ya tenía que practicar, estando en una casa en la que lo relacionado con la fe y la religión se cuestionaba constantemente y que encima no podía desahogarse con su hermana con la siempre compartía todo. Perdóname H.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardé mucho en comunicarle que me estaba planteando pedir la admisión en la Obra como agregada. A partir de aquel momento cambiaron algunas cosas porque, aunque en nuestra familia seguíamos teniendo dificultades para explicar nuestras actividades y compromisos, ya podíamos compartir muchas cosas entre nosotras y apoyarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aparecíamos las dos juntas por el centro era como una fiesta, todo eran sonrisas y risas, miradas ilusionadas. Todo lo contrario a lo que vivíamos en mi casa. Al poco tiempo (año y medio) me enviaron a otro centro y nos separaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
H estuvo muy poquito tiempo en la Obra y cuando se fue lo pasé francamente mal. Por una parte, mi familia empezó a reprocharme un montón de cosas y por otra en el “opus” algunas personas me decían que hablara con mi hermana y otras que no lo hiciera. Por mi parte nunca la reproché nada y siempre mantuve con ella una amistad que ha ido creciendo con los años. Ahora, lógicamente pienso que H fue muy inteligente y admiro el coraje que demostró en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí lo que cuento de mi hermana porque es ella quien mejor puede contar su propia historia cuando sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, necesitaba resaltar su figura y protagonismo dentro de mi propia historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de aquel momento corrían dos historias sobre cómo conocí la Obra y cuál fue la razón por la que pedí la admisión, una de dichas historias ya la comenté anteriormente – lo de la visita de pobres- y la segunda historia fue que yo había pitado porque mi hermana lo había hecho antes, así conseguían que tanto mi hermana como yo nos sintiéramos especiales…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que me hizo mucha ilusión compartir con mi hermana una doble hermandad y sobre todo valoro positivamente lo que eso nos unió, pero las razones de “entregarme” fueron otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación de una persona debe ser personal y después de un tiempo discernimiento por lo que todos esos aspectos externos como el entusiasmo desmedido de la gente a tu alrededor o la referencia constante a que todo lo que te ha pasado en la vida te conduce hasta ese momento en el que conoces el opus o que te recuerden constantemente que cuando Dios se fija en alguien ya no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa disponibilidad total hacia lo que Dios podía querer de mí y de acompañar a Jesús en su “campaña” de verdadera caridad y amistad, concretado en el servicio a los que están a mi lado en cada momento que viese aquella relación con M como un obstáculo. Probablemente no me habría casado con él o hubiera tenido otras relaciones de no haber estado en la institución, quién sabe, no me lamento de ello, ni nadie me hará sentir ni fracasada, ni mutilada, ni infecunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, a aquella persona, esté donde esté, le agradeceré siempre el cariño y el respeto con que me trató, así como el hecho de facilitarme recuperar el camino de nuevo después de unos años de vacío espiritual, ya que en mi infancia nuestros padres nos habían preocupado de nuestra fe además de otras cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, M era el novio que me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
M era mi profe de ciencias naturales y mates en 6º, 7º y 8º de EGB en un colegio público de Madrid. Era muy querido por el alumnado por su forma original y divertida de dirigirse a los alumnos. Tenía la costumbre de que un domingo al mes quedaba con un grupo de alumnos de 8º –con mejores notas y comportamiento- (entre los cuales me encontraba) para ir a misa y después a un museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo visto él se había fijado en mí, pero esperó a que yo manifestase algo de interés hacia su persona para comunicarme lo que pensaba e iniciar una relación. Ese momento llegó, pero con muchos reparos ya que me llevaba 14 años y yo tenía 14. No empezamos a salir hasta que no habló con mis padres y yo había cumplido ya los 15. El destino hizo que estuviésemos separados durante un año después de aquello y a la vuelta fue cuando sucede lo que cuento cuando nos confesamos en la basílica de San Miguel y visito por primera vez un centro del Opus Dei, yo ya con 16 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el año que M y yo estuvimos cada uno en una punta de España, yo estaba interna en una universidad laboral en Almería e iba a misa todos los domingos, sin que nadie tuviera que decirme nada. Cada día crecía el interés por lo referente a la fe y a la religión y sobre todo por hacer algo útil en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que la formalización de las relaciones fue paralela a mi formación como “chica de San Rafael” lo que duró 4 años, y a lo largo de ese tiempo hubo algunos intentos de dejar aquella relación –no por el Opus Dei-, porque no veía claro mi futuro con aquel buen hombre. Eso sí, era de los que pensaba que la mujer debía ir casta al matrimonio, con lo cual se salvaron muchas situaciones comprometidas que luego le tendría que contar al cura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando al final pensé que tenía claro cuál era mi destino-en principio –y le comuniqué mi decisión de dejarlo-, lógicamente reaccionó bastante mal. Le di todo tipo de explicaciones acerca de que Jesús me había elegido y de él (Jesús) era de quien me había enamorado, pero no se lo creyó. Hasta ese momento él respetaba mucho a la institución y partir de ese día empezó a desconfiar y a insultar a las agregadas y numerarias del centro tachándolas de solteronas. Durante unos meses M estuvo en contacto con algunos sacerdotes de la basílica de San Miguel para pedir explicaciones… Le dijeron que había un periodo de seis meses de “reflexión” para que una vocación reciente conozca un poco más a qué se comprometía, por lo que volvió a hablar conmigo al cabo de dicho periodo, pero se quedó hablando con mi hermana, porque yo no lo recibí (se me había insistido tanto lo de “poner la mano en el arado y no mirar atrás”) y nunca más he sabido de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que haya expresado bien lo que pretendía, esto es, la idea de que todas las piezas que componen mi vida no se han unido para formar parte del Opus Dei, sino que de todas las piezas de mi vida, una de ellas fue haber conocido la Obra. Los diferentes relatos que me fueron asignando sobre mi vinculación a la Obra obedecían a una táctica habitual de hacer que la persona se sintiese importante, especial, elegida y superior a los que no habían tenido la suerte de pertenecer al “Opus”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Dios quiere de mí otra cosa, que es lo que me va revelando cada día, a través de lecturas, de personas, de situaciones, de reflexiones. También que no deje de mirar atrás para poner cada pieza en su sitio y, sobre todo, para escribir y compartir lo que a otros le pueda ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Entre medias, velos y faldas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que ya os he compartido mi proceso de salida y el de entrada al opus, pensaba que podía amenizar un poco con una serie de sucesos relacionados con diferentes temas que tengo archivados y que quieren salir a la luz por alguna razón. Perdonad el tono desdramatizado e incluso cómico en algunos momentos. Me ayuda mucho ver así dichos sucesos y seguro que comprenderéis por qué.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este primer episodio de esta serie relato algunas de las anécdotas más significativas relacionadas con la indumentaria y los complementos de las agregadas y numerarias...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un 22 de junio de 1981 fui a escribir la carta al Padre, entonces monseñor Álvaro del Portillo, para pedir la admisión en la institución. Me tomé muy en serio que en el Opus no se llevaban pantalones, así que aparecí con mi faldita y ya no volví a usarlos hasta 1988, fecha en la que hice un curso de educación física, gracias al cual empecé a formar parte del cuerpo de profesores como interina al año siguiente. A partir de entonces empecé a usar chándal y otras prendas cómodas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo era normal mientras trabajé en tierras manchegas, pero cuando llegué a tierras extremeñas, en los años noventa, una de mis queridas hermanas agregadas me dijo que no le gustaba que llevara pantalones y que le quitaba la devoción cuando estaba en misa. Mi respeto por esa persona me hizo no decirle lo que pensaba y me limité a pedirle que me respetara y respetara lo que no era “de espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, no hace mucho tiempo —dos años, quizás—, una supernumeraria me comentó que le encantaba mi estilo “hippie” y personal, y que por favor no cambiase nunca. Últimamente se agradecía un poco de originalidad y personalidad en la forma de vestir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro suceso relacionado con las faldas era el que se producía cada vez que en las convivencias teníamos que ir de excursión. Estoy hablando de los años 80. ¿Os imagináis a un grupo de mujeres triscando por los montes, sujetándose la falda por delante y por detrás cada vez que el viento soplaba fuerte o había que sentarse en algún sitio incómodo? Ni que decir tiene lo violento que resultaba saltar o levantarse después de una caída aparatosa… Menudo espectáculo. ¡Por favor! Coco Chanel ya había inventado el pantalón a principios del siglo XX, y creo que era una mujer muy elegante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a los veintitantos años que teníamos todas, no parábamos de reír. La verdad es que las escenas anteriores se parecían mucho a las de una serie de monjas en el patio de su convento, sujetándose los hábitos para poder hacer deporte…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé cómo fue, pero llegó el buen día en que dejó de ser obligatorio llevar falda, o, si se prefiere, el día en que dejó de estar prohibido llevar pantalones. La verdad es que me pregunté en aquel momento cuál fue la razón, y recuerdo que me explicaron que se llamaba más la atención, y lo nuestro era no llamar la atención… Bueno, yo ya llevaba una vida normal: era profesora de educación física. Eso sí, al principio me llevaba mi ropa para cambiarme…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos relacionados con las medias no pueden ser menos cómicos. El uso de medias, según uno o varios criterios de la institución, se debía a que era una forma de mostrar respeto a Jesús sacramentado y al sacerdote. Cuando íbamos a las convivencias, si se te había olvidado meter en la maleta un par de medias (pantys), no tenías más remedio que hacer la acostumbrada visita a la lencería del pueblo, donde ya nos conocían como las residentes de la “casa del Opus”, y, lógicamente, todo el pueblo sabía que las del Opus tenían que usar medias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobre de ti si se te olvidaba bajar a la meditación, a misa o a la clase con el sacerdote sin medias y zapato cerrado… Así que, hasta la hora de deporte —alrededor de las doce—, y en pleno verano, permanecíamos embutidas. Si ese día era sábado y había bendición, había que repetir de nuevo todo el protocolo de media + zapato + falda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el anterior suceso resultaba descontextualizado con respecto a las alturas del siglo en el que vivíamos, ¿cómo calificamos la siguiente anécdota relacionada con las medias…?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estando en una convivencia, se anunció que íbamos a ir nada más y nada menos que a Diego de León a visitar la tumba de los “abuelos”… Aquello ya era ocasión de fomentar una algarabía, más por la oportunidad de salir fuera del encierro que por el cariño que podíamos tener a los abuelos, cuya historia está tan tergiversada y manipulada por tantos y tantas escritores oficiales del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos colocamos nuestras mejores galas y allí que llegamos al misterioso Diego de León. De repente me doy cuenta de que se me había olvidado ponerme las medias… ¡¡HORROR!! Lo comenté inocentemente y la directora me indicó que así no podía bajar a la cripta de los abuelos, y me quedé sola arriba, en el vestíbulo, mientras las demás bajaron a rezar o qué sé yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé en qué momento se decidió que el respeto al Señor no tenía que ver con llevar medias y que a los sacerdotes no les pasaba nada por ver los pies descalzos de las agregadas, numerarias y supernumerarias en las convivencias. No hubo ninguna explicación al respecto. No la pedí, pero respiré profundamente y me pareció lo más natural y coherente del mundo, según lo que se predicaba de lo que debería ser un laico o laica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo del tema de los velos no se queda atrás, aunque, menos mal, eso duró menos tiempo; creo que lo estuve usando unos tres o cuatro años. Ponerse los velos para entrar en el oratorio a hacer la oración, una meditación o asistir a misa era todo un dilema. Casi nadie tenía arte para ponérselos bien. Para quienes no lo habéis conocido, era todo un espectáculo ajustarse aquellos tules tiesos en la cabeza, que saltaban como si estuviesen vivos si no los sujetabas bien. Yo nunca llevé uno de esos velos: descubrí que mi madre tenía una mantilla negra muy bonita y la sustraje de su armario de forma clandestina. Cuando terminó aquella pesadilla, devolví la mantilla al cajón de mi madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para rematar con el vestuario, llega el turno del bañador con faldita, de estilo vintage, que no se lo habría puesto mi abuela y mucho menos mi madre. La mejor expresión de cómo era esa prenda me la dio mi hermano pequeño cuando me vio una vez, en verano, al coincidir con él: «¿Qué es eso que llevas puesto? ¿Una faja?». Se comprende entonces que las agregadas que solíamos coincidir con nuestras familias o amigas en alguna piscina o playa evitáramos por todos los medios quedar o, simplemente, tener que dar una explicación de tipo místico que no convencía a nadie y que solo se aceptaba por el cariño que nos podían tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta última anécdota con respecto al bañador sucedió en torno al año 1988, mientras realizaba el curso de educación física que he mencionado anteriormente. Supuso, además, el fin del uso de esta prenda para mí, ya que se siguió llevando durante un tiempo, más en unas provincias que en otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el citado curso llegó el momento de la natación y, en ese momento, me pregunté: «Yo con este bañador no me voy a presentar», ya que pensé que iba a llamar mucho más la atención que si iba con un bañador normal. Así que, con la buena intención de hacer las cosas bien, fui al centro y hablé de mi situación. Como no hubo respuesta, me fui a El Corte Inglés y me compré un bañador normal, con el que pude recibir mis clases de natación como el resto de mis compañeros, sin llamar la atención y con total normalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que el bañador siempre me ha resultado más cómodo y práctico que el bikini, ya que me facilita nadar con más libertad, además de evitar situaciones incómodas, como me sucedió en una ocasión en la que tuve que rescatar la parte superior del bikini entre las olas…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, viendo la variedad de prendas de baño que en los últimos años llevaban mis ex hermanas agregadas en las convivencias, creo que, en mi caso, no necesité el bañador casto para vivir mejor el pudor y la modestia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Agregadas y pobreza==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el mundo de la agregada del Opus Dei es un mundo desconocido.&lt;br /&gt;
Siempre que se ha preguntado qué es una agregada/o, se han dado respuestas&lt;br /&gt;
que van desde lo más variopinto hasta las pocas definiciones que encontramos&lt;br /&gt;
en las instrucciones y documentos oficiales del Opus Dei. Tampoco yo voy a dar&lt;br /&gt;
una definición, porque, sinceramente, no sabría hacerlo; solo intentaré mostrar&lt;br /&gt;
cómo viví mi supuesta vocación a través de los múltiples aspectos que se&lt;br /&gt;
suponen esenciales para vivir una vocación cristiana comprometida en medio del&lt;br /&gt;
mundo, y que cada uno saque sus propias conclusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para esta aventura en la que me he embarcado, y en la que me avalan 44 años&lt;br /&gt;
(desde junio de 1981 a junio de 2025) de experiencia en el Opus Dei, voy a ir&lt;br /&gt;
desarrollando cómo viví lo que se debería haber vivido según la praxis de la&lt;br /&gt;
Prelatura en diferentes materias. Para ello, voy a seguir la tónica empleada en&lt;br /&gt;
mi anterior escrito: contar sucesos, desdramatizándolos en la medida de lo&lt;br /&gt;
posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empiezo esta nueva serie de escritos con un aspecto clave: la pobreza, pues ha&lt;br /&gt;
sido muy relevante a la hora de ir desdibujando la inocente idea que tenía sobre&lt;br /&gt;
la santidad en medio del mundo según el “espíritu del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Cómo resolví mi inseguridad económica y laboral===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada más escribir la carta de admisión a la pre-prelatura (pité en 1981), me&lt;br /&gt;
recordaron que, lógicamente, un discípulo de Cristo que quiera imitar a su&lt;br /&gt;
Maestro tiene que ser pobre, y a continuación me explicaron cómo tenía que ser&lt;br /&gt;
pobre una persona en la institución; en concreto, que no podía ser deficitaria, ni&lt;br /&gt;
cargar a la Obra, y que había que colaborar con sus apostolados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me afectó mucho aquello ni lo vi raro, ya que yo ya vivía la&lt;br /&gt;
pobreza. Mis padres no podían costearme unos estudios, así que empecé a&lt;br /&gt;
trabajar para pagarme primero los viajes y después la carrera de Magisterio.&lt;br /&gt;
Fuimos a colegios públicos y cambiamos de ciudad para seguir yendo a institutos&lt;br /&gt;
públicos de enseñanza secundaria. Cuando terminé COU, tuve que buscar&lt;br /&gt;
trabajos ocasionales, como limpiar las escaleras de nuestro portal, y, cuando fui&lt;br /&gt;
de la institución, empecé a trabajar cuidando niños y limpiando casas. Trabajé&lt;br /&gt;
en diferentes administraciones, en distintos centros y casas de retiro y&lt;br /&gt;
convivencias, tanto en invierno como en verano, y finalmente en la portería del&lt;br /&gt;
Colegio Mayor Somosierra para pagarme la carrera de Magisterio durante el&lt;br /&gt;
tiempo que duró.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando terminé la carrera de Magisterio, que me duró cinco años, y antes de&lt;br /&gt;
prepararme oposiciones, hice un curso de educación física, pero costaba 50.000&lt;br /&gt;
ptas., y se lo tuve que pedir a mi padre —por sugerencia de la secretaria del&lt;br /&gt;
centro por donde iba—, quien me lo prestó con bastante dificultad. En algún&lt;br /&gt;
momento contaré las peripecias que tuve que pasar en aquel curso por ser del&lt;br /&gt;
Opus. Gracias a ese curso obtuve un contrato como profesora interina en la&lt;br /&gt;
especialidad de educación física en la enseñanza pública, con lo cual ya pude&lt;br /&gt;
devolverle a mi padre el dinero que me prestó, aunque no me lo aceptó.&lt;br /&gt;
Tengo que decir que fue uno de los días más felices de mi vida. Aquel trabajo era&lt;br /&gt;
lo que yo quería: maestra de primaria en un colegio público. Tuve mi primera&lt;br /&gt;
cuenta corriente, amistades nuevas y un panorama amplio que se me abría de&lt;br /&gt;
par en par. Pensaba, además, que iba a tener más oportunidades de vivir un&lt;br /&gt;
cristianismo comprometido y auténtico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que dije adiós al trabajo en las administraciones —le dedicaré también otro&lt;br /&gt;
capitulillo—. Adiós también a otras posibilidades que la institución tenía&lt;br /&gt;
preparadas para mí. Y, a partir de aquella fecha —septiembre de 1989—,&lt;br /&gt;
empezó una verdadera aventura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De la cartilla de ahorros a la tarjeta de crédito===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los centros de agregadas hay un llamado consejo local, compuesto por tres&lt;br /&gt;
personas: la directora, la subdirectora y la secretaria. La secretaria se encarga&lt;br /&gt;
de todos los aspectos materiales del centro y de las personas “incardinadas” en&lt;br /&gt;
dicho centro. Una de sus misiones es “hacer caja”, que consiste en recoger el&lt;br /&gt;
dinero que se le daba íntegro, procedente de cualquier ingreso que tenías, y, al&lt;br /&gt;
mismo tiempo, asignarte una cantidad según tus necesidades. También se&lt;br /&gt;
entregaba la cartilla de ahorros, que ella retenía durante un tiempo y luego te&lt;br /&gt;
devolvía para que pudieras realizar los movimientos económicos necesarios.&lt;br /&gt;
Normalmente dejabas en el banco un dinero para todos los pagos que&lt;br /&gt;
necesitabas hacer y algo para alguna compra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El escenario era de lo más curioso y, hasta cierto punto, divertido: consistía en&lt;br /&gt;
perseguir a la secretaria hasta que, amablemente, se instalaba en su despacho&lt;br /&gt;
y esperar luego una cola para realizar las operaciones correspondientes, que&lt;br /&gt;
básicamente consistían en ingresar una cantidad y justificar el dinero que&lt;br /&gt;
dejabas en el banco. En ese momento se aprovechaba para compartir sucesos&lt;br /&gt;
en un ambiente distendido. Aunque, la verdad, para las personas que venían al&lt;br /&gt;
centro y que no eran del Opus resultaba bastante extraño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un día a la secretaria se le olvidó traer mi cartilla de ahorros (el consejo local&lt;br /&gt;
vivía en otro centro) y necesitaba hacer una compra (no recuerdo el qué), así&lt;br /&gt;
que, con mucha vergüenza, se lo pedí a una de las agregadas de Mérida, que&lt;br /&gt;
lógicamente me lo prestó, y se lo devolví en la primera oportunidad que tuve.&lt;br /&gt;
Este suceso ocurrió en torno a los años 2005-2006 y, cuando la secretaria, a la&lt;br /&gt;
semana siguiente, trajo la cartilla, no volví a dársela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo que en esas fechas medio mundo usaba ya la tarjeta de crédito o&lt;br /&gt;
débito, aunque no sé cuándo se empezó a utilizar en la institución; yo la empecé&lt;br /&gt;
a usar al año siguiente (2007). Con el tiempo, las esperas en la cola de caja&lt;br /&gt;
fueron disminuyendo, ya que algunas agregadas lo que hacíamos era calcular la&lt;br /&gt;
diferencia entre los gastos habituales, los previsibles, algún gasto extraordinario&lt;br /&gt;
y los ingresos. Lo escribíamos todo en un papel, de la forma más ordenada&lt;br /&gt;
posible, lo firmábamos y se lo entregábamos a la secretaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto empezó la modalidad de especificar los gastos mediante&lt;br /&gt;
plantillas, que empecé a utilizar desde que volví a Madrid (2023). Dichas&lt;br /&gt;
plantillas eran una adaptación a mis gastos e ingresos mensuales de un modelo&lt;br /&gt;
de hoja de presupuestos que nos daban todos los años para detallar los gastos&lt;br /&gt;
e ingresos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Hojas de presupuestos===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En dichas plantillas no aparece una casilla destinada a las donaciones que hacíamos, aunque sí&lt;br /&gt;
aparece una partida destinada a la ayuda familiar. Yo lo rellenaba a partir de la&lt;br /&gt;
diferencia que hacía entre los gastos e ingresos; destinaba una parte para&lt;br /&gt;
donaciones a las diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras estuve en la delegación de Sevilla y de forma habitual donaba a la&lt;br /&gt;
Fundación Altum, a la Fundación Prodeam, a Torreciudad, a Harambee, a&lt;br /&gt;
Saxum, a la Fundación CARF, y directamente a la Prelatura Della Santa Croce e&lt;br /&gt;
Opus Dei, – que no desgrava a Hacienda-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Madrid (a partir de 2023) y de forma habitual donaba a la Fundación Lagasca,&lt;br /&gt;
que no desgrava (página no encontrada) y a Prelatura de la Santa Cruz y Opus&lt;br /&gt;
Dei, delegación Madrid Oeste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todo ello guardo documentación que lo certifica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Ayuda familiar denegada===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como he comentado antes, después de hacer la diferencia entre mis ingresos y&lt;br /&gt;
gastos, seleccionaba una cantidad para unos familiares que tenían dificultades&lt;br /&gt;
económicas. Era una cantidad realmente pequeña, pero un buen día, alrededor&lt;br /&gt;
del año 2013, la directora que estaba en ese momento me comentó si me había&lt;br /&gt;
pensado bien la cantidad que destinaba a ayuda familiar y si lo había consultado;&lt;br /&gt;
yo le dije que sí. La segunda vez que me habló del tema fue para decirme que&lt;br /&gt;
esa cantidad tendría que reducirse, y la tercera vez que intervino fue para&lt;br /&gt;
decirme que en la delegación me habían denegado esa ayuda (el dinero venía&lt;br /&gt;
de lo que yo aportaba).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comprenderéis, me quedé paralizada y humillada (con cara de boba).&lt;br /&gt;
Después de reflexionar y, como siempre, actué en conciencia. Aumenté el dinero&lt;br /&gt;
dedicado a pensión y así pude destinar una cantidad a mi familia. A partir del año&lt;br /&gt;
2018 volví a incluir abiertamente el dinero que destinaba a ayuda familiar y ya no&lt;br /&gt;
se me cuestionó nada; si alguna vez alguien intentó hacerlo, le contesté con&lt;br /&gt;
bastante contundencia, dándole una explicación razonada, ya que, como se&lt;br /&gt;
puede comprobar, donaba bastante dinero a diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguiría contando algunas situaciones curiosas más relacionadas con la&lt;br /&gt;
pobreza que, pienso, pueden seguir ilustrando la peculiar pobreza que se exige&lt;br /&gt;
en la institución y cómo la viví.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De compras en parejas a las compras independientes===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una historia real. Quedaron dos agregadas para ir de compras: una de cuarenta&lt;br /&gt;
y tantos años, profesora de francés en un instituto público de secundaria (a la&lt;br /&gt;
que llamaremos J), y otra de casi setenta, celadora, con muchos años en el Opus&lt;br /&gt;
y, lógicamente, jubilada (a la que llamaremos E). La compra era una falda y un&lt;br /&gt;
pijama para la más joven. Sucedió que recorrieron todas las tiendas de Mérida&lt;br /&gt;
para encontrar una falda que fuera lo más económica posible, según los criterios&lt;br /&gt;
de E; sin embargo, para el pijama entraron en la primera lencería que conocía E,&lt;br /&gt;
donde compraron uno a un precio bastante alto. Esto desconcertó, lógicamente,&lt;br /&gt;
a J, quien dijo que se había comprado una birria de falda y un pijama maravilloso,&lt;br /&gt;
y que no volvería a ir de compras con esa persona…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Qué contradicción, ¿verdad? Lo que en un principio podría resultar divertido y&lt;br /&gt;
placentero se convertía, al final, en una auténtica agonía. Este caso hace&lt;br /&gt;
referencia al famoso “criterio” que se adquiría por el hecho de ser mayor, llevar&lt;br /&gt;
años en la Obra o tener algún cargo, pero, desde luego, eso no garantizaba&lt;br /&gt;
ponerse en el lugar de otra persona, atender a sus gustos y, sobre todo, tener&lt;br /&gt;
gusto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto curioso que hacía odioso ir de compras era quedar a una hora, un&lt;br /&gt;
día y en un lugar: esto suponía una discusión de media hora. Cuando ya tenías&lt;br /&gt;
todo resuelto, se añadía una tercera que, poniendo cara de agobio, preguntaba:&lt;br /&gt;
«¿podría ir con vosotras?». Y, mientras forzabas una sonrisa, le indicabas dónde&lt;br /&gt;
y cuándo habíamos quedado. En el mejor de los casos, la nueva candidata al&lt;br /&gt;
plan de compras respondía ¡genial! Respirabas profundamente… Pero, si no le&lt;br /&gt;
venía bien, te callabas un «pues, chica, qué le vamos a hacer…», pero se&lt;br /&gt;
intentaba hacer un acople que resultaba una pérdida de tiempo y de energía&lt;br /&gt;
porque, al final, quizá ninguna de las tres habíamos conseguido comprarnos ni&lt;br /&gt;
una blusa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra peculiaridad de las compras era esperar a usar la prenda que te habías&lt;br /&gt;
comprado para enseñársela a alguna del consejo local y, al mismo tiempo, a todo&lt;br /&gt;
el centro. Pobre de ti que alguna comentara: «pues a mí no me gusta», que era&lt;br /&gt;
lo habitual, en el centro al que pertenecía. Inmediatamente yo pensaba: «si no&lt;br /&gt;
te lo vas a poner tú». Pero si por alguna razón no enseñabas tus prendas a la&lt;br /&gt;
“comunidad” por falta de tiempo, te quedaba la sensación de haber hecho algo&lt;br /&gt;
ilegal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Dios gracias, todo esto evolucionó. En los últimos años, cada una compraba&lt;br /&gt;
cuando podía o quería y justificaba después esa compra y, si te apetecía, te ibas&lt;br /&gt;
con alguien que comprendiera tus gustos, porque se entiende que siempre viene&lt;br /&gt;
bien un consejo con gusto y desinteresado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, ¿cómo se va a poner en ejercicio la libertad, el desarrollo del propio&lt;br /&gt;
criterio o la forma personal de poner en práctica la pobreza, si siempre estás&lt;br /&gt;
pendiente del criterio de otros?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Regalos dependiendo de quien fuese el destinatario===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de Reyes era y es —pienso que sigue pasando lo mismo— un momento&lt;br /&gt;
que se preparaba de forma muy especial. La verdad es que, para las agregadas,&lt;br /&gt;
era una ocasión mágica y de mucha ilusión, en el que, además de esperar un&lt;br /&gt;
buen regalo —que no te podías permitir de forma personal—, ejercitábamos la&lt;br /&gt;
imaginación y la creatividad, porque durante muchos años, además de regalos,&lt;br /&gt;
también te caía una broma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cara B de todo eso era que había exigencia para unos regalos y para otros&lt;br /&gt;
no. A algunas personas se les regalaban objetos de calidad y a otras se intentaba&lt;br /&gt;
acertar en la medida de lo posible y sin hacer grandes esfuerzos. Lo sé porque&lt;br /&gt;
me tocó ser paje (persona “con criterio” y tiempo que se encargaba de comprar&lt;br /&gt;
los regalos) más de una vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegaba el día de Reyes, se hacía un poco —o bastante— de teatro por&lt;br /&gt;
parte de las personas que hacían cabeza, que incluso se disfrazaban de Sus&lt;br /&gt;
Majestades. Todo eran sonrisas y ojos expectantes… hasta que llegaba el&lt;br /&gt;
momento de abrir los regalos. Cada una se quedaba ensimismada en sus&lt;br /&gt;
obsequios, hasta que empezaba la inspección de los regalos de las demás,&lt;br /&gt;
especialmente para comparar…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años ya no se hacían bromas, aunque, para no perder la&lt;br /&gt;
costumbre, alguna generosa y creativa tomaba la iniciativa de preparar algún&lt;br /&gt;
montajillo a modo de broma colectiva. En algún caso, esa broma pasaba&lt;br /&gt;
totalmente desapercibida o incluso acababa en la basura junto con los&lt;br /&gt;
envoltorios de los regalos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento estelar de los regalos era —y es— cuando el Padre (el que fuera&lt;br /&gt;
en ese momento) venía —o viene— de visita a España y, muy especialmente, a&lt;br /&gt;
tu delegación, porque en ese caso se hacía una colecta entre las agregadas,&lt;br /&gt;
supernumerarias… todo para sorprender al Prelado con un obsequio especial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me di cuenta de lo absurdo de ese momento cuando, en la visita de Ocariz a&lt;br /&gt;
Sevilla, se decidió regalarle un libro que yo tenía sobre Mérida cristiana, con unas&lt;br /&gt;
ilustraciones buenísimas; ese era el regalo de las emeritenses. Ocariz,&lt;br /&gt;
lógicamente, no se quedó con el libro, pero, por insistencia de la directora del&lt;br /&gt;
centro, puso unas palabras a modo de dedicatoria. Sinceramente, mejor que no&lt;br /&gt;
hubiese puesto nada. Todo me pareció un absurdo peloteo, que de cariño tenía&lt;br /&gt;
muy poco. Al final, ese libro se quedó en el centro. Probablemente lo reclame.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar con el tema de los regalos, un pequeño apunte sobre el teatro y&lt;br /&gt;
las mentiras; sí, mentiras que teníamos que decir a nuestra familia cuando nos&lt;br /&gt;
regalaban algo que luego no nos veían puesto o usando. Regalos que nos&lt;br /&gt;
habían hecho con todo el cariño y pensando en nosotros. El corazón no se nos&lt;br /&gt;
apegaba al objeto regalado, sino al cariño que la otra persona había puesto al&lt;br /&gt;
acordarse de nosotros, al tiempo empleado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las casas de las agregadas. En la mía, mandé yo.===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tener tu propio piso es una sensación única, después de haber vivido en una&lt;br /&gt;
familia con nueve en casa (ocho + abueli), de vivir y trabajar en administraciones&lt;br /&gt;
y de compartir piso de alquiler con gente diversísima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 45 años cuando tuve mi casa en propiedad… No sigo porque sé que hay&lt;br /&gt;
mucha gente que no ha tenido ese privilegio y, además, el tema que quiero&lt;br /&gt;
destacar no es ese.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que se me ocurrió invitar a mi casa a las agregadas de mi centro.&lt;br /&gt;
Después de tomar un café y unos bollos, empezó la lista de cosas que tenía que&lt;br /&gt;
hacer: que si las cortinas así, que si un sofá de tal estilo… Vamos, que iban a&lt;br /&gt;
decorarlo todo en unos minutos, de la misma forma que el resto de los pisos de&lt;br /&gt;
agregadas: salita con mesita y butacas, salón con los cuadros de la canonización&lt;br /&gt;
y fotos de los distintos prelados… cortinas de flores… Total que, después de un&lt;br /&gt;
breve silencio, les di las gracias y les comenté que mi casa la decoraba yo. A los&lt;br /&gt;
diez minutos se fueron todas y yo respiré profundamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me enteré de que a la secretaria del centro (que fue aquella tarde a dar&lt;br /&gt;
su visto bueno para el “estilo opus”) no le había parecido bien mi actitud; incluso&lt;br /&gt;
le pareció de “mal espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Convivencias de celadoras ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me voy a referir a dos aspectos que suelen trabajarse especialmente: las&lt;br /&gt;
personas mayores en la Obra y las necesidades económicas. Los hechos que&lt;br /&gt;
comento a continuación pertenecen a tres convivencias realizadas en los años&lt;br /&gt;
2017, 2018 y 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a las personas mayores, se nos pidió que hiciéramos propuestas para&lt;br /&gt;
atenderlas mejor —que, dentro de nada, seríamos nosotras las que estábamos&lt;br /&gt;
allí—. Se expusieron todas las propuestas y se habló de lo que ya se estaba&lt;br /&gt;
haciendo por parte de la delegación, de los famosos pisos compartidos que&lt;br /&gt;
algunas personas ilustres habían donado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en ese momento, algo cambió cuando una agregada, con bastantes años&lt;br /&gt;
de experiencia y mucha dedicación, atendiendo a supernumerarias con su&lt;br /&gt;
cochecito por los pueblos y administrando casas de retiro, preguntó qué iba a&lt;br /&gt;
pasar con las agregadas mayores y su jubilación… Literalmente: «a ver si,&lt;br /&gt;
después de estar dando todo nuestro dinero a la Obra, nos íbamos a quedar con&lt;br /&gt;
una mano delante y otra detrás».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esta persona, con la que he coincidido muchas veces, le tengo un cariño&lt;br /&gt;
especial; era —y es— una persona saladísima. Ese día no bromeaba y a mí me&lt;br /&gt;
dolió verla triste y preocupada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una convivencia de supernumerarias (2024), de la que aún guardo el&lt;br /&gt;
programa y, por supuesto, los apuntes sobre las charlas que nos dieron, tuvimos,&lt;br /&gt;
como no podía faltar, la charla sobre los asuntos económicos, que presentaré de&lt;br /&gt;
forma esquemática para no cansar mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Destino de las aportaciones===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.Recursos: Fondos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Ingresos profesionales de numerarias y agregadas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Donativos de supernumerarias y cooperadoras&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2.Destinos &lt;br /&gt;
;Humanos: lo prioritario es la persona. Eso dicen.&lt;br /&gt;
;Centros: en su tiempo el esfuerzo estaba en abrir centros, casas y otras instituciones. Ahora es necesario mantener los centros que tenemos. Y también vender.&lt;br /&gt;
;Fundaciones: Fundación Valle y Fundación Indes&lt;br /&gt;
;Labores apostólicas: Carf, Fundación Fomento, Harambee, Laguna, Torreciudad, Saxum, Orvalle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Procedimiento:&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;1º Presupuesto: numerarias+ agregadas+ supernumerarias&lt;br /&gt;
2º Centros: Autosuficientes y los que necesitan ayuda porque hay personas que no tienen pensión.&lt;br /&gt;
3º Dirección del dinero: Directoras de los centros lo envían a la delegación (en&lt;br /&gt;
mi caso a la delegación de Madrid Oeste: dlmof), ésta lo envía a la asesoría&lt;br /&gt;
regional y de allí, a la asesoría central.&lt;br /&gt;
4º Gastos: Centros: 46,2 %. Prelatura: 36 %. Necesidades generales 13,2%.&lt;br /&gt;
Apeaderos: 2,3%. Casas de retiro: 2%. (Según las de la delegación, estos gastos&lt;br /&gt;
van directamente a la gente de “casa”).&lt;br /&gt;
5º Contribución: Numerarias y numerarias auxiliares: 38 %. Agregadas: 17 %.&lt;br /&gt;
Supernumerarias: 28 %. Cooperadoras: 4,4 %. Recursos extra: 12,6 % (esto no&lt;br /&gt;
sé qué es).&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El coche===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre me he preguntado quién vive realmente la pobreza: ¿aquellos que&lt;br /&gt;
disponen de una flota de coches mientras siguen afirmando que los coches no&lt;br /&gt;
son suyos, o aquellos que pasan por la situación normal de comprar un coche,&lt;br /&gt;
responsabilizarse de sus gastos, de sus reparaciones, de sus obligaciones&lt;br /&gt;
legales y, lógicamente, de dejarlo cuando se necesite sin juzgar quién te lo pide?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo muchas anécdotas relacionadas con el coche, pero contaré solo una por&lt;br /&gt;
su relación con lo que he comentado anteriormente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos remontamos al año 2000, en el que estuve en un centro de “adscritas”, junto&lt;br /&gt;
con tres agregadas más, para un experimento que consistía en mezclar la labor&lt;br /&gt;
de numerarias con agregadas, supongo que con el objeto de que las numerarias&lt;br /&gt;
jovencitas conocieran la vida de las agregadas por si les apetecía pasarse a ese&lt;br /&gt;
“bando”. Aunque, en el fondo, el experimento consistió en acercar a las&lt;br /&gt;
agregadas a la vida de las adscritas y colaborar en la labor de ese centro,&lt;br /&gt;
haciendo la vida más amable a las numerarias que lo tenían como encargo&lt;br /&gt;
principal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que me tocó irme de convivencia y tuve que dejar el coche y el móvil&lt;br /&gt;
por mandato expreso de la directora, ya que podían necesitarlo para llevar a las&lt;br /&gt;
encantadoras niñas a sus respectivas mini convivencias. Cuando volví de la&lt;br /&gt;
convi, lógicamente, pasé por el centro para recoger mis pertenencias e irme a mi&lt;br /&gt;
casa, ver a mis padres y trabajar al día siguiente. Tengo que aclarar, antes de&lt;br /&gt;
terminar la anécdota, que el centro del que hablo está en Badajoz; yo vivía en&lt;br /&gt;
Zafra, cerca de donde trabajaba, y mis padres vivían en Mérida… hagan sus&lt;br /&gt;
cálculos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues, como decía, cuando llegué a recoger el coche y el móvil, una numeraria&lt;br /&gt;
del centro me lo pidió para ir a un curso que tenía que hacer y, lógicamente, le&lt;br /&gt;
dije que no. La numeraria en cuestión se enfadó; supongo que se lo pediría a&lt;br /&gt;
otra víctima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegué a mi casa, comprobé que me faltaba un maletín con material&lt;br /&gt;
auxiliar, herramientas, etc. Lo comenté en el centro y me contestaron, con una&lt;br /&gt;
amplia sonrisa, que lo habían sacado para meter maletas y sacos de dormir y&lt;br /&gt;
que se lo dejaron en el pueblo. Y remataron diciendo: «¡Hay que ver estas&lt;br /&gt;
niñas!», seguido de una frase lapidaria sobre la generosidad y el&lt;br /&gt;
desprendimiento que yo debía tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Por qué duré 44 años en el Opus Dei ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este título es parte de una pregunta que muchas personas me han hecho y que a pesar de llevar 12 episodios de “Anatomía de una vocación”, me doy cuenta de que no he dicho nada de por qué duré tantos años, ya que me he centrado en explicar por qué me fui. Así que sin más preámbulos y después de reflexionar durante un tiempo, os diré cuáles fueron las tres razones que hicieron más larga mi permanencia en esta institución...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de ellas es la &#039;&#039;&#039;amistad&#039;&#039;&#039;, con la cual abro esta nueva serie. La segunda razón fue el &#039;&#039;&#039;ambiente&#039;&#039;&#039; donde se desarrollaban tanto mis relaciones sociales como mi trabajo y en tercer lugar el convencimiento de quería vivir un cristianismo a fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que al final de esta breve serie se entienda un poco mejor por qué duré tanto en el opus. Estoy casi segura de que coincidirá con muchos otros en la misma situación…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las amistades peligrosas===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas necesitamos la confidencia, esto es, compartir lo que sentimos, lo que pensamos, nuestras dudas, nuestros temores y sobre todos nuestros proyectos e ilusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el que más y el que menos ha buscado ocasiones para tener esos momentos de confidencia y amistad sincera con personas concretas, rompiendo los moldes y las reglas impuestas sobre la confidencia institucionalizada con el nombre de “charla fraterna” exigida en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esos momentos de paz y de autenticidad son los que se producen en las excursiones, tanto urbanas como en el campo, en la que te separabas con aquella persona que te entendía y se producía el clima perfecto para contar y escuchar las historias vividas en primera persona, sus historias y las tuyas, las historias que querías que otros comprendieran, tu verdadera historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las convivencias eran un momento importante para tener esos momentos de confidencia y estrechar lazos de amistad fuertes y profundos. No me refiero a las pandillitas que se formaban para hacer lo que no podíamos hacer con las “dires”, observándote ya que el encanto se rompía cuando se volvía a la &#039;&#039;casa de convivencias&#039;&#039; con el sentimiento de culpa intentando ser más opus que antes, viviendo una constante doble vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me refiero más bien a la conversación de tú a tú, ese momento mágico de los cuentos infantiles en el que se sale de un mundo rígido lleno de normas y criterios, monocolor, donde todo está previsto sin capacidad de decisión, a un mundo en el que puedes andar con zapatillas en la vida del otro y viceversa, en donde la otra persona no tiene un: &#039;&#039;pues tú lo que tienes que hacer es&#039;&#039;” o &#039;&#039;¿pues sabes lo que yo hago?&#039;&#039; o “&#039;&#039;pues una vez una directora/un sacerdote / nuestro padre… dijo/me dijo que…&#039;&#039;” Esos momentos en los que te sientes comprendido de verdad y empiezas a ver nuevos horizontes en tu vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que todos hemos tenido muchos de esos momentos a lo largo y ancho de nuestra pertenencia al Opus Dei, por eso voy a compartir algunos de esos momentos y al mismo tiempo agradecer a todas esas personas, que de una forma u otra hicieron que mi vida tuviera un significado especial y un camino más llevadero a pesar de lo incomprensible de muchas experiencias contradictorias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi primer recuerdo va para Cristina Abad, numeraria, que formó parte de la AOP &#039;&#039;[Apostolado de la Opinión Pública]&#039;&#039;, trabajó en Filasiete (una revista española especializada en crítica de cine y series de televisión) y autora del libro “La libertad de amar”. Coincidimos en una convivencia en “Los Álamos” en Julio de 2020 en la cual estuvo muy enferma -nunca entendí que tuviera que estar en aquella convivencia con lo enferma que estaba-. Hubo muchas idas y venidas al hospital durante aquellos 15 días y finalmente después de unas semanas supimos que todo aquello fue la consecuencia de un cáncer terminal. Falleció el 26 de septiembre de ese año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando nos vimos en aquella convivencia recordamos nuestro primer encuentro en 1994 en una de esas “promociones rurales” como las llamaban entonces, en un pueblecito de Badajoz. Cristina se quedó impactada de cómo resolví de forma tan natural una pelea que hubo entre dos equipos de futbol de chicos a los cuales les dije que se anulaba el partido si no se ponían de acuerdo. Me dijo que pensaba que me iban a pegar o insultar del enfado que tenían y se quedó admirada de que hubiese resuelto una situación sin tener que recurrir a la cadena de mandos (encargada-directora-sacerdote-delegación-vicario-…). A mí me enterneció que le admirara aquella situación, ya que me manifestó como para ella aquello era estar verdaderamente en medio del mundo. En los escasos encuentros que hemos tenido a lo largo de los años (26), conectábamos enseguida sin necesidad de preámbulos, ella me hablaba de sus proyectos y yo de los míos sin necesidad de justificar nada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas más experiencias como esa he tenido a lo largo de mi pertenencia al Opus Dei. Algunas se producían en las convivencias –que era donde únicamente coincidíamos personas diferentes- en las que empezábamos a hablar de nuestras familias, de las dificultades que teníamos para que nos entendieran, y después de cómo entenderlos mejor… De compartir problemas que se ocultaban en una tertulia por ser impropio de personas entregadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esas conversaciones salían temas sobre la responsabilidad de ayudar acompañando, también económicamente a nuestra familia. De comprender mejor las situaciones “irregulares” (llamadas así en ámbitos doctrinalmente ortodoxos o tradicionalistas) de parejas divorciadas, separadas, homosexualidad, tendencias políticas de izquierdas, no en general sino como situaciones que se daban con naturalidad en nuestras familias y que no teníamos que sentir ninguna vergüenza, sino una gran tolerancia y respeto, la misma que ellos nos demostraban a nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento que destaco son las conversaciones en coche o en viajes largos donde había que rezar rosario tras rosario para no “perder el tiempo”, hasta que nos dimos cuenta del tiempo que perdíamos por no conocer a la persona que estaba a nuestro lado. Y así muchas cambiamos los rosarios por conversaciones profundas, positivas y constructivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando acompañar a una enferma no era una “visita” que consistía generalmente en una hora santa o en un mini retiro en el que en muchas ocasiones se torturaba al enfermo a mantenerse despierto, para seguir rezando el rosario, las preces, el ángelus o una comunión espiritual en lugar de una ocasión para compartir y aminorar sus angustias y molestias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una charla fraterna no era una ocasión para recibir información o realizar un mero trámite de obligado cumplimiento sino una ocasión para que la personas pudiesen llorar libres y libremente decir lo que pensaban porque confiaban que no se le iba a traicionar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una persona te removía, no por su santidad fría e inalcanzable hecha a base de vivir a rajatabla todo el espíritu como en “los primero tiempos”, sino porque veías cariño y afectos sinceros, cuando cada uno hablaba de sus logros y de sus fracasos sin miedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todas aquellas conversaciones surgieron temas que me ayudaron en mi vida a apreciarla más, a querer más a las personas que tenía cerca y a no admirar a las personas de la Obra por el hecho de estar en un rango superior. A querer y tratar más a mi familia y no a juzgarla constantemente, a aprender más de mis amigos y compañeros que seguro que en muchas ocasiones me han dado más de lo que yo les aportaba. A tener cuidado con el dinero y a pensar en mi futuro, a apreciar a otros movimientos de la iglesia. Aprendí que la verdadera caridad humana no está solo en cumplir con unos compromisos sociales y tener pequeños detalles previsibles de servicio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando me empezaste a importar como persona y no como miembro de una institución, cuando me di cuenta de que los números y estadísticas no tenían nada que ver con los verdaderos problemas de las personas. Que había personas con las mismas inquietudes y que no eran libres para actuar como querían y yo sí. Cuando en definitiva me di cuenta de que lo más importante del Opus Dei eran las personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias Encarnita por ayudarme a encontrar piso, a Mari Frías por hacer felices a un grupo de estudiantes locas en aquel apeadero donde pasábamos horas… A Pepita por pedirme ayuda para acompañarte a hacer aquella entrega tan generosa a la Sociedad Sacerdotal de la SC y escucharme siempre con tanto cariño, a Carmen por confiarme aquel dolor que te producía enfrentarte a toda tu familia por las irregularidades en tu herencia. A aquel sacerdote que me aconsejó decir NO con más frecuencia porque el psiquiátrico de la Clínica de Navarra estaba lleno de personas que no habían sabido decir que no y a muchas otras personas que me confiaron muchos de sus sinceros sentimientos, al mismo tiempo que se acordaban de los míos y me dieron muy sabios consejos y que no digo sus nombres porque aún están campando por algún lugar del mundo haciendo mucho bien, seguro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No podemos negar lo que vivimos y de que nuestros mejores momentos se los ha llevado la felicidad de los demás y eso es bueno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Eso que hacíamos a escondidas no era realmente lo que se debería haber hecho abiertamente, con toda normalidad, con toda confianza? ¿Amistades peligrosas?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mas bien; ¡Benditas amistades! ¡GRACIAS!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Del trabajo no remunerado al remunerado===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando, un septiembre de 1989, Amparo, directora en ese momento de Besana, me citó en su despacho para decirme si me gustaría trabajar en dicha escuela, le pregunté primero cuánto cobraría. Después de explicarme el método de pago y las condiciones, le dije que no. Recuerdo vagamente la cantidad, pero creo que lo que me propuso fueron 80.000 pesetas (480 euros actuales), en régimen de becaria y, por supuesto, no oí nada sobre la Seguridad Social. Aunque hubiera sido el doble, mi respuesta habría sido la misma que di en aquel momento: «Lo siento, pero no cambio una interinidad como maestra por esto»...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi cabeza y por mi corazón pasaron muchos sentimientos y emociones en ese momento. Recordaba cómo, por una parte, aún latía en mi corazón la emoción de un puesto de trabajo en el que empezaría a ganar mi primer sueldo en condiciones; esto es, con un seguro médico y mi alta en la Seguridad Social para empezar a cotizar. Pensaba, además, en los compañeros y compañeras nuevos, en los alumnos y alumnas, y en poner en práctica aquello para lo que había estudiado durante varios años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, también pasaron por mi mente la desazón que me producía haber estado mendigando alguna actividad más seria en Besana que la de participar en las actividades extraescolares para tener contentas a las alumnas, con el objetivo de que pertenecieran a la labor de San Rafael.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces, a lo largo de mi vida, he dado gracias a Dios por aquella decisión! Aunque, por otra parte, eso hizo que continuara en la institución. Probablemente, de haber trabajado en la obra corporativa mencionada, me habría salido antes del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué había hecho entonces, desde que pité en 1981 hasta ese preciso momento de 1989 que he mencionado antes?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues empecé limpiando el portal del piso donde vivía con mi familia. Al poco tiempo trabajé en la administración de Eresma (un centro del Opus Dei en el que había numerarias muy ilustres, como Hortensia Núñez, Mercedes Eguíbar, la doctora Lledías… y alguna más), donde pasé momentos muy duros protagonizados por una tal Aguirre, numeraria y administradora, la cual me hizo dudar de la autenticidad de la vocación a la santidad, ya que nunca había visto a una persona tan amargada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo, como se ha comentado muchas veces en escritos y en podcasts, que los años ochenta en el Opus fueron realmente duros debido a la estricta vigilancia para que nadie se saliera del espíritu plasmado en cientos de reglas, normas, preceptos, directrices y ordenanzas, capitaneadas por Álvaro del Portillo y secundadas por el resto de la institución de forma jerárquica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto fui cuidadora de niños con un horario que me permitía asistir a mis clases de la Escuela de Magisterio. Trabajé también ayudando a una supernumeraria en las tareas del hogar y participé en la limpieza de una casa en la que se estaban haciendo reformas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante muchos fines de semana atendí la portería de Somosierra y, varios veranos, trabajé en la administración de algunas casas de retiro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, desde 1987 hasta el verano de 1989 formé parte de la administración de la Delegación Este de Madrid (dlmef), trabajo que dejé para hacer unas pruebas físicas de acceso a un curso de Educación Física —que realicé ese mismo verano—, el cual me dio la puntuación suficiente para ingresar en una lista de interinos del Cuerpo de Maestros del MEC (Ministerio de Educación y Ciencia de aquel entonces).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como os podréis imaginar, la carrera la hice como pude y, en lugar de tres años, me llevó cinco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora me pregunto: ¿En qué momento me santificaba trabajando? ¿Cómo santificaba mi trabajo? ¿Y a quiénes santifiqué con mi trabajo? Pienso que lo que hice hasta ese momento fue sobrevivir y no salir del entorno físico de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A lo largo de mi carrera laboral como maestra, no sé si los años siguientes me santifiqué, si santifiqué a los demás con mi trabajo o si santifiqué el trabajo que hacía. Lo que sí puedo afirmar es que aprendí cómo los compañeros que tuve se esforzaban por hacer bien y con honradez su trabajo, de una manera libre, sin tener que rendir cuentas a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que llegar puntual junto con otros que también llegaban a la hora, era una acción humana que facilitaba la convivencia y el buen desarrollo de una jornada escolar, y no una virtud heroica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que había muchos profesores que daban mucho más por sus alumnos sin proponérselo, viendo personas y no números. Profesores que discriminaban por su capacidad intelectual, su situación económica, social o política.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sobre todo, aprendí mucho de la convivencia diaria. Aprendí que había personas a las que no les caía bien; que no era la niña bonita que había venido a iluminar el lugar, cual ángel lleno de virtudes. Aprendí a tener amigos y amigas de verdad y a disfrutar de su compañía, aceptando que esas personas no serían del Opus Dei, pero eran grandes personas que estuvieron ahí en momentos muy duros y especiales para mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y qué decir de los alumnos, que nunca me llamaron doña Dori, pero siempre me respetaron como yo los respeté, dándome cariño y compañía en momentos de mucha soledad. Aprendí que la calidad de mi trabajo mejoraba en la medida en que atendía las dificultades de aprendizaje y sus necesidades individuales. Aprendí a madurar, en definitiva, no solo humana y profesionalmente, sino incluso en mi fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hago aquí un inciso, ya que me vienen a la memoria algunas ofertas que tuve para trabajar en obras corporativas en las que no hubiera tenido alumnos problemáticos o con escasos recursos intelectuales, afectivos o sociales. Pero siempre las rechacé, ya que opinaba —y sigo opinando— que se trata de una educación segregada y poco natural. Opino, además, que la educación mixta prepara mejor para el mundo real… Pero es una opinión, muy contrastada, eso sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque es cierto que pasé muchos momentos felices y auténticos, también hubo otros de tensión en los que, después de jornadas laborales exigentes y de las propias exigencias de mi profesión, tenía que atender actividades en diferentes centros y cumplir las normas, especialmente la asistencia a misa, ya que en algunos pueblos donde trabajé no había.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asistir —qué palabra tan acertada, por cierto— a los medios de formación me supuso, durante un tiempo, coger un autobús a las siete de la mañana de un sábado y volver por la tarde. ¡Qué ganas de volver a mi rutina, a mi trabajo, a mis amigos, a mis alumnos, a mi familia y a las actividades culturales y sociales donde convivía con gente de todo tipo! Ahí era donde encontraba la verdadera paz, y no al revés, como me hacían ver en la institución, donde se me decía que la paz la daban el cumplimiento de las normas y los medios de formación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad que haga otro inciso, pero acabo de recordar un hecho que guarda mucha relación con lo que estoy hablando. Se convocó a docentes de toda España a una reunión que tuvo lugar en Madrid sobre educación, coordinada por Benigno Blanco. En ella participaron docentes tanto de la enseñanza pública como de la privada. Eso sí, en su mayoría éramos gente del Opus y allegados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No recuerdo muy bien la fecha, pero sé que gobernaba el Partido Popular —alrededor del año 2000— y que, al finalizar aquella reunión, se anunció que por la tarde había una manifestación convocada por ese partido. Aquello, sinceramente, me dio muy mala espina y, cuando terminó la reunión, mi compañera de viaje —otra agregada— y yo nos fuimos a comer y emprendimos el regreso a Mérida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La principal consigna de aquella reunión fue transmitir que las personas de la Obra que trabajaban en centros públicos fueran asimilando poco a poco el sistema aplicado en los centros de educación diferenciada, es decir, los del Opus, y lo llevaran a sus respectivos centros. El desconcierto y la incredulidad de las numerarias, los numerarios, las agregadas y los agregados que trabajábamos en la enseñanza pública y mixta fueron monumentales, por lo que, a continuación, redactamos una carta de desacuerdo que firmamos todos. Nunca volvió a repetirse nada igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esto tengo que añadir la insistencia de las personas que trabajaban en obras corporativas y personales contándonos, año tras año, las excelencias de las mismas en las diferentes convivencias o cursos anuales, como si solo sucedieran cosas maravillosas en esos centros de la Obra. En muy pocas ocasiones interveníamos quienes trabajábamos en la enseñanza pública, donde también ocurrían cosas muy interesantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonadme esta pequeña —o gran— rabieta sobre «los colegios», pero todos conocemos cuál era su principal objetivo: reclutar gente, aunque en ellos trabajaran personas buenísimas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Son innumerables las anécdotas vividas a lo largo de mis 34 años de trabajo como docente en diez colegios públicos de diferentes pueblos y ciudades. Necesitaría muchas páginas para escribirlas. Anécdotas en las que se mezclaban lo humano y lo divino… Estoy segura de que Dios estuvo más tiempo allí, y yo con Él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre con el ánimo de ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Recuperando mi fe===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿De quién me fío ahora? ¿En qué se basaba mi fe?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me resulta muy difícil completar este tercer y último aspecto de la serie sobre por qué duré 44 años en el Opus, porque me voy a referir a la parte más íntima y valiosa de mi vida: los principios y fundamentos en los que se apoyaban mi lucha por hacer el bien, el sentido de mi entrega total y, en definitiva, el sentido de mi vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mis creencias han sufrido un proceso desde que empezaron a ser un aspecto fundamental en mi vida. Después se incrementaron con mi supuesta vocación en el Opus Dei; con el paso de los años sufrieron un estancamiento y, en los últimos años de mi pertenencia a la institución, entraron en declive. Ahora me encuentro recomponiendo las piezas, desechando aquello que a lo largo de los años ha demostrado ser un fraude y seleccionando todo aquello que tiene verdadero sentido…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los primeros pasos conscientes en la fe se produjeron en los segundos cinco años de mi vida, durante mi estancia como migrante en Canadá. Allí mis padres nos matricularon en un colegio católico inglés, aunque vivíamos en una zona francófona. Íbamos a misa los domingos y allí hice mi primera comunión y mi confirmación, bastante consciente de lo que hacía, ya que, además de la formación que recibía en el colegio —de la cual apenas conservo algunos recuerdos—, mis padres, especialmente mi padre, nos comentaban de vez en cuando pasajes del Evangelio. Por eso, Dios y Jesús eran personajes que formaban parte de nuestra familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando volvimos a España, ya con diez años, mi experiencia de fe sufrió una transformación, pues pasó a basarse fundamentalmente en la participación, mediante ritos, en determinados actos litúrgicos: misas, procesiones, normas eclesiásticas, penitencias que imité de mi abuela y de mi tía… Dentro de esta etapa de mi vida, que abarcó de los 10 a los 15 años, tuvo lugar el encuentro con un profesor que obsequiaba a los alumnos con mejores notas y buen comportamiento con una visita a un museo, precedida de la misa dominical, una vez al mes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una siguiente etapa, que abarca de los 15 a los 20 años, se caracteriza por la rebeldía y el compromiso. En ella se produjeron dos acontecimientos importantes en mi vida: por una parte, empecé a salir de manera formal con aquel profesor que algunos domingos nos llevaba a un museo y a misa; por otra, tuve mi primer encuentro con el Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella relación formal llevaba implícito tomarse en serio algunas prácticas, como ir a misa los domingos, vivir la Semana Santa y confesarnos los primeros viernes de mes. Fue precisamente uno de esos primeros viernes cuando coincidí con un sacerdote del Opus, quien me indicó que podía recibir una formación más intensa en un centro de dicha institución que estaba justo enfrente. Omito aquí todo el proceso hasta que fui a aquel centro, así como mis primeras impresiones, pues ya lo narré en un escrito anterior (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, me voy a centrar en cómo mi fe incorporó nuevas prácticas, ya que empecé a acudir con cierta regularidad a los «medios de formación». Estos consistían básicamente en un «círculo» y en una serie de normas de piedad, entre las que destacaban un rato de oración —con un tiempo estipulado— y el examen de conciencia, ambas diariamente, además de ir a misa cuando pudiera, algo que ya hacía antes de conocer el Opus. Así que, a partir de ese momento, mi fe pasó de ser algo que formaba parte de mi vida y a lo que acudía de forma natural a convertirse en algo que tenía que fortalecer, incrementar y nutrir permanentemente. Dios estaba muy pendiente de lo que hacía, por lo que mi exigencia constante era una forma de responder a tanta generosidad divina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta nueva forma de vivir mi fe, que compatibilicé con mi relación de noviazgo de los 16 a los 20 años, terminó llevándome a eliminar a aquella persona de mi vida, ya que ambas cosas, según la espiritualidad de la institución y la exigencia de complacer a Dios, no eran compatibles. Alguien pensó que podría tener vocación de supernumeraria, pero tanto el confesor como las personas con las que hablaba sabían muy bien de mi lucha por vivir la castidad, así que la propuesta para que me planteara la vocación al Opus Dei como agregada no tardó en llegar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquel planteamiento lo hablé con Dios, como hacía habitualmente en mi oración —sin tiempo estipulado—, y descubrí un mar sin orillas, pensando en la cantidad de gente a la que podía ayudar. Con todo aquello reuní el valor suficiente para decirle a aquel hombre que había una persona que ocupaba mi corazón: Jesús. Él me había elegido y yo me sentía agradecida y en la obligación de corresponder; no podía hacerle esperar. El resto de la historia ya la expliqué en otro de mis escritos (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 20 a los 40 años podríamos hablar de la época del incremento, en la que poco a poco iba incorporando cada vez más exigencias a mi incipiente vocación de entrega, que, lógicamente, tenía que ser cada vez más completa, más total, más sacrificada. Aquellos años 80 y 90 estaban marcados por el «más y mejor», así que todos los acontecimientos que tuvieron lugar durante esos 20 años estuvieron enmarcados en ese «más y mejor». Mi fe se alimentó de un espíritu guerrero, positivista y triunfalista, por lo menos durante los primeros diez años de dicho periodo. Era la hermana, la hija, la tía, la compañera, la colega, la amiga… que iba a llevar a todas las personas al cielo. Era la que mejor trabajaba en los diferentes colegios, la que tenía la doctrina más clara, ya que contaba con una formación teológica, filosófica y ascética que consideraba inigualable con respecto a la de otras instituciones de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero un fatídico día de julio de 1992 tuve un accidente de coche con un fatal desenlace que rasgó de arriba abajo mi fe triunfalista. Me vi vulnerable, capaz de cometer errores muy graves y de dañar a otras personas. Fui consciente en ese momento de que no tenía derecho a juzgar a nadie y mucho menos a creerme intachable… Me vi muy tachable. A partir de entonces fui más agradecida ante cualquier detalle que una persona tuviera conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo que destacar con especial cariño las muestras de apoyo de determinadas personas de la institución. Entre ellas, las de un sacerdote de Mérida, ya fallecido, D. Guillermo Soto, quien me escuchó atentamente y, además de darme sabios consejos, se prestó a comunicarse con la familia del fallecido. También las de la directora del centro donde estaba en aquel momento, que no dejó de atender mis necesidades. Sin embargo, aquello se mantuvo en silencio para siempre. No sé por qué, ya que a mí me daba paz hablar de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En septiembre de aquel año se me asignó el cargo de celadora, nombramiento que entendí como un voto de confianza, dada mi condición de persona endeudada con la humanidad. Sin embargo, aquello acentuó aún más mi dependencia de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese giro de mi fe se reflejó especialmente en mi actitud en el trabajo y con respecto a mi familia. Con todos intenté ser más comprensiva, agradecida y admirativa. Vi mi labor más como un servicio, reconocí que recibía más de lo que daba y mi fe empezó a tener un sentido más profundo, menos dogmático.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 40 años hasta mi salida viví una etapa bastante convulsa, marcada por enfermedades, incomprensiones, tensión, decepciones…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa etapa de los cuarenta años empezaron a aparecer pretendientes: compañeros de trabajo, amigos de amigas mías… Personas a las que esquivaba, rechazaba, con las que me mostraba antipática o poco atrayente… En definitiva, ejercitaba toda una táctica de defensa y alejamiento. Pero ¿qué pasaba en mi corazón? Claro que estaba Jesús, pero también es cierto que, a partir de esa edad, resultar atractiva para un hombre es muy importante… No somos ángeles. Perdonad que no me extienda más en este punto, ya que daría para un capítulo entero. Solo puedo decir que fue muy duro y que no basta con un programa de penitencia, oración y gracia sacramental, estudio, deporte, fraternidad y apostolado. Concluyo este párrafo con una frase que leí hace poco: «¿Para qué necesita Jesús tantas esposas?». Me hizo mucha gracia y también me hizo pensar mucho. Espero no ofender a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cumplimiento de las normas se me hacía cada vez más tedioso por incomprensible. Llegó un momento en el que me alegraba cuando, por razones familiares, laborales o de enfermedad, no podía acudir a algún medio de formación. Claro que quería hablar con Dios y hacer una oración sincera, comparar mi vida con la de Jesús y luchar por ser mejor. En mi oración veía tantas cosas que mejorar y hacer que comenzase el día con mucha ilusión y fuerza. Pero, a medida que avanzaba el día, la ilusión se iba ahogando para dar paso al cumplimiento de lo establecido: las normas, atender la actividad, una reunión apostólica para hacer listas y listas de gente para la próxima actividad… ¿Y todo eso era lo que garantizaba la santidad? Pues yo no quería ser santa, porque en el empeño dejaba pasar muchas oportunidades de hacer el bien a mi alrededor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empezaron a cobrar más sentido para mí los actos humanos desinteresados para ayudar a otras personas que los actos piadosos: aquel bombero que perdió la vida por rescatar a su compañero, quien lucha por los derechos humanos de otros, contra la corrupción o el abuso de poder… y miles de casos más. En mi familia también había personas que necesitaban mi ayuda. Por eso, esa pretendida «gran labor» o «gran catequesis» de la que se jactaba la institución perdió para mí todo sentido, ya que se reducía a atender un club infantil o juvenil, dar clases en colegios de élite, atender grupos de supernumerarias o cooperadoras, dar charlas y círculos, estar en los centros… Aislarse del mundo, en definitiva, permanecer en una burbuja de confort ideológico… ¡Qué contradicción!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escasez de vocaciones jóvenes en los centros y delegaciones produjo cambios considerables, como la atención prioritaria a las personas mayores de la institución. La falta de previsión y de desarrollo de aficiones, debido a la dedicación exclusiva a «las labores» de la institución, hizo que muchas personas, al jubilarse, no supieran qué hacer con su tiempo. El deterioro mental y psicológico empezó a darse con bastante frecuencia y, en algunos casos, terminó en una muerte lenta y solitaria. Todo esto, claro está, acompañado de un ir y venir de trámites y gestiones para que los testamentos, herencias y bienes materiales estuviesen legalmente custodiados por la Obra. Esto supuso una gran prueba de fuego para mi fe en Dios, porque en el Opus Dei ya la había perdido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lo referente a los «medios de formación», a pesar de las sugerencias de actualización, siguieron manteniendo la misma estructura y las mismas anécdotas, y la gente no acudía a ellos de forma habitual. En cuanto a los sacerdotes que atendían los centros, era patente la monotonía. Confesaban repitiendo la misma penitencia para todas las del centro y, en muchas ocasiones, había que recordarles quién eras para que no te confundiesen con otra persona. Incluso, a veces, oía cómo pasaban páginas durante la confesión, lo que me hacía pensar que estaban leyendo algo mientras tanto o anotando algo en alguna libreta. Todo ello, en definitiva, me generaba mucha desconfianza. Preferí espaciar más mis confesiones o cambiar de sacerdote; de esa forma conservé la fe en esa práctica penitencial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardaron en llegar las migrañas y los problemas gástricos durante las convivencias, especialmente en aquellas en las que participaba alguien de la delegación o de la asesoría, porque estaba saturada de tanta exigencia, doctrina, charlas y reuniones. En ellas aprovechaba para dar mi opinión sobre cómo podían arreglarse las cosas o sobre aquello que no funcionaba, y eso me suponía un gran desgaste de energía. Todo para nada, porque al final nunca cambiaba nada en lo fundamental.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que mi fe buscó otro norte: no la iglesia particular que para mí representaba el Opus con sus particularidades, sino la Iglesia y, en especial, la Iglesia de Francisco… Hubo un rayo de esperanza y el impulso suficiente para dejar el Opus. Pero Francisco falleció y, desde entonces, la Iglesia tampoco es para mí un lugar o un concepto seguro… Cada día compruebo cómo sus dogmas, la infalibilidad y determinadas creencias llenas de contradicciones son cada vez más cuestionados e investigados, y cómo salen a la luz descubrimientos que ponen en tela de juicio afirmaciones no solo de la fe católica, sino incluso del cristianismo en general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quiero ir cerrando ya este texto porque lo expuesto en el párrafo anterior daría para muchos folios y suscitaría muchas opiniones diferentes, y ya me estoy alargando demasiado. La razón de este escrito era plasmar cómo ha evolucionado mi fe. Ahora se centra básicamente en leer y profundizar en todo lo que se está investigando acerca de las religiones y, en particular, de la cristiana. Sigo teniendo a Jesús como referente y, de momento, voy a misa los domingos. Todo el material directa o indirectamente relacionado con la institución ha ido a la basura. Ya no tengo migrañas y, a pesar de todo, sigo creyendo, pero en menos cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante mí se abre un nuevo camino o, mejor dicho, muchos senderos por descubrir y recorrer, para lo cual cuento con personas que me darán posada y cobijo —amistad sincera— y con las que compartiré todo lo que soy y tengo. Cierro con esto Anatomía de una vocación, que bien puede representar la historia de mi fe y de cómo el Opus pudo acabar con ella. Como siempre, agradezco vuestra comprensión y apoyo y, desde luego, me alegraría haber contribuido a dar un poco de paz y confianza a alguien por ahí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29985 Original]&lt;br /&gt;
[[Category:Agregad@s]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7734</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
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		<updated>2026-08-24T09:17:30Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* Entre medias, velos y faldas */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Un paso adelante ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 del fallecimiento de Guillermina]. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “&#039;&#039;Motu Proprio&#039;&#039;”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: &#039;&#039;“el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”&#039;&#039;… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «&#039;&#039;Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas&#039;&#039;»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «&#039;&#039;La dele te invita a comer&#039;&#039;».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Con los cambios de personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, &#039;&#039;&#039;las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España)&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con [https://www.youtube.com/channel/UC8g405kKRolCqGEkfuTum3Q Ágora], coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En [https://www.youtube.com/@agoraquanticabcn2310 Ágora Cuántica], con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en [https://www.youtube.com/watch?v=z7SmdB3JwY0&amp;amp;list=PLsjq0skMHH-k37BPK1I0R__6Obd8UE2LZ Auténticas vidas]: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie [https://www.hbomax.com/gt/es/shows/el-minuto-heroico-yo-tambien-deje-el-opus-dei/a80eba1f-b600-47fc-8e62-c440f75ba26f El minuto heroico] tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
* Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad), -no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
* ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
* Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
* La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
* Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
* Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
* Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
* Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
* Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas … -Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por alguna razón-.&lt;br /&gt;
* Lo importante es la vocación, no de qué pites. –Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
* La historia necesita perspectiva…. – Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
* Tener en cuenta el sentido sobrenatural… - Y el humano también-.&lt;br /&gt;
* Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales marcamos distancias… - Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
* Incidir en que somos laicos… - No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
* El apostolado se hace por contagio… - Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia, inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
* La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día… - Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
* Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión, pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la Obra se podía perder. – ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
* Nuevo Papa, nuevas ilusiones… Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior. – Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
* El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes… - Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
* El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
* Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su voluntad, pues que se vayan. – Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-. –Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
* Una persona se puede ir si se “va de la olla” - También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-. – Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta corriente más.&lt;br /&gt;
* Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o cooperador. – Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
* Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la Iglesia. – Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
* Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté impregnado en el ambiente. – Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
* Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen ambiente.&lt;br /&gt;
* Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir solos, daba pena.  Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos. -Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “[[Normas y Costumbres]]”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «&#039;&#039;Ninguna religión está por encima de la humanidad&#039;&#039;». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 20 años y quería mejorar este mundo, aprender a amar haciendo el bien a todas las personas a mi alrededor. Cuando conocí el Opus Dei a través de personas que se hicieron amigas mías —tres en concreto—, me pareció que era algo que se adecuaba muy bien a esa idea de santidad en medio del mundo, dando un sentido y una misión a mi vida...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de estas amigas me escribía cartas, otra me invitaba todas las semanas a ir el sábado a la meditación, a confesarme y, por supuesto, a participar en la tertulia, y con una tercera tuve un par de encuentros. También, de vez en cuando, me recordaban que podía ir a una convivencia, a un curso de retiro o hacer una visita de pobres. En los tres años que estuve yendo por aquel centro solo participé en la meditación y, en ocasiones, me confesaba, pero desde luego no fui a ninguna convivencia ni curso de retiro: no podía costeármelo. Sí me atraía, sin embargo, eso de la visita a los pobres, porque todavía no se había presentado ese gran momento de ayudar a alguien. Tuvieron que pasar unos cuantos meses y algunos acontecimientos para que aquella visita se llevara a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía amigas, entre las cuales estaba mi propia hermana, una criatura de 14 años que estaba entusiasmada con todo lo que le contaba acerca de las catequesis que daba, lo encantadoras y amables que eran aquellas chicas del Centro. Ambas compartíamos sueños e ilusiones, tareas y secretos… (pero eso es otro cantar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardamos mi hermana y yo en pedir la admisión: mi hermana primero y luego yo, curiosamente; eso sí, no sin antes hacer la visita de pobres prometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===La visita de pobres===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegamos al lugar, por supuesto nada que ver con lo que me había imaginado: era una residencia de ancianos. Me quedé bastante paradita, pues no sabía qué podía hacer en realidad, así que intervino mi amiga “machaca”, que me dijo que hablara con algunas de las señoras que estaban allí y les mostrara una estampa del entonces beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Me acerqué a la única señora que estaba pendiente, la cual me dijo que le fuera muy fiel al cura de la foto. Desde entonces, esa fue la leyenda que me asignaron y que “mi amiga” se encargó de propagar: que mi vocación se debía a aquella visita de pobres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vosotros os creéis que la historia fue así? ¿Y mi hermana? ¿Qué pasó con ella? Efectivamente, no fue así, y lo de mi hermana lo contaré en un segundo relato, si ella lo considera oportuno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un pequeño detalle del que no se habla en la historia que construyeron sobre mi vocación, y es que olvidaron que yo tenía novio, y fue precisamente él quien hizo que conociera el Opus Dei. Habría mucho que contar aquí, pero vamos a centrarnos, para no alargarnos demasiado, en el momento en que tomo contacto con la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===La verdadera historia===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ambos decidimos —mi novio y yo—, por circunstancias que no alteran este relato, confesarnos los primeros viernes de mes, según una costumbre relacionada con el Sagrado Corazón de Jesús. Una de las pocas iglesias a las que acudimos para esta práctica fue la basílica de San Miguel (no sabía que estaba encomendada a la Prelatura). A mí me atendió un sacerdote y a mi novio, otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación con el sacerdote fue amena y la verdad es que me sentí escuchada. Me aconsejó que, en lugar de confesarme una vez al mes, lo hiciera cada semana y que podría ir a un centro que estaba enfrente, que probablemente me gustaría, ya que le di muestras de mis sanas inquietudes. Así que, después de comentárselo a mi novio, me presenté en el centro esa misma tarde. Llamé a la puerta con muchísima expectación y la persona que abrió me recibió con una gran sonrisa; me preguntó mi nombre y quién me habló de ese centro, a lo que contesté con mucha confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un club juvenil; por lo tanto, había mucha gente joven que desaparecía a los pocos segundos dentro de alguna de las múltiples salitas que había allí. De repente se hizo un silencio que facilitó que pudiéramos hablar durante un rato. Al finalizar y despedirse, aquella chica me insistió en que ella era mi amiga —cosa que me llamó la atención—. Añadió, además, que probablemente tendría que ir a otro centro, pues ese me venía un poco lejos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De aquel centro pasé a otro que me venía mejor, donde me asignaron una nueva amiga que no dejó de invitarme puntualmente cada semana a las actividades organizadas para gente joven los sábados. Yo iba un sábado sí y otro no, y hay que reconocer que en aquellas casas se estaba muy bien: en invierno se estaba calentita, gozando de una calefacción que en mi casa no tenía. Había un ambiente agradable, de gente a la que le parecía maravilloso todo lo que les decía; me sentía escuchada, comprendida y empecé a pensar que era especial. Aquellas reuniones consistían en una meditación, seguida de una bendición y luego una tertulia, durante la cual la gente iba pasando a confesarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca me quedé a la tertulia, ya que aprovechaba a veces para confesarme y enseguida me iba, porque mi novio me esperaba para compartir la tarde juntos, que muchas veces consistía en tomarnos una cerveza en un pub mientras compartíamos caricias y vivencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como decía antes, aquel novio tuvo mucho que ver en la historia real.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía claro que quisiera casarme, pero ya “mi amiga” me había planificado el futuro: pensaba que yo tenía vocación al Opus Dei como supernumeraria, ya que tenía novio. De nuevo, esta encantadora mujer que, a pesar de los esfuerzos por tenerme al día de las actividades y, aparentemente, preocuparse de mi vida, en el fondo no me conocía de verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi parte, tenía grandes deseos de hacer algo por la humanidad, hacer el bien; mi trato con Jesús aumentaba día a día y, desde luego, no estaba en mi mente la idea del matrimonio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi hermana “pitó” antes que yo. Esto en un principio se explicó como un hecho totalmente providencial, pero haciendo un análisis más profundo puede que lo providencial sea la reflexión que se puede hacer ahora de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fueron dando una serie de circunstancias y factores que desembocaron en que mi hermana pidiera la admisión como agregada del Opus Dei. El primero de estos factores se debió al entusiasmo inocente y generoso de formar parte de algo que le llevaría a hacer el bien a su alrededor con gente igualmente entusiasta, divertida, buena y joven...  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda circunstancia se debió a que yo al final no podía ir a la famosa convivencia de Semana Santa en Torreciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera circunstancia fue que me encontré dinero tirado cerca de un charco –un billete de 1000 pesetas- y en ese momento pensé que donde mejor podía emplearlo sería para facilitar que mi hermana fuese a dicha convivencia -el resto lo pusieron algunas personas del centro-, ya que tenía una ilusión muy grande por ir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuarta circunstancia fue que mis padres le dieron permiso ya que mis amigas fueron a hablar con ellos -con mi apoyo- afirmando que también iban muchas chicas jóvenes prometiendo por tanto que cuidarían de ella y que no tendrían que preocuparse por el dinero – cosa que tranquilizó a mis padres-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí todo más o menos normal, ¿verdad? ¿Qué joven no va a excursiones, viajes y demás actividades? Pero se da la especial circunstancia de que mi hermana en ese momento tenía 14 años y medio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando mi hermana (a quien llamaremos H) volvió de Torreciudad, con la misma ilusión con la que se fue, pensé que algo en ella había cambiado y, la verdad, tanto entusiasmo me molestó. Le habían aconsejado que, como yo aún no era de la Obra, no dijera nada. Imaginaos la angustia vital de la pobre, teniendo que lidiar con una serie de “normas” que ya tenía que practicar, estando en una casa en la que lo relacionado con la fe y la religión se cuestionaba constantemente y que encima no podía desahogarse con su hermana con la siempre compartía todo. Perdóname H.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardé mucho en comunicarle que me estaba planteando pedir la admisión en la Obra como agregada. A partir de aquel momento cambiaron algunas cosas porque, aunque en nuestra familia seguíamos teniendo dificultades para explicar nuestras actividades y compromisos, ya podíamos compartir muchas cosas entre nosotras y apoyarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aparecíamos las dos juntas por el centro era como una fiesta, todo eran sonrisas y risas, miradas ilusionadas. Todo lo contrario a lo que vivíamos en mi casa. Al poco tiempo (año y medio) me enviaron a otro centro y nos separaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
H estuvo muy poquito tiempo en la Obra y cuando se fue lo pasé francamente mal. Por una parte, mi familia empezó a reprocharme un montón de cosas y por otra en el “opus” algunas personas me decían que hablara con mi hermana y otras que no lo hiciera. Por mi parte nunca la reproché nada y siempre mantuve con ella una amistad que ha ido creciendo con los años. Ahora, lógicamente pienso que H fue muy inteligente y admiro el coraje que demostró en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí lo que cuento de mi hermana porque es ella quien mejor puede contar su propia historia cuando sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, necesitaba resaltar su figura y protagonismo dentro de mi propia historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de aquel momento corrían dos historias sobre cómo conocí la Obra y cuál fue la razón por la que pedí la admisión, una de dichas historias ya la comenté anteriormente – lo de la visita de pobres- y la segunda historia fue que yo había pitado porque mi hermana lo había hecho antes, así conseguían que tanto mi hermana como yo nos sintiéramos especiales…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que me hizo mucha ilusión compartir con mi hermana una doble hermandad y sobre todo valoro positivamente lo que eso nos unió, pero las razones de “entregarme” fueron otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación de una persona debe ser personal y después de un tiempo discernimiento por lo que todos esos aspectos externos como el entusiasmo desmedido de la gente a tu alrededor o la referencia constante a que todo lo que te ha pasado en la vida te conduce hasta ese momento en el que conoces el opus o que te recuerden constantemente que cuando Dios se fija en alguien ya no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa disponibilidad total hacia lo que Dios podía querer de mí y de acompañar a Jesús en su “campaña” de verdadera caridad y amistad, concretado en el servicio a los que están a mi lado en cada momento que viese aquella relación con M como un obstáculo. Probablemente no me habría casado con él o hubiera tenido otras relaciones de no haber estado en la institución, quién sabe, no me lamento de ello, ni nadie me hará sentir ni fracasada, ni mutilada, ni infecunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, a aquella persona, esté donde esté, le agradeceré siempre el cariño y el respeto con que me trató, así como el hecho de facilitarme recuperar el camino de nuevo después de unos años de vacío espiritual, ya que en mi infancia nuestros padres nos habían preocupado de nuestra fe además de otras cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, M era el novio que me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
M era mi profe de ciencias naturales y mates en 6º, 7º y 8º de EGB en un colegio público de Madrid. Era muy querido por el alumnado por su forma original y divertida de dirigirse a los alumnos. Tenía la costumbre de que un domingo al mes quedaba con un grupo de alumnos de 8º –con mejores notas y comportamiento- (entre los cuales me encontraba) para ir a misa y después a un museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo visto él se había fijado en mí, pero esperó a que yo manifestase algo de interés hacia su persona para comunicarme lo que pensaba e iniciar una relación. Ese momento llegó, pero con muchos reparos ya que me llevaba 14 años y yo tenía 14. No empezamos a salir hasta que no habló con mis padres y yo había cumplido ya los 15. El destino hizo que estuviésemos separados durante un año después de aquello y a la vuelta fue cuando sucede lo que cuento cuando nos confesamos en la basílica de San Miguel y visito por primera vez un centro del Opus Dei, yo ya con 16 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el año que M y yo estuvimos cada uno en una punta de España, yo estaba interna en una universidad laboral en Almería e iba a misa todos los domingos, sin que nadie tuviera que decirme nada. Cada día crecía el interés por lo referente a la fe y a la religión y sobre todo por hacer algo útil en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que la formalización de las relaciones fue paralela a mi formación como “chica de San Rafael” lo que duró 4 años, y a lo largo de ese tiempo hubo algunos intentos de dejar aquella relación –no por el Opus Dei-, porque no veía claro mi futuro con aquel buen hombre. Eso sí, era de los que pensaba que la mujer debía ir casta al matrimonio, con lo cual se salvaron muchas situaciones comprometidas que luego le tendría que contar al cura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando al final pensé que tenía claro cuál era mi destino-en principio –y le comuniqué mi decisión de dejarlo-, lógicamente reaccionó bastante mal. Le di todo tipo de explicaciones acerca de que Jesús me había elegido y de él (Jesús) era de quien me había enamorado, pero no se lo creyó. Hasta ese momento él respetaba mucho a la institución y partir de ese día empezó a desconfiar y a insultar a las agregadas y numerarias del centro tachándolas de solteronas. Durante unos meses M estuvo en contacto con algunos sacerdotes de la basílica de San Miguel para pedir explicaciones… Le dijeron que había un periodo de seis meses de “reflexión” para que una vocación reciente conozca un poco más a qué se comprometía, por lo que volvió a hablar conmigo al cabo de dicho periodo, pero se quedó hablando con mi hermana, porque yo no lo recibí (se me había insistido tanto lo de “poner la mano en el arado y no mirar atrás”) y nunca más he sabido de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que haya expresado bien lo que pretendía, esto es, la idea de que todas las piezas que componen mi vida no se han unido para formar parte del Opus Dei, sino que de todas las piezas de mi vida, una de ellas fue haber conocido la Obra. Los diferentes relatos que me fueron asignando sobre mi vinculación a la Obra obedecían a una táctica habitual de hacer que la persona se sintiese importante, especial, elegida y superior a los que no habían tenido la suerte de pertenecer al “Opus”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Dios quiere de mí otra cosa, que es lo que me va revelando cada día, a través de lecturas, de personas, de situaciones, de reflexiones. También que no deje de mirar atrás para poner cada pieza en su sitio y, sobre todo, para escribir y compartir lo que a otros le pueda ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Entre medias, velos y faldas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que ya os he compartido mi proceso de salida y el de entrada al opus, pensaba que podía amenizar un poco con una serie de sucesos relacionados con diferentes temas que tengo archivados y que quieren salir a la luz por alguna razón. Perdonad el tono desdramatizado e incluso cómico en algunos momentos. Me ayuda mucho ver así dichos sucesos y seguro que comprenderéis por qué.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este primer episodio de esta serie relato algunas de las anécdotas más significativas relacionadas con la indumentaria y los complementos de las agregadas y numerarias...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un 22 de junio de 1981 fui a escribir la carta al Padre, entonces monseñor Álvaro del Portillo, para pedir la admisión en la institución. Me tomé muy en serio que en el Opus no se llevaban pantalones, así que aparecí con mi faldita y ya no volví a usarlos hasta 1988, fecha en la que hice un curso de educación física, gracias al cual empecé a formar parte del cuerpo de profesores como interina al año siguiente. A partir de entonces empecé a usar chándal y otras prendas cómodas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo era normal mientras trabajé en tierras manchegas, pero cuando llegué a tierras extremeñas, en los años noventa, una de mis queridas hermanas agregadas me dijo que no le gustaba que llevara pantalones y que le quitaba la devoción cuando estaba en misa. Mi respeto por esa persona me hizo no decirle lo que pensaba y me limité a pedirle que me respetara y respetara lo que no era “de espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, no hace mucho tiempo —dos años, quizás—, una supernumeraria me comentó que le encantaba mi estilo “hippie” y personal, y que por favor no cambiase nunca. Últimamente se agradecía un poco de originalidad y personalidad en la forma de vestir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro suceso relacionado con las faldas era el que se producía cada vez que en las convivencias teníamos que ir de excursión. Estoy hablando de los años 80. ¿Os imagináis a un grupo de mujeres triscando por los montes, sujetándose la falda por delante y por detrás cada vez que el viento soplaba fuerte o había que sentarse en algún sitio incómodo? Ni que decir tiene lo violento que resultaba saltar o levantarse después de una caída aparatosa… Menudo espectáculo. ¡Por favor! Coco Chanel ya había inventado el pantalón a principios del siglo XX, y creo que era una mujer muy elegante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a los veintitantos años que teníamos todas, no parábamos de reír. La verdad es que las escenas anteriores se parecían mucho a las de una serie de monjas en el patio de su convento, sujetándose los hábitos para poder hacer deporte…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé cómo fue, pero llegó el buen día en que dejó de ser obligatorio llevar falda, o, si se prefiere, el día en que dejó de estar prohibido llevar pantalones. La verdad es que me pregunté en aquel momento cuál fue la razón, y recuerdo que me explicaron que se llamaba más la atención, y lo nuestro era no llamar la atención… Bueno, yo ya llevaba una vida normal: era profesora de educación física. Eso sí, al principio me llevaba mi ropa para cambiarme…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos relacionados con las medias no pueden ser menos cómicos. El uso de medias, según uno o varios criterios de la institución, se debía a que era una forma de mostrar respeto a Jesús sacramentado y al sacerdote. Cuando íbamos a las convivencias, si se te había olvidado meter en la maleta un par de medias (pantys), no tenías más remedio que hacer la acostumbrada visita a la lencería del pueblo, donde ya nos conocían como las residentes de la “casa del Opus”, y, lógicamente, todo el pueblo sabía que las del Opus tenían que usar medias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobre de ti si se te olvidaba bajar a la meditación, a misa o a la clase con el sacerdote sin medias y zapato cerrado… Así que, hasta la hora de deporte —alrededor de las doce—, y en pleno verano, permanecíamos embutidas. Si ese día era sábado y había bendición, había que repetir de nuevo todo el protocolo de media + zapato + falda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el anterior suceso resultaba descontextualizado con respecto a las alturas del siglo en el que vivíamos, ¿cómo calificamos la siguiente anécdota relacionada con las medias…?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estando en una convivencia, se anunció que íbamos a ir nada más y nada menos que a Diego de León a visitar la tumba de los “abuelos”… Aquello ya era ocasión de fomentar una algarabía, más por la oportunidad de salir fuera del encierro que por el cariño que podíamos tener a los abuelos, cuya historia está tan tergiversada y manipulada por tantos y tantas escritores oficiales del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos colocamos nuestras mejores galas y allí que llegamos al misterioso Diego de León. De repente me doy cuenta de que se me había olvidado ponerme las medias… ¡¡HORROR!! Lo comenté inocentemente y la directora me indicó que así no podía bajar a la cripta de los abuelos, y me quedé sola arriba, en el vestíbulo, mientras las demás bajaron a rezar o qué sé yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé en qué momento se decidió que el respeto al Señor no tenía que ver con llevar medias y que a los sacerdotes no les pasaba nada por ver los pies descalzos de las agregadas, numerarias y supernumerarias en las convivencias. No hubo ninguna explicación al respecto. No la pedí, pero respiré profundamente y me pareció lo más natural y coherente del mundo, según lo que se predicaba de lo que debería ser un laico o laica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo del tema de los velos no se queda atrás, aunque, menos mal, eso duró menos tiempo; creo que lo estuve usando unos tres o cuatro años. Ponerse los velos para entrar en el oratorio a hacer la oración, una meditación o asistir a misa era todo un dilema. Casi nadie tenía arte para ponérselos bien. Para quienes no lo habéis conocido, era todo un espectáculo ajustarse aquellos tules tiesos en la cabeza, que saltaban como si estuviesen vivos si no los sujetabas bien. Yo nunca llevé uno de esos velos: descubrí que mi madre tenía una mantilla negra muy bonita y la sustraje de su armario de forma clandestina. Cuando terminó aquella pesadilla, devolví la mantilla al cajón de mi madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para rematar con el vestuario, llega el turno del bañador con faldita, de estilo vintage, que no se lo habría puesto mi abuela y mucho menos mi madre. La mejor expresión de cómo era esa prenda me la dio mi hermano pequeño cuando me vio una vez, en verano, al coincidir con él: «¿Qué es eso que llevas puesto? ¿Una faja?». Se comprende entonces que las agregadas que solíamos coincidir con nuestras familias o amigas en alguna piscina o playa evitáramos por todos los medios quedar o, simplemente, tener que dar una explicación de tipo místico que no convencía a nadie y que solo se aceptaba por el cariño que nos podían tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta última anécdota con respecto al bañador sucedió en torno al año 1988, mientras realizaba el curso de educación física que he mencionado anteriormente. Supuso, además, el fin del uso de esta prenda para mí, ya que se siguió llevando durante un tiempo, más en unas provincias que en otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el citado curso llegó el momento de la natación y, en ese momento, me pregunté: «Yo con este bañador no me voy a presentar», ya que pensé que iba a llamar mucho más la atención que si iba con un bañador normal. Así que, con la buena intención de hacer las cosas bien, fui al centro y hablé de mi situación. Como no hubo respuesta, me fui a El Corte Inglés y me compré un bañador normal, con el que pude recibir mis clases de natación como el resto de mis compañeros, sin llamar la atención y con total normalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que el bañador siempre me ha resultado más cómodo y práctico que el bikini, ya que me facilita nadar con más libertad, además de evitar situaciones incómodas, como me sucedió en una ocasión en la que tuve que rescatar la parte superior del bikini entre las olas…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, viendo la variedad de prendas de baño que en los últimos años llevaban mis ex hermanas agregadas en las convivencias, creo que, en mi caso, no necesité el bañador casto para vivir mejor el pudor y la modestia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Agregadas y pobreza==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el mundo de la agregada del Opus Dei es un mundo desconocido.&lt;br /&gt;
Siempre que se ha preguntado qué es una agregada/o, se han dado respuestas&lt;br /&gt;
que van desde lo más variopinto hasta las pocas definiciones que encontramos&lt;br /&gt;
en las instrucciones y documentos oficiales del Opus Dei. Tampoco yo voy a dar&lt;br /&gt;
una definición, porque, sinceramente, no sabría hacerlo; solo intentaré mostrar&lt;br /&gt;
cómo viví mi supuesta vocación a través de los múltiples aspectos que se&lt;br /&gt;
suponen esenciales para vivir una vocación cristiana comprometida en medio del&lt;br /&gt;
mundo, y que cada uno saque sus propias conclusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para esta aventura en la que me he embarcado, y en la que me avalan 44 años&lt;br /&gt;
(desde junio de 1981 a junio de 2025) de experiencia en el Opus Dei, voy a ir&lt;br /&gt;
desarrollando cómo viví lo que se debería haber vivido según la praxis de la&lt;br /&gt;
Prelatura en diferentes materias. Para ello, voy a seguir la tónica empleada en&lt;br /&gt;
mi anterior escrito: contar sucesos, desdramatizándolos en la medida de lo&lt;br /&gt;
posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empiezo esta nueva serie de escritos con un aspecto clave: la pobreza, pues ha&lt;br /&gt;
sido muy relevante a la hora de ir desdibujando la inocente idea que tenía sobre&lt;br /&gt;
la santidad en medio del mundo según el “espíritu del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Cómo resolví mi inseguridad económica y laboral===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada más escribir la carta de admisión a la pre-prelatura (pité en 1981), me&lt;br /&gt;
recordaron que, lógicamente, un discípulo de Cristo que quiera imitar a su&lt;br /&gt;
Maestro tiene que ser pobre, y a continuación me explicaron cómo tenía que ser&lt;br /&gt;
pobre una persona en la institución; en concreto, que no podía ser deficitaria, ni&lt;br /&gt;
cargar a la Obra, y que había que colaborar con sus apostolados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me afectó mucho aquello ni lo vi raro, ya que yo ya vivía la&lt;br /&gt;
pobreza. Mis padres no podían costearme unos estudios, así que empecé a&lt;br /&gt;
trabajar para pagarme primero los viajes y después la carrera de Magisterio.&lt;br /&gt;
Fuimos a colegios públicos y cambiamos de ciudad para seguir yendo a institutos&lt;br /&gt;
públicos de enseñanza secundaria. Cuando terminé COU, tuve que buscar&lt;br /&gt;
trabajos ocasionales, como limpiar las escaleras de nuestro portal, y, cuando fui&lt;br /&gt;
de la institución, empecé a trabajar cuidando niños y limpiando casas. Trabajé&lt;br /&gt;
en diferentes administraciones, en distintos centros y casas de retiro y&lt;br /&gt;
convivencias, tanto en invierno como en verano, y finalmente en la portería del&lt;br /&gt;
Colegio Mayor Somosierra para pagarme la carrera de Magisterio durante el&lt;br /&gt;
tiempo que duró.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando terminé la carrera de Magisterio, que me duró cinco años, y antes de&lt;br /&gt;
prepararme oposiciones, hice un curso de educación física, pero costaba 50.000&lt;br /&gt;
ptas., y se lo tuve que pedir a mi padre —por sugerencia de la secretaria del&lt;br /&gt;
centro por donde iba—, quien me lo prestó con bastante dificultad. En algún&lt;br /&gt;
momento contaré las peripecias que tuve que pasar en aquel curso por ser del&lt;br /&gt;
Opus. Gracias a ese curso obtuve un contrato como profesora interina en la&lt;br /&gt;
especialidad de educación física en la enseñanza pública, con lo cual ya pude&lt;br /&gt;
devolverle a mi padre el dinero que me prestó, aunque no me lo aceptó.&lt;br /&gt;
Tengo que decir que fue uno de los días más felices de mi vida. Aquel trabajo era&lt;br /&gt;
lo que yo quería: maestra de primaria en un colegio público. Tuve mi primera&lt;br /&gt;
cuenta corriente, amistades nuevas y un panorama amplio que se me abría de&lt;br /&gt;
par en par. Pensaba, además, que iba a tener más oportunidades de vivir un&lt;br /&gt;
cristianismo comprometido y auténtico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que dije adiós al trabajo en las administraciones —le dedicaré también otro&lt;br /&gt;
capitulillo—. Adiós también a otras posibilidades que la institución tenía&lt;br /&gt;
preparadas para mí. Y, a partir de aquella fecha —septiembre de 1989—,&lt;br /&gt;
empezó una verdadera aventura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De la cartilla de ahorros a la tarjeta de crédito===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los centros de agregadas hay un llamado consejo local, compuesto por tres&lt;br /&gt;
personas: la directora, la subdirectora y la secretaria. La secretaria se encarga&lt;br /&gt;
de todos los aspectos materiales del centro y de las personas “incardinadas” en&lt;br /&gt;
dicho centro. Una de sus misiones es “hacer caja”, que consiste en recoger el&lt;br /&gt;
dinero que se le daba íntegro, procedente de cualquier ingreso que tenías, y, al&lt;br /&gt;
mismo tiempo, asignarte una cantidad según tus necesidades. También se&lt;br /&gt;
entregaba la cartilla de ahorros, que ella retenía durante un tiempo y luego te&lt;br /&gt;
devolvía para que pudieras realizar los movimientos económicos necesarios.&lt;br /&gt;
Normalmente dejabas en el banco un dinero para todos los pagos que&lt;br /&gt;
necesitabas hacer y algo para alguna compra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El escenario era de lo más curioso y, hasta cierto punto, divertido: consistía en&lt;br /&gt;
perseguir a la secretaria hasta que, amablemente, se instalaba en su despacho&lt;br /&gt;
y esperar luego una cola para realizar las operaciones correspondientes, que&lt;br /&gt;
básicamente consistían en ingresar una cantidad y justificar el dinero que&lt;br /&gt;
dejabas en el banco. En ese momento se aprovechaba para compartir sucesos&lt;br /&gt;
en un ambiente distendido. Aunque, la verdad, para las personas que venían al&lt;br /&gt;
centro y que no eran del Opus resultaba bastante extraño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un día a la secretaria se le olvidó traer mi cartilla de ahorros (el consejo local&lt;br /&gt;
vivía en otro centro) y necesitaba hacer una compra (no recuerdo el qué), así&lt;br /&gt;
que, con mucha vergüenza, se lo pedí a una de las agregadas de Mérida, que&lt;br /&gt;
lógicamente me lo prestó, y se lo devolví en la primera oportunidad que tuve.&lt;br /&gt;
Este suceso ocurrió en torno a los años 2005-2006 y, cuando la secretaria, a la&lt;br /&gt;
semana siguiente, trajo la cartilla, no volví a dársela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo que en esas fechas medio mundo usaba ya la tarjeta de crédito o&lt;br /&gt;
débito, aunque no sé cuándo se empezó a utilizar en la institución; yo la empecé&lt;br /&gt;
a usar al año siguiente (2007). Con el tiempo, las esperas en la cola de caja&lt;br /&gt;
fueron disminuyendo, ya que algunas agregadas lo que hacíamos era calcular la&lt;br /&gt;
diferencia entre los gastos habituales, los previsibles, algún gasto extraordinario&lt;br /&gt;
y los ingresos. Lo escribíamos todo en un papel, de la forma más ordenada&lt;br /&gt;
posible, lo firmábamos y se lo entregábamos a la secretaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto empezó la modalidad de especificar los gastos mediante&lt;br /&gt;
plantillas, que empecé a utilizar desde que volví a Madrid (2023). Dichas&lt;br /&gt;
plantillas eran una adaptación a mis gastos e ingresos mensuales de un modelo&lt;br /&gt;
de hoja de presupuestos que nos daban todos los años para detallar los gastos&lt;br /&gt;
e ingresos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Hojas de presupuestos===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En dichas plantillas no aparece una casilla destinada a las donaciones que hacíamos, aunque sí&lt;br /&gt;
aparece una partida destinada a la ayuda familiar. Yo lo rellenaba a partir de la&lt;br /&gt;
diferencia que hacía entre los gastos e ingresos; destinaba una parte para&lt;br /&gt;
donaciones a las diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras estuve en la delegación de Sevilla y de forma habitual donaba a la&lt;br /&gt;
Fundación Altum, a la Fundación Prodeam, a Torreciudad, a Harambee, a&lt;br /&gt;
Saxum, a la Fundación CARF, y directamente a la Prelatura Della Santa Croce e&lt;br /&gt;
Opus Dei, – que no desgrava a Hacienda-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Madrid (a partir de 2023) y de forma habitual donaba a la Fundación Lagasca,&lt;br /&gt;
que no desgrava (página no encontrada) y a Prelatura de la Santa Cruz y Opus&lt;br /&gt;
Dei, delegación Madrid Oeste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todo ello guardo documentación que lo certifica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Ayuda familiar denegada===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como he comentado antes, después de hacer la diferencia entre mis ingresos y&lt;br /&gt;
gastos, seleccionaba una cantidad para unos familiares que tenían dificultades&lt;br /&gt;
económicas. Era una cantidad realmente pequeña, pero un buen día, alrededor&lt;br /&gt;
del año 2013, la directora que estaba en ese momento me comentó si me había&lt;br /&gt;
pensado bien la cantidad que destinaba a ayuda familiar y si lo había consultado;&lt;br /&gt;
yo le dije que sí. La segunda vez que me habló del tema fue para decirme que&lt;br /&gt;
esa cantidad tendría que reducirse, y la tercera vez que intervino fue para&lt;br /&gt;
decirme que en la delegación me habían denegado esa ayuda (el dinero venía&lt;br /&gt;
de lo que yo aportaba).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comprenderéis, me quedé paralizada y humillada (con cara de boba).&lt;br /&gt;
Después de reflexionar y, como siempre, actué en conciencia. Aumenté el dinero&lt;br /&gt;
dedicado a pensión y así pude destinar una cantidad a mi familia. A partir del año&lt;br /&gt;
2018 volví a incluir abiertamente el dinero que destinaba a ayuda familiar y ya no&lt;br /&gt;
se me cuestionó nada; si alguna vez alguien intentó hacerlo, le contesté con&lt;br /&gt;
bastante contundencia, dándole una explicación razonada, ya que, como se&lt;br /&gt;
puede comprobar, donaba bastante dinero a diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguiría contando algunas situaciones curiosas más relacionadas con la&lt;br /&gt;
pobreza que, pienso, pueden seguir ilustrando la peculiar pobreza que se exige&lt;br /&gt;
en la institución y cómo la viví.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De compras en parejas a las compras independientes===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una historia real. Quedaron dos agregadas para ir de compras: una de cuarenta&lt;br /&gt;
y tantos años, profesora de francés en un instituto público de secundaria (a la&lt;br /&gt;
que llamaremos J), y otra de casi setenta, celadora, con muchos años en el Opus&lt;br /&gt;
y, lógicamente, jubilada (a la que llamaremos E). La compra era una falda y un&lt;br /&gt;
pijama para la más joven. Sucedió que recorrieron todas las tiendas de Mérida&lt;br /&gt;
para encontrar una falda que fuera lo más económica posible, según los criterios&lt;br /&gt;
de E; sin embargo, para el pijama entraron en la primera lencería que conocía E,&lt;br /&gt;
donde compraron uno a un precio bastante alto. Esto desconcertó, lógicamente,&lt;br /&gt;
a J, quien dijo que se había comprado una birria de falda y un pijama maravilloso,&lt;br /&gt;
y que no volvería a ir de compras con esa persona…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Qué contradicción, ¿verdad? Lo que en un principio podría resultar divertido y&lt;br /&gt;
placentero se convertía, al final, en una auténtica agonía. Este caso hace&lt;br /&gt;
referencia al famoso “criterio” que se adquiría por el hecho de ser mayor, llevar&lt;br /&gt;
años en la Obra o tener algún cargo, pero, desde luego, eso no garantizaba&lt;br /&gt;
ponerse en el lugar de otra persona, atender a sus gustos y, sobre todo, tener&lt;br /&gt;
gusto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto curioso que hacía odioso ir de compras era quedar a una hora, un&lt;br /&gt;
día y en un lugar: esto suponía una discusión de media hora. Cuando ya tenías&lt;br /&gt;
todo resuelto, se añadía una tercera que, poniendo cara de agobio, preguntaba:&lt;br /&gt;
«¿podría ir con vosotras?». Y, mientras forzabas una sonrisa, le indicabas dónde&lt;br /&gt;
y cuándo habíamos quedado. En el mejor de los casos, la nueva candidata al&lt;br /&gt;
plan de compras respondía ¡genial! Respirabas profundamente… Pero, si no le&lt;br /&gt;
venía bien, te callabas un «pues, chica, qué le vamos a hacer…», pero se&lt;br /&gt;
intentaba hacer un acople que resultaba una pérdida de tiempo y de energía&lt;br /&gt;
porque, al final, quizá ninguna de las tres habíamos conseguido comprarnos ni&lt;br /&gt;
una blusa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra peculiaridad de las compras era esperar a usar la prenda que te habías&lt;br /&gt;
comprado para enseñársela a alguna del consejo local y, al mismo tiempo, a todo&lt;br /&gt;
el centro. Pobre de ti que alguna comentara: «pues a mí no me gusta», que era&lt;br /&gt;
lo habitual, en el centro al que pertenecía. Inmediatamente yo pensaba: «si no&lt;br /&gt;
te lo vas a poner tú». Pero si por alguna razón no enseñabas tus prendas a la&lt;br /&gt;
“comunidad” por falta de tiempo, te quedaba la sensación de haber hecho algo&lt;br /&gt;
ilegal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Dios gracias, todo esto evolucionó. En los últimos años, cada una compraba&lt;br /&gt;
cuando podía o quería y justificaba después esa compra y, si te apetecía, te ibas&lt;br /&gt;
con alguien que comprendiera tus gustos, porque se entiende que siempre viene&lt;br /&gt;
bien un consejo con gusto y desinteresado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, ¿cómo se va a poner en ejercicio la libertad, el desarrollo del propio&lt;br /&gt;
criterio o la forma personal de poner en práctica la pobreza, si siempre estás&lt;br /&gt;
pendiente del criterio de otros?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Regalos dependiendo de quien fuese el destinatario===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de Reyes era y es —pienso que sigue pasando lo mismo— un momento&lt;br /&gt;
que se preparaba de forma muy especial. La verdad es que, para las agregadas,&lt;br /&gt;
era una ocasión mágica y de mucha ilusión, en el que, además de esperar un&lt;br /&gt;
buen regalo —que no te podías permitir de forma personal—, ejercitábamos la&lt;br /&gt;
imaginación y la creatividad, porque durante muchos años, además de regalos,&lt;br /&gt;
también te caía una broma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cara B de todo eso era que había exigencia para unos regalos y para otros&lt;br /&gt;
no. A algunas personas se les regalaban objetos de calidad y a otras se intentaba&lt;br /&gt;
acertar en la medida de lo posible y sin hacer grandes esfuerzos. Lo sé porque&lt;br /&gt;
me tocó ser paje (persona “con criterio” y tiempo que se encargaba de comprar&lt;br /&gt;
los regalos) más de una vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegaba el día de Reyes, se hacía un poco —o bastante— de teatro por&lt;br /&gt;
parte de las personas que hacían cabeza, que incluso se disfrazaban de Sus&lt;br /&gt;
Majestades. Todo eran sonrisas y ojos expectantes… hasta que llegaba el&lt;br /&gt;
momento de abrir los regalos. Cada una se quedaba ensimismada en sus&lt;br /&gt;
obsequios, hasta que empezaba la inspección de los regalos de las demás,&lt;br /&gt;
especialmente para comparar…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años ya no se hacían bromas, aunque, para no perder la&lt;br /&gt;
costumbre, alguna generosa y creativa tomaba la iniciativa de preparar algún&lt;br /&gt;
montajillo a modo de broma colectiva. En algún caso, esa broma pasaba&lt;br /&gt;
totalmente desapercibida o incluso acababa en la basura junto con los&lt;br /&gt;
envoltorios de los regalos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento estelar de los regalos era —y es— cuando el Padre (el que fuera&lt;br /&gt;
en ese momento) venía —o viene— de visita a España y, muy especialmente, a&lt;br /&gt;
tu delegación, porque en ese caso se hacía una colecta entre las agregadas,&lt;br /&gt;
supernumerarias… todo para sorprender al Prelado con un obsequio especial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me di cuenta de lo absurdo de ese momento cuando, en la visita de Ocariz a&lt;br /&gt;
Sevilla, se decidió regalarle un libro que yo tenía sobre Mérida cristiana, con unas&lt;br /&gt;
ilustraciones buenísimas; ese era el regalo de las emeritenses. Ocariz,&lt;br /&gt;
lógicamente, no se quedó con el libro, pero, por insistencia de la directora del&lt;br /&gt;
centro, puso unas palabras a modo de dedicatoria. Sinceramente, mejor que no&lt;br /&gt;
hubiese puesto nada. Todo me pareció un absurdo peloteo, que de cariño tenía&lt;br /&gt;
muy poco. Al final, ese libro se quedó en el centro. Probablemente lo reclame.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar con el tema de los regalos, un pequeño apunte sobre el teatro y&lt;br /&gt;
las mentiras; sí, mentiras que teníamos que decir a nuestra familia cuando nos&lt;br /&gt;
regalaban algo que luego no nos veían puesto o usando. Regalos que nos&lt;br /&gt;
habían hecho con todo el cariño y pensando en nosotros. El corazón no se nos&lt;br /&gt;
apegaba al objeto regalado, sino al cariño que la otra persona había puesto al&lt;br /&gt;
acordarse de nosotros, al tiempo empleado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las casas de las agregadas. En la mía, mandé yo.===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tener tu propio piso es una sensación única, después de haber vivido en una&lt;br /&gt;
familia con nueve en casa (ocho + abueli), de vivir y trabajar en administraciones&lt;br /&gt;
y de compartir piso de alquiler con gente diversísima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 45 años cuando tuve mi casa en propiedad… No sigo porque sé que hay&lt;br /&gt;
mucha gente que no ha tenido ese privilegio y, además, el tema que quiero&lt;br /&gt;
destacar no es ese.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que se me ocurrió invitar a mi casa a las agregadas de mi centro.&lt;br /&gt;
Después de tomar un café y unos bollos, empezó la lista de cosas que tenía que&lt;br /&gt;
hacer: que si las cortinas así, que si un sofá de tal estilo… Vamos, que iban a&lt;br /&gt;
decorarlo todo en unos minutos, de la misma forma que el resto de los pisos de&lt;br /&gt;
agregadas: salita con mesita y butacas, salón con los cuadros de la canonización&lt;br /&gt;
y fotos de los distintos prelados… cortinas de flores… Total que, después de un&lt;br /&gt;
breve silencio, les di las gracias y les comenté que mi casa la decoraba yo. A los&lt;br /&gt;
diez minutos se fueron todas y yo respiré profundamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me enteré de que a la secretaria del centro (que fue aquella tarde a dar&lt;br /&gt;
su visto bueno para el “estilo opus”) no le había parecido bien mi actitud; incluso&lt;br /&gt;
le pareció de “mal espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Convivencias de celadoras===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me voy a referir a dos aspectos que suelen trabajarse especialmente: las&lt;br /&gt;
personas mayores en la Obra y las necesidades económicas. Los hechos que&lt;br /&gt;
comento a continuación pertenecen a tres convivencias realizadas en los años&lt;br /&gt;
2017, 2018 y 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a las personas mayores, se nos pidió que hiciéramos propuestas para&lt;br /&gt;
atenderlas mejor —que, dentro de nada, seríamos nosotras las que estábamos&lt;br /&gt;
allí—. Se expusieron todas las propuestas y se habló de lo que ya se estaba&lt;br /&gt;
haciendo por parte de la delegación, de los famosos pisos compartidos que&lt;br /&gt;
algunas personas ilustres habían donado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en ese momento, algo cambió cuando una agregada, con bastantes años&lt;br /&gt;
de experiencia y mucha dedicación, atendiendo a supernumerarias con su&lt;br /&gt;
cochecito por los pueblos y administrando casas de retiro, preguntó qué iba a&lt;br /&gt;
pasar con las agregadas mayores y su jubilación… Literalmente: «a ver si,&lt;br /&gt;
después de estar dando todo nuestro dinero a la Obra, nos íbamos a quedar con&lt;br /&gt;
una mano delante y otra detrás».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esta persona, con la que he coincidido muchas veces, le tengo un cariño&lt;br /&gt;
especial; era —y es— una persona saladísima. Ese día no bromeaba y a mí me&lt;br /&gt;
dolió verla triste y preocupada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una convivencia de supernumerarias (2024), de la que aún guardo el&lt;br /&gt;
programa y, por supuesto, los apuntes sobre las charlas que nos dieron, tuvimos,&lt;br /&gt;
como no podía faltar, la charla sobre los asuntos económicos, que presentaré de&lt;br /&gt;
forma esquemática para no cansar mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Destino de las aportaciones===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.Recursos: Fondos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Ingresos profesionales de numerarias y agregadas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Donativos de supernumerarias y cooperadoras&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2.Destinos &lt;br /&gt;
;Humanos: lo prioritario es la persona. Eso dicen.&lt;br /&gt;
;Centros: en su tiempo el esfuerzo estaba en abrir centros, casas y otras instituciones. Ahora es necesario mantener los centros que tenemos. Y también vender.&lt;br /&gt;
;Fundaciones: Fundación Valle y Fundación Indes&lt;br /&gt;
;Labores apostólicas: Carf, Fundación Fomento, Harambee, Laguna, Torreciudad, Saxum, Orvalle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Procedimiento:&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;1º Presupuesto: numerarias+ agregadas+ supernumerarias&lt;br /&gt;
2º Centros: Autosuficientes y los que necesitan ayuda porque hay personas que no tienen pensión.&lt;br /&gt;
3º Dirección del dinero: Directoras de los centros lo envían a la delegación (en&lt;br /&gt;
mi caso a la delegación de Madrid Oeste: dlmof), ésta lo envía a la asesoría&lt;br /&gt;
regional y de allí, a la asesoría central.&lt;br /&gt;
4º Gastos: Centros: 46,2 %. Prelatura: 36 %. Necesidades generales 13,2%.&lt;br /&gt;
Apeaderos: 2,3%. Casas de retiro: 2%. (Según las de la delegación, estos gastos&lt;br /&gt;
van directamente a la gente de “casa”).&lt;br /&gt;
5º Contribución: Numerarias y numerarias auxiliares: 38 %. Agregadas: 17 %.&lt;br /&gt;
Supernumerarias: 28 %. Cooperadoras: 4,4 %. Recursos extra: 12,6 % (esto no&lt;br /&gt;
sé qué es).&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El coche===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre me he preguntado quién vive realmente la pobreza: ¿aquellos que&lt;br /&gt;
disponen de una flota de coches mientras siguen afirmando que los coches no&lt;br /&gt;
son suyos, o aquellos que pasan por la situación normal de comprar un coche,&lt;br /&gt;
responsabilizarse de sus gastos, de sus reparaciones, de sus obligaciones&lt;br /&gt;
legales y, lógicamente, de dejarlo cuando se necesite sin juzgar quién te lo pide?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo muchas anécdotas relacionadas con el coche, pero contaré solo una por&lt;br /&gt;
su relación con lo que he comentado anteriormente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos remontamos al año 2000, en el que estuve en un centro de “adscritas”, junto&lt;br /&gt;
con tres agregadas más, para un experimento que consistía en mezclar la labor&lt;br /&gt;
de numerarias con agregadas, supongo que con el objeto de que las numerarias&lt;br /&gt;
jovencitas conocieran la vida de las agregadas por si les apetecía pasarse a ese&lt;br /&gt;
“bando”. Aunque, en el fondo, el experimento consistió en acercar a las&lt;br /&gt;
agregadas a la vida de las adscritas y colaborar en la labor de ese centro,&lt;br /&gt;
haciendo la vida más amable a las numerarias que lo tenían como encargo&lt;br /&gt;
principal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que me tocó irme de convivencia y tuve que dejar el coche y el móvil&lt;br /&gt;
por mandato expreso de la directora, ya que podían necesitarlo para llevar a las&lt;br /&gt;
encantadoras niñas a sus respectivas mini convivencias. Cuando volví de la&lt;br /&gt;
convi, lógicamente, pasé por el centro para recoger mis pertenencias e irme a mi&lt;br /&gt;
casa, ver a mis padres y trabajar al día siguiente. Tengo que aclarar, antes de&lt;br /&gt;
terminar la anécdota, que el centro del que hablo está en Badajoz; yo vivía en&lt;br /&gt;
Zafra, cerca de donde trabajaba, y mis padres vivían en Mérida… hagan sus&lt;br /&gt;
cálculos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues, como decía, cuando llegué a recoger el coche y el móvil, una numeraria&lt;br /&gt;
del centro me lo pidió para ir a un curso que tenía que hacer y, lógicamente, le&lt;br /&gt;
dije que no. La numeraria en cuestión se enfadó; supongo que se lo pediría a&lt;br /&gt;
otra víctima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegué a mi casa, comprobé que me faltaba un maletín con material&lt;br /&gt;
auxiliar, herramientas, etc. Lo comenté en el centro y me contestaron, con una&lt;br /&gt;
amplia sonrisa, que lo habían sacado para meter maletas y sacos de dormir y&lt;br /&gt;
que se lo dejaron en el pueblo. Y remataron diciendo: «¡Hay que ver estas&lt;br /&gt;
niñas!», seguido de una frase lapidaria sobre la generosidad y el&lt;br /&gt;
desprendimiento que yo debía tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Por qué duré 44 años en el Opus Dei ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este título es parte de una pregunta que muchas personas me han hecho y que a pesar de llevar 12 episodios de “Anatomía de una vocación”, me doy cuenta de que no he dicho nada de por qué duré tantos años, ya que me he centrado en explicar por qué me fui. Así que sin más preámbulos y después de reflexionar durante un tiempo, os diré cuáles fueron las tres razones que hicieron más larga mi permanencia en esta institución...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de ellas es la &#039;&#039;&#039;amistad&#039;&#039;&#039;, con la cual abro esta nueva serie. La segunda razón fue el &#039;&#039;&#039;ambiente&#039;&#039;&#039; donde se desarrollaban tanto mis relaciones sociales como mi trabajo y en tercer lugar el convencimiento de quería vivir un cristianismo a fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que al final de esta breve serie se entienda un poco mejor por qué duré tanto en el opus. Estoy casi segura de que coincidirá con muchos otros en la misma situación…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las amistades peligrosas===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas necesitamos la confidencia, esto es, compartir lo que sentimos, lo que pensamos, nuestras dudas, nuestros temores y sobre todos nuestros proyectos e ilusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el que más y el que menos ha buscado ocasiones para tener esos momentos de confidencia y amistad sincera con personas concretas, rompiendo los moldes y las reglas impuestas sobre la confidencia institucionalizada con el nombre de “charla fraterna” exigida en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esos momentos de paz y de autenticidad son los que se producen en las excursiones, tanto urbanas como en el campo, en la que te separabas con aquella persona que te entendía y se producía el clima perfecto para contar y escuchar las historias vividas en primera persona, sus historias y las tuyas, las historias que querías que otros comprendieran, tu verdadera historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las convivencias eran un momento importante para tener esos momentos de confidencia y estrechar lazos de amistad fuertes y profundos. No me refiero a las pandillitas que se formaban para hacer lo que no podíamos hacer con las “dires”, observándote ya que el encanto se rompía cuando se volvía a la &#039;&#039;casa de convivencias&#039;&#039; con el sentimiento de culpa intentando ser más opus que antes, viviendo una constante doble vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me refiero más bien a la conversación de tú a tú, ese momento mágico de los cuentos infantiles en el que se sale de un mundo rígido lleno de normas y criterios, monocolor, donde todo está previsto sin capacidad de decisión, a un mundo en el que puedes andar con zapatillas en la vida del otro y viceversa, en donde la otra persona no tiene un: &#039;&#039;pues tú lo que tienes que hacer es&#039;&#039;” o &#039;&#039;¿pues sabes lo que yo hago?&#039;&#039; o “&#039;&#039;pues una vez una directora/un sacerdote / nuestro padre… dijo/me dijo que…&#039;&#039;” Esos momentos en los que te sientes comprendido de verdad y empiezas a ver nuevos horizontes en tu vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que todos hemos tenido muchos de esos momentos a lo largo y ancho de nuestra pertenencia al Opus Dei, por eso voy a compartir algunos de esos momentos y al mismo tiempo agradecer a todas esas personas, que de una forma u otra hicieron que mi vida tuviera un significado especial y un camino más llevadero a pesar de lo incomprensible de muchas experiencias contradictorias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi primer recuerdo va para Cristina Abad, numeraria, que formó parte de la AOP &#039;&#039;[Apostolado de la Opinión Pública]&#039;&#039;, trabajó en Filasiete (una revista española especializada en crítica de cine y series de televisión) y autora del libro “La libertad de amar”. Coincidimos en una convivencia en “Los Álamos” en Julio de 2020 en la cual estuvo muy enferma -nunca entendí que tuviera que estar en aquella convivencia con lo enferma que estaba-. Hubo muchas idas y venidas al hospital durante aquellos 15 días y finalmente después de unas semanas supimos que todo aquello fue la consecuencia de un cáncer terminal. Falleció el 26 de septiembre de ese año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando nos vimos en aquella convivencia recordamos nuestro primer encuentro en 1994 en una de esas “promociones rurales” como las llamaban entonces, en un pueblecito de Badajoz. Cristina se quedó impactada de cómo resolví de forma tan natural una pelea que hubo entre dos equipos de futbol de chicos a los cuales les dije que se anulaba el partido si no se ponían de acuerdo. Me dijo que pensaba que me iban a pegar o insultar del enfado que tenían y se quedó admirada de que hubiese resuelto una situación sin tener que recurrir a la cadena de mandos (encargada-directora-sacerdote-delegación-vicario-…). A mí me enterneció que le admirara aquella situación, ya que me manifestó como para ella aquello era estar verdaderamente en medio del mundo. En los escasos encuentros que hemos tenido a lo largo de los años (26), conectábamos enseguida sin necesidad de preámbulos, ella me hablaba de sus proyectos y yo de los míos sin necesidad de justificar nada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas más experiencias como esa he tenido a lo largo de mi pertenencia al Opus Dei. Algunas se producían en las convivencias –que era donde únicamente coincidíamos personas diferentes- en las que empezábamos a hablar de nuestras familias, de las dificultades que teníamos para que nos entendieran, y después de cómo entenderlos mejor… De compartir problemas que se ocultaban en una tertulia por ser impropio de personas entregadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esas conversaciones salían temas sobre la responsabilidad de ayudar acompañando, también económicamente a nuestra familia. De comprender mejor las situaciones “irregulares” (llamadas así en ámbitos doctrinalmente ortodoxos o tradicionalistas) de parejas divorciadas, separadas, homosexualidad, tendencias políticas de izquierdas, no en general sino como situaciones que se daban con naturalidad en nuestras familias y que no teníamos que sentir ninguna vergüenza, sino una gran tolerancia y respeto, la misma que ellos nos demostraban a nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento que destaco son las conversaciones en coche o en viajes largos donde había que rezar rosario tras rosario para no “perder el tiempo”, hasta que nos dimos cuenta del tiempo que perdíamos por no conocer a la persona que estaba a nuestro lado. Y así muchas cambiamos los rosarios por conversaciones profundas, positivas y constructivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando acompañar a una enferma no era una “visita” que consistía generalmente en una hora santa o en un mini retiro en el que en muchas ocasiones se torturaba al enfermo a mantenerse despierto, para seguir rezando el rosario, las preces, el ángelus o una comunión espiritual en lugar de una ocasión para compartir y aminorar sus angustias y molestias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una charla fraterna no era una ocasión para recibir información o realizar un mero trámite de obligado cumplimiento sino una ocasión para que la personas pudiesen llorar libres y libremente decir lo que pensaban porque confiaban que no se le iba a traicionar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una persona te removía, no por su santidad fría e inalcanzable hecha a base de vivir a rajatabla todo el espíritu como en “los primero tiempos”, sino porque veías cariño y afectos sinceros, cuando cada uno hablaba de sus logros y de sus fracasos sin miedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todas aquellas conversaciones surgieron temas que me ayudaron en mi vida a apreciarla más, a querer más a las personas que tenía cerca y a no admirar a las personas de la Obra por el hecho de estar en un rango superior. A querer y tratar más a mi familia y no a juzgarla constantemente, a aprender más de mis amigos y compañeros que seguro que en muchas ocasiones me han dado más de lo que yo les aportaba. A tener cuidado con el dinero y a pensar en mi futuro, a apreciar a otros movimientos de la iglesia. Aprendí que la verdadera caridad humana no está solo en cumplir con unos compromisos sociales y tener pequeños detalles previsibles de servicio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando me empezaste a importar como persona y no como miembro de una institución, cuando me di cuenta de que los números y estadísticas no tenían nada que ver con los verdaderos problemas de las personas. Que había personas con las mismas inquietudes y que no eran libres para actuar como querían y yo sí. Cuando en definitiva me di cuenta de que lo más importante del Opus Dei eran las personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias Encarnita por ayudarme a encontrar piso, a Mari Frías por hacer felices a un grupo de estudiantes locas en aquel apeadero donde pasábamos horas… A Pepita por pedirme ayuda para acompañarte a hacer aquella entrega tan generosa a la Sociedad Sacerdotal de la SC y escucharme siempre con tanto cariño, a Carmen por confiarme aquel dolor que te producía enfrentarte a toda tu familia por las irregularidades en tu herencia. A aquel sacerdote que me aconsejó decir NO con más frecuencia porque el psiquiátrico de la Clínica de Navarra estaba lleno de personas que no habían sabido decir que no y a muchas otras personas que me confiaron muchos de sus sinceros sentimientos, al mismo tiempo que se acordaban de los míos y me dieron muy sabios consejos y que no digo sus nombres porque aún están campando por algún lugar del mundo haciendo mucho bien, seguro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No podemos negar lo que vivimos y de que nuestros mejores momentos se los ha llevado la felicidad de los demás y eso es bueno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Eso que hacíamos a escondidas no era realmente lo que se debería haber hecho abiertamente, con toda normalidad, con toda confianza? ¿Amistades peligrosas?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mas bien; ¡Benditas amistades! ¡GRACIAS!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Del trabajo no remunerado al remunerado===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando, un septiembre de 1989, Amparo, directora en ese momento de Besana, me citó en su despacho para decirme si me gustaría trabajar en dicha escuela, le pregunté primero cuánto cobraría. Después de explicarme el método de pago y las condiciones, le dije que no. Recuerdo vagamente la cantidad, pero creo que lo que me propuso fueron 80.000 pesetas (480 euros actuales), en régimen de becaria y, por supuesto, no oí nada sobre la Seguridad Social. Aunque hubiera sido el doble, mi respuesta habría sido la misma que di en aquel momento: «Lo siento, pero no cambio una interinidad como maestra por esto»...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi cabeza y por mi corazón pasaron muchos sentimientos y emociones en ese momento. Recordaba cómo, por una parte, aún latía en mi corazón la emoción de un puesto de trabajo en el que empezaría a ganar mi primer sueldo en condiciones; esto es, con un seguro médico y mi alta en la Seguridad Social para empezar a cotizar. Pensaba, además, en los compañeros y compañeras nuevos, en los alumnos y alumnas, y en poner en práctica aquello para lo que había estudiado durante varios años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, también pasaron por mi mente la desazón que me producía haber estado mendigando alguna actividad más seria en Besana que la de participar en las actividades extraescolares para tener contentas a las alumnas, con el objetivo de que pertenecieran a la labor de San Rafael.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces, a lo largo de mi vida, he dado gracias a Dios por aquella decisión! Aunque, por otra parte, eso hizo que continuara en la institución. Probablemente, de haber trabajado en la obra corporativa mencionada, me habría salido antes del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué había hecho entonces, desde que pité en 1981 hasta ese preciso momento de 1989 que he mencionado antes?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues empecé limpiando el portal del piso donde vivía con mi familia. Al poco tiempo trabajé en la administración de Eresma (un centro del Opus Dei en el que había numerarias muy ilustres, como Hortensia Núñez, Mercedes Eguíbar, la doctora Lledías… y alguna más), donde pasé momentos muy duros protagonizados por una tal Aguirre, numeraria y administradora, la cual me hizo dudar de la autenticidad de la vocación a la santidad, ya que nunca había visto a una persona tan amargada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo, como se ha comentado muchas veces en escritos y en podcasts, que los años ochenta en el Opus fueron realmente duros debido a la estricta vigilancia para que nadie se saliera del espíritu plasmado en cientos de reglas, normas, preceptos, directrices y ordenanzas, capitaneadas por Álvaro del Portillo y secundadas por el resto de la institución de forma jerárquica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto fui cuidadora de niños con un horario que me permitía asistir a mis clases de la Escuela de Magisterio. Trabajé también ayudando a una supernumeraria en las tareas del hogar y participé en la limpieza de una casa en la que se estaban haciendo reformas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante muchos fines de semana atendí la portería de Somosierra y, varios veranos, trabajé en la administración de algunas casas de retiro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, desde 1987 hasta el verano de 1989 formé parte de la administración de la Delegación Este de Madrid (dlmef), trabajo que dejé para hacer unas pruebas físicas de acceso a un curso de Educación Física —que realicé ese mismo verano—, el cual me dio la puntuación suficiente para ingresar en una lista de interinos del Cuerpo de Maestros del MEC (Ministerio de Educación y Ciencia de aquel entonces).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como os podréis imaginar, la carrera la hice como pude y, en lugar de tres años, me llevó cinco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora me pregunto: ¿En qué momento me santificaba trabajando? ¿Cómo santificaba mi trabajo? ¿Y a quiénes santifiqué con mi trabajo? Pienso que lo que hice hasta ese momento fue sobrevivir y no salir del entorno físico de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A lo largo de mi carrera laboral como maestra, no sé si los años siguientes me santifiqué, si santifiqué a los demás con mi trabajo o si santifiqué el trabajo que hacía. Lo que sí puedo afirmar es que aprendí cómo los compañeros que tuve se esforzaban por hacer bien y con honradez su trabajo, de una manera libre, sin tener que rendir cuentas a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que llegar puntual junto con otros que también llegaban a la hora, era una acción humana que facilitaba la convivencia y el buen desarrollo de una jornada escolar, y no una virtud heroica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que había muchos profesores que daban mucho más por sus alumnos sin proponérselo, viendo personas y no números. Profesores que discriminaban por su capacidad intelectual, su situación económica, social o política.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sobre todo, aprendí mucho de la convivencia diaria. Aprendí que había personas a las que no les caía bien; que no era la niña bonita que había venido a iluminar el lugar, cual ángel lleno de virtudes. Aprendí a tener amigos y amigas de verdad y a disfrutar de su compañía, aceptando que esas personas no serían del Opus Dei, pero eran grandes personas que estuvieron ahí en momentos muy duros y especiales para mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y qué decir de los alumnos, que nunca me llamaron doña Dori, pero siempre me respetaron como yo los respeté, dándome cariño y compañía en momentos de mucha soledad. Aprendí que la calidad de mi trabajo mejoraba en la medida en que atendía las dificultades de aprendizaje y sus necesidades individuales. Aprendí a madurar, en definitiva, no solo humana y profesionalmente, sino incluso en mi fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hago aquí un inciso, ya que me vienen a la memoria algunas ofertas que tuve para trabajar en obras corporativas en las que no hubiera tenido alumnos problemáticos o con escasos recursos intelectuales, afectivos o sociales. Pero siempre las rechacé, ya que opinaba —y sigo opinando— que se trata de una educación segregada y poco natural. Opino, además, que la educación mixta prepara mejor para el mundo real… Pero es una opinión, muy contrastada, eso sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque es cierto que pasé muchos momentos felices y auténticos, también hubo otros de tensión en los que, después de jornadas laborales exigentes y de las propias exigencias de mi profesión, tenía que atender actividades en diferentes centros y cumplir las normas, especialmente la asistencia a misa, ya que en algunos pueblos donde trabajé no había.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asistir —qué palabra tan acertada, por cierto— a los medios de formación me supuso, durante un tiempo, coger un autobús a las siete de la mañana de un sábado y volver por la tarde. ¡Qué ganas de volver a mi rutina, a mi trabajo, a mis amigos, a mis alumnos, a mi familia y a las actividades culturales y sociales donde convivía con gente de todo tipo! Ahí era donde encontraba la verdadera paz, y no al revés, como me hacían ver en la institución, donde se me decía que la paz la daban el cumplimiento de las normas y los medios de formación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad que haga otro inciso, pero acabo de recordar un hecho que guarda mucha relación con lo que estoy hablando. Se convocó a docentes de toda España a una reunión que tuvo lugar en Madrid sobre educación, coordinada por Benigno Blanco. En ella participaron docentes tanto de la enseñanza pública como de la privada. Eso sí, en su mayoría éramos gente del Opus y allegados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No recuerdo muy bien la fecha, pero sé que gobernaba el Partido Popular —alrededor del año 2000— y que, al finalizar aquella reunión, se anunció que por la tarde había una manifestación convocada por ese partido. Aquello, sinceramente, me dio muy mala espina y, cuando terminó la reunión, mi compañera de viaje —otra agregada— y yo nos fuimos a comer y emprendimos el regreso a Mérida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La principal consigna de aquella reunión fue transmitir que las personas de la Obra que trabajaban en centros públicos fueran asimilando poco a poco el sistema aplicado en los centros de educación diferenciada, es decir, los del Opus, y lo llevaran a sus respectivos centros. El desconcierto y la incredulidad de las numerarias, los numerarios, las agregadas y los agregados que trabajábamos en la enseñanza pública y mixta fueron monumentales, por lo que, a continuación, redactamos una carta de desacuerdo que firmamos todos. Nunca volvió a repetirse nada igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esto tengo que añadir la insistencia de las personas que trabajaban en obras corporativas y personales contándonos, año tras año, las excelencias de las mismas en las diferentes convivencias o cursos anuales, como si solo sucedieran cosas maravillosas en esos centros de la Obra. En muy pocas ocasiones interveníamos quienes trabajábamos en la enseñanza pública, donde también ocurrían cosas muy interesantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonadme esta pequeña —o gran— rabieta sobre «los colegios», pero todos conocemos cuál era su principal objetivo: reclutar gente, aunque en ellos trabajaran personas buenísimas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Son innumerables las anécdotas vividas a lo largo de mis 34 años de trabajo como docente en diez colegios públicos de diferentes pueblos y ciudades. Necesitaría muchas páginas para escribirlas. Anécdotas en las que se mezclaban lo humano y lo divino… Estoy segura de que Dios estuvo más tiempo allí, y yo con Él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre con el ánimo de ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Recuperando mi fe===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿De quién me fío ahora? ¿En qué se basaba mi fe?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me resulta muy difícil completar este tercer y último aspecto de la serie sobre por qué duré 44 años en el Opus, porque me voy a referir a la parte más íntima y valiosa de mi vida: los principios y fundamentos en los que se apoyaban mi lucha por hacer el bien, el sentido de mi entrega total y, en definitiva, el sentido de mi vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mis creencias han sufrido un proceso desde que empezaron a ser un aspecto fundamental en mi vida. Después se incrementaron con mi supuesta vocación en el Opus Dei; con el paso de los años sufrieron un estancamiento y, en los últimos años de mi pertenencia a la institución, entraron en declive. Ahora me encuentro recomponiendo las piezas, desechando aquello que a lo largo de los años ha demostrado ser un fraude y seleccionando todo aquello que tiene verdadero sentido…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los primeros pasos conscientes en la fe se produjeron en los segundos cinco años de mi vida, durante mi estancia como migrante en Canadá. Allí mis padres nos matricularon en un colegio católico inglés, aunque vivíamos en una zona francófona. Íbamos a misa los domingos y allí hice mi primera comunión y mi confirmación, bastante consciente de lo que hacía, ya que, además de la formación que recibía en el colegio —de la cual apenas conservo algunos recuerdos—, mis padres, especialmente mi padre, nos comentaban de vez en cuando pasajes del Evangelio. Por eso, Dios y Jesús eran personajes que formaban parte de nuestra familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando volvimos a España, ya con diez años, mi experiencia de fe sufrió una transformación, pues pasó a basarse fundamentalmente en la participación, mediante ritos, en determinados actos litúrgicos: misas, procesiones, normas eclesiásticas, penitencias que imité de mi abuela y de mi tía… Dentro de esta etapa de mi vida, que abarcó de los 10 a los 15 años, tuvo lugar el encuentro con un profesor que obsequiaba a los alumnos con mejores notas y buen comportamiento con una visita a un museo, precedida de la misa dominical, una vez al mes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una siguiente etapa, que abarca de los 15 a los 20 años, se caracteriza por la rebeldía y el compromiso. En ella se produjeron dos acontecimientos importantes en mi vida: por una parte, empecé a salir de manera formal con aquel profesor que algunos domingos nos llevaba a un museo y a misa; por otra, tuve mi primer encuentro con el Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella relación formal llevaba implícito tomarse en serio algunas prácticas, como ir a misa los domingos, vivir la Semana Santa y confesarnos los primeros viernes de mes. Fue precisamente uno de esos primeros viernes cuando coincidí con un sacerdote del Opus, quien me indicó que podía recibir una formación más intensa en un centro de dicha institución que estaba justo enfrente. Omito aquí todo el proceso hasta que fui a aquel centro, así como mis primeras impresiones, pues ya lo narré en un escrito anterior (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, me voy a centrar en cómo mi fe incorporó nuevas prácticas, ya que empecé a acudir con cierta regularidad a los «medios de formación». Estos consistían básicamente en un «círculo» y en una serie de normas de piedad, entre las que destacaban un rato de oración —con un tiempo estipulado— y el examen de conciencia, ambas diariamente, además de ir a misa cuando pudiera, algo que ya hacía antes de conocer el Opus. Así que, a partir de ese momento, mi fe pasó de ser algo que formaba parte de mi vida y a lo que acudía de forma natural a convertirse en algo que tenía que fortalecer, incrementar y nutrir permanentemente. Dios estaba muy pendiente de lo que hacía, por lo que mi exigencia constante era una forma de responder a tanta generosidad divina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta nueva forma de vivir mi fe, que compatibilicé con mi relación de noviazgo de los 16 a los 20 años, terminó llevándome a eliminar a aquella persona de mi vida, ya que ambas cosas, según la espiritualidad de la institución y la exigencia de complacer a Dios, no eran compatibles. Alguien pensó que podría tener vocación de supernumeraria, pero tanto el confesor como las personas con las que hablaba sabían muy bien de mi lucha por vivir la castidad, así que la propuesta para que me planteara la vocación al Opus Dei como agregada no tardó en llegar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquel planteamiento lo hablé con Dios, como hacía habitualmente en mi oración —sin tiempo estipulado—, y descubrí un mar sin orillas, pensando en la cantidad de gente a la que podía ayudar. Con todo aquello reuní el valor suficiente para decirle a aquel hombre que había una persona que ocupaba mi corazón: Jesús. Él me había elegido y yo me sentía agradecida y en la obligación de corresponder; no podía hacerle esperar. El resto de la historia ya la expliqué en otro de mis escritos (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 20 a los 40 años podríamos hablar de la época del incremento, en la que poco a poco iba incorporando cada vez más exigencias a mi incipiente vocación de entrega, que, lógicamente, tenía que ser cada vez más completa, más total, más sacrificada. Aquellos años 80 y 90 estaban marcados por el «más y mejor», así que todos los acontecimientos que tuvieron lugar durante esos 20 años estuvieron enmarcados en ese «más y mejor». Mi fe se alimentó de un espíritu guerrero, positivista y triunfalista, por lo menos durante los primeros diez años de dicho periodo. Era la hermana, la hija, la tía, la compañera, la colega, la amiga… que iba a llevar a todas las personas al cielo. Era la que mejor trabajaba en los diferentes colegios, la que tenía la doctrina más clara, ya que contaba con una formación teológica, filosófica y ascética que consideraba inigualable con respecto a la de otras instituciones de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero un fatídico día de julio de 1992 tuve un accidente de coche con un fatal desenlace que rasgó de arriba abajo mi fe triunfalista. Me vi vulnerable, capaz de cometer errores muy graves y de dañar a otras personas. Fui consciente en ese momento de que no tenía derecho a juzgar a nadie y mucho menos a creerme intachable… Me vi muy tachable. A partir de entonces fui más agradecida ante cualquier detalle que una persona tuviera conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo que destacar con especial cariño las muestras de apoyo de determinadas personas de la institución. Entre ellas, las de un sacerdote de Mérida, ya fallecido, D. Guillermo Soto, quien me escuchó atentamente y, además de darme sabios consejos, se prestó a comunicarse con la familia del fallecido. También las de la directora del centro donde estaba en aquel momento, que no dejó de atender mis necesidades. Sin embargo, aquello se mantuvo en silencio para siempre. No sé por qué, ya que a mí me daba paz hablar de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En septiembre de aquel año se me asignó el cargo de celadora, nombramiento que entendí como un voto de confianza, dada mi condición de persona endeudada con la humanidad. Sin embargo, aquello acentuó aún más mi dependencia de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese giro de mi fe se reflejó especialmente en mi actitud en el trabajo y con respecto a mi familia. Con todos intenté ser más comprensiva, agradecida y admirativa. Vi mi labor más como un servicio, reconocí que recibía más de lo que daba y mi fe empezó a tener un sentido más profundo, menos dogmático.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 40 años hasta mi salida viví una etapa bastante convulsa, marcada por enfermedades, incomprensiones, tensión, decepciones…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa etapa de los cuarenta años empezaron a aparecer pretendientes: compañeros de trabajo, amigos de amigas mías… Personas a las que esquivaba, rechazaba, con las que me mostraba antipática o poco atrayente… En definitiva, ejercitaba toda una táctica de defensa y alejamiento. Pero ¿qué pasaba en mi corazón? Claro que estaba Jesús, pero también es cierto que, a partir de esa edad, resultar atractiva para un hombre es muy importante… No somos ángeles. Perdonad que no me extienda más en este punto, ya que daría para un capítulo entero. Solo puedo decir que fue muy duro y que no basta con un programa de penitencia, oración y gracia sacramental, estudio, deporte, fraternidad y apostolado. Concluyo este párrafo con una frase que leí hace poco: «¿Para qué necesita Jesús tantas esposas?». Me hizo mucha gracia y también me hizo pensar mucho. Espero no ofender a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cumplimiento de las normas se me hacía cada vez más tedioso por incomprensible. Llegó un momento en el que me alegraba cuando, por razones familiares, laborales o de enfermedad, no podía acudir a algún medio de formación. Claro que quería hablar con Dios y hacer una oración sincera, comparar mi vida con la de Jesús y luchar por ser mejor. En mi oración veía tantas cosas que mejorar y hacer que comenzase el día con mucha ilusión y fuerza. Pero, a medida que avanzaba el día, la ilusión se iba ahogando para dar paso al cumplimiento de lo establecido: las normas, atender la actividad, una reunión apostólica para hacer listas y listas de gente para la próxima actividad… ¿Y todo eso era lo que garantizaba la santidad? Pues yo no quería ser santa, porque en el empeño dejaba pasar muchas oportunidades de hacer el bien a mi alrededor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empezaron a cobrar más sentido para mí los actos humanos desinteresados para ayudar a otras personas que los actos piadosos: aquel bombero que perdió la vida por rescatar a su compañero, quien lucha por los derechos humanos de otros, contra la corrupción o el abuso de poder… y miles de casos más. En mi familia también había personas que necesitaban mi ayuda. Por eso, esa pretendida «gran labor» o «gran catequesis» de la que se jactaba la institución perdió para mí todo sentido, ya que se reducía a atender un club infantil o juvenil, dar clases en colegios de élite, atender grupos de supernumerarias o cooperadoras, dar charlas y círculos, estar en los centros… Aislarse del mundo, en definitiva, permanecer en una burbuja de confort ideológico… ¡Qué contradicción!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escasez de vocaciones jóvenes en los centros y delegaciones produjo cambios considerables, como la atención prioritaria a las personas mayores de la institución. La falta de previsión y de desarrollo de aficiones, debido a la dedicación exclusiva a «las labores» de la institución, hizo que muchas personas, al jubilarse, no supieran qué hacer con su tiempo. El deterioro mental y psicológico empezó a darse con bastante frecuencia y, en algunos casos, terminó en una muerte lenta y solitaria. Todo esto, claro está, acompañado de un ir y venir de trámites y gestiones para que los testamentos, herencias y bienes materiales estuviesen legalmente custodiados por la Obra. Esto supuso una gran prueba de fuego para mi fe en Dios, porque en el Opus Dei ya la había perdido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lo referente a los «medios de formación», a pesar de las sugerencias de actualización, siguieron manteniendo la misma estructura y las mismas anécdotas, y la gente no acudía a ellos de forma habitual. En cuanto a los sacerdotes que atendían los centros, era patente la monotonía. Confesaban repitiendo la misma penitencia para todas las del centro y, en muchas ocasiones, había que recordarles quién eras para que no te confundiesen con otra persona. Incluso, a veces, oía cómo pasaban páginas durante la confesión, lo que me hacía pensar que estaban leyendo algo mientras tanto o anotando algo en alguna libreta. Todo ello, en definitiva, me generaba mucha desconfianza. Preferí espaciar más mis confesiones o cambiar de sacerdote; de esa forma conservé la fe en esa práctica penitencial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardaron en llegar las migrañas y los problemas gástricos durante las convivencias, especialmente en aquellas en las que participaba alguien de la delegación o de la asesoría, porque estaba saturada de tanta exigencia, doctrina, charlas y reuniones. En ellas aprovechaba para dar mi opinión sobre cómo podían arreglarse las cosas o sobre aquello que no funcionaba, y eso me suponía un gran desgaste de energía. Todo para nada, porque al final nunca cambiaba nada en lo fundamental.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que mi fe buscó otro norte: no la iglesia particular que para mí representaba el Opus con sus particularidades, sino la Iglesia y, en especial, la Iglesia de Francisco… Hubo un rayo de esperanza y el impulso suficiente para dejar el Opus. Pero Francisco falleció y, desde entonces, la Iglesia tampoco es para mí un lugar o un concepto seguro… Cada día compruebo cómo sus dogmas, la infalibilidad y determinadas creencias llenas de contradicciones son cada vez más cuestionados e investigados, y cómo salen a la luz descubrimientos que ponen en tela de juicio afirmaciones no solo de la fe católica, sino incluso del cristianismo en general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quiero ir cerrando ya este texto porque lo expuesto en el párrafo anterior daría para muchos folios y suscitaría muchas opiniones diferentes, y ya me estoy alargando demasiado. La razón de este escrito era plasmar cómo ha evolucionado mi fe. Ahora se centra básicamente en leer y profundizar en todo lo que se está investigando acerca de las religiones y, en particular, de la cristiana. Sigo teniendo a Jesús como referente y, de momento, voy a misa los domingos. Todo el material directa o indirectamente relacionado con la institución ha ido a la basura. Ya no tengo migrañas y, a pesar de todo, sigo creyendo, pero en menos cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante mí se abre un nuevo camino o, mejor dicho, muchos senderos por descubrir y recorrer, para lo cual cuento con personas que me darán posada y cobijo —amistad sincera— y con las que compartiré todo lo que soy y tengo. Cierro con esto Anatomía de una vocación, que bien puede representar la historia de mi fe y de cómo el Opus pudo acabar con ella. Como siempre, agradezco vuestra comprensión y apoyo y, desde luego, me alegraría haber contribuido a dar un poco de paz y confianza a alguien por ahí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29985 Original]&lt;br /&gt;
[[Category:Agregad@s]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7733</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
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		<updated>2026-08-24T09:14:43Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* Desmontando una historia muy “Opus” */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Un paso adelante ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 del fallecimiento de Guillermina]. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “&#039;&#039;Motu Proprio&#039;&#039;”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: &#039;&#039;“el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”&#039;&#039;… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «&#039;&#039;Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas&#039;&#039;»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «&#039;&#039;La dele te invita a comer&#039;&#039;».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Con los cambios de personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, &#039;&#039;&#039;las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España)&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con [https://www.youtube.com/channel/UC8g405kKRolCqGEkfuTum3Q Ágora], coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En [https://www.youtube.com/@agoraquanticabcn2310 Ágora Cuántica], con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en [https://www.youtube.com/watch?v=z7SmdB3JwY0&amp;amp;list=PLsjq0skMHH-k37BPK1I0R__6Obd8UE2LZ Auténticas vidas]: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie [https://www.hbomax.com/gt/es/shows/el-minuto-heroico-yo-tambien-deje-el-opus-dei/a80eba1f-b600-47fc-8e62-c440f75ba26f El minuto heroico] tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
* Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad), -no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
* ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
* Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
* La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
* Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
* Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
* Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
* Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
* Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas … -Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por alguna razón-.&lt;br /&gt;
* Lo importante es la vocación, no de qué pites. –Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
* La historia necesita perspectiva…. – Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
* Tener en cuenta el sentido sobrenatural… - Y el humano también-.&lt;br /&gt;
* Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales marcamos distancias… - Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
* Incidir en que somos laicos… - No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
* El apostolado se hace por contagio… - Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia, inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
* La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día… - Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
* Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión, pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la Obra se podía perder. – ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
* Nuevo Papa, nuevas ilusiones… Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior. – Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
* El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes… - Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
* El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
* Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su voluntad, pues que se vayan. – Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-. –Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
* Una persona se puede ir si se “va de la olla” - También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-. – Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta corriente más.&lt;br /&gt;
* Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o cooperador. – Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
* Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la Iglesia. – Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
* Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté impregnado en el ambiente. – Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
* Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen ambiente.&lt;br /&gt;
* Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir solos, daba pena.  Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos. -Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “[[Normas y Costumbres]]”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «&#039;&#039;Ninguna religión está por encima de la humanidad&#039;&#039;». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 20 años y quería mejorar este mundo, aprender a amar haciendo el bien a todas las personas a mi alrededor. Cuando conocí el Opus Dei a través de personas que se hicieron amigas mías —tres en concreto—, me pareció que era algo que se adecuaba muy bien a esa idea de santidad en medio del mundo, dando un sentido y una misión a mi vida...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de estas amigas me escribía cartas, otra me invitaba todas las semanas a ir el sábado a la meditación, a confesarme y, por supuesto, a participar en la tertulia, y con una tercera tuve un par de encuentros. También, de vez en cuando, me recordaban que podía ir a una convivencia, a un curso de retiro o hacer una visita de pobres. En los tres años que estuve yendo por aquel centro solo participé en la meditación y, en ocasiones, me confesaba, pero desde luego no fui a ninguna convivencia ni curso de retiro: no podía costeármelo. Sí me atraía, sin embargo, eso de la visita a los pobres, porque todavía no se había presentado ese gran momento de ayudar a alguien. Tuvieron que pasar unos cuantos meses y algunos acontecimientos para que aquella visita se llevara a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía amigas, entre las cuales estaba mi propia hermana, una criatura de 14 años que estaba entusiasmada con todo lo que le contaba acerca de las catequesis que daba, lo encantadoras y amables que eran aquellas chicas del Centro. Ambas compartíamos sueños e ilusiones, tareas y secretos… (pero eso es otro cantar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardamos mi hermana y yo en pedir la admisión: mi hermana primero y luego yo, curiosamente; eso sí, no sin antes hacer la visita de pobres prometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===La visita de pobres===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegamos al lugar, por supuesto nada que ver con lo que me había imaginado: era una residencia de ancianos. Me quedé bastante paradita, pues no sabía qué podía hacer en realidad, así que intervino mi amiga “machaca”, que me dijo que hablara con algunas de las señoras que estaban allí y les mostrara una estampa del entonces beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Me acerqué a la única señora que estaba pendiente, la cual me dijo que le fuera muy fiel al cura de la foto. Desde entonces, esa fue la leyenda que me asignaron y que “mi amiga” se encargó de propagar: que mi vocación se debía a aquella visita de pobres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vosotros os creéis que la historia fue así? ¿Y mi hermana? ¿Qué pasó con ella? Efectivamente, no fue así, y lo de mi hermana lo contaré en un segundo relato, si ella lo considera oportuno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un pequeño detalle del que no se habla en la historia que construyeron sobre mi vocación, y es que olvidaron que yo tenía novio, y fue precisamente él quien hizo que conociera el Opus Dei. Habría mucho que contar aquí, pero vamos a centrarnos, para no alargarnos demasiado, en el momento en que tomo contacto con la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===La verdadera historia===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ambos decidimos —mi novio y yo—, por circunstancias que no alteran este relato, confesarnos los primeros viernes de mes, según una costumbre relacionada con el Sagrado Corazón de Jesús. Una de las pocas iglesias a las que acudimos para esta práctica fue la basílica de San Miguel (no sabía que estaba encomendada a la Prelatura). A mí me atendió un sacerdote y a mi novio, otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación con el sacerdote fue amena y la verdad es que me sentí escuchada. Me aconsejó que, en lugar de confesarme una vez al mes, lo hiciera cada semana y que podría ir a un centro que estaba enfrente, que probablemente me gustaría, ya que le di muestras de mis sanas inquietudes. Así que, después de comentárselo a mi novio, me presenté en el centro esa misma tarde. Llamé a la puerta con muchísima expectación y la persona que abrió me recibió con una gran sonrisa; me preguntó mi nombre y quién me habló de ese centro, a lo que contesté con mucha confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un club juvenil; por lo tanto, había mucha gente joven que desaparecía a los pocos segundos dentro de alguna de las múltiples salitas que había allí. De repente se hizo un silencio que facilitó que pudiéramos hablar durante un rato. Al finalizar y despedirse, aquella chica me insistió en que ella era mi amiga —cosa que me llamó la atención—. Añadió, además, que probablemente tendría que ir a otro centro, pues ese me venía un poco lejos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De aquel centro pasé a otro que me venía mejor, donde me asignaron una nueva amiga que no dejó de invitarme puntualmente cada semana a las actividades organizadas para gente joven los sábados. Yo iba un sábado sí y otro no, y hay que reconocer que en aquellas casas se estaba muy bien: en invierno se estaba calentita, gozando de una calefacción que en mi casa no tenía. Había un ambiente agradable, de gente a la que le parecía maravilloso todo lo que les decía; me sentía escuchada, comprendida y empecé a pensar que era especial. Aquellas reuniones consistían en una meditación, seguida de una bendición y luego una tertulia, durante la cual la gente iba pasando a confesarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca me quedé a la tertulia, ya que aprovechaba a veces para confesarme y enseguida me iba, porque mi novio me esperaba para compartir la tarde juntos, que muchas veces consistía en tomarnos una cerveza en un pub mientras compartíamos caricias y vivencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como decía antes, aquel novio tuvo mucho que ver en la historia real.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía claro que quisiera casarme, pero ya “mi amiga” me había planificado el futuro: pensaba que yo tenía vocación al Opus Dei como supernumeraria, ya que tenía novio. De nuevo, esta encantadora mujer que, a pesar de los esfuerzos por tenerme al día de las actividades y, aparentemente, preocuparse de mi vida, en el fondo no me conocía de verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi parte, tenía grandes deseos de hacer algo por la humanidad, hacer el bien; mi trato con Jesús aumentaba día a día y, desde luego, no estaba en mi mente la idea del matrimonio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi hermana “pitó” antes que yo. Esto en un principio se explicó como un hecho totalmente providencial, pero haciendo un análisis más profundo puede que lo providencial sea la reflexión que se puede hacer ahora de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fueron dando una serie de circunstancias y factores que desembocaron en que mi hermana pidiera la admisión como agregada del Opus Dei. El primero de estos factores se debió al entusiasmo inocente y generoso de formar parte de algo que le llevaría a hacer el bien a su alrededor con gente igualmente entusiasta, divertida, buena y joven...  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda circunstancia se debió a que yo al final no podía ir a la famosa convivencia de Semana Santa en Torreciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera circunstancia fue que me encontré dinero tirado cerca de un charco –un billete de 1000 pesetas- y en ese momento pensé que donde mejor podía emplearlo sería para facilitar que mi hermana fuese a dicha convivencia -el resto lo pusieron algunas personas del centro-, ya que tenía una ilusión muy grande por ir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuarta circunstancia fue que mis padres le dieron permiso ya que mis amigas fueron a hablar con ellos -con mi apoyo- afirmando que también iban muchas chicas jóvenes prometiendo por tanto que cuidarían de ella y que no tendrían que preocuparse por el dinero – cosa que tranquilizó a mis padres-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí todo más o menos normal, ¿verdad? ¿Qué joven no va a excursiones, viajes y demás actividades? Pero se da la especial circunstancia de que mi hermana en ese momento tenía 14 años y medio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando mi hermana (a quien llamaremos H) volvió de Torreciudad, con la misma ilusión con la que se fue, pensé que algo en ella había cambiado y, la verdad, tanto entusiasmo me molestó. Le habían aconsejado que, como yo aún no era de la Obra, no dijera nada. Imaginaos la angustia vital de la pobre, teniendo que lidiar con una serie de “normas” que ya tenía que practicar, estando en una casa en la que lo relacionado con la fe y la religión se cuestionaba constantemente y que encima no podía desahogarse con su hermana con la siempre compartía todo. Perdóname H.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardé mucho en comunicarle que me estaba planteando pedir la admisión en la Obra como agregada. A partir de aquel momento cambiaron algunas cosas porque, aunque en nuestra familia seguíamos teniendo dificultades para explicar nuestras actividades y compromisos, ya podíamos compartir muchas cosas entre nosotras y apoyarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aparecíamos las dos juntas por el centro era como una fiesta, todo eran sonrisas y risas, miradas ilusionadas. Todo lo contrario a lo que vivíamos en mi casa. Al poco tiempo (año y medio) me enviaron a otro centro y nos separaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
H estuvo muy poquito tiempo en la Obra y cuando se fue lo pasé francamente mal. Por una parte, mi familia empezó a reprocharme un montón de cosas y por otra en el “opus” algunas personas me decían que hablara con mi hermana y otras que no lo hiciera. Por mi parte nunca la reproché nada y siempre mantuve con ella una amistad que ha ido creciendo con los años. Ahora, lógicamente pienso que H fue muy inteligente y admiro el coraje que demostró en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí lo que cuento de mi hermana porque es ella quien mejor puede contar su propia historia cuando sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, necesitaba resaltar su figura y protagonismo dentro de mi propia historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de aquel momento corrían dos historias sobre cómo conocí la Obra y cuál fue la razón por la que pedí la admisión, una de dichas historias ya la comenté anteriormente – lo de la visita de pobres- y la segunda historia fue que yo había pitado porque mi hermana lo había hecho antes, así conseguían que tanto mi hermana como yo nos sintiéramos especiales…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que me hizo mucha ilusión compartir con mi hermana una doble hermandad y sobre todo valoro positivamente lo que eso nos unió, pero las razones de “entregarme” fueron otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación de una persona debe ser personal y después de un tiempo discernimiento por lo que todos esos aspectos externos como el entusiasmo desmedido de la gente a tu alrededor o la referencia constante a que todo lo que te ha pasado en la vida te conduce hasta ese momento en el que conoces el opus o que te recuerden constantemente que cuando Dios se fija en alguien ya no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa disponibilidad total hacia lo que Dios podía querer de mí y de acompañar a Jesús en su “campaña” de verdadera caridad y amistad, concretado en el servicio a los que están a mi lado en cada momento que viese aquella relación con M como un obstáculo. Probablemente no me habría casado con él o hubiera tenido otras relaciones de no haber estado en la institución, quién sabe, no me lamento de ello, ni nadie me hará sentir ni fracasada, ni mutilada, ni infecunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, a aquella persona, esté donde esté, le agradeceré siempre el cariño y el respeto con que me trató, así como el hecho de facilitarme recuperar el camino de nuevo después de unos años de vacío espiritual, ya que en mi infancia nuestros padres nos habían preocupado de nuestra fe además de otras cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, M era el novio que me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
M era mi profe de ciencias naturales y mates en 6º, 7º y 8º de EGB en un colegio público de Madrid. Era muy querido por el alumnado por su forma original y divertida de dirigirse a los alumnos. Tenía la costumbre de que un domingo al mes quedaba con un grupo de alumnos de 8º –con mejores notas y comportamiento- (entre los cuales me encontraba) para ir a misa y después a un museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo visto él se había fijado en mí, pero esperó a que yo manifestase algo de interés hacia su persona para comunicarme lo que pensaba e iniciar una relación. Ese momento llegó, pero con muchos reparos ya que me llevaba 14 años y yo tenía 14. No empezamos a salir hasta que no habló con mis padres y yo había cumplido ya los 15. El destino hizo que estuviésemos separados durante un año después de aquello y a la vuelta fue cuando sucede lo que cuento cuando nos confesamos en la basílica de San Miguel y visito por primera vez un centro del Opus Dei, yo ya con 16 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el año que M y yo estuvimos cada uno en una punta de España, yo estaba interna en una universidad laboral en Almería e iba a misa todos los domingos, sin que nadie tuviera que decirme nada. Cada día crecía el interés por lo referente a la fe y a la religión y sobre todo por hacer algo útil en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que la formalización de las relaciones fue paralela a mi formación como “chica de San Rafael” lo que duró 4 años, y a lo largo de ese tiempo hubo algunos intentos de dejar aquella relación –no por el Opus Dei-, porque no veía claro mi futuro con aquel buen hombre. Eso sí, era de los que pensaba que la mujer debía ir casta al matrimonio, con lo cual se salvaron muchas situaciones comprometidas que luego le tendría que contar al cura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando al final pensé que tenía claro cuál era mi destino-en principio –y le comuniqué mi decisión de dejarlo-, lógicamente reaccionó bastante mal. Le di todo tipo de explicaciones acerca de que Jesús me había elegido y de él (Jesús) era de quien me había enamorado, pero no se lo creyó. Hasta ese momento él respetaba mucho a la institución y partir de ese día empezó a desconfiar y a insultar a las agregadas y numerarias del centro tachándolas de solteronas. Durante unos meses M estuvo en contacto con algunos sacerdotes de la basílica de San Miguel para pedir explicaciones… Le dijeron que había un periodo de seis meses de “reflexión” para que una vocación reciente conozca un poco más a qué se comprometía, por lo que volvió a hablar conmigo al cabo de dicho periodo, pero se quedó hablando con mi hermana, porque yo no lo recibí (se me había insistido tanto lo de “poner la mano en el arado y no mirar atrás”) y nunca más he sabido de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que haya expresado bien lo que pretendía, esto es, la idea de que todas las piezas que componen mi vida no se han unido para formar parte del Opus Dei, sino que de todas las piezas de mi vida, una de ellas fue haber conocido la Obra. Los diferentes relatos que me fueron asignando sobre mi vinculación a la Obra obedecían a una táctica habitual de hacer que la persona se sintiese importante, especial, elegida y superior a los que no habían tenido la suerte de pertenecer al “Opus”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Dios quiere de mí otra cosa, que es lo que me va revelando cada día, a través de lecturas, de personas, de situaciones, de reflexiones. También que no deje de mirar atrás para poner cada pieza en su sitio y, sobre todo, para escribir y compartir lo que a otros le pueda ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Entre medias, velos y faldas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que ya os he compartido mi proceso de salida y el de entrada al opus, pensaba que podía amenizar un poco con una serie de sucesos relacionados con diferentes temas que tengo archivados y que quieren salir a la luz por alguna razón. Perdonad el tono desdramatizado e incluso cómico en algunos momentos. Me ayuda mucho ver así dichos sucesos y seguro que comprenderéis por qué.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este primer episodio de esta serie relato algunas de las anécdotas más significativas relacionadas con la indumentaria y los complementos de las agregadas y numerarias...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un 22 de junio de 1981 fui a escribir la carta al Padre, entonces monseñor Álvaro del Portillo, para pedir la admisión en la institución. Me tomé muy en serio que en el Opus no se llevaban pantalones, así que aparecí con mi faldita y ya no volví a usarlos hasta 1988, fecha en la que hice un curso de educación física, gracias al cual empecé a formar parte del cuerpo de profesores como interina al año siguiente. A partir de entonces empecé a usar chándal y otras prendas cómodas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo era normal mientras trabajé en tierras manchegas, pero cuando llegué a tierras extremeñas, en los años noventa, una de mis queridas hermanas agregadas me dijo que no le gustaba que llevara pantalones y que le quitaba la devoción cuando estaba en misa. Mi respeto por esa persona me hizo no decirle lo que pensaba y me limité a pedirle que me respetara y respetara lo que no era “de espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, no hace mucho tiempo —dos años, quizás—, una supernumeraria me comentó que le encantaba mi estilo “hippie” y personal, y que por favor no cambiase nunca. Últimamente se agradecía un poco de originalidad y personalidad en la forma de vestir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro suceso relacionado con las faldas era el que se producía cada vez que en las convivencias teníamos que ir de excursión. Estoy hablando de los años 80. ¿Os imagináis a un grupo de mujeres triscando por los montes, sujetándose la falda por delante y por detrás cada vez que el viento soplaba fuerte o había que sentarse en algún sitio incómodo? Ni que decir tiene lo violento que resultaba saltar o levantarse después de una caída aparatosa… Menudo espectáculo. ¡Por favor! Coco Chanel ya había inventado el pantalón a principios del siglo XX, y creo que era una mujer muy elegante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a los veintitantos años que teníamos todas, no parábamos de reír. La verdad es que las escenas anteriores se parecían mucho a las de una serie de monjas en el patio de su convento, sujetándose los hábitos para poder hacer deporte…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé cómo fue, pero llegó el buen día en que dejó de ser obligatorio llevar falda, o, si se prefiere, el día en que dejó de estar prohibido llevar pantalones. La verdad es que me pregunté en aquel momento cuál fue la razón, y recuerdo que me explicaron que se llamaba más la atención, y lo nuestro era no llamar la atención… Bueno, yo ya llevaba una vida normal: era profesora de educación física. Eso sí, al principio me llevaba mi ropa para cambiarme…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos relacionados con las medias no pueden ser menos cómicos. El uso de medias, según uno o varios criterios de la institución, se debía a que era una forma de mostrar respeto a Jesús sacramentado y al sacerdote. Cuando íbamos a las convivencias, si se te había olvidado meter en la maleta un par de medias (pantys), no tenías más remedio que hacer la acostumbrada visita a la lencería del pueblo, donde ya nos conocían como las residentes de la “casa del Opus”, y, lógicamente, todo el pueblo sabía que las del Opus tenían que usar medias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobre de ti si se te olvidaba bajar a la meditación, a misa o a la clase con el sacerdote sin medias y zapato cerrado… Así que, hasta la hora de deporte —alrededor de las doce—, y en pleno verano, permanecíamos embutidas. Si ese día era sábado y había bendición, había que repetir de nuevo todo el protocolo de media + zapato + falda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el anterior suceso resultaba descontextualizado con respecto a las alturas del siglo en el que vivíamos, ¿cómo calificamos la siguiente anécdota relacionada con las medias…?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estando en una convivencia, se anunció que íbamos a ir nada más y nada menos que a Diego de León a visitar la tumba de los “abuelos”… Aquello ya era ocasión de fomentar una algarabía, más por la oportunidad de salir fuera del encierro que por el cariño que podíamos tener a los abuelos, cuya historia está tan tergiversada y manipulada por tantos y tantas escritores oficiales del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos colocamos nuestras mejores galas y allí que llegamos al misterioso Diego de León. De repente me doy cuenta de que se me había olvidado ponerme las medias… ¡¡HORROR!! Lo comenté inocentemente y la directora me indicó que así no podía bajar a la cripta de los abuelos, y me quedé sola arriba, en el vestíbulo, mientras las demás bajaron a rezar o qué sé yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé en qué momento se decidió que el respeto al Señor no tenía que ver con llevar medias y que a los sacerdotes no les pasaba nada por ver los pies descalzos de las agregadas, numerarias y supernumerarias en las convivencias. No hubo ninguna explicación al respecto. No la pedí, pero respiré profundamente y me pareció lo más natural y coherente del mundo, según lo que se predicaba de lo que debería ser un laico o laica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo del tema de los velos no se queda atrás, aunque, menos mal, eso duró menos tiempo; creo que lo estuve usando unos tres o cuatro años. Ponerse los velos para entrar en el oratorio a hacer la oración, una meditación o asistir a misa era todo un dilema. Casi nadie tenía arte para ponérselos bien. Para quienes no lo habéis conocido, era todo un espectáculo ajustarse aquellos tules tiesos en la cabeza, que saltaban como si estuviesen vivos si no los sujetabas bien. Yo nunca llevé uno de esos velos: descubrí que mi madre tenía una mantilla negra muy bonita y la sustraje de su armario de forma clandestina. Cuando terminó aquella pesadilla, devolví la mantilla al cajón de mi madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para rematar con el vestuario, llega el turno del bañador con faldita, de estilo vintage, que no se lo habría puesto mi abuela y mucho menos mi madre. La mejor expresión de cómo era esa prenda me la dio mi hermano pequeño cuando me vio una vez, en verano, al coincidir con él: «¿Qué es eso que llevas puesto? ¿Una faja?». Se comprende entonces que las agregadas que solíamos coincidir con nuestras familias o amigas en alguna piscina o playa evitáramos por todos los medios quedar o, simplemente, tener que dar una explicación de tipo místico que no convencía a nadie y que solo se aceptaba por el cariño que nos podían tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta última anécdota con respecto al bañador sucedió en torno al año 1988, mientras realizaba el curso de educación física que he mencionado anteriormente. Supuso, además, el fin del uso de esta prenda para mí, ya que se siguió llevando durante un tiempo, más en unas provincias que en otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el citado curso llegó el momento de la natación y, en ese momento, me pregunté: «Yo con este bañador no me voy a presentar», ya que pensé que iba a llamar mucho más la atención que si iba con un bañador normal. Así que, con la buena intención de hacer las cosas bien, fui al centro y hablé de mi situación. Como no hubo respuesta, me fui a El Corte Inglés y me compré un bañador normal, con el que pude recibir mis clases de natación como el resto de mis compañeros, sin llamar la atención y con total normalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que el bañador siempre me ha resultado más cómodo y práctico que el bikini, ya que me facilita nadar con más libertad, además de evitar situaciones incómodas, como me sucedió en una ocasión en la que tuve que rescatar la parte superior del bikini entre las olas…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, viendo la variedad de prendas de baño que en los últimos años llevaban mis ex hermanas agregadas en las convivencias, creo que, en mi caso, no necesité el bañador casto para vivir mejor el pudor y la modestia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Agregadas y pobreza==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el mundo de la agregada del Opus Dei es un mundo desconocido.&lt;br /&gt;
Siempre que se ha preguntado qué es una agregada/o, se han dado respuestas&lt;br /&gt;
que van desde lo más variopinto hasta las pocas definiciones que encontramos&lt;br /&gt;
en las instrucciones y documentos oficiales del Opus Dei. Tampoco yo voy a dar&lt;br /&gt;
una definición, porque, sinceramente, no sabría hacerlo; solo intentaré mostrar&lt;br /&gt;
cómo viví mi supuesta vocación a través de los múltiples aspectos que se&lt;br /&gt;
suponen esenciales para vivir una vocación cristiana comprometida en medio del&lt;br /&gt;
mundo, y que cada uno saque sus propias conclusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para esta aventura en la que me he embarcado, y en la que me avalan 44 años&lt;br /&gt;
(desde junio de 1981 a junio de 2025) de experiencia en el Opus Dei, voy a ir&lt;br /&gt;
desarrollando cómo viví lo que se debería haber vivido según la praxis de la&lt;br /&gt;
Prelatura en diferentes materias. Para ello, voy a seguir la tónica empleada en&lt;br /&gt;
mi anterior escrito: contar sucesos, desdramatizándolos en la medida de lo&lt;br /&gt;
posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empiezo esta nueva serie de escritos con un aspecto clave: la pobreza, pues ha&lt;br /&gt;
sido muy relevante a la hora de ir desdibujando la inocente idea que tenía sobre&lt;br /&gt;
la santidad en medio del mundo según el “espíritu del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Cómo resolví mi inseguridad económica y laboral===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada más escribir la carta de admisión a la pre-prelatura (pité en 1981), me&lt;br /&gt;
recordaron que, lógicamente, un discípulo de Cristo que quiera imitar a su&lt;br /&gt;
Maestro tiene que ser pobre, y a continuación me explicaron cómo tenía que ser&lt;br /&gt;
pobre una persona en la institución; en concreto, que no podía ser deficitaria, ni&lt;br /&gt;
cargar a la Obra, y que había que colaborar con sus apostolados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me afectó mucho aquello ni lo vi raro, ya que yo ya vivía la&lt;br /&gt;
pobreza. Mis padres no podían costearme unos estudios, así que empecé a&lt;br /&gt;
trabajar para pagarme primero los viajes y después la carrera de Magisterio.&lt;br /&gt;
Fuimos a colegios públicos y cambiamos de ciudad para seguir yendo a institutos&lt;br /&gt;
públicos de enseñanza secundaria. Cuando terminé COU, tuve que buscar&lt;br /&gt;
trabajos ocasionales, como limpiar las escaleras de nuestro portal, y, cuando fui&lt;br /&gt;
de la institución, empecé a trabajar cuidando niños y limpiando casas. Trabajé&lt;br /&gt;
en diferentes administraciones, en distintos centros y casas de retiro y&lt;br /&gt;
convivencias, tanto en invierno como en verano, y finalmente en la portería del&lt;br /&gt;
Colegio Mayor Somosierra para pagarme la carrera de Magisterio durante el&lt;br /&gt;
tiempo que duró.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando terminé la carrera de Magisterio, que me duró cinco años, y antes de&lt;br /&gt;
prepararme oposiciones, hice un curso de educación física, pero costaba 50.000&lt;br /&gt;
ptas., y se lo tuve que pedir a mi padre —por sugerencia de la secretaria del&lt;br /&gt;
centro por donde iba—, quien me lo prestó con bastante dificultad. En algún&lt;br /&gt;
momento contaré las peripecias que tuve que pasar en aquel curso por ser del&lt;br /&gt;
Opus. Gracias a ese curso obtuve un contrato como profesora interina en la&lt;br /&gt;
especialidad de educación física en la enseñanza pública, con lo cual ya pude&lt;br /&gt;
devolverle a mi padre el dinero que me prestó, aunque no me lo aceptó.&lt;br /&gt;
Tengo que decir que fue uno de los días más felices de mi vida. Aquel trabajo era&lt;br /&gt;
lo que yo quería: maestra de primaria en un colegio público. Tuve mi primera&lt;br /&gt;
cuenta corriente, amistades nuevas y un panorama amplio que se me abría de&lt;br /&gt;
par en par. Pensaba, además, que iba a tener más oportunidades de vivir un&lt;br /&gt;
cristianismo comprometido y auténtico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que dije adiós al trabajo en las administraciones —le dedicaré también otro&lt;br /&gt;
capitulillo—. Adiós también a otras posibilidades que la institución tenía&lt;br /&gt;
preparadas para mí. Y, a partir de aquella fecha —septiembre de 1989—,&lt;br /&gt;
empezó una verdadera aventura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De la cartilla de ahorros a la tarjeta de crédito===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los centros de agregadas hay un llamado consejo local, compuesto por tres&lt;br /&gt;
personas: la directora, la subdirectora y la secretaria. La secretaria se encarga&lt;br /&gt;
de todos los aspectos materiales del centro y de las personas “incardinadas” en&lt;br /&gt;
dicho centro. Una de sus misiones es “hacer caja”, que consiste en recoger el&lt;br /&gt;
dinero que se le daba íntegro, procedente de cualquier ingreso que tenías, y, al&lt;br /&gt;
mismo tiempo, asignarte una cantidad según tus necesidades. También se&lt;br /&gt;
entregaba la cartilla de ahorros, que ella retenía durante un tiempo y luego te&lt;br /&gt;
devolvía para que pudieras realizar los movimientos económicos necesarios.&lt;br /&gt;
Normalmente dejabas en el banco un dinero para todos los pagos que&lt;br /&gt;
necesitabas hacer y algo para alguna compra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El escenario era de lo más curioso y, hasta cierto punto, divertido: consistía en&lt;br /&gt;
perseguir a la secretaria hasta que, amablemente, se instalaba en su despacho&lt;br /&gt;
y esperar luego una cola para realizar las operaciones correspondientes, que&lt;br /&gt;
básicamente consistían en ingresar una cantidad y justificar el dinero que&lt;br /&gt;
dejabas en el banco. En ese momento se aprovechaba para compartir sucesos&lt;br /&gt;
en un ambiente distendido. Aunque, la verdad, para las personas que venían al&lt;br /&gt;
centro y que no eran del Opus resultaba bastante extraño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un día a la secretaria se le olvidó traer mi cartilla de ahorros (el consejo local&lt;br /&gt;
vivía en otro centro) y necesitaba hacer una compra (no recuerdo el qué), así&lt;br /&gt;
que, con mucha vergüenza, se lo pedí a una de las agregadas de Mérida, que&lt;br /&gt;
lógicamente me lo prestó, y se lo devolví en la primera oportunidad que tuve.&lt;br /&gt;
Este suceso ocurrió en torno a los años 2005-2006 y, cuando la secretaria, a la&lt;br /&gt;
semana siguiente, trajo la cartilla, no volví a dársela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo que en esas fechas medio mundo usaba ya la tarjeta de crédito o&lt;br /&gt;
débito, aunque no sé cuándo se empezó a utilizar en la institución; yo la empecé&lt;br /&gt;
a usar al año siguiente (2007). Con el tiempo, las esperas en la cola de caja&lt;br /&gt;
fueron disminuyendo, ya que algunas agregadas lo que hacíamos era calcular la&lt;br /&gt;
diferencia entre los gastos habituales, los previsibles, algún gasto extraordinario&lt;br /&gt;
y los ingresos. Lo escribíamos todo en un papel, de la forma más ordenada&lt;br /&gt;
posible, lo firmábamos y se lo entregábamos a la secretaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto empezó la modalidad de especificar los gastos mediante&lt;br /&gt;
plantillas, que empecé a utilizar desde que volví a Madrid (2023). Dichas&lt;br /&gt;
plantillas eran una adaptación a mis gastos e ingresos mensuales de un modelo&lt;br /&gt;
de hoja de presupuestos que nos daban todos los años para detallar los gastos&lt;br /&gt;
e ingresos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Hojas de presupuestos===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En dichas plantillas no aparece una casilla destinada a las donaciones que hacíamos, aunque sí&lt;br /&gt;
aparece una partida destinada a la ayuda familiar. Yo lo rellenaba a partir de la&lt;br /&gt;
diferencia que hacía entre los gastos e ingresos; destinaba una parte para&lt;br /&gt;
donaciones a las diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras estuve en la delegación de Sevilla y de forma habitual donaba a la&lt;br /&gt;
Fundación Altum, a la Fundación Prodeam, a Torreciudad, a Harambee, a&lt;br /&gt;
Saxum, a la Fundación CARF, y directamente a la Prelatura Della Santa Croce e&lt;br /&gt;
Opus Dei, – que no desgrava a Hacienda-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Madrid (a partir de 2023) y de forma habitual donaba a la Fundación Lagasca,&lt;br /&gt;
que no desgrava (página no encontrada) y a Prelatura de la Santa Cruz y Opus&lt;br /&gt;
Dei, delegación Madrid Oeste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todo ello guardo documentación que lo certifica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Ayuda familiar denegada===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como he comentado antes, después de hacer la diferencia entre mis ingresos y&lt;br /&gt;
gastos, seleccionaba una cantidad para unos familiares que tenían dificultades&lt;br /&gt;
económicas. Era una cantidad realmente pequeña, pero un buen día, alrededor&lt;br /&gt;
del año 2013, la directora que estaba en ese momento me comentó si me había&lt;br /&gt;
pensado bien la cantidad que destinaba a ayuda familiar y si lo había consultado;&lt;br /&gt;
yo le dije que sí. La segunda vez que me habló del tema fue para decirme que&lt;br /&gt;
esa cantidad tendría que reducirse, y la tercera vez que intervino fue para&lt;br /&gt;
decirme que en la delegación me habían denegado esa ayuda (el dinero venía&lt;br /&gt;
de lo que yo aportaba).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comprenderéis, me quedé paralizada y humillada (con cara de boba).&lt;br /&gt;
Después de reflexionar y, como siempre, actué en conciencia. Aumenté el dinero&lt;br /&gt;
dedicado a pensión y así pude destinar una cantidad a mi familia. A partir del año&lt;br /&gt;
2018 volví a incluir abiertamente el dinero que destinaba a ayuda familiar y ya no&lt;br /&gt;
se me cuestionó nada; si alguna vez alguien intentó hacerlo, le contesté con&lt;br /&gt;
bastante contundencia, dándole una explicación razonada, ya que, como se&lt;br /&gt;
puede comprobar, donaba bastante dinero a diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguiría contando algunas situaciones curiosas más relacionadas con la&lt;br /&gt;
pobreza que, pienso, pueden seguir ilustrando la peculiar pobreza que se exige&lt;br /&gt;
en la institución y cómo la viví.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De compras en parejas a las compras independientes===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una historia real. Quedaron dos agregadas para ir de compras: una de cuarenta&lt;br /&gt;
y tantos años, profesora de francés en un instituto público de secundaria (a la&lt;br /&gt;
que llamaremos J), y otra de casi setenta, celadora, con muchos años en el Opus&lt;br /&gt;
y, lógicamente, jubilada (a la que llamaremos E). La compra era una falda y un&lt;br /&gt;
pijama para la más joven. Sucedió que recorrieron todas las tiendas de Mérida&lt;br /&gt;
para encontrar una falda que fuera lo más económica posible, según los criterios&lt;br /&gt;
de E; sin embargo, para el pijama entraron en la primera lencería que conocía E,&lt;br /&gt;
donde compraron uno a un precio bastante alto. Esto desconcertó, lógicamente,&lt;br /&gt;
a J, quien dijo que se había comprado una birria de falda y un pijama maravilloso,&lt;br /&gt;
y que no volvería a ir de compras con esa persona…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Qué contradicción, ¿verdad? Lo que en un principio podría resultar divertido y&lt;br /&gt;
placentero se convertía, al final, en una auténtica agonía. Este caso hace&lt;br /&gt;
referencia al famoso “criterio” que se adquiría por el hecho de ser mayor, llevar&lt;br /&gt;
años en la Obra o tener algún cargo, pero, desde luego, eso no garantizaba&lt;br /&gt;
ponerse en el lugar de otra persona, atender a sus gustos y, sobre todo, tener&lt;br /&gt;
gusto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto curioso que hacía odioso ir de compras era quedar a una hora, un&lt;br /&gt;
día y en un lugar: esto suponía una discusión de media hora. Cuando ya tenías&lt;br /&gt;
todo resuelto, se añadía una tercera que, poniendo cara de agobio, preguntaba:&lt;br /&gt;
«¿podría ir con vosotras?». Y, mientras forzabas una sonrisa, le indicabas dónde&lt;br /&gt;
y cuándo habíamos quedado. En el mejor de los casos, la nueva candidata al&lt;br /&gt;
plan de compras respondía ¡genial! Respirabas profundamente… Pero, si no le&lt;br /&gt;
venía bien, te callabas un «pues, chica, qué le vamos a hacer…», pero se&lt;br /&gt;
intentaba hacer un acople que resultaba una pérdida de tiempo y de energía&lt;br /&gt;
porque, al final, quizá ninguna de las tres habíamos conseguido comprarnos ni&lt;br /&gt;
una blusa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra peculiaridad de las compras era esperar a usar la prenda que te habías&lt;br /&gt;
comprado para enseñársela a alguna del consejo local y, al mismo tiempo, a todo&lt;br /&gt;
el centro. Pobre de ti que alguna comentara: «pues a mí no me gusta», que era&lt;br /&gt;
lo habitual, en el centro al que pertenecía. Inmediatamente yo pensaba: «si no&lt;br /&gt;
te lo vas a poner tú». Pero si por alguna razón no enseñabas tus prendas a la&lt;br /&gt;
“comunidad” por falta de tiempo, te quedaba la sensación de haber hecho algo&lt;br /&gt;
ilegal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Dios gracias, todo esto evolucionó. En los últimos años, cada una compraba&lt;br /&gt;
cuando podía o quería y justificaba después esa compra y, si te apetecía, te ibas&lt;br /&gt;
con alguien que comprendiera tus gustos, porque se entiende que siempre viene&lt;br /&gt;
bien un consejo con gusto y desinteresado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, ¿cómo se va a poner en ejercicio la libertad, el desarrollo del propio&lt;br /&gt;
criterio o la forma personal de poner en práctica la pobreza, si siempre estás&lt;br /&gt;
pendiente del criterio de otros?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Regalos dependiendo de quien fuese el destinatario===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de Reyes era y es —pienso que sigue pasando lo mismo— un momento&lt;br /&gt;
que se preparaba de forma muy especial. La verdad es que, para las agregadas,&lt;br /&gt;
era una ocasión mágica y de mucha ilusión, en el que, además de esperar un&lt;br /&gt;
buen regalo —que no te podías permitir de forma personal—, ejercitábamos la&lt;br /&gt;
imaginación y la creatividad, porque durante muchos años, además de regalos,&lt;br /&gt;
también te caía una broma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cara B de todo eso era que había exigencia para unos regalos y para otros&lt;br /&gt;
no. A algunas personas se les regalaban objetos de calidad y a otras se intentaba&lt;br /&gt;
acertar en la medida de lo posible y sin hacer grandes esfuerzos. Lo sé porque&lt;br /&gt;
me tocó ser paje (persona “con criterio” y tiempo que se encargaba de comprar&lt;br /&gt;
los regalos) más de una vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegaba el día de Reyes, se hacía un poco —o bastante— de teatro por&lt;br /&gt;
parte de las personas que hacían cabeza, que incluso se disfrazaban de Sus&lt;br /&gt;
Majestades. Todo eran sonrisas y ojos expectantes… hasta que llegaba el&lt;br /&gt;
momento de abrir los regalos. Cada una se quedaba ensimismada en sus&lt;br /&gt;
obsequios, hasta que empezaba la inspección de los regalos de las demás,&lt;br /&gt;
especialmente para comparar…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años ya no se hacían bromas, aunque, para no perder la&lt;br /&gt;
costumbre, alguna generosa y creativa tomaba la iniciativa de preparar algún&lt;br /&gt;
montajillo a modo de broma colectiva. En algún caso, esa broma pasaba&lt;br /&gt;
totalmente desapercibida o incluso acababa en la basura junto con los&lt;br /&gt;
envoltorios de los regalos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento estelar de los regalos era —y es— cuando el Padre (el que fuera&lt;br /&gt;
en ese momento) venía —o viene— de visita a España y, muy especialmente, a&lt;br /&gt;
tu delegación, porque en ese caso se hacía una colecta entre las agregadas,&lt;br /&gt;
supernumerarias… todo para sorprender al Prelado con un obsequio especial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me di cuenta de lo absurdo de ese momento cuando, en la visita de Ocariz a&lt;br /&gt;
Sevilla, se decidió regalarle un libro que yo tenía sobre Mérida cristiana, con unas&lt;br /&gt;
ilustraciones buenísimas; ese era el regalo de las emeritenses. Ocariz,&lt;br /&gt;
lógicamente, no se quedó con el libro, pero, por insistencia de la directora del&lt;br /&gt;
centro, puso unas palabras a modo de dedicatoria. Sinceramente, mejor que no&lt;br /&gt;
hubiese puesto nada. Todo me pareció un absurdo peloteo, que de cariño tenía&lt;br /&gt;
muy poco. Al final, ese libro se quedó en el centro. Probablemente lo reclame.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar con el tema de los regalos, un pequeño apunte sobre el teatro y&lt;br /&gt;
las mentiras; sí, mentiras que teníamos que decir a nuestra familia cuando nos&lt;br /&gt;
regalaban algo que luego no nos veían puesto o usando. Regalos que nos&lt;br /&gt;
habían hecho con todo el cariño y pensando en nosotros. El corazón no se nos&lt;br /&gt;
apegaba al objeto regalado, sino al cariño que la otra persona había puesto al&lt;br /&gt;
acordarse de nosotros, al tiempo empleado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las casas de las agregadas. En la mía, mandé yo.===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tener tu propio piso es una sensación única, después de haber vivido en una&lt;br /&gt;
familia con nueve en casa (ocho + abueli), de vivir y trabajar en administraciones&lt;br /&gt;
y de compartir piso de alquiler con gente diversísima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 45 años cuando tuve mi casa en propiedad… No sigo porque sé que hay&lt;br /&gt;
mucha gente que no ha tenido ese privilegio y, además, el tema que quiero&lt;br /&gt;
destacar no es ese.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que se me ocurrió invitar a mi casa a las agregadas de mi centro.&lt;br /&gt;
Después de tomar un café y unos bollos, empezó la lista de cosas que tenía que&lt;br /&gt;
hacer: que si las cortinas así, que si un sofá de tal estilo… Vamos, que iban a&lt;br /&gt;
decorarlo todo en unos minutos, de la misma forma que el resto de los pisos de&lt;br /&gt;
agregadas: salita con mesita y butacas, salón con los cuadros de la canonización&lt;br /&gt;
y fotos de los distintos prelados… cortinas de flores… Total que, después de un&lt;br /&gt;
breve silencio, les di las gracias y les comenté que mi casa la decoraba yo. A los&lt;br /&gt;
diez minutos se fueron todas y yo respiré profundamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me enteré de que a la secretaria del centro (que fue aquella tarde a dar&lt;br /&gt;
su visto bueno para el “estilo opus”) no le había parecido bien mi actitud; incluso&lt;br /&gt;
le pareció de “mal espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Convivencias de celadoras===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me voy a referir a dos aspectos que suelen trabajarse especialmente: las&lt;br /&gt;
personas mayores en la Obra y las necesidades económicas. Los hechos que&lt;br /&gt;
comento a continuación pertenecen a tres convivencias realizadas en los años&lt;br /&gt;
2017, 2018 y 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a las personas mayores, se nos pidió que hiciéramos propuestas para&lt;br /&gt;
atenderlas mejor —que, dentro de nada, seríamos nosotras las que estábamos&lt;br /&gt;
allí—. Se expusieron todas las propuestas y se habló de lo que ya se estaba&lt;br /&gt;
haciendo por parte de la delegación, de los famosos pisos compartidos que&lt;br /&gt;
algunas personas ilustres habían donado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en ese momento, algo cambió cuando una agregada, con bastantes años&lt;br /&gt;
de experiencia y mucha dedicación, atendiendo a supernumerarias con su&lt;br /&gt;
cochecito por los pueblos y administrando casas de retiro, preguntó qué iba a&lt;br /&gt;
pasar con las agregadas mayores y su jubilación… Literalmente: «a ver si,&lt;br /&gt;
después de estar dando todo nuestro dinero a la Obra, nos íbamos a quedar con&lt;br /&gt;
una mano delante y otra detrás».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esta persona, con la que he coincidido muchas veces, le tengo un cariño&lt;br /&gt;
especial; era —y es— una persona saladísima. Ese día no bromeaba y a mí me&lt;br /&gt;
dolió verla triste y preocupada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una convivencia de supernumerarias (2024), de la que aún guardo el&lt;br /&gt;
programa y, por supuesto, los apuntes sobre las charlas que nos dieron, tuvimos,&lt;br /&gt;
como no podía faltar, la charla sobre los asuntos económicos, que presentaré de&lt;br /&gt;
forma esquemática para no cansar mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Destino de las aportaciones===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.Recursos: Fondos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Ingresos profesionales de numerarias y agregadas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Donativos de supernumerarias y cooperadoras&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2.Destinos &lt;br /&gt;
;Humanos: lo prioritario es la persona. Eso dicen.&lt;br /&gt;
;Centros: en su tiempo el esfuerzo estaba en abrir centros, casas y otras instituciones. Ahora es necesario mantener los centros que tenemos. Y también vender.&lt;br /&gt;
;Fundaciones: Fundación Valle y Fundación Indes&lt;br /&gt;
;Labores apostólicas: Carf, Fundación Fomento, Harambee, Laguna, Torreciudad, Saxum, Orvalle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Procedimiento:&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;1º Presupuesto: numerarias+ agregadas+ supernumerarias&lt;br /&gt;
2º Centros: Autosuficientes y los que necesitan ayuda porque hay personas que no tienen pensión.&lt;br /&gt;
3º Dirección del dinero: Directoras de los centros lo envían a la delegación (en&lt;br /&gt;
mi caso a la delegación de Madrid Oeste: dlmof), ésta lo envía a la asesoría&lt;br /&gt;
regional y de allí, a la asesoría central.&lt;br /&gt;
4º Gastos: Centros: 46,2 %. Prelatura: 36 %. Necesidades generales 13,2%.&lt;br /&gt;
Apeaderos: 2,3%. Casas de retiro: 2%. (Según las de la delegación, estos gastos&lt;br /&gt;
van directamente a la gente de “casa”).&lt;br /&gt;
5º Contribución: Numerarias y numerarias auxiliares: 38 %. Agregadas: 17 %.&lt;br /&gt;
Supernumerarias: 28 %. Cooperadoras: 4,4 %. Recursos extra: 12,6 % (esto no&lt;br /&gt;
sé qué es).&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El coche===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre me he preguntado quién vive realmente la pobreza: ¿aquellos que&lt;br /&gt;
disponen de una flota de coches mientras siguen afirmando que los coches no&lt;br /&gt;
son suyos, o aquellos que pasan por la situación normal de comprar un coche,&lt;br /&gt;
responsabilizarse de sus gastos, de sus reparaciones, de sus obligaciones&lt;br /&gt;
legales y, lógicamente, de dejarlo cuando se necesite sin juzgar quién te lo pide?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo muchas anécdotas relacionadas con el coche, pero contaré solo una por&lt;br /&gt;
su relación con lo que he comentado anteriormente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos remontamos al año 2000, en el que estuve en un centro de “adscritas”, junto&lt;br /&gt;
con tres agregadas más, para un experimento que consistía en mezclar la labor&lt;br /&gt;
de numerarias con agregadas, supongo que con el objeto de que las numerarias&lt;br /&gt;
jovencitas conocieran la vida de las agregadas por si les apetecía pasarse a ese&lt;br /&gt;
“bando”. Aunque, en el fondo, el experimento consistió en acercar a las&lt;br /&gt;
agregadas a la vida de las adscritas y colaborar en la labor de ese centro,&lt;br /&gt;
haciendo la vida más amable a las numerarias que lo tenían como encargo&lt;br /&gt;
principal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que me tocó irme de convivencia y tuve que dejar el coche y el móvil&lt;br /&gt;
por mandato expreso de la directora, ya que podían necesitarlo para llevar a las&lt;br /&gt;
encantadoras niñas a sus respectivas mini convivencias. Cuando volví de la&lt;br /&gt;
convi, lógicamente, pasé por el centro para recoger mis pertenencias e irme a mi&lt;br /&gt;
casa, ver a mis padres y trabajar al día siguiente. Tengo que aclarar, antes de&lt;br /&gt;
terminar la anécdota, que el centro del que hablo está en Badajoz; yo vivía en&lt;br /&gt;
Zafra, cerca de donde trabajaba, y mis padres vivían en Mérida… hagan sus&lt;br /&gt;
cálculos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues, como decía, cuando llegué a recoger el coche y el móvil, una numeraria&lt;br /&gt;
del centro me lo pidió para ir a un curso que tenía que hacer y, lógicamente, le&lt;br /&gt;
dije que no. La numeraria en cuestión se enfadó; supongo que se lo pediría a&lt;br /&gt;
otra víctima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegué a mi casa, comprobé que me faltaba un maletín con material&lt;br /&gt;
auxiliar, herramientas, etc. Lo comenté en el centro y me contestaron, con una&lt;br /&gt;
amplia sonrisa, que lo habían sacado para meter maletas y sacos de dormir y&lt;br /&gt;
que se lo dejaron en el pueblo. Y remataron diciendo: «¡Hay que ver estas&lt;br /&gt;
niñas!», seguido de una frase lapidaria sobre la generosidad y el&lt;br /&gt;
desprendimiento que yo debía tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Por qué duré 44 años en el Opus Dei ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este título es parte de una pregunta que muchas personas me han hecho y que a pesar de llevar 12 episodios de “Anatomía de una vocación”, me doy cuenta de que no he dicho nada de por qué duré tantos años, ya que me he centrado en explicar por qué me fui. Así que sin más preámbulos y después de reflexionar durante un tiempo, os diré cuáles fueron las tres razones que hicieron más larga mi permanencia en esta institución...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de ellas es la &#039;&#039;&#039;amistad&#039;&#039;&#039;, con la cual abro esta nueva serie. La segunda razón fue el &#039;&#039;&#039;ambiente&#039;&#039;&#039; donde se desarrollaban tanto mis relaciones sociales como mi trabajo y en tercer lugar el convencimiento de quería vivir un cristianismo a fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que al final de esta breve serie se entienda un poco mejor por qué duré tanto en el opus. Estoy casi segura de que coincidirá con muchos otros en la misma situación…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las amistades peligrosas===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas necesitamos la confidencia, esto es, compartir lo que sentimos, lo que pensamos, nuestras dudas, nuestros temores y sobre todos nuestros proyectos e ilusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el que más y el que menos ha buscado ocasiones para tener esos momentos de confidencia y amistad sincera con personas concretas, rompiendo los moldes y las reglas impuestas sobre la confidencia institucionalizada con el nombre de “charla fraterna” exigida en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esos momentos de paz y de autenticidad son los que se producen en las excursiones, tanto urbanas como en el campo, en la que te separabas con aquella persona que te entendía y se producía el clima perfecto para contar y escuchar las historias vividas en primera persona, sus historias y las tuyas, las historias que querías que otros comprendieran, tu verdadera historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las convivencias eran un momento importante para tener esos momentos de confidencia y estrechar lazos de amistad fuertes y profundos. No me refiero a las pandillitas que se formaban para hacer lo que no podíamos hacer con las “dires”, observándote ya que el encanto se rompía cuando se volvía a la &#039;&#039;casa de convivencias&#039;&#039; con el sentimiento de culpa intentando ser más opus que antes, viviendo una constante doble vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me refiero más bien a la conversación de tú a tú, ese momento mágico de los cuentos infantiles en el que se sale de un mundo rígido lleno de normas y criterios, monocolor, donde todo está previsto sin capacidad de decisión, a un mundo en el que puedes andar con zapatillas en la vida del otro y viceversa, en donde la otra persona no tiene un: &#039;&#039;pues tú lo que tienes que hacer es&#039;&#039;” o &#039;&#039;¿pues sabes lo que yo hago?&#039;&#039; o “&#039;&#039;pues una vez una directora/un sacerdote / nuestro padre… dijo/me dijo que…&#039;&#039;” Esos momentos en los que te sientes comprendido de verdad y empiezas a ver nuevos horizontes en tu vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que todos hemos tenido muchos de esos momentos a lo largo y ancho de nuestra pertenencia al Opus Dei, por eso voy a compartir algunos de esos momentos y al mismo tiempo agradecer a todas esas personas, que de una forma u otra hicieron que mi vida tuviera un significado especial y un camino más llevadero a pesar de lo incomprensible de muchas experiencias contradictorias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi primer recuerdo va para Cristina Abad, numeraria, que formó parte de la AOP &#039;&#039;[Apostolado de la Opinión Pública]&#039;&#039;, trabajó en Filasiete (una revista española especializada en crítica de cine y series de televisión) y autora del libro “La libertad de amar”. Coincidimos en una convivencia en “Los Álamos” en Julio de 2020 en la cual estuvo muy enferma -nunca entendí que tuviera que estar en aquella convivencia con lo enferma que estaba-. Hubo muchas idas y venidas al hospital durante aquellos 15 días y finalmente después de unas semanas supimos que todo aquello fue la consecuencia de un cáncer terminal. Falleció el 26 de septiembre de ese año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando nos vimos en aquella convivencia recordamos nuestro primer encuentro en 1994 en una de esas “promociones rurales” como las llamaban entonces, en un pueblecito de Badajoz. Cristina se quedó impactada de cómo resolví de forma tan natural una pelea que hubo entre dos equipos de futbol de chicos a los cuales les dije que se anulaba el partido si no se ponían de acuerdo. Me dijo que pensaba que me iban a pegar o insultar del enfado que tenían y se quedó admirada de que hubiese resuelto una situación sin tener que recurrir a la cadena de mandos (encargada-directora-sacerdote-delegación-vicario-…). A mí me enterneció que le admirara aquella situación, ya que me manifestó como para ella aquello era estar verdaderamente en medio del mundo. En los escasos encuentros que hemos tenido a lo largo de los años (26), conectábamos enseguida sin necesidad de preámbulos, ella me hablaba de sus proyectos y yo de los míos sin necesidad de justificar nada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas más experiencias como esa he tenido a lo largo de mi pertenencia al Opus Dei. Algunas se producían en las convivencias –que era donde únicamente coincidíamos personas diferentes- en las que empezábamos a hablar de nuestras familias, de las dificultades que teníamos para que nos entendieran, y después de cómo entenderlos mejor… De compartir problemas que se ocultaban en una tertulia por ser impropio de personas entregadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esas conversaciones salían temas sobre la responsabilidad de ayudar acompañando, también económicamente a nuestra familia. De comprender mejor las situaciones “irregulares” (llamadas así en ámbitos doctrinalmente ortodoxos o tradicionalistas) de parejas divorciadas, separadas, homosexualidad, tendencias políticas de izquierdas, no en general sino como situaciones que se daban con naturalidad en nuestras familias y que no teníamos que sentir ninguna vergüenza, sino una gran tolerancia y respeto, la misma que ellos nos demostraban a nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento que destaco son las conversaciones en coche o en viajes largos donde había que rezar rosario tras rosario para no “perder el tiempo”, hasta que nos dimos cuenta del tiempo que perdíamos por no conocer a la persona que estaba a nuestro lado. Y así muchas cambiamos los rosarios por conversaciones profundas, positivas y constructivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando acompañar a una enferma no era una “visita” que consistía generalmente en una hora santa o en un mini retiro en el que en muchas ocasiones se torturaba al enfermo a mantenerse despierto, para seguir rezando el rosario, las preces, el ángelus o una comunión espiritual en lugar de una ocasión para compartir y aminorar sus angustias y molestias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una charla fraterna no era una ocasión para recibir información o realizar un mero trámite de obligado cumplimiento sino una ocasión para que la personas pudiesen llorar libres y libremente decir lo que pensaban porque confiaban que no se le iba a traicionar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una persona te removía, no por su santidad fría e inalcanzable hecha a base de vivir a rajatabla todo el espíritu como en “los primero tiempos”, sino porque veías cariño y afectos sinceros, cuando cada uno hablaba de sus logros y de sus fracasos sin miedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todas aquellas conversaciones surgieron temas que me ayudaron en mi vida a apreciarla más, a querer más a las personas que tenía cerca y a no admirar a las personas de la Obra por el hecho de estar en un rango superior. A querer y tratar más a mi familia y no a juzgarla constantemente, a aprender más de mis amigos y compañeros que seguro que en muchas ocasiones me han dado más de lo que yo les aportaba. A tener cuidado con el dinero y a pensar en mi futuro, a apreciar a otros movimientos de la iglesia. Aprendí que la verdadera caridad humana no está solo en cumplir con unos compromisos sociales y tener pequeños detalles previsibles de servicio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando me empezaste a importar como persona y no como miembro de una institución, cuando me di cuenta de que los números y estadísticas no tenían nada que ver con los verdaderos problemas de las personas. Que había personas con las mismas inquietudes y que no eran libres para actuar como querían y yo sí. Cuando en definitiva me di cuenta de que lo más importante del Opus Dei eran las personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias Encarnita por ayudarme a encontrar piso, a Mari Frías por hacer felices a un grupo de estudiantes locas en aquel apeadero donde pasábamos horas… A Pepita por pedirme ayuda para acompañarte a hacer aquella entrega tan generosa a la Sociedad Sacerdotal de la SC y escucharme siempre con tanto cariño, a Carmen por confiarme aquel dolor que te producía enfrentarte a toda tu familia por las irregularidades en tu herencia. A aquel sacerdote que me aconsejó decir NO con más frecuencia porque el psiquiátrico de la Clínica de Navarra estaba lleno de personas que no habían sabido decir que no y a muchas otras personas que me confiaron muchos de sus sinceros sentimientos, al mismo tiempo que se acordaban de los míos y me dieron muy sabios consejos y que no digo sus nombres porque aún están campando por algún lugar del mundo haciendo mucho bien, seguro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No podemos negar lo que vivimos y de que nuestros mejores momentos se los ha llevado la felicidad de los demás y eso es bueno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Eso que hacíamos a escondidas no era realmente lo que se debería haber hecho abiertamente, con toda normalidad, con toda confianza? ¿Amistades peligrosas?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mas bien; ¡Benditas amistades! ¡GRACIAS!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Del trabajo no remunerado al remunerado===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando, un septiembre de 1989, Amparo, directora en ese momento de Besana, me citó en su despacho para decirme si me gustaría trabajar en dicha escuela, le pregunté primero cuánto cobraría. Después de explicarme el método de pago y las condiciones, le dije que no. Recuerdo vagamente la cantidad, pero creo que lo que me propuso fueron 80.000 pesetas (480 euros actuales), en régimen de becaria y, por supuesto, no oí nada sobre la Seguridad Social. Aunque hubiera sido el doble, mi respuesta habría sido la misma que di en aquel momento: «Lo siento, pero no cambio una interinidad como maestra por esto»...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi cabeza y por mi corazón pasaron muchos sentimientos y emociones en ese momento. Recordaba cómo, por una parte, aún latía en mi corazón la emoción de un puesto de trabajo en el que empezaría a ganar mi primer sueldo en condiciones; esto es, con un seguro médico y mi alta en la Seguridad Social para empezar a cotizar. Pensaba, además, en los compañeros y compañeras nuevos, en los alumnos y alumnas, y en poner en práctica aquello para lo que había estudiado durante varios años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, también pasaron por mi mente la desazón que me producía haber estado mendigando alguna actividad más seria en Besana que la de participar en las actividades extraescolares para tener contentas a las alumnas, con el objetivo de que pertenecieran a la labor de San Rafael.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces, a lo largo de mi vida, he dado gracias a Dios por aquella decisión! Aunque, por otra parte, eso hizo que continuara en la institución. Probablemente, de haber trabajado en la obra corporativa mencionada, me habría salido antes del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué había hecho entonces, desde que pité en 1981 hasta ese preciso momento de 1989 que he mencionado antes?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues empecé limpiando el portal del piso donde vivía con mi familia. Al poco tiempo trabajé en la administración de Eresma (un centro del Opus Dei en el que había numerarias muy ilustres, como Hortensia Núñez, Mercedes Eguíbar, la doctora Lledías… y alguna más), donde pasé momentos muy duros protagonizados por una tal Aguirre, numeraria y administradora, la cual me hizo dudar de la autenticidad de la vocación a la santidad, ya que nunca había visto a una persona tan amargada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo, como se ha comentado muchas veces en escritos y en podcasts, que los años ochenta en el Opus fueron realmente duros debido a la estricta vigilancia para que nadie se saliera del espíritu plasmado en cientos de reglas, normas, preceptos, directrices y ordenanzas, capitaneadas por Álvaro del Portillo y secundadas por el resto de la institución de forma jerárquica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto fui cuidadora de niños con un horario que me permitía asistir a mis clases de la Escuela de Magisterio. Trabajé también ayudando a una supernumeraria en las tareas del hogar y participé en la limpieza de una casa en la que se estaban haciendo reformas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante muchos fines de semana atendí la portería de Somosierra y, varios veranos, trabajé en la administración de algunas casas de retiro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, desde 1987 hasta el verano de 1989 formé parte de la administración de la Delegación Este de Madrid (dlmef), trabajo que dejé para hacer unas pruebas físicas de acceso a un curso de Educación Física —que realicé ese mismo verano—, el cual me dio la puntuación suficiente para ingresar en una lista de interinos del Cuerpo de Maestros del MEC (Ministerio de Educación y Ciencia de aquel entonces).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como os podréis imaginar, la carrera la hice como pude y, en lugar de tres años, me llevó cinco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora me pregunto: ¿En qué momento me santificaba trabajando? ¿Cómo santificaba mi trabajo? ¿Y a quiénes santifiqué con mi trabajo? Pienso que lo que hice hasta ese momento fue sobrevivir y no salir del entorno físico de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A lo largo de mi carrera laboral como maestra, no sé si los años siguientes me santifiqué, si santifiqué a los demás con mi trabajo o si santifiqué el trabajo que hacía. Lo que sí puedo afirmar es que aprendí cómo los compañeros que tuve se esforzaban por hacer bien y con honradez su trabajo, de una manera libre, sin tener que rendir cuentas a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que llegar puntual junto con otros que también llegaban a la hora, era una acción humana que facilitaba la convivencia y el buen desarrollo de una jornada escolar, y no una virtud heroica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que había muchos profesores que daban mucho más por sus alumnos sin proponérselo, viendo personas y no números. Profesores que discriminaban por su capacidad intelectual, su situación económica, social o política.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sobre todo, aprendí mucho de la convivencia diaria. Aprendí que había personas a las que no les caía bien; que no era la niña bonita que había venido a iluminar el lugar, cual ángel lleno de virtudes. Aprendí a tener amigos y amigas de verdad y a disfrutar de su compañía, aceptando que esas personas no serían del Opus Dei, pero eran grandes personas que estuvieron ahí en momentos muy duros y especiales para mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y qué decir de los alumnos, que nunca me llamaron doña Dori, pero siempre me respetaron como yo los respeté, dándome cariño y compañía en momentos de mucha soledad. Aprendí que la calidad de mi trabajo mejoraba en la medida en que atendía las dificultades de aprendizaje y sus necesidades individuales. Aprendí a madurar, en definitiva, no solo humana y profesionalmente, sino incluso en mi fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hago aquí un inciso, ya que me vienen a la memoria algunas ofertas que tuve para trabajar en obras corporativas en las que no hubiera tenido alumnos problemáticos o con escasos recursos intelectuales, afectivos o sociales. Pero siempre las rechacé, ya que opinaba —y sigo opinando— que se trata de una educación segregada y poco natural. Opino, además, que la educación mixta prepara mejor para el mundo real… Pero es una opinión, muy contrastada, eso sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque es cierto que pasé muchos momentos felices y auténticos, también hubo otros de tensión en los que, después de jornadas laborales exigentes y de las propias exigencias de mi profesión, tenía que atender actividades en diferentes centros y cumplir las normas, especialmente la asistencia a misa, ya que en algunos pueblos donde trabajé no había.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asistir —qué palabra tan acertada, por cierto— a los medios de formación me supuso, durante un tiempo, coger un autobús a las siete de la mañana de un sábado y volver por la tarde. ¡Qué ganas de volver a mi rutina, a mi trabajo, a mis amigos, a mis alumnos, a mi familia y a las actividades culturales y sociales donde convivía con gente de todo tipo! Ahí era donde encontraba la verdadera paz, y no al revés, como me hacían ver en la institución, donde se me decía que la paz la daban el cumplimiento de las normas y los medios de formación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad que haga otro inciso, pero acabo de recordar un hecho que guarda mucha relación con lo que estoy hablando. Se convocó a docentes de toda España a una reunión que tuvo lugar en Madrid sobre educación, coordinada por Benigno Blanco. En ella participaron docentes tanto de la enseñanza pública como de la privada. Eso sí, en su mayoría éramos gente del Opus y allegados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No recuerdo muy bien la fecha, pero sé que gobernaba el Partido Popular —alrededor del año 2000— y que, al finalizar aquella reunión, se anunció que por la tarde había una manifestación convocada por ese partido. Aquello, sinceramente, me dio muy mala espina y, cuando terminó la reunión, mi compañera de viaje —otra agregada— y yo nos fuimos a comer y emprendimos el regreso a Mérida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La principal consigna de aquella reunión fue transmitir que las personas de la Obra que trabajaban en centros públicos fueran asimilando poco a poco el sistema aplicado en los centros de educación diferenciada, es decir, los del Opus, y lo llevaran a sus respectivos centros. El desconcierto y la incredulidad de las numerarias, los numerarios, las agregadas y los agregados que trabajábamos en la enseñanza pública y mixta fueron monumentales, por lo que, a continuación, redactamos una carta de desacuerdo que firmamos todos. Nunca volvió a repetirse nada igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esto tengo que añadir la insistencia de las personas que trabajaban en obras corporativas y personales contándonos, año tras año, las excelencias de las mismas en las diferentes convivencias o cursos anuales, como si solo sucedieran cosas maravillosas en esos centros de la Obra. En muy pocas ocasiones interveníamos quienes trabajábamos en la enseñanza pública, donde también ocurrían cosas muy interesantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonadme esta pequeña —o gran— rabieta sobre «los colegios», pero todos conocemos cuál era su principal objetivo: reclutar gente, aunque en ellos trabajaran personas buenísimas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Son innumerables las anécdotas vividas a lo largo de mis 34 años de trabajo como docente en diez colegios públicos de diferentes pueblos y ciudades. Necesitaría muchas páginas para escribirlas. Anécdotas en las que se mezclaban lo humano y lo divino… Estoy segura de que Dios estuvo más tiempo allí, y yo con Él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre con el ánimo de ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Recuperando mi fe===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿De quién me fío ahora? ¿En qué se basaba mi fe?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me resulta muy difícil completar este tercer y último aspecto de la serie sobre por qué duré 44 años en el Opus, porque me voy a referir a la parte más íntima y valiosa de mi vida: los principios y fundamentos en los que se apoyaban mi lucha por hacer el bien, el sentido de mi entrega total y, en definitiva, el sentido de mi vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mis creencias han sufrido un proceso desde que empezaron a ser un aspecto fundamental en mi vida. Después se incrementaron con mi supuesta vocación en el Opus Dei; con el paso de los años sufrieron un estancamiento y, en los últimos años de mi pertenencia a la institución, entraron en declive. Ahora me encuentro recomponiendo las piezas, desechando aquello que a lo largo de los años ha demostrado ser un fraude y seleccionando todo aquello que tiene verdadero sentido…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los primeros pasos conscientes en la fe se produjeron en los segundos cinco años de mi vida, durante mi estancia como migrante en Canadá. Allí mis padres nos matricularon en un colegio católico inglés, aunque vivíamos en una zona francófona. Íbamos a misa los domingos y allí hice mi primera comunión y mi confirmación, bastante consciente de lo que hacía, ya que, además de la formación que recibía en el colegio —de la cual apenas conservo algunos recuerdos—, mis padres, especialmente mi padre, nos comentaban de vez en cuando pasajes del Evangelio. Por eso, Dios y Jesús eran personajes que formaban parte de nuestra familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando volvimos a España, ya con diez años, mi experiencia de fe sufrió una transformación, pues pasó a basarse fundamentalmente en la participación, mediante ritos, en determinados actos litúrgicos: misas, procesiones, normas eclesiásticas, penitencias que imité de mi abuela y de mi tía… Dentro de esta etapa de mi vida, que abarcó de los 10 a los 15 años, tuvo lugar el encuentro con un profesor que obsequiaba a los alumnos con mejores notas y buen comportamiento con una visita a un museo, precedida de la misa dominical, una vez al mes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una siguiente etapa, que abarca de los 15 a los 20 años, se caracteriza por la rebeldía y el compromiso. En ella se produjeron dos acontecimientos importantes en mi vida: por una parte, empecé a salir de manera formal con aquel profesor que algunos domingos nos llevaba a un museo y a misa; por otra, tuve mi primer encuentro con el Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella relación formal llevaba implícito tomarse en serio algunas prácticas, como ir a misa los domingos, vivir la Semana Santa y confesarnos los primeros viernes de mes. Fue precisamente uno de esos primeros viernes cuando coincidí con un sacerdote del Opus, quien me indicó que podía recibir una formación más intensa en un centro de dicha institución que estaba justo enfrente. Omito aquí todo el proceso hasta que fui a aquel centro, así como mis primeras impresiones, pues ya lo narré en un escrito anterior (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, me voy a centrar en cómo mi fe incorporó nuevas prácticas, ya que empecé a acudir con cierta regularidad a los «medios de formación». Estos consistían básicamente en un «círculo» y en una serie de normas de piedad, entre las que destacaban un rato de oración —con un tiempo estipulado— y el examen de conciencia, ambas diariamente, además de ir a misa cuando pudiera, algo que ya hacía antes de conocer el Opus. Así que, a partir de ese momento, mi fe pasó de ser algo que formaba parte de mi vida y a lo que acudía de forma natural a convertirse en algo que tenía que fortalecer, incrementar y nutrir permanentemente. Dios estaba muy pendiente de lo que hacía, por lo que mi exigencia constante era una forma de responder a tanta generosidad divina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta nueva forma de vivir mi fe, que compatibilicé con mi relación de noviazgo de los 16 a los 20 años, terminó llevándome a eliminar a aquella persona de mi vida, ya que ambas cosas, según la espiritualidad de la institución y la exigencia de complacer a Dios, no eran compatibles. Alguien pensó que podría tener vocación de supernumeraria, pero tanto el confesor como las personas con las que hablaba sabían muy bien de mi lucha por vivir la castidad, así que la propuesta para que me planteara la vocación al Opus Dei como agregada no tardó en llegar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquel planteamiento lo hablé con Dios, como hacía habitualmente en mi oración —sin tiempo estipulado—, y descubrí un mar sin orillas, pensando en la cantidad de gente a la que podía ayudar. Con todo aquello reuní el valor suficiente para decirle a aquel hombre que había una persona que ocupaba mi corazón: Jesús. Él me había elegido y yo me sentía agradecida y en la obligación de corresponder; no podía hacerle esperar. El resto de la historia ya la expliqué en otro de mis escritos (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 20 a los 40 años podríamos hablar de la época del incremento, en la que poco a poco iba incorporando cada vez más exigencias a mi incipiente vocación de entrega, que, lógicamente, tenía que ser cada vez más completa, más total, más sacrificada. Aquellos años 80 y 90 estaban marcados por el «más y mejor», así que todos los acontecimientos que tuvieron lugar durante esos 20 años estuvieron enmarcados en ese «más y mejor». Mi fe se alimentó de un espíritu guerrero, positivista y triunfalista, por lo menos durante los primeros diez años de dicho periodo. Era la hermana, la hija, la tía, la compañera, la colega, la amiga… que iba a llevar a todas las personas al cielo. Era la que mejor trabajaba en los diferentes colegios, la que tenía la doctrina más clara, ya que contaba con una formación teológica, filosófica y ascética que consideraba inigualable con respecto a la de otras instituciones de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero un fatídico día de julio de 1992 tuve un accidente de coche con un fatal desenlace que rasgó de arriba abajo mi fe triunfalista. Me vi vulnerable, capaz de cometer errores muy graves y de dañar a otras personas. Fui consciente en ese momento de que no tenía derecho a juzgar a nadie y mucho menos a creerme intachable… Me vi muy tachable. A partir de entonces fui más agradecida ante cualquier detalle que una persona tuviera conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo que destacar con especial cariño las muestras de apoyo de determinadas personas de la institución. Entre ellas, las de un sacerdote de Mérida, ya fallecido, D. Guillermo Soto, quien me escuchó atentamente y, además de darme sabios consejos, se prestó a comunicarse con la familia del fallecido. También las de la directora del centro donde estaba en aquel momento, que no dejó de atender mis necesidades. Sin embargo, aquello se mantuvo en silencio para siempre. No sé por qué, ya que a mí me daba paz hablar de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En septiembre de aquel año se me asignó el cargo de celadora, nombramiento que entendí como un voto de confianza, dada mi condición de persona endeudada con la humanidad. Sin embargo, aquello acentuó aún más mi dependencia de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese giro de mi fe se reflejó especialmente en mi actitud en el trabajo y con respecto a mi familia. Con todos intenté ser más comprensiva, agradecida y admirativa. Vi mi labor más como un servicio, reconocí que recibía más de lo que daba y mi fe empezó a tener un sentido más profundo, menos dogmático.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 40 años hasta mi salida viví una etapa bastante convulsa, marcada por enfermedades, incomprensiones, tensión, decepciones…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa etapa de los cuarenta años empezaron a aparecer pretendientes: compañeros de trabajo, amigos de amigas mías… Personas a las que esquivaba, rechazaba, con las que me mostraba antipática o poco atrayente… En definitiva, ejercitaba toda una táctica de defensa y alejamiento. Pero ¿qué pasaba en mi corazón? Claro que estaba Jesús, pero también es cierto que, a partir de esa edad, resultar atractiva para un hombre es muy importante… No somos ángeles. Perdonad que no me extienda más en este punto, ya que daría para un capítulo entero. Solo puedo decir que fue muy duro y que no basta con un programa de penitencia, oración y gracia sacramental, estudio, deporte, fraternidad y apostolado. Concluyo este párrafo con una frase que leí hace poco: «¿Para qué necesita Jesús tantas esposas?». Me hizo mucha gracia y también me hizo pensar mucho. Espero no ofender a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cumplimiento de las normas se me hacía cada vez más tedioso por incomprensible. Llegó un momento en el que me alegraba cuando, por razones familiares, laborales o de enfermedad, no podía acudir a algún medio de formación. Claro que quería hablar con Dios y hacer una oración sincera, comparar mi vida con la de Jesús y luchar por ser mejor. En mi oración veía tantas cosas que mejorar y hacer que comenzase el día con mucha ilusión y fuerza. Pero, a medida que avanzaba el día, la ilusión se iba ahogando para dar paso al cumplimiento de lo establecido: las normas, atender la actividad, una reunión apostólica para hacer listas y listas de gente para la próxima actividad… ¿Y todo eso era lo que garantizaba la santidad? Pues yo no quería ser santa, porque en el empeño dejaba pasar muchas oportunidades de hacer el bien a mi alrededor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empezaron a cobrar más sentido para mí los actos humanos desinteresados para ayudar a otras personas que los actos piadosos: aquel bombero que perdió la vida por rescatar a su compañero, quien lucha por los derechos humanos de otros, contra la corrupción o el abuso de poder… y miles de casos más. En mi familia también había personas que necesitaban mi ayuda. Por eso, esa pretendida «gran labor» o «gran catequesis» de la que se jactaba la institución perdió para mí todo sentido, ya que se reducía a atender un club infantil o juvenil, dar clases en colegios de élite, atender grupos de supernumerarias o cooperadoras, dar charlas y círculos, estar en los centros… Aislarse del mundo, en definitiva, permanecer en una burbuja de confort ideológico… ¡Qué contradicción!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escasez de vocaciones jóvenes en los centros y delegaciones produjo cambios considerables, como la atención prioritaria a las personas mayores de la institución. La falta de previsión y de desarrollo de aficiones, debido a la dedicación exclusiva a «las labores» de la institución, hizo que muchas personas, al jubilarse, no supieran qué hacer con su tiempo. El deterioro mental y psicológico empezó a darse con bastante frecuencia y, en algunos casos, terminó en una muerte lenta y solitaria. Todo esto, claro está, acompañado de un ir y venir de trámites y gestiones para que los testamentos, herencias y bienes materiales estuviesen legalmente custodiados por la Obra. Esto supuso una gran prueba de fuego para mi fe en Dios, porque en el Opus Dei ya la había perdido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lo referente a los «medios de formación», a pesar de las sugerencias de actualización, siguieron manteniendo la misma estructura y las mismas anécdotas, y la gente no acudía a ellos de forma habitual. En cuanto a los sacerdotes que atendían los centros, era patente la monotonía. Confesaban repitiendo la misma penitencia para todas las del centro y, en muchas ocasiones, había que recordarles quién eras para que no te confundiesen con otra persona. Incluso, a veces, oía cómo pasaban páginas durante la confesión, lo que me hacía pensar que estaban leyendo algo mientras tanto o anotando algo en alguna libreta. Todo ello, en definitiva, me generaba mucha desconfianza. Preferí espaciar más mis confesiones o cambiar de sacerdote; de esa forma conservé la fe en esa práctica penitencial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardaron en llegar las migrañas y los problemas gástricos durante las convivencias, especialmente en aquellas en las que participaba alguien de la delegación o de la asesoría, porque estaba saturada de tanta exigencia, doctrina, charlas y reuniones. En ellas aprovechaba para dar mi opinión sobre cómo podían arreglarse las cosas o sobre aquello que no funcionaba, y eso me suponía un gran desgaste de energía. Todo para nada, porque al final nunca cambiaba nada en lo fundamental.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que mi fe buscó otro norte: no la iglesia particular que para mí representaba el Opus con sus particularidades, sino la Iglesia y, en especial, la Iglesia de Francisco… Hubo un rayo de esperanza y el impulso suficiente para dejar el Opus. Pero Francisco falleció y, desde entonces, la Iglesia tampoco es para mí un lugar o un concepto seguro… Cada día compruebo cómo sus dogmas, la infalibilidad y determinadas creencias llenas de contradicciones son cada vez más cuestionados e investigados, y cómo salen a la luz descubrimientos que ponen en tela de juicio afirmaciones no solo de la fe católica, sino incluso del cristianismo en general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quiero ir cerrando ya este texto porque lo expuesto en el párrafo anterior daría para muchos folios y suscitaría muchas opiniones diferentes, y ya me estoy alargando demasiado. La razón de este escrito era plasmar cómo ha evolucionado mi fe. Ahora se centra básicamente en leer y profundizar en todo lo que se está investigando acerca de las religiones y, en particular, de la cristiana. Sigo teniendo a Jesús como referente y, de momento, voy a misa los domingos. Todo el material directa o indirectamente relacionado con la institución ha ido a la basura. Ya no tengo migrañas y, a pesar de todo, sigo creyendo, pero en menos cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante mí se abre un nuevo camino o, mejor dicho, muchos senderos por descubrir y recorrer, para lo cual cuento con personas que me darán posada y cobijo —amistad sincera— y con las que compartiré todo lo que soy y tengo. Cierro con esto Anatomía de una vocación, que bien puede representar la historia de mi fe y de cómo el Opus pudo acabar con ella. Como siempre, agradezco vuestra comprensión y apoyo y, desde luego, me alegraría haber contribuido a dar un poco de paz y confianza a alguien por ahí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29985 Original]&lt;br /&gt;
[[Category:Agregad@s]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7732</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
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		<updated>2026-08-24T09:12:34Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* Con ojos nuevos */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Un paso adelante ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 del fallecimiento de Guillermina]. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “&#039;&#039;Motu Proprio&#039;&#039;”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: &#039;&#039;“el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”&#039;&#039;… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «&#039;&#039;Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas&#039;&#039;»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «&#039;&#039;La dele te invita a comer&#039;&#039;».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Con los cambios de personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, &#039;&#039;&#039;las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España)&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con [https://www.youtube.com/channel/UC8g405kKRolCqGEkfuTum3Q Ágora], coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En [https://www.youtube.com/@agoraquanticabcn2310 Ágora Cuántica], con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en [https://www.youtube.com/watch?v=z7SmdB3JwY0&amp;amp;list=PLsjq0skMHH-k37BPK1I0R__6Obd8UE2LZ Auténticas vidas]: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie [https://www.hbomax.com/gt/es/shows/el-minuto-heroico-yo-tambien-deje-el-opus-dei/a80eba1f-b600-47fc-8e62-c440f75ba26f El minuto heroico] tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
* Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad), -no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
* ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
* Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
* La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
* Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
* Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
* Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
* Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
* Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas … -Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por alguna razón-.&lt;br /&gt;
* Lo importante es la vocación, no de qué pites. –Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
* La historia necesita perspectiva…. – Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
* Tener en cuenta el sentido sobrenatural… - Y el humano también-.&lt;br /&gt;
* Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales marcamos distancias… - Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
* Incidir en que somos laicos… - No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
* El apostolado se hace por contagio… - Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia, inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
* La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día… - Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
* Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión, pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la Obra se podía perder. – ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
* Nuevo Papa, nuevas ilusiones… Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior. – Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
* El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes… - Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
* El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
* Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su voluntad, pues que se vayan. – Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-. –Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
* Una persona se puede ir si se “va de la olla” - También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-. – Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta corriente más.&lt;br /&gt;
* Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o cooperador. – Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
* Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la Iglesia. – Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
* Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté impregnado en el ambiente. – Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
* Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen ambiente.&lt;br /&gt;
* Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir solos, daba pena.  Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos. -Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “[[Normas y Costumbres]]”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «&#039;&#039;Ninguna religión está por encima de la humanidad&#039;&#039;». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 20 años y quería mejorar este mundo, aprender a amar haciendo el bien a todas las personas a mi alrededor. Cuando conocí el Opus Dei a través de personas que se hicieron amigas mías —tres en concreto—, me pareció que era algo que se adecuaba muy bien a esa idea de santidad en medio del mundo, dando un sentido y una misión a mi vida...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de estas amigas me escribía cartas, otra me invitaba todas las semanas a ir el sábado a la meditación, a confesarme y, por supuesto, a participar en la tertulia, y con una tercera tuve un par de encuentros. También, de vez en cuando, me recordaban que podía ir a una convivencia, a un curso de retiro o hacer una visita de pobres. En los tres años que estuve yendo por aquel centro solo participé en la meditación y, en ocasiones, me confesaba, pero desde luego no fui a ninguna convivencia ni curso de retiro: no podía costeármelo. Sí me atraía, sin embargo, eso de la visita a los pobres, porque todavía no se había presentado ese gran momento de ayudar a alguien. Tuvieron que pasar unos cuantos meses y algunos acontecimientos para que aquella visita se llevara a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía amigas, entre las cuales estaba mi propia hermana, una criatura de 14 años que estaba entusiasmada con todo lo que le contaba acerca de las catequesis que daba, lo encantadoras y amables que eran aquellas chicas del Centro. Ambas compartíamos sueños e ilusiones, tareas y secretos… (pero eso es otro cantar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardamos mi hermana y yo en pedir la admisión: mi hermana primero y luego yo, curiosamente; eso sí, no sin antes hacer la visita de pobres prometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La visita de pobres&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegamos al lugar, por supuesto nada que ver con lo que me había imaginado: era una residencia de ancianos. Me quedé bastante paradita, pues no sabía qué podía hacer en realidad, así que intervino mi amiga “machaca”, que me dijo que hablara con algunas de las señoras que estaban allí y les mostrara una estampa del entonces beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Me acerqué a la única señora que estaba pendiente, la cual me dijo que le fuera muy fiel al cura de la foto. Desde entonces, esa fue la leyenda que me asignaron y que “mi amiga” se encargó de propagar: que mi vocación se debía a aquella visita de pobres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vosotros os creéis que la historia fue así? ¿Y mi hermana? ¿Qué pasó con ella? Efectivamente, no fue así, y lo de mi hermana lo contaré en un segundo relato, si ella lo considera oportuno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un pequeño detalle del que no se habla en la historia que construyeron sobre mi vocación, y es que olvidaron que yo tenía novio, y fue precisamente él quien hizo que conociera el Opus Dei. Habría mucho que contar aquí, pero vamos a centrarnos, para no alargarnos demasiado, en el momento en que tomo contacto con la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La verdadera historia&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ambos decidimos —mi novio y yo—, por circunstancias que no alteran este relato, confesarnos los primeros viernes de mes, según una costumbre relacionada con el Sagrado Corazón de Jesús. Una de las pocas iglesias a las que acudimos para esta práctica fue la basílica de San Miguel (no sabía que estaba encomendada a la Prelatura). A mí me atendió un sacerdote y a mi novio, otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación con el sacerdote fue amena y la verdad es que me sentí escuchada. Me aconsejó que, en lugar de confesarme una vez al mes, lo hiciera cada semana y que podría ir a un centro que estaba enfrente, que probablemente me gustaría, ya que le di muestras de mis sanas inquietudes. Así que, después de comentárselo a mi novio, me presenté en el centro esa misma tarde. Llamé a la puerta con muchísima expectación y la persona que abrió me recibió con una gran sonrisa; me preguntó mi nombre y quién me habló de ese centro, a lo que contesté con mucha confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un club juvenil; por lo tanto, había mucha gente joven que desaparecía a los pocos segundos dentro de alguna de las múltiples salitas que había allí. De repente se hizo un silencio que facilitó que pudiéramos hablar durante un rato. Al finalizar y despedirse, aquella chica me insistió en que ella era mi amiga —cosa que me llamó la atención—. Añadió, además, que probablemente tendría que ir a otro centro, pues ese me venía un poco lejos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De aquel centro pasé a otro que me venía mejor, donde me asignaron una nueva amiga que no dejó de invitarme puntualmente cada semana a las actividades organizadas para gente joven los sábados. Yo iba un sábado sí y otro no, y hay que reconocer que en aquellas casas se estaba muy bien: en invierno se estaba calentita, gozando de una calefacción que en mi casa no tenía. Había un ambiente agradable, de gente a la que le parecía maravilloso todo lo que les decía; me sentía escuchada, comprendida y empecé a pensar que era especial. Aquellas reuniones consistían en una meditación, seguida de una bendición y luego una tertulia, durante la cual la gente iba pasando a confesarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca me quedé a la tertulia, ya que aprovechaba a veces para confesarme y enseguida me iba, porque mi novio me esperaba para compartir la tarde juntos, que muchas veces consistía en tomarnos una cerveza en un pub mientras compartíamos caricias y vivencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como decía antes, aquel novio tuvo mucho que ver en la historia real.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía claro que quisiera casarme, pero ya “mi amiga” me había planificado el futuro: pensaba que yo tenía vocación al Opus Dei como supernumeraria, ya que tenía novio. De nuevo, esta encantadora mujer que, a pesar de los esfuerzos por tenerme al día de las actividades y, aparentemente, preocuparse de mi vida, en el fondo no me conocía de verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi parte, tenía grandes deseos de hacer algo por la humanidad, hacer el bien; mi trato con Jesús aumentaba día a día y, desde luego, no estaba en mi mente la idea del matrimonio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi hermana “pitó” antes que yo. Esto en un principio se explicó como un hecho totalmente providencial, pero haciendo un análisis más profundo puede que lo providencial sea la reflexión que se puede hacer ahora de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fueron dando una serie de circunstancias y factores que desembocaron en que mi hermana pidiera la admisión como agregada del Opus Dei. El primero de estos factores se debió al entusiasmo inocente y generoso de formar parte de algo que le llevaría a hacer el bien a su alrededor con gente igualmente entusiasta, divertida, buena y joven...  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda circunstancia se debió a que yo al final no podía ir a la famosa convivencia de Semana Santa en Torreciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera circunstancia fue que me encontré dinero tirado cerca de un charco –un billete de 1000 pesetas- y en ese momento pensé que donde mejor podía emplearlo sería para facilitar que mi hermana fuese a dicha convivencia -el resto lo pusieron algunas personas del centro-, ya que tenía una ilusión muy grande por ir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuarta circunstancia fue que mis padres le dieron permiso ya que mis amigas fueron a hablar con ellos -con mi apoyo- afirmando que también iban muchas chicas jóvenes prometiendo por tanto que cuidarían de ella y que no tendrían que preocuparse por el dinero – cosa que tranquilizó a mis padres-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí todo más o menos normal, ¿verdad? ¿Qué joven no va a excursiones, viajes y demás actividades? Pero se da la especial circunstancia de que mi hermana en ese momento tenía 14 años y medio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando mi hermana (a quien llamaremos H) volvió de Torreciudad, con la misma ilusión con la que se fue, pensé que algo en ella había cambiado y, la verdad, tanto entusiasmo me molestó. Le habían aconsejado que, como yo aún no era de la Obra, no dijera nada. Imaginaos la angustia vital de la pobre, teniendo que lidiar con una serie de “normas” que ya tenía que practicar, estando en una casa en la que lo relacionado con la fe y la religión se cuestionaba constantemente y que encima no podía desahogarse con su hermana con la siempre compartía todo. Perdóname H.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardé mucho en comunicarle que me estaba planteando pedir la admisión en la Obra como agregada. A partir de aquel momento cambiaron algunas cosas porque, aunque en nuestra familia seguíamos teniendo dificultades para explicar nuestras actividades y compromisos, ya podíamos compartir muchas cosas entre nosotras y apoyarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aparecíamos las dos juntas por el centro era como una fiesta, todo eran sonrisas y risas, miradas ilusionadas. Todo lo contrario a lo que vivíamos en mi casa. Al poco tiempo (año y medio) me enviaron a otro centro y nos separaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
H estuvo muy poquito tiempo en la Obra y cuando se fue lo pasé francamente mal. Por una parte, mi familia empezó a reprocharme un montón de cosas y por otra en el “opus” algunas personas me decían que hablara con mi hermana y otras que no lo hiciera. Por mi parte nunca la reproché nada y siempre mantuve con ella una amistad que ha ido creciendo con los años. Ahora, lógicamente pienso que H fue muy inteligente y admiro el coraje que demostró en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí lo que cuento de mi hermana porque es ella quien mejor puede contar su propia historia cuando sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, necesitaba resaltar su figura y protagonismo dentro de mi propia historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de aquel momento corrían dos historias sobre cómo conocí la Obra y cuál fue la razón por la que pedí la admisión, una de dichas historias ya la comenté anteriormente – lo de la visita de pobres- y la segunda historia fue que yo había pitado porque mi hermana lo había hecho antes, así conseguían que tanto mi hermana como yo nos sintiéramos especiales…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que me hizo mucha ilusión compartir con mi hermana una doble hermandad y sobre todo valoro positivamente lo que eso nos unió, pero las razones de “entregarme” fueron otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación de una persona debe ser personal y después de un tiempo discernimiento por lo que todos esos aspectos externos como el entusiasmo desmedido de la gente a tu alrededor o la referencia constante a que todo lo que te ha pasado en la vida te conduce hasta ese momento en el que conoces el opus o que te recuerden constantemente que cuando Dios se fija en alguien ya no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa disponibilidad total hacia lo que Dios podía querer de mí y de acompañar a Jesús en su “campaña” de verdadera caridad y amistad, concretado en el servicio a los que están a mi lado en cada momento que viese aquella relación con M como un obstáculo. Probablemente no me habría casado con él o hubiera tenido otras relaciones de no haber estado en la institución, quién sabe, no me lamento de ello, ni nadie me hará sentir ni fracasada, ni mutilada, ni infecunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, a aquella persona, esté donde esté, le agradeceré siempre el cariño y el respeto con que me trató, así como el hecho de facilitarme recuperar el camino de nuevo después de unos años de vacío espiritual, ya que en mi infancia nuestros padres nos habían preocupado de nuestra fe además de otras cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, M era el novio que me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
M era mi profe de ciencias naturales y mates en 6º, 7º y 8º de EGB en un colegio público de Madrid. Era muy querido por el alumnado por su forma original y divertida de dirigirse a los alumnos. Tenía la costumbre de que un domingo al mes quedaba con un grupo de alumnos de 8º –con mejores notas y comportamiento- (entre los cuales me encontraba) para ir a misa y después a un museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo visto él se había fijado en mí, pero esperó a que yo manifestase algo de interés hacia su persona para comunicarme lo que pensaba e iniciar una relación. Ese momento llegó, pero con muchos reparos ya que me llevaba 14 años y yo tenía 14. No empezamos a salir hasta que no habló con mis padres y yo había cumplido ya los 15. El destino hizo que estuviésemos separados durante un año después de aquello y a la vuelta fue cuando sucede lo que cuento cuando nos confesamos en la basílica de San Miguel y visito por primera vez un centro del Opus Dei, yo ya con 16 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el año que M y yo estuvimos cada uno en una punta de España, yo estaba interna en una universidad laboral en Almería e iba a misa todos los domingos, sin que nadie tuviera que decirme nada. Cada día crecía el interés por lo referente a la fe y a la religión y sobre todo por hacer algo útil en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que la formalización de las relaciones fue paralela a mi formación como “chica de San Rafael” lo que duró 4 años, y a lo largo de ese tiempo hubo algunos intentos de dejar aquella relación –no por el Opus Dei-, porque no veía claro mi futuro con aquel buen hombre. Eso sí, era de los que pensaba que la mujer debía ir casta al matrimonio, con lo cual se salvaron muchas situaciones comprometidas que luego le tendría que contar al cura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando al final pensé que tenía claro cuál era mi destino-en principio –y le comuniqué mi decisión de dejarlo-, lógicamente reaccionó bastante mal. Le di todo tipo de explicaciones acerca de que Jesús me había elegido y de él (Jesús) era de quien me había enamorado, pero no se lo creyó. Hasta ese momento él respetaba mucho a la institución y partir de ese día empezó a desconfiar y a insultar a las agregadas y numerarias del centro tachándolas de solteronas. Durante unos meses M estuvo en contacto con algunos sacerdotes de la basílica de San Miguel para pedir explicaciones… Le dijeron que había un periodo de seis meses de “reflexión” para que una vocación reciente conozca un poco más a qué se comprometía, por lo que volvió a hablar conmigo al cabo de dicho periodo, pero se quedó hablando con mi hermana, porque yo no lo recibí (se me había insistido tanto lo de “poner la mano en el arado y no mirar atrás”) y nunca más he sabido de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que haya expresado bien lo que pretendía, esto es, la idea de que todas las piezas que componen mi vida no se han unido para formar parte del Opus Dei, sino que de todas las piezas de mi vida, una de ellas fue haber conocido la Obra. Los diferentes relatos que me fueron asignando sobre mi vinculación a la Obra obedecían a una táctica habitual de hacer que la persona se sintiese importante, especial, elegida y superior a los que no habían tenido la suerte de pertenecer al “Opus”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Dios quiere de mí otra cosa, que es lo que me va revelando cada día, a través de lecturas, de personas, de situaciones, de reflexiones. También que no deje de mirar atrás para poner cada pieza en su sitio y, sobre todo, para escribir y compartir lo que a otros le pueda ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Entre medias, velos y faldas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que ya os he compartido mi proceso de salida y el de entrada al opus, pensaba que podía amenizar un poco con una serie de sucesos relacionados con diferentes temas que tengo archivados y que quieren salir a la luz por alguna razón. Perdonad el tono desdramatizado e incluso cómico en algunos momentos. Me ayuda mucho ver así dichos sucesos y seguro que comprenderéis por qué.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este primer episodio de esta serie relato algunas de las anécdotas más significativas relacionadas con la indumentaria y los complementos de las agregadas y numerarias...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un 22 de junio de 1981 fui a escribir la carta al Padre, entonces monseñor Álvaro del Portillo, para pedir la admisión en la institución. Me tomé muy en serio que en el Opus no se llevaban pantalones, así que aparecí con mi faldita y ya no volví a usarlos hasta 1988, fecha en la que hice un curso de educación física, gracias al cual empecé a formar parte del cuerpo de profesores como interina al año siguiente. A partir de entonces empecé a usar chándal y otras prendas cómodas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo era normal mientras trabajé en tierras manchegas, pero cuando llegué a tierras extremeñas, en los años noventa, una de mis queridas hermanas agregadas me dijo que no le gustaba que llevara pantalones y que le quitaba la devoción cuando estaba en misa. Mi respeto por esa persona me hizo no decirle lo que pensaba y me limité a pedirle que me respetara y respetara lo que no era “de espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, no hace mucho tiempo —dos años, quizás—, una supernumeraria me comentó que le encantaba mi estilo “hippie” y personal, y que por favor no cambiase nunca. Últimamente se agradecía un poco de originalidad y personalidad en la forma de vestir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro suceso relacionado con las faldas era el que se producía cada vez que en las convivencias teníamos que ir de excursión. Estoy hablando de los años 80. ¿Os imagináis a un grupo de mujeres triscando por los montes, sujetándose la falda por delante y por detrás cada vez que el viento soplaba fuerte o había que sentarse en algún sitio incómodo? Ni que decir tiene lo violento que resultaba saltar o levantarse después de una caída aparatosa… Menudo espectáculo. ¡Por favor! Coco Chanel ya había inventado el pantalón a principios del siglo XX, y creo que era una mujer muy elegante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a los veintitantos años que teníamos todas, no parábamos de reír. La verdad es que las escenas anteriores se parecían mucho a las de una serie de monjas en el patio de su convento, sujetándose los hábitos para poder hacer deporte…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé cómo fue, pero llegó el buen día en que dejó de ser obligatorio llevar falda, o, si se prefiere, el día en que dejó de estar prohibido llevar pantalones. La verdad es que me pregunté en aquel momento cuál fue la razón, y recuerdo que me explicaron que se llamaba más la atención, y lo nuestro era no llamar la atención… Bueno, yo ya llevaba una vida normal: era profesora de educación física. Eso sí, al principio me llevaba mi ropa para cambiarme…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos relacionados con las medias no pueden ser menos cómicos. El uso de medias, según uno o varios criterios de la institución, se debía a que era una forma de mostrar respeto a Jesús sacramentado y al sacerdote. Cuando íbamos a las convivencias, si se te había olvidado meter en la maleta un par de medias (pantys), no tenías más remedio que hacer la acostumbrada visita a la lencería del pueblo, donde ya nos conocían como las residentes de la “casa del Opus”, y, lógicamente, todo el pueblo sabía que las del Opus tenían que usar medias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobre de ti si se te olvidaba bajar a la meditación, a misa o a la clase con el sacerdote sin medias y zapato cerrado… Así que, hasta la hora de deporte —alrededor de las doce—, y en pleno verano, permanecíamos embutidas. Si ese día era sábado y había bendición, había que repetir de nuevo todo el protocolo de media + zapato + falda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el anterior suceso resultaba descontextualizado con respecto a las alturas del siglo en el que vivíamos, ¿cómo calificamos la siguiente anécdota relacionada con las medias…?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estando en una convivencia, se anunció que íbamos a ir nada más y nada menos que a Diego de León a visitar la tumba de los “abuelos”… Aquello ya era ocasión de fomentar una algarabía, más por la oportunidad de salir fuera del encierro que por el cariño que podíamos tener a los abuelos, cuya historia está tan tergiversada y manipulada por tantos y tantas escritores oficiales del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos colocamos nuestras mejores galas y allí que llegamos al misterioso Diego de León. De repente me doy cuenta de que se me había olvidado ponerme las medias… ¡¡HORROR!! Lo comenté inocentemente y la directora me indicó que así no podía bajar a la cripta de los abuelos, y me quedé sola arriba, en el vestíbulo, mientras las demás bajaron a rezar o qué sé yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé en qué momento se decidió que el respeto al Señor no tenía que ver con llevar medias y que a los sacerdotes no les pasaba nada por ver los pies descalzos de las agregadas, numerarias y supernumerarias en las convivencias. No hubo ninguna explicación al respecto. No la pedí, pero respiré profundamente y me pareció lo más natural y coherente del mundo, según lo que se predicaba de lo que debería ser un laico o laica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo del tema de los velos no se queda atrás, aunque, menos mal, eso duró menos tiempo; creo que lo estuve usando unos tres o cuatro años. Ponerse los velos para entrar en el oratorio a hacer la oración, una meditación o asistir a misa era todo un dilema. Casi nadie tenía arte para ponérselos bien. Para quienes no lo habéis conocido, era todo un espectáculo ajustarse aquellos tules tiesos en la cabeza, que saltaban como si estuviesen vivos si no los sujetabas bien. Yo nunca llevé uno de esos velos: descubrí que mi madre tenía una mantilla negra muy bonita y la sustraje de su armario de forma clandestina. Cuando terminó aquella pesadilla, devolví la mantilla al cajón de mi madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para rematar con el vestuario, llega el turno del bañador con faldita, de estilo vintage, que no se lo habría puesto mi abuela y mucho menos mi madre. La mejor expresión de cómo era esa prenda me la dio mi hermano pequeño cuando me vio una vez, en verano, al coincidir con él: «¿Qué es eso que llevas puesto? ¿Una faja?». Se comprende entonces que las agregadas que solíamos coincidir con nuestras familias o amigas en alguna piscina o playa evitáramos por todos los medios quedar o, simplemente, tener que dar una explicación de tipo místico que no convencía a nadie y que solo se aceptaba por el cariño que nos podían tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta última anécdota con respecto al bañador sucedió en torno al año 1988, mientras realizaba el curso de educación física que he mencionado anteriormente. Supuso, además, el fin del uso de esta prenda para mí, ya que se siguió llevando durante un tiempo, más en unas provincias que en otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el citado curso llegó el momento de la natación y, en ese momento, me pregunté: «Yo con este bañador no me voy a presentar», ya que pensé que iba a llamar mucho más la atención que si iba con un bañador normal. Así que, con la buena intención de hacer las cosas bien, fui al centro y hablé de mi situación. Como no hubo respuesta, me fui a El Corte Inglés y me compré un bañador normal, con el que pude recibir mis clases de natación como el resto de mis compañeros, sin llamar la atención y con total normalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que el bañador siempre me ha resultado más cómodo y práctico que el bikini, ya que me facilita nadar con más libertad, además de evitar situaciones incómodas, como me sucedió en una ocasión en la que tuve que rescatar la parte superior del bikini entre las olas…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, viendo la variedad de prendas de baño que en los últimos años llevaban mis ex hermanas agregadas en las convivencias, creo que, en mi caso, no necesité el bañador casto para vivir mejor el pudor y la modestia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Agregadas y pobreza==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el mundo de la agregada del Opus Dei es un mundo desconocido.&lt;br /&gt;
Siempre que se ha preguntado qué es una agregada/o, se han dado respuestas&lt;br /&gt;
que van desde lo más variopinto hasta las pocas definiciones que encontramos&lt;br /&gt;
en las instrucciones y documentos oficiales del Opus Dei. Tampoco yo voy a dar&lt;br /&gt;
una definición, porque, sinceramente, no sabría hacerlo; solo intentaré mostrar&lt;br /&gt;
cómo viví mi supuesta vocación a través de los múltiples aspectos que se&lt;br /&gt;
suponen esenciales para vivir una vocación cristiana comprometida en medio del&lt;br /&gt;
mundo, y que cada uno saque sus propias conclusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para esta aventura en la que me he embarcado, y en la que me avalan 44 años&lt;br /&gt;
(desde junio de 1981 a junio de 2025) de experiencia en el Opus Dei, voy a ir&lt;br /&gt;
desarrollando cómo viví lo que se debería haber vivido según la praxis de la&lt;br /&gt;
Prelatura en diferentes materias. Para ello, voy a seguir la tónica empleada en&lt;br /&gt;
mi anterior escrito: contar sucesos, desdramatizándolos en la medida de lo&lt;br /&gt;
posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empiezo esta nueva serie de escritos con un aspecto clave: la pobreza, pues ha&lt;br /&gt;
sido muy relevante a la hora de ir desdibujando la inocente idea que tenía sobre&lt;br /&gt;
la santidad en medio del mundo según el “espíritu del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Cómo resolví mi inseguridad económica y laboral===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada más escribir la carta de admisión a la pre-prelatura (pité en 1981), me&lt;br /&gt;
recordaron que, lógicamente, un discípulo de Cristo que quiera imitar a su&lt;br /&gt;
Maestro tiene que ser pobre, y a continuación me explicaron cómo tenía que ser&lt;br /&gt;
pobre una persona en la institución; en concreto, que no podía ser deficitaria, ni&lt;br /&gt;
cargar a la Obra, y que había que colaborar con sus apostolados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me afectó mucho aquello ni lo vi raro, ya que yo ya vivía la&lt;br /&gt;
pobreza. Mis padres no podían costearme unos estudios, así que empecé a&lt;br /&gt;
trabajar para pagarme primero los viajes y después la carrera de Magisterio.&lt;br /&gt;
Fuimos a colegios públicos y cambiamos de ciudad para seguir yendo a institutos&lt;br /&gt;
públicos de enseñanza secundaria. Cuando terminé COU, tuve que buscar&lt;br /&gt;
trabajos ocasionales, como limpiar las escaleras de nuestro portal, y, cuando fui&lt;br /&gt;
de la institución, empecé a trabajar cuidando niños y limpiando casas. Trabajé&lt;br /&gt;
en diferentes administraciones, en distintos centros y casas de retiro y&lt;br /&gt;
convivencias, tanto en invierno como en verano, y finalmente en la portería del&lt;br /&gt;
Colegio Mayor Somosierra para pagarme la carrera de Magisterio durante el&lt;br /&gt;
tiempo que duró.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando terminé la carrera de Magisterio, que me duró cinco años, y antes de&lt;br /&gt;
prepararme oposiciones, hice un curso de educación física, pero costaba 50.000&lt;br /&gt;
ptas., y se lo tuve que pedir a mi padre —por sugerencia de la secretaria del&lt;br /&gt;
centro por donde iba—, quien me lo prestó con bastante dificultad. En algún&lt;br /&gt;
momento contaré las peripecias que tuve que pasar en aquel curso por ser del&lt;br /&gt;
Opus. Gracias a ese curso obtuve un contrato como profesora interina en la&lt;br /&gt;
especialidad de educación física en la enseñanza pública, con lo cual ya pude&lt;br /&gt;
devolverle a mi padre el dinero que me prestó, aunque no me lo aceptó.&lt;br /&gt;
Tengo que decir que fue uno de los días más felices de mi vida. Aquel trabajo era&lt;br /&gt;
lo que yo quería: maestra de primaria en un colegio público. Tuve mi primera&lt;br /&gt;
cuenta corriente, amistades nuevas y un panorama amplio que se me abría de&lt;br /&gt;
par en par. Pensaba, además, que iba a tener más oportunidades de vivir un&lt;br /&gt;
cristianismo comprometido y auténtico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que dije adiós al trabajo en las administraciones —le dedicaré también otro&lt;br /&gt;
capitulillo—. Adiós también a otras posibilidades que la institución tenía&lt;br /&gt;
preparadas para mí. Y, a partir de aquella fecha —septiembre de 1989—,&lt;br /&gt;
empezó una verdadera aventura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De la cartilla de ahorros a la tarjeta de crédito===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los centros de agregadas hay un llamado consejo local, compuesto por tres&lt;br /&gt;
personas: la directora, la subdirectora y la secretaria. La secretaria se encarga&lt;br /&gt;
de todos los aspectos materiales del centro y de las personas “incardinadas” en&lt;br /&gt;
dicho centro. Una de sus misiones es “hacer caja”, que consiste en recoger el&lt;br /&gt;
dinero que se le daba íntegro, procedente de cualquier ingreso que tenías, y, al&lt;br /&gt;
mismo tiempo, asignarte una cantidad según tus necesidades. También se&lt;br /&gt;
entregaba la cartilla de ahorros, que ella retenía durante un tiempo y luego te&lt;br /&gt;
devolvía para que pudieras realizar los movimientos económicos necesarios.&lt;br /&gt;
Normalmente dejabas en el banco un dinero para todos los pagos que&lt;br /&gt;
necesitabas hacer y algo para alguna compra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El escenario era de lo más curioso y, hasta cierto punto, divertido: consistía en&lt;br /&gt;
perseguir a la secretaria hasta que, amablemente, se instalaba en su despacho&lt;br /&gt;
y esperar luego una cola para realizar las operaciones correspondientes, que&lt;br /&gt;
básicamente consistían en ingresar una cantidad y justificar el dinero que&lt;br /&gt;
dejabas en el banco. En ese momento se aprovechaba para compartir sucesos&lt;br /&gt;
en un ambiente distendido. Aunque, la verdad, para las personas que venían al&lt;br /&gt;
centro y que no eran del Opus resultaba bastante extraño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un día a la secretaria se le olvidó traer mi cartilla de ahorros (el consejo local&lt;br /&gt;
vivía en otro centro) y necesitaba hacer una compra (no recuerdo el qué), así&lt;br /&gt;
que, con mucha vergüenza, se lo pedí a una de las agregadas de Mérida, que&lt;br /&gt;
lógicamente me lo prestó, y se lo devolví en la primera oportunidad que tuve.&lt;br /&gt;
Este suceso ocurrió en torno a los años 2005-2006 y, cuando la secretaria, a la&lt;br /&gt;
semana siguiente, trajo la cartilla, no volví a dársela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo que en esas fechas medio mundo usaba ya la tarjeta de crédito o&lt;br /&gt;
débito, aunque no sé cuándo se empezó a utilizar en la institución; yo la empecé&lt;br /&gt;
a usar al año siguiente (2007). Con el tiempo, las esperas en la cola de caja&lt;br /&gt;
fueron disminuyendo, ya que algunas agregadas lo que hacíamos era calcular la&lt;br /&gt;
diferencia entre los gastos habituales, los previsibles, algún gasto extraordinario&lt;br /&gt;
y los ingresos. Lo escribíamos todo en un papel, de la forma más ordenada&lt;br /&gt;
posible, lo firmábamos y se lo entregábamos a la secretaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto empezó la modalidad de especificar los gastos mediante&lt;br /&gt;
plantillas, que empecé a utilizar desde que volví a Madrid (2023). Dichas&lt;br /&gt;
plantillas eran una adaptación a mis gastos e ingresos mensuales de un modelo&lt;br /&gt;
de hoja de presupuestos que nos daban todos los años para detallar los gastos&lt;br /&gt;
e ingresos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Hojas de presupuestos===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En dichas plantillas no aparece una casilla destinada a las donaciones que hacíamos, aunque sí&lt;br /&gt;
aparece una partida destinada a la ayuda familiar. Yo lo rellenaba a partir de la&lt;br /&gt;
diferencia que hacía entre los gastos e ingresos; destinaba una parte para&lt;br /&gt;
donaciones a las diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras estuve en la delegación de Sevilla y de forma habitual donaba a la&lt;br /&gt;
Fundación Altum, a la Fundación Prodeam, a Torreciudad, a Harambee, a&lt;br /&gt;
Saxum, a la Fundación CARF, y directamente a la Prelatura Della Santa Croce e&lt;br /&gt;
Opus Dei, – que no desgrava a Hacienda-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Madrid (a partir de 2023) y de forma habitual donaba a la Fundación Lagasca,&lt;br /&gt;
que no desgrava (página no encontrada) y a Prelatura de la Santa Cruz y Opus&lt;br /&gt;
Dei, delegación Madrid Oeste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todo ello guardo documentación que lo certifica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Ayuda familiar denegada===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como he comentado antes, después de hacer la diferencia entre mis ingresos y&lt;br /&gt;
gastos, seleccionaba una cantidad para unos familiares que tenían dificultades&lt;br /&gt;
económicas. Era una cantidad realmente pequeña, pero un buen día, alrededor&lt;br /&gt;
del año 2013, la directora que estaba en ese momento me comentó si me había&lt;br /&gt;
pensado bien la cantidad que destinaba a ayuda familiar y si lo había consultado;&lt;br /&gt;
yo le dije que sí. La segunda vez que me habló del tema fue para decirme que&lt;br /&gt;
esa cantidad tendría que reducirse, y la tercera vez que intervino fue para&lt;br /&gt;
decirme que en la delegación me habían denegado esa ayuda (el dinero venía&lt;br /&gt;
de lo que yo aportaba).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comprenderéis, me quedé paralizada y humillada (con cara de boba).&lt;br /&gt;
Después de reflexionar y, como siempre, actué en conciencia. Aumenté el dinero&lt;br /&gt;
dedicado a pensión y así pude destinar una cantidad a mi familia. A partir del año&lt;br /&gt;
2018 volví a incluir abiertamente el dinero que destinaba a ayuda familiar y ya no&lt;br /&gt;
se me cuestionó nada; si alguna vez alguien intentó hacerlo, le contesté con&lt;br /&gt;
bastante contundencia, dándole una explicación razonada, ya que, como se&lt;br /&gt;
puede comprobar, donaba bastante dinero a diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguiría contando algunas situaciones curiosas más relacionadas con la&lt;br /&gt;
pobreza que, pienso, pueden seguir ilustrando la peculiar pobreza que se exige&lt;br /&gt;
en la institución y cómo la viví.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De compras en parejas a las compras independientes===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una historia real. Quedaron dos agregadas para ir de compras: una de cuarenta&lt;br /&gt;
y tantos años, profesora de francés en un instituto público de secundaria (a la&lt;br /&gt;
que llamaremos J), y otra de casi setenta, celadora, con muchos años en el Opus&lt;br /&gt;
y, lógicamente, jubilada (a la que llamaremos E). La compra era una falda y un&lt;br /&gt;
pijama para la más joven. Sucedió que recorrieron todas las tiendas de Mérida&lt;br /&gt;
para encontrar una falda que fuera lo más económica posible, según los criterios&lt;br /&gt;
de E; sin embargo, para el pijama entraron en la primera lencería que conocía E,&lt;br /&gt;
donde compraron uno a un precio bastante alto. Esto desconcertó, lógicamente,&lt;br /&gt;
a J, quien dijo que se había comprado una birria de falda y un pijama maravilloso,&lt;br /&gt;
y que no volvería a ir de compras con esa persona…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Qué contradicción, ¿verdad? Lo que en un principio podría resultar divertido y&lt;br /&gt;
placentero se convertía, al final, en una auténtica agonía. Este caso hace&lt;br /&gt;
referencia al famoso “criterio” que se adquiría por el hecho de ser mayor, llevar&lt;br /&gt;
años en la Obra o tener algún cargo, pero, desde luego, eso no garantizaba&lt;br /&gt;
ponerse en el lugar de otra persona, atender a sus gustos y, sobre todo, tener&lt;br /&gt;
gusto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto curioso que hacía odioso ir de compras era quedar a una hora, un&lt;br /&gt;
día y en un lugar: esto suponía una discusión de media hora. Cuando ya tenías&lt;br /&gt;
todo resuelto, se añadía una tercera que, poniendo cara de agobio, preguntaba:&lt;br /&gt;
«¿podría ir con vosotras?». Y, mientras forzabas una sonrisa, le indicabas dónde&lt;br /&gt;
y cuándo habíamos quedado. En el mejor de los casos, la nueva candidata al&lt;br /&gt;
plan de compras respondía ¡genial! Respirabas profundamente… Pero, si no le&lt;br /&gt;
venía bien, te callabas un «pues, chica, qué le vamos a hacer…», pero se&lt;br /&gt;
intentaba hacer un acople que resultaba una pérdida de tiempo y de energía&lt;br /&gt;
porque, al final, quizá ninguna de las tres habíamos conseguido comprarnos ni&lt;br /&gt;
una blusa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra peculiaridad de las compras era esperar a usar la prenda que te habías&lt;br /&gt;
comprado para enseñársela a alguna del consejo local y, al mismo tiempo, a todo&lt;br /&gt;
el centro. Pobre de ti que alguna comentara: «pues a mí no me gusta», que era&lt;br /&gt;
lo habitual, en el centro al que pertenecía. Inmediatamente yo pensaba: «si no&lt;br /&gt;
te lo vas a poner tú». Pero si por alguna razón no enseñabas tus prendas a la&lt;br /&gt;
“comunidad” por falta de tiempo, te quedaba la sensación de haber hecho algo&lt;br /&gt;
ilegal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Dios gracias, todo esto evolucionó. En los últimos años, cada una compraba&lt;br /&gt;
cuando podía o quería y justificaba después esa compra y, si te apetecía, te ibas&lt;br /&gt;
con alguien que comprendiera tus gustos, porque se entiende que siempre viene&lt;br /&gt;
bien un consejo con gusto y desinteresado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, ¿cómo se va a poner en ejercicio la libertad, el desarrollo del propio&lt;br /&gt;
criterio o la forma personal de poner en práctica la pobreza, si siempre estás&lt;br /&gt;
pendiente del criterio de otros?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Regalos dependiendo de quien fuese el destinatario===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de Reyes era y es —pienso que sigue pasando lo mismo— un momento&lt;br /&gt;
que se preparaba de forma muy especial. La verdad es que, para las agregadas,&lt;br /&gt;
era una ocasión mágica y de mucha ilusión, en el que, además de esperar un&lt;br /&gt;
buen regalo —que no te podías permitir de forma personal—, ejercitábamos la&lt;br /&gt;
imaginación y la creatividad, porque durante muchos años, además de regalos,&lt;br /&gt;
también te caía una broma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cara B de todo eso era que había exigencia para unos regalos y para otros&lt;br /&gt;
no. A algunas personas se les regalaban objetos de calidad y a otras se intentaba&lt;br /&gt;
acertar en la medida de lo posible y sin hacer grandes esfuerzos. Lo sé porque&lt;br /&gt;
me tocó ser paje (persona “con criterio” y tiempo que se encargaba de comprar&lt;br /&gt;
los regalos) más de una vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegaba el día de Reyes, se hacía un poco —o bastante— de teatro por&lt;br /&gt;
parte de las personas que hacían cabeza, que incluso se disfrazaban de Sus&lt;br /&gt;
Majestades. Todo eran sonrisas y ojos expectantes… hasta que llegaba el&lt;br /&gt;
momento de abrir los regalos. Cada una se quedaba ensimismada en sus&lt;br /&gt;
obsequios, hasta que empezaba la inspección de los regalos de las demás,&lt;br /&gt;
especialmente para comparar…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años ya no se hacían bromas, aunque, para no perder la&lt;br /&gt;
costumbre, alguna generosa y creativa tomaba la iniciativa de preparar algún&lt;br /&gt;
montajillo a modo de broma colectiva. En algún caso, esa broma pasaba&lt;br /&gt;
totalmente desapercibida o incluso acababa en la basura junto con los&lt;br /&gt;
envoltorios de los regalos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento estelar de los regalos era —y es— cuando el Padre (el que fuera&lt;br /&gt;
en ese momento) venía —o viene— de visita a España y, muy especialmente, a&lt;br /&gt;
tu delegación, porque en ese caso se hacía una colecta entre las agregadas,&lt;br /&gt;
supernumerarias… todo para sorprender al Prelado con un obsequio especial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me di cuenta de lo absurdo de ese momento cuando, en la visita de Ocariz a&lt;br /&gt;
Sevilla, se decidió regalarle un libro que yo tenía sobre Mérida cristiana, con unas&lt;br /&gt;
ilustraciones buenísimas; ese era el regalo de las emeritenses. Ocariz,&lt;br /&gt;
lógicamente, no se quedó con el libro, pero, por insistencia de la directora del&lt;br /&gt;
centro, puso unas palabras a modo de dedicatoria. Sinceramente, mejor que no&lt;br /&gt;
hubiese puesto nada. Todo me pareció un absurdo peloteo, que de cariño tenía&lt;br /&gt;
muy poco. Al final, ese libro se quedó en el centro. Probablemente lo reclame.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar con el tema de los regalos, un pequeño apunte sobre el teatro y&lt;br /&gt;
las mentiras; sí, mentiras que teníamos que decir a nuestra familia cuando nos&lt;br /&gt;
regalaban algo que luego no nos veían puesto o usando. Regalos que nos&lt;br /&gt;
habían hecho con todo el cariño y pensando en nosotros. El corazón no se nos&lt;br /&gt;
apegaba al objeto regalado, sino al cariño que la otra persona había puesto al&lt;br /&gt;
acordarse de nosotros, al tiempo empleado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las casas de las agregadas. En la mía, mandé yo.===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tener tu propio piso es una sensación única, después de haber vivido en una&lt;br /&gt;
familia con nueve en casa (ocho + abueli), de vivir y trabajar en administraciones&lt;br /&gt;
y de compartir piso de alquiler con gente diversísima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 45 años cuando tuve mi casa en propiedad… No sigo porque sé que hay&lt;br /&gt;
mucha gente que no ha tenido ese privilegio y, además, el tema que quiero&lt;br /&gt;
destacar no es ese.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que se me ocurrió invitar a mi casa a las agregadas de mi centro.&lt;br /&gt;
Después de tomar un café y unos bollos, empezó la lista de cosas que tenía que&lt;br /&gt;
hacer: que si las cortinas así, que si un sofá de tal estilo… Vamos, que iban a&lt;br /&gt;
decorarlo todo en unos minutos, de la misma forma que el resto de los pisos de&lt;br /&gt;
agregadas: salita con mesita y butacas, salón con los cuadros de la canonización&lt;br /&gt;
y fotos de los distintos prelados… cortinas de flores… Total que, después de un&lt;br /&gt;
breve silencio, les di las gracias y les comenté que mi casa la decoraba yo. A los&lt;br /&gt;
diez minutos se fueron todas y yo respiré profundamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me enteré de que a la secretaria del centro (que fue aquella tarde a dar&lt;br /&gt;
su visto bueno para el “estilo opus”) no le había parecido bien mi actitud; incluso&lt;br /&gt;
le pareció de “mal espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Convivencias de celadoras===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me voy a referir a dos aspectos que suelen trabajarse especialmente: las&lt;br /&gt;
personas mayores en la Obra y las necesidades económicas. Los hechos que&lt;br /&gt;
comento a continuación pertenecen a tres convivencias realizadas en los años&lt;br /&gt;
2017, 2018 y 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a las personas mayores, se nos pidió que hiciéramos propuestas para&lt;br /&gt;
atenderlas mejor —que, dentro de nada, seríamos nosotras las que estábamos&lt;br /&gt;
allí—. Se expusieron todas las propuestas y se habló de lo que ya se estaba&lt;br /&gt;
haciendo por parte de la delegación, de los famosos pisos compartidos que&lt;br /&gt;
algunas personas ilustres habían donado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en ese momento, algo cambió cuando una agregada, con bastantes años&lt;br /&gt;
de experiencia y mucha dedicación, atendiendo a supernumerarias con su&lt;br /&gt;
cochecito por los pueblos y administrando casas de retiro, preguntó qué iba a&lt;br /&gt;
pasar con las agregadas mayores y su jubilación… Literalmente: «a ver si,&lt;br /&gt;
después de estar dando todo nuestro dinero a la Obra, nos íbamos a quedar con&lt;br /&gt;
una mano delante y otra detrás».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esta persona, con la que he coincidido muchas veces, le tengo un cariño&lt;br /&gt;
especial; era —y es— una persona saladísima. Ese día no bromeaba y a mí me&lt;br /&gt;
dolió verla triste y preocupada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una convivencia de supernumerarias (2024), de la que aún guardo el&lt;br /&gt;
programa y, por supuesto, los apuntes sobre las charlas que nos dieron, tuvimos,&lt;br /&gt;
como no podía faltar, la charla sobre los asuntos económicos, que presentaré de&lt;br /&gt;
forma esquemática para no cansar mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Destino de las aportaciones===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.Recursos: Fondos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Ingresos profesionales de numerarias y agregadas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Donativos de supernumerarias y cooperadoras&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2.Destinos &lt;br /&gt;
;Humanos: lo prioritario es la persona. Eso dicen.&lt;br /&gt;
;Centros: en su tiempo el esfuerzo estaba en abrir centros, casas y otras instituciones. Ahora es necesario mantener los centros que tenemos. Y también vender.&lt;br /&gt;
;Fundaciones: Fundación Valle y Fundación Indes&lt;br /&gt;
;Labores apostólicas: Carf, Fundación Fomento, Harambee, Laguna, Torreciudad, Saxum, Orvalle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Procedimiento:&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;1º Presupuesto: numerarias+ agregadas+ supernumerarias&lt;br /&gt;
2º Centros: Autosuficientes y los que necesitan ayuda porque hay personas que no tienen pensión.&lt;br /&gt;
3º Dirección del dinero: Directoras de los centros lo envían a la delegación (en&lt;br /&gt;
mi caso a la delegación de Madrid Oeste: dlmof), ésta lo envía a la asesoría&lt;br /&gt;
regional y de allí, a la asesoría central.&lt;br /&gt;
4º Gastos: Centros: 46,2 %. Prelatura: 36 %. Necesidades generales 13,2%.&lt;br /&gt;
Apeaderos: 2,3%. Casas de retiro: 2%. (Según las de la delegación, estos gastos&lt;br /&gt;
van directamente a la gente de “casa”).&lt;br /&gt;
5º Contribución: Numerarias y numerarias auxiliares: 38 %. Agregadas: 17 %.&lt;br /&gt;
Supernumerarias: 28 %. Cooperadoras: 4,4 %. Recursos extra: 12,6 % (esto no&lt;br /&gt;
sé qué es).&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El coche===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre me he preguntado quién vive realmente la pobreza: ¿aquellos que&lt;br /&gt;
disponen de una flota de coches mientras siguen afirmando que los coches no&lt;br /&gt;
son suyos, o aquellos que pasan por la situación normal de comprar un coche,&lt;br /&gt;
responsabilizarse de sus gastos, de sus reparaciones, de sus obligaciones&lt;br /&gt;
legales y, lógicamente, de dejarlo cuando se necesite sin juzgar quién te lo pide?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo muchas anécdotas relacionadas con el coche, pero contaré solo una por&lt;br /&gt;
su relación con lo que he comentado anteriormente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos remontamos al año 2000, en el que estuve en un centro de “adscritas”, junto&lt;br /&gt;
con tres agregadas más, para un experimento que consistía en mezclar la labor&lt;br /&gt;
de numerarias con agregadas, supongo que con el objeto de que las numerarias&lt;br /&gt;
jovencitas conocieran la vida de las agregadas por si les apetecía pasarse a ese&lt;br /&gt;
“bando”. Aunque, en el fondo, el experimento consistió en acercar a las&lt;br /&gt;
agregadas a la vida de las adscritas y colaborar en la labor de ese centro,&lt;br /&gt;
haciendo la vida más amable a las numerarias que lo tenían como encargo&lt;br /&gt;
principal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que me tocó irme de convivencia y tuve que dejar el coche y el móvil&lt;br /&gt;
por mandato expreso de la directora, ya que podían necesitarlo para llevar a las&lt;br /&gt;
encantadoras niñas a sus respectivas mini convivencias. Cuando volví de la&lt;br /&gt;
convi, lógicamente, pasé por el centro para recoger mis pertenencias e irme a mi&lt;br /&gt;
casa, ver a mis padres y trabajar al día siguiente. Tengo que aclarar, antes de&lt;br /&gt;
terminar la anécdota, que el centro del que hablo está en Badajoz; yo vivía en&lt;br /&gt;
Zafra, cerca de donde trabajaba, y mis padres vivían en Mérida… hagan sus&lt;br /&gt;
cálculos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues, como decía, cuando llegué a recoger el coche y el móvil, una numeraria&lt;br /&gt;
del centro me lo pidió para ir a un curso que tenía que hacer y, lógicamente, le&lt;br /&gt;
dije que no. La numeraria en cuestión se enfadó; supongo que se lo pediría a&lt;br /&gt;
otra víctima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegué a mi casa, comprobé que me faltaba un maletín con material&lt;br /&gt;
auxiliar, herramientas, etc. Lo comenté en el centro y me contestaron, con una&lt;br /&gt;
amplia sonrisa, que lo habían sacado para meter maletas y sacos de dormir y&lt;br /&gt;
que se lo dejaron en el pueblo. Y remataron diciendo: «¡Hay que ver estas&lt;br /&gt;
niñas!», seguido de una frase lapidaria sobre la generosidad y el&lt;br /&gt;
desprendimiento que yo debía tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Por qué duré 44 años en el Opus Dei ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este título es parte de una pregunta que muchas personas me han hecho y que a pesar de llevar 12 episodios de “Anatomía de una vocación”, me doy cuenta de que no he dicho nada de por qué duré tantos años, ya que me he centrado en explicar por qué me fui. Así que sin más preámbulos y después de reflexionar durante un tiempo, os diré cuáles fueron las tres razones que hicieron más larga mi permanencia en esta institución...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de ellas es la &#039;&#039;&#039;amistad&#039;&#039;&#039;, con la cual abro esta nueva serie. La segunda razón fue el &#039;&#039;&#039;ambiente&#039;&#039;&#039; donde se desarrollaban tanto mis relaciones sociales como mi trabajo y en tercer lugar el convencimiento de quería vivir un cristianismo a fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que al final de esta breve serie se entienda un poco mejor por qué duré tanto en el opus. Estoy casi segura de que coincidirá con muchos otros en la misma situación…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las amistades peligrosas===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas necesitamos la confidencia, esto es, compartir lo que sentimos, lo que pensamos, nuestras dudas, nuestros temores y sobre todos nuestros proyectos e ilusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el que más y el que menos ha buscado ocasiones para tener esos momentos de confidencia y amistad sincera con personas concretas, rompiendo los moldes y las reglas impuestas sobre la confidencia institucionalizada con el nombre de “charla fraterna” exigida en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esos momentos de paz y de autenticidad son los que se producen en las excursiones, tanto urbanas como en el campo, en la que te separabas con aquella persona que te entendía y se producía el clima perfecto para contar y escuchar las historias vividas en primera persona, sus historias y las tuyas, las historias que querías que otros comprendieran, tu verdadera historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las convivencias eran un momento importante para tener esos momentos de confidencia y estrechar lazos de amistad fuertes y profundos. No me refiero a las pandillitas que se formaban para hacer lo que no podíamos hacer con las “dires”, observándote ya que el encanto se rompía cuando se volvía a la &#039;&#039;casa de convivencias&#039;&#039; con el sentimiento de culpa intentando ser más opus que antes, viviendo una constante doble vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me refiero más bien a la conversación de tú a tú, ese momento mágico de los cuentos infantiles en el que se sale de un mundo rígido lleno de normas y criterios, monocolor, donde todo está previsto sin capacidad de decisión, a un mundo en el que puedes andar con zapatillas en la vida del otro y viceversa, en donde la otra persona no tiene un: &#039;&#039;pues tú lo que tienes que hacer es&#039;&#039;” o &#039;&#039;¿pues sabes lo que yo hago?&#039;&#039; o “&#039;&#039;pues una vez una directora/un sacerdote / nuestro padre… dijo/me dijo que…&#039;&#039;” Esos momentos en los que te sientes comprendido de verdad y empiezas a ver nuevos horizontes en tu vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que todos hemos tenido muchos de esos momentos a lo largo y ancho de nuestra pertenencia al Opus Dei, por eso voy a compartir algunos de esos momentos y al mismo tiempo agradecer a todas esas personas, que de una forma u otra hicieron que mi vida tuviera un significado especial y un camino más llevadero a pesar de lo incomprensible de muchas experiencias contradictorias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi primer recuerdo va para Cristina Abad, numeraria, que formó parte de la AOP &#039;&#039;[Apostolado de la Opinión Pública]&#039;&#039;, trabajó en Filasiete (una revista española especializada en crítica de cine y series de televisión) y autora del libro “La libertad de amar”. Coincidimos en una convivencia en “Los Álamos” en Julio de 2020 en la cual estuvo muy enferma -nunca entendí que tuviera que estar en aquella convivencia con lo enferma que estaba-. Hubo muchas idas y venidas al hospital durante aquellos 15 días y finalmente después de unas semanas supimos que todo aquello fue la consecuencia de un cáncer terminal. Falleció el 26 de septiembre de ese año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando nos vimos en aquella convivencia recordamos nuestro primer encuentro en 1994 en una de esas “promociones rurales” como las llamaban entonces, en un pueblecito de Badajoz. Cristina se quedó impactada de cómo resolví de forma tan natural una pelea que hubo entre dos equipos de futbol de chicos a los cuales les dije que se anulaba el partido si no se ponían de acuerdo. Me dijo que pensaba que me iban a pegar o insultar del enfado que tenían y se quedó admirada de que hubiese resuelto una situación sin tener que recurrir a la cadena de mandos (encargada-directora-sacerdote-delegación-vicario-…). A mí me enterneció que le admirara aquella situación, ya que me manifestó como para ella aquello era estar verdaderamente en medio del mundo. En los escasos encuentros que hemos tenido a lo largo de los años (26), conectábamos enseguida sin necesidad de preámbulos, ella me hablaba de sus proyectos y yo de los míos sin necesidad de justificar nada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas más experiencias como esa he tenido a lo largo de mi pertenencia al Opus Dei. Algunas se producían en las convivencias –que era donde únicamente coincidíamos personas diferentes- en las que empezábamos a hablar de nuestras familias, de las dificultades que teníamos para que nos entendieran, y después de cómo entenderlos mejor… De compartir problemas que se ocultaban en una tertulia por ser impropio de personas entregadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esas conversaciones salían temas sobre la responsabilidad de ayudar acompañando, también económicamente a nuestra familia. De comprender mejor las situaciones “irregulares” (llamadas así en ámbitos doctrinalmente ortodoxos o tradicionalistas) de parejas divorciadas, separadas, homosexualidad, tendencias políticas de izquierdas, no en general sino como situaciones que se daban con naturalidad en nuestras familias y que no teníamos que sentir ninguna vergüenza, sino una gran tolerancia y respeto, la misma que ellos nos demostraban a nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento que destaco son las conversaciones en coche o en viajes largos donde había que rezar rosario tras rosario para no “perder el tiempo”, hasta que nos dimos cuenta del tiempo que perdíamos por no conocer a la persona que estaba a nuestro lado. Y así muchas cambiamos los rosarios por conversaciones profundas, positivas y constructivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando acompañar a una enferma no era una “visita” que consistía generalmente en una hora santa o en un mini retiro en el que en muchas ocasiones se torturaba al enfermo a mantenerse despierto, para seguir rezando el rosario, las preces, el ángelus o una comunión espiritual en lugar de una ocasión para compartir y aminorar sus angustias y molestias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una charla fraterna no era una ocasión para recibir información o realizar un mero trámite de obligado cumplimiento sino una ocasión para que la personas pudiesen llorar libres y libremente decir lo que pensaban porque confiaban que no se le iba a traicionar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una persona te removía, no por su santidad fría e inalcanzable hecha a base de vivir a rajatabla todo el espíritu como en “los primero tiempos”, sino porque veías cariño y afectos sinceros, cuando cada uno hablaba de sus logros y de sus fracasos sin miedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todas aquellas conversaciones surgieron temas que me ayudaron en mi vida a apreciarla más, a querer más a las personas que tenía cerca y a no admirar a las personas de la Obra por el hecho de estar en un rango superior. A querer y tratar más a mi familia y no a juzgarla constantemente, a aprender más de mis amigos y compañeros que seguro que en muchas ocasiones me han dado más de lo que yo les aportaba. A tener cuidado con el dinero y a pensar en mi futuro, a apreciar a otros movimientos de la iglesia. Aprendí que la verdadera caridad humana no está solo en cumplir con unos compromisos sociales y tener pequeños detalles previsibles de servicio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando me empezaste a importar como persona y no como miembro de una institución, cuando me di cuenta de que los números y estadísticas no tenían nada que ver con los verdaderos problemas de las personas. Que había personas con las mismas inquietudes y que no eran libres para actuar como querían y yo sí. Cuando en definitiva me di cuenta de que lo más importante del Opus Dei eran las personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias Encarnita por ayudarme a encontrar piso, a Mari Frías por hacer felices a un grupo de estudiantes locas en aquel apeadero donde pasábamos horas… A Pepita por pedirme ayuda para acompañarte a hacer aquella entrega tan generosa a la Sociedad Sacerdotal de la SC y escucharme siempre con tanto cariño, a Carmen por confiarme aquel dolor que te producía enfrentarte a toda tu familia por las irregularidades en tu herencia. A aquel sacerdote que me aconsejó decir NO con más frecuencia porque el psiquiátrico de la Clínica de Navarra estaba lleno de personas que no habían sabido decir que no y a muchas otras personas que me confiaron muchos de sus sinceros sentimientos, al mismo tiempo que se acordaban de los míos y me dieron muy sabios consejos y que no digo sus nombres porque aún están campando por algún lugar del mundo haciendo mucho bien, seguro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No podemos negar lo que vivimos y de que nuestros mejores momentos se los ha llevado la felicidad de los demás y eso es bueno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Eso que hacíamos a escondidas no era realmente lo que se debería haber hecho abiertamente, con toda normalidad, con toda confianza? ¿Amistades peligrosas?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mas bien; ¡Benditas amistades! ¡GRACIAS!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Del trabajo no remunerado al remunerado===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando, un septiembre de 1989, Amparo, directora en ese momento de Besana, me citó en su despacho para decirme si me gustaría trabajar en dicha escuela, le pregunté primero cuánto cobraría. Después de explicarme el método de pago y las condiciones, le dije que no. Recuerdo vagamente la cantidad, pero creo que lo que me propuso fueron 80.000 pesetas (480 euros actuales), en régimen de becaria y, por supuesto, no oí nada sobre la Seguridad Social. Aunque hubiera sido el doble, mi respuesta habría sido la misma que di en aquel momento: «Lo siento, pero no cambio una interinidad como maestra por esto»...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi cabeza y por mi corazón pasaron muchos sentimientos y emociones en ese momento. Recordaba cómo, por una parte, aún latía en mi corazón la emoción de un puesto de trabajo en el que empezaría a ganar mi primer sueldo en condiciones; esto es, con un seguro médico y mi alta en la Seguridad Social para empezar a cotizar. Pensaba, además, en los compañeros y compañeras nuevos, en los alumnos y alumnas, y en poner en práctica aquello para lo que había estudiado durante varios años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, también pasaron por mi mente la desazón que me producía haber estado mendigando alguna actividad más seria en Besana que la de participar en las actividades extraescolares para tener contentas a las alumnas, con el objetivo de que pertenecieran a la labor de San Rafael.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces, a lo largo de mi vida, he dado gracias a Dios por aquella decisión! Aunque, por otra parte, eso hizo que continuara en la institución. Probablemente, de haber trabajado en la obra corporativa mencionada, me habría salido antes del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué había hecho entonces, desde que pité en 1981 hasta ese preciso momento de 1989 que he mencionado antes?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues empecé limpiando el portal del piso donde vivía con mi familia. Al poco tiempo trabajé en la administración de Eresma (un centro del Opus Dei en el que había numerarias muy ilustres, como Hortensia Núñez, Mercedes Eguíbar, la doctora Lledías… y alguna más), donde pasé momentos muy duros protagonizados por una tal Aguirre, numeraria y administradora, la cual me hizo dudar de la autenticidad de la vocación a la santidad, ya que nunca había visto a una persona tan amargada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo, como se ha comentado muchas veces en escritos y en podcasts, que los años ochenta en el Opus fueron realmente duros debido a la estricta vigilancia para que nadie se saliera del espíritu plasmado en cientos de reglas, normas, preceptos, directrices y ordenanzas, capitaneadas por Álvaro del Portillo y secundadas por el resto de la institución de forma jerárquica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto fui cuidadora de niños con un horario que me permitía asistir a mis clases de la Escuela de Magisterio. Trabajé también ayudando a una supernumeraria en las tareas del hogar y participé en la limpieza de una casa en la que se estaban haciendo reformas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante muchos fines de semana atendí la portería de Somosierra y, varios veranos, trabajé en la administración de algunas casas de retiro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, desde 1987 hasta el verano de 1989 formé parte de la administración de la Delegación Este de Madrid (dlmef), trabajo que dejé para hacer unas pruebas físicas de acceso a un curso de Educación Física —que realicé ese mismo verano—, el cual me dio la puntuación suficiente para ingresar en una lista de interinos del Cuerpo de Maestros del MEC (Ministerio de Educación y Ciencia de aquel entonces).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como os podréis imaginar, la carrera la hice como pude y, en lugar de tres años, me llevó cinco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora me pregunto: ¿En qué momento me santificaba trabajando? ¿Cómo santificaba mi trabajo? ¿Y a quiénes santifiqué con mi trabajo? Pienso que lo que hice hasta ese momento fue sobrevivir y no salir del entorno físico de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A lo largo de mi carrera laboral como maestra, no sé si los años siguientes me santifiqué, si santifiqué a los demás con mi trabajo o si santifiqué el trabajo que hacía. Lo que sí puedo afirmar es que aprendí cómo los compañeros que tuve se esforzaban por hacer bien y con honradez su trabajo, de una manera libre, sin tener que rendir cuentas a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que llegar puntual junto con otros que también llegaban a la hora, era una acción humana que facilitaba la convivencia y el buen desarrollo de una jornada escolar, y no una virtud heroica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que había muchos profesores que daban mucho más por sus alumnos sin proponérselo, viendo personas y no números. Profesores que discriminaban por su capacidad intelectual, su situación económica, social o política.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sobre todo, aprendí mucho de la convivencia diaria. Aprendí que había personas a las que no les caía bien; que no era la niña bonita que había venido a iluminar el lugar, cual ángel lleno de virtudes. Aprendí a tener amigos y amigas de verdad y a disfrutar de su compañía, aceptando que esas personas no serían del Opus Dei, pero eran grandes personas que estuvieron ahí en momentos muy duros y especiales para mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y qué decir de los alumnos, que nunca me llamaron doña Dori, pero siempre me respetaron como yo los respeté, dándome cariño y compañía en momentos de mucha soledad. Aprendí que la calidad de mi trabajo mejoraba en la medida en que atendía las dificultades de aprendizaje y sus necesidades individuales. Aprendí a madurar, en definitiva, no solo humana y profesionalmente, sino incluso en mi fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hago aquí un inciso, ya que me vienen a la memoria algunas ofertas que tuve para trabajar en obras corporativas en las que no hubiera tenido alumnos problemáticos o con escasos recursos intelectuales, afectivos o sociales. Pero siempre las rechacé, ya que opinaba —y sigo opinando— que se trata de una educación segregada y poco natural. Opino, además, que la educación mixta prepara mejor para el mundo real… Pero es una opinión, muy contrastada, eso sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque es cierto que pasé muchos momentos felices y auténticos, también hubo otros de tensión en los que, después de jornadas laborales exigentes y de las propias exigencias de mi profesión, tenía que atender actividades en diferentes centros y cumplir las normas, especialmente la asistencia a misa, ya que en algunos pueblos donde trabajé no había.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asistir —qué palabra tan acertada, por cierto— a los medios de formación me supuso, durante un tiempo, coger un autobús a las siete de la mañana de un sábado y volver por la tarde. ¡Qué ganas de volver a mi rutina, a mi trabajo, a mis amigos, a mis alumnos, a mi familia y a las actividades culturales y sociales donde convivía con gente de todo tipo! Ahí era donde encontraba la verdadera paz, y no al revés, como me hacían ver en la institución, donde se me decía que la paz la daban el cumplimiento de las normas y los medios de formación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad que haga otro inciso, pero acabo de recordar un hecho que guarda mucha relación con lo que estoy hablando. Se convocó a docentes de toda España a una reunión que tuvo lugar en Madrid sobre educación, coordinada por Benigno Blanco. En ella participaron docentes tanto de la enseñanza pública como de la privada. Eso sí, en su mayoría éramos gente del Opus y allegados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No recuerdo muy bien la fecha, pero sé que gobernaba el Partido Popular —alrededor del año 2000— y que, al finalizar aquella reunión, se anunció que por la tarde había una manifestación convocada por ese partido. Aquello, sinceramente, me dio muy mala espina y, cuando terminó la reunión, mi compañera de viaje —otra agregada— y yo nos fuimos a comer y emprendimos el regreso a Mérida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La principal consigna de aquella reunión fue transmitir que las personas de la Obra que trabajaban en centros públicos fueran asimilando poco a poco el sistema aplicado en los centros de educación diferenciada, es decir, los del Opus, y lo llevaran a sus respectivos centros. El desconcierto y la incredulidad de las numerarias, los numerarios, las agregadas y los agregados que trabajábamos en la enseñanza pública y mixta fueron monumentales, por lo que, a continuación, redactamos una carta de desacuerdo que firmamos todos. Nunca volvió a repetirse nada igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esto tengo que añadir la insistencia de las personas que trabajaban en obras corporativas y personales contándonos, año tras año, las excelencias de las mismas en las diferentes convivencias o cursos anuales, como si solo sucedieran cosas maravillosas en esos centros de la Obra. En muy pocas ocasiones interveníamos quienes trabajábamos en la enseñanza pública, donde también ocurrían cosas muy interesantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonadme esta pequeña —o gran— rabieta sobre «los colegios», pero todos conocemos cuál era su principal objetivo: reclutar gente, aunque en ellos trabajaran personas buenísimas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Son innumerables las anécdotas vividas a lo largo de mis 34 años de trabajo como docente en diez colegios públicos de diferentes pueblos y ciudades. Necesitaría muchas páginas para escribirlas. Anécdotas en las que se mezclaban lo humano y lo divino… Estoy segura de que Dios estuvo más tiempo allí, y yo con Él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre con el ánimo de ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Recuperando mi fe===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿De quién me fío ahora? ¿En qué se basaba mi fe?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me resulta muy difícil completar este tercer y último aspecto de la serie sobre por qué duré 44 años en el Opus, porque me voy a referir a la parte más íntima y valiosa de mi vida: los principios y fundamentos en los que se apoyaban mi lucha por hacer el bien, el sentido de mi entrega total y, en definitiva, el sentido de mi vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mis creencias han sufrido un proceso desde que empezaron a ser un aspecto fundamental en mi vida. Después se incrementaron con mi supuesta vocación en el Opus Dei; con el paso de los años sufrieron un estancamiento y, en los últimos años de mi pertenencia a la institución, entraron en declive. Ahora me encuentro recomponiendo las piezas, desechando aquello que a lo largo de los años ha demostrado ser un fraude y seleccionando todo aquello que tiene verdadero sentido…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los primeros pasos conscientes en la fe se produjeron en los segundos cinco años de mi vida, durante mi estancia como migrante en Canadá. Allí mis padres nos matricularon en un colegio católico inglés, aunque vivíamos en una zona francófona. Íbamos a misa los domingos y allí hice mi primera comunión y mi confirmación, bastante consciente de lo que hacía, ya que, además de la formación que recibía en el colegio —de la cual apenas conservo algunos recuerdos—, mis padres, especialmente mi padre, nos comentaban de vez en cuando pasajes del Evangelio. Por eso, Dios y Jesús eran personajes que formaban parte de nuestra familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando volvimos a España, ya con diez años, mi experiencia de fe sufrió una transformación, pues pasó a basarse fundamentalmente en la participación, mediante ritos, en determinados actos litúrgicos: misas, procesiones, normas eclesiásticas, penitencias que imité de mi abuela y de mi tía… Dentro de esta etapa de mi vida, que abarcó de los 10 a los 15 años, tuvo lugar el encuentro con un profesor que obsequiaba a los alumnos con mejores notas y buen comportamiento con una visita a un museo, precedida de la misa dominical, una vez al mes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una siguiente etapa, que abarca de los 15 a los 20 años, se caracteriza por la rebeldía y el compromiso. En ella se produjeron dos acontecimientos importantes en mi vida: por una parte, empecé a salir de manera formal con aquel profesor que algunos domingos nos llevaba a un museo y a misa; por otra, tuve mi primer encuentro con el Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella relación formal llevaba implícito tomarse en serio algunas prácticas, como ir a misa los domingos, vivir la Semana Santa y confesarnos los primeros viernes de mes. Fue precisamente uno de esos primeros viernes cuando coincidí con un sacerdote del Opus, quien me indicó que podía recibir una formación más intensa en un centro de dicha institución que estaba justo enfrente. Omito aquí todo el proceso hasta que fui a aquel centro, así como mis primeras impresiones, pues ya lo narré en un escrito anterior (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, me voy a centrar en cómo mi fe incorporó nuevas prácticas, ya que empecé a acudir con cierta regularidad a los «medios de formación». Estos consistían básicamente en un «círculo» y en una serie de normas de piedad, entre las que destacaban un rato de oración —con un tiempo estipulado— y el examen de conciencia, ambas diariamente, además de ir a misa cuando pudiera, algo que ya hacía antes de conocer el Opus. Así que, a partir de ese momento, mi fe pasó de ser algo que formaba parte de mi vida y a lo que acudía de forma natural a convertirse en algo que tenía que fortalecer, incrementar y nutrir permanentemente. Dios estaba muy pendiente de lo que hacía, por lo que mi exigencia constante era una forma de responder a tanta generosidad divina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta nueva forma de vivir mi fe, que compatibilicé con mi relación de noviazgo de los 16 a los 20 años, terminó llevándome a eliminar a aquella persona de mi vida, ya que ambas cosas, según la espiritualidad de la institución y la exigencia de complacer a Dios, no eran compatibles. Alguien pensó que podría tener vocación de supernumeraria, pero tanto el confesor como las personas con las que hablaba sabían muy bien de mi lucha por vivir la castidad, así que la propuesta para que me planteara la vocación al Opus Dei como agregada no tardó en llegar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquel planteamiento lo hablé con Dios, como hacía habitualmente en mi oración —sin tiempo estipulado—, y descubrí un mar sin orillas, pensando en la cantidad de gente a la que podía ayudar. Con todo aquello reuní el valor suficiente para decirle a aquel hombre que había una persona que ocupaba mi corazón: Jesús. Él me había elegido y yo me sentía agradecida y en la obligación de corresponder; no podía hacerle esperar. El resto de la historia ya la expliqué en otro de mis escritos (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 20 a los 40 años podríamos hablar de la época del incremento, en la que poco a poco iba incorporando cada vez más exigencias a mi incipiente vocación de entrega, que, lógicamente, tenía que ser cada vez más completa, más total, más sacrificada. Aquellos años 80 y 90 estaban marcados por el «más y mejor», así que todos los acontecimientos que tuvieron lugar durante esos 20 años estuvieron enmarcados en ese «más y mejor». Mi fe se alimentó de un espíritu guerrero, positivista y triunfalista, por lo menos durante los primeros diez años de dicho periodo. Era la hermana, la hija, la tía, la compañera, la colega, la amiga… que iba a llevar a todas las personas al cielo. Era la que mejor trabajaba en los diferentes colegios, la que tenía la doctrina más clara, ya que contaba con una formación teológica, filosófica y ascética que consideraba inigualable con respecto a la de otras instituciones de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero un fatídico día de julio de 1992 tuve un accidente de coche con un fatal desenlace que rasgó de arriba abajo mi fe triunfalista. Me vi vulnerable, capaz de cometer errores muy graves y de dañar a otras personas. Fui consciente en ese momento de que no tenía derecho a juzgar a nadie y mucho menos a creerme intachable… Me vi muy tachable. A partir de entonces fui más agradecida ante cualquier detalle que una persona tuviera conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo que destacar con especial cariño las muestras de apoyo de determinadas personas de la institución. Entre ellas, las de un sacerdote de Mérida, ya fallecido, D. Guillermo Soto, quien me escuchó atentamente y, además de darme sabios consejos, se prestó a comunicarse con la familia del fallecido. También las de la directora del centro donde estaba en aquel momento, que no dejó de atender mis necesidades. Sin embargo, aquello se mantuvo en silencio para siempre. No sé por qué, ya que a mí me daba paz hablar de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En septiembre de aquel año se me asignó el cargo de celadora, nombramiento que entendí como un voto de confianza, dada mi condición de persona endeudada con la humanidad. Sin embargo, aquello acentuó aún más mi dependencia de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese giro de mi fe se reflejó especialmente en mi actitud en el trabajo y con respecto a mi familia. Con todos intenté ser más comprensiva, agradecida y admirativa. Vi mi labor más como un servicio, reconocí que recibía más de lo que daba y mi fe empezó a tener un sentido más profundo, menos dogmático.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 40 años hasta mi salida viví una etapa bastante convulsa, marcada por enfermedades, incomprensiones, tensión, decepciones…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa etapa de los cuarenta años empezaron a aparecer pretendientes: compañeros de trabajo, amigos de amigas mías… Personas a las que esquivaba, rechazaba, con las que me mostraba antipática o poco atrayente… En definitiva, ejercitaba toda una táctica de defensa y alejamiento. Pero ¿qué pasaba en mi corazón? Claro que estaba Jesús, pero también es cierto que, a partir de esa edad, resultar atractiva para un hombre es muy importante… No somos ángeles. Perdonad que no me extienda más en este punto, ya que daría para un capítulo entero. Solo puedo decir que fue muy duro y que no basta con un programa de penitencia, oración y gracia sacramental, estudio, deporte, fraternidad y apostolado. Concluyo este párrafo con una frase que leí hace poco: «¿Para qué necesita Jesús tantas esposas?». Me hizo mucha gracia y también me hizo pensar mucho. Espero no ofender a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cumplimiento de las normas se me hacía cada vez más tedioso por incomprensible. Llegó un momento en el que me alegraba cuando, por razones familiares, laborales o de enfermedad, no podía acudir a algún medio de formación. Claro que quería hablar con Dios y hacer una oración sincera, comparar mi vida con la de Jesús y luchar por ser mejor. En mi oración veía tantas cosas que mejorar y hacer que comenzase el día con mucha ilusión y fuerza. Pero, a medida que avanzaba el día, la ilusión se iba ahogando para dar paso al cumplimiento de lo establecido: las normas, atender la actividad, una reunión apostólica para hacer listas y listas de gente para la próxima actividad… ¿Y todo eso era lo que garantizaba la santidad? Pues yo no quería ser santa, porque en el empeño dejaba pasar muchas oportunidades de hacer el bien a mi alrededor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empezaron a cobrar más sentido para mí los actos humanos desinteresados para ayudar a otras personas que los actos piadosos: aquel bombero que perdió la vida por rescatar a su compañero, quien lucha por los derechos humanos de otros, contra la corrupción o el abuso de poder… y miles de casos más. En mi familia también había personas que necesitaban mi ayuda. Por eso, esa pretendida «gran labor» o «gran catequesis» de la que se jactaba la institución perdió para mí todo sentido, ya que se reducía a atender un club infantil o juvenil, dar clases en colegios de élite, atender grupos de supernumerarias o cooperadoras, dar charlas y círculos, estar en los centros… Aislarse del mundo, en definitiva, permanecer en una burbuja de confort ideológico… ¡Qué contradicción!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escasez de vocaciones jóvenes en los centros y delegaciones produjo cambios considerables, como la atención prioritaria a las personas mayores de la institución. La falta de previsión y de desarrollo de aficiones, debido a la dedicación exclusiva a «las labores» de la institución, hizo que muchas personas, al jubilarse, no supieran qué hacer con su tiempo. El deterioro mental y psicológico empezó a darse con bastante frecuencia y, en algunos casos, terminó en una muerte lenta y solitaria. Todo esto, claro está, acompañado de un ir y venir de trámites y gestiones para que los testamentos, herencias y bienes materiales estuviesen legalmente custodiados por la Obra. Esto supuso una gran prueba de fuego para mi fe en Dios, porque en el Opus Dei ya la había perdido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lo referente a los «medios de formación», a pesar de las sugerencias de actualización, siguieron manteniendo la misma estructura y las mismas anécdotas, y la gente no acudía a ellos de forma habitual. En cuanto a los sacerdotes que atendían los centros, era patente la monotonía. Confesaban repitiendo la misma penitencia para todas las del centro y, en muchas ocasiones, había que recordarles quién eras para que no te confundiesen con otra persona. Incluso, a veces, oía cómo pasaban páginas durante la confesión, lo que me hacía pensar que estaban leyendo algo mientras tanto o anotando algo en alguna libreta. Todo ello, en definitiva, me generaba mucha desconfianza. Preferí espaciar más mis confesiones o cambiar de sacerdote; de esa forma conservé la fe en esa práctica penitencial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardaron en llegar las migrañas y los problemas gástricos durante las convivencias, especialmente en aquellas en las que participaba alguien de la delegación o de la asesoría, porque estaba saturada de tanta exigencia, doctrina, charlas y reuniones. En ellas aprovechaba para dar mi opinión sobre cómo podían arreglarse las cosas o sobre aquello que no funcionaba, y eso me suponía un gran desgaste de energía. Todo para nada, porque al final nunca cambiaba nada en lo fundamental.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que mi fe buscó otro norte: no la iglesia particular que para mí representaba el Opus con sus particularidades, sino la Iglesia y, en especial, la Iglesia de Francisco… Hubo un rayo de esperanza y el impulso suficiente para dejar el Opus. Pero Francisco falleció y, desde entonces, la Iglesia tampoco es para mí un lugar o un concepto seguro… Cada día compruebo cómo sus dogmas, la infalibilidad y determinadas creencias llenas de contradicciones son cada vez más cuestionados e investigados, y cómo salen a la luz descubrimientos que ponen en tela de juicio afirmaciones no solo de la fe católica, sino incluso del cristianismo en general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quiero ir cerrando ya este texto porque lo expuesto en el párrafo anterior daría para muchos folios y suscitaría muchas opiniones diferentes, y ya me estoy alargando demasiado. La razón de este escrito era plasmar cómo ha evolucionado mi fe. Ahora se centra básicamente en leer y profundizar en todo lo que se está investigando acerca de las religiones y, en particular, de la cristiana. Sigo teniendo a Jesús como referente y, de momento, voy a misa los domingos. Todo el material directa o indirectamente relacionado con la institución ha ido a la basura. Ya no tengo migrañas y, a pesar de todo, sigo creyendo, pero en menos cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante mí se abre un nuevo camino o, mejor dicho, muchos senderos por descubrir y recorrer, para lo cual cuento con personas que me darán posada y cobijo —amistad sincera— y con las que compartiré todo lo que soy y tengo. Cierro con esto Anatomía de una vocación, que bien puede representar la historia de mi fe y de cómo el Opus pudo acabar con ella. Como siempre, agradezco vuestra comprensión y apoyo y, desde luego, me alegraría haber contribuido a dar un poco de paz y confianza a alguien por ahí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29985 Original]&lt;br /&gt;
[[Category:Agregad@s]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7731</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
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		<updated>2026-08-24T09:02:15Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* En busca de una explicación */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Un paso adelante ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 del fallecimiento de Guillermina]. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “&#039;&#039;Motu Proprio&#039;&#039;”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: &#039;&#039;“el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”&#039;&#039;… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «&#039;&#039;Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas&#039;&#039;»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «&#039;&#039;La dele te invita a comer&#039;&#039;».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Con los cambios de personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, &#039;&#039;&#039;las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España)&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con [https://www.youtube.com/channel/UC8g405kKRolCqGEkfuTum3Q Ágora], coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En [https://www.youtube.com/@agoraquanticabcn2310 Ágora Cuántica], con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en [https://www.youtube.com/watch?v=z7SmdB3JwY0&amp;amp;list=PLsjq0skMHH-k37BPK1I0R__6Obd8UE2LZ Auténticas vidas]: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie [https://www.hbomax.com/gt/es/shows/el-minuto-heroico-yo-tambien-deje-el-opus-dei/a80eba1f-b600-47fc-8e62-c440f75ba26f El minuto heroico] tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
* Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad), -no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
* ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
* Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
* La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
* Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
* Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
* Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
* Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
* Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas … -Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por alguna razón-.&lt;br /&gt;
* Lo importante es la vocación, no de qué pites. –Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
* La historia necesita perspectiva…. – Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
* Tener en cuenta el sentido sobrenatural… - Y el humano también-.&lt;br /&gt;
* Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales marcamos distancias… - Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
* Incidir en que somos laicos… - No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
* El apostolado se hace por contagio… - Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia, inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
* La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día… - Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
* Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión, pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la Obra se podía perder. – ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
* Nuevo Papa, nuevas ilusiones… Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior. – Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
* El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes… - Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
* El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
* Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su voluntad, pues que se vayan. – Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-. –Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
* Una persona se puede ir si se “va de la olla” - También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-. – Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta corriente más.&lt;br /&gt;
* Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o cooperador. – Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
* Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la Iglesia. – Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
* Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté impregnado en el ambiente. – Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
* Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen ambiente.&lt;br /&gt;
* Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir solos, daba pena.  Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos. -Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “Normas y costumbres”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «Ninguna religión está por encima de la humanidad». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 20 años y quería mejorar este mundo, aprender a amar haciendo el bien a todas las personas a mi alrededor. Cuando conocí el Opus Dei a través de personas que se hicieron amigas mías —tres en concreto—, me pareció que era algo que se adecuaba muy bien a esa idea de santidad en medio del mundo, dando un sentido y una misión a mi vida...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de estas amigas me escribía cartas, otra me invitaba todas las semanas a ir el sábado a la meditación, a confesarme y, por supuesto, a participar en la tertulia, y con una tercera tuve un par de encuentros. También, de vez en cuando, me recordaban que podía ir a una convivencia, a un curso de retiro o hacer una visita de pobres. En los tres años que estuve yendo por aquel centro solo participé en la meditación y, en ocasiones, me confesaba, pero desde luego no fui a ninguna convivencia ni curso de retiro: no podía costeármelo. Sí me atraía, sin embargo, eso de la visita a los pobres, porque todavía no se había presentado ese gran momento de ayudar a alguien. Tuvieron que pasar unos cuantos meses y algunos acontecimientos para que aquella visita se llevara a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía amigas, entre las cuales estaba mi propia hermana, una criatura de 14 años que estaba entusiasmada con todo lo que le contaba acerca de las catequesis que daba, lo encantadoras y amables que eran aquellas chicas del Centro. Ambas compartíamos sueños e ilusiones, tareas y secretos… (pero eso es otro cantar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardamos mi hermana y yo en pedir la admisión: mi hermana primero y luego yo, curiosamente; eso sí, no sin antes hacer la visita de pobres prometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La visita de pobres&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegamos al lugar, por supuesto nada que ver con lo que me había imaginado: era una residencia de ancianos. Me quedé bastante paradita, pues no sabía qué podía hacer en realidad, así que intervino mi amiga “machaca”, que me dijo que hablara con algunas de las señoras que estaban allí y les mostrara una estampa del entonces beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Me acerqué a la única señora que estaba pendiente, la cual me dijo que le fuera muy fiel al cura de la foto. Desde entonces, esa fue la leyenda que me asignaron y que “mi amiga” se encargó de propagar: que mi vocación se debía a aquella visita de pobres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vosotros os creéis que la historia fue así? ¿Y mi hermana? ¿Qué pasó con ella? Efectivamente, no fue así, y lo de mi hermana lo contaré en un segundo relato, si ella lo considera oportuno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un pequeño detalle del que no se habla en la historia que construyeron sobre mi vocación, y es que olvidaron que yo tenía novio, y fue precisamente él quien hizo que conociera el Opus Dei. Habría mucho que contar aquí, pero vamos a centrarnos, para no alargarnos demasiado, en el momento en que tomo contacto con la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La verdadera historia&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ambos decidimos —mi novio y yo—, por circunstancias que no alteran este relato, confesarnos los primeros viernes de mes, según una costumbre relacionada con el Sagrado Corazón de Jesús. Una de las pocas iglesias a las que acudimos para esta práctica fue la basílica de San Miguel (no sabía que estaba encomendada a la Prelatura). A mí me atendió un sacerdote y a mi novio, otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación con el sacerdote fue amena y la verdad es que me sentí escuchada. Me aconsejó que, en lugar de confesarme una vez al mes, lo hiciera cada semana y que podría ir a un centro que estaba enfrente, que probablemente me gustaría, ya que le di muestras de mis sanas inquietudes. Así que, después de comentárselo a mi novio, me presenté en el centro esa misma tarde. Llamé a la puerta con muchísima expectación y la persona que abrió me recibió con una gran sonrisa; me preguntó mi nombre y quién me habló de ese centro, a lo que contesté con mucha confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un club juvenil; por lo tanto, había mucha gente joven que desaparecía a los pocos segundos dentro de alguna de las múltiples salitas que había allí. De repente se hizo un silencio que facilitó que pudiéramos hablar durante un rato. Al finalizar y despedirse, aquella chica me insistió en que ella era mi amiga —cosa que me llamó la atención—. Añadió, además, que probablemente tendría que ir a otro centro, pues ese me venía un poco lejos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De aquel centro pasé a otro que me venía mejor, donde me asignaron una nueva amiga que no dejó de invitarme puntualmente cada semana a las actividades organizadas para gente joven los sábados. Yo iba un sábado sí y otro no, y hay que reconocer que en aquellas casas se estaba muy bien: en invierno se estaba calentita, gozando de una calefacción que en mi casa no tenía. Había un ambiente agradable, de gente a la que le parecía maravilloso todo lo que les decía; me sentía escuchada, comprendida y empecé a pensar que era especial. Aquellas reuniones consistían en una meditación, seguida de una bendición y luego una tertulia, durante la cual la gente iba pasando a confesarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca me quedé a la tertulia, ya que aprovechaba a veces para confesarme y enseguida me iba, porque mi novio me esperaba para compartir la tarde juntos, que muchas veces consistía en tomarnos una cerveza en un pub mientras compartíamos caricias y vivencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como decía antes, aquel novio tuvo mucho que ver en la historia real.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía claro que quisiera casarme, pero ya “mi amiga” me había planificado el futuro: pensaba que yo tenía vocación al Opus Dei como supernumeraria, ya que tenía novio. De nuevo, esta encantadora mujer que, a pesar de los esfuerzos por tenerme al día de las actividades y, aparentemente, preocuparse de mi vida, en el fondo no me conocía de verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi parte, tenía grandes deseos de hacer algo por la humanidad, hacer el bien; mi trato con Jesús aumentaba día a día y, desde luego, no estaba en mi mente la idea del matrimonio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi hermana “pitó” antes que yo. Esto en un principio se explicó como un hecho totalmente providencial, pero haciendo un análisis más profundo puede que lo providencial sea la reflexión que se puede hacer ahora de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fueron dando una serie de circunstancias y factores que desembocaron en que mi hermana pidiera la admisión como agregada del Opus Dei. El primero de estos factores se debió al entusiasmo inocente y generoso de formar parte de algo que le llevaría a hacer el bien a su alrededor con gente igualmente entusiasta, divertida, buena y joven...  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda circunstancia se debió a que yo al final no podía ir a la famosa convivencia de Semana Santa en Torreciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera circunstancia fue que me encontré dinero tirado cerca de un charco –un billete de 1000 pesetas- y en ese momento pensé que donde mejor podía emplearlo sería para facilitar que mi hermana fuese a dicha convivencia -el resto lo pusieron algunas personas del centro-, ya que tenía una ilusión muy grande por ir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuarta circunstancia fue que mis padres le dieron permiso ya que mis amigas fueron a hablar con ellos -con mi apoyo- afirmando que también iban muchas chicas jóvenes prometiendo por tanto que cuidarían de ella y que no tendrían que preocuparse por el dinero – cosa que tranquilizó a mis padres-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí todo más o menos normal, ¿verdad? ¿Qué joven no va a excursiones, viajes y demás actividades? Pero se da la especial circunstancia de que mi hermana en ese momento tenía 14 años y medio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando mi hermana (a quien llamaremos H) volvió de Torreciudad, con la misma ilusión con la que se fue, pensé que algo en ella había cambiado y, la verdad, tanto entusiasmo me molestó. Le habían aconsejado que, como yo aún no era de la Obra, no dijera nada. Imaginaos la angustia vital de la pobre, teniendo que lidiar con una serie de “normas” que ya tenía que practicar, estando en una casa en la que lo relacionado con la fe y la religión se cuestionaba constantemente y que encima no podía desahogarse con su hermana con la siempre compartía todo. Perdóname H.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardé mucho en comunicarle que me estaba planteando pedir la admisión en la Obra como agregada. A partir de aquel momento cambiaron algunas cosas porque, aunque en nuestra familia seguíamos teniendo dificultades para explicar nuestras actividades y compromisos, ya podíamos compartir muchas cosas entre nosotras y apoyarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aparecíamos las dos juntas por el centro era como una fiesta, todo eran sonrisas y risas, miradas ilusionadas. Todo lo contrario a lo que vivíamos en mi casa. Al poco tiempo (año y medio) me enviaron a otro centro y nos separaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
H estuvo muy poquito tiempo en la Obra y cuando se fue lo pasé francamente mal. Por una parte, mi familia empezó a reprocharme un montón de cosas y por otra en el “opus” algunas personas me decían que hablara con mi hermana y otras que no lo hiciera. Por mi parte nunca la reproché nada y siempre mantuve con ella una amistad que ha ido creciendo con los años. Ahora, lógicamente pienso que H fue muy inteligente y admiro el coraje que demostró en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí lo que cuento de mi hermana porque es ella quien mejor puede contar su propia historia cuando sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, necesitaba resaltar su figura y protagonismo dentro de mi propia historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de aquel momento corrían dos historias sobre cómo conocí la Obra y cuál fue la razón por la que pedí la admisión, una de dichas historias ya la comenté anteriormente – lo de la visita de pobres- y la segunda historia fue que yo había pitado porque mi hermana lo había hecho antes, así conseguían que tanto mi hermana como yo nos sintiéramos especiales…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que me hizo mucha ilusión compartir con mi hermana una doble hermandad y sobre todo valoro positivamente lo que eso nos unió, pero las razones de “entregarme” fueron otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación de una persona debe ser personal y después de un tiempo discernimiento por lo que todos esos aspectos externos como el entusiasmo desmedido de la gente a tu alrededor o la referencia constante a que todo lo que te ha pasado en la vida te conduce hasta ese momento en el que conoces el opus o que te recuerden constantemente que cuando Dios se fija en alguien ya no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa disponibilidad total hacia lo que Dios podía querer de mí y de acompañar a Jesús en su “campaña” de verdadera caridad y amistad, concretado en el servicio a los que están a mi lado en cada momento que viese aquella relación con M como un obstáculo. Probablemente no me habría casado con él o hubiera tenido otras relaciones de no haber estado en la institución, quién sabe, no me lamento de ello, ni nadie me hará sentir ni fracasada, ni mutilada, ni infecunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, a aquella persona, esté donde esté, le agradeceré siempre el cariño y el respeto con que me trató, así como el hecho de facilitarme recuperar el camino de nuevo después de unos años de vacío espiritual, ya que en mi infancia nuestros padres nos habían preocupado de nuestra fe además de otras cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, M era el novio que me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
M era mi profe de ciencias naturales y mates en 6º, 7º y 8º de EGB en un colegio público de Madrid. Era muy querido por el alumnado por su forma original y divertida de dirigirse a los alumnos. Tenía la costumbre de que un domingo al mes quedaba con un grupo de alumnos de 8º –con mejores notas y comportamiento- (entre los cuales me encontraba) para ir a misa y después a un museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo visto él se había fijado en mí, pero esperó a que yo manifestase algo de interés hacia su persona para comunicarme lo que pensaba e iniciar una relación. Ese momento llegó, pero con muchos reparos ya que me llevaba 14 años y yo tenía 14. No empezamos a salir hasta que no habló con mis padres y yo había cumplido ya los 15. El destino hizo que estuviésemos separados durante un año después de aquello y a la vuelta fue cuando sucede lo que cuento cuando nos confesamos en la basílica de San Miguel y visito por primera vez un centro del Opus Dei, yo ya con 16 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el año que M y yo estuvimos cada uno en una punta de España, yo estaba interna en una universidad laboral en Almería e iba a misa todos los domingos, sin que nadie tuviera que decirme nada. Cada día crecía el interés por lo referente a la fe y a la religión y sobre todo por hacer algo útil en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que la formalización de las relaciones fue paralela a mi formación como “chica de San Rafael” lo que duró 4 años, y a lo largo de ese tiempo hubo algunos intentos de dejar aquella relación –no por el Opus Dei-, porque no veía claro mi futuro con aquel buen hombre. Eso sí, era de los que pensaba que la mujer debía ir casta al matrimonio, con lo cual se salvaron muchas situaciones comprometidas que luego le tendría que contar al cura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando al final pensé que tenía claro cuál era mi destino-en principio –y le comuniqué mi decisión de dejarlo-, lógicamente reaccionó bastante mal. Le di todo tipo de explicaciones acerca de que Jesús me había elegido y de él (Jesús) era de quien me había enamorado, pero no se lo creyó. Hasta ese momento él respetaba mucho a la institución y partir de ese día empezó a desconfiar y a insultar a las agregadas y numerarias del centro tachándolas de solteronas. Durante unos meses M estuvo en contacto con algunos sacerdotes de la basílica de San Miguel para pedir explicaciones… Le dijeron que había un periodo de seis meses de “reflexión” para que una vocación reciente conozca un poco más a qué se comprometía, por lo que volvió a hablar conmigo al cabo de dicho periodo, pero se quedó hablando con mi hermana, porque yo no lo recibí (se me había insistido tanto lo de “poner la mano en el arado y no mirar atrás”) y nunca más he sabido de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que haya expresado bien lo que pretendía, esto es, la idea de que todas las piezas que componen mi vida no se han unido para formar parte del Opus Dei, sino que de todas las piezas de mi vida, una de ellas fue haber conocido la Obra. Los diferentes relatos que me fueron asignando sobre mi vinculación a la Obra obedecían a una táctica habitual de hacer que la persona se sintiese importante, especial, elegida y superior a los que no habían tenido la suerte de pertenecer al “Opus”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Dios quiere de mí otra cosa, que es lo que me va revelando cada día, a través de lecturas, de personas, de situaciones, de reflexiones. También que no deje de mirar atrás para poner cada pieza en su sitio y, sobre todo, para escribir y compartir lo que a otros le pueda ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Entre medias, velos y faldas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que ya os he compartido mi proceso de salida y el de entrada al opus, pensaba que podía amenizar un poco con una serie de sucesos relacionados con diferentes temas que tengo archivados y que quieren salir a la luz por alguna razón. Perdonad el tono desdramatizado e incluso cómico en algunos momentos. Me ayuda mucho ver así dichos sucesos y seguro que comprenderéis por qué.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este primer episodio de esta serie relato algunas de las anécdotas más significativas relacionadas con la indumentaria y los complementos de las agregadas y numerarias...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un 22 de junio de 1981 fui a escribir la carta al Padre, entonces monseñor Álvaro del Portillo, para pedir la admisión en la institución. Me tomé muy en serio que en el Opus no se llevaban pantalones, así que aparecí con mi faldita y ya no volví a usarlos hasta 1988, fecha en la que hice un curso de educación física, gracias al cual empecé a formar parte del cuerpo de profesores como interina al año siguiente. A partir de entonces empecé a usar chándal y otras prendas cómodas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo era normal mientras trabajé en tierras manchegas, pero cuando llegué a tierras extremeñas, en los años noventa, una de mis queridas hermanas agregadas me dijo que no le gustaba que llevara pantalones y que le quitaba la devoción cuando estaba en misa. Mi respeto por esa persona me hizo no decirle lo que pensaba y me limité a pedirle que me respetara y respetara lo que no era “de espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, no hace mucho tiempo —dos años, quizás—, una supernumeraria me comentó que le encantaba mi estilo “hippie” y personal, y que por favor no cambiase nunca. Últimamente se agradecía un poco de originalidad y personalidad en la forma de vestir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro suceso relacionado con las faldas era el que se producía cada vez que en las convivencias teníamos que ir de excursión. Estoy hablando de los años 80. ¿Os imagináis a un grupo de mujeres triscando por los montes, sujetándose la falda por delante y por detrás cada vez que el viento soplaba fuerte o había que sentarse en algún sitio incómodo? Ni que decir tiene lo violento que resultaba saltar o levantarse después de una caída aparatosa… Menudo espectáculo. ¡Por favor! Coco Chanel ya había inventado el pantalón a principios del siglo XX, y creo que era una mujer muy elegante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a los veintitantos años que teníamos todas, no parábamos de reír. La verdad es que las escenas anteriores se parecían mucho a las de una serie de monjas en el patio de su convento, sujetándose los hábitos para poder hacer deporte…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé cómo fue, pero llegó el buen día en que dejó de ser obligatorio llevar falda, o, si se prefiere, el día en que dejó de estar prohibido llevar pantalones. La verdad es que me pregunté en aquel momento cuál fue la razón, y recuerdo que me explicaron que se llamaba más la atención, y lo nuestro era no llamar la atención… Bueno, yo ya llevaba una vida normal: era profesora de educación física. Eso sí, al principio me llevaba mi ropa para cambiarme…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos relacionados con las medias no pueden ser menos cómicos. El uso de medias, según uno o varios criterios de la institución, se debía a que era una forma de mostrar respeto a Jesús sacramentado y al sacerdote. Cuando íbamos a las convivencias, si se te había olvidado meter en la maleta un par de medias (pantys), no tenías más remedio que hacer la acostumbrada visita a la lencería del pueblo, donde ya nos conocían como las residentes de la “casa del Opus”, y, lógicamente, todo el pueblo sabía que las del Opus tenían que usar medias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobre de ti si se te olvidaba bajar a la meditación, a misa o a la clase con el sacerdote sin medias y zapato cerrado… Así que, hasta la hora de deporte —alrededor de las doce—, y en pleno verano, permanecíamos embutidas. Si ese día era sábado y había bendición, había que repetir de nuevo todo el protocolo de media + zapato + falda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el anterior suceso resultaba descontextualizado con respecto a las alturas del siglo en el que vivíamos, ¿cómo calificamos la siguiente anécdota relacionada con las medias…?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estando en una convivencia, se anunció que íbamos a ir nada más y nada menos que a Diego de León a visitar la tumba de los “abuelos”… Aquello ya era ocasión de fomentar una algarabía, más por la oportunidad de salir fuera del encierro que por el cariño que podíamos tener a los abuelos, cuya historia está tan tergiversada y manipulada por tantos y tantas escritores oficiales del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos colocamos nuestras mejores galas y allí que llegamos al misterioso Diego de León. De repente me doy cuenta de que se me había olvidado ponerme las medias… ¡¡HORROR!! Lo comenté inocentemente y la directora me indicó que así no podía bajar a la cripta de los abuelos, y me quedé sola arriba, en el vestíbulo, mientras las demás bajaron a rezar o qué sé yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé en qué momento se decidió que el respeto al Señor no tenía que ver con llevar medias y que a los sacerdotes no les pasaba nada por ver los pies descalzos de las agregadas, numerarias y supernumerarias en las convivencias. No hubo ninguna explicación al respecto. No la pedí, pero respiré profundamente y me pareció lo más natural y coherente del mundo, según lo que se predicaba de lo que debería ser un laico o laica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo del tema de los velos no se queda atrás, aunque, menos mal, eso duró menos tiempo; creo que lo estuve usando unos tres o cuatro años. Ponerse los velos para entrar en el oratorio a hacer la oración, una meditación o asistir a misa era todo un dilema. Casi nadie tenía arte para ponérselos bien. Para quienes no lo habéis conocido, era todo un espectáculo ajustarse aquellos tules tiesos en la cabeza, que saltaban como si estuviesen vivos si no los sujetabas bien. Yo nunca llevé uno de esos velos: descubrí que mi madre tenía una mantilla negra muy bonita y la sustraje de su armario de forma clandestina. Cuando terminó aquella pesadilla, devolví la mantilla al cajón de mi madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para rematar con el vestuario, llega el turno del bañador con faldita, de estilo vintage, que no se lo habría puesto mi abuela y mucho menos mi madre. La mejor expresión de cómo era esa prenda me la dio mi hermano pequeño cuando me vio una vez, en verano, al coincidir con él: «¿Qué es eso que llevas puesto? ¿Una faja?». Se comprende entonces que las agregadas que solíamos coincidir con nuestras familias o amigas en alguna piscina o playa evitáramos por todos los medios quedar o, simplemente, tener que dar una explicación de tipo místico que no convencía a nadie y que solo se aceptaba por el cariño que nos podían tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta última anécdota con respecto al bañador sucedió en torno al año 1988, mientras realizaba el curso de educación física que he mencionado anteriormente. Supuso, además, el fin del uso de esta prenda para mí, ya que se siguió llevando durante un tiempo, más en unas provincias que en otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el citado curso llegó el momento de la natación y, en ese momento, me pregunté: «Yo con este bañador no me voy a presentar», ya que pensé que iba a llamar mucho más la atención que si iba con un bañador normal. Así que, con la buena intención de hacer las cosas bien, fui al centro y hablé de mi situación. Como no hubo respuesta, me fui a El Corte Inglés y me compré un bañador normal, con el que pude recibir mis clases de natación como el resto de mis compañeros, sin llamar la atención y con total normalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que el bañador siempre me ha resultado más cómodo y práctico que el bikini, ya que me facilita nadar con más libertad, además de evitar situaciones incómodas, como me sucedió en una ocasión en la que tuve que rescatar la parte superior del bikini entre las olas…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, viendo la variedad de prendas de baño que en los últimos años llevaban mis ex hermanas agregadas en las convivencias, creo que, en mi caso, no necesité el bañador casto para vivir mejor el pudor y la modestia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Agregadas y pobreza==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el mundo de la agregada del Opus Dei es un mundo desconocido.&lt;br /&gt;
Siempre que se ha preguntado qué es una agregada/o, se han dado respuestas&lt;br /&gt;
que van desde lo más variopinto hasta las pocas definiciones que encontramos&lt;br /&gt;
en las instrucciones y documentos oficiales del Opus Dei. Tampoco yo voy a dar&lt;br /&gt;
una definición, porque, sinceramente, no sabría hacerlo; solo intentaré mostrar&lt;br /&gt;
cómo viví mi supuesta vocación a través de los múltiples aspectos que se&lt;br /&gt;
suponen esenciales para vivir una vocación cristiana comprometida en medio del&lt;br /&gt;
mundo, y que cada uno saque sus propias conclusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para esta aventura en la que me he embarcado, y en la que me avalan 44 años&lt;br /&gt;
(desde junio de 1981 a junio de 2025) de experiencia en el Opus Dei, voy a ir&lt;br /&gt;
desarrollando cómo viví lo que se debería haber vivido según la praxis de la&lt;br /&gt;
Prelatura en diferentes materias. Para ello, voy a seguir la tónica empleada en&lt;br /&gt;
mi anterior escrito: contar sucesos, desdramatizándolos en la medida de lo&lt;br /&gt;
posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empiezo esta nueva serie de escritos con un aspecto clave: la pobreza, pues ha&lt;br /&gt;
sido muy relevante a la hora de ir desdibujando la inocente idea que tenía sobre&lt;br /&gt;
la santidad en medio del mundo según el “espíritu del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Cómo resolví mi inseguridad económica y laboral===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada más escribir la carta de admisión a la pre-prelatura (pité en 1981), me&lt;br /&gt;
recordaron que, lógicamente, un discípulo de Cristo que quiera imitar a su&lt;br /&gt;
Maestro tiene que ser pobre, y a continuación me explicaron cómo tenía que ser&lt;br /&gt;
pobre una persona en la institución; en concreto, que no podía ser deficitaria, ni&lt;br /&gt;
cargar a la Obra, y que había que colaborar con sus apostolados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me afectó mucho aquello ni lo vi raro, ya que yo ya vivía la&lt;br /&gt;
pobreza. Mis padres no podían costearme unos estudios, así que empecé a&lt;br /&gt;
trabajar para pagarme primero los viajes y después la carrera de Magisterio.&lt;br /&gt;
Fuimos a colegios públicos y cambiamos de ciudad para seguir yendo a institutos&lt;br /&gt;
públicos de enseñanza secundaria. Cuando terminé COU, tuve que buscar&lt;br /&gt;
trabajos ocasionales, como limpiar las escaleras de nuestro portal, y, cuando fui&lt;br /&gt;
de la institución, empecé a trabajar cuidando niños y limpiando casas. Trabajé&lt;br /&gt;
en diferentes administraciones, en distintos centros y casas de retiro y&lt;br /&gt;
convivencias, tanto en invierno como en verano, y finalmente en la portería del&lt;br /&gt;
Colegio Mayor Somosierra para pagarme la carrera de Magisterio durante el&lt;br /&gt;
tiempo que duró.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando terminé la carrera de Magisterio, que me duró cinco años, y antes de&lt;br /&gt;
prepararme oposiciones, hice un curso de educación física, pero costaba 50.000&lt;br /&gt;
ptas., y se lo tuve que pedir a mi padre —por sugerencia de la secretaria del&lt;br /&gt;
centro por donde iba—, quien me lo prestó con bastante dificultad. En algún&lt;br /&gt;
momento contaré las peripecias que tuve que pasar en aquel curso por ser del&lt;br /&gt;
Opus. Gracias a ese curso obtuve un contrato como profesora interina en la&lt;br /&gt;
especialidad de educación física en la enseñanza pública, con lo cual ya pude&lt;br /&gt;
devolverle a mi padre el dinero que me prestó, aunque no me lo aceptó.&lt;br /&gt;
Tengo que decir que fue uno de los días más felices de mi vida. Aquel trabajo era&lt;br /&gt;
lo que yo quería: maestra de primaria en un colegio público. Tuve mi primera&lt;br /&gt;
cuenta corriente, amistades nuevas y un panorama amplio que se me abría de&lt;br /&gt;
par en par. Pensaba, además, que iba a tener más oportunidades de vivir un&lt;br /&gt;
cristianismo comprometido y auténtico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que dije adiós al trabajo en las administraciones —le dedicaré también otro&lt;br /&gt;
capitulillo—. Adiós también a otras posibilidades que la institución tenía&lt;br /&gt;
preparadas para mí. Y, a partir de aquella fecha —septiembre de 1989—,&lt;br /&gt;
empezó una verdadera aventura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De la cartilla de ahorros a la tarjeta de crédito===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los centros de agregadas hay un llamado consejo local, compuesto por tres&lt;br /&gt;
personas: la directora, la subdirectora y la secretaria. La secretaria se encarga&lt;br /&gt;
de todos los aspectos materiales del centro y de las personas “incardinadas” en&lt;br /&gt;
dicho centro. Una de sus misiones es “hacer caja”, que consiste en recoger el&lt;br /&gt;
dinero que se le daba íntegro, procedente de cualquier ingreso que tenías, y, al&lt;br /&gt;
mismo tiempo, asignarte una cantidad según tus necesidades. También se&lt;br /&gt;
entregaba la cartilla de ahorros, que ella retenía durante un tiempo y luego te&lt;br /&gt;
devolvía para que pudieras realizar los movimientos económicos necesarios.&lt;br /&gt;
Normalmente dejabas en el banco un dinero para todos los pagos que&lt;br /&gt;
necesitabas hacer y algo para alguna compra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El escenario era de lo más curioso y, hasta cierto punto, divertido: consistía en&lt;br /&gt;
perseguir a la secretaria hasta que, amablemente, se instalaba en su despacho&lt;br /&gt;
y esperar luego una cola para realizar las operaciones correspondientes, que&lt;br /&gt;
básicamente consistían en ingresar una cantidad y justificar el dinero que&lt;br /&gt;
dejabas en el banco. En ese momento se aprovechaba para compartir sucesos&lt;br /&gt;
en un ambiente distendido. Aunque, la verdad, para las personas que venían al&lt;br /&gt;
centro y que no eran del Opus resultaba bastante extraño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un día a la secretaria se le olvidó traer mi cartilla de ahorros (el consejo local&lt;br /&gt;
vivía en otro centro) y necesitaba hacer una compra (no recuerdo el qué), así&lt;br /&gt;
que, con mucha vergüenza, se lo pedí a una de las agregadas de Mérida, que&lt;br /&gt;
lógicamente me lo prestó, y se lo devolví en la primera oportunidad que tuve.&lt;br /&gt;
Este suceso ocurrió en torno a los años 2005-2006 y, cuando la secretaria, a la&lt;br /&gt;
semana siguiente, trajo la cartilla, no volví a dársela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo que en esas fechas medio mundo usaba ya la tarjeta de crédito o&lt;br /&gt;
débito, aunque no sé cuándo se empezó a utilizar en la institución; yo la empecé&lt;br /&gt;
a usar al año siguiente (2007). Con el tiempo, las esperas en la cola de caja&lt;br /&gt;
fueron disminuyendo, ya que algunas agregadas lo que hacíamos era calcular la&lt;br /&gt;
diferencia entre los gastos habituales, los previsibles, algún gasto extraordinario&lt;br /&gt;
y los ingresos. Lo escribíamos todo en un papel, de la forma más ordenada&lt;br /&gt;
posible, lo firmábamos y se lo entregábamos a la secretaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto empezó la modalidad de especificar los gastos mediante&lt;br /&gt;
plantillas, que empecé a utilizar desde que volví a Madrid (2023). Dichas&lt;br /&gt;
plantillas eran una adaptación a mis gastos e ingresos mensuales de un modelo&lt;br /&gt;
de hoja de presupuestos que nos daban todos los años para detallar los gastos&lt;br /&gt;
e ingresos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Hojas de presupuestos===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En dichas plantillas no aparece una casilla destinada a las donaciones que hacíamos, aunque sí&lt;br /&gt;
aparece una partida destinada a la ayuda familiar. Yo lo rellenaba a partir de la&lt;br /&gt;
diferencia que hacía entre los gastos e ingresos; destinaba una parte para&lt;br /&gt;
donaciones a las diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras estuve en la delegación de Sevilla y de forma habitual donaba a la&lt;br /&gt;
Fundación Altum, a la Fundación Prodeam, a Torreciudad, a Harambee, a&lt;br /&gt;
Saxum, a la Fundación CARF, y directamente a la Prelatura Della Santa Croce e&lt;br /&gt;
Opus Dei, – que no desgrava a Hacienda-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Madrid (a partir de 2023) y de forma habitual donaba a la Fundación Lagasca,&lt;br /&gt;
que no desgrava (página no encontrada) y a Prelatura de la Santa Cruz y Opus&lt;br /&gt;
Dei, delegación Madrid Oeste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todo ello guardo documentación que lo certifica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Ayuda familiar denegada===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como he comentado antes, después de hacer la diferencia entre mis ingresos y&lt;br /&gt;
gastos, seleccionaba una cantidad para unos familiares que tenían dificultades&lt;br /&gt;
económicas. Era una cantidad realmente pequeña, pero un buen día, alrededor&lt;br /&gt;
del año 2013, la directora que estaba en ese momento me comentó si me había&lt;br /&gt;
pensado bien la cantidad que destinaba a ayuda familiar y si lo había consultado;&lt;br /&gt;
yo le dije que sí. La segunda vez que me habló del tema fue para decirme que&lt;br /&gt;
esa cantidad tendría que reducirse, y la tercera vez que intervino fue para&lt;br /&gt;
decirme que en la delegación me habían denegado esa ayuda (el dinero venía&lt;br /&gt;
de lo que yo aportaba).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comprenderéis, me quedé paralizada y humillada (con cara de boba).&lt;br /&gt;
Después de reflexionar y, como siempre, actué en conciencia. Aumenté el dinero&lt;br /&gt;
dedicado a pensión y así pude destinar una cantidad a mi familia. A partir del año&lt;br /&gt;
2018 volví a incluir abiertamente el dinero que destinaba a ayuda familiar y ya no&lt;br /&gt;
se me cuestionó nada; si alguna vez alguien intentó hacerlo, le contesté con&lt;br /&gt;
bastante contundencia, dándole una explicación razonada, ya que, como se&lt;br /&gt;
puede comprobar, donaba bastante dinero a diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguiría contando algunas situaciones curiosas más relacionadas con la&lt;br /&gt;
pobreza que, pienso, pueden seguir ilustrando la peculiar pobreza que se exige&lt;br /&gt;
en la institución y cómo la viví.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De compras en parejas a las compras independientes===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una historia real. Quedaron dos agregadas para ir de compras: una de cuarenta&lt;br /&gt;
y tantos años, profesora de francés en un instituto público de secundaria (a la&lt;br /&gt;
que llamaremos J), y otra de casi setenta, celadora, con muchos años en el Opus&lt;br /&gt;
y, lógicamente, jubilada (a la que llamaremos E). La compra era una falda y un&lt;br /&gt;
pijama para la más joven. Sucedió que recorrieron todas las tiendas de Mérida&lt;br /&gt;
para encontrar una falda que fuera lo más económica posible, según los criterios&lt;br /&gt;
de E; sin embargo, para el pijama entraron en la primera lencería que conocía E,&lt;br /&gt;
donde compraron uno a un precio bastante alto. Esto desconcertó, lógicamente,&lt;br /&gt;
a J, quien dijo que se había comprado una birria de falda y un pijama maravilloso,&lt;br /&gt;
y que no volvería a ir de compras con esa persona…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Qué contradicción, ¿verdad? Lo que en un principio podría resultar divertido y&lt;br /&gt;
placentero se convertía, al final, en una auténtica agonía. Este caso hace&lt;br /&gt;
referencia al famoso “criterio” que se adquiría por el hecho de ser mayor, llevar&lt;br /&gt;
años en la Obra o tener algún cargo, pero, desde luego, eso no garantizaba&lt;br /&gt;
ponerse en el lugar de otra persona, atender a sus gustos y, sobre todo, tener&lt;br /&gt;
gusto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto curioso que hacía odioso ir de compras era quedar a una hora, un&lt;br /&gt;
día y en un lugar: esto suponía una discusión de media hora. Cuando ya tenías&lt;br /&gt;
todo resuelto, se añadía una tercera que, poniendo cara de agobio, preguntaba:&lt;br /&gt;
«¿podría ir con vosotras?». Y, mientras forzabas una sonrisa, le indicabas dónde&lt;br /&gt;
y cuándo habíamos quedado. En el mejor de los casos, la nueva candidata al&lt;br /&gt;
plan de compras respondía ¡genial! Respirabas profundamente… Pero, si no le&lt;br /&gt;
venía bien, te callabas un «pues, chica, qué le vamos a hacer…», pero se&lt;br /&gt;
intentaba hacer un acople que resultaba una pérdida de tiempo y de energía&lt;br /&gt;
porque, al final, quizá ninguna de las tres habíamos conseguido comprarnos ni&lt;br /&gt;
una blusa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra peculiaridad de las compras era esperar a usar la prenda que te habías&lt;br /&gt;
comprado para enseñársela a alguna del consejo local y, al mismo tiempo, a todo&lt;br /&gt;
el centro. Pobre de ti que alguna comentara: «pues a mí no me gusta», que era&lt;br /&gt;
lo habitual, en el centro al que pertenecía. Inmediatamente yo pensaba: «si no&lt;br /&gt;
te lo vas a poner tú». Pero si por alguna razón no enseñabas tus prendas a la&lt;br /&gt;
“comunidad” por falta de tiempo, te quedaba la sensación de haber hecho algo&lt;br /&gt;
ilegal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Dios gracias, todo esto evolucionó. En los últimos años, cada una compraba&lt;br /&gt;
cuando podía o quería y justificaba después esa compra y, si te apetecía, te ibas&lt;br /&gt;
con alguien que comprendiera tus gustos, porque se entiende que siempre viene&lt;br /&gt;
bien un consejo con gusto y desinteresado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, ¿cómo se va a poner en ejercicio la libertad, el desarrollo del propio&lt;br /&gt;
criterio o la forma personal de poner en práctica la pobreza, si siempre estás&lt;br /&gt;
pendiente del criterio de otros?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Regalos dependiendo de quien fuese el destinatario===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de Reyes era y es —pienso que sigue pasando lo mismo— un momento&lt;br /&gt;
que se preparaba de forma muy especial. La verdad es que, para las agregadas,&lt;br /&gt;
era una ocasión mágica y de mucha ilusión, en el que, además de esperar un&lt;br /&gt;
buen regalo —que no te podías permitir de forma personal—, ejercitábamos la&lt;br /&gt;
imaginación y la creatividad, porque durante muchos años, además de regalos,&lt;br /&gt;
también te caía una broma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cara B de todo eso era que había exigencia para unos regalos y para otros&lt;br /&gt;
no. A algunas personas se les regalaban objetos de calidad y a otras se intentaba&lt;br /&gt;
acertar en la medida de lo posible y sin hacer grandes esfuerzos. Lo sé porque&lt;br /&gt;
me tocó ser paje (persona “con criterio” y tiempo que se encargaba de comprar&lt;br /&gt;
los regalos) más de una vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegaba el día de Reyes, se hacía un poco —o bastante— de teatro por&lt;br /&gt;
parte de las personas que hacían cabeza, que incluso se disfrazaban de Sus&lt;br /&gt;
Majestades. Todo eran sonrisas y ojos expectantes… hasta que llegaba el&lt;br /&gt;
momento de abrir los regalos. Cada una se quedaba ensimismada en sus&lt;br /&gt;
obsequios, hasta que empezaba la inspección de los regalos de las demás,&lt;br /&gt;
especialmente para comparar…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años ya no se hacían bromas, aunque, para no perder la&lt;br /&gt;
costumbre, alguna generosa y creativa tomaba la iniciativa de preparar algún&lt;br /&gt;
montajillo a modo de broma colectiva. En algún caso, esa broma pasaba&lt;br /&gt;
totalmente desapercibida o incluso acababa en la basura junto con los&lt;br /&gt;
envoltorios de los regalos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento estelar de los regalos era —y es— cuando el Padre (el que fuera&lt;br /&gt;
en ese momento) venía —o viene— de visita a España y, muy especialmente, a&lt;br /&gt;
tu delegación, porque en ese caso se hacía una colecta entre las agregadas,&lt;br /&gt;
supernumerarias… todo para sorprender al Prelado con un obsequio especial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me di cuenta de lo absurdo de ese momento cuando, en la visita de Ocariz a&lt;br /&gt;
Sevilla, se decidió regalarle un libro que yo tenía sobre Mérida cristiana, con unas&lt;br /&gt;
ilustraciones buenísimas; ese era el regalo de las emeritenses. Ocariz,&lt;br /&gt;
lógicamente, no se quedó con el libro, pero, por insistencia de la directora del&lt;br /&gt;
centro, puso unas palabras a modo de dedicatoria. Sinceramente, mejor que no&lt;br /&gt;
hubiese puesto nada. Todo me pareció un absurdo peloteo, que de cariño tenía&lt;br /&gt;
muy poco. Al final, ese libro se quedó en el centro. Probablemente lo reclame.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar con el tema de los regalos, un pequeño apunte sobre el teatro y&lt;br /&gt;
las mentiras; sí, mentiras que teníamos que decir a nuestra familia cuando nos&lt;br /&gt;
regalaban algo que luego no nos veían puesto o usando. Regalos que nos&lt;br /&gt;
habían hecho con todo el cariño y pensando en nosotros. El corazón no se nos&lt;br /&gt;
apegaba al objeto regalado, sino al cariño que la otra persona había puesto al&lt;br /&gt;
acordarse de nosotros, al tiempo empleado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las casas de las agregadas. En la mía, mandé yo.===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tener tu propio piso es una sensación única, después de haber vivido en una&lt;br /&gt;
familia con nueve en casa (ocho + abueli), de vivir y trabajar en administraciones&lt;br /&gt;
y de compartir piso de alquiler con gente diversísima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 45 años cuando tuve mi casa en propiedad… No sigo porque sé que hay&lt;br /&gt;
mucha gente que no ha tenido ese privilegio y, además, el tema que quiero&lt;br /&gt;
destacar no es ese.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que se me ocurrió invitar a mi casa a las agregadas de mi centro.&lt;br /&gt;
Después de tomar un café y unos bollos, empezó la lista de cosas que tenía que&lt;br /&gt;
hacer: que si las cortinas así, que si un sofá de tal estilo… Vamos, que iban a&lt;br /&gt;
decorarlo todo en unos minutos, de la misma forma que el resto de los pisos de&lt;br /&gt;
agregadas: salita con mesita y butacas, salón con los cuadros de la canonización&lt;br /&gt;
y fotos de los distintos prelados… cortinas de flores… Total que, después de un&lt;br /&gt;
breve silencio, les di las gracias y les comenté que mi casa la decoraba yo. A los&lt;br /&gt;
diez minutos se fueron todas y yo respiré profundamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me enteré de que a la secretaria del centro (que fue aquella tarde a dar&lt;br /&gt;
su visto bueno para el “estilo opus”) no le había parecido bien mi actitud; incluso&lt;br /&gt;
le pareció de “mal espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Convivencias de celadoras===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me voy a referir a dos aspectos que suelen trabajarse especialmente: las&lt;br /&gt;
personas mayores en la Obra y las necesidades económicas. Los hechos que&lt;br /&gt;
comento a continuación pertenecen a tres convivencias realizadas en los años&lt;br /&gt;
2017, 2018 y 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a las personas mayores, se nos pidió que hiciéramos propuestas para&lt;br /&gt;
atenderlas mejor —que, dentro de nada, seríamos nosotras las que estábamos&lt;br /&gt;
allí—. Se expusieron todas las propuestas y se habló de lo que ya se estaba&lt;br /&gt;
haciendo por parte de la delegación, de los famosos pisos compartidos que&lt;br /&gt;
algunas personas ilustres habían donado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en ese momento, algo cambió cuando una agregada, con bastantes años&lt;br /&gt;
de experiencia y mucha dedicación, atendiendo a supernumerarias con su&lt;br /&gt;
cochecito por los pueblos y administrando casas de retiro, preguntó qué iba a&lt;br /&gt;
pasar con las agregadas mayores y su jubilación… Literalmente: «a ver si,&lt;br /&gt;
después de estar dando todo nuestro dinero a la Obra, nos íbamos a quedar con&lt;br /&gt;
una mano delante y otra detrás».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esta persona, con la que he coincidido muchas veces, le tengo un cariño&lt;br /&gt;
especial; era —y es— una persona saladísima. Ese día no bromeaba y a mí me&lt;br /&gt;
dolió verla triste y preocupada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una convivencia de supernumerarias (2024), de la que aún guardo el&lt;br /&gt;
programa y, por supuesto, los apuntes sobre las charlas que nos dieron, tuvimos,&lt;br /&gt;
como no podía faltar, la charla sobre los asuntos económicos, que presentaré de&lt;br /&gt;
forma esquemática para no cansar mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Destino de las aportaciones===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.Recursos: Fondos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Ingresos profesionales de numerarias y agregadas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Donativos de supernumerarias y cooperadoras&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2.Destinos &lt;br /&gt;
;Humanos: lo prioritario es la persona. Eso dicen.&lt;br /&gt;
;Centros: en su tiempo el esfuerzo estaba en abrir centros, casas y otras instituciones. Ahora es necesario mantener los centros que tenemos. Y también vender.&lt;br /&gt;
;Fundaciones: Fundación Valle y Fundación Indes&lt;br /&gt;
;Labores apostólicas: Carf, Fundación Fomento, Harambee, Laguna, Torreciudad, Saxum, Orvalle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Procedimiento:&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;1º Presupuesto: numerarias+ agregadas+ supernumerarias&lt;br /&gt;
2º Centros: Autosuficientes y los que necesitan ayuda porque hay personas que no tienen pensión.&lt;br /&gt;
3º Dirección del dinero: Directoras de los centros lo envían a la delegación (en&lt;br /&gt;
mi caso a la delegación de Madrid Oeste: dlmof), ésta lo envía a la asesoría&lt;br /&gt;
regional y de allí, a la asesoría central.&lt;br /&gt;
4º Gastos: Centros: 46,2 %. Prelatura: 36 %. Necesidades generales 13,2%.&lt;br /&gt;
Apeaderos: 2,3%. Casas de retiro: 2%. (Según las de la delegación, estos gastos&lt;br /&gt;
van directamente a la gente de “casa”).&lt;br /&gt;
5º Contribución: Numerarias y numerarias auxiliares: 38 %. Agregadas: 17 %.&lt;br /&gt;
Supernumerarias: 28 %. Cooperadoras: 4,4 %. Recursos extra: 12,6 % (esto no&lt;br /&gt;
sé qué es).&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El coche===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre me he preguntado quién vive realmente la pobreza: ¿aquellos que&lt;br /&gt;
disponen de una flota de coches mientras siguen afirmando que los coches no&lt;br /&gt;
son suyos, o aquellos que pasan por la situación normal de comprar un coche,&lt;br /&gt;
responsabilizarse de sus gastos, de sus reparaciones, de sus obligaciones&lt;br /&gt;
legales y, lógicamente, de dejarlo cuando se necesite sin juzgar quién te lo pide?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo muchas anécdotas relacionadas con el coche, pero contaré solo una por&lt;br /&gt;
su relación con lo que he comentado anteriormente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos remontamos al año 2000, en el que estuve en un centro de “adscritas”, junto&lt;br /&gt;
con tres agregadas más, para un experimento que consistía en mezclar la labor&lt;br /&gt;
de numerarias con agregadas, supongo que con el objeto de que las numerarias&lt;br /&gt;
jovencitas conocieran la vida de las agregadas por si les apetecía pasarse a ese&lt;br /&gt;
“bando”. Aunque, en el fondo, el experimento consistió en acercar a las&lt;br /&gt;
agregadas a la vida de las adscritas y colaborar en la labor de ese centro,&lt;br /&gt;
haciendo la vida más amable a las numerarias que lo tenían como encargo&lt;br /&gt;
principal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que me tocó irme de convivencia y tuve que dejar el coche y el móvil&lt;br /&gt;
por mandato expreso de la directora, ya que podían necesitarlo para llevar a las&lt;br /&gt;
encantadoras niñas a sus respectivas mini convivencias. Cuando volví de la&lt;br /&gt;
convi, lógicamente, pasé por el centro para recoger mis pertenencias e irme a mi&lt;br /&gt;
casa, ver a mis padres y trabajar al día siguiente. Tengo que aclarar, antes de&lt;br /&gt;
terminar la anécdota, que el centro del que hablo está en Badajoz; yo vivía en&lt;br /&gt;
Zafra, cerca de donde trabajaba, y mis padres vivían en Mérida… hagan sus&lt;br /&gt;
cálculos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues, como decía, cuando llegué a recoger el coche y el móvil, una numeraria&lt;br /&gt;
del centro me lo pidió para ir a un curso que tenía que hacer y, lógicamente, le&lt;br /&gt;
dije que no. La numeraria en cuestión se enfadó; supongo que se lo pediría a&lt;br /&gt;
otra víctima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegué a mi casa, comprobé que me faltaba un maletín con material&lt;br /&gt;
auxiliar, herramientas, etc. Lo comenté en el centro y me contestaron, con una&lt;br /&gt;
amplia sonrisa, que lo habían sacado para meter maletas y sacos de dormir y&lt;br /&gt;
que se lo dejaron en el pueblo. Y remataron diciendo: «¡Hay que ver estas&lt;br /&gt;
niñas!», seguido de una frase lapidaria sobre la generosidad y el&lt;br /&gt;
desprendimiento que yo debía tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Por qué duré 44 años en el Opus Dei ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este título es parte de una pregunta que muchas personas me han hecho y que a pesar de llevar 12 episodios de “Anatomía de una vocación”, me doy cuenta de que no he dicho nada de por qué duré tantos años, ya que me he centrado en explicar por qué me fui. Así que sin más preámbulos y después de reflexionar durante un tiempo, os diré cuáles fueron las tres razones que hicieron más larga mi permanencia en esta institución...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de ellas es la &#039;&#039;&#039;amistad&#039;&#039;&#039;, con la cual abro esta nueva serie. La segunda razón fue el &#039;&#039;&#039;ambiente&#039;&#039;&#039; donde se desarrollaban tanto mis relaciones sociales como mi trabajo y en tercer lugar el convencimiento de quería vivir un cristianismo a fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que al final de esta breve serie se entienda un poco mejor por qué duré tanto en el opus. Estoy casi segura de que coincidirá con muchos otros en la misma situación…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las amistades peligrosas===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas necesitamos la confidencia, esto es, compartir lo que sentimos, lo que pensamos, nuestras dudas, nuestros temores y sobre todos nuestros proyectos e ilusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el que más y el que menos ha buscado ocasiones para tener esos momentos de confidencia y amistad sincera con personas concretas, rompiendo los moldes y las reglas impuestas sobre la confidencia institucionalizada con el nombre de “charla fraterna” exigida en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esos momentos de paz y de autenticidad son los que se producen en las excursiones, tanto urbanas como en el campo, en la que te separabas con aquella persona que te entendía y se producía el clima perfecto para contar y escuchar las historias vividas en primera persona, sus historias y las tuyas, las historias que querías que otros comprendieran, tu verdadera historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las convivencias eran un momento importante para tener esos momentos de confidencia y estrechar lazos de amistad fuertes y profundos. No me refiero a las pandillitas que se formaban para hacer lo que no podíamos hacer con las “dires”, observándote ya que el encanto se rompía cuando se volvía a la &#039;&#039;casa de convivencias&#039;&#039; con el sentimiento de culpa intentando ser más opus que antes, viviendo una constante doble vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me refiero más bien a la conversación de tú a tú, ese momento mágico de los cuentos infantiles en el que se sale de un mundo rígido lleno de normas y criterios, monocolor, donde todo está previsto sin capacidad de decisión, a un mundo en el que puedes andar con zapatillas en la vida del otro y viceversa, en donde la otra persona no tiene un: &#039;&#039;pues tú lo que tienes que hacer es&#039;&#039;” o &#039;&#039;¿pues sabes lo que yo hago?&#039;&#039; o “&#039;&#039;pues una vez una directora/un sacerdote / nuestro padre… dijo/me dijo que…&#039;&#039;” Esos momentos en los que te sientes comprendido de verdad y empiezas a ver nuevos horizontes en tu vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que todos hemos tenido muchos de esos momentos a lo largo y ancho de nuestra pertenencia al Opus Dei, por eso voy a compartir algunos de esos momentos y al mismo tiempo agradecer a todas esas personas, que de una forma u otra hicieron que mi vida tuviera un significado especial y un camino más llevadero a pesar de lo incomprensible de muchas experiencias contradictorias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi primer recuerdo va para Cristina Abad, numeraria, que formó parte de la AOP &#039;&#039;[Apostolado de la Opinión Pública]&#039;&#039;, trabajó en Filasiete (una revista española especializada en crítica de cine y series de televisión) y autora del libro “La libertad de amar”. Coincidimos en una convivencia en “Los Álamos” en Julio de 2020 en la cual estuvo muy enferma -nunca entendí que tuviera que estar en aquella convivencia con lo enferma que estaba-. Hubo muchas idas y venidas al hospital durante aquellos 15 días y finalmente después de unas semanas supimos que todo aquello fue la consecuencia de un cáncer terminal. Falleció el 26 de septiembre de ese año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando nos vimos en aquella convivencia recordamos nuestro primer encuentro en 1994 en una de esas “promociones rurales” como las llamaban entonces, en un pueblecito de Badajoz. Cristina se quedó impactada de cómo resolví de forma tan natural una pelea que hubo entre dos equipos de futbol de chicos a los cuales les dije que se anulaba el partido si no se ponían de acuerdo. Me dijo que pensaba que me iban a pegar o insultar del enfado que tenían y se quedó admirada de que hubiese resuelto una situación sin tener que recurrir a la cadena de mandos (encargada-directora-sacerdote-delegación-vicario-…). A mí me enterneció que le admirara aquella situación, ya que me manifestó como para ella aquello era estar verdaderamente en medio del mundo. En los escasos encuentros que hemos tenido a lo largo de los años (26), conectábamos enseguida sin necesidad de preámbulos, ella me hablaba de sus proyectos y yo de los míos sin necesidad de justificar nada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas más experiencias como esa he tenido a lo largo de mi pertenencia al Opus Dei. Algunas se producían en las convivencias –que era donde únicamente coincidíamos personas diferentes- en las que empezábamos a hablar de nuestras familias, de las dificultades que teníamos para que nos entendieran, y después de cómo entenderlos mejor… De compartir problemas que se ocultaban en una tertulia por ser impropio de personas entregadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esas conversaciones salían temas sobre la responsabilidad de ayudar acompañando, también económicamente a nuestra familia. De comprender mejor las situaciones “irregulares” (llamadas así en ámbitos doctrinalmente ortodoxos o tradicionalistas) de parejas divorciadas, separadas, homosexualidad, tendencias políticas de izquierdas, no en general sino como situaciones que se daban con naturalidad en nuestras familias y que no teníamos que sentir ninguna vergüenza, sino una gran tolerancia y respeto, la misma que ellos nos demostraban a nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento que destaco son las conversaciones en coche o en viajes largos donde había que rezar rosario tras rosario para no “perder el tiempo”, hasta que nos dimos cuenta del tiempo que perdíamos por no conocer a la persona que estaba a nuestro lado. Y así muchas cambiamos los rosarios por conversaciones profundas, positivas y constructivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando acompañar a una enferma no era una “visita” que consistía generalmente en una hora santa o en un mini retiro en el que en muchas ocasiones se torturaba al enfermo a mantenerse despierto, para seguir rezando el rosario, las preces, el ángelus o una comunión espiritual en lugar de una ocasión para compartir y aminorar sus angustias y molestias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una charla fraterna no era una ocasión para recibir información o realizar un mero trámite de obligado cumplimiento sino una ocasión para que la personas pudiesen llorar libres y libremente decir lo que pensaban porque confiaban que no se le iba a traicionar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una persona te removía, no por su santidad fría e inalcanzable hecha a base de vivir a rajatabla todo el espíritu como en “los primero tiempos”, sino porque veías cariño y afectos sinceros, cuando cada uno hablaba de sus logros y de sus fracasos sin miedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todas aquellas conversaciones surgieron temas que me ayudaron en mi vida a apreciarla más, a querer más a las personas que tenía cerca y a no admirar a las personas de la Obra por el hecho de estar en un rango superior. A querer y tratar más a mi familia y no a juzgarla constantemente, a aprender más de mis amigos y compañeros que seguro que en muchas ocasiones me han dado más de lo que yo les aportaba. A tener cuidado con el dinero y a pensar en mi futuro, a apreciar a otros movimientos de la iglesia. Aprendí que la verdadera caridad humana no está solo en cumplir con unos compromisos sociales y tener pequeños detalles previsibles de servicio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando me empezaste a importar como persona y no como miembro de una institución, cuando me di cuenta de que los números y estadísticas no tenían nada que ver con los verdaderos problemas de las personas. Que había personas con las mismas inquietudes y que no eran libres para actuar como querían y yo sí. Cuando en definitiva me di cuenta de que lo más importante del Opus Dei eran las personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias Encarnita por ayudarme a encontrar piso, a Mari Frías por hacer felices a un grupo de estudiantes locas en aquel apeadero donde pasábamos horas… A Pepita por pedirme ayuda para acompañarte a hacer aquella entrega tan generosa a la Sociedad Sacerdotal de la SC y escucharme siempre con tanto cariño, a Carmen por confiarme aquel dolor que te producía enfrentarte a toda tu familia por las irregularidades en tu herencia. A aquel sacerdote que me aconsejó decir NO con más frecuencia porque el psiquiátrico de la Clínica de Navarra estaba lleno de personas que no habían sabido decir que no y a muchas otras personas que me confiaron muchos de sus sinceros sentimientos, al mismo tiempo que se acordaban de los míos y me dieron muy sabios consejos y que no digo sus nombres porque aún están campando por algún lugar del mundo haciendo mucho bien, seguro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No podemos negar lo que vivimos y de que nuestros mejores momentos se los ha llevado la felicidad de los demás y eso es bueno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Eso que hacíamos a escondidas no era realmente lo que se debería haber hecho abiertamente, con toda normalidad, con toda confianza? ¿Amistades peligrosas?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mas bien; ¡Benditas amistades! ¡GRACIAS!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Del trabajo no remunerado al remunerado===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando, un septiembre de 1989, Amparo, directora en ese momento de Besana, me citó en su despacho para decirme si me gustaría trabajar en dicha escuela, le pregunté primero cuánto cobraría. Después de explicarme el método de pago y las condiciones, le dije que no. Recuerdo vagamente la cantidad, pero creo que lo que me propuso fueron 80.000 pesetas (480 euros actuales), en régimen de becaria y, por supuesto, no oí nada sobre la Seguridad Social. Aunque hubiera sido el doble, mi respuesta habría sido la misma que di en aquel momento: «Lo siento, pero no cambio una interinidad como maestra por esto»...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi cabeza y por mi corazón pasaron muchos sentimientos y emociones en ese momento. Recordaba cómo, por una parte, aún latía en mi corazón la emoción de un puesto de trabajo en el que empezaría a ganar mi primer sueldo en condiciones; esto es, con un seguro médico y mi alta en la Seguridad Social para empezar a cotizar. Pensaba, además, en los compañeros y compañeras nuevos, en los alumnos y alumnas, y en poner en práctica aquello para lo que había estudiado durante varios años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, también pasaron por mi mente la desazón que me producía haber estado mendigando alguna actividad más seria en Besana que la de participar en las actividades extraescolares para tener contentas a las alumnas, con el objetivo de que pertenecieran a la labor de San Rafael.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces, a lo largo de mi vida, he dado gracias a Dios por aquella decisión! Aunque, por otra parte, eso hizo que continuara en la institución. Probablemente, de haber trabajado en la obra corporativa mencionada, me habría salido antes del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué había hecho entonces, desde que pité en 1981 hasta ese preciso momento de 1989 que he mencionado antes?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues empecé limpiando el portal del piso donde vivía con mi familia. Al poco tiempo trabajé en la administración de Eresma (un centro del Opus Dei en el que había numerarias muy ilustres, como Hortensia Núñez, Mercedes Eguíbar, la doctora Lledías… y alguna más), donde pasé momentos muy duros protagonizados por una tal Aguirre, numeraria y administradora, la cual me hizo dudar de la autenticidad de la vocación a la santidad, ya que nunca había visto a una persona tan amargada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo, como se ha comentado muchas veces en escritos y en podcasts, que los años ochenta en el Opus fueron realmente duros debido a la estricta vigilancia para que nadie se saliera del espíritu plasmado en cientos de reglas, normas, preceptos, directrices y ordenanzas, capitaneadas por Álvaro del Portillo y secundadas por el resto de la institución de forma jerárquica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto fui cuidadora de niños con un horario que me permitía asistir a mis clases de la Escuela de Magisterio. Trabajé también ayudando a una supernumeraria en las tareas del hogar y participé en la limpieza de una casa en la que se estaban haciendo reformas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante muchos fines de semana atendí la portería de Somosierra y, varios veranos, trabajé en la administración de algunas casas de retiro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, desde 1987 hasta el verano de 1989 formé parte de la administración de la Delegación Este de Madrid (dlmef), trabajo que dejé para hacer unas pruebas físicas de acceso a un curso de Educación Física —que realicé ese mismo verano—, el cual me dio la puntuación suficiente para ingresar en una lista de interinos del Cuerpo de Maestros del MEC (Ministerio de Educación y Ciencia de aquel entonces).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como os podréis imaginar, la carrera la hice como pude y, en lugar de tres años, me llevó cinco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora me pregunto: ¿En qué momento me santificaba trabajando? ¿Cómo santificaba mi trabajo? ¿Y a quiénes santifiqué con mi trabajo? Pienso que lo que hice hasta ese momento fue sobrevivir y no salir del entorno físico de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A lo largo de mi carrera laboral como maestra, no sé si los años siguientes me santifiqué, si santifiqué a los demás con mi trabajo o si santifiqué el trabajo que hacía. Lo que sí puedo afirmar es que aprendí cómo los compañeros que tuve se esforzaban por hacer bien y con honradez su trabajo, de una manera libre, sin tener que rendir cuentas a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que llegar puntual junto con otros que también llegaban a la hora, era una acción humana que facilitaba la convivencia y el buen desarrollo de una jornada escolar, y no una virtud heroica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que había muchos profesores que daban mucho más por sus alumnos sin proponérselo, viendo personas y no números. Profesores que discriminaban por su capacidad intelectual, su situación económica, social o política.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sobre todo, aprendí mucho de la convivencia diaria. Aprendí que había personas a las que no les caía bien; que no era la niña bonita que había venido a iluminar el lugar, cual ángel lleno de virtudes. Aprendí a tener amigos y amigas de verdad y a disfrutar de su compañía, aceptando que esas personas no serían del Opus Dei, pero eran grandes personas que estuvieron ahí en momentos muy duros y especiales para mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y qué decir de los alumnos, que nunca me llamaron doña Dori, pero siempre me respetaron como yo los respeté, dándome cariño y compañía en momentos de mucha soledad. Aprendí que la calidad de mi trabajo mejoraba en la medida en que atendía las dificultades de aprendizaje y sus necesidades individuales. Aprendí a madurar, en definitiva, no solo humana y profesionalmente, sino incluso en mi fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hago aquí un inciso, ya que me vienen a la memoria algunas ofertas que tuve para trabajar en obras corporativas en las que no hubiera tenido alumnos problemáticos o con escasos recursos intelectuales, afectivos o sociales. Pero siempre las rechacé, ya que opinaba —y sigo opinando— que se trata de una educación segregada y poco natural. Opino, además, que la educación mixta prepara mejor para el mundo real… Pero es una opinión, muy contrastada, eso sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque es cierto que pasé muchos momentos felices y auténticos, también hubo otros de tensión en los que, después de jornadas laborales exigentes y de las propias exigencias de mi profesión, tenía que atender actividades en diferentes centros y cumplir las normas, especialmente la asistencia a misa, ya que en algunos pueblos donde trabajé no había.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asistir —qué palabra tan acertada, por cierto— a los medios de formación me supuso, durante un tiempo, coger un autobús a las siete de la mañana de un sábado y volver por la tarde. ¡Qué ganas de volver a mi rutina, a mi trabajo, a mis amigos, a mis alumnos, a mi familia y a las actividades culturales y sociales donde convivía con gente de todo tipo! Ahí era donde encontraba la verdadera paz, y no al revés, como me hacían ver en la institución, donde se me decía que la paz la daban el cumplimiento de las normas y los medios de formación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad que haga otro inciso, pero acabo de recordar un hecho que guarda mucha relación con lo que estoy hablando. Se convocó a docentes de toda España a una reunión que tuvo lugar en Madrid sobre educación, coordinada por Benigno Blanco. En ella participaron docentes tanto de la enseñanza pública como de la privada. Eso sí, en su mayoría éramos gente del Opus y allegados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No recuerdo muy bien la fecha, pero sé que gobernaba el Partido Popular —alrededor del año 2000— y que, al finalizar aquella reunión, se anunció que por la tarde había una manifestación convocada por ese partido. Aquello, sinceramente, me dio muy mala espina y, cuando terminó la reunión, mi compañera de viaje —otra agregada— y yo nos fuimos a comer y emprendimos el regreso a Mérida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La principal consigna de aquella reunión fue transmitir que las personas de la Obra que trabajaban en centros públicos fueran asimilando poco a poco el sistema aplicado en los centros de educación diferenciada, es decir, los del Opus, y lo llevaran a sus respectivos centros. El desconcierto y la incredulidad de las numerarias, los numerarios, las agregadas y los agregados que trabajábamos en la enseñanza pública y mixta fueron monumentales, por lo que, a continuación, redactamos una carta de desacuerdo que firmamos todos. Nunca volvió a repetirse nada igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esto tengo que añadir la insistencia de las personas que trabajaban en obras corporativas y personales contándonos, año tras año, las excelencias de las mismas en las diferentes convivencias o cursos anuales, como si solo sucedieran cosas maravillosas en esos centros de la Obra. En muy pocas ocasiones interveníamos quienes trabajábamos en la enseñanza pública, donde también ocurrían cosas muy interesantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonadme esta pequeña —o gran— rabieta sobre «los colegios», pero todos conocemos cuál era su principal objetivo: reclutar gente, aunque en ellos trabajaran personas buenísimas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Son innumerables las anécdotas vividas a lo largo de mis 34 años de trabajo como docente en diez colegios públicos de diferentes pueblos y ciudades. Necesitaría muchas páginas para escribirlas. Anécdotas en las que se mezclaban lo humano y lo divino… Estoy segura de que Dios estuvo más tiempo allí, y yo con Él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre con el ánimo de ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Recuperando mi fe===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿De quién me fío ahora? ¿En qué se basaba mi fe?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me resulta muy difícil completar este tercer y último aspecto de la serie sobre por qué duré 44 años en el Opus, porque me voy a referir a la parte más íntima y valiosa de mi vida: los principios y fundamentos en los que se apoyaban mi lucha por hacer el bien, el sentido de mi entrega total y, en definitiva, el sentido de mi vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mis creencias han sufrido un proceso desde que empezaron a ser un aspecto fundamental en mi vida. Después se incrementaron con mi supuesta vocación en el Opus Dei; con el paso de los años sufrieron un estancamiento y, en los últimos años de mi pertenencia a la institución, entraron en declive. Ahora me encuentro recomponiendo las piezas, desechando aquello que a lo largo de los años ha demostrado ser un fraude y seleccionando todo aquello que tiene verdadero sentido…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los primeros pasos conscientes en la fe se produjeron en los segundos cinco años de mi vida, durante mi estancia como migrante en Canadá. Allí mis padres nos matricularon en un colegio católico inglés, aunque vivíamos en una zona francófona. Íbamos a misa los domingos y allí hice mi primera comunión y mi confirmación, bastante consciente de lo que hacía, ya que, además de la formación que recibía en el colegio —de la cual apenas conservo algunos recuerdos—, mis padres, especialmente mi padre, nos comentaban de vez en cuando pasajes del Evangelio. Por eso, Dios y Jesús eran personajes que formaban parte de nuestra familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando volvimos a España, ya con diez años, mi experiencia de fe sufrió una transformación, pues pasó a basarse fundamentalmente en la participación, mediante ritos, en determinados actos litúrgicos: misas, procesiones, normas eclesiásticas, penitencias que imité de mi abuela y de mi tía… Dentro de esta etapa de mi vida, que abarcó de los 10 a los 15 años, tuvo lugar el encuentro con un profesor que obsequiaba a los alumnos con mejores notas y buen comportamiento con una visita a un museo, precedida de la misa dominical, una vez al mes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una siguiente etapa, que abarca de los 15 a los 20 años, se caracteriza por la rebeldía y el compromiso. En ella se produjeron dos acontecimientos importantes en mi vida: por una parte, empecé a salir de manera formal con aquel profesor que algunos domingos nos llevaba a un museo y a misa; por otra, tuve mi primer encuentro con el Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella relación formal llevaba implícito tomarse en serio algunas prácticas, como ir a misa los domingos, vivir la Semana Santa y confesarnos los primeros viernes de mes. Fue precisamente uno de esos primeros viernes cuando coincidí con un sacerdote del Opus, quien me indicó que podía recibir una formación más intensa en un centro de dicha institución que estaba justo enfrente. Omito aquí todo el proceso hasta que fui a aquel centro, así como mis primeras impresiones, pues ya lo narré en un escrito anterior (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, me voy a centrar en cómo mi fe incorporó nuevas prácticas, ya que empecé a acudir con cierta regularidad a los «medios de formación». Estos consistían básicamente en un «círculo» y en una serie de normas de piedad, entre las que destacaban un rato de oración —con un tiempo estipulado— y el examen de conciencia, ambas diariamente, además de ir a misa cuando pudiera, algo que ya hacía antes de conocer el Opus. Así que, a partir de ese momento, mi fe pasó de ser algo que formaba parte de mi vida y a lo que acudía de forma natural a convertirse en algo que tenía que fortalecer, incrementar y nutrir permanentemente. Dios estaba muy pendiente de lo que hacía, por lo que mi exigencia constante era una forma de responder a tanta generosidad divina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta nueva forma de vivir mi fe, que compatibilicé con mi relación de noviazgo de los 16 a los 20 años, terminó llevándome a eliminar a aquella persona de mi vida, ya que ambas cosas, según la espiritualidad de la institución y la exigencia de complacer a Dios, no eran compatibles. Alguien pensó que podría tener vocación de supernumeraria, pero tanto el confesor como las personas con las que hablaba sabían muy bien de mi lucha por vivir la castidad, así que la propuesta para que me planteara la vocación al Opus Dei como agregada no tardó en llegar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquel planteamiento lo hablé con Dios, como hacía habitualmente en mi oración —sin tiempo estipulado—, y descubrí un mar sin orillas, pensando en la cantidad de gente a la que podía ayudar. Con todo aquello reuní el valor suficiente para decirle a aquel hombre que había una persona que ocupaba mi corazón: Jesús. Él me había elegido y yo me sentía agradecida y en la obligación de corresponder; no podía hacerle esperar. El resto de la historia ya la expliqué en otro de mis escritos (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 20 a los 40 años podríamos hablar de la época del incremento, en la que poco a poco iba incorporando cada vez más exigencias a mi incipiente vocación de entrega, que, lógicamente, tenía que ser cada vez más completa, más total, más sacrificada. Aquellos años 80 y 90 estaban marcados por el «más y mejor», así que todos los acontecimientos que tuvieron lugar durante esos 20 años estuvieron enmarcados en ese «más y mejor». Mi fe se alimentó de un espíritu guerrero, positivista y triunfalista, por lo menos durante los primeros diez años de dicho periodo. Era la hermana, la hija, la tía, la compañera, la colega, la amiga… que iba a llevar a todas las personas al cielo. Era la que mejor trabajaba en los diferentes colegios, la que tenía la doctrina más clara, ya que contaba con una formación teológica, filosófica y ascética que consideraba inigualable con respecto a la de otras instituciones de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero un fatídico día de julio de 1992 tuve un accidente de coche con un fatal desenlace que rasgó de arriba abajo mi fe triunfalista. Me vi vulnerable, capaz de cometer errores muy graves y de dañar a otras personas. Fui consciente en ese momento de que no tenía derecho a juzgar a nadie y mucho menos a creerme intachable… Me vi muy tachable. A partir de entonces fui más agradecida ante cualquier detalle que una persona tuviera conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo que destacar con especial cariño las muestras de apoyo de determinadas personas de la institución. Entre ellas, las de un sacerdote de Mérida, ya fallecido, D. Guillermo Soto, quien me escuchó atentamente y, además de darme sabios consejos, se prestó a comunicarse con la familia del fallecido. También las de la directora del centro donde estaba en aquel momento, que no dejó de atender mis necesidades. Sin embargo, aquello se mantuvo en silencio para siempre. No sé por qué, ya que a mí me daba paz hablar de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En septiembre de aquel año se me asignó el cargo de celadora, nombramiento que entendí como un voto de confianza, dada mi condición de persona endeudada con la humanidad. Sin embargo, aquello acentuó aún más mi dependencia de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese giro de mi fe se reflejó especialmente en mi actitud en el trabajo y con respecto a mi familia. Con todos intenté ser más comprensiva, agradecida y admirativa. Vi mi labor más como un servicio, reconocí que recibía más de lo que daba y mi fe empezó a tener un sentido más profundo, menos dogmático.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 40 años hasta mi salida viví una etapa bastante convulsa, marcada por enfermedades, incomprensiones, tensión, decepciones…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa etapa de los cuarenta años empezaron a aparecer pretendientes: compañeros de trabajo, amigos de amigas mías… Personas a las que esquivaba, rechazaba, con las que me mostraba antipática o poco atrayente… En definitiva, ejercitaba toda una táctica de defensa y alejamiento. Pero ¿qué pasaba en mi corazón? Claro que estaba Jesús, pero también es cierto que, a partir de esa edad, resultar atractiva para un hombre es muy importante… No somos ángeles. Perdonad que no me extienda más en este punto, ya que daría para un capítulo entero. Solo puedo decir que fue muy duro y que no basta con un programa de penitencia, oración y gracia sacramental, estudio, deporte, fraternidad y apostolado. Concluyo este párrafo con una frase que leí hace poco: «¿Para qué necesita Jesús tantas esposas?». Me hizo mucha gracia y también me hizo pensar mucho. Espero no ofender a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cumplimiento de las normas se me hacía cada vez más tedioso por incomprensible. Llegó un momento en el que me alegraba cuando, por razones familiares, laborales o de enfermedad, no podía acudir a algún medio de formación. Claro que quería hablar con Dios y hacer una oración sincera, comparar mi vida con la de Jesús y luchar por ser mejor. En mi oración veía tantas cosas que mejorar y hacer que comenzase el día con mucha ilusión y fuerza. Pero, a medida que avanzaba el día, la ilusión se iba ahogando para dar paso al cumplimiento de lo establecido: las normas, atender la actividad, una reunión apostólica para hacer listas y listas de gente para la próxima actividad… ¿Y todo eso era lo que garantizaba la santidad? Pues yo no quería ser santa, porque en el empeño dejaba pasar muchas oportunidades de hacer el bien a mi alrededor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empezaron a cobrar más sentido para mí los actos humanos desinteresados para ayudar a otras personas que los actos piadosos: aquel bombero que perdió la vida por rescatar a su compañero, quien lucha por los derechos humanos de otros, contra la corrupción o el abuso de poder… y miles de casos más. En mi familia también había personas que necesitaban mi ayuda. Por eso, esa pretendida «gran labor» o «gran catequesis» de la que se jactaba la institución perdió para mí todo sentido, ya que se reducía a atender un club infantil o juvenil, dar clases en colegios de élite, atender grupos de supernumerarias o cooperadoras, dar charlas y círculos, estar en los centros… Aislarse del mundo, en definitiva, permanecer en una burbuja de confort ideológico… ¡Qué contradicción!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escasez de vocaciones jóvenes en los centros y delegaciones produjo cambios considerables, como la atención prioritaria a las personas mayores de la institución. La falta de previsión y de desarrollo de aficiones, debido a la dedicación exclusiva a «las labores» de la institución, hizo que muchas personas, al jubilarse, no supieran qué hacer con su tiempo. El deterioro mental y psicológico empezó a darse con bastante frecuencia y, en algunos casos, terminó en una muerte lenta y solitaria. Todo esto, claro está, acompañado de un ir y venir de trámites y gestiones para que los testamentos, herencias y bienes materiales estuviesen legalmente custodiados por la Obra. Esto supuso una gran prueba de fuego para mi fe en Dios, porque en el Opus Dei ya la había perdido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lo referente a los «medios de formación», a pesar de las sugerencias de actualización, siguieron manteniendo la misma estructura y las mismas anécdotas, y la gente no acudía a ellos de forma habitual. En cuanto a los sacerdotes que atendían los centros, era patente la monotonía. Confesaban repitiendo la misma penitencia para todas las del centro y, en muchas ocasiones, había que recordarles quién eras para que no te confundiesen con otra persona. Incluso, a veces, oía cómo pasaban páginas durante la confesión, lo que me hacía pensar que estaban leyendo algo mientras tanto o anotando algo en alguna libreta. Todo ello, en definitiva, me generaba mucha desconfianza. Preferí espaciar más mis confesiones o cambiar de sacerdote; de esa forma conservé la fe en esa práctica penitencial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardaron en llegar las migrañas y los problemas gástricos durante las convivencias, especialmente en aquellas en las que participaba alguien de la delegación o de la asesoría, porque estaba saturada de tanta exigencia, doctrina, charlas y reuniones. En ellas aprovechaba para dar mi opinión sobre cómo podían arreglarse las cosas o sobre aquello que no funcionaba, y eso me suponía un gran desgaste de energía. Todo para nada, porque al final nunca cambiaba nada en lo fundamental.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que mi fe buscó otro norte: no la iglesia particular que para mí representaba el Opus con sus particularidades, sino la Iglesia y, en especial, la Iglesia de Francisco… Hubo un rayo de esperanza y el impulso suficiente para dejar el Opus. Pero Francisco falleció y, desde entonces, la Iglesia tampoco es para mí un lugar o un concepto seguro… Cada día compruebo cómo sus dogmas, la infalibilidad y determinadas creencias llenas de contradicciones son cada vez más cuestionados e investigados, y cómo salen a la luz descubrimientos que ponen en tela de juicio afirmaciones no solo de la fe católica, sino incluso del cristianismo en general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quiero ir cerrando ya este texto porque lo expuesto en el párrafo anterior daría para muchos folios y suscitaría muchas opiniones diferentes, y ya me estoy alargando demasiado. La razón de este escrito era plasmar cómo ha evolucionado mi fe. Ahora se centra básicamente en leer y profundizar en todo lo que se está investigando acerca de las religiones y, en particular, de la cristiana. Sigo teniendo a Jesús como referente y, de momento, voy a misa los domingos. Todo el material directa o indirectamente relacionado con la institución ha ido a la basura. Ya no tengo migrañas y, a pesar de todo, sigo creyendo, pero en menos cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante mí se abre un nuevo camino o, mejor dicho, muchos senderos por descubrir y recorrer, para lo cual cuento con personas que me darán posada y cobijo —amistad sincera— y con las que compartiré todo lo que soy y tengo. Cierro con esto Anatomía de una vocación, que bien puede representar la historia de mi fe y de cómo el Opus pudo acabar con ella. Como siempre, agradezco vuestra comprensión y apoyo y, desde luego, me alegraría haber contribuido a dar un poco de paz y confianza a alguien por ahí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29985 Original]&lt;br /&gt;
[[Category:Agregad@s]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7730</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
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		<updated>2026-08-24T09:01:31Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* En busca de una explicación */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Un paso adelante ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 del fallecimiento de Guillermina]. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “&#039;&#039;Motu Proprio&#039;&#039;”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: &#039;&#039;“el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”&#039;&#039;… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «&#039;&#039;Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas&#039;&#039;»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «&#039;&#039;La dele te invita a comer&#039;&#039;».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Con los cambios de personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, &#039;&#039;&#039;las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España)&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con [https://www.youtube.com/channel/UC8g405kKRolCqGEkfuTum3Q Ágora], coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En [https://www.youtube.com/@agoraquanticabcn2310 Ágora&lt;br /&gt;
Cuántica], con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en [https://www.youtube.com/watch?v=z7SmdB3JwY0&amp;amp;list=PLsjq0skMHH-k37BPK1I0R__6Obd8UE2LZ Auténticas vidas]: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie [https://www.hbomax.com/gt/es/shows/el-minuto-heroico-yo-tambien-deje-el-opus-dei/a80eba1f-b600-47fc-8e62-c440f75ba26f El minuto heroico] tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
* Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad), -no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
* ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
* Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
* La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
* Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
* Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
* Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
* Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
* Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas … -Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por alguna razón-.&lt;br /&gt;
* Lo importante es la vocación, no de qué pites. –Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
* La historia necesita perspectiva…. – Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
* Tener en cuenta el sentido sobrenatural… - Y el humano también-.&lt;br /&gt;
* Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales marcamos distancias… - Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
* Incidir en que somos laicos… - No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
* El apostolado se hace por contagio… - Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia, inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
* La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día… - Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
* Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión, pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la Obra se podía perder. – ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
* Nuevo Papa, nuevas ilusiones… Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior. – Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
* El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes… - Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
* El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
* Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su voluntad, pues que se vayan. – Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-. –Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
* Una persona se puede ir si se “va de la olla” - También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-. – Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta corriente más.&lt;br /&gt;
* Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o cooperador. – Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
* Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la Iglesia. – Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
* Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté impregnado en el ambiente. – Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
* Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen ambiente.&lt;br /&gt;
* Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir solos, daba pena.  Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos. -Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “Normas y costumbres”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «Ninguna religión está por encima de la humanidad». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 20 años y quería mejorar este mundo, aprender a amar haciendo el bien a todas las personas a mi alrededor. Cuando conocí el Opus Dei a través de personas que se hicieron amigas mías —tres en concreto—, me pareció que era algo que se adecuaba muy bien a esa idea de santidad en medio del mundo, dando un sentido y una misión a mi vida...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de estas amigas me escribía cartas, otra me invitaba todas las semanas a ir el sábado a la meditación, a confesarme y, por supuesto, a participar en la tertulia, y con una tercera tuve un par de encuentros. También, de vez en cuando, me recordaban que podía ir a una convivencia, a un curso de retiro o hacer una visita de pobres. En los tres años que estuve yendo por aquel centro solo participé en la meditación y, en ocasiones, me confesaba, pero desde luego no fui a ninguna convivencia ni curso de retiro: no podía costeármelo. Sí me atraía, sin embargo, eso de la visita a los pobres, porque todavía no se había presentado ese gran momento de ayudar a alguien. Tuvieron que pasar unos cuantos meses y algunos acontecimientos para que aquella visita se llevara a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía amigas, entre las cuales estaba mi propia hermana, una criatura de 14 años que estaba entusiasmada con todo lo que le contaba acerca de las catequesis que daba, lo encantadoras y amables que eran aquellas chicas del Centro. Ambas compartíamos sueños e ilusiones, tareas y secretos… (pero eso es otro cantar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardamos mi hermana y yo en pedir la admisión: mi hermana primero y luego yo, curiosamente; eso sí, no sin antes hacer la visita de pobres prometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La visita de pobres&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegamos al lugar, por supuesto nada que ver con lo que me había imaginado: era una residencia de ancianos. Me quedé bastante paradita, pues no sabía qué podía hacer en realidad, así que intervino mi amiga “machaca”, que me dijo que hablara con algunas de las señoras que estaban allí y les mostrara una estampa del entonces beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Me acerqué a la única señora que estaba pendiente, la cual me dijo que le fuera muy fiel al cura de la foto. Desde entonces, esa fue la leyenda que me asignaron y que “mi amiga” se encargó de propagar: que mi vocación se debía a aquella visita de pobres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vosotros os creéis que la historia fue así? ¿Y mi hermana? ¿Qué pasó con ella? Efectivamente, no fue así, y lo de mi hermana lo contaré en un segundo relato, si ella lo considera oportuno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un pequeño detalle del que no se habla en la historia que construyeron sobre mi vocación, y es que olvidaron que yo tenía novio, y fue precisamente él quien hizo que conociera el Opus Dei. Habría mucho que contar aquí, pero vamos a centrarnos, para no alargarnos demasiado, en el momento en que tomo contacto con la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La verdadera historia&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ambos decidimos —mi novio y yo—, por circunstancias que no alteran este relato, confesarnos los primeros viernes de mes, según una costumbre relacionada con el Sagrado Corazón de Jesús. Una de las pocas iglesias a las que acudimos para esta práctica fue la basílica de San Miguel (no sabía que estaba encomendada a la Prelatura). A mí me atendió un sacerdote y a mi novio, otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación con el sacerdote fue amena y la verdad es que me sentí escuchada. Me aconsejó que, en lugar de confesarme una vez al mes, lo hiciera cada semana y que podría ir a un centro que estaba enfrente, que probablemente me gustaría, ya que le di muestras de mis sanas inquietudes. Así que, después de comentárselo a mi novio, me presenté en el centro esa misma tarde. Llamé a la puerta con muchísima expectación y la persona que abrió me recibió con una gran sonrisa; me preguntó mi nombre y quién me habló de ese centro, a lo que contesté con mucha confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un club juvenil; por lo tanto, había mucha gente joven que desaparecía a los pocos segundos dentro de alguna de las múltiples salitas que había allí. De repente se hizo un silencio que facilitó que pudiéramos hablar durante un rato. Al finalizar y despedirse, aquella chica me insistió en que ella era mi amiga —cosa que me llamó la atención—. Añadió, además, que probablemente tendría que ir a otro centro, pues ese me venía un poco lejos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De aquel centro pasé a otro que me venía mejor, donde me asignaron una nueva amiga que no dejó de invitarme puntualmente cada semana a las actividades organizadas para gente joven los sábados. Yo iba un sábado sí y otro no, y hay que reconocer que en aquellas casas se estaba muy bien: en invierno se estaba calentita, gozando de una calefacción que en mi casa no tenía. Había un ambiente agradable, de gente a la que le parecía maravilloso todo lo que les decía; me sentía escuchada, comprendida y empecé a pensar que era especial. Aquellas reuniones consistían en una meditación, seguida de una bendición y luego una tertulia, durante la cual la gente iba pasando a confesarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca me quedé a la tertulia, ya que aprovechaba a veces para confesarme y enseguida me iba, porque mi novio me esperaba para compartir la tarde juntos, que muchas veces consistía en tomarnos una cerveza en un pub mientras compartíamos caricias y vivencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como decía antes, aquel novio tuvo mucho que ver en la historia real.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía claro que quisiera casarme, pero ya “mi amiga” me había planificado el futuro: pensaba que yo tenía vocación al Opus Dei como supernumeraria, ya que tenía novio. De nuevo, esta encantadora mujer que, a pesar de los esfuerzos por tenerme al día de las actividades y, aparentemente, preocuparse de mi vida, en el fondo no me conocía de verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi parte, tenía grandes deseos de hacer algo por la humanidad, hacer el bien; mi trato con Jesús aumentaba día a día y, desde luego, no estaba en mi mente la idea del matrimonio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi hermana “pitó” antes que yo. Esto en un principio se explicó como un hecho totalmente providencial, pero haciendo un análisis más profundo puede que lo providencial sea la reflexión que se puede hacer ahora de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fueron dando una serie de circunstancias y factores que desembocaron en que mi hermana pidiera la admisión como agregada del Opus Dei. El primero de estos factores se debió al entusiasmo inocente y generoso de formar parte de algo que le llevaría a hacer el bien a su alrededor con gente igualmente entusiasta, divertida, buena y joven...  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda circunstancia se debió a que yo al final no podía ir a la famosa convivencia de Semana Santa en Torreciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera circunstancia fue que me encontré dinero tirado cerca de un charco –un billete de 1000 pesetas- y en ese momento pensé que donde mejor podía emplearlo sería para facilitar que mi hermana fuese a dicha convivencia -el resto lo pusieron algunas personas del centro-, ya que tenía una ilusión muy grande por ir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuarta circunstancia fue que mis padres le dieron permiso ya que mis amigas fueron a hablar con ellos -con mi apoyo- afirmando que también iban muchas chicas jóvenes prometiendo por tanto que cuidarían de ella y que no tendrían que preocuparse por el dinero – cosa que tranquilizó a mis padres-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí todo más o menos normal, ¿verdad? ¿Qué joven no va a excursiones, viajes y demás actividades? Pero se da la especial circunstancia de que mi hermana en ese momento tenía 14 años y medio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando mi hermana (a quien llamaremos H) volvió de Torreciudad, con la misma ilusión con la que se fue, pensé que algo en ella había cambiado y, la verdad, tanto entusiasmo me molestó. Le habían aconsejado que, como yo aún no era de la Obra, no dijera nada. Imaginaos la angustia vital de la pobre, teniendo que lidiar con una serie de “normas” que ya tenía que practicar, estando en una casa en la que lo relacionado con la fe y la religión se cuestionaba constantemente y que encima no podía desahogarse con su hermana con la siempre compartía todo. Perdóname H.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardé mucho en comunicarle que me estaba planteando pedir la admisión en la Obra como agregada. A partir de aquel momento cambiaron algunas cosas porque, aunque en nuestra familia seguíamos teniendo dificultades para explicar nuestras actividades y compromisos, ya podíamos compartir muchas cosas entre nosotras y apoyarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aparecíamos las dos juntas por el centro era como una fiesta, todo eran sonrisas y risas, miradas ilusionadas. Todo lo contrario a lo que vivíamos en mi casa. Al poco tiempo (año y medio) me enviaron a otro centro y nos separaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
H estuvo muy poquito tiempo en la Obra y cuando se fue lo pasé francamente mal. Por una parte, mi familia empezó a reprocharme un montón de cosas y por otra en el “opus” algunas personas me decían que hablara con mi hermana y otras que no lo hiciera. Por mi parte nunca la reproché nada y siempre mantuve con ella una amistad que ha ido creciendo con los años. Ahora, lógicamente pienso que H fue muy inteligente y admiro el coraje que demostró en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí lo que cuento de mi hermana porque es ella quien mejor puede contar su propia historia cuando sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, necesitaba resaltar su figura y protagonismo dentro de mi propia historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de aquel momento corrían dos historias sobre cómo conocí la Obra y cuál fue la razón por la que pedí la admisión, una de dichas historias ya la comenté anteriormente – lo de la visita de pobres- y la segunda historia fue que yo había pitado porque mi hermana lo había hecho antes, así conseguían que tanto mi hermana como yo nos sintiéramos especiales…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que me hizo mucha ilusión compartir con mi hermana una doble hermandad y sobre todo valoro positivamente lo que eso nos unió, pero las razones de “entregarme” fueron otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación de una persona debe ser personal y después de un tiempo discernimiento por lo que todos esos aspectos externos como el entusiasmo desmedido de la gente a tu alrededor o la referencia constante a que todo lo que te ha pasado en la vida te conduce hasta ese momento en el que conoces el opus o que te recuerden constantemente que cuando Dios se fija en alguien ya no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa disponibilidad total hacia lo que Dios podía querer de mí y de acompañar a Jesús en su “campaña” de verdadera caridad y amistad, concretado en el servicio a los que están a mi lado en cada momento que viese aquella relación con M como un obstáculo. Probablemente no me habría casado con él o hubiera tenido otras relaciones de no haber estado en la institución, quién sabe, no me lamento de ello, ni nadie me hará sentir ni fracasada, ni mutilada, ni infecunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, a aquella persona, esté donde esté, le agradeceré siempre el cariño y el respeto con que me trató, así como el hecho de facilitarme recuperar el camino de nuevo después de unos años de vacío espiritual, ya que en mi infancia nuestros padres nos habían preocupado de nuestra fe además de otras cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, M era el novio que me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
M era mi profe de ciencias naturales y mates en 6º, 7º y 8º de EGB en un colegio público de Madrid. Era muy querido por el alumnado por su forma original y divertida de dirigirse a los alumnos. Tenía la costumbre de que un domingo al mes quedaba con un grupo de alumnos de 8º –con mejores notas y comportamiento- (entre los cuales me encontraba) para ir a misa y después a un museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo visto él se había fijado en mí, pero esperó a que yo manifestase algo de interés hacia su persona para comunicarme lo que pensaba e iniciar una relación. Ese momento llegó, pero con muchos reparos ya que me llevaba 14 años y yo tenía 14. No empezamos a salir hasta que no habló con mis padres y yo había cumplido ya los 15. El destino hizo que estuviésemos separados durante un año después de aquello y a la vuelta fue cuando sucede lo que cuento cuando nos confesamos en la basílica de San Miguel y visito por primera vez un centro del Opus Dei, yo ya con 16 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el año que M y yo estuvimos cada uno en una punta de España, yo estaba interna en una universidad laboral en Almería e iba a misa todos los domingos, sin que nadie tuviera que decirme nada. Cada día crecía el interés por lo referente a la fe y a la religión y sobre todo por hacer algo útil en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que la formalización de las relaciones fue paralela a mi formación como “chica de San Rafael” lo que duró 4 años, y a lo largo de ese tiempo hubo algunos intentos de dejar aquella relación –no por el Opus Dei-, porque no veía claro mi futuro con aquel buen hombre. Eso sí, era de los que pensaba que la mujer debía ir casta al matrimonio, con lo cual se salvaron muchas situaciones comprometidas que luego le tendría que contar al cura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando al final pensé que tenía claro cuál era mi destino-en principio –y le comuniqué mi decisión de dejarlo-, lógicamente reaccionó bastante mal. Le di todo tipo de explicaciones acerca de que Jesús me había elegido y de él (Jesús) era de quien me había enamorado, pero no se lo creyó. Hasta ese momento él respetaba mucho a la institución y partir de ese día empezó a desconfiar y a insultar a las agregadas y numerarias del centro tachándolas de solteronas. Durante unos meses M estuvo en contacto con algunos sacerdotes de la basílica de San Miguel para pedir explicaciones… Le dijeron que había un periodo de seis meses de “reflexión” para que una vocación reciente conozca un poco más a qué se comprometía, por lo que volvió a hablar conmigo al cabo de dicho periodo, pero se quedó hablando con mi hermana, porque yo no lo recibí (se me había insistido tanto lo de “poner la mano en el arado y no mirar atrás”) y nunca más he sabido de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que haya expresado bien lo que pretendía, esto es, la idea de que todas las piezas que componen mi vida no se han unido para formar parte del Opus Dei, sino que de todas las piezas de mi vida, una de ellas fue haber conocido la Obra. Los diferentes relatos que me fueron asignando sobre mi vinculación a la Obra obedecían a una táctica habitual de hacer que la persona se sintiese importante, especial, elegida y superior a los que no habían tenido la suerte de pertenecer al “Opus”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Dios quiere de mí otra cosa, que es lo que me va revelando cada día, a través de lecturas, de personas, de situaciones, de reflexiones. También que no deje de mirar atrás para poner cada pieza en su sitio y, sobre todo, para escribir y compartir lo que a otros le pueda ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Entre medias, velos y faldas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que ya os he compartido mi proceso de salida y el de entrada al opus, pensaba que podía amenizar un poco con una serie de sucesos relacionados con diferentes temas que tengo archivados y que quieren salir a la luz por alguna razón. Perdonad el tono desdramatizado e incluso cómico en algunos momentos. Me ayuda mucho ver así dichos sucesos y seguro que comprenderéis por qué.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este primer episodio de esta serie relato algunas de las anécdotas más significativas relacionadas con la indumentaria y los complementos de las agregadas y numerarias...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un 22 de junio de 1981 fui a escribir la carta al Padre, entonces monseñor Álvaro del Portillo, para pedir la admisión en la institución. Me tomé muy en serio que en el Opus no se llevaban pantalones, así que aparecí con mi faldita y ya no volví a usarlos hasta 1988, fecha en la que hice un curso de educación física, gracias al cual empecé a formar parte del cuerpo de profesores como interina al año siguiente. A partir de entonces empecé a usar chándal y otras prendas cómodas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo era normal mientras trabajé en tierras manchegas, pero cuando llegué a tierras extremeñas, en los años noventa, una de mis queridas hermanas agregadas me dijo que no le gustaba que llevara pantalones y que le quitaba la devoción cuando estaba en misa. Mi respeto por esa persona me hizo no decirle lo que pensaba y me limité a pedirle que me respetara y respetara lo que no era “de espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, no hace mucho tiempo —dos años, quizás—, una supernumeraria me comentó que le encantaba mi estilo “hippie” y personal, y que por favor no cambiase nunca. Últimamente se agradecía un poco de originalidad y personalidad en la forma de vestir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro suceso relacionado con las faldas era el que se producía cada vez que en las convivencias teníamos que ir de excursión. Estoy hablando de los años 80. ¿Os imagináis a un grupo de mujeres triscando por los montes, sujetándose la falda por delante y por detrás cada vez que el viento soplaba fuerte o había que sentarse en algún sitio incómodo? Ni que decir tiene lo violento que resultaba saltar o levantarse después de una caída aparatosa… Menudo espectáculo. ¡Por favor! Coco Chanel ya había inventado el pantalón a principios del siglo XX, y creo que era una mujer muy elegante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a los veintitantos años que teníamos todas, no parábamos de reír. La verdad es que las escenas anteriores se parecían mucho a las de una serie de monjas en el patio de su convento, sujetándose los hábitos para poder hacer deporte…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé cómo fue, pero llegó el buen día en que dejó de ser obligatorio llevar falda, o, si se prefiere, el día en que dejó de estar prohibido llevar pantalones. La verdad es que me pregunté en aquel momento cuál fue la razón, y recuerdo que me explicaron que se llamaba más la atención, y lo nuestro era no llamar la atención… Bueno, yo ya llevaba una vida normal: era profesora de educación física. Eso sí, al principio me llevaba mi ropa para cambiarme…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos relacionados con las medias no pueden ser menos cómicos. El uso de medias, según uno o varios criterios de la institución, se debía a que era una forma de mostrar respeto a Jesús sacramentado y al sacerdote. Cuando íbamos a las convivencias, si se te había olvidado meter en la maleta un par de medias (pantys), no tenías más remedio que hacer la acostumbrada visita a la lencería del pueblo, donde ya nos conocían como las residentes de la “casa del Opus”, y, lógicamente, todo el pueblo sabía que las del Opus tenían que usar medias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobre de ti si se te olvidaba bajar a la meditación, a misa o a la clase con el sacerdote sin medias y zapato cerrado… Así que, hasta la hora de deporte —alrededor de las doce—, y en pleno verano, permanecíamos embutidas. Si ese día era sábado y había bendición, había que repetir de nuevo todo el protocolo de media + zapato + falda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el anterior suceso resultaba descontextualizado con respecto a las alturas del siglo en el que vivíamos, ¿cómo calificamos la siguiente anécdota relacionada con las medias…?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estando en una convivencia, se anunció que íbamos a ir nada más y nada menos que a Diego de León a visitar la tumba de los “abuelos”… Aquello ya era ocasión de fomentar una algarabía, más por la oportunidad de salir fuera del encierro que por el cariño que podíamos tener a los abuelos, cuya historia está tan tergiversada y manipulada por tantos y tantas escritores oficiales del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos colocamos nuestras mejores galas y allí que llegamos al misterioso Diego de León. De repente me doy cuenta de que se me había olvidado ponerme las medias… ¡¡HORROR!! Lo comenté inocentemente y la directora me indicó que así no podía bajar a la cripta de los abuelos, y me quedé sola arriba, en el vestíbulo, mientras las demás bajaron a rezar o qué sé yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé en qué momento se decidió que el respeto al Señor no tenía que ver con llevar medias y que a los sacerdotes no les pasaba nada por ver los pies descalzos de las agregadas, numerarias y supernumerarias en las convivencias. No hubo ninguna explicación al respecto. No la pedí, pero respiré profundamente y me pareció lo más natural y coherente del mundo, según lo que se predicaba de lo que debería ser un laico o laica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo del tema de los velos no se queda atrás, aunque, menos mal, eso duró menos tiempo; creo que lo estuve usando unos tres o cuatro años. Ponerse los velos para entrar en el oratorio a hacer la oración, una meditación o asistir a misa era todo un dilema. Casi nadie tenía arte para ponérselos bien. Para quienes no lo habéis conocido, era todo un espectáculo ajustarse aquellos tules tiesos en la cabeza, que saltaban como si estuviesen vivos si no los sujetabas bien. Yo nunca llevé uno de esos velos: descubrí que mi madre tenía una mantilla negra muy bonita y la sustraje de su armario de forma clandestina. Cuando terminó aquella pesadilla, devolví la mantilla al cajón de mi madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para rematar con el vestuario, llega el turno del bañador con faldita, de estilo vintage, que no se lo habría puesto mi abuela y mucho menos mi madre. La mejor expresión de cómo era esa prenda me la dio mi hermano pequeño cuando me vio una vez, en verano, al coincidir con él: «¿Qué es eso que llevas puesto? ¿Una faja?». Se comprende entonces que las agregadas que solíamos coincidir con nuestras familias o amigas en alguna piscina o playa evitáramos por todos los medios quedar o, simplemente, tener que dar una explicación de tipo místico que no convencía a nadie y que solo se aceptaba por el cariño que nos podían tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta última anécdota con respecto al bañador sucedió en torno al año 1988, mientras realizaba el curso de educación física que he mencionado anteriormente. Supuso, además, el fin del uso de esta prenda para mí, ya que se siguió llevando durante un tiempo, más en unas provincias que en otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el citado curso llegó el momento de la natación y, en ese momento, me pregunté: «Yo con este bañador no me voy a presentar», ya que pensé que iba a llamar mucho más la atención que si iba con un bañador normal. Así que, con la buena intención de hacer las cosas bien, fui al centro y hablé de mi situación. Como no hubo respuesta, me fui a El Corte Inglés y me compré un bañador normal, con el que pude recibir mis clases de natación como el resto de mis compañeros, sin llamar la atención y con total normalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que el bañador siempre me ha resultado más cómodo y práctico que el bikini, ya que me facilita nadar con más libertad, además de evitar situaciones incómodas, como me sucedió en una ocasión en la que tuve que rescatar la parte superior del bikini entre las olas…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, viendo la variedad de prendas de baño que en los últimos años llevaban mis ex hermanas agregadas en las convivencias, creo que, en mi caso, no necesité el bañador casto para vivir mejor el pudor y la modestia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Agregadas y pobreza==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el mundo de la agregada del Opus Dei es un mundo desconocido.&lt;br /&gt;
Siempre que se ha preguntado qué es una agregada/o, se han dado respuestas&lt;br /&gt;
que van desde lo más variopinto hasta las pocas definiciones que encontramos&lt;br /&gt;
en las instrucciones y documentos oficiales del Opus Dei. Tampoco yo voy a dar&lt;br /&gt;
una definición, porque, sinceramente, no sabría hacerlo; solo intentaré mostrar&lt;br /&gt;
cómo viví mi supuesta vocación a través de los múltiples aspectos que se&lt;br /&gt;
suponen esenciales para vivir una vocación cristiana comprometida en medio del&lt;br /&gt;
mundo, y que cada uno saque sus propias conclusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para esta aventura en la que me he embarcado, y en la que me avalan 44 años&lt;br /&gt;
(desde junio de 1981 a junio de 2025) de experiencia en el Opus Dei, voy a ir&lt;br /&gt;
desarrollando cómo viví lo que se debería haber vivido según la praxis de la&lt;br /&gt;
Prelatura en diferentes materias. Para ello, voy a seguir la tónica empleada en&lt;br /&gt;
mi anterior escrito: contar sucesos, desdramatizándolos en la medida de lo&lt;br /&gt;
posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empiezo esta nueva serie de escritos con un aspecto clave: la pobreza, pues ha&lt;br /&gt;
sido muy relevante a la hora de ir desdibujando la inocente idea que tenía sobre&lt;br /&gt;
la santidad en medio del mundo según el “espíritu del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Cómo resolví mi inseguridad económica y laboral===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada más escribir la carta de admisión a la pre-prelatura (pité en 1981), me&lt;br /&gt;
recordaron que, lógicamente, un discípulo de Cristo que quiera imitar a su&lt;br /&gt;
Maestro tiene que ser pobre, y a continuación me explicaron cómo tenía que ser&lt;br /&gt;
pobre una persona en la institución; en concreto, que no podía ser deficitaria, ni&lt;br /&gt;
cargar a la Obra, y que había que colaborar con sus apostolados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me afectó mucho aquello ni lo vi raro, ya que yo ya vivía la&lt;br /&gt;
pobreza. Mis padres no podían costearme unos estudios, así que empecé a&lt;br /&gt;
trabajar para pagarme primero los viajes y después la carrera de Magisterio.&lt;br /&gt;
Fuimos a colegios públicos y cambiamos de ciudad para seguir yendo a institutos&lt;br /&gt;
públicos de enseñanza secundaria. Cuando terminé COU, tuve que buscar&lt;br /&gt;
trabajos ocasionales, como limpiar las escaleras de nuestro portal, y, cuando fui&lt;br /&gt;
de la institución, empecé a trabajar cuidando niños y limpiando casas. Trabajé&lt;br /&gt;
en diferentes administraciones, en distintos centros y casas de retiro y&lt;br /&gt;
convivencias, tanto en invierno como en verano, y finalmente en la portería del&lt;br /&gt;
Colegio Mayor Somosierra para pagarme la carrera de Magisterio durante el&lt;br /&gt;
tiempo que duró.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando terminé la carrera de Magisterio, que me duró cinco años, y antes de&lt;br /&gt;
prepararme oposiciones, hice un curso de educación física, pero costaba 50.000&lt;br /&gt;
ptas., y se lo tuve que pedir a mi padre —por sugerencia de la secretaria del&lt;br /&gt;
centro por donde iba—, quien me lo prestó con bastante dificultad. En algún&lt;br /&gt;
momento contaré las peripecias que tuve que pasar en aquel curso por ser del&lt;br /&gt;
Opus. Gracias a ese curso obtuve un contrato como profesora interina en la&lt;br /&gt;
especialidad de educación física en la enseñanza pública, con lo cual ya pude&lt;br /&gt;
devolverle a mi padre el dinero que me prestó, aunque no me lo aceptó.&lt;br /&gt;
Tengo que decir que fue uno de los días más felices de mi vida. Aquel trabajo era&lt;br /&gt;
lo que yo quería: maestra de primaria en un colegio público. Tuve mi primera&lt;br /&gt;
cuenta corriente, amistades nuevas y un panorama amplio que se me abría de&lt;br /&gt;
par en par. Pensaba, además, que iba a tener más oportunidades de vivir un&lt;br /&gt;
cristianismo comprometido y auténtico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que dije adiós al trabajo en las administraciones —le dedicaré también otro&lt;br /&gt;
capitulillo—. Adiós también a otras posibilidades que la institución tenía&lt;br /&gt;
preparadas para mí. Y, a partir de aquella fecha —septiembre de 1989—,&lt;br /&gt;
empezó una verdadera aventura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De la cartilla de ahorros a la tarjeta de crédito===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los centros de agregadas hay un llamado consejo local, compuesto por tres&lt;br /&gt;
personas: la directora, la subdirectora y la secretaria. La secretaria se encarga&lt;br /&gt;
de todos los aspectos materiales del centro y de las personas “incardinadas” en&lt;br /&gt;
dicho centro. Una de sus misiones es “hacer caja”, que consiste en recoger el&lt;br /&gt;
dinero que se le daba íntegro, procedente de cualquier ingreso que tenías, y, al&lt;br /&gt;
mismo tiempo, asignarte una cantidad según tus necesidades. También se&lt;br /&gt;
entregaba la cartilla de ahorros, que ella retenía durante un tiempo y luego te&lt;br /&gt;
devolvía para que pudieras realizar los movimientos económicos necesarios.&lt;br /&gt;
Normalmente dejabas en el banco un dinero para todos los pagos que&lt;br /&gt;
necesitabas hacer y algo para alguna compra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El escenario era de lo más curioso y, hasta cierto punto, divertido: consistía en&lt;br /&gt;
perseguir a la secretaria hasta que, amablemente, se instalaba en su despacho&lt;br /&gt;
y esperar luego una cola para realizar las operaciones correspondientes, que&lt;br /&gt;
básicamente consistían en ingresar una cantidad y justificar el dinero que&lt;br /&gt;
dejabas en el banco. En ese momento se aprovechaba para compartir sucesos&lt;br /&gt;
en un ambiente distendido. Aunque, la verdad, para las personas que venían al&lt;br /&gt;
centro y que no eran del Opus resultaba bastante extraño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un día a la secretaria se le olvidó traer mi cartilla de ahorros (el consejo local&lt;br /&gt;
vivía en otro centro) y necesitaba hacer una compra (no recuerdo el qué), así&lt;br /&gt;
que, con mucha vergüenza, se lo pedí a una de las agregadas de Mérida, que&lt;br /&gt;
lógicamente me lo prestó, y se lo devolví en la primera oportunidad que tuve.&lt;br /&gt;
Este suceso ocurrió en torno a los años 2005-2006 y, cuando la secretaria, a la&lt;br /&gt;
semana siguiente, trajo la cartilla, no volví a dársela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo que en esas fechas medio mundo usaba ya la tarjeta de crédito o&lt;br /&gt;
débito, aunque no sé cuándo se empezó a utilizar en la institución; yo la empecé&lt;br /&gt;
a usar al año siguiente (2007). Con el tiempo, las esperas en la cola de caja&lt;br /&gt;
fueron disminuyendo, ya que algunas agregadas lo que hacíamos era calcular la&lt;br /&gt;
diferencia entre los gastos habituales, los previsibles, algún gasto extraordinario&lt;br /&gt;
y los ingresos. Lo escribíamos todo en un papel, de la forma más ordenada&lt;br /&gt;
posible, lo firmábamos y se lo entregábamos a la secretaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto empezó la modalidad de especificar los gastos mediante&lt;br /&gt;
plantillas, que empecé a utilizar desde que volví a Madrid (2023). Dichas&lt;br /&gt;
plantillas eran una adaptación a mis gastos e ingresos mensuales de un modelo&lt;br /&gt;
de hoja de presupuestos que nos daban todos los años para detallar los gastos&lt;br /&gt;
e ingresos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Hojas de presupuestos===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En dichas plantillas no aparece una casilla destinada a las donaciones que hacíamos, aunque sí&lt;br /&gt;
aparece una partida destinada a la ayuda familiar. Yo lo rellenaba a partir de la&lt;br /&gt;
diferencia que hacía entre los gastos e ingresos; destinaba una parte para&lt;br /&gt;
donaciones a las diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras estuve en la delegación de Sevilla y de forma habitual donaba a la&lt;br /&gt;
Fundación Altum, a la Fundación Prodeam, a Torreciudad, a Harambee, a&lt;br /&gt;
Saxum, a la Fundación CARF, y directamente a la Prelatura Della Santa Croce e&lt;br /&gt;
Opus Dei, – que no desgrava a Hacienda-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Madrid (a partir de 2023) y de forma habitual donaba a la Fundación Lagasca,&lt;br /&gt;
que no desgrava (página no encontrada) y a Prelatura de la Santa Cruz y Opus&lt;br /&gt;
Dei, delegación Madrid Oeste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todo ello guardo documentación que lo certifica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Ayuda familiar denegada===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como he comentado antes, después de hacer la diferencia entre mis ingresos y&lt;br /&gt;
gastos, seleccionaba una cantidad para unos familiares que tenían dificultades&lt;br /&gt;
económicas. Era una cantidad realmente pequeña, pero un buen día, alrededor&lt;br /&gt;
del año 2013, la directora que estaba en ese momento me comentó si me había&lt;br /&gt;
pensado bien la cantidad que destinaba a ayuda familiar y si lo había consultado;&lt;br /&gt;
yo le dije que sí. La segunda vez que me habló del tema fue para decirme que&lt;br /&gt;
esa cantidad tendría que reducirse, y la tercera vez que intervino fue para&lt;br /&gt;
decirme que en la delegación me habían denegado esa ayuda (el dinero venía&lt;br /&gt;
de lo que yo aportaba).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comprenderéis, me quedé paralizada y humillada (con cara de boba).&lt;br /&gt;
Después de reflexionar y, como siempre, actué en conciencia. Aumenté el dinero&lt;br /&gt;
dedicado a pensión y así pude destinar una cantidad a mi familia. A partir del año&lt;br /&gt;
2018 volví a incluir abiertamente el dinero que destinaba a ayuda familiar y ya no&lt;br /&gt;
se me cuestionó nada; si alguna vez alguien intentó hacerlo, le contesté con&lt;br /&gt;
bastante contundencia, dándole una explicación razonada, ya que, como se&lt;br /&gt;
puede comprobar, donaba bastante dinero a diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguiría contando algunas situaciones curiosas más relacionadas con la&lt;br /&gt;
pobreza que, pienso, pueden seguir ilustrando la peculiar pobreza que se exige&lt;br /&gt;
en la institución y cómo la viví.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De compras en parejas a las compras independientes===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una historia real. Quedaron dos agregadas para ir de compras: una de cuarenta&lt;br /&gt;
y tantos años, profesora de francés en un instituto público de secundaria (a la&lt;br /&gt;
que llamaremos J), y otra de casi setenta, celadora, con muchos años en el Opus&lt;br /&gt;
y, lógicamente, jubilada (a la que llamaremos E). La compra era una falda y un&lt;br /&gt;
pijama para la más joven. Sucedió que recorrieron todas las tiendas de Mérida&lt;br /&gt;
para encontrar una falda que fuera lo más económica posible, según los criterios&lt;br /&gt;
de E; sin embargo, para el pijama entraron en la primera lencería que conocía E,&lt;br /&gt;
donde compraron uno a un precio bastante alto. Esto desconcertó, lógicamente,&lt;br /&gt;
a J, quien dijo que se había comprado una birria de falda y un pijama maravilloso,&lt;br /&gt;
y que no volvería a ir de compras con esa persona…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Qué contradicción, ¿verdad? Lo que en un principio podría resultar divertido y&lt;br /&gt;
placentero se convertía, al final, en una auténtica agonía. Este caso hace&lt;br /&gt;
referencia al famoso “criterio” que se adquiría por el hecho de ser mayor, llevar&lt;br /&gt;
años en la Obra o tener algún cargo, pero, desde luego, eso no garantizaba&lt;br /&gt;
ponerse en el lugar de otra persona, atender a sus gustos y, sobre todo, tener&lt;br /&gt;
gusto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto curioso que hacía odioso ir de compras era quedar a una hora, un&lt;br /&gt;
día y en un lugar: esto suponía una discusión de media hora. Cuando ya tenías&lt;br /&gt;
todo resuelto, se añadía una tercera que, poniendo cara de agobio, preguntaba:&lt;br /&gt;
«¿podría ir con vosotras?». Y, mientras forzabas una sonrisa, le indicabas dónde&lt;br /&gt;
y cuándo habíamos quedado. En el mejor de los casos, la nueva candidata al&lt;br /&gt;
plan de compras respondía ¡genial! Respirabas profundamente… Pero, si no le&lt;br /&gt;
venía bien, te callabas un «pues, chica, qué le vamos a hacer…», pero se&lt;br /&gt;
intentaba hacer un acople que resultaba una pérdida de tiempo y de energía&lt;br /&gt;
porque, al final, quizá ninguna de las tres habíamos conseguido comprarnos ni&lt;br /&gt;
una blusa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra peculiaridad de las compras era esperar a usar la prenda que te habías&lt;br /&gt;
comprado para enseñársela a alguna del consejo local y, al mismo tiempo, a todo&lt;br /&gt;
el centro. Pobre de ti que alguna comentara: «pues a mí no me gusta», que era&lt;br /&gt;
lo habitual, en el centro al que pertenecía. Inmediatamente yo pensaba: «si no&lt;br /&gt;
te lo vas a poner tú». Pero si por alguna razón no enseñabas tus prendas a la&lt;br /&gt;
“comunidad” por falta de tiempo, te quedaba la sensación de haber hecho algo&lt;br /&gt;
ilegal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Dios gracias, todo esto evolucionó. En los últimos años, cada una compraba&lt;br /&gt;
cuando podía o quería y justificaba después esa compra y, si te apetecía, te ibas&lt;br /&gt;
con alguien que comprendiera tus gustos, porque se entiende que siempre viene&lt;br /&gt;
bien un consejo con gusto y desinteresado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, ¿cómo se va a poner en ejercicio la libertad, el desarrollo del propio&lt;br /&gt;
criterio o la forma personal de poner en práctica la pobreza, si siempre estás&lt;br /&gt;
pendiente del criterio de otros?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Regalos dependiendo de quien fuese el destinatario===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de Reyes era y es —pienso que sigue pasando lo mismo— un momento&lt;br /&gt;
que se preparaba de forma muy especial. La verdad es que, para las agregadas,&lt;br /&gt;
era una ocasión mágica y de mucha ilusión, en el que, además de esperar un&lt;br /&gt;
buen regalo —que no te podías permitir de forma personal—, ejercitábamos la&lt;br /&gt;
imaginación y la creatividad, porque durante muchos años, además de regalos,&lt;br /&gt;
también te caía una broma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cara B de todo eso era que había exigencia para unos regalos y para otros&lt;br /&gt;
no. A algunas personas se les regalaban objetos de calidad y a otras se intentaba&lt;br /&gt;
acertar en la medida de lo posible y sin hacer grandes esfuerzos. Lo sé porque&lt;br /&gt;
me tocó ser paje (persona “con criterio” y tiempo que se encargaba de comprar&lt;br /&gt;
los regalos) más de una vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegaba el día de Reyes, se hacía un poco —o bastante— de teatro por&lt;br /&gt;
parte de las personas que hacían cabeza, que incluso se disfrazaban de Sus&lt;br /&gt;
Majestades. Todo eran sonrisas y ojos expectantes… hasta que llegaba el&lt;br /&gt;
momento de abrir los regalos. Cada una se quedaba ensimismada en sus&lt;br /&gt;
obsequios, hasta que empezaba la inspección de los regalos de las demás,&lt;br /&gt;
especialmente para comparar…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años ya no se hacían bromas, aunque, para no perder la&lt;br /&gt;
costumbre, alguna generosa y creativa tomaba la iniciativa de preparar algún&lt;br /&gt;
montajillo a modo de broma colectiva. En algún caso, esa broma pasaba&lt;br /&gt;
totalmente desapercibida o incluso acababa en la basura junto con los&lt;br /&gt;
envoltorios de los regalos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento estelar de los regalos era —y es— cuando el Padre (el que fuera&lt;br /&gt;
en ese momento) venía —o viene— de visita a España y, muy especialmente, a&lt;br /&gt;
tu delegación, porque en ese caso se hacía una colecta entre las agregadas,&lt;br /&gt;
supernumerarias… todo para sorprender al Prelado con un obsequio especial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me di cuenta de lo absurdo de ese momento cuando, en la visita de Ocariz a&lt;br /&gt;
Sevilla, se decidió regalarle un libro que yo tenía sobre Mérida cristiana, con unas&lt;br /&gt;
ilustraciones buenísimas; ese era el regalo de las emeritenses. Ocariz,&lt;br /&gt;
lógicamente, no se quedó con el libro, pero, por insistencia de la directora del&lt;br /&gt;
centro, puso unas palabras a modo de dedicatoria. Sinceramente, mejor que no&lt;br /&gt;
hubiese puesto nada. Todo me pareció un absurdo peloteo, que de cariño tenía&lt;br /&gt;
muy poco. Al final, ese libro se quedó en el centro. Probablemente lo reclame.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar con el tema de los regalos, un pequeño apunte sobre el teatro y&lt;br /&gt;
las mentiras; sí, mentiras que teníamos que decir a nuestra familia cuando nos&lt;br /&gt;
regalaban algo que luego no nos veían puesto o usando. Regalos que nos&lt;br /&gt;
habían hecho con todo el cariño y pensando en nosotros. El corazón no se nos&lt;br /&gt;
apegaba al objeto regalado, sino al cariño que la otra persona había puesto al&lt;br /&gt;
acordarse de nosotros, al tiempo empleado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las casas de las agregadas. En la mía, mandé yo.===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tener tu propio piso es una sensación única, después de haber vivido en una&lt;br /&gt;
familia con nueve en casa (ocho + abueli), de vivir y trabajar en administraciones&lt;br /&gt;
y de compartir piso de alquiler con gente diversísima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 45 años cuando tuve mi casa en propiedad… No sigo porque sé que hay&lt;br /&gt;
mucha gente que no ha tenido ese privilegio y, además, el tema que quiero&lt;br /&gt;
destacar no es ese.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que se me ocurrió invitar a mi casa a las agregadas de mi centro.&lt;br /&gt;
Después de tomar un café y unos bollos, empezó la lista de cosas que tenía que&lt;br /&gt;
hacer: que si las cortinas así, que si un sofá de tal estilo… Vamos, que iban a&lt;br /&gt;
decorarlo todo en unos minutos, de la misma forma que el resto de los pisos de&lt;br /&gt;
agregadas: salita con mesita y butacas, salón con los cuadros de la canonización&lt;br /&gt;
y fotos de los distintos prelados… cortinas de flores… Total que, después de un&lt;br /&gt;
breve silencio, les di las gracias y les comenté que mi casa la decoraba yo. A los&lt;br /&gt;
diez minutos se fueron todas y yo respiré profundamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me enteré de que a la secretaria del centro (que fue aquella tarde a dar&lt;br /&gt;
su visto bueno para el “estilo opus”) no le había parecido bien mi actitud; incluso&lt;br /&gt;
le pareció de “mal espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Convivencias de celadoras===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me voy a referir a dos aspectos que suelen trabajarse especialmente: las&lt;br /&gt;
personas mayores en la Obra y las necesidades económicas. Los hechos que&lt;br /&gt;
comento a continuación pertenecen a tres convivencias realizadas en los años&lt;br /&gt;
2017, 2018 y 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a las personas mayores, se nos pidió que hiciéramos propuestas para&lt;br /&gt;
atenderlas mejor —que, dentro de nada, seríamos nosotras las que estábamos&lt;br /&gt;
allí—. Se expusieron todas las propuestas y se habló de lo que ya se estaba&lt;br /&gt;
haciendo por parte de la delegación, de los famosos pisos compartidos que&lt;br /&gt;
algunas personas ilustres habían donado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en ese momento, algo cambió cuando una agregada, con bastantes años&lt;br /&gt;
de experiencia y mucha dedicación, atendiendo a supernumerarias con su&lt;br /&gt;
cochecito por los pueblos y administrando casas de retiro, preguntó qué iba a&lt;br /&gt;
pasar con las agregadas mayores y su jubilación… Literalmente: «a ver si,&lt;br /&gt;
después de estar dando todo nuestro dinero a la Obra, nos íbamos a quedar con&lt;br /&gt;
una mano delante y otra detrás».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esta persona, con la que he coincidido muchas veces, le tengo un cariño&lt;br /&gt;
especial; era —y es— una persona saladísima. Ese día no bromeaba y a mí me&lt;br /&gt;
dolió verla triste y preocupada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una convivencia de supernumerarias (2024), de la que aún guardo el&lt;br /&gt;
programa y, por supuesto, los apuntes sobre las charlas que nos dieron, tuvimos,&lt;br /&gt;
como no podía faltar, la charla sobre los asuntos económicos, que presentaré de&lt;br /&gt;
forma esquemática para no cansar mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Destino de las aportaciones===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.Recursos: Fondos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Ingresos profesionales de numerarias y agregadas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Donativos de supernumerarias y cooperadoras&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2.Destinos &lt;br /&gt;
;Humanos: lo prioritario es la persona. Eso dicen.&lt;br /&gt;
;Centros: en su tiempo el esfuerzo estaba en abrir centros, casas y otras instituciones. Ahora es necesario mantener los centros que tenemos. Y también vender.&lt;br /&gt;
;Fundaciones: Fundación Valle y Fundación Indes&lt;br /&gt;
;Labores apostólicas: Carf, Fundación Fomento, Harambee, Laguna, Torreciudad, Saxum, Orvalle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Procedimiento:&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;1º Presupuesto: numerarias+ agregadas+ supernumerarias&lt;br /&gt;
2º Centros: Autosuficientes y los que necesitan ayuda porque hay personas que no tienen pensión.&lt;br /&gt;
3º Dirección del dinero: Directoras de los centros lo envían a la delegación (en&lt;br /&gt;
mi caso a la delegación de Madrid Oeste: dlmof), ésta lo envía a la asesoría&lt;br /&gt;
regional y de allí, a la asesoría central.&lt;br /&gt;
4º Gastos: Centros: 46,2 %. Prelatura: 36 %. Necesidades generales 13,2%.&lt;br /&gt;
Apeaderos: 2,3%. Casas de retiro: 2%. (Según las de la delegación, estos gastos&lt;br /&gt;
van directamente a la gente de “casa”).&lt;br /&gt;
5º Contribución: Numerarias y numerarias auxiliares: 38 %. Agregadas: 17 %.&lt;br /&gt;
Supernumerarias: 28 %. Cooperadoras: 4,4 %. Recursos extra: 12,6 % (esto no&lt;br /&gt;
sé qué es).&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El coche===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre me he preguntado quién vive realmente la pobreza: ¿aquellos que&lt;br /&gt;
disponen de una flota de coches mientras siguen afirmando que los coches no&lt;br /&gt;
son suyos, o aquellos que pasan por la situación normal de comprar un coche,&lt;br /&gt;
responsabilizarse de sus gastos, de sus reparaciones, de sus obligaciones&lt;br /&gt;
legales y, lógicamente, de dejarlo cuando se necesite sin juzgar quién te lo pide?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo muchas anécdotas relacionadas con el coche, pero contaré solo una por&lt;br /&gt;
su relación con lo que he comentado anteriormente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos remontamos al año 2000, en el que estuve en un centro de “adscritas”, junto&lt;br /&gt;
con tres agregadas más, para un experimento que consistía en mezclar la labor&lt;br /&gt;
de numerarias con agregadas, supongo que con el objeto de que las numerarias&lt;br /&gt;
jovencitas conocieran la vida de las agregadas por si les apetecía pasarse a ese&lt;br /&gt;
“bando”. Aunque, en el fondo, el experimento consistió en acercar a las&lt;br /&gt;
agregadas a la vida de las adscritas y colaborar en la labor de ese centro,&lt;br /&gt;
haciendo la vida más amable a las numerarias que lo tenían como encargo&lt;br /&gt;
principal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que me tocó irme de convivencia y tuve que dejar el coche y el móvil&lt;br /&gt;
por mandato expreso de la directora, ya que podían necesitarlo para llevar a las&lt;br /&gt;
encantadoras niñas a sus respectivas mini convivencias. Cuando volví de la&lt;br /&gt;
convi, lógicamente, pasé por el centro para recoger mis pertenencias e irme a mi&lt;br /&gt;
casa, ver a mis padres y trabajar al día siguiente. Tengo que aclarar, antes de&lt;br /&gt;
terminar la anécdota, que el centro del que hablo está en Badajoz; yo vivía en&lt;br /&gt;
Zafra, cerca de donde trabajaba, y mis padres vivían en Mérida… hagan sus&lt;br /&gt;
cálculos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues, como decía, cuando llegué a recoger el coche y el móvil, una numeraria&lt;br /&gt;
del centro me lo pidió para ir a un curso que tenía que hacer y, lógicamente, le&lt;br /&gt;
dije que no. La numeraria en cuestión se enfadó; supongo que se lo pediría a&lt;br /&gt;
otra víctima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegué a mi casa, comprobé que me faltaba un maletín con material&lt;br /&gt;
auxiliar, herramientas, etc. Lo comenté en el centro y me contestaron, con una&lt;br /&gt;
amplia sonrisa, que lo habían sacado para meter maletas y sacos de dormir y&lt;br /&gt;
que se lo dejaron en el pueblo. Y remataron diciendo: «¡Hay que ver estas&lt;br /&gt;
niñas!», seguido de una frase lapidaria sobre la generosidad y el&lt;br /&gt;
desprendimiento que yo debía tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Por qué duré 44 años en el Opus Dei ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este título es parte de una pregunta que muchas personas me han hecho y que a pesar de llevar 12 episodios de “Anatomía de una vocación”, me doy cuenta de que no he dicho nada de por qué duré tantos años, ya que me he centrado en explicar por qué me fui. Así que sin más preámbulos y después de reflexionar durante un tiempo, os diré cuáles fueron las tres razones que hicieron más larga mi permanencia en esta institución...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de ellas es la &#039;&#039;&#039;amistad&#039;&#039;&#039;, con la cual abro esta nueva serie. La segunda razón fue el &#039;&#039;&#039;ambiente&#039;&#039;&#039; donde se desarrollaban tanto mis relaciones sociales como mi trabajo y en tercer lugar el convencimiento de quería vivir un cristianismo a fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que al final de esta breve serie se entienda un poco mejor por qué duré tanto en el opus. Estoy casi segura de que coincidirá con muchos otros en la misma situación…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las amistades peligrosas===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas necesitamos la confidencia, esto es, compartir lo que sentimos, lo que pensamos, nuestras dudas, nuestros temores y sobre todos nuestros proyectos e ilusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el que más y el que menos ha buscado ocasiones para tener esos momentos de confidencia y amistad sincera con personas concretas, rompiendo los moldes y las reglas impuestas sobre la confidencia institucionalizada con el nombre de “charla fraterna” exigida en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esos momentos de paz y de autenticidad son los que se producen en las excursiones, tanto urbanas como en el campo, en la que te separabas con aquella persona que te entendía y se producía el clima perfecto para contar y escuchar las historias vividas en primera persona, sus historias y las tuyas, las historias que querías que otros comprendieran, tu verdadera historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las convivencias eran un momento importante para tener esos momentos de confidencia y estrechar lazos de amistad fuertes y profundos. No me refiero a las pandillitas que se formaban para hacer lo que no podíamos hacer con las “dires”, observándote ya que el encanto se rompía cuando se volvía a la &#039;&#039;casa de convivencias&#039;&#039; con el sentimiento de culpa intentando ser más opus que antes, viviendo una constante doble vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me refiero más bien a la conversación de tú a tú, ese momento mágico de los cuentos infantiles en el que se sale de un mundo rígido lleno de normas y criterios, monocolor, donde todo está previsto sin capacidad de decisión, a un mundo en el que puedes andar con zapatillas en la vida del otro y viceversa, en donde la otra persona no tiene un: &#039;&#039;pues tú lo que tienes que hacer es&#039;&#039;” o &#039;&#039;¿pues sabes lo que yo hago?&#039;&#039; o “&#039;&#039;pues una vez una directora/un sacerdote / nuestro padre… dijo/me dijo que…&#039;&#039;” Esos momentos en los que te sientes comprendido de verdad y empiezas a ver nuevos horizontes en tu vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que todos hemos tenido muchos de esos momentos a lo largo y ancho de nuestra pertenencia al Opus Dei, por eso voy a compartir algunos de esos momentos y al mismo tiempo agradecer a todas esas personas, que de una forma u otra hicieron que mi vida tuviera un significado especial y un camino más llevadero a pesar de lo incomprensible de muchas experiencias contradictorias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi primer recuerdo va para Cristina Abad, numeraria, que formó parte de la AOP &#039;&#039;[Apostolado de la Opinión Pública]&#039;&#039;, trabajó en Filasiete (una revista española especializada en crítica de cine y series de televisión) y autora del libro “La libertad de amar”. Coincidimos en una convivencia en “Los Álamos” en Julio de 2020 en la cual estuvo muy enferma -nunca entendí que tuviera que estar en aquella convivencia con lo enferma que estaba-. Hubo muchas idas y venidas al hospital durante aquellos 15 días y finalmente después de unas semanas supimos que todo aquello fue la consecuencia de un cáncer terminal. Falleció el 26 de septiembre de ese año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando nos vimos en aquella convivencia recordamos nuestro primer encuentro en 1994 en una de esas “promociones rurales” como las llamaban entonces, en un pueblecito de Badajoz. Cristina se quedó impactada de cómo resolví de forma tan natural una pelea que hubo entre dos equipos de futbol de chicos a los cuales les dije que se anulaba el partido si no se ponían de acuerdo. Me dijo que pensaba que me iban a pegar o insultar del enfado que tenían y se quedó admirada de que hubiese resuelto una situación sin tener que recurrir a la cadena de mandos (encargada-directora-sacerdote-delegación-vicario-…). A mí me enterneció que le admirara aquella situación, ya que me manifestó como para ella aquello era estar verdaderamente en medio del mundo. En los escasos encuentros que hemos tenido a lo largo de los años (26), conectábamos enseguida sin necesidad de preámbulos, ella me hablaba de sus proyectos y yo de los míos sin necesidad de justificar nada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas más experiencias como esa he tenido a lo largo de mi pertenencia al Opus Dei. Algunas se producían en las convivencias –que era donde únicamente coincidíamos personas diferentes- en las que empezábamos a hablar de nuestras familias, de las dificultades que teníamos para que nos entendieran, y después de cómo entenderlos mejor… De compartir problemas que se ocultaban en una tertulia por ser impropio de personas entregadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esas conversaciones salían temas sobre la responsabilidad de ayudar acompañando, también económicamente a nuestra familia. De comprender mejor las situaciones “irregulares” (llamadas así en ámbitos doctrinalmente ortodoxos o tradicionalistas) de parejas divorciadas, separadas, homosexualidad, tendencias políticas de izquierdas, no en general sino como situaciones que se daban con naturalidad en nuestras familias y que no teníamos que sentir ninguna vergüenza, sino una gran tolerancia y respeto, la misma que ellos nos demostraban a nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento que destaco son las conversaciones en coche o en viajes largos donde había que rezar rosario tras rosario para no “perder el tiempo”, hasta que nos dimos cuenta del tiempo que perdíamos por no conocer a la persona que estaba a nuestro lado. Y así muchas cambiamos los rosarios por conversaciones profundas, positivas y constructivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando acompañar a una enferma no era una “visita” que consistía generalmente en una hora santa o en un mini retiro en el que en muchas ocasiones se torturaba al enfermo a mantenerse despierto, para seguir rezando el rosario, las preces, el ángelus o una comunión espiritual en lugar de una ocasión para compartir y aminorar sus angustias y molestias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una charla fraterna no era una ocasión para recibir información o realizar un mero trámite de obligado cumplimiento sino una ocasión para que la personas pudiesen llorar libres y libremente decir lo que pensaban porque confiaban que no se le iba a traicionar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una persona te removía, no por su santidad fría e inalcanzable hecha a base de vivir a rajatabla todo el espíritu como en “los primero tiempos”, sino porque veías cariño y afectos sinceros, cuando cada uno hablaba de sus logros y de sus fracasos sin miedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todas aquellas conversaciones surgieron temas que me ayudaron en mi vida a apreciarla más, a querer más a las personas que tenía cerca y a no admirar a las personas de la Obra por el hecho de estar en un rango superior. A querer y tratar más a mi familia y no a juzgarla constantemente, a aprender más de mis amigos y compañeros que seguro que en muchas ocasiones me han dado más de lo que yo les aportaba. A tener cuidado con el dinero y a pensar en mi futuro, a apreciar a otros movimientos de la iglesia. Aprendí que la verdadera caridad humana no está solo en cumplir con unos compromisos sociales y tener pequeños detalles previsibles de servicio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando me empezaste a importar como persona y no como miembro de una institución, cuando me di cuenta de que los números y estadísticas no tenían nada que ver con los verdaderos problemas de las personas. Que había personas con las mismas inquietudes y que no eran libres para actuar como querían y yo sí. Cuando en definitiva me di cuenta de que lo más importante del Opus Dei eran las personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias Encarnita por ayudarme a encontrar piso, a Mari Frías por hacer felices a un grupo de estudiantes locas en aquel apeadero donde pasábamos horas… A Pepita por pedirme ayuda para acompañarte a hacer aquella entrega tan generosa a la Sociedad Sacerdotal de la SC y escucharme siempre con tanto cariño, a Carmen por confiarme aquel dolor que te producía enfrentarte a toda tu familia por las irregularidades en tu herencia. A aquel sacerdote que me aconsejó decir NO con más frecuencia porque el psiquiátrico de la Clínica de Navarra estaba lleno de personas que no habían sabido decir que no y a muchas otras personas que me confiaron muchos de sus sinceros sentimientos, al mismo tiempo que se acordaban de los míos y me dieron muy sabios consejos y que no digo sus nombres porque aún están campando por algún lugar del mundo haciendo mucho bien, seguro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No podemos negar lo que vivimos y de que nuestros mejores momentos se los ha llevado la felicidad de los demás y eso es bueno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Eso que hacíamos a escondidas no era realmente lo que se debería haber hecho abiertamente, con toda normalidad, con toda confianza? ¿Amistades peligrosas?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mas bien; ¡Benditas amistades! ¡GRACIAS!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Del trabajo no remunerado al remunerado===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando, un septiembre de 1989, Amparo, directora en ese momento de Besana, me citó en su despacho para decirme si me gustaría trabajar en dicha escuela, le pregunté primero cuánto cobraría. Después de explicarme el método de pago y las condiciones, le dije que no. Recuerdo vagamente la cantidad, pero creo que lo que me propuso fueron 80.000 pesetas (480 euros actuales), en régimen de becaria y, por supuesto, no oí nada sobre la Seguridad Social. Aunque hubiera sido el doble, mi respuesta habría sido la misma que di en aquel momento: «Lo siento, pero no cambio una interinidad como maestra por esto»...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi cabeza y por mi corazón pasaron muchos sentimientos y emociones en ese momento. Recordaba cómo, por una parte, aún latía en mi corazón la emoción de un puesto de trabajo en el que empezaría a ganar mi primer sueldo en condiciones; esto es, con un seguro médico y mi alta en la Seguridad Social para empezar a cotizar. Pensaba, además, en los compañeros y compañeras nuevos, en los alumnos y alumnas, y en poner en práctica aquello para lo que había estudiado durante varios años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, también pasaron por mi mente la desazón que me producía haber estado mendigando alguna actividad más seria en Besana que la de participar en las actividades extraescolares para tener contentas a las alumnas, con el objetivo de que pertenecieran a la labor de San Rafael.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces, a lo largo de mi vida, he dado gracias a Dios por aquella decisión! Aunque, por otra parte, eso hizo que continuara en la institución. Probablemente, de haber trabajado en la obra corporativa mencionada, me habría salido antes del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué había hecho entonces, desde que pité en 1981 hasta ese preciso momento de 1989 que he mencionado antes?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues empecé limpiando el portal del piso donde vivía con mi familia. Al poco tiempo trabajé en la administración de Eresma (un centro del Opus Dei en el que había numerarias muy ilustres, como Hortensia Núñez, Mercedes Eguíbar, la doctora Lledías… y alguna más), donde pasé momentos muy duros protagonizados por una tal Aguirre, numeraria y administradora, la cual me hizo dudar de la autenticidad de la vocación a la santidad, ya que nunca había visto a una persona tan amargada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo, como se ha comentado muchas veces en escritos y en podcasts, que los años ochenta en el Opus fueron realmente duros debido a la estricta vigilancia para que nadie se saliera del espíritu plasmado en cientos de reglas, normas, preceptos, directrices y ordenanzas, capitaneadas por Álvaro del Portillo y secundadas por el resto de la institución de forma jerárquica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto fui cuidadora de niños con un horario que me permitía asistir a mis clases de la Escuela de Magisterio. Trabajé también ayudando a una supernumeraria en las tareas del hogar y participé en la limpieza de una casa en la que se estaban haciendo reformas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante muchos fines de semana atendí la portería de Somosierra y, varios veranos, trabajé en la administración de algunas casas de retiro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, desde 1987 hasta el verano de 1989 formé parte de la administración de la Delegación Este de Madrid (dlmef), trabajo que dejé para hacer unas pruebas físicas de acceso a un curso de Educación Física —que realicé ese mismo verano—, el cual me dio la puntuación suficiente para ingresar en una lista de interinos del Cuerpo de Maestros del MEC (Ministerio de Educación y Ciencia de aquel entonces).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como os podréis imaginar, la carrera la hice como pude y, en lugar de tres años, me llevó cinco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora me pregunto: ¿En qué momento me santificaba trabajando? ¿Cómo santificaba mi trabajo? ¿Y a quiénes santifiqué con mi trabajo? Pienso que lo que hice hasta ese momento fue sobrevivir y no salir del entorno físico de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A lo largo de mi carrera laboral como maestra, no sé si los años siguientes me santifiqué, si santifiqué a los demás con mi trabajo o si santifiqué el trabajo que hacía. Lo que sí puedo afirmar es que aprendí cómo los compañeros que tuve se esforzaban por hacer bien y con honradez su trabajo, de una manera libre, sin tener que rendir cuentas a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que llegar puntual junto con otros que también llegaban a la hora, era una acción humana que facilitaba la convivencia y el buen desarrollo de una jornada escolar, y no una virtud heroica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que había muchos profesores que daban mucho más por sus alumnos sin proponérselo, viendo personas y no números. Profesores que discriminaban por su capacidad intelectual, su situación económica, social o política.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sobre todo, aprendí mucho de la convivencia diaria. Aprendí que había personas a las que no les caía bien; que no era la niña bonita que había venido a iluminar el lugar, cual ángel lleno de virtudes. Aprendí a tener amigos y amigas de verdad y a disfrutar de su compañía, aceptando que esas personas no serían del Opus Dei, pero eran grandes personas que estuvieron ahí en momentos muy duros y especiales para mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y qué decir de los alumnos, que nunca me llamaron doña Dori, pero siempre me respetaron como yo los respeté, dándome cariño y compañía en momentos de mucha soledad. Aprendí que la calidad de mi trabajo mejoraba en la medida en que atendía las dificultades de aprendizaje y sus necesidades individuales. Aprendí a madurar, en definitiva, no solo humana y profesionalmente, sino incluso en mi fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hago aquí un inciso, ya que me vienen a la memoria algunas ofertas que tuve para trabajar en obras corporativas en las que no hubiera tenido alumnos problemáticos o con escasos recursos intelectuales, afectivos o sociales. Pero siempre las rechacé, ya que opinaba —y sigo opinando— que se trata de una educación segregada y poco natural. Opino, además, que la educación mixta prepara mejor para el mundo real… Pero es una opinión, muy contrastada, eso sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque es cierto que pasé muchos momentos felices y auténticos, también hubo otros de tensión en los que, después de jornadas laborales exigentes y de las propias exigencias de mi profesión, tenía que atender actividades en diferentes centros y cumplir las normas, especialmente la asistencia a misa, ya que en algunos pueblos donde trabajé no había.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asistir —qué palabra tan acertada, por cierto— a los medios de formación me supuso, durante un tiempo, coger un autobús a las siete de la mañana de un sábado y volver por la tarde. ¡Qué ganas de volver a mi rutina, a mi trabajo, a mis amigos, a mis alumnos, a mi familia y a las actividades culturales y sociales donde convivía con gente de todo tipo! Ahí era donde encontraba la verdadera paz, y no al revés, como me hacían ver en la institución, donde se me decía que la paz la daban el cumplimiento de las normas y los medios de formación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad que haga otro inciso, pero acabo de recordar un hecho que guarda mucha relación con lo que estoy hablando. Se convocó a docentes de toda España a una reunión que tuvo lugar en Madrid sobre educación, coordinada por Benigno Blanco. En ella participaron docentes tanto de la enseñanza pública como de la privada. Eso sí, en su mayoría éramos gente del Opus y allegados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No recuerdo muy bien la fecha, pero sé que gobernaba el Partido Popular —alrededor del año 2000— y que, al finalizar aquella reunión, se anunció que por la tarde había una manifestación convocada por ese partido. Aquello, sinceramente, me dio muy mala espina y, cuando terminó la reunión, mi compañera de viaje —otra agregada— y yo nos fuimos a comer y emprendimos el regreso a Mérida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La principal consigna de aquella reunión fue transmitir que las personas de la Obra que trabajaban en centros públicos fueran asimilando poco a poco el sistema aplicado en los centros de educación diferenciada, es decir, los del Opus, y lo llevaran a sus respectivos centros. El desconcierto y la incredulidad de las numerarias, los numerarios, las agregadas y los agregados que trabajábamos en la enseñanza pública y mixta fueron monumentales, por lo que, a continuación, redactamos una carta de desacuerdo que firmamos todos. Nunca volvió a repetirse nada igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esto tengo que añadir la insistencia de las personas que trabajaban en obras corporativas y personales contándonos, año tras año, las excelencias de las mismas en las diferentes convivencias o cursos anuales, como si solo sucedieran cosas maravillosas en esos centros de la Obra. En muy pocas ocasiones interveníamos quienes trabajábamos en la enseñanza pública, donde también ocurrían cosas muy interesantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonadme esta pequeña —o gran— rabieta sobre «los colegios», pero todos conocemos cuál era su principal objetivo: reclutar gente, aunque en ellos trabajaran personas buenísimas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Son innumerables las anécdotas vividas a lo largo de mis 34 años de trabajo como docente en diez colegios públicos de diferentes pueblos y ciudades. Necesitaría muchas páginas para escribirlas. Anécdotas en las que se mezclaban lo humano y lo divino… Estoy segura de que Dios estuvo más tiempo allí, y yo con Él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre con el ánimo de ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Recuperando mi fe===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿De quién me fío ahora? ¿En qué se basaba mi fe?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me resulta muy difícil completar este tercer y último aspecto de la serie sobre por qué duré 44 años en el Opus, porque me voy a referir a la parte más íntima y valiosa de mi vida: los principios y fundamentos en los que se apoyaban mi lucha por hacer el bien, el sentido de mi entrega total y, en definitiva, el sentido de mi vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mis creencias han sufrido un proceso desde que empezaron a ser un aspecto fundamental en mi vida. Después se incrementaron con mi supuesta vocación en el Opus Dei; con el paso de los años sufrieron un estancamiento y, en los últimos años de mi pertenencia a la institución, entraron en declive. Ahora me encuentro recomponiendo las piezas, desechando aquello que a lo largo de los años ha demostrado ser un fraude y seleccionando todo aquello que tiene verdadero sentido…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los primeros pasos conscientes en la fe se produjeron en los segundos cinco años de mi vida, durante mi estancia como migrante en Canadá. Allí mis padres nos matricularon en un colegio católico inglés, aunque vivíamos en una zona francófona. Íbamos a misa los domingos y allí hice mi primera comunión y mi confirmación, bastante consciente de lo que hacía, ya que, además de la formación que recibía en el colegio —de la cual apenas conservo algunos recuerdos—, mis padres, especialmente mi padre, nos comentaban de vez en cuando pasajes del Evangelio. Por eso, Dios y Jesús eran personajes que formaban parte de nuestra familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando volvimos a España, ya con diez años, mi experiencia de fe sufrió una transformación, pues pasó a basarse fundamentalmente en la participación, mediante ritos, en determinados actos litúrgicos: misas, procesiones, normas eclesiásticas, penitencias que imité de mi abuela y de mi tía… Dentro de esta etapa de mi vida, que abarcó de los 10 a los 15 años, tuvo lugar el encuentro con un profesor que obsequiaba a los alumnos con mejores notas y buen comportamiento con una visita a un museo, precedida de la misa dominical, una vez al mes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una siguiente etapa, que abarca de los 15 a los 20 años, se caracteriza por la rebeldía y el compromiso. En ella se produjeron dos acontecimientos importantes en mi vida: por una parte, empecé a salir de manera formal con aquel profesor que algunos domingos nos llevaba a un museo y a misa; por otra, tuve mi primer encuentro con el Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella relación formal llevaba implícito tomarse en serio algunas prácticas, como ir a misa los domingos, vivir la Semana Santa y confesarnos los primeros viernes de mes. Fue precisamente uno de esos primeros viernes cuando coincidí con un sacerdote del Opus, quien me indicó que podía recibir una formación más intensa en un centro de dicha institución que estaba justo enfrente. Omito aquí todo el proceso hasta que fui a aquel centro, así como mis primeras impresiones, pues ya lo narré en un escrito anterior (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, me voy a centrar en cómo mi fe incorporó nuevas prácticas, ya que empecé a acudir con cierta regularidad a los «medios de formación». Estos consistían básicamente en un «círculo» y en una serie de normas de piedad, entre las que destacaban un rato de oración —con un tiempo estipulado— y el examen de conciencia, ambas diariamente, además de ir a misa cuando pudiera, algo que ya hacía antes de conocer el Opus. Así que, a partir de ese momento, mi fe pasó de ser algo que formaba parte de mi vida y a lo que acudía de forma natural a convertirse en algo que tenía que fortalecer, incrementar y nutrir permanentemente. Dios estaba muy pendiente de lo que hacía, por lo que mi exigencia constante era una forma de responder a tanta generosidad divina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta nueva forma de vivir mi fe, que compatibilicé con mi relación de noviazgo de los 16 a los 20 años, terminó llevándome a eliminar a aquella persona de mi vida, ya que ambas cosas, según la espiritualidad de la institución y la exigencia de complacer a Dios, no eran compatibles. Alguien pensó que podría tener vocación de supernumeraria, pero tanto el confesor como las personas con las que hablaba sabían muy bien de mi lucha por vivir la castidad, así que la propuesta para que me planteara la vocación al Opus Dei como agregada no tardó en llegar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquel planteamiento lo hablé con Dios, como hacía habitualmente en mi oración —sin tiempo estipulado—, y descubrí un mar sin orillas, pensando en la cantidad de gente a la que podía ayudar. Con todo aquello reuní el valor suficiente para decirle a aquel hombre que había una persona que ocupaba mi corazón: Jesús. Él me había elegido y yo me sentía agradecida y en la obligación de corresponder; no podía hacerle esperar. El resto de la historia ya la expliqué en otro de mis escritos (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 20 a los 40 años podríamos hablar de la época del incremento, en la que poco a poco iba incorporando cada vez más exigencias a mi incipiente vocación de entrega, que, lógicamente, tenía que ser cada vez más completa, más total, más sacrificada. Aquellos años 80 y 90 estaban marcados por el «más y mejor», así que todos los acontecimientos que tuvieron lugar durante esos 20 años estuvieron enmarcados en ese «más y mejor». Mi fe se alimentó de un espíritu guerrero, positivista y triunfalista, por lo menos durante los primeros diez años de dicho periodo. Era la hermana, la hija, la tía, la compañera, la colega, la amiga… que iba a llevar a todas las personas al cielo. Era la que mejor trabajaba en los diferentes colegios, la que tenía la doctrina más clara, ya que contaba con una formación teológica, filosófica y ascética que consideraba inigualable con respecto a la de otras instituciones de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero un fatídico día de julio de 1992 tuve un accidente de coche con un fatal desenlace que rasgó de arriba abajo mi fe triunfalista. Me vi vulnerable, capaz de cometer errores muy graves y de dañar a otras personas. Fui consciente en ese momento de que no tenía derecho a juzgar a nadie y mucho menos a creerme intachable… Me vi muy tachable. A partir de entonces fui más agradecida ante cualquier detalle que una persona tuviera conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo que destacar con especial cariño las muestras de apoyo de determinadas personas de la institución. Entre ellas, las de un sacerdote de Mérida, ya fallecido, D. Guillermo Soto, quien me escuchó atentamente y, además de darme sabios consejos, se prestó a comunicarse con la familia del fallecido. También las de la directora del centro donde estaba en aquel momento, que no dejó de atender mis necesidades. Sin embargo, aquello se mantuvo en silencio para siempre. No sé por qué, ya que a mí me daba paz hablar de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En septiembre de aquel año se me asignó el cargo de celadora, nombramiento que entendí como un voto de confianza, dada mi condición de persona endeudada con la humanidad. Sin embargo, aquello acentuó aún más mi dependencia de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese giro de mi fe se reflejó especialmente en mi actitud en el trabajo y con respecto a mi familia. Con todos intenté ser más comprensiva, agradecida y admirativa. Vi mi labor más como un servicio, reconocí que recibía más de lo que daba y mi fe empezó a tener un sentido más profundo, menos dogmático.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 40 años hasta mi salida viví una etapa bastante convulsa, marcada por enfermedades, incomprensiones, tensión, decepciones…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa etapa de los cuarenta años empezaron a aparecer pretendientes: compañeros de trabajo, amigos de amigas mías… Personas a las que esquivaba, rechazaba, con las que me mostraba antipática o poco atrayente… En definitiva, ejercitaba toda una táctica de defensa y alejamiento. Pero ¿qué pasaba en mi corazón? Claro que estaba Jesús, pero también es cierto que, a partir de esa edad, resultar atractiva para un hombre es muy importante… No somos ángeles. Perdonad que no me extienda más en este punto, ya que daría para un capítulo entero. Solo puedo decir que fue muy duro y que no basta con un programa de penitencia, oración y gracia sacramental, estudio, deporte, fraternidad y apostolado. Concluyo este párrafo con una frase que leí hace poco: «¿Para qué necesita Jesús tantas esposas?». Me hizo mucha gracia y también me hizo pensar mucho. Espero no ofender a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cumplimiento de las normas se me hacía cada vez más tedioso por incomprensible. Llegó un momento en el que me alegraba cuando, por razones familiares, laborales o de enfermedad, no podía acudir a algún medio de formación. Claro que quería hablar con Dios y hacer una oración sincera, comparar mi vida con la de Jesús y luchar por ser mejor. En mi oración veía tantas cosas que mejorar y hacer que comenzase el día con mucha ilusión y fuerza. Pero, a medida que avanzaba el día, la ilusión se iba ahogando para dar paso al cumplimiento de lo establecido: las normas, atender la actividad, una reunión apostólica para hacer listas y listas de gente para la próxima actividad… ¿Y todo eso era lo que garantizaba la santidad? Pues yo no quería ser santa, porque en el empeño dejaba pasar muchas oportunidades de hacer el bien a mi alrededor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empezaron a cobrar más sentido para mí los actos humanos desinteresados para ayudar a otras personas que los actos piadosos: aquel bombero que perdió la vida por rescatar a su compañero, quien lucha por los derechos humanos de otros, contra la corrupción o el abuso de poder… y miles de casos más. En mi familia también había personas que necesitaban mi ayuda. Por eso, esa pretendida «gran labor» o «gran catequesis» de la que se jactaba la institución perdió para mí todo sentido, ya que se reducía a atender un club infantil o juvenil, dar clases en colegios de élite, atender grupos de supernumerarias o cooperadoras, dar charlas y círculos, estar en los centros… Aislarse del mundo, en definitiva, permanecer en una burbuja de confort ideológico… ¡Qué contradicción!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escasez de vocaciones jóvenes en los centros y delegaciones produjo cambios considerables, como la atención prioritaria a las personas mayores de la institución. La falta de previsión y de desarrollo de aficiones, debido a la dedicación exclusiva a «las labores» de la institución, hizo que muchas personas, al jubilarse, no supieran qué hacer con su tiempo. El deterioro mental y psicológico empezó a darse con bastante frecuencia y, en algunos casos, terminó en una muerte lenta y solitaria. Todo esto, claro está, acompañado de un ir y venir de trámites y gestiones para que los testamentos, herencias y bienes materiales estuviesen legalmente custodiados por la Obra. Esto supuso una gran prueba de fuego para mi fe en Dios, porque en el Opus Dei ya la había perdido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lo referente a los «medios de formación», a pesar de las sugerencias de actualización, siguieron manteniendo la misma estructura y las mismas anécdotas, y la gente no acudía a ellos de forma habitual. En cuanto a los sacerdotes que atendían los centros, era patente la monotonía. Confesaban repitiendo la misma penitencia para todas las del centro y, en muchas ocasiones, había que recordarles quién eras para que no te confundiesen con otra persona. Incluso, a veces, oía cómo pasaban páginas durante la confesión, lo que me hacía pensar que estaban leyendo algo mientras tanto o anotando algo en alguna libreta. Todo ello, en definitiva, me generaba mucha desconfianza. Preferí espaciar más mis confesiones o cambiar de sacerdote; de esa forma conservé la fe en esa práctica penitencial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardaron en llegar las migrañas y los problemas gástricos durante las convivencias, especialmente en aquellas en las que participaba alguien de la delegación o de la asesoría, porque estaba saturada de tanta exigencia, doctrina, charlas y reuniones. En ellas aprovechaba para dar mi opinión sobre cómo podían arreglarse las cosas o sobre aquello que no funcionaba, y eso me suponía un gran desgaste de energía. Todo para nada, porque al final nunca cambiaba nada en lo fundamental.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que mi fe buscó otro norte: no la iglesia particular que para mí representaba el Opus con sus particularidades, sino la Iglesia y, en especial, la Iglesia de Francisco… Hubo un rayo de esperanza y el impulso suficiente para dejar el Opus. Pero Francisco falleció y, desde entonces, la Iglesia tampoco es para mí un lugar o un concepto seguro… Cada día compruebo cómo sus dogmas, la infalibilidad y determinadas creencias llenas de contradicciones son cada vez más cuestionados e investigados, y cómo salen a la luz descubrimientos que ponen en tela de juicio afirmaciones no solo de la fe católica, sino incluso del cristianismo en general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quiero ir cerrando ya este texto porque lo expuesto en el párrafo anterior daría para muchos folios y suscitaría muchas opiniones diferentes, y ya me estoy alargando demasiado. La razón de este escrito era plasmar cómo ha evolucionado mi fe. Ahora se centra básicamente en leer y profundizar en todo lo que se está investigando acerca de las religiones y, en particular, de la cristiana. Sigo teniendo a Jesús como referente y, de momento, voy a misa los domingos. Todo el material directa o indirectamente relacionado con la institución ha ido a la basura. Ya no tengo migrañas y, a pesar de todo, sigo creyendo, pero en menos cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante mí se abre un nuevo camino o, mejor dicho, muchos senderos por descubrir y recorrer, para lo cual cuento con personas que me darán posada y cobijo —amistad sincera— y con las que compartiré todo lo que soy y tengo. Cierro con esto Anatomía de una vocación, que bien puede representar la historia de mi fe y de cómo el Opus pudo acabar con ella. Como siempre, agradezco vuestra comprensión y apoyo y, desde luego, me alegraría haber contribuido a dar un poco de paz y confianza a alguien por ahí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29985 Original]&lt;br /&gt;
[[Category:Agregad@s]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
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	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7729</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
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		<updated>2026-08-24T08:32:58Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* Pasos seguros hacia un final */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Un paso adelante ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 del fallecimiento de Guillermina]. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “&#039;&#039;Motu Proprio&#039;&#039;”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: &#039;&#039;“el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”&#039;&#039;… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «La dele te invita a comer».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré. Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comentaba en la primera parte de este testimonio, yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; (sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría. (Con los cambios de&lt;br /&gt;
personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España).&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos motu proprio de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con Ágora, coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En Ágora&lt;br /&gt;
Cuántica, con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en Auténticas vidas: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie El minuto heroico tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
• Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad),&lt;br /&gt;
-no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
• ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los&lt;br /&gt;
diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las&lt;br /&gt;
personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
• Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el&lt;br /&gt;
Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
• La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
• Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
• Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo&lt;br /&gt;
que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
• Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
• Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
• Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas …&lt;br /&gt;
-Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por&lt;br /&gt;
alguna razón-.&lt;br /&gt;
• Lo importante es la vocación, no de qué pites.&lt;br /&gt;
–Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
• La historia necesita perspectiva….&lt;br /&gt;
– Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto&lt;br /&gt;
los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
• Tener en cuenta el sentido sobrenatural…&lt;br /&gt;
- Y el humano también-.&lt;br /&gt;
• Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales&lt;br /&gt;
marcamos distancias…&lt;br /&gt;
- Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
• Incidir en que somos laicos…&lt;br /&gt;
- No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
• El apostolado se hace por contagio…&lt;br /&gt;
- Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia,&lt;br /&gt;
inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
• La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día…&lt;br /&gt;
- Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
• Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión,&lt;br /&gt;
pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la&lt;br /&gt;
Obra se podía perder.&lt;br /&gt;
– ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no&lt;br /&gt;
consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
• Nuevo Papa, nuevas ilusiones…Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece&lt;br /&gt;
el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior.&lt;br /&gt;
– Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
• El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes…&lt;br /&gt;
- Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo&lt;br /&gt;
que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
• El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por&lt;br /&gt;
ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba&lt;br /&gt;
de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de&lt;br /&gt;
la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a&lt;br /&gt;
la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
• Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su&lt;br /&gt;
voluntad, pues que se vayan.&lt;br /&gt;
– Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un&lt;br /&gt;
tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-.&lt;br /&gt;
–Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar&lt;br /&gt;
algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
• Una persona se puede ir si se “va de la olla”&lt;br /&gt;
- También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-.&lt;br /&gt;
– Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que&lt;br /&gt;
permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les&lt;br /&gt;
mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta&lt;br /&gt;
corriente más.&lt;br /&gt;
• Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o&lt;br /&gt;
cooperador.&lt;br /&gt;
– Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
• Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la&lt;br /&gt;
Iglesia.&lt;br /&gt;
– Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a&lt;br /&gt;
nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando&lt;br /&gt;
tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
• Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté&lt;br /&gt;
impregnado en el ambiente.&lt;br /&gt;
– Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
• Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen&lt;br /&gt;
ambiente.&lt;br /&gt;
• Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir&lt;br /&gt;
solos, daba pena. Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían&lt;br /&gt;
darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos.&lt;br /&gt;
-Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación&lt;br /&gt;
económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían&lt;br /&gt;
darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “Normas y costumbres”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «Ninguna religión está por encima de la humanidad». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 20 años y quería mejorar este mundo, aprender a amar haciendo el bien a todas las personas a mi alrededor. Cuando conocí el Opus Dei a través de personas que se hicieron amigas mías —tres en concreto—, me pareció que era algo que se adecuaba muy bien a esa idea de santidad en medio del mundo, dando un sentido y una misión a mi vida...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de estas amigas me escribía cartas, otra me invitaba todas las semanas a ir el sábado a la meditación, a confesarme y, por supuesto, a participar en la tertulia, y con una tercera tuve un par de encuentros. También, de vez en cuando, me recordaban que podía ir a una convivencia, a un curso de retiro o hacer una visita de pobres. En los tres años que estuve yendo por aquel centro solo participé en la meditación y, en ocasiones, me confesaba, pero desde luego no fui a ninguna convivencia ni curso de retiro: no podía costeármelo. Sí me atraía, sin embargo, eso de la visita a los pobres, porque todavía no se había presentado ese gran momento de ayudar a alguien. Tuvieron que pasar unos cuantos meses y algunos acontecimientos para que aquella visita se llevara a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía amigas, entre las cuales estaba mi propia hermana, una criatura de 14 años que estaba entusiasmada con todo lo que le contaba acerca de las catequesis que daba, lo encantadoras y amables que eran aquellas chicas del Centro. Ambas compartíamos sueños e ilusiones, tareas y secretos… (pero eso es otro cantar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardamos mi hermana y yo en pedir la admisión: mi hermana primero y luego yo, curiosamente; eso sí, no sin antes hacer la visita de pobres prometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La visita de pobres&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegamos al lugar, por supuesto nada que ver con lo que me había imaginado: era una residencia de ancianos. Me quedé bastante paradita, pues no sabía qué podía hacer en realidad, así que intervino mi amiga “machaca”, que me dijo que hablara con algunas de las señoras que estaban allí y les mostrara una estampa del entonces beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Me acerqué a la única señora que estaba pendiente, la cual me dijo que le fuera muy fiel al cura de la foto. Desde entonces, esa fue la leyenda que me asignaron y que “mi amiga” se encargó de propagar: que mi vocación se debía a aquella visita de pobres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vosotros os creéis que la historia fue así? ¿Y mi hermana? ¿Qué pasó con ella? Efectivamente, no fue así, y lo de mi hermana lo contaré en un segundo relato, si ella lo considera oportuno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un pequeño detalle del que no se habla en la historia que construyeron sobre mi vocación, y es que olvidaron que yo tenía novio, y fue precisamente él quien hizo que conociera el Opus Dei. Habría mucho que contar aquí, pero vamos a centrarnos, para no alargarnos demasiado, en el momento en que tomo contacto con la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La verdadera historia&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ambos decidimos —mi novio y yo—, por circunstancias que no alteran este relato, confesarnos los primeros viernes de mes, según una costumbre relacionada con el Sagrado Corazón de Jesús. Una de las pocas iglesias a las que acudimos para esta práctica fue la basílica de San Miguel (no sabía que estaba encomendada a la Prelatura). A mí me atendió un sacerdote y a mi novio, otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación con el sacerdote fue amena y la verdad es que me sentí escuchada. Me aconsejó que, en lugar de confesarme una vez al mes, lo hiciera cada semana y que podría ir a un centro que estaba enfrente, que probablemente me gustaría, ya que le di muestras de mis sanas inquietudes. Así que, después de comentárselo a mi novio, me presenté en el centro esa misma tarde. Llamé a la puerta con muchísima expectación y la persona que abrió me recibió con una gran sonrisa; me preguntó mi nombre y quién me habló de ese centro, a lo que contesté con mucha confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un club juvenil; por lo tanto, había mucha gente joven que desaparecía a los pocos segundos dentro de alguna de las múltiples salitas que había allí. De repente se hizo un silencio que facilitó que pudiéramos hablar durante un rato. Al finalizar y despedirse, aquella chica me insistió en que ella era mi amiga —cosa que me llamó la atención—. Añadió, además, que probablemente tendría que ir a otro centro, pues ese me venía un poco lejos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De aquel centro pasé a otro que me venía mejor, donde me asignaron una nueva amiga que no dejó de invitarme puntualmente cada semana a las actividades organizadas para gente joven los sábados. Yo iba un sábado sí y otro no, y hay que reconocer que en aquellas casas se estaba muy bien: en invierno se estaba calentita, gozando de una calefacción que en mi casa no tenía. Había un ambiente agradable, de gente a la que le parecía maravilloso todo lo que les decía; me sentía escuchada, comprendida y empecé a pensar que era especial. Aquellas reuniones consistían en una meditación, seguida de una bendición y luego una tertulia, durante la cual la gente iba pasando a confesarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca me quedé a la tertulia, ya que aprovechaba a veces para confesarme y enseguida me iba, porque mi novio me esperaba para compartir la tarde juntos, que muchas veces consistía en tomarnos una cerveza en un pub mientras compartíamos caricias y vivencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como decía antes, aquel novio tuvo mucho que ver en la historia real.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía claro que quisiera casarme, pero ya “mi amiga” me había planificado el futuro: pensaba que yo tenía vocación al Opus Dei como supernumeraria, ya que tenía novio. De nuevo, esta encantadora mujer que, a pesar de los esfuerzos por tenerme al día de las actividades y, aparentemente, preocuparse de mi vida, en el fondo no me conocía de verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi parte, tenía grandes deseos de hacer algo por la humanidad, hacer el bien; mi trato con Jesús aumentaba día a día y, desde luego, no estaba en mi mente la idea del matrimonio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi hermana “pitó” antes que yo. Esto en un principio se explicó como un hecho totalmente providencial, pero haciendo un análisis más profundo puede que lo providencial sea la reflexión que se puede hacer ahora de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fueron dando una serie de circunstancias y factores que desembocaron en que mi hermana pidiera la admisión como agregada del Opus Dei. El primero de estos factores se debió al entusiasmo inocente y generoso de formar parte de algo que le llevaría a hacer el bien a su alrededor con gente igualmente entusiasta, divertida, buena y joven...  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda circunstancia se debió a que yo al final no podía ir a la famosa convivencia de Semana Santa en Torreciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera circunstancia fue que me encontré dinero tirado cerca de un charco –un billete de 1000 pesetas- y en ese momento pensé que donde mejor podía emplearlo sería para facilitar que mi hermana fuese a dicha convivencia -el resto lo pusieron algunas personas del centro-, ya que tenía una ilusión muy grande por ir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuarta circunstancia fue que mis padres le dieron permiso ya que mis amigas fueron a hablar con ellos -con mi apoyo- afirmando que también iban muchas chicas jóvenes prometiendo por tanto que cuidarían de ella y que no tendrían que preocuparse por el dinero – cosa que tranquilizó a mis padres-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí todo más o menos normal, ¿verdad? ¿Qué joven no va a excursiones, viajes y demás actividades? Pero se da la especial circunstancia de que mi hermana en ese momento tenía 14 años y medio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando mi hermana (a quien llamaremos H) volvió de Torreciudad, con la misma ilusión con la que se fue, pensé que algo en ella había cambiado y, la verdad, tanto entusiasmo me molestó. Le habían aconsejado que, como yo aún no era de la Obra, no dijera nada. Imaginaos la angustia vital de la pobre, teniendo que lidiar con una serie de “normas” que ya tenía que practicar, estando en una casa en la que lo relacionado con la fe y la religión se cuestionaba constantemente y que encima no podía desahogarse con su hermana con la siempre compartía todo. Perdóname H.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardé mucho en comunicarle que me estaba planteando pedir la admisión en la Obra como agregada. A partir de aquel momento cambiaron algunas cosas porque, aunque en nuestra familia seguíamos teniendo dificultades para explicar nuestras actividades y compromisos, ya podíamos compartir muchas cosas entre nosotras y apoyarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aparecíamos las dos juntas por el centro era como una fiesta, todo eran sonrisas y risas, miradas ilusionadas. Todo lo contrario a lo que vivíamos en mi casa. Al poco tiempo (año y medio) me enviaron a otro centro y nos separaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
H estuvo muy poquito tiempo en la Obra y cuando se fue lo pasé francamente mal. Por una parte, mi familia empezó a reprocharme un montón de cosas y por otra en el “opus” algunas personas me decían que hablara con mi hermana y otras que no lo hiciera. Por mi parte nunca la reproché nada y siempre mantuve con ella una amistad que ha ido creciendo con los años. Ahora, lógicamente pienso que H fue muy inteligente y admiro el coraje que demostró en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí lo que cuento de mi hermana porque es ella quien mejor puede contar su propia historia cuando sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, necesitaba resaltar su figura y protagonismo dentro de mi propia historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de aquel momento corrían dos historias sobre cómo conocí la Obra y cuál fue la razón por la que pedí la admisión, una de dichas historias ya la comenté anteriormente – lo de la visita de pobres- y la segunda historia fue que yo había pitado porque mi hermana lo había hecho antes, así conseguían que tanto mi hermana como yo nos sintiéramos especiales…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que me hizo mucha ilusión compartir con mi hermana una doble hermandad y sobre todo valoro positivamente lo que eso nos unió, pero las razones de “entregarme” fueron otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación de una persona debe ser personal y después de un tiempo discernimiento por lo que todos esos aspectos externos como el entusiasmo desmedido de la gente a tu alrededor o la referencia constante a que todo lo que te ha pasado en la vida te conduce hasta ese momento en el que conoces el opus o que te recuerden constantemente que cuando Dios se fija en alguien ya no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa disponibilidad total hacia lo que Dios podía querer de mí y de acompañar a Jesús en su “campaña” de verdadera caridad y amistad, concretado en el servicio a los que están a mi lado en cada momento que viese aquella relación con M como un obstáculo. Probablemente no me habría casado con él o hubiera tenido otras relaciones de no haber estado en la institución, quién sabe, no me lamento de ello, ni nadie me hará sentir ni fracasada, ni mutilada, ni infecunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, a aquella persona, esté donde esté, le agradeceré siempre el cariño y el respeto con que me trató, así como el hecho de facilitarme recuperar el camino de nuevo después de unos años de vacío espiritual, ya que en mi infancia nuestros padres nos habían preocupado de nuestra fe además de otras cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, M era el novio que me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
M era mi profe de ciencias naturales y mates en 6º, 7º y 8º de EGB en un colegio público de Madrid. Era muy querido por el alumnado por su forma original y divertida de dirigirse a los alumnos. Tenía la costumbre de que un domingo al mes quedaba con un grupo de alumnos de 8º –con mejores notas y comportamiento- (entre los cuales me encontraba) para ir a misa y después a un museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo visto él se había fijado en mí, pero esperó a que yo manifestase algo de interés hacia su persona para comunicarme lo que pensaba e iniciar una relación. Ese momento llegó, pero con muchos reparos ya que me llevaba 14 años y yo tenía 14. No empezamos a salir hasta que no habló con mis padres y yo había cumplido ya los 15. El destino hizo que estuviésemos separados durante un año después de aquello y a la vuelta fue cuando sucede lo que cuento cuando nos confesamos en la basílica de San Miguel y visito por primera vez un centro del Opus Dei, yo ya con 16 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el año que M y yo estuvimos cada uno en una punta de España, yo estaba interna en una universidad laboral en Almería e iba a misa todos los domingos, sin que nadie tuviera que decirme nada. Cada día crecía el interés por lo referente a la fe y a la religión y sobre todo por hacer algo útil en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que la formalización de las relaciones fue paralela a mi formación como “chica de San Rafael” lo que duró 4 años, y a lo largo de ese tiempo hubo algunos intentos de dejar aquella relación –no por el Opus Dei-, porque no veía claro mi futuro con aquel buen hombre. Eso sí, era de los que pensaba que la mujer debía ir casta al matrimonio, con lo cual se salvaron muchas situaciones comprometidas que luego le tendría que contar al cura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando al final pensé que tenía claro cuál era mi destino-en principio –y le comuniqué mi decisión de dejarlo-, lógicamente reaccionó bastante mal. Le di todo tipo de explicaciones acerca de que Jesús me había elegido y de él (Jesús) era de quien me había enamorado, pero no se lo creyó. Hasta ese momento él respetaba mucho a la institución y partir de ese día empezó a desconfiar y a insultar a las agregadas y numerarias del centro tachándolas de solteronas. Durante unos meses M estuvo en contacto con algunos sacerdotes de la basílica de San Miguel para pedir explicaciones… Le dijeron que había un periodo de seis meses de “reflexión” para que una vocación reciente conozca un poco más a qué se comprometía, por lo que volvió a hablar conmigo al cabo de dicho periodo, pero se quedó hablando con mi hermana, porque yo no lo recibí (se me había insistido tanto lo de “poner la mano en el arado y no mirar atrás”) y nunca más he sabido de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que haya expresado bien lo que pretendía, esto es, la idea de que todas las piezas que componen mi vida no se han unido para formar parte del Opus Dei, sino que de todas las piezas de mi vida, una de ellas fue haber conocido la Obra. Los diferentes relatos que me fueron asignando sobre mi vinculación a la Obra obedecían a una táctica habitual de hacer que la persona se sintiese importante, especial, elegida y superior a los que no habían tenido la suerte de pertenecer al “Opus”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Dios quiere de mí otra cosa, que es lo que me va revelando cada día, a través de lecturas, de personas, de situaciones, de reflexiones. También que no deje de mirar atrás para poner cada pieza en su sitio y, sobre todo, para escribir y compartir lo que a otros le pueda ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Entre medias, velos y faldas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que ya os he compartido mi proceso de salida y el de entrada al opus, pensaba que podía amenizar un poco con una serie de sucesos relacionados con diferentes temas que tengo archivados y que quieren salir a la luz por alguna razón. Perdonad el tono desdramatizado e incluso cómico en algunos momentos. Me ayuda mucho ver así dichos sucesos y seguro que comprenderéis por qué.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este primer episodio de esta serie relato algunas de las anécdotas más significativas relacionadas con la indumentaria y los complementos de las agregadas y numerarias...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un 22 de junio de 1981 fui a escribir la carta al Padre, entonces monseñor Álvaro del Portillo, para pedir la admisión en la institución. Me tomé muy en serio que en el Opus no se llevaban pantalones, así que aparecí con mi faldita y ya no volví a usarlos hasta 1988, fecha en la que hice un curso de educación física, gracias al cual empecé a formar parte del cuerpo de profesores como interina al año siguiente. A partir de entonces empecé a usar chándal y otras prendas cómodas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo era normal mientras trabajé en tierras manchegas, pero cuando llegué a tierras extremeñas, en los años noventa, una de mis queridas hermanas agregadas me dijo que no le gustaba que llevara pantalones y que le quitaba la devoción cuando estaba en misa. Mi respeto por esa persona me hizo no decirle lo que pensaba y me limité a pedirle que me respetara y respetara lo que no era “de espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, no hace mucho tiempo —dos años, quizás—, una supernumeraria me comentó que le encantaba mi estilo “hippie” y personal, y que por favor no cambiase nunca. Últimamente se agradecía un poco de originalidad y personalidad en la forma de vestir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro suceso relacionado con las faldas era el que se producía cada vez que en las convivencias teníamos que ir de excursión. Estoy hablando de los años 80. ¿Os imagináis a un grupo de mujeres triscando por los montes, sujetándose la falda por delante y por detrás cada vez que el viento soplaba fuerte o había que sentarse en algún sitio incómodo? Ni que decir tiene lo violento que resultaba saltar o levantarse después de una caída aparatosa… Menudo espectáculo. ¡Por favor! Coco Chanel ya había inventado el pantalón a principios del siglo XX, y creo que era una mujer muy elegante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a los veintitantos años que teníamos todas, no parábamos de reír. La verdad es que las escenas anteriores se parecían mucho a las de una serie de monjas en el patio de su convento, sujetándose los hábitos para poder hacer deporte…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé cómo fue, pero llegó el buen día en que dejó de ser obligatorio llevar falda, o, si se prefiere, el día en que dejó de estar prohibido llevar pantalones. La verdad es que me pregunté en aquel momento cuál fue la razón, y recuerdo que me explicaron que se llamaba más la atención, y lo nuestro era no llamar la atención… Bueno, yo ya llevaba una vida normal: era profesora de educación física. Eso sí, al principio me llevaba mi ropa para cambiarme…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos relacionados con las medias no pueden ser menos cómicos. El uso de medias, según uno o varios criterios de la institución, se debía a que era una forma de mostrar respeto a Jesús sacramentado y al sacerdote. Cuando íbamos a las convivencias, si se te había olvidado meter en la maleta un par de medias (pantys), no tenías más remedio que hacer la acostumbrada visita a la lencería del pueblo, donde ya nos conocían como las residentes de la “casa del Opus”, y, lógicamente, todo el pueblo sabía que las del Opus tenían que usar medias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobre de ti si se te olvidaba bajar a la meditación, a misa o a la clase con el sacerdote sin medias y zapato cerrado… Así que, hasta la hora de deporte —alrededor de las doce—, y en pleno verano, permanecíamos embutidas. Si ese día era sábado y había bendición, había que repetir de nuevo todo el protocolo de media + zapato + falda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el anterior suceso resultaba descontextualizado con respecto a las alturas del siglo en el que vivíamos, ¿cómo calificamos la siguiente anécdota relacionada con las medias…?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estando en una convivencia, se anunció que íbamos a ir nada más y nada menos que a Diego de León a visitar la tumba de los “abuelos”… Aquello ya era ocasión de fomentar una algarabía, más por la oportunidad de salir fuera del encierro que por el cariño que podíamos tener a los abuelos, cuya historia está tan tergiversada y manipulada por tantos y tantas escritores oficiales del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos colocamos nuestras mejores galas y allí que llegamos al misterioso Diego de León. De repente me doy cuenta de que se me había olvidado ponerme las medias… ¡¡HORROR!! Lo comenté inocentemente y la directora me indicó que así no podía bajar a la cripta de los abuelos, y me quedé sola arriba, en el vestíbulo, mientras las demás bajaron a rezar o qué sé yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé en qué momento se decidió que el respeto al Señor no tenía que ver con llevar medias y que a los sacerdotes no les pasaba nada por ver los pies descalzos de las agregadas, numerarias y supernumerarias en las convivencias. No hubo ninguna explicación al respecto. No la pedí, pero respiré profundamente y me pareció lo más natural y coherente del mundo, según lo que se predicaba de lo que debería ser un laico o laica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo del tema de los velos no se queda atrás, aunque, menos mal, eso duró menos tiempo; creo que lo estuve usando unos tres o cuatro años. Ponerse los velos para entrar en el oratorio a hacer la oración, una meditación o asistir a misa era todo un dilema. Casi nadie tenía arte para ponérselos bien. Para quienes no lo habéis conocido, era todo un espectáculo ajustarse aquellos tules tiesos en la cabeza, que saltaban como si estuviesen vivos si no los sujetabas bien. Yo nunca llevé uno de esos velos: descubrí que mi madre tenía una mantilla negra muy bonita y la sustraje de su armario de forma clandestina. Cuando terminó aquella pesadilla, devolví la mantilla al cajón de mi madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para rematar con el vestuario, llega el turno del bañador con faldita, de estilo vintage, que no se lo habría puesto mi abuela y mucho menos mi madre. La mejor expresión de cómo era esa prenda me la dio mi hermano pequeño cuando me vio una vez, en verano, al coincidir con él: «¿Qué es eso que llevas puesto? ¿Una faja?». Se comprende entonces que las agregadas que solíamos coincidir con nuestras familias o amigas en alguna piscina o playa evitáramos por todos los medios quedar o, simplemente, tener que dar una explicación de tipo místico que no convencía a nadie y que solo se aceptaba por el cariño que nos podían tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta última anécdota con respecto al bañador sucedió en torno al año 1988, mientras realizaba el curso de educación física que he mencionado anteriormente. Supuso, además, el fin del uso de esta prenda para mí, ya que se siguió llevando durante un tiempo, más en unas provincias que en otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el citado curso llegó el momento de la natación y, en ese momento, me pregunté: «Yo con este bañador no me voy a presentar», ya que pensé que iba a llamar mucho más la atención que si iba con un bañador normal. Así que, con la buena intención de hacer las cosas bien, fui al centro y hablé de mi situación. Como no hubo respuesta, me fui a El Corte Inglés y me compré un bañador normal, con el que pude recibir mis clases de natación como el resto de mis compañeros, sin llamar la atención y con total normalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que el bañador siempre me ha resultado más cómodo y práctico que el bikini, ya que me facilita nadar con más libertad, además de evitar situaciones incómodas, como me sucedió en una ocasión en la que tuve que rescatar la parte superior del bikini entre las olas…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, viendo la variedad de prendas de baño que en los últimos años llevaban mis ex hermanas agregadas en las convivencias, creo que, en mi caso, no necesité el bañador casto para vivir mejor el pudor y la modestia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Agregadas y pobreza==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el mundo de la agregada del Opus Dei es un mundo desconocido.&lt;br /&gt;
Siempre que se ha preguntado qué es una agregada/o, se han dado respuestas&lt;br /&gt;
que van desde lo más variopinto hasta las pocas definiciones que encontramos&lt;br /&gt;
en las instrucciones y documentos oficiales del Opus Dei. Tampoco yo voy a dar&lt;br /&gt;
una definición, porque, sinceramente, no sabría hacerlo; solo intentaré mostrar&lt;br /&gt;
cómo viví mi supuesta vocación a través de los múltiples aspectos que se&lt;br /&gt;
suponen esenciales para vivir una vocación cristiana comprometida en medio del&lt;br /&gt;
mundo, y que cada uno saque sus propias conclusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para esta aventura en la que me he embarcado, y en la que me avalan 44 años&lt;br /&gt;
(desde junio de 1981 a junio de 2025) de experiencia en el Opus Dei, voy a ir&lt;br /&gt;
desarrollando cómo viví lo que se debería haber vivido según la praxis de la&lt;br /&gt;
Prelatura en diferentes materias. Para ello, voy a seguir la tónica empleada en&lt;br /&gt;
mi anterior escrito: contar sucesos, desdramatizándolos en la medida de lo&lt;br /&gt;
posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empiezo esta nueva serie de escritos con un aspecto clave: la pobreza, pues ha&lt;br /&gt;
sido muy relevante a la hora de ir desdibujando la inocente idea que tenía sobre&lt;br /&gt;
la santidad en medio del mundo según el “espíritu del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Cómo resolví mi inseguridad económica y laboral===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada más escribir la carta de admisión a la pre-prelatura (pité en 1981), me&lt;br /&gt;
recordaron que, lógicamente, un discípulo de Cristo que quiera imitar a su&lt;br /&gt;
Maestro tiene que ser pobre, y a continuación me explicaron cómo tenía que ser&lt;br /&gt;
pobre una persona en la institución; en concreto, que no podía ser deficitaria, ni&lt;br /&gt;
cargar a la Obra, y que había que colaborar con sus apostolados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me afectó mucho aquello ni lo vi raro, ya que yo ya vivía la&lt;br /&gt;
pobreza. Mis padres no podían costearme unos estudios, así que empecé a&lt;br /&gt;
trabajar para pagarme primero los viajes y después la carrera de Magisterio.&lt;br /&gt;
Fuimos a colegios públicos y cambiamos de ciudad para seguir yendo a institutos&lt;br /&gt;
públicos de enseñanza secundaria. Cuando terminé COU, tuve que buscar&lt;br /&gt;
trabajos ocasionales, como limpiar las escaleras de nuestro portal, y, cuando fui&lt;br /&gt;
de la institución, empecé a trabajar cuidando niños y limpiando casas. Trabajé&lt;br /&gt;
en diferentes administraciones, en distintos centros y casas de retiro y&lt;br /&gt;
convivencias, tanto en invierno como en verano, y finalmente en la portería del&lt;br /&gt;
Colegio Mayor Somosierra para pagarme la carrera de Magisterio durante el&lt;br /&gt;
tiempo que duró.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando terminé la carrera de Magisterio, que me duró cinco años, y antes de&lt;br /&gt;
prepararme oposiciones, hice un curso de educación física, pero costaba 50.000&lt;br /&gt;
ptas., y se lo tuve que pedir a mi padre —por sugerencia de la secretaria del&lt;br /&gt;
centro por donde iba—, quien me lo prestó con bastante dificultad. En algún&lt;br /&gt;
momento contaré las peripecias que tuve que pasar en aquel curso por ser del&lt;br /&gt;
Opus. Gracias a ese curso obtuve un contrato como profesora interina en la&lt;br /&gt;
especialidad de educación física en la enseñanza pública, con lo cual ya pude&lt;br /&gt;
devolverle a mi padre el dinero que me prestó, aunque no me lo aceptó.&lt;br /&gt;
Tengo que decir que fue uno de los días más felices de mi vida. Aquel trabajo era&lt;br /&gt;
lo que yo quería: maestra de primaria en un colegio público. Tuve mi primera&lt;br /&gt;
cuenta corriente, amistades nuevas y un panorama amplio que se me abría de&lt;br /&gt;
par en par. Pensaba, además, que iba a tener más oportunidades de vivir un&lt;br /&gt;
cristianismo comprometido y auténtico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que dije adiós al trabajo en las administraciones —le dedicaré también otro&lt;br /&gt;
capitulillo—. Adiós también a otras posibilidades que la institución tenía&lt;br /&gt;
preparadas para mí. Y, a partir de aquella fecha —septiembre de 1989—,&lt;br /&gt;
empezó una verdadera aventura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De la cartilla de ahorros a la tarjeta de crédito===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los centros de agregadas hay un llamado consejo local, compuesto por tres&lt;br /&gt;
personas: la directora, la subdirectora y la secretaria. La secretaria se encarga&lt;br /&gt;
de todos los aspectos materiales del centro y de las personas “incardinadas” en&lt;br /&gt;
dicho centro. Una de sus misiones es “hacer caja”, que consiste en recoger el&lt;br /&gt;
dinero que se le daba íntegro, procedente de cualquier ingreso que tenías, y, al&lt;br /&gt;
mismo tiempo, asignarte una cantidad según tus necesidades. También se&lt;br /&gt;
entregaba la cartilla de ahorros, que ella retenía durante un tiempo y luego te&lt;br /&gt;
devolvía para que pudieras realizar los movimientos económicos necesarios.&lt;br /&gt;
Normalmente dejabas en el banco un dinero para todos los pagos que&lt;br /&gt;
necesitabas hacer y algo para alguna compra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El escenario era de lo más curioso y, hasta cierto punto, divertido: consistía en&lt;br /&gt;
perseguir a la secretaria hasta que, amablemente, se instalaba en su despacho&lt;br /&gt;
y esperar luego una cola para realizar las operaciones correspondientes, que&lt;br /&gt;
básicamente consistían en ingresar una cantidad y justificar el dinero que&lt;br /&gt;
dejabas en el banco. En ese momento se aprovechaba para compartir sucesos&lt;br /&gt;
en un ambiente distendido. Aunque, la verdad, para las personas que venían al&lt;br /&gt;
centro y que no eran del Opus resultaba bastante extraño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un día a la secretaria se le olvidó traer mi cartilla de ahorros (el consejo local&lt;br /&gt;
vivía en otro centro) y necesitaba hacer una compra (no recuerdo el qué), así&lt;br /&gt;
que, con mucha vergüenza, se lo pedí a una de las agregadas de Mérida, que&lt;br /&gt;
lógicamente me lo prestó, y se lo devolví en la primera oportunidad que tuve.&lt;br /&gt;
Este suceso ocurrió en torno a los años 2005-2006 y, cuando la secretaria, a la&lt;br /&gt;
semana siguiente, trajo la cartilla, no volví a dársela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo que en esas fechas medio mundo usaba ya la tarjeta de crédito o&lt;br /&gt;
débito, aunque no sé cuándo se empezó a utilizar en la institución; yo la empecé&lt;br /&gt;
a usar al año siguiente (2007). Con el tiempo, las esperas en la cola de caja&lt;br /&gt;
fueron disminuyendo, ya que algunas agregadas lo que hacíamos era calcular la&lt;br /&gt;
diferencia entre los gastos habituales, los previsibles, algún gasto extraordinario&lt;br /&gt;
y los ingresos. Lo escribíamos todo en un papel, de la forma más ordenada&lt;br /&gt;
posible, lo firmábamos y se lo entregábamos a la secretaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto empezó la modalidad de especificar los gastos mediante&lt;br /&gt;
plantillas, que empecé a utilizar desde que volví a Madrid (2023). Dichas&lt;br /&gt;
plantillas eran una adaptación a mis gastos e ingresos mensuales de un modelo&lt;br /&gt;
de hoja de presupuestos que nos daban todos los años para detallar los gastos&lt;br /&gt;
e ingresos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Hojas de presupuestos===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En dichas plantillas no aparece una casilla destinada a las donaciones que hacíamos, aunque sí&lt;br /&gt;
aparece una partida destinada a la ayuda familiar. Yo lo rellenaba a partir de la&lt;br /&gt;
diferencia que hacía entre los gastos e ingresos; destinaba una parte para&lt;br /&gt;
donaciones a las diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras estuve en la delegación de Sevilla y de forma habitual donaba a la&lt;br /&gt;
Fundación Altum, a la Fundación Prodeam, a Torreciudad, a Harambee, a&lt;br /&gt;
Saxum, a la Fundación CARF, y directamente a la Prelatura Della Santa Croce e&lt;br /&gt;
Opus Dei, – que no desgrava a Hacienda-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Madrid (a partir de 2023) y de forma habitual donaba a la Fundación Lagasca,&lt;br /&gt;
que no desgrava (página no encontrada) y a Prelatura de la Santa Cruz y Opus&lt;br /&gt;
Dei, delegación Madrid Oeste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todo ello guardo documentación que lo certifica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Ayuda familiar denegada===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como he comentado antes, después de hacer la diferencia entre mis ingresos y&lt;br /&gt;
gastos, seleccionaba una cantidad para unos familiares que tenían dificultades&lt;br /&gt;
económicas. Era una cantidad realmente pequeña, pero un buen día, alrededor&lt;br /&gt;
del año 2013, la directora que estaba en ese momento me comentó si me había&lt;br /&gt;
pensado bien la cantidad que destinaba a ayuda familiar y si lo había consultado;&lt;br /&gt;
yo le dije que sí. La segunda vez que me habló del tema fue para decirme que&lt;br /&gt;
esa cantidad tendría que reducirse, y la tercera vez que intervino fue para&lt;br /&gt;
decirme que en la delegación me habían denegado esa ayuda (el dinero venía&lt;br /&gt;
de lo que yo aportaba).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comprenderéis, me quedé paralizada y humillada (con cara de boba).&lt;br /&gt;
Después de reflexionar y, como siempre, actué en conciencia. Aumenté el dinero&lt;br /&gt;
dedicado a pensión y así pude destinar una cantidad a mi familia. A partir del año&lt;br /&gt;
2018 volví a incluir abiertamente el dinero que destinaba a ayuda familiar y ya no&lt;br /&gt;
se me cuestionó nada; si alguna vez alguien intentó hacerlo, le contesté con&lt;br /&gt;
bastante contundencia, dándole una explicación razonada, ya que, como se&lt;br /&gt;
puede comprobar, donaba bastante dinero a diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguiría contando algunas situaciones curiosas más relacionadas con la&lt;br /&gt;
pobreza que, pienso, pueden seguir ilustrando la peculiar pobreza que se exige&lt;br /&gt;
en la institución y cómo la viví.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De compras en parejas a las compras independientes===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una historia real. Quedaron dos agregadas para ir de compras: una de cuarenta&lt;br /&gt;
y tantos años, profesora de francés en un instituto público de secundaria (a la&lt;br /&gt;
que llamaremos J), y otra de casi setenta, celadora, con muchos años en el Opus&lt;br /&gt;
y, lógicamente, jubilada (a la que llamaremos E). La compra era una falda y un&lt;br /&gt;
pijama para la más joven. Sucedió que recorrieron todas las tiendas de Mérida&lt;br /&gt;
para encontrar una falda que fuera lo más económica posible, según los criterios&lt;br /&gt;
de E; sin embargo, para el pijama entraron en la primera lencería que conocía E,&lt;br /&gt;
donde compraron uno a un precio bastante alto. Esto desconcertó, lógicamente,&lt;br /&gt;
a J, quien dijo que se había comprado una birria de falda y un pijama maravilloso,&lt;br /&gt;
y que no volvería a ir de compras con esa persona…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Qué contradicción, ¿verdad? Lo que en un principio podría resultar divertido y&lt;br /&gt;
placentero se convertía, al final, en una auténtica agonía. Este caso hace&lt;br /&gt;
referencia al famoso “criterio” que se adquiría por el hecho de ser mayor, llevar&lt;br /&gt;
años en la Obra o tener algún cargo, pero, desde luego, eso no garantizaba&lt;br /&gt;
ponerse en el lugar de otra persona, atender a sus gustos y, sobre todo, tener&lt;br /&gt;
gusto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto curioso que hacía odioso ir de compras era quedar a una hora, un&lt;br /&gt;
día y en un lugar: esto suponía una discusión de media hora. Cuando ya tenías&lt;br /&gt;
todo resuelto, se añadía una tercera que, poniendo cara de agobio, preguntaba:&lt;br /&gt;
«¿podría ir con vosotras?». Y, mientras forzabas una sonrisa, le indicabas dónde&lt;br /&gt;
y cuándo habíamos quedado. En el mejor de los casos, la nueva candidata al&lt;br /&gt;
plan de compras respondía ¡genial! Respirabas profundamente… Pero, si no le&lt;br /&gt;
venía bien, te callabas un «pues, chica, qué le vamos a hacer…», pero se&lt;br /&gt;
intentaba hacer un acople que resultaba una pérdida de tiempo y de energía&lt;br /&gt;
porque, al final, quizá ninguna de las tres habíamos conseguido comprarnos ni&lt;br /&gt;
una blusa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra peculiaridad de las compras era esperar a usar la prenda que te habías&lt;br /&gt;
comprado para enseñársela a alguna del consejo local y, al mismo tiempo, a todo&lt;br /&gt;
el centro. Pobre de ti que alguna comentara: «pues a mí no me gusta», que era&lt;br /&gt;
lo habitual, en el centro al que pertenecía. Inmediatamente yo pensaba: «si no&lt;br /&gt;
te lo vas a poner tú». Pero si por alguna razón no enseñabas tus prendas a la&lt;br /&gt;
“comunidad” por falta de tiempo, te quedaba la sensación de haber hecho algo&lt;br /&gt;
ilegal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Dios gracias, todo esto evolucionó. En los últimos años, cada una compraba&lt;br /&gt;
cuando podía o quería y justificaba después esa compra y, si te apetecía, te ibas&lt;br /&gt;
con alguien que comprendiera tus gustos, porque se entiende que siempre viene&lt;br /&gt;
bien un consejo con gusto y desinteresado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, ¿cómo se va a poner en ejercicio la libertad, el desarrollo del propio&lt;br /&gt;
criterio o la forma personal de poner en práctica la pobreza, si siempre estás&lt;br /&gt;
pendiente del criterio de otros?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Regalos dependiendo de quien fuese el destinatario===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de Reyes era y es —pienso que sigue pasando lo mismo— un momento&lt;br /&gt;
que se preparaba de forma muy especial. La verdad es que, para las agregadas,&lt;br /&gt;
era una ocasión mágica y de mucha ilusión, en el que, además de esperar un&lt;br /&gt;
buen regalo —que no te podías permitir de forma personal—, ejercitábamos la&lt;br /&gt;
imaginación y la creatividad, porque durante muchos años, además de regalos,&lt;br /&gt;
también te caía una broma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cara B de todo eso era que había exigencia para unos regalos y para otros&lt;br /&gt;
no. A algunas personas se les regalaban objetos de calidad y a otras se intentaba&lt;br /&gt;
acertar en la medida de lo posible y sin hacer grandes esfuerzos. Lo sé porque&lt;br /&gt;
me tocó ser paje (persona “con criterio” y tiempo que se encargaba de comprar&lt;br /&gt;
los regalos) más de una vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegaba el día de Reyes, se hacía un poco —o bastante— de teatro por&lt;br /&gt;
parte de las personas que hacían cabeza, que incluso se disfrazaban de Sus&lt;br /&gt;
Majestades. Todo eran sonrisas y ojos expectantes… hasta que llegaba el&lt;br /&gt;
momento de abrir los regalos. Cada una se quedaba ensimismada en sus&lt;br /&gt;
obsequios, hasta que empezaba la inspección de los regalos de las demás,&lt;br /&gt;
especialmente para comparar…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años ya no se hacían bromas, aunque, para no perder la&lt;br /&gt;
costumbre, alguna generosa y creativa tomaba la iniciativa de preparar algún&lt;br /&gt;
montajillo a modo de broma colectiva. En algún caso, esa broma pasaba&lt;br /&gt;
totalmente desapercibida o incluso acababa en la basura junto con los&lt;br /&gt;
envoltorios de los regalos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento estelar de los regalos era —y es— cuando el Padre (el que fuera&lt;br /&gt;
en ese momento) venía —o viene— de visita a España y, muy especialmente, a&lt;br /&gt;
tu delegación, porque en ese caso se hacía una colecta entre las agregadas,&lt;br /&gt;
supernumerarias… todo para sorprender al Prelado con un obsequio especial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me di cuenta de lo absurdo de ese momento cuando, en la visita de Ocariz a&lt;br /&gt;
Sevilla, se decidió regalarle un libro que yo tenía sobre Mérida cristiana, con unas&lt;br /&gt;
ilustraciones buenísimas; ese era el regalo de las emeritenses. Ocariz,&lt;br /&gt;
lógicamente, no se quedó con el libro, pero, por insistencia de la directora del&lt;br /&gt;
centro, puso unas palabras a modo de dedicatoria. Sinceramente, mejor que no&lt;br /&gt;
hubiese puesto nada. Todo me pareció un absurdo peloteo, que de cariño tenía&lt;br /&gt;
muy poco. Al final, ese libro se quedó en el centro. Probablemente lo reclame.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar con el tema de los regalos, un pequeño apunte sobre el teatro y&lt;br /&gt;
las mentiras; sí, mentiras que teníamos que decir a nuestra familia cuando nos&lt;br /&gt;
regalaban algo que luego no nos veían puesto o usando. Regalos que nos&lt;br /&gt;
habían hecho con todo el cariño y pensando en nosotros. El corazón no se nos&lt;br /&gt;
apegaba al objeto regalado, sino al cariño que la otra persona había puesto al&lt;br /&gt;
acordarse de nosotros, al tiempo empleado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las casas de las agregadas. En la mía, mandé yo.===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tener tu propio piso es una sensación única, después de haber vivido en una&lt;br /&gt;
familia con nueve en casa (ocho + abueli), de vivir y trabajar en administraciones&lt;br /&gt;
y de compartir piso de alquiler con gente diversísima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 45 años cuando tuve mi casa en propiedad… No sigo porque sé que hay&lt;br /&gt;
mucha gente que no ha tenido ese privilegio y, además, el tema que quiero&lt;br /&gt;
destacar no es ese.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que se me ocurrió invitar a mi casa a las agregadas de mi centro.&lt;br /&gt;
Después de tomar un café y unos bollos, empezó la lista de cosas que tenía que&lt;br /&gt;
hacer: que si las cortinas así, que si un sofá de tal estilo… Vamos, que iban a&lt;br /&gt;
decorarlo todo en unos minutos, de la misma forma que el resto de los pisos de&lt;br /&gt;
agregadas: salita con mesita y butacas, salón con los cuadros de la canonización&lt;br /&gt;
y fotos de los distintos prelados… cortinas de flores… Total que, después de un&lt;br /&gt;
breve silencio, les di las gracias y les comenté que mi casa la decoraba yo. A los&lt;br /&gt;
diez minutos se fueron todas y yo respiré profundamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me enteré de que a la secretaria del centro (que fue aquella tarde a dar&lt;br /&gt;
su visto bueno para el “estilo opus”) no le había parecido bien mi actitud; incluso&lt;br /&gt;
le pareció de “mal espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Convivencias de celadoras===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me voy a referir a dos aspectos que suelen trabajarse especialmente: las&lt;br /&gt;
personas mayores en la Obra y las necesidades económicas. Los hechos que&lt;br /&gt;
comento a continuación pertenecen a tres convivencias realizadas en los años&lt;br /&gt;
2017, 2018 y 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a las personas mayores, se nos pidió que hiciéramos propuestas para&lt;br /&gt;
atenderlas mejor —que, dentro de nada, seríamos nosotras las que estábamos&lt;br /&gt;
allí—. Se expusieron todas las propuestas y se habló de lo que ya se estaba&lt;br /&gt;
haciendo por parte de la delegación, de los famosos pisos compartidos que&lt;br /&gt;
algunas personas ilustres habían donado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en ese momento, algo cambió cuando una agregada, con bastantes años&lt;br /&gt;
de experiencia y mucha dedicación, atendiendo a supernumerarias con su&lt;br /&gt;
cochecito por los pueblos y administrando casas de retiro, preguntó qué iba a&lt;br /&gt;
pasar con las agregadas mayores y su jubilación… Literalmente: «a ver si,&lt;br /&gt;
después de estar dando todo nuestro dinero a la Obra, nos íbamos a quedar con&lt;br /&gt;
una mano delante y otra detrás».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esta persona, con la que he coincidido muchas veces, le tengo un cariño&lt;br /&gt;
especial; era —y es— una persona saladísima. Ese día no bromeaba y a mí me&lt;br /&gt;
dolió verla triste y preocupada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una convivencia de supernumerarias (2024), de la que aún guardo el&lt;br /&gt;
programa y, por supuesto, los apuntes sobre las charlas que nos dieron, tuvimos,&lt;br /&gt;
como no podía faltar, la charla sobre los asuntos económicos, que presentaré de&lt;br /&gt;
forma esquemática para no cansar mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Destino de las aportaciones===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.Recursos: Fondos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Ingresos profesionales de numerarias y agregadas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Donativos de supernumerarias y cooperadoras&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2.Destinos &lt;br /&gt;
;Humanos: lo prioritario es la persona. Eso dicen.&lt;br /&gt;
;Centros: en su tiempo el esfuerzo estaba en abrir centros, casas y otras instituciones. Ahora es necesario mantener los centros que tenemos. Y también vender.&lt;br /&gt;
;Fundaciones: Fundación Valle y Fundación Indes&lt;br /&gt;
;Labores apostólicas: Carf, Fundación Fomento, Harambee, Laguna, Torreciudad, Saxum, Orvalle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Procedimiento:&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;1º Presupuesto: numerarias+ agregadas+ supernumerarias&lt;br /&gt;
2º Centros: Autosuficientes y los que necesitan ayuda porque hay personas que no tienen pensión.&lt;br /&gt;
3º Dirección del dinero: Directoras de los centros lo envían a la delegación (en&lt;br /&gt;
mi caso a la delegación de Madrid Oeste: dlmof), ésta lo envía a la asesoría&lt;br /&gt;
regional y de allí, a la asesoría central.&lt;br /&gt;
4º Gastos: Centros: 46,2 %. Prelatura: 36 %. Necesidades generales 13,2%.&lt;br /&gt;
Apeaderos: 2,3%. Casas de retiro: 2%. (Según las de la delegación, estos gastos&lt;br /&gt;
van directamente a la gente de “casa”).&lt;br /&gt;
5º Contribución: Numerarias y numerarias auxiliares: 38 %. Agregadas: 17 %.&lt;br /&gt;
Supernumerarias: 28 %. Cooperadoras: 4,4 %. Recursos extra: 12,6 % (esto no&lt;br /&gt;
sé qué es).&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El coche===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre me he preguntado quién vive realmente la pobreza: ¿aquellos que&lt;br /&gt;
disponen de una flota de coches mientras siguen afirmando que los coches no&lt;br /&gt;
son suyos, o aquellos que pasan por la situación normal de comprar un coche,&lt;br /&gt;
responsabilizarse de sus gastos, de sus reparaciones, de sus obligaciones&lt;br /&gt;
legales y, lógicamente, de dejarlo cuando se necesite sin juzgar quién te lo pide?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo muchas anécdotas relacionadas con el coche, pero contaré solo una por&lt;br /&gt;
su relación con lo que he comentado anteriormente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos remontamos al año 2000, en el que estuve en un centro de “adscritas”, junto&lt;br /&gt;
con tres agregadas más, para un experimento que consistía en mezclar la labor&lt;br /&gt;
de numerarias con agregadas, supongo que con el objeto de que las numerarias&lt;br /&gt;
jovencitas conocieran la vida de las agregadas por si les apetecía pasarse a ese&lt;br /&gt;
“bando”. Aunque, en el fondo, el experimento consistió en acercar a las&lt;br /&gt;
agregadas a la vida de las adscritas y colaborar en la labor de ese centro,&lt;br /&gt;
haciendo la vida más amable a las numerarias que lo tenían como encargo&lt;br /&gt;
principal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que me tocó irme de convivencia y tuve que dejar el coche y el móvil&lt;br /&gt;
por mandato expreso de la directora, ya que podían necesitarlo para llevar a las&lt;br /&gt;
encantadoras niñas a sus respectivas mini convivencias. Cuando volví de la&lt;br /&gt;
convi, lógicamente, pasé por el centro para recoger mis pertenencias e irme a mi&lt;br /&gt;
casa, ver a mis padres y trabajar al día siguiente. Tengo que aclarar, antes de&lt;br /&gt;
terminar la anécdota, que el centro del que hablo está en Badajoz; yo vivía en&lt;br /&gt;
Zafra, cerca de donde trabajaba, y mis padres vivían en Mérida… hagan sus&lt;br /&gt;
cálculos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues, como decía, cuando llegué a recoger el coche y el móvil, una numeraria&lt;br /&gt;
del centro me lo pidió para ir a un curso que tenía que hacer y, lógicamente, le&lt;br /&gt;
dije que no. La numeraria en cuestión se enfadó; supongo que se lo pediría a&lt;br /&gt;
otra víctima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegué a mi casa, comprobé que me faltaba un maletín con material&lt;br /&gt;
auxiliar, herramientas, etc. Lo comenté en el centro y me contestaron, con una&lt;br /&gt;
amplia sonrisa, que lo habían sacado para meter maletas y sacos de dormir y&lt;br /&gt;
que se lo dejaron en el pueblo. Y remataron diciendo: «¡Hay que ver estas&lt;br /&gt;
niñas!», seguido de una frase lapidaria sobre la generosidad y el&lt;br /&gt;
desprendimiento que yo debía tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Por qué duré 44 años en el Opus Dei ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este título es parte de una pregunta que muchas personas me han hecho y que a pesar de llevar 12 episodios de “Anatomía de una vocación”, me doy cuenta de que no he dicho nada de por qué duré tantos años, ya que me he centrado en explicar por qué me fui. Así que sin más preámbulos y después de reflexionar durante un tiempo, os diré cuáles fueron las tres razones que hicieron más larga mi permanencia en esta institución...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de ellas es la &#039;&#039;&#039;amistad&#039;&#039;&#039;, con la cual abro esta nueva serie. La segunda razón fue el &#039;&#039;&#039;ambiente&#039;&#039;&#039; donde se desarrollaban tanto mis relaciones sociales como mi trabajo y en tercer lugar el convencimiento de quería vivir un cristianismo a fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que al final de esta breve serie se entienda un poco mejor por qué duré tanto en el opus. Estoy casi segura de que coincidirá con muchos otros en la misma situación…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las amistades peligrosas===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas necesitamos la confidencia, esto es, compartir lo que sentimos, lo que pensamos, nuestras dudas, nuestros temores y sobre todos nuestros proyectos e ilusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el que más y el que menos ha buscado ocasiones para tener esos momentos de confidencia y amistad sincera con personas concretas, rompiendo los moldes y las reglas impuestas sobre la confidencia institucionalizada con el nombre de “charla fraterna” exigida en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esos momentos de paz y de autenticidad son los que se producen en las excursiones, tanto urbanas como en el campo, en la que te separabas con aquella persona que te entendía y se producía el clima perfecto para contar y escuchar las historias vividas en primera persona, sus historias y las tuyas, las historias que querías que otros comprendieran, tu verdadera historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las convivencias eran un momento importante para tener esos momentos de confidencia y estrechar lazos de amistad fuertes y profundos. No me refiero a las pandillitas que se formaban para hacer lo que no podíamos hacer con las “dires”, observándote ya que el encanto se rompía cuando se volvía a la &#039;&#039;casa de convivencias&#039;&#039; con el sentimiento de culpa intentando ser más opus que antes, viviendo una constante doble vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me refiero más bien a la conversación de tú a tú, ese momento mágico de los cuentos infantiles en el que se sale de un mundo rígido lleno de normas y criterios, monocolor, donde todo está previsto sin capacidad de decisión, a un mundo en el que puedes andar con zapatillas en la vida del otro y viceversa, en donde la otra persona no tiene un: &#039;&#039;pues tú lo que tienes que hacer es&#039;&#039;” o &#039;&#039;¿pues sabes lo que yo hago?&#039;&#039; o “&#039;&#039;pues una vez una directora/un sacerdote / nuestro padre… dijo/me dijo que…&#039;&#039;” Esos momentos en los que te sientes comprendido de verdad y empiezas a ver nuevos horizontes en tu vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que todos hemos tenido muchos de esos momentos a lo largo y ancho de nuestra pertenencia al Opus Dei, por eso voy a compartir algunos de esos momentos y al mismo tiempo agradecer a todas esas personas, que de una forma u otra hicieron que mi vida tuviera un significado especial y un camino más llevadero a pesar de lo incomprensible de muchas experiencias contradictorias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi primer recuerdo va para Cristina Abad, numeraria, que formó parte de la AOP &#039;&#039;[Apostolado de la Opinión Pública]&#039;&#039;, trabajó en Filasiete (una revista española especializada en crítica de cine y series de televisión) y autora del libro “La libertad de amar”. Coincidimos en una convivencia en “Los Álamos” en Julio de 2020 en la cual estuvo muy enferma -nunca entendí que tuviera que estar en aquella convivencia con lo enferma que estaba-. Hubo muchas idas y venidas al hospital durante aquellos 15 días y finalmente después de unas semanas supimos que todo aquello fue la consecuencia de un cáncer terminal. Falleció el 26 de septiembre de ese año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando nos vimos en aquella convivencia recordamos nuestro primer encuentro en 1994 en una de esas “promociones rurales” como las llamaban entonces, en un pueblecito de Badajoz. Cristina se quedó impactada de cómo resolví de forma tan natural una pelea que hubo entre dos equipos de futbol de chicos a los cuales les dije que se anulaba el partido si no se ponían de acuerdo. Me dijo que pensaba que me iban a pegar o insultar del enfado que tenían y se quedó admirada de que hubiese resuelto una situación sin tener que recurrir a la cadena de mandos (encargada-directora-sacerdote-delegación-vicario-…). A mí me enterneció que le admirara aquella situación, ya que me manifestó como para ella aquello era estar verdaderamente en medio del mundo. En los escasos encuentros que hemos tenido a lo largo de los años (26), conectábamos enseguida sin necesidad de preámbulos, ella me hablaba de sus proyectos y yo de los míos sin necesidad de justificar nada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas más experiencias como esa he tenido a lo largo de mi pertenencia al Opus Dei. Algunas se producían en las convivencias –que era donde únicamente coincidíamos personas diferentes- en las que empezábamos a hablar de nuestras familias, de las dificultades que teníamos para que nos entendieran, y después de cómo entenderlos mejor… De compartir problemas que se ocultaban en una tertulia por ser impropio de personas entregadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esas conversaciones salían temas sobre la responsabilidad de ayudar acompañando, también económicamente a nuestra familia. De comprender mejor las situaciones “irregulares” (llamadas así en ámbitos doctrinalmente ortodoxos o tradicionalistas) de parejas divorciadas, separadas, homosexualidad, tendencias políticas de izquierdas, no en general sino como situaciones que se daban con naturalidad en nuestras familias y que no teníamos que sentir ninguna vergüenza, sino una gran tolerancia y respeto, la misma que ellos nos demostraban a nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento que destaco son las conversaciones en coche o en viajes largos donde había que rezar rosario tras rosario para no “perder el tiempo”, hasta que nos dimos cuenta del tiempo que perdíamos por no conocer a la persona que estaba a nuestro lado. Y así muchas cambiamos los rosarios por conversaciones profundas, positivas y constructivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando acompañar a una enferma no era una “visita” que consistía generalmente en una hora santa o en un mini retiro en el que en muchas ocasiones se torturaba al enfermo a mantenerse despierto, para seguir rezando el rosario, las preces, el ángelus o una comunión espiritual en lugar de una ocasión para compartir y aminorar sus angustias y molestias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una charla fraterna no era una ocasión para recibir información o realizar un mero trámite de obligado cumplimiento sino una ocasión para que la personas pudiesen llorar libres y libremente decir lo que pensaban porque confiaban que no se le iba a traicionar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una persona te removía, no por su santidad fría e inalcanzable hecha a base de vivir a rajatabla todo el espíritu como en “los primero tiempos”, sino porque veías cariño y afectos sinceros, cuando cada uno hablaba de sus logros y de sus fracasos sin miedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todas aquellas conversaciones surgieron temas que me ayudaron en mi vida a apreciarla más, a querer más a las personas que tenía cerca y a no admirar a las personas de la Obra por el hecho de estar en un rango superior. A querer y tratar más a mi familia y no a juzgarla constantemente, a aprender más de mis amigos y compañeros que seguro que en muchas ocasiones me han dado más de lo que yo les aportaba. A tener cuidado con el dinero y a pensar en mi futuro, a apreciar a otros movimientos de la iglesia. Aprendí que la verdadera caridad humana no está solo en cumplir con unos compromisos sociales y tener pequeños detalles previsibles de servicio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando me empezaste a importar como persona y no como miembro de una institución, cuando me di cuenta de que los números y estadísticas no tenían nada que ver con los verdaderos problemas de las personas. Que había personas con las mismas inquietudes y que no eran libres para actuar como querían y yo sí. Cuando en definitiva me di cuenta de que lo más importante del Opus Dei eran las personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias Encarnita por ayudarme a encontrar piso, a Mari Frías por hacer felices a un grupo de estudiantes locas en aquel apeadero donde pasábamos horas… A Pepita por pedirme ayuda para acompañarte a hacer aquella entrega tan generosa a la Sociedad Sacerdotal de la SC y escucharme siempre con tanto cariño, a Carmen por confiarme aquel dolor que te producía enfrentarte a toda tu familia por las irregularidades en tu herencia. A aquel sacerdote que me aconsejó decir NO con más frecuencia porque el psiquiátrico de la Clínica de Navarra estaba lleno de personas que no habían sabido decir que no y a muchas otras personas que me confiaron muchos de sus sinceros sentimientos, al mismo tiempo que se acordaban de los míos y me dieron muy sabios consejos y que no digo sus nombres porque aún están campando por algún lugar del mundo haciendo mucho bien, seguro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No podemos negar lo que vivimos y de que nuestros mejores momentos se los ha llevado la felicidad de los demás y eso es bueno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Eso que hacíamos a escondidas no era realmente lo que se debería haber hecho abiertamente, con toda normalidad, con toda confianza? ¿Amistades peligrosas?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mas bien; ¡Benditas amistades! ¡GRACIAS!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Del trabajo no remunerado al remunerado===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando, un septiembre de 1989, Amparo, directora en ese momento de Besana, me citó en su despacho para decirme si me gustaría trabajar en dicha escuela, le pregunté primero cuánto cobraría. Después de explicarme el método de pago y las condiciones, le dije que no. Recuerdo vagamente la cantidad, pero creo que lo que me propuso fueron 80.000 pesetas (480 euros actuales), en régimen de becaria y, por supuesto, no oí nada sobre la Seguridad Social. Aunque hubiera sido el doble, mi respuesta habría sido la misma que di en aquel momento: «Lo siento, pero no cambio una interinidad como maestra por esto»...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi cabeza y por mi corazón pasaron muchos sentimientos y emociones en ese momento. Recordaba cómo, por una parte, aún latía en mi corazón la emoción de un puesto de trabajo en el que empezaría a ganar mi primer sueldo en condiciones; esto es, con un seguro médico y mi alta en la Seguridad Social para empezar a cotizar. Pensaba, además, en los compañeros y compañeras nuevos, en los alumnos y alumnas, y en poner en práctica aquello para lo que había estudiado durante varios años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, también pasaron por mi mente la desazón que me producía haber estado mendigando alguna actividad más seria en Besana que la de participar en las actividades extraescolares para tener contentas a las alumnas, con el objetivo de que pertenecieran a la labor de San Rafael.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces, a lo largo de mi vida, he dado gracias a Dios por aquella decisión! Aunque, por otra parte, eso hizo que continuara en la institución. Probablemente, de haber trabajado en la obra corporativa mencionada, me habría salido antes del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué había hecho entonces, desde que pité en 1981 hasta ese preciso momento de 1989 que he mencionado antes?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues empecé limpiando el portal del piso donde vivía con mi familia. Al poco tiempo trabajé en la administración de Eresma (un centro del Opus Dei en el que había numerarias muy ilustres, como Hortensia Núñez, Mercedes Eguíbar, la doctora Lledías… y alguna más), donde pasé momentos muy duros protagonizados por una tal Aguirre, numeraria y administradora, la cual me hizo dudar de la autenticidad de la vocación a la santidad, ya que nunca había visto a una persona tan amargada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo, como se ha comentado muchas veces en escritos y en podcasts, que los años ochenta en el Opus fueron realmente duros debido a la estricta vigilancia para que nadie se saliera del espíritu plasmado en cientos de reglas, normas, preceptos, directrices y ordenanzas, capitaneadas por Álvaro del Portillo y secundadas por el resto de la institución de forma jerárquica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto fui cuidadora de niños con un horario que me permitía asistir a mis clases de la Escuela de Magisterio. Trabajé también ayudando a una supernumeraria en las tareas del hogar y participé en la limpieza de una casa en la que se estaban haciendo reformas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante muchos fines de semana atendí la portería de Somosierra y, varios veranos, trabajé en la administración de algunas casas de retiro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, desde 1987 hasta el verano de 1989 formé parte de la administración de la Delegación Este de Madrid (dlmef), trabajo que dejé para hacer unas pruebas físicas de acceso a un curso de Educación Física —que realicé ese mismo verano—, el cual me dio la puntuación suficiente para ingresar en una lista de interinos del Cuerpo de Maestros del MEC (Ministerio de Educación y Ciencia de aquel entonces).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como os podréis imaginar, la carrera la hice como pude y, en lugar de tres años, me llevó cinco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora me pregunto: ¿En qué momento me santificaba trabajando? ¿Cómo santificaba mi trabajo? ¿Y a quiénes santifiqué con mi trabajo? Pienso que lo que hice hasta ese momento fue sobrevivir y no salir del entorno físico de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A lo largo de mi carrera laboral como maestra, no sé si los años siguientes me santifiqué, si santifiqué a los demás con mi trabajo o si santifiqué el trabajo que hacía. Lo que sí puedo afirmar es que aprendí cómo los compañeros que tuve se esforzaban por hacer bien y con honradez su trabajo, de una manera libre, sin tener que rendir cuentas a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que llegar puntual junto con otros que también llegaban a la hora, era una acción humana que facilitaba la convivencia y el buen desarrollo de una jornada escolar, y no una virtud heroica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que había muchos profesores que daban mucho más por sus alumnos sin proponérselo, viendo personas y no números. Profesores que discriminaban por su capacidad intelectual, su situación económica, social o política.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sobre todo, aprendí mucho de la convivencia diaria. Aprendí que había personas a las que no les caía bien; que no era la niña bonita que había venido a iluminar el lugar, cual ángel lleno de virtudes. Aprendí a tener amigos y amigas de verdad y a disfrutar de su compañía, aceptando que esas personas no serían del Opus Dei, pero eran grandes personas que estuvieron ahí en momentos muy duros y especiales para mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y qué decir de los alumnos, que nunca me llamaron doña Dori, pero siempre me respetaron como yo los respeté, dándome cariño y compañía en momentos de mucha soledad. Aprendí que la calidad de mi trabajo mejoraba en la medida en que atendía las dificultades de aprendizaje y sus necesidades individuales. Aprendí a madurar, en definitiva, no solo humana y profesionalmente, sino incluso en mi fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hago aquí un inciso, ya que me vienen a la memoria algunas ofertas que tuve para trabajar en obras corporativas en las que no hubiera tenido alumnos problemáticos o con escasos recursos intelectuales, afectivos o sociales. Pero siempre las rechacé, ya que opinaba —y sigo opinando— que se trata de una educación segregada y poco natural. Opino, además, que la educación mixta prepara mejor para el mundo real… Pero es una opinión, muy contrastada, eso sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque es cierto que pasé muchos momentos felices y auténticos, también hubo otros de tensión en los que, después de jornadas laborales exigentes y de las propias exigencias de mi profesión, tenía que atender actividades en diferentes centros y cumplir las normas, especialmente la asistencia a misa, ya que en algunos pueblos donde trabajé no había.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asistir —qué palabra tan acertada, por cierto— a los medios de formación me supuso, durante un tiempo, coger un autobús a las siete de la mañana de un sábado y volver por la tarde. ¡Qué ganas de volver a mi rutina, a mi trabajo, a mis amigos, a mis alumnos, a mi familia y a las actividades culturales y sociales donde convivía con gente de todo tipo! Ahí era donde encontraba la verdadera paz, y no al revés, como me hacían ver en la institución, donde se me decía que la paz la daban el cumplimiento de las normas y los medios de formación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad que haga otro inciso, pero acabo de recordar un hecho que guarda mucha relación con lo que estoy hablando. Se convocó a docentes de toda España a una reunión que tuvo lugar en Madrid sobre educación, coordinada por Benigno Blanco. En ella participaron docentes tanto de la enseñanza pública como de la privada. Eso sí, en su mayoría éramos gente del Opus y allegados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No recuerdo muy bien la fecha, pero sé que gobernaba el Partido Popular —alrededor del año 2000— y que, al finalizar aquella reunión, se anunció que por la tarde había una manifestación convocada por ese partido. Aquello, sinceramente, me dio muy mala espina y, cuando terminó la reunión, mi compañera de viaje —otra agregada— y yo nos fuimos a comer y emprendimos el regreso a Mérida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La principal consigna de aquella reunión fue transmitir que las personas de la Obra que trabajaban en centros públicos fueran asimilando poco a poco el sistema aplicado en los centros de educación diferenciada, es decir, los del Opus, y lo llevaran a sus respectivos centros. El desconcierto y la incredulidad de las numerarias, los numerarios, las agregadas y los agregados que trabajábamos en la enseñanza pública y mixta fueron monumentales, por lo que, a continuación, redactamos una carta de desacuerdo que firmamos todos. Nunca volvió a repetirse nada igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esto tengo que añadir la insistencia de las personas que trabajaban en obras corporativas y personales contándonos, año tras año, las excelencias de las mismas en las diferentes convivencias o cursos anuales, como si solo sucedieran cosas maravillosas en esos centros de la Obra. En muy pocas ocasiones interveníamos quienes trabajábamos en la enseñanza pública, donde también ocurrían cosas muy interesantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonadme esta pequeña —o gran— rabieta sobre «los colegios», pero todos conocemos cuál era su principal objetivo: reclutar gente, aunque en ellos trabajaran personas buenísimas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Son innumerables las anécdotas vividas a lo largo de mis 34 años de trabajo como docente en diez colegios públicos de diferentes pueblos y ciudades. Necesitaría muchas páginas para escribirlas. Anécdotas en las que se mezclaban lo humano y lo divino… Estoy segura de que Dios estuvo más tiempo allí, y yo con Él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre con el ánimo de ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Recuperando mi fe===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿De quién me fío ahora? ¿En qué se basaba mi fe?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me resulta muy difícil completar este tercer y último aspecto de la serie sobre por qué duré 44 años en el Opus, porque me voy a referir a la parte más íntima y valiosa de mi vida: los principios y fundamentos en los que se apoyaban mi lucha por hacer el bien, el sentido de mi entrega total y, en definitiva, el sentido de mi vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mis creencias han sufrido un proceso desde que empezaron a ser un aspecto fundamental en mi vida. Después se incrementaron con mi supuesta vocación en el Opus Dei; con el paso de los años sufrieron un estancamiento y, en los últimos años de mi pertenencia a la institución, entraron en declive. Ahora me encuentro recomponiendo las piezas, desechando aquello que a lo largo de los años ha demostrado ser un fraude y seleccionando todo aquello que tiene verdadero sentido…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los primeros pasos conscientes en la fe se produjeron en los segundos cinco años de mi vida, durante mi estancia como migrante en Canadá. Allí mis padres nos matricularon en un colegio católico inglés, aunque vivíamos en una zona francófona. Íbamos a misa los domingos y allí hice mi primera comunión y mi confirmación, bastante consciente de lo que hacía, ya que, además de la formación que recibía en el colegio —de la cual apenas conservo algunos recuerdos—, mis padres, especialmente mi padre, nos comentaban de vez en cuando pasajes del Evangelio. Por eso, Dios y Jesús eran personajes que formaban parte de nuestra familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando volvimos a España, ya con diez años, mi experiencia de fe sufrió una transformación, pues pasó a basarse fundamentalmente en la participación, mediante ritos, en determinados actos litúrgicos: misas, procesiones, normas eclesiásticas, penitencias que imité de mi abuela y de mi tía… Dentro de esta etapa de mi vida, que abarcó de los 10 a los 15 años, tuvo lugar el encuentro con un profesor que obsequiaba a los alumnos con mejores notas y buen comportamiento con una visita a un museo, precedida de la misa dominical, una vez al mes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una siguiente etapa, que abarca de los 15 a los 20 años, se caracteriza por la rebeldía y el compromiso. En ella se produjeron dos acontecimientos importantes en mi vida: por una parte, empecé a salir de manera formal con aquel profesor que algunos domingos nos llevaba a un museo y a misa; por otra, tuve mi primer encuentro con el Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella relación formal llevaba implícito tomarse en serio algunas prácticas, como ir a misa los domingos, vivir la Semana Santa y confesarnos los primeros viernes de mes. Fue precisamente uno de esos primeros viernes cuando coincidí con un sacerdote del Opus, quien me indicó que podía recibir una formación más intensa en un centro de dicha institución que estaba justo enfrente. Omito aquí todo el proceso hasta que fui a aquel centro, así como mis primeras impresiones, pues ya lo narré en un escrito anterior (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, me voy a centrar en cómo mi fe incorporó nuevas prácticas, ya que empecé a acudir con cierta regularidad a los «medios de formación». Estos consistían básicamente en un «círculo» y en una serie de normas de piedad, entre las que destacaban un rato de oración —con un tiempo estipulado— y el examen de conciencia, ambas diariamente, además de ir a misa cuando pudiera, algo que ya hacía antes de conocer el Opus. Así que, a partir de ese momento, mi fe pasó de ser algo que formaba parte de mi vida y a lo que acudía de forma natural a convertirse en algo que tenía que fortalecer, incrementar y nutrir permanentemente. Dios estaba muy pendiente de lo que hacía, por lo que mi exigencia constante era una forma de responder a tanta generosidad divina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta nueva forma de vivir mi fe, que compatibilicé con mi relación de noviazgo de los 16 a los 20 años, terminó llevándome a eliminar a aquella persona de mi vida, ya que ambas cosas, según la espiritualidad de la institución y la exigencia de complacer a Dios, no eran compatibles. Alguien pensó que podría tener vocación de supernumeraria, pero tanto el confesor como las personas con las que hablaba sabían muy bien de mi lucha por vivir la castidad, así que la propuesta para que me planteara la vocación al Opus Dei como agregada no tardó en llegar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquel planteamiento lo hablé con Dios, como hacía habitualmente en mi oración —sin tiempo estipulado—, y descubrí un mar sin orillas, pensando en la cantidad de gente a la que podía ayudar. Con todo aquello reuní el valor suficiente para decirle a aquel hombre que había una persona que ocupaba mi corazón: Jesús. Él me había elegido y yo me sentía agradecida y en la obligación de corresponder; no podía hacerle esperar. El resto de la historia ya la expliqué en otro de mis escritos (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 20 a los 40 años podríamos hablar de la época del incremento, en la que poco a poco iba incorporando cada vez más exigencias a mi incipiente vocación de entrega, que, lógicamente, tenía que ser cada vez más completa, más total, más sacrificada. Aquellos años 80 y 90 estaban marcados por el «más y mejor», así que todos los acontecimientos que tuvieron lugar durante esos 20 años estuvieron enmarcados en ese «más y mejor». Mi fe se alimentó de un espíritu guerrero, positivista y triunfalista, por lo menos durante los primeros diez años de dicho periodo. Era la hermana, la hija, la tía, la compañera, la colega, la amiga… que iba a llevar a todas las personas al cielo. Era la que mejor trabajaba en los diferentes colegios, la que tenía la doctrina más clara, ya que contaba con una formación teológica, filosófica y ascética que consideraba inigualable con respecto a la de otras instituciones de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero un fatídico día de julio de 1992 tuve un accidente de coche con un fatal desenlace que rasgó de arriba abajo mi fe triunfalista. Me vi vulnerable, capaz de cometer errores muy graves y de dañar a otras personas. Fui consciente en ese momento de que no tenía derecho a juzgar a nadie y mucho menos a creerme intachable… Me vi muy tachable. A partir de entonces fui más agradecida ante cualquier detalle que una persona tuviera conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo que destacar con especial cariño las muestras de apoyo de determinadas personas de la institución. Entre ellas, las de un sacerdote de Mérida, ya fallecido, D. Guillermo Soto, quien me escuchó atentamente y, además de darme sabios consejos, se prestó a comunicarse con la familia del fallecido. También las de la directora del centro donde estaba en aquel momento, que no dejó de atender mis necesidades. Sin embargo, aquello se mantuvo en silencio para siempre. No sé por qué, ya que a mí me daba paz hablar de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En septiembre de aquel año se me asignó el cargo de celadora, nombramiento que entendí como un voto de confianza, dada mi condición de persona endeudada con la humanidad. Sin embargo, aquello acentuó aún más mi dependencia de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese giro de mi fe se reflejó especialmente en mi actitud en el trabajo y con respecto a mi familia. Con todos intenté ser más comprensiva, agradecida y admirativa. Vi mi labor más como un servicio, reconocí que recibía más de lo que daba y mi fe empezó a tener un sentido más profundo, menos dogmático.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 40 años hasta mi salida viví una etapa bastante convulsa, marcada por enfermedades, incomprensiones, tensión, decepciones…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa etapa de los cuarenta años empezaron a aparecer pretendientes: compañeros de trabajo, amigos de amigas mías… Personas a las que esquivaba, rechazaba, con las que me mostraba antipática o poco atrayente… En definitiva, ejercitaba toda una táctica de defensa y alejamiento. Pero ¿qué pasaba en mi corazón? Claro que estaba Jesús, pero también es cierto que, a partir de esa edad, resultar atractiva para un hombre es muy importante… No somos ángeles. Perdonad que no me extienda más en este punto, ya que daría para un capítulo entero. Solo puedo decir que fue muy duro y que no basta con un programa de penitencia, oración y gracia sacramental, estudio, deporte, fraternidad y apostolado. Concluyo este párrafo con una frase que leí hace poco: «¿Para qué necesita Jesús tantas esposas?». Me hizo mucha gracia y también me hizo pensar mucho. Espero no ofender a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cumplimiento de las normas se me hacía cada vez más tedioso por incomprensible. Llegó un momento en el que me alegraba cuando, por razones familiares, laborales o de enfermedad, no podía acudir a algún medio de formación. Claro que quería hablar con Dios y hacer una oración sincera, comparar mi vida con la de Jesús y luchar por ser mejor. En mi oración veía tantas cosas que mejorar y hacer que comenzase el día con mucha ilusión y fuerza. Pero, a medida que avanzaba el día, la ilusión se iba ahogando para dar paso al cumplimiento de lo establecido: las normas, atender la actividad, una reunión apostólica para hacer listas y listas de gente para la próxima actividad… ¿Y todo eso era lo que garantizaba la santidad? Pues yo no quería ser santa, porque en el empeño dejaba pasar muchas oportunidades de hacer el bien a mi alrededor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empezaron a cobrar más sentido para mí los actos humanos desinteresados para ayudar a otras personas que los actos piadosos: aquel bombero que perdió la vida por rescatar a su compañero, quien lucha por los derechos humanos de otros, contra la corrupción o el abuso de poder… y miles de casos más. En mi familia también había personas que necesitaban mi ayuda. Por eso, esa pretendida «gran labor» o «gran catequesis» de la que se jactaba la institución perdió para mí todo sentido, ya que se reducía a atender un club infantil o juvenil, dar clases en colegios de élite, atender grupos de supernumerarias o cooperadoras, dar charlas y círculos, estar en los centros… Aislarse del mundo, en definitiva, permanecer en una burbuja de confort ideológico… ¡Qué contradicción!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escasez de vocaciones jóvenes en los centros y delegaciones produjo cambios considerables, como la atención prioritaria a las personas mayores de la institución. La falta de previsión y de desarrollo de aficiones, debido a la dedicación exclusiva a «las labores» de la institución, hizo que muchas personas, al jubilarse, no supieran qué hacer con su tiempo. El deterioro mental y psicológico empezó a darse con bastante frecuencia y, en algunos casos, terminó en una muerte lenta y solitaria. Todo esto, claro está, acompañado de un ir y venir de trámites y gestiones para que los testamentos, herencias y bienes materiales estuviesen legalmente custodiados por la Obra. Esto supuso una gran prueba de fuego para mi fe en Dios, porque en el Opus Dei ya la había perdido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lo referente a los «medios de formación», a pesar de las sugerencias de actualización, siguieron manteniendo la misma estructura y las mismas anécdotas, y la gente no acudía a ellos de forma habitual. En cuanto a los sacerdotes que atendían los centros, era patente la monotonía. Confesaban repitiendo la misma penitencia para todas las del centro y, en muchas ocasiones, había que recordarles quién eras para que no te confundiesen con otra persona. Incluso, a veces, oía cómo pasaban páginas durante la confesión, lo que me hacía pensar que estaban leyendo algo mientras tanto o anotando algo en alguna libreta. Todo ello, en definitiva, me generaba mucha desconfianza. Preferí espaciar más mis confesiones o cambiar de sacerdote; de esa forma conservé la fe en esa práctica penitencial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardaron en llegar las migrañas y los problemas gástricos durante las convivencias, especialmente en aquellas en las que participaba alguien de la delegación o de la asesoría, porque estaba saturada de tanta exigencia, doctrina, charlas y reuniones. En ellas aprovechaba para dar mi opinión sobre cómo podían arreglarse las cosas o sobre aquello que no funcionaba, y eso me suponía un gran desgaste de energía. Todo para nada, porque al final nunca cambiaba nada en lo fundamental.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que mi fe buscó otro norte: no la iglesia particular que para mí representaba el Opus con sus particularidades, sino la Iglesia y, en especial, la Iglesia de Francisco… Hubo un rayo de esperanza y el impulso suficiente para dejar el Opus. Pero Francisco falleció y, desde entonces, la Iglesia tampoco es para mí un lugar o un concepto seguro… Cada día compruebo cómo sus dogmas, la infalibilidad y determinadas creencias llenas de contradicciones son cada vez más cuestionados e investigados, y cómo salen a la luz descubrimientos que ponen en tela de juicio afirmaciones no solo de la fe católica, sino incluso del cristianismo en general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quiero ir cerrando ya este texto porque lo expuesto en el párrafo anterior daría para muchos folios y suscitaría muchas opiniones diferentes, y ya me estoy alargando demasiado. La razón de este escrito era plasmar cómo ha evolucionado mi fe. Ahora se centra básicamente en leer y profundizar en todo lo que se está investigando acerca de las religiones y, en particular, de la cristiana. Sigo teniendo a Jesús como referente y, de momento, voy a misa los domingos. Todo el material directa o indirectamente relacionado con la institución ha ido a la basura. Ya no tengo migrañas y, a pesar de todo, sigo creyendo, pero en menos cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante mí se abre un nuevo camino o, mejor dicho, muchos senderos por descubrir y recorrer, para lo cual cuento con personas que me darán posada y cobijo —amistad sincera— y con las que compartiré todo lo que soy y tengo. Cierro con esto Anatomía de una vocación, que bien puede representar la historia de mi fe y de cómo el Opus pudo acabar con ella. Como siempre, agradezco vuestra comprensión y apoyo y, desde luego, me alegraría haber contribuido a dar un poco de paz y confianza a alguien por ahí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29985 Original]&lt;br /&gt;
[[Category:Agregad@s]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
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		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7728</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
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		<updated>2026-08-24T08:28:11Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* Un paso adelante */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Un paso adelante ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 del fallecimiento de Guillermina]. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &amp;lt;/p&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “Motu Proprio”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: “el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «La dele te invita a comer».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré. Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comentaba en la primera parte de este testimonio, yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; (sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría. (Con los cambios de&lt;br /&gt;
personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España).&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos motu proprio de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con Ágora, coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En Ágora&lt;br /&gt;
Cuántica, con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en Auténticas vidas: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie El minuto heroico tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
• Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad),&lt;br /&gt;
-no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
• ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los&lt;br /&gt;
diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las&lt;br /&gt;
personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
• Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el&lt;br /&gt;
Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
• La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
• Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
• Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo&lt;br /&gt;
que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
• Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
• Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
• Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas …&lt;br /&gt;
-Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por&lt;br /&gt;
alguna razón-.&lt;br /&gt;
• Lo importante es la vocación, no de qué pites.&lt;br /&gt;
–Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
• La historia necesita perspectiva….&lt;br /&gt;
– Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto&lt;br /&gt;
los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
• Tener en cuenta el sentido sobrenatural…&lt;br /&gt;
- Y el humano también-.&lt;br /&gt;
• Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales&lt;br /&gt;
marcamos distancias…&lt;br /&gt;
- Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
• Incidir en que somos laicos…&lt;br /&gt;
- No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
• El apostolado se hace por contagio…&lt;br /&gt;
- Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia,&lt;br /&gt;
inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
• La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día…&lt;br /&gt;
- Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
• Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión,&lt;br /&gt;
pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la&lt;br /&gt;
Obra se podía perder.&lt;br /&gt;
– ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no&lt;br /&gt;
consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
• Nuevo Papa, nuevas ilusiones…Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece&lt;br /&gt;
el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior.&lt;br /&gt;
– Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
• El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes…&lt;br /&gt;
- Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo&lt;br /&gt;
que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
• El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por&lt;br /&gt;
ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba&lt;br /&gt;
de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de&lt;br /&gt;
la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a&lt;br /&gt;
la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
• Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su&lt;br /&gt;
voluntad, pues que se vayan.&lt;br /&gt;
– Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un&lt;br /&gt;
tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-.&lt;br /&gt;
–Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar&lt;br /&gt;
algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
• Una persona se puede ir si se “va de la olla”&lt;br /&gt;
- También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-.&lt;br /&gt;
– Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que&lt;br /&gt;
permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les&lt;br /&gt;
mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta&lt;br /&gt;
corriente más.&lt;br /&gt;
• Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o&lt;br /&gt;
cooperador.&lt;br /&gt;
– Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
• Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la&lt;br /&gt;
Iglesia.&lt;br /&gt;
– Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a&lt;br /&gt;
nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando&lt;br /&gt;
tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
• Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté&lt;br /&gt;
impregnado en el ambiente.&lt;br /&gt;
– Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
• Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen&lt;br /&gt;
ambiente.&lt;br /&gt;
• Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir&lt;br /&gt;
solos, daba pena. Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían&lt;br /&gt;
darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos.&lt;br /&gt;
-Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación&lt;br /&gt;
económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían&lt;br /&gt;
darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “Normas y costumbres”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «Ninguna religión está por encima de la humanidad». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 20 años y quería mejorar este mundo, aprender a amar haciendo el bien a todas las personas a mi alrededor. Cuando conocí el Opus Dei a través de personas que se hicieron amigas mías —tres en concreto—, me pareció que era algo que se adecuaba muy bien a esa idea de santidad en medio del mundo, dando un sentido y una misión a mi vida...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de estas amigas me escribía cartas, otra me invitaba todas las semanas a ir el sábado a la meditación, a confesarme y, por supuesto, a participar en la tertulia, y con una tercera tuve un par de encuentros. También, de vez en cuando, me recordaban que podía ir a una convivencia, a un curso de retiro o hacer una visita de pobres. En los tres años que estuve yendo por aquel centro solo participé en la meditación y, en ocasiones, me confesaba, pero desde luego no fui a ninguna convivencia ni curso de retiro: no podía costeármelo. Sí me atraía, sin embargo, eso de la visita a los pobres, porque todavía no se había presentado ese gran momento de ayudar a alguien. Tuvieron que pasar unos cuantos meses y algunos acontecimientos para que aquella visita se llevara a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía amigas, entre las cuales estaba mi propia hermana, una criatura de 14 años que estaba entusiasmada con todo lo que le contaba acerca de las catequesis que daba, lo encantadoras y amables que eran aquellas chicas del Centro. Ambas compartíamos sueños e ilusiones, tareas y secretos… (pero eso es otro cantar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardamos mi hermana y yo en pedir la admisión: mi hermana primero y luego yo, curiosamente; eso sí, no sin antes hacer la visita de pobres prometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La visita de pobres&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegamos al lugar, por supuesto nada que ver con lo que me había imaginado: era una residencia de ancianos. Me quedé bastante paradita, pues no sabía qué podía hacer en realidad, así que intervino mi amiga “machaca”, que me dijo que hablara con algunas de las señoras que estaban allí y les mostrara una estampa del entonces beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Me acerqué a la única señora que estaba pendiente, la cual me dijo que le fuera muy fiel al cura de la foto. Desde entonces, esa fue la leyenda que me asignaron y que “mi amiga” se encargó de propagar: que mi vocación se debía a aquella visita de pobres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vosotros os creéis que la historia fue así? ¿Y mi hermana? ¿Qué pasó con ella? Efectivamente, no fue así, y lo de mi hermana lo contaré en un segundo relato, si ella lo considera oportuno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un pequeño detalle del que no se habla en la historia que construyeron sobre mi vocación, y es que olvidaron que yo tenía novio, y fue precisamente él quien hizo que conociera el Opus Dei. Habría mucho que contar aquí, pero vamos a centrarnos, para no alargarnos demasiado, en el momento en que tomo contacto con la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La verdadera historia&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ambos decidimos —mi novio y yo—, por circunstancias que no alteran este relato, confesarnos los primeros viernes de mes, según una costumbre relacionada con el Sagrado Corazón de Jesús. Una de las pocas iglesias a las que acudimos para esta práctica fue la basílica de San Miguel (no sabía que estaba encomendada a la Prelatura). A mí me atendió un sacerdote y a mi novio, otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación con el sacerdote fue amena y la verdad es que me sentí escuchada. Me aconsejó que, en lugar de confesarme una vez al mes, lo hiciera cada semana y que podría ir a un centro que estaba enfrente, que probablemente me gustaría, ya que le di muestras de mis sanas inquietudes. Así que, después de comentárselo a mi novio, me presenté en el centro esa misma tarde. Llamé a la puerta con muchísima expectación y la persona que abrió me recibió con una gran sonrisa; me preguntó mi nombre y quién me habló de ese centro, a lo que contesté con mucha confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un club juvenil; por lo tanto, había mucha gente joven que desaparecía a los pocos segundos dentro de alguna de las múltiples salitas que había allí. De repente se hizo un silencio que facilitó que pudiéramos hablar durante un rato. Al finalizar y despedirse, aquella chica me insistió en que ella era mi amiga —cosa que me llamó la atención—. Añadió, además, que probablemente tendría que ir a otro centro, pues ese me venía un poco lejos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De aquel centro pasé a otro que me venía mejor, donde me asignaron una nueva amiga que no dejó de invitarme puntualmente cada semana a las actividades organizadas para gente joven los sábados. Yo iba un sábado sí y otro no, y hay que reconocer que en aquellas casas se estaba muy bien: en invierno se estaba calentita, gozando de una calefacción que en mi casa no tenía. Había un ambiente agradable, de gente a la que le parecía maravilloso todo lo que les decía; me sentía escuchada, comprendida y empecé a pensar que era especial. Aquellas reuniones consistían en una meditación, seguida de una bendición y luego una tertulia, durante la cual la gente iba pasando a confesarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca me quedé a la tertulia, ya que aprovechaba a veces para confesarme y enseguida me iba, porque mi novio me esperaba para compartir la tarde juntos, que muchas veces consistía en tomarnos una cerveza en un pub mientras compartíamos caricias y vivencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como decía antes, aquel novio tuvo mucho que ver en la historia real.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía claro que quisiera casarme, pero ya “mi amiga” me había planificado el futuro: pensaba que yo tenía vocación al Opus Dei como supernumeraria, ya que tenía novio. De nuevo, esta encantadora mujer que, a pesar de los esfuerzos por tenerme al día de las actividades y, aparentemente, preocuparse de mi vida, en el fondo no me conocía de verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi parte, tenía grandes deseos de hacer algo por la humanidad, hacer el bien; mi trato con Jesús aumentaba día a día y, desde luego, no estaba en mi mente la idea del matrimonio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi hermana “pitó” antes que yo. Esto en un principio se explicó como un hecho totalmente providencial, pero haciendo un análisis más profundo puede que lo providencial sea la reflexión que se puede hacer ahora de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fueron dando una serie de circunstancias y factores que desembocaron en que mi hermana pidiera la admisión como agregada del Opus Dei. El primero de estos factores se debió al entusiasmo inocente y generoso de formar parte de algo que le llevaría a hacer el bien a su alrededor con gente igualmente entusiasta, divertida, buena y joven...  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda circunstancia se debió a que yo al final no podía ir a la famosa convivencia de Semana Santa en Torreciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera circunstancia fue que me encontré dinero tirado cerca de un charco –un billete de 1000 pesetas- y en ese momento pensé que donde mejor podía emplearlo sería para facilitar que mi hermana fuese a dicha convivencia -el resto lo pusieron algunas personas del centro-, ya que tenía una ilusión muy grande por ir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuarta circunstancia fue que mis padres le dieron permiso ya que mis amigas fueron a hablar con ellos -con mi apoyo- afirmando que también iban muchas chicas jóvenes prometiendo por tanto que cuidarían de ella y que no tendrían que preocuparse por el dinero – cosa que tranquilizó a mis padres-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí todo más o menos normal, ¿verdad? ¿Qué joven no va a excursiones, viajes y demás actividades? Pero se da la especial circunstancia de que mi hermana en ese momento tenía 14 años y medio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando mi hermana (a quien llamaremos H) volvió de Torreciudad, con la misma ilusión con la que se fue, pensé que algo en ella había cambiado y, la verdad, tanto entusiasmo me molestó. Le habían aconsejado que, como yo aún no era de la Obra, no dijera nada. Imaginaos la angustia vital de la pobre, teniendo que lidiar con una serie de “normas” que ya tenía que practicar, estando en una casa en la que lo relacionado con la fe y la religión se cuestionaba constantemente y que encima no podía desahogarse con su hermana con la siempre compartía todo. Perdóname H.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardé mucho en comunicarle que me estaba planteando pedir la admisión en la Obra como agregada. A partir de aquel momento cambiaron algunas cosas porque, aunque en nuestra familia seguíamos teniendo dificultades para explicar nuestras actividades y compromisos, ya podíamos compartir muchas cosas entre nosotras y apoyarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aparecíamos las dos juntas por el centro era como una fiesta, todo eran sonrisas y risas, miradas ilusionadas. Todo lo contrario a lo que vivíamos en mi casa. Al poco tiempo (año y medio) me enviaron a otro centro y nos separaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
H estuvo muy poquito tiempo en la Obra y cuando se fue lo pasé francamente mal. Por una parte, mi familia empezó a reprocharme un montón de cosas y por otra en el “opus” algunas personas me decían que hablara con mi hermana y otras que no lo hiciera. Por mi parte nunca la reproché nada y siempre mantuve con ella una amistad que ha ido creciendo con los años. Ahora, lógicamente pienso que H fue muy inteligente y admiro el coraje que demostró en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí lo que cuento de mi hermana porque es ella quien mejor puede contar su propia historia cuando sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, necesitaba resaltar su figura y protagonismo dentro de mi propia historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de aquel momento corrían dos historias sobre cómo conocí la Obra y cuál fue la razón por la que pedí la admisión, una de dichas historias ya la comenté anteriormente – lo de la visita de pobres- y la segunda historia fue que yo había pitado porque mi hermana lo había hecho antes, así conseguían que tanto mi hermana como yo nos sintiéramos especiales…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que me hizo mucha ilusión compartir con mi hermana una doble hermandad y sobre todo valoro positivamente lo que eso nos unió, pero las razones de “entregarme” fueron otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación de una persona debe ser personal y después de un tiempo discernimiento por lo que todos esos aspectos externos como el entusiasmo desmedido de la gente a tu alrededor o la referencia constante a que todo lo que te ha pasado en la vida te conduce hasta ese momento en el que conoces el opus o que te recuerden constantemente que cuando Dios se fija en alguien ya no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa disponibilidad total hacia lo que Dios podía querer de mí y de acompañar a Jesús en su “campaña” de verdadera caridad y amistad, concretado en el servicio a los que están a mi lado en cada momento que viese aquella relación con M como un obstáculo. Probablemente no me habría casado con él o hubiera tenido otras relaciones de no haber estado en la institución, quién sabe, no me lamento de ello, ni nadie me hará sentir ni fracasada, ni mutilada, ni infecunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, a aquella persona, esté donde esté, le agradeceré siempre el cariño y el respeto con que me trató, así como el hecho de facilitarme recuperar el camino de nuevo después de unos años de vacío espiritual, ya que en mi infancia nuestros padres nos habían preocupado de nuestra fe además de otras cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, M era el novio que me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
M era mi profe de ciencias naturales y mates en 6º, 7º y 8º de EGB en un colegio público de Madrid. Era muy querido por el alumnado por su forma original y divertida de dirigirse a los alumnos. Tenía la costumbre de que un domingo al mes quedaba con un grupo de alumnos de 8º –con mejores notas y comportamiento- (entre los cuales me encontraba) para ir a misa y después a un museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo visto él se había fijado en mí, pero esperó a que yo manifestase algo de interés hacia su persona para comunicarme lo que pensaba e iniciar una relación. Ese momento llegó, pero con muchos reparos ya que me llevaba 14 años y yo tenía 14. No empezamos a salir hasta que no habló con mis padres y yo había cumplido ya los 15. El destino hizo que estuviésemos separados durante un año después de aquello y a la vuelta fue cuando sucede lo que cuento cuando nos confesamos en la basílica de San Miguel y visito por primera vez un centro del Opus Dei, yo ya con 16 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el año que M y yo estuvimos cada uno en una punta de España, yo estaba interna en una universidad laboral en Almería e iba a misa todos los domingos, sin que nadie tuviera que decirme nada. Cada día crecía el interés por lo referente a la fe y a la religión y sobre todo por hacer algo útil en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que la formalización de las relaciones fue paralela a mi formación como “chica de San Rafael” lo que duró 4 años, y a lo largo de ese tiempo hubo algunos intentos de dejar aquella relación –no por el Opus Dei-, porque no veía claro mi futuro con aquel buen hombre. Eso sí, era de los que pensaba que la mujer debía ir casta al matrimonio, con lo cual se salvaron muchas situaciones comprometidas que luego le tendría que contar al cura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando al final pensé que tenía claro cuál era mi destino-en principio –y le comuniqué mi decisión de dejarlo-, lógicamente reaccionó bastante mal. Le di todo tipo de explicaciones acerca de que Jesús me había elegido y de él (Jesús) era de quien me había enamorado, pero no se lo creyó. Hasta ese momento él respetaba mucho a la institución y partir de ese día empezó a desconfiar y a insultar a las agregadas y numerarias del centro tachándolas de solteronas. Durante unos meses M estuvo en contacto con algunos sacerdotes de la basílica de San Miguel para pedir explicaciones… Le dijeron que había un periodo de seis meses de “reflexión” para que una vocación reciente conozca un poco más a qué se comprometía, por lo que volvió a hablar conmigo al cabo de dicho periodo, pero se quedó hablando con mi hermana, porque yo no lo recibí (se me había insistido tanto lo de “poner la mano en el arado y no mirar atrás”) y nunca más he sabido de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que haya expresado bien lo que pretendía, esto es, la idea de que todas las piezas que componen mi vida no se han unido para formar parte del Opus Dei, sino que de todas las piezas de mi vida, una de ellas fue haber conocido la Obra. Los diferentes relatos que me fueron asignando sobre mi vinculación a la Obra obedecían a una táctica habitual de hacer que la persona se sintiese importante, especial, elegida y superior a los que no habían tenido la suerte de pertenecer al “Opus”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Dios quiere de mí otra cosa, que es lo que me va revelando cada día, a través de lecturas, de personas, de situaciones, de reflexiones. También que no deje de mirar atrás para poner cada pieza en su sitio y, sobre todo, para escribir y compartir lo que a otros le pueda ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Entre medias, velos y faldas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que ya os he compartido mi proceso de salida y el de entrada al opus, pensaba que podía amenizar un poco con una serie de sucesos relacionados con diferentes temas que tengo archivados y que quieren salir a la luz por alguna razón. Perdonad el tono desdramatizado e incluso cómico en algunos momentos. Me ayuda mucho ver así dichos sucesos y seguro que comprenderéis por qué.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este primer episodio de esta serie relato algunas de las anécdotas más significativas relacionadas con la indumentaria y los complementos de las agregadas y numerarias...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un 22 de junio de 1981 fui a escribir la carta al Padre, entonces monseñor Álvaro del Portillo, para pedir la admisión en la institución. Me tomé muy en serio que en el Opus no se llevaban pantalones, así que aparecí con mi faldita y ya no volví a usarlos hasta 1988, fecha en la que hice un curso de educación física, gracias al cual empecé a formar parte del cuerpo de profesores como interina al año siguiente. A partir de entonces empecé a usar chándal y otras prendas cómodas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo era normal mientras trabajé en tierras manchegas, pero cuando llegué a tierras extremeñas, en los años noventa, una de mis queridas hermanas agregadas me dijo que no le gustaba que llevara pantalones y que le quitaba la devoción cuando estaba en misa. Mi respeto por esa persona me hizo no decirle lo que pensaba y me limité a pedirle que me respetara y respetara lo que no era “de espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, no hace mucho tiempo —dos años, quizás—, una supernumeraria me comentó que le encantaba mi estilo “hippie” y personal, y que por favor no cambiase nunca. Últimamente se agradecía un poco de originalidad y personalidad en la forma de vestir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro suceso relacionado con las faldas era el que se producía cada vez que en las convivencias teníamos que ir de excursión. Estoy hablando de los años 80. ¿Os imagináis a un grupo de mujeres triscando por los montes, sujetándose la falda por delante y por detrás cada vez que el viento soplaba fuerte o había que sentarse en algún sitio incómodo? Ni que decir tiene lo violento que resultaba saltar o levantarse después de una caída aparatosa… Menudo espectáculo. ¡Por favor! Coco Chanel ya había inventado el pantalón a principios del siglo XX, y creo que era una mujer muy elegante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a los veintitantos años que teníamos todas, no parábamos de reír. La verdad es que las escenas anteriores se parecían mucho a las de una serie de monjas en el patio de su convento, sujetándose los hábitos para poder hacer deporte…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé cómo fue, pero llegó el buen día en que dejó de ser obligatorio llevar falda, o, si se prefiere, el día en que dejó de estar prohibido llevar pantalones. La verdad es que me pregunté en aquel momento cuál fue la razón, y recuerdo que me explicaron que se llamaba más la atención, y lo nuestro era no llamar la atención… Bueno, yo ya llevaba una vida normal: era profesora de educación física. Eso sí, al principio me llevaba mi ropa para cambiarme…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos relacionados con las medias no pueden ser menos cómicos. El uso de medias, según uno o varios criterios de la institución, se debía a que era una forma de mostrar respeto a Jesús sacramentado y al sacerdote. Cuando íbamos a las convivencias, si se te había olvidado meter en la maleta un par de medias (pantys), no tenías más remedio que hacer la acostumbrada visita a la lencería del pueblo, donde ya nos conocían como las residentes de la “casa del Opus”, y, lógicamente, todo el pueblo sabía que las del Opus tenían que usar medias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobre de ti si se te olvidaba bajar a la meditación, a misa o a la clase con el sacerdote sin medias y zapato cerrado… Así que, hasta la hora de deporte —alrededor de las doce—, y en pleno verano, permanecíamos embutidas. Si ese día era sábado y había bendición, había que repetir de nuevo todo el protocolo de media + zapato + falda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el anterior suceso resultaba descontextualizado con respecto a las alturas del siglo en el que vivíamos, ¿cómo calificamos la siguiente anécdota relacionada con las medias…?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estando en una convivencia, se anunció que íbamos a ir nada más y nada menos que a Diego de León a visitar la tumba de los “abuelos”… Aquello ya era ocasión de fomentar una algarabía, más por la oportunidad de salir fuera del encierro que por el cariño que podíamos tener a los abuelos, cuya historia está tan tergiversada y manipulada por tantos y tantas escritores oficiales del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos colocamos nuestras mejores galas y allí que llegamos al misterioso Diego de León. De repente me doy cuenta de que se me había olvidado ponerme las medias… ¡¡HORROR!! Lo comenté inocentemente y la directora me indicó que así no podía bajar a la cripta de los abuelos, y me quedé sola arriba, en el vestíbulo, mientras las demás bajaron a rezar o qué sé yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé en qué momento se decidió que el respeto al Señor no tenía que ver con llevar medias y que a los sacerdotes no les pasaba nada por ver los pies descalzos de las agregadas, numerarias y supernumerarias en las convivencias. No hubo ninguna explicación al respecto. No la pedí, pero respiré profundamente y me pareció lo más natural y coherente del mundo, según lo que se predicaba de lo que debería ser un laico o laica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo del tema de los velos no se queda atrás, aunque, menos mal, eso duró menos tiempo; creo que lo estuve usando unos tres o cuatro años. Ponerse los velos para entrar en el oratorio a hacer la oración, una meditación o asistir a misa era todo un dilema. Casi nadie tenía arte para ponérselos bien. Para quienes no lo habéis conocido, era todo un espectáculo ajustarse aquellos tules tiesos en la cabeza, que saltaban como si estuviesen vivos si no los sujetabas bien. Yo nunca llevé uno de esos velos: descubrí que mi madre tenía una mantilla negra muy bonita y la sustraje de su armario de forma clandestina. Cuando terminó aquella pesadilla, devolví la mantilla al cajón de mi madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para rematar con el vestuario, llega el turno del bañador con faldita, de estilo vintage, que no se lo habría puesto mi abuela y mucho menos mi madre. La mejor expresión de cómo era esa prenda me la dio mi hermano pequeño cuando me vio una vez, en verano, al coincidir con él: «¿Qué es eso que llevas puesto? ¿Una faja?». Se comprende entonces que las agregadas que solíamos coincidir con nuestras familias o amigas en alguna piscina o playa evitáramos por todos los medios quedar o, simplemente, tener que dar una explicación de tipo místico que no convencía a nadie y que solo se aceptaba por el cariño que nos podían tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta última anécdota con respecto al bañador sucedió en torno al año 1988, mientras realizaba el curso de educación física que he mencionado anteriormente. Supuso, además, el fin del uso de esta prenda para mí, ya que se siguió llevando durante un tiempo, más en unas provincias que en otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el citado curso llegó el momento de la natación y, en ese momento, me pregunté: «Yo con este bañador no me voy a presentar», ya que pensé que iba a llamar mucho más la atención que si iba con un bañador normal. Así que, con la buena intención de hacer las cosas bien, fui al centro y hablé de mi situación. Como no hubo respuesta, me fui a El Corte Inglés y me compré un bañador normal, con el que pude recibir mis clases de natación como el resto de mis compañeros, sin llamar la atención y con total normalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que el bañador siempre me ha resultado más cómodo y práctico que el bikini, ya que me facilita nadar con más libertad, además de evitar situaciones incómodas, como me sucedió en una ocasión en la que tuve que rescatar la parte superior del bikini entre las olas…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, viendo la variedad de prendas de baño que en los últimos años llevaban mis ex hermanas agregadas en las convivencias, creo que, en mi caso, no necesité el bañador casto para vivir mejor el pudor y la modestia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Agregadas y pobreza==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el mundo de la agregada del Opus Dei es un mundo desconocido.&lt;br /&gt;
Siempre que se ha preguntado qué es una agregada/o, se han dado respuestas&lt;br /&gt;
que van desde lo más variopinto hasta las pocas definiciones que encontramos&lt;br /&gt;
en las instrucciones y documentos oficiales del Opus Dei. Tampoco yo voy a dar&lt;br /&gt;
una definición, porque, sinceramente, no sabría hacerlo; solo intentaré mostrar&lt;br /&gt;
cómo viví mi supuesta vocación a través de los múltiples aspectos que se&lt;br /&gt;
suponen esenciales para vivir una vocación cristiana comprometida en medio del&lt;br /&gt;
mundo, y que cada uno saque sus propias conclusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para esta aventura en la que me he embarcado, y en la que me avalan 44 años&lt;br /&gt;
(desde junio de 1981 a junio de 2025) de experiencia en el Opus Dei, voy a ir&lt;br /&gt;
desarrollando cómo viví lo que se debería haber vivido según la praxis de la&lt;br /&gt;
Prelatura en diferentes materias. Para ello, voy a seguir la tónica empleada en&lt;br /&gt;
mi anterior escrito: contar sucesos, desdramatizándolos en la medida de lo&lt;br /&gt;
posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empiezo esta nueva serie de escritos con un aspecto clave: la pobreza, pues ha&lt;br /&gt;
sido muy relevante a la hora de ir desdibujando la inocente idea que tenía sobre&lt;br /&gt;
la santidad en medio del mundo según el “espíritu del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Cómo resolví mi inseguridad económica y laboral===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada más escribir la carta de admisión a la pre-prelatura (pité en 1981), me&lt;br /&gt;
recordaron que, lógicamente, un discípulo de Cristo que quiera imitar a su&lt;br /&gt;
Maestro tiene que ser pobre, y a continuación me explicaron cómo tenía que ser&lt;br /&gt;
pobre una persona en la institución; en concreto, que no podía ser deficitaria, ni&lt;br /&gt;
cargar a la Obra, y que había que colaborar con sus apostolados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me afectó mucho aquello ni lo vi raro, ya que yo ya vivía la&lt;br /&gt;
pobreza. Mis padres no podían costearme unos estudios, así que empecé a&lt;br /&gt;
trabajar para pagarme primero los viajes y después la carrera de Magisterio.&lt;br /&gt;
Fuimos a colegios públicos y cambiamos de ciudad para seguir yendo a institutos&lt;br /&gt;
públicos de enseñanza secundaria. Cuando terminé COU, tuve que buscar&lt;br /&gt;
trabajos ocasionales, como limpiar las escaleras de nuestro portal, y, cuando fui&lt;br /&gt;
de la institución, empecé a trabajar cuidando niños y limpiando casas. Trabajé&lt;br /&gt;
en diferentes administraciones, en distintos centros y casas de retiro y&lt;br /&gt;
convivencias, tanto en invierno como en verano, y finalmente en la portería del&lt;br /&gt;
Colegio Mayor Somosierra para pagarme la carrera de Magisterio durante el&lt;br /&gt;
tiempo que duró.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando terminé la carrera de Magisterio, que me duró cinco años, y antes de&lt;br /&gt;
prepararme oposiciones, hice un curso de educación física, pero costaba 50.000&lt;br /&gt;
ptas., y se lo tuve que pedir a mi padre —por sugerencia de la secretaria del&lt;br /&gt;
centro por donde iba—, quien me lo prestó con bastante dificultad. En algún&lt;br /&gt;
momento contaré las peripecias que tuve que pasar en aquel curso por ser del&lt;br /&gt;
Opus. Gracias a ese curso obtuve un contrato como profesora interina en la&lt;br /&gt;
especialidad de educación física en la enseñanza pública, con lo cual ya pude&lt;br /&gt;
devolverle a mi padre el dinero que me prestó, aunque no me lo aceptó.&lt;br /&gt;
Tengo que decir que fue uno de los días más felices de mi vida. Aquel trabajo era&lt;br /&gt;
lo que yo quería: maestra de primaria en un colegio público. Tuve mi primera&lt;br /&gt;
cuenta corriente, amistades nuevas y un panorama amplio que se me abría de&lt;br /&gt;
par en par. Pensaba, además, que iba a tener más oportunidades de vivir un&lt;br /&gt;
cristianismo comprometido y auténtico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que dije adiós al trabajo en las administraciones —le dedicaré también otro&lt;br /&gt;
capitulillo—. Adiós también a otras posibilidades que la institución tenía&lt;br /&gt;
preparadas para mí. Y, a partir de aquella fecha —septiembre de 1989—,&lt;br /&gt;
empezó una verdadera aventura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De la cartilla de ahorros a la tarjeta de crédito===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los centros de agregadas hay un llamado consejo local, compuesto por tres&lt;br /&gt;
personas: la directora, la subdirectora y la secretaria. La secretaria se encarga&lt;br /&gt;
de todos los aspectos materiales del centro y de las personas “incardinadas” en&lt;br /&gt;
dicho centro. Una de sus misiones es “hacer caja”, que consiste en recoger el&lt;br /&gt;
dinero que se le daba íntegro, procedente de cualquier ingreso que tenías, y, al&lt;br /&gt;
mismo tiempo, asignarte una cantidad según tus necesidades. También se&lt;br /&gt;
entregaba la cartilla de ahorros, que ella retenía durante un tiempo y luego te&lt;br /&gt;
devolvía para que pudieras realizar los movimientos económicos necesarios.&lt;br /&gt;
Normalmente dejabas en el banco un dinero para todos los pagos que&lt;br /&gt;
necesitabas hacer y algo para alguna compra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El escenario era de lo más curioso y, hasta cierto punto, divertido: consistía en&lt;br /&gt;
perseguir a la secretaria hasta que, amablemente, se instalaba en su despacho&lt;br /&gt;
y esperar luego una cola para realizar las operaciones correspondientes, que&lt;br /&gt;
básicamente consistían en ingresar una cantidad y justificar el dinero que&lt;br /&gt;
dejabas en el banco. En ese momento se aprovechaba para compartir sucesos&lt;br /&gt;
en un ambiente distendido. Aunque, la verdad, para las personas que venían al&lt;br /&gt;
centro y que no eran del Opus resultaba bastante extraño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un día a la secretaria se le olvidó traer mi cartilla de ahorros (el consejo local&lt;br /&gt;
vivía en otro centro) y necesitaba hacer una compra (no recuerdo el qué), así&lt;br /&gt;
que, con mucha vergüenza, se lo pedí a una de las agregadas de Mérida, que&lt;br /&gt;
lógicamente me lo prestó, y se lo devolví en la primera oportunidad que tuve.&lt;br /&gt;
Este suceso ocurrió en torno a los años 2005-2006 y, cuando la secretaria, a la&lt;br /&gt;
semana siguiente, trajo la cartilla, no volví a dársela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo que en esas fechas medio mundo usaba ya la tarjeta de crédito o&lt;br /&gt;
débito, aunque no sé cuándo se empezó a utilizar en la institución; yo la empecé&lt;br /&gt;
a usar al año siguiente (2007). Con el tiempo, las esperas en la cola de caja&lt;br /&gt;
fueron disminuyendo, ya que algunas agregadas lo que hacíamos era calcular la&lt;br /&gt;
diferencia entre los gastos habituales, los previsibles, algún gasto extraordinario&lt;br /&gt;
y los ingresos. Lo escribíamos todo en un papel, de la forma más ordenada&lt;br /&gt;
posible, lo firmábamos y se lo entregábamos a la secretaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto empezó la modalidad de especificar los gastos mediante&lt;br /&gt;
plantillas, que empecé a utilizar desde que volví a Madrid (2023). Dichas&lt;br /&gt;
plantillas eran una adaptación a mis gastos e ingresos mensuales de un modelo&lt;br /&gt;
de hoja de presupuestos que nos daban todos los años para detallar los gastos&lt;br /&gt;
e ingresos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Hojas de presupuestos===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En dichas plantillas no aparece una casilla destinada a las donaciones que hacíamos, aunque sí&lt;br /&gt;
aparece una partida destinada a la ayuda familiar. Yo lo rellenaba a partir de la&lt;br /&gt;
diferencia que hacía entre los gastos e ingresos; destinaba una parte para&lt;br /&gt;
donaciones a las diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras estuve en la delegación de Sevilla y de forma habitual donaba a la&lt;br /&gt;
Fundación Altum, a la Fundación Prodeam, a Torreciudad, a Harambee, a&lt;br /&gt;
Saxum, a la Fundación CARF, y directamente a la Prelatura Della Santa Croce e&lt;br /&gt;
Opus Dei, – que no desgrava a Hacienda-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Madrid (a partir de 2023) y de forma habitual donaba a la Fundación Lagasca,&lt;br /&gt;
que no desgrava (página no encontrada) y a Prelatura de la Santa Cruz y Opus&lt;br /&gt;
Dei, delegación Madrid Oeste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todo ello guardo documentación que lo certifica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Ayuda familiar denegada===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como he comentado antes, después de hacer la diferencia entre mis ingresos y&lt;br /&gt;
gastos, seleccionaba una cantidad para unos familiares que tenían dificultades&lt;br /&gt;
económicas. Era una cantidad realmente pequeña, pero un buen día, alrededor&lt;br /&gt;
del año 2013, la directora que estaba en ese momento me comentó si me había&lt;br /&gt;
pensado bien la cantidad que destinaba a ayuda familiar y si lo había consultado;&lt;br /&gt;
yo le dije que sí. La segunda vez que me habló del tema fue para decirme que&lt;br /&gt;
esa cantidad tendría que reducirse, y la tercera vez que intervino fue para&lt;br /&gt;
decirme que en la delegación me habían denegado esa ayuda (el dinero venía&lt;br /&gt;
de lo que yo aportaba).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comprenderéis, me quedé paralizada y humillada (con cara de boba).&lt;br /&gt;
Después de reflexionar y, como siempre, actué en conciencia. Aumenté el dinero&lt;br /&gt;
dedicado a pensión y así pude destinar una cantidad a mi familia. A partir del año&lt;br /&gt;
2018 volví a incluir abiertamente el dinero que destinaba a ayuda familiar y ya no&lt;br /&gt;
se me cuestionó nada; si alguna vez alguien intentó hacerlo, le contesté con&lt;br /&gt;
bastante contundencia, dándole una explicación razonada, ya que, como se&lt;br /&gt;
puede comprobar, donaba bastante dinero a diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguiría contando algunas situaciones curiosas más relacionadas con la&lt;br /&gt;
pobreza que, pienso, pueden seguir ilustrando la peculiar pobreza que se exige&lt;br /&gt;
en la institución y cómo la viví.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De compras en parejas a las compras independientes===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una historia real. Quedaron dos agregadas para ir de compras: una de cuarenta&lt;br /&gt;
y tantos años, profesora de francés en un instituto público de secundaria (a la&lt;br /&gt;
que llamaremos J), y otra de casi setenta, celadora, con muchos años en el Opus&lt;br /&gt;
y, lógicamente, jubilada (a la que llamaremos E). La compra era una falda y un&lt;br /&gt;
pijama para la más joven. Sucedió que recorrieron todas las tiendas de Mérida&lt;br /&gt;
para encontrar una falda que fuera lo más económica posible, según los criterios&lt;br /&gt;
de E; sin embargo, para el pijama entraron en la primera lencería que conocía E,&lt;br /&gt;
donde compraron uno a un precio bastante alto. Esto desconcertó, lógicamente,&lt;br /&gt;
a J, quien dijo que se había comprado una birria de falda y un pijama maravilloso,&lt;br /&gt;
y que no volvería a ir de compras con esa persona…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Qué contradicción, ¿verdad? Lo que en un principio podría resultar divertido y&lt;br /&gt;
placentero se convertía, al final, en una auténtica agonía. Este caso hace&lt;br /&gt;
referencia al famoso “criterio” que se adquiría por el hecho de ser mayor, llevar&lt;br /&gt;
años en la Obra o tener algún cargo, pero, desde luego, eso no garantizaba&lt;br /&gt;
ponerse en el lugar de otra persona, atender a sus gustos y, sobre todo, tener&lt;br /&gt;
gusto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto curioso que hacía odioso ir de compras era quedar a una hora, un&lt;br /&gt;
día y en un lugar: esto suponía una discusión de media hora. Cuando ya tenías&lt;br /&gt;
todo resuelto, se añadía una tercera que, poniendo cara de agobio, preguntaba:&lt;br /&gt;
«¿podría ir con vosotras?». Y, mientras forzabas una sonrisa, le indicabas dónde&lt;br /&gt;
y cuándo habíamos quedado. En el mejor de los casos, la nueva candidata al&lt;br /&gt;
plan de compras respondía ¡genial! Respirabas profundamente… Pero, si no le&lt;br /&gt;
venía bien, te callabas un «pues, chica, qué le vamos a hacer…», pero se&lt;br /&gt;
intentaba hacer un acople que resultaba una pérdida de tiempo y de energía&lt;br /&gt;
porque, al final, quizá ninguna de las tres habíamos conseguido comprarnos ni&lt;br /&gt;
una blusa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra peculiaridad de las compras era esperar a usar la prenda que te habías&lt;br /&gt;
comprado para enseñársela a alguna del consejo local y, al mismo tiempo, a todo&lt;br /&gt;
el centro. Pobre de ti que alguna comentara: «pues a mí no me gusta», que era&lt;br /&gt;
lo habitual, en el centro al que pertenecía. Inmediatamente yo pensaba: «si no&lt;br /&gt;
te lo vas a poner tú». Pero si por alguna razón no enseñabas tus prendas a la&lt;br /&gt;
“comunidad” por falta de tiempo, te quedaba la sensación de haber hecho algo&lt;br /&gt;
ilegal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Dios gracias, todo esto evolucionó. En los últimos años, cada una compraba&lt;br /&gt;
cuando podía o quería y justificaba después esa compra y, si te apetecía, te ibas&lt;br /&gt;
con alguien que comprendiera tus gustos, porque se entiende que siempre viene&lt;br /&gt;
bien un consejo con gusto y desinteresado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, ¿cómo se va a poner en ejercicio la libertad, el desarrollo del propio&lt;br /&gt;
criterio o la forma personal de poner en práctica la pobreza, si siempre estás&lt;br /&gt;
pendiente del criterio de otros?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Regalos dependiendo de quien fuese el destinatario===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de Reyes era y es —pienso que sigue pasando lo mismo— un momento&lt;br /&gt;
que se preparaba de forma muy especial. La verdad es que, para las agregadas,&lt;br /&gt;
era una ocasión mágica y de mucha ilusión, en el que, además de esperar un&lt;br /&gt;
buen regalo —que no te podías permitir de forma personal—, ejercitábamos la&lt;br /&gt;
imaginación y la creatividad, porque durante muchos años, además de regalos,&lt;br /&gt;
también te caía una broma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cara B de todo eso era que había exigencia para unos regalos y para otros&lt;br /&gt;
no. A algunas personas se les regalaban objetos de calidad y a otras se intentaba&lt;br /&gt;
acertar en la medida de lo posible y sin hacer grandes esfuerzos. Lo sé porque&lt;br /&gt;
me tocó ser paje (persona “con criterio” y tiempo que se encargaba de comprar&lt;br /&gt;
los regalos) más de una vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegaba el día de Reyes, se hacía un poco —o bastante— de teatro por&lt;br /&gt;
parte de las personas que hacían cabeza, que incluso se disfrazaban de Sus&lt;br /&gt;
Majestades. Todo eran sonrisas y ojos expectantes… hasta que llegaba el&lt;br /&gt;
momento de abrir los regalos. Cada una se quedaba ensimismada en sus&lt;br /&gt;
obsequios, hasta que empezaba la inspección de los regalos de las demás,&lt;br /&gt;
especialmente para comparar…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años ya no se hacían bromas, aunque, para no perder la&lt;br /&gt;
costumbre, alguna generosa y creativa tomaba la iniciativa de preparar algún&lt;br /&gt;
montajillo a modo de broma colectiva. En algún caso, esa broma pasaba&lt;br /&gt;
totalmente desapercibida o incluso acababa en la basura junto con los&lt;br /&gt;
envoltorios de los regalos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento estelar de los regalos era —y es— cuando el Padre (el que fuera&lt;br /&gt;
en ese momento) venía —o viene— de visita a España y, muy especialmente, a&lt;br /&gt;
tu delegación, porque en ese caso se hacía una colecta entre las agregadas,&lt;br /&gt;
supernumerarias… todo para sorprender al Prelado con un obsequio especial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me di cuenta de lo absurdo de ese momento cuando, en la visita de Ocariz a&lt;br /&gt;
Sevilla, se decidió regalarle un libro que yo tenía sobre Mérida cristiana, con unas&lt;br /&gt;
ilustraciones buenísimas; ese era el regalo de las emeritenses. Ocariz,&lt;br /&gt;
lógicamente, no se quedó con el libro, pero, por insistencia de la directora del&lt;br /&gt;
centro, puso unas palabras a modo de dedicatoria. Sinceramente, mejor que no&lt;br /&gt;
hubiese puesto nada. Todo me pareció un absurdo peloteo, que de cariño tenía&lt;br /&gt;
muy poco. Al final, ese libro se quedó en el centro. Probablemente lo reclame.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar con el tema de los regalos, un pequeño apunte sobre el teatro y&lt;br /&gt;
las mentiras; sí, mentiras que teníamos que decir a nuestra familia cuando nos&lt;br /&gt;
regalaban algo que luego no nos veían puesto o usando. Regalos que nos&lt;br /&gt;
habían hecho con todo el cariño y pensando en nosotros. El corazón no se nos&lt;br /&gt;
apegaba al objeto regalado, sino al cariño que la otra persona había puesto al&lt;br /&gt;
acordarse de nosotros, al tiempo empleado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las casas de las agregadas. En la mía, mandé yo.===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tener tu propio piso es una sensación única, después de haber vivido en una&lt;br /&gt;
familia con nueve en casa (ocho + abueli), de vivir y trabajar en administraciones&lt;br /&gt;
y de compartir piso de alquiler con gente diversísima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 45 años cuando tuve mi casa en propiedad… No sigo porque sé que hay&lt;br /&gt;
mucha gente que no ha tenido ese privilegio y, además, el tema que quiero&lt;br /&gt;
destacar no es ese.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que se me ocurrió invitar a mi casa a las agregadas de mi centro.&lt;br /&gt;
Después de tomar un café y unos bollos, empezó la lista de cosas que tenía que&lt;br /&gt;
hacer: que si las cortinas así, que si un sofá de tal estilo… Vamos, que iban a&lt;br /&gt;
decorarlo todo en unos minutos, de la misma forma que el resto de los pisos de&lt;br /&gt;
agregadas: salita con mesita y butacas, salón con los cuadros de la canonización&lt;br /&gt;
y fotos de los distintos prelados… cortinas de flores… Total que, después de un&lt;br /&gt;
breve silencio, les di las gracias y les comenté que mi casa la decoraba yo. A los&lt;br /&gt;
diez minutos se fueron todas y yo respiré profundamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me enteré de que a la secretaria del centro (que fue aquella tarde a dar&lt;br /&gt;
su visto bueno para el “estilo opus”) no le había parecido bien mi actitud; incluso&lt;br /&gt;
le pareció de “mal espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Convivencias de celadoras===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me voy a referir a dos aspectos que suelen trabajarse especialmente: las&lt;br /&gt;
personas mayores en la Obra y las necesidades económicas. Los hechos que&lt;br /&gt;
comento a continuación pertenecen a tres convivencias realizadas en los años&lt;br /&gt;
2017, 2018 y 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a las personas mayores, se nos pidió que hiciéramos propuestas para&lt;br /&gt;
atenderlas mejor —que, dentro de nada, seríamos nosotras las que estábamos&lt;br /&gt;
allí—. Se expusieron todas las propuestas y se habló de lo que ya se estaba&lt;br /&gt;
haciendo por parte de la delegación, de los famosos pisos compartidos que&lt;br /&gt;
algunas personas ilustres habían donado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en ese momento, algo cambió cuando una agregada, con bastantes años&lt;br /&gt;
de experiencia y mucha dedicación, atendiendo a supernumerarias con su&lt;br /&gt;
cochecito por los pueblos y administrando casas de retiro, preguntó qué iba a&lt;br /&gt;
pasar con las agregadas mayores y su jubilación… Literalmente: «a ver si,&lt;br /&gt;
después de estar dando todo nuestro dinero a la Obra, nos íbamos a quedar con&lt;br /&gt;
una mano delante y otra detrás».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esta persona, con la que he coincidido muchas veces, le tengo un cariño&lt;br /&gt;
especial; era —y es— una persona saladísima. Ese día no bromeaba y a mí me&lt;br /&gt;
dolió verla triste y preocupada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una convivencia de supernumerarias (2024), de la que aún guardo el&lt;br /&gt;
programa y, por supuesto, los apuntes sobre las charlas que nos dieron, tuvimos,&lt;br /&gt;
como no podía faltar, la charla sobre los asuntos económicos, que presentaré de&lt;br /&gt;
forma esquemática para no cansar mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Destino de las aportaciones===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.Recursos: Fondos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Ingresos profesionales de numerarias y agregadas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Donativos de supernumerarias y cooperadoras&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2.Destinos &lt;br /&gt;
;Humanos: lo prioritario es la persona. Eso dicen.&lt;br /&gt;
;Centros: en su tiempo el esfuerzo estaba en abrir centros, casas y otras instituciones. Ahora es necesario mantener los centros que tenemos. Y también vender.&lt;br /&gt;
;Fundaciones: Fundación Valle y Fundación Indes&lt;br /&gt;
;Labores apostólicas: Carf, Fundación Fomento, Harambee, Laguna, Torreciudad, Saxum, Orvalle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Procedimiento:&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;1º Presupuesto: numerarias+ agregadas+ supernumerarias&lt;br /&gt;
2º Centros: Autosuficientes y los que necesitan ayuda porque hay personas que no tienen pensión.&lt;br /&gt;
3º Dirección del dinero: Directoras de los centros lo envían a la delegación (en&lt;br /&gt;
mi caso a la delegación de Madrid Oeste: dlmof), ésta lo envía a la asesoría&lt;br /&gt;
regional y de allí, a la asesoría central.&lt;br /&gt;
4º Gastos: Centros: 46,2 %. Prelatura: 36 %. Necesidades generales 13,2%.&lt;br /&gt;
Apeaderos: 2,3%. Casas de retiro: 2%. (Según las de la delegación, estos gastos&lt;br /&gt;
van directamente a la gente de “casa”).&lt;br /&gt;
5º Contribución: Numerarias y numerarias auxiliares: 38 %. Agregadas: 17 %.&lt;br /&gt;
Supernumerarias: 28 %. Cooperadoras: 4,4 %. Recursos extra: 12,6 % (esto no&lt;br /&gt;
sé qué es).&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El coche===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre me he preguntado quién vive realmente la pobreza: ¿aquellos que&lt;br /&gt;
disponen de una flota de coches mientras siguen afirmando que los coches no&lt;br /&gt;
son suyos, o aquellos que pasan por la situación normal de comprar un coche,&lt;br /&gt;
responsabilizarse de sus gastos, de sus reparaciones, de sus obligaciones&lt;br /&gt;
legales y, lógicamente, de dejarlo cuando se necesite sin juzgar quién te lo pide?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo muchas anécdotas relacionadas con el coche, pero contaré solo una por&lt;br /&gt;
su relación con lo que he comentado anteriormente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos remontamos al año 2000, en el que estuve en un centro de “adscritas”, junto&lt;br /&gt;
con tres agregadas más, para un experimento que consistía en mezclar la labor&lt;br /&gt;
de numerarias con agregadas, supongo que con el objeto de que las numerarias&lt;br /&gt;
jovencitas conocieran la vida de las agregadas por si les apetecía pasarse a ese&lt;br /&gt;
“bando”. Aunque, en el fondo, el experimento consistió en acercar a las&lt;br /&gt;
agregadas a la vida de las adscritas y colaborar en la labor de ese centro,&lt;br /&gt;
haciendo la vida más amable a las numerarias que lo tenían como encargo&lt;br /&gt;
principal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que me tocó irme de convivencia y tuve que dejar el coche y el móvil&lt;br /&gt;
por mandato expreso de la directora, ya que podían necesitarlo para llevar a las&lt;br /&gt;
encantadoras niñas a sus respectivas mini convivencias. Cuando volví de la&lt;br /&gt;
convi, lógicamente, pasé por el centro para recoger mis pertenencias e irme a mi&lt;br /&gt;
casa, ver a mis padres y trabajar al día siguiente. Tengo que aclarar, antes de&lt;br /&gt;
terminar la anécdota, que el centro del que hablo está en Badajoz; yo vivía en&lt;br /&gt;
Zafra, cerca de donde trabajaba, y mis padres vivían en Mérida… hagan sus&lt;br /&gt;
cálculos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues, como decía, cuando llegué a recoger el coche y el móvil, una numeraria&lt;br /&gt;
del centro me lo pidió para ir a un curso que tenía que hacer y, lógicamente, le&lt;br /&gt;
dije que no. La numeraria en cuestión se enfadó; supongo que se lo pediría a&lt;br /&gt;
otra víctima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegué a mi casa, comprobé que me faltaba un maletín con material&lt;br /&gt;
auxiliar, herramientas, etc. Lo comenté en el centro y me contestaron, con una&lt;br /&gt;
amplia sonrisa, que lo habían sacado para meter maletas y sacos de dormir y&lt;br /&gt;
que se lo dejaron en el pueblo. Y remataron diciendo: «¡Hay que ver estas&lt;br /&gt;
niñas!», seguido de una frase lapidaria sobre la generosidad y el&lt;br /&gt;
desprendimiento que yo debía tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Por qué duré 44 años en el Opus Dei ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este título es parte de una pregunta que muchas personas me han hecho y que a pesar de llevar 12 episodios de “Anatomía de una vocación”, me doy cuenta de que no he dicho nada de por qué duré tantos años, ya que me he centrado en explicar por qué me fui. Así que sin más preámbulos y después de reflexionar durante un tiempo, os diré cuáles fueron las tres razones que hicieron más larga mi permanencia en esta institución...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de ellas es la &#039;&#039;&#039;amistad&#039;&#039;&#039;, con la cual abro esta nueva serie. La segunda razón fue el &#039;&#039;&#039;ambiente&#039;&#039;&#039; donde se desarrollaban tanto mis relaciones sociales como mi trabajo y en tercer lugar el convencimiento de quería vivir un cristianismo a fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que al final de esta breve serie se entienda un poco mejor por qué duré tanto en el opus. Estoy casi segura de que coincidirá con muchos otros en la misma situación…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las amistades peligrosas===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas necesitamos la confidencia, esto es, compartir lo que sentimos, lo que pensamos, nuestras dudas, nuestros temores y sobre todos nuestros proyectos e ilusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el que más y el que menos ha buscado ocasiones para tener esos momentos de confidencia y amistad sincera con personas concretas, rompiendo los moldes y las reglas impuestas sobre la confidencia institucionalizada con el nombre de “charla fraterna” exigida en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esos momentos de paz y de autenticidad son los que se producen en las excursiones, tanto urbanas como en el campo, en la que te separabas con aquella persona que te entendía y se producía el clima perfecto para contar y escuchar las historias vividas en primera persona, sus historias y las tuyas, las historias que querías que otros comprendieran, tu verdadera historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las convivencias eran un momento importante para tener esos momentos de confidencia y estrechar lazos de amistad fuertes y profundos. No me refiero a las pandillitas que se formaban para hacer lo que no podíamos hacer con las “dires”, observándote ya que el encanto se rompía cuando se volvía a la &#039;&#039;casa de convivencias&#039;&#039; con el sentimiento de culpa intentando ser más opus que antes, viviendo una constante doble vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me refiero más bien a la conversación de tú a tú, ese momento mágico de los cuentos infantiles en el que se sale de un mundo rígido lleno de normas y criterios, monocolor, donde todo está previsto sin capacidad de decisión, a un mundo en el que puedes andar con zapatillas en la vida del otro y viceversa, en donde la otra persona no tiene un: &#039;&#039;pues tú lo que tienes que hacer es&#039;&#039;” o &#039;&#039;¿pues sabes lo que yo hago?&#039;&#039; o “&#039;&#039;pues una vez una directora/un sacerdote / nuestro padre… dijo/me dijo que…&#039;&#039;” Esos momentos en los que te sientes comprendido de verdad y empiezas a ver nuevos horizontes en tu vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que todos hemos tenido muchos de esos momentos a lo largo y ancho de nuestra pertenencia al Opus Dei, por eso voy a compartir algunos de esos momentos y al mismo tiempo agradecer a todas esas personas, que de una forma u otra hicieron que mi vida tuviera un significado especial y un camino más llevadero a pesar de lo incomprensible de muchas experiencias contradictorias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi primer recuerdo va para Cristina Abad, numeraria, que formó parte de la AOP &#039;&#039;[Apostolado de la Opinión Pública]&#039;&#039;, trabajó en Filasiete (una revista española especializada en crítica de cine y series de televisión) y autora del libro “La libertad de amar”. Coincidimos en una convivencia en “Los Álamos” en Julio de 2020 en la cual estuvo muy enferma -nunca entendí que tuviera que estar en aquella convivencia con lo enferma que estaba-. Hubo muchas idas y venidas al hospital durante aquellos 15 días y finalmente después de unas semanas supimos que todo aquello fue la consecuencia de un cáncer terminal. Falleció el 26 de septiembre de ese año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando nos vimos en aquella convivencia recordamos nuestro primer encuentro en 1994 en una de esas “promociones rurales” como las llamaban entonces, en un pueblecito de Badajoz. Cristina se quedó impactada de cómo resolví de forma tan natural una pelea que hubo entre dos equipos de futbol de chicos a los cuales les dije que se anulaba el partido si no se ponían de acuerdo. Me dijo que pensaba que me iban a pegar o insultar del enfado que tenían y se quedó admirada de que hubiese resuelto una situación sin tener que recurrir a la cadena de mandos (encargada-directora-sacerdote-delegación-vicario-…). A mí me enterneció que le admirara aquella situación, ya que me manifestó como para ella aquello era estar verdaderamente en medio del mundo. En los escasos encuentros que hemos tenido a lo largo de los años (26), conectábamos enseguida sin necesidad de preámbulos, ella me hablaba de sus proyectos y yo de los míos sin necesidad de justificar nada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas más experiencias como esa he tenido a lo largo de mi pertenencia al Opus Dei. Algunas se producían en las convivencias –que era donde únicamente coincidíamos personas diferentes- en las que empezábamos a hablar de nuestras familias, de las dificultades que teníamos para que nos entendieran, y después de cómo entenderlos mejor… De compartir problemas que se ocultaban en una tertulia por ser impropio de personas entregadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esas conversaciones salían temas sobre la responsabilidad de ayudar acompañando, también económicamente a nuestra familia. De comprender mejor las situaciones “irregulares” (llamadas así en ámbitos doctrinalmente ortodoxos o tradicionalistas) de parejas divorciadas, separadas, homosexualidad, tendencias políticas de izquierdas, no en general sino como situaciones que se daban con naturalidad en nuestras familias y que no teníamos que sentir ninguna vergüenza, sino una gran tolerancia y respeto, la misma que ellos nos demostraban a nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento que destaco son las conversaciones en coche o en viajes largos donde había que rezar rosario tras rosario para no “perder el tiempo”, hasta que nos dimos cuenta del tiempo que perdíamos por no conocer a la persona que estaba a nuestro lado. Y así muchas cambiamos los rosarios por conversaciones profundas, positivas y constructivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando acompañar a una enferma no era una “visita” que consistía generalmente en una hora santa o en un mini retiro en el que en muchas ocasiones se torturaba al enfermo a mantenerse despierto, para seguir rezando el rosario, las preces, el ángelus o una comunión espiritual en lugar de una ocasión para compartir y aminorar sus angustias y molestias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una charla fraterna no era una ocasión para recibir información o realizar un mero trámite de obligado cumplimiento sino una ocasión para que la personas pudiesen llorar libres y libremente decir lo que pensaban porque confiaban que no se le iba a traicionar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una persona te removía, no por su santidad fría e inalcanzable hecha a base de vivir a rajatabla todo el espíritu como en “los primero tiempos”, sino porque veías cariño y afectos sinceros, cuando cada uno hablaba de sus logros y de sus fracasos sin miedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todas aquellas conversaciones surgieron temas que me ayudaron en mi vida a apreciarla más, a querer más a las personas que tenía cerca y a no admirar a las personas de la Obra por el hecho de estar en un rango superior. A querer y tratar más a mi familia y no a juzgarla constantemente, a aprender más de mis amigos y compañeros que seguro que en muchas ocasiones me han dado más de lo que yo les aportaba. A tener cuidado con el dinero y a pensar en mi futuro, a apreciar a otros movimientos de la iglesia. Aprendí que la verdadera caridad humana no está solo en cumplir con unos compromisos sociales y tener pequeños detalles previsibles de servicio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando me empezaste a importar como persona y no como miembro de una institución, cuando me di cuenta de que los números y estadísticas no tenían nada que ver con los verdaderos problemas de las personas. Que había personas con las mismas inquietudes y que no eran libres para actuar como querían y yo sí. Cuando en definitiva me di cuenta de que lo más importante del Opus Dei eran las personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias Encarnita por ayudarme a encontrar piso, a Mari Frías por hacer felices a un grupo de estudiantes locas en aquel apeadero donde pasábamos horas… A Pepita por pedirme ayuda para acompañarte a hacer aquella entrega tan generosa a la Sociedad Sacerdotal de la SC y escucharme siempre con tanto cariño, a Carmen por confiarme aquel dolor que te producía enfrentarte a toda tu familia por las irregularidades en tu herencia. A aquel sacerdote que me aconsejó decir NO con más frecuencia porque el psiquiátrico de la Clínica de Navarra estaba lleno de personas que no habían sabido decir que no y a muchas otras personas que me confiaron muchos de sus sinceros sentimientos, al mismo tiempo que se acordaban de los míos y me dieron muy sabios consejos y que no digo sus nombres porque aún están campando por algún lugar del mundo haciendo mucho bien, seguro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No podemos negar lo que vivimos y de que nuestros mejores momentos se los ha llevado la felicidad de los demás y eso es bueno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Eso que hacíamos a escondidas no era realmente lo que se debería haber hecho abiertamente, con toda normalidad, con toda confianza? ¿Amistades peligrosas?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mas bien; ¡Benditas amistades! ¡GRACIAS!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Del trabajo no remunerado al remunerado===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando, un septiembre de 1989, Amparo, directora en ese momento de Besana, me citó en su despacho para decirme si me gustaría trabajar en dicha escuela, le pregunté primero cuánto cobraría. Después de explicarme el método de pago y las condiciones, le dije que no. Recuerdo vagamente la cantidad, pero creo que lo que me propuso fueron 80.000 pesetas (480 euros actuales), en régimen de becaria y, por supuesto, no oí nada sobre la Seguridad Social. Aunque hubiera sido el doble, mi respuesta habría sido la misma que di en aquel momento: «Lo siento, pero no cambio una interinidad como maestra por esto»...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi cabeza y por mi corazón pasaron muchos sentimientos y emociones en ese momento. Recordaba cómo, por una parte, aún latía en mi corazón la emoción de un puesto de trabajo en el que empezaría a ganar mi primer sueldo en condiciones; esto es, con un seguro médico y mi alta en la Seguridad Social para empezar a cotizar. Pensaba, además, en los compañeros y compañeras nuevos, en los alumnos y alumnas, y en poner en práctica aquello para lo que había estudiado durante varios años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, también pasaron por mi mente la desazón que me producía haber estado mendigando alguna actividad más seria en Besana que la de participar en las actividades extraescolares para tener contentas a las alumnas, con el objetivo de que pertenecieran a la labor de San Rafael.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces, a lo largo de mi vida, he dado gracias a Dios por aquella decisión! Aunque, por otra parte, eso hizo que continuara en la institución. Probablemente, de haber trabajado en la obra corporativa mencionada, me habría salido antes del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué había hecho entonces, desde que pité en 1981 hasta ese preciso momento de 1989 que he mencionado antes?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues empecé limpiando el portal del piso donde vivía con mi familia. Al poco tiempo trabajé en la administración de Eresma (un centro del Opus Dei en el que había numerarias muy ilustres, como Hortensia Núñez, Mercedes Eguíbar, la doctora Lledías… y alguna más), donde pasé momentos muy duros protagonizados por una tal Aguirre, numeraria y administradora, la cual me hizo dudar de la autenticidad de la vocación a la santidad, ya que nunca había visto a una persona tan amargada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo, como se ha comentado muchas veces en escritos y en podcasts, que los años ochenta en el Opus fueron realmente duros debido a la estricta vigilancia para que nadie se saliera del espíritu plasmado en cientos de reglas, normas, preceptos, directrices y ordenanzas, capitaneadas por Álvaro del Portillo y secundadas por el resto de la institución de forma jerárquica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto fui cuidadora de niños con un horario que me permitía asistir a mis clases de la Escuela de Magisterio. Trabajé también ayudando a una supernumeraria en las tareas del hogar y participé en la limpieza de una casa en la que se estaban haciendo reformas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante muchos fines de semana atendí la portería de Somosierra y, varios veranos, trabajé en la administración de algunas casas de retiro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, desde 1987 hasta el verano de 1989 formé parte de la administración de la Delegación Este de Madrid (dlmef), trabajo que dejé para hacer unas pruebas físicas de acceso a un curso de Educación Física —que realicé ese mismo verano—, el cual me dio la puntuación suficiente para ingresar en una lista de interinos del Cuerpo de Maestros del MEC (Ministerio de Educación y Ciencia de aquel entonces).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como os podréis imaginar, la carrera la hice como pude y, en lugar de tres años, me llevó cinco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora me pregunto: ¿En qué momento me santificaba trabajando? ¿Cómo santificaba mi trabajo? ¿Y a quiénes santifiqué con mi trabajo? Pienso que lo que hice hasta ese momento fue sobrevivir y no salir del entorno físico de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A lo largo de mi carrera laboral como maestra, no sé si los años siguientes me santifiqué, si santifiqué a los demás con mi trabajo o si santifiqué el trabajo que hacía. Lo que sí puedo afirmar es que aprendí cómo los compañeros que tuve se esforzaban por hacer bien y con honradez su trabajo, de una manera libre, sin tener que rendir cuentas a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que llegar puntual junto con otros que también llegaban a la hora, era una acción humana que facilitaba la convivencia y el buen desarrollo de una jornada escolar, y no una virtud heroica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que había muchos profesores que daban mucho más por sus alumnos sin proponérselo, viendo personas y no números. Profesores que discriminaban por su capacidad intelectual, su situación económica, social o política.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sobre todo, aprendí mucho de la convivencia diaria. Aprendí que había personas a las que no les caía bien; que no era la niña bonita que había venido a iluminar el lugar, cual ángel lleno de virtudes. Aprendí a tener amigos y amigas de verdad y a disfrutar de su compañía, aceptando que esas personas no serían del Opus Dei, pero eran grandes personas que estuvieron ahí en momentos muy duros y especiales para mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y qué decir de los alumnos, que nunca me llamaron doña Dori, pero siempre me respetaron como yo los respeté, dándome cariño y compañía en momentos de mucha soledad. Aprendí que la calidad de mi trabajo mejoraba en la medida en que atendía las dificultades de aprendizaje y sus necesidades individuales. Aprendí a madurar, en definitiva, no solo humana y profesionalmente, sino incluso en mi fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hago aquí un inciso, ya que me vienen a la memoria algunas ofertas que tuve para trabajar en obras corporativas en las que no hubiera tenido alumnos problemáticos o con escasos recursos intelectuales, afectivos o sociales. Pero siempre las rechacé, ya que opinaba —y sigo opinando— que se trata de una educación segregada y poco natural. Opino, además, que la educación mixta prepara mejor para el mundo real… Pero es una opinión, muy contrastada, eso sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque es cierto que pasé muchos momentos felices y auténticos, también hubo otros de tensión en los que, después de jornadas laborales exigentes y de las propias exigencias de mi profesión, tenía que atender actividades en diferentes centros y cumplir las normas, especialmente la asistencia a misa, ya que en algunos pueblos donde trabajé no había.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asistir —qué palabra tan acertada, por cierto— a los medios de formación me supuso, durante un tiempo, coger un autobús a las siete de la mañana de un sábado y volver por la tarde. ¡Qué ganas de volver a mi rutina, a mi trabajo, a mis amigos, a mis alumnos, a mi familia y a las actividades culturales y sociales donde convivía con gente de todo tipo! Ahí era donde encontraba la verdadera paz, y no al revés, como me hacían ver en la institución, donde se me decía que la paz la daban el cumplimiento de las normas y los medios de formación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad que haga otro inciso, pero acabo de recordar un hecho que guarda mucha relación con lo que estoy hablando. Se convocó a docentes de toda España a una reunión que tuvo lugar en Madrid sobre educación, coordinada por Benigno Blanco. En ella participaron docentes tanto de la enseñanza pública como de la privada. Eso sí, en su mayoría éramos gente del Opus y allegados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No recuerdo muy bien la fecha, pero sé que gobernaba el Partido Popular —alrededor del año 2000— y que, al finalizar aquella reunión, se anunció que por la tarde había una manifestación convocada por ese partido. Aquello, sinceramente, me dio muy mala espina y, cuando terminó la reunión, mi compañera de viaje —otra agregada— y yo nos fuimos a comer y emprendimos el regreso a Mérida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La principal consigna de aquella reunión fue transmitir que las personas de la Obra que trabajaban en centros públicos fueran asimilando poco a poco el sistema aplicado en los centros de educación diferenciada, es decir, los del Opus, y lo llevaran a sus respectivos centros. El desconcierto y la incredulidad de las numerarias, los numerarios, las agregadas y los agregados que trabajábamos en la enseñanza pública y mixta fueron monumentales, por lo que, a continuación, redactamos una carta de desacuerdo que firmamos todos. Nunca volvió a repetirse nada igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esto tengo que añadir la insistencia de las personas que trabajaban en obras corporativas y personales contándonos, año tras año, las excelencias de las mismas en las diferentes convivencias o cursos anuales, como si solo sucedieran cosas maravillosas en esos centros de la Obra. En muy pocas ocasiones interveníamos quienes trabajábamos en la enseñanza pública, donde también ocurrían cosas muy interesantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonadme esta pequeña —o gran— rabieta sobre «los colegios», pero todos conocemos cuál era su principal objetivo: reclutar gente, aunque en ellos trabajaran personas buenísimas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Son innumerables las anécdotas vividas a lo largo de mis 34 años de trabajo como docente en diez colegios públicos de diferentes pueblos y ciudades. Necesitaría muchas páginas para escribirlas. Anécdotas en las que se mezclaban lo humano y lo divino… Estoy segura de que Dios estuvo más tiempo allí, y yo con Él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre con el ánimo de ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Recuperando mi fe===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿De quién me fío ahora? ¿En qué se basaba mi fe?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me resulta muy difícil completar este tercer y último aspecto de la serie sobre por qué duré 44 años en el Opus, porque me voy a referir a la parte más íntima y valiosa de mi vida: los principios y fundamentos en los que se apoyaban mi lucha por hacer el bien, el sentido de mi entrega total y, en definitiva, el sentido de mi vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mis creencias han sufrido un proceso desde que empezaron a ser un aspecto fundamental en mi vida. Después se incrementaron con mi supuesta vocación en el Opus Dei; con el paso de los años sufrieron un estancamiento y, en los últimos años de mi pertenencia a la institución, entraron en declive. Ahora me encuentro recomponiendo las piezas, desechando aquello que a lo largo de los años ha demostrado ser un fraude y seleccionando todo aquello que tiene verdadero sentido…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los primeros pasos conscientes en la fe se produjeron en los segundos cinco años de mi vida, durante mi estancia como migrante en Canadá. Allí mis padres nos matricularon en un colegio católico inglés, aunque vivíamos en una zona francófona. Íbamos a misa los domingos y allí hice mi primera comunión y mi confirmación, bastante consciente de lo que hacía, ya que, además de la formación que recibía en el colegio —de la cual apenas conservo algunos recuerdos—, mis padres, especialmente mi padre, nos comentaban de vez en cuando pasajes del Evangelio. Por eso, Dios y Jesús eran personajes que formaban parte de nuestra familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando volvimos a España, ya con diez años, mi experiencia de fe sufrió una transformación, pues pasó a basarse fundamentalmente en la participación, mediante ritos, en determinados actos litúrgicos: misas, procesiones, normas eclesiásticas, penitencias que imité de mi abuela y de mi tía… Dentro de esta etapa de mi vida, que abarcó de los 10 a los 15 años, tuvo lugar el encuentro con un profesor que obsequiaba a los alumnos con mejores notas y buen comportamiento con una visita a un museo, precedida de la misa dominical, una vez al mes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una siguiente etapa, que abarca de los 15 a los 20 años, se caracteriza por la rebeldía y el compromiso. En ella se produjeron dos acontecimientos importantes en mi vida: por una parte, empecé a salir de manera formal con aquel profesor que algunos domingos nos llevaba a un museo y a misa; por otra, tuve mi primer encuentro con el Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella relación formal llevaba implícito tomarse en serio algunas prácticas, como ir a misa los domingos, vivir la Semana Santa y confesarnos los primeros viernes de mes. Fue precisamente uno de esos primeros viernes cuando coincidí con un sacerdote del Opus, quien me indicó que podía recibir una formación más intensa en un centro de dicha institución que estaba justo enfrente. Omito aquí todo el proceso hasta que fui a aquel centro, así como mis primeras impresiones, pues ya lo narré en un escrito anterior (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, me voy a centrar en cómo mi fe incorporó nuevas prácticas, ya que empecé a acudir con cierta regularidad a los «medios de formación». Estos consistían básicamente en un «círculo» y en una serie de normas de piedad, entre las que destacaban un rato de oración —con un tiempo estipulado— y el examen de conciencia, ambas diariamente, además de ir a misa cuando pudiera, algo que ya hacía antes de conocer el Opus. Así que, a partir de ese momento, mi fe pasó de ser algo que formaba parte de mi vida y a lo que acudía de forma natural a convertirse en algo que tenía que fortalecer, incrementar y nutrir permanentemente. Dios estaba muy pendiente de lo que hacía, por lo que mi exigencia constante era una forma de responder a tanta generosidad divina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta nueva forma de vivir mi fe, que compatibilicé con mi relación de noviazgo de los 16 a los 20 años, terminó llevándome a eliminar a aquella persona de mi vida, ya que ambas cosas, según la espiritualidad de la institución y la exigencia de complacer a Dios, no eran compatibles. Alguien pensó que podría tener vocación de supernumeraria, pero tanto el confesor como las personas con las que hablaba sabían muy bien de mi lucha por vivir la castidad, así que la propuesta para que me planteara la vocación al Opus Dei como agregada no tardó en llegar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquel planteamiento lo hablé con Dios, como hacía habitualmente en mi oración —sin tiempo estipulado—, y descubrí un mar sin orillas, pensando en la cantidad de gente a la que podía ayudar. Con todo aquello reuní el valor suficiente para decirle a aquel hombre que había una persona que ocupaba mi corazón: Jesús. Él me había elegido y yo me sentía agradecida y en la obligación de corresponder; no podía hacerle esperar. El resto de la historia ya la expliqué en otro de mis escritos (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 20 a los 40 años podríamos hablar de la época del incremento, en la que poco a poco iba incorporando cada vez más exigencias a mi incipiente vocación de entrega, que, lógicamente, tenía que ser cada vez más completa, más total, más sacrificada. Aquellos años 80 y 90 estaban marcados por el «más y mejor», así que todos los acontecimientos que tuvieron lugar durante esos 20 años estuvieron enmarcados en ese «más y mejor». Mi fe se alimentó de un espíritu guerrero, positivista y triunfalista, por lo menos durante los primeros diez años de dicho periodo. Era la hermana, la hija, la tía, la compañera, la colega, la amiga… que iba a llevar a todas las personas al cielo. Era la que mejor trabajaba en los diferentes colegios, la que tenía la doctrina más clara, ya que contaba con una formación teológica, filosófica y ascética que consideraba inigualable con respecto a la de otras instituciones de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero un fatídico día de julio de 1992 tuve un accidente de coche con un fatal desenlace que rasgó de arriba abajo mi fe triunfalista. Me vi vulnerable, capaz de cometer errores muy graves y de dañar a otras personas. Fui consciente en ese momento de que no tenía derecho a juzgar a nadie y mucho menos a creerme intachable… Me vi muy tachable. A partir de entonces fui más agradecida ante cualquier detalle que una persona tuviera conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo que destacar con especial cariño las muestras de apoyo de determinadas personas de la institución. Entre ellas, las de un sacerdote de Mérida, ya fallecido, D. Guillermo Soto, quien me escuchó atentamente y, además de darme sabios consejos, se prestó a comunicarse con la familia del fallecido. También las de la directora del centro donde estaba en aquel momento, que no dejó de atender mis necesidades. Sin embargo, aquello se mantuvo en silencio para siempre. No sé por qué, ya que a mí me daba paz hablar de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En septiembre de aquel año se me asignó el cargo de celadora, nombramiento que entendí como un voto de confianza, dada mi condición de persona endeudada con la humanidad. Sin embargo, aquello acentuó aún más mi dependencia de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese giro de mi fe se reflejó especialmente en mi actitud en el trabajo y con respecto a mi familia. Con todos intenté ser más comprensiva, agradecida y admirativa. Vi mi labor más como un servicio, reconocí que recibía más de lo que daba y mi fe empezó a tener un sentido más profundo, menos dogmático.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 40 años hasta mi salida viví una etapa bastante convulsa, marcada por enfermedades, incomprensiones, tensión, decepciones…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa etapa de los cuarenta años empezaron a aparecer pretendientes: compañeros de trabajo, amigos de amigas mías… Personas a las que esquivaba, rechazaba, con las que me mostraba antipática o poco atrayente… En definitiva, ejercitaba toda una táctica de defensa y alejamiento. Pero ¿qué pasaba en mi corazón? Claro que estaba Jesús, pero también es cierto que, a partir de esa edad, resultar atractiva para un hombre es muy importante… No somos ángeles. Perdonad que no me extienda más en este punto, ya que daría para un capítulo entero. Solo puedo decir que fue muy duro y que no basta con un programa de penitencia, oración y gracia sacramental, estudio, deporte, fraternidad y apostolado. Concluyo este párrafo con una frase que leí hace poco: «¿Para qué necesita Jesús tantas esposas?». Me hizo mucha gracia y también me hizo pensar mucho. Espero no ofender a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cumplimiento de las normas se me hacía cada vez más tedioso por incomprensible. Llegó un momento en el que me alegraba cuando, por razones familiares, laborales o de enfermedad, no podía acudir a algún medio de formación. Claro que quería hablar con Dios y hacer una oración sincera, comparar mi vida con la de Jesús y luchar por ser mejor. En mi oración veía tantas cosas que mejorar y hacer que comenzase el día con mucha ilusión y fuerza. Pero, a medida que avanzaba el día, la ilusión se iba ahogando para dar paso al cumplimiento de lo establecido: las normas, atender la actividad, una reunión apostólica para hacer listas y listas de gente para la próxima actividad… ¿Y todo eso era lo que garantizaba la santidad? Pues yo no quería ser santa, porque en el empeño dejaba pasar muchas oportunidades de hacer el bien a mi alrededor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empezaron a cobrar más sentido para mí los actos humanos desinteresados para ayudar a otras personas que los actos piadosos: aquel bombero que perdió la vida por rescatar a su compañero, quien lucha por los derechos humanos de otros, contra la corrupción o el abuso de poder… y miles de casos más. En mi familia también había personas que necesitaban mi ayuda. Por eso, esa pretendida «gran labor» o «gran catequesis» de la que se jactaba la institución perdió para mí todo sentido, ya que se reducía a atender un club infantil o juvenil, dar clases en colegios de élite, atender grupos de supernumerarias o cooperadoras, dar charlas y círculos, estar en los centros… Aislarse del mundo, en definitiva, permanecer en una burbuja de confort ideológico… ¡Qué contradicción!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escasez de vocaciones jóvenes en los centros y delegaciones produjo cambios considerables, como la atención prioritaria a las personas mayores de la institución. La falta de previsión y de desarrollo de aficiones, debido a la dedicación exclusiva a «las labores» de la institución, hizo que muchas personas, al jubilarse, no supieran qué hacer con su tiempo. El deterioro mental y psicológico empezó a darse con bastante frecuencia y, en algunos casos, terminó en una muerte lenta y solitaria. Todo esto, claro está, acompañado de un ir y venir de trámites y gestiones para que los testamentos, herencias y bienes materiales estuviesen legalmente custodiados por la Obra. Esto supuso una gran prueba de fuego para mi fe en Dios, porque en el Opus Dei ya la había perdido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lo referente a los «medios de formación», a pesar de las sugerencias de actualización, siguieron manteniendo la misma estructura y las mismas anécdotas, y la gente no acudía a ellos de forma habitual. En cuanto a los sacerdotes que atendían los centros, era patente la monotonía. Confesaban repitiendo la misma penitencia para todas las del centro y, en muchas ocasiones, había que recordarles quién eras para que no te confundiesen con otra persona. Incluso, a veces, oía cómo pasaban páginas durante la confesión, lo que me hacía pensar que estaban leyendo algo mientras tanto o anotando algo en alguna libreta. Todo ello, en definitiva, me generaba mucha desconfianza. Preferí espaciar más mis confesiones o cambiar de sacerdote; de esa forma conservé la fe en esa práctica penitencial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardaron en llegar las migrañas y los problemas gástricos durante las convivencias, especialmente en aquellas en las que participaba alguien de la delegación o de la asesoría, porque estaba saturada de tanta exigencia, doctrina, charlas y reuniones. En ellas aprovechaba para dar mi opinión sobre cómo podían arreglarse las cosas o sobre aquello que no funcionaba, y eso me suponía un gran desgaste de energía. Todo para nada, porque al final nunca cambiaba nada en lo fundamental.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que mi fe buscó otro norte: no la iglesia particular que para mí representaba el Opus con sus particularidades, sino la Iglesia y, en especial, la Iglesia de Francisco… Hubo un rayo de esperanza y el impulso suficiente para dejar el Opus. Pero Francisco falleció y, desde entonces, la Iglesia tampoco es para mí un lugar o un concepto seguro… Cada día compruebo cómo sus dogmas, la infalibilidad y determinadas creencias llenas de contradicciones son cada vez más cuestionados e investigados, y cómo salen a la luz descubrimientos que ponen en tela de juicio afirmaciones no solo de la fe católica, sino incluso del cristianismo en general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quiero ir cerrando ya este texto porque lo expuesto en el párrafo anterior daría para muchos folios y suscitaría muchas opiniones diferentes, y ya me estoy alargando demasiado. La razón de este escrito era plasmar cómo ha evolucionado mi fe. Ahora se centra básicamente en leer y profundizar en todo lo que se está investigando acerca de las religiones y, en particular, de la cristiana. Sigo teniendo a Jesús como referente y, de momento, voy a misa los domingos. Todo el material directa o indirectamente relacionado con la institución ha ido a la basura. Ya no tengo migrañas y, a pesar de todo, sigo creyendo, pero en menos cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante mí se abre un nuevo camino o, mejor dicho, muchos senderos por descubrir y recorrer, para lo cual cuento con personas que me darán posada y cobijo —amistad sincera— y con las que compartiré todo lo que soy y tengo. Cierro con esto Anatomía de una vocación, que bien puede representar la historia de mi fe y de cómo el Opus pudo acabar con ella. Como siempre, agradezco vuestra comprensión y apoyo y, desde luego, me alegraría haber contribuido a dar un poco de paz y confianza a alguien por ahí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29985 Original]&lt;br /&gt;
[[Category:Agregad@s]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7727</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
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		<updated>2026-08-24T08:23:39Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* Por qué duré 44 años en el Opus Dei */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Un paso adelante==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia &#039;&#039;&#039;[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 &#039;&#039;&#039;del fallecimiento de Guillermina&#039;&#039;&#039;]&#039;&#039;&#039;. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &amp;lt;/p&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “Motu Proprio”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: “el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «La dele te invita a comer».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré. Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comentaba en la primera parte de este testimonio, yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; (sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría. (Con los cambios de&lt;br /&gt;
personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España).&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos motu proprio de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con Ágora, coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En Ágora&lt;br /&gt;
Cuántica, con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en Auténticas vidas: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie El minuto heroico tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
• Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad),&lt;br /&gt;
-no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
• ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los&lt;br /&gt;
diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las&lt;br /&gt;
personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
• Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el&lt;br /&gt;
Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
• La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
• Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
• Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo&lt;br /&gt;
que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
• Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
• Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
• Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas …&lt;br /&gt;
-Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por&lt;br /&gt;
alguna razón-.&lt;br /&gt;
• Lo importante es la vocación, no de qué pites.&lt;br /&gt;
–Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
• La historia necesita perspectiva….&lt;br /&gt;
– Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto&lt;br /&gt;
los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
• Tener en cuenta el sentido sobrenatural…&lt;br /&gt;
- Y el humano también-.&lt;br /&gt;
• Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales&lt;br /&gt;
marcamos distancias…&lt;br /&gt;
- Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
• Incidir en que somos laicos…&lt;br /&gt;
- No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
• El apostolado se hace por contagio…&lt;br /&gt;
- Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia,&lt;br /&gt;
inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
• La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día…&lt;br /&gt;
- Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
• Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión,&lt;br /&gt;
pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la&lt;br /&gt;
Obra se podía perder.&lt;br /&gt;
– ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no&lt;br /&gt;
consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
• Nuevo Papa, nuevas ilusiones…Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece&lt;br /&gt;
el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior.&lt;br /&gt;
– Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
• El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes…&lt;br /&gt;
- Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo&lt;br /&gt;
que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
• El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por&lt;br /&gt;
ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba&lt;br /&gt;
de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de&lt;br /&gt;
la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a&lt;br /&gt;
la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
• Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su&lt;br /&gt;
voluntad, pues que se vayan.&lt;br /&gt;
– Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un&lt;br /&gt;
tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-.&lt;br /&gt;
–Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar&lt;br /&gt;
algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
• Una persona se puede ir si se “va de la olla”&lt;br /&gt;
- También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-.&lt;br /&gt;
– Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que&lt;br /&gt;
permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les&lt;br /&gt;
mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta&lt;br /&gt;
corriente más.&lt;br /&gt;
• Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o&lt;br /&gt;
cooperador.&lt;br /&gt;
– Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
• Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la&lt;br /&gt;
Iglesia.&lt;br /&gt;
– Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a&lt;br /&gt;
nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando&lt;br /&gt;
tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
• Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté&lt;br /&gt;
impregnado en el ambiente.&lt;br /&gt;
– Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
• Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen&lt;br /&gt;
ambiente.&lt;br /&gt;
• Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir&lt;br /&gt;
solos, daba pena. Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían&lt;br /&gt;
darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos.&lt;br /&gt;
-Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación&lt;br /&gt;
económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían&lt;br /&gt;
darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “Normas y costumbres”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «Ninguna religión está por encima de la humanidad». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 20 años y quería mejorar este mundo, aprender a amar haciendo el bien a todas las personas a mi alrededor. Cuando conocí el Opus Dei a través de personas que se hicieron amigas mías —tres en concreto—, me pareció que era algo que se adecuaba muy bien a esa idea de santidad en medio del mundo, dando un sentido y una misión a mi vida...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de estas amigas me escribía cartas, otra me invitaba todas las semanas a ir el sábado a la meditación, a confesarme y, por supuesto, a participar en la tertulia, y con una tercera tuve un par de encuentros. También, de vez en cuando, me recordaban que podía ir a una convivencia, a un curso de retiro o hacer una visita de pobres. En los tres años que estuve yendo por aquel centro solo participé en la meditación y, en ocasiones, me confesaba, pero desde luego no fui a ninguna convivencia ni curso de retiro: no podía costeármelo. Sí me atraía, sin embargo, eso de la visita a los pobres, porque todavía no se había presentado ese gran momento de ayudar a alguien. Tuvieron que pasar unos cuantos meses y algunos acontecimientos para que aquella visita se llevara a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía amigas, entre las cuales estaba mi propia hermana, una criatura de 14 años que estaba entusiasmada con todo lo que le contaba acerca de las catequesis que daba, lo encantadoras y amables que eran aquellas chicas del Centro. Ambas compartíamos sueños e ilusiones, tareas y secretos… (pero eso es otro cantar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardamos mi hermana y yo en pedir la admisión: mi hermana primero y luego yo, curiosamente; eso sí, no sin antes hacer la visita de pobres prometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La visita de pobres&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegamos al lugar, por supuesto nada que ver con lo que me había imaginado: era una residencia de ancianos. Me quedé bastante paradita, pues no sabía qué podía hacer en realidad, así que intervino mi amiga “machaca”, que me dijo que hablara con algunas de las señoras que estaban allí y les mostrara una estampa del entonces beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Me acerqué a la única señora que estaba pendiente, la cual me dijo que le fuera muy fiel al cura de la foto. Desde entonces, esa fue la leyenda que me asignaron y que “mi amiga” se encargó de propagar: que mi vocación se debía a aquella visita de pobres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vosotros os creéis que la historia fue así? ¿Y mi hermana? ¿Qué pasó con ella? Efectivamente, no fue así, y lo de mi hermana lo contaré en un segundo relato, si ella lo considera oportuno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un pequeño detalle del que no se habla en la historia que construyeron sobre mi vocación, y es que olvidaron que yo tenía novio, y fue precisamente él quien hizo que conociera el Opus Dei. Habría mucho que contar aquí, pero vamos a centrarnos, para no alargarnos demasiado, en el momento en que tomo contacto con la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La verdadera historia&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ambos decidimos —mi novio y yo—, por circunstancias que no alteran este relato, confesarnos los primeros viernes de mes, según una costumbre relacionada con el Sagrado Corazón de Jesús. Una de las pocas iglesias a las que acudimos para esta práctica fue la basílica de San Miguel (no sabía que estaba encomendada a la Prelatura). A mí me atendió un sacerdote y a mi novio, otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación con el sacerdote fue amena y la verdad es que me sentí escuchada. Me aconsejó que, en lugar de confesarme una vez al mes, lo hiciera cada semana y que podría ir a un centro que estaba enfrente, que probablemente me gustaría, ya que le di muestras de mis sanas inquietudes. Así que, después de comentárselo a mi novio, me presenté en el centro esa misma tarde. Llamé a la puerta con muchísima expectación y la persona que abrió me recibió con una gran sonrisa; me preguntó mi nombre y quién me habló de ese centro, a lo que contesté con mucha confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un club juvenil; por lo tanto, había mucha gente joven que desaparecía a los pocos segundos dentro de alguna de las múltiples salitas que había allí. De repente se hizo un silencio que facilitó que pudiéramos hablar durante un rato. Al finalizar y despedirse, aquella chica me insistió en que ella era mi amiga —cosa que me llamó la atención—. Añadió, además, que probablemente tendría que ir a otro centro, pues ese me venía un poco lejos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De aquel centro pasé a otro que me venía mejor, donde me asignaron una nueva amiga que no dejó de invitarme puntualmente cada semana a las actividades organizadas para gente joven los sábados. Yo iba un sábado sí y otro no, y hay que reconocer que en aquellas casas se estaba muy bien: en invierno se estaba calentita, gozando de una calefacción que en mi casa no tenía. Había un ambiente agradable, de gente a la que le parecía maravilloso todo lo que les decía; me sentía escuchada, comprendida y empecé a pensar que era especial. Aquellas reuniones consistían en una meditación, seguida de una bendición y luego una tertulia, durante la cual la gente iba pasando a confesarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca me quedé a la tertulia, ya que aprovechaba a veces para confesarme y enseguida me iba, porque mi novio me esperaba para compartir la tarde juntos, que muchas veces consistía en tomarnos una cerveza en un pub mientras compartíamos caricias y vivencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como decía antes, aquel novio tuvo mucho que ver en la historia real.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía claro que quisiera casarme, pero ya “mi amiga” me había planificado el futuro: pensaba que yo tenía vocación al Opus Dei como supernumeraria, ya que tenía novio. De nuevo, esta encantadora mujer que, a pesar de los esfuerzos por tenerme al día de las actividades y, aparentemente, preocuparse de mi vida, en el fondo no me conocía de verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi parte, tenía grandes deseos de hacer algo por la humanidad, hacer el bien; mi trato con Jesús aumentaba día a día y, desde luego, no estaba en mi mente la idea del matrimonio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi hermana “pitó” antes que yo. Esto en un principio se explicó como un hecho totalmente providencial, pero haciendo un análisis más profundo puede que lo providencial sea la reflexión que se puede hacer ahora de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fueron dando una serie de circunstancias y factores que desembocaron en que mi hermana pidiera la admisión como agregada del Opus Dei. El primero de estos factores se debió al entusiasmo inocente y generoso de formar parte de algo que le llevaría a hacer el bien a su alrededor con gente igualmente entusiasta, divertida, buena y joven...  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda circunstancia se debió a que yo al final no podía ir a la famosa convivencia de Semana Santa en Torreciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera circunstancia fue que me encontré dinero tirado cerca de un charco –un billete de 1000 pesetas- y en ese momento pensé que donde mejor podía emplearlo sería para facilitar que mi hermana fuese a dicha convivencia -el resto lo pusieron algunas personas del centro-, ya que tenía una ilusión muy grande por ir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuarta circunstancia fue que mis padres le dieron permiso ya que mis amigas fueron a hablar con ellos -con mi apoyo- afirmando que también iban muchas chicas jóvenes prometiendo por tanto que cuidarían de ella y que no tendrían que preocuparse por el dinero – cosa que tranquilizó a mis padres-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí todo más o menos normal, ¿verdad? ¿Qué joven no va a excursiones, viajes y demás actividades? Pero se da la especial circunstancia de que mi hermana en ese momento tenía 14 años y medio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando mi hermana (a quien llamaremos H) volvió de Torreciudad, con la misma ilusión con la que se fue, pensé que algo en ella había cambiado y, la verdad, tanto entusiasmo me molestó. Le habían aconsejado que, como yo aún no era de la Obra, no dijera nada. Imaginaos la angustia vital de la pobre, teniendo que lidiar con una serie de “normas” que ya tenía que practicar, estando en una casa en la que lo relacionado con la fe y la religión se cuestionaba constantemente y que encima no podía desahogarse con su hermana con la siempre compartía todo. Perdóname H.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardé mucho en comunicarle que me estaba planteando pedir la admisión en la Obra como agregada. A partir de aquel momento cambiaron algunas cosas porque, aunque en nuestra familia seguíamos teniendo dificultades para explicar nuestras actividades y compromisos, ya podíamos compartir muchas cosas entre nosotras y apoyarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aparecíamos las dos juntas por el centro era como una fiesta, todo eran sonrisas y risas, miradas ilusionadas. Todo lo contrario a lo que vivíamos en mi casa. Al poco tiempo (año y medio) me enviaron a otro centro y nos separaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
H estuvo muy poquito tiempo en la Obra y cuando se fue lo pasé francamente mal. Por una parte, mi familia empezó a reprocharme un montón de cosas y por otra en el “opus” algunas personas me decían que hablara con mi hermana y otras que no lo hiciera. Por mi parte nunca la reproché nada y siempre mantuve con ella una amistad que ha ido creciendo con los años. Ahora, lógicamente pienso que H fue muy inteligente y admiro el coraje que demostró en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí lo que cuento de mi hermana porque es ella quien mejor puede contar su propia historia cuando sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, necesitaba resaltar su figura y protagonismo dentro de mi propia historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de aquel momento corrían dos historias sobre cómo conocí la Obra y cuál fue la razón por la que pedí la admisión, una de dichas historias ya la comenté anteriormente – lo de la visita de pobres- y la segunda historia fue que yo había pitado porque mi hermana lo había hecho antes, así conseguían que tanto mi hermana como yo nos sintiéramos especiales…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que me hizo mucha ilusión compartir con mi hermana una doble hermandad y sobre todo valoro positivamente lo que eso nos unió, pero las razones de “entregarme” fueron otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación de una persona debe ser personal y después de un tiempo discernimiento por lo que todos esos aspectos externos como el entusiasmo desmedido de la gente a tu alrededor o la referencia constante a que todo lo que te ha pasado en la vida te conduce hasta ese momento en el que conoces el opus o que te recuerden constantemente que cuando Dios se fija en alguien ya no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa disponibilidad total hacia lo que Dios podía querer de mí y de acompañar a Jesús en su “campaña” de verdadera caridad y amistad, concretado en el servicio a los que están a mi lado en cada momento que viese aquella relación con M como un obstáculo. Probablemente no me habría casado con él o hubiera tenido otras relaciones de no haber estado en la institución, quién sabe, no me lamento de ello, ni nadie me hará sentir ni fracasada, ni mutilada, ni infecunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, a aquella persona, esté donde esté, le agradeceré siempre el cariño y el respeto con que me trató, así como el hecho de facilitarme recuperar el camino de nuevo después de unos años de vacío espiritual, ya que en mi infancia nuestros padres nos habían preocupado de nuestra fe además de otras cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, M era el novio que me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
M era mi profe de ciencias naturales y mates en 6º, 7º y 8º de EGB en un colegio público de Madrid. Era muy querido por el alumnado por su forma original y divertida de dirigirse a los alumnos. Tenía la costumbre de que un domingo al mes quedaba con un grupo de alumnos de 8º –con mejores notas y comportamiento- (entre los cuales me encontraba) para ir a misa y después a un museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo visto él se había fijado en mí, pero esperó a que yo manifestase algo de interés hacia su persona para comunicarme lo que pensaba e iniciar una relación. Ese momento llegó, pero con muchos reparos ya que me llevaba 14 años y yo tenía 14. No empezamos a salir hasta que no habló con mis padres y yo había cumplido ya los 15. El destino hizo que estuviésemos separados durante un año después de aquello y a la vuelta fue cuando sucede lo que cuento cuando nos confesamos en la basílica de San Miguel y visito por primera vez un centro del Opus Dei, yo ya con 16 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el año que M y yo estuvimos cada uno en una punta de España, yo estaba interna en una universidad laboral en Almería e iba a misa todos los domingos, sin que nadie tuviera que decirme nada. Cada día crecía el interés por lo referente a la fe y a la religión y sobre todo por hacer algo útil en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que la formalización de las relaciones fue paralela a mi formación como “chica de San Rafael” lo que duró 4 años, y a lo largo de ese tiempo hubo algunos intentos de dejar aquella relación –no por el Opus Dei-, porque no veía claro mi futuro con aquel buen hombre. Eso sí, era de los que pensaba que la mujer debía ir casta al matrimonio, con lo cual se salvaron muchas situaciones comprometidas que luego le tendría que contar al cura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando al final pensé que tenía claro cuál era mi destino-en principio –y le comuniqué mi decisión de dejarlo-, lógicamente reaccionó bastante mal. Le di todo tipo de explicaciones acerca de que Jesús me había elegido y de él (Jesús) era de quien me había enamorado, pero no se lo creyó. Hasta ese momento él respetaba mucho a la institución y partir de ese día empezó a desconfiar y a insultar a las agregadas y numerarias del centro tachándolas de solteronas. Durante unos meses M estuvo en contacto con algunos sacerdotes de la basílica de San Miguel para pedir explicaciones… Le dijeron que había un periodo de seis meses de “reflexión” para que una vocación reciente conozca un poco más a qué se comprometía, por lo que volvió a hablar conmigo al cabo de dicho periodo, pero se quedó hablando con mi hermana, porque yo no lo recibí (se me había insistido tanto lo de “poner la mano en el arado y no mirar atrás”) y nunca más he sabido de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que haya expresado bien lo que pretendía, esto es, la idea de que todas las piezas que componen mi vida no se han unido para formar parte del Opus Dei, sino que de todas las piezas de mi vida, una de ellas fue haber conocido la Obra. Los diferentes relatos que me fueron asignando sobre mi vinculación a la Obra obedecían a una táctica habitual de hacer que la persona se sintiese importante, especial, elegida y superior a los que no habían tenido la suerte de pertenecer al “Opus”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Dios quiere de mí otra cosa, que es lo que me va revelando cada día, a través de lecturas, de personas, de situaciones, de reflexiones. También que no deje de mirar atrás para poner cada pieza en su sitio y, sobre todo, para escribir y compartir lo que a otros le pueda ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Entre medias, velos y faldas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que ya os he compartido mi proceso de salida y el de entrada al opus, pensaba que podía amenizar un poco con una serie de sucesos relacionados con diferentes temas que tengo archivados y que quieren salir a la luz por alguna razón. Perdonad el tono desdramatizado e incluso cómico en algunos momentos. Me ayuda mucho ver así dichos sucesos y seguro que comprenderéis por qué.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este primer episodio de esta serie relato algunas de las anécdotas más significativas relacionadas con la indumentaria y los complementos de las agregadas y numerarias...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un 22 de junio de 1981 fui a escribir la carta al Padre, entonces monseñor Álvaro del Portillo, para pedir la admisión en la institución. Me tomé muy en serio que en el Opus no se llevaban pantalones, así que aparecí con mi faldita y ya no volví a usarlos hasta 1988, fecha en la que hice un curso de educación física, gracias al cual empecé a formar parte del cuerpo de profesores como interina al año siguiente. A partir de entonces empecé a usar chándal y otras prendas cómodas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo era normal mientras trabajé en tierras manchegas, pero cuando llegué a tierras extremeñas, en los años noventa, una de mis queridas hermanas agregadas me dijo que no le gustaba que llevara pantalones y que le quitaba la devoción cuando estaba en misa. Mi respeto por esa persona me hizo no decirle lo que pensaba y me limité a pedirle que me respetara y respetara lo que no era “de espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, no hace mucho tiempo —dos años, quizás—, una supernumeraria me comentó que le encantaba mi estilo “hippie” y personal, y que por favor no cambiase nunca. Últimamente se agradecía un poco de originalidad y personalidad en la forma de vestir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro suceso relacionado con las faldas era el que se producía cada vez que en las convivencias teníamos que ir de excursión. Estoy hablando de los años 80. ¿Os imagináis a un grupo de mujeres triscando por los montes, sujetándose la falda por delante y por detrás cada vez que el viento soplaba fuerte o había que sentarse en algún sitio incómodo? Ni que decir tiene lo violento que resultaba saltar o levantarse después de una caída aparatosa… Menudo espectáculo. ¡Por favor! Coco Chanel ya había inventado el pantalón a principios del siglo XX, y creo que era una mujer muy elegante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a los veintitantos años que teníamos todas, no parábamos de reír. La verdad es que las escenas anteriores se parecían mucho a las de una serie de monjas en el patio de su convento, sujetándose los hábitos para poder hacer deporte…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé cómo fue, pero llegó el buen día en que dejó de ser obligatorio llevar falda, o, si se prefiere, el día en que dejó de estar prohibido llevar pantalones. La verdad es que me pregunté en aquel momento cuál fue la razón, y recuerdo que me explicaron que se llamaba más la atención, y lo nuestro era no llamar la atención… Bueno, yo ya llevaba una vida normal: era profesora de educación física. Eso sí, al principio me llevaba mi ropa para cambiarme…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos relacionados con las medias no pueden ser menos cómicos. El uso de medias, según uno o varios criterios de la institución, se debía a que era una forma de mostrar respeto a Jesús sacramentado y al sacerdote. Cuando íbamos a las convivencias, si se te había olvidado meter en la maleta un par de medias (pantys), no tenías más remedio que hacer la acostumbrada visita a la lencería del pueblo, donde ya nos conocían como las residentes de la “casa del Opus”, y, lógicamente, todo el pueblo sabía que las del Opus tenían que usar medias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobre de ti si se te olvidaba bajar a la meditación, a misa o a la clase con el sacerdote sin medias y zapato cerrado… Así que, hasta la hora de deporte —alrededor de las doce—, y en pleno verano, permanecíamos embutidas. Si ese día era sábado y había bendición, había que repetir de nuevo todo el protocolo de media + zapato + falda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el anterior suceso resultaba descontextualizado con respecto a las alturas del siglo en el que vivíamos, ¿cómo calificamos la siguiente anécdota relacionada con las medias…?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estando en una convivencia, se anunció que íbamos a ir nada más y nada menos que a Diego de León a visitar la tumba de los “abuelos”… Aquello ya era ocasión de fomentar una algarabía, más por la oportunidad de salir fuera del encierro que por el cariño que podíamos tener a los abuelos, cuya historia está tan tergiversada y manipulada por tantos y tantas escritores oficiales del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos colocamos nuestras mejores galas y allí que llegamos al misterioso Diego de León. De repente me doy cuenta de que se me había olvidado ponerme las medias… ¡¡HORROR!! Lo comenté inocentemente y la directora me indicó que así no podía bajar a la cripta de los abuelos, y me quedé sola arriba, en el vestíbulo, mientras las demás bajaron a rezar o qué sé yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé en qué momento se decidió que el respeto al Señor no tenía que ver con llevar medias y que a los sacerdotes no les pasaba nada por ver los pies descalzos de las agregadas, numerarias y supernumerarias en las convivencias. No hubo ninguna explicación al respecto. No la pedí, pero respiré profundamente y me pareció lo más natural y coherente del mundo, según lo que se predicaba de lo que debería ser un laico o laica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo del tema de los velos no se queda atrás, aunque, menos mal, eso duró menos tiempo; creo que lo estuve usando unos tres o cuatro años. Ponerse los velos para entrar en el oratorio a hacer la oración, una meditación o asistir a misa era todo un dilema. Casi nadie tenía arte para ponérselos bien. Para quienes no lo habéis conocido, era todo un espectáculo ajustarse aquellos tules tiesos en la cabeza, que saltaban como si estuviesen vivos si no los sujetabas bien. Yo nunca llevé uno de esos velos: descubrí que mi madre tenía una mantilla negra muy bonita y la sustraje de su armario de forma clandestina. Cuando terminó aquella pesadilla, devolví la mantilla al cajón de mi madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para rematar con el vestuario, llega el turno del bañador con faldita, de estilo vintage, que no se lo habría puesto mi abuela y mucho menos mi madre. La mejor expresión de cómo era esa prenda me la dio mi hermano pequeño cuando me vio una vez, en verano, al coincidir con él: «¿Qué es eso que llevas puesto? ¿Una faja?». Se comprende entonces que las agregadas que solíamos coincidir con nuestras familias o amigas en alguna piscina o playa evitáramos por todos los medios quedar o, simplemente, tener que dar una explicación de tipo místico que no convencía a nadie y que solo se aceptaba por el cariño que nos podían tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta última anécdota con respecto al bañador sucedió en torno al año 1988, mientras realizaba el curso de educación física que he mencionado anteriormente. Supuso, además, el fin del uso de esta prenda para mí, ya que se siguió llevando durante un tiempo, más en unas provincias que en otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el citado curso llegó el momento de la natación y, en ese momento, me pregunté: «Yo con este bañador no me voy a presentar», ya que pensé que iba a llamar mucho más la atención que si iba con un bañador normal. Así que, con la buena intención de hacer las cosas bien, fui al centro y hablé de mi situación. Como no hubo respuesta, me fui a El Corte Inglés y me compré un bañador normal, con el que pude recibir mis clases de natación como el resto de mis compañeros, sin llamar la atención y con total normalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que el bañador siempre me ha resultado más cómodo y práctico que el bikini, ya que me facilita nadar con más libertad, además de evitar situaciones incómodas, como me sucedió en una ocasión en la que tuve que rescatar la parte superior del bikini entre las olas…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, viendo la variedad de prendas de baño que en los últimos años llevaban mis ex hermanas agregadas en las convivencias, creo que, en mi caso, no necesité el bañador casto para vivir mejor el pudor y la modestia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Agregadas y pobreza==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el mundo de la agregada del Opus Dei es un mundo desconocido.&lt;br /&gt;
Siempre que se ha preguntado qué es una agregada/o, se han dado respuestas&lt;br /&gt;
que van desde lo más variopinto hasta las pocas definiciones que encontramos&lt;br /&gt;
en las instrucciones y documentos oficiales del Opus Dei. Tampoco yo voy a dar&lt;br /&gt;
una definición, porque, sinceramente, no sabría hacerlo; solo intentaré mostrar&lt;br /&gt;
cómo viví mi supuesta vocación a través de los múltiples aspectos que se&lt;br /&gt;
suponen esenciales para vivir una vocación cristiana comprometida en medio del&lt;br /&gt;
mundo, y que cada uno saque sus propias conclusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para esta aventura en la que me he embarcado, y en la que me avalan 44 años&lt;br /&gt;
(desde junio de 1981 a junio de 2025) de experiencia en el Opus Dei, voy a ir&lt;br /&gt;
desarrollando cómo viví lo que se debería haber vivido según la praxis de la&lt;br /&gt;
Prelatura en diferentes materias. Para ello, voy a seguir la tónica empleada en&lt;br /&gt;
mi anterior escrito: contar sucesos, desdramatizándolos en la medida de lo&lt;br /&gt;
posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empiezo esta nueva serie de escritos con un aspecto clave: la pobreza, pues ha&lt;br /&gt;
sido muy relevante a la hora de ir desdibujando la inocente idea que tenía sobre&lt;br /&gt;
la santidad en medio del mundo según el “espíritu del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Cómo resolví mi inseguridad económica y laboral===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada más escribir la carta de admisión a la pre-prelatura (pité en 1981), me&lt;br /&gt;
recordaron que, lógicamente, un discípulo de Cristo que quiera imitar a su&lt;br /&gt;
Maestro tiene que ser pobre, y a continuación me explicaron cómo tenía que ser&lt;br /&gt;
pobre una persona en la institución; en concreto, que no podía ser deficitaria, ni&lt;br /&gt;
cargar a la Obra, y que había que colaborar con sus apostolados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me afectó mucho aquello ni lo vi raro, ya que yo ya vivía la&lt;br /&gt;
pobreza. Mis padres no podían costearme unos estudios, así que empecé a&lt;br /&gt;
trabajar para pagarme primero los viajes y después la carrera de Magisterio.&lt;br /&gt;
Fuimos a colegios públicos y cambiamos de ciudad para seguir yendo a institutos&lt;br /&gt;
públicos de enseñanza secundaria. Cuando terminé COU, tuve que buscar&lt;br /&gt;
trabajos ocasionales, como limpiar las escaleras de nuestro portal, y, cuando fui&lt;br /&gt;
de la institución, empecé a trabajar cuidando niños y limpiando casas. Trabajé&lt;br /&gt;
en diferentes administraciones, en distintos centros y casas de retiro y&lt;br /&gt;
convivencias, tanto en invierno como en verano, y finalmente en la portería del&lt;br /&gt;
Colegio Mayor Somosierra para pagarme la carrera de Magisterio durante el&lt;br /&gt;
tiempo que duró.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando terminé la carrera de Magisterio, que me duró cinco años, y antes de&lt;br /&gt;
prepararme oposiciones, hice un curso de educación física, pero costaba 50.000&lt;br /&gt;
ptas., y se lo tuve que pedir a mi padre —por sugerencia de la secretaria del&lt;br /&gt;
centro por donde iba—, quien me lo prestó con bastante dificultad. En algún&lt;br /&gt;
momento contaré las peripecias que tuve que pasar en aquel curso por ser del&lt;br /&gt;
Opus. Gracias a ese curso obtuve un contrato como profesora interina en la&lt;br /&gt;
especialidad de educación física en la enseñanza pública, con lo cual ya pude&lt;br /&gt;
devolverle a mi padre el dinero que me prestó, aunque no me lo aceptó.&lt;br /&gt;
Tengo que decir que fue uno de los días más felices de mi vida. Aquel trabajo era&lt;br /&gt;
lo que yo quería: maestra de primaria en un colegio público. Tuve mi primera&lt;br /&gt;
cuenta corriente, amistades nuevas y un panorama amplio que se me abría de&lt;br /&gt;
par en par. Pensaba, además, que iba a tener más oportunidades de vivir un&lt;br /&gt;
cristianismo comprometido y auténtico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que dije adiós al trabajo en las administraciones —le dedicaré también otro&lt;br /&gt;
capitulillo—. Adiós también a otras posibilidades que la institución tenía&lt;br /&gt;
preparadas para mí. Y, a partir de aquella fecha —septiembre de 1989—,&lt;br /&gt;
empezó una verdadera aventura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De la cartilla de ahorros a la tarjeta de crédito===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los centros de agregadas hay un llamado consejo local, compuesto por tres&lt;br /&gt;
personas: la directora, la subdirectora y la secretaria. La secretaria se encarga&lt;br /&gt;
de todos los aspectos materiales del centro y de las personas “incardinadas” en&lt;br /&gt;
dicho centro. Una de sus misiones es “hacer caja”, que consiste en recoger el&lt;br /&gt;
dinero que se le daba íntegro, procedente de cualquier ingreso que tenías, y, al&lt;br /&gt;
mismo tiempo, asignarte una cantidad según tus necesidades. También se&lt;br /&gt;
entregaba la cartilla de ahorros, que ella retenía durante un tiempo y luego te&lt;br /&gt;
devolvía para que pudieras realizar los movimientos económicos necesarios.&lt;br /&gt;
Normalmente dejabas en el banco un dinero para todos los pagos que&lt;br /&gt;
necesitabas hacer y algo para alguna compra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El escenario era de lo más curioso y, hasta cierto punto, divertido: consistía en&lt;br /&gt;
perseguir a la secretaria hasta que, amablemente, se instalaba en su despacho&lt;br /&gt;
y esperar luego una cola para realizar las operaciones correspondientes, que&lt;br /&gt;
básicamente consistían en ingresar una cantidad y justificar el dinero que&lt;br /&gt;
dejabas en el banco. En ese momento se aprovechaba para compartir sucesos&lt;br /&gt;
en un ambiente distendido. Aunque, la verdad, para las personas que venían al&lt;br /&gt;
centro y que no eran del Opus resultaba bastante extraño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un día a la secretaria se le olvidó traer mi cartilla de ahorros (el consejo local&lt;br /&gt;
vivía en otro centro) y necesitaba hacer una compra (no recuerdo el qué), así&lt;br /&gt;
que, con mucha vergüenza, se lo pedí a una de las agregadas de Mérida, que&lt;br /&gt;
lógicamente me lo prestó, y se lo devolví en la primera oportunidad que tuve.&lt;br /&gt;
Este suceso ocurrió en torno a los años 2005-2006 y, cuando la secretaria, a la&lt;br /&gt;
semana siguiente, trajo la cartilla, no volví a dársela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo que en esas fechas medio mundo usaba ya la tarjeta de crédito o&lt;br /&gt;
débito, aunque no sé cuándo se empezó a utilizar en la institución; yo la empecé&lt;br /&gt;
a usar al año siguiente (2007). Con el tiempo, las esperas en la cola de caja&lt;br /&gt;
fueron disminuyendo, ya que algunas agregadas lo que hacíamos era calcular la&lt;br /&gt;
diferencia entre los gastos habituales, los previsibles, algún gasto extraordinario&lt;br /&gt;
y los ingresos. Lo escribíamos todo en un papel, de la forma más ordenada&lt;br /&gt;
posible, lo firmábamos y se lo entregábamos a la secretaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto empezó la modalidad de especificar los gastos mediante&lt;br /&gt;
plantillas, que empecé a utilizar desde que volví a Madrid (2023). Dichas&lt;br /&gt;
plantillas eran una adaptación a mis gastos e ingresos mensuales de un modelo&lt;br /&gt;
de hoja de presupuestos que nos daban todos los años para detallar los gastos&lt;br /&gt;
e ingresos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Hojas de presupuestos===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En dichas plantillas no aparece una casilla destinada a las donaciones que hacíamos, aunque sí&lt;br /&gt;
aparece una partida destinada a la ayuda familiar. Yo lo rellenaba a partir de la&lt;br /&gt;
diferencia que hacía entre los gastos e ingresos; destinaba una parte para&lt;br /&gt;
donaciones a las diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras estuve en la delegación de Sevilla y de forma habitual donaba a la&lt;br /&gt;
Fundación Altum, a la Fundación Prodeam, a Torreciudad, a Harambee, a&lt;br /&gt;
Saxum, a la Fundación CARF, y directamente a la Prelatura Della Santa Croce e&lt;br /&gt;
Opus Dei, – que no desgrava a Hacienda-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Madrid (a partir de 2023) y de forma habitual donaba a la Fundación Lagasca,&lt;br /&gt;
que no desgrava (página no encontrada) y a Prelatura de la Santa Cruz y Opus&lt;br /&gt;
Dei, delegación Madrid Oeste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todo ello guardo documentación que lo certifica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Ayuda familiar denegada===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como he comentado antes, después de hacer la diferencia entre mis ingresos y&lt;br /&gt;
gastos, seleccionaba una cantidad para unos familiares que tenían dificultades&lt;br /&gt;
económicas. Era una cantidad realmente pequeña, pero un buen día, alrededor&lt;br /&gt;
del año 2013, la directora que estaba en ese momento me comentó si me había&lt;br /&gt;
pensado bien la cantidad que destinaba a ayuda familiar y si lo había consultado;&lt;br /&gt;
yo le dije que sí. La segunda vez que me habló del tema fue para decirme que&lt;br /&gt;
esa cantidad tendría que reducirse, y la tercera vez que intervino fue para&lt;br /&gt;
decirme que en la delegación me habían denegado esa ayuda (el dinero venía&lt;br /&gt;
de lo que yo aportaba).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comprenderéis, me quedé paralizada y humillada (con cara de boba).&lt;br /&gt;
Después de reflexionar y, como siempre, actué en conciencia. Aumenté el dinero&lt;br /&gt;
dedicado a pensión y así pude destinar una cantidad a mi familia. A partir del año&lt;br /&gt;
2018 volví a incluir abiertamente el dinero que destinaba a ayuda familiar y ya no&lt;br /&gt;
se me cuestionó nada; si alguna vez alguien intentó hacerlo, le contesté con&lt;br /&gt;
bastante contundencia, dándole una explicación razonada, ya que, como se&lt;br /&gt;
puede comprobar, donaba bastante dinero a diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguiría contando algunas situaciones curiosas más relacionadas con la&lt;br /&gt;
pobreza que, pienso, pueden seguir ilustrando la peculiar pobreza que se exige&lt;br /&gt;
en la institución y cómo la viví.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De compras en parejas a las compras independientes===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una historia real. Quedaron dos agregadas para ir de compras: una de cuarenta&lt;br /&gt;
y tantos años, profesora de francés en un instituto público de secundaria (a la&lt;br /&gt;
que llamaremos J), y otra de casi setenta, celadora, con muchos años en el Opus&lt;br /&gt;
y, lógicamente, jubilada (a la que llamaremos E). La compra era una falda y un&lt;br /&gt;
pijama para la más joven. Sucedió que recorrieron todas las tiendas de Mérida&lt;br /&gt;
para encontrar una falda que fuera lo más económica posible, según los criterios&lt;br /&gt;
de E; sin embargo, para el pijama entraron en la primera lencería que conocía E,&lt;br /&gt;
donde compraron uno a un precio bastante alto. Esto desconcertó, lógicamente,&lt;br /&gt;
a J, quien dijo que se había comprado una birria de falda y un pijama maravilloso,&lt;br /&gt;
y que no volvería a ir de compras con esa persona…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Qué contradicción, ¿verdad? Lo que en un principio podría resultar divertido y&lt;br /&gt;
placentero se convertía, al final, en una auténtica agonía. Este caso hace&lt;br /&gt;
referencia al famoso “criterio” que se adquiría por el hecho de ser mayor, llevar&lt;br /&gt;
años en la Obra o tener algún cargo, pero, desde luego, eso no garantizaba&lt;br /&gt;
ponerse en el lugar de otra persona, atender a sus gustos y, sobre todo, tener&lt;br /&gt;
gusto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto curioso que hacía odioso ir de compras era quedar a una hora, un&lt;br /&gt;
día y en un lugar: esto suponía una discusión de media hora. Cuando ya tenías&lt;br /&gt;
todo resuelto, se añadía una tercera que, poniendo cara de agobio, preguntaba:&lt;br /&gt;
«¿podría ir con vosotras?». Y, mientras forzabas una sonrisa, le indicabas dónde&lt;br /&gt;
y cuándo habíamos quedado. En el mejor de los casos, la nueva candidata al&lt;br /&gt;
plan de compras respondía ¡genial! Respirabas profundamente… Pero, si no le&lt;br /&gt;
venía bien, te callabas un «pues, chica, qué le vamos a hacer…», pero se&lt;br /&gt;
intentaba hacer un acople que resultaba una pérdida de tiempo y de energía&lt;br /&gt;
porque, al final, quizá ninguna de las tres habíamos conseguido comprarnos ni&lt;br /&gt;
una blusa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra peculiaridad de las compras era esperar a usar la prenda que te habías&lt;br /&gt;
comprado para enseñársela a alguna del consejo local y, al mismo tiempo, a todo&lt;br /&gt;
el centro. Pobre de ti que alguna comentara: «pues a mí no me gusta», que era&lt;br /&gt;
lo habitual, en el centro al que pertenecía. Inmediatamente yo pensaba: «si no&lt;br /&gt;
te lo vas a poner tú». Pero si por alguna razón no enseñabas tus prendas a la&lt;br /&gt;
“comunidad” por falta de tiempo, te quedaba la sensación de haber hecho algo&lt;br /&gt;
ilegal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Dios gracias, todo esto evolucionó. En los últimos años, cada una compraba&lt;br /&gt;
cuando podía o quería y justificaba después esa compra y, si te apetecía, te ibas&lt;br /&gt;
con alguien que comprendiera tus gustos, porque se entiende que siempre viene&lt;br /&gt;
bien un consejo con gusto y desinteresado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, ¿cómo se va a poner en ejercicio la libertad, el desarrollo del propio&lt;br /&gt;
criterio o la forma personal de poner en práctica la pobreza, si siempre estás&lt;br /&gt;
pendiente del criterio de otros?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Regalos dependiendo de quien fuese el destinatario===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de Reyes era y es —pienso que sigue pasando lo mismo— un momento&lt;br /&gt;
que se preparaba de forma muy especial. La verdad es que, para las agregadas,&lt;br /&gt;
era una ocasión mágica y de mucha ilusión, en el que, además de esperar un&lt;br /&gt;
buen regalo —que no te podías permitir de forma personal—, ejercitábamos la&lt;br /&gt;
imaginación y la creatividad, porque durante muchos años, además de regalos,&lt;br /&gt;
también te caía una broma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cara B de todo eso era que había exigencia para unos regalos y para otros&lt;br /&gt;
no. A algunas personas se les regalaban objetos de calidad y a otras se intentaba&lt;br /&gt;
acertar en la medida de lo posible y sin hacer grandes esfuerzos. Lo sé porque&lt;br /&gt;
me tocó ser paje (persona “con criterio” y tiempo que se encargaba de comprar&lt;br /&gt;
los regalos) más de una vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegaba el día de Reyes, se hacía un poco —o bastante— de teatro por&lt;br /&gt;
parte de las personas que hacían cabeza, que incluso se disfrazaban de Sus&lt;br /&gt;
Majestades. Todo eran sonrisas y ojos expectantes… hasta que llegaba el&lt;br /&gt;
momento de abrir los regalos. Cada una se quedaba ensimismada en sus&lt;br /&gt;
obsequios, hasta que empezaba la inspección de los regalos de las demás,&lt;br /&gt;
especialmente para comparar…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años ya no se hacían bromas, aunque, para no perder la&lt;br /&gt;
costumbre, alguna generosa y creativa tomaba la iniciativa de preparar algún&lt;br /&gt;
montajillo a modo de broma colectiva. En algún caso, esa broma pasaba&lt;br /&gt;
totalmente desapercibida o incluso acababa en la basura junto con los&lt;br /&gt;
envoltorios de los regalos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento estelar de los regalos era —y es— cuando el Padre (el que fuera&lt;br /&gt;
en ese momento) venía —o viene— de visita a España y, muy especialmente, a&lt;br /&gt;
tu delegación, porque en ese caso se hacía una colecta entre las agregadas,&lt;br /&gt;
supernumerarias… todo para sorprender al Prelado con un obsequio especial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me di cuenta de lo absurdo de ese momento cuando, en la visita de Ocariz a&lt;br /&gt;
Sevilla, se decidió regalarle un libro que yo tenía sobre Mérida cristiana, con unas&lt;br /&gt;
ilustraciones buenísimas; ese era el regalo de las emeritenses. Ocariz,&lt;br /&gt;
lógicamente, no se quedó con el libro, pero, por insistencia de la directora del&lt;br /&gt;
centro, puso unas palabras a modo de dedicatoria. Sinceramente, mejor que no&lt;br /&gt;
hubiese puesto nada. Todo me pareció un absurdo peloteo, que de cariño tenía&lt;br /&gt;
muy poco. Al final, ese libro se quedó en el centro. Probablemente lo reclame.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar con el tema de los regalos, un pequeño apunte sobre el teatro y&lt;br /&gt;
las mentiras; sí, mentiras que teníamos que decir a nuestra familia cuando nos&lt;br /&gt;
regalaban algo que luego no nos veían puesto o usando. Regalos que nos&lt;br /&gt;
habían hecho con todo el cariño y pensando en nosotros. El corazón no se nos&lt;br /&gt;
apegaba al objeto regalado, sino al cariño que la otra persona había puesto al&lt;br /&gt;
acordarse de nosotros, al tiempo empleado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las casas de las agregadas. En la mía, mandé yo.===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tener tu propio piso es una sensación única, después de haber vivido en una&lt;br /&gt;
familia con nueve en casa (ocho + abueli), de vivir y trabajar en administraciones&lt;br /&gt;
y de compartir piso de alquiler con gente diversísima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 45 años cuando tuve mi casa en propiedad… No sigo porque sé que hay&lt;br /&gt;
mucha gente que no ha tenido ese privilegio y, además, el tema que quiero&lt;br /&gt;
destacar no es ese.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que se me ocurrió invitar a mi casa a las agregadas de mi centro.&lt;br /&gt;
Después de tomar un café y unos bollos, empezó la lista de cosas que tenía que&lt;br /&gt;
hacer: que si las cortinas así, que si un sofá de tal estilo… Vamos, que iban a&lt;br /&gt;
decorarlo todo en unos minutos, de la misma forma que el resto de los pisos de&lt;br /&gt;
agregadas: salita con mesita y butacas, salón con los cuadros de la canonización&lt;br /&gt;
y fotos de los distintos prelados… cortinas de flores… Total que, después de un&lt;br /&gt;
breve silencio, les di las gracias y les comenté que mi casa la decoraba yo. A los&lt;br /&gt;
diez minutos se fueron todas y yo respiré profundamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me enteré de que a la secretaria del centro (que fue aquella tarde a dar&lt;br /&gt;
su visto bueno para el “estilo opus”) no le había parecido bien mi actitud; incluso&lt;br /&gt;
le pareció de “mal espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Convivencias de celadoras===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me voy a referir a dos aspectos que suelen trabajarse especialmente: las&lt;br /&gt;
personas mayores en la Obra y las necesidades económicas. Los hechos que&lt;br /&gt;
comento a continuación pertenecen a tres convivencias realizadas en los años&lt;br /&gt;
2017, 2018 y 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a las personas mayores, se nos pidió que hiciéramos propuestas para&lt;br /&gt;
atenderlas mejor —que, dentro de nada, seríamos nosotras las que estábamos&lt;br /&gt;
allí—. Se expusieron todas las propuestas y se habló de lo que ya se estaba&lt;br /&gt;
haciendo por parte de la delegación, de los famosos pisos compartidos que&lt;br /&gt;
algunas personas ilustres habían donado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en ese momento, algo cambió cuando una agregada, con bastantes años&lt;br /&gt;
de experiencia y mucha dedicación, atendiendo a supernumerarias con su&lt;br /&gt;
cochecito por los pueblos y administrando casas de retiro, preguntó qué iba a&lt;br /&gt;
pasar con las agregadas mayores y su jubilación… Literalmente: «a ver si,&lt;br /&gt;
después de estar dando todo nuestro dinero a la Obra, nos íbamos a quedar con&lt;br /&gt;
una mano delante y otra detrás».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esta persona, con la que he coincidido muchas veces, le tengo un cariño&lt;br /&gt;
especial; era —y es— una persona saladísima. Ese día no bromeaba y a mí me&lt;br /&gt;
dolió verla triste y preocupada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una convivencia de supernumerarias (2024), de la que aún guardo el&lt;br /&gt;
programa y, por supuesto, los apuntes sobre las charlas que nos dieron, tuvimos,&lt;br /&gt;
como no podía faltar, la charla sobre los asuntos económicos, que presentaré de&lt;br /&gt;
forma esquemática para no cansar mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Destino de las aportaciones===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.Recursos: Fondos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Ingresos profesionales de numerarias y agregadas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Donativos de supernumerarias y cooperadoras&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2.Destinos &lt;br /&gt;
;Humanos: lo prioritario es la persona. Eso dicen.&lt;br /&gt;
;Centros: en su tiempo el esfuerzo estaba en abrir centros, casas y otras instituciones. Ahora es necesario mantener los centros que tenemos. Y también vender.&lt;br /&gt;
;Fundaciones: Fundación Valle y Fundación Indes&lt;br /&gt;
;Labores apostólicas: Carf, Fundación Fomento, Harambee, Laguna, Torreciudad, Saxum, Orvalle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Procedimiento:&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;1º Presupuesto: numerarias+ agregadas+ supernumerarias&lt;br /&gt;
2º Centros: Autosuficientes y los que necesitan ayuda porque hay personas que no tienen pensión.&lt;br /&gt;
3º Dirección del dinero: Directoras de los centros lo envían a la delegación (en&lt;br /&gt;
mi caso a la delegación de Madrid Oeste: dlmof), ésta lo envía a la asesoría&lt;br /&gt;
regional y de allí, a la asesoría central.&lt;br /&gt;
4º Gastos: Centros: 46,2 %. Prelatura: 36 %. Necesidades generales 13,2%.&lt;br /&gt;
Apeaderos: 2,3%. Casas de retiro: 2%. (Según las de la delegación, estos gastos&lt;br /&gt;
van directamente a la gente de “casa”).&lt;br /&gt;
5º Contribución: Numerarias y numerarias auxiliares: 38 %. Agregadas: 17 %.&lt;br /&gt;
Supernumerarias: 28 %. Cooperadoras: 4,4 %. Recursos extra: 12,6 % (esto no&lt;br /&gt;
sé qué es).&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El coche===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre me he preguntado quién vive realmente la pobreza: ¿aquellos que&lt;br /&gt;
disponen de una flota de coches mientras siguen afirmando que los coches no&lt;br /&gt;
son suyos, o aquellos que pasan por la situación normal de comprar un coche,&lt;br /&gt;
responsabilizarse de sus gastos, de sus reparaciones, de sus obligaciones&lt;br /&gt;
legales y, lógicamente, de dejarlo cuando se necesite sin juzgar quién te lo pide?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo muchas anécdotas relacionadas con el coche, pero contaré solo una por&lt;br /&gt;
su relación con lo que he comentado anteriormente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos remontamos al año 2000, en el que estuve en un centro de “adscritas”, junto&lt;br /&gt;
con tres agregadas más, para un experimento que consistía en mezclar la labor&lt;br /&gt;
de numerarias con agregadas, supongo que con el objeto de que las numerarias&lt;br /&gt;
jovencitas conocieran la vida de las agregadas por si les apetecía pasarse a ese&lt;br /&gt;
“bando”. Aunque, en el fondo, el experimento consistió en acercar a las&lt;br /&gt;
agregadas a la vida de las adscritas y colaborar en la labor de ese centro,&lt;br /&gt;
haciendo la vida más amable a las numerarias que lo tenían como encargo&lt;br /&gt;
principal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que me tocó irme de convivencia y tuve que dejar el coche y el móvil&lt;br /&gt;
por mandato expreso de la directora, ya que podían necesitarlo para llevar a las&lt;br /&gt;
encantadoras niñas a sus respectivas mini convivencias. Cuando volví de la&lt;br /&gt;
convi, lógicamente, pasé por el centro para recoger mis pertenencias e irme a mi&lt;br /&gt;
casa, ver a mis padres y trabajar al día siguiente. Tengo que aclarar, antes de&lt;br /&gt;
terminar la anécdota, que el centro del que hablo está en Badajoz; yo vivía en&lt;br /&gt;
Zafra, cerca de donde trabajaba, y mis padres vivían en Mérida… hagan sus&lt;br /&gt;
cálculos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues, como decía, cuando llegué a recoger el coche y el móvil, una numeraria&lt;br /&gt;
del centro me lo pidió para ir a un curso que tenía que hacer y, lógicamente, le&lt;br /&gt;
dije que no. La numeraria en cuestión se enfadó; supongo que se lo pediría a&lt;br /&gt;
otra víctima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegué a mi casa, comprobé que me faltaba un maletín con material&lt;br /&gt;
auxiliar, herramientas, etc. Lo comenté en el centro y me contestaron, con una&lt;br /&gt;
amplia sonrisa, que lo habían sacado para meter maletas y sacos de dormir y&lt;br /&gt;
que se lo dejaron en el pueblo. Y remataron diciendo: «¡Hay que ver estas&lt;br /&gt;
niñas!», seguido de una frase lapidaria sobre la generosidad y el&lt;br /&gt;
desprendimiento que yo debía tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Por qué duré 44 años en el Opus Dei ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este título es parte de una pregunta que muchas personas me han hecho y que a pesar de llevar 12 episodios de “Anatomía de una vocación”, me doy cuenta de que no he dicho nada de por qué duré tantos años, ya que me he centrado en explicar por qué me fui. Así que sin más preámbulos y después de reflexionar durante un tiempo, os diré cuáles fueron las tres razones que hicieron más larga mi permanencia en esta institución...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de ellas es la &#039;&#039;&#039;amistad&#039;&#039;&#039;, con la cual abro esta nueva serie. La segunda razón fue el &#039;&#039;&#039;ambiente&#039;&#039;&#039; donde se desarrollaban tanto mis relaciones sociales como mi trabajo y en tercer lugar el convencimiento de quería vivir un cristianismo a fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que al final de esta breve serie se entienda un poco mejor por qué duré tanto en el opus. Estoy casi segura de que coincidirá con muchos otros en la misma situación…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las amistades peligrosas===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas necesitamos la confidencia, esto es, compartir lo que sentimos, lo que pensamos, nuestras dudas, nuestros temores y sobre todos nuestros proyectos e ilusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el que más y el que menos ha buscado ocasiones para tener esos momentos de confidencia y amistad sincera con personas concretas, rompiendo los moldes y las reglas impuestas sobre la confidencia institucionalizada con el nombre de “charla fraterna” exigida en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esos momentos de paz y de autenticidad son los que se producen en las excursiones, tanto urbanas como en el campo, en la que te separabas con aquella persona que te entendía y se producía el clima perfecto para contar y escuchar las historias vividas en primera persona, sus historias y las tuyas, las historias que querías que otros comprendieran, tu verdadera historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las convivencias eran un momento importante para tener esos momentos de confidencia y estrechar lazos de amistad fuertes y profundos. No me refiero a las pandillitas que se formaban para hacer lo que no podíamos hacer con las “dires”, observándote ya que el encanto se rompía cuando se volvía a la &#039;&#039;casa de convivencias&#039;&#039; con el sentimiento de culpa intentando ser más opus que antes, viviendo una constante doble vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me refiero más bien a la conversación de tú a tú, ese momento mágico de los cuentos infantiles en el que se sale de un mundo rígido lleno de normas y criterios, monocolor, donde todo está previsto sin capacidad de decisión, a un mundo en el que puedes andar con zapatillas en la vida del otro y viceversa, en donde la otra persona no tiene un: &#039;&#039;pues tú lo que tienes que hacer es&#039;&#039;” o &#039;&#039;¿pues sabes lo que yo hago?&#039;&#039; o “&#039;&#039;pues una vez una directora/un sacerdote / nuestro padre… dijo/me dijo que…&#039;&#039;” Esos momentos en los que te sientes comprendido de verdad y empiezas a ver nuevos horizontes en tu vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que todos hemos tenido muchos de esos momentos a lo largo y ancho de nuestra pertenencia al Opus Dei, por eso voy a compartir algunos de esos momentos y al mismo tiempo agradecer a todas esas personas, que de una forma u otra hicieron que mi vida tuviera un significado especial y un camino más llevadero a pesar de lo incomprensible de muchas experiencias contradictorias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi primer recuerdo va para Cristina Abad, numeraria, que formó parte de la AOP &#039;&#039;[Apostolado de la Opinión Pública]&#039;&#039;, trabajó en Filasiete (una revista española especializada en crítica de cine y series de televisión) y autora del libro “La libertad de amar”. Coincidimos en una convivencia en “Los Álamos” en Julio de 2020 en la cual estuvo muy enferma -nunca entendí que tuviera que estar en aquella convivencia con lo enferma que estaba-. Hubo muchas idas y venidas al hospital durante aquellos 15 días y finalmente después de unas semanas supimos que todo aquello fue la consecuencia de un cáncer terminal. Falleció el 26 de septiembre de ese año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando nos vimos en aquella convivencia recordamos nuestro primer encuentro en 1994 en una de esas “promociones rurales” como las llamaban entonces, en un pueblecito de Badajoz. Cristina se quedó impactada de cómo resolví de forma tan natural una pelea que hubo entre dos equipos de futbol de chicos a los cuales les dije que se anulaba el partido si no se ponían de acuerdo. Me dijo que pensaba que me iban a pegar o insultar del enfado que tenían y se quedó admirada de que hubiese resuelto una situación sin tener que recurrir a la cadena de mandos (encargada-directora-sacerdote-delegación-vicario-…). A mí me enterneció que le admirara aquella situación, ya que me manifestó como para ella aquello era estar verdaderamente en medio del mundo. En los escasos encuentros que hemos tenido a lo largo de los años (26), conectábamos enseguida sin necesidad de preámbulos, ella me hablaba de sus proyectos y yo de los míos sin necesidad de justificar nada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas más experiencias como esa he tenido a lo largo de mi pertenencia al Opus Dei. Algunas se producían en las convivencias –que era donde únicamente coincidíamos personas diferentes- en las que empezábamos a hablar de nuestras familias, de las dificultades que teníamos para que nos entendieran, y después de cómo entenderlos mejor… De compartir problemas que se ocultaban en una tertulia por ser impropio de personas entregadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esas conversaciones salían temas sobre la responsabilidad de ayudar acompañando, también económicamente a nuestra familia. De comprender mejor las situaciones “irregulares” (llamadas así en ámbitos doctrinalmente ortodoxos o tradicionalistas) de parejas divorciadas, separadas, homosexualidad, tendencias políticas de izquierdas, no en general sino como situaciones que se daban con naturalidad en nuestras familias y que no teníamos que sentir ninguna vergüenza, sino una gran tolerancia y respeto, la misma que ellos nos demostraban a nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento que destaco son las conversaciones en coche o en viajes largos donde había que rezar rosario tras rosario para no “perder el tiempo”, hasta que nos dimos cuenta del tiempo que perdíamos por no conocer a la persona que estaba a nuestro lado. Y así muchas cambiamos los rosarios por conversaciones profundas, positivas y constructivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando acompañar a una enferma no era una “visita” que consistía generalmente en una hora santa o en un mini retiro en el que en muchas ocasiones se torturaba al enfermo a mantenerse despierto, para seguir rezando el rosario, las preces, el ángelus o una comunión espiritual en lugar de una ocasión para compartir y aminorar sus angustias y molestias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una charla fraterna no era una ocasión para recibir información o realizar un mero trámite de obligado cumplimiento sino una ocasión para que la personas pudiesen llorar libres y libremente decir lo que pensaban porque confiaban que no se le iba a traicionar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una persona te removía, no por su santidad fría e inalcanzable hecha a base de vivir a rajatabla todo el espíritu como en “los primero tiempos”, sino porque veías cariño y afectos sinceros, cuando cada uno hablaba de sus logros y de sus fracasos sin miedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todas aquellas conversaciones surgieron temas que me ayudaron en mi vida a apreciarla más, a querer más a las personas que tenía cerca y a no admirar a las personas de la Obra por el hecho de estar en un rango superior. A querer y tratar más a mi familia y no a juzgarla constantemente, a aprender más de mis amigos y compañeros que seguro que en muchas ocasiones me han dado más de lo que yo les aportaba. A tener cuidado con el dinero y a pensar en mi futuro, a apreciar a otros movimientos de la iglesia. Aprendí que la verdadera caridad humana no está solo en cumplir con unos compromisos sociales y tener pequeños detalles previsibles de servicio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando me empezaste a importar como persona y no como miembro de una institución, cuando me di cuenta de que los números y estadísticas no tenían nada que ver con los verdaderos problemas de las personas. Que había personas con las mismas inquietudes y que no eran libres para actuar como querían y yo sí. Cuando en definitiva me di cuenta de que lo más importante del Opus Dei eran las personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias Encarnita por ayudarme a encontrar piso, a Mari Frías por hacer felices a un grupo de estudiantes locas en aquel apeadero donde pasábamos horas… A Pepita por pedirme ayuda para acompañarte a hacer aquella entrega tan generosa a la Sociedad Sacerdotal de la SC y escucharme siempre con tanto cariño, a Carmen por confiarme aquel dolor que te producía enfrentarte a toda tu familia por las irregularidades en tu herencia. A aquel sacerdote que me aconsejó decir NO con más frecuencia porque el psiquiátrico de la Clínica de Navarra estaba lleno de personas que no habían sabido decir que no y a muchas otras personas que me confiaron muchos de sus sinceros sentimientos, al mismo tiempo que se acordaban de los míos y me dieron muy sabios consejos y que no digo sus nombres porque aún están campando por algún lugar del mundo haciendo mucho bien, seguro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No podemos negar lo que vivimos y de que nuestros mejores momentos se los ha llevado la felicidad de los demás y eso es bueno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Eso que hacíamos a escondidas no era realmente lo que se debería haber hecho abiertamente, con toda normalidad, con toda confianza? ¿Amistades peligrosas?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mas bien; ¡Benditas amistades! ¡GRACIAS!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Del trabajo no remunerado al remunerado===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando, un septiembre de 1989, Amparo, directora en ese momento de Besana, me citó en su despacho para decirme si me gustaría trabajar en dicha escuela, le pregunté primero cuánto cobraría. Después de explicarme el método de pago y las condiciones, le dije que no. Recuerdo vagamente la cantidad, pero creo que lo que me propuso fueron 80.000 pesetas (480 euros actuales), en régimen de becaria y, por supuesto, no oí nada sobre la Seguridad Social. Aunque hubiera sido el doble, mi respuesta habría sido la misma que di en aquel momento: «Lo siento, pero no cambio una interinidad como maestra por esto»...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi cabeza y por mi corazón pasaron muchos sentimientos y emociones en ese momento. Recordaba cómo, por una parte, aún latía en mi corazón la emoción de un puesto de trabajo en el que empezaría a ganar mi primer sueldo en condiciones; esto es, con un seguro médico y mi alta en la Seguridad Social para empezar a cotizar. Pensaba, además, en los compañeros y compañeras nuevos, en los alumnos y alumnas, y en poner en práctica aquello para lo que había estudiado durante varios años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, también pasaron por mi mente la desazón que me producía haber estado mendigando alguna actividad más seria en Besana que la de participar en las actividades extraescolares para tener contentas a las alumnas, con el objetivo de que pertenecieran a la labor de San Rafael.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces, a lo largo de mi vida, he dado gracias a Dios por aquella decisión! Aunque, por otra parte, eso hizo que continuara en la institución. Probablemente, de haber trabajado en la obra corporativa mencionada, me habría salido antes del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué había hecho entonces, desde que pité en 1981 hasta ese preciso momento de 1989 que he mencionado antes?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues empecé limpiando el portal del piso donde vivía con mi familia. Al poco tiempo trabajé en la administración de Eresma (un centro del Opus Dei en el que había numerarias muy ilustres, como Hortensia Núñez, Mercedes Eguíbar, la doctora Lledías… y alguna más), donde pasé momentos muy duros protagonizados por una tal Aguirre, numeraria y administradora, la cual me hizo dudar de la autenticidad de la vocación a la santidad, ya que nunca había visto a una persona tan amargada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo, como se ha comentado muchas veces en escritos y en podcasts, que los años ochenta en el Opus fueron realmente duros debido a la estricta vigilancia para que nadie se saliera del espíritu plasmado en cientos de reglas, normas, preceptos, directrices y ordenanzas, capitaneadas por Álvaro del Portillo y secundadas por el resto de la institución de forma jerárquica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto fui cuidadora de niños con un horario que me permitía asistir a mis clases de la Escuela de Magisterio. Trabajé también ayudando a una supernumeraria en las tareas del hogar y participé en la limpieza de una casa en la que se estaban haciendo reformas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante muchos fines de semana atendí la portería de Somosierra y, varios veranos, trabajé en la administración de algunas casas de retiro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, desde 1987 hasta el verano de 1989 formé parte de la administración de la Delegación Este de Madrid (dlmef), trabajo que dejé para hacer unas pruebas físicas de acceso a un curso de Educación Física —que realicé ese mismo verano—, el cual me dio la puntuación suficiente para ingresar en una lista de interinos del Cuerpo de Maestros del MEC (Ministerio de Educación y Ciencia de aquel entonces).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como os podréis imaginar, la carrera la hice como pude y, en lugar de tres años, me llevó cinco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora me pregunto: ¿En qué momento me santificaba trabajando? ¿Cómo santificaba mi trabajo? ¿Y a quiénes santifiqué con mi trabajo? Pienso que lo que hice hasta ese momento fue sobrevivir y no salir del entorno físico de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A lo largo de mi carrera laboral como maestra, no sé si los años siguientes me santifiqué, si santifiqué a los demás con mi trabajo o si santifiqué el trabajo que hacía. Lo que sí puedo afirmar es que aprendí cómo los compañeros que tuve se esforzaban por hacer bien y con honradez su trabajo, de una manera libre, sin tener que rendir cuentas a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que llegar puntual junto con otros que también llegaban a la hora, era una acción humana que facilitaba la convivencia y el buen desarrollo de una jornada escolar, y no una virtud heroica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que había muchos profesores que daban mucho más por sus alumnos sin proponérselo, viendo personas y no números. Profesores que discriminaban por su capacidad intelectual, su situación económica, social o política.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sobre todo, aprendí mucho de la convivencia diaria. Aprendí que había personas a las que no les caía bien; que no era la niña bonita que había venido a iluminar el lugar, cual ángel lleno de virtudes. Aprendí a tener amigos y amigas de verdad y a disfrutar de su compañía, aceptando que esas personas no serían del Opus Dei, pero eran grandes personas que estuvieron ahí en momentos muy duros y especiales para mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y qué decir de los alumnos, que nunca me llamaron doña Dori, pero siempre me respetaron como yo los respeté, dándome cariño y compañía en momentos de mucha soledad. Aprendí que la calidad de mi trabajo mejoraba en la medida en que atendía las dificultades de aprendizaje y sus necesidades individuales. Aprendí a madurar, en definitiva, no solo humana y profesionalmente, sino incluso en mi fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hago aquí un inciso, ya que me vienen a la memoria algunas ofertas que tuve para trabajar en obras corporativas en las que no hubiera tenido alumnos problemáticos o con escasos recursos intelectuales, afectivos o sociales. Pero siempre las rechacé, ya que opinaba —y sigo opinando— que se trata de una educación segregada y poco natural. Opino, además, que la educación mixta prepara mejor para el mundo real… Pero es una opinión, muy contrastada, eso sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque es cierto que pasé muchos momentos felices y auténticos, también hubo otros de tensión en los que, después de jornadas laborales exigentes y de las propias exigencias de mi profesión, tenía que atender actividades en diferentes centros y cumplir las normas, especialmente la asistencia a misa, ya que en algunos pueblos donde trabajé no había.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asistir —qué palabra tan acertada, por cierto— a los medios de formación me supuso, durante un tiempo, coger un autobús a las siete de la mañana de un sábado y volver por la tarde. ¡Qué ganas de volver a mi rutina, a mi trabajo, a mis amigos, a mis alumnos, a mi familia y a las actividades culturales y sociales donde convivía con gente de todo tipo! Ahí era donde encontraba la verdadera paz, y no al revés, como me hacían ver en la institución, donde se me decía que la paz la daban el cumplimiento de las normas y los medios de formación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad que haga otro inciso, pero acabo de recordar un hecho que guarda mucha relación con lo que estoy hablando. Se convocó a docentes de toda España a una reunión que tuvo lugar en Madrid sobre educación, coordinada por Benigno Blanco. En ella participaron docentes tanto de la enseñanza pública como de la privada. Eso sí, en su mayoría éramos gente del Opus y allegados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No recuerdo muy bien la fecha, pero sé que gobernaba el Partido Popular —alrededor del año 2000— y que, al finalizar aquella reunión, se anunció que por la tarde había una manifestación convocada por ese partido. Aquello, sinceramente, me dio muy mala espina y, cuando terminó la reunión, mi compañera de viaje —otra agregada— y yo nos fuimos a comer y emprendimos el regreso a Mérida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La principal consigna de aquella reunión fue transmitir que las personas de la Obra que trabajaban en centros públicos fueran asimilando poco a poco el sistema aplicado en los centros de educación diferenciada, es decir, los del Opus, y lo llevaran a sus respectivos centros. El desconcierto y la incredulidad de las numerarias, los numerarios, las agregadas y los agregados que trabajábamos en la enseñanza pública y mixta fueron monumentales, por lo que, a continuación, redactamos una carta de desacuerdo que firmamos todos. Nunca volvió a repetirse nada igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esto tengo que añadir la insistencia de las personas que trabajaban en obras corporativas y personales contándonos, año tras año, las excelencias de las mismas en las diferentes convivencias o cursos anuales, como si solo sucedieran cosas maravillosas en esos centros de la Obra. En muy pocas ocasiones interveníamos quienes trabajábamos en la enseñanza pública, donde también ocurrían cosas muy interesantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonadme esta pequeña —o gran— rabieta sobre «los colegios», pero todos conocemos cuál era su principal objetivo: reclutar gente, aunque en ellos trabajaran personas buenísimas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Son innumerables las anécdotas vividas a lo largo de mis 34 años de trabajo como docente en diez colegios públicos de diferentes pueblos y ciudades. Necesitaría muchas páginas para escribirlas. Anécdotas en las que se mezclaban lo humano y lo divino… Estoy segura de que Dios estuvo más tiempo allí, y yo con Él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre con el ánimo de ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Recuperando mi fe===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿De quién me fío ahora? ¿En qué se basaba mi fe?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me resulta muy difícil completar este tercer y último aspecto de la serie sobre por qué duré 44 años en el Opus, porque me voy a referir a la parte más íntima y valiosa de mi vida: los principios y fundamentos en los que se apoyaban mi lucha por hacer el bien, el sentido de mi entrega total y, en definitiva, el sentido de mi vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mis creencias han sufrido un proceso desde que empezaron a ser un aspecto fundamental en mi vida. Después se incrementaron con mi supuesta vocación en el Opus Dei; con el paso de los años sufrieron un estancamiento y, en los últimos años de mi pertenencia a la institución, entraron en declive. Ahora me encuentro recomponiendo las piezas, desechando aquello que a lo largo de los años ha demostrado ser un fraude y seleccionando todo aquello que tiene verdadero sentido…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los primeros pasos conscientes en la fe se produjeron en los segundos cinco años de mi vida, durante mi estancia como migrante en Canadá. Allí mis padres nos matricularon en un colegio católico inglés, aunque vivíamos en una zona francófona. Íbamos a misa los domingos y allí hice mi primera comunión y mi confirmación, bastante consciente de lo que hacía, ya que, además de la formación que recibía en el colegio —de la cual apenas conservo algunos recuerdos—, mis padres, especialmente mi padre, nos comentaban de vez en cuando pasajes del Evangelio. Por eso, Dios y Jesús eran personajes que formaban parte de nuestra familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando volvimos a España, ya con diez años, mi experiencia de fe sufrió una transformación, pues pasó a basarse fundamentalmente en la participación, mediante ritos, en determinados actos litúrgicos: misas, procesiones, normas eclesiásticas, penitencias que imité de mi abuela y de mi tía… Dentro de esta etapa de mi vida, que abarcó de los 10 a los 15 años, tuvo lugar el encuentro con un profesor que obsequiaba a los alumnos con mejores notas y buen comportamiento con una visita a un museo, precedida de la misa dominical, una vez al mes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una siguiente etapa, que abarca de los 15 a los 20 años, se caracteriza por la rebeldía y el compromiso. En ella se produjeron dos acontecimientos importantes en mi vida: por una parte, empecé a salir de manera formal con aquel profesor que algunos domingos nos llevaba a un museo y a misa; por otra, tuve mi primer encuentro con el Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella relación formal llevaba implícito tomarse en serio algunas prácticas, como ir a misa los domingos, vivir la Semana Santa y confesarnos los primeros viernes de mes. Fue precisamente uno de esos primeros viernes cuando coincidí con un sacerdote del Opus, quien me indicó que podía recibir una formación más intensa en un centro de dicha institución que estaba justo enfrente. Omito aquí todo el proceso hasta que fui a aquel centro, así como mis primeras impresiones, pues ya lo narré en un escrito anterior (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, me voy a centrar en cómo mi fe incorporó nuevas prácticas, ya que empecé a acudir con cierta regularidad a los «medios de formación». Estos consistían básicamente en un «círculo» y en una serie de normas de piedad, entre las que destacaban un rato de oración —con un tiempo estipulado— y el examen de conciencia, ambas diariamente, además de ir a misa cuando pudiera, algo que ya hacía antes de conocer el Opus. Así que, a partir de ese momento, mi fe pasó de ser algo que formaba parte de mi vida y a lo que acudía de forma natural a convertirse en algo que tenía que fortalecer, incrementar y nutrir permanentemente. Dios estaba muy pendiente de lo que hacía, por lo que mi exigencia constante era una forma de responder a tanta generosidad divina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta nueva forma de vivir mi fe, que compatibilicé con mi relación de noviazgo de los 16 a los 20 años, terminó llevándome a eliminar a aquella persona de mi vida, ya que ambas cosas, según la espiritualidad de la institución y la exigencia de complacer a Dios, no eran compatibles. Alguien pensó que podría tener vocación de supernumeraria, pero tanto el confesor como las personas con las que hablaba sabían muy bien de mi lucha por vivir la castidad, así que la propuesta para que me planteara la vocación al Opus Dei como agregada no tardó en llegar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquel planteamiento lo hablé con Dios, como hacía habitualmente en mi oración —sin tiempo estipulado—, y descubrí un mar sin orillas, pensando en la cantidad de gente a la que podía ayudar. Con todo aquello reuní el valor suficiente para decirle a aquel hombre que había una persona que ocupaba mi corazón: Jesús. Él me había elegido y yo me sentía agradecida y en la obligación de corresponder; no podía hacerle esperar. El resto de la historia ya la expliqué en otro de mis escritos (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 20 a los 40 años podríamos hablar de la época del incremento, en la que poco a poco iba incorporando cada vez más exigencias a mi incipiente vocación de entrega, que, lógicamente, tenía que ser cada vez más completa, más total, más sacrificada. Aquellos años 80 y 90 estaban marcados por el «más y mejor», así que todos los acontecimientos que tuvieron lugar durante esos 20 años estuvieron enmarcados en ese «más y mejor». Mi fe se alimentó de un espíritu guerrero, positivista y triunfalista, por lo menos durante los primeros diez años de dicho periodo. Era la hermana, la hija, la tía, la compañera, la colega, la amiga… que iba a llevar a todas las personas al cielo. Era la que mejor trabajaba en los diferentes colegios, la que tenía la doctrina más clara, ya que contaba con una formación teológica, filosófica y ascética que consideraba inigualable con respecto a la de otras instituciones de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero un fatídico día de julio de 1992 tuve un accidente de coche con un fatal desenlace que rasgó de arriba abajo mi fe triunfalista. Me vi vulnerable, capaz de cometer errores muy graves y de dañar a otras personas. Fui consciente en ese momento de que no tenía derecho a juzgar a nadie y mucho menos a creerme intachable… Me vi muy tachable. A partir de entonces fui más agradecida ante cualquier detalle que una persona tuviera conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo que destacar con especial cariño las muestras de apoyo de determinadas personas de la institución. Entre ellas, las de un sacerdote de Mérida, ya fallecido, D. Guillermo Soto, quien me escuchó atentamente y, además de darme sabios consejos, se prestó a comunicarse con la familia del fallecido. También las de la directora del centro donde estaba en aquel momento, que no dejó de atender mis necesidades. Sin embargo, aquello se mantuvo en silencio para siempre. No sé por qué, ya que a mí me daba paz hablar de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En septiembre de aquel año se me asignó el cargo de celadora, nombramiento que entendí como un voto de confianza, dada mi condición de persona endeudada con la humanidad. Sin embargo, aquello acentuó aún más mi dependencia de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese giro de mi fe se reflejó especialmente en mi actitud en el trabajo y con respecto a mi familia. Con todos intenté ser más comprensiva, agradecida y admirativa. Vi mi labor más como un servicio, reconocí que recibía más de lo que daba y mi fe empezó a tener un sentido más profundo, menos dogmático.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 40 años hasta mi salida viví una etapa bastante convulsa, marcada por enfermedades, incomprensiones, tensión, decepciones…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa etapa de los cuarenta años empezaron a aparecer pretendientes: compañeros de trabajo, amigos de amigas mías… Personas a las que esquivaba, rechazaba, con las que me mostraba antipática o poco atrayente… En definitiva, ejercitaba toda una táctica de defensa y alejamiento. Pero ¿qué pasaba en mi corazón? Claro que estaba Jesús, pero también es cierto que, a partir de esa edad, resultar atractiva para un hombre es muy importante… No somos ángeles. Perdonad que no me extienda más en este punto, ya que daría para un capítulo entero. Solo puedo decir que fue muy duro y que no basta con un programa de penitencia, oración y gracia sacramental, estudio, deporte, fraternidad y apostolado. Concluyo este párrafo con una frase que leí hace poco: «¿Para qué necesita Jesús tantas esposas?». Me hizo mucha gracia y también me hizo pensar mucho. Espero no ofender a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cumplimiento de las normas se me hacía cada vez más tedioso por incomprensible. Llegó un momento en el que me alegraba cuando, por razones familiares, laborales o de enfermedad, no podía acudir a algún medio de formación. Claro que quería hablar con Dios y hacer una oración sincera, comparar mi vida con la de Jesús y luchar por ser mejor. En mi oración veía tantas cosas que mejorar y hacer que comenzase el día con mucha ilusión y fuerza. Pero, a medida que avanzaba el día, la ilusión se iba ahogando para dar paso al cumplimiento de lo establecido: las normas, atender la actividad, una reunión apostólica para hacer listas y listas de gente para la próxima actividad… ¿Y todo eso era lo que garantizaba la santidad? Pues yo no quería ser santa, porque en el empeño dejaba pasar muchas oportunidades de hacer el bien a mi alrededor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empezaron a cobrar más sentido para mí los actos humanos desinteresados para ayudar a otras personas que los actos piadosos: aquel bombero que perdió la vida por rescatar a su compañero, quien lucha por los derechos humanos de otros, contra la corrupción o el abuso de poder… y miles de casos más. En mi familia también había personas que necesitaban mi ayuda. Por eso, esa pretendida «gran labor» o «gran catequesis» de la que se jactaba la institución perdió para mí todo sentido, ya que se reducía a atender un club infantil o juvenil, dar clases en colegios de élite, atender grupos de supernumerarias o cooperadoras, dar charlas y círculos, estar en los centros… Aislarse del mundo, en definitiva, permanecer en una burbuja de confort ideológico… ¡Qué contradicción!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escasez de vocaciones jóvenes en los centros y delegaciones produjo cambios considerables, como la atención prioritaria a las personas mayores de la institución. La falta de previsión y de desarrollo de aficiones, debido a la dedicación exclusiva a «las labores» de la institución, hizo que muchas personas, al jubilarse, no supieran qué hacer con su tiempo. El deterioro mental y psicológico empezó a darse con bastante frecuencia y, en algunos casos, terminó en una muerte lenta y solitaria. Todo esto, claro está, acompañado de un ir y venir de trámites y gestiones para que los testamentos, herencias y bienes materiales estuviesen legalmente custodiados por la Obra. Esto supuso una gran prueba de fuego para mi fe en Dios, porque en el Opus Dei ya la había perdido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lo referente a los «medios de formación», a pesar de las sugerencias de actualización, siguieron manteniendo la misma estructura y las mismas anécdotas, y la gente no acudía a ellos de forma habitual. En cuanto a los sacerdotes que atendían los centros, era patente la monotonía. Confesaban repitiendo la misma penitencia para todas las del centro y, en muchas ocasiones, había que recordarles quién eras para que no te confundiesen con otra persona. Incluso, a veces, oía cómo pasaban páginas durante la confesión, lo que me hacía pensar que estaban leyendo algo mientras tanto o anotando algo en alguna libreta. Todo ello, en definitiva, me generaba mucha desconfianza. Preferí espaciar más mis confesiones o cambiar de sacerdote; de esa forma conservé la fe en esa práctica penitencial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardaron en llegar las migrañas y los problemas gástricos durante las convivencias, especialmente en aquellas en las que participaba alguien de la delegación o de la asesoría, porque estaba saturada de tanta exigencia, doctrina, charlas y reuniones. En ellas aprovechaba para dar mi opinión sobre cómo podían arreglarse las cosas o sobre aquello que no funcionaba, y eso me suponía un gran desgaste de energía. Todo para nada, porque al final nunca cambiaba nada en lo fundamental.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que mi fe buscó otro norte: no la iglesia particular que para mí representaba el Opus con sus particularidades, sino la Iglesia y, en especial, la Iglesia de Francisco… Hubo un rayo de esperanza y el impulso suficiente para dejar el Opus. Pero Francisco falleció y, desde entonces, la Iglesia tampoco es para mí un lugar o un concepto seguro… Cada día compruebo cómo sus dogmas, la infalibilidad y determinadas creencias llenas de contradicciones son cada vez más cuestionados e investigados, y cómo salen a la luz descubrimientos que ponen en tela de juicio afirmaciones no solo de la fe católica, sino incluso del cristianismo en general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quiero ir cerrando ya este texto porque lo expuesto en el párrafo anterior daría para muchos folios y suscitaría muchas opiniones diferentes, y ya me estoy alargando demasiado. La razón de este escrito era plasmar cómo ha evolucionado mi fe. Ahora se centra básicamente en leer y profundizar en todo lo que se está investigando acerca de las religiones y, en particular, de la cristiana. Sigo teniendo a Jesús como referente y, de momento, voy a misa los domingos. Todo el material directa o indirectamente relacionado con la institución ha ido a la basura. Ya no tengo migrañas y, a pesar de todo, sigo creyendo, pero en menos cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante mí se abre un nuevo camino o, mejor dicho, muchos senderos por descubrir y recorrer, para lo cual cuento con personas que me darán posada y cobijo —amistad sincera— y con las que compartiré todo lo que soy y tengo. Cierro con esto Anatomía de una vocación, que bien puede representar la historia de mi fe y de cómo el Opus pudo acabar con ella. Como siempre, agradezco vuestra comprensión y apoyo y, desde luego, me alegraría haber contribuido a dar un poco de paz y confianza a alguien por ahí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29985 Original]&lt;br /&gt;
[[Category:Agregad@s]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7726</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
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		<updated>2026-08-24T08:21:54Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* Por qué duré 44 años en el Opus Dei */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Un paso adelante==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia &#039;&#039;&#039;[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 &#039;&#039;&#039;del fallecimiento de Guillermina&#039;&#039;&#039;]&#039;&#039;&#039;. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &amp;lt;/p&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “Motu Proprio”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: “el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «La dele te invita a comer».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré. Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comentaba en la primera parte de este testimonio, yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; (sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría. (Con los cambios de&lt;br /&gt;
personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España).&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos motu proprio de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con Ágora, coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En Ágora&lt;br /&gt;
Cuántica, con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en Auténticas vidas: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie El minuto heroico tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
• Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad),&lt;br /&gt;
-no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
• ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los&lt;br /&gt;
diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las&lt;br /&gt;
personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
• Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el&lt;br /&gt;
Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
• La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
• Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
• Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo&lt;br /&gt;
que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
• Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
• Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
• Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas …&lt;br /&gt;
-Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por&lt;br /&gt;
alguna razón-.&lt;br /&gt;
• Lo importante es la vocación, no de qué pites.&lt;br /&gt;
–Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
• La historia necesita perspectiva….&lt;br /&gt;
– Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto&lt;br /&gt;
los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
• Tener en cuenta el sentido sobrenatural…&lt;br /&gt;
- Y el humano también-.&lt;br /&gt;
• Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales&lt;br /&gt;
marcamos distancias…&lt;br /&gt;
- Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
• Incidir en que somos laicos…&lt;br /&gt;
- No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
• El apostolado se hace por contagio…&lt;br /&gt;
- Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia,&lt;br /&gt;
inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
• La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día…&lt;br /&gt;
- Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
• Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión,&lt;br /&gt;
pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la&lt;br /&gt;
Obra se podía perder.&lt;br /&gt;
– ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no&lt;br /&gt;
consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
• Nuevo Papa, nuevas ilusiones…Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece&lt;br /&gt;
el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior.&lt;br /&gt;
– Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
• El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes…&lt;br /&gt;
- Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo&lt;br /&gt;
que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
• El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por&lt;br /&gt;
ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba&lt;br /&gt;
de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de&lt;br /&gt;
la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a&lt;br /&gt;
la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
• Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su&lt;br /&gt;
voluntad, pues que se vayan.&lt;br /&gt;
– Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un&lt;br /&gt;
tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-.&lt;br /&gt;
–Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar&lt;br /&gt;
algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
• Una persona se puede ir si se “va de la olla”&lt;br /&gt;
- También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-.&lt;br /&gt;
– Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que&lt;br /&gt;
permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les&lt;br /&gt;
mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta&lt;br /&gt;
corriente más.&lt;br /&gt;
• Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o&lt;br /&gt;
cooperador.&lt;br /&gt;
– Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
• Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la&lt;br /&gt;
Iglesia.&lt;br /&gt;
– Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a&lt;br /&gt;
nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando&lt;br /&gt;
tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
• Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté&lt;br /&gt;
impregnado en el ambiente.&lt;br /&gt;
– Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
• Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen&lt;br /&gt;
ambiente.&lt;br /&gt;
• Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir&lt;br /&gt;
solos, daba pena. Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían&lt;br /&gt;
darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos.&lt;br /&gt;
-Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación&lt;br /&gt;
económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían&lt;br /&gt;
darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “Normas y costumbres”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «Ninguna religión está por encima de la humanidad». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 20 años y quería mejorar este mundo, aprender a amar haciendo el bien a todas las personas a mi alrededor. Cuando conocí el Opus Dei a través de personas que se hicieron amigas mías —tres en concreto—, me pareció que era algo que se adecuaba muy bien a esa idea de santidad en medio del mundo, dando un sentido y una misión a mi vida...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de estas amigas me escribía cartas, otra me invitaba todas las semanas a ir el sábado a la meditación, a confesarme y, por supuesto, a participar en la tertulia, y con una tercera tuve un par de encuentros. También, de vez en cuando, me recordaban que podía ir a una convivencia, a un curso de retiro o hacer una visita de pobres. En los tres años que estuve yendo por aquel centro solo participé en la meditación y, en ocasiones, me confesaba, pero desde luego no fui a ninguna convivencia ni curso de retiro: no podía costeármelo. Sí me atraía, sin embargo, eso de la visita a los pobres, porque todavía no se había presentado ese gran momento de ayudar a alguien. Tuvieron que pasar unos cuantos meses y algunos acontecimientos para que aquella visita se llevara a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía amigas, entre las cuales estaba mi propia hermana, una criatura de 14 años que estaba entusiasmada con todo lo que le contaba acerca de las catequesis que daba, lo encantadoras y amables que eran aquellas chicas del Centro. Ambas compartíamos sueños e ilusiones, tareas y secretos… (pero eso es otro cantar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardamos mi hermana y yo en pedir la admisión: mi hermana primero y luego yo, curiosamente; eso sí, no sin antes hacer la visita de pobres prometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La visita de pobres&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegamos al lugar, por supuesto nada que ver con lo que me había imaginado: era una residencia de ancianos. Me quedé bastante paradita, pues no sabía qué podía hacer en realidad, así que intervino mi amiga “machaca”, que me dijo que hablara con algunas de las señoras que estaban allí y les mostrara una estampa del entonces beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Me acerqué a la única señora que estaba pendiente, la cual me dijo que le fuera muy fiel al cura de la foto. Desde entonces, esa fue la leyenda que me asignaron y que “mi amiga” se encargó de propagar: que mi vocación se debía a aquella visita de pobres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vosotros os creéis que la historia fue así? ¿Y mi hermana? ¿Qué pasó con ella? Efectivamente, no fue así, y lo de mi hermana lo contaré en un segundo relato, si ella lo considera oportuno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un pequeño detalle del que no se habla en la historia que construyeron sobre mi vocación, y es que olvidaron que yo tenía novio, y fue precisamente él quien hizo que conociera el Opus Dei. Habría mucho que contar aquí, pero vamos a centrarnos, para no alargarnos demasiado, en el momento en que tomo contacto con la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La verdadera historia&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ambos decidimos —mi novio y yo—, por circunstancias que no alteran este relato, confesarnos los primeros viernes de mes, según una costumbre relacionada con el Sagrado Corazón de Jesús. Una de las pocas iglesias a las que acudimos para esta práctica fue la basílica de San Miguel (no sabía que estaba encomendada a la Prelatura). A mí me atendió un sacerdote y a mi novio, otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación con el sacerdote fue amena y la verdad es que me sentí escuchada. Me aconsejó que, en lugar de confesarme una vez al mes, lo hiciera cada semana y que podría ir a un centro que estaba enfrente, que probablemente me gustaría, ya que le di muestras de mis sanas inquietudes. Así que, después de comentárselo a mi novio, me presenté en el centro esa misma tarde. Llamé a la puerta con muchísima expectación y la persona que abrió me recibió con una gran sonrisa; me preguntó mi nombre y quién me habló de ese centro, a lo que contesté con mucha confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un club juvenil; por lo tanto, había mucha gente joven que desaparecía a los pocos segundos dentro de alguna de las múltiples salitas que había allí. De repente se hizo un silencio que facilitó que pudiéramos hablar durante un rato. Al finalizar y despedirse, aquella chica me insistió en que ella era mi amiga —cosa que me llamó la atención—. Añadió, además, que probablemente tendría que ir a otro centro, pues ese me venía un poco lejos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De aquel centro pasé a otro que me venía mejor, donde me asignaron una nueva amiga que no dejó de invitarme puntualmente cada semana a las actividades organizadas para gente joven los sábados. Yo iba un sábado sí y otro no, y hay que reconocer que en aquellas casas se estaba muy bien: en invierno se estaba calentita, gozando de una calefacción que en mi casa no tenía. Había un ambiente agradable, de gente a la que le parecía maravilloso todo lo que les decía; me sentía escuchada, comprendida y empecé a pensar que era especial. Aquellas reuniones consistían en una meditación, seguida de una bendición y luego una tertulia, durante la cual la gente iba pasando a confesarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca me quedé a la tertulia, ya que aprovechaba a veces para confesarme y enseguida me iba, porque mi novio me esperaba para compartir la tarde juntos, que muchas veces consistía en tomarnos una cerveza en un pub mientras compartíamos caricias y vivencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como decía antes, aquel novio tuvo mucho que ver en la historia real.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía claro que quisiera casarme, pero ya “mi amiga” me había planificado el futuro: pensaba que yo tenía vocación al Opus Dei como supernumeraria, ya que tenía novio. De nuevo, esta encantadora mujer que, a pesar de los esfuerzos por tenerme al día de las actividades y, aparentemente, preocuparse de mi vida, en el fondo no me conocía de verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi parte, tenía grandes deseos de hacer algo por la humanidad, hacer el bien; mi trato con Jesús aumentaba día a día y, desde luego, no estaba en mi mente la idea del matrimonio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi hermana “pitó” antes que yo. Esto en un principio se explicó como un hecho totalmente providencial, pero haciendo un análisis más profundo puede que lo providencial sea la reflexión que se puede hacer ahora de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fueron dando una serie de circunstancias y factores que desembocaron en que mi hermana pidiera la admisión como agregada del Opus Dei. El primero de estos factores se debió al entusiasmo inocente y generoso de formar parte de algo que le llevaría a hacer el bien a su alrededor con gente igualmente entusiasta, divertida, buena y joven...  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda circunstancia se debió a que yo al final no podía ir a la famosa convivencia de Semana Santa en Torreciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera circunstancia fue que me encontré dinero tirado cerca de un charco –un billete de 1000 pesetas- y en ese momento pensé que donde mejor podía emplearlo sería para facilitar que mi hermana fuese a dicha convivencia -el resto lo pusieron algunas personas del centro-, ya que tenía una ilusión muy grande por ir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuarta circunstancia fue que mis padres le dieron permiso ya que mis amigas fueron a hablar con ellos -con mi apoyo- afirmando que también iban muchas chicas jóvenes prometiendo por tanto que cuidarían de ella y que no tendrían que preocuparse por el dinero – cosa que tranquilizó a mis padres-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí todo más o menos normal, ¿verdad? ¿Qué joven no va a excursiones, viajes y demás actividades? Pero se da la especial circunstancia de que mi hermana en ese momento tenía 14 años y medio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando mi hermana (a quien llamaremos H) volvió de Torreciudad, con la misma ilusión con la que se fue, pensé que algo en ella había cambiado y, la verdad, tanto entusiasmo me molestó. Le habían aconsejado que, como yo aún no era de la Obra, no dijera nada. Imaginaos la angustia vital de la pobre, teniendo que lidiar con una serie de “normas” que ya tenía que practicar, estando en una casa en la que lo relacionado con la fe y la religión se cuestionaba constantemente y que encima no podía desahogarse con su hermana con la siempre compartía todo. Perdóname H.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardé mucho en comunicarle que me estaba planteando pedir la admisión en la Obra como agregada. A partir de aquel momento cambiaron algunas cosas porque, aunque en nuestra familia seguíamos teniendo dificultades para explicar nuestras actividades y compromisos, ya podíamos compartir muchas cosas entre nosotras y apoyarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aparecíamos las dos juntas por el centro era como una fiesta, todo eran sonrisas y risas, miradas ilusionadas. Todo lo contrario a lo que vivíamos en mi casa. Al poco tiempo (año y medio) me enviaron a otro centro y nos separaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
H estuvo muy poquito tiempo en la Obra y cuando se fue lo pasé francamente mal. Por una parte, mi familia empezó a reprocharme un montón de cosas y por otra en el “opus” algunas personas me decían que hablara con mi hermana y otras que no lo hiciera. Por mi parte nunca la reproché nada y siempre mantuve con ella una amistad que ha ido creciendo con los años. Ahora, lógicamente pienso que H fue muy inteligente y admiro el coraje que demostró en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí lo que cuento de mi hermana porque es ella quien mejor puede contar su propia historia cuando sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, necesitaba resaltar su figura y protagonismo dentro de mi propia historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de aquel momento corrían dos historias sobre cómo conocí la Obra y cuál fue la razón por la que pedí la admisión, una de dichas historias ya la comenté anteriormente – lo de la visita de pobres- y la segunda historia fue que yo había pitado porque mi hermana lo había hecho antes, así conseguían que tanto mi hermana como yo nos sintiéramos especiales…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que me hizo mucha ilusión compartir con mi hermana una doble hermandad y sobre todo valoro positivamente lo que eso nos unió, pero las razones de “entregarme” fueron otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación de una persona debe ser personal y después de un tiempo discernimiento por lo que todos esos aspectos externos como el entusiasmo desmedido de la gente a tu alrededor o la referencia constante a que todo lo que te ha pasado en la vida te conduce hasta ese momento en el que conoces el opus o que te recuerden constantemente que cuando Dios se fija en alguien ya no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa disponibilidad total hacia lo que Dios podía querer de mí y de acompañar a Jesús en su “campaña” de verdadera caridad y amistad, concretado en el servicio a los que están a mi lado en cada momento que viese aquella relación con M como un obstáculo. Probablemente no me habría casado con él o hubiera tenido otras relaciones de no haber estado en la institución, quién sabe, no me lamento de ello, ni nadie me hará sentir ni fracasada, ni mutilada, ni infecunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, a aquella persona, esté donde esté, le agradeceré siempre el cariño y el respeto con que me trató, así como el hecho de facilitarme recuperar el camino de nuevo después de unos años de vacío espiritual, ya que en mi infancia nuestros padres nos habían preocupado de nuestra fe además de otras cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, M era el novio que me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
M era mi profe de ciencias naturales y mates en 6º, 7º y 8º de EGB en un colegio público de Madrid. Era muy querido por el alumnado por su forma original y divertida de dirigirse a los alumnos. Tenía la costumbre de que un domingo al mes quedaba con un grupo de alumnos de 8º –con mejores notas y comportamiento- (entre los cuales me encontraba) para ir a misa y después a un museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo visto él se había fijado en mí, pero esperó a que yo manifestase algo de interés hacia su persona para comunicarme lo que pensaba e iniciar una relación. Ese momento llegó, pero con muchos reparos ya que me llevaba 14 años y yo tenía 14. No empezamos a salir hasta que no habló con mis padres y yo había cumplido ya los 15. El destino hizo que estuviésemos separados durante un año después de aquello y a la vuelta fue cuando sucede lo que cuento cuando nos confesamos en la basílica de San Miguel y visito por primera vez un centro del Opus Dei, yo ya con 16 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el año que M y yo estuvimos cada uno en una punta de España, yo estaba interna en una universidad laboral en Almería e iba a misa todos los domingos, sin que nadie tuviera que decirme nada. Cada día crecía el interés por lo referente a la fe y a la religión y sobre todo por hacer algo útil en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que la formalización de las relaciones fue paralela a mi formación como “chica de San Rafael” lo que duró 4 años, y a lo largo de ese tiempo hubo algunos intentos de dejar aquella relación –no por el Opus Dei-, porque no veía claro mi futuro con aquel buen hombre. Eso sí, era de los que pensaba que la mujer debía ir casta al matrimonio, con lo cual se salvaron muchas situaciones comprometidas que luego le tendría que contar al cura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando al final pensé que tenía claro cuál era mi destino-en principio –y le comuniqué mi decisión de dejarlo-, lógicamente reaccionó bastante mal. Le di todo tipo de explicaciones acerca de que Jesús me había elegido y de él (Jesús) era de quien me había enamorado, pero no se lo creyó. Hasta ese momento él respetaba mucho a la institución y partir de ese día empezó a desconfiar y a insultar a las agregadas y numerarias del centro tachándolas de solteronas. Durante unos meses M estuvo en contacto con algunos sacerdotes de la basílica de San Miguel para pedir explicaciones… Le dijeron que había un periodo de seis meses de “reflexión” para que una vocación reciente conozca un poco más a qué se comprometía, por lo que volvió a hablar conmigo al cabo de dicho periodo, pero se quedó hablando con mi hermana, porque yo no lo recibí (se me había insistido tanto lo de “poner la mano en el arado y no mirar atrás”) y nunca más he sabido de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que haya expresado bien lo que pretendía, esto es, la idea de que todas las piezas que componen mi vida no se han unido para formar parte del Opus Dei, sino que de todas las piezas de mi vida, una de ellas fue haber conocido la Obra. Los diferentes relatos que me fueron asignando sobre mi vinculación a la Obra obedecían a una táctica habitual de hacer que la persona se sintiese importante, especial, elegida y superior a los que no habían tenido la suerte de pertenecer al “Opus”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Dios quiere de mí otra cosa, que es lo que me va revelando cada día, a través de lecturas, de personas, de situaciones, de reflexiones. También que no deje de mirar atrás para poner cada pieza en su sitio y, sobre todo, para escribir y compartir lo que a otros le pueda ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Entre medias, velos y faldas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que ya os he compartido mi proceso de salida y el de entrada al opus, pensaba que podía amenizar un poco con una serie de sucesos relacionados con diferentes temas que tengo archivados y que quieren salir a la luz por alguna razón. Perdonad el tono desdramatizado e incluso cómico en algunos momentos. Me ayuda mucho ver así dichos sucesos y seguro que comprenderéis por qué.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este primer episodio de esta serie relato algunas de las anécdotas más significativas relacionadas con la indumentaria y los complementos de las agregadas y numerarias...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un 22 de junio de 1981 fui a escribir la carta al Padre, entonces monseñor Álvaro del Portillo, para pedir la admisión en la institución. Me tomé muy en serio que en el Opus no se llevaban pantalones, así que aparecí con mi faldita y ya no volví a usarlos hasta 1988, fecha en la que hice un curso de educación física, gracias al cual empecé a formar parte del cuerpo de profesores como interina al año siguiente. A partir de entonces empecé a usar chándal y otras prendas cómodas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo era normal mientras trabajé en tierras manchegas, pero cuando llegué a tierras extremeñas, en los años noventa, una de mis queridas hermanas agregadas me dijo que no le gustaba que llevara pantalones y que le quitaba la devoción cuando estaba en misa. Mi respeto por esa persona me hizo no decirle lo que pensaba y me limité a pedirle que me respetara y respetara lo que no era “de espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, no hace mucho tiempo —dos años, quizás—, una supernumeraria me comentó que le encantaba mi estilo “hippie” y personal, y que por favor no cambiase nunca. Últimamente se agradecía un poco de originalidad y personalidad en la forma de vestir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro suceso relacionado con las faldas era el que se producía cada vez que en las convivencias teníamos que ir de excursión. Estoy hablando de los años 80. ¿Os imagináis a un grupo de mujeres triscando por los montes, sujetándose la falda por delante y por detrás cada vez que el viento soplaba fuerte o había que sentarse en algún sitio incómodo? Ni que decir tiene lo violento que resultaba saltar o levantarse después de una caída aparatosa… Menudo espectáculo. ¡Por favor! Coco Chanel ya había inventado el pantalón a principios del siglo XX, y creo que era una mujer muy elegante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a los veintitantos años que teníamos todas, no parábamos de reír. La verdad es que las escenas anteriores se parecían mucho a las de una serie de monjas en el patio de su convento, sujetándose los hábitos para poder hacer deporte…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé cómo fue, pero llegó el buen día en que dejó de ser obligatorio llevar falda, o, si se prefiere, el día en que dejó de estar prohibido llevar pantalones. La verdad es que me pregunté en aquel momento cuál fue la razón, y recuerdo que me explicaron que se llamaba más la atención, y lo nuestro era no llamar la atención… Bueno, yo ya llevaba una vida normal: era profesora de educación física. Eso sí, al principio me llevaba mi ropa para cambiarme…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos relacionados con las medias no pueden ser menos cómicos. El uso de medias, según uno o varios criterios de la institución, se debía a que era una forma de mostrar respeto a Jesús sacramentado y al sacerdote. Cuando íbamos a las convivencias, si se te había olvidado meter en la maleta un par de medias (pantys), no tenías más remedio que hacer la acostumbrada visita a la lencería del pueblo, donde ya nos conocían como las residentes de la “casa del Opus”, y, lógicamente, todo el pueblo sabía que las del Opus tenían que usar medias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobre de ti si se te olvidaba bajar a la meditación, a misa o a la clase con el sacerdote sin medias y zapato cerrado… Así que, hasta la hora de deporte —alrededor de las doce—, y en pleno verano, permanecíamos embutidas. Si ese día era sábado y había bendición, había que repetir de nuevo todo el protocolo de media + zapato + falda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el anterior suceso resultaba descontextualizado con respecto a las alturas del siglo en el que vivíamos, ¿cómo calificamos la siguiente anécdota relacionada con las medias…?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estando en una convivencia, se anunció que íbamos a ir nada más y nada menos que a Diego de León a visitar la tumba de los “abuelos”… Aquello ya era ocasión de fomentar una algarabía, más por la oportunidad de salir fuera del encierro que por el cariño que podíamos tener a los abuelos, cuya historia está tan tergiversada y manipulada por tantos y tantas escritores oficiales del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos colocamos nuestras mejores galas y allí que llegamos al misterioso Diego de León. De repente me doy cuenta de que se me había olvidado ponerme las medias… ¡¡HORROR!! Lo comenté inocentemente y la directora me indicó que así no podía bajar a la cripta de los abuelos, y me quedé sola arriba, en el vestíbulo, mientras las demás bajaron a rezar o qué sé yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé en qué momento se decidió que el respeto al Señor no tenía que ver con llevar medias y que a los sacerdotes no les pasaba nada por ver los pies descalzos de las agregadas, numerarias y supernumerarias en las convivencias. No hubo ninguna explicación al respecto. No la pedí, pero respiré profundamente y me pareció lo más natural y coherente del mundo, según lo que se predicaba de lo que debería ser un laico o laica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo del tema de los velos no se queda atrás, aunque, menos mal, eso duró menos tiempo; creo que lo estuve usando unos tres o cuatro años. Ponerse los velos para entrar en el oratorio a hacer la oración, una meditación o asistir a misa era todo un dilema. Casi nadie tenía arte para ponérselos bien. Para quienes no lo habéis conocido, era todo un espectáculo ajustarse aquellos tules tiesos en la cabeza, que saltaban como si estuviesen vivos si no los sujetabas bien. Yo nunca llevé uno de esos velos: descubrí que mi madre tenía una mantilla negra muy bonita y la sustraje de su armario de forma clandestina. Cuando terminó aquella pesadilla, devolví la mantilla al cajón de mi madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para rematar con el vestuario, llega el turno del bañador con faldita, de estilo vintage, que no se lo habría puesto mi abuela y mucho menos mi madre. La mejor expresión de cómo era esa prenda me la dio mi hermano pequeño cuando me vio una vez, en verano, al coincidir con él: «¿Qué es eso que llevas puesto? ¿Una faja?». Se comprende entonces que las agregadas que solíamos coincidir con nuestras familias o amigas en alguna piscina o playa evitáramos por todos los medios quedar o, simplemente, tener que dar una explicación de tipo místico que no convencía a nadie y que solo se aceptaba por el cariño que nos podían tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta última anécdota con respecto al bañador sucedió en torno al año 1988, mientras realizaba el curso de educación física que he mencionado anteriormente. Supuso, además, el fin del uso de esta prenda para mí, ya que se siguió llevando durante un tiempo, más en unas provincias que en otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el citado curso llegó el momento de la natación y, en ese momento, me pregunté: «Yo con este bañador no me voy a presentar», ya que pensé que iba a llamar mucho más la atención que si iba con un bañador normal. Así que, con la buena intención de hacer las cosas bien, fui al centro y hablé de mi situación. Como no hubo respuesta, me fui a El Corte Inglés y me compré un bañador normal, con el que pude recibir mis clases de natación como el resto de mis compañeros, sin llamar la atención y con total normalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que el bañador siempre me ha resultado más cómodo y práctico que el bikini, ya que me facilita nadar con más libertad, además de evitar situaciones incómodas, como me sucedió en una ocasión en la que tuve que rescatar la parte superior del bikini entre las olas…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, viendo la variedad de prendas de baño que en los últimos años llevaban mis ex hermanas agregadas en las convivencias, creo que, en mi caso, no necesité el bañador casto para vivir mejor el pudor y la modestia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Agregadas y pobreza==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el mundo de la agregada del Opus Dei es un mundo desconocido.&lt;br /&gt;
Siempre que se ha preguntado qué es una agregada/o, se han dado respuestas&lt;br /&gt;
que van desde lo más variopinto hasta las pocas definiciones que encontramos&lt;br /&gt;
en las instrucciones y documentos oficiales del Opus Dei. Tampoco yo voy a dar&lt;br /&gt;
una definición, porque, sinceramente, no sabría hacerlo; solo intentaré mostrar&lt;br /&gt;
cómo viví mi supuesta vocación a través de los múltiples aspectos que se&lt;br /&gt;
suponen esenciales para vivir una vocación cristiana comprometida en medio del&lt;br /&gt;
mundo, y que cada uno saque sus propias conclusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para esta aventura en la que me he embarcado, y en la que me avalan 44 años&lt;br /&gt;
(desde junio de 1981 a junio de 2025) de experiencia en el Opus Dei, voy a ir&lt;br /&gt;
desarrollando cómo viví lo que se debería haber vivido según la praxis de la&lt;br /&gt;
Prelatura en diferentes materias. Para ello, voy a seguir la tónica empleada en&lt;br /&gt;
mi anterior escrito: contar sucesos, desdramatizándolos en la medida de lo&lt;br /&gt;
posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empiezo esta nueva serie de escritos con un aspecto clave: la pobreza, pues ha&lt;br /&gt;
sido muy relevante a la hora de ir desdibujando la inocente idea que tenía sobre&lt;br /&gt;
la santidad en medio del mundo según el “espíritu del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Cómo resolví mi inseguridad económica y laboral===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada más escribir la carta de admisión a la pre-prelatura (pité en 1981), me&lt;br /&gt;
recordaron que, lógicamente, un discípulo de Cristo que quiera imitar a su&lt;br /&gt;
Maestro tiene que ser pobre, y a continuación me explicaron cómo tenía que ser&lt;br /&gt;
pobre una persona en la institución; en concreto, que no podía ser deficitaria, ni&lt;br /&gt;
cargar a la Obra, y que había que colaborar con sus apostolados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me afectó mucho aquello ni lo vi raro, ya que yo ya vivía la&lt;br /&gt;
pobreza. Mis padres no podían costearme unos estudios, así que empecé a&lt;br /&gt;
trabajar para pagarme primero los viajes y después la carrera de Magisterio.&lt;br /&gt;
Fuimos a colegios públicos y cambiamos de ciudad para seguir yendo a institutos&lt;br /&gt;
públicos de enseñanza secundaria. Cuando terminé COU, tuve que buscar&lt;br /&gt;
trabajos ocasionales, como limpiar las escaleras de nuestro portal, y, cuando fui&lt;br /&gt;
de la institución, empecé a trabajar cuidando niños y limpiando casas. Trabajé&lt;br /&gt;
en diferentes administraciones, en distintos centros y casas de retiro y&lt;br /&gt;
convivencias, tanto en invierno como en verano, y finalmente en la portería del&lt;br /&gt;
Colegio Mayor Somosierra para pagarme la carrera de Magisterio durante el&lt;br /&gt;
tiempo que duró.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando terminé la carrera de Magisterio, que me duró cinco años, y antes de&lt;br /&gt;
prepararme oposiciones, hice un curso de educación física, pero costaba 50.000&lt;br /&gt;
ptas., y se lo tuve que pedir a mi padre —por sugerencia de la secretaria del&lt;br /&gt;
centro por donde iba—, quien me lo prestó con bastante dificultad. En algún&lt;br /&gt;
momento contaré las peripecias que tuve que pasar en aquel curso por ser del&lt;br /&gt;
Opus. Gracias a ese curso obtuve un contrato como profesora interina en la&lt;br /&gt;
especialidad de educación física en la enseñanza pública, con lo cual ya pude&lt;br /&gt;
devolverle a mi padre el dinero que me prestó, aunque no me lo aceptó.&lt;br /&gt;
Tengo que decir que fue uno de los días más felices de mi vida. Aquel trabajo era&lt;br /&gt;
lo que yo quería: maestra de primaria en un colegio público. Tuve mi primera&lt;br /&gt;
cuenta corriente, amistades nuevas y un panorama amplio que se me abría de&lt;br /&gt;
par en par. Pensaba, además, que iba a tener más oportunidades de vivir un&lt;br /&gt;
cristianismo comprometido y auténtico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que dije adiós al trabajo en las administraciones —le dedicaré también otro&lt;br /&gt;
capitulillo—. Adiós también a otras posibilidades que la institución tenía&lt;br /&gt;
preparadas para mí. Y, a partir de aquella fecha —septiembre de 1989—,&lt;br /&gt;
empezó una verdadera aventura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De la cartilla de ahorros a la tarjeta de crédito===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los centros de agregadas hay un llamado consejo local, compuesto por tres&lt;br /&gt;
personas: la directora, la subdirectora y la secretaria. La secretaria se encarga&lt;br /&gt;
de todos los aspectos materiales del centro y de las personas “incardinadas” en&lt;br /&gt;
dicho centro. Una de sus misiones es “hacer caja”, que consiste en recoger el&lt;br /&gt;
dinero que se le daba íntegro, procedente de cualquier ingreso que tenías, y, al&lt;br /&gt;
mismo tiempo, asignarte una cantidad según tus necesidades. También se&lt;br /&gt;
entregaba la cartilla de ahorros, que ella retenía durante un tiempo y luego te&lt;br /&gt;
devolvía para que pudieras realizar los movimientos económicos necesarios.&lt;br /&gt;
Normalmente dejabas en el banco un dinero para todos los pagos que&lt;br /&gt;
necesitabas hacer y algo para alguna compra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El escenario era de lo más curioso y, hasta cierto punto, divertido: consistía en&lt;br /&gt;
perseguir a la secretaria hasta que, amablemente, se instalaba en su despacho&lt;br /&gt;
y esperar luego una cola para realizar las operaciones correspondientes, que&lt;br /&gt;
básicamente consistían en ingresar una cantidad y justificar el dinero que&lt;br /&gt;
dejabas en el banco. En ese momento se aprovechaba para compartir sucesos&lt;br /&gt;
en un ambiente distendido. Aunque, la verdad, para las personas que venían al&lt;br /&gt;
centro y que no eran del Opus resultaba bastante extraño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un día a la secretaria se le olvidó traer mi cartilla de ahorros (el consejo local&lt;br /&gt;
vivía en otro centro) y necesitaba hacer una compra (no recuerdo el qué), así&lt;br /&gt;
que, con mucha vergüenza, se lo pedí a una de las agregadas de Mérida, que&lt;br /&gt;
lógicamente me lo prestó, y se lo devolví en la primera oportunidad que tuve.&lt;br /&gt;
Este suceso ocurrió en torno a los años 2005-2006 y, cuando la secretaria, a la&lt;br /&gt;
semana siguiente, trajo la cartilla, no volví a dársela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo que en esas fechas medio mundo usaba ya la tarjeta de crédito o&lt;br /&gt;
débito, aunque no sé cuándo se empezó a utilizar en la institución; yo la empecé&lt;br /&gt;
a usar al año siguiente (2007). Con el tiempo, las esperas en la cola de caja&lt;br /&gt;
fueron disminuyendo, ya que algunas agregadas lo que hacíamos era calcular la&lt;br /&gt;
diferencia entre los gastos habituales, los previsibles, algún gasto extraordinario&lt;br /&gt;
y los ingresos. Lo escribíamos todo en un papel, de la forma más ordenada&lt;br /&gt;
posible, lo firmábamos y se lo entregábamos a la secretaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto empezó la modalidad de especificar los gastos mediante&lt;br /&gt;
plantillas, que empecé a utilizar desde que volví a Madrid (2023). Dichas&lt;br /&gt;
plantillas eran una adaptación a mis gastos e ingresos mensuales de un modelo&lt;br /&gt;
de hoja de presupuestos que nos daban todos los años para detallar los gastos&lt;br /&gt;
e ingresos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Hojas de presupuestos===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En dichas plantillas no aparece una casilla destinada a las donaciones que hacíamos, aunque sí&lt;br /&gt;
aparece una partida destinada a la ayuda familiar. Yo lo rellenaba a partir de la&lt;br /&gt;
diferencia que hacía entre los gastos e ingresos; destinaba una parte para&lt;br /&gt;
donaciones a las diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras estuve en la delegación de Sevilla y de forma habitual donaba a la&lt;br /&gt;
Fundación Altum, a la Fundación Prodeam, a Torreciudad, a Harambee, a&lt;br /&gt;
Saxum, a la Fundación CARF, y directamente a la Prelatura Della Santa Croce e&lt;br /&gt;
Opus Dei, – que no desgrava a Hacienda-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Madrid (a partir de 2023) y de forma habitual donaba a la Fundación Lagasca,&lt;br /&gt;
que no desgrava (página no encontrada) y a Prelatura de la Santa Cruz y Opus&lt;br /&gt;
Dei, delegación Madrid Oeste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todo ello guardo documentación que lo certifica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Ayuda familiar denegada===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como he comentado antes, después de hacer la diferencia entre mis ingresos y&lt;br /&gt;
gastos, seleccionaba una cantidad para unos familiares que tenían dificultades&lt;br /&gt;
económicas. Era una cantidad realmente pequeña, pero un buen día, alrededor&lt;br /&gt;
del año 2013, la directora que estaba en ese momento me comentó si me había&lt;br /&gt;
pensado bien la cantidad que destinaba a ayuda familiar y si lo había consultado;&lt;br /&gt;
yo le dije que sí. La segunda vez que me habló del tema fue para decirme que&lt;br /&gt;
esa cantidad tendría que reducirse, y la tercera vez que intervino fue para&lt;br /&gt;
decirme que en la delegación me habían denegado esa ayuda (el dinero venía&lt;br /&gt;
de lo que yo aportaba).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comprenderéis, me quedé paralizada y humillada (con cara de boba).&lt;br /&gt;
Después de reflexionar y, como siempre, actué en conciencia. Aumenté el dinero&lt;br /&gt;
dedicado a pensión y así pude destinar una cantidad a mi familia. A partir del año&lt;br /&gt;
2018 volví a incluir abiertamente el dinero que destinaba a ayuda familiar y ya no&lt;br /&gt;
se me cuestionó nada; si alguna vez alguien intentó hacerlo, le contesté con&lt;br /&gt;
bastante contundencia, dándole una explicación razonada, ya que, como se&lt;br /&gt;
puede comprobar, donaba bastante dinero a diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguiría contando algunas situaciones curiosas más relacionadas con la&lt;br /&gt;
pobreza que, pienso, pueden seguir ilustrando la peculiar pobreza que se exige&lt;br /&gt;
en la institución y cómo la viví.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De compras en parejas a las compras independientes===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una historia real. Quedaron dos agregadas para ir de compras: una de cuarenta&lt;br /&gt;
y tantos años, profesora de francés en un instituto público de secundaria (a la&lt;br /&gt;
que llamaremos J), y otra de casi setenta, celadora, con muchos años en el Opus&lt;br /&gt;
y, lógicamente, jubilada (a la que llamaremos E). La compra era una falda y un&lt;br /&gt;
pijama para la más joven. Sucedió que recorrieron todas las tiendas de Mérida&lt;br /&gt;
para encontrar una falda que fuera lo más económica posible, según los criterios&lt;br /&gt;
de E; sin embargo, para el pijama entraron en la primera lencería que conocía E,&lt;br /&gt;
donde compraron uno a un precio bastante alto. Esto desconcertó, lógicamente,&lt;br /&gt;
a J, quien dijo que se había comprado una birria de falda y un pijama maravilloso,&lt;br /&gt;
y que no volvería a ir de compras con esa persona…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Qué contradicción, ¿verdad? Lo que en un principio podría resultar divertido y&lt;br /&gt;
placentero se convertía, al final, en una auténtica agonía. Este caso hace&lt;br /&gt;
referencia al famoso “criterio” que se adquiría por el hecho de ser mayor, llevar&lt;br /&gt;
años en la Obra o tener algún cargo, pero, desde luego, eso no garantizaba&lt;br /&gt;
ponerse en el lugar de otra persona, atender a sus gustos y, sobre todo, tener&lt;br /&gt;
gusto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto curioso que hacía odioso ir de compras era quedar a una hora, un&lt;br /&gt;
día y en un lugar: esto suponía una discusión de media hora. Cuando ya tenías&lt;br /&gt;
todo resuelto, se añadía una tercera que, poniendo cara de agobio, preguntaba:&lt;br /&gt;
«¿podría ir con vosotras?». Y, mientras forzabas una sonrisa, le indicabas dónde&lt;br /&gt;
y cuándo habíamos quedado. En el mejor de los casos, la nueva candidata al&lt;br /&gt;
plan de compras respondía ¡genial! Respirabas profundamente… Pero, si no le&lt;br /&gt;
venía bien, te callabas un «pues, chica, qué le vamos a hacer…», pero se&lt;br /&gt;
intentaba hacer un acople que resultaba una pérdida de tiempo y de energía&lt;br /&gt;
porque, al final, quizá ninguna de las tres habíamos conseguido comprarnos ni&lt;br /&gt;
una blusa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra peculiaridad de las compras era esperar a usar la prenda que te habías&lt;br /&gt;
comprado para enseñársela a alguna del consejo local y, al mismo tiempo, a todo&lt;br /&gt;
el centro. Pobre de ti que alguna comentara: «pues a mí no me gusta», que era&lt;br /&gt;
lo habitual, en el centro al que pertenecía. Inmediatamente yo pensaba: «si no&lt;br /&gt;
te lo vas a poner tú». Pero si por alguna razón no enseñabas tus prendas a la&lt;br /&gt;
“comunidad” por falta de tiempo, te quedaba la sensación de haber hecho algo&lt;br /&gt;
ilegal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Dios gracias, todo esto evolucionó. En los últimos años, cada una compraba&lt;br /&gt;
cuando podía o quería y justificaba después esa compra y, si te apetecía, te ibas&lt;br /&gt;
con alguien que comprendiera tus gustos, porque se entiende que siempre viene&lt;br /&gt;
bien un consejo con gusto y desinteresado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, ¿cómo se va a poner en ejercicio la libertad, el desarrollo del propio&lt;br /&gt;
criterio o la forma personal de poner en práctica la pobreza, si siempre estás&lt;br /&gt;
pendiente del criterio de otros?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Regalos dependiendo de quien fuese el destinatario===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de Reyes era y es —pienso que sigue pasando lo mismo— un momento&lt;br /&gt;
que se preparaba de forma muy especial. La verdad es que, para las agregadas,&lt;br /&gt;
era una ocasión mágica y de mucha ilusión, en el que, además de esperar un&lt;br /&gt;
buen regalo —que no te podías permitir de forma personal—, ejercitábamos la&lt;br /&gt;
imaginación y la creatividad, porque durante muchos años, además de regalos,&lt;br /&gt;
también te caía una broma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cara B de todo eso era que había exigencia para unos regalos y para otros&lt;br /&gt;
no. A algunas personas se les regalaban objetos de calidad y a otras se intentaba&lt;br /&gt;
acertar en la medida de lo posible y sin hacer grandes esfuerzos. Lo sé porque&lt;br /&gt;
me tocó ser paje (persona “con criterio” y tiempo que se encargaba de comprar&lt;br /&gt;
los regalos) más de una vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegaba el día de Reyes, se hacía un poco —o bastante— de teatro por&lt;br /&gt;
parte de las personas que hacían cabeza, que incluso se disfrazaban de Sus&lt;br /&gt;
Majestades. Todo eran sonrisas y ojos expectantes… hasta que llegaba el&lt;br /&gt;
momento de abrir los regalos. Cada una se quedaba ensimismada en sus&lt;br /&gt;
obsequios, hasta que empezaba la inspección de los regalos de las demás,&lt;br /&gt;
especialmente para comparar…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años ya no se hacían bromas, aunque, para no perder la&lt;br /&gt;
costumbre, alguna generosa y creativa tomaba la iniciativa de preparar algún&lt;br /&gt;
montajillo a modo de broma colectiva. En algún caso, esa broma pasaba&lt;br /&gt;
totalmente desapercibida o incluso acababa en la basura junto con los&lt;br /&gt;
envoltorios de los regalos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento estelar de los regalos era —y es— cuando el Padre (el que fuera&lt;br /&gt;
en ese momento) venía —o viene— de visita a España y, muy especialmente, a&lt;br /&gt;
tu delegación, porque en ese caso se hacía una colecta entre las agregadas,&lt;br /&gt;
supernumerarias… todo para sorprender al Prelado con un obsequio especial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me di cuenta de lo absurdo de ese momento cuando, en la visita de Ocariz a&lt;br /&gt;
Sevilla, se decidió regalarle un libro que yo tenía sobre Mérida cristiana, con unas&lt;br /&gt;
ilustraciones buenísimas; ese era el regalo de las emeritenses. Ocariz,&lt;br /&gt;
lógicamente, no se quedó con el libro, pero, por insistencia de la directora del&lt;br /&gt;
centro, puso unas palabras a modo de dedicatoria. Sinceramente, mejor que no&lt;br /&gt;
hubiese puesto nada. Todo me pareció un absurdo peloteo, que de cariño tenía&lt;br /&gt;
muy poco. Al final, ese libro se quedó en el centro. Probablemente lo reclame.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar con el tema de los regalos, un pequeño apunte sobre el teatro y&lt;br /&gt;
las mentiras; sí, mentiras que teníamos que decir a nuestra familia cuando nos&lt;br /&gt;
regalaban algo que luego no nos veían puesto o usando. Regalos que nos&lt;br /&gt;
habían hecho con todo el cariño y pensando en nosotros. El corazón no se nos&lt;br /&gt;
apegaba al objeto regalado, sino al cariño que la otra persona había puesto al&lt;br /&gt;
acordarse de nosotros, al tiempo empleado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las casas de las agregadas. En la mía, mandé yo.===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tener tu propio piso es una sensación única, después de haber vivido en una&lt;br /&gt;
familia con nueve en casa (ocho + abueli), de vivir y trabajar en administraciones&lt;br /&gt;
y de compartir piso de alquiler con gente diversísima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 45 años cuando tuve mi casa en propiedad… No sigo porque sé que hay&lt;br /&gt;
mucha gente que no ha tenido ese privilegio y, además, el tema que quiero&lt;br /&gt;
destacar no es ese.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que se me ocurrió invitar a mi casa a las agregadas de mi centro.&lt;br /&gt;
Después de tomar un café y unos bollos, empezó la lista de cosas que tenía que&lt;br /&gt;
hacer: que si las cortinas así, que si un sofá de tal estilo… Vamos, que iban a&lt;br /&gt;
decorarlo todo en unos minutos, de la misma forma que el resto de los pisos de&lt;br /&gt;
agregadas: salita con mesita y butacas, salón con los cuadros de la canonización&lt;br /&gt;
y fotos de los distintos prelados… cortinas de flores… Total que, después de un&lt;br /&gt;
breve silencio, les di las gracias y les comenté que mi casa la decoraba yo. A los&lt;br /&gt;
diez minutos se fueron todas y yo respiré profundamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me enteré de que a la secretaria del centro (que fue aquella tarde a dar&lt;br /&gt;
su visto bueno para el “estilo opus”) no le había parecido bien mi actitud; incluso&lt;br /&gt;
le pareció de “mal espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Convivencias de celadoras===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me voy a referir a dos aspectos que suelen trabajarse especialmente: las&lt;br /&gt;
personas mayores en la Obra y las necesidades económicas. Los hechos que&lt;br /&gt;
comento a continuación pertenecen a tres convivencias realizadas en los años&lt;br /&gt;
2017, 2018 y 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a las personas mayores, se nos pidió que hiciéramos propuestas para&lt;br /&gt;
atenderlas mejor —que, dentro de nada, seríamos nosotras las que estábamos&lt;br /&gt;
allí—. Se expusieron todas las propuestas y se habló de lo que ya se estaba&lt;br /&gt;
haciendo por parte de la delegación, de los famosos pisos compartidos que&lt;br /&gt;
algunas personas ilustres habían donado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en ese momento, algo cambió cuando una agregada, con bastantes años&lt;br /&gt;
de experiencia y mucha dedicación, atendiendo a supernumerarias con su&lt;br /&gt;
cochecito por los pueblos y administrando casas de retiro, preguntó qué iba a&lt;br /&gt;
pasar con las agregadas mayores y su jubilación… Literalmente: «a ver si,&lt;br /&gt;
después de estar dando todo nuestro dinero a la Obra, nos íbamos a quedar con&lt;br /&gt;
una mano delante y otra detrás».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esta persona, con la que he coincidido muchas veces, le tengo un cariño&lt;br /&gt;
especial; era —y es— una persona saladísima. Ese día no bromeaba y a mí me&lt;br /&gt;
dolió verla triste y preocupada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una convivencia de supernumerarias (2024), de la que aún guardo el&lt;br /&gt;
programa y, por supuesto, los apuntes sobre las charlas que nos dieron, tuvimos,&lt;br /&gt;
como no podía faltar, la charla sobre los asuntos económicos, que presentaré de&lt;br /&gt;
forma esquemática para no cansar mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Destino de las aportaciones===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.Recursos: Fondos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Ingresos profesionales de numerarias y agregadas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Donativos de supernumerarias y cooperadoras&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2.Destinos &lt;br /&gt;
;Humanos: lo prioritario es la persona. Eso dicen.&lt;br /&gt;
;Centros: en su tiempo el esfuerzo estaba en abrir centros, casas y otras instituciones. Ahora es necesario mantener los centros que tenemos. Y también vender.&lt;br /&gt;
;Fundaciones: Fundación Valle y Fundación Indes&lt;br /&gt;
;Labores apostólicas: Carf, Fundación Fomento, Harambee, Laguna, Torreciudad, Saxum, Orvalle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Procedimiento:&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;1º Presupuesto: numerarias+ agregadas+ supernumerarias&lt;br /&gt;
2º Centros: Autosuficientes y los que necesitan ayuda porque hay personas que no tienen pensión.&lt;br /&gt;
3º Dirección del dinero: Directoras de los centros lo envían a la delegación (en&lt;br /&gt;
mi caso a la delegación de Madrid Oeste: dlmof), ésta lo envía a la asesoría&lt;br /&gt;
regional y de allí, a la asesoría central.&lt;br /&gt;
4º Gastos: Centros: 46,2 %. Prelatura: 36 %. Necesidades generales 13,2%.&lt;br /&gt;
Apeaderos: 2,3%. Casas de retiro: 2%. (Según las de la delegación, estos gastos&lt;br /&gt;
van directamente a la gente de “casa”).&lt;br /&gt;
5º Contribución: Numerarias y numerarias auxiliares: 38 %. Agregadas: 17 %.&lt;br /&gt;
Supernumerarias: 28 %. Cooperadoras: 4,4 %. Recursos extra: 12,6 % (esto no&lt;br /&gt;
sé qué es).&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El coche===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre me he preguntado quién vive realmente la pobreza: ¿aquellos que&lt;br /&gt;
disponen de una flota de coches mientras siguen afirmando que los coches no&lt;br /&gt;
son suyos, o aquellos que pasan por la situación normal de comprar un coche,&lt;br /&gt;
responsabilizarse de sus gastos, de sus reparaciones, de sus obligaciones&lt;br /&gt;
legales y, lógicamente, de dejarlo cuando se necesite sin juzgar quién te lo pide?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo muchas anécdotas relacionadas con el coche, pero contaré solo una por&lt;br /&gt;
su relación con lo que he comentado anteriormente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos remontamos al año 2000, en el que estuve en un centro de “adscritas”, junto&lt;br /&gt;
con tres agregadas más, para un experimento que consistía en mezclar la labor&lt;br /&gt;
de numerarias con agregadas, supongo que con el objeto de que las numerarias&lt;br /&gt;
jovencitas conocieran la vida de las agregadas por si les apetecía pasarse a ese&lt;br /&gt;
“bando”. Aunque, en el fondo, el experimento consistió en acercar a las&lt;br /&gt;
agregadas a la vida de las adscritas y colaborar en la labor de ese centro,&lt;br /&gt;
haciendo la vida más amable a las numerarias que lo tenían como encargo&lt;br /&gt;
principal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que me tocó irme de convivencia y tuve que dejar el coche y el móvil&lt;br /&gt;
por mandato expreso de la directora, ya que podían necesitarlo para llevar a las&lt;br /&gt;
encantadoras niñas a sus respectivas mini convivencias. Cuando volví de la&lt;br /&gt;
convi, lógicamente, pasé por el centro para recoger mis pertenencias e irme a mi&lt;br /&gt;
casa, ver a mis padres y trabajar al día siguiente. Tengo que aclarar, antes de&lt;br /&gt;
terminar la anécdota, que el centro del que hablo está en Badajoz; yo vivía en&lt;br /&gt;
Zafra, cerca de donde trabajaba, y mis padres vivían en Mérida… hagan sus&lt;br /&gt;
cálculos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues, como decía, cuando llegué a recoger el coche y el móvil, una numeraria&lt;br /&gt;
del centro me lo pidió para ir a un curso que tenía que hacer y, lógicamente, le&lt;br /&gt;
dije que no. La numeraria en cuestión se enfadó; supongo que se lo pediría a&lt;br /&gt;
otra víctima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegué a mi casa, comprobé que me faltaba un maletín con material&lt;br /&gt;
auxiliar, herramientas, etc. Lo comenté en el centro y me contestaron, con una&lt;br /&gt;
amplia sonrisa, que lo habían sacado para meter maletas y sacos de dormir y&lt;br /&gt;
que se lo dejaron en el pueblo. Y remataron diciendo: «¡Hay que ver estas&lt;br /&gt;
niñas!», seguido de una frase lapidaria sobre la generosidad y el&lt;br /&gt;
desprendimiento que yo debía tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Por qué duré 44 años en el Opus Dei ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este título es parte de una pregunta que muchas personas me han hecho y que a pesar de llevar 12 episodios de “Anatomía de una vocación”, me doy cuenta de que no he dicho nada de por qué duré tantos años, ya que me he centrado en explicar por qué me fui. Así que sin más preámbulos y después de reflexionar durante un tiempo, os diré cuáles fueron las tres razones que hicieron más larga mi permanencia en esta institución...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de ellas es la &#039;&#039;&#039;amistad&#039;&#039;&#039;, con la cual abro esta nueva serie. La segunda razón fue el &#039;&#039;&#039;ambiente&#039;&#039;&#039; donde se desarrollaban tanto mis relaciones sociales como mi trabajo y en tercer lugar el convencimiento de quería vivir un cristianismo a fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que al final de esta breve serie se entienda un poco mejor por qué duré tanto en el opus. Estoy casi segura de que coincidirá con muchos otros en la misma situación…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;font color=&amp;quot;#777777&amp;quot;&amp;gt;===&amp;lt;/font&amp;gt;Las amistades peligrosas&amp;lt;font color=&amp;quot;#777777&amp;quot;&amp;gt;===&amp;lt;/font&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas necesitamos la confidencia, esto es, compartir lo que sentimos, lo que pensamos, nuestras dudas, nuestros temores y sobre todos nuestros proyectos e ilusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el que más y el que menos ha buscado ocasiones para tener esos momentos de confidencia y amistad sincera con personas concretas, rompiendo los moldes y las reglas impuestas sobre la confidencia institucionalizada con el nombre de “charla fraterna” exigida en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esos momentos de paz y de autenticidad son los que se producen en las excursiones, tanto urbanas como en el campo, en la que te separabas con aquella persona que te entendía y se producía el clima perfecto para contar y escuchar las historias vividas en primera persona, sus historias y las tuyas, las historias que querías que otros comprendieran, tu verdadera historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las convivencias eran un momento importante para tener esos momentos de confidencia y estrechar lazos de amistad fuertes y profundos. No me refiero a las pandillitas que se formaban para hacer lo que no podíamos hacer con las “dires”, observándote ya que el encanto se rompía cuando se volvía a la &#039;&#039;casa de convivencias&#039;&#039; con el sentimiento de culpa intentando ser más opus que antes, viviendo una constante doble vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me refiero más bien a la conversación de tú a tú, ese momento mágico de los cuentos infantiles en el que se sale de un mundo rígido lleno de normas y criterios, monocolor, donde todo está previsto sin capacidad de decisión, a un mundo en el que puedes andar con zapatillas en la vida del otro y viceversa, en donde la otra persona no tiene un: &#039;&#039;pues tú lo que tienes que hacer es&#039;&#039;” o &#039;&#039;¿pues sabes lo que yo hago?&#039;&#039; o “&#039;&#039;pues una vez una directora/un sacerdote / nuestro padre… dijo/me dijo que…&#039;&#039;” Esos momentos en los que te sientes comprendido de verdad y empiezas a ver nuevos horizontes en tu vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que todos hemos tenido muchos de esos momentos a lo largo y ancho de nuestra pertenencia al Opus Dei, por eso voy a compartir algunos de esos momentos y al mismo tiempo agradecer a todas esas personas, que de una forma u otra hicieron que mi vida tuviera un significado especial y un camino más llevadero a pesar de lo incomprensible de muchas experiencias contradictorias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi primer recuerdo va para Cristina Abad, numeraria, que formó parte de la AOP &#039;&#039;[Apostolado de la Opinión Pública]&#039;&#039;, trabajó en Filasiete (una revista española especializada en crítica de cine y series de televisión) y autora del libro “La libertad de amar”. Coincidimos en una convivencia en “Los Álamos” en Julio de 2020 en la cual estuvo muy enferma -nunca entendí que tuviera que estar en aquella convivencia con lo enferma que estaba-. Hubo muchas idas y venidas al hospital durante aquellos 15 días y finalmente después de unas semanas supimos que todo aquello fue la consecuencia de un cáncer terminal. Falleció el 26 de septiembre de ese año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando nos vimos en aquella convivencia recordamos nuestro primer encuentro en 1994 en una de esas “promociones rurales” como las llamaban entonces, en un pueblecito de Badajoz. Cristina se quedó impactada de cómo resolví de forma tan natural una pelea que hubo entre dos equipos de futbol de chicos a los cuales les dije que se anulaba el partido si no se ponían de acuerdo. Me dijo que pensaba que me iban a pegar o insultar del enfado que tenían y se quedó admirada de que hubiese resuelto una situación sin tener que recurrir a la cadena de mandos (encargada-directora-sacerdote-delegación-vicario-…). A mí me enterneció que le admirara aquella situación, ya que me manifestó como para ella aquello era estar verdaderamente en medio del mundo. En los escasos encuentros que hemos tenido a lo largo de los años (26), conectábamos enseguida sin necesidad de preámbulos, ella me hablaba de sus proyectos y yo de los míos sin necesidad de justificar nada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas más experiencias como esa he tenido a lo largo de mi pertenencia al Opus Dei. Algunas se producían en las convivencias –que era donde únicamente coincidíamos personas diferentes- en las que empezábamos a hablar de nuestras familias, de las dificultades que teníamos para que nos entendieran, y después de cómo entenderlos mejor… De compartir problemas que se ocultaban en una tertulia por ser impropio de personas entregadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esas conversaciones salían temas sobre la responsabilidad de ayudar acompañando, también económicamente a nuestra familia. De comprender mejor las situaciones “irregulares” (llamadas así en ámbitos doctrinalmente ortodoxos o tradicionalistas) de parejas divorciadas, separadas, homosexualidad, tendencias políticas de izquierdas, no en general sino como situaciones que se daban con naturalidad en nuestras familias y que no teníamos que sentir ninguna vergüenza, sino una gran tolerancia y respeto, la misma que ellos nos demostraban a nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento que destaco son las conversaciones en coche o en viajes largos donde había que rezar rosario tras rosario para no “perder el tiempo”, hasta que nos dimos cuenta del tiempo que perdíamos por no conocer a la persona que estaba a nuestro lado. Y así muchas cambiamos los rosarios por conversaciones profundas, positivas y constructivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando acompañar a una enferma no era una “visita” que consistía generalmente en una hora santa o en un mini retiro en el que en muchas ocasiones se torturaba al enfermo a mantenerse despierto, para seguir rezando el rosario, las preces, el ángelus o una comunión espiritual en lugar de una ocasión para compartir y aminorar sus angustias y molestias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una charla fraterna no era una ocasión para recibir información o realizar un mero trámite de obligado cumplimiento sino una ocasión para que la personas pudiesen llorar libres y libremente decir lo que pensaban porque confiaban que no se le iba a traicionar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando una persona te removía, no por su santidad fría e inalcanzable hecha a base de vivir a rajatabla todo el espíritu como en “los primero tiempos”, sino porque veías cariño y afectos sinceros, cuando cada uno hablaba de sus logros y de sus fracasos sin miedo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todas aquellas conversaciones surgieron temas que me ayudaron en mi vida a apreciarla más, a querer más a las personas que tenía cerca y a no admirar a las personas de la Obra por el hecho de estar en un rango superior. A querer y tratar más a mi familia y no a juzgarla constantemente, a aprender más de mis amigos y compañeros que seguro que en muchas ocasiones me han dado más de lo que yo les aportaba. A tener cuidado con el dinero y a pensar en mi futuro, a apreciar a otros movimientos de la iglesia. Aprendí que la verdadera caridad humana no está solo en cumplir con unos compromisos sociales y tener pequeños detalles previsibles de servicio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando me empezaste a importar como persona y no como miembro de una institución, cuando me di cuenta de que los números y estadísticas no tenían nada que ver con los verdaderos problemas de las personas. Que había personas con las mismas inquietudes y que no eran libres para actuar como querían y yo sí. Cuando en definitiva me di cuenta de que lo más importante del Opus Dei eran las personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias Encarnita por ayudarme a encontrar piso, a Mari Frías por hacer felices a un grupo de estudiantes locas en aquel apeadero donde pasábamos horas… A Pepita por pedirme ayuda para acompañarte a hacer aquella entrega tan generosa a la Sociedad Sacerdotal de la SC y escucharme siempre con tanto cariño, a Carmen por confiarme aquel dolor que te producía enfrentarte a toda tu familia por las irregularidades en tu herencia. A aquel sacerdote que me aconsejó decir NO con más frecuencia porque el psiquiátrico de la Clínica de Navarra estaba lleno de personas que no habían sabido decir que no y a muchas otras personas que me confiaron muchos de sus sinceros sentimientos, al mismo tiempo que se acordaban de los míos y me dieron muy sabios consejos y que no digo sus nombres porque aún están campando por algún lugar del mundo haciendo mucho bien, seguro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No podemos negar lo que vivimos y de que nuestros mejores momentos se los ha llevado la felicidad de los demás y eso es bueno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Eso que hacíamos a escondidas no era realmente lo que se debería haber hecho abiertamente, con toda normalidad, con toda confianza? ¿Amistades peligrosas?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mas bien; ¡Benditas amistades! ¡GRACIAS!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Del trabajo no remunerado al remunerado===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando, un septiembre de 1989, Amparo, directora en ese momento de Besana, me citó en su despacho para decirme si me gustaría trabajar en dicha escuela, le pregunté primero cuánto cobraría. Después de explicarme el método de pago y las condiciones, le dije que no. Recuerdo vagamente la cantidad, pero creo que lo que me propuso fueron 80.000 pesetas (480 euros actuales), en régimen de becaria y, por supuesto, no oí nada sobre la Seguridad Social. Aunque hubiera sido el doble, mi respuesta habría sido la misma que di en aquel momento: «Lo siento, pero no cambio una interinidad como maestra por esto»...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi cabeza y por mi corazón pasaron muchos sentimientos y emociones en ese momento. Recordaba cómo, por una parte, aún latía en mi corazón la emoción de un puesto de trabajo en el que empezaría a ganar mi primer sueldo en condiciones; esto es, con un seguro médico y mi alta en la Seguridad Social para empezar a cotizar. Pensaba, además, en los compañeros y compañeras nuevos, en los alumnos y alumnas, y en poner en práctica aquello para lo que había estudiado durante varios años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, también pasaron por mi mente la desazón que me producía haber estado mendigando alguna actividad más seria en Besana que la de participar en las actividades extraescolares para tener contentas a las alumnas, con el objetivo de que pertenecieran a la labor de San Rafael.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces, a lo largo de mi vida, he dado gracias a Dios por aquella decisión! Aunque, por otra parte, eso hizo que continuara en la institución. Probablemente, de haber trabajado en la obra corporativa mencionada, me habría salido antes del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué había hecho entonces, desde que pité en 1981 hasta ese preciso momento de 1989 que he mencionado antes?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues empecé limpiando el portal del piso donde vivía con mi familia. Al poco tiempo trabajé en la administración de Eresma (un centro del Opus Dei en el que había numerarias muy ilustres, como Hortensia Núñez, Mercedes Eguíbar, la doctora Lledías… y alguna más), donde pasé momentos muy duros protagonizados por una tal Aguirre, numeraria y administradora, la cual me hizo dudar de la autenticidad de la vocación a la santidad, ya que nunca había visto a una persona tan amargada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo, como se ha comentado muchas veces en escritos y en podcasts, que los años ochenta en el Opus fueron realmente duros debido a la estricta vigilancia para que nadie se saliera del espíritu plasmado en cientos de reglas, normas, preceptos, directrices y ordenanzas, capitaneadas por Álvaro del Portillo y secundadas por el resto de la institución de forma jerárquica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto fui cuidadora de niños con un horario que me permitía asistir a mis clases de la Escuela de Magisterio. Trabajé también ayudando a una supernumeraria en las tareas del hogar y participé en la limpieza de una casa en la que se estaban haciendo reformas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante muchos fines de semana atendí la portería de Somosierra y, varios veranos, trabajé en la administración de algunas casas de retiro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, desde 1987 hasta el verano de 1989 formé parte de la administración de la Delegación Este de Madrid (dlmef), trabajo que dejé para hacer unas pruebas físicas de acceso a un curso de Educación Física —que realicé ese mismo verano—, el cual me dio la puntuación suficiente para ingresar en una lista de interinos del Cuerpo de Maestros del MEC (Ministerio de Educación y Ciencia de aquel entonces).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como os podréis imaginar, la carrera la hice como pude y, en lugar de tres años, me llevó cinco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora me pregunto: ¿En qué momento me santificaba trabajando? ¿Cómo santificaba mi trabajo? ¿Y a quiénes santifiqué con mi trabajo? Pienso que lo que hice hasta ese momento fue sobrevivir y no salir del entorno físico de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A lo largo de mi carrera laboral como maestra, no sé si los años siguientes me santifiqué, si santifiqué a los demás con mi trabajo o si santifiqué el trabajo que hacía. Lo que sí puedo afirmar es que aprendí cómo los compañeros que tuve se esforzaban por hacer bien y con honradez su trabajo, de una manera libre, sin tener que rendir cuentas a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que llegar puntual junto con otros que también llegaban a la hora, era una acción humana que facilitaba la convivencia y el buen desarrollo de una jornada escolar, y no una virtud heroica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí que había muchos profesores que daban mucho más por sus alumnos sin proponérselo, viendo personas y no números. Profesores que discriminaban por su capacidad intelectual, su situación económica, social o política.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sobre todo, aprendí mucho de la convivencia diaria. Aprendí que había personas a las que no les caía bien; que no era la niña bonita que había venido a iluminar el lugar, cual ángel lleno de virtudes. Aprendí a tener amigos y amigas de verdad y a disfrutar de su compañía, aceptando que esas personas no serían del Opus Dei, pero eran grandes personas que estuvieron ahí en momentos muy duros y especiales para mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y qué decir de los alumnos, que nunca me llamaron doña Dori, pero siempre me respetaron como yo los respeté, dándome cariño y compañía en momentos de mucha soledad. Aprendí que la calidad de mi trabajo mejoraba en la medida en que atendía las dificultades de aprendizaje y sus necesidades individuales. Aprendí a madurar, en definitiva, no solo humana y profesionalmente, sino incluso en mi fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hago aquí un inciso, ya que me vienen a la memoria algunas ofertas que tuve para trabajar en obras corporativas en las que no hubiera tenido alumnos problemáticos o con escasos recursos intelectuales, afectivos o sociales. Pero siempre las rechacé, ya que opinaba —y sigo opinando— que se trata de una educación segregada y poco natural. Opino, además, que la educación mixta prepara mejor para el mundo real… Pero es una opinión, muy contrastada, eso sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque es cierto que pasé muchos momentos felices y auténticos, también hubo otros de tensión en los que, después de jornadas laborales exigentes y de las propias exigencias de mi profesión, tenía que atender actividades en diferentes centros y cumplir las normas, especialmente la asistencia a misa, ya que en algunos pueblos donde trabajé no había.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Asistir —qué palabra tan acertada, por cierto— a los medios de formación me supuso, durante un tiempo, coger un autobús a las siete de la mañana de un sábado y volver por la tarde. ¡Qué ganas de volver a mi rutina, a mi trabajo, a mis amigos, a mis alumnos, a mi familia y a las actividades culturales y sociales donde convivía con gente de todo tipo! Ahí era donde encontraba la verdadera paz, y no al revés, como me hacían ver en la institución, donde se me decía que la paz la daban el cumplimiento de las normas y los medios de formación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad que haga otro inciso, pero acabo de recordar un hecho que guarda mucha relación con lo que estoy hablando. Se convocó a docentes de toda España a una reunión que tuvo lugar en Madrid sobre educación, coordinada por Benigno Blanco. En ella participaron docentes tanto de la enseñanza pública como de la privada. Eso sí, en su mayoría éramos gente del Opus y allegados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No recuerdo muy bien la fecha, pero sé que gobernaba el Partido Popular —alrededor del año 2000— y que, al finalizar aquella reunión, se anunció que por la tarde había una manifestación convocada por ese partido. Aquello, sinceramente, me dio muy mala espina y, cuando terminó la reunión, mi compañera de viaje —otra agregada— y yo nos fuimos a comer y emprendimos el regreso a Mérida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La principal consigna de aquella reunión fue transmitir que las personas de la Obra que trabajaban en centros públicos fueran asimilando poco a poco el sistema aplicado en los centros de educación diferenciada, es decir, los del Opus, y lo llevaran a sus respectivos centros. El desconcierto y la incredulidad de las numerarias, los numerarios, las agregadas y los agregados que trabajábamos en la enseñanza pública y mixta fueron monumentales, por lo que, a continuación, redactamos una carta de desacuerdo que firmamos todos. Nunca volvió a repetirse nada igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esto tengo que añadir la insistencia de las personas que trabajaban en obras corporativas y personales contándonos, año tras año, las excelencias de las mismas en las diferentes convivencias o cursos anuales, como si solo sucedieran cosas maravillosas en esos centros de la Obra. En muy pocas ocasiones interveníamos quienes trabajábamos en la enseñanza pública, donde también ocurrían cosas muy interesantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonadme esta pequeña —o gran— rabieta sobre «los colegios», pero todos conocemos cuál era su principal objetivo: reclutar gente, aunque en ellos trabajaran personas buenísimas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Son innumerables las anécdotas vividas a lo largo de mis 34 años de trabajo como docente en diez colegios públicos de diferentes pueblos y ciudades. Necesitaría muchas páginas para escribirlas. Anécdotas en las que se mezclaban lo humano y lo divino… Estoy segura de que Dios estuvo más tiempo allí, y yo con Él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre con el ánimo de ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Recuperando mi fe===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿De quién me fío ahora? ¿En qué se basaba mi fe?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me resulta muy difícil completar este tercer y último aspecto de la serie sobre por qué duré 44 años en el Opus, porque me voy a referir a la parte más íntima y valiosa de mi vida: los principios y fundamentos en los que se apoyaban mi lucha por hacer el bien, el sentido de mi entrega total y, en definitiva, el sentido de mi vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mis creencias han sufrido un proceso desde que empezaron a ser un aspecto fundamental en mi vida. Después se incrementaron con mi supuesta vocación en el Opus Dei; con el paso de los años sufrieron un estancamiento y, en los últimos años de mi pertenencia a la institución, entraron en declive. Ahora me encuentro recomponiendo las piezas, desechando aquello que a lo largo de los años ha demostrado ser un fraude y seleccionando todo aquello que tiene verdadero sentido…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los primeros pasos conscientes en la fe se produjeron en los segundos cinco años de mi vida, durante mi estancia como migrante en Canadá. Allí mis padres nos matricularon en un colegio católico inglés, aunque vivíamos en una zona francófona. Íbamos a misa los domingos y allí hice mi primera comunión y mi confirmación, bastante consciente de lo que hacía, ya que, además de la formación que recibía en el colegio —de la cual apenas conservo algunos recuerdos—, mis padres, especialmente mi padre, nos comentaban de vez en cuando pasajes del Evangelio. Por eso, Dios y Jesús eran personajes que formaban parte de nuestra familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando volvimos a España, ya con diez años, mi experiencia de fe sufrió una transformación, pues pasó a basarse fundamentalmente en la participación, mediante ritos, en determinados actos litúrgicos: misas, procesiones, normas eclesiásticas, penitencias que imité de mi abuela y de mi tía… Dentro de esta etapa de mi vida, que abarcó de los 10 a los 15 años, tuvo lugar el encuentro con un profesor que obsequiaba a los alumnos con mejores notas y buen comportamiento con una visita a un museo, precedida de la misa dominical, una vez al mes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una siguiente etapa, que abarca de los 15 a los 20 años, se caracteriza por la rebeldía y el compromiso. En ella se produjeron dos acontecimientos importantes en mi vida: por una parte, empecé a salir de manera formal con aquel profesor que algunos domingos nos llevaba a un museo y a misa; por otra, tuve mi primer encuentro con el Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella relación formal llevaba implícito tomarse en serio algunas prácticas, como ir a misa los domingos, vivir la Semana Santa y confesarnos los primeros viernes de mes. Fue precisamente uno de esos primeros viernes cuando coincidí con un sacerdote del Opus, quien me indicó que podía recibir una formación más intensa en un centro de dicha institución que estaba justo enfrente. Omito aquí todo el proceso hasta que fui a aquel centro, así como mis primeras impresiones, pues ya lo narré en un escrito anterior (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, me voy a centrar en cómo mi fe incorporó nuevas prácticas, ya que empecé a acudir con cierta regularidad a los «medios de formación». Estos consistían básicamente en un «círculo» y en una serie de normas de piedad, entre las que destacaban un rato de oración —con un tiempo estipulado— y el examen de conciencia, ambas diariamente, además de ir a misa cuando pudiera, algo que ya hacía antes de conocer el Opus. Así que, a partir de ese momento, mi fe pasó de ser algo que formaba parte de mi vida y a lo que acudía de forma natural a convertirse en algo que tenía que fortalecer, incrementar y nutrir permanentemente. Dios estaba muy pendiente de lo que hacía, por lo que mi exigencia constante era una forma de responder a tanta generosidad divina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta nueva forma de vivir mi fe, que compatibilicé con mi relación de noviazgo de los 16 a los 20 años, terminó llevándome a eliminar a aquella persona de mi vida, ya que ambas cosas, según la espiritualidad de la institución y la exigencia de complacer a Dios, no eran compatibles. Alguien pensó que podría tener vocación de supernumeraria, pero tanto el confesor como las personas con las que hablaba sabían muy bien de mi lucha por vivir la castidad, así que la propuesta para que me planteara la vocación al Opus Dei como agregada no tardó en llegar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquel planteamiento lo hablé con Dios, como hacía habitualmente en mi oración —sin tiempo estipulado—, y descubrí un mar sin orillas, pensando en la cantidad de gente a la que podía ayudar. Con todo aquello reuní el valor suficiente para decirle a aquel hombre que había una persona que ocupaba mi corazón: Jesús. Él me había elegido y yo me sentía agradecida y en la obligación de corresponder; no podía hacerle esperar. El resto de la historia ya la expliqué en otro de mis escritos (Anatomía de una vocación 8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 20 a los 40 años podríamos hablar de la época del incremento, en la que poco a poco iba incorporando cada vez más exigencias a mi incipiente vocación de entrega, que, lógicamente, tenía que ser cada vez más completa, más total, más sacrificada. Aquellos años 80 y 90 estaban marcados por el «más y mejor», así que todos los acontecimientos que tuvieron lugar durante esos 20 años estuvieron enmarcados en ese «más y mejor». Mi fe se alimentó de un espíritu guerrero, positivista y triunfalista, por lo menos durante los primeros diez años de dicho periodo. Era la hermana, la hija, la tía, la compañera, la colega, la amiga… que iba a llevar a todas las personas al cielo. Era la que mejor trabajaba en los diferentes colegios, la que tenía la doctrina más clara, ya que contaba con una formación teológica, filosófica y ascética que consideraba inigualable con respecto a la de otras instituciones de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero un fatídico día de julio de 1992 tuve un accidente de coche con un fatal desenlace que rasgó de arriba abajo mi fe triunfalista. Me vi vulnerable, capaz de cometer errores muy graves y de dañar a otras personas. Fui consciente en ese momento de que no tenía derecho a juzgar a nadie y mucho menos a creerme intachable… Me vi muy tachable. A partir de entonces fui más agradecida ante cualquier detalle que una persona tuviera conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo que destacar con especial cariño las muestras de apoyo de determinadas personas de la institución. Entre ellas, las de un sacerdote de Mérida, ya fallecido, D. Guillermo Soto, quien me escuchó atentamente y, además de darme sabios consejos, se prestó a comunicarse con la familia del fallecido. También las de la directora del centro donde estaba en aquel momento, que no dejó de atender mis necesidades. Sin embargo, aquello se mantuvo en silencio para siempre. No sé por qué, ya que a mí me daba paz hablar de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En septiembre de aquel año se me asignó el cargo de celadora, nombramiento que entendí como un voto de confianza, dada mi condición de persona endeudada con la humanidad. Sin embargo, aquello acentuó aún más mi dependencia de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese giro de mi fe se reflejó especialmente en mi actitud en el trabajo y con respecto a mi familia. Con todos intenté ser más comprensiva, agradecida y admirativa. Vi mi labor más como un servicio, reconocí que recibía más de lo que daba y mi fe empezó a tener un sentido más profundo, menos dogmático.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los 40 años hasta mi salida viví una etapa bastante convulsa, marcada por enfermedades, incomprensiones, tensión, decepciones…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa etapa de los cuarenta años empezaron a aparecer pretendientes: compañeros de trabajo, amigos de amigas mías… Personas a las que esquivaba, rechazaba, con las que me mostraba antipática o poco atrayente… En definitiva, ejercitaba toda una táctica de defensa y alejamiento. Pero ¿qué pasaba en mi corazón? Claro que estaba Jesús, pero también es cierto que, a partir de esa edad, resultar atractiva para un hombre es muy importante… No somos ángeles. Perdonad que no me extienda más en este punto, ya que daría para un capítulo entero. Solo puedo decir que fue muy duro y que no basta con un programa de penitencia, oración y gracia sacramental, estudio, deporte, fraternidad y apostolado. Concluyo este párrafo con una frase que leí hace poco: «¿Para qué necesita Jesús tantas esposas?». Me hizo mucha gracia y también me hizo pensar mucho. Espero no ofender a nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cumplimiento de las normas se me hacía cada vez más tedioso por incomprensible. Llegó un momento en el que me alegraba cuando, por razones familiares, laborales o de enfermedad, no podía acudir a algún medio de formación. Claro que quería hablar con Dios y hacer una oración sincera, comparar mi vida con la de Jesús y luchar por ser mejor. En mi oración veía tantas cosas que mejorar y hacer que comenzase el día con mucha ilusión y fuerza. Pero, a medida que avanzaba el día, la ilusión se iba ahogando para dar paso al cumplimiento de lo establecido: las normas, atender la actividad, una reunión apostólica para hacer listas y listas de gente para la próxima actividad… ¿Y todo eso era lo que garantizaba la santidad? Pues yo no quería ser santa, porque en el empeño dejaba pasar muchas oportunidades de hacer el bien a mi alrededor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empezaron a cobrar más sentido para mí los actos humanos desinteresados para ayudar a otras personas que los actos piadosos: aquel bombero que perdió la vida por rescatar a su compañero, quien lucha por los derechos humanos de otros, contra la corrupción o el abuso de poder… y miles de casos más. En mi familia también había personas que necesitaban mi ayuda. Por eso, esa pretendida «gran labor» o «gran catequesis» de la que se jactaba la institución perdió para mí todo sentido, ya que se reducía a atender un club infantil o juvenil, dar clases en colegios de élite, atender grupos de supernumerarias o cooperadoras, dar charlas y círculos, estar en los centros… Aislarse del mundo, en definitiva, permanecer en una burbuja de confort ideológico… ¡Qué contradicción!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escasez de vocaciones jóvenes en los centros y delegaciones produjo cambios considerables, como la atención prioritaria a las personas mayores de la institución. La falta de previsión y de desarrollo de aficiones, debido a la dedicación exclusiva a «las labores» de la institución, hizo que muchas personas, al jubilarse, no supieran qué hacer con su tiempo. El deterioro mental y psicológico empezó a darse con bastante frecuencia y, en algunos casos, terminó en una muerte lenta y solitaria. Todo esto, claro está, acompañado de un ir y venir de trámites y gestiones para que los testamentos, herencias y bienes materiales estuviesen legalmente custodiados por la Obra. Esto supuso una gran prueba de fuego para mi fe en Dios, porque en el Opus Dei ya la había perdido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lo referente a los «medios de formación», a pesar de las sugerencias de actualización, siguieron manteniendo la misma estructura y las mismas anécdotas, y la gente no acudía a ellos de forma habitual. En cuanto a los sacerdotes que atendían los centros, era patente la monotonía. Confesaban repitiendo la misma penitencia para todas las del centro y, en muchas ocasiones, había que recordarles quién eras para que no te confundiesen con otra persona. Incluso, a veces, oía cómo pasaban páginas durante la confesión, lo que me hacía pensar que estaban leyendo algo mientras tanto o anotando algo en alguna libreta. Todo ello, en definitiva, me generaba mucha desconfianza. Preferí espaciar más mis confesiones o cambiar de sacerdote; de esa forma conservé la fe en esa práctica penitencial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardaron en llegar las migrañas y los problemas gástricos durante las convivencias, especialmente en aquellas en las que participaba alguien de la delegación o de la asesoría, porque estaba saturada de tanta exigencia, doctrina, charlas y reuniones. En ellas aprovechaba para dar mi opinión sobre cómo podían arreglarse las cosas o sobre aquello que no funcionaba, y eso me suponía un gran desgaste de energía. Todo para nada, porque al final nunca cambiaba nada en lo fundamental.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que mi fe buscó otro norte: no la iglesia particular que para mí representaba el Opus con sus particularidades, sino la Iglesia y, en especial, la Iglesia de Francisco… Hubo un rayo de esperanza y el impulso suficiente para dejar el Opus. Pero Francisco falleció y, desde entonces, la Iglesia tampoco es para mí un lugar o un concepto seguro… Cada día compruebo cómo sus dogmas, la infalibilidad y determinadas creencias llenas de contradicciones son cada vez más cuestionados e investigados, y cómo salen a la luz descubrimientos que ponen en tela de juicio afirmaciones no solo de la fe católica, sino incluso del cristianismo en general.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quiero ir cerrando ya este texto porque lo expuesto en el párrafo anterior daría para muchos folios y suscitaría muchas opiniones diferentes, y ya me estoy alargando demasiado. La razón de este escrito era plasmar cómo ha evolucionado mi fe. Ahora se centra básicamente en leer y profundizar en todo lo que se está investigando acerca de las religiones y, en particular, de la cristiana. Sigo teniendo a Jesús como referente y, de momento, voy a misa los domingos. Todo el material directa o indirectamente relacionado con la institución ha ido a la basura. Ya no tengo migrañas y, a pesar de todo, sigo creyendo, pero en menos cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante mí se abre un nuevo camino o, mejor dicho, muchos senderos por descubrir y recorrer, para lo cual cuento con personas que me darán posada y cobijo —amistad sincera— y con las que compartiré todo lo que soy y tengo. Cierro con esto Anatomía de una vocación, que bien puede representar la historia de mi fe y de cómo el Opus pudo acabar con ella. Como siempre, agradezco vuestra comprensión y apoyo y, desde luego, me alegraría haber contribuido a dar un poco de paz y confianza a alguien por ahí.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7725</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
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		<updated>2026-08-24T08:19:27Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* El coche */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Un paso adelante==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia &#039;&#039;&#039;[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 &#039;&#039;&#039;del fallecimiento de Guillermina&#039;&#039;&#039;]&#039;&#039;&#039;. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &amp;lt;/p&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “Motu Proprio”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: “el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «La dele te invita a comer».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré. Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comentaba en la primera parte de este testimonio, yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; (sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría. (Con los cambios de&lt;br /&gt;
personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España).&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos motu proprio de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con Ágora, coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En Ágora&lt;br /&gt;
Cuántica, con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en Auténticas vidas: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie El minuto heroico tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
• Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad),&lt;br /&gt;
-no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
• ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los&lt;br /&gt;
diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las&lt;br /&gt;
personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
• Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el&lt;br /&gt;
Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
• La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
• Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
• Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo&lt;br /&gt;
que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
• Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
• Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
• Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas …&lt;br /&gt;
-Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por&lt;br /&gt;
alguna razón-.&lt;br /&gt;
• Lo importante es la vocación, no de qué pites.&lt;br /&gt;
–Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
• La historia necesita perspectiva….&lt;br /&gt;
– Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto&lt;br /&gt;
los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
• Tener en cuenta el sentido sobrenatural…&lt;br /&gt;
- Y el humano también-.&lt;br /&gt;
• Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales&lt;br /&gt;
marcamos distancias…&lt;br /&gt;
- Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
• Incidir en que somos laicos…&lt;br /&gt;
- No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
• El apostolado se hace por contagio…&lt;br /&gt;
- Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia,&lt;br /&gt;
inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
• La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día…&lt;br /&gt;
- Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
• Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión,&lt;br /&gt;
pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la&lt;br /&gt;
Obra se podía perder.&lt;br /&gt;
– ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no&lt;br /&gt;
consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
• Nuevo Papa, nuevas ilusiones…Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece&lt;br /&gt;
el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior.&lt;br /&gt;
– Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
• El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes…&lt;br /&gt;
- Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo&lt;br /&gt;
que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
• El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por&lt;br /&gt;
ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba&lt;br /&gt;
de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de&lt;br /&gt;
la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a&lt;br /&gt;
la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
• Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su&lt;br /&gt;
voluntad, pues que se vayan.&lt;br /&gt;
– Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un&lt;br /&gt;
tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-.&lt;br /&gt;
–Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar&lt;br /&gt;
algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
• Una persona se puede ir si se “va de la olla”&lt;br /&gt;
- También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-.&lt;br /&gt;
– Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que&lt;br /&gt;
permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les&lt;br /&gt;
mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta&lt;br /&gt;
corriente más.&lt;br /&gt;
• Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o&lt;br /&gt;
cooperador.&lt;br /&gt;
– Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
• Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la&lt;br /&gt;
Iglesia.&lt;br /&gt;
– Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a&lt;br /&gt;
nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando&lt;br /&gt;
tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
• Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté&lt;br /&gt;
impregnado en el ambiente.&lt;br /&gt;
– Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
• Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen&lt;br /&gt;
ambiente.&lt;br /&gt;
• Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir&lt;br /&gt;
solos, daba pena. Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían&lt;br /&gt;
darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos.&lt;br /&gt;
-Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación&lt;br /&gt;
económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían&lt;br /&gt;
darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “Normas y costumbres”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «Ninguna religión está por encima de la humanidad». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 20 años y quería mejorar este mundo, aprender a amar haciendo el bien a todas las personas a mi alrededor. Cuando conocí el Opus Dei a través de personas que se hicieron amigas mías —tres en concreto—, me pareció que era algo que se adecuaba muy bien a esa idea de santidad en medio del mundo, dando un sentido y una misión a mi vida...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de estas amigas me escribía cartas, otra me invitaba todas las semanas a ir el sábado a la meditación, a confesarme y, por supuesto, a participar en la tertulia, y con una tercera tuve un par de encuentros. También, de vez en cuando, me recordaban que podía ir a una convivencia, a un curso de retiro o hacer una visita de pobres. En los tres años que estuve yendo por aquel centro solo participé en la meditación y, en ocasiones, me confesaba, pero desde luego no fui a ninguna convivencia ni curso de retiro: no podía costeármelo. Sí me atraía, sin embargo, eso de la visita a los pobres, porque todavía no se había presentado ese gran momento de ayudar a alguien. Tuvieron que pasar unos cuantos meses y algunos acontecimientos para que aquella visita se llevara a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía amigas, entre las cuales estaba mi propia hermana, una criatura de 14 años que estaba entusiasmada con todo lo que le contaba acerca de las catequesis que daba, lo encantadoras y amables que eran aquellas chicas del Centro. Ambas compartíamos sueños e ilusiones, tareas y secretos… (pero eso es otro cantar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardamos mi hermana y yo en pedir la admisión: mi hermana primero y luego yo, curiosamente; eso sí, no sin antes hacer la visita de pobres prometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La visita de pobres&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegamos al lugar, por supuesto nada que ver con lo que me había imaginado: era una residencia de ancianos. Me quedé bastante paradita, pues no sabía qué podía hacer en realidad, así que intervino mi amiga “machaca”, que me dijo que hablara con algunas de las señoras que estaban allí y les mostrara una estampa del entonces beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Me acerqué a la única señora que estaba pendiente, la cual me dijo que le fuera muy fiel al cura de la foto. Desde entonces, esa fue la leyenda que me asignaron y que “mi amiga” se encargó de propagar: que mi vocación se debía a aquella visita de pobres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vosotros os creéis que la historia fue así? ¿Y mi hermana? ¿Qué pasó con ella? Efectivamente, no fue así, y lo de mi hermana lo contaré en un segundo relato, si ella lo considera oportuno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un pequeño detalle del que no se habla en la historia que construyeron sobre mi vocación, y es que olvidaron que yo tenía novio, y fue precisamente él quien hizo que conociera el Opus Dei. Habría mucho que contar aquí, pero vamos a centrarnos, para no alargarnos demasiado, en el momento en que tomo contacto con la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La verdadera historia&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ambos decidimos —mi novio y yo—, por circunstancias que no alteran este relato, confesarnos los primeros viernes de mes, según una costumbre relacionada con el Sagrado Corazón de Jesús. Una de las pocas iglesias a las que acudimos para esta práctica fue la basílica de San Miguel (no sabía que estaba encomendada a la Prelatura). A mí me atendió un sacerdote y a mi novio, otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación con el sacerdote fue amena y la verdad es que me sentí escuchada. Me aconsejó que, en lugar de confesarme una vez al mes, lo hiciera cada semana y que podría ir a un centro que estaba enfrente, que probablemente me gustaría, ya que le di muestras de mis sanas inquietudes. Así que, después de comentárselo a mi novio, me presenté en el centro esa misma tarde. Llamé a la puerta con muchísima expectación y la persona que abrió me recibió con una gran sonrisa; me preguntó mi nombre y quién me habló de ese centro, a lo que contesté con mucha confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un club juvenil; por lo tanto, había mucha gente joven que desaparecía a los pocos segundos dentro de alguna de las múltiples salitas que había allí. De repente se hizo un silencio que facilitó que pudiéramos hablar durante un rato. Al finalizar y despedirse, aquella chica me insistió en que ella era mi amiga —cosa que me llamó la atención—. Añadió, además, que probablemente tendría que ir a otro centro, pues ese me venía un poco lejos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De aquel centro pasé a otro que me venía mejor, donde me asignaron una nueva amiga que no dejó de invitarme puntualmente cada semana a las actividades organizadas para gente joven los sábados. Yo iba un sábado sí y otro no, y hay que reconocer que en aquellas casas se estaba muy bien: en invierno se estaba calentita, gozando de una calefacción que en mi casa no tenía. Había un ambiente agradable, de gente a la que le parecía maravilloso todo lo que les decía; me sentía escuchada, comprendida y empecé a pensar que era especial. Aquellas reuniones consistían en una meditación, seguida de una bendición y luego una tertulia, durante la cual la gente iba pasando a confesarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca me quedé a la tertulia, ya que aprovechaba a veces para confesarme y enseguida me iba, porque mi novio me esperaba para compartir la tarde juntos, que muchas veces consistía en tomarnos una cerveza en un pub mientras compartíamos caricias y vivencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como decía antes, aquel novio tuvo mucho que ver en la historia real.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía claro que quisiera casarme, pero ya “mi amiga” me había planificado el futuro: pensaba que yo tenía vocación al Opus Dei como supernumeraria, ya que tenía novio. De nuevo, esta encantadora mujer que, a pesar de los esfuerzos por tenerme al día de las actividades y, aparentemente, preocuparse de mi vida, en el fondo no me conocía de verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi parte, tenía grandes deseos de hacer algo por la humanidad, hacer el bien; mi trato con Jesús aumentaba día a día y, desde luego, no estaba en mi mente la idea del matrimonio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi hermana “pitó” antes que yo. Esto en un principio se explicó como un hecho totalmente providencial, pero haciendo un análisis más profundo puede que lo providencial sea la reflexión que se puede hacer ahora de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fueron dando una serie de circunstancias y factores que desembocaron en que mi hermana pidiera la admisión como agregada del Opus Dei. El primero de estos factores se debió al entusiasmo inocente y generoso de formar parte de algo que le llevaría a hacer el bien a su alrededor con gente igualmente entusiasta, divertida, buena y joven...  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda circunstancia se debió a que yo al final no podía ir a la famosa convivencia de Semana Santa en Torreciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera circunstancia fue que me encontré dinero tirado cerca de un charco –un billete de 1000 pesetas- y en ese momento pensé que donde mejor podía emplearlo sería para facilitar que mi hermana fuese a dicha convivencia -el resto lo pusieron algunas personas del centro-, ya que tenía una ilusión muy grande por ir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuarta circunstancia fue que mis padres le dieron permiso ya que mis amigas fueron a hablar con ellos -con mi apoyo- afirmando que también iban muchas chicas jóvenes prometiendo por tanto que cuidarían de ella y que no tendrían que preocuparse por el dinero – cosa que tranquilizó a mis padres-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí todo más o menos normal, ¿verdad? ¿Qué joven no va a excursiones, viajes y demás actividades? Pero se da la especial circunstancia de que mi hermana en ese momento tenía 14 años y medio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando mi hermana (a quien llamaremos H) volvió de Torreciudad, con la misma ilusión con la que se fue, pensé que algo en ella había cambiado y, la verdad, tanto entusiasmo me molestó. Le habían aconsejado que, como yo aún no era de la Obra, no dijera nada. Imaginaos la angustia vital de la pobre, teniendo que lidiar con una serie de “normas” que ya tenía que practicar, estando en una casa en la que lo relacionado con la fe y la religión se cuestionaba constantemente y que encima no podía desahogarse con su hermana con la siempre compartía todo. Perdóname H.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardé mucho en comunicarle que me estaba planteando pedir la admisión en la Obra como agregada. A partir de aquel momento cambiaron algunas cosas porque, aunque en nuestra familia seguíamos teniendo dificultades para explicar nuestras actividades y compromisos, ya podíamos compartir muchas cosas entre nosotras y apoyarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aparecíamos las dos juntas por el centro era como una fiesta, todo eran sonrisas y risas, miradas ilusionadas. Todo lo contrario a lo que vivíamos en mi casa. Al poco tiempo (año y medio) me enviaron a otro centro y nos separaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
H estuvo muy poquito tiempo en la Obra y cuando se fue lo pasé francamente mal. Por una parte, mi familia empezó a reprocharme un montón de cosas y por otra en el “opus” algunas personas me decían que hablara con mi hermana y otras que no lo hiciera. Por mi parte nunca la reproché nada y siempre mantuve con ella una amistad que ha ido creciendo con los años. Ahora, lógicamente pienso que H fue muy inteligente y admiro el coraje que demostró en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí lo que cuento de mi hermana porque es ella quien mejor puede contar su propia historia cuando sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, necesitaba resaltar su figura y protagonismo dentro de mi propia historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de aquel momento corrían dos historias sobre cómo conocí la Obra y cuál fue la razón por la que pedí la admisión, una de dichas historias ya la comenté anteriormente – lo de la visita de pobres- y la segunda historia fue que yo había pitado porque mi hermana lo había hecho antes, así conseguían que tanto mi hermana como yo nos sintiéramos especiales…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que me hizo mucha ilusión compartir con mi hermana una doble hermandad y sobre todo valoro positivamente lo que eso nos unió, pero las razones de “entregarme” fueron otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación de una persona debe ser personal y después de un tiempo discernimiento por lo que todos esos aspectos externos como el entusiasmo desmedido de la gente a tu alrededor o la referencia constante a que todo lo que te ha pasado en la vida te conduce hasta ese momento en el que conoces el opus o que te recuerden constantemente que cuando Dios se fija en alguien ya no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa disponibilidad total hacia lo que Dios podía querer de mí y de acompañar a Jesús en su “campaña” de verdadera caridad y amistad, concretado en el servicio a los que están a mi lado en cada momento que viese aquella relación con M como un obstáculo. Probablemente no me habría casado con él o hubiera tenido otras relaciones de no haber estado en la institución, quién sabe, no me lamento de ello, ni nadie me hará sentir ni fracasada, ni mutilada, ni infecunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, a aquella persona, esté donde esté, le agradeceré siempre el cariño y el respeto con que me trató, así como el hecho de facilitarme recuperar el camino de nuevo después de unos años de vacío espiritual, ya que en mi infancia nuestros padres nos habían preocupado de nuestra fe además de otras cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, M era el novio que me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
M era mi profe de ciencias naturales y mates en 6º, 7º y 8º de EGB en un colegio público de Madrid. Era muy querido por el alumnado por su forma original y divertida de dirigirse a los alumnos. Tenía la costumbre de que un domingo al mes quedaba con un grupo de alumnos de 8º –con mejores notas y comportamiento- (entre los cuales me encontraba) para ir a misa y después a un museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo visto él se había fijado en mí, pero esperó a que yo manifestase algo de interés hacia su persona para comunicarme lo que pensaba e iniciar una relación. Ese momento llegó, pero con muchos reparos ya que me llevaba 14 años y yo tenía 14. No empezamos a salir hasta que no habló con mis padres y yo había cumplido ya los 15. El destino hizo que estuviésemos separados durante un año después de aquello y a la vuelta fue cuando sucede lo que cuento cuando nos confesamos en la basílica de San Miguel y visito por primera vez un centro del Opus Dei, yo ya con 16 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el año que M y yo estuvimos cada uno en una punta de España, yo estaba interna en una universidad laboral en Almería e iba a misa todos los domingos, sin que nadie tuviera que decirme nada. Cada día crecía el interés por lo referente a la fe y a la religión y sobre todo por hacer algo útil en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que la formalización de las relaciones fue paralela a mi formación como “chica de San Rafael” lo que duró 4 años, y a lo largo de ese tiempo hubo algunos intentos de dejar aquella relación –no por el Opus Dei-, porque no veía claro mi futuro con aquel buen hombre. Eso sí, era de los que pensaba que la mujer debía ir casta al matrimonio, con lo cual se salvaron muchas situaciones comprometidas que luego le tendría que contar al cura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando al final pensé que tenía claro cuál era mi destino-en principio –y le comuniqué mi decisión de dejarlo-, lógicamente reaccionó bastante mal. Le di todo tipo de explicaciones acerca de que Jesús me había elegido y de él (Jesús) era de quien me había enamorado, pero no se lo creyó. Hasta ese momento él respetaba mucho a la institución y partir de ese día empezó a desconfiar y a insultar a las agregadas y numerarias del centro tachándolas de solteronas. Durante unos meses M estuvo en contacto con algunos sacerdotes de la basílica de San Miguel para pedir explicaciones… Le dijeron que había un periodo de seis meses de “reflexión” para que una vocación reciente conozca un poco más a qué se comprometía, por lo que volvió a hablar conmigo al cabo de dicho periodo, pero se quedó hablando con mi hermana, porque yo no lo recibí (se me había insistido tanto lo de “poner la mano en el arado y no mirar atrás”) y nunca más he sabido de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que haya expresado bien lo que pretendía, esto es, la idea de que todas las piezas que componen mi vida no se han unido para formar parte del Opus Dei, sino que de todas las piezas de mi vida, una de ellas fue haber conocido la Obra. Los diferentes relatos que me fueron asignando sobre mi vinculación a la Obra obedecían a una táctica habitual de hacer que la persona se sintiese importante, especial, elegida y superior a los que no habían tenido la suerte de pertenecer al “Opus”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Dios quiere de mí otra cosa, que es lo que me va revelando cada día, a través de lecturas, de personas, de situaciones, de reflexiones. También que no deje de mirar atrás para poner cada pieza en su sitio y, sobre todo, para escribir y compartir lo que a otros le pueda ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Entre medias, velos y faldas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que ya os he compartido mi proceso de salida y el de entrada al opus, pensaba que podía amenizar un poco con una serie de sucesos relacionados con diferentes temas que tengo archivados y que quieren salir a la luz por alguna razón. Perdonad el tono desdramatizado e incluso cómico en algunos momentos. Me ayuda mucho ver así dichos sucesos y seguro que comprenderéis por qué.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este primer episodio de esta serie relato algunas de las anécdotas más significativas relacionadas con la indumentaria y los complementos de las agregadas y numerarias...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un 22 de junio de 1981 fui a escribir la carta al Padre, entonces monseñor Álvaro del Portillo, para pedir la admisión en la institución. Me tomé muy en serio que en el Opus no se llevaban pantalones, así que aparecí con mi faldita y ya no volví a usarlos hasta 1988, fecha en la que hice un curso de educación física, gracias al cual empecé a formar parte del cuerpo de profesores como interina al año siguiente. A partir de entonces empecé a usar chándal y otras prendas cómodas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo era normal mientras trabajé en tierras manchegas, pero cuando llegué a tierras extremeñas, en los años noventa, una de mis queridas hermanas agregadas me dijo que no le gustaba que llevara pantalones y que le quitaba la devoción cuando estaba en misa. Mi respeto por esa persona me hizo no decirle lo que pensaba y me limité a pedirle que me respetara y respetara lo que no era “de espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, no hace mucho tiempo —dos años, quizás—, una supernumeraria me comentó que le encantaba mi estilo “hippie” y personal, y que por favor no cambiase nunca. Últimamente se agradecía un poco de originalidad y personalidad en la forma de vestir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro suceso relacionado con las faldas era el que se producía cada vez que en las convivencias teníamos que ir de excursión. Estoy hablando de los años 80. ¿Os imagináis a un grupo de mujeres triscando por los montes, sujetándose la falda por delante y por detrás cada vez que el viento soplaba fuerte o había que sentarse en algún sitio incómodo? Ni que decir tiene lo violento que resultaba saltar o levantarse después de una caída aparatosa… Menudo espectáculo. ¡Por favor! Coco Chanel ya había inventado el pantalón a principios del siglo XX, y creo que era una mujer muy elegante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a los veintitantos años que teníamos todas, no parábamos de reír. La verdad es que las escenas anteriores se parecían mucho a las de una serie de monjas en el patio de su convento, sujetándose los hábitos para poder hacer deporte…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé cómo fue, pero llegó el buen día en que dejó de ser obligatorio llevar falda, o, si se prefiere, el día en que dejó de estar prohibido llevar pantalones. La verdad es que me pregunté en aquel momento cuál fue la razón, y recuerdo que me explicaron que se llamaba más la atención, y lo nuestro era no llamar la atención… Bueno, yo ya llevaba una vida normal: era profesora de educación física. Eso sí, al principio me llevaba mi ropa para cambiarme…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos relacionados con las medias no pueden ser menos cómicos. El uso de medias, según uno o varios criterios de la institución, se debía a que era una forma de mostrar respeto a Jesús sacramentado y al sacerdote. Cuando íbamos a las convivencias, si se te había olvidado meter en la maleta un par de medias (pantys), no tenías más remedio que hacer la acostumbrada visita a la lencería del pueblo, donde ya nos conocían como las residentes de la “casa del Opus”, y, lógicamente, todo el pueblo sabía que las del Opus tenían que usar medias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobre de ti si se te olvidaba bajar a la meditación, a misa o a la clase con el sacerdote sin medias y zapato cerrado… Así que, hasta la hora de deporte —alrededor de las doce—, y en pleno verano, permanecíamos embutidas. Si ese día era sábado y había bendición, había que repetir de nuevo todo el protocolo de media + zapato + falda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el anterior suceso resultaba descontextualizado con respecto a las alturas del siglo en el que vivíamos, ¿cómo calificamos la siguiente anécdota relacionada con las medias…?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estando en una convivencia, se anunció que íbamos a ir nada más y nada menos que a Diego de León a visitar la tumba de los “abuelos”… Aquello ya era ocasión de fomentar una algarabía, más por la oportunidad de salir fuera del encierro que por el cariño que podíamos tener a los abuelos, cuya historia está tan tergiversada y manipulada por tantos y tantas escritores oficiales del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos colocamos nuestras mejores galas y allí que llegamos al misterioso Diego de León. De repente me doy cuenta de que se me había olvidado ponerme las medias… ¡¡HORROR!! Lo comenté inocentemente y la directora me indicó que así no podía bajar a la cripta de los abuelos, y me quedé sola arriba, en el vestíbulo, mientras las demás bajaron a rezar o qué sé yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé en qué momento se decidió que el respeto al Señor no tenía que ver con llevar medias y que a los sacerdotes no les pasaba nada por ver los pies descalzos de las agregadas, numerarias y supernumerarias en las convivencias. No hubo ninguna explicación al respecto. No la pedí, pero respiré profundamente y me pareció lo más natural y coherente del mundo, según lo que se predicaba de lo que debería ser un laico o laica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo del tema de los velos no se queda atrás, aunque, menos mal, eso duró menos tiempo; creo que lo estuve usando unos tres o cuatro años. Ponerse los velos para entrar en el oratorio a hacer la oración, una meditación o asistir a misa era todo un dilema. Casi nadie tenía arte para ponérselos bien. Para quienes no lo habéis conocido, era todo un espectáculo ajustarse aquellos tules tiesos en la cabeza, que saltaban como si estuviesen vivos si no los sujetabas bien. Yo nunca llevé uno de esos velos: descubrí que mi madre tenía una mantilla negra muy bonita y la sustraje de su armario de forma clandestina. Cuando terminó aquella pesadilla, devolví la mantilla al cajón de mi madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para rematar con el vestuario, llega el turno del bañador con faldita, de estilo vintage, que no se lo habría puesto mi abuela y mucho menos mi madre. La mejor expresión de cómo era esa prenda me la dio mi hermano pequeño cuando me vio una vez, en verano, al coincidir con él: «¿Qué es eso que llevas puesto? ¿Una faja?». Se comprende entonces que las agregadas que solíamos coincidir con nuestras familias o amigas en alguna piscina o playa evitáramos por todos los medios quedar o, simplemente, tener que dar una explicación de tipo místico que no convencía a nadie y que solo se aceptaba por el cariño que nos podían tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta última anécdota con respecto al bañador sucedió en torno al año 1988, mientras realizaba el curso de educación física que he mencionado anteriormente. Supuso, además, el fin del uso de esta prenda para mí, ya que se siguió llevando durante un tiempo, más en unas provincias que en otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el citado curso llegó el momento de la natación y, en ese momento, me pregunté: «Yo con este bañador no me voy a presentar», ya que pensé que iba a llamar mucho más la atención que si iba con un bañador normal. Así que, con la buena intención de hacer las cosas bien, fui al centro y hablé de mi situación. Como no hubo respuesta, me fui a El Corte Inglés y me compré un bañador normal, con el que pude recibir mis clases de natación como el resto de mis compañeros, sin llamar la atención y con total normalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que el bañador siempre me ha resultado más cómodo y práctico que el bikini, ya que me facilita nadar con más libertad, además de evitar situaciones incómodas, como me sucedió en una ocasión en la que tuve que rescatar la parte superior del bikini entre las olas…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, viendo la variedad de prendas de baño que en los últimos años llevaban mis ex hermanas agregadas en las convivencias, creo que, en mi caso, no necesité el bañador casto para vivir mejor el pudor y la modestia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Agregadas y pobreza==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el mundo de la agregada del Opus Dei es un mundo desconocido.&lt;br /&gt;
Siempre que se ha preguntado qué es una agregada/o, se han dado respuestas&lt;br /&gt;
que van desde lo más variopinto hasta las pocas definiciones que encontramos&lt;br /&gt;
en las instrucciones y documentos oficiales del Opus Dei. Tampoco yo voy a dar&lt;br /&gt;
una definición, porque, sinceramente, no sabría hacerlo; solo intentaré mostrar&lt;br /&gt;
cómo viví mi supuesta vocación a través de los múltiples aspectos que se&lt;br /&gt;
suponen esenciales para vivir una vocación cristiana comprometida en medio del&lt;br /&gt;
mundo, y que cada uno saque sus propias conclusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para esta aventura en la que me he embarcado, y en la que me avalan 44 años&lt;br /&gt;
(desde junio de 1981 a junio de 2025) de experiencia en el Opus Dei, voy a ir&lt;br /&gt;
desarrollando cómo viví lo que se debería haber vivido según la praxis de la&lt;br /&gt;
Prelatura en diferentes materias. Para ello, voy a seguir la tónica empleada en&lt;br /&gt;
mi anterior escrito: contar sucesos, desdramatizándolos en la medida de lo&lt;br /&gt;
posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empiezo esta nueva serie de escritos con un aspecto clave: la pobreza, pues ha&lt;br /&gt;
sido muy relevante a la hora de ir desdibujando la inocente idea que tenía sobre&lt;br /&gt;
la santidad en medio del mundo según el “espíritu del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Cómo resolví mi inseguridad económica y laboral===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada más escribir la carta de admisión a la pre-prelatura (pité en 1981), me&lt;br /&gt;
recordaron que, lógicamente, un discípulo de Cristo que quiera imitar a su&lt;br /&gt;
Maestro tiene que ser pobre, y a continuación me explicaron cómo tenía que ser&lt;br /&gt;
pobre una persona en la institución; en concreto, que no podía ser deficitaria, ni&lt;br /&gt;
cargar a la Obra, y que había que colaborar con sus apostolados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me afectó mucho aquello ni lo vi raro, ya que yo ya vivía la&lt;br /&gt;
pobreza. Mis padres no podían costearme unos estudios, así que empecé a&lt;br /&gt;
trabajar para pagarme primero los viajes y después la carrera de Magisterio.&lt;br /&gt;
Fuimos a colegios públicos y cambiamos de ciudad para seguir yendo a institutos&lt;br /&gt;
públicos de enseñanza secundaria. Cuando terminé COU, tuve que buscar&lt;br /&gt;
trabajos ocasionales, como limpiar las escaleras de nuestro portal, y, cuando fui&lt;br /&gt;
de la institución, empecé a trabajar cuidando niños y limpiando casas. Trabajé&lt;br /&gt;
en diferentes administraciones, en distintos centros y casas de retiro y&lt;br /&gt;
convivencias, tanto en invierno como en verano, y finalmente en la portería del&lt;br /&gt;
Colegio Mayor Somosierra para pagarme la carrera de Magisterio durante el&lt;br /&gt;
tiempo que duró.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando terminé la carrera de Magisterio, que me duró cinco años, y antes de&lt;br /&gt;
prepararme oposiciones, hice un curso de educación física, pero costaba 50.000&lt;br /&gt;
ptas., y se lo tuve que pedir a mi padre —por sugerencia de la secretaria del&lt;br /&gt;
centro por donde iba—, quien me lo prestó con bastante dificultad. En algún&lt;br /&gt;
momento contaré las peripecias que tuve que pasar en aquel curso por ser del&lt;br /&gt;
Opus. Gracias a ese curso obtuve un contrato como profesora interina en la&lt;br /&gt;
especialidad de educación física en la enseñanza pública, con lo cual ya pude&lt;br /&gt;
devolverle a mi padre el dinero que me prestó, aunque no me lo aceptó.&lt;br /&gt;
Tengo que decir que fue uno de los días más felices de mi vida. Aquel trabajo era&lt;br /&gt;
lo que yo quería: maestra de primaria en un colegio público. Tuve mi primera&lt;br /&gt;
cuenta corriente, amistades nuevas y un panorama amplio que se me abría de&lt;br /&gt;
par en par. Pensaba, además, que iba a tener más oportunidades de vivir un&lt;br /&gt;
cristianismo comprometido y auténtico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que dije adiós al trabajo en las administraciones —le dedicaré también otro&lt;br /&gt;
capitulillo—. Adiós también a otras posibilidades que la institución tenía&lt;br /&gt;
preparadas para mí. Y, a partir de aquella fecha —septiembre de 1989—,&lt;br /&gt;
empezó una verdadera aventura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De la cartilla de ahorros a la tarjeta de crédito===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los centros de agregadas hay un llamado consejo local, compuesto por tres&lt;br /&gt;
personas: la directora, la subdirectora y la secretaria. La secretaria se encarga&lt;br /&gt;
de todos los aspectos materiales del centro y de las personas “incardinadas” en&lt;br /&gt;
dicho centro. Una de sus misiones es “hacer caja”, que consiste en recoger el&lt;br /&gt;
dinero que se le daba íntegro, procedente de cualquier ingreso que tenías, y, al&lt;br /&gt;
mismo tiempo, asignarte una cantidad según tus necesidades. También se&lt;br /&gt;
entregaba la cartilla de ahorros, que ella retenía durante un tiempo y luego te&lt;br /&gt;
devolvía para que pudieras realizar los movimientos económicos necesarios.&lt;br /&gt;
Normalmente dejabas en el banco un dinero para todos los pagos que&lt;br /&gt;
necesitabas hacer y algo para alguna compra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El escenario era de lo más curioso y, hasta cierto punto, divertido: consistía en&lt;br /&gt;
perseguir a la secretaria hasta que, amablemente, se instalaba en su despacho&lt;br /&gt;
y esperar luego una cola para realizar las operaciones correspondientes, que&lt;br /&gt;
básicamente consistían en ingresar una cantidad y justificar el dinero que&lt;br /&gt;
dejabas en el banco. En ese momento se aprovechaba para compartir sucesos&lt;br /&gt;
en un ambiente distendido. Aunque, la verdad, para las personas que venían al&lt;br /&gt;
centro y que no eran del Opus resultaba bastante extraño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un día a la secretaria se le olvidó traer mi cartilla de ahorros (el consejo local&lt;br /&gt;
vivía en otro centro) y necesitaba hacer una compra (no recuerdo el qué), así&lt;br /&gt;
que, con mucha vergüenza, se lo pedí a una de las agregadas de Mérida, que&lt;br /&gt;
lógicamente me lo prestó, y se lo devolví en la primera oportunidad que tuve.&lt;br /&gt;
Este suceso ocurrió en torno a los años 2005-2006 y, cuando la secretaria, a la&lt;br /&gt;
semana siguiente, trajo la cartilla, no volví a dársela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo que en esas fechas medio mundo usaba ya la tarjeta de crédito o&lt;br /&gt;
débito, aunque no sé cuándo se empezó a utilizar en la institución; yo la empecé&lt;br /&gt;
a usar al año siguiente (2007). Con el tiempo, las esperas en la cola de caja&lt;br /&gt;
fueron disminuyendo, ya que algunas agregadas lo que hacíamos era calcular la&lt;br /&gt;
diferencia entre los gastos habituales, los previsibles, algún gasto extraordinario&lt;br /&gt;
y los ingresos. Lo escribíamos todo en un papel, de la forma más ordenada&lt;br /&gt;
posible, lo firmábamos y se lo entregábamos a la secretaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto empezó la modalidad de especificar los gastos mediante&lt;br /&gt;
plantillas, que empecé a utilizar desde que volví a Madrid (2023). Dichas&lt;br /&gt;
plantillas eran una adaptación a mis gastos e ingresos mensuales de un modelo&lt;br /&gt;
de hoja de presupuestos que nos daban todos los años para detallar los gastos&lt;br /&gt;
e ingresos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Hojas de presupuestos===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En dichas plantillas no aparece una casilla destinada a las donaciones que hacíamos, aunque sí&lt;br /&gt;
aparece una partida destinada a la ayuda familiar. Yo lo rellenaba a partir de la&lt;br /&gt;
diferencia que hacía entre los gastos e ingresos; destinaba una parte para&lt;br /&gt;
donaciones a las diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras estuve en la delegación de Sevilla y de forma habitual donaba a la&lt;br /&gt;
Fundación Altum, a la Fundación Prodeam, a Torreciudad, a Harambee, a&lt;br /&gt;
Saxum, a la Fundación CARF, y directamente a la Prelatura Della Santa Croce e&lt;br /&gt;
Opus Dei, – que no desgrava a Hacienda-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Madrid (a partir de 2023) y de forma habitual donaba a la Fundación Lagasca,&lt;br /&gt;
que no desgrava (página no encontrada) y a Prelatura de la Santa Cruz y Opus&lt;br /&gt;
Dei, delegación Madrid Oeste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todo ello guardo documentación que lo certifica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Ayuda familiar denegada===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como he comentado antes, después de hacer la diferencia entre mis ingresos y&lt;br /&gt;
gastos, seleccionaba una cantidad para unos familiares que tenían dificultades&lt;br /&gt;
económicas. Era una cantidad realmente pequeña, pero un buen día, alrededor&lt;br /&gt;
del año 2013, la directora que estaba en ese momento me comentó si me había&lt;br /&gt;
pensado bien la cantidad que destinaba a ayuda familiar y si lo había consultado;&lt;br /&gt;
yo le dije que sí. La segunda vez que me habló del tema fue para decirme que&lt;br /&gt;
esa cantidad tendría que reducirse, y la tercera vez que intervino fue para&lt;br /&gt;
decirme que en la delegación me habían denegado esa ayuda (el dinero venía&lt;br /&gt;
de lo que yo aportaba).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comprenderéis, me quedé paralizada y humillada (con cara de boba).&lt;br /&gt;
Después de reflexionar y, como siempre, actué en conciencia. Aumenté el dinero&lt;br /&gt;
dedicado a pensión y así pude destinar una cantidad a mi familia. A partir del año&lt;br /&gt;
2018 volví a incluir abiertamente el dinero que destinaba a ayuda familiar y ya no&lt;br /&gt;
se me cuestionó nada; si alguna vez alguien intentó hacerlo, le contesté con&lt;br /&gt;
bastante contundencia, dándole una explicación razonada, ya que, como se&lt;br /&gt;
puede comprobar, donaba bastante dinero a diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguiría contando algunas situaciones curiosas más relacionadas con la&lt;br /&gt;
pobreza que, pienso, pueden seguir ilustrando la peculiar pobreza que se exige&lt;br /&gt;
en la institución y cómo la viví.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De compras en parejas a las compras independientes===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una historia real. Quedaron dos agregadas para ir de compras: una de cuarenta&lt;br /&gt;
y tantos años, profesora de francés en un instituto público de secundaria (a la&lt;br /&gt;
que llamaremos J), y otra de casi setenta, celadora, con muchos años en el Opus&lt;br /&gt;
y, lógicamente, jubilada (a la que llamaremos E). La compra era una falda y un&lt;br /&gt;
pijama para la más joven. Sucedió que recorrieron todas las tiendas de Mérida&lt;br /&gt;
para encontrar una falda que fuera lo más económica posible, según los criterios&lt;br /&gt;
de E; sin embargo, para el pijama entraron en la primera lencería que conocía E,&lt;br /&gt;
donde compraron uno a un precio bastante alto. Esto desconcertó, lógicamente,&lt;br /&gt;
a J, quien dijo que se había comprado una birria de falda y un pijama maravilloso,&lt;br /&gt;
y que no volvería a ir de compras con esa persona…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Qué contradicción, ¿verdad? Lo que en un principio podría resultar divertido y&lt;br /&gt;
placentero se convertía, al final, en una auténtica agonía. Este caso hace&lt;br /&gt;
referencia al famoso “criterio” que se adquiría por el hecho de ser mayor, llevar&lt;br /&gt;
años en la Obra o tener algún cargo, pero, desde luego, eso no garantizaba&lt;br /&gt;
ponerse en el lugar de otra persona, atender a sus gustos y, sobre todo, tener&lt;br /&gt;
gusto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto curioso que hacía odioso ir de compras era quedar a una hora, un&lt;br /&gt;
día y en un lugar: esto suponía una discusión de media hora. Cuando ya tenías&lt;br /&gt;
todo resuelto, se añadía una tercera que, poniendo cara de agobio, preguntaba:&lt;br /&gt;
«¿podría ir con vosotras?». Y, mientras forzabas una sonrisa, le indicabas dónde&lt;br /&gt;
y cuándo habíamos quedado. En el mejor de los casos, la nueva candidata al&lt;br /&gt;
plan de compras respondía ¡genial! Respirabas profundamente… Pero, si no le&lt;br /&gt;
venía bien, te callabas un «pues, chica, qué le vamos a hacer…», pero se&lt;br /&gt;
intentaba hacer un acople que resultaba una pérdida de tiempo y de energía&lt;br /&gt;
porque, al final, quizá ninguna de las tres habíamos conseguido comprarnos ni&lt;br /&gt;
una blusa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra peculiaridad de las compras era esperar a usar la prenda que te habías&lt;br /&gt;
comprado para enseñársela a alguna del consejo local y, al mismo tiempo, a todo&lt;br /&gt;
el centro. Pobre de ti que alguna comentara: «pues a mí no me gusta», que era&lt;br /&gt;
lo habitual, en el centro al que pertenecía. Inmediatamente yo pensaba: «si no&lt;br /&gt;
te lo vas a poner tú». Pero si por alguna razón no enseñabas tus prendas a la&lt;br /&gt;
“comunidad” por falta de tiempo, te quedaba la sensación de haber hecho algo&lt;br /&gt;
ilegal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Dios gracias, todo esto evolucionó. En los últimos años, cada una compraba&lt;br /&gt;
cuando podía o quería y justificaba después esa compra y, si te apetecía, te ibas&lt;br /&gt;
con alguien que comprendiera tus gustos, porque se entiende que siempre viene&lt;br /&gt;
bien un consejo con gusto y desinteresado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, ¿cómo se va a poner en ejercicio la libertad, el desarrollo del propio&lt;br /&gt;
criterio o la forma personal de poner en práctica la pobreza, si siempre estás&lt;br /&gt;
pendiente del criterio de otros?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Regalos dependiendo de quien fuese el destinatario===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de Reyes era y es —pienso que sigue pasando lo mismo— un momento&lt;br /&gt;
que se preparaba de forma muy especial. La verdad es que, para las agregadas,&lt;br /&gt;
era una ocasión mágica y de mucha ilusión, en el que, además de esperar un&lt;br /&gt;
buen regalo —que no te podías permitir de forma personal—, ejercitábamos la&lt;br /&gt;
imaginación y la creatividad, porque durante muchos años, además de regalos,&lt;br /&gt;
también te caía una broma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cara B de todo eso era que había exigencia para unos regalos y para otros&lt;br /&gt;
no. A algunas personas se les regalaban objetos de calidad y a otras se intentaba&lt;br /&gt;
acertar en la medida de lo posible y sin hacer grandes esfuerzos. Lo sé porque&lt;br /&gt;
me tocó ser paje (persona “con criterio” y tiempo que se encargaba de comprar&lt;br /&gt;
los regalos) más de una vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegaba el día de Reyes, se hacía un poco —o bastante— de teatro por&lt;br /&gt;
parte de las personas que hacían cabeza, que incluso se disfrazaban de Sus&lt;br /&gt;
Majestades. Todo eran sonrisas y ojos expectantes… hasta que llegaba el&lt;br /&gt;
momento de abrir los regalos. Cada una se quedaba ensimismada en sus&lt;br /&gt;
obsequios, hasta que empezaba la inspección de los regalos de las demás,&lt;br /&gt;
especialmente para comparar…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años ya no se hacían bromas, aunque, para no perder la&lt;br /&gt;
costumbre, alguna generosa y creativa tomaba la iniciativa de preparar algún&lt;br /&gt;
montajillo a modo de broma colectiva. En algún caso, esa broma pasaba&lt;br /&gt;
totalmente desapercibida o incluso acababa en la basura junto con los&lt;br /&gt;
envoltorios de los regalos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento estelar de los regalos era —y es— cuando el Padre (el que fuera&lt;br /&gt;
en ese momento) venía —o viene— de visita a España y, muy especialmente, a&lt;br /&gt;
tu delegación, porque en ese caso se hacía una colecta entre las agregadas,&lt;br /&gt;
supernumerarias… todo para sorprender al Prelado con un obsequio especial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me di cuenta de lo absurdo de ese momento cuando, en la visita de Ocariz a&lt;br /&gt;
Sevilla, se decidió regalarle un libro que yo tenía sobre Mérida cristiana, con unas&lt;br /&gt;
ilustraciones buenísimas; ese era el regalo de las emeritenses. Ocariz,&lt;br /&gt;
lógicamente, no se quedó con el libro, pero, por insistencia de la directora del&lt;br /&gt;
centro, puso unas palabras a modo de dedicatoria. Sinceramente, mejor que no&lt;br /&gt;
hubiese puesto nada. Todo me pareció un absurdo peloteo, que de cariño tenía&lt;br /&gt;
muy poco. Al final, ese libro se quedó en el centro. Probablemente lo reclame.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar con el tema de los regalos, un pequeño apunte sobre el teatro y&lt;br /&gt;
las mentiras; sí, mentiras que teníamos que decir a nuestra familia cuando nos&lt;br /&gt;
regalaban algo que luego no nos veían puesto o usando. Regalos que nos&lt;br /&gt;
habían hecho con todo el cariño y pensando en nosotros. El corazón no se nos&lt;br /&gt;
apegaba al objeto regalado, sino al cariño que la otra persona había puesto al&lt;br /&gt;
acordarse de nosotros, al tiempo empleado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las casas de las agregadas. En la mía, mandé yo.===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tener tu propio piso es una sensación única, después de haber vivido en una&lt;br /&gt;
familia con nueve en casa (ocho + abueli), de vivir y trabajar en administraciones&lt;br /&gt;
y de compartir piso de alquiler con gente diversísima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 45 años cuando tuve mi casa en propiedad… No sigo porque sé que hay&lt;br /&gt;
mucha gente que no ha tenido ese privilegio y, además, el tema que quiero&lt;br /&gt;
destacar no es ese.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que se me ocurrió invitar a mi casa a las agregadas de mi centro.&lt;br /&gt;
Después de tomar un café y unos bollos, empezó la lista de cosas que tenía que&lt;br /&gt;
hacer: que si las cortinas así, que si un sofá de tal estilo… Vamos, que iban a&lt;br /&gt;
decorarlo todo en unos minutos, de la misma forma que el resto de los pisos de&lt;br /&gt;
agregadas: salita con mesita y butacas, salón con los cuadros de la canonización&lt;br /&gt;
y fotos de los distintos prelados… cortinas de flores… Total que, después de un&lt;br /&gt;
breve silencio, les di las gracias y les comenté que mi casa la decoraba yo. A los&lt;br /&gt;
diez minutos se fueron todas y yo respiré profundamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me enteré de que a la secretaria del centro (que fue aquella tarde a dar&lt;br /&gt;
su visto bueno para el “estilo opus”) no le había parecido bien mi actitud; incluso&lt;br /&gt;
le pareció de “mal espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Convivencias de celadoras===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me voy a referir a dos aspectos que suelen trabajarse especialmente: las&lt;br /&gt;
personas mayores en la Obra y las necesidades económicas. Los hechos que&lt;br /&gt;
comento a continuación pertenecen a tres convivencias realizadas en los años&lt;br /&gt;
2017, 2018 y 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a las personas mayores, se nos pidió que hiciéramos propuestas para&lt;br /&gt;
atenderlas mejor —que, dentro de nada, seríamos nosotras las que estábamos&lt;br /&gt;
allí—. Se expusieron todas las propuestas y se habló de lo que ya se estaba&lt;br /&gt;
haciendo por parte de la delegación, de los famosos pisos compartidos que&lt;br /&gt;
algunas personas ilustres habían donado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en ese momento, algo cambió cuando una agregada, con bastantes años&lt;br /&gt;
de experiencia y mucha dedicación, atendiendo a supernumerarias con su&lt;br /&gt;
cochecito por los pueblos y administrando casas de retiro, preguntó qué iba a&lt;br /&gt;
pasar con las agregadas mayores y su jubilación… Literalmente: «a ver si,&lt;br /&gt;
después de estar dando todo nuestro dinero a la Obra, nos íbamos a quedar con&lt;br /&gt;
una mano delante y otra detrás».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esta persona, con la que he coincidido muchas veces, le tengo un cariño&lt;br /&gt;
especial; era —y es— una persona saladísima. Ese día no bromeaba y a mí me&lt;br /&gt;
dolió verla triste y preocupada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una convivencia de supernumerarias (2024), de la que aún guardo el&lt;br /&gt;
programa y, por supuesto, los apuntes sobre las charlas que nos dieron, tuvimos,&lt;br /&gt;
como no podía faltar, la charla sobre los asuntos económicos, que presentaré de&lt;br /&gt;
forma esquemática para no cansar mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Destino de las aportaciones===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.Recursos: Fondos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Ingresos profesionales de numerarias y agregadas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Donativos de supernumerarias y cooperadoras&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2.Destinos &lt;br /&gt;
;Humanos: lo prioritario es la persona. Eso dicen.&lt;br /&gt;
;Centros: en su tiempo el esfuerzo estaba en abrir centros, casas y otras instituciones. Ahora es necesario mantener los centros que tenemos. Y también vender.&lt;br /&gt;
;Fundaciones: Fundación Valle y Fundación Indes&lt;br /&gt;
;Labores apostólicas: Carf, Fundación Fomento, Harambee, Laguna, Torreciudad, Saxum, Orvalle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Procedimiento:&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;1º Presupuesto: numerarias+ agregadas+ supernumerarias&lt;br /&gt;
2º Centros: Autosuficientes y los que necesitan ayuda porque hay personas que no tienen pensión.&lt;br /&gt;
3º Dirección del dinero: Directoras de los centros lo envían a la delegación (en&lt;br /&gt;
mi caso a la delegación de Madrid Oeste: dlmof), ésta lo envía a la asesoría&lt;br /&gt;
regional y de allí, a la asesoría central.&lt;br /&gt;
4º Gastos: Centros: 46,2 %. Prelatura: 36 %. Necesidades generales 13,2%.&lt;br /&gt;
Apeaderos: 2,3%. Casas de retiro: 2%. (Según las de la delegación, estos gastos&lt;br /&gt;
van directamente a la gente de “casa”).&lt;br /&gt;
5º Contribución: Numerarias y numerarias auxiliares: 38 %. Agregadas: 17 %.&lt;br /&gt;
Supernumerarias: 28 %. Cooperadoras: 4,4 %. Recursos extra: 12,6 % (esto no&lt;br /&gt;
sé qué es).&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El coche===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre me he preguntado quién vive realmente la pobreza: ¿aquellos que&lt;br /&gt;
disponen de una flota de coches mientras siguen afirmando que los coches no&lt;br /&gt;
son suyos, o aquellos que pasan por la situación normal de comprar un coche,&lt;br /&gt;
responsabilizarse de sus gastos, de sus reparaciones, de sus obligaciones&lt;br /&gt;
legales y, lógicamente, de dejarlo cuando se necesite sin juzgar quién te lo pide?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo muchas anécdotas relacionadas con el coche, pero contaré solo una por&lt;br /&gt;
su relación con lo que he comentado anteriormente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos remontamos al año 2000, en el que estuve en un centro de “adscritas”, junto&lt;br /&gt;
con tres agregadas más, para un experimento que consistía en mezclar la labor&lt;br /&gt;
de numerarias con agregadas, supongo que con el objeto de que las numerarias&lt;br /&gt;
jovencitas conocieran la vida de las agregadas por si les apetecía pasarse a ese&lt;br /&gt;
“bando”. Aunque, en el fondo, el experimento consistió en acercar a las&lt;br /&gt;
agregadas a la vida de las adscritas y colaborar en la labor de ese centro,&lt;br /&gt;
haciendo la vida más amable a las numerarias que lo tenían como encargo&lt;br /&gt;
principal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que me tocó irme de convivencia y tuve que dejar el coche y el móvil&lt;br /&gt;
por mandato expreso de la directora, ya que podían necesitarlo para llevar a las&lt;br /&gt;
encantadoras niñas a sus respectivas mini convivencias. Cuando volví de la&lt;br /&gt;
convi, lógicamente, pasé por el centro para recoger mis pertenencias e irme a mi&lt;br /&gt;
casa, ver a mis padres y trabajar al día siguiente. Tengo que aclarar, antes de&lt;br /&gt;
terminar la anécdota, que el centro del que hablo está en Badajoz; yo vivía en&lt;br /&gt;
Zafra, cerca de donde trabajaba, y mis padres vivían en Mérida… hagan sus&lt;br /&gt;
cálculos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues, como decía, cuando llegué a recoger el coche y el móvil, una numeraria&lt;br /&gt;
del centro me lo pidió para ir a un curso que tenía que hacer y, lógicamente, le&lt;br /&gt;
dije que no. La numeraria en cuestión se enfadó; supongo que se lo pediría a&lt;br /&gt;
otra víctima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegué a mi casa, comprobé que me faltaba un maletín con material&lt;br /&gt;
auxiliar, herramientas, etc. Lo comenté en el centro y me contestaron, con una&lt;br /&gt;
amplia sonrisa, que lo habían sacado para meter maletas y sacos de dormir y&lt;br /&gt;
que se lo dejaron en el pueblo. Y remataron diciendo: «¡Hay que ver estas&lt;br /&gt;
niñas!», seguido de una frase lapidaria sobre la generosidad y el&lt;br /&gt;
desprendimiento que yo debía tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Por qué duré 44 años en el Opus Dei==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7724</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7724"/>
		<updated>2026-08-24T08:19:04Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* Mapa marco: destino de las aportaciones */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Un paso adelante==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia &#039;&#039;&#039;[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 &#039;&#039;&#039;del fallecimiento de Guillermina&#039;&#039;&#039;]&#039;&#039;&#039;. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &amp;lt;/p&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “Motu Proprio”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: “el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «La dele te invita a comer».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré. Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comentaba en la primera parte de este testimonio, yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; (sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría. (Con los cambios de&lt;br /&gt;
personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España).&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos motu proprio de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con Ágora, coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En Ágora&lt;br /&gt;
Cuántica, con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en Auténticas vidas: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie El minuto heroico tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
• Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad),&lt;br /&gt;
-no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
• ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los&lt;br /&gt;
diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las&lt;br /&gt;
personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
• Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el&lt;br /&gt;
Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
• La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
• Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
• Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo&lt;br /&gt;
que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
• Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
• Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
• Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas …&lt;br /&gt;
-Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por&lt;br /&gt;
alguna razón-.&lt;br /&gt;
• Lo importante es la vocación, no de qué pites.&lt;br /&gt;
–Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
• La historia necesita perspectiva….&lt;br /&gt;
– Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto&lt;br /&gt;
los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
• Tener en cuenta el sentido sobrenatural…&lt;br /&gt;
- Y el humano también-.&lt;br /&gt;
• Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales&lt;br /&gt;
marcamos distancias…&lt;br /&gt;
- Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
• Incidir en que somos laicos…&lt;br /&gt;
- No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
• El apostolado se hace por contagio…&lt;br /&gt;
- Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia,&lt;br /&gt;
inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
• La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día…&lt;br /&gt;
- Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
• Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión,&lt;br /&gt;
pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la&lt;br /&gt;
Obra se podía perder.&lt;br /&gt;
– ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no&lt;br /&gt;
consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
• Nuevo Papa, nuevas ilusiones…Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece&lt;br /&gt;
el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior.&lt;br /&gt;
– Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
• El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes…&lt;br /&gt;
- Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo&lt;br /&gt;
que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
• El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por&lt;br /&gt;
ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba&lt;br /&gt;
de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de&lt;br /&gt;
la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a&lt;br /&gt;
la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
• Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su&lt;br /&gt;
voluntad, pues que se vayan.&lt;br /&gt;
– Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un&lt;br /&gt;
tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-.&lt;br /&gt;
–Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar&lt;br /&gt;
algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
• Una persona se puede ir si se “va de la olla”&lt;br /&gt;
- También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-.&lt;br /&gt;
– Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que&lt;br /&gt;
permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les&lt;br /&gt;
mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta&lt;br /&gt;
corriente más.&lt;br /&gt;
• Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o&lt;br /&gt;
cooperador.&lt;br /&gt;
– Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
• Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la&lt;br /&gt;
Iglesia.&lt;br /&gt;
– Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a&lt;br /&gt;
nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando&lt;br /&gt;
tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
• Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté&lt;br /&gt;
impregnado en el ambiente.&lt;br /&gt;
– Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
• Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen&lt;br /&gt;
ambiente.&lt;br /&gt;
• Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir&lt;br /&gt;
solos, daba pena. Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían&lt;br /&gt;
darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos.&lt;br /&gt;
-Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación&lt;br /&gt;
económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían&lt;br /&gt;
darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “Normas y costumbres”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «Ninguna religión está por encima de la humanidad». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 20 años y quería mejorar este mundo, aprender a amar haciendo el bien a todas las personas a mi alrededor. Cuando conocí el Opus Dei a través de personas que se hicieron amigas mías —tres en concreto—, me pareció que era algo que se adecuaba muy bien a esa idea de santidad en medio del mundo, dando un sentido y una misión a mi vida...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de estas amigas me escribía cartas, otra me invitaba todas las semanas a ir el sábado a la meditación, a confesarme y, por supuesto, a participar en la tertulia, y con una tercera tuve un par de encuentros. También, de vez en cuando, me recordaban que podía ir a una convivencia, a un curso de retiro o hacer una visita de pobres. En los tres años que estuve yendo por aquel centro solo participé en la meditación y, en ocasiones, me confesaba, pero desde luego no fui a ninguna convivencia ni curso de retiro: no podía costeármelo. Sí me atraía, sin embargo, eso de la visita a los pobres, porque todavía no se había presentado ese gran momento de ayudar a alguien. Tuvieron que pasar unos cuantos meses y algunos acontecimientos para que aquella visita se llevara a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía amigas, entre las cuales estaba mi propia hermana, una criatura de 14 años que estaba entusiasmada con todo lo que le contaba acerca de las catequesis que daba, lo encantadoras y amables que eran aquellas chicas del Centro. Ambas compartíamos sueños e ilusiones, tareas y secretos… (pero eso es otro cantar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardamos mi hermana y yo en pedir la admisión: mi hermana primero y luego yo, curiosamente; eso sí, no sin antes hacer la visita de pobres prometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La visita de pobres&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegamos al lugar, por supuesto nada que ver con lo que me había imaginado: era una residencia de ancianos. Me quedé bastante paradita, pues no sabía qué podía hacer en realidad, así que intervino mi amiga “machaca”, que me dijo que hablara con algunas de las señoras que estaban allí y les mostrara una estampa del entonces beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Me acerqué a la única señora que estaba pendiente, la cual me dijo que le fuera muy fiel al cura de la foto. Desde entonces, esa fue la leyenda que me asignaron y que “mi amiga” se encargó de propagar: que mi vocación se debía a aquella visita de pobres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vosotros os creéis que la historia fue así? ¿Y mi hermana? ¿Qué pasó con ella? Efectivamente, no fue así, y lo de mi hermana lo contaré en un segundo relato, si ella lo considera oportuno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un pequeño detalle del que no se habla en la historia que construyeron sobre mi vocación, y es que olvidaron que yo tenía novio, y fue precisamente él quien hizo que conociera el Opus Dei. Habría mucho que contar aquí, pero vamos a centrarnos, para no alargarnos demasiado, en el momento en que tomo contacto con la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La verdadera historia&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ambos decidimos —mi novio y yo—, por circunstancias que no alteran este relato, confesarnos los primeros viernes de mes, según una costumbre relacionada con el Sagrado Corazón de Jesús. Una de las pocas iglesias a las que acudimos para esta práctica fue la basílica de San Miguel (no sabía que estaba encomendada a la Prelatura). A mí me atendió un sacerdote y a mi novio, otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación con el sacerdote fue amena y la verdad es que me sentí escuchada. Me aconsejó que, en lugar de confesarme una vez al mes, lo hiciera cada semana y que podría ir a un centro que estaba enfrente, que probablemente me gustaría, ya que le di muestras de mis sanas inquietudes. Así que, después de comentárselo a mi novio, me presenté en el centro esa misma tarde. Llamé a la puerta con muchísima expectación y la persona que abrió me recibió con una gran sonrisa; me preguntó mi nombre y quién me habló de ese centro, a lo que contesté con mucha confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un club juvenil; por lo tanto, había mucha gente joven que desaparecía a los pocos segundos dentro de alguna de las múltiples salitas que había allí. De repente se hizo un silencio que facilitó que pudiéramos hablar durante un rato. Al finalizar y despedirse, aquella chica me insistió en que ella era mi amiga —cosa que me llamó la atención—. Añadió, además, que probablemente tendría que ir a otro centro, pues ese me venía un poco lejos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De aquel centro pasé a otro que me venía mejor, donde me asignaron una nueva amiga que no dejó de invitarme puntualmente cada semana a las actividades organizadas para gente joven los sábados. Yo iba un sábado sí y otro no, y hay que reconocer que en aquellas casas se estaba muy bien: en invierno se estaba calentita, gozando de una calefacción que en mi casa no tenía. Había un ambiente agradable, de gente a la que le parecía maravilloso todo lo que les decía; me sentía escuchada, comprendida y empecé a pensar que era especial. Aquellas reuniones consistían en una meditación, seguida de una bendición y luego una tertulia, durante la cual la gente iba pasando a confesarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca me quedé a la tertulia, ya que aprovechaba a veces para confesarme y enseguida me iba, porque mi novio me esperaba para compartir la tarde juntos, que muchas veces consistía en tomarnos una cerveza en un pub mientras compartíamos caricias y vivencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como decía antes, aquel novio tuvo mucho que ver en la historia real.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía claro que quisiera casarme, pero ya “mi amiga” me había planificado el futuro: pensaba que yo tenía vocación al Opus Dei como supernumeraria, ya que tenía novio. De nuevo, esta encantadora mujer que, a pesar de los esfuerzos por tenerme al día de las actividades y, aparentemente, preocuparse de mi vida, en el fondo no me conocía de verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi parte, tenía grandes deseos de hacer algo por la humanidad, hacer el bien; mi trato con Jesús aumentaba día a día y, desde luego, no estaba en mi mente la idea del matrimonio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi hermana “pitó” antes que yo. Esto en un principio se explicó como un hecho totalmente providencial, pero haciendo un análisis más profundo puede que lo providencial sea la reflexión que se puede hacer ahora de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fueron dando una serie de circunstancias y factores que desembocaron en que mi hermana pidiera la admisión como agregada del Opus Dei. El primero de estos factores se debió al entusiasmo inocente y generoso de formar parte de algo que le llevaría a hacer el bien a su alrededor con gente igualmente entusiasta, divertida, buena y joven...  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda circunstancia se debió a que yo al final no podía ir a la famosa convivencia de Semana Santa en Torreciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera circunstancia fue que me encontré dinero tirado cerca de un charco –un billete de 1000 pesetas- y en ese momento pensé que donde mejor podía emplearlo sería para facilitar que mi hermana fuese a dicha convivencia -el resto lo pusieron algunas personas del centro-, ya que tenía una ilusión muy grande por ir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuarta circunstancia fue que mis padres le dieron permiso ya que mis amigas fueron a hablar con ellos -con mi apoyo- afirmando que también iban muchas chicas jóvenes prometiendo por tanto que cuidarían de ella y que no tendrían que preocuparse por el dinero – cosa que tranquilizó a mis padres-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí todo más o menos normal, ¿verdad? ¿Qué joven no va a excursiones, viajes y demás actividades? Pero se da la especial circunstancia de que mi hermana en ese momento tenía 14 años y medio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando mi hermana (a quien llamaremos H) volvió de Torreciudad, con la misma ilusión con la que se fue, pensé que algo en ella había cambiado y, la verdad, tanto entusiasmo me molestó. Le habían aconsejado que, como yo aún no era de la Obra, no dijera nada. Imaginaos la angustia vital de la pobre, teniendo que lidiar con una serie de “normas” que ya tenía que practicar, estando en una casa en la que lo relacionado con la fe y la religión se cuestionaba constantemente y que encima no podía desahogarse con su hermana con la siempre compartía todo. Perdóname H.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardé mucho en comunicarle que me estaba planteando pedir la admisión en la Obra como agregada. A partir de aquel momento cambiaron algunas cosas porque, aunque en nuestra familia seguíamos teniendo dificultades para explicar nuestras actividades y compromisos, ya podíamos compartir muchas cosas entre nosotras y apoyarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aparecíamos las dos juntas por el centro era como una fiesta, todo eran sonrisas y risas, miradas ilusionadas. Todo lo contrario a lo que vivíamos en mi casa. Al poco tiempo (año y medio) me enviaron a otro centro y nos separaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
H estuvo muy poquito tiempo en la Obra y cuando se fue lo pasé francamente mal. Por una parte, mi familia empezó a reprocharme un montón de cosas y por otra en el “opus” algunas personas me decían que hablara con mi hermana y otras que no lo hiciera. Por mi parte nunca la reproché nada y siempre mantuve con ella una amistad que ha ido creciendo con los años. Ahora, lógicamente pienso que H fue muy inteligente y admiro el coraje que demostró en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí lo que cuento de mi hermana porque es ella quien mejor puede contar su propia historia cuando sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, necesitaba resaltar su figura y protagonismo dentro de mi propia historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de aquel momento corrían dos historias sobre cómo conocí la Obra y cuál fue la razón por la que pedí la admisión, una de dichas historias ya la comenté anteriormente – lo de la visita de pobres- y la segunda historia fue que yo había pitado porque mi hermana lo había hecho antes, así conseguían que tanto mi hermana como yo nos sintiéramos especiales…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que me hizo mucha ilusión compartir con mi hermana una doble hermandad y sobre todo valoro positivamente lo que eso nos unió, pero las razones de “entregarme” fueron otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación de una persona debe ser personal y después de un tiempo discernimiento por lo que todos esos aspectos externos como el entusiasmo desmedido de la gente a tu alrededor o la referencia constante a que todo lo que te ha pasado en la vida te conduce hasta ese momento en el que conoces el opus o que te recuerden constantemente que cuando Dios se fija en alguien ya no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa disponibilidad total hacia lo que Dios podía querer de mí y de acompañar a Jesús en su “campaña” de verdadera caridad y amistad, concretado en el servicio a los que están a mi lado en cada momento que viese aquella relación con M como un obstáculo. Probablemente no me habría casado con él o hubiera tenido otras relaciones de no haber estado en la institución, quién sabe, no me lamento de ello, ni nadie me hará sentir ni fracasada, ni mutilada, ni infecunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, a aquella persona, esté donde esté, le agradeceré siempre el cariño y el respeto con que me trató, así como el hecho de facilitarme recuperar el camino de nuevo después de unos años de vacío espiritual, ya que en mi infancia nuestros padres nos habían preocupado de nuestra fe además de otras cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, M era el novio que me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
M era mi profe de ciencias naturales y mates en 6º, 7º y 8º de EGB en un colegio público de Madrid. Era muy querido por el alumnado por su forma original y divertida de dirigirse a los alumnos. Tenía la costumbre de que un domingo al mes quedaba con un grupo de alumnos de 8º –con mejores notas y comportamiento- (entre los cuales me encontraba) para ir a misa y después a un museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo visto él se había fijado en mí, pero esperó a que yo manifestase algo de interés hacia su persona para comunicarme lo que pensaba e iniciar una relación. Ese momento llegó, pero con muchos reparos ya que me llevaba 14 años y yo tenía 14. No empezamos a salir hasta que no habló con mis padres y yo había cumplido ya los 15. El destino hizo que estuviésemos separados durante un año después de aquello y a la vuelta fue cuando sucede lo que cuento cuando nos confesamos en la basílica de San Miguel y visito por primera vez un centro del Opus Dei, yo ya con 16 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el año que M y yo estuvimos cada uno en una punta de España, yo estaba interna en una universidad laboral en Almería e iba a misa todos los domingos, sin que nadie tuviera que decirme nada. Cada día crecía el interés por lo referente a la fe y a la religión y sobre todo por hacer algo útil en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que la formalización de las relaciones fue paralela a mi formación como “chica de San Rafael” lo que duró 4 años, y a lo largo de ese tiempo hubo algunos intentos de dejar aquella relación –no por el Opus Dei-, porque no veía claro mi futuro con aquel buen hombre. Eso sí, era de los que pensaba que la mujer debía ir casta al matrimonio, con lo cual se salvaron muchas situaciones comprometidas que luego le tendría que contar al cura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando al final pensé que tenía claro cuál era mi destino-en principio –y le comuniqué mi decisión de dejarlo-, lógicamente reaccionó bastante mal. Le di todo tipo de explicaciones acerca de que Jesús me había elegido y de él (Jesús) era de quien me había enamorado, pero no se lo creyó. Hasta ese momento él respetaba mucho a la institución y partir de ese día empezó a desconfiar y a insultar a las agregadas y numerarias del centro tachándolas de solteronas. Durante unos meses M estuvo en contacto con algunos sacerdotes de la basílica de San Miguel para pedir explicaciones… Le dijeron que había un periodo de seis meses de “reflexión” para que una vocación reciente conozca un poco más a qué se comprometía, por lo que volvió a hablar conmigo al cabo de dicho periodo, pero se quedó hablando con mi hermana, porque yo no lo recibí (se me había insistido tanto lo de “poner la mano en el arado y no mirar atrás”) y nunca más he sabido de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que haya expresado bien lo que pretendía, esto es, la idea de que todas las piezas que componen mi vida no se han unido para formar parte del Opus Dei, sino que de todas las piezas de mi vida, una de ellas fue haber conocido la Obra. Los diferentes relatos que me fueron asignando sobre mi vinculación a la Obra obedecían a una táctica habitual de hacer que la persona se sintiese importante, especial, elegida y superior a los que no habían tenido la suerte de pertenecer al “Opus”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Dios quiere de mí otra cosa, que es lo que me va revelando cada día, a través de lecturas, de personas, de situaciones, de reflexiones. También que no deje de mirar atrás para poner cada pieza en su sitio y, sobre todo, para escribir y compartir lo que a otros le pueda ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Entre medias, velos y faldas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que ya os he compartido mi proceso de salida y el de entrada al opus, pensaba que podía amenizar un poco con una serie de sucesos relacionados con diferentes temas que tengo archivados y que quieren salir a la luz por alguna razón. Perdonad el tono desdramatizado e incluso cómico en algunos momentos. Me ayuda mucho ver así dichos sucesos y seguro que comprenderéis por qué.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este primer episodio de esta serie relato algunas de las anécdotas más significativas relacionadas con la indumentaria y los complementos de las agregadas y numerarias...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un 22 de junio de 1981 fui a escribir la carta al Padre, entonces monseñor Álvaro del Portillo, para pedir la admisión en la institución. Me tomé muy en serio que en el Opus no se llevaban pantalones, así que aparecí con mi faldita y ya no volví a usarlos hasta 1988, fecha en la que hice un curso de educación física, gracias al cual empecé a formar parte del cuerpo de profesores como interina al año siguiente. A partir de entonces empecé a usar chándal y otras prendas cómodas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo era normal mientras trabajé en tierras manchegas, pero cuando llegué a tierras extremeñas, en los años noventa, una de mis queridas hermanas agregadas me dijo que no le gustaba que llevara pantalones y que le quitaba la devoción cuando estaba en misa. Mi respeto por esa persona me hizo no decirle lo que pensaba y me limité a pedirle que me respetara y respetara lo que no era “de espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, no hace mucho tiempo —dos años, quizás—, una supernumeraria me comentó que le encantaba mi estilo “hippie” y personal, y que por favor no cambiase nunca. Últimamente se agradecía un poco de originalidad y personalidad en la forma de vestir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro suceso relacionado con las faldas era el que se producía cada vez que en las convivencias teníamos que ir de excursión. Estoy hablando de los años 80. ¿Os imagináis a un grupo de mujeres triscando por los montes, sujetándose la falda por delante y por detrás cada vez que el viento soplaba fuerte o había que sentarse en algún sitio incómodo? Ni que decir tiene lo violento que resultaba saltar o levantarse después de una caída aparatosa… Menudo espectáculo. ¡Por favor! Coco Chanel ya había inventado el pantalón a principios del siglo XX, y creo que era una mujer muy elegante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a los veintitantos años que teníamos todas, no parábamos de reír. La verdad es que las escenas anteriores se parecían mucho a las de una serie de monjas en el patio de su convento, sujetándose los hábitos para poder hacer deporte…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé cómo fue, pero llegó el buen día en que dejó de ser obligatorio llevar falda, o, si se prefiere, el día en que dejó de estar prohibido llevar pantalones. La verdad es que me pregunté en aquel momento cuál fue la razón, y recuerdo que me explicaron que se llamaba más la atención, y lo nuestro era no llamar la atención… Bueno, yo ya llevaba una vida normal: era profesora de educación física. Eso sí, al principio me llevaba mi ropa para cambiarme…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos relacionados con las medias no pueden ser menos cómicos. El uso de medias, según uno o varios criterios de la institución, se debía a que era una forma de mostrar respeto a Jesús sacramentado y al sacerdote. Cuando íbamos a las convivencias, si se te había olvidado meter en la maleta un par de medias (pantys), no tenías más remedio que hacer la acostumbrada visita a la lencería del pueblo, donde ya nos conocían como las residentes de la “casa del Opus”, y, lógicamente, todo el pueblo sabía que las del Opus tenían que usar medias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobre de ti si se te olvidaba bajar a la meditación, a misa o a la clase con el sacerdote sin medias y zapato cerrado… Así que, hasta la hora de deporte —alrededor de las doce—, y en pleno verano, permanecíamos embutidas. Si ese día era sábado y había bendición, había que repetir de nuevo todo el protocolo de media + zapato + falda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el anterior suceso resultaba descontextualizado con respecto a las alturas del siglo en el que vivíamos, ¿cómo calificamos la siguiente anécdota relacionada con las medias…?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estando en una convivencia, se anunció que íbamos a ir nada más y nada menos que a Diego de León a visitar la tumba de los “abuelos”… Aquello ya era ocasión de fomentar una algarabía, más por la oportunidad de salir fuera del encierro que por el cariño que podíamos tener a los abuelos, cuya historia está tan tergiversada y manipulada por tantos y tantas escritores oficiales del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos colocamos nuestras mejores galas y allí que llegamos al misterioso Diego de León. De repente me doy cuenta de que se me había olvidado ponerme las medias… ¡¡HORROR!! Lo comenté inocentemente y la directora me indicó que así no podía bajar a la cripta de los abuelos, y me quedé sola arriba, en el vestíbulo, mientras las demás bajaron a rezar o qué sé yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé en qué momento se decidió que el respeto al Señor no tenía que ver con llevar medias y que a los sacerdotes no les pasaba nada por ver los pies descalzos de las agregadas, numerarias y supernumerarias en las convivencias. No hubo ninguna explicación al respecto. No la pedí, pero respiré profundamente y me pareció lo más natural y coherente del mundo, según lo que se predicaba de lo que debería ser un laico o laica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo del tema de los velos no se queda atrás, aunque, menos mal, eso duró menos tiempo; creo que lo estuve usando unos tres o cuatro años. Ponerse los velos para entrar en el oratorio a hacer la oración, una meditación o asistir a misa era todo un dilema. Casi nadie tenía arte para ponérselos bien. Para quienes no lo habéis conocido, era todo un espectáculo ajustarse aquellos tules tiesos en la cabeza, que saltaban como si estuviesen vivos si no los sujetabas bien. Yo nunca llevé uno de esos velos: descubrí que mi madre tenía una mantilla negra muy bonita y la sustraje de su armario de forma clandestina. Cuando terminó aquella pesadilla, devolví la mantilla al cajón de mi madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para rematar con el vestuario, llega el turno del bañador con faldita, de estilo vintage, que no se lo habría puesto mi abuela y mucho menos mi madre. La mejor expresión de cómo era esa prenda me la dio mi hermano pequeño cuando me vio una vez, en verano, al coincidir con él: «¿Qué es eso que llevas puesto? ¿Una faja?». Se comprende entonces que las agregadas que solíamos coincidir con nuestras familias o amigas en alguna piscina o playa evitáramos por todos los medios quedar o, simplemente, tener que dar una explicación de tipo místico que no convencía a nadie y que solo se aceptaba por el cariño que nos podían tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta última anécdota con respecto al bañador sucedió en torno al año 1988, mientras realizaba el curso de educación física que he mencionado anteriormente. Supuso, además, el fin del uso de esta prenda para mí, ya que se siguió llevando durante un tiempo, más en unas provincias que en otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el citado curso llegó el momento de la natación y, en ese momento, me pregunté: «Yo con este bañador no me voy a presentar», ya que pensé que iba a llamar mucho más la atención que si iba con un bañador normal. Así que, con la buena intención de hacer las cosas bien, fui al centro y hablé de mi situación. Como no hubo respuesta, me fui a El Corte Inglés y me compré un bañador normal, con el que pude recibir mis clases de natación como el resto de mis compañeros, sin llamar la atención y con total normalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que el bañador siempre me ha resultado más cómodo y práctico que el bikini, ya que me facilita nadar con más libertad, además de evitar situaciones incómodas, como me sucedió en una ocasión en la que tuve que rescatar la parte superior del bikini entre las olas…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, viendo la variedad de prendas de baño que en los últimos años llevaban mis ex hermanas agregadas en las convivencias, creo que, en mi caso, no necesité el bañador casto para vivir mejor el pudor y la modestia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Agregadas y pobreza==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el mundo de la agregada del Opus Dei es un mundo desconocido.&lt;br /&gt;
Siempre que se ha preguntado qué es una agregada/o, se han dado respuestas&lt;br /&gt;
que van desde lo más variopinto hasta las pocas definiciones que encontramos&lt;br /&gt;
en las instrucciones y documentos oficiales del Opus Dei. Tampoco yo voy a dar&lt;br /&gt;
una definición, porque, sinceramente, no sabría hacerlo; solo intentaré mostrar&lt;br /&gt;
cómo viví mi supuesta vocación a través de los múltiples aspectos que se&lt;br /&gt;
suponen esenciales para vivir una vocación cristiana comprometida en medio del&lt;br /&gt;
mundo, y que cada uno saque sus propias conclusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para esta aventura en la que me he embarcado, y en la que me avalan 44 años&lt;br /&gt;
(desde junio de 1981 a junio de 2025) de experiencia en el Opus Dei, voy a ir&lt;br /&gt;
desarrollando cómo viví lo que se debería haber vivido según la praxis de la&lt;br /&gt;
Prelatura en diferentes materias. Para ello, voy a seguir la tónica empleada en&lt;br /&gt;
mi anterior escrito: contar sucesos, desdramatizándolos en la medida de lo&lt;br /&gt;
posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empiezo esta nueva serie de escritos con un aspecto clave: la pobreza, pues ha&lt;br /&gt;
sido muy relevante a la hora de ir desdibujando la inocente idea que tenía sobre&lt;br /&gt;
la santidad en medio del mundo según el “espíritu del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Cómo resolví mi inseguridad económica y laboral===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada más escribir la carta de admisión a la pre-prelatura (pité en 1981), me&lt;br /&gt;
recordaron que, lógicamente, un discípulo de Cristo que quiera imitar a su&lt;br /&gt;
Maestro tiene que ser pobre, y a continuación me explicaron cómo tenía que ser&lt;br /&gt;
pobre una persona en la institución; en concreto, que no podía ser deficitaria, ni&lt;br /&gt;
cargar a la Obra, y que había que colaborar con sus apostolados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me afectó mucho aquello ni lo vi raro, ya que yo ya vivía la&lt;br /&gt;
pobreza. Mis padres no podían costearme unos estudios, así que empecé a&lt;br /&gt;
trabajar para pagarme primero los viajes y después la carrera de Magisterio.&lt;br /&gt;
Fuimos a colegios públicos y cambiamos de ciudad para seguir yendo a institutos&lt;br /&gt;
públicos de enseñanza secundaria. Cuando terminé COU, tuve que buscar&lt;br /&gt;
trabajos ocasionales, como limpiar las escaleras de nuestro portal, y, cuando fui&lt;br /&gt;
de la institución, empecé a trabajar cuidando niños y limpiando casas. Trabajé&lt;br /&gt;
en diferentes administraciones, en distintos centros y casas de retiro y&lt;br /&gt;
convivencias, tanto en invierno como en verano, y finalmente en la portería del&lt;br /&gt;
Colegio Mayor Somosierra para pagarme la carrera de Magisterio durante el&lt;br /&gt;
tiempo que duró.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando terminé la carrera de Magisterio, que me duró cinco años, y antes de&lt;br /&gt;
prepararme oposiciones, hice un curso de educación física, pero costaba 50.000&lt;br /&gt;
ptas., y se lo tuve que pedir a mi padre —por sugerencia de la secretaria del&lt;br /&gt;
centro por donde iba—, quien me lo prestó con bastante dificultad. En algún&lt;br /&gt;
momento contaré las peripecias que tuve que pasar en aquel curso por ser del&lt;br /&gt;
Opus. Gracias a ese curso obtuve un contrato como profesora interina en la&lt;br /&gt;
especialidad de educación física en la enseñanza pública, con lo cual ya pude&lt;br /&gt;
devolverle a mi padre el dinero que me prestó, aunque no me lo aceptó.&lt;br /&gt;
Tengo que decir que fue uno de los días más felices de mi vida. Aquel trabajo era&lt;br /&gt;
lo que yo quería: maestra de primaria en un colegio público. Tuve mi primera&lt;br /&gt;
cuenta corriente, amistades nuevas y un panorama amplio que se me abría de&lt;br /&gt;
par en par. Pensaba, además, que iba a tener más oportunidades de vivir un&lt;br /&gt;
cristianismo comprometido y auténtico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que dije adiós al trabajo en las administraciones —le dedicaré también otro&lt;br /&gt;
capitulillo—. Adiós también a otras posibilidades que la institución tenía&lt;br /&gt;
preparadas para mí. Y, a partir de aquella fecha —septiembre de 1989—,&lt;br /&gt;
empezó una verdadera aventura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De la cartilla de ahorros a la tarjeta de crédito===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los centros de agregadas hay un llamado consejo local, compuesto por tres&lt;br /&gt;
personas: la directora, la subdirectora y la secretaria. La secretaria se encarga&lt;br /&gt;
de todos los aspectos materiales del centro y de las personas “incardinadas” en&lt;br /&gt;
dicho centro. Una de sus misiones es “hacer caja”, que consiste en recoger el&lt;br /&gt;
dinero que se le daba íntegro, procedente de cualquier ingreso que tenías, y, al&lt;br /&gt;
mismo tiempo, asignarte una cantidad según tus necesidades. También se&lt;br /&gt;
entregaba la cartilla de ahorros, que ella retenía durante un tiempo y luego te&lt;br /&gt;
devolvía para que pudieras realizar los movimientos económicos necesarios.&lt;br /&gt;
Normalmente dejabas en el banco un dinero para todos los pagos que&lt;br /&gt;
necesitabas hacer y algo para alguna compra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El escenario era de lo más curioso y, hasta cierto punto, divertido: consistía en&lt;br /&gt;
perseguir a la secretaria hasta que, amablemente, se instalaba en su despacho&lt;br /&gt;
y esperar luego una cola para realizar las operaciones correspondientes, que&lt;br /&gt;
básicamente consistían en ingresar una cantidad y justificar el dinero que&lt;br /&gt;
dejabas en el banco. En ese momento se aprovechaba para compartir sucesos&lt;br /&gt;
en un ambiente distendido. Aunque, la verdad, para las personas que venían al&lt;br /&gt;
centro y que no eran del Opus resultaba bastante extraño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un día a la secretaria se le olvidó traer mi cartilla de ahorros (el consejo local&lt;br /&gt;
vivía en otro centro) y necesitaba hacer una compra (no recuerdo el qué), así&lt;br /&gt;
que, con mucha vergüenza, se lo pedí a una de las agregadas de Mérida, que&lt;br /&gt;
lógicamente me lo prestó, y se lo devolví en la primera oportunidad que tuve.&lt;br /&gt;
Este suceso ocurrió en torno a los años 2005-2006 y, cuando la secretaria, a la&lt;br /&gt;
semana siguiente, trajo la cartilla, no volví a dársela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo que en esas fechas medio mundo usaba ya la tarjeta de crédito o&lt;br /&gt;
débito, aunque no sé cuándo se empezó a utilizar en la institución; yo la empecé&lt;br /&gt;
a usar al año siguiente (2007). Con el tiempo, las esperas en la cola de caja&lt;br /&gt;
fueron disminuyendo, ya que algunas agregadas lo que hacíamos era calcular la&lt;br /&gt;
diferencia entre los gastos habituales, los previsibles, algún gasto extraordinario&lt;br /&gt;
y los ingresos. Lo escribíamos todo en un papel, de la forma más ordenada&lt;br /&gt;
posible, lo firmábamos y se lo entregábamos a la secretaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto empezó la modalidad de especificar los gastos mediante&lt;br /&gt;
plantillas, que empecé a utilizar desde que volví a Madrid (2023). Dichas&lt;br /&gt;
plantillas eran una adaptación a mis gastos e ingresos mensuales de un modelo&lt;br /&gt;
de hoja de presupuestos que nos daban todos los años para detallar los gastos&lt;br /&gt;
e ingresos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Hojas de presupuestos===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En dichas plantillas no aparece una casilla destinada a las donaciones que hacíamos, aunque sí&lt;br /&gt;
aparece una partida destinada a la ayuda familiar. Yo lo rellenaba a partir de la&lt;br /&gt;
diferencia que hacía entre los gastos e ingresos; destinaba una parte para&lt;br /&gt;
donaciones a las diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras estuve en la delegación de Sevilla y de forma habitual donaba a la&lt;br /&gt;
Fundación Altum, a la Fundación Prodeam, a Torreciudad, a Harambee, a&lt;br /&gt;
Saxum, a la Fundación CARF, y directamente a la Prelatura Della Santa Croce e&lt;br /&gt;
Opus Dei, – que no desgrava a Hacienda-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Madrid (a partir de 2023) y de forma habitual donaba a la Fundación Lagasca,&lt;br /&gt;
que no desgrava (página no encontrada) y a Prelatura de la Santa Cruz y Opus&lt;br /&gt;
Dei, delegación Madrid Oeste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todo ello guardo documentación que lo certifica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Ayuda familiar denegada===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como he comentado antes, después de hacer la diferencia entre mis ingresos y&lt;br /&gt;
gastos, seleccionaba una cantidad para unos familiares que tenían dificultades&lt;br /&gt;
económicas. Era una cantidad realmente pequeña, pero un buen día, alrededor&lt;br /&gt;
del año 2013, la directora que estaba en ese momento me comentó si me había&lt;br /&gt;
pensado bien la cantidad que destinaba a ayuda familiar y si lo había consultado;&lt;br /&gt;
yo le dije que sí. La segunda vez que me habló del tema fue para decirme que&lt;br /&gt;
esa cantidad tendría que reducirse, y la tercera vez que intervino fue para&lt;br /&gt;
decirme que en la delegación me habían denegado esa ayuda (el dinero venía&lt;br /&gt;
de lo que yo aportaba).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comprenderéis, me quedé paralizada y humillada (con cara de boba).&lt;br /&gt;
Después de reflexionar y, como siempre, actué en conciencia. Aumenté el dinero&lt;br /&gt;
dedicado a pensión y así pude destinar una cantidad a mi familia. A partir del año&lt;br /&gt;
2018 volví a incluir abiertamente el dinero que destinaba a ayuda familiar y ya no&lt;br /&gt;
se me cuestionó nada; si alguna vez alguien intentó hacerlo, le contesté con&lt;br /&gt;
bastante contundencia, dándole una explicación razonada, ya que, como se&lt;br /&gt;
puede comprobar, donaba bastante dinero a diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguiría contando algunas situaciones curiosas más relacionadas con la&lt;br /&gt;
pobreza que, pienso, pueden seguir ilustrando la peculiar pobreza que se exige&lt;br /&gt;
en la institución y cómo la viví.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De compras en parejas a las compras independientes===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una historia real. Quedaron dos agregadas para ir de compras: una de cuarenta&lt;br /&gt;
y tantos años, profesora de francés en un instituto público de secundaria (a la&lt;br /&gt;
que llamaremos J), y otra de casi setenta, celadora, con muchos años en el Opus&lt;br /&gt;
y, lógicamente, jubilada (a la que llamaremos E). La compra era una falda y un&lt;br /&gt;
pijama para la más joven. Sucedió que recorrieron todas las tiendas de Mérida&lt;br /&gt;
para encontrar una falda que fuera lo más económica posible, según los criterios&lt;br /&gt;
de E; sin embargo, para el pijama entraron en la primera lencería que conocía E,&lt;br /&gt;
donde compraron uno a un precio bastante alto. Esto desconcertó, lógicamente,&lt;br /&gt;
a J, quien dijo que se había comprado una birria de falda y un pijama maravilloso,&lt;br /&gt;
y que no volvería a ir de compras con esa persona…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Qué contradicción, ¿verdad? Lo que en un principio podría resultar divertido y&lt;br /&gt;
placentero se convertía, al final, en una auténtica agonía. Este caso hace&lt;br /&gt;
referencia al famoso “criterio” que se adquiría por el hecho de ser mayor, llevar&lt;br /&gt;
años en la Obra o tener algún cargo, pero, desde luego, eso no garantizaba&lt;br /&gt;
ponerse en el lugar de otra persona, atender a sus gustos y, sobre todo, tener&lt;br /&gt;
gusto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto curioso que hacía odioso ir de compras era quedar a una hora, un&lt;br /&gt;
día y en un lugar: esto suponía una discusión de media hora. Cuando ya tenías&lt;br /&gt;
todo resuelto, se añadía una tercera que, poniendo cara de agobio, preguntaba:&lt;br /&gt;
«¿podría ir con vosotras?». Y, mientras forzabas una sonrisa, le indicabas dónde&lt;br /&gt;
y cuándo habíamos quedado. En el mejor de los casos, la nueva candidata al&lt;br /&gt;
plan de compras respondía ¡genial! Respirabas profundamente… Pero, si no le&lt;br /&gt;
venía bien, te callabas un «pues, chica, qué le vamos a hacer…», pero se&lt;br /&gt;
intentaba hacer un acople que resultaba una pérdida de tiempo y de energía&lt;br /&gt;
porque, al final, quizá ninguna de las tres habíamos conseguido comprarnos ni&lt;br /&gt;
una blusa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra peculiaridad de las compras era esperar a usar la prenda que te habías&lt;br /&gt;
comprado para enseñársela a alguna del consejo local y, al mismo tiempo, a todo&lt;br /&gt;
el centro. Pobre de ti que alguna comentara: «pues a mí no me gusta», que era&lt;br /&gt;
lo habitual, en el centro al que pertenecía. Inmediatamente yo pensaba: «si no&lt;br /&gt;
te lo vas a poner tú». Pero si por alguna razón no enseñabas tus prendas a la&lt;br /&gt;
“comunidad” por falta de tiempo, te quedaba la sensación de haber hecho algo&lt;br /&gt;
ilegal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Dios gracias, todo esto evolucionó. En los últimos años, cada una compraba&lt;br /&gt;
cuando podía o quería y justificaba después esa compra y, si te apetecía, te ibas&lt;br /&gt;
con alguien que comprendiera tus gustos, porque se entiende que siempre viene&lt;br /&gt;
bien un consejo con gusto y desinteresado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, ¿cómo se va a poner en ejercicio la libertad, el desarrollo del propio&lt;br /&gt;
criterio o la forma personal de poner en práctica la pobreza, si siempre estás&lt;br /&gt;
pendiente del criterio de otros?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Regalos dependiendo de quien fuese el destinatario===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de Reyes era y es —pienso que sigue pasando lo mismo— un momento&lt;br /&gt;
que se preparaba de forma muy especial. La verdad es que, para las agregadas,&lt;br /&gt;
era una ocasión mágica y de mucha ilusión, en el que, además de esperar un&lt;br /&gt;
buen regalo —que no te podías permitir de forma personal—, ejercitábamos la&lt;br /&gt;
imaginación y la creatividad, porque durante muchos años, además de regalos,&lt;br /&gt;
también te caía una broma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cara B de todo eso era que había exigencia para unos regalos y para otros&lt;br /&gt;
no. A algunas personas se les regalaban objetos de calidad y a otras se intentaba&lt;br /&gt;
acertar en la medida de lo posible y sin hacer grandes esfuerzos. Lo sé porque&lt;br /&gt;
me tocó ser paje (persona “con criterio” y tiempo que se encargaba de comprar&lt;br /&gt;
los regalos) más de una vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegaba el día de Reyes, se hacía un poco —o bastante— de teatro por&lt;br /&gt;
parte de las personas que hacían cabeza, que incluso se disfrazaban de Sus&lt;br /&gt;
Majestades. Todo eran sonrisas y ojos expectantes… hasta que llegaba el&lt;br /&gt;
momento de abrir los regalos. Cada una se quedaba ensimismada en sus&lt;br /&gt;
obsequios, hasta que empezaba la inspección de los regalos de las demás,&lt;br /&gt;
especialmente para comparar…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años ya no se hacían bromas, aunque, para no perder la&lt;br /&gt;
costumbre, alguna generosa y creativa tomaba la iniciativa de preparar algún&lt;br /&gt;
montajillo a modo de broma colectiva. En algún caso, esa broma pasaba&lt;br /&gt;
totalmente desapercibida o incluso acababa en la basura junto con los&lt;br /&gt;
envoltorios de los regalos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento estelar de los regalos era —y es— cuando el Padre (el que fuera&lt;br /&gt;
en ese momento) venía —o viene— de visita a España y, muy especialmente, a&lt;br /&gt;
tu delegación, porque en ese caso se hacía una colecta entre las agregadas,&lt;br /&gt;
supernumerarias… todo para sorprender al Prelado con un obsequio especial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me di cuenta de lo absurdo de ese momento cuando, en la visita de Ocariz a&lt;br /&gt;
Sevilla, se decidió regalarle un libro que yo tenía sobre Mérida cristiana, con unas&lt;br /&gt;
ilustraciones buenísimas; ese era el regalo de las emeritenses. Ocariz,&lt;br /&gt;
lógicamente, no se quedó con el libro, pero, por insistencia de la directora del&lt;br /&gt;
centro, puso unas palabras a modo de dedicatoria. Sinceramente, mejor que no&lt;br /&gt;
hubiese puesto nada. Todo me pareció un absurdo peloteo, que de cariño tenía&lt;br /&gt;
muy poco. Al final, ese libro se quedó en el centro. Probablemente lo reclame.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar con el tema de los regalos, un pequeño apunte sobre el teatro y&lt;br /&gt;
las mentiras; sí, mentiras que teníamos que decir a nuestra familia cuando nos&lt;br /&gt;
regalaban algo que luego no nos veían puesto o usando. Regalos que nos&lt;br /&gt;
habían hecho con todo el cariño y pensando en nosotros. El corazón no se nos&lt;br /&gt;
apegaba al objeto regalado, sino al cariño que la otra persona había puesto al&lt;br /&gt;
acordarse de nosotros, al tiempo empleado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las casas de las agregadas. En la mía, mandé yo.===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tener tu propio piso es una sensación única, después de haber vivido en una&lt;br /&gt;
familia con nueve en casa (ocho + abueli), de vivir y trabajar en administraciones&lt;br /&gt;
y de compartir piso de alquiler con gente diversísima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 45 años cuando tuve mi casa en propiedad… No sigo porque sé que hay&lt;br /&gt;
mucha gente que no ha tenido ese privilegio y, además, el tema que quiero&lt;br /&gt;
destacar no es ese.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que se me ocurrió invitar a mi casa a las agregadas de mi centro.&lt;br /&gt;
Después de tomar un café y unos bollos, empezó la lista de cosas que tenía que&lt;br /&gt;
hacer: que si las cortinas así, que si un sofá de tal estilo… Vamos, que iban a&lt;br /&gt;
decorarlo todo en unos minutos, de la misma forma que el resto de los pisos de&lt;br /&gt;
agregadas: salita con mesita y butacas, salón con los cuadros de la canonización&lt;br /&gt;
y fotos de los distintos prelados… cortinas de flores… Total que, después de un&lt;br /&gt;
breve silencio, les di las gracias y les comenté que mi casa la decoraba yo. A los&lt;br /&gt;
diez minutos se fueron todas y yo respiré profundamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me enteré de que a la secretaria del centro (que fue aquella tarde a dar&lt;br /&gt;
su visto bueno para el “estilo opus”) no le había parecido bien mi actitud; incluso&lt;br /&gt;
le pareció de “mal espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Convivencias de celadoras===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me voy a referir a dos aspectos que suelen trabajarse especialmente: las&lt;br /&gt;
personas mayores en la Obra y las necesidades económicas. Los hechos que&lt;br /&gt;
comento a continuación pertenecen a tres convivencias realizadas en los años&lt;br /&gt;
2017, 2018 y 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a las personas mayores, se nos pidió que hiciéramos propuestas para&lt;br /&gt;
atenderlas mejor —que, dentro de nada, seríamos nosotras las que estábamos&lt;br /&gt;
allí—. Se expusieron todas las propuestas y se habló de lo que ya se estaba&lt;br /&gt;
haciendo por parte de la delegación, de los famosos pisos compartidos que&lt;br /&gt;
algunas personas ilustres habían donado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en ese momento, algo cambió cuando una agregada, con bastantes años&lt;br /&gt;
de experiencia y mucha dedicación, atendiendo a supernumerarias con su&lt;br /&gt;
cochecito por los pueblos y administrando casas de retiro, preguntó qué iba a&lt;br /&gt;
pasar con las agregadas mayores y su jubilación… Literalmente: «a ver si,&lt;br /&gt;
después de estar dando todo nuestro dinero a la Obra, nos íbamos a quedar con&lt;br /&gt;
una mano delante y otra detrás».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esta persona, con la que he coincidido muchas veces, le tengo un cariño&lt;br /&gt;
especial; era —y es— una persona saladísima. Ese día no bromeaba y a mí me&lt;br /&gt;
dolió verla triste y preocupada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una convivencia de supernumerarias (2024), de la que aún guardo el&lt;br /&gt;
programa y, por supuesto, los apuntes sobre las charlas que nos dieron, tuvimos,&lt;br /&gt;
como no podía faltar, la charla sobre los asuntos económicos, que presentaré de&lt;br /&gt;
forma esquemática para no cansar mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Destino de las aportaciones===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.Recursos: Fondos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Ingresos profesionales de numerarias y agregadas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Donativos de supernumerarias y cooperadoras&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2.Destinos &lt;br /&gt;
;Humanos: lo prioritario es la persona. Eso dicen.&lt;br /&gt;
;Centros: en su tiempo el esfuerzo estaba en abrir centros, casas y otras instituciones. Ahora es necesario mantener los centros que tenemos. Y también vender.&lt;br /&gt;
;Fundaciones: Fundación Valle y Fundación Indes&lt;br /&gt;
;Labores apostólicas: Carf, Fundación Fomento, Harambee, Laguna, Torreciudad, Saxum, Orvalle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Procedimiento:&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;poem&amp;gt;1º Presupuesto: numerarias+ agregadas+ supernumerarias&lt;br /&gt;
2º Centros: Autosuficientes y los que necesitan ayuda porque hay personas que no tienen pensión.&lt;br /&gt;
3º Dirección del dinero: Directoras de los centros lo envían a la delegación (en&lt;br /&gt;
mi caso a la delegación de Madrid Oeste: dlmof), ésta lo envía a la asesoría&lt;br /&gt;
regional y de allí, a la asesoría central.&lt;br /&gt;
4º Gastos: Centros: 46,2 %. Prelatura: 36 %. Necesidades generales 13,2%.&lt;br /&gt;
Apeaderos: 2,3%. Casas de retiro: 2%. (Según las de la delegación, estos gastos&lt;br /&gt;
van directamente a la gente de “casa”).&lt;br /&gt;
5º Contribución: Numerarias y numerarias auxiliares: 38 %. Agregadas: 17 %.&lt;br /&gt;
Supernumerarias: 28 %. Cooperadoras: 4,4 %. Recursos extra: 12,6 % (esto no&lt;br /&gt;
sé qué es).&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El coche===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre me he preguntado quién vive realmente la pobreza: ¿aquellos que&lt;br /&gt;
disponen de una flota de coches mientras siguen afirmando que los coches no&lt;br /&gt;
son suyos, o aquellos que pasan por la situación normal de comprar un coche,&lt;br /&gt;
responsabilizarse de sus gastos, de sus reparaciones, de sus obligaciones&lt;br /&gt;
legales y, lógicamente, de dejarlo cuando se necesite sin juzgar quién te lo pide?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo muchas anécdotas relacionadas con el coche, pero contaré solo una por&lt;br /&gt;
su relación con lo que he comentado anteriormente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos remontamos al año 2000, en el que estuve en un centro de “adscritas”, junto&lt;br /&gt;
con tres agregadas más, para un experimento que consistía en mezclar la labor&lt;br /&gt;
de numerarias con agregadas, supongo que con el objeto de que las numerarias&lt;br /&gt;
jovencitas conocieran la vida de las agregadas por si les apetecía pasarse a ese&lt;br /&gt;
“bando”. Aunque, en el fondo, el experimento consistió en acercar a las&lt;br /&gt;
agregadas a la vida de las adscritas y colaborar en la labor de ese centro,&lt;br /&gt;
haciendo la vida más amable a las numerarias que lo tenían como encargo&lt;br /&gt;
principal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que me tocó irme de convivencia y tuve que dejar el coche y el móvil&lt;br /&gt;
por mandato expreso de la directora, ya que podían necesitarlo para llevar a las&lt;br /&gt;
encantadoras niñas a sus respectivas mini convivencias. Cuando volví de la&lt;br /&gt;
convi, lógicamente, pasé por el centro para recoger mis pertenencias e irme a mi&lt;br /&gt;
casa, ver a mis padres y trabajar al día siguiente. Tengo que aclarar, antes de&lt;br /&gt;
terminar la anécdota, que el centro del que hablo está en Badajoz; yo vivía en&lt;br /&gt;
Zafra, cerca de donde trabajaba, y mis padres vivían en Mérida… hagan sus&lt;br /&gt;
cálculos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues, como decía, cuando llegué a recoger el coche y el móvil, una numeraria&lt;br /&gt;
del centro me lo pidió para ir a un curso que tenía que hacer y, lógicamente, le&lt;br /&gt;
dije que no. La numeraria en cuestión se enfadó; supongo que se lo pediría a&lt;br /&gt;
otra víctima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegué a mi casa, comprobé que me faltaba un maletín con material&lt;br /&gt;
auxiliar, herramientas, etc. Lo comenté en el centro y me contestaron, con una&lt;br /&gt;
amplia sonrisa, que lo habían sacado para meter maletas y sacos de dormir y&lt;br /&gt;
que se lo dejaron en el pueblo. Y remataron diciendo: «¡Hay que ver estas&lt;br /&gt;
niñas!», seguido de una frase lapidaria sobre la generosidad y el&lt;br /&gt;
desprendimiento que yo debía tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Por qué duré 44 años en el Opus Dei==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7723</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7723"/>
		<updated>2026-08-24T08:17:53Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* De compras en parejas a las compras independientes */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Un paso adelante==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia &#039;&#039;&#039;[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 &#039;&#039;&#039;del fallecimiento de Guillermina&#039;&#039;&#039;]&#039;&#039;&#039;. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &amp;lt;/p&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “Motu Proprio”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: “el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «La dele te invita a comer».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré. Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comentaba en la primera parte de este testimonio, yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; (sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría. (Con los cambios de&lt;br /&gt;
personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España).&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos motu proprio de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con Ágora, coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En Ágora&lt;br /&gt;
Cuántica, con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en Auténticas vidas: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie El minuto heroico tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
• Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad),&lt;br /&gt;
-no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
• ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los&lt;br /&gt;
diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las&lt;br /&gt;
personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
• Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el&lt;br /&gt;
Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
• La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
• Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
• Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo&lt;br /&gt;
que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
• Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
• Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
• Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas …&lt;br /&gt;
-Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por&lt;br /&gt;
alguna razón-.&lt;br /&gt;
• Lo importante es la vocación, no de qué pites.&lt;br /&gt;
–Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
• La historia necesita perspectiva….&lt;br /&gt;
– Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto&lt;br /&gt;
los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
• Tener en cuenta el sentido sobrenatural…&lt;br /&gt;
- Y el humano también-.&lt;br /&gt;
• Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales&lt;br /&gt;
marcamos distancias…&lt;br /&gt;
- Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
• Incidir en que somos laicos…&lt;br /&gt;
- No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
• El apostolado se hace por contagio…&lt;br /&gt;
- Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia,&lt;br /&gt;
inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
• La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día…&lt;br /&gt;
- Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
• Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión,&lt;br /&gt;
pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la&lt;br /&gt;
Obra se podía perder.&lt;br /&gt;
– ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no&lt;br /&gt;
consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
• Nuevo Papa, nuevas ilusiones…Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece&lt;br /&gt;
el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior.&lt;br /&gt;
– Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
• El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes…&lt;br /&gt;
- Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo&lt;br /&gt;
que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
• El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por&lt;br /&gt;
ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba&lt;br /&gt;
de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de&lt;br /&gt;
la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a&lt;br /&gt;
la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
• Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su&lt;br /&gt;
voluntad, pues que se vayan.&lt;br /&gt;
– Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un&lt;br /&gt;
tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-.&lt;br /&gt;
–Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar&lt;br /&gt;
algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
• Una persona se puede ir si se “va de la olla”&lt;br /&gt;
- También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-.&lt;br /&gt;
– Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que&lt;br /&gt;
permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les&lt;br /&gt;
mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta&lt;br /&gt;
corriente más.&lt;br /&gt;
• Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o&lt;br /&gt;
cooperador.&lt;br /&gt;
– Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
• Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la&lt;br /&gt;
Iglesia.&lt;br /&gt;
– Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a&lt;br /&gt;
nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando&lt;br /&gt;
tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
• Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté&lt;br /&gt;
impregnado en el ambiente.&lt;br /&gt;
– Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
• Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen&lt;br /&gt;
ambiente.&lt;br /&gt;
• Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir&lt;br /&gt;
solos, daba pena. Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían&lt;br /&gt;
darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos.&lt;br /&gt;
-Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación&lt;br /&gt;
económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían&lt;br /&gt;
darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “Normas y costumbres”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «Ninguna religión está por encima de la humanidad». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 20 años y quería mejorar este mundo, aprender a amar haciendo el bien a todas las personas a mi alrededor. Cuando conocí el Opus Dei a través de personas que se hicieron amigas mías —tres en concreto—, me pareció que era algo que se adecuaba muy bien a esa idea de santidad en medio del mundo, dando un sentido y una misión a mi vida...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de estas amigas me escribía cartas, otra me invitaba todas las semanas a ir el sábado a la meditación, a confesarme y, por supuesto, a participar en la tertulia, y con una tercera tuve un par de encuentros. También, de vez en cuando, me recordaban que podía ir a una convivencia, a un curso de retiro o hacer una visita de pobres. En los tres años que estuve yendo por aquel centro solo participé en la meditación y, en ocasiones, me confesaba, pero desde luego no fui a ninguna convivencia ni curso de retiro: no podía costeármelo. Sí me atraía, sin embargo, eso de la visita a los pobres, porque todavía no se había presentado ese gran momento de ayudar a alguien. Tuvieron que pasar unos cuantos meses y algunos acontecimientos para que aquella visita se llevara a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía amigas, entre las cuales estaba mi propia hermana, una criatura de 14 años que estaba entusiasmada con todo lo que le contaba acerca de las catequesis que daba, lo encantadoras y amables que eran aquellas chicas del Centro. Ambas compartíamos sueños e ilusiones, tareas y secretos… (pero eso es otro cantar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardamos mi hermana y yo en pedir la admisión: mi hermana primero y luego yo, curiosamente; eso sí, no sin antes hacer la visita de pobres prometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La visita de pobres&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegamos al lugar, por supuesto nada que ver con lo que me había imaginado: era una residencia de ancianos. Me quedé bastante paradita, pues no sabía qué podía hacer en realidad, así que intervino mi amiga “machaca”, que me dijo que hablara con algunas de las señoras que estaban allí y les mostrara una estampa del entonces beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Me acerqué a la única señora que estaba pendiente, la cual me dijo que le fuera muy fiel al cura de la foto. Desde entonces, esa fue la leyenda que me asignaron y que “mi amiga” se encargó de propagar: que mi vocación se debía a aquella visita de pobres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vosotros os creéis que la historia fue así? ¿Y mi hermana? ¿Qué pasó con ella? Efectivamente, no fue así, y lo de mi hermana lo contaré en un segundo relato, si ella lo considera oportuno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un pequeño detalle del que no se habla en la historia que construyeron sobre mi vocación, y es que olvidaron que yo tenía novio, y fue precisamente él quien hizo que conociera el Opus Dei. Habría mucho que contar aquí, pero vamos a centrarnos, para no alargarnos demasiado, en el momento en que tomo contacto con la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La verdadera historia&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ambos decidimos —mi novio y yo—, por circunstancias que no alteran este relato, confesarnos los primeros viernes de mes, según una costumbre relacionada con el Sagrado Corazón de Jesús. Una de las pocas iglesias a las que acudimos para esta práctica fue la basílica de San Miguel (no sabía que estaba encomendada a la Prelatura). A mí me atendió un sacerdote y a mi novio, otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación con el sacerdote fue amena y la verdad es que me sentí escuchada. Me aconsejó que, en lugar de confesarme una vez al mes, lo hiciera cada semana y que podría ir a un centro que estaba enfrente, que probablemente me gustaría, ya que le di muestras de mis sanas inquietudes. Así que, después de comentárselo a mi novio, me presenté en el centro esa misma tarde. Llamé a la puerta con muchísima expectación y la persona que abrió me recibió con una gran sonrisa; me preguntó mi nombre y quién me habló de ese centro, a lo que contesté con mucha confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un club juvenil; por lo tanto, había mucha gente joven que desaparecía a los pocos segundos dentro de alguna de las múltiples salitas que había allí. De repente se hizo un silencio que facilitó que pudiéramos hablar durante un rato. Al finalizar y despedirse, aquella chica me insistió en que ella era mi amiga —cosa que me llamó la atención—. Añadió, además, que probablemente tendría que ir a otro centro, pues ese me venía un poco lejos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De aquel centro pasé a otro que me venía mejor, donde me asignaron una nueva amiga que no dejó de invitarme puntualmente cada semana a las actividades organizadas para gente joven los sábados. Yo iba un sábado sí y otro no, y hay que reconocer que en aquellas casas se estaba muy bien: en invierno se estaba calentita, gozando de una calefacción que en mi casa no tenía. Había un ambiente agradable, de gente a la que le parecía maravilloso todo lo que les decía; me sentía escuchada, comprendida y empecé a pensar que era especial. Aquellas reuniones consistían en una meditación, seguida de una bendición y luego una tertulia, durante la cual la gente iba pasando a confesarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca me quedé a la tertulia, ya que aprovechaba a veces para confesarme y enseguida me iba, porque mi novio me esperaba para compartir la tarde juntos, que muchas veces consistía en tomarnos una cerveza en un pub mientras compartíamos caricias y vivencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como decía antes, aquel novio tuvo mucho que ver en la historia real.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía claro que quisiera casarme, pero ya “mi amiga” me había planificado el futuro: pensaba que yo tenía vocación al Opus Dei como supernumeraria, ya que tenía novio. De nuevo, esta encantadora mujer que, a pesar de los esfuerzos por tenerme al día de las actividades y, aparentemente, preocuparse de mi vida, en el fondo no me conocía de verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi parte, tenía grandes deseos de hacer algo por la humanidad, hacer el bien; mi trato con Jesús aumentaba día a día y, desde luego, no estaba en mi mente la idea del matrimonio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi hermana “pitó” antes que yo. Esto en un principio se explicó como un hecho totalmente providencial, pero haciendo un análisis más profundo puede que lo providencial sea la reflexión que se puede hacer ahora de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fueron dando una serie de circunstancias y factores que desembocaron en que mi hermana pidiera la admisión como agregada del Opus Dei. El primero de estos factores se debió al entusiasmo inocente y generoso de formar parte de algo que le llevaría a hacer el bien a su alrededor con gente igualmente entusiasta, divertida, buena y joven...  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda circunstancia se debió a que yo al final no podía ir a la famosa convivencia de Semana Santa en Torreciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera circunstancia fue que me encontré dinero tirado cerca de un charco –un billete de 1000 pesetas- y en ese momento pensé que donde mejor podía emplearlo sería para facilitar que mi hermana fuese a dicha convivencia -el resto lo pusieron algunas personas del centro-, ya que tenía una ilusión muy grande por ir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuarta circunstancia fue que mis padres le dieron permiso ya que mis amigas fueron a hablar con ellos -con mi apoyo- afirmando que también iban muchas chicas jóvenes prometiendo por tanto que cuidarían de ella y que no tendrían que preocuparse por el dinero – cosa que tranquilizó a mis padres-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí todo más o menos normal, ¿verdad? ¿Qué joven no va a excursiones, viajes y demás actividades? Pero se da la especial circunstancia de que mi hermana en ese momento tenía 14 años y medio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando mi hermana (a quien llamaremos H) volvió de Torreciudad, con la misma ilusión con la que se fue, pensé que algo en ella había cambiado y, la verdad, tanto entusiasmo me molestó. Le habían aconsejado que, como yo aún no era de la Obra, no dijera nada. Imaginaos la angustia vital de la pobre, teniendo que lidiar con una serie de “normas” que ya tenía que practicar, estando en una casa en la que lo relacionado con la fe y la religión se cuestionaba constantemente y que encima no podía desahogarse con su hermana con la siempre compartía todo. Perdóname H.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardé mucho en comunicarle que me estaba planteando pedir la admisión en la Obra como agregada. A partir de aquel momento cambiaron algunas cosas porque, aunque en nuestra familia seguíamos teniendo dificultades para explicar nuestras actividades y compromisos, ya podíamos compartir muchas cosas entre nosotras y apoyarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aparecíamos las dos juntas por el centro era como una fiesta, todo eran sonrisas y risas, miradas ilusionadas. Todo lo contrario a lo que vivíamos en mi casa. Al poco tiempo (año y medio) me enviaron a otro centro y nos separaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
H estuvo muy poquito tiempo en la Obra y cuando se fue lo pasé francamente mal. Por una parte, mi familia empezó a reprocharme un montón de cosas y por otra en el “opus” algunas personas me decían que hablara con mi hermana y otras que no lo hiciera. Por mi parte nunca la reproché nada y siempre mantuve con ella una amistad que ha ido creciendo con los años. Ahora, lógicamente pienso que H fue muy inteligente y admiro el coraje que demostró en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí lo que cuento de mi hermana porque es ella quien mejor puede contar su propia historia cuando sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, necesitaba resaltar su figura y protagonismo dentro de mi propia historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de aquel momento corrían dos historias sobre cómo conocí la Obra y cuál fue la razón por la que pedí la admisión, una de dichas historias ya la comenté anteriormente – lo de la visita de pobres- y la segunda historia fue que yo había pitado porque mi hermana lo había hecho antes, así conseguían que tanto mi hermana como yo nos sintiéramos especiales…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que me hizo mucha ilusión compartir con mi hermana una doble hermandad y sobre todo valoro positivamente lo que eso nos unió, pero las razones de “entregarme” fueron otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación de una persona debe ser personal y después de un tiempo discernimiento por lo que todos esos aspectos externos como el entusiasmo desmedido de la gente a tu alrededor o la referencia constante a que todo lo que te ha pasado en la vida te conduce hasta ese momento en el que conoces el opus o que te recuerden constantemente que cuando Dios se fija en alguien ya no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa disponibilidad total hacia lo que Dios podía querer de mí y de acompañar a Jesús en su “campaña” de verdadera caridad y amistad, concretado en el servicio a los que están a mi lado en cada momento que viese aquella relación con M como un obstáculo. Probablemente no me habría casado con él o hubiera tenido otras relaciones de no haber estado en la institución, quién sabe, no me lamento de ello, ni nadie me hará sentir ni fracasada, ni mutilada, ni infecunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, a aquella persona, esté donde esté, le agradeceré siempre el cariño y el respeto con que me trató, así como el hecho de facilitarme recuperar el camino de nuevo después de unos años de vacío espiritual, ya que en mi infancia nuestros padres nos habían preocupado de nuestra fe además de otras cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, M era el novio que me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
M era mi profe de ciencias naturales y mates en 6º, 7º y 8º de EGB en un colegio público de Madrid. Era muy querido por el alumnado por su forma original y divertida de dirigirse a los alumnos. Tenía la costumbre de que un domingo al mes quedaba con un grupo de alumnos de 8º –con mejores notas y comportamiento- (entre los cuales me encontraba) para ir a misa y después a un museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo visto él se había fijado en mí, pero esperó a que yo manifestase algo de interés hacia su persona para comunicarme lo que pensaba e iniciar una relación. Ese momento llegó, pero con muchos reparos ya que me llevaba 14 años y yo tenía 14. No empezamos a salir hasta que no habló con mis padres y yo había cumplido ya los 15. El destino hizo que estuviésemos separados durante un año después de aquello y a la vuelta fue cuando sucede lo que cuento cuando nos confesamos en la basílica de San Miguel y visito por primera vez un centro del Opus Dei, yo ya con 16 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el año que M y yo estuvimos cada uno en una punta de España, yo estaba interna en una universidad laboral en Almería e iba a misa todos los domingos, sin que nadie tuviera que decirme nada. Cada día crecía el interés por lo referente a la fe y a la religión y sobre todo por hacer algo útil en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que la formalización de las relaciones fue paralela a mi formación como “chica de San Rafael” lo que duró 4 años, y a lo largo de ese tiempo hubo algunos intentos de dejar aquella relación –no por el Opus Dei-, porque no veía claro mi futuro con aquel buen hombre. Eso sí, era de los que pensaba que la mujer debía ir casta al matrimonio, con lo cual se salvaron muchas situaciones comprometidas que luego le tendría que contar al cura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando al final pensé que tenía claro cuál era mi destino-en principio –y le comuniqué mi decisión de dejarlo-, lógicamente reaccionó bastante mal. Le di todo tipo de explicaciones acerca de que Jesús me había elegido y de él (Jesús) era de quien me había enamorado, pero no se lo creyó. Hasta ese momento él respetaba mucho a la institución y partir de ese día empezó a desconfiar y a insultar a las agregadas y numerarias del centro tachándolas de solteronas. Durante unos meses M estuvo en contacto con algunos sacerdotes de la basílica de San Miguel para pedir explicaciones… Le dijeron que había un periodo de seis meses de “reflexión” para que una vocación reciente conozca un poco más a qué se comprometía, por lo que volvió a hablar conmigo al cabo de dicho periodo, pero se quedó hablando con mi hermana, porque yo no lo recibí (se me había insistido tanto lo de “poner la mano en el arado y no mirar atrás”) y nunca más he sabido de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que haya expresado bien lo que pretendía, esto es, la idea de que todas las piezas que componen mi vida no se han unido para formar parte del Opus Dei, sino que de todas las piezas de mi vida, una de ellas fue haber conocido la Obra. Los diferentes relatos que me fueron asignando sobre mi vinculación a la Obra obedecían a una táctica habitual de hacer que la persona se sintiese importante, especial, elegida y superior a los que no habían tenido la suerte de pertenecer al “Opus”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Dios quiere de mí otra cosa, que es lo que me va revelando cada día, a través de lecturas, de personas, de situaciones, de reflexiones. También que no deje de mirar atrás para poner cada pieza en su sitio y, sobre todo, para escribir y compartir lo que a otros le pueda ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Entre medias, velos y faldas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que ya os he compartido mi proceso de salida y el de entrada al opus, pensaba que podía amenizar un poco con una serie de sucesos relacionados con diferentes temas que tengo archivados y que quieren salir a la luz por alguna razón. Perdonad el tono desdramatizado e incluso cómico en algunos momentos. Me ayuda mucho ver así dichos sucesos y seguro que comprenderéis por qué.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este primer episodio de esta serie relato algunas de las anécdotas más significativas relacionadas con la indumentaria y los complementos de las agregadas y numerarias...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un 22 de junio de 1981 fui a escribir la carta al Padre, entonces monseñor Álvaro del Portillo, para pedir la admisión en la institución. Me tomé muy en serio que en el Opus no se llevaban pantalones, así que aparecí con mi faldita y ya no volví a usarlos hasta 1988, fecha en la que hice un curso de educación física, gracias al cual empecé a formar parte del cuerpo de profesores como interina al año siguiente. A partir de entonces empecé a usar chándal y otras prendas cómodas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo era normal mientras trabajé en tierras manchegas, pero cuando llegué a tierras extremeñas, en los años noventa, una de mis queridas hermanas agregadas me dijo que no le gustaba que llevara pantalones y que le quitaba la devoción cuando estaba en misa. Mi respeto por esa persona me hizo no decirle lo que pensaba y me limité a pedirle que me respetara y respetara lo que no era “de espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, no hace mucho tiempo —dos años, quizás—, una supernumeraria me comentó que le encantaba mi estilo “hippie” y personal, y que por favor no cambiase nunca. Últimamente se agradecía un poco de originalidad y personalidad en la forma de vestir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro suceso relacionado con las faldas era el que se producía cada vez que en las convivencias teníamos que ir de excursión. Estoy hablando de los años 80. ¿Os imagináis a un grupo de mujeres triscando por los montes, sujetándose la falda por delante y por detrás cada vez que el viento soplaba fuerte o había que sentarse en algún sitio incómodo? Ni que decir tiene lo violento que resultaba saltar o levantarse después de una caída aparatosa… Menudo espectáculo. ¡Por favor! Coco Chanel ya había inventado el pantalón a principios del siglo XX, y creo que era una mujer muy elegante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a los veintitantos años que teníamos todas, no parábamos de reír. La verdad es que las escenas anteriores se parecían mucho a las de una serie de monjas en el patio de su convento, sujetándose los hábitos para poder hacer deporte…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé cómo fue, pero llegó el buen día en que dejó de ser obligatorio llevar falda, o, si se prefiere, el día en que dejó de estar prohibido llevar pantalones. La verdad es que me pregunté en aquel momento cuál fue la razón, y recuerdo que me explicaron que se llamaba más la atención, y lo nuestro era no llamar la atención… Bueno, yo ya llevaba una vida normal: era profesora de educación física. Eso sí, al principio me llevaba mi ropa para cambiarme…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos relacionados con las medias no pueden ser menos cómicos. El uso de medias, según uno o varios criterios de la institución, se debía a que era una forma de mostrar respeto a Jesús sacramentado y al sacerdote. Cuando íbamos a las convivencias, si se te había olvidado meter en la maleta un par de medias (pantys), no tenías más remedio que hacer la acostumbrada visita a la lencería del pueblo, donde ya nos conocían como las residentes de la “casa del Opus”, y, lógicamente, todo el pueblo sabía que las del Opus tenían que usar medias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobre de ti si se te olvidaba bajar a la meditación, a misa o a la clase con el sacerdote sin medias y zapato cerrado… Así que, hasta la hora de deporte —alrededor de las doce—, y en pleno verano, permanecíamos embutidas. Si ese día era sábado y había bendición, había que repetir de nuevo todo el protocolo de media + zapato + falda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el anterior suceso resultaba descontextualizado con respecto a las alturas del siglo en el que vivíamos, ¿cómo calificamos la siguiente anécdota relacionada con las medias…?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estando en una convivencia, se anunció que íbamos a ir nada más y nada menos que a Diego de León a visitar la tumba de los “abuelos”… Aquello ya era ocasión de fomentar una algarabía, más por la oportunidad de salir fuera del encierro que por el cariño que podíamos tener a los abuelos, cuya historia está tan tergiversada y manipulada por tantos y tantas escritores oficiales del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos colocamos nuestras mejores galas y allí que llegamos al misterioso Diego de León. De repente me doy cuenta de que se me había olvidado ponerme las medias… ¡¡HORROR!! Lo comenté inocentemente y la directora me indicó que así no podía bajar a la cripta de los abuelos, y me quedé sola arriba, en el vestíbulo, mientras las demás bajaron a rezar o qué sé yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé en qué momento se decidió que el respeto al Señor no tenía que ver con llevar medias y que a los sacerdotes no les pasaba nada por ver los pies descalzos de las agregadas, numerarias y supernumerarias en las convivencias. No hubo ninguna explicación al respecto. No la pedí, pero respiré profundamente y me pareció lo más natural y coherente del mundo, según lo que se predicaba de lo que debería ser un laico o laica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo del tema de los velos no se queda atrás, aunque, menos mal, eso duró menos tiempo; creo que lo estuve usando unos tres o cuatro años. Ponerse los velos para entrar en el oratorio a hacer la oración, una meditación o asistir a misa era todo un dilema. Casi nadie tenía arte para ponérselos bien. Para quienes no lo habéis conocido, era todo un espectáculo ajustarse aquellos tules tiesos en la cabeza, que saltaban como si estuviesen vivos si no los sujetabas bien. Yo nunca llevé uno de esos velos: descubrí que mi madre tenía una mantilla negra muy bonita y la sustraje de su armario de forma clandestina. Cuando terminó aquella pesadilla, devolví la mantilla al cajón de mi madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para rematar con el vestuario, llega el turno del bañador con faldita, de estilo vintage, que no se lo habría puesto mi abuela y mucho menos mi madre. La mejor expresión de cómo era esa prenda me la dio mi hermano pequeño cuando me vio una vez, en verano, al coincidir con él: «¿Qué es eso que llevas puesto? ¿Una faja?». Se comprende entonces que las agregadas que solíamos coincidir con nuestras familias o amigas en alguna piscina o playa evitáramos por todos los medios quedar o, simplemente, tener que dar una explicación de tipo místico que no convencía a nadie y que solo se aceptaba por el cariño que nos podían tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta última anécdota con respecto al bañador sucedió en torno al año 1988, mientras realizaba el curso de educación física que he mencionado anteriormente. Supuso, además, el fin del uso de esta prenda para mí, ya que se siguió llevando durante un tiempo, más en unas provincias que en otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el citado curso llegó el momento de la natación y, en ese momento, me pregunté: «Yo con este bañador no me voy a presentar», ya que pensé que iba a llamar mucho más la atención que si iba con un bañador normal. Así que, con la buena intención de hacer las cosas bien, fui al centro y hablé de mi situación. Como no hubo respuesta, me fui a El Corte Inglés y me compré un bañador normal, con el que pude recibir mis clases de natación como el resto de mis compañeros, sin llamar la atención y con total normalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que el bañador siempre me ha resultado más cómodo y práctico que el bikini, ya que me facilita nadar con más libertad, además de evitar situaciones incómodas, como me sucedió en una ocasión en la que tuve que rescatar la parte superior del bikini entre las olas…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, viendo la variedad de prendas de baño que en los últimos años llevaban mis ex hermanas agregadas en las convivencias, creo que, en mi caso, no necesité el bañador casto para vivir mejor el pudor y la modestia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Agregadas y pobreza==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el mundo de la agregada del Opus Dei es un mundo desconocido.&lt;br /&gt;
Siempre que se ha preguntado qué es una agregada/o, se han dado respuestas&lt;br /&gt;
que van desde lo más variopinto hasta las pocas definiciones que encontramos&lt;br /&gt;
en las instrucciones y documentos oficiales del Opus Dei. Tampoco yo voy a dar&lt;br /&gt;
una definición, porque, sinceramente, no sabría hacerlo; solo intentaré mostrar&lt;br /&gt;
cómo viví mi supuesta vocación a través de los múltiples aspectos que se&lt;br /&gt;
suponen esenciales para vivir una vocación cristiana comprometida en medio del&lt;br /&gt;
mundo, y que cada uno saque sus propias conclusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para esta aventura en la que me he embarcado, y en la que me avalan 44 años&lt;br /&gt;
(desde junio de 1981 a junio de 2025) de experiencia en el Opus Dei, voy a ir&lt;br /&gt;
desarrollando cómo viví lo que se debería haber vivido según la praxis de la&lt;br /&gt;
Prelatura en diferentes materias. Para ello, voy a seguir la tónica empleada en&lt;br /&gt;
mi anterior escrito: contar sucesos, desdramatizándolos en la medida de lo&lt;br /&gt;
posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empiezo esta nueva serie de escritos con un aspecto clave: la pobreza, pues ha&lt;br /&gt;
sido muy relevante a la hora de ir desdibujando la inocente idea que tenía sobre&lt;br /&gt;
la santidad en medio del mundo según el “espíritu del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Cómo resolví mi inseguridad económica y laboral===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada más escribir la carta de admisión a la pre-prelatura (pité en 1981), me&lt;br /&gt;
recordaron que, lógicamente, un discípulo de Cristo que quiera imitar a su&lt;br /&gt;
Maestro tiene que ser pobre, y a continuación me explicaron cómo tenía que ser&lt;br /&gt;
pobre una persona en la institución; en concreto, que no podía ser deficitaria, ni&lt;br /&gt;
cargar a la Obra, y que había que colaborar con sus apostolados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me afectó mucho aquello ni lo vi raro, ya que yo ya vivía la&lt;br /&gt;
pobreza. Mis padres no podían costearme unos estudios, así que empecé a&lt;br /&gt;
trabajar para pagarme primero los viajes y después la carrera de Magisterio.&lt;br /&gt;
Fuimos a colegios públicos y cambiamos de ciudad para seguir yendo a institutos&lt;br /&gt;
públicos de enseñanza secundaria. Cuando terminé COU, tuve que buscar&lt;br /&gt;
trabajos ocasionales, como limpiar las escaleras de nuestro portal, y, cuando fui&lt;br /&gt;
de la institución, empecé a trabajar cuidando niños y limpiando casas. Trabajé&lt;br /&gt;
en diferentes administraciones, en distintos centros y casas de retiro y&lt;br /&gt;
convivencias, tanto en invierno como en verano, y finalmente en la portería del&lt;br /&gt;
Colegio Mayor Somosierra para pagarme la carrera de Magisterio durante el&lt;br /&gt;
tiempo que duró.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando terminé la carrera de Magisterio, que me duró cinco años, y antes de&lt;br /&gt;
prepararme oposiciones, hice un curso de educación física, pero costaba 50.000&lt;br /&gt;
ptas., y se lo tuve que pedir a mi padre —por sugerencia de la secretaria del&lt;br /&gt;
centro por donde iba—, quien me lo prestó con bastante dificultad. En algún&lt;br /&gt;
momento contaré las peripecias que tuve que pasar en aquel curso por ser del&lt;br /&gt;
Opus. Gracias a ese curso obtuve un contrato como profesora interina en la&lt;br /&gt;
especialidad de educación física en la enseñanza pública, con lo cual ya pude&lt;br /&gt;
devolverle a mi padre el dinero que me prestó, aunque no me lo aceptó.&lt;br /&gt;
Tengo que decir que fue uno de los días más felices de mi vida. Aquel trabajo era&lt;br /&gt;
lo que yo quería: maestra de primaria en un colegio público. Tuve mi primera&lt;br /&gt;
cuenta corriente, amistades nuevas y un panorama amplio que se me abría de&lt;br /&gt;
par en par. Pensaba, además, que iba a tener más oportunidades de vivir un&lt;br /&gt;
cristianismo comprometido y auténtico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que dije adiós al trabajo en las administraciones —le dedicaré también otro&lt;br /&gt;
capitulillo—. Adiós también a otras posibilidades que la institución tenía&lt;br /&gt;
preparadas para mí. Y, a partir de aquella fecha —septiembre de 1989—,&lt;br /&gt;
empezó una verdadera aventura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De la cartilla de ahorros a la tarjeta de crédito===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los centros de agregadas hay un llamado consejo local, compuesto por tres&lt;br /&gt;
personas: la directora, la subdirectora y la secretaria. La secretaria se encarga&lt;br /&gt;
de todos los aspectos materiales del centro y de las personas “incardinadas” en&lt;br /&gt;
dicho centro. Una de sus misiones es “hacer caja”, que consiste en recoger el&lt;br /&gt;
dinero que se le daba íntegro, procedente de cualquier ingreso que tenías, y, al&lt;br /&gt;
mismo tiempo, asignarte una cantidad según tus necesidades. También se&lt;br /&gt;
entregaba la cartilla de ahorros, que ella retenía durante un tiempo y luego te&lt;br /&gt;
devolvía para que pudieras realizar los movimientos económicos necesarios.&lt;br /&gt;
Normalmente dejabas en el banco un dinero para todos los pagos que&lt;br /&gt;
necesitabas hacer y algo para alguna compra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El escenario era de lo más curioso y, hasta cierto punto, divertido: consistía en&lt;br /&gt;
perseguir a la secretaria hasta que, amablemente, se instalaba en su despacho&lt;br /&gt;
y esperar luego una cola para realizar las operaciones correspondientes, que&lt;br /&gt;
básicamente consistían en ingresar una cantidad y justificar el dinero que&lt;br /&gt;
dejabas en el banco. En ese momento se aprovechaba para compartir sucesos&lt;br /&gt;
en un ambiente distendido. Aunque, la verdad, para las personas que venían al&lt;br /&gt;
centro y que no eran del Opus resultaba bastante extraño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un día a la secretaria se le olvidó traer mi cartilla de ahorros (el consejo local&lt;br /&gt;
vivía en otro centro) y necesitaba hacer una compra (no recuerdo el qué), así&lt;br /&gt;
que, con mucha vergüenza, se lo pedí a una de las agregadas de Mérida, que&lt;br /&gt;
lógicamente me lo prestó, y se lo devolví en la primera oportunidad que tuve.&lt;br /&gt;
Este suceso ocurrió en torno a los años 2005-2006 y, cuando la secretaria, a la&lt;br /&gt;
semana siguiente, trajo la cartilla, no volví a dársela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo que en esas fechas medio mundo usaba ya la tarjeta de crédito o&lt;br /&gt;
débito, aunque no sé cuándo se empezó a utilizar en la institución; yo la empecé&lt;br /&gt;
a usar al año siguiente (2007). Con el tiempo, las esperas en la cola de caja&lt;br /&gt;
fueron disminuyendo, ya que algunas agregadas lo que hacíamos era calcular la&lt;br /&gt;
diferencia entre los gastos habituales, los previsibles, algún gasto extraordinario&lt;br /&gt;
y los ingresos. Lo escribíamos todo en un papel, de la forma más ordenada&lt;br /&gt;
posible, lo firmábamos y se lo entregábamos a la secretaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto empezó la modalidad de especificar los gastos mediante&lt;br /&gt;
plantillas, que empecé a utilizar desde que volví a Madrid (2023). Dichas&lt;br /&gt;
plantillas eran una adaptación a mis gastos e ingresos mensuales de un modelo&lt;br /&gt;
de hoja de presupuestos que nos daban todos los años para detallar los gastos&lt;br /&gt;
e ingresos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Hojas de presupuestos===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En dichas plantillas no aparece una casilla destinada a las donaciones que hacíamos, aunque sí&lt;br /&gt;
aparece una partida destinada a la ayuda familiar. Yo lo rellenaba a partir de la&lt;br /&gt;
diferencia que hacía entre los gastos e ingresos; destinaba una parte para&lt;br /&gt;
donaciones a las diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras estuve en la delegación de Sevilla y de forma habitual donaba a la&lt;br /&gt;
Fundación Altum, a la Fundación Prodeam, a Torreciudad, a Harambee, a&lt;br /&gt;
Saxum, a la Fundación CARF, y directamente a la Prelatura Della Santa Croce e&lt;br /&gt;
Opus Dei, – que no desgrava a Hacienda-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Madrid (a partir de 2023) y de forma habitual donaba a la Fundación Lagasca,&lt;br /&gt;
que no desgrava (página no encontrada) y a Prelatura de la Santa Cruz y Opus&lt;br /&gt;
Dei, delegación Madrid Oeste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todo ello guardo documentación que lo certifica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Ayuda familiar denegada===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como he comentado antes, después de hacer la diferencia entre mis ingresos y&lt;br /&gt;
gastos, seleccionaba una cantidad para unos familiares que tenían dificultades&lt;br /&gt;
económicas. Era una cantidad realmente pequeña, pero un buen día, alrededor&lt;br /&gt;
del año 2013, la directora que estaba en ese momento me comentó si me había&lt;br /&gt;
pensado bien la cantidad que destinaba a ayuda familiar y si lo había consultado;&lt;br /&gt;
yo le dije que sí. La segunda vez que me habló del tema fue para decirme que&lt;br /&gt;
esa cantidad tendría que reducirse, y la tercera vez que intervino fue para&lt;br /&gt;
decirme que en la delegación me habían denegado esa ayuda (el dinero venía&lt;br /&gt;
de lo que yo aportaba).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comprenderéis, me quedé paralizada y humillada (con cara de boba).&lt;br /&gt;
Después de reflexionar y, como siempre, actué en conciencia. Aumenté el dinero&lt;br /&gt;
dedicado a pensión y así pude destinar una cantidad a mi familia. A partir del año&lt;br /&gt;
2018 volví a incluir abiertamente el dinero que destinaba a ayuda familiar y ya no&lt;br /&gt;
se me cuestionó nada; si alguna vez alguien intentó hacerlo, le contesté con&lt;br /&gt;
bastante contundencia, dándole una explicación razonada, ya que, como se&lt;br /&gt;
puede comprobar, donaba bastante dinero a diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguiría contando algunas situaciones curiosas más relacionadas con la&lt;br /&gt;
pobreza que, pienso, pueden seguir ilustrando la peculiar pobreza que se exige&lt;br /&gt;
en la institución y cómo la viví.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De compras en parejas a las compras independientes===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una historia real. Quedaron dos agregadas para ir de compras: una de cuarenta&lt;br /&gt;
y tantos años, profesora de francés en un instituto público de secundaria (a la&lt;br /&gt;
que llamaremos J), y otra de casi setenta, celadora, con muchos años en el Opus&lt;br /&gt;
y, lógicamente, jubilada (a la que llamaremos E). La compra era una falda y un&lt;br /&gt;
pijama para la más joven. Sucedió que recorrieron todas las tiendas de Mérida&lt;br /&gt;
para encontrar una falda que fuera lo más económica posible, según los criterios&lt;br /&gt;
de E; sin embargo, para el pijama entraron en la primera lencería que conocía E,&lt;br /&gt;
donde compraron uno a un precio bastante alto. Esto desconcertó, lógicamente,&lt;br /&gt;
a J, quien dijo que se había comprado una birria de falda y un pijama maravilloso,&lt;br /&gt;
y que no volvería a ir de compras con esa persona…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Qué contradicción, ¿verdad? Lo que en un principio podría resultar divertido y&lt;br /&gt;
placentero se convertía, al final, en una auténtica agonía. Este caso hace&lt;br /&gt;
referencia al famoso “criterio” que se adquiría por el hecho de ser mayor, llevar&lt;br /&gt;
años en la Obra o tener algún cargo, pero, desde luego, eso no garantizaba&lt;br /&gt;
ponerse en el lugar de otra persona, atender a sus gustos y, sobre todo, tener&lt;br /&gt;
gusto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto curioso que hacía odioso ir de compras era quedar a una hora, un&lt;br /&gt;
día y en un lugar: esto suponía una discusión de media hora. Cuando ya tenías&lt;br /&gt;
todo resuelto, se añadía una tercera que, poniendo cara de agobio, preguntaba:&lt;br /&gt;
«¿podría ir con vosotras?». Y, mientras forzabas una sonrisa, le indicabas dónde&lt;br /&gt;
y cuándo habíamos quedado. En el mejor de los casos, la nueva candidata al&lt;br /&gt;
plan de compras respondía ¡genial! Respirabas profundamente… Pero, si no le&lt;br /&gt;
venía bien, te callabas un «pues, chica, qué le vamos a hacer…», pero se&lt;br /&gt;
intentaba hacer un acople que resultaba una pérdida de tiempo y de energía&lt;br /&gt;
porque, al final, quizá ninguna de las tres habíamos conseguido comprarnos ni&lt;br /&gt;
una blusa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra peculiaridad de las compras era esperar a usar la prenda que te habías&lt;br /&gt;
comprado para enseñársela a alguna del consejo local y, al mismo tiempo, a todo&lt;br /&gt;
el centro. Pobre de ti que alguna comentara: «pues a mí no me gusta», que era&lt;br /&gt;
lo habitual, en el centro al que pertenecía. Inmediatamente yo pensaba: «si no&lt;br /&gt;
te lo vas a poner tú». Pero si por alguna razón no enseñabas tus prendas a la&lt;br /&gt;
“comunidad” por falta de tiempo, te quedaba la sensación de haber hecho algo&lt;br /&gt;
ilegal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Dios gracias, todo esto evolucionó. En los últimos años, cada una compraba&lt;br /&gt;
cuando podía o quería y justificaba después esa compra y, si te apetecía, te ibas&lt;br /&gt;
con alguien que comprendiera tus gustos, porque se entiende que siempre viene&lt;br /&gt;
bien un consejo con gusto y desinteresado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, ¿cómo se va a poner en ejercicio la libertad, el desarrollo del propio&lt;br /&gt;
criterio o la forma personal de poner en práctica la pobreza, si siempre estás&lt;br /&gt;
pendiente del criterio de otros?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Regalos dependiendo de quien fuese el destinatario===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de Reyes era y es —pienso que sigue pasando lo mismo— un momento&lt;br /&gt;
que se preparaba de forma muy especial. La verdad es que, para las agregadas,&lt;br /&gt;
era una ocasión mágica y de mucha ilusión, en el que, además de esperar un&lt;br /&gt;
buen regalo —que no te podías permitir de forma personal—, ejercitábamos la&lt;br /&gt;
imaginación y la creatividad, porque durante muchos años, además de regalos,&lt;br /&gt;
también te caía una broma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cara B de todo eso era que había exigencia para unos regalos y para otros&lt;br /&gt;
no. A algunas personas se les regalaban objetos de calidad y a otras se intentaba&lt;br /&gt;
acertar en la medida de lo posible y sin hacer grandes esfuerzos. Lo sé porque&lt;br /&gt;
me tocó ser paje (persona “con criterio” y tiempo que se encargaba de comprar&lt;br /&gt;
los regalos) más de una vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegaba el día de Reyes, se hacía un poco —o bastante— de teatro por&lt;br /&gt;
parte de las personas que hacían cabeza, que incluso se disfrazaban de Sus&lt;br /&gt;
Majestades. Todo eran sonrisas y ojos expectantes… hasta que llegaba el&lt;br /&gt;
momento de abrir los regalos. Cada una se quedaba ensimismada en sus&lt;br /&gt;
obsequios, hasta que empezaba la inspección de los regalos de las demás,&lt;br /&gt;
especialmente para comparar…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años ya no se hacían bromas, aunque, para no perder la&lt;br /&gt;
costumbre, alguna generosa y creativa tomaba la iniciativa de preparar algún&lt;br /&gt;
montajillo a modo de broma colectiva. En algún caso, esa broma pasaba&lt;br /&gt;
totalmente desapercibida o incluso acababa en la basura junto con los&lt;br /&gt;
envoltorios de los regalos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro momento estelar de los regalos era —y es— cuando el Padre (el que fuera&lt;br /&gt;
en ese momento) venía —o viene— de visita a España y, muy especialmente, a&lt;br /&gt;
tu delegación, porque en ese caso se hacía una colecta entre las agregadas,&lt;br /&gt;
supernumerarias… todo para sorprender al Prelado con un obsequio especial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me di cuenta de lo absurdo de ese momento cuando, en la visita de Ocariz a&lt;br /&gt;
Sevilla, se decidió regalarle un libro que yo tenía sobre Mérida cristiana, con unas&lt;br /&gt;
ilustraciones buenísimas; ese era el regalo de las emeritenses. Ocariz,&lt;br /&gt;
lógicamente, no se quedó con el libro, pero, por insistencia de la directora del&lt;br /&gt;
centro, puso unas palabras a modo de dedicatoria. Sinceramente, mejor que no&lt;br /&gt;
hubiese puesto nada. Todo me pareció un absurdo peloteo, que de cariño tenía&lt;br /&gt;
muy poco. Al final, ese libro se quedó en el centro. Probablemente lo reclame.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar con el tema de los regalos, un pequeño apunte sobre el teatro y&lt;br /&gt;
las mentiras; sí, mentiras que teníamos que decir a nuestra familia cuando nos&lt;br /&gt;
regalaban algo que luego no nos veían puesto o usando. Regalos que nos&lt;br /&gt;
habían hecho con todo el cariño y pensando en nosotros. El corazón no se nos&lt;br /&gt;
apegaba al objeto regalado, sino al cariño que la otra persona había puesto al&lt;br /&gt;
acordarse de nosotros, al tiempo empleado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Las casas de las agregadas. En la mía, mandé yo.===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tener tu propio piso es una sensación única, después de haber vivido en una&lt;br /&gt;
familia con nueve en casa (ocho + abueli), de vivir y trabajar en administraciones&lt;br /&gt;
y de compartir piso de alquiler con gente diversísima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 45 años cuando tuve mi casa en propiedad… No sigo porque sé que hay&lt;br /&gt;
mucha gente que no ha tenido ese privilegio y, además, el tema que quiero&lt;br /&gt;
destacar no es ese.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que se me ocurrió invitar a mi casa a las agregadas de mi centro.&lt;br /&gt;
Después de tomar un café y unos bollos, empezó la lista de cosas que tenía que&lt;br /&gt;
hacer: que si las cortinas así, que si un sofá de tal estilo… Vamos, que iban a&lt;br /&gt;
decorarlo todo en unos minutos, de la misma forma que el resto de los pisos de&lt;br /&gt;
agregadas: salita con mesita y butacas, salón con los cuadros de la canonización&lt;br /&gt;
y fotos de los distintos prelados… cortinas de flores… Total que, después de un&lt;br /&gt;
breve silencio, les di las gracias y les comenté que mi casa la decoraba yo. A los&lt;br /&gt;
diez minutos se fueron todas y yo respiré profundamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me enteré de que a la secretaria del centro (que fue aquella tarde a dar&lt;br /&gt;
su visto bueno para el “estilo opus”) no le había parecido bien mi actitud; incluso&lt;br /&gt;
le pareció de “mal espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Convivencias de celadoras===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me voy a referir a dos aspectos que suelen trabajarse especialmente: las&lt;br /&gt;
personas mayores en la Obra y las necesidades económicas. Los hechos que&lt;br /&gt;
comento a continuación pertenecen a tres convivencias realizadas en los años&lt;br /&gt;
2017, 2018 y 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a las personas mayores, se nos pidió que hiciéramos propuestas para&lt;br /&gt;
atenderlas mejor —que, dentro de nada, seríamos nosotras las que estábamos&lt;br /&gt;
allí—. Se expusieron todas las propuestas y se habló de lo que ya se estaba&lt;br /&gt;
haciendo por parte de la delegación, de los famosos pisos compartidos que&lt;br /&gt;
algunas personas ilustres habían donado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, en ese momento, algo cambió cuando una agregada, con bastantes años&lt;br /&gt;
de experiencia y mucha dedicación, atendiendo a supernumerarias con su&lt;br /&gt;
cochecito por los pueblos y administrando casas de retiro, preguntó qué iba a&lt;br /&gt;
pasar con las agregadas mayores y su jubilación… Literalmente: «a ver si,&lt;br /&gt;
después de estar dando todo nuestro dinero a la Obra, nos íbamos a quedar con&lt;br /&gt;
una mano delante y otra detrás».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esta persona, con la que he coincidido muchas veces, le tengo un cariño&lt;br /&gt;
especial; era —y es— una persona saladísima. Ese día no bromeaba y a mí me&lt;br /&gt;
dolió verla triste y preocupada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una convivencia de supernumerarias (2024), de la que aún guardo el&lt;br /&gt;
programa y, por supuesto, los apuntes sobre las charlas que nos dieron, tuvimos,&lt;br /&gt;
como no podía faltar, la charla sobre los asuntos económicos, que presentaré de&lt;br /&gt;
forma esquemática para no cansar mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Mapa marco: destino de las aportaciones===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.Recursos: Fondos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Ingresos profesionales de numerarias y agregadas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Donativos de supernumerarias y cooperadoras&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2.Destinos &lt;br /&gt;
;Humanos: lo prioritario es la persona. Eso dicen.&lt;br /&gt;
;Centros: en su tiempo el esfuerzo estaba en abrir centros, casas y otras instituciones. Ahora es necesario mantener los centros que tenemos. Y también vender.&lt;br /&gt;
;Fundaciones: Fundación Valle y Fundación Indes&lt;br /&gt;
;Labores apostólicas: Carf, Fundación Fomento, Harambee, Laguna, Torreciudad, Saxum, Orvalle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Procedimiento:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1º Presupuesto: numerarias+ agregadas+ supernumerarias&lt;br /&gt;
2º Centros: Autosuficientes y los que necesitan ayuda porque hay personas que no tienen pensión.&lt;br /&gt;
3º Dirección del dinero: Directoras de los centros lo envían a la delegación (en&lt;br /&gt;
mi caso a la delegación de Madrid Oeste: dlmof), ésta lo envía a la asesoría&lt;br /&gt;
regional y de allí, a la asesoría central.&lt;br /&gt;
4º Gastos: Centros: 46,2 %. Prelatura: 36 %. Necesidades generales 13,2%.&lt;br /&gt;
Apeaderos: 2,3%. Casas de retiro: 2%. (Según las de la delegación, estos gastos&lt;br /&gt;
van directamente a la gente de “casa”).&lt;br /&gt;
5º Contribución: Numerarias y numerarias auxiliares: 38 %. Agregadas: 17 %.&lt;br /&gt;
Supernumerarias: 28 %. Cooperadoras: 4,4 %. Recursos extra: 12,6 % (esto no&lt;br /&gt;
sé qué es).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El coche===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre me he preguntado quién vive realmente la pobreza: ¿aquellos que&lt;br /&gt;
disponen de una flota de coches mientras siguen afirmando que los coches no&lt;br /&gt;
son suyos, o aquellos que pasan por la situación normal de comprar un coche,&lt;br /&gt;
responsabilizarse de sus gastos, de sus reparaciones, de sus obligaciones&lt;br /&gt;
legales y, lógicamente, de dejarlo cuando se necesite sin juzgar quién te lo pide?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengo muchas anécdotas relacionadas con el coche, pero contaré solo una por&lt;br /&gt;
su relación con lo que he comentado anteriormente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos remontamos al año 2000, en el que estuve en un centro de “adscritas”, junto&lt;br /&gt;
con tres agregadas más, para un experimento que consistía en mezclar la labor&lt;br /&gt;
de numerarias con agregadas, supongo que con el objeto de que las numerarias&lt;br /&gt;
jovencitas conocieran la vida de las agregadas por si les apetecía pasarse a ese&lt;br /&gt;
“bando”. Aunque, en el fondo, el experimento consistió en acercar a las&lt;br /&gt;
agregadas a la vida de las adscritas y colaborar en la labor de ese centro,&lt;br /&gt;
haciendo la vida más amable a las numerarias que lo tenían como encargo&lt;br /&gt;
principal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El caso es que me tocó irme de convivencia y tuve que dejar el coche y el móvil&lt;br /&gt;
por mandato expreso de la directora, ya que podían necesitarlo para llevar a las&lt;br /&gt;
encantadoras niñas a sus respectivas mini convivencias. Cuando volví de la&lt;br /&gt;
convi, lógicamente, pasé por el centro para recoger mis pertenencias e irme a mi&lt;br /&gt;
casa, ver a mis padres y trabajar al día siguiente. Tengo que aclarar, antes de&lt;br /&gt;
terminar la anécdota, que el centro del que hablo está en Badajoz; yo vivía en&lt;br /&gt;
Zafra, cerca de donde trabajaba, y mis padres vivían en Mérida… hagan sus&lt;br /&gt;
cálculos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues, como decía, cuando llegué a recoger el coche y el móvil, una numeraria&lt;br /&gt;
del centro me lo pidió para ir a un curso que tenía que hacer y, lógicamente, le&lt;br /&gt;
dije que no. La numeraria en cuestión se enfadó; supongo que se lo pediría a&lt;br /&gt;
otra víctima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegué a mi casa, comprobé que me faltaba un maletín con material&lt;br /&gt;
auxiliar, herramientas, etc. Lo comenté en el centro y me contestaron, con una&lt;br /&gt;
amplia sonrisa, que lo habían sacado para meter maletas y sacos de dormir y&lt;br /&gt;
que se lo dejaron en el pueblo. Y remataron diciendo: «¡Hay que ver estas&lt;br /&gt;
niñas!», seguido de una frase lapidaria sobre la generosidad y el&lt;br /&gt;
desprendimiento que yo debía tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Por qué duré 44 años en el Opus Dei==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7722</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
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		<updated>2026-08-24T08:11:59Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* Agregadas y pobreza */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Un paso adelante==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia &#039;&#039;&#039;[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 &#039;&#039;&#039;del fallecimiento de Guillermina&#039;&#039;&#039;]&#039;&#039;&#039;. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &amp;lt;/p&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “Motu Proprio”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: “el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «La dele te invita a comer».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré. Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comentaba en la primera parte de este testimonio, yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; (sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría. (Con los cambios de&lt;br /&gt;
personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España).&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos motu proprio de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con Ágora, coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En Ágora&lt;br /&gt;
Cuántica, con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en Auténticas vidas: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie El minuto heroico tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
• Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad),&lt;br /&gt;
-no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
• ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los&lt;br /&gt;
diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las&lt;br /&gt;
personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
• Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el&lt;br /&gt;
Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
• La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
• Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
• Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo&lt;br /&gt;
que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
• Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
• Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
• Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas …&lt;br /&gt;
-Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por&lt;br /&gt;
alguna razón-.&lt;br /&gt;
• Lo importante es la vocación, no de qué pites.&lt;br /&gt;
–Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
• La historia necesita perspectiva….&lt;br /&gt;
– Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto&lt;br /&gt;
los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
• Tener en cuenta el sentido sobrenatural…&lt;br /&gt;
- Y el humano también-.&lt;br /&gt;
• Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales&lt;br /&gt;
marcamos distancias…&lt;br /&gt;
- Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
• Incidir en que somos laicos…&lt;br /&gt;
- No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
• El apostolado se hace por contagio…&lt;br /&gt;
- Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia,&lt;br /&gt;
inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
• La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día…&lt;br /&gt;
- Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
• Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión,&lt;br /&gt;
pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la&lt;br /&gt;
Obra se podía perder.&lt;br /&gt;
– ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no&lt;br /&gt;
consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
• Nuevo Papa, nuevas ilusiones…Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece&lt;br /&gt;
el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior.&lt;br /&gt;
– Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
• El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes…&lt;br /&gt;
- Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo&lt;br /&gt;
que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
• El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por&lt;br /&gt;
ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba&lt;br /&gt;
de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de&lt;br /&gt;
la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a&lt;br /&gt;
la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
• Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su&lt;br /&gt;
voluntad, pues que se vayan.&lt;br /&gt;
– Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un&lt;br /&gt;
tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-.&lt;br /&gt;
–Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar&lt;br /&gt;
algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
• Una persona se puede ir si se “va de la olla”&lt;br /&gt;
- También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-.&lt;br /&gt;
– Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que&lt;br /&gt;
permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les&lt;br /&gt;
mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta&lt;br /&gt;
corriente más.&lt;br /&gt;
• Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o&lt;br /&gt;
cooperador.&lt;br /&gt;
– Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
• Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la&lt;br /&gt;
Iglesia.&lt;br /&gt;
– Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a&lt;br /&gt;
nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando&lt;br /&gt;
tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
• Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté&lt;br /&gt;
impregnado en el ambiente.&lt;br /&gt;
– Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
• Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen&lt;br /&gt;
ambiente.&lt;br /&gt;
• Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir&lt;br /&gt;
solos, daba pena. Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían&lt;br /&gt;
darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos.&lt;br /&gt;
-Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación&lt;br /&gt;
económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían&lt;br /&gt;
darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “Normas y costumbres”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «Ninguna religión está por encima de la humanidad». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 20 años y quería mejorar este mundo, aprender a amar haciendo el bien a todas las personas a mi alrededor. Cuando conocí el Opus Dei a través de personas que se hicieron amigas mías —tres en concreto—, me pareció que era algo que se adecuaba muy bien a esa idea de santidad en medio del mundo, dando un sentido y una misión a mi vida...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de estas amigas me escribía cartas, otra me invitaba todas las semanas a ir el sábado a la meditación, a confesarme y, por supuesto, a participar en la tertulia, y con una tercera tuve un par de encuentros. También, de vez en cuando, me recordaban que podía ir a una convivencia, a un curso de retiro o hacer una visita de pobres. En los tres años que estuve yendo por aquel centro solo participé en la meditación y, en ocasiones, me confesaba, pero desde luego no fui a ninguna convivencia ni curso de retiro: no podía costeármelo. Sí me atraía, sin embargo, eso de la visita a los pobres, porque todavía no se había presentado ese gran momento de ayudar a alguien. Tuvieron que pasar unos cuantos meses y algunos acontecimientos para que aquella visita se llevara a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía amigas, entre las cuales estaba mi propia hermana, una criatura de 14 años que estaba entusiasmada con todo lo que le contaba acerca de las catequesis que daba, lo encantadoras y amables que eran aquellas chicas del Centro. Ambas compartíamos sueños e ilusiones, tareas y secretos… (pero eso es otro cantar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardamos mi hermana y yo en pedir la admisión: mi hermana primero y luego yo, curiosamente; eso sí, no sin antes hacer la visita de pobres prometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La visita de pobres&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegamos al lugar, por supuesto nada que ver con lo que me había imaginado: era una residencia de ancianos. Me quedé bastante paradita, pues no sabía qué podía hacer en realidad, así que intervino mi amiga “machaca”, que me dijo que hablara con algunas de las señoras que estaban allí y les mostrara una estampa del entonces beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Me acerqué a la única señora que estaba pendiente, la cual me dijo que le fuera muy fiel al cura de la foto. Desde entonces, esa fue la leyenda que me asignaron y que “mi amiga” se encargó de propagar: que mi vocación se debía a aquella visita de pobres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vosotros os creéis que la historia fue así? ¿Y mi hermana? ¿Qué pasó con ella? Efectivamente, no fue así, y lo de mi hermana lo contaré en un segundo relato, si ella lo considera oportuno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un pequeño detalle del que no se habla en la historia que construyeron sobre mi vocación, y es que olvidaron que yo tenía novio, y fue precisamente él quien hizo que conociera el Opus Dei. Habría mucho que contar aquí, pero vamos a centrarnos, para no alargarnos demasiado, en el momento en que tomo contacto con la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La verdadera historia&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ambos decidimos —mi novio y yo—, por circunstancias que no alteran este relato, confesarnos los primeros viernes de mes, según una costumbre relacionada con el Sagrado Corazón de Jesús. Una de las pocas iglesias a las que acudimos para esta práctica fue la basílica de San Miguel (no sabía que estaba encomendada a la Prelatura). A mí me atendió un sacerdote y a mi novio, otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación con el sacerdote fue amena y la verdad es que me sentí escuchada. Me aconsejó que, en lugar de confesarme una vez al mes, lo hiciera cada semana y que podría ir a un centro que estaba enfrente, que probablemente me gustaría, ya que le di muestras de mis sanas inquietudes. Así que, después de comentárselo a mi novio, me presenté en el centro esa misma tarde. Llamé a la puerta con muchísima expectación y la persona que abrió me recibió con una gran sonrisa; me preguntó mi nombre y quién me habló de ese centro, a lo que contesté con mucha confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un club juvenil; por lo tanto, había mucha gente joven que desaparecía a los pocos segundos dentro de alguna de las múltiples salitas que había allí. De repente se hizo un silencio que facilitó que pudiéramos hablar durante un rato. Al finalizar y despedirse, aquella chica me insistió en que ella era mi amiga —cosa que me llamó la atención—. Añadió, además, que probablemente tendría que ir a otro centro, pues ese me venía un poco lejos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De aquel centro pasé a otro que me venía mejor, donde me asignaron una nueva amiga que no dejó de invitarme puntualmente cada semana a las actividades organizadas para gente joven los sábados. Yo iba un sábado sí y otro no, y hay que reconocer que en aquellas casas se estaba muy bien: en invierno se estaba calentita, gozando de una calefacción que en mi casa no tenía. Había un ambiente agradable, de gente a la que le parecía maravilloso todo lo que les decía; me sentía escuchada, comprendida y empecé a pensar que era especial. Aquellas reuniones consistían en una meditación, seguida de una bendición y luego una tertulia, durante la cual la gente iba pasando a confesarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca me quedé a la tertulia, ya que aprovechaba a veces para confesarme y enseguida me iba, porque mi novio me esperaba para compartir la tarde juntos, que muchas veces consistía en tomarnos una cerveza en un pub mientras compartíamos caricias y vivencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como decía antes, aquel novio tuvo mucho que ver en la historia real.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía claro que quisiera casarme, pero ya “mi amiga” me había planificado el futuro: pensaba que yo tenía vocación al Opus Dei como supernumeraria, ya que tenía novio. De nuevo, esta encantadora mujer que, a pesar de los esfuerzos por tenerme al día de las actividades y, aparentemente, preocuparse de mi vida, en el fondo no me conocía de verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi parte, tenía grandes deseos de hacer algo por la humanidad, hacer el bien; mi trato con Jesús aumentaba día a día y, desde luego, no estaba en mi mente la idea del matrimonio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi hermana “pitó” antes que yo. Esto en un principio se explicó como un hecho totalmente providencial, pero haciendo un análisis más profundo puede que lo providencial sea la reflexión que se puede hacer ahora de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fueron dando una serie de circunstancias y factores que desembocaron en que mi hermana pidiera la admisión como agregada del Opus Dei. El primero de estos factores se debió al entusiasmo inocente y generoso de formar parte de algo que le llevaría a hacer el bien a su alrededor con gente igualmente entusiasta, divertida, buena y joven...  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda circunstancia se debió a que yo al final no podía ir a la famosa convivencia de Semana Santa en Torreciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera circunstancia fue que me encontré dinero tirado cerca de un charco –un billete de 1000 pesetas- y en ese momento pensé que donde mejor podía emplearlo sería para facilitar que mi hermana fuese a dicha convivencia -el resto lo pusieron algunas personas del centro-, ya que tenía una ilusión muy grande por ir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuarta circunstancia fue que mis padres le dieron permiso ya que mis amigas fueron a hablar con ellos -con mi apoyo- afirmando que también iban muchas chicas jóvenes prometiendo por tanto que cuidarían de ella y que no tendrían que preocuparse por el dinero – cosa que tranquilizó a mis padres-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí todo más o menos normal, ¿verdad? ¿Qué joven no va a excursiones, viajes y demás actividades? Pero se da la especial circunstancia de que mi hermana en ese momento tenía 14 años y medio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando mi hermana (a quien llamaremos H) volvió de Torreciudad, con la misma ilusión con la que se fue, pensé que algo en ella había cambiado y, la verdad, tanto entusiasmo me molestó. Le habían aconsejado que, como yo aún no era de la Obra, no dijera nada. Imaginaos la angustia vital de la pobre, teniendo que lidiar con una serie de “normas” que ya tenía que practicar, estando en una casa en la que lo relacionado con la fe y la religión se cuestionaba constantemente y que encima no podía desahogarse con su hermana con la siempre compartía todo. Perdóname H.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardé mucho en comunicarle que me estaba planteando pedir la admisión en la Obra como agregada. A partir de aquel momento cambiaron algunas cosas porque, aunque en nuestra familia seguíamos teniendo dificultades para explicar nuestras actividades y compromisos, ya podíamos compartir muchas cosas entre nosotras y apoyarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aparecíamos las dos juntas por el centro era como una fiesta, todo eran sonrisas y risas, miradas ilusionadas. Todo lo contrario a lo que vivíamos en mi casa. Al poco tiempo (año y medio) me enviaron a otro centro y nos separaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
H estuvo muy poquito tiempo en la Obra y cuando se fue lo pasé francamente mal. Por una parte, mi familia empezó a reprocharme un montón de cosas y por otra en el “opus” algunas personas me decían que hablara con mi hermana y otras que no lo hiciera. Por mi parte nunca la reproché nada y siempre mantuve con ella una amistad que ha ido creciendo con los años. Ahora, lógicamente pienso que H fue muy inteligente y admiro el coraje que demostró en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí lo que cuento de mi hermana porque es ella quien mejor puede contar su propia historia cuando sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, necesitaba resaltar su figura y protagonismo dentro de mi propia historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de aquel momento corrían dos historias sobre cómo conocí la Obra y cuál fue la razón por la que pedí la admisión, una de dichas historias ya la comenté anteriormente – lo de la visita de pobres- y la segunda historia fue que yo había pitado porque mi hermana lo había hecho antes, así conseguían que tanto mi hermana como yo nos sintiéramos especiales…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que me hizo mucha ilusión compartir con mi hermana una doble hermandad y sobre todo valoro positivamente lo que eso nos unió, pero las razones de “entregarme” fueron otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación de una persona debe ser personal y después de un tiempo discernimiento por lo que todos esos aspectos externos como el entusiasmo desmedido de la gente a tu alrededor o la referencia constante a que todo lo que te ha pasado en la vida te conduce hasta ese momento en el que conoces el opus o que te recuerden constantemente que cuando Dios se fija en alguien ya no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa disponibilidad total hacia lo que Dios podía querer de mí y de acompañar a Jesús en su “campaña” de verdadera caridad y amistad, concretado en el servicio a los que están a mi lado en cada momento que viese aquella relación con M como un obstáculo. Probablemente no me habría casado con él o hubiera tenido otras relaciones de no haber estado en la institución, quién sabe, no me lamento de ello, ni nadie me hará sentir ni fracasada, ni mutilada, ni infecunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, a aquella persona, esté donde esté, le agradeceré siempre el cariño y el respeto con que me trató, así como el hecho de facilitarme recuperar el camino de nuevo después de unos años de vacío espiritual, ya que en mi infancia nuestros padres nos habían preocupado de nuestra fe además de otras cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, M era el novio que me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
M era mi profe de ciencias naturales y mates en 6º, 7º y 8º de EGB en un colegio público de Madrid. Era muy querido por el alumnado por su forma original y divertida de dirigirse a los alumnos. Tenía la costumbre de que un domingo al mes quedaba con un grupo de alumnos de 8º –con mejores notas y comportamiento- (entre los cuales me encontraba) para ir a misa y después a un museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo visto él se había fijado en mí, pero esperó a que yo manifestase algo de interés hacia su persona para comunicarme lo que pensaba e iniciar una relación. Ese momento llegó, pero con muchos reparos ya que me llevaba 14 años y yo tenía 14. No empezamos a salir hasta que no habló con mis padres y yo había cumplido ya los 15. El destino hizo que estuviésemos separados durante un año después de aquello y a la vuelta fue cuando sucede lo que cuento cuando nos confesamos en la basílica de San Miguel y visito por primera vez un centro del Opus Dei, yo ya con 16 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el año que M y yo estuvimos cada uno en una punta de España, yo estaba interna en una universidad laboral en Almería e iba a misa todos los domingos, sin que nadie tuviera que decirme nada. Cada día crecía el interés por lo referente a la fe y a la religión y sobre todo por hacer algo útil en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que la formalización de las relaciones fue paralela a mi formación como “chica de San Rafael” lo que duró 4 años, y a lo largo de ese tiempo hubo algunos intentos de dejar aquella relación –no por el Opus Dei-, porque no veía claro mi futuro con aquel buen hombre. Eso sí, era de los que pensaba que la mujer debía ir casta al matrimonio, con lo cual se salvaron muchas situaciones comprometidas que luego le tendría que contar al cura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando al final pensé que tenía claro cuál era mi destino-en principio –y le comuniqué mi decisión de dejarlo-, lógicamente reaccionó bastante mal. Le di todo tipo de explicaciones acerca de que Jesús me había elegido y de él (Jesús) era de quien me había enamorado, pero no se lo creyó. Hasta ese momento él respetaba mucho a la institución y partir de ese día empezó a desconfiar y a insultar a las agregadas y numerarias del centro tachándolas de solteronas. Durante unos meses M estuvo en contacto con algunos sacerdotes de la basílica de San Miguel para pedir explicaciones… Le dijeron que había un periodo de seis meses de “reflexión” para que una vocación reciente conozca un poco más a qué se comprometía, por lo que volvió a hablar conmigo al cabo de dicho periodo, pero se quedó hablando con mi hermana, porque yo no lo recibí (se me había insistido tanto lo de “poner la mano en el arado y no mirar atrás”) y nunca más he sabido de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que haya expresado bien lo que pretendía, esto es, la idea de que todas las piezas que componen mi vida no se han unido para formar parte del Opus Dei, sino que de todas las piezas de mi vida, una de ellas fue haber conocido la Obra. Los diferentes relatos que me fueron asignando sobre mi vinculación a la Obra obedecían a una táctica habitual de hacer que la persona se sintiese importante, especial, elegida y superior a los que no habían tenido la suerte de pertenecer al “Opus”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Dios quiere de mí otra cosa, que es lo que me va revelando cada día, a través de lecturas, de personas, de situaciones, de reflexiones. También que no deje de mirar atrás para poner cada pieza en su sitio y, sobre todo, para escribir y compartir lo que a otros le pueda ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Entre medias, velos y faldas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que ya os he compartido mi proceso de salida y el de entrada al opus, pensaba que podía amenizar un poco con una serie de sucesos relacionados con diferentes temas que tengo archivados y que quieren salir a la luz por alguna razón. Perdonad el tono desdramatizado e incluso cómico en algunos momentos. Me ayuda mucho ver así dichos sucesos y seguro que comprenderéis por qué.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este primer episodio de esta serie relato algunas de las anécdotas más significativas relacionadas con la indumentaria y los complementos de las agregadas y numerarias...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un 22 de junio de 1981 fui a escribir la carta al Padre, entonces monseñor Álvaro del Portillo, para pedir la admisión en la institución. Me tomé muy en serio que en el Opus no se llevaban pantalones, así que aparecí con mi faldita y ya no volví a usarlos hasta 1988, fecha en la que hice un curso de educación física, gracias al cual empecé a formar parte del cuerpo de profesores como interina al año siguiente. A partir de entonces empecé a usar chándal y otras prendas cómodas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo era normal mientras trabajé en tierras manchegas, pero cuando llegué a tierras extremeñas, en los años noventa, una de mis queridas hermanas agregadas me dijo que no le gustaba que llevara pantalones y que le quitaba la devoción cuando estaba en misa. Mi respeto por esa persona me hizo no decirle lo que pensaba y me limité a pedirle que me respetara y respetara lo que no era “de espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, no hace mucho tiempo —dos años, quizás—, una supernumeraria me comentó que le encantaba mi estilo “hippie” y personal, y que por favor no cambiase nunca. Últimamente se agradecía un poco de originalidad y personalidad en la forma de vestir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro suceso relacionado con las faldas era el que se producía cada vez que en las convivencias teníamos que ir de excursión. Estoy hablando de los años 80. ¿Os imagináis a un grupo de mujeres triscando por los montes, sujetándose la falda por delante y por detrás cada vez que el viento soplaba fuerte o había que sentarse en algún sitio incómodo? Ni que decir tiene lo violento que resultaba saltar o levantarse después de una caída aparatosa… Menudo espectáculo. ¡Por favor! Coco Chanel ya había inventado el pantalón a principios del siglo XX, y creo que era una mujer muy elegante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a los veintitantos años que teníamos todas, no parábamos de reír. La verdad es que las escenas anteriores se parecían mucho a las de una serie de monjas en el patio de su convento, sujetándose los hábitos para poder hacer deporte…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé cómo fue, pero llegó el buen día en que dejó de ser obligatorio llevar falda, o, si se prefiere, el día en que dejó de estar prohibido llevar pantalones. La verdad es que me pregunté en aquel momento cuál fue la razón, y recuerdo que me explicaron que se llamaba más la atención, y lo nuestro era no llamar la atención… Bueno, yo ya llevaba una vida normal: era profesora de educación física. Eso sí, al principio me llevaba mi ropa para cambiarme…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos relacionados con las medias no pueden ser menos cómicos. El uso de medias, según uno o varios criterios de la institución, se debía a que era una forma de mostrar respeto a Jesús sacramentado y al sacerdote. Cuando íbamos a las convivencias, si se te había olvidado meter en la maleta un par de medias (pantys), no tenías más remedio que hacer la acostumbrada visita a la lencería del pueblo, donde ya nos conocían como las residentes de la “casa del Opus”, y, lógicamente, todo el pueblo sabía que las del Opus tenían que usar medias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobre de ti si se te olvidaba bajar a la meditación, a misa o a la clase con el sacerdote sin medias y zapato cerrado… Así que, hasta la hora de deporte —alrededor de las doce—, y en pleno verano, permanecíamos embutidas. Si ese día era sábado y había bendición, había que repetir de nuevo todo el protocolo de media + zapato + falda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el anterior suceso resultaba descontextualizado con respecto a las alturas del siglo en el que vivíamos, ¿cómo calificamos la siguiente anécdota relacionada con las medias…?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estando en una convivencia, se anunció que íbamos a ir nada más y nada menos que a Diego de León a visitar la tumba de los “abuelos”… Aquello ya era ocasión de fomentar una algarabía, más por la oportunidad de salir fuera del encierro que por el cariño que podíamos tener a los abuelos, cuya historia está tan tergiversada y manipulada por tantos y tantas escritores oficiales del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos colocamos nuestras mejores galas y allí que llegamos al misterioso Diego de León. De repente me doy cuenta de que se me había olvidado ponerme las medias… ¡¡HORROR!! Lo comenté inocentemente y la directora me indicó que así no podía bajar a la cripta de los abuelos, y me quedé sola arriba, en el vestíbulo, mientras las demás bajaron a rezar o qué sé yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé en qué momento se decidió que el respeto al Señor no tenía que ver con llevar medias y que a los sacerdotes no les pasaba nada por ver los pies descalzos de las agregadas, numerarias y supernumerarias en las convivencias. No hubo ninguna explicación al respecto. No la pedí, pero respiré profundamente y me pareció lo más natural y coherente del mundo, según lo que se predicaba de lo que debería ser un laico o laica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo del tema de los velos no se queda atrás, aunque, menos mal, eso duró menos tiempo; creo que lo estuve usando unos tres o cuatro años. Ponerse los velos para entrar en el oratorio a hacer la oración, una meditación o asistir a misa era todo un dilema. Casi nadie tenía arte para ponérselos bien. Para quienes no lo habéis conocido, era todo un espectáculo ajustarse aquellos tules tiesos en la cabeza, que saltaban como si estuviesen vivos si no los sujetabas bien. Yo nunca llevé uno de esos velos: descubrí que mi madre tenía una mantilla negra muy bonita y la sustraje de su armario de forma clandestina. Cuando terminó aquella pesadilla, devolví la mantilla al cajón de mi madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para rematar con el vestuario, llega el turno del bañador con faldita, de estilo vintage, que no se lo habría puesto mi abuela y mucho menos mi madre. La mejor expresión de cómo era esa prenda me la dio mi hermano pequeño cuando me vio una vez, en verano, al coincidir con él: «¿Qué es eso que llevas puesto? ¿Una faja?». Se comprende entonces que las agregadas que solíamos coincidir con nuestras familias o amigas en alguna piscina o playa evitáramos por todos los medios quedar o, simplemente, tener que dar una explicación de tipo místico que no convencía a nadie y que solo se aceptaba por el cariño que nos podían tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta última anécdota con respecto al bañador sucedió en torno al año 1988, mientras realizaba el curso de educación física que he mencionado anteriormente. Supuso, además, el fin del uso de esta prenda para mí, ya que se siguió llevando durante un tiempo, más en unas provincias que en otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el citado curso llegó el momento de la natación y, en ese momento, me pregunté: «Yo con este bañador no me voy a presentar», ya que pensé que iba a llamar mucho más la atención que si iba con un bañador normal. Así que, con la buena intención de hacer las cosas bien, fui al centro y hablé de mi situación. Como no hubo respuesta, me fui a El Corte Inglés y me compré un bañador normal, con el que pude recibir mis clases de natación como el resto de mis compañeros, sin llamar la atención y con total normalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que el bañador siempre me ha resultado más cómodo y práctico que el bikini, ya que me facilita nadar con más libertad, además de evitar situaciones incómodas, como me sucedió en una ocasión en la que tuve que rescatar la parte superior del bikini entre las olas…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, viendo la variedad de prendas de baño que en los últimos años llevaban mis ex hermanas agregadas en las convivencias, creo que, en mi caso, no necesité el bañador casto para vivir mejor el pudor y la modestia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Agregadas y pobreza==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que el mundo de la agregada del Opus Dei es un mundo desconocido.&lt;br /&gt;
Siempre que se ha preguntado qué es una agregada/o, se han dado respuestas&lt;br /&gt;
que van desde lo más variopinto hasta las pocas definiciones que encontramos&lt;br /&gt;
en las instrucciones y documentos oficiales del Opus Dei. Tampoco yo voy a dar&lt;br /&gt;
una definición, porque, sinceramente, no sabría hacerlo; solo intentaré mostrar&lt;br /&gt;
cómo viví mi supuesta vocación a través de los múltiples aspectos que se&lt;br /&gt;
suponen esenciales para vivir una vocación cristiana comprometida en medio del&lt;br /&gt;
mundo, y que cada uno saque sus propias conclusiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para esta aventura en la que me he embarcado, y en la que me avalan 44 años&lt;br /&gt;
(desde junio de 1981 a junio de 2025) de experiencia en el Opus Dei, voy a ir&lt;br /&gt;
desarrollando cómo viví lo que se debería haber vivido según la praxis de la&lt;br /&gt;
Prelatura en diferentes materias. Para ello, voy a seguir la tónica empleada en&lt;br /&gt;
mi anterior escrito: contar sucesos, desdramatizándolos en la medida de lo&lt;br /&gt;
posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empiezo esta nueva serie de escritos con un aspecto clave: la pobreza, pues ha&lt;br /&gt;
sido muy relevante a la hora de ir desdibujando la inocente idea que tenía sobre&lt;br /&gt;
la santidad en medio del mundo según el “espíritu del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Cómo resolví mi inseguridad económica y laboral===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nada más escribir la carta de admisión a la pre-prelatura (pité en 1981), me&lt;br /&gt;
recordaron que, lógicamente, un discípulo de Cristo que quiera imitar a su&lt;br /&gt;
Maestro tiene que ser pobre, y a continuación me explicaron cómo tenía que ser&lt;br /&gt;
pobre una persona en la institución; en concreto, que no podía ser deficitaria, ni&lt;br /&gt;
cargar a la Obra, y que había que colaborar con sus apostolados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me afectó mucho aquello ni lo vi raro, ya que yo ya vivía la&lt;br /&gt;
pobreza. Mis padres no podían costearme unos estudios, así que empecé a&lt;br /&gt;
trabajar para pagarme primero los viajes y después la carrera de Magisterio.&lt;br /&gt;
Fuimos a colegios públicos y cambiamos de ciudad para seguir yendo a institutos&lt;br /&gt;
públicos de enseñanza secundaria. Cuando terminé COU, tuve que buscar&lt;br /&gt;
trabajos ocasionales, como limpiar las escaleras de nuestro portal, y, cuando fui&lt;br /&gt;
de la institución, empecé a trabajar cuidando niños y limpiando casas. Trabajé&lt;br /&gt;
en diferentes administraciones, en distintos centros y casas de retiro y&lt;br /&gt;
convivencias, tanto en invierno como en verano, y finalmente en la portería del&lt;br /&gt;
Colegio Mayor Somosierra para pagarme la carrera de Magisterio durante el&lt;br /&gt;
tiempo que duró.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando terminé la carrera de Magisterio, que me duró cinco años, y antes de&lt;br /&gt;
prepararme oposiciones, hice un curso de educación física, pero costaba 50.000&lt;br /&gt;
ptas., y se lo tuve que pedir a mi padre —por sugerencia de la secretaria del&lt;br /&gt;
centro por donde iba—, quien me lo prestó con bastante dificultad. En algún&lt;br /&gt;
momento contaré las peripecias que tuve que pasar en aquel curso por ser del&lt;br /&gt;
Opus. Gracias a ese curso obtuve un contrato como profesora interina en la&lt;br /&gt;
especialidad de educación física en la enseñanza pública, con lo cual ya pude&lt;br /&gt;
devolverle a mi padre el dinero que me prestó, aunque no me lo aceptó.&lt;br /&gt;
Tengo que decir que fue uno de los días más felices de mi vida. Aquel trabajo era&lt;br /&gt;
lo que yo quería: maestra de primaria en un colegio público. Tuve mi primera&lt;br /&gt;
cuenta corriente, amistades nuevas y un panorama amplio que se me abría de&lt;br /&gt;
par en par. Pensaba, además, que iba a tener más oportunidades de vivir un&lt;br /&gt;
cristianismo comprometido y auténtico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que dije adiós al trabajo en las administraciones —le dedicaré también otro&lt;br /&gt;
capitulillo—. Adiós también a otras posibilidades que la institución tenía&lt;br /&gt;
preparadas para mí. Y, a partir de aquella fecha —septiembre de 1989—,&lt;br /&gt;
empezó una verdadera aventura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De la cartilla de ahorros a la tarjeta de crédito===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los centros de agregadas hay un llamado consejo local, compuesto por tres&lt;br /&gt;
personas: la directora, la subdirectora y la secretaria. La secretaria se encarga&lt;br /&gt;
de todos los aspectos materiales del centro y de las personas “incardinadas” en&lt;br /&gt;
dicho centro. Una de sus misiones es “hacer caja”, que consiste en recoger el&lt;br /&gt;
dinero que se le daba íntegro, procedente de cualquier ingreso que tenías, y, al&lt;br /&gt;
mismo tiempo, asignarte una cantidad según tus necesidades. También se&lt;br /&gt;
entregaba la cartilla de ahorros, que ella retenía durante un tiempo y luego te&lt;br /&gt;
devolvía para que pudieras realizar los movimientos económicos necesarios.&lt;br /&gt;
Normalmente dejabas en el banco un dinero para todos los pagos que&lt;br /&gt;
necesitabas hacer y algo para alguna compra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El escenario era de lo más curioso y, hasta cierto punto, divertido: consistía en&lt;br /&gt;
perseguir a la secretaria hasta que, amablemente, se instalaba en su despacho&lt;br /&gt;
y esperar luego una cola para realizar las operaciones correspondientes, que&lt;br /&gt;
básicamente consistían en ingresar una cantidad y justificar el dinero que&lt;br /&gt;
dejabas en el banco. En ese momento se aprovechaba para compartir sucesos&lt;br /&gt;
en un ambiente distendido. Aunque, la verdad, para las personas que venían al&lt;br /&gt;
centro y que no eran del Opus resultaba bastante extraño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un día a la secretaria se le olvidó traer mi cartilla de ahorros (el consejo local&lt;br /&gt;
vivía en otro centro) y necesitaba hacer una compra (no recuerdo el qué), así&lt;br /&gt;
que, con mucha vergüenza, se lo pedí a una de las agregadas de Mérida, que&lt;br /&gt;
lógicamente me lo prestó, y se lo devolví en la primera oportunidad que tuve.&lt;br /&gt;
Este suceso ocurrió en torno a los años 2005-2006 y, cuando la secretaria, a la&lt;br /&gt;
semana siguiente, trajo la cartilla, no volví a dársela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongo que en esas fechas medio mundo usaba ya la tarjeta de crédito o&lt;br /&gt;
débito, aunque no sé cuándo se empezó a utilizar en la institución; yo la empecé&lt;br /&gt;
a usar al año siguiente (2007). Con el tiempo, las esperas en la cola de caja&lt;br /&gt;
fueron disminuyendo, ya que algunas agregadas lo que hacíamos era calcular la&lt;br /&gt;
diferencia entre los gastos habituales, los previsibles, algún gasto extraordinario&lt;br /&gt;
y los ingresos. Lo escribíamos todo en un papel, de la forma más ordenada&lt;br /&gt;
posible, lo firmábamos y se lo entregábamos a la secretaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto empezó la modalidad de especificar los gastos mediante&lt;br /&gt;
plantillas, que empecé a utilizar desde que volví a Madrid (2023). Dichas&lt;br /&gt;
plantillas eran una adaptación a mis gastos e ingresos mensuales de un modelo&lt;br /&gt;
de hoja de presupuestos que nos daban todos los años para detallar los gastos&lt;br /&gt;
e ingresos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Hojas de presupuestos===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En dichas plantillas no aparece una casilla destinada a las donaciones que hacíamos, aunque sí&lt;br /&gt;
aparece una partida destinada a la ayuda familiar. Yo lo rellenaba a partir de la&lt;br /&gt;
diferencia que hacía entre los gastos e ingresos; destinaba una parte para&lt;br /&gt;
donaciones a las diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras estuve en la delegación de Sevilla y de forma habitual donaba a la&lt;br /&gt;
Fundación Altum, a la Fundación Prodeam, a Torreciudad, a Harambee, a&lt;br /&gt;
Saxum, a la Fundación CARF, y directamente a la Prelatura Della Santa Croce e&lt;br /&gt;
Opus Dei, – que no desgrava a Hacienda-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Madrid (a partir de 2023) y de forma habitual donaba a la Fundación Lagasca,&lt;br /&gt;
que no desgrava (página no encontrada) y a Prelatura de la Santa Cruz y Opus&lt;br /&gt;
Dei, delegación Madrid Oeste.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todo ello guardo documentación que lo certifica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===Ayuda familiar denegada===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como he comentado antes, después de hacer la diferencia entre mis ingresos y&lt;br /&gt;
gastos, seleccionaba una cantidad para unos familiares que tenían dificultades&lt;br /&gt;
económicas. Era una cantidad realmente pequeña, pero un buen día, alrededor&lt;br /&gt;
del año 2013, la directora que estaba en ese momento me comentó si me había&lt;br /&gt;
pensado bien la cantidad que destinaba a ayuda familiar y si lo había consultado;&lt;br /&gt;
yo le dije que sí. La segunda vez que me habló del tema fue para decirme que&lt;br /&gt;
esa cantidad tendría que reducirse, y la tercera vez que intervino fue para&lt;br /&gt;
decirme que en la delegación me habían denegado esa ayuda (el dinero venía&lt;br /&gt;
de lo que yo aportaba).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comprenderéis, me quedé paralizada y humillada (con cara de boba).&lt;br /&gt;
Después de reflexionar y, como siempre, actué en conciencia. Aumenté el dinero&lt;br /&gt;
dedicado a pensión y así pude destinar una cantidad a mi familia. A partir del año&lt;br /&gt;
2018 volví a incluir abiertamente el dinero que destinaba a ayuda familiar y ya no&lt;br /&gt;
se me cuestionó nada; si alguna vez alguien intentó hacerlo, le contesté con&lt;br /&gt;
bastante contundencia, dándole una explicación razonada, ya que, como se&lt;br /&gt;
puede comprobar, donaba bastante dinero a diferentes fundaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguiría contando algunas situaciones curiosas más relacionadas con la&lt;br /&gt;
pobreza que, pienso, pueden seguir ilustrando la peculiar pobreza que se exige&lt;br /&gt;
en la institución y cómo la viví.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===De compras en parejas a las compras independientes===&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7721</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7721"/>
		<updated>2026-08-24T08:08:08Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* Entre medias, velos y faldas */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Un paso adelante==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia &#039;&#039;&#039;[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 &#039;&#039;&#039;del fallecimiento de Guillermina&#039;&#039;&#039;]&#039;&#039;&#039;. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &amp;lt;/p&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “Motu Proprio”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: “el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «La dele te invita a comer».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré. Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comentaba en la primera parte de este testimonio, yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; (sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría. (Con los cambios de&lt;br /&gt;
personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España).&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos motu proprio de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con Ágora, coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En Ágora&lt;br /&gt;
Cuántica, con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en Auténticas vidas: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie El minuto heroico tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
• Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad),&lt;br /&gt;
-no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
• ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los&lt;br /&gt;
diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las&lt;br /&gt;
personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
• Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el&lt;br /&gt;
Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
• La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
• Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
• Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo&lt;br /&gt;
que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
• Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
• Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
• Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas …&lt;br /&gt;
-Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por&lt;br /&gt;
alguna razón-.&lt;br /&gt;
• Lo importante es la vocación, no de qué pites.&lt;br /&gt;
–Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
• La historia necesita perspectiva….&lt;br /&gt;
– Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto&lt;br /&gt;
los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
• Tener en cuenta el sentido sobrenatural…&lt;br /&gt;
- Y el humano también-.&lt;br /&gt;
• Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales&lt;br /&gt;
marcamos distancias…&lt;br /&gt;
- Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
• Incidir en que somos laicos…&lt;br /&gt;
- No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
• El apostolado se hace por contagio…&lt;br /&gt;
- Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia,&lt;br /&gt;
inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
• La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día…&lt;br /&gt;
- Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
• Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión,&lt;br /&gt;
pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la&lt;br /&gt;
Obra se podía perder.&lt;br /&gt;
– ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no&lt;br /&gt;
consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
• Nuevo Papa, nuevas ilusiones…Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece&lt;br /&gt;
el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior.&lt;br /&gt;
– Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
• El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes…&lt;br /&gt;
- Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo&lt;br /&gt;
que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
• El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por&lt;br /&gt;
ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba&lt;br /&gt;
de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de&lt;br /&gt;
la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a&lt;br /&gt;
la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
• Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su&lt;br /&gt;
voluntad, pues que se vayan.&lt;br /&gt;
– Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un&lt;br /&gt;
tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-.&lt;br /&gt;
–Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar&lt;br /&gt;
algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
• Una persona se puede ir si se “va de la olla”&lt;br /&gt;
- También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-.&lt;br /&gt;
– Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que&lt;br /&gt;
permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les&lt;br /&gt;
mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta&lt;br /&gt;
corriente más.&lt;br /&gt;
• Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o&lt;br /&gt;
cooperador.&lt;br /&gt;
– Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
• Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la&lt;br /&gt;
Iglesia.&lt;br /&gt;
– Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a&lt;br /&gt;
nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando&lt;br /&gt;
tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
• Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté&lt;br /&gt;
impregnado en el ambiente.&lt;br /&gt;
– Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
• Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen&lt;br /&gt;
ambiente.&lt;br /&gt;
• Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir&lt;br /&gt;
solos, daba pena. Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían&lt;br /&gt;
darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos.&lt;br /&gt;
-Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación&lt;br /&gt;
económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían&lt;br /&gt;
darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “Normas y costumbres”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «Ninguna religión está por encima de la humanidad». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 20 años y quería mejorar este mundo, aprender a amar haciendo el bien a todas las personas a mi alrededor. Cuando conocí el Opus Dei a través de personas que se hicieron amigas mías —tres en concreto—, me pareció que era algo que se adecuaba muy bien a esa idea de santidad en medio del mundo, dando un sentido y una misión a mi vida...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de estas amigas me escribía cartas, otra me invitaba todas las semanas a ir el sábado a la meditación, a confesarme y, por supuesto, a participar en la tertulia, y con una tercera tuve un par de encuentros. También, de vez en cuando, me recordaban que podía ir a una convivencia, a un curso de retiro o hacer una visita de pobres. En los tres años que estuve yendo por aquel centro solo participé en la meditación y, en ocasiones, me confesaba, pero desde luego no fui a ninguna convivencia ni curso de retiro: no podía costeármelo. Sí me atraía, sin embargo, eso de la visita a los pobres, porque todavía no se había presentado ese gran momento de ayudar a alguien. Tuvieron que pasar unos cuantos meses y algunos acontecimientos para que aquella visita se llevara a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía amigas, entre las cuales estaba mi propia hermana, una criatura de 14 años que estaba entusiasmada con todo lo que le contaba acerca de las catequesis que daba, lo encantadoras y amables que eran aquellas chicas del Centro. Ambas compartíamos sueños e ilusiones, tareas y secretos… (pero eso es otro cantar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardamos mi hermana y yo en pedir la admisión: mi hermana primero y luego yo, curiosamente; eso sí, no sin antes hacer la visita de pobres prometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La visita de pobres&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegamos al lugar, por supuesto nada que ver con lo que me había imaginado: era una residencia de ancianos. Me quedé bastante paradita, pues no sabía qué podía hacer en realidad, así que intervino mi amiga “machaca”, que me dijo que hablara con algunas de las señoras que estaban allí y les mostrara una estampa del entonces beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Me acerqué a la única señora que estaba pendiente, la cual me dijo que le fuera muy fiel al cura de la foto. Desde entonces, esa fue la leyenda que me asignaron y que “mi amiga” se encargó de propagar: que mi vocación se debía a aquella visita de pobres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vosotros os creéis que la historia fue así? ¿Y mi hermana? ¿Qué pasó con ella? Efectivamente, no fue así, y lo de mi hermana lo contaré en un segundo relato, si ella lo considera oportuno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un pequeño detalle del que no se habla en la historia que construyeron sobre mi vocación, y es que olvidaron que yo tenía novio, y fue precisamente él quien hizo que conociera el Opus Dei. Habría mucho que contar aquí, pero vamos a centrarnos, para no alargarnos demasiado, en el momento en que tomo contacto con la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La verdadera historia&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ambos decidimos —mi novio y yo—, por circunstancias que no alteran este relato, confesarnos los primeros viernes de mes, según una costumbre relacionada con el Sagrado Corazón de Jesús. Una de las pocas iglesias a las que acudimos para esta práctica fue la basílica de San Miguel (no sabía que estaba encomendada a la Prelatura). A mí me atendió un sacerdote y a mi novio, otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación con el sacerdote fue amena y la verdad es que me sentí escuchada. Me aconsejó que, en lugar de confesarme una vez al mes, lo hiciera cada semana y que podría ir a un centro que estaba enfrente, que probablemente me gustaría, ya que le di muestras de mis sanas inquietudes. Así que, después de comentárselo a mi novio, me presenté en el centro esa misma tarde. Llamé a la puerta con muchísima expectación y la persona que abrió me recibió con una gran sonrisa; me preguntó mi nombre y quién me habló de ese centro, a lo que contesté con mucha confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un club juvenil; por lo tanto, había mucha gente joven que desaparecía a los pocos segundos dentro de alguna de las múltiples salitas que había allí. De repente se hizo un silencio que facilitó que pudiéramos hablar durante un rato. Al finalizar y despedirse, aquella chica me insistió en que ella era mi amiga —cosa que me llamó la atención—. Añadió, además, que probablemente tendría que ir a otro centro, pues ese me venía un poco lejos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De aquel centro pasé a otro que me venía mejor, donde me asignaron una nueva amiga que no dejó de invitarme puntualmente cada semana a las actividades organizadas para gente joven los sábados. Yo iba un sábado sí y otro no, y hay que reconocer que en aquellas casas se estaba muy bien: en invierno se estaba calentita, gozando de una calefacción que en mi casa no tenía. Había un ambiente agradable, de gente a la que le parecía maravilloso todo lo que les decía; me sentía escuchada, comprendida y empecé a pensar que era especial. Aquellas reuniones consistían en una meditación, seguida de una bendición y luego una tertulia, durante la cual la gente iba pasando a confesarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca me quedé a la tertulia, ya que aprovechaba a veces para confesarme y enseguida me iba, porque mi novio me esperaba para compartir la tarde juntos, que muchas veces consistía en tomarnos una cerveza en un pub mientras compartíamos caricias y vivencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como decía antes, aquel novio tuvo mucho que ver en la historia real.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía claro que quisiera casarme, pero ya “mi amiga” me había planificado el futuro: pensaba que yo tenía vocación al Opus Dei como supernumeraria, ya que tenía novio. De nuevo, esta encantadora mujer que, a pesar de los esfuerzos por tenerme al día de las actividades y, aparentemente, preocuparse de mi vida, en el fondo no me conocía de verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi parte, tenía grandes deseos de hacer algo por la humanidad, hacer el bien; mi trato con Jesús aumentaba día a día y, desde luego, no estaba en mi mente la idea del matrimonio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi hermana “pitó” antes que yo. Esto en un principio se explicó como un hecho totalmente providencial, pero haciendo un análisis más profundo puede que lo providencial sea la reflexión que se puede hacer ahora de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fueron dando una serie de circunstancias y factores que desembocaron en que mi hermana pidiera la admisión como agregada del Opus Dei. El primero de estos factores se debió al entusiasmo inocente y generoso de formar parte de algo que le llevaría a hacer el bien a su alrededor con gente igualmente entusiasta, divertida, buena y joven...  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda circunstancia se debió a que yo al final no podía ir a la famosa convivencia de Semana Santa en Torreciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera circunstancia fue que me encontré dinero tirado cerca de un charco –un billete de 1000 pesetas- y en ese momento pensé que donde mejor podía emplearlo sería para facilitar que mi hermana fuese a dicha convivencia -el resto lo pusieron algunas personas del centro-, ya que tenía una ilusión muy grande por ir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuarta circunstancia fue que mis padres le dieron permiso ya que mis amigas fueron a hablar con ellos -con mi apoyo- afirmando que también iban muchas chicas jóvenes prometiendo por tanto que cuidarían de ella y que no tendrían que preocuparse por el dinero – cosa que tranquilizó a mis padres-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí todo más o menos normal, ¿verdad? ¿Qué joven no va a excursiones, viajes y demás actividades? Pero se da la especial circunstancia de que mi hermana en ese momento tenía 14 años y medio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando mi hermana (a quien llamaremos H) volvió de Torreciudad, con la misma ilusión con la que se fue, pensé que algo en ella había cambiado y, la verdad, tanto entusiasmo me molestó. Le habían aconsejado que, como yo aún no era de la Obra, no dijera nada. Imaginaos la angustia vital de la pobre, teniendo que lidiar con una serie de “normas” que ya tenía que practicar, estando en una casa en la que lo relacionado con la fe y la religión se cuestionaba constantemente y que encima no podía desahogarse con su hermana con la siempre compartía todo. Perdóname H.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardé mucho en comunicarle que me estaba planteando pedir la admisión en la Obra como agregada. A partir de aquel momento cambiaron algunas cosas porque, aunque en nuestra familia seguíamos teniendo dificultades para explicar nuestras actividades y compromisos, ya podíamos compartir muchas cosas entre nosotras y apoyarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aparecíamos las dos juntas por el centro era como una fiesta, todo eran sonrisas y risas, miradas ilusionadas. Todo lo contrario a lo que vivíamos en mi casa. Al poco tiempo (año y medio) me enviaron a otro centro y nos separaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
H estuvo muy poquito tiempo en la Obra y cuando se fue lo pasé francamente mal. Por una parte, mi familia empezó a reprocharme un montón de cosas y por otra en el “opus” algunas personas me decían que hablara con mi hermana y otras que no lo hiciera. Por mi parte nunca la reproché nada y siempre mantuve con ella una amistad que ha ido creciendo con los años. Ahora, lógicamente pienso que H fue muy inteligente y admiro el coraje que demostró en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí lo que cuento de mi hermana porque es ella quien mejor puede contar su propia historia cuando sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, necesitaba resaltar su figura y protagonismo dentro de mi propia historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de aquel momento corrían dos historias sobre cómo conocí la Obra y cuál fue la razón por la que pedí la admisión, una de dichas historias ya la comenté anteriormente – lo de la visita de pobres- y la segunda historia fue que yo había pitado porque mi hermana lo había hecho antes, así conseguían que tanto mi hermana como yo nos sintiéramos especiales…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que me hizo mucha ilusión compartir con mi hermana una doble hermandad y sobre todo valoro positivamente lo que eso nos unió, pero las razones de “entregarme” fueron otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación de una persona debe ser personal y después de un tiempo discernimiento por lo que todos esos aspectos externos como el entusiasmo desmedido de la gente a tu alrededor o la referencia constante a que todo lo que te ha pasado en la vida te conduce hasta ese momento en el que conoces el opus o que te recuerden constantemente que cuando Dios se fija en alguien ya no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa disponibilidad total hacia lo que Dios podía querer de mí y de acompañar a Jesús en su “campaña” de verdadera caridad y amistad, concretado en el servicio a los que están a mi lado en cada momento que viese aquella relación con M como un obstáculo. Probablemente no me habría casado con él o hubiera tenido otras relaciones de no haber estado en la institución, quién sabe, no me lamento de ello, ni nadie me hará sentir ni fracasada, ni mutilada, ni infecunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, a aquella persona, esté donde esté, le agradeceré siempre el cariño y el respeto con que me trató, así como el hecho de facilitarme recuperar el camino de nuevo después de unos años de vacío espiritual, ya que en mi infancia nuestros padres nos habían preocupado de nuestra fe además de otras cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, M era el novio que me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
M era mi profe de ciencias naturales y mates en 6º, 7º y 8º de EGB en un colegio público de Madrid. Era muy querido por el alumnado por su forma original y divertida de dirigirse a los alumnos. Tenía la costumbre de que un domingo al mes quedaba con un grupo de alumnos de 8º –con mejores notas y comportamiento- (entre los cuales me encontraba) para ir a misa y después a un museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo visto él se había fijado en mí, pero esperó a que yo manifestase algo de interés hacia su persona para comunicarme lo que pensaba e iniciar una relación. Ese momento llegó, pero con muchos reparos ya que me llevaba 14 años y yo tenía 14. No empezamos a salir hasta que no habló con mis padres y yo había cumplido ya los 15. El destino hizo que estuviésemos separados durante un año después de aquello y a la vuelta fue cuando sucede lo que cuento cuando nos confesamos en la basílica de San Miguel y visito por primera vez un centro del Opus Dei, yo ya con 16 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el año que M y yo estuvimos cada uno en una punta de España, yo estaba interna en una universidad laboral en Almería e iba a misa todos los domingos, sin que nadie tuviera que decirme nada. Cada día crecía el interés por lo referente a la fe y a la religión y sobre todo por hacer algo útil en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que la formalización de las relaciones fue paralela a mi formación como “chica de San Rafael” lo que duró 4 años, y a lo largo de ese tiempo hubo algunos intentos de dejar aquella relación –no por el Opus Dei-, porque no veía claro mi futuro con aquel buen hombre. Eso sí, era de los que pensaba que la mujer debía ir casta al matrimonio, con lo cual se salvaron muchas situaciones comprometidas que luego le tendría que contar al cura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando al final pensé que tenía claro cuál era mi destino-en principio –y le comuniqué mi decisión de dejarlo-, lógicamente reaccionó bastante mal. Le di todo tipo de explicaciones acerca de que Jesús me había elegido y de él (Jesús) era de quien me había enamorado, pero no se lo creyó. Hasta ese momento él respetaba mucho a la institución y partir de ese día empezó a desconfiar y a insultar a las agregadas y numerarias del centro tachándolas de solteronas. Durante unos meses M estuvo en contacto con algunos sacerdotes de la basílica de San Miguel para pedir explicaciones… Le dijeron que había un periodo de seis meses de “reflexión” para que una vocación reciente conozca un poco más a qué se comprometía, por lo que volvió a hablar conmigo al cabo de dicho periodo, pero se quedó hablando con mi hermana, porque yo no lo recibí (se me había insistido tanto lo de “poner la mano en el arado y no mirar atrás”) y nunca más he sabido de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que haya expresado bien lo que pretendía, esto es, la idea de que todas las piezas que componen mi vida no se han unido para formar parte del Opus Dei, sino que de todas las piezas de mi vida, una de ellas fue haber conocido la Obra. Los diferentes relatos que me fueron asignando sobre mi vinculación a la Obra obedecían a una táctica habitual de hacer que la persona se sintiese importante, especial, elegida y superior a los que no habían tenido la suerte de pertenecer al “Opus”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Dios quiere de mí otra cosa, que es lo que me va revelando cada día, a través de lecturas, de personas, de situaciones, de reflexiones. También que no deje de mirar atrás para poner cada pieza en su sitio y, sobre todo, para escribir y compartir lo que a otros le pueda ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Entre medias, velos y faldas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que ya os he compartido mi proceso de salida y el de entrada al opus, pensaba que podía amenizar un poco con una serie de sucesos relacionados con diferentes temas que tengo archivados y que quieren salir a la luz por alguna razón. Perdonad el tono desdramatizado e incluso cómico en algunos momentos. Me ayuda mucho ver así dichos sucesos y seguro que comprenderéis por qué.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este primer episodio de esta serie relato algunas de las anécdotas más significativas relacionadas con la indumentaria y los complementos de las agregadas y numerarias...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un 22 de junio de 1981 fui a escribir la carta al Padre, entonces monseñor Álvaro del Portillo, para pedir la admisión en la institución. Me tomé muy en serio que en el Opus no se llevaban pantalones, así que aparecí con mi faldita y ya no volví a usarlos hasta 1988, fecha en la que hice un curso de educación física, gracias al cual empecé a formar parte del cuerpo de profesores como interina al año siguiente. A partir de entonces empecé a usar chándal y otras prendas cómodas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo era normal mientras trabajé en tierras manchegas, pero cuando llegué a tierras extremeñas, en los años noventa, una de mis queridas hermanas agregadas me dijo que no le gustaba que llevara pantalones y que le quitaba la devoción cuando estaba en misa. Mi respeto por esa persona me hizo no decirle lo que pensaba y me limité a pedirle que me respetara y respetara lo que no era “de espíritu”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, no hace mucho tiempo —dos años, quizás—, una supernumeraria me comentó que le encantaba mi estilo “hippie” y personal, y que por favor no cambiase nunca. Últimamente se agradecía un poco de originalidad y personalidad en la forma de vestir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro suceso relacionado con las faldas era el que se producía cada vez que en las convivencias teníamos que ir de excursión. Estoy hablando de los años 80. ¿Os imagináis a un grupo de mujeres triscando por los montes, sujetándose la falda por delante y por detrás cada vez que el viento soplaba fuerte o había que sentarse en algún sitio incómodo? Ni que decir tiene lo violento que resultaba saltar o levantarse después de una caída aparatosa… Menudo espectáculo. ¡Por favor! Coco Chanel ya había inventado el pantalón a principios del siglo XX, y creo que era una mujer muy elegante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a los veintitantos años que teníamos todas, no parábamos de reír. La verdad es que las escenas anteriores se parecían mucho a las de una serie de monjas en el patio de su convento, sujetándose los hábitos para poder hacer deporte…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé cómo fue, pero llegó el buen día en que dejó de ser obligatorio llevar falda, o, si se prefiere, el día en que dejó de estar prohibido llevar pantalones. La verdad es que me pregunté en aquel momento cuál fue la razón, y recuerdo que me explicaron que se llamaba más la atención, y lo nuestro era no llamar la atención… Bueno, yo ya llevaba una vida normal: era profesora de educación física. Eso sí, al principio me llevaba mi ropa para cambiarme…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los sucesos relacionados con las medias no pueden ser menos cómicos. El uso de medias, según uno o varios criterios de la institución, se debía a que era una forma de mostrar respeto a Jesús sacramentado y al sacerdote. Cuando íbamos a las convivencias, si se te había olvidado meter en la maleta un par de medias (pantys), no tenías más remedio que hacer la acostumbrada visita a la lencería del pueblo, donde ya nos conocían como las residentes de la “casa del Opus”, y, lógicamente, todo el pueblo sabía que las del Opus tenían que usar medias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobre de ti si se te olvidaba bajar a la meditación, a misa o a la clase con el sacerdote sin medias y zapato cerrado… Así que, hasta la hora de deporte —alrededor de las doce—, y en pleno verano, permanecíamos embutidas. Si ese día era sábado y había bendición, había que repetir de nuevo todo el protocolo de media + zapato + falda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el anterior suceso resultaba descontextualizado con respecto a las alturas del siglo en el que vivíamos, ¿cómo calificamos la siguiente anécdota relacionada con las medias…?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estando en una convivencia, se anunció que íbamos a ir nada más y nada menos que a Diego de León a visitar la tumba de los “abuelos”… Aquello ya era ocasión de fomentar una algarabía, más por la oportunidad de salir fuera del encierro que por el cariño que podíamos tener a los abuelos, cuya historia está tan tergiversada y manipulada por tantos y tantas escritores oficiales del Opus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos colocamos nuestras mejores galas y allí que llegamos al misterioso Diego de León. De repente me doy cuenta de que se me había olvidado ponerme las medias… ¡¡HORROR!! Lo comenté inocentemente y la directora me indicó que así no podía bajar a la cripta de los abuelos, y me quedé sola arriba, en el vestíbulo, mientras las demás bajaron a rezar o qué sé yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé en qué momento se decidió que el respeto al Señor no tenía que ver con llevar medias y que a los sacerdotes no les pasaba nada por ver los pies descalzos de las agregadas, numerarias y supernumerarias en las convivencias. No hubo ninguna explicación al respecto. No la pedí, pero respiré profundamente y me pareció lo más natural y coherente del mundo, según lo que se predicaba de lo que debería ser un laico o laica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo del tema de los velos no se queda atrás, aunque, menos mal, eso duró menos tiempo; creo que lo estuve usando unos tres o cuatro años. Ponerse los velos para entrar en el oratorio a hacer la oración, una meditación o asistir a misa era todo un dilema. Casi nadie tenía arte para ponérselos bien. Para quienes no lo habéis conocido, era todo un espectáculo ajustarse aquellos tules tiesos en la cabeza, que saltaban como si estuviesen vivos si no los sujetabas bien. Yo nunca llevé uno de esos velos: descubrí que mi madre tenía una mantilla negra muy bonita y la sustraje de su armario de forma clandestina. Cuando terminó aquella pesadilla, devolví la mantilla al cajón de mi madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para rematar con el vestuario, llega el turno del bañador con faldita, de estilo vintage, que no se lo habría puesto mi abuela y mucho menos mi madre. La mejor expresión de cómo era esa prenda me la dio mi hermano pequeño cuando me vio una vez, en verano, al coincidir con él: «¿Qué es eso que llevas puesto? ¿Una faja?». Se comprende entonces que las agregadas que solíamos coincidir con nuestras familias o amigas en alguna piscina o playa evitáramos por todos los medios quedar o, simplemente, tener que dar una explicación de tipo místico que no convencía a nadie y que solo se aceptaba por el cariño que nos podían tener.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta última anécdota con respecto al bañador sucedió en torno al año 1988, mientras realizaba el curso de educación física que he mencionado anteriormente. Supuso, además, el fin del uso de esta prenda para mí, ya que se siguió llevando durante un tiempo, más en unas provincias que en otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el citado curso llegó el momento de la natación y, en ese momento, me pregunté: «Yo con este bañador no me voy a presentar», ya que pensé que iba a llamar mucho más la atención que si iba con un bañador normal. Así que, con la buena intención de hacer las cosas bien, fui al centro y hablé de mi situación. Como no hubo respuesta, me fui a El Corte Inglés y me compré un bañador normal, con el que pude recibir mis clases de natación como el resto de mis compañeros, sin llamar la atención y con total normalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que el bañador siempre me ha resultado más cómodo y práctico que el bikini, ya que me facilita nadar con más libertad, además de evitar situaciones incómodas, como me sucedió en una ocasión en la que tuve que rescatar la parte superior del bikini entre las olas…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, viendo la variedad de prendas de baño que en los últimos años llevaban mis ex hermanas agregadas en las convivencias, creo que, en mi caso, no necesité el bañador casto para vivir mejor el pudor y la modestia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Agregadas y pobreza==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7720</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
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		<updated>2026-08-24T08:06:56Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* Desmontando una historia muy “Opus” */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Un paso adelante==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia &#039;&#039;&#039;[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 &#039;&#039;&#039;del fallecimiento de Guillermina&#039;&#039;&#039;]&#039;&#039;&#039;. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &amp;lt;/p&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “Motu Proprio”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: “el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «La dele te invita a comer».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré. Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comentaba en la primera parte de este testimonio, yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; (sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría. (Con los cambios de&lt;br /&gt;
personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España).&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos motu proprio de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con Ágora, coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En Ágora&lt;br /&gt;
Cuántica, con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en Auténticas vidas: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie El minuto heroico tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
• Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad),&lt;br /&gt;
-no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
• ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los&lt;br /&gt;
diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las&lt;br /&gt;
personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
• Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el&lt;br /&gt;
Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
• La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
• Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
• Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo&lt;br /&gt;
que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
• Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
• Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
• Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas …&lt;br /&gt;
-Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por&lt;br /&gt;
alguna razón-.&lt;br /&gt;
• Lo importante es la vocación, no de qué pites.&lt;br /&gt;
–Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
• La historia necesita perspectiva….&lt;br /&gt;
– Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto&lt;br /&gt;
los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
• Tener en cuenta el sentido sobrenatural…&lt;br /&gt;
- Y el humano también-.&lt;br /&gt;
• Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales&lt;br /&gt;
marcamos distancias…&lt;br /&gt;
- Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
• Incidir en que somos laicos…&lt;br /&gt;
- No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
• El apostolado se hace por contagio…&lt;br /&gt;
- Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia,&lt;br /&gt;
inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
• La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día…&lt;br /&gt;
- Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
• Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión,&lt;br /&gt;
pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la&lt;br /&gt;
Obra se podía perder.&lt;br /&gt;
– ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no&lt;br /&gt;
consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
• Nuevo Papa, nuevas ilusiones…Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece&lt;br /&gt;
el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior.&lt;br /&gt;
– Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
• El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes…&lt;br /&gt;
- Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo&lt;br /&gt;
que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
• El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por&lt;br /&gt;
ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba&lt;br /&gt;
de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de&lt;br /&gt;
la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a&lt;br /&gt;
la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
• Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su&lt;br /&gt;
voluntad, pues que se vayan.&lt;br /&gt;
– Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un&lt;br /&gt;
tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-.&lt;br /&gt;
–Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar&lt;br /&gt;
algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
• Una persona se puede ir si se “va de la olla”&lt;br /&gt;
- También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-.&lt;br /&gt;
– Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que&lt;br /&gt;
permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les&lt;br /&gt;
mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta&lt;br /&gt;
corriente más.&lt;br /&gt;
• Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o&lt;br /&gt;
cooperador.&lt;br /&gt;
– Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
• Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la&lt;br /&gt;
Iglesia.&lt;br /&gt;
– Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a&lt;br /&gt;
nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando&lt;br /&gt;
tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
• Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté&lt;br /&gt;
impregnado en el ambiente.&lt;br /&gt;
– Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
• Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen&lt;br /&gt;
ambiente.&lt;br /&gt;
• Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir&lt;br /&gt;
solos, daba pena. Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían&lt;br /&gt;
darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos.&lt;br /&gt;
-Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación&lt;br /&gt;
económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían&lt;br /&gt;
darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “Normas y costumbres”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «Ninguna religión está por encima de la humanidad». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía 20 años y quería mejorar este mundo, aprender a amar haciendo el bien a todas las personas a mi alrededor. Cuando conocí el Opus Dei a través de personas que se hicieron amigas mías —tres en concreto—, me pareció que era algo que se adecuaba muy bien a esa idea de santidad en medio del mundo, dando un sentido y una misión a mi vida...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de estas amigas me escribía cartas, otra me invitaba todas las semanas a ir el sábado a la meditación, a confesarme y, por supuesto, a participar en la tertulia, y con una tercera tuve un par de encuentros. También, de vez en cuando, me recordaban que podía ir a una convivencia, a un curso de retiro o hacer una visita de pobres. En los tres años que estuve yendo por aquel centro solo participé en la meditación y, en ocasiones, me confesaba, pero desde luego no fui a ninguna convivencia ni curso de retiro: no podía costeármelo. Sí me atraía, sin embargo, eso de la visita a los pobres, porque todavía no se había presentado ese gran momento de ayudar a alguien. Tuvieron que pasar unos cuantos meses y algunos acontecimientos para que aquella visita se llevara a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía amigas, entre las cuales estaba mi propia hermana, una criatura de 14 años que estaba entusiasmada con todo lo que le contaba acerca de las catequesis que daba, lo encantadoras y amables que eran aquellas chicas del Centro. Ambas compartíamos sueños e ilusiones, tareas y secretos… (pero eso es otro cantar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardamos mi hermana y yo en pedir la admisión: mi hermana primero y luego yo, curiosamente; eso sí, no sin antes hacer la visita de pobres prometida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La visita de pobres&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegamos al lugar, por supuesto nada que ver con lo que me había imaginado: era una residencia de ancianos. Me quedé bastante paradita, pues no sabía qué podía hacer en realidad, así que intervino mi amiga “machaca”, que me dijo que hablara con algunas de las señoras que estaban allí y les mostrara una estampa del entonces beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Me acerqué a la única señora que estaba pendiente, la cual me dijo que le fuera muy fiel al cura de la foto. Desde entonces, esa fue la leyenda que me asignaron y que “mi amiga” se encargó de propagar: que mi vocación se debía a aquella visita de pobres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Vosotros os creéis que la historia fue así? ¿Y mi hermana? ¿Qué pasó con ella? Efectivamente, no fue así, y lo de mi hermana lo contaré en un segundo relato, si ella lo considera oportuno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un pequeño detalle del que no se habla en la historia que construyeron sobre mi vocación, y es que olvidaron que yo tenía novio, y fue precisamente él quien hizo que conociera el Opus Dei. Habría mucho que contar aquí, pero vamos a centrarnos, para no alargarnos demasiado, en el momento en que tomo contacto con la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;La verdadera historia&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ambos decidimos —mi novio y yo—, por circunstancias que no alteran este relato, confesarnos los primeros viernes de mes, según una costumbre relacionada con el Sagrado Corazón de Jesús. Una de las pocas iglesias a las que acudimos para esta práctica fue la basílica de San Miguel (no sabía que estaba encomendada a la Prelatura). A mí me atendió un sacerdote y a mi novio, otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación con el sacerdote fue amena y la verdad es que me sentí escuchada. Me aconsejó que, en lugar de confesarme una vez al mes, lo hiciera cada semana y que podría ir a un centro que estaba enfrente, que probablemente me gustaría, ya que le di muestras de mis sanas inquietudes. Así que, después de comentárselo a mi novio, me presenté en el centro esa misma tarde. Llamé a la puerta con muchísima expectación y la persona que abrió me recibió con una gran sonrisa; me preguntó mi nombre y quién me habló de ese centro, a lo que contesté con mucha confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un club juvenil; por lo tanto, había mucha gente joven que desaparecía a los pocos segundos dentro de alguna de las múltiples salitas que había allí. De repente se hizo un silencio que facilitó que pudiéramos hablar durante un rato. Al finalizar y despedirse, aquella chica me insistió en que ella era mi amiga —cosa que me llamó la atención—. Añadió, además, que probablemente tendría que ir a otro centro, pues ese me venía un poco lejos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De aquel centro pasé a otro que me venía mejor, donde me asignaron una nueva amiga que no dejó de invitarme puntualmente cada semana a las actividades organizadas para gente joven los sábados. Yo iba un sábado sí y otro no, y hay que reconocer que en aquellas casas se estaba muy bien: en invierno se estaba calentita, gozando de una calefacción que en mi casa no tenía. Había un ambiente agradable, de gente a la que le parecía maravilloso todo lo que les decía; me sentía escuchada, comprendida y empecé a pensar que era especial. Aquellas reuniones consistían en una meditación, seguida de una bendición y luego una tertulia, durante la cual la gente iba pasando a confesarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca me quedé a la tertulia, ya que aprovechaba a veces para confesarme y enseguida me iba, porque mi novio me esperaba para compartir la tarde juntos, que muchas veces consistía en tomarnos una cerveza en un pub mientras compartíamos caricias y vivencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como decía antes, aquel novio tuvo mucho que ver en la historia real.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía claro que quisiera casarme, pero ya “mi amiga” me había planificado el futuro: pensaba que yo tenía vocación al Opus Dei como supernumeraria, ya que tenía novio. De nuevo, esta encantadora mujer que, a pesar de los esfuerzos por tenerme al día de las actividades y, aparentemente, preocuparse de mi vida, en el fondo no me conocía de verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mi parte, tenía grandes deseos de hacer algo por la humanidad, hacer el bien; mi trato con Jesús aumentaba día a día y, desde luego, no estaba en mi mente la idea del matrimonio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi hermana “pitó” antes que yo. Esto en un principio se explicó como un hecho totalmente providencial, pero haciendo un análisis más profundo puede que lo providencial sea la reflexión que se puede hacer ahora de aquel suceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fueron dando una serie de circunstancias y factores que desembocaron en que mi hermana pidiera la admisión como agregada del Opus Dei. El primero de estos factores se debió al entusiasmo inocente y generoso de formar parte de algo que le llevaría a hacer el bien a su alrededor con gente igualmente entusiasta, divertida, buena y joven...  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda circunstancia se debió a que yo al final no podía ir a la famosa convivencia de Semana Santa en Torreciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tercera circunstancia fue que me encontré dinero tirado cerca de un charco –un billete de 1000 pesetas- y en ese momento pensé que donde mejor podía emplearlo sería para facilitar que mi hermana fuese a dicha convivencia -el resto lo pusieron algunas personas del centro-, ya que tenía una ilusión muy grande por ir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuarta circunstancia fue que mis padres le dieron permiso ya que mis amigas fueron a hablar con ellos -con mi apoyo- afirmando que también iban muchas chicas jóvenes prometiendo por tanto que cuidarían de ella y que no tendrían que preocuparse por el dinero – cosa que tranquilizó a mis padres-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí todo más o menos normal, ¿verdad? ¿Qué joven no va a excursiones, viajes y demás actividades? Pero se da la especial circunstancia de que mi hermana en ese momento tenía 14 años y medio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando mi hermana (a quien llamaremos H) volvió de Torreciudad, con la misma ilusión con la que se fue, pensé que algo en ella había cambiado y, la verdad, tanto entusiasmo me molestó. Le habían aconsejado que, como yo aún no era de la Obra, no dijera nada. Imaginaos la angustia vital de la pobre, teniendo que lidiar con una serie de “normas” que ya tenía que practicar, estando en una casa en la que lo relacionado con la fe y la religión se cuestionaba constantemente y que encima no podía desahogarse con su hermana con la siempre compartía todo. Perdóname H.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No tardé mucho en comunicarle que me estaba planteando pedir la admisión en la Obra como agregada. A partir de aquel momento cambiaron algunas cosas porque, aunque en nuestra familia seguíamos teniendo dificultades para explicar nuestras actividades y compromisos, ya podíamos compartir muchas cosas entre nosotras y apoyarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aparecíamos las dos juntas por el centro era como una fiesta, todo eran sonrisas y risas, miradas ilusionadas. Todo lo contrario a lo que vivíamos en mi casa. Al poco tiempo (año y medio) me enviaron a otro centro y nos separaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
H estuvo muy poquito tiempo en la Obra y cuando se fue lo pasé francamente mal. Por una parte, mi familia empezó a reprocharme un montón de cosas y por otra en el “opus” algunas personas me decían que hablara con mi hermana y otras que no lo hiciera. Por mi parte nunca la reproché nada y siempre mantuve con ella una amistad que ha ido creciendo con los años. Ahora, lógicamente pienso que H fue muy inteligente y admiro el coraje que demostró en aquel momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta aquí lo que cuento de mi hermana porque es ella quien mejor puede contar su propia historia cuando sienta la necesidad de hacerlo. Sin embargo, necesitaba resaltar su figura y protagonismo dentro de mi propia historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de aquel momento corrían dos historias sobre cómo conocí la Obra y cuál fue la razón por la que pedí la admisión, una de dichas historias ya la comenté anteriormente – lo de la visita de pobres- y la segunda historia fue que yo había pitado porque mi hermana lo había hecho antes, así conseguían que tanto mi hermana como yo nos sintiéramos especiales…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que me hizo mucha ilusión compartir con mi hermana una doble hermandad y sobre todo valoro positivamente lo que eso nos unió, pero las razones de “entregarme” fueron otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación de una persona debe ser personal y después de un tiempo discernimiento por lo que todos esos aspectos externos como el entusiasmo desmedido de la gente a tu alrededor o la referencia constante a que todo lo que te ha pasado en la vida te conduce hasta ese momento en el que conoces el opus o que te recuerden constantemente que cuando Dios se fija en alguien ya no hay vuelta atrás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa disponibilidad total hacia lo que Dios podía querer de mí y de acompañar a Jesús en su “campaña” de verdadera caridad y amistad, concretado en el servicio a los que están a mi lado en cada momento que viese aquella relación con M como un obstáculo. Probablemente no me habría casado con él o hubiera tenido otras relaciones de no haber estado en la institución, quién sabe, no me lamento de ello, ni nadie me hará sentir ni fracasada, ni mutilada, ni infecunda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso sí, a aquella persona, esté donde esté, le agradeceré siempre el cariño y el respeto con que me trató, así como el hecho de facilitarme recuperar el camino de nuevo después de unos años de vacío espiritual, ya que en mi infancia nuestros padres nos habían preocupado de nuestra fe además de otras cosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, M era el novio que me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
M era mi profe de ciencias naturales y mates en 6º, 7º y 8º de EGB en un colegio público de Madrid. Era muy querido por el alumnado por su forma original y divertida de dirigirse a los alumnos. Tenía la costumbre de que un domingo al mes quedaba con un grupo de alumnos de 8º –con mejores notas y comportamiento- (entre los cuales me encontraba) para ir a misa y después a un museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo visto él se había fijado en mí, pero esperó a que yo manifestase algo de interés hacia su persona para comunicarme lo que pensaba e iniciar una relación. Ese momento llegó, pero con muchos reparos ya que me llevaba 14 años y yo tenía 14. No empezamos a salir hasta que no habló con mis padres y yo había cumplido ya los 15. El destino hizo que estuviésemos separados durante un año después de aquello y a la vuelta fue cuando sucede lo que cuento cuando nos confesamos en la basílica de San Miguel y visito por primera vez un centro del Opus Dei, yo ya con 16 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el año que M y yo estuvimos cada uno en una punta de España, yo estaba interna en una universidad laboral en Almería e iba a misa todos los domingos, sin que nadie tuviera que decirme nada. Cada día crecía el interés por lo referente a la fe y a la religión y sobre todo por hacer algo útil en la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que la formalización de las relaciones fue paralela a mi formación como “chica de San Rafael” lo que duró 4 años, y a lo largo de ese tiempo hubo algunos intentos de dejar aquella relación –no por el Opus Dei-, porque no veía claro mi futuro con aquel buen hombre. Eso sí, era de los que pensaba que la mujer debía ir casta al matrimonio, con lo cual se salvaron muchas situaciones comprometidas que luego le tendría que contar al cura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando al final pensé que tenía claro cuál era mi destino-en principio –y le comuniqué mi decisión de dejarlo-, lógicamente reaccionó bastante mal. Le di todo tipo de explicaciones acerca de que Jesús me había elegido y de él (Jesús) era de quien me había enamorado, pero no se lo creyó. Hasta ese momento él respetaba mucho a la institución y partir de ese día empezó a desconfiar y a insultar a las agregadas y numerarias del centro tachándolas de solteronas. Durante unos meses M estuvo en contacto con algunos sacerdotes de la basílica de San Miguel para pedir explicaciones… Le dijeron que había un periodo de seis meses de “reflexión” para que una vocación reciente conozca un poco más a qué se comprometía, por lo que volvió a hablar conmigo al cabo de dicho periodo, pero se quedó hablando con mi hermana, porque yo no lo recibí (se me había insistido tanto lo de “poner la mano en el arado y no mirar atrás”) y nunca más he sabido de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que haya expresado bien lo que pretendía, esto es, la idea de que todas las piezas que componen mi vida no se han unido para formar parte del Opus Dei, sino que de todas las piezas de mi vida, una de ellas fue haber conocido la Obra. Los diferentes relatos que me fueron asignando sobre mi vinculación a la Obra obedecían a una táctica habitual de hacer que la persona se sintiese importante, especial, elegida y superior a los que no habían tenido la suerte de pertenecer al “Opus”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Dios quiere de mí otra cosa, que es lo que me va revelando cada día, a través de lecturas, de personas, de situaciones, de reflexiones. También que no deje de mirar atrás para poner cada pieza en su sitio y, sobre todo, para escribir y compartir lo que a otros le pueda ayudar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Entre medias, velos y faldas==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7719</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
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		<updated>2026-08-24T08:04:40Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* Con ojos nuevos */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Un paso adelante==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia &#039;&#039;&#039;[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 &#039;&#039;&#039;del fallecimiento de Guillermina&#039;&#039;&#039;]&#039;&#039;&#039;. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &amp;lt;/p&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “Motu Proprio”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: “el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «La dele te invita a comer».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré. Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comentaba en la primera parte de este testimonio, yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; (sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría. (Con los cambios de&lt;br /&gt;
personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España).&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos motu proprio de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con Ágora, coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En Ágora&lt;br /&gt;
Cuántica, con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en Auténticas vidas: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie El minuto heroico tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
• Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad),&lt;br /&gt;
-no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
• ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los&lt;br /&gt;
diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las&lt;br /&gt;
personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
• Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el&lt;br /&gt;
Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
• La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
• Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
• Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo&lt;br /&gt;
que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
• Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
• Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
• Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas …&lt;br /&gt;
-Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por&lt;br /&gt;
alguna razón-.&lt;br /&gt;
• Lo importante es la vocación, no de qué pites.&lt;br /&gt;
–Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
• La historia necesita perspectiva….&lt;br /&gt;
– Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto&lt;br /&gt;
los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
• Tener en cuenta el sentido sobrenatural…&lt;br /&gt;
- Y el humano también-.&lt;br /&gt;
• Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales&lt;br /&gt;
marcamos distancias…&lt;br /&gt;
- Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
• Incidir en que somos laicos…&lt;br /&gt;
- No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
• El apostolado se hace por contagio…&lt;br /&gt;
- Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia,&lt;br /&gt;
inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
• La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día…&lt;br /&gt;
- Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
• Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión,&lt;br /&gt;
pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la&lt;br /&gt;
Obra se podía perder.&lt;br /&gt;
– ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no&lt;br /&gt;
consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
• Nuevo Papa, nuevas ilusiones…Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece&lt;br /&gt;
el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior.&lt;br /&gt;
– Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
• El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes…&lt;br /&gt;
- Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo&lt;br /&gt;
que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
• El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por&lt;br /&gt;
ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba&lt;br /&gt;
de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de&lt;br /&gt;
la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a&lt;br /&gt;
la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
• Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su&lt;br /&gt;
voluntad, pues que se vayan.&lt;br /&gt;
– Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un&lt;br /&gt;
tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-.&lt;br /&gt;
–Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar&lt;br /&gt;
algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
• Una persona se puede ir si se “va de la olla”&lt;br /&gt;
- También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-.&lt;br /&gt;
– Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que&lt;br /&gt;
permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les&lt;br /&gt;
mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta&lt;br /&gt;
corriente más.&lt;br /&gt;
• Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o&lt;br /&gt;
cooperador.&lt;br /&gt;
– Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
• Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la&lt;br /&gt;
Iglesia.&lt;br /&gt;
– Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a&lt;br /&gt;
nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando&lt;br /&gt;
tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
• Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté&lt;br /&gt;
impregnado en el ambiente.&lt;br /&gt;
– Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
• Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen&lt;br /&gt;
ambiente.&lt;br /&gt;
• Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir&lt;br /&gt;
solos, daba pena. Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían&lt;br /&gt;
darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos.&lt;br /&gt;
-Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación&lt;br /&gt;
económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían&lt;br /&gt;
darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Con ojos nuevos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás sea todavía muy pronto para que tenga una idea clara de cuál es mi situación personal y anímica en la actualidad. Hace solo unos meses cambié radicalmente muchos aspectos de mi vida y desapareció algo que durante años me había dado estabilidad: saber cuál era mi papel en el mundo y respecto a los demás. Empezar a reconstruir tu vida exige tocar muchos palos y, sobre todo, afianzarte en algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese punto de apoyo lo encontré en una idea muy clara: Dios me ha llevado de su mano siempre. Antes de conocer el Opus Dei ya tenía trato confiado con Él. Durante el tiempo que estuve en esa institución también continué ese trato —porque, de otra manera, no habría reparado en tantas incongruencias—. Y ahora Dios continúa ahí, brindándome miles de oportunidades para vivir una vida plena que, con mayor o menor esfuerzo, tengo que aprovechar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta nueva etapa de mi vida se presentan distintos frentes que, en realidad, siempre han estado ahí, pero que ahora afronto con una luz nueva. Hablo, por ejemplo, de la familia, de mis amistades y de mi situación social, económica y laboral. Por otra parte, aparecen otros aspectos que no vienen marcados por la necesidad, sino por el desarrollo humano, personal y creativo, como las aficiones deportivas, artísticas o solidarias. Finalmente, el compromiso con la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, una vez que me vi libre de imposiciones, empecé manos a la obra por el siguiente orden:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer cambio significativo fue resolver mi situación laboral; mejor dicho, mi situación económica con vistas al futuro. Me encontraba en el penúltimo año del ejercicio de mi profesión como maestra y decidí jubilarme entonces, en lugar de esperar un año más, cuando habría cobrado el 100 % del sueldo. Todas las agregadas y numerarias me aconsejaban que no me jubilara todavía. Pero, con el 96,70 % y 34 años de servicio en la enseñanza, me jubilé feliz y con la envidia de todos mis compañeros. Había trabajado en la enseñanza pública y algún día dedicaré un capítulo especial a explicar cómo gestionaba diversas situaciones “anormales” para que parecieran normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo paso fue vender mi piso. Pensé en el futuro que me esperaba en Mérida y también en lo que había visto otras veces: cuando fallecían las agregadas, comenzaban los repartos de bienes y las dificultades para negociar con sus viviendas. Me fui a vivir con mi madre y, al comunicarle mi intención de irme a Madrid, las dos vimos como solución vender también la casa de mis padres y repartir la herencia entre todos —mi madre y mis hermanos—. Así que nos vinimos a Madrid a un piso de alquiler.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer paso, también relacionado con lo económico, fue cambiar mi testamento. Fue algo muy sencillo, mucho más de lo que yo esperaba. Sentí una liberación increíble. El abogado que recogió mis datos y después me leyó el escrito, antes de la firma del notario, insistió varias veces en que ese nuevo testamento anulaba automáticamente todo lo anterior. Pienso que debió de notar mi cara de circunstancias y comprendió mi preocupación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Salí de la notaría pisando fuerte. Había eliminado las fundaciones ligadas a la Obra que ya no se beneficiarían de mi dinero, así como las personas —albaceas designadas, también de la Obra— que dejarían de tener la potestad de usurpar mi voluntad y mis derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tengo muy poca idea de todo lo relacionado con el derecho, pero algo no me cuadraba cuando tuve que hacer testamento estando en la Obra. Se nos pedía hacerlo en unos términos y de una forma muy concretos. Incluso me producía cierto temor, porque en ningún apartado aparecía mi vinculación con el Opus Dei: el testamento se hacía en nombre propio y no figuraba que yo era agregada. Entonces me surgían algunas preguntas: ¿Existe algún documento que establezca que los miembros de la prelatura tengan que hacer testamento? ¿Por qué no se dice que soy agregada?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo el testamento anterior, jurídicamente invalidado, pero válido como prueba de la forma de proceder de la prelatura. ¿Se comprende mi temor y también mi felicidad cuando el abogado volvió a insistir en que todo lo anterior quedaba invalidado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También intenté ver si podía completar fuera del Opus Dei los estudios internos de filosofía y teología que había realizado durante años en tediosas convivencias de veinte días en verano y en numerosas convocatorias a lo largo del curso, ya que solo me faltaban cinco asignaturas. Para ello le pedí a la encargada de estudios de la delegación que me facilitara un certificado con las asignaturas cursadas, las notas y los créditos. La verdad es que me lo entregó unas tres semanas después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con ese plan de estudios fui a la Universidad de San Dámaso para comprobar si podía cursar allí las cinco asignaturas que me quedaban. Sin embargo, con mucha educación y firmeza, me dijeron que ese certificado no tenía validez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que hice fue comentárselo a la responsable de estudios de la delegación. Me respondió que el certificado sí tenía validez para algunas universidades. Le pregunté entonces cuáles eran, pero ya no hubo respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que no me importó mucho no poder cursar esas cinco asignaturas, ya que no tengo ninguna intención de licenciarme ni de dar clases; solo quiero profundizar en mi fe y que me engañen lo menos posible. Así que, al final, me matriculé en un curso online sobre el islam y el cristianismo. Dedico tiempo a leer sobre los temas en los que tengo dudas. Hay libros que me han abierto los ojos, porque voy descubriendo cada vez más aspectos de la fe que en realidad han sido simples acuerdos entre reyes y pontífices y que hoy se creen a pies juntillas. (Por cierto, se me ocurre que podría hacer una reseña de los libros que he leído últimamente y que me han resultado muy constructivos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, está también mi gran afición: escribir y dibujar, actividades por medio de las cuales canalizo muchas emociones y doy contexto a muchos de mis recuerdos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad que hay mucho por hacer y nadie tiene derecho a decirte que pierdes el tiempo con “tus cosas”. Ya está bien de vivir la vida a imagen y semejanza de otros. Pienso que, cuanto más nos cuidemos y cultivemos, mejor podremos servir y ayudar a quienes tenemos alrededor. Reflexionar, valorar e incluso criticar te protege contra la manipulación. También ayuda a tener amigos de verdad el no creerte elegido, especial o mejor que los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perdonad este momento reivindicativo en favor de la humanidad de las personas normales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me quedan todavía algunos pasos en el camino hacia mi reconstrucción, que abordaré en mi próximo relato testimonial. Pero antes de terminar quiero agradecer a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30019 Bruno] su exhaustivo análisis de los documentos que envié y decirle a [https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30020 Gimena] que me pareció muy acertada la iniciativa de enviar una carta al obispo de Pamplona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pienso que esa iniciativa se podría extender a todas las provincias. No sé si en Madrid alguien ha secundado ya esa propuesta, pero yo lo voy a hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un aspecto importante fue recuperar el tiempo perdido con mi familia. Aunque soy agregada y, además, mantuve las relaciones con mis hermanos, como todos sabéis hay decisiones que tienes que tomar porque se supone que tienes que ser coherente con lo que se espera de una agregada que ha entregado todo su tiempo, afectos y bienes materiales a Dios (esa es la teoría, porque en realidad se lo entregas a la institución).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas comidas de Navidad vividas con prisa, dejando a todos con la palabra en la boca, el postre recién terminado y el calorcito de esa grata compañía, para ir cual heroína a hacer mi curso de retiro!...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces mis hermanos me propusieron con ilusión participar en sus bodas, y las mismas veces les dije que no!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me dolió una y otra vez… y muchas otras circunstancias que comentaré en sucesivos capítulos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando les conté seis veces (tengo cinco hermanos y mi madre -que había dejado de ser de la Obra-), se alegraron mucho, me escucharon y me ofrecieron su apoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de renovar los vínculos con mi familia, empecé a establecer vínculos con personas en nuevos ámbitos. Tengo amigos y amigas desde los veintitantos hasta los setenta años. De momento son relaciones buenas con las que comparto sinceramente muchas cosas, y ellos conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me matriculé en diferentes cursos, como la Universidad de Mayores en Móstoles, y desde que empecé -este es mi segundo curso- he ido encontrando mi espacio y nuevas amistades. Somos un grupo de siete personas, aunque casi siempre quedamos cinco para tener un ratito de conversación con temas verdaderamente interesantes, acompañados también de unas cervecitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He dejado el coche; se lo he dado a una de mis sobrinas, que lo necesita más que yo. Así ando más y hago más ejercicio físico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En mi opinión y experiencia, hacer ejercicio físico es tan importante como comer. A lo mejor os preguntáis qué tiene de interesante mencionar lo del coche; pues lo tiene, de verdad, y da para un capítulo muy importante dentro de las experiencias más duras que he tenido estando en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sigo en contacto con personas de la Obra, algunas numerarias y muchas agregadas. Me llaman para preguntar por mi madre o para contarme que alguien lo está pasando mal, para que rece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero hay ocasiones en las que he quedado con alguna de las agregadas y, cuando la conversación ha empezado a tener un tono de “en busca de la oveja perdida”, aprovecho para explicar los motivos de mi desacuerdo con muchas de las conductas hipócritas, fanáticas, elitistas y manipuladoras del Opus Dei, así como con el exceso de criterios y normas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y de cómo se dice lo que conviene y se oculta lo que no le conviene a la institución porque queda mal, que en definitiva es lo que importa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y remato resaltando el silencio y la falta de confianza cuando era necesaria una explicación, lo cual hizo que muchos tuviéramos que buscar en otras fuentes una explicación lógica y coherente sobre los cambios que se estaban produciendo en la Obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todo ello ejemplificado con cientos de detalles a lo largo de los casi cuarenta y cuatro años que estuve en la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lógicamente la conversación va tocando a su fin y es el momento en que hago una reivindicación en defensa de la verdadera amistad, aclarando que yo acudo a los encuentros para compartir unas vivencias, ilusiones y proyectos, sin ninguna intención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si intuyo que hay una intencionalidad del tipo: “¿Conoces la oficina de sanación?”, corto automáticamente el contacto con esa persona, con mucho respeto y amabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con las normas, ¿qué? ¿Qué estoy haciendo con el famoso plan de vida? Ya en los últimos diez años se podía decir que mi lucha se había centrado en vivir con autenticidad esa relación con Dios, y así lo expliqué cada vez que, en alguna charla o en algún círculo, me tocaba hablar de la oración o del famoso plan de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una ocasión utilicé, para ilustrar el contenido de mi charla, una relación de normas que había publicado Sancho1964 en su escrito “Normas y costumbres”. Utilicé ese ejemplo para aclarar que no vivimos para hacer las normas, sino que estas nos tienen que llevar a Dios. Me preguntaron de dónde había sacado esa lista tan exhaustiva y les dije que de documentos que encuentro en internet… ¡y eso que no les leí toda la lista que nos recuerda Sancho! Las pobres supernumerarias se quedaron realmente impactadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora no hago media hora de oración por la mañana y media hora de oración por la tarde, sino que dedico un rato por la mañana a leer el Evangelio y, a continuación, sin tiempo marcado, tengo un rato de conversación con Dios sobre lo que surge, sin preparación. Voy a misa cuando puedo y, si pienso que voy estresada o por cumplir, respiro profundamente y me quedo en casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuántas veces he tenido que ir al borde del infarto, retorciendo los horarios para llegar a misa! La verdad es que este tema de la misa da para un relato que se podría titular “Aventuras y desventuras de una agregada buscando una misa”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la lectura, empecé a buscar otro tipo de narración en la que se usase un lenguaje más actual, no solo por el léxico, sino por los contenidos y, sobre todo, por los contextos y situaciones con los que te podías identificar. Tiré al contenedor de papel muchos libros, folletos, hojas informativas y estampas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la actualidad me he aficionado a los libros que hacen un recorrido histórico más serio y documentado sobre la fe, la religión y la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente, como muchos de vosotros, una de las cuestiones que más cuesta asimilar es que la Iglesia no es tan madre como se proclama. No porque se cometan errores, que es normal, ya que está formada por personas, sino porque ocultar dichos errores ya me parece perverso, falaz y escandaloso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He perdido parte de mi inocencia y confianza, y en eso empleo mucho de mi nuevo “plan de vida”, que de plan tiene poco, pero que de vida tiene mucho más. Pienso que merece la pena seguir buscando la verdad, con mayúsculas o con minúsculas, me da igual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, leyendo, me he encontrado con esta frase atribuida a Sta. Teresa de Calcuta: «Ninguna religión está por encima de la humanidad». Me ha ayudado mucho. Espero que le ayude a alguien también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desmontando una historia muy “Opus”==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7718</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
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		<updated>2026-08-24T07:56:07Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* En busca de una explicación */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Un paso adelante==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia &#039;&#039;&#039;[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 &#039;&#039;&#039;del fallecimiento de Guillermina&#039;&#039;&#039;]&#039;&#039;&#039;. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &amp;lt;/p&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “Motu Proprio”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: “el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «La dele te invita a comer».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré. Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comentaba en la primera parte de este testimonio, yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; (sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría. (Con los cambios de&lt;br /&gt;
personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España).&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos motu proprio de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con Ágora, coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En Ágora&lt;br /&gt;
Cuántica, con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en Auténticas vidas: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie El minuto heroico tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;• La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
• Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad),&lt;br /&gt;
-no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
• ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los&lt;br /&gt;
diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las&lt;br /&gt;
personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
• Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el&lt;br /&gt;
Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
• La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
• Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
• Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo&lt;br /&gt;
que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
• Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
• Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
• Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas …&lt;br /&gt;
-Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por&lt;br /&gt;
alguna razón-.&lt;br /&gt;
• Lo importante es la vocación, no de qué pites.&lt;br /&gt;
–Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
• La historia necesita perspectiva….&lt;br /&gt;
– Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto&lt;br /&gt;
los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
• Tener en cuenta el sentido sobrenatural…&lt;br /&gt;
- Y el humano también-.&lt;br /&gt;
• Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales&lt;br /&gt;
marcamos distancias…&lt;br /&gt;
- Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
• Incidir en que somos laicos…&lt;br /&gt;
- No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
• El apostolado se hace por contagio…&lt;br /&gt;
- Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia,&lt;br /&gt;
inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
• La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día…&lt;br /&gt;
- Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
• Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión,&lt;br /&gt;
pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la&lt;br /&gt;
Obra se podía perder.&lt;br /&gt;
– ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no&lt;br /&gt;
consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
• Nuevo Papa, nuevas ilusiones…Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece&lt;br /&gt;
el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior.&lt;br /&gt;
– Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
• El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes…&lt;br /&gt;
- Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo&lt;br /&gt;
que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
• El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por&lt;br /&gt;
ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba&lt;br /&gt;
de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de&lt;br /&gt;
la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a&lt;br /&gt;
la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
• Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su&lt;br /&gt;
voluntad, pues que se vayan.&lt;br /&gt;
– Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un&lt;br /&gt;
tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-.&lt;br /&gt;
–Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar&lt;br /&gt;
algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
• Una persona se puede ir si se “va de la olla”&lt;br /&gt;
- También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-.&lt;br /&gt;
– Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que&lt;br /&gt;
permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les&lt;br /&gt;
mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta&lt;br /&gt;
corriente más.&lt;br /&gt;
• Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o&lt;br /&gt;
cooperador.&lt;br /&gt;
– Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
• Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la&lt;br /&gt;
Iglesia.&lt;br /&gt;
– Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a&lt;br /&gt;
nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando&lt;br /&gt;
tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
• Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté&lt;br /&gt;
impregnado en el ambiente.&lt;br /&gt;
– Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
• Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen&lt;br /&gt;
ambiente.&lt;br /&gt;
• Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir&lt;br /&gt;
solos, daba pena. Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían&lt;br /&gt;
darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos.&lt;br /&gt;
-Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación&lt;br /&gt;
económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían&lt;br /&gt;
darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Con ojos nuevos==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7717</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7717"/>
		<updated>2026-08-24T07:51:07Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* En busca de una explicación */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Un paso adelante==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia &#039;&#039;&#039;[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 &#039;&#039;&#039;del fallecimiento de Guillermina&#039;&#039;&#039;]&#039;&#039;&#039;. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &amp;lt;/p&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “Motu Proprio”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: “el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «La dele te invita a comer».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré. Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comentaba en la primera parte de este testimonio, yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; (sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría. (Con los cambios de&lt;br /&gt;
personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/cite&amp;gt;&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España).&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/cite&amp;gt;&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos ya en el año 2025 y seguíamos sin explicaciones de ningún género&lt;br /&gt;
sobre las consecuencias de los dos motu proprio de Francisco y sobre los nuevos&lt;br /&gt;
estatutos, al mismo tiempo que reinaba un silencio molesto y desconcertante.&lt;br /&gt;
Mientras tanto, se seguía con el empeño de perseguir a las supernumerarias&lt;br /&gt;
para que pasaran a la vanguardia, participando cada vez más en todo tipo de&lt;br /&gt;
actividades en las que el Opus Dei necesitaba presentarse como una institución&lt;br /&gt;
de la Iglesia…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cansada y preocupada por este silencio, empecé a buscar en otros medios&lt;br /&gt;
comentarios y noticias sobre qué estaba sucediendo en el Opus Dei, y lo&lt;br /&gt;
encontré, ¡vaya que si lo encontré! Fue un panorama inmenso de noticias sobre&lt;br /&gt;
la Obra desde muy distintos puntos de vista que empezó a interesarme porque,&lt;br /&gt;
aunque en un principio podía desconcertarme por lo opuesto a lo que había&lt;br /&gt;
estado creyendo hasta ese momento, sin embargo me parecieron explicaciones&lt;br /&gt;
muy razonables.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí me encontré con Opuslibros.org y empecé a leer, a buscar; un enlace me&lt;br /&gt;
llevaba a otro, una noticia me llevaba a otra que la completaba, y sobre todo&lt;br /&gt;
porque conocí a personas que exponían y exponen lo que durante tanto tiempo&lt;br /&gt;
me rondaba por la cabeza: que en la Obra había una esquizofrenia moral, de&lt;br /&gt;
sentimientos, de conductas y de dogmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasé y paso muy buenos ratos con Ágora, coloquios con Grace, Marina,&lt;br /&gt;
Mediterráneo, Guillermo, Ángel, Alicia, Gianfranco y muchos más. En Ágora&lt;br /&gt;
Cuántica, con Antonio Moya, Diego, Alberto, Ana… Me vi (y sigo viendo)&lt;br /&gt;
prácticamente todos los vídeos testimoniales en Auténticas vidas: de Paty, Ana,&lt;br /&gt;
Mónica, Patricio…, especialmente los de las numerarias auxiliares: Raquel,&lt;br /&gt;
Lucía, Lucía Irene, Mercedes, Gaby… Me leí los libros de Alberto Moncada,&lt;br /&gt;
Ramón Rosales, E.B.E., M.ª Angustias, María del Carmen Tapia, Gareth Gore…&lt;br /&gt;
Sufrí con las historias de personas que habían acabado con su vida o tuvieron&lt;br /&gt;
serios problemas de salud… y recé por las personas que fallecieron…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprendí mucho sobre leyes canónicas, prelaturas y otros movimientos de la&lt;br /&gt;
Iglesia, con las explicaciones de expertos en Ágora Cuántica y con las clases&lt;br /&gt;
magistrales de Federico sobre falacias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vi la serie El minuto heroico tantas veces como coincidía con alguien de mi&lt;br /&gt;
familia y todas las entrevistas a Paula Bistagnino y Mónica Terribas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me admira la valentía de preparar un documento reclamando justicia a las&lt;br /&gt;
autoridades competentes por los abusos de conciencia, de poder y físicos&lt;br /&gt;
llevados a cabo durante tanto tiempo en el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, cómo no, mi agradecimiento al trabajo de Agustina, no solo por recopilar un&lt;br /&gt;
material tan valioso, sino también por propiciar un núcleo de amistad sincero y&lt;br /&gt;
libre para tantas personas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De verdad, ¡GRACIAS! Gracias a todos vosotros pude forjar de manera clara y&lt;br /&gt;
contundente los argumentos necesarios para explicar, a las diferentes personas&lt;br /&gt;
con las que tuve que hablar, las razones por las que quería dejar de ser del Opus&lt;br /&gt;
Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso ahora a comentar lo que fue la guinda del pastel o, mejor dicho, la gota que&lt;br /&gt;
colmó el vaso, y así concluir con estas tres entregas al capítulo dedicado a “En&lt;br /&gt;
busca de una explicación”. Y fue el hecho de que me convocaran para impartir&lt;br /&gt;
una asignatura en los cursos anuales de numerarias auxiliares, supernumerarias&lt;br /&gt;
y agregadas, llamada “Historia del Opus Dei”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una convocatoria a nivel de toda España. El 16 de noviembre de 2024&lt;br /&gt;
tuvimos la primera reunión por Zoom de supuestas profesoras de Historia de la&lt;br /&gt;
Obra de toda España, formada fundamentalmente por numerarias y agregadas.&lt;br /&gt;
La reunión consistió en un webinar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los siguientes meses se fueron sucediendo las reuniones y el intercambio de&lt;br /&gt;
documentos, ya a nivel de delegación. Hicimos varias propuestas de cómo&lt;br /&gt;
podrían ser esas clases y ahí, cinco numerarias y yo, fuimos aportando ideas,&lt;br /&gt;
cada cual más creativa; pero aquello no terminaba de concretarse en un&lt;br /&gt;
programa coherente y completo. Entre las participantes estaba, por ejemplo, la&lt;br /&gt;
coautora de &#039;&#039;Las mil primeras&#039;&#039;, M.ª Luisa Galdón, que aportó mucha&lt;br /&gt;
documentación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el plato fuerte de las diferentes sesiones que tuvimos corrió a cargo de&lt;br /&gt;
una clase que nos dio D. José Carlos Martín de la Hoz. Dicha clase tenía por&lt;br /&gt;
objeto enmarcar las clases que nos tocaría impartir a cada una en los diferentes&lt;br /&gt;
cursos anuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación os expongo los puntos más importantes de dicha clase,&lt;br /&gt;
intercalados con comentarios míos al respecto. Esta clase iba precedida de un&lt;br /&gt;
documento que adjunto, denominado Historia del Opus Dei y fechado el 26 de&lt;br /&gt;
abril de 2025, día en el que tuvo lugar la clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contenido:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;• La historia del Opus Dei se enmarca en la historia de la Iglesia.&lt;br /&gt;
• Es importante conocer la teología de la Obra (su espiritualidad),&lt;br /&gt;
-no le agradaba el término carisma-.&lt;br /&gt;
• ¿Cuáles son las fuentes para la historia de la Obra?, pues las fuentes son los&lt;br /&gt;
diarios, los diarios que se escriben en las convivencias, importancia de las&lt;br /&gt;
personas que los escriben… con esto se hace la historia.&lt;br /&gt;
• Lo importante por tanto son las vidas de las personas de la Obra, porque el&lt;br /&gt;
Opus Dei es la vida de las personas.&lt;br /&gt;
• La historia de muchas familias. -De familias muy concretas e influyentes-.&lt;br /&gt;
• Ahora el peso de la Obra está en las supernumerarias, las numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas son minoría en este momento.&lt;br /&gt;
• Don José Hernández Guernica, ¿cómo contaba la historia?, pues contaba lo&lt;br /&gt;
que le pasaba en ese momento.&lt;br /&gt;
• Saber cuál es el fundamento de mi santidad, es donde tengo el corazón.&lt;br /&gt;
• Poner en juego nuestra libertad.&lt;br /&gt;
• Lo que hay que estudiar por tanto son las vidas …&lt;br /&gt;
-Sí, pero las vidas de muchas personas, no solo las que interesan por&lt;br /&gt;
alguna razón-.&lt;br /&gt;
• Lo importante es la vocación, no de qué pites.&lt;br /&gt;
–Esto se repetía mucho últimamente-.&lt;br /&gt;
• La historia necesita perspectiva….&lt;br /&gt;
– Sí, y diferentes puntos de vista también, tener en cuenta y valorar tanto&lt;br /&gt;
los aspectos negativos como los positivos-.&lt;br /&gt;
• Tener en cuenta el sentido sobrenatural…&lt;br /&gt;
- Y el humano también-.&lt;br /&gt;
• Ser los demás, en el momento que hacemos cosas que no son normales&lt;br /&gt;
marcamos distancias…&lt;br /&gt;
- Y ¿qué se ha estado haciendo durante años? -.&lt;br /&gt;
• Incidir en que somos laicos…&lt;br /&gt;
- No sólo ser sino parecer también-.&lt;br /&gt;
• El apostolado se hace por contagio…&lt;br /&gt;
- Por amistad sincera, respetando mentalidades, tiempos, procedencia,&lt;br /&gt;
inteligencias y estatus. En definitiva valorando más el ser que el tener-.&lt;br /&gt;
• La Obra no se cristaliza, se va inculturizando cada día…&lt;br /&gt;
- Ya, pero en una cultura elitista. –&lt;br /&gt;
• Con D. Alvaro se tuvo un espíritu de reconquista se fomentó la expansión,&lt;br /&gt;
pero sin embargo hubo que hacer muchos escritos porque el espíritu de la&lt;br /&gt;
Obra se podía perder.&lt;br /&gt;
– ¿Por qué se pensaba que se podía perder?, ¿acaso tanto escrito no&lt;br /&gt;
consiguió todo lo contrario?: ahogar el carisma-.&lt;br /&gt;
• Nuevo Papa, nuevas ilusiones…Puede ser una nueva etapa. Cuando fallece&lt;br /&gt;
el Papa hay nuevas comisiones que anulen lo anterior.&lt;br /&gt;
– Pero no se han anulado-.&lt;br /&gt;
• El Papa es autoritario, según han manifestado personas importantes…&lt;br /&gt;
- Aquí me dio la impresión de que D. José Carlos no se atrevió a contar lo&lt;br /&gt;
que realmente pensaba-.&lt;br /&gt;
• El Papa a veces hablaba de asuntos de los que no era muy experto, como por&lt;br /&gt;
ejemplo de las cuestiones relacionadas con la ecología. – El Papa hablaba&lt;br /&gt;
de todo lo que le atañe a la humanidad y la naturaleza que forma parte de&lt;br /&gt;
la Creación, de todo aquello que en definitiva le preocupa al hombre y a&lt;br /&gt;
la mujer de nuestro tiempo-.&lt;br /&gt;
• Los círculos son de Dios y son como son, hay gente que quiere hacer su&lt;br /&gt;
voluntad, pues que se vayan.&lt;br /&gt;
– Pues eso, nos iremos. Eso sí, seguiré diciendo que los círculos son un&lt;br /&gt;
tostón mientras no se apliquen nuevas formas de comunicar-.&lt;br /&gt;
–Había intervenido en varias ocasiones(convivencias) para manifestar&lt;br /&gt;
algunos pequeños cambios que había hecho para evitar la monotonía. -&lt;br /&gt;
• Una persona se puede ir si se “va de la olla”&lt;br /&gt;
- También se puede ir si está bien de la “olla”, ¿no?-.&lt;br /&gt;
– Hay mucha gente que precisamente está mal de la olla por tener que&lt;br /&gt;
permanecer en el Opus Dei, sin embargo, no les dejan irse y se les&lt;br /&gt;
mantiene con medicación porque al final son un número y una cuenta&lt;br /&gt;
corriente más.&lt;br /&gt;
• Se procura que, si una persona se va, se quede como supernumerario o&lt;br /&gt;
cooperador.&lt;br /&gt;
– Me da la impresión de que habla bastante de gente que se va-.&lt;br /&gt;
• Conviene ir a los matrimonios civiles, para que el hijo o la hija vuelvan a la&lt;br /&gt;
Iglesia.&lt;br /&gt;
– Ahora conviene y ¿antes?, cuantos hemos tenido que decir que no a&lt;br /&gt;
nuestros hermanos usando argumentos inverosímiles y provocando&lt;br /&gt;
tristeza en las familias. -&lt;br /&gt;
• Que los países no sean oficialmente católicos, sino que el catolicismo esté&lt;br /&gt;
impregnado en el ambiente.&lt;br /&gt;
– Ni colegios tampoco-&lt;br /&gt;
• Importancia de las familias que están en las labores, por eso hay buen&lt;br /&gt;
ambiente.&lt;br /&gt;
• Con respecto a los abusos cometidos por los sacerdotes, se pudieron sentir&lt;br /&gt;
solos, daba pena. Es cierto que se fijó dar una ayuda, pero también deberían&lt;br /&gt;
darla otros colectivos o instituciones donde también se cometieron abusos.&lt;br /&gt;
-Por supuesto que los demás colectivos tienen que dar una compensación&lt;br /&gt;
económica pero no olvidemos que los que más importan aquí y deberían&lt;br /&gt;
darnos más pena son las ¡¡VICTIMAS!!&amp;lt;/cite&amp;gt;&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A continuación, tuvo lugar un turno de preguntas al cual no pude quedarme&lt;br /&gt;
porque había quedado con mi familia y ya se me hacía tarde. Unas semanas&lt;br /&gt;
después tuvimos otra reunión, -la última para mí- en la que hubo que elegir a qué&lt;br /&gt;
curso anual íbamos a ir a impartir la asignatura. Yo, de momento no elegí ninguno&lt;br /&gt;
y al poco tiempo dije que no podía dar la asignatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 mayo hablé con la directora del centro para comunicarle la decisión de mi&lt;br /&gt;
salida de la Obra, el 30 de mayo hablé con la vocal de agregadas de la&lt;br /&gt;
delegación y el 8 de junio hablé con la secretaria de asesoría quien me comunicó&lt;br /&gt;
que la carta de dispensa ya estaba en asesoría. Mi petición de dispensa, le&lt;br /&gt;
llegara al Padre o no, ya estaba al final de su trayectoria. Me fui feliz y relajada&lt;br /&gt;
ese día, no había encontrado la explicación que quería, pero sí me había quitado&lt;br /&gt;
un gran peso. El 13 de julio me llegó de parte de la subdirectora del centro la&lt;br /&gt;
confirmación de mi dispensa, junto con una última oportunidad. Dicha&lt;br /&gt;
oportunidad era hablar con la secretaria central, Isabel Sánchez, a lo cual&lt;br /&gt;
contesté que no, porque esa conversación y explicación la teníamos que haber&lt;br /&gt;
tenido &#039;&#039;&#039;todos&#039;&#039;&#039; hace un par de años antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de ese momento continué dando pasos hacia mi reconstrucción que&lt;br /&gt;
comentaré en un próximo relato, siempre con el deseo de que sea de ayuda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Con ojos nuevos==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7716</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7716"/>
		<updated>2026-08-24T07:46:12Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* En busca de una explicación */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Un paso adelante==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia &#039;&#039;&#039;[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 &#039;&#039;&#039;del fallecimiento de Guillermina&#039;&#039;&#039;]&#039;&#039;&#039;. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &amp;lt;/p&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “Motu Proprio”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: “el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «La dele te invita a comer».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré. Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llegamos a Madrid en agosto de 2023. Los primeros meses pasaron muy rápido&lt;br /&gt;
entre desembalar, colocar y comprar muebles, los encuentros familiares y la&lt;br /&gt;
adaptación al ritmo madrileño. Paralelamente a lo anterior, pero con más calma,&lt;br /&gt;
fui a conocer el Centro de la Obra que me habían asignado, dado que era el más&lt;br /&gt;
cercano a donde vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablé con la directora durante bastante tiempo, ya que tenía que ponerla al día&lt;br /&gt;
no solo de mis experiencias, de mis luchas y de mis actividades, sino sobre todo&lt;br /&gt;
de las razones que me habían empujado a venirme. De esa conversación salió&lt;br /&gt;
mi encargo: un grupo de supernumerarias jóvenes y los horarios de los diferentes&lt;br /&gt;
medios de formación, así como el nombre del sacerdote…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera actividad que tuvimos —un círculo— ya conocí a las agregadas, a&lt;br /&gt;
las que acogí con mucha ilusión. A muchas las conocía de mis primeras&lt;br /&gt;
andanzas por Madrid antes de irme a Extremadura. Me recibieron con mucho&lt;br /&gt;
cariño y las preguntas se sucedían una detrás de otra sin que pudiera contestar&lt;br /&gt;
con tranquilidad. Sin embargo, no pasó ni una semana cuando ya me di cuenta&lt;br /&gt;
de cuál era la realidad de aquel centro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote, además de venir a atendernos, prestaba sus servicios en una labor&lt;br /&gt;
personal (Fuenllana) y en una parroquia también cercana. En las confesiones se&lt;br /&gt;
percibía su estrés y dispersión; no me sentía suficientemente escuchada, por lo&lt;br /&gt;
que decidí distanciar las confesiones o confesarme con otros sacerdotes. Este&lt;br /&gt;
hecho era algo generalizado, pues me llegaban por distintos canales las&lt;br /&gt;
manifestaciones de muchas otras personas. Así que nunca conoció&lt;br /&gt;
verdaderamente lo que me inquietaba a nivel de cabeza y corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de lo anterior, me impactó mucho el contraste entre el Centro de Mérida,&lt;br /&gt;
en el que las agregadas estaban prácticamente todos los días allí, y el nuevo,&lt;br /&gt;
donde las agregadas llegaban con prisa (incluso alguna jubilada) y se iban más&lt;br /&gt;
rápido todavía. Con lo cual el centro estaba vacío prácticamente toda la semana,&lt;br /&gt;
menos los fines de semana, que las numerarias harían otro tipo de tareas,&lt;br /&gt;
supongo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, en realidad el centro no estaba vacío del todo, ya que por las tardes había&lt;br /&gt;
muchos círculos de todo tipo… Ese centro acogía a toda la zona sur de Madrid,&lt;br /&gt;
que es de las más pobladas. Así que el vacío de agregadas y numerarias era&lt;br /&gt;
llenado por supernumerarias de Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Arroyomolinos,&lt;br /&gt;
Villaviciosa, Alcorcón, Móstoles… y alguna zona más que se me escapa. El&lt;br /&gt;
centro, además, vivía —y vive— por y para Fuenllana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tema de Fuenllana y todo lo referente a las labores personales me toca muy&lt;br /&gt;
directamente, por lo que merece un relato que haré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como comentaba en la primera parte de este testimonio, yo vine a Madrid,&lt;br /&gt;
entre otras razones, en busca de una explicación, y parecía que ese momento&lt;br /&gt;
iba a llegar, ya que a lo largo del periodo que va desde diciembre de 2023 a&lt;br /&gt;
diciembre de 2024 se sucedieron muchos encuentros: convivencias, asambleas&lt;br /&gt;
y reuniones de trabajo, e incluso una participación para dar clases de historia de&lt;br /&gt;
la Obra en convivencias de agregadas y supernumerarias, que os expongo a&lt;br /&gt;
continuación, centrándome en los puntos más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera concentración de mujeres (numerarias auxiliares, numerarias y&lt;br /&gt;
agregadas de toda la zona suroeste de Madrid) se produjo el 12 de diciembre de&lt;br /&gt;
2023 en torno al vicario, D. Gabriel de Castro. La expectación era máxima; había&lt;br /&gt;
mucho nerviosismo. Pienso que en las mentes de todas existía el mismo anhelo.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la actitud entre pusilánime y evasiva del vicario, desviando la&lt;br /&gt;
atención hacia el próximo centenario, hizo que pasáramos de la ilusión al&lt;br /&gt;
desaliento en pocos minutos. Hubo algunas preguntas sobre los estatutos y la&lt;br /&gt;
nueva situación que se contestaron de manera vaga e imprecisa, volviendo a&lt;br /&gt;
incidir en que rezáramos mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha paciencia recogí todo el programa que expuso el vicario, junto con&lt;br /&gt;
los documentos que nos facilitaron para poder trabajar en la asamblea regional,&lt;br /&gt;
donde se tenían que recoger las propuestas de todas las personas de la Obra,&lt;br /&gt;
cooperadores y amigos. Como no sé el conocimiento que podéis tener de esta&lt;br /&gt;
propuesta del vicario, que a su vez venía de Roma, os remito a la última página&lt;br /&gt;
de este testimonio, donde encontraréis un esquema con los aspectos más&lt;br /&gt;
relevantes de dicha propuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de aquella reunión tuvieron lugar otras en los centros para concretar&lt;br /&gt;
cómo iban a realizarse esas encuestas, facilitando un largo cuestionario para ser&lt;br /&gt;
contestado “libremente”, de forma individual, en grupos, con las familias o con&lt;br /&gt;
amigas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acercaba abril y se comprobó que la participación era bastante escasa&lt;br /&gt;
(agregadas 2,2 %, numerarias 11,8 %, supernumerarias… ¿?), por lo que hubo&lt;br /&gt;
que hacer una segunda reunión para impulsar especialmente la participación de&lt;br /&gt;
las supernumerarias. Interesaba mucho su participación, sobre todo de las&lt;br /&gt;
jóvenes, ya que el Padre necesitaba datos positivos para presentar en el&lt;br /&gt;
Dicasterio del Clero, pues ya tocaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nos empeñamos en animar a las supernumerarias a que participaran, y&lt;br /&gt;
tengo que reconocer que yo puse bastante interés en esto, ya que pensaba que&lt;br /&gt;
era muy bueno que manifestaran por escrito lo que tantas veces habían&lt;br /&gt;
expresado en confidencia, sobre todo aquello con lo que no estaban de acuerdo&lt;br /&gt;
o les parecía mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuestionarios se podían hacer de las más variadas formas. En mi grupo de&lt;br /&gt;
supernumerarias se hizo juntas en un principio y después supongo que lo harían&lt;br /&gt;
de forma individual; nunca les pregunté. Cuando llegaron las conclusiones,&lt;br /&gt;
juzgad vosotros mismos, pero a mí me pareció que había “una de cal y otra de&lt;br /&gt;
arena”. Lo digo porque muchas de las propuestas que me habían ido llegando&lt;br /&gt;
por activa y por pasiva no estaban reflejadas al 100 %.&lt;br /&gt;
Para que quede más claro lo que comento, expongo a continuación las&lt;br /&gt;
conclusiones que se enviaron a los diferentes centros. No recuerdo la fecha&lt;br /&gt;
exacta; supongo que en octubre o noviembre de 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;&#039;Conclusiones del Congreso&#039;&#039;&#039; (sobre las asambleas regionales llevadas a cabo en el&lt;br /&gt;
periodo Dic. 2023 a Sept. 2024)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;I. Identidad y misión de la Obra&lt;br /&gt;
• Testimonio directo de cada uno en su ámbito de &amp;quot;es Cristo que pasa&amp;quot;.&lt;br /&gt;
• Estudio de una asignatura del carisma del Opus Dei.&lt;br /&gt;
• Comprender las demás realidades eclesiales.&lt;br /&gt;
• Cátedra de ética de la Inteligencia Artificial.&lt;br /&gt;
II. Identidad y modos de hacer&lt;br /&gt;
• Dirigir teniendo en cuenta la participación e iniciativa de los demás, confianza&lt;br /&gt;
evitando la imposición de criterios y cierta rigidez, contar con todas.&lt;br /&gt;
• Convivir con las limitaciones de los demás.&lt;br /&gt;
• Iniciativas apostólicas cuando no sean cercanas a la labor.&lt;br /&gt;
• Ambiente muy estructurado dificulta la labor.&lt;br /&gt;
• Plantear con sinceridad las dificultades.&lt;br /&gt;
• En relación a la forma de vivir algunas costumbres, le corresponde al Padre los&lt;br /&gt;
cambios necesarios o el planteamiento incluso de un cambio.&lt;br /&gt;
III. Formación&lt;br /&gt;
• Ajustes necesarios según las múltiples situaciones y circunstancias de cada uno.&lt;br /&gt;
• Adaptaciones con respecto a los modos de transmitir.&lt;br /&gt;
• Búsqueda de temas que puedan interesar adaptándose a las circunstancias actuales&lt;br /&gt;
de cultura y sociales.&lt;br /&gt;
• Fomentar la participación activa.&lt;br /&gt;
• Formación afectivo-social, en psicología personalista, teología del cuerpo,&lt;br /&gt;
feminidad, belleza del celibato.&lt;br /&gt;
• Soporte por parte de la universidad de Navarra, Univ. Villanueva o la UIC.&lt;br /&gt;
IV. Sobre el trabajo&lt;br /&gt;
• Se enfoca más como ámbito apostólico que como fuerza transformadora del mundo.&lt;br /&gt;
V. Sobre el gobierno de dirección y el estilo.&lt;br /&gt;
• Favorecer la rotación&lt;br /&gt;
• Reorganización a nivel de las delegaciones.&lt;br /&gt;
• Relación de la delegación con los órganos de gobierno de las obras corporativas y&lt;br /&gt;
labores personales. Se propone la no inferencia y respetar la autonomía.&lt;br /&gt;
VI. Administración&lt;br /&gt;
• Identidad de las numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
VII. Sobre matrimonios&lt;br /&gt;
• Se insiste en la formación de forma separada ante la insistencia de una formación&lt;br /&gt;
mixta.&lt;br /&gt;
• Formación de matrimonios en los “colegios”.&lt;br /&gt;
• Actividades formativas más económicas.&lt;br /&gt;
• Plataforma PAUSE de la IFFD.&lt;br /&gt;
• Dar más protagonismo a las supernumerarias que no consiste sólo en darles más&lt;br /&gt;
encargos de formación.&lt;br /&gt;
VIII. Sobre labores apostólicas&lt;br /&gt;
• Influencia de los “colegios” en los barrios.&lt;br /&gt;
• Más formación de matrimonios en los “colegios” y más actividades de madres en&lt;br /&gt;
los “colegios masculinos” y actividades de padres en “colegios femeninos”,&lt;br /&gt;
atendidos por supernumerarios.&lt;br /&gt;
IX. Sobre juventud&lt;br /&gt;
• Inter- labor&lt;br /&gt;
• Mentores ¿Cómo?&lt;br /&gt;
• Recursos humanos intercentros.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas conclusiones pienso que procedían de la “Asesoría Regional” y&lt;br /&gt;
probablemente fueron redactadas por alguien joven, por el tipo de lenguaje y&lt;br /&gt;
redacción. Pienso que no venían de Roma. Es una opinión personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que me parece un acierto que se reflejaran, en un porcentaje&lt;br /&gt;
considerable, las aportaciones sinceras de todas las personas que participamos,&lt;br /&gt;
porque había mucho deseo de cambio manifestado pública y privadamente. De&lt;br /&gt;
no haber sido así, habría supuesto una gran decepción, desconfianza y&lt;br /&gt;
abandono.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, existían otros aspectos que mucha gente de la Obra manifestó y&lt;br /&gt;
que no figuran en las conclusiones anteriores y que, en mi opinión, merecen&lt;br /&gt;
mencionarse:&lt;br /&gt;
* Los hijos son lo importante, su cuidado y educación es labor de los padres.&lt;br /&gt;
* Hay mucha presión para que piten (los hijos de supernumerarios).&lt;br /&gt;
* Conocer más carismas y agradecer que los haya, porque eso engrandece a la Iglesia, el Opus Dei no es el mejor.&lt;br /&gt;
* Demasiada insistencia en que haya vocaciones y luego ¿qué pasa cuando dejan la Obra?, se les abandona.&lt;br /&gt;
* Se abusa de las estadísticas, números, listas….&lt;br /&gt;
* Presión económica constante.&lt;br /&gt;
* Presión para ir a los cursos de retiro y a las convivencias&lt;br /&gt;
* La convivencia gira en torno a la /las personas que te toquen de consejo local.&lt;br /&gt;
* Lo importante es dar testimonio de familia que cuida de los suyos más que ser reconocida como una supernumeraria “top” muy del Opus Dei. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esto vinieron las concreciones a nivel de delegación y finalmente&lt;br /&gt;
otras conclusiones de parte de Roma (del Padre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las concreciones para la “dlmof” (delegación Madrid Oeste) tuvieron lugar en&lt;br /&gt;
una convivencia el 4 de septiembre de 2024 y en la que participamos&lt;br /&gt;
supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas y cito a&lt;br /&gt;
continuación las ideas más importantes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Empuje en San Gabriel.&lt;br /&gt;
2. Énfasis en el trato personalizado. La importancia del buen pastor. Las personas&lt;br /&gt;
están para apegarse a Dios, no a mí. Cuando ves que una persona se distancia&lt;br /&gt;
pon más interés y aumenta tu disponibilidad. El buen pastor se adapta al ritmo&lt;br /&gt;
de cada oveja.&lt;br /&gt;
3. La atención principal no es la estructura sino las personas.&lt;br /&gt;
4. La importancia del grupo.&lt;br /&gt;
5. Dar los medios de formación con cierto atractivo.&amp;lt;/poem&amp;gt;&amp;lt;/cite&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intervención de C.R., directora de San Gabriel -asesoría. (Con los cambios de&lt;br /&gt;
personal en el último congreso general, actualmente no tiene ese cargo):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;1. Búsqueda de la verdad.&lt;br /&gt;
2. Más cerca de los primeros cristianos.&lt;br /&gt;
3. Fidelidad creativa.&lt;br /&gt;
4. Cambiar de mentalidad según la necesidad.&lt;br /&gt;
5. Avance en nuestra misión secular.&lt;br /&gt;
6. La labor de San Gabriel tiene que pasar a tener más protagonismo.&lt;br /&gt;
7. Potenciar mucho la iniciativa personal&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los medios para que la labor crezca:&lt;br /&gt;
8. Los “pitajes” son más que las muertes.&lt;br /&gt;
9. Tecnología&lt;br /&gt;
10. Comunicación.&lt;br /&gt;
11. La mínima estructura que potencia el movimiento.&lt;br /&gt;
12. La labor de San Gabriel no tiene que limitarse a las paredes del centro, ésta&lt;br /&gt;
demanda muchas actividades.&lt;br /&gt;
13. La estructura está en función de la misión.&lt;br /&gt;
14. Los centros y colegios son medios para las actividades.&lt;br /&gt;
15. Las labores personales a veces no han sido ambientes ideales para el apostolado&lt;br /&gt;
de forma libre.&amp;lt;/cite&amp;gt;&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, las ideas (prioridades) del Padre para la Obra y la región (España).&lt;br /&gt;
Septiembre 2024:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;cite&amp;gt;&amp;lt;poem&amp;gt;• Obediencia y disponibilidad&lt;br /&gt;
• Pobreza&lt;br /&gt;
• Labor de San Rafael&lt;br /&gt;
• Centros de estudios de numerarias auxiliares.&lt;br /&gt;
• Cuidar a la gente entre 25 y 40 años.&lt;br /&gt;
• Santificación del trabajo.&lt;br /&gt;
• Mentalidad laical.&lt;br /&gt;
• Fe&lt;br /&gt;
• Cultivarse a uno mismo.&amp;lt;/cite&amp;gt;&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todas estas convocatorias masivas que he citado les sucedieron pequeñas&lt;br /&gt;
reuniones en los centros para concretar actividades que llevaran a cabo todos&lt;br /&gt;
los desafíos y conclusiones. Hubo presentaciones espectaculares, esquemas,&lt;br /&gt;
excels y listas organizadísimas de gente; incluso hubo técnicas de estudio de&lt;br /&gt;
personalidad. Y ¿sabéis en qué quedó todo? Pues en presionar a las numerarias,&lt;br /&gt;
supernumerarias y agregadas disponibles para que atendieran convivencias y&lt;br /&gt;
cursos de retiro de supernumerarias, y para hacer recuento de las que asistían&lt;br /&gt;
a los diferentes medios de formación. Hubo reuniones —y esto me costó un&lt;br /&gt;
enfado con la persona que lo coordinaba— para ver qué problemas tenían a nivel&lt;br /&gt;
personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me gustaba esa insistencia en juzgar a la gente o en insistirme a mí para que&lt;br /&gt;
las convenciese de asistir a los medios de formación. Yo conocía bastante bien&lt;br /&gt;
a aquellas santas mujeres, todo lo que hacían para sacar adelante a su familia,&lt;br /&gt;
para llegar a fin de mes y su relación auténtica con Dios. Seguiría hablando más&lt;br /&gt;
tiempo de lo que aprendí de las supernumerarias, pero creo que me he extendido&lt;br /&gt;
demasiado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final… no hubo explicación por parte de nadie sobre los estatutos y los&lt;br /&gt;
cambios, así que nos vamos a 2025 y, con él, a algunos acontecimientos que me&lt;br /&gt;
llevaron a dar definitivamente el paso hacia el final.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Anatom%C3%ADa_de_una_vocaci%C3%B3n&amp;diff=7715</id>
		<title>Anatomía de una vocación</title>
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		<updated>2026-08-24T07:36:54Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: Created page with &amp;quot;Por Dori GM, 13/02/2026  ==Un paso adelante==  Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y...&amp;quot;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por Dori GM, 13/02/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Un paso adelante==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi decisión de dejar la Obra no fue fruto de una rabieta, de ansiedad prolongada, de verme inútil, aburrida o frustrada. Sino que llegó de forma serena después de diferentes momentos de reflexión, después de muchos años (43) de luchar por vivir de acuerdo con un espíritu que pensé era el adecuado para encauzar esos sentimientos de hacer el bien a mi alrededor, en este mundo, con las personas con las que convivía y manteniendo una conversación continua con Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi salida no fue traumática, tuve conversaciones con diferentes personas de la obra: de la delegación, de la asesoría, del centro, con las personas que hacían la charla conmigo y con la persona que escuchaba mi charla. No hablé ni con el sacerdote del Centro ni con ningún vicario. Me despedí de muchas personas por WhatsApp y con alguna antigua amiga tuve una larga conversación.  Prácticamente la mayoría de las personas respetaron mi decisión e incluso en algún caso me dieron la razón, menos con la persona de asesoría que no entendió nada y a la que tuve que recordar en tres ocasiones que la Obra no es Dios y que mi compromiso siempre ha sido con ÉL (con Cristo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede decir que mi salida, de hecho, se produjo el 8 de junio de 2025 (hace casi 8 meses) día en el que había quedado con la secretaria de la asesoría, quien me confirmó que la carta de solicitud de dispensa estaba ya en Asesoría. Ese día además tuve a mi padre muy presente, pues falleció precisamente un 8 de junio de 2019.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La razón principal por la que he empezado a escribir después de ocho meses y después de muchos intentos, fue la noticia &#039;&#039;&#039;[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=29937 &#039;&#039;&#039;del fallecimiento de Guillermina&#039;&#039;&#039;]&#039;&#039;&#039;. Enseguida me vino a la memoria sus comentarios en los diferentes coloquios de Ágora entre los que afirmaba que ella vivía con autenticidad su vocación, que quienes se equivocaban eran una serie de personas que practicaban una doble moral o simplemente que vivían una supuesta vocación vivida de manera muy superficial. Por tanto, ella se quedaba porque estaba convencida de estar viviendo su vocación con autenticidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo viví algo muy parecido a Guillermina, no como numeraria sino como agregada, con las peculiaridades que eso conlleva, pero a diferencia de ella y probablemente de muchas personas que aún permanecen en la Obra a pesar de que puedan no estar de acuerdo con muchas cosas, decidí marcharme ya que por una parte no quería ser cómplice de una institución en la que se ha demostrado la existencia de  abusos de poder, económicos y laborales encubiertos durante años y no aceptados en la actualidad y por otra parte el hecho de que mi salud se habría resentido de quedarme para intentar remediar algo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me llamo Dori y poco a poco, si os parece bien, iré narrando en cortos relatos cuales fueron aquellos aspectos que chirriaron en mi interior y que fui guardando en busca de una explicación razonable. Cuando empecé a poner todo en su sitio llegó el momento de abandonar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente mis experiencias sean muy parecidas a la de muchos otros y a lo mejor no aporto nada nuevo a lo que ya se sabe, pero si mi conjunto de relatos sirve para apoyar moralmente a alguien, me doy por satisfecha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Pasos seguros hacia un final==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi siguiente relato se centra fundamentalmente en cómo empezó a fraguarse mi salida del Opus Dei. Fue el momento decisivo, ese instante en el que comienzas a tener la certeza de que tienes razones suficientes para decir: esto no funciona, esto no es lo que yo quería, esto definitivamente puede hacerme daño… &#039;&#039;&#039;adiós&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en el año 2022 y, por fin, me tocó hacer el curso anual. Dentro del plan de formación de un miembro del Opus Dei está previsto un periodo —que varía según la disponibilidad de cada persona— en el que se imparten estudios de teología, moral, filosofía y espíritu propio del Opus Dei...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese año me correspondió hacerlo en Almanzor (Portugal). Siempre había querido ir allí porque, entre otras razones, estaba más cerca de donde vivía, Mérida, que otros lugares donde me había tocado anteriormente. La estancia me resultó bastante agradable y me encantaría explicar por qué, pero no quiero alargarme ni desviarme del hilo principal y lo dejo para otro relato. &amp;lt;/p&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las actividades del curso estaban las clases del sacerdote: moral, doctrina, filosofía… Un día decidió dejar el plan previsto para explicarnos qué era eso del “Motu Proprio”. Se trataba de la carta apostólica en forma de &#039;&#039;motu proprio&#039;&#039; del sumo pontífice Francisco, &#039;&#039;Ad Charisma Tuendum&#039;&#039;, firmada el 14 de julio y difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el 22 de julio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella sesión fue una explosión de sentimientos y emociones. Por primera vez se rompía la monotonía, el orden establecido. Se creó expectación. En la mente y el corazón de todas latía una misma pregunta: ¿Qué está pasando? En el horizonte parecía haber señales de cambio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero aquel momento casi idílico perdió pronto su encanto. La explicación fue pobre en aclaraciones y cargada de una visión conspiratoria por parte del sacerdote. La situación empeoró cuando, atrapado en un laberinto del que parecía no poder salir, nos pidió que diéramos nuestra opinión. Se produjo un pequeño alboroto contenido, con intervenciones de todo tipo, aunque con un denominador común: “el papa Francisco no nos quiere”, “no entiende la Obra”, “es un enemigo”, “Dios nos está poniendo a prueba”, “esto es señal de predilección”… Incluso hubo quien habló de anticristos y demonios. ¡&#039;&#039;&#039;Madre mía, la que se lió!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo aquello me produjo un malestar enorme. Yo pensaba —y sigo pensando— que las enseñanzas del papa Francisco supusieron un avance para la Iglesia, que ya desarrollaré lo que pienso en otra ocasión. Destaco, sin embargo, su valentía al proponer un cristianismo más humano y comprometido; su intento de evitar una curia cuya meta fuera simplemente un puesto en el Vaticano; y, por supuesto, su lucha por erradicar el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de personas que se presentaban como representantes de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Levanté la mano y expresé lo que pensaba. Dije que yo estaba tranquila porque estaba convencida de que el papa Francisco nunca querría hacer daño a la Obra. Añadí que en “casa” los cargos siempre son cargas y que, además, se renuevan con frecuencia, por lo que no debería haber peligro de caer en una rutina vacía o en una mentalidad funcionarial cuya meta fuera escalar puestos en el Vaticano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se hizo el silencio. No hubo más intervenciones. Y la reunión terminó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresé unos días antes de lo previsto porque había fallecido el padre de una amiga —que además es agregada— y quería acompañarla. También mi madre, que vivía sola, se había caído la semana anterior. Antes de marcharme mantuve una breve conversación con un grupo de valencianas que me advirtieron de que las cosas se estaban poniendo difíciles para la gente mayor. Me aconsejaron que procurara tener ingresos propios que, sumados a mi pensión, me permitieran no depender de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hice el viaje de vuelta a Mérida rumiando todo lo vivido. Al llegar decidí prestar más atención a los comentarios que circulaban sobre los estatutos, los cambios, el Opus Dei y el papa Francisco. Y en medio de todo eso apareció otra noticia: cuarenta y tres numerarias auxiliares habían denunciado al Opus Dei por abusos laborales, económicos, de poder y de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia me inquietó, pero no me sorprendió. Durante una temporada habían ido llegando informaciones de numerarias auxiliares que regresaban con sus familias: unas por enfermedad, otras para cuidar a sus padres, otras porque habían dejado de ser de la Obra y otras por falta de medios económicos. Mérida es una población pequeña, a pesar de su importancia, y todo se sabe. Sin embargo, en nuestra pequeña fortaleza —el centro donde teníamos las actividades— no se decía nada. Se eludía cualquier explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A todo esto se sumaba la sensación de encerrona en la que yo misma me encontraba. La mentalidad clásica de la Obra no admitía que una mujer soltera tuviera aspiraciones intelectuales ni que se moviera con naturalidad en determinados ambientes. Se me veía más en un acto cultural, filosófico o deportivo que en el decenario de la mártir Santa Eulalia.Y entonces lo pensé con claridad: de aquí hay que salir… &#039;&#039;&#039;¡me ahogo!&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En busca de una explicación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba claro que allí no podía continuar. Así que, llevada por un impulso interior y en conciencia, empecé a tomar decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, vender mi piso y venirme a Madrid. En segundo lugar, ofrecerle a mi madre la posibilidad de vender su casa y trasladarse conmigo —después de consultarlo con todos mis hermanos, claro está—. Mi madre aceptó y me puse en marcha. Ni que decir tiene que fue un año agotador, aunque todo se lleva mejor cuando en el corazón hay un halo de ilusión...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue agotador porque una mudanza, como todos sabéis, es dura. Aunque vendí mi piso muy pronto, el papeleo y los procesos legales siempre generan tensión. Después vino el traslado a casa de mi madre y, más tarde, los trámites de la venta de su vivienda, que fueron todavía más largos. A todo esto hay que añadir que yo seguía trabajando. Era mi último año, pues me jubilaba —con gran alegría y satisfacción— el 15 de septiembre de ese mismo año.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelamente se sucedían todo tipo de despedidas: las que duelen porque ha habido una amistad sincera; las que te reprochan cosas, como el comentario de una supernumeraria: «Pero, Dori, ahora que te jubilas y nos puedes atender mejor, vas y nos dejas»; las que te animan a irte porque te entienden, te conocen y te quieren… Y luego están las despedidas institucionales, cuando te dicen: «La dele te invita a comer».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé qué pensaríais vosotros, pero mi primer sentimiento fue de rechazo. Tuve la sensación del “hippy” al que invitan a palacio para amenizar la monotonía reinante, con la expectación de que algo te van a decir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que me puse en camino hacia Sevilla, sede de la delegación, con la directora de mi centro como copiloto, que accedió a acompañarme, aunque sin mucha ilusión, la verdad. La velada transcurrió entre saludos y comentarios, todo con una aparente naturalidad. Pero, en la tertulia posterior a la comida, llegó un interrogatorio en el que se me hicieron todo tipo de preguntas: sobre mis amigas, mi familia, mi trabajo, mis proyectos… Yo contesté con toda sinceridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo fotos, besos, abrazos, comentarios en privado y una conversación con la procuradora —la persona que se encarga de los asuntos económicos en la delegación— que merece la pena destacar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa conversación, que inicié yo misma, le comenté que, ya que me trasladaba a Madrid, renovaría allí mi testamento. Ella me respondió inmediatamente que sería mejor hacerlo en Sevilla antes de irme. Debo añadir que ya me habían insistido en tres ocasiones distintas para que renovara el testamento a favor de la Fundación Altum, cosa que finalmente no hice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras aquella conversación asentí exteriormente, pero interiormente no tenía ninguna intención de modificar el testamento en Sevilla. Es más, pensaba hacerlo en Madrid y, aunque seguía siendo de la Obra, ya me rondaba la idea de cambiarlo a favor de mi familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que tanta insistencia en ese asunto me hizo ver con mayor claridad que existía un interés especial por el dinero. Era raro asistir a una convivencia —ya fuera por ser celadora, por ser agregada, por llevar un club juvenil o por cuidar a agregadas mayores— y que no se hablara de cómo se distribuía el dinero procedente de distintas fuentes: supernumerarias, numerarias, numerarias auxiliares y agregadas, con sus porcentajes correspondientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría hablar más sobre este tema, pero prefiero completarlo en mi siguiente relato, continuación de este, donde contaré mi llegada a Madrid en busca de una explicación… y cómo no la encontré. Por cierto, el viaje de vuelta de la delegación fue mucho más relajado. No recuerdo mucho de la conversación que mantuvimos la directora y yo, pero sí que ambas coincidimos en la poca gracia que nos hacía ir allí. Esa noche dormí feliz: había superado un paso importante y en el horizonte se vislumbraba algo bueno. Había ilusión.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=File:Que_tendr%C3%ADa_que_cambiar_la_Santa_Sede_de_los_Estatutos%3F.pdf&amp;diff=7714</id>
		<title>File:Que tendría que cambiar la Santa Sede de los Estatutos?.pdf</title>
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		<updated>2026-08-12T16:42:03Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por. Carlos A. Olivares, 12/08/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos a la espera de la publicación, por parte de la Santa Sede, de los nuevos estatutos del&lt;br /&gt;
Opus Dei. Mientras tanto cabe preguntarse: ¿qué cambios deberían introducirse, al menos de&lt;br /&gt;
manera prioritaria? No hallé estudios públicos que respondieran a esta cuestión, por lo que&lt;br /&gt;
recurrí a mis archivos —tengo todos los materiales que en su momento se retiraron de cierto&lt;br /&gt;
sitio web— y releí críticamente los Estatutos de 1982. Aclaro que estos estatutos ya son&lt;br /&gt;
públicos, y se pueden consultar en la página web de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. Evaluación de Claridad y Ambigüedad&lt;br /&gt;
* Identifica términos vagos, ambiguos o indeterminados que puedan dar pie a interpretaciones arbitrarias por parte de la autoridad o gobierno de la institución.&lt;br /&gt;
* Señala si los derechos y deberes de los miembros están definidos de forma concreta o si resultan demasiado abstractos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Detección de Contradicciones Internas&lt;br /&gt;
* Compara los capítulos entre sí y detecta inconsistencias lógicas o funcionales (por ejemplo, en los procesos de toma de decisiones, competencias de los órganos directivos, o procedimientos sancionadores).&lt;br /&gt;
* Señala cualquier cruce de artículos donde las atribuciones de un cargo anulen o entren en conflicto con las de otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Análisis de Riesgos y Cláusulas Problemáticas para los Miembros (&amp;quot;Letra Pequeña&amp;quot;)&lt;br /&gt;
* Revisa si existen artículos que limiten desproporcionadamente la libertad personal, la privacidad, la libertad de conciencia o el patrimonio personal de los miembros.&lt;br /&gt;
* Analiza las condiciones de separación, baja o expulsión: ¿Son justas? ¿Se garantiza el derecho a la defensa y al debido proceso?&lt;br /&gt;
* Revisa las disposiciones sobre bienes y patrimonio: ¿Qué ocurre con las aportaciones económicas o donaciones de un miembro si decide abandonar la institución? ¿Existe falta de transparencia financiera?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. Matices Canónicos y Recomendaciones&lt;br /&gt;
* Indica si alguna disposición parece vulnerar el Derecho Canónico general (por ejemplo, la distinción entre fuero interno y fuero externo, el respeto a la intimidad o los derechos de los fieles).&lt;br /&gt;
* Proporciona un resumen con los 3 a 5 puntos de mayor riesgo o que requieren enmienda prioritaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puntos clave a observar en el análisis&lt;br /&gt;
; Separación de fueros: Comprueba que no se fuerce a los miembros a revelar aspectos de su conciencia o confesión a los superiores directos (violación del fuero interno).&lt;br /&gt;
; Patrimonio y renuncia de bienes: Verifica si se exige cesión de bienes sin garantías claras de subsistencia o devolución parcial en caso de salida.&lt;br /&gt;
; Proceso de expulsión: Asegúrate de que no exista la facultad de expulsar de forma sumarísima a un miembro sin previa audiencia, advertencia formal o posibilidad de recurso.&lt;br /&gt;
; Procesos de enmienda: Revisa cómo se modifican los estatutos. Si la directiva puede cambiarlos unilateralmente sin consulta a la asamblea general, los miembros quedan desprotegidos frente a cambios futuros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Reforma del Opus Dei]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
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		<updated>2026-08-12T16:41:34Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: Por. Carlos A. Olivares, 12/08/2026

Estamos a la espera de la publicación, por parte de la Santa Sede, de los nuevos estatutos del
Opus Dei. Mientras tanto cabe preguntarse: ¿qué cambios deberían introducirse, al menos de
manera prioritaria? No hallé estudios públicos que respondieran a esta cuestión, por lo que
recurrí a mis archivos —tengo todos los materiales que en su momento se retiraron de cierto
sitio web— y releí críticamente los Estatutos de 1982. Aclaro que estos estatutos ya son
p...&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;== Summary ==&lt;br /&gt;
Por. Carlos A. Olivares, 12/08/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos a la espera de la publicación, por parte de la Santa Sede, de los nuevos estatutos del&lt;br /&gt;
Opus Dei. Mientras tanto cabe preguntarse: ¿qué cambios deberían introducirse, al menos de&lt;br /&gt;
manera prioritaria? No hallé estudios públicos que respondieran a esta cuestión, por lo que&lt;br /&gt;
recurrí a mis archivos —tengo todos los materiales que en su momento se retiraron de cierto&lt;br /&gt;
sitio web— y releí críticamente los Estatutos de 1982. Aclaro que estos estatutos ya son&lt;br /&gt;
públicos, y se pueden consultar en la página web de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. Evaluación de Claridad y Ambigüedad&lt;br /&gt;
* Identifica términos vagos, ambiguos o indeterminados que puedan dar pie a interpretaciones arbitrarias por parte de la autoridad o gobierno de la institución.&lt;br /&gt;
* Señala si los derechos y deberes de los miembros están definidos de forma concreta o si resultan demasiado abstractos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Detección de Contradicciones Internas&lt;br /&gt;
* Compara los capítulos entre sí y detecta inconsistencias lógicas o funcionales (por ejemplo, en los procesos de toma de decisiones, competencias de los órganos directivos, o procedimientos sancionadores).&lt;br /&gt;
* Señala cualquier cruce de artículos donde las atribuciones de un cargo anulen o entren en conflicto con las de otro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Análisis de Riesgos y Cláusulas Problemáticas para los Miembros (&amp;quot;Letra Pequeña&amp;quot;)&lt;br /&gt;
* Revisa si existen artículos que limiten desproporcionadamente la libertad personal, la privacidad, la libertad de conciencia o el patrimonio personal de los miembros.&lt;br /&gt;
* Analiza las condiciones de separación, baja o expulsión: ¿Son justas? ¿Se garantiza el derecho a la defensa y al debido proceso?&lt;br /&gt;
* Revisa las disposiciones sobre bienes y patrimonio: ¿Qué ocurre con las aportaciones económicas o donaciones de un miembro si decide abandonar la institución? ¿Existe falta de transparencia financiera?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. Matices Canónicos y Recomendaciones&lt;br /&gt;
* Indica si alguna disposición parece vulnerar el Derecho Canónico general (por ejemplo, la distinción entre fuero interno y fuero externo, el respeto a la intimidad o los derechos de los fieles).&lt;br /&gt;
* Proporciona un resumen con los 3 a 5 puntos de mayor riesgo o que requieren enmienda prioritaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puntos clave a observar en el análisis&lt;br /&gt;
; Separación de fueros: Comprueba que no se fuerce a los miembros a revelar aspectos de su conciencia o confesión a los superiores directos (violación del fuero interno).&lt;br /&gt;
; Patrimonio y renuncia de bienes: Verifica si se exige cesión de bienes sin garantías claras de subsistencia o devolución parcial en caso de salida.&lt;br /&gt;
; Proceso de expulsión: Asegúrate de que no exista la facultad de expulsar de forma&lt;br /&gt;
sumarísima a un miembro sin previa audiencia, advertencia formal o posibilidad de recurso.&lt;br /&gt;
; Procesos de enmienda: Revisa cómo se modifican los estatutos. Si la directiva puede cambiarlos unilateralmente sin consulta a la asamblea general, los miembros quedan desprotegidos frente a cambios futuros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Reforma del Opus Dei]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Instruction_sur_l%27esprit_surnaturel_de_l%27%C5%92uvre_de_Dieu,_1934&amp;diff=7712</id>
		<title>Instruction sur l&#039;esprit surnaturel de l&#039;Œuvre de Dieu, 1934</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://opus-info.org/index.php?title=Instruction_sur_l%27esprit_surnaturel_de_l%27%C5%92uvre_de_Dieu,_1934&amp;diff=7712"/>
		<updated>2026-08-11T09:40:13Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&#039;&#039;&#039;(manuscrit original, autographe, de 1934)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Le P. Sánchez m&#039;a rendu cette Instruction, avec son approbation / 1934 JMEscrivá&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Au nom du Père, et du Fils, et du Saint-Esprit et de Sainte Marie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Ma nourriture est de faire sa Volonté&#039;&#039; (Ioann. IV, 34).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Très chers : Dans mes conversations avec vous, j&#039;ai manifesté à plusieurs reprises que l&#039;entreprise que nous menons à bien n&#039;est pas une entreprise humaine, mais une grande entreprise surnaturelle, dans laquelle a commencé à s&#039;accomplir à la lettre tout ce qui est nécessaire pour qu&#039;on puisse l&#039;appeler, sans jactance, l&#039;Œuvre de Dieu.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Elle a pour base des pierres rejetées par les bâtisseurs... Vous n&#039;y trouverez ni hauts dignitaires de l&#039;Église, ni hommes de prestige national... Son travail se voit à peine sur la terre : il est sous terre, il grandit vers l&#039;intérieur... L&#039;heure de monter viendra bien !&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C&#039;est ainsi que tout ce qui est grand a commencé : qui était François ?... Ceux qui ont vécu avec Ignace à Alcalá auraient-ils cru à la splendeur glorieuse de sa Compagnie ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tournez les yeux vers le Saint Évangile : les apôtres du Seigneur, inutiles, égoïstes et ignorants, ni vous ni moi ne les aurions choisis pour cette charge.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aujourd&#039;hui, il en va de même, et c&#039;est à nous que saint Paul s&#039;adressait lorsqu&#039;il disait : « &#039;&#039;considérez, frères, votre vocation, car il n&#039;y a pas parmi vous beaucoup de sages selon la chair, ni beaucoup de puissants, ni beaucoup de nobles : mais Dieu a choisi ce qui est fou selon le monde pour confondre les sages ; et Dieu a choisi ce qui est faible selon le monde pour confondre les forts ; et Dieu a choisi ce qui est vil et méprisable dans le monde, et les choses qui ne sont pas, pour détruire celles qui sont&#039;&#039; » (I ad Corinth. I, 26-28).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
L&#039;Œ. de D. n&#039;a pas été imaginée par un homme pour résoudre la situation lamentable de l&#039;Église espagnole depuis 1931.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Voilà bien des années que le Seigneur l&#039;inspirait à un instrument inepte et sourd, qui la vit pour la première fois le jour des Saints Anges gardiens, le deux octobre mil neuf cent vingt-huit.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mais, comme en temps de tempête naissent habituellement de nombreuses organisations et instituts qui tendent à se consacrer aux diverses œuvres de zèle que les ordres et congrégations religieuses doivent abandonner face à la persécution, l&#039;Espagne actuelle ne fait naturellement pas exception — elle ne l&#039;a pas fait non plus pendant la période révolutionnaire du siècle dernier — et nous voyons plusieurs, voire de nombreux, groupes d&#039;hommes et de femmes de bonne volonté décidés, dans des buts surnaturels, à mener la bataille contre les ennemis du Christ.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La paix politique et sociale viendra : alors, la plupart de ces organisations, face à l&#039;apostolat des religieux libres pour leur mission, disparaîtront ou languiront : elles auront accompli leur fin.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En revanche, l&#039;une ou l&#039;autre de ces organisations, en raison de l&#039;enthousiasme de ses membres ou parce qu&#039;ils ont déjà orienté leur vie dans cette direction et qu&#039;il est difficile de rectifier, continueront à agir, pour finir par former une ou plusieurs congrégations nouvelles, qui ne se distingueront en rien — ou très peu — de celles déjà existantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supposons que, parmi les organisations dont je parle, il y en ait une qui ressemble extérieurement à l&#039;Œ. que Dieu nous demande.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ici tombent à pic deux textes du Saint Évangile : car cette organisation, en quelque chose semblable à l&#039;Œ. de D., soit est de Lui — et alors écoutez de quelle manière Jésus répond à ces paroles de saint Jean : « &#039;&#039;Maître, nous avons vu quelqu&#039;un chasser les démons en ton nom, qui ne nous suit pas, et nous le lui avons défendu » « Ne le lui défendez pas ; car il n&#039;y a personne qui fasse des miracles en mon nom et puisse parler mal de moi. Qui n&#039;est pas contre vous est pour vous&#039;&#039; ». (Marc IX, 37-39) — soit elle est de Lui, disais-je, soit elle n&#039;est pas de Lui — et dans ce cas, le Saint-Esprit nous dit clairement par saint Matthieu (XV, 13-14) : « &#039;&#039;Toute plante que n&#039;a pas plantée mon Père céleste sera déracinée. Laissez-les : ce sont des aveugles et des guides d&#039;aveugles ; et si un aveugle guide un autre aveugle, tous deux tomberont dans la fosse&#039;&#039; ».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quoi qu&#039;il en soit, qu&#039;ils suivent leur chemin : quant à nous, suivons le nôtre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Il convient cependant de faire remarquer que nous ne sommes pas une organisation de circonstance : nous devons être réellement comme un institut religieux — avec toutes ses conséquences —, qui doit durer jusqu&#039;à la fin.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et nous ne venons pas non plus combler un besoin particulier d&#039;un pays ou d&#039;un temps déterminés, car Jésus veut son Œuvre dès le premier instant avec une essence universelle, catholique.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et c&#039;est bien là un autre signe clair qui nous différencie de ces groupes et organisations qui, poursuivant sans doute des fins très surnaturelles, ont un idéal limité : avec une limitation géographique — venant résoudre un conflit spirituel d&#039;une nation déterminée —, avec une limitation sociale — dirigeant leur apostolat vers une classe en particulier —, ou avec une limitation de l&#039;horizon de leur zèle — essayant de remédier à un besoin concret —.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Indéniablement, beaucoup de ces organisations qui viennent de naître, comme une réaction naturelle des âmes nobles et chrétiennes face à l&#039;œuvre anticatholique de la révolution espagnole, et même d&#039;autres organisations plus anciennes, espagnoles et étrangères — malgré leur fin surnaturelle —, sont des entreprises purement humaines ; et, tout en reconnaissant le bien et l&#039;opportunité des apostolats qu&#039;elles exercent, on ne peut nier (je l&#039;ai vécu) que leur nombre excessif même — et la forme extérieure qu&#039;elles adoptent, très semblable à la nôtre — contribue à désorienter beaucoup d&#039;âmes apostoliques, inquiétant les directeurs mêmes de ces âmes, qui ne parviennent pas à distinguer entre « ce qu&#039;il faut faire parce que Dieu le demande » et « ce qui se fait, je le répète, dans un but surnaturel, parce que les circonstances politiques l&#039;exigent ».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C&#039;est ainsi qu&#039;on en est venu à nous insinuer, par trois fois, avec tres organisations différentes, l&#039;union, disaient-ils.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La réponse ne pouvait être qu&#039;une seule : sur le terrain de l&#039;apostolat, nous serons toujours unis ; du moins, de notre part, il n&#039;y aura aucune difficulté, car nous ne ferons que l&#039;Apostolat du Christ (jamais notre apostolat).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mais l&#039;union, ou plutôt la confusion, devrais-je dire, qu&#039;ils nous proposent, n&#039;est pas possible dès lors que nous ne faisons pas une œuvre humaine, notre entreprise étant divine, et qu&#039;en conséquence &#039;&#039;&#039;il n&#039;est pas en notre pouvoir de céder, de retrancher ou de modifier quoi que ce soit de ce qui se rapporte à l&#039;esprit et à l&#039;organisation de l&#039;Œ. de D.&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De plus, humainement parlant, l&#039;expérience enseigne que ce genre d&#039;unions s&#039;achève d&#039;ordinaire au détriment de la charité, en se rompant violemment. C&#039;est le mélange de plusieurs liquides bons en soi, qui donnera peut-être un autre liquide agréable, mais d&#039;où peut aussi résulter un poison.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Est-ce que ces associations d&#039;apostolat, pour les raisons indiquées, vont peut-être causer d&#039;une manière ou d&#039;une autre un préjudice, ou être un obstacle pour l&#039;Œuvre ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Écoutez : non. Car le Seigneur, en voulant son Œuvre, comptait avec cette difficulté. C&#039;est pourquoi je vous dis que vous n&#039;aurez pas le véritable esprit de l&#039;Œ. de D. si, rencontrant sur votre chemin l&#039;une de ces belles associations, vous ne la louez pas comme elle le mérite.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et, bien que je le croie inutile — car je vous connais —, j&#039;interdis absolument que l&#039;on dise du mal, directement ou indirectement, de ceux qui, n&#039;étant pas contre nous parce qu&#039;ils servent le Christ, sont avec nous.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous ne serons jamais un organisme de l&#039;Action Catholique, et encore moins de l&#039;Action Catholique d&#039;une nation déterminée — bien que nécessairement, avec le temps, nous devrons influer, et pas qu&#039;un peu, sur l&#039;Action Catholique de chaque pays.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Avant que notre Saint-Père le Pape Pie XI ne parle — pour le grand réconfort de mon âme — de l&#039;apostolat des laïcs, soulevant de sa voix, como un souffle du Saint-Esprit, des vagues de ferveur qui ont apporté au monde tant d&#039;œuvres de zèle si magnifiques, Jésus avait inspiré son Œuvre...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Par conséquent, n&#039;oubliez pas, mes enfants, que nous ne sommes pas des âmes qui s&#039;unissent à d&#039;autres âmes pour faire une bonne chose. C&#039;est beaucoup..., mais c&#039;est peu. Nous sommes des apôtres qui accomplissons un mandat impératif du Christ.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et notre Seigneur ne veut pas d&#039;une personnalité éphémère pour son Œuvre : Il nous demande une personnalité immortelle, car Il veut qu&#039;en elle — dans l&#039;Œuvre — il y ait un groupe cloué sur la Croix : la Sainte Croix nous rendra durables, toujours avec le même esprit de l&#039;Évangile, qui apportera l&#039;apostolat d&#039;action comme un fruit savoureux de la prière et du sacrifice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De cette façon, on revit, par l&#039;Œ. de D. et par chacun de ses membres, ce secret divin que saint Paul enseignait aux Philippiens (II, 5-11), chemin très sûr vers l&#039;immortalité et la gloire : par l&#039;humiliation, jusqu&#039;à la Croix ; depuis la Croix, avec le Christ, vers la Gloire immortelle du Père.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
L&#039;esprit de l&#039;Œuvre de Dieu !, tant dans son essence que dans son action, se conforme absolument et sans réserve à la doctrine du Sauveur et au sentiment de notre Mère l&#039;Église.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Le Christ. Marie. Le Pape&#039;&#039;&#039; : Ne venons-nous pas d&#039;indiquer, en trois mots, les amours qui résument toute la foi catholique ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Prière. Expiation. Action&#039;&#039;&#039; : Le véritable apostolat chrétien a-t-il jamais eu, ou pourra-t-il jamais avoir, une autre manière d&#039;être ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adhésion filiale à la Hiérarchie, à nos Prélats, interprètes authentiques de la volonté du Saint-Père.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Dans les lignes précédentes se trouvent entièrement exposés nos idéaux.&#039;&#039;&#039; Les fins que l&#039;Œuvre met en pratique sont les conséquences nécessaires de cet idéal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous devez donner à Dieu toute la gloire. Il le veut : &#039;&#039;gloriam meam alteri non dabo&#039;&#039;, je ne donnerai pas ma gloire à un autre (Isaïe XLII, 8). Et c&#039;est pourquoi nous voulons que le Christ règne, puisque « &#039;&#039;per ipsum, et cum ipso, et in ipso, est tibi Deo Patri Omnipotenti in unitate Spiritus Sancti omnis honor et gloria&#039;&#039; ; par Lui, et avec Lui, et en Lui, est pour toi, Dieu le Père Tout-Puissant, dans l&#039;unité du Saint-Esprit, tout honneur et toute gloire » (canon de la Messe).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et l&#039;exigence de sa gloire et de son règne est que tous, avec Pierre, aillent à Jésus par Marie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Mes enfants : la Foi&#039;&#039;&#039;. « &#039;&#039;En vérité, je vous le dis, si quelqu&#039;un dit à cette montagne : Ôte-toi de là et jette-toi dans la mer, et s&#039;il ne doute pas dans son cœur, mais croit que ce qu&#039;il dit arrive, cela lui sera accordé. C&#039;est pourquoi je vous dis : Tout ce que vous demanderez en priant, croyez que vous l&#039;avez reçu, et cela vous sera accordé&#039;&#039; » (Marc XI, 23 et 24).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Foi est la plus belle des vertus : avec la Foi et l&#039;Amour, nous sommes capables de faire chavirer le cœur de Dieu, qui devient à son tour fou — il fut déjà fou sur la Croix, et il est fou chaque jour dans l&#039;Hostie —, nous choyant comme un Père son fils premier-né.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ce sont les paroles du Pape Pie XI : Le Seigneur tire des biens des maux ; et des grands maux, de grands biens.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ce cataclysme mondial, seulement comparable à celui que Satan-Luther a produit, le Seigneur a voulu tirer l&#039;Œuvre qu&#039;Il inspirait depuis des années.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La maladie est extraordinaire, et extraordinaire est aussi le remède. &#039;&#039;&#039;Nous sommes une injection intraveineuse, introduite dans le torrent circulatoire de la société, pour que vous alliez — hommes et femmes de Dieu — avec le sel et la lumière des disciples de tous les conseils évangéliques, immuniser tous les mortels contre la corruption et illuminer toutes les intelligences des lumières du Christ.&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jésus a toujours fait en sorte que les siens s&#039;adaptent aux époques : le retrait au désert ou au monastère fut universel chez les premiers religieux chrétiens.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Saint François rend universel le type du frère itinérant, marchant sur les routes pour prêcher le Christ. La bénie Compagnie de Jésus, sans chœur et avec ses membres vêtus en clercs séculiers, lutte et luttera jusqu&#039;à la fin, par son apostolat universel, en maniant l&#039;arme de la science.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
À présent, par une impulsion divine et universelle elle aussi, surgit une milice, vieille comme l&#039;Évangile et comme l&#039;Évangile nouvelle, qui a des soldats sans aucun habit extérieur, qui seront parfois des moines, parfois des frères itinérants qui parcourront tous les chemins de la vie, et parfois des hommes savants qui feront par la science la plus fervente apologie de la foi.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Je vais terminer, mais avant, je voudrais graver à feu dans vos âmes ces trois considérations :&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1°&#039;&#039;&#039; L&#039;Œuvre de Dieu vient accomplir la Voluntad de Dieu. Par conséquent, ayez la profonde conviction que le ciel s&#039;est engagé à ce qu&#039;elle se réalise.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2°&#039;&#039;&#039; Quand Dieu Notre Seigneur projette une œuvre en faveur des hommes, Il pense d&#039;abord aux personnes qu&#039;Il doit utiliser comme instruments..., et Il leur communique les grâces convenables.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;3°&#039;&#039;&#039; Cette conviction surnaturelle de la divinité de l&#039;entreprise finira par vous donner un enthousiasme et un amour si intenses pour l&#039;Œuvre que &#039;&#039;&#039;vous vous estimerez très heureux de vous sacrifier pour qu&#039;elle se réalise.&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Gaudium cum pace, emendationem vitae, spatium verae poenitentiae, gratiam et consolationem Sancti Spiritus, atque &#039;&#039;&#039;in Opere Dei perseverantiam&#039;&#039;&#039; tribuat vobis omnipotens et misericors Dominus.&#039;&#039; [trad: Que le Seigneur tout-puissant et miséricordieux vous accorde la joie avec la paix, l&#039;amendement de la vie, le temps d&#039;une vraie pénitence, la grâce et la consolation du Saint-Esprit, ainsi que &#039;&#039;&#039;la persévérance dans l&#039;Œuvre de Dieu&#039;&#039;&#039;]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
José María&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Madrid - Fête de Saint Joseph - notre Père et Seigneur. 1934.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Josemaría Escrivá]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Documents sources]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[es:Instrucción acerca del espíritu sobrenatural de la Obra de Dios, 1934]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
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		<updated>2026-08-11T09:28:45Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: Created page with &amp;quot;&amp;lt;includeonly&amp;gt;&amp;lt;span style=&amp;quot;margin-right: 10px&amp;quot;&amp;gt;{{{lang-name}}}&amp;lt;/span&amp;gt;&amp;lt;/includeonly&amp;gt;&amp;quot;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
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		<author><name>Bruno</name></author>
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		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Instruction_sur_l%27esprit_surnaturel_de_l%27%C5%92uvre_de_Dieu,_1934&amp;diff=7709</id>
		<title>Instruction sur l&#039;esprit surnaturel de l&#039;Œuvre de Dieu, 1934</title>
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		<updated>2026-08-11T09:16:51Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&#039;&#039;&#039;(manuscrit original, autographe, de 1934)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Le P. Sánchez m&#039;a rendu cette Instruction, avec son approbation / 1934 JMEscrivá&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Au nom du Père, et du Fils, et du Saint-Esprit et de Sainte Marie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Ma nourriture est de faire sa Volonté&#039;&#039; (Ioann. IV, 34).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Très chers : Dans mes conversations avec vous, j&#039;ai manifesté à plusieurs reprises que l&#039;entreprise que nous menons à bien n&#039;est pas une entreprise humaine, mais une grande entreprise surnaturelle, dans laquelle a commencé à s&#039;accomplir à la lettre tout ce qui est nécessaire pour qu&#039;on puisse l&#039;appeler, sans jactance, l&#039;Œuvre de Dieu.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Elle a pour base des pierres rejetées par les bâtisseurs... Vous n&#039;y trouverez ni hauts dignitaires de l&#039;Église, ni hommes de prestige national... Son travail se voit à peine sur la terre : il est sous terre, il grandit vers l&#039;intérieur... L&#039;heure de monter viendra bien !&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C&#039;est ainsi que tout ce qui est grand a commencé : qui était François ?... Ceux qui ont vécu avec Ignace à Alcalá auraient-ils cru à la splendeur glorieuse de sa Compagnie ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tournez les yeux vers le Saint Évangile : les apôtres du Seigneur, inutiles, égoïstes et ignorants, ni vous ni moi ne les aurions choisis pour cette charge.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aujourd&#039;hui, il en va de même, et c&#039;est à nous que saint Paul s&#039;adressait lorsqu&#039;il disait : « &#039;&#039;considérez, frères, votre vocation, car il n&#039;y a pas parmi vous beaucoup de sages selon la chair, ni beaucoup de puissants, ni beaucoup de nobles : mais Dieu a choisi ce qui est fou selon le monde pour confondre les sages ; et Dieu a choisi ce qui est faible selon le monde pour confondre les forts ; et Dieu a choisi ce qui est vil et méprisable dans le monde, et les choses qui ne sont pas, pour détruire celles qui sont&#039;&#039; » (I ad Corinth. I, 26-28).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
L&#039;Œ. de D. n&#039;a pas été imaginée par un homme pour résoudre la situation lamentable de l&#039;Église espagnole depuis 1931.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Voilà bien des années que le Seigneur l&#039;inspirait à un instrument inepte et sourd, qui la vit pour la première fois le jour des Saints Anges gardiens, le deux octobre mil neuf cent vingt-huit.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mais, comme en temps de tempête naissent habituellement de nombreuses organisations et instituts qui tendent à se consacrer aux diverses œuvres de zèle que les ordres et congrégations religieuses doivent abandonner face à la persécution, l&#039;Espagne actuelle ne fait naturellement pas exception — elle ne l&#039;a pas fait non plus pendant la période révolutionnaire du siècle dernier — et nous voyons plusieurs, voire de nombreux, groupes d&#039;hommes et de femmes de bonne volonté décidés, dans des buts surnaturels, à mener la bataille contre les ennemis du Christ.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La paix politique et sociale viendra : alors, la plupart de ces organisations, face à l&#039;apostolat des religieux libres pour leur mission, disparaîtront ou languiront : elles auront accompli leur fin.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En revanche, l&#039;une ou l&#039;autre de ces organisations, en raison de l&#039;enthousiasme de ses membres ou parce qu&#039;ils ont déjà orienté leur vie dans cette direction et qu&#039;il est difficile de rectifier, continueront à agir, pour finir par former une ou plusieurs congrégations nouvelles, qui ne se distingueront en rien — ou très peu — de celles déjà existantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supposons que, parmi les organisations dont je parle, il y en ait une qui ressemble extérieurement à l&#039;Œ. que Dieu nous demande.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ici tombent à pic deux textes du Saint Évangile : car cette organisation, en quelque chose semblable à l&#039;Œ. de D., soit est de Lui — et alors écoutez de quelle manière Jésus répond à ces paroles de saint Jean : « &#039;&#039;Maître, nous avons vu quelqu&#039;un chasser les démons en ton nom, qui ne nous suit pas, et nous le lui avons défendu » « Ne le lui défendez pas ; car il n&#039;y a personne qui fasse des miracles en mon nom et puisse parler mal de moi. Qui n&#039;est pas contre vous est pour vous&#039;&#039; ». (Marc IX, 37-39) — soit elle est de Lui, disais-je, soit elle n&#039;est pas de Lui — et dans ce cas, le Saint-Esprit nous dit clairement par saint Matthieu (XV, 13-14) : « &#039;&#039;Toute plante que n&#039;a pas plantée mon Père céleste sera déracinée. Laissez-les : ce sont des aveugles et des guides d&#039;aveugles ; et si un aveugle guide un autre aveugle, tous deux tomberont dans la fosse&#039;&#039; ».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quoi qu&#039;il en soit, qu&#039;ils suivent leur chemin : quant à nous, suivons le nôtre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Il convient cependant de faire remarquer que nous ne sommes pas une organisation de circonstance : nous devons être réellement comme un institut religieux — avec toutes ses conséquences —, qui doit durer jusqu&#039;à la fin.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et nous ne venons pas non plus combler un besoin particulier d&#039;un pays ou d&#039;un temps déterminés, car Jésus veut son Œuvre dès le premier instant avec une essence universelle, catholique.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et c&#039;est bien là un autre signe clair qui nous différencie de ces groupes et organisations qui, poursuivant sans doute des fins très surnaturelles, ont un idéal limité : avec une limitation géographique — venant résoudre un conflit spirituel d&#039;une nation déterminée —, avec une limitation sociale — dirigeant leur apostolat vers une classe en particulier —, ou avec une limitation de l&#039;horizon de leur zèle — essayant de remédier à un besoin concret —.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Indéniablement, beaucoup de ces organisations qui viennent de naître, comme une réaction naturelle des âmes nobles et chrétiennes face à l&#039;œuvre anticatholique de la révolution espagnole, et même d&#039;autres organisations plus anciennes, espagnoles et étrangères — malgré leur fin surnaturelle —, sont des entreprises purement humaines ; et, tout en reconnaissant le bien et l&#039;opportunité des apostolats qu&#039;elles exercent, on ne peut nier (je l&#039;ai vécu) que leur nombre excessif même — et la forme extérieure qu&#039;elles adoptent, très semblable à la nôtre — contribue à désorienter beaucoup d&#039;âmes apostoliques, inquiétant les directeurs mêmes de ces âmes, qui ne parviennent pas à distinguer entre « ce qu&#039;il faut faire parce que Dieu le demande » et « ce qui se fait, je le répète, dans un but surnaturel, parce que les circonstances politiques l&#039;exigent ».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C&#039;est ainsi qu&#039;on en est venu à nous insinuer, par trois fois, avec tres organisations différentes, l&#039;union, disaient-ils.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La réponse ne pouvait être qu&#039;une seule : sur le terrain de l&#039;apostolat, nous serons toujours unis ; du moins, de notre part, il n&#039;y aura aucune difficulté, car nous ne ferons que l&#039;Apostolat du Christ (jamais notre apostolat).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mais l&#039;union, ou plutôt la confusion, devrais-je dire, qu&#039;ils nous proposent, n&#039;est pas possible dès lors que nous ne faisons pas une œuvre humaine, notre entreprise étant divine, et qu&#039;en conséquence &#039;&#039;&#039;il n&#039;est pas en notre pouvoir de céder, de retrancher ou de modifier quoi que ce soit de ce qui se rapporte à l&#039;esprit et à l&#039;organisation de l&#039;Œ. de D.&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De plus, humainement parlant, l&#039;expérience enseigne que ce genre d&#039;unions s&#039;achève d&#039;ordinaire au détriment de la charité, en se rompant violemment. C&#039;est le mélange de plusieurs liquides bons en soi, qui donnera peut-être un autre liquide agréable, mais d&#039;où peut aussi résulter un poison.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Est-ce que ces associations d&#039;apostolat, pour les raisons indiquées, vont peut-être causer d&#039;une manière ou d&#039;une autre un préjudice, ou être un obstacle pour l&#039;Œuvre ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Écoutez : non. Car le Seigneur, en voulant son Œuvre, comptait avec cette difficulté. C&#039;est pourquoi je vous dis que vous n&#039;aurez pas le véritable esprit de l&#039;Œ. de D. si, rencontrant sur votre chemin l&#039;une de ces belles associations, vous ne la louez pas comme elle le mérite.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et, bien que je le croie inutile — car je vous connais —, j&#039;interdis absolument que l&#039;on dise du mal, directement ou indirectement, de ceux qui, n&#039;étant pas contre nous parce qu&#039;ils servent le Christ, sont avec nous.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous ne serons jamais un organisme de l&#039;Action Catholique, et encore moins de l&#039;Action Catholique d&#039;une nation déterminée — bien que nécessairement, avec le temps, nous devrons influer, et pas qu&#039;un peu, sur l&#039;Action Catholique de chaque pays.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Avant que notre Saint-Père le Pape Pie XI ne parle — pour le grand réconfort de mon âme — de l&#039;apostolat des laïcs, soulevant de sa voix, como un souffle du Saint-Esprit, des vagues de ferveur qui ont apporté au monde tant d&#039;œuvres de zèle si magnifiques, Jésus avait inspiré son Œuvre...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Par conséquent, n&#039;oubliez pas, mes enfants, que nous ne sommes pas des âmes qui s&#039;unissent à d&#039;autres âmes pour faire une bonne chose. C&#039;est beaucoup..., mais c&#039;est peu. Nous sommes des apôtres qui accomplissons un mandat impératif du Christ.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et notre Seigneur ne veut pas d&#039;une personnalité éphémère pour son Œuvre : Il nous demande une personnalité immortelle, car Il veut qu&#039;en elle — dans l&#039;Œuvre — il y ait un groupe cloué sur la Croix : la Sainte Croix nous rendra durables, toujours avec le même esprit de l&#039;Évangile, qui apportera l&#039;apostolat d&#039;action comme un fruit savoureux de la prière et du sacrifice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De cette façon, on revit, par l&#039;Œ. de D. et par chacun de ses membres, ce secret divin que saint Paul enseignait aux Philippiens (II, 5-11), chemin très sûr vers l&#039;immortalité et la gloire : par l&#039;humiliation, jusqu&#039;à la Croix ; depuis la Croix, avec le Christ, vers la Gloire immortelle du Père.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
L&#039;esprit de l&#039;Œuvre de Dieu !, tant dans son essence que dans son action, se conforme absolument et sans réserve à la doctrine du Sauveur et au sentiment de notre Mère l&#039;Église.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Le Christ. Marie. Le Pape&#039;&#039;&#039; : Ne venons-nous pas d&#039;indiquer, en trois mots, les amours qui résument toute la foi catholique ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Prière. Expiation. Action&#039;&#039;&#039; : Le véritable apostolat chrétien a-t-il jamais eu, ou pourra-t-il jamais avoir, une autre manière d&#039;être ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adhésion filiale à la Hiérarchie, à nos Prélats, interprètes authentiques de la volonté du Saint-Père.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Dans les lignes précédentes se trouvent entièrement exposés nos idéaux.&#039;&#039;&#039; Les fins que l&#039;Œuvre met en pratique sont les conséquences nécessaires de cet idéal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous devez donner à Dieu toute la gloire. Il le veut : &#039;&#039;gloriam meam alteri non dabo&#039;&#039;, je ne donnerai pas ma gloire à un autre (Isaïe XLII, 8). Et c&#039;est pourquoi nous voulons que le Christ règne, puisque « &#039;&#039;per ipsum, et cum ipso, et in ipso, est tibi Deo Patri Omnipotenti in unitate Spiritus Sancti omnis honor et gloria&#039;&#039; ; par Lui, et avec Lui, et en Lui, est pour toi, Dieu le Père Tout-Puissant, dans l&#039;unité du Saint-Esprit, tout honneur et toute gloire » (canon de la Messe).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et l&#039;exigence de sa gloire et de son règne est que tous, avec Pierre, aillent à Jésus par Marie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Mes enfants : la Foi&#039;&#039;&#039;. « &#039;&#039;En vérité, je vous le dis, si quelqu&#039;un dit à cette montagne : Ôte-toi de là et jette-toi dans la mer, et s&#039;il ne doute pas dans son cœur, mais croit que ce qu&#039;il dit arrive, cela lui sera accordé. C&#039;est pourquoi je vous dis : Tout ce que vous demanderez en priant, croyez que vous l&#039;avez reçu, et cela vous sera accordé&#039;&#039; » (Marc XI, 23 et 24).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Foi est la plus belle des vertus : avec la Foi et l&#039;Amour, nous sommes capables de faire chavirer le cœur de Dieu, qui devient à son tour fou — il fut déjà fou sur la Croix, et il est fou chaque jour dans l&#039;Hostie —, nous choyant comme un Père son fils premier-né.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ce sont les paroles du Pape Pie XI : Le Seigneur tire des biens des maux ; et des grands maux, de grands biens.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ce cataclysme mondial, seulement comparable à celui que Satan-Luther a produit, le Seigneur a voulu tirer l&#039;Œuvre qu&#039;Il inspirait depuis des années.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La maladie est extraordinaire, et extraordinaire est aussi le remède. &#039;&#039;&#039;Nous sommes une injection intraveineuse, introduite dans le torrent circulatoire de la société, pour que vous alliez — hommes et femmes de Dieu — avec le sel et la lumière des disciples de tous les conseils évangéliques, immuniser tous les mortels contre la corruption et illuminer toutes les intelligences des lumières du Christ.&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jésus a toujours fait en sorte que les siens s&#039;adaptent aux époques : le retrait au désert ou au monastère fut universel chez les premiers religieux chrétiens.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Saint François rend universel le type du frère itinérant, marchant sur les routes pour prêcher le Christ. La bénie Compagnie de Jésus, sans chœur et avec ses membres vêtus en clercs séculiers, lutte et luttera jusqu&#039;à la fin, par son apostolat universel, en maniant l&#039;arme de la science.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
À présent, par une impulsion divine et universelle elle aussi, surgit une milice, vieille comme l&#039;Évangile et comme l&#039;Évangile nouvelle, qui a des soldats sans aucun habit extérieur, qui seront parfois des moines, parfois des frères itinérants qui parcourront tous les chemins de la vie, et parfois des hommes savants qui feront par la science la plus fervente apologie de la foi.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Je vais terminer, mais avant, je voudrais graver à feu dans vos âmes ces trois considérations :&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1°&#039;&#039;&#039; L&#039;Œuvre de Dieu vient accomplir la Voluntad de Dieu. Par conséquent, ayez la profonde conviction que le ciel s&#039;est engagé à ce qu&#039;elle se réalise.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2°&#039;&#039;&#039; Quand Dieu Notre Seigneur projette une œuvre en faveur des hommes, Il pense d&#039;abord aux personnes qu&#039;Il doit utiliser comme instruments..., et Il leur communique les grâces convenables.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;3°&#039;&#039;&#039; Cette conviction surnaturelle de la divinité de l&#039;entreprise finira par vous donner un enthousiasme et un amour si intenses pour l&#039;Œuvre que &#039;&#039;&#039;vous vous estimerez très heureux de vous sacrifier pour qu&#039;elle se réalise.&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Gaudium cum pace, emendationem vitae, spatium verae poenitentiae, gratiam et consolationem Sancti Spiritus, atque &#039;&#039;&#039;in Opere Dei perseverantiam&#039;&#039;&#039; tribuat vobis omnipotens et misericors Dominus.&#039;&#039; [trad: Que le Seigneur tout-puissant et miséricordieux vous accorde la joie avec la paix, l&#039;amendement de la vie, le temps d&#039;une vraie pénitence, la grâce et la consolation du Saint-Esprit, ainsi que &#039;&#039;&#039;la persévérance dans l&#039;Œuvre de Dieu&#039;&#039;&#039;]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
José María&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Madrid - Fête de Saint Joseph - notre Père et Seigneur. 1934.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Josemaría Escrivá]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Documents sources]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{interlanguagelink: es | Instrucción acerca del espíritu sobrenatural de la Obra de Dios, 1934 }}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Escriv%C3%A1_y_su_testamento_ausente&amp;diff=7697</id>
		<title>Escrivá y su testamento ausente</title>
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		<updated>2026-08-11T08:51:39Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por [[E.B.E.]], 17.09.2011&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Incomprensible&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:«&amp;lt;u&amp;gt;Sería poco comprensible&amp;lt;/u&amp;gt; que alguno, al disponer de sus bienes de modo inmediato &amp;lt;u&amp;gt;o en su&amp;lt;/u&amp;gt; &amp;lt;u&amp;gt;testamento&amp;lt;/u&amp;gt;, se dejara llevar por una preocupación sobre el futuro económico de &amp;lt;u&amp;gt;sus hermanos o de otros parientes&amp;lt;/u&amp;gt;, como si se tratara de un hermano soltero que quizá previera especiales obligaciones hacia ellos. &amp;lt;u&amp;gt;Nadie&amp;lt;/u&amp;gt; que ha constituido un hogar actúa así: piensa fundamentalmente &amp;lt;u&amp;gt;en los suyos&amp;lt;/u&amp;gt; —no puede ser de otro modo, es &amp;lt;u&amp;gt;ley de vida, obligación de amor y de justicia&amp;lt;/u&amp;gt;—; y &amp;lt;u&amp;gt;dentro de la Obra, cada uno piensa en esta familia sobrenatural&amp;lt;/u&amp;gt;, muy numerosa y con grandes necesidades, a la que se debe y a la que &amp;lt;u&amp;gt;se da por entero&amp;lt;/u&amp;gt;». ([[Experiencias de las labores apostólicas, Roma, 2003|Experiencia de labores apostólicas, Parte I, ap. IV]],-sin subrayar en el original-).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Sería poco comprensible”. No lo digo yo, ni lo dice nadie de Opuslibros. Lo está admitiendo la misma institución Opus Dei. “Sería poco comprensible”. Sería poco comprensible que Escrivá al disponer de sus bienes, se dejara llevar por alguna preocupación sobre el futuro económico de su hermano Santiago o de otros parientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:«El ejemplo de nuestro Padre ha movido continuamente a todos sus hijos a darse sin reservas ni condiciones, &amp;lt;u&amp;gt;quemando las naves de una vez, para siempre&amp;lt;/u&amp;gt;.»([[Experiencias de las labores apostólicas, Roma, 2003|Experiencia de labores apostólicas, Parte I, ap. IV]])&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“El ejemplo”, segundo punto a considerar. Sería poco comprensible que Escrivá no diera el ejemplo. Por eso tenemos el ejemplo que dio. ¿Pero cuál es el ejemplo que dio?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&amp;quot;Monseñor José María Escrivá de Balaguer y Albás, falleció intestado en Roma, el 26 de junio de 1975, siendo declarado único y universal heredero, por Auto del Juzgado de Primera Instancia, número 9, de Madrid, su hermano don Santiago Escrivá de Balaguer y Albás, quien aceptó la herencia...” (cfr. [http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=18527 Haenobarbo], “El Fundador no hizo testamento”).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí es donde empiezan los problemas. Descubrimos que Escrivá le hizo “quemar las naves a sus hijos” mientras que él conservó la suya en silencio hasta último momento, y luego se la dejó en herencia a su hermano, sin conocimiento de todos los demás a los cuales les hizo quemar las naves.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:«Antes de que un Numerario o Agregado haga la Fidelidad, el Director le recuerda que debe otorgar testamento y que es libre para disponer de sus bienes no procedentes del trabajo profesional.» ([[Experiencias de las labores apostólicas, Roma, 2003|Experiencia de labores apostólicas, Parte I, ap. IV]])&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué le heredó Escrivá a su hermano? De momento, no lo sabemos. Pero sabemos que sólo puede disponer de los “bienes no procedentes del trabajo profesional”. ¿O acaso le habrá heredado bienes &#039;&#039;procedentes de su trabajo profesional&#039;&#039;? Esto ya sería la transgresión más absoluta del reglamento interno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;El ejemplo&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;«Yo no tengo otro fin que el corporativo: la obediencia. ¡Qué hermoso es obedecer!» (&#039;&#039;[http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=3427 &#039;&#039;Meditaciones IV&#039;&#039;]&#039;&#039;, pág. 88) &#039;&#039;decía Escrivá. En ningún momento afirma que –en razón de su cargo- estaba exceptuado, ni del fin corporativo ni de la obediencia, sino que se sometía como los demás miembros del Opus Dei, es decir, &#039;&#039;él se ponía de ejemplo&#039;&#039;. Sin embargo, el hecho de que Escrivá no haya testado a favor del Opus Dei indica que, o bien no obedecía o bien tenía otro objetivos por encima del fin corporativo. En síntesis: “no se dio por entero”, como debía suceder, según el documento interno citado al principio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero tenemos algún signo de por qué no hizo testamento: argumentando desde la santa pillería y tal vez la &#039;&#039;santa&#039;&#039; &#039;&#039;falacia&#039;&#039;, argumentaba sonriendo que él no tenía nada, por eso no hacía testamento:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:“Permitidme que os cuente, para que os sonriáis, que una vez me dijeron que yo no había hecho testamento y debía hacerlo. Tuve que contestar: ¡si no tengo nada!” ([[Instrucción para la obra de San Miguel, 1941|Instrucción para la Obra de San Miguel]], nro. 49)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Entonces cómo le heredó a su hermano, si no tenía nada? ¿Y si tenía algo, por qué no hizo testamento? ¿Y si tenía algo, por qué dice que no tenía? Aquí se comienzan a complicar las cosas. Tal vez ese argumento de que no tenía nada pudiera servir para la época de la Guerra Civil española, pero no para después. Y el testamento no lo hizo ni antes ni después. Desde ya sería interesante saber quién le dijo que debía hacer testamento, aunque tal vez sea anecdótico nada más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al menos sabemos que él ordenó que los miembros célibes hicieran testamento antes de la incorporación perpetua, es decir, la Fidelidad, porque quería que “quemaran las naves”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:«Sería impensable, por ejemplo, que un Numerario o Agregado, al disponer de sus bienes, hiciera cálculos para dejar arreglada una salida, como si su futuro fuera incierto. » ([[Experiencias de las labores apostólicas, Roma, 2003|Experiencia de labores apostólicas, Parte I, ap. IV]])&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más notable es la versión de 1987, donde su texto afirmaba sin dudarlo:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;«&#039;&#039;Sería impensable, por ejemplo -&amp;lt;u&amp;gt;no se ha dado nunca&amp;lt;/u&amp;gt;-, que un Numerario o Agregado, al disponer de sus bienes, hiciera cálculos para dejar arreglada una salida, como si tuviera un futuro incierto.»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo que se ve, alguno ya había intuido que Escrivá no había “quemado las naves”, por lo cual cabía el derecho a no quemarlas tampoco, y hacer cálculos para una posible salida, así como Escrivá hizo cálculos para una futura herencia: su cálculo fue simple, no hacer ningún testamento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero los miembros célibes no sólo debían hacer testamento para ser ejecutado al momento de la propia muerte, también debían entregar lo heredado en vida: quemar las naves, quedarse sin nada, ya que era impensable “un futuro incierto”. Sin embargo, Escrivá actuaba de otra manera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;El mal ejemplo&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que hizo Escrivá es como si tampoco hubiera guardado completa castidad. ¿No es exagerado plantearlo así? La pobreza es tan importante como la castidad y la obediencia, y en este caso Escrivá se &#039;&#039;saltó&#039;&#039; dos de ellos &#039;&#039;a la vez&#039;&#039;. ¿Por qué no podría suceder lo mismo también con el tercero, entonces? ¡Ah no, la castidad es intocable! ¿La pobreza no es intocable? ¿La obediencia tampoco? ¿Acaso la castidad lo es todo? La &#039;&#039;caridad&#039;&#039; lo es todo. Hacerle quemar las naves a otros mientras uno conserva la propia, pues no parece muy caritativo, parece más bien cruel, calculador, mezquino, deshonesto, una completa traición a la confianza depositada de manera &#039;&#039;total&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veamos lo que dice la declaración para los que van a ser nombrados inscritos, en el punto3 de los compromisos a asumir:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:3° - conservar fielmente en mí el espíritu de la primitiva pobreza, y no permitir en absoluto ni cooperar en ninguna forma a que se mitigue la práctica de esa rígida pobreza nuestra: sino, por el contrario, luchar con todas mis fuerzas para que se conserve íntegra e intacta, tal como fue vivida desde los comienzos de la Obra, &amp;lt;u&amp;gt;sin ninguna especie de peculio personal&amp;lt;/u&amp;gt;. ([[Experiencias de los consejos locales, Roma, 2005|Experiencia de los consejos locales, 2005]])&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso del testamento, Escrivá vivió la excepción y no la regla. A los demás les exigía una entrega completa –quemar las naves-, y él en cambio se guardó &#039;&#039;el peculio&#039;&#039; –habrá que ver qué tan pequeño o grande y si procedía de su trabajo profesional, lo cual estaba prohibido dar en herencia, pues se destinaba al mantenimiento de las obras apostólicas-, y no vivió “la entrega total” que la vocación al Opus Dei exigía. Supuestamente él tenía &#039;&#039;la misma vocación, &#039;&#039;más allá de si era “propiamente numerario”, lo cual es como discutir sobre el sexo de los ángeles. ¿No es entonces una falta de &#039;&#039;entrega grave&#039;&#039;, o gravísima, la ausencia del testamento por ser el mismo fundador, quien debía dar el “ejemplo”, pues de lo contrario sería “poco comprensible”?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:«¿No os parecería tonto que yo tuviera unos duros guardados para comprarme otros gemelos o unas gafas, o para tomar un café?» ([[Cuadernos 8: En el camino del amor|Cuadernos 8, Consecuencias de la Pobreza]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Claro, ¿quién iba a suponer que el fundador se iba a guardar unos &#039;&#039;duros&#039;&#039; para comprarse caramelos? Nadie. Al mismo tiempo, suponíamos que &#039;&#039;quien es fiel en lo poco&#039;&#039;, también lo es &#039;&#039;en lo mucho&#039;&#039;. De esta manera, Escrivá daba a entender –de manera magistral- que él era &#039;&#039;fiel en lo mucho&#039;&#039;, ya que no sería tan tonto de ser &#039;&#039;infiel en lo poco&#039;&#039;. Ahora bien, esa es la versión &#039;&#039;inversa&#039;&#039; de la lógica de los grandes delincuente, quienes por asuntos de poca monta ni se manchan y sin embargo eso no los hace santos, si no más peligrosos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, la defensa que Escrivá hace de sí mismo no facilita las cosas sino las torna más problemáticas. Su lógica desde luego es un tanto barroca, pero con la que Escrivá jugaba mucho y detrás de la cual –al parecer- se escondía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, siguiendo la lógica de Escrivá, nadie podía suponer que él iba a &#039;&#039;guardarse&#039;&#039; o abstenerse de hacer el testamento: &#039;&#039;sería poco comprensible&#039;&#039;. Ahora bien: ¿si Escrivá no fue fiel en lo mucho, cómo puede haberlo sido en lo poco? Al menos va contra la lógica evangélica ([http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PUZ.HTM Mt. 25, 21]). Y lo del testamento no puede ser valorado como de poca monta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
----&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Escrivá vivió la pobreza “a su manera” y no según la ley que él mismo creó para los demás e impuso como pesada carga. Lo cual recuerda al modo de los fariseos y escribas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Entonces Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: «Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. Todo lo hacen para que los vean: agradan las filacterias y alargas los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludamos en las plazas y oírse llamar &amp;quot;mi maestro&amp;quot; por la gente.&#039;&#039; ([http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PUX.HTM Mateo 23, 1-7])&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Acaso Escrivá no ataba pesadas cargas sobre las conciencias, al exigir “quemar las naves”? ¿No le gustaba ser considerado de manera eminente, como cuando se situaba al modo de un “pontífice” o puente?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:«Si no pasáis por mi cabeza, si no pasáis por mi corazón, habéis equivocado el camino, no tenéis a Cristo» (Escrivá, [[Libros de Meditaciones|Meditaciones IV]], p. 354).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ahora últimamente nos enteramos que, al decir del Evangelio, “no hace lo que dice”, para completar así el retrato de la cita bíblica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Casos que claman al cielo&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto que obligó y presionó a las conciencias de todos sus miembros célibes y a tantos no célibes para que dejaran sus herencias al Opus Dei, ahora sucede que Escrivá no lo hizo. Pienso en aquellos que, por ejemplo, siendo agregados o numerarios dieron la herencia completa al Opus Dei y luego, al abandonar la prelatura se quedaron sin nada. Aquí viene como anillo al dedo una de las citas mencionadas más arriba:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:«Sería impensable, por ejemplo, que un Numerario o Agregado, al disponer de sus bienes, hiciera cálculos para dejar arreglada una salida, como si su futuro fuera incierto. » ([[Experiencias de las labores apostólicas, Roma, 2003|Experiencia de labores apostólicas, Parte I, ap. IV]])&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que sería impensable es que el Opus Dei no les ayudara en nada a quienes dieron su herencia por adelantado. ¡Cuánta traición institucionalizada! Y lo del testamento de Escrivá, es la misma traición vista desde otro ángulo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues hay quienes, debido a la desgracia del fallecimiento de sus padres, heredaron casas o sumas importantes y el Opus Dei les &#039;&#039;exigió&#039;&#039; que &#039;&#039;adelantaran la ejecución del testamento&#039;&#039;, es decir, &#039;&#039;aún en vida&#039;&#039;, esos numerarios o agregados le adelantaron la herencia al mismo Opus Dei. De esta manera el Opus Dei se&#039;&#039;adelantó&#039;&#039; a la posibilidad de que el candidato se fuera y por lo tanto el Opus Dei perdiera la herencia. ¿Acaso no es esto &amp;quot;hacer cálculos&amp;quot;? Cuánta hipocresía institucionalizada. Esto es como el hijo que mata a los padres para adelantar la herencia. Es criminal. Esa herencia tiene que ser devuelta, por razones puramente morales, si no jurídicas. Pienso que algún tipo de recurso debería existir a nivel de la justicia civil en estos casos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero también reflexiono sobre tantos supernumerarios y cooperadores que dejaron sus herencias al Opus Dei. Bueno, pues que sepan que Escrivá se guardó su herencia para su familia, mientras que a los demás les presionaba a “ser generosos con Dios” y a entregarlo todo al Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este ejemplo de Escrivá es una ofensa a la entrega de tantas personas. Su conducta debería provocar la &#039;&#039;revocación masiva&#039;&#039; de los testamentos vigentes de tantos agregados y numerarios que aún no hayan sido ejecutados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quienes dieron al Opus Dei sus herencias, debido a este fraudulento descubrimiento, deberían tener la posibilidad de recuperar lo entregado o donado, ya que fueron defraudados en su buena fe por la misma persona qu impuso la pesada carga del reglamento interno. ¿O acaso Escrivá era superior al resto y no debía someterse a la ley como todos los demás? ¿Escrivá era &#039;&#039;dueño&#039;&#039;-&#039;&#039;propietario&#039;&#039; y los demás &#039;&#039;empleados-asalariados&#039;&#039;? ¿Escrivá era &#039;&#039;soberano&#039;&#039; y los demás &#039;&#039;súbditos&#039;&#039;? ¿Acaso Escrivá era &#039;&#039;superior&#039;&#039; al resto y por eso se podía permitir el lujo de vivir de la excepción y no el reglamento? Al menos, según su propio testimonio, se debía someter al fin corporativo: obedecer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo puede un santo haber actuado como los &#039;&#039;escribas y fariseos&#039;&#039;, que tanto aborrecía Jesús? Recuerdo ahora a los dueños de Enron, la firma norteamericana que en 2001 estafó a miles de personas. Cuando ya estaban prácticamente fundidos, les decían a todos &#039;&#039;sus empleados&#039;&#039; que invirtieran &#039;&#039;todos sus ahorros y fondos de pensión&#039;&#039; en acciones de la compañía, mientras por otro lado los mismos dueños estaban deshaciéndose de sus acciones a velocidades astronómicas, porque la empresa caía en picada. Un fraude completo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ahora nuevamente se comprueba el fraude del Opus Dei desde otra perspectiva: la doble moral de Escrivá en temas económicos, precisamente, en el tema del testamento. Los voceros oficiales podrán inventar la excusa más extraordinaria y heroica. Pero aun así no dejará de ser bochornosa la historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Futuro&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuántas sorpresas más nos quedan por conocer de la vida de Escrivá? La canonización de Escrivá será cada vez más vergonzosa como suceso histórico. Por más que el dictamen de las virtudes heroicas diga que vivió heroicamente la pobreza, ya se ve que con la pobreza hizo lo contrario a lo que él mandaba, en un tema tan central como el testamento. ¿Qué seguridad tenemos entonces de que vivió la castidad, tema con el cual tanto se oprimía a las conciencias todas las semanas? Si tanto se presionaba a las conciencias en el tema del testamento –“quemar las naves”-, y Escrivá no lo cumplió, ¿no podría suceder lo mismo en otros ámbitos? ¿Qué seguridad tenemos de que su vida fue investigada a fondo, si ahora salta esta información tan desconcertante? Que o bien no saltó antes por falta de profundidad en la investigación, o bien la dejaron pasar por considerarla un dato &#039;&#039;irrelevante&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puede ser que para más de uno que sigue adentro del Opus Dei este asunto del no testamento de Escrivá sea un dato menor, sin importancia, no sientan que les cambia la vida en absoluto. Si algún día se dan cuenta, será tarde. Otros, no se darán cuenta nunca, seguirán en su nube. No quieren que la realidad les arruine la ficción en la que viven.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Numerarios y agregados que vayan a hacer la fidelidad, piensen dos veces o tres antes de hacer el testamento a favor del Opus Dei, o siquiera &#039;&#039;de hacer testamento alguno&#039;&#039;. ¿Si Escrivá no lo hizo, por qué hacerlo los demás? ¿Con qué autoridad se les exigirá ahora el testamento a los numerarios y agregados? Pero la pregunta es más profunda: ¿con qué autoridad moral se les va a exigir cualquier otra cosa? La imagen perfecta de Escrivá ha quedado a la deriva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[http://opuslibros.org/libros/EBE_testamento.htm Original]&lt;br /&gt;
[[Category:E.B.E.]]&lt;br /&gt;
[[Category:Personalidad del fundador]]&lt;br /&gt;
[[Category:Pobreza]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Escriv%C3%A1_y_su_testamento_ausente&amp;diff=7696</id>
		<title>Escrivá y su testamento ausente</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://opus-info.org/index.php?title=Escriv%C3%A1_y_su_testamento_ausente&amp;diff=7696"/>
		<updated>2026-08-11T08:51:13Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por [[E.B.E.]], 17.09.2011&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[:de:Sunflower|Sunflower]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Incomprensible&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:«&amp;lt;u&amp;gt;Sería poco comprensible&amp;lt;/u&amp;gt; que alguno, al disponer de sus bienes de modo inmediato &amp;lt;u&amp;gt;o en su&amp;lt;/u&amp;gt; &amp;lt;u&amp;gt;testamento&amp;lt;/u&amp;gt;, se dejara llevar por una preocupación sobre el futuro económico de &amp;lt;u&amp;gt;sus hermanos o de otros parientes&amp;lt;/u&amp;gt;, como si se tratara de un hermano soltero que quizá previera especiales obligaciones hacia ellos. &amp;lt;u&amp;gt;Nadie&amp;lt;/u&amp;gt; que ha constituido un hogar actúa así: piensa fundamentalmente &amp;lt;u&amp;gt;en los suyos&amp;lt;/u&amp;gt; —no puede ser de otro modo, es &amp;lt;u&amp;gt;ley de vida, obligación de amor y de justicia&amp;lt;/u&amp;gt;—; y &amp;lt;u&amp;gt;dentro de la Obra, cada uno piensa en esta familia sobrenatural&amp;lt;/u&amp;gt;, muy numerosa y con grandes necesidades, a la que se debe y a la que &amp;lt;u&amp;gt;se da por entero&amp;lt;/u&amp;gt;». ([[Experiencias de las labores apostólicas, Roma, 2003|Experiencia de labores apostólicas, Parte I, ap. IV]],-sin subrayar en el original-).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Sería poco comprensible”. No lo digo yo, ni lo dice nadie de Opuslibros. Lo está admitiendo la misma institución Opus Dei. “Sería poco comprensible”. Sería poco comprensible que Escrivá al disponer de sus bienes, se dejara llevar por alguna preocupación sobre el futuro económico de su hermano Santiago o de otros parientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:«El ejemplo de nuestro Padre ha movido continuamente a todos sus hijos a darse sin reservas ni condiciones, &amp;lt;u&amp;gt;quemando las naves de una vez, para siempre&amp;lt;/u&amp;gt;.»([[Experiencias de las labores apostólicas, Roma, 2003|Experiencia de labores apostólicas, Parte I, ap. IV]])&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“El ejemplo”, segundo punto a considerar. Sería poco comprensible que Escrivá no diera el ejemplo. Por eso tenemos el ejemplo que dio. ¿Pero cuál es el ejemplo que dio?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&amp;quot;Monseñor José María Escrivá de Balaguer y Albás, falleció intestado en Roma, el 26 de junio de 1975, siendo declarado único y universal heredero, por Auto del Juzgado de Primera Instancia, número 9, de Madrid, su hermano don Santiago Escrivá de Balaguer y Albás, quien aceptó la herencia...” (cfr. [http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=18527 Haenobarbo], “El Fundador no hizo testamento”).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí es donde empiezan los problemas. Descubrimos que Escrivá le hizo “quemar las naves a sus hijos” mientras que él conservó la suya en silencio hasta último momento, y luego se la dejó en herencia a su hermano, sin conocimiento de todos los demás a los cuales les hizo quemar las naves.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:«Antes de que un Numerario o Agregado haga la Fidelidad, el Director le recuerda que debe otorgar testamento y que es libre para disponer de sus bienes no procedentes del trabajo profesional.» ([[Experiencias de las labores apostólicas, Roma, 2003|Experiencia de labores apostólicas, Parte I, ap. IV]])&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué le heredó Escrivá a su hermano? De momento, no lo sabemos. Pero sabemos que sólo puede disponer de los “bienes no procedentes del trabajo profesional”. ¿O acaso le habrá heredado bienes &#039;&#039;procedentes de su trabajo profesional&#039;&#039;? Esto ya sería la transgresión más absoluta del reglamento interno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;El ejemplo&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;«Yo no tengo otro fin que el corporativo: la obediencia. ¡Qué hermoso es obedecer!» (&#039;&#039;[http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=3427 &#039;&#039;Meditaciones IV&#039;&#039;]&#039;&#039;, pág. 88) &#039;&#039;decía Escrivá. En ningún momento afirma que –en razón de su cargo- estaba exceptuado, ni del fin corporativo ni de la obediencia, sino que se sometía como los demás miembros del Opus Dei, es decir, &#039;&#039;él se ponía de ejemplo&#039;&#039;. Sin embargo, el hecho de que Escrivá no haya testado a favor del Opus Dei indica que, o bien no obedecía o bien tenía otro objetivos por encima del fin corporativo. En síntesis: “no se dio por entero”, como debía suceder, según el documento interno citado al principio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero tenemos algún signo de por qué no hizo testamento: argumentando desde la santa pillería y tal vez la &#039;&#039;santa&#039;&#039; &#039;&#039;falacia&#039;&#039;, argumentaba sonriendo que él no tenía nada, por eso no hacía testamento:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:“Permitidme que os cuente, para que os sonriáis, que una vez me dijeron que yo no había hecho testamento y debía hacerlo. Tuve que contestar: ¡si no tengo nada!” ([[Instrucción para la obra de San Miguel, 1941|Instrucción para la Obra de San Miguel]], nro. 49)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Entonces cómo le heredó a su hermano, si no tenía nada? ¿Y si tenía algo, por qué no hizo testamento? ¿Y si tenía algo, por qué dice que no tenía? Aquí se comienzan a complicar las cosas. Tal vez ese argumento de que no tenía nada pudiera servir para la época de la Guerra Civil española, pero no para después. Y el testamento no lo hizo ni antes ni después. Desde ya sería interesante saber quién le dijo que debía hacer testamento, aunque tal vez sea anecdótico nada más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al menos sabemos que él ordenó que los miembros célibes hicieran testamento antes de la incorporación perpetua, es decir, la Fidelidad, porque quería que “quemaran las naves”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:«Sería impensable, por ejemplo, que un Numerario o Agregado, al disponer de sus bienes, hiciera cálculos para dejar arreglada una salida, como si su futuro fuera incierto. » ([[Experiencias de las labores apostólicas, Roma, 2003|Experiencia de labores apostólicas, Parte I, ap. IV]])&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más notable es la versión de 1987, donde su texto afirmaba sin dudarlo:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;«&#039;&#039;Sería impensable, por ejemplo -&amp;lt;u&amp;gt;no se ha dado nunca&amp;lt;/u&amp;gt;-, que un Numerario o Agregado, al disponer de sus bienes, hiciera cálculos para dejar arreglada una salida, como si tuviera un futuro incierto.»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo que se ve, alguno ya había intuido que Escrivá no había “quemado las naves”, por lo cual cabía el derecho a no quemarlas tampoco, y hacer cálculos para una posible salida, así como Escrivá hizo cálculos para una futura herencia: su cálculo fue simple, no hacer ningún testamento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero los miembros célibes no sólo debían hacer testamento para ser ejecutado al momento de la propia muerte, también debían entregar lo heredado en vida: quemar las naves, quedarse sin nada, ya que era impensable “un futuro incierto”. Sin embargo, Escrivá actuaba de otra manera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;El mal ejemplo&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que hizo Escrivá es como si tampoco hubiera guardado completa castidad. ¿No es exagerado plantearlo así? La pobreza es tan importante como la castidad y la obediencia, y en este caso Escrivá se &#039;&#039;saltó&#039;&#039; dos de ellos &#039;&#039;a la vez&#039;&#039;. ¿Por qué no podría suceder lo mismo también con el tercero, entonces? ¡Ah no, la castidad es intocable! ¿La pobreza no es intocable? ¿La obediencia tampoco? ¿Acaso la castidad lo es todo? La &#039;&#039;caridad&#039;&#039; lo es todo. Hacerle quemar las naves a otros mientras uno conserva la propia, pues no parece muy caritativo, parece más bien cruel, calculador, mezquino, deshonesto, una completa traición a la confianza depositada de manera &#039;&#039;total&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veamos lo que dice la declaración para los que van a ser nombrados inscritos, en el punto3 de los compromisos a asumir:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:3° - conservar fielmente en mí el espíritu de la primitiva pobreza, y no permitir en absoluto ni cooperar en ninguna forma a que se mitigue la práctica de esa rígida pobreza nuestra: sino, por el contrario, luchar con todas mis fuerzas para que se conserve íntegra e intacta, tal como fue vivida desde los comienzos de la Obra, &amp;lt;u&amp;gt;sin ninguna especie de peculio personal&amp;lt;/u&amp;gt;. ([[Experiencias de los consejos locales, Roma, 2005|Experiencia de los consejos locales, 2005]])&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso del testamento, Escrivá vivió la excepción y no la regla. A los demás les exigía una entrega completa –quemar las naves-, y él en cambio se guardó &#039;&#039;el peculio&#039;&#039; –habrá que ver qué tan pequeño o grande y si procedía de su trabajo profesional, lo cual estaba prohibido dar en herencia, pues se destinaba al mantenimiento de las obras apostólicas-, y no vivió “la entrega total” que la vocación al Opus Dei exigía. Supuestamente él tenía &#039;&#039;la misma vocación, &#039;&#039;más allá de si era “propiamente numerario”, lo cual es como discutir sobre el sexo de los ángeles. ¿No es entonces una falta de &#039;&#039;entrega grave&#039;&#039;, o gravísima, la ausencia del testamento por ser el mismo fundador, quien debía dar el “ejemplo”, pues de lo contrario sería “poco comprensible”?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:«¿No os parecería tonto que yo tuviera unos duros guardados para comprarme otros gemelos o unas gafas, o para tomar un café?» ([[Cuadernos 8: En el camino del amor|Cuadernos 8, Consecuencias de la Pobreza]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Claro, ¿quién iba a suponer que el fundador se iba a guardar unos &#039;&#039;duros&#039;&#039; para comprarse caramelos? Nadie. Al mismo tiempo, suponíamos que &#039;&#039;quien es fiel en lo poco&#039;&#039;, también lo es &#039;&#039;en lo mucho&#039;&#039;. De esta manera, Escrivá daba a entender –de manera magistral- que él era &#039;&#039;fiel en lo mucho&#039;&#039;, ya que no sería tan tonto de ser &#039;&#039;infiel en lo poco&#039;&#039;. Ahora bien, esa es la versión &#039;&#039;inversa&#039;&#039; de la lógica de los grandes delincuente, quienes por asuntos de poca monta ni se manchan y sin embargo eso no los hace santos, si no más peligrosos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, la defensa que Escrivá hace de sí mismo no facilita las cosas sino las torna más problemáticas. Su lógica desde luego es un tanto barroca, pero con la que Escrivá jugaba mucho y detrás de la cual –al parecer- se escondía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, siguiendo la lógica de Escrivá, nadie podía suponer que él iba a &#039;&#039;guardarse&#039;&#039; o abstenerse de hacer el testamento: &#039;&#039;sería poco comprensible&#039;&#039;. Ahora bien: ¿si Escrivá no fue fiel en lo mucho, cómo puede haberlo sido en lo poco? Al menos va contra la lógica evangélica ([http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PUZ.HTM Mt. 25, 21]). Y lo del testamento no puede ser valorado como de poca monta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
----&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Escrivá vivió la pobreza “a su manera” y no según la ley que él mismo creó para los demás e impuso como pesada carga. Lo cual recuerda al modo de los fariseos y escribas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Entonces Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: «Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. Todo lo hacen para que los vean: agradan las filacterias y alargas los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludamos en las plazas y oírse llamar &amp;quot;mi maestro&amp;quot; por la gente.&#039;&#039; ([http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PUX.HTM Mateo 23, 1-7])&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Acaso Escrivá no ataba pesadas cargas sobre las conciencias, al exigir “quemar las naves”? ¿No le gustaba ser considerado de manera eminente, como cuando se situaba al modo de un “pontífice” o puente?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:«Si no pasáis por mi cabeza, si no pasáis por mi corazón, habéis equivocado el camino, no tenéis a Cristo» (Escrivá, [[Libros de Meditaciones|Meditaciones IV]], p. 354).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ahora últimamente nos enteramos que, al decir del Evangelio, “no hace lo que dice”, para completar así el retrato de la cita bíblica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Casos que claman al cielo&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto que obligó y presionó a las conciencias de todos sus miembros célibes y a tantos no célibes para que dejaran sus herencias al Opus Dei, ahora sucede que Escrivá no lo hizo. Pienso en aquellos que, por ejemplo, siendo agregados o numerarios dieron la herencia completa al Opus Dei y luego, al abandonar la prelatura se quedaron sin nada. Aquí viene como anillo al dedo una de las citas mencionadas más arriba:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:«Sería impensable, por ejemplo, que un Numerario o Agregado, al disponer de sus bienes, hiciera cálculos para dejar arreglada una salida, como si su futuro fuera incierto. » ([[Experiencias de las labores apostólicas, Roma, 2003|Experiencia de labores apostólicas, Parte I, ap. IV]])&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que sería impensable es que el Opus Dei no les ayudara en nada a quienes dieron su herencia por adelantado. ¡Cuánta traición institucionalizada! Y lo del testamento de Escrivá, es la misma traición vista desde otro ángulo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues hay quienes, debido a la desgracia del fallecimiento de sus padres, heredaron casas o sumas importantes y el Opus Dei les &#039;&#039;exigió&#039;&#039; que &#039;&#039;adelantaran la ejecución del testamento&#039;&#039;, es decir, &#039;&#039;aún en vida&#039;&#039;, esos numerarios o agregados le adelantaron la herencia al mismo Opus Dei. De esta manera el Opus Dei se&#039;&#039;adelantó&#039;&#039; a la posibilidad de que el candidato se fuera y por lo tanto el Opus Dei perdiera la herencia. ¿Acaso no es esto &amp;quot;hacer cálculos&amp;quot;? Cuánta hipocresía institucionalizada. Esto es como el hijo que mata a los padres para adelantar la herencia. Es criminal. Esa herencia tiene que ser devuelta, por razones puramente morales, si no jurídicas. Pienso que algún tipo de recurso debería existir a nivel de la justicia civil en estos casos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero también reflexiono sobre tantos supernumerarios y cooperadores que dejaron sus herencias al Opus Dei. Bueno, pues que sepan que Escrivá se guardó su herencia para su familia, mientras que a los demás les presionaba a “ser generosos con Dios” y a entregarlo todo al Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este ejemplo de Escrivá es una ofensa a la entrega de tantas personas. Su conducta debería provocar la &#039;&#039;revocación masiva&#039;&#039; de los testamentos vigentes de tantos agregados y numerarios que aún no hayan sido ejecutados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quienes dieron al Opus Dei sus herencias, debido a este fraudulento descubrimiento, deberían tener la posibilidad de recuperar lo entregado o donado, ya que fueron defraudados en su buena fe por la misma persona qu impuso la pesada carga del reglamento interno. ¿O acaso Escrivá era superior al resto y no debía someterse a la ley como todos los demás? ¿Escrivá era &#039;&#039;dueño&#039;&#039;-&#039;&#039;propietario&#039;&#039; y los demás &#039;&#039;empleados-asalariados&#039;&#039;? ¿Escrivá era &#039;&#039;soberano&#039;&#039; y los demás &#039;&#039;súbditos&#039;&#039;? ¿Acaso Escrivá era &#039;&#039;superior&#039;&#039; al resto y por eso se podía permitir el lujo de vivir de la excepción y no el reglamento? Al menos, según su propio testimonio, se debía someter al fin corporativo: obedecer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo puede un santo haber actuado como los &#039;&#039;escribas y fariseos&#039;&#039;, que tanto aborrecía Jesús? Recuerdo ahora a los dueños de Enron, la firma norteamericana que en 2001 estafó a miles de personas. Cuando ya estaban prácticamente fundidos, les decían a todos &#039;&#039;sus empleados&#039;&#039; que invirtieran &#039;&#039;todos sus ahorros y fondos de pensión&#039;&#039; en acciones de la compañía, mientras por otro lado los mismos dueños estaban deshaciéndose de sus acciones a velocidades astronómicas, porque la empresa caía en picada. Un fraude completo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ahora nuevamente se comprueba el fraude del Opus Dei desde otra perspectiva: la doble moral de Escrivá en temas económicos, precisamente, en el tema del testamento. Los voceros oficiales podrán inventar la excusa más extraordinaria y heroica. Pero aun así no dejará de ser bochornosa la historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Futuro&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuántas sorpresas más nos quedan por conocer de la vida de Escrivá? La canonización de Escrivá será cada vez más vergonzosa como suceso histórico. Por más que el dictamen de las virtudes heroicas diga que vivió heroicamente la pobreza, ya se ve que con la pobreza hizo lo contrario a lo que él mandaba, en un tema tan central como el testamento. ¿Qué seguridad tenemos entonces de que vivió la castidad, tema con el cual tanto se oprimía a las conciencias todas las semanas? Si tanto se presionaba a las conciencias en el tema del testamento –“quemar las naves”-, y Escrivá no lo cumplió, ¿no podría suceder lo mismo en otros ámbitos? ¿Qué seguridad tenemos de que su vida fue investigada a fondo, si ahora salta esta información tan desconcertante? Que o bien no saltó antes por falta de profundidad en la investigación, o bien la dejaron pasar por considerarla un dato &#039;&#039;irrelevante&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puede ser que para más de uno que sigue adentro del Opus Dei este asunto del no testamento de Escrivá sea un dato menor, sin importancia, no sientan que les cambia la vida en absoluto. Si algún día se dan cuenta, será tarde. Otros, no se darán cuenta nunca, seguirán en su nube. No quieren que la realidad les arruine la ficción en la que viven.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Numerarios y agregados que vayan a hacer la fidelidad, piensen dos veces o tres antes de hacer el testamento a favor del Opus Dei, o siquiera &#039;&#039;de hacer testamento alguno&#039;&#039;. ¿Si Escrivá no lo hizo, por qué hacerlo los demás? ¿Con qué autoridad se les exigirá ahora el testamento a los numerarios y agregados? Pero la pregunta es más profunda: ¿con qué autoridad moral se les va a exigir cualquier otra cosa? La imagen perfecta de Escrivá ha quedado a la deriva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[http://opuslibros.org/libros/EBE_testamento.htm Original]&lt;br /&gt;
[[Category:E.B.E.]]&lt;br /&gt;
[[Category:Personalidad del fundador]]&lt;br /&gt;
[[Category:Pobreza]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
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		<title>La visión profética de Escrivá</title>
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		<updated>2026-08-05T07:06:01Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: Created page with &amp;quot;Por Atomito, 5/08/2026    Escrivá hacía creer a sus seguidores (y logró hacer creer a la Iglesia) que había recibido un mensaje divino y que la Obra que construyó no fue una idea suya, sino que hizo lo que Dios le mandó. Escrivá no hablaba de generalidades. El mensaje divino no era: «Señores, hay que ser santos en la vida corriente. Que cada cual busque la santidad como le parezca». El mensaje que Escrivá recibió de Dios era sumamente detallado, y él se...&amp;quot;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por [[Atomito]], 5/08/2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Escrivá hacía creer a sus seguidores (y logró hacer creer a la Iglesia) que había recibido un mensaje divino y que la Obra que construyó no fue una idea suya, sino que hizo lo que Dios le mandó. Escrivá no hablaba de generalidades. El mensaje divino no era: «Señores, hay que ser santos en la vida corriente. Que cada cual busque la santidad como le parezca». El mensaje que Escrivá recibió de Dios era sumamente detallado, y él se jactaba de que había quedado esculpido, registrado en innumerables documentos, vademécums, instrucciones, publicaciones internas e incluso películas de tertulias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos llegando a los cien años del Opus Dei y se empieza a ver muy claro que el supuesto mensaje divino era un invento de Escrivá. Quizá fuera inconsciente y realmente pensara que venía de Dios, o quizá fuera un estafador consciente que sabía exactamente que estaba engañando a la gente. Pero de lo que no hay ninguna duda es que ese mensaje no venía de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acá van algunas de las cosas que hoy vemos claramente...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los años treinta era totalmente normal en España (y en muchas partes del mundo) que las familias ricas tuvieran empleadas domésticas «con cama», es decir, que vivían con la familia, trabajaban todo el día, tenían casa y comida, cobraban un salario mínimo y no disfrutaban de beneficios sociales. También era normal en la España de esa época que muchas mujeres tuvieran vocación religiosa y dedicaran su vida a una orden religiosa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una numeraria auxiliar es una mezcla de empleada doméstica y monja. Se dedica a tareas domésticas y vive prácticas piadosas y una entrega total a una vocación. En la España de los años treinta no chocaba. Podía resultar un poco exótica esa combinación de empleada doméstica y monja, pero tampoco era algo tan revolucionario. Y que una mujer se pasara el día fregando por un salario mínimo y sin beneficios sociales era la norma. Escrivá no podía imaginar cómo iba a ser el mundo cien años después. Hoy en día hay mujeres que hacen tareas domésticas por un salario, pero es raro que vivan en la casa donde trabajan, y es ilegal no pagarles la Seguridad Social ni concederles los beneficios laborales habituales, como las vacaciones pagadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Escrivá no tenía por qué haberlo previsto, pero Dios lo tenía clarísimo. Dios no le podía haber dicho nunca a Escrivá que creara la figura de la numeraria auxiliar sabiendo que, cien años después, el número dos actual del Opus Dei iba a ser citado por la justicia argentina para declarar en un caso de trata y explotación por haber cumplido con «lo que Dios le ordenó al fundador». Lo que denuncian las cuarenta y tres auxiliares de Argentina no son actos cometidos por personas que desobedecieron las órdenes del fundador. Lo que denuncian son precisamente los actos que el fundador mandó que se hicieran.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Escrivá estuvo en Argentina. Sabía exactamente lo que se hacía en el Opus Dei con las auxiliares y tenía el control total de la institución. Lo que estaban haciendo era exactamente lo que él mandó. En todos los centros del Opus Dei del mundo se hacía exactamente lo mismo. Las directoras y directores de Argentina, con las virtudes y defectos personales que tuvieran, se limitaban a hacer lo que estaba mandado. Decir que la idea de las numerarias auxiliares no se le ocurrió al fundador, sino que fue una expresa voluntad de Dios, hoy se ve clarísimo que era mentira.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los años treinta eran muy pocas las mujeres que iban a la universidad. Que mucha gente pensara en aquella época que las mujeres no recibieran la misma educación que los hombres es algo que se puede comprender. Escrivá no tenía por qué imaginar que eso iba a cambiar en pocas décadas. Pero Dios sí lo sabía. Dios nunca pudo haberle dicho al fundador que los numerarios debían tener título universitario, pero las numerarias no; ni decirle que escribiera el punto 946 de Camino («ellas no hace falta que sean sabias; basta que sean discretas»). Escrivá, cuando habla de estos temas, deja claro que no está dando su humilde opinión: está hablando con la autoridad de quien fue elegido por Dios y recibió un mensaje divino.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Cuando el Santo Padre sacó el Índice, yo puse el mío», dice Escrivá en una de sus tertulias. Implantó un sistema de control casi absoluto de la información en los centros del Opus Dei. Solo se podían leer libros autorizados; la televisión apenas se veía y únicamente con permiso del director; las cartas salientes se entregaban abiertas para que las leyera el director, y las entrantes pasaban primero por sus manos. Al cine no se podía ir y, muy de vez en cuando, se proyectaba alguna película antigua previamente censurada. Todo eso no era una simple norma disciplinar: se enseñaba como voluntad de Dios revelada al fundador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, con internet, los teléfonos móviles y la inteligencia artificial, ese sistema ha dejado de ser viable. Cualquier numerario necesita un teléfono y acceso a internet para desenvolverse en el mundo y puede acceder libremente a información, noticias o contenidos que ningún director puede controlar. Escrivá no podía imaginar esta evolución tecnológica. Pero Dios sí. Resulta difícil sostener que Dios dictara unas normas tan minuciosas destinadas a quedar obsoletas en pocas décadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cien años después, con internet, los teléfonos móviles y la inteligencia artificial, es imposible controlar la información. Los numerarios de hoy necesitan un teléfono móvil e internet para desenvolverse en medio del mundo, como cualquier habitante del siglo XXI. Y desde ese teléfono pueden ver los vídeos que quieran, escribir a quien quieran, leer las noticias que quieran y, si les apetece, hacer citas o ver pornografía, sin que ningún director del Opus Dei tenga forma de controlarlo o impedirlo. Escrivá no podía imaginarlo, pero Dios sí sabía lo que venía. ¿Para qué iba Dios a darle instrucciones tan precisas que, pocos años después, iban a dejar de tener sentido?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante más de sesenta años, la dirección espiritual en el Opus se hizo con los directores del consejo local. Los miembros de la Obra no tenían libertad para elegir a su director espiritual: era la Obra quien lo decidía y, de forma invariable, era un miembro del consejo local. Así estaba mandado. Así era como Dios lo quería. Hasta que Opuslibros empezó a denunciar esta práctica por ser contraria a lo que manda la Iglesia y por constituir un atentado contra la libertad de conciencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En algún momento la Iglesia tomó cartas en el asunto y Javier Echevarría, que entonces era el prelado, tuvo que cambiar ese sistema que durante toda la vida se había enseñado como otra revelación divina hecha a Escrivá. Lo peor fue que Echevarría, en lugar de reconocer que se cambiaba el criterio anterior y que ya no era el Opus quien decidía quién dirigía a quién, escribió una carta afirmando que los miembros siempre habían tenido total libertad para elegir con quién dirigirse. Dios jamás pudo haber mandado a Escrivá algo que era una aberración, que el Papa acabaría censurando y sobre lo que Javier Echevarría tuvo que mentir descaradamente para intentar salir del paso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los numerarios debían entregar al Opus Dei todo el dinero que recibían, ya procediera de su sueldo, de una herencia o de cualquier otro ingreso. No podían tener cuentas bancarias a su nombre, ahorrar, disponer libremente de su dinero ni realizar compras importantes sin autorización. Así era, según se enseñaba, porque Dios se lo había indicado al fundador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, la desaparición progresiva del dinero en efectivo, la generalización de las cuentas bancarias personales, las tarjetas, las aplicaciones móviles y la banca electrónica han obligado a modificar profundamente esas prácticas. Escrivá no podía prever esos cambios. Pero Dios sí los conocía. Si realmente esas normas hubieran sido reveladas por Dios, cuesta entender que quedaran tan rápidamente superadas por la evolución de la sociedad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los documentos internos del Opus siempre se guardaron bajo llave. Algunos, como la revista Crónica, eran accesibles a numerarios y supernumerarios. Otros, como el Catecismo de la Obra o los Cuadernos, donde estaban los criterios de gobierno interno, solo podían consultarlos los directores. Obviamente, aquello no era un capricho del fundador: era la voluntad de Dios. Pero Dios se olvidó —o no se dio cuenta— de que todos esos documentos acabarían en internet, disponibles para cualquiera que quisiera leerlos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y aunque el Opus movió todos los hilos que pudo, incluido un juicio contra Agustina para que fueran retirados de Opuslibros, los documentos siguen estando al alcance de cualquier persona. Es más: hoy también los conocen los modelos de inteligencia artificial. Ya no hace falta molestarse en buscar qué dice el vademécum sobre un asunto o qué afirma el Catecismo acerca de otro. Basta con preguntarle a ChatGPT, que proporciona la información y el lugar exacto donde aparece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante años, las mujeres numerarias del Opus Dei no podían usar pantalones. Hay una pregunta en el círculo breve acerca de si «me visto de acuerdo con el cargo y la posición que ocupo». La vestimenta, en el Opus Dei, no era un asunto personal: el Opus decía a sus miembros qué podían vestir y qué no. Se podía decidir entre una camisa blanca o azul, pero las mujeres no podían decidir si llevar pantalones o falda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una de las famosas tertulias, Escrivá hace un chiste que termina con la frase de una madre diciéndole a su hijo: «Por respeto a tus quince años, no voy a llevar este globo terráqueo metido en un pantalón de hombre». También se le oye hablar de las modas femeninas como «un escaparate de carnicería». El modo de vestir era otra supuesta revelación divina recibida por Escrivá.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los años noventa, el Opus tuvo que aceptar que las mujeres usaran pantalones y faldas por encima de la rodilla. Cuando se decidió cambiar, no hubo ninguna explicación ni comentario. Hasta ayer estaba mal; hoy está bien. No se podía decir a la gente que la revelación recibida de Dios había sido, en realidad, un capricho de Escrivá.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las meditaciones del 2 de octubre, aniversario de la fundación, siempre nos repetían que a Escrivá no se le ocurrió el Opus Dei, sino que lo vio. Dios se lo mostró tal como iba a ser a lo largo de los siglos, en una especie de visión beatífica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy vemos cómo el Opus Dei aparece como una idea extraña y obsoleta que va muriendo inexorablemente, y cómo ese supuesto mensaje divino que Escrivá transmitió fidelísimamente no era más que un invento suyo que, en cien años, ha perdido toda validez y atractivo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[https://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=30229 Original]&lt;br /&gt;
[[Category:Atomito]]&lt;br /&gt;
[[Category:Carisma fundacional]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=File:Escriv%C3%A1,_el_banquero_de_Dios.pdf&amp;diff=7694</id>
		<title>File:Escrivá, el banquero de Dios.pdf</title>
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		<updated>2026-08-03T07:05:21Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: Replaced content with &amp;quot;Por E.B.E., 3 de agosto de 2026   Esta es la Tabla de Contenido del documento, junto con un resumen de los temas y tesis que se desarrollan en cada una de sus secciones:  &amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;PREFACIO&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039; (Pág. 5)  Plantea la hipótesis central de la investigación: que la vocación al Opus Dei no constituye una entrega real a Dios, sino un estado de endeudamiento moral total con la propia institución. Este &amp;quot;crédito&amp;quot; o deuda moral permite a los directores exigir de forma absolut...&amp;quot;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por [[E.B.E.]], 3 de agosto de 2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta es la Tabla de Contenido del documento, junto con un resumen de los temas y tesis que se desarrollan en cada una de sus secciones:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PREFACIO&#039;&#039;&#039; (Pág. 5)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantea la hipótesis central de la investigación: que la vocación al Opus Dei no constituye una entrega real a Dios, sino un estado de endeudamiento moral total con la propia institución. Este &amp;quot;crédito&amp;quot; o deuda moral permite a los directores exigir de forma absoluta los sueldos de los numerarios y agregados, la firma de testamentos y el trabajo no remunerado, operando mediante una disociación entre los estatutos oficiales y la praxis real del grupo. Este endeudamiento sistemático es señalado como el origen de la ruina personal y psicológica de muchos exmiembros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PRIMERA PARTE: Origen de la Violencia&#039;&#039;&#039; (Pág. 7)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Examina los cimientos psicológicos, doctrinales e institucionales de la organización que propiciaron daños masivos a sus integrantes.&lt;br /&gt;
;La intolerancia al «no puedo»: Analiza la obsesión del fundador, Josemaría Escrivá, por la eficacia y su incapacidad psicológica para admitir límites individuales o debilidades. Quien experimenta flaquezas es tildado de &amp;quot;inservible&amp;quot; o destinado al manicomio, impulsando a los miembros a una autoexigencia destructiva denominada &amp;quot;guerra maravillosa contra nosotros mismos&amp;quot;.&lt;br /&gt;
;La violencia silenciosa y la &amp;quot;delicadeza extrema&amp;quot;: Explica cómo las agresiones institucionales —el uso de disciplinas físicas de sangre, el encierro o la presión psiquiátrica— quedaban ocultas bajo una rígida estética de orden, pisos relucientes y la norma de la &amp;quot;delicadeza extrema&amp;quot;. Al mismo tiempo, la prohibición de compartir confidencias entre los miembros impedía la toma de conciencia del dolor común.&lt;br /&gt;
;La parábola de &amp;quot;la barca&amp;quot;: Desglosa la meditación de la barca como un instrumento de extorsión espiritual. Se presenta la institución como un navío en alta mar donde la única opción para sobrevivir es la sumisión total (&amp;quot;dejarse romper y comer&amp;quot; en un holocausto personal), amenazando con la muerte y la condenación eterna a cualquiera que intente saltar al océano.&lt;br /&gt;
;La manipulación emocional: Detalla el uso de las emociones por parte del fundador para cortocircuitar el juicio intelectual, sustituyendo el discernimiento individual de la vocación por un relato emocional dictado por los directores. Se deconstruye la &amp;quot;espiritualidad resultadista&amp;quot; que mide la santidad según el éxito numérico y financiero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;SEGUNDA PARTE: Origen de la Deuda&#039;&#039;&#039; (Pág. 63)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Analiza la vocación al Opus Dei bajo un modelo financiero y mercantilista similar a un esquema piramidal o Ponzi.&lt;br /&gt;
;El negocio de la vocación: La llamada es mercadeada inicialmente como una inversión atractiva con ganancias sobrenaturales aseguradas (&amp;quot;el ciento por uno&amp;quot;). Sin embargo, una vez dentro, el Opus Dei actúa como un &amp;quot;financista&amp;quot; de la salvación, transformando la llamada en una deuda vitalicia, irrevocable e impagable que se debe amortizar entregando la vida entera en cuotas.&lt;br /&gt;
;El &amp;quot;drenaje&amp;quot; de energía vital: Describe el proceso extractivo mediante el cual los miembros son expropiados de sus ahorros, su desarrollo profesional autónomo, su afectividad y sus energías. Al salir de la organización, el individuo se descubre sin patrimonio ni herramientas para autosostenerse, sufriendo pérdidas reales y sintiéndose &amp;quot;en deuda de por vida&amp;quot; consigo mismo por todo lo dilapidado.&lt;br /&gt;
;El esquema piramidal y descarte de &amp;quot;inservibles&amp;quot;: Detalla la exigencia matemática de que cada miembro deba conseguir anualmente nuevas vocaciones. Aquellos que dejan de ser rentables o eficaces en la recaudación de fondos y prosélitos son expulsados sin ningún tipo de reembolso por sus años de servicio.&lt;br /&gt;
;La liquidación del &amp;quot;banco&amp;quot; y el dilema del Vaticano: Señala el fracaso histórico del modelo del fundador ante la escasez de vocaciones. Finalmente, expone las medidas de reforma jurídica impulsadas por el papa Francisco y el reto que enfrenta el papa León XIV: el dilema de si reorganizar la institución meramente hacia adelante o asumir el coste moral de investigar el pasado y reparar los daños de las víctimas de abuso espiritual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:E.B.E.]]&lt;br /&gt;
[[Category:Reforma del Opus Dei]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=File:Escriv%C3%A1,_el_banquero_de_Dios.pdf&amp;diff=7693</id>
		<title>File:Escrivá, el banquero de Dios.pdf</title>
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		<updated>2026-08-03T06:44:30Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* Summary */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&#039;&#039;Si hubieseis comprendido lo que significa&#039;&#039; &#039;&#039;Misericordia quiero, y no Sacrificio…&#039;&#039; (Mateo 12, 7)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Por [[&#039;&#039;&#039;E.B.E.]], 3 de agosto de 2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
__TOC__&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PREFACIO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Qué sucedería si, a diferencia de otros institutos religiosos, la vocación al Opus Dei de&lt;br /&gt;
&#039;&#039;entrega total&#039;&#039; no fuera, en realidad, una vocación de entrega a Dios sino una forma de &#039;&#039;endeudamiento total&#039;&#039; con el Opus Dei? La &#039;&#039;deuda&#039;&#039; contraída &#039;&#039;por&#039;&#039; la vocación sería la piedra angular que legitimaría a los superiores exigir la &#039;&#039;entrega&#039;&#039; del sueldo entero de numerarios y agregados —y de todo tipo de bienes, como el trabajo no remunerado y la obligación de hacer testamento— sin necesidad de respaldarse en los Estatutos (disociación jurídica). La deuda no sería propiamente económica ni canónica sino sobre todo &#039;&#039;moral&#039;&#039;, aunque con ella arrastraría todo lo demás, en un &#039;&#039;endeudamiento total&#039;&#039; de la persona (holocausto personal). Y tal vez sería la causa de la &#039;&#039;ruina&#039;&#039; en la vida de tantas personas que denuncian al Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;==&#039;&#039;&#039; Origen de la Violencia ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;«¿Qué voy a hacer…? ¿Cavar? No tengo fuerzas.&#039;&#039; &#039;&#039;¿Pedir limosna? Me da vergüenza.&#039;&#039; &#039;&#039;¡Ya sé lo que voy a hacer...»&#039;&#039; Lc 16&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;«Si yo hubiera dicho no puedo, no puedo,&#039;&#039; &#039;&#039;a estas horas estaría en un manicomio»&#039;&#039; Escrivá&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;«La vida sólo puede ser comprendida hacia atrás;&#039;&#039; &#039;&#039;pero se vive hacia adelante»&#039;&#039; Kierkegaard&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo la iniciativa religiosa de una persona supuestamente santa podría provocar un daño masivo? Esta es la pregunta que la canonización de Escrivá debería haber respondido. No tanto cómo es que fue santo, sino cómo es posible a pesar de tanto daño. Pero no sólo se evitó la pregunta, directamente&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;u&amp;gt;Opuslibros-Escrivá, el banquero de Dios&amp;lt;/u&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
se eliminaron las pruebas, al impedir a los testigos dar su testimonio. Y las acusaciones contra su organización y su propia persona no son producto de un acto de histeria colectiva: van más allá de un fenómeno de redes sociales, y por sobre todas las cosas, son bastante anteriores al surgimiento de internet. Pero gracias a las redes, se pudo subsanar la omisión cometida durante el proceso de canonización y gracias al surgimiento de Opuslibros las acusaciones empezaron a tener mayor circulación y, sobre todo, se interconectaron entre sí, dando lugar a más iniciativas de difusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
---&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal vez la respuesta, a la pregunta que omitió el proceso de canonización, sea la observación que anotó Kierkegaard en su diario, hacia mediados del siglo XIX: mientras uno está ocupado por vivir, no siempre encuentra tiempo para detenerse y mirar hacia atrás. Más aún si la vida que uno lleva impide específicamente reflexionar. Se necesita tiempo, entonces, para entender lo que ha pasado, lo que se ha vivido casi de manera impulsiva e incluso compulsiva. En general esa revisión coincide con el fin de un ciclo, porque mientras se está viviendo, se está &#039;&#039;padeciendo&#039;&#039; esa vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando padecer impide &#039;&#039;entender&#039;&#039;, se dificulta darle &#039;&#039;sentido&#039;&#039; al padecimiento. Sufrir sin sentido es uno de los mayores padecimientos. Al salir de la organización, usualmente no se entiende qué ha sucedido. Diría que ni siguiera actualmente existe una explicación concluyente de lo que a cada uno nos ha sucedido, aunque mucho se ha avanzado. Y mientras no se le encuentre sentido a ese pasado, &#039;&#039;se lo sigue padeciendo&#039;&#039;. Quienes sufrieron al Opus Dei buscan entenderlo por distintas razones de quien no lo sufrieron: unos por necesidad, otros por curiosidad (en sentido amplio). En definitiva, no es de extrañar que usualmente la &#039;&#039;reflexión&#039;&#039; llegue tarde, cuando ya todo ha sucedido, cuando los hechos han sido consumados. Las personas de &#039;&#039;acción&#039;&#039; corren siempre con ventaja hasta que puedan ser alcanzadas por las personas que se ocupan de reflexionar sobre las acciones de aquellas, e incluso ponerles límites, de ser necesario (mediante leyes, juicios, castigos, etc.). El Opus Dei no es una excepción: Escrivá y sus sucesores corrieron con esta ventaja durante casi un siglo hasta llegar a ser alcanzados y a ser comprendida, en parte, la magnitud dañina de su &#039;&#039;acción&#039;&#039;. No por casualidad durante todo ese tiempo, el Opus Dei detentó —con algunas excepciones—, conjuntamente, el ejercicio del monopolio de la legitimación intelectual —en relación a la reflexión e interpretación de sí mismo— y el monopolio sobre &#039;&#039;cómo contar su&#039;&#039; &#039;&#039;historia&#039;&#039;, de forma tal de tener asegurada la &#039;&#039;libertad&#039;&#039; &#039;&#039;de acción&#039;&#039; por tiempo indeterminado. Primero &#039;&#039;actuar,&#039;&#039; y luego &#039;&#039;alabarse&#039;&#039; a sí mismo, sin dar lugar a ningún tipo de cuestionamiento (que hubiera significado abrir las puertas a &#039;&#039;la duda&#039;&#039; y al &#039;&#039;juicio&#039;&#039;). Ese &#039;&#039;alabarse&#039;&#039; formó —y forma parte— de la &#039;&#039;acción&#039;&#039; del Opus Dei, que no llegó a ser alcanzada por la reflexión crítica sino tardíamente, cuando los hechos ya eran irreversibles, especialmente los daños. Tanto la figura de Prelatura Personal —con su injustificada e insistente &#039;&#039;campaña&#039;&#039; de pregonarse &#039;&#039;estructura jerárquica de la Iglesia&#039;&#039;—, como la canonización de Escrivá, son resultados de ese monopolio intelectual e interpretativo, que difícilmente lo habrían podido ejercer con posterioridad al surgimiento de internet y los &#039;&#039;smartphones&#039;&#039;, que impulsaron extraordinariamente la libre circulación de información.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
---&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el advenimiento del centenario del Opus Dei, se están publicando diversos estudios, desde la misma institución, con la intención de explicar la complejidad y profundidad de la irrupción trascendental del Opus Dei &#039;&#039;en la Historia de la Humanidad²&#039;&#039;. Tal vez sería de más ayuda intentar otros caminos, apuntando a lo esencial, porque tanta complejidad puede terminar abrumando, desorientando, y distrayendo la atención. Mucha es la &#039;&#039;hojarasca.&#039;&#039; Esto no quiere decir que se trate de algo simple, al contrario, es tan enredado que resulta muy difícil sacar alguna conclusión si no es gracias a tantos testimonios y muchos análisis, como los recogidos en Opuslibros. Pero por más que la “ingeniería” del funcionamiento del Opus Dei sea muy enrevesada, el fin ha de ser sumamente simple, y a ese fin hay que apuntar. Un &#039;&#039;Fórmula Uno&#039;&#039; puede ser todo lo complejo que se quiera, pero su fin no ha ser más que uno: ganar carreras. No puede haber más que uno, del cual, en todo caso, dependan otros. El mismo prelado J. Echevarría se hace esa pregunta fundamental: «¿Qué ofrece, pues, el Opus Dei?», que es lo mismo que preguntarse por su &#039;&#039;fin&#039;&#039;. Y responde: «Fundamentalmente, una dirección espiritual a sus fieles y a las demás personas que la pidan» 3. Una respuesta demasiado superficial para una institución compleja. Por su parte, Escrivá afirma que en el Opus Dei «todo ha de someterse —así, someterse— a un&lt;br /&gt;
interés superior: la gloria de Dios y la salvación de las almas» 4. Sin duda, la respuesta ha de ser &#039;&#039;simple&#039;&#039;, pero &#039;&#039;escondida&#039;&#039; en medio de la maraña de justificaciones y explicaciones, no expuesta a la luz del día, como pretende presentarla el prelado Echevarría, en un aparente intento de disfrazar la verdadera razón, más cercana al &#039;&#039;todo ha de someterse&#039;&#039; de Escrivá.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La violencia hacia sí mismo ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;«En tanto avanzarás en cuanto&#039;&#039; &#039;&#039;te hagas violencia a ti mismo»&#039;&#039; “Del Espíritu y de las Costumbres” (1990), n. 14&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;«El éxito llegará siempre. Siempre sucederá lo que&#039;&#039; &#039;&#039;más nos conviene; nosotros no podemos fracasar»&#039;&#039;5 Escrivá&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una fijación en la predicación de Escrivá, evidenciada en muchas de sus meditaciones, en insistir sobre la &#039;&#039;necesidad de eficacia&#039;&#039; (fin corporativo) y sobre la &#039;&#039;necesidad de poder&#039;&#039; (de cada uno) para lograr esa eficacia (frutos o resultados). Aunque los temas sean variados, alrededor de esas dos ideas suele gira el contenido de las diversas meditaciones de Escrivá, incluso cuando aparentemente &#039;&#039;sólo hablaría de oración&#039;&#039;. Esa “capacidad de poder” o “hacer esfuerzo” la&lt;br /&gt;
desarrollaría cada uno mediante la &#039;&#039;ascética de las&#039;&#039; &#039;&#039;virtudes&#039;&#039;, que no es otra cosa que la repetición de actos, a modo de una &#039;&#039;gimnasia espiritual&#039;&#039;. Eso otorgaría eficacia institucional, aunque difícilmente contribuiría a la conversión de un corazón. Pero quien &#039;&#039;no puede,&#039;&#039; es porque &#039;&#039;no quiere&#039;&#039;. Y quien &#039;&#039;no puede&#039;&#039;, se convierte —según el fundador— en un &#039;&#039;cadáver&#039;&#039;a ser enterrado &#039;&#039;piadosamente,&#039;&#039; agrega, no sin cierto sarcasmo⁶. Posiblemente el Opus Dei creció tanto —hasta que entró en crisis en este siglo— porque uno de sus objetivos fue la &#039;&#039;eficacia en conseguir&#039;&#039; &#039;&#039;vocaciones&#039;&#039;. Eficacia medida en capacidad de obtener de los demás la entrega de todo lo suyo al Opus Dei: gente que se entregara &#039;&#039;ella misma a trabajar&#039;&#039; para el Opus Dei y gente que entregara &#039;&#039;todo lo suyo&#039;&#039; al Opus Dei. Un fin completamente inmanente, sin ninguna trascendencia, más allá de la propia reproducción institucional. Lo interesante será descubrir de qué forma específica se implementó el objetivo: mediante la inducción de una &#039;&#039;deuda&#039;&#039; y un sistema &#039;&#039;coactivo&#039;&#039; para ejecutarla o ejercer derecho sobre ella. Pero no nos adelantemos aún.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
---&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué decir “no puedo” significaba para Escrivá terminar en un manicomio? No es un pensamiento ni&lt;br /&gt;
un mensaje precisamente alentador para aquellos que «no pueden», para quienes experimentan en su vida los límites de su condición humana. Según el estándar de Escrivá, deberían ser internados. De ser así, media humanidad necesitaría ello, si no más. Y si Escrivá se refería sólo a &#039;&#039;su caso&#039;&#039;, ¿se consideraba entonces un superhombre? Su afirmación debería haberse formulado al revés, para ser considerada signo de sanidad y humildad: &#039;&#039;si yo no hubiera podido decir&#039;&#039; &#039;&#039;“no puedo”, a estas horas estaría en un manicomio.&#039;&#039; Una cosa es el «no puedo» de quien le flaquean las fuerzas y se está ahogando, y otra cosa distinta es el «no puedo» impotente de quien se obsesiona por una meta que lo supera. Los dos dicen «no puedo». Pero mientras uno está luchando por sobrevivir — enfrentando la muerte— y &#039;&#039;se permite decirlo&#039;&#039; e incluso gritarlo, el otro no quiere aceptar sus propios límites por simples razones de orgullo personal y se violenta a sí mismo, reprimiendo la expresión de su impotencia. Ambos «no pueden», pero se encuentran en extremos opuestos. Esa frase de Escrivá es sumamente reveladora, porque muestra que él jamás soportaría «no poder», al punto que, según sus propias palabras, «no poder» &#039;&#039;lo hubiera llevado a la locura&#039;&#039;. Y no se refiere a un hecho puntual, aislado, a una decisión crucial que tuvo que tomar en un momento histórico determinado,&lt;br /&gt;
sino a &#039;&#039;todo el proceso de sacar adelante el Opus Dei.7&#039;&#039; Habría que preguntarse dónde quedó, entonces, la &#039;&#039;infancia espiritual&#039;&#039; que tanto predicaba. Para que entendamos el contexto de sus palabras, comparémoslas con las de San Pablo, con quien tanto le gustaba asimilarse (decía que como el apóstol, &#039;&#039;no tenían nada&#039;&#039; y como el apóstol, &#039;&#039;era tratado de&#039;&#039; &#039;&#039;basura o escupidera&#039;&#039;, etc.): «me gloriaré en mis flaquezas, para que la fuerza de Cristo habite en mí» (2Cor 12,9). En cambio, Escrivá se gloriaba en su capacidad de decir «yo puedo» y a su vez despreciaba a los &#039;&#039;pobrecitos&#039;&#039; que se &#039;&#039;quedaban por el camino&#039;&#039; y consideraba que no tenían remedio⁸. Dentro de este contexto, entendemos por qué los débiles mentales son calificados de &#039;&#039;inservibles&#039;&#039; para el Opus Dei por su &#039;&#039;Catecismo⁹&#039;&#039;: los que «no pueden» son considerados para el manicomio y, recíprocamente, los que son considerados para el manicomio son explícitamente declarados inservibles. De esta forma, el &#039;&#039;Catecismo&#039;&#039; pone de relieve que la supuesta devoción por &#039;&#039;Enriqueta la tonta¹⁰&#039;&#039; aparentemente no era sincera. En la espontaneidad de la &#039;&#039;jactancia&#039;&#039; o &#039;&#039;alarde&#039;&#039; de Escrivá queda mucho más expuesta su interioridad que en oportunidad de otras expresiones suyas (&#039;&#039;no soy&#039;&#039; &#039;&#039;nada, no puedo nada, nuestra fortaleza es prestada,&#039;&#039; etc&#039;&#039;.&#039;&#039;), más parecidas a declamaciones propias de&lt;br /&gt;
cierta teatralidad o manifestaciones de humildad fingida. Es más fácil fingir una postura falsa, que reprimir un impulso espontáneo. Al contrastarlos, el impulso se impone sobre la impostura. Pero cuando expresaba su ambición y su «capacidad de poder», no la disimulaba: «no es fácil, no se recuerda un caso en el que quienes comenzaron a trabajar en una obra Tuya hayan visto, aquí en la tierra, tantas maravillas como yo estoy viendo: en extensión, en número, en calidad» 11. «Estoy persuadido —tengo una seguridad moral— de que la Obra permanecerá mientras haya hombres sobre la tierra» 12. Lo que estaba dando a entender era que, al igual que la Iglesia, «las puertas del infierno no prevalecerán contra ella» (Mt. 16,18). «Os aseguro que en la Obra no habrá ningún terremoto. Tengo certeza» 13. Sin embargo, la situación actual del Opus Dei no permite seguir sosteniendo dichas afirmaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
Ahora bien, es realmente algo extraño en boca de un «supuesto santo» gloriarse en sus propias fuerzas. Lo cual nos hablaría de un origen sumamente humano y nada sobrenatural del Opus Dei. Porque en ese «si dijera ‘no puedo’» está totalmente ausente Dios y sólo cuentan las propias fuerzas humanas de Escrivá.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esa frase «si hubiera dicho…» revela algo más interesante aún: la violencia que estaría dispuesto a hacerse y, también, la que estaría dispuesto a ejercer sobre otros, con tal de lograr sus persistentes deseos. Pensemos en las desagradables imágenes de sangrientas disciplinas, en exceso citadas en la &#039;&#039;Positio&#039;&#039; &#039;&#039;super vita et virtutibus¹⁴&#039;&#039;. Escrivá se situaba como modelo de quien se hacía violencia a sí mismo (castigo corporal usado, no como mortificación cristiana, sino como instrumento para violentarse), ejemplo que influiría en sus seguidores para inhibirlos de decir «no puedo», violentándose a sí mismos. De este modo, violencia e intolerancia se entrelazarían íntimamente, como las disciplinas y el horizonte del manicomio. Lo interesante de todo esto es descubrir que el fundador evitaría el manicomio &#039;&#039;enloqueciendo a&#039;&#039; &#039;&#039;otros&#039;&#039;: sometiéndolos a una exigencia tal que tendría como medida el &#039;&#039;holocausto&#039;&#039; personal (terminarían «exprimidos como un limón») y entonces &#039;&#039;enloquecerían&#039;&#039; (no es casualidad el recurso a los psiquiatras y psicofármacos) o abandonarían el Opus Dei, como quien abandona una prisión o un lugar insano. Otros, al ser declarados &#039;&#039;inservibles&#039;&#039;, acabarían siendo descartados por el sistema, expulsados a la calle, sin ayuda de ningún tipo. Pero Escrivá habría&lt;br /&gt;
logrado su objetivo: &#039;&#039;hacer el Opus Dei —evitando yo&#039;&#039; &#039;&#039;el manicomio—&#039;&#039;, &#039;&#039;siendo tú mismo Opus Dei&#039;&#039; (enloqueciendo tú y no yo)&#039;&#039;.&#039;&#039; Tal vez, como el &#039;&#039;administrador infiel&#039;&#039;del Evangelio, Escrivá no pudo aceptar su destino e hizo que otros pagaran el precio. La intolerancia llevaría a la violencia. La ausencia de permiso para decir «no puedo» se vincularía con el dar riendas sueltas de las «disciplinas de sangre» —como las califican en la &#039;&#039;Positio&#039;&#039;—, en sociedad con la idea de manicomio, y todo ello lo terminarían sufriendo quienes más fielmente le estuvieran subordinados (¿qué proceso de canonización legítimo podía darse a partir de testimonios que no tenían permiso para decir otra cosa que la permitida?). Según las enseñanzas de Escrivá, “se debía poder” hasta quedar destruido¹⁵. De ser necesario, había que pedir la muerte antes de no perseverar, es decir, antes de decir «no puedo» 16. Y todo ello, &#039;&#039;encerrados&#039;&#039; en una &#039;&#039;barca, aislada&#039;&#039; en medio del &#039;&#039;océano&#039;&#039;, sin escapatoria, de la cual no se podría salir sin terminar &#039;&#039;muertos&#039;&#039; en medio de las olas del mar, según las propias palabras de Escrivá. Y «para estar en la barca, se necesita (…) entregarse, quemarse, hacerse holocausto» 17. La violencia interior debía suceder &#039;&#039;sin escándalo&#039;&#039; exterior, sin que se notara, sin que mediara la sangre (algo sólo reservado para Escrivá, es decir, para el &#039;&#039;modelo&#039;&#039; a imitar&#039;&#039;,&#039;&#039; no a &#039;&#039;igualar&#039;&#039; ni menos aún a &#039;&#039;superar&#039;&#039;). La exhortación a esforzarse, en realidad, era a &#039;&#039;forzarse&#039;&#039; y, en definitiva, a &#039;&#039;violentarse&#039;&#039;. Cada uno debía hacerse &#039;&#039;violencia&#039;&#039; contra ese «no puedo más» 18, conduciendo ello hacia una autoexigencia destructiva, que Escrivá la llamaba «guerra maravillosa contra nosotros mismos» 19. Y agregaba: «no os asustéis de encontraros monstruosos» 20. Aquí encuentra sentido el uso de la mortificación corporal de la ducha fría en invierno, el cilicio (bien apretado, se decía) y las disciplinas (quienes más creían en la doctrina de Escrivá, más fuerte se las aplicaban). La vocación al Opus Dei como de «predilección divina», pasaba a convertirse en la lucha contra la «monstruosidad» que habitaba en cada uno. Escrivá ponía palabras en boca de otros sin haberles consultado, como diciendo: &#039;&#039;yo te voy a contar lo que debes&#039;&#039; &#039;&#039;pensar.&#039;&#039; En realidad, las &#039;&#039;imponía&#039;&#039;. Formaba todo ello parte de la violencia institucional y de cómo el Opus Dei &#039;&#039;discernía&#039;&#039;por los candidatos —hoy parece menos probable—, no ya decidiendo sobre el ingreso, sino también sobre la conciencia de sí mismos, dictando lo que debían pensar. Insistir por activa y por pasiva que en «el Opus Dei todo es voluntario», cuando uno mismo experimentaba lo contrario, era —y es— violencia institucional, que buscaba ahogar todo disentimiento. En definitiva, había que luchar contra el &#039;&#039;monstruo&#039;&#039; que teníamos dentro, inclinado «a cometer todas las atrocidades» 22. Pero, mientras para los demás aplicaba la crudeza, para sí mismo Escrivá recurría a la poesía²³, cuando no hacía un alegato de inocencia²⁴. Esa &#039;&#039;lucha&#039;&#039; contra uno mismo, transformada en violencia contra uno mismo, daría lugar a enfermedades psicológicas y psiquiátricas y causaría en muchos casos aversión explícita hacia la religión. Contrariamente a lo que Escrivá enseñaba, decir «no puedo» evitaría el manicomio, e incluso ayudaría a &#039;&#039;salir de él&#039;&#039;. En un entorno así, enfermarse sería síntoma de &#039;&#039;sanidad&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
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¿Ahora bien, no hay gente que se encuentra cómoda en el Opus Dei? Sin duda las hay, y bastantes, que son las que terminan permaneciendo y &amp;quot;perseverando&amp;quot;, lo cual no es precisamente un elogio. No sufren ya violencia ni se &#039;&#039;hacen&#039;&#039; más violencia, pero se las hacen a otros o dejan, sin decir nada, que otros la sufran. Su silencio es el precio de la comodidad que gozan. Pienso ahora en uno de los sacerdotes que vivía en la misma casa donde yo me encontraba y que era&lt;br /&gt;
muy alegre. Si leyera este texto, le parecería absolutamente chocante e incomprensible. Sin embargo, él mismo participó del proceso que tramaron los directores en relación a mi salida (siempre me he preguntado cómo habrá justificado en su conciencia su participación, seguramente por la virtud de la “obediencia”). Por lo cual, esa comodidad que sienten y viven algunos que se quedan dentro, tiene el precio de pagar con su conciencia actos que son inaceptables. Todo está muy bien, hasta que algo está mal, y ahí es cuando uno tiene que decidir permanecer o irse. Me acuerdo de otro sacerdote, con el cual mantenía una muy buena relación. Pero en un momento — cuando tuvo que &#039;&#039;elegir&#039;&#039; entre su comodidad o la amistad— me dijo, para mi sorpresa, “tienes que blanquear tu situación”, dándome a entender que yo debía asumir la culpa y no atribuirle responsabilidad al Opus Dei por encontrarme deprimido y, por ello mismo, haber sido &#039;&#039;desalojado&#039;&#039; del centro donde vivía de una forma arteramente calculada y a mis espaldas. Aun así, según él, yo &#039;&#039;debía&#039;&#039; responsabilizarme de la desafortunada decisión que habían tomado los directores, lo cual implicaba violentar mi conciencia. Por supuesto, no lo hice, sino que todo aquello me confirmo que, aun los que parecían amigos, se volvían cómplices de los directores con tal de conservar su cómodo lugar dentro de la organización.&lt;br /&gt;
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Pues bien, quienes se sienten cómodos dentro del Opus Dei es porque hay cosas que no ven o directamente &#039;&#039;no quieren ver,&#039;&#039; y cuando alguien se las hace ver, se escandalizan e incluso creen que hay que culpar al mensajero. Pagan el precio de haber violentado su propia conciencia hasta cauterizarla, de haber traspasado el límite que la vuelve insensible a los daños institucionales sobre las personas. Pero también es cierto que, al haber quemado sus naves, no tienen dónde ir y se vuelve a cumplir lo de la &#039;&#039;barca&#039;&#039;: si quieres permanecer, has de &#039;&#039;someterte&#039;&#039;, &#039;&#039;entregando tu juicio&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
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=== La violencia sin violencia ===&lt;br /&gt;
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&#039;&#039;«Violencia, nunca. No la comprendo,&#039;&#039; &#039;&#039;no me parece apta ni para&#039;&#039; &#039;&#039;convencer ni para vencer»25&#039;&#039; Escrivá (lado A)&lt;br /&gt;
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&#039;&#039;«Hablas quizá de que no ves cómo se puede&#039;&#039; &#039;&#039;conjugar la libertad personal y la obediencia.&#039;&#039; &#039;&#039;Muy podrido has de estar o&#039;&#039; &#039;&#039;muy corto es tu entendimiento&#039;&#039;»26 Escrivá (lado B)&lt;br /&gt;
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Del mismo modo que una numeraria auxiliar se le hacía ver su actividad diaria no como un trabajo sino como un &#039;&#039;servicio&#039;&#039; hecho a Dios²⁷, la violencia hacia&lt;br /&gt;
uno mismo tampoco era vista como tal, sino como una &#039;&#039;lucha&#039;&#039;, un &#039;&#039;vencimiento&#039;&#039;. Usualmente había dos versiones de un mismo hecho, y prevalecía la que más le convenía al Opus Dei, en un momento dado. Se decía que la vocación de numeraria auxiliar implicaba un &#039;&#039;trabajo profesional&#039;&#039; — definición actualmente vigente según los Estatutos de 1982—, pero también que era una vocación de entrega total. De esta manera, cuando había que hablar de secularidad, se refería al carácter “profesional” del trabajo y cuando había que servirse de ese trabajo sin tener en cuenta derechos laborales, se hablaba de “entrega a Dios”. En la ambigüedad, salía ganando siempre el Opus Dei. Muchas cosas neurálgicas eran —y son— &#039;&#039;rebautizado&#039;&#039; dentro de la organización, de tal forma que se percibían distintas a como las vería cualquier otra persona &#039;&#039;desde afuera&#039;&#039;. Uno vivía &#039;&#039;disociado&#039;&#039; (para sí) &#039;&#039;y&#039;&#039; &#039;&#039;disociando&#039;&#039; (explicando al mundo exterior que las cosas &#039;&#039;no eran&#039;&#039; como eran).&lt;br /&gt;
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Un director espiritual o un sacerdote que confiesa, es alguien cuya tarea consiste en transitar por los terrenos sumamente delicados de la conciencia de las&lt;br /&gt;
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personas que le confían su intimidad. Por lo cual, los niveles de violencia en esos casos son mucho más sensibles que si se tratara de violencia física, y no pueden ser considerados de la misma manera. La palabra es su bisturí, que puede curar o lastimar. Con ella el director espiritual puede ser un cirujano de ojos o alguien que faena animales. Mediante el dolor se puede manipular la conducta de las personas (tema tratado en la película &#039;&#039;Camino,&#039;&#039;2008, de Javier Fesser) &#039;&#039;y&#039;&#039; lograr que hagan lo que el prestidigitador desea. Tengamos en cuenta que la dirección espiritual del Opus Dei apunta a desarmar toda resistencia interior, hasta quedar vulnerables en manos de los directores, como &#039;&#039;el barro en manos del alfarero&#039;&#039;, que incluye la vulnerabilidad económica (al no tener capacidad de ahorro, por ejemplo). La entrega total es sinónimo de vulnerabilidad total. El más entregado es el más vulnerable. Como un organismo al cual se le ha eliminado todos los anticuerpos: la mínima violencia puede hacer estragos.&lt;br /&gt;
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Si cuando Escrivá se quedaba sin argumentos pasaba a los insultos, resulta difícil de imaginar su&lt;br /&gt;
firme oposición a la violencia que previamente suscribía &#039;&#039;en teoría&#039;&#039;. Estamos hablando del superior de una organización religiosa, que insultaba en una carta pastoral frente a un planteo conceptual puesto en boca de un interlocutor abstracto. Ya no era un simple arrebato del momento, pasajero, sino algo que pasaba los filtros propios de toda publicación interna del Opus Dei. Por lo cual, una declaración de este tipo no puede ser tomada como un hecho aislado sino como un síntoma de algo más profundo. Distinto sería si se hubiera tratado de un exabrupto momentáneo, que sería comprensible en cualquier persona, pero esa intolerancia es la que va a aplicar para gobernar y para hacer posible su obra: no es inocente. Basta ver los principios que regirán &#039;&#039;la barca&#039;&#039; y son los mismas, intolerancia y violencia, como veremos más adelante. Es evidente que su oposición a la violencia no era como decía y, en cuanto perdía el control, pasaba al ataque, como los que padeció Carmen Tapia, narrados en su libro. Esa carta deja al descubierto el lado violento de Escrivá y, a su vez, refuerza el testimonio de Carmen Tapia. Más aún, es palpable que su intolerancia le llevaba a la violencia y por eso es posible ver nuevamente aquí la conexión entre la intolerancia hacia el «no&lt;br /&gt;
puedo», la amenaza latente del manicomio, y la violencia de las disciplinas de sangre. En el caso de esa carta citada, Escrivá reaccionaba violentamente frente al mismo tema: la &#039;&#039;obediencia&#039;&#039; debida a su persona. Escrivá no toleraba que no se le obedeciera (que alguien le pudiera&#039;&#039;llegar a insinuar&#039;&#039; «no puedo») o que se le cuestionara &#039;&#039;su idea&#039;&#039; de obediencia. Había que &#039;&#039;forzarse&#039;&#039; y había que &#039;&#039;someterse&#039;&#039;: dos caras de la misma moneda de la obediencia. Por eso en un momento afirmaba tajantemente: «se puede mandar todo» 28. Por la misma razón, él enseñaba que &#039;&#039;todo es voluntario²⁹&#039;&#039; en el Opus Dei, como quien afirmara un dogma, de tal manera que no era permitido ponerlo en discusión ni en duda. Del mismo modo, afirmaba que «somos libérrimos y tenéis derecho a pensar y a actuar como os dé la gana», aunque si alguno no entendía la relación entre obediencia y libertad, recibiría una violenta respuesta del fundador. En definitiva, Escrivá no daba lugar a preguntarse o &#039;&#039;deliberar&#039;&#039; sobre la existencia de libertad dentro del Opus Dei, porque sabía que la respuesta no iba a ser de su agrado, por tanto, legislaba &#039;&#039;decretando&#039;&#039; que sobre la libertad no había nada más que decir, salvo lo que ya había dicho él mismo, y quien pusiera en duda su palabra sería insultado. Esa carta tenía la función de servir de &#039;&#039;escarmiento público&#039;&#039; hacia quien osara&lt;br /&gt;
“rebelarse” haciendo preguntas &#039;&#039;prohibidas&#039;&#039;. En definitiva, además de violenta, a causa de su intolerancia, su forma de gobernar era autoritaria, porque no daba lugar a «pensar como os dé la gana», según había previamente garantizado, sino que ni siquiera a «dudar o preguntar como os dé la gana». Tal vez el problema de fondo sea que Escrivá disociaba la libertad y la obediencia (exaltaba por un lado la libertad y por otro imponía el sometimiento más absoluto, hasta lo que él llamaba el &#039;&#039;holocausto&#039;&#039; &#039;&#039;personal&#039;&#039;), y si alguien le cuestionaba cómo podían relacionarse ambos términos disociados, estallaba y se terminaba imponiendo el dominante, la violencia.&lt;br /&gt;
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Con lo dicho hasta ahora, alguien podría imaginar que la vida en el Opus Dei era una sala de torturas las veinticuatro horas del día. No era así. La mayor parte del tiempo, por lo que yo he vivido y visto en otros, había un ambiente agradable o al menos neutro, diría, al igual que el contenido de las meditaciones de Escrivá, en su mayoría no era problemático, aunque tuviera claros objetivos recurrentes (proselitismo y obediencia, por ejemplo)&lt;br /&gt;
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El violentarse no tenía que ver con un estado permanente sino con lo que en el Opus Dei se llamaba —y se llama— “vencerse a sí mismo”, que es un sinónimo de forzare a sí mismo y, en definitiva, de violentarse. Lo contrario, sería decirle &#039;&#039;no a Dios.&#039;&#039; «En medio de una lucha constante para vencerse y sobreponerse a sí mismo, nuestro Padre nunca dijo que no a Dios» 30 Difícil verificar semejante afirmación. ¿Quién puede saber si nunca le dijo no a Dios? Pero debido a la devoción incondicional a Escrivá, se toma dicha afirmación como verdad indiscutible. Sin embargo, lo importante es que, volviendo a la idea del manicomio, Escrivá es el modelo de &#039;&#039;nunca decir «no puedo»&#039;&#039; y para ello es necesario «vencerse». El problema es cuando toda está teología está al servicio del gobierno y puesta a disposición del poder de los directores. Esa violencia hacia sí mismo no es constante, pero sí es progresiva, hasta lograr la mayor &#039;&#039;disponibilidad&#039;&#039; posible en manos de los directores, hasta estar dispuesto a todo, que es en definitiva el holocausto personal, estar dispuesto a &#039;&#039;someterse&#039;&#039; a lo que ordenen los directores, yendo contra el propio instinto de conservación cuando sea necesario (por ejemplo, &#039;&#039;quemando&#039;&#039; el futuro profesional o un buen trabajo&lt;br /&gt;
con el cual uno se sostenía económicamente hasta ese momento). El objetivo sería llegar a borrar del propio vocabulario la frase «no puedo» a lo que pidieran los directores. Otras frases semejantes también debían reprimirse: «El creí que, pensé que y es que son los nombres de tres diablos tremendos que no quiero oír de vuestra boca. No os busquéis disculpas, tenéis la misericordia de Dios y la comprensión de vuestros hermanos, ¡y basta!» 31 Pero, para lograr eso, hay que recorrer un camino de violencia a sí mismo, que es como &#039;&#039;un plano inclinado&#039;&#039;, pero hacia abajo. A quienes los directores les exigen poco, por las razones que sean, se violentan muy poco y por eso consideran que el Opus Dei es “el mejor lugar para vivir”. Pero no es lo que sucede con la mayoría, que se termina marchando. La violencia que uno va internalizando es la que estalla más tarde, una vez afuera de la organización, que es utilizada por la misma organización para descalificar a sus críticos como «unos resentidos». Pero esa violencia es la que por años ejerció la organización sobre las personas. Es importante tener en cuenta esto, para trabajarlo en terapia y no «detonarse emocionalmente» de una forma inadecuada ni en momentos inoportunos.&lt;br /&gt;
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Usualmente se considera que en una situación violenta, necesariamente la persona que ejerce violencia ha de volver ella misma virulenta, porque es lo que sucede en situaciones espontáneas, no planificadas —como le sucedió a Escrivá³² frente a Carmen Tapia—. Sin embargo, es posible ejercer &#039;&#039;violencia sin&#039;&#039; &#039;&#039;violencia&#039;&#039;, especialmente en lo que hace a la violencia institucional. En esos casos, quien la ejerce lo puede hacer de manera &#039;&#039;delicada,&#039;&#039; pero lo clave es el efecto que causa en quien padece dicha acción, y sobre todo sus efectos retardados. &#039;&#039;Imponer&#039;&#039; una vocación es un hecho violento, como lo reconoce Escrivá³³, y más aún si se la impone como una carga a llevar toda la vida, como un &#039;&#039;deber&#039;&#039; y en definitiva, como &#039;&#039;una deuda&#039;&#039;, pues &#039;&#039;lo que se debe&#039;&#039; &#039;&#039;es deuda&#039;&#039;. Pero no solamente el imponer una vocación propia de religiosos, como hace el mismo Opus Dei, sino sobre todo forzar una vocación de &#039;&#039;entrega total&#039;&#039; — como también hace el Opus Dei— en quienes no tienen condiciones para soportarla. La intolerancia hacia el «no puedo» llevaría a la violencia de imponer una vocación que no aceptara límites. Dicho de otra manera, en el origen de la &#039;&#039;entrega total&#039;&#039; está en la intolerancia de Escrivá hacia el «no puedo» y esa vocación es la que le permitirá a Escrivá exigir sin límites (holocausto). Pero esa imposición forzada generalizada —pues el abandono de la vocación ha sido masivo— le permitiría a Escrivá obtener &#039;&#039;mano de obra abundante&#039;&#039; para llevar a cabo su proyecto, para impulsa su expansión institucional y el reclutamiento, incluyendo sacerdotes sin vocación sacerdotal³⁴ (un tercer nivel de violencia vocacional). La imposición forzada de ambas vocaciones —la de &#039;&#039;entrega total&#039;&#039; y la &#039;&#039;conventual&#039;&#039;— causaría trauma y sería uno de los daños más importantes. Sin embargo, si todo ello se hace en &#039;&#039;cámara lenta&#039;&#039;, como por un &#039;&#039;plano inclinado&#039;&#039;, puede pasar desapercibida su violencia, salvo para la víctima, que a corto o largo plazo la termina padeciendo (sobre todo al &#039;&#039;despresurizarse,&#039;&#039; cuando se abandona &#039;&#039;la barca&#039;&#039;, regida por la presión del sometimiento a la &#039;&#039;entrega total&#039;&#039;). Lo interesante es que quien ejerce dicha violencia tiene a su favor el argumento de no haber sido violento en ningún momento. El recurso a la &#039;&#039;anestesia&#039;&#039; es lo que permite ejercer &#039;&#039;violencia sin violencia&#039;&#039; (como en el tráfico de órganos). Y si además se induce a que cada uno se violente, forzando una vocación que no puede soportar —el tiempo lo demostrará—, no queda violencia institucional a la vista.&lt;br /&gt;
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Pero los daños son prueba de su &#039;&#039;invisible&#039;&#039; existencia. Tal vez por ello mismo es que la organización se deshace³⁵ “a tiempo” de quienes han sido violentados, para que “estallen a fuera”. «Quizá alguno aguantara un tiempo en ese estado, pero el clima peculiar de la Obra —de entrega total— acabaría por rechazarlo, como a cuerpo extraño.» 36&lt;br /&gt;
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¿Qué decir de la &#039;&#039;delicadeza extrema&#039;&#039;, que podríamos calificar de &#039;&#039;norma habitual&#039;&#039; dentro de la institución? Se trata de una característica conforme al aire aristocrático con el cual se había fundado el Opus Dei y con el cual su fundador quería que permaneciera. Pero es mucho más que eso: invisibiliza la violencia institucional. En marcado contraste con lo que —según Escrivá— cada uno podía encontrar de &#039;&#039;monstruoso&#039;&#039; dentro de sí, esa &#039;&#039;delicadeza&#039;&#039; en el trato social hacía impensable —aún hoy también— cualquier tipo de violencia hacia los miembros³⁷ —o inducción a ella—, y al mismo tiempo reprimía su visible exposición. Lo interesante de la &#039;&#039;delicadeza extrema&#039;&#039; es que sólo se aplicaba —y se aplica— en la “esfera pública” de la vida institucional, pero no en el trato hacia uno mismo, que debía ser también &#039;&#039;extremo&#039;&#039; pero en&lt;br /&gt;
sentido contrario: sin &#039;&#039;contemplaciones³⁸&#039;&#039;. Como Escrivá con sus &#039;&#039;disciplinas&#039;&#039;. En este sentido, Escrivá no era precisamente &#039;&#039;delicado&#039;&#039; ni menos aún en &#039;&#039;extremo.&#039;&#039; Tampoco al referirse a sus «hijas e hijos» como &#039;&#039;monstruosos&#039;&#039; e incluso &#039;&#039;cancerosos³⁹,&#039;&#039; cuando no &#039;&#039;podridos⁴⁰&#039;&#039;. Socialmente la violencia no se manifestaba. Sólo transcurría en la interioridad de cada uno. No por casualidad existía —aún hoy— la prohibición⁴¹ de compartir confidencias entre los miembros, salvo con la línea vertical de mando. Nadie debía revelar a otros la violencia que cada uno se hacía a sí mismo. De la misma manera, los pisos relucientes ocultarían la violencia que sufrirían las numerarias auxiliares debido a la explotación laboral y espiritual⁴². En la superficie, todo podía parecer paz y serenidad. Los padecimientos no se dejaban traslucir, porque ello estaba explícitamente prohibido, &#039;&#039;reprimido&#039;&#039;. La delicadeza extrema terminaba siendo otra forma de represión e incluso de &#039;&#039;anestesia,&#039;&#039; que le quitaba — y aún hoy le quita— gravedad a los daños. Para vivir la &#039;&#039;delicadeza extrema&#039;&#039;, también había que hacerse violencia a sí mismo.&lt;br /&gt;
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A diferencia de otras organizaciones, acusadas también de abusos, el Opus Dei ha venido funcionando desde sus orígenes como un &#039;&#039;submarino⁴³&#039;&#039;: sin llamar la atención, evitando todo tipo de escándalos y cuidando su apariencia de manera sumamente esmerada, como el aspecto de sus centros, de forma de ser intachable o al menos no dar facilidad para ser criticado. Ello no evita que haya abundantes motivos para criticarlo e incluso denunciarlo (como ha sucedido en el ámbito penal últimamente⁴⁴), pero la clave está en no facilitar motivos para ello. Mientras otros movimientos conservadores no tienen problemas en desafiar al papa (como ordenar obispos sin su permiso), el Opus Dei jamás haría algo así, al contrario, públicamente se pondría siempre a su servicio, aunque en las sombras fuera a hacer lo contrario. No es que el Opus Dei sea mejor que esas otras organizaciones católicas sino es más astuto (“santa pillería”) y probablemente más ambicioso, como lo revela su pretendida divinidad. El Opus Dei se esmera en presentar una imagen pulcra, tanto con su estética litúrgica, su diplomacia eclesiástica y la limpieza de sus casas, que bien pueden ser resumidas en la expresión &#039;&#039;delicadeza ex-trema&#039;&#039; (aunque el término se aplique más al trato social).&lt;br /&gt;
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Pues el objetivo del Opus Dei es a largo plazo —o mejor aún, sin plazos— de forma tal que, como ya dijo su fundador, dure “mientras haya hombres sobre la tierra”, y para eso no se puede actuar de manera frontal o descuidada, como sucede con tantos grupos acusados de abusos, cuyo horizonte vital es simplemente «no ser atrapados» (como el grosero caso del fundador Maciel). El Opus Dei, desde su fundación, ha pretendido ser —en su naturaleza— como la Iglesia, no sólo parte de su jerarquía mediante la figura de prelatura personal (fallido intento, desarticulado finalmente por el papa Francisco) sino también trascendiendo los siglos y así &#039;&#039;durar hasta la Resurrección&#039;&#039;. Al declararse &#039;&#039;modestamente&#039;&#039; de origen divino, su perduración en el tiempo no podía tener otro destino que la eternidad, como la Iglesia misma. ¿Como logró Escrivá convencer a otros del autoproclamado carácter divino de su organización? No fue una demostración teológica ni milagrosa sino a través de su capacidad de transmitir emociones que &#039;&#039;actuaran a modo de prueba&#039;&#039;s, como veremos más adelante. Poco se ha hecho para ponerle límites a la desmedida ambición y autoestima institucional del Opus Dei—ni hablar de la canonización de su fundador—,&lt;br /&gt;
salvo a partir de Francisco, y queda por ver qué hará León XIV.&lt;br /&gt;
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Escrivá es aún hoy un personaje complejo de interpretar, porque presenta muchos aspectos disociados por él mismo, que al asociarlos sorprenden y resultan reveladores. Por un lado, su omnipotencia atraía, debido a su vinculación con promesas de éxito y seguridad, en esta vida y en la venidera. Pero el lado oscuro lo encontramos en la maceración de su carne y la violencia que ese deseo de omnipotencia conllevaría, hasta niveles de autodestrucción, en muchos de sus seguidores. No es casual que la exhortación al &#039;&#039;holocausto personal&#039;&#039; de quienes le estaban sometidos, ocupara un lugar relevante en su predicación, su gobierno y la dirección espiritual que ejercía sobre ellos. Si siguiéramos de cerca toda esta dinámica destructiva, parecería predecible que terminara en un daño espiritual masivo.&lt;br /&gt;
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=== En el principio, fue la barca ===&lt;br /&gt;
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:&#039;&#039;«Me dejaré meter en la barca, me dejaré cortar,&#039;&#039; &#039;&#039;rajar, romper, pulir, comer! ¡Me entrego!»45&#039;&#039; Escrivá&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro de los momentos reveladores de Escrivá, es su meditación sobre &#039;&#039;la barca⁴⁶&#039;&#039;. No ya por su contenido dogmático ni por sus solemnes maldiciones (&#039;&#039;fuera de la barca del Opus Dei está la muerte, dejarás&#039;&#039; &#039;&#039;de estar con Cristo,&#039;&#039; etc&#039;&#039;.&#039;&#039;) como por el &#039;&#039;escenario&#039;&#039; que plantea: se trata de una barca &#039;&#039;aislada&#039;&#039; en medio del océano, de la cual nadie se puede &#039;&#039;escapar&#039;&#039;vivo y, para permanecer con vida, hay que someterse a Escrivá hasta el holocausto, hasta dejarse &#039;&#039;romper&#039;&#039; e incluso &#039;&#039;comer&#039;&#039;. ¿Qué tipo de predicador se expresa de esa manera? Hay momentos en los que Escrivá predica a favor de la &#039;&#039;civilización&#039;&#039; —como la práctica de la &#039;&#039;delicadeza extrema,&#039;&#039; la libertad, etc.— y otros en los que —como si se enajenara— predica la &#039;&#039;barbarie&#039;&#039; y el canibalismo espiritual, cuya apoteosis se resume en el holocausto personal en honor a la “Obra”&#039;&#039;,&#039;&#039; como una suerte de Moloc. De esta forma, la “Obra de Dios” termina &#039;&#039;revelándose&#039;&#039; como la &#039;&#039;diosa Obra.&#039;&#039; Escrivá sabía que, con sola &#039;&#039;civilización&#039;&#039;, su Obra no iba a salir adelante en el breve tiempo que él&lt;br /&gt;
deseaba, sino que sería necesaria una dosis importante de &#039;&#039;barbarie&#039;&#039;, de gente dispuesta emocionalmente a sentirse “dichosísima sacrificándose” 47, como lo anunciara en una de sus &#039;&#039;Instrucciones&#039;&#039;. En la descripción de Escrivá, citada en el epígrafe, no sólo hay un proceso de &#039;&#039;trituración&#039;&#039; sino un objetivo de &#039;&#039;deglución&#039;&#039;. ¿Cómo sorprenderse de la &#039;&#039;miembrofagia,&#039;&#039; de esa tendencia a alimentarse de sus propios miembros? No comiéndose su carne sino extrayendo su utilidad —como del limón su jugo— y descartándolos —como las cáscaras del limón exprimido—. No es una interpretación mía &#039;&#039;tirada de los pelos&#039;&#039;, son las propias palabras de Escrivá las que definen al Opus Dei de esa manera, aunque se le quiera dar un tono &#039;&#039;poético&#039;&#039;. «Me dejaré romper», exhortaba &#039;&#039;entusiasmado&#039;&#039; Escrivá, como en un arrebato de locura. ¿Me dejaré cortar? ¡¿Me dejaré comer?! Hay textos de Escrivá, como el citado, en los que se hace muy dificultoso interpretarlos benignamente, buscando la puerta que permita excusarlo. Desde luego el mismo Opus Dei siempre podrá encontrar la interpretación justa que permita “contextualizar” expresiones de su fundador que se van del sano rango de frecuencia espiritual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Romper&#039;&#039;y &#039;&#039;cortar&#039;&#039; pueden tener como objeto directo “los defectos y pecados” de cada uno, por ejemplo, pero ya cuando dice “me dejaré comer” nos encontramos en un aprieto interpretativo. ¿Qué parte dejaré comer de mí? ¿Me dejaré comer entero? ¿Por quién me dejaré comer? ¿Ser comido será una metáfora de &#039;&#039;mi entrega&#039;&#039; hacia la organización? ¿Será que me dejaré &#039;&#039;comer a besos&#039;&#039; por la Obra? Pero para dejarme comer, previamente me tuve que dejar &#039;&#039;cortar&#039;&#039; y &#039;&#039;romper&#039;&#039;, por lo cual no parece que los besos arreglen la cosa, sino más bien que yo estoy siendo el festín de alguien, de un sujeto tácito que no aparece en la oración de Escrivá pero que, lejos de ser un misterio, resulta evidente de quien se trata. Parecen preguntas caricaturescas, pero sucede que la afirmación del fundador no deja mucho espacio para la vaguedad. Y es importante encontrarle una explicación a esa expresión porque es en la espontaneidad cuando con mayor fuerza se expresa una verdad oculta o que se reprime. Y en este caso Escrivá pareciera haber expresado algo que no debería haber dicho, que hace a su psicología. No parece haber justificación posible para dicha exhortación. Recordemos que su candidatura a obispo en 1950 fue rechazada por diversas razones, entre ellas «aspectos psicológicos poco claros» de su personalidad.&lt;br /&gt;
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Difícilmente todo ese epígrafe pueda evitar la calificación de una exhortación a la violencia hacia sí mismo. De hecho, así terminaron muchos en el Opus Dei: &#039;&#039;rotos&#039;&#039;. Pero ello también explica cómo la violencia hacia uno mismo era &#039;&#039;invisibilizada&#039;&#039; por el “entusiasmo emocional” que la tapaba —como una ropa elegante que cubriera el cilicio que se llevaba en la pierna—, promovido por la predicación de Escrivá para que cada una y cada uno se dejara &#039;&#039;romper&#039;&#039; y &#039;&#039;cortar.&#039;&#039; Paradójicamente, se podía sentir “felicidad” al mismo tiempo que uno se estaba haciendo violencia e incluso poniendo en juego su futuro o, directamente, dilapidándolo. Ese “estado emocional” era el que impedía tomar conciencia y revertir la situación —basado en la &#039;&#039;supuesta&#039;&#039; promesa de que la “familia sobrenatural” sería nuestro resguardo y nunca nos abandonaría—, estado que tendía a inhibir el instinto de conservación, pues recordemos que el ideal justamente era el holocausto personal, por lo cual, el objetivo era no conservar ni reservarse nada para sí mismo sino sacrificarlo todo. Como dice Escrivá en la meditación de &#039;&#039;la barca&#039;&#039;, había que «saber destruirse» 49 y había que hacerlo con entusiasmo, si quedarse con nada.&lt;br /&gt;
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Hay en la predicación de Escrivá una clara &#039;&#039;glorificación&#039;&#039; de la violencia hacia uno mismo, siendo la destrucción por medio del holocausto personal su éxtasis (aunque a primera vista parecía una invitación a participar de una &#039;&#039;aventura&#039;&#039; humana y a la vez ser objeto de una &#039;&#039;elección&#039;&#039; divina inmerecida). Esto es muy importante, porque implica que el &#039;&#039;objetivo emocional&#039;&#039;de la predicación de Escrivá —especialmente en el caso de numerarios y agregados— tenía como fin &#039;&#039;la autodestrucción de sus oyentes en&#039;&#039; &#039;&#039;beneficio de su obra&#039;&#039;. Por eso la vocación al Opus Dei podía ser, en un primer momento, una ocasión de júbilo y más tarde de desdicha y destrucción: una Cruz sin Resurrección. Los efectos del dañarse a sí mismos no serían percibidos en ese momento de &#039;&#039;ceguera emocional&#039;&#039;, sino mucho después, tal vez luego de transcurrir años. Si la destrucción no llegaba a completarse, era gracias a que el instinto de conservación en algún momento volvía a ponerse en marcha y se iniciaba el camino hacia la salida. Pero el daño ya estaba hecho.&lt;br /&gt;
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Probablemente lo más grave es que, predicando de esa manera, Escrivá daba &#039;&#039;licencia&#039;&#039; a sus directores para gobernar conforme a ese modelo de &#039;&#039;violencia&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&#039;&#039;espiritual&#039;&#039; (y la sigue dando, lo &#039;&#039;fundacional&#039;&#039; es permanente). Para que ellos la ejercieran, uno mismo debía primero deponer toda resistencia a ser violentada la propia conciencia, &#039;&#039;en razón de la entrega total&#039;&#039;. Por tanto, la mayor violencia hacia uno mismo no era tanto lo que uno &#039;&#039;hiciera&#039;&#039; como lo que &#039;&#039;dejara hacerse&#039;&#039;. La entrega total se convertía, entonces, en &#039;&#039;alienación total&#039;&#039;. «Esta entrega (…) olvidándonos de nuestros derechos, nos hace ceder en todo lo que sea nuestro» 50 «…todos estamos metidos en una misma red, y la red dentro de la barca, que es el Opus Dei» No sólo &#039;&#039;dentro&#039;&#039; de la barca, de la cual no es posible huir, sino &#039;&#039;además&#039;&#039; atrapados en una &#039;&#039;red&#039;&#039; barredera, por lo tanto, todos amontonados, como peces recién pescados, que han de permanecer allí para siempre (Escrivá describe un &#039;&#039;estado&#039;&#039;, no un &#039;&#039;momento&#039;&#039;). Lejos de ser una barca de salvación, parece un &#039;&#039;frigorífico&#039;&#039; flotante, porque en esa misma meditación Escrivá hablará a continuación de &#039;&#039;dejarse&#039;&#039; romper y comer, y se lo dice a los &#039;&#039;peces&#039;&#039; atrapados en la red&#039;&#039;.&#039;&#039; El concepto de “entrega a Dios”, que predica Escrivá, no tiene que ver con Dios sino con la actitud que se debe adquirir ante los directores, que se puede sintetizar en “&#039;&#039;hagan conmigo lo que quieran&#039;&#039;”, cuyo corolario es “&#039;&#039;¡me entrego!&#039;&#039;”, como quien se lanza&lt;br /&gt;
al &#039;&#039;vacío&#039;&#039; —habiendo desactivado toda resistencia interior, toda &#039;&#039;desinhibición moral&#039;&#039;—, luego de recitar un rosario de ideas masoquistas: &#039;&#039;me dejaré cortar,&#039;&#039; &#039;&#039;romper, rajar, comer&#039;&#039;. &#039;&#039;Me entrego&#039;&#039; es aquí equivalente a decir a &#039;&#039;me tiro&#039;&#039;. La única puerta de escape que puede utilizar el Opus Dei para defender esta “teología” es interpretarla como una &#039;&#039;teología de alto vuelo&#039;&#039;, como la que predicaba Jesús y escandalizaba a su auditorio —hablando de comer su cuerpo y beber su sangre—. Pero el problema de esta argumentación es que, detrás de esa puerta, se amontonan los daños.&lt;br /&gt;
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La &#039;&#039;parábola de la barca&#039;&#039; resume sintéticamente no sólo la doctrina &#039;&#039;teológica&#039;&#039; del Opus Dei sino especialmente la experiencia angustiosa que se vive adentro. Por cierto, ello no ocurre de un día para el otro. Al inicio, la barca está en el puerto o cerca de la orilla. Con el tiempo se va alejando, hasta quedar en medio de la nada y es ahí donde parece no haber vuelta atrás, donde —usando otra de sus metáforas— una vez &#039;&#039;quemadas las naves&#039;&#039;, no hay retorno posible. Se comienza entregando todo a cambio de un lugar en la barca (es la condición para el viaje que promete como destino el &#039;&#039;paraíso&#039;&#039;, y exige quedarse como&lt;br /&gt;
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Adán y Eva, sin nada, confiando totalmente en la &#039;&#039;providencia&#039;&#039; del dueño de la embarcación). Se pierde hasta la capacidad de ahorro y uno queda a merced de los superiores. Pero con el paso del tiempo, a cambio de esa entrega total, ya no te aseguran el cielo ni el &#039;&#039;suelo&#039;&#039; donde pisas —no es suficiente lo que has dado— sino a cambio exigen &#039;&#039;resultados&#039;&#039; —la organización que comanda la barca mide todo por un solo parámetro: eficacia— y te van dando a entender que terminarás &#039;&#039;ahogado entre las olas del mar&#039;&#039; si no los obtienes. ¿Cuán angustiosa sería entonces tu vida sabiendo que en algún momento —aunque te han dicho que &#039;&#039;eso no está permitido&#039;&#039;— comenzarás a decir «no puedo», no puedo más? (O al menos tu cuerpo empezará a decirlo, si no lo puedes verbalizar, y entonces te mandarán al psiquiatra). No puedes irte por tu cuenta, no puedes escaparte, pues no has ahorrado nada y la &#039;&#039;barca&#039;&#039; te ha ido alejando lentamente del puerto del que partiste y te encuentras en medio del &#039;&#039;océano.&#039;&#039; Y sabes que, aunque te quedes, es solo cuestión de tiempo para que te echen en cuanto dejes de ser &#039;&#039;eficaz&#039;&#039;. Descubres entonces que la meditación de &#039;&#039;la barca&#039;&#039; de Escrivá no era una &#039;&#039;metáfora teológica&#039;&#039; sino una amenaza encubierta que se ha vuelto realidad: afuera la &#039;&#039;muerte&#039;&#039; (el miedo a morir abandonado) y adentro el sometimiento humillante, que además, lo tienes que negar con &#039;&#039;delicadeza extrema&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
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Y lo peor de todo, es que sabes que tienes los días contados… no hay escapatoria...&lt;br /&gt;
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=== Felicidad de ficción ===&lt;br /&gt;
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Desde luego hay gente que es &#039;&#039;feliz&#039;&#039; dentro de la barca. Incluso yo mismo podría decir que, por un tiempo, me&#039;&#039;sentí&#039;&#039; feliz dentro de la barca, pero ello fue posible mientras duró la ficción. Como en una obra de teatro, la clave es no prender las luces —para que no se pierda la magia del momento— y no abandonar la butaca, no moverse, mantener la mirada fija en la pantalla. La felicidad está basada en la prolongación de esa ficción y en luchar contra toda &#039;&#039;luz&#039;&#039; que pueda entrar en la oscura sala y contra todas las &#039;&#039;voces&#039;&#039; puedan interrumpir el silencio necesario para sólo escuchar las voces de los protagonistas: Escrivá y sus directores. Igual que en un cine, igual que en un teatro: esa es la felicidad del Opus Dei, ficticia. Y quienes están en la sala no quiere oír hablar de la &#039;&#039;realidad exterior&#039;&#039;: tal vez ingresaron al Opus Dei para &#039;&#039;huir&#039;&#039; de esa realidad. Por lo tanto, no quieren ser molestados ni que su conexión emocional con el Opus Dei se vea interrumpida, como quien está viendo un film o transita un momento de placer que desea nunca acabe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y suceden cosas muy semejantes: el silencio de la sala se asemeja a la &#039;&#039;delicadeza extrema&#039;&#039; que se exige practicar; hay quienes están plácidamente sentados y el acomodador-director les dice: se tiene que retirar usted y dejar el asiento a otro. ¿Pero yo que hice de malo? Lo siento, tiene que abandonar el cine. A todos se les exige traer 4 a 5 personas para llenar la sala (para llenar las meditaciones, los círculos, los retiros, etc.). Hay quienes abandonan la sala porque no soportan más lo que están viendo, la película que les hacen ver, y se les ordena retirarse en silencio, sin que los demás lo noten, ya que la sala es oscura y “no debe volar ni una mosca”. De este modo, los demás no se enteran de cómo la sala se va vaciando ni cuántos van quedando. Está permitido aplaudir y reírse, pero no comentar la película entre sí, sólo con el acomodador-director, que es quien sabe qué &#039;&#039;lugar&#039;&#039; nos corresponde y de qué va el argumento. En definitiva, la ficción del Opus Dei no es muy diferente a lo que sucede en una sala de cine, aunque bastante particular, por cierto. El asunto no es explicar cómo hay gente que no es feliz en la barca, sino al contrario, cómo se puede ser feliz cuando las opciones son: la muerte afuera o el sometimiento adentro. La barca en sí misma es una especie de teatro: afuera está la &#039;&#039;realidad&#039;&#039; que mata la ficción del Opus&lt;br /&gt;
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Dei y para permanecer adentro del Opus Dei hay que someterse, hacer un absoluto silencio, para que sólo las voces de la pantalla sean las protagonistas.&lt;br /&gt;
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=== Dispositivos discursivos ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más interesante que definir al Opus Dei, es &#039;&#039;explicarlo&#039;&#039;. Porque la definición es estática —poco nos dice— pero la explicación es dinámica, nos devela el sentido, hacia dónde se dirige. Lo que nos importa aquí es ver qué mecanismo implementó Escrivá para él evitar el &#039;&#039;manicomio&#039;&#039; y terminar &#039;&#039;enloqueciendo&#039;&#039; a otros: de qué manera pudo superar la impotencia de su «no puedo» a través de someter a otros al holocausto personal, llevándolos hasta el límite del «no puedo más». El asunto aquí es descubrir de qué forma Escrivá llevó a cabo &#039;&#039;la barca&#039;&#039; en términos prácticos. Porque claramente nunca existió ni una embarcación ni un océano reales como para alejar del puerto a sus pasajeros y someterlos en alta mar. Sin embargo, Escrivá puso en marcha algo bastante parecido a una barca aislada en medio de un océano, de la cual no era posible escaparse —hoy parece más fácil— sin acabar en medio de las aguas: creó su propia organización religiosa, en apariencia &#039;&#039;católica,&#039;&#039; pero en los hechos &#039;&#039;aislada&#039;&#039; de todo control&lt;br /&gt;
&#039;&#039;interno&#039;&#039; por parte de la Iglesia (de ahí la disociación entre sus vacilantes formas jurídicas y su estable funcionamiento interno real) y creó una vocación religiosa sumamente atractiva (&#039;&#039;la perla preciosa&#039;&#039;) que con el paso del tiempo se volvería una carga insoportable y finalmente una deuda imposible de pagar, generando un encadenamiento muy difícil de romper, al menos en apariencia. El resultado sería muy semejante a la metáfora de la barca. Aunque, tal vez, debiéramos llamarla &#039;&#039;la banca&#039;&#039; del Opus Dei, cuyo objetivo sería &#039;&#039;endeudar moralmente&#039;&#039; a sus miembros y de esa forma someterlos. No sería otro el sentido de una vocación no solicitada e impuesta a la fuerza o mediante seductor engaño (como la falsa vocación laical prometida). Los &#039;&#039;dispositivos&#039;&#039; son los elementos esenciales que ponen en funcionamiento el Opus Dei y tienen un común denominador: su &#039;&#039;alta carga emocional&#039;&#039;para movilizar. Gráficamente podríamos resumirlos así:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La perspectiva emocional ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vida &#039;&#039;vivida&#039;&#039; no puede ser reemplazada por medio de libros y estructuras. Pero debido a que el ser humano no tiene la capacidad de evitar la muerte ni resucitar por sí mismo, la trasciende de manera ficticia mediante la producción de sus propios &#039;&#039;fósiles&#039;&#039; culturales, que les permiten a los descendientes, en cierta manera, reconstruir la vida vivida por sus ancestros y reproducirla hacia adelante. Ese es el sentido de los libros y las instituciones: dejar nuestros rastros para cuando ya no estemos y puedan ser devueltos a la vida, como una especie de &#039;&#039;resurrección&#039;&#039; &#039;&#039;virtual&#039;&#039; o prolongación de la misma vida. Pero los fósiles no siempre permiten reconstruir la vida pasada, necesaria para entender de dónde viene la vida presente. El Opus Dei y Escrivá mismo no se explican sólo por sus escritos doctrinales y sus reglamentos o sus historias, si de ellas sólo se extrae su contenido racional e intelectual. Hay un elemento esencial, muy difícil de reconstruir pero necesario, para comprender el efecto del Opus Dei en nuestras vidas y es el aspecto emocional de toda persona mientras está viva (aunque sean de gran utilidad en muchos aspectos, la reproductibilidad técnica de la vida mediante &#039;&#039;videos&#039;&#039; no puede&lt;br /&gt;
&#039;&#039;darle vida&#039;&#039; a un cuerpo ausente, salvo de manera &#039;&#039;ficcional&#039;&#039;). En el caso de Escrivá, estudiar su perfil emocional es crucial para entender la creación y éxito de su organización. Difícil tarea, no estando él ya presente. Pero es posible lograr una cierta reconstrucción, aunque no sea plenamente satisfactoria. Si hay un elemento esencial por el cual el Opus Dei tuvo éxito —junto al contexto psicológico de posguerra y del franquismo— fue el aspecto emocional de Escrivá. En concreto, su capacidad de mover a otros &#039;&#039;emocionalmente&#039;&#039; —incluso de &#039;&#039;desequilibrarlos,&#039;&#039; para que dieran el vertiginoso paso de entregar completamente sus vidas y ponerlas a disposición de su voluntad— planteando la vocación como una &#039;&#039;aventura&#039;&#039; de conquista del mundo. Eso no es algo que se aprenda en el seminario. Técnicamente, la pericia de Escrivá podía dejar mucho que desear. Jurídicamente su obra sigue teniendo inconsistencias —cambiando tantas veces de figura jurídica, ¡aún hoy sin tener una definitiva!— como todavía las tiene el carácter laical de la vocación, por él propuesta —al incorporar &#039;&#039;demasiados&#039;&#039; elementos de la vida conventual—, lo que llevaría a concretar un &#039;&#039;fraude vocacional&#039;&#039;, al menos por la vía de los hechos. Pero nada de eso importaría para&lt;br /&gt;
triunfar en el mundo de las emociones, que era donde Escrivá se movía como pez en el agua. En este sentido, bien se puede decir que Escrivá era un sacerdote que destacaba por sobre el resto y eso le dio una ventaja enorme a la hora de fundar su organización y de mover a otro a &#039;&#039;cometer locuras.&#039;&#039; Es muy probable que esto generara envidias en el ambiente clerical. Los grandes lideres siempre han sido emocionalmente desequilibrantes —pensemos en los del siglo XX— y es lo que les ha permitido imponerse y, en muchos casos, hacer calamidades, porque siempre son un terremoto para la psiquis colectiva, arrastran hacia la victoria o hacia el abismo. Sé que sus películas de tertulias, en muchos casos, no mueven a nadie, pero precisamente por eso no sirven como prueba de la &#039;&#039;vida vivida&#039;&#039;, de lo que era estar al lado de él y ser motivado por él. Basta leer el libro de Carmen Tapia, mucho mejor que cualquier película de Escrivá, para darse cuenta de ello. No es de extrañar que la verdadera crisis haya empezado con el segundo sucesor: no era precisamente un líder y emocionalmente causaba el efecto contrario de lo que el Opus Dei hubiera necesitado. En el caso de Del Portillo, tenía a su favor haber sido la sombra de Escrivá y mostrar firmeza, aunque no tuviera la misma capacidad de liderar de Escrivá&lt;br /&gt;
(menos emocional, aunque probablemente más intelectual). Si surgiera un nuevo liderazgo capaz de emocionar, como el que tuvo Escrivá en su momento, el Opus Dei podría resurgir. Es por eso que las reformas deberían hacerse ahora mismo, de lo contrario sería tarde. La oportunidad que actualmente tiene el papa León XIV, gracias a su predecesor el papa Francisco, es única. Pensar que el Opus Dei ya está &#039;&#039;muerto&#039;&#039;, es no conocer el mundo de las emociones y de sus líderes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
Los &#039;&#039;fósiles&#039;&#039; culturales de Escrivá —en particular, lo que dejó escrito— y el modo en que fueron &#039;&#039;revividos&#039;&#039; por sus sucesores, nos permiten comprobar que Escrivá actuaba y predicaba &#039;&#039;emocionalmente&#039;&#039; como quien hubiera recibido una revelación de Dios —sus sucesores también &#039;&#039;revivían&#039;&#039; así el fósil— y eso resultaba extremadamente convincente, esa conducta se convertiría en «la prueba de lo que no se ve» 51 y arrastraría a muchos a creerle, incluso varios años después de haber fallecido, porque esa convicción que comunicaba el fundador se transmitiría &#039;&#039;emocionalmente&#039;&#039; de unos a otros, hasta llegar a persuadir firmemente a sus seguidores de que su muerte no provocaría ninguna crisis institucional, como así&lt;br /&gt;
sucedió en 1975 (cfr. nota 13), al modo de una profecía autocumplida. Pero así como la fe tiene consecuencias o manifestaciones emocionales, y en muchos casos la ausencia de emociones habla de una fe &#039;&#039;intelectualizada&#039;&#039; o producto de una elaboración puramente racional, sin que realmente se &#039;&#039;crea&#039;&#039; (&#039;&#039;fe&#039;&#039; sin &#039;&#039;creer&#039;&#039;), es posible &#039;&#039;fingir&#039;&#039; la fe mediante emociones, de forma tal de &#039;&#039;movilizar&#039;&#039; &#039;&#039;a otros&#039;&#039; a tener fe en lo que uno mismo no cree (en eso consiste la manipulación). En esos casos, el manipulador confía plenamente en su propia capacidad de emocionar a otros, más que en el objeto de la emoción (la &#039;&#039;fe en la sobrenaturalidad del Opus Dei&#039;&#039;, en este caso). Resulta muy difícil discernir entre un caso y otro, entre el auténtico predicador y el &#039;&#039;mercenario&#039;&#039; — como lo llama el Evangelio⁵²—, porque usualmente las emociones son muy convincentes, se convierten en la &#039;&#039;prueba&#039;&#039; misma de autenticidad. La contraprueba recién surge con el posterior &#039;&#039;daño&#039;&#039; que una predicación o una supuesta revelación causa a otros y termina de esta forma siendo desmentida. El hecho de que &#039;&#039;históricamente&#039;&#039; hayan sido los directores quienes discernieran por el candidato tiene que ver con esto mismo: convencer &#039;&#039;emocionalmente&#039;&#039; al candidato de su vocación al Opus Dei. Eso es lo que hacía Escrivá al predicar —convenciéndonos de que&lt;br /&gt;
la vocación era algo aceptado libremente por nosotros y no impuesto⁵³— y así lo enseño a los suyos, hasta institucionalizarse como conducta. Desde la época fundacional, la vocación no ha sido algo que el candidato &#039;&#039;viera&#039;&#039; o discerniera por su cuenta, sino algo que los directores &#039;&#039;le contaban&#039;&#039; y le &#039;&#039;transmitían&#039;&#039; a través de sus propias emociones. El logro de Escrivá fue &#039;&#039;atraer emocionalmente&#039;&#039; de manera estable —mediante un vínculo que él calificaba “más fuerte que la sangre”—, no algo que durara un tiempo breve. La religión no solía atraer emocionalmente por ser considerada un &#039;&#039;deber a&#039;&#039; &#039;&#039;cumplir&#039;&#039;, una carga, no una aventura ni una inversión, ni nada asociado al éxito, menos en esta vida. Mediante su organización, Escrivá logró darle a la religión sentido y propósito (lo contrario a &#039;&#039;dispersión&#039;&#039; y falta de &#039;&#039;objetivos&#039;&#039;), como si de una misión extraordinaria se tratara (de ahí que se hable oficialmente de una &#039;&#039;intervención de Dios en la Historia⁵⁴&#039;&#039;, por ejemplo y luego de heroísmo y sacrificio, todos elementos emparentados con el mundo de las emociones, que son las encargadas de &#039;&#039;transportar&#039;&#039;e impulsar sentido y propósito de las acciones). Escrivá le dio una carga emocional que no estaba &#039;&#039;disponible&#039;&#039; en otras organizaciones —por ejemplo, el origen &#039;&#039;divino&#039;&#039;del Opus Dei y su rol de &#039;&#039;enviado&#039;&#039; como fundador— o en la práctica cotidiana de la religión, más parecida a una tarea&lt;br /&gt;
burocrática. Sus &#039;&#039;Instrucciones&#039;&#039; rebozan de ese mundo emocional, pero también de su inestabilidad interior, que le llevaría a reelaborar varias veces sus escritos o destruirlos⁵⁵, debido a su propia inseguridad, lo cual indicaría el origen humano —y no divino— de su obra. Este elemento emocional haría que el efecto coactivo de &#039;&#039;la barca&#039;&#039; no se sintiera tan intensamente, al menos durante los primeros años de vocación, que coincidirían con los de inmadurez afectiva y emocional. La &#039;&#039;violencia&#039;&#039; hacia uno mismo estaba compensada con las &#039;&#039;emociones&#039;&#039; que se inyectaban por la vía discursiva y hacían creer que la violencia contra uno mismo —si es que se lograba percibir— valía la pena. La misma predicación de Escrivá tenía un componente emocional esencial, que unificaba y alimentaba los sentimientos hacia un único fin, que era empujar hacia adelante el Opus Dei entre todos. Este elemento emocional retrasaría la salida de mucha gente y la haría más traumática aún. Lo jurídico sólo le podía interesar a los estudiosos; emocionalmente no tenía relevancia para que el Opus Dei funcionara, sólo para tener un &#039;&#039;carnet de&#039;&#039; &#039;&#039;identidad&#039;&#039; dentro de la Iglesia y para defenderse frente a diversos ataques contra su identidad o derechos.&lt;br /&gt;
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Dentro de este componente emocional de Escrivá, estaba su fijación con los resultados palpables (cfr. nota 79). Es sumamente notable que las parábolas del Evangelio las interpretara en términos de &#039;&#039;resultados&#039;&#039; (la de los talentos, de la higuera estéril, la vid y los sarmientos, etc. 56 ) y de obediencia (para ser &#039;&#039;eficaces&#039;&#039;), porque su horizonte emocional estaba puesto en ver crecer a su institución en vida, porque ya difunto no lo disfrutaría⁵⁷. En lugar de abrir horizontes espirituales que enriquecieran, la predicación de Escrivá se terminaba cerrando en reforzar los conceptos básicos de funcionamiento corporativo: la obediencia y sinceridad en relación a los directores, la pobreza en relación al Opus Dei, el proselitismo, la filiación al Padre, etc., reduciendo y empobreciendo el sentido de los textos sagrados a un fin endogámico: someter la dirección espiritual a los fines de gobierno. En Escrivá no solo se canonizó a una persona, sino también una &#039;&#039;espiritualidad resultadista&#039;&#039;, que todo lo mide en números y en éxitos contables⁵⁸. Por eso creció tan rápido. Si bien él le atribuía el éxito al origen &#039;&#039;sobrenatural&#039;&#039; de su organización, el rápido crecimiento parece más adjudicable al utilitarismo, seleccionando personas hábiles en conseguir prosélitos, contactos y medios económicos y descartar —&#039;&#039;sin&#039;&#039; &#039;&#039;costo&#039;&#039; alguno— aquellas que no lo fueran, como&lt;br /&gt;
quien se deshace de algo inútil, sin da cuenta a nadie, o como el buscador de oro que desecha las piedras sin valor. El descarte de los débiles mentales, por parte del &#039;&#039;Catecismo&#039;&#039;, no es una casualidad sino que responde a ese impulso emocional de Escrivá hacia la eficacia. El factor emocional fue clave en los primeros años y luego durante su desarrollo hasta la crisis y declive que comenzó alrededor del año 2000. La vocación se &#039;&#039;contagiaba&#039;&#039;, además de imponerse por diversos modos de coacción o engaño, porque, como si fuera un &#039;&#039;scrum&#039;&#039; e incluso un &#039;&#039;maul&#039;&#039; de rugby —pensemos en la &#039;&#039;unidad de la Obra&#039;&#039; llamada &#039;&#039;pasión&#039;&#039; &#039;&#039;dominante⁵⁹,&#039;&#039; como anzuelo emocional, y en ese ser un &#039;&#039;monolito⁶⁰&#039;&#039;— se iban sumando individuos a medida que esa pequeña masa de gente iba de camino hacia su crecimiento institucional. El Opus Dei se desarrollaba como un fenómeno &#039;&#039;emocionalmente&#039;&#039; exitoso, en la forma en que iba sumando gente a su institución y eso contagiaba, aunque en este caso se trataba de un experimento de laboratorio bien controlado, donde a esa masa ingresaba gente &#039;&#039;seleccionada desde arriba&#039;&#039;, y no por iniciativa de cada uno &#039;&#039;desde abajo&#039;&#039;. «Perder el buen humor es una cosa grave» 61, afirmaba Escrivá, haciendo un juego con las palabras, y ciertamente lo decía en serio, porque las emociones&lt;br /&gt;
jugaban un rol esencial en el éxito de su organización. El humor «hasta el momento de la muerte» 62 contribuiría enormemente a disfrazar la violencia subterránea y junto con la &#039;&#039;delicadeza extrema&#039;&#039; y la prohibición de tener &#039;&#039;confidencias⁶³&#039;&#039; entre miembros, harían más dificultoso tomar conciencia de los propios padecimientos de origen institucional. Si en los demás uno solamente veía —como en un &#039;&#039;espejo&#039;&#039;, que es la forma de verse a sí mismo—sus sonrisas y no sus sufrimientos —ocultos debido a la &#039;&#039;prohibición&#039;&#039; de manifestarlos socialmente o compartirlos con otros— era fácil pensar que “todos allí eran felices” y uno también &#039;&#039;debía serlo&#039;&#039;, o en todo caso, aceptar que era el equivocado: «En la Obra, si alguno tiene disgusto o vive con tristeza, es por culpa suya» 64 A su vez, quien disentía, era tratado como un loco por el &#039;&#039;psiquiatra&#039;&#039; del &#039;&#039;manicomio&#039;&#039;: «Cuando uno no se ha dado por completo, a la primera dificultad la inteligencia se enreda, y cuesta comprender lo que entiende una criatura de diez años, y viene el pensamiento de que no se nos entiende. Hijo, habla, y verás cómo sí te comprenden. ¿No será que a ti, por las circunstancias de un momento, porque tu soberbia quiere saltarse una limitación, no te interesa que se te entienda?» 65&lt;br /&gt;
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Lo “real” &#039;&#039;debía&#039;&#039; ser la alegría, mientras que los padecimientos eran considerados, el &#039;&#039;99%&#039;&#039; de las veces, “un invento” de nuestra concupiscencia: «El noventa y nueve por ciento de los conflictos que nos planteamos nos los inventamos: son bolas que hacemos crecer, son razonadas sinrazones, son un engaño para ocultar nuestra concupiscencia.» 66 Y cuando se ponía un poco más temperamental, directamente sentenciaba que no teníamos razón en nada: «Cuando -en contra de lo que os dice quien tiene gracia especial de Dios para aconsejarospenséis que tenéis razón, sabed que no tenéis razón ninguna» 67&lt;br /&gt;
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Las emociones atraen y movilizan, mueven a actuar y sobre todo &#039;&#039;a entregarse&#039;&#039;. Escrivá no era amigo de los sentimientos⁶⁸ pero sí de las emociones. Aunque no lo dijera, eran protagonistas de sus &#039;&#039;meditaciones&#039;&#039;, &#039;&#039;cartas&#039;&#039; e &#039;&#039;Instrucciones&#039;&#039;. No por casualidad Escrivá asociaba los sentimientos con los sentidos y la sensualidad, para anular todo ellos. En cambio, las emociones no. Aunque hablaba de &#039;&#039;poner la cabeza&#039;&#039; por encima de los sentimientos, en realidad estaba utilizando un lenguaje emocional, no intelectual ni técnico, que llevaría a &#039;&#039;poner las emociones por encima de la cabeza&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
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La racionalidad de su predicación estaba sometida a la emocionalidad: si analizamos el discurso de la barca, no tienen nada de racional sino todo allí es emocional. Hay una etapa de &#039;&#039;intoxicación&#039;&#039; emocional —donde todo es “felicidad”, y cada una y cada uno es &#039;&#039;sembradores de paz y alegría⁶⁹&#039;&#039;—, que es la etapa del &#039;&#039;enganche,&#039;&#039; a nivel de emociones, con el Opus Dei, y más tarde una etapa de desintoxicación emocional, con la salida. La persona que no pasa por esta última etapa probablemente siga intoxicada, siga &#039;&#039;adentro&#039;&#039; aunque esté afuera. El enganche emocional con Escrivá —“El Padre”— y su Opus Dei —“nuestra Madre”— es lo que más tarde hace larga y traumática la salida, siendo necesaria la terapia, en muchos casos. Las emociones que &#039;&#039;inyecta&#039;&#039; el Opus Dei a través de esas dos &#039;&#039;figuras,&#039;&#039; son las que llevan a cometer “locuras”, como es entregarlo todo al Opus Dei y sin pensar en sus consecuencias. Es el orden invertido, donde Isaac organiza su propio holocausto y se sacrifica por Abrahán. No es casual la obsesión de Escrivá por la figura del holocausto personal, de sus &#039;&#039;hijas e hijos&#039;&#039;, pero no de él. El Opus Dei es el resultado del sacrificio &#039;&#039;del otro&#039;&#039;. Esto es interesante, porque mientras pensábamos que éramos parte del &#039;&#039;nosotros&#039;&#039;, más tarde muchos&lt;br /&gt;
nos dimos cuenta de que —dentro de la misma institución— éramos &#039;&#039;el otro a ser sacrificado y comido.&#039;&#039; Escrivá llamaba a su organización “el manicomio” y al mismo tiempo decía que había logrado evitarlo. Si hubiéramos dicho “no puedo”, habríamos evitado muchas locuras y el &#039;&#039;manicomio&#039;&#039; también. Más allá de todo análisis metafórico que se quiera hacer para defender su posición, el problema es lo que sucedió en los hechos: emocionalmente Escrivá era una persona peligrosa, que podía conducir a otros a cometer locuras, como la del holocausto personal en beneficio de su organización. Valdría preguntase, ¿a la Iglesia la llevó a cometer la locura de canonizarlo? El combustible emocional que Escrivá le inyectó a su organización fue esencial para crecer, pero una vez consolidado su lugar dentro de la Iglesia —especialmente con la Prelatura—, más importante fue su capacidad de hacer política eclesiástica, para defender y extender su dominio logrado dentro de la misma Iglesia, razón por la cual la intervención de Francisco fue un duro golpe, pero no necesariamente mortal.&lt;br /&gt;
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== Origen de la Deuda ==&lt;br /&gt;
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=== El negocio de la vocación===&lt;br /&gt;
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:&#039;&#039;«¡Otro loco para nuestro manicomio!»71&#039;&#039; Escrivá&lt;br /&gt;
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:&#039;&#039;«Por avaricia harán tráfico de vosotros»&#039;&#039; 2 Pedro, 2,3&lt;br /&gt;
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La vocación al Opus Dei es presentada en los textos oficiales, no sólo como una &#039;&#039;llamada&#039;&#039;, sino también como una &#039;&#039;inversión&#039;&#039;. Esto nos recuerda a las parábolas de la &#039;&#039;perla preciosa&#039;&#039; y del &#039;&#039;tesoro escondido&#039;&#039;, que se narran en los Evangelios. Pero en el caso de Escrivá, se trata de alguien que busca &#039;&#039;venderla&#039;&#039; más que obtenerla. En lugar de adquirir un &#039;&#039;bien&#039;&#039;, con la vocación al Opus Dei se adquiere una &#039;&#039;deuda&#039;&#039;. Esto es lo clave.&lt;br /&gt;
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Y también lo será la mentalidad &#039;&#039;mercantil&#039;&#039; con la que Escrivá va a interpretar la religión, como si de un emprendimiento comercial se tratara, siendo el proselitismo un objetivo central de su departamento de ventas.&lt;br /&gt;
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=== Dios como Garante ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Escrivá comienza diciendo que la empresa que piensa poner en marcha tiene un valor inicial incalculable, porque está respaldada nada menos que por Dios mismo. «comenzó cumpliéndose en ella a la letra cuanto se necesita para que se la pueda llamar sin jactancia la Obra de Dios» (Instrucción acerca del espíritu sobrenatural de la Obra de Dios, n. 1, la cursiva es del original). Es decir, el Opus Dei será desde el minuto cero una empresa &#039;&#039;sobrenatural&#039;&#039; que jamás podrá fundirse — se mantendrá siempre en pie— y que al mismo tiempo tendrá todos los recursos para ser exitosa y ofrecer una renta fabulosa asegurada. «El Señor nos ha colmado de bienes: nos ha bendecido con &amp;lt;u&amp;gt;una vocación, que rinde el ciento por uno&amp;lt;/u&amp;gt; en la tierra, y la seguridad del Cielo si somos fieles» 72 Fijémonos en la terminología que se usa: la vocación &#039;&#039;rinde,&#039;&#039; como si de una inversión financiera se tratara. Tenemos entonces un Garante y una&lt;br /&gt;
inversión asegurada, con una ganancia extraordinaria. Imposible que algo salga mal.&lt;br /&gt;
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=== La perla preciosa de la vocación===&lt;br /&gt;
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Se requiere de un talento especial para crear — como sucede con los grandes pintores— o de un talento especial para &#039;&#039;falsificar&#039;&#039;. Resulta muy difícil distinguir entre el original y la copia y por eso las falsificaciones cotizan tanto como el original. El del falsificador no puede ser un trabajo hecho de manera grosera sino cuidado hasta en los detalles estéticos más irrelevantes. Su meta es la perfección de su falsificación. Escrivá supo hacer de &#039;&#039;la llamada&#039;&#039; a formar parte de su institución un objeto atractivo y en cierta manera &#039;&#039;novedoso.&#039;&#039; Se trataba de una &#039;&#039;selección&#039;&#039; para «ser la levadura que hará fermentar la gran masa de la humanidad», aunque decía que «no somos selectos» 73. Pero, en otro momento, daba a entender lo contrario: «no nos llenemos de orgullo o de arrogancia, aunque el contraste con otras pobres gentes sea tan evidente» 74. En ese mar revuelto de conceptos, terminaba imponiéndose la idea de que la llamada al Opus Dei significaba ser objeto de una elección trascendental, de una predilección por parte de Dios, requisito esencial para que luego a uno le exigieran la&lt;br /&gt;
entrega de &#039;&#039;todo&#039;&#039;. La contraparte de la elección, era el sacrificio total, al cual se asociaba el heroísmo y la radicalidad evangélica. Esa vocación &#039;&#039;ganadora&#039;&#039;, con &#039;&#039;Cielo asegurado&#039;&#039; (según prometía Escrivá, si se cumplían las “normas de piedad”), era “confirmada” por las condiciones materiales de vida, como el vivir en los mejores barrios de la ciudad y tener un buen estándar de vida, tanto en el comer, como en el vestirse y en la limpieza. La razón o la excusa que se evocaba para ello, era la supuesta &#039;&#039;secularidad&#039;&#039; de la vocación, para diferenciarse de todo lo que pudiera relacionarse con la vida propia de religiosos, asociada con la &#039;&#039;pobreza&#039;&#039;, la falta de &#039;&#039;limpieza&#039;&#039; y en cierta manera el &#039;&#039;fracaso&#039;&#039; en cristianizar el mundo, por vivir los religiosos apartados del mundo. Se podía ser pobre &#039;&#039;sin ser pobre&#039;&#039;, se podía mantener «una actitud marcial del cuerpo, siendo bien humildes» y aspirar a ser profesionalmente los mejores en razón de la vocación divina recibida, ocupando los más altos puestos, de ser posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===El Opus Dei como financista de la perla preciosa===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;«Esta es la consigna que os doy, la que hemos&#039;&#039; &#039;&#039;recibido de Dios: no cobrar, sirviendo a la Iglesia;&#039;&#039; &#039;&#039;pagar, pagar, pagar&#039;&#039; &#039;&#039;aun dando toda nuestra vida»&#039;&#039; Escrivá, Carta Res Omnes, n. 26&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podríamos decir que el modelo de negocio de Escrivá es el &#039;&#039;franchising&#039;&#039; de la &#039;&#039;perla preciosa&#039;&#039; del Evangelio: usando la «marca &#039;&#039;Dios&#039;&#039;», el Opus Dei &#039;&#039;vende&#039;&#039; un «producto divino garantizado». La vocación se &#039;&#039;concede&#039;&#039; en cuanto los directores dan el visto bueno —ejerciendo &#039;&#039;ellos&#039;&#039; el discernimiento—, pero no se &#039;&#039;adquiere&#039;&#039; gratuitamente, ni en un solo pago. Como su valor es extraordinario, necesita de &#039;&#039;financiamiento⁷⁵&#039;&#039;. Es ahí cuando el Opus Dei entra a jugar su rol como &#039;&#039;financiador&#039;&#039; de la salvación eterna. El Opus Dei &#039;&#039;vende&#039;&#039; la vocación (seducción proselitista) y al instante (cuando uno ya está adentro y «no hay vuelta atrás») se transforma en el financista que &#039;&#039;determina cómo pagarla&#039;&#039;: la financiación consiste en &#039;&#039;el proceso ir entregando la propia vida en cuotas&#039;&#039; hasta darla toda al Opus Dei &#039;&#039;en pago por la vocación&#039;&#039; &#039;&#039;divina&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«&amp;lt;u&amp;gt;Nunca podremos excedernos en la entrega&amp;lt;/u&amp;gt;: &amp;lt;u&amp;gt;pobre&amp;lt;/u&amp;gt; &amp;lt;u&amp;gt;moneda&amp;lt;/u&amp;gt; es la nuestra &amp;lt;u&amp;gt;para pagar&amp;lt;/u&amp;gt; al Señor lo que en justicia &amp;lt;u&amp;gt;le debemos&amp;lt;/u&amp;gt;. Esta consideración nos llevará a &amp;lt;u&amp;gt;apartar de nosotros cualquier falsa compasión&amp;lt;/u&amp;gt; que podamos &amp;lt;u&amp;gt;sentir por nosotros&amp;lt;/u&amp;gt; mismos cuando el cumplimiento de nuestras obligaciones exija algún sacrificio» 76 Esta cita resume el &#039;&#039;itinerario&#039;&#039; de la vocación al Opus Dei: de una &#039;&#039;llamada&#039;&#039; a una &#039;&#039;deuda&#039;&#039; impagable, por la que nunca podremos excedernos a la hora de pagarla con &#039;&#039;nuestra pobre moneda&#039;&#039;, y debido a la cual no debemos tenernos &#039;&#039;compasión&#039;&#039; en el momento de sacrificarnos, es decir de hacernos &#039;&#039;violencia&#039;&#039; —como Escrivá con sus disciplinas— con tal de &#039;&#039;poder pagarla&#039;&#039;. Y sabemos que no se trata de «algún sacrificio» sino que la medida es el holocausto personal. Con la &#039;&#039;perla preciosa&#039;&#039; uno no se endeuda con Dios, sino con el Opus Dei: esta es la gran diferencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Crear deudores vitalicios===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;«…se evita incluso la apariencia del menor tipo de&#039;&#039; &#039;&#039;ahorro: el completo desprendimiento efectivo propio de los Numerarios y Agregados —no ahorramos nada para nosotros mismos…»&#039;&#039; &amp;quot;Experiencias de las labores apostólicas&amp;quot;, Roma, 2003, page 33&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;«desde nuestra situación de deudores que no tienen con qué pagar (cfr. Matth. XVIII, 25), nuestros&#039;&#039; &#039;&#039;dones se asemejarían a los de la Antigua Ley, que&#039;&#039; &#039;&#039;Dios ya no acepta»77&#039;&#039; “Meditaciones”, I, pág. 331&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;«somos como el siervo deudor de la parábola que&#039;&#039; &#039;&#039;no tenía con qué pagar. Insaldable es la deuda:&#039;&#039; &#039;&#039;todo lo que podamos hacer, aunque pueda parecer&#039;&#039; &#039;&#039;mucho, siempre es poco»&#039;&#039; “Meditaciones”, I, pág. 43478&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Opus Dei funciona como un &#039;&#039;prestamista&#039;&#039; que, a través de «la vocación», &#039;&#039;endeuda&#039;&#039; gente, la &#039;&#039;embarca&#039;&#039; en la vocación. A diferencia del &#039;&#039;administrador infiel&#039;&#039; del Evangelio, que perdona deudas a cambio de favores, en este caso sucede justamente lo opuesto. La «perla preciosa» creada por Escrivá, es vendida o &#039;&#039;colocada&#039;&#039; por diversos medios, pero una vez aceptada, «se torna irrevocable e impagable». El proselitismo formará parte del &#039;&#039;plan de pagos&#039;&#039; de la deuda adquirida⁷⁹. Pensemos que la doctrina del &#039;&#039;mal pastor&#039;&#039; (no consultar con &#039;&#039;expertos externos&#039;&#039;) y la doctrina de la entrega total (la renuncia a los propios derechos) impiden cualquier &#039;&#039;devolución&#039;&#039; de la «perla preciosa» o acción en contra de su adquisición (renunciando incluso «al propio juicio»), lo cual acentúa el carácter &#039;&#039;deudor&#039;&#039; del que la adquiere. Todas estas doctrinas tienen un fin bien preciso: asegurar el &#039;&#039;carácter irreversible de la deuda contraída con la vocación&#039;&#039;. Por otra parte, el costo de la &#039;&#039;financiación&#039;&#039; de la vocación es progresivo, aumenta indefinidamente a medida que pasa el tiempo, porque la vocación &#039;&#039;se&#039;&#039; &#039;&#039;concede&#039;&#039; a cambio de &#039;&#039;la entrega de todo,&#039;&#039; y ese «todo» dura lo que una vida. Con el tiempo, cuando surgen dificultades para &#039;&#039;pagar las obligaciones&#039;&#039; exigidas por la vocación («problemas de entrega»), aparece el mecanismo de &#039;&#039;la extorsión moral&#039;&#039;: habrá consecuencias terribles para quien deje de &#039;&#039;pagar la deuda&#039;&#039;, de entregarlo todo, y pretenda &#039;&#039;renunciar&#039;&#039; a la «perla preciosa». Ante los primeros indicios del «no puedo», «no puedo más», aparecen las presiones y el gesto amable cede su lugar a la coacción intransigente, incluso mediante psicofármacos de ser necesario, por no mencionar el&lt;br /&gt;
recurso al electroshock⁸⁰. Otros &#039;&#039;no pueden&#039;&#039; soportar &#039;&#039;la barca&#039;&#039; y se arrojan por la borda, poniendo así fin a su vida⁸¹. &#039;&#039;Has de poder&#039;&#039;, de lo contrario te espera algo semejante al manicomio o peor: una vida desgraciada y después la condenación eterna. Es entonces cuando la predicación de Escrivá se torna siniestra: la &#039;&#039;barca&#039;&#039;, el &#039;&#039;rejalgar&#039;&#039;, el recuerdo de &#039;&#039;Judas&#039;&#039;, etc., dejan de ser teorías y se convierten en instrumentos de amenazas y extorsiones, en el momento en que uno se encuentra sin ahorros y con una posibilidad muy real de quedar en la calle. La dirección espiritual está sometida al gobierno por un objetivo concreto. El &#039;&#039;gobierno de las conciencias&#039;&#039; no tiene otro fin que el propio del &#039;&#039;cobrador de&#039;&#039; &#039;&#039;deuda&#039;&#039;. Mientras la dirección espiritual &#039;&#039;estimula a reconocerse deudor&#039;&#039; y a pagar la deuda, el gobierno se encarga de &#039;&#039;efectivizar su pago&#039;&#039;. Son la zanahoria y el garrote, respectivamente. Parte del &#039;&#039;engaño vocacional&#039;&#039; consiste en &#039;&#039;convertir&#039;&#039; &#039;&#039;a uno en deudor sin saberlo&#039;&#039; —igual que sucede con el voto sagrado⁸² que se hace con la fidelidad &#039;&#039;sin saberlo&#039;&#039;—&#039;&#039;,&#039;&#039; sin tomar conciencia de lo que está sucediendo o —ya afuera de la institución— lo que ha sucedido. Otra parte del engaño es el carácter conventual de una vocación supuestamente laical. Pero ese&lt;br /&gt;
carácter conventual es el que permite &#039;&#039;extremar la&#039;&#039; &#039;&#039;presión&#039;&#039; sobre la exigencia, hasta lograr de cada uno un &#039;&#039;forzarse&#039;&#039;y &#039;&#039;violentarse&#039;&#039; que permita reprimir el «no puedo más», para seguir “pagando la deuda contraída” con la vocación. La vocación crea la &#039;&#039;deuda&#039;&#039; y la vida conventual —con exigencias impropias de una persona laica— fuerza a &#039;&#039;pagarla&#039;&#039; (aparato coactivo). A lo mismo apuntan la &#039;&#039;radicalidad⁸³&#039;&#039; de la llamada y el heroísmo, invocando el carácter militar de la vocación⁸⁴. Recordemos que se trata de hacer &#039;&#039;encajar&#039;&#039; una vocación propia de religiosos en quienes no la tienen y a quienes se les prometió lo contrario y se les hizo prometer que jamás aceptarían ser religiosos (coartada segura para jamás sospechar de un posible fraude vocacional). Estratégicamente, Escrivá se pondría al frente de la defensa de unos derechos que, por la vía de los hechos, los pasaría por encima. Él mismo utilizaría específicamente la palabra &#039;&#039;violencia&#039;&#039;. «…nadie en el mundo me puede forzar a hacerme franciscano, dominico o jesuita. Como nadie me puede obligar a tener mujer, a que me case (...). El derecho natural, el derecho divino positivo, la moral cristiana y los derechos adquiridos se opondrían — repito— a una violencia de ese tipo…» 85&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que ni el &#039;&#039;engaño vocacional&#039;&#039; ni el &#039;&#039;carácter explotador del endeudamiento&#039;&#039; (preámbulo para la &#039;&#039;trata de almas y de personas&#039;&#039;) 86 se encuentran especificados en las Constituciones o en los Estatutos. Se trata de un &#039;&#039;contrato fraudulento no escrito —&#039;&#039; ni siquiera advertido por quien lo padece&#039;&#039;—&#039;&#039; y por lo tanto que no pasa por el control formal de la Santa Sede. Dentro de esta lógica del endeudamiento, «que voluntariamente aceptaste» 87, encuentra sentido el holocausto del yo (acabar consumido en cenizas), el ser exprimido como un limón, vaciado como las candelas, sometido a la maldición del rejalgar, la prohibición de abandonar &#039;&#039;la barca&#039;&#039; del Opus Dei (que bien podríamos llamar &#039;&#039;la banca del Opus Dei&#039;&#039;, como un banco del cual uno no puede cerrar su cuenta hasta pagar su saldo deudor, de ahí que se pueda hablar de Escrivá como &#039;&#039;banquero y mercader de la perla preciosa, con un enfoque mercantil de la espiritualidad&#039;&#039;). Todas esas doctrinas de Escrivá tienen un único fin: &#039;&#039;que la vocación resulte impagable e imposible de romper el vínculo con ella&#039;&#039;. Es por ello que, con la vocación, los derechos desaparecen y sólo queda el &#039;&#039;deber de pagar&#039;&#039; la deuda contraída:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Los derechos se han convertido, con la llamada, en deberes de mayor generosidad, de entrega más plena, de definitiva renuncia a nuestro yo» 88. La misma lógica se aplica para las numerarias auxiliares: por la «gracia de la vocación» se las convierte en &#039;&#039;deudoras&#039;&#039; y dicha deuda sólo es saldada mediante un trabajo extenuante durante toda su vida, sin poder renunciar o desconocer dicha deuda, salvo que el Opus Dei las considere dispensables y se deshaga de ellas, como de cualquier otro miembro considerado «inservible», como &#039;&#039;anticipadamente&#039;&#039; hace con los débiles mentales. ¿Pero acaso no habrá quienes digan «yo no me siento deudor o deudora de nada». Pues yo hubiera dicho exactamente eso durante los años que estuve dentro y muchos años después de haberme desvinculado. La conciencia de lo sucedido emerge con posterioridad, y a veces con mucha posterioridad a los hechos. Lo clave no es tanto lo que uno sienta o tenga conciencia, sino el &#039;&#039;lugar&#039;&#039; en que uno es colocado (alguien que al haberlo “entregado” todo —haber sido &#039;&#039;expropiado&#039;&#039; de todo— “no tiene nada &#039;&#039;propio&#039;&#039;” y por lo tanto en adelante solo podrá ser “deudor de todo”) y los &#039;&#039;mecanismos&#039;&#039; institucionales que se ponen en movimiento una vez &#039;&#039;adquirida&#039;&#039; la vocación: son los propios que se aplican a un deudor. Que a unas personas&lt;br /&gt;
se las presione más y a otras menos, es un asunto diferente. Un esquema Ponzi no deja de ser defraudatorio porque haya inversores a los que se les devolvió el dinero. Más tarde podrán venir otros engaños, como el de la pertenencia de los laicos a la prelatura, pero aunque sean graves, son secundarios. Porque este primero genera el &#039;&#039;vínculo de endeudamiento,&#039;&#039; muy difícil de cortar y que cuando se logra cortar, genera trauma. Tanto por el sometimiento emocional como por las pérdidas de todo tipo sufridas. Porque, aunque la deuda no sea &#039;&#039;real&#039;&#039;, las pérdidas son reales. Además, se &#039;&#039;padece&#039;&#039; como si se estuviera endeudado, diferencia que se comprende pasado el tiempo, recién cuando se mira hacia atrás, al decir de Kierkegaard.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El drenaje===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Opus Dei no quiere gente independiente sino gente &#039;&#039;que dependa&#039;&#039; y el mejor modo de generar dependencia es a través de &#039;&#039;deuda&#039;&#039;, que a su vez impide desarrollarse independientemente. En realidad es al revés: la vocación al Opus Dei está basada en el endeudamiento y por lo tanto todo desarrollo independiente atenta contra su sistema. Hay quienes viven del sistema y quienes padecen el sistema. Hay quienes lo defienden y quienes lo&lt;br /&gt;
denuncian. Hay quienes &#039;&#039;no viven&#039;&#039; la entrega total y quienes &#039;&#039;sí&#039;&#039;, y por eso acaban destruidos. Esa entrega se mide por el nivel de &#039;&#039;drenaje&#039;&#039; de energía vital, por el nivel de &#039;&#039;desangramiento&#039;&#039; que se sufre. El Opus Dei &#039;&#039;exige&#039;&#039; la entrega de todas nuestras energías (dedicación total) y al mismo tiempo &#039;&#039;impide&#039;&#039; nuestro desarrollo y crecimiento personal (salvo que sea para utilidad de la organización, como trabajar en una obra corporativa). Esa &#039;&#039;dialéctica&#039;&#039; es posiblemente el elemento más destructivo de la institución y la que optimiza el uso de las personas en beneficio de ella. La vocación de entrega total es en realidad de &#039;&#039;dependencia total&#039;&#039;. El día que desaparece el Opus Dei, ya sea porque nos descarta como porque huimos de él o lo abandonamos, nos quedamos sin nuestra energía y sin nuestro desarrollo personal &#039;&#039;entregados&#039;&#039;, mucho más importante que el dinero que podríamos haber ahorrado, porque ni siquiera por medio de la lotería podemos recuperar una carrera profesional perdida, pero sí dinero. El caso emblemático es el de las ex numerarias auxiliares denunciantes, que fueron sometidas a un trabajo extenuante y al mismo tiempo se les impidió crecer. Es el &#039;&#039;sistema extractivo&#039;&#039; del Opus Dei. Que&lt;br /&gt;
también lo sufren quienes dedican su vida a trabajos internos. El &#039;&#039;endeudamiento&#039;&#039; vocacional es el causante de que todo nuestro &#039;&#039;capital humano&#039;&#039; —lo que Escrivá llama “&#039;&#039;todo lo que suele acompañar la carrera de un hombre&#039;&#039; &#039;&#039;en su madurez&#039;&#039;” 89 — drene hacia el Opus Dei, y uno acabe exhausto e incluso psíquicamente enfermo. La relación con el Opus Dei termina siendo destructiva. A su vez, el mismo Opus Dei que extrajo de nosotros toda nuestra dedicación a él, fue el mismo que impidió que el día de mañana tuviéramos un desarrollo autónomo (salvo quienes logran una cierta independencia gracias a su trabajo profesional). En teoría, eso estaba compensado porque jamás nos abandonaría o habría necesidad de abandonarlo a él para sobrevivir, porque supuestamente era una “familia con lazos más fuertes que los de la sangre”. Pues una vez &#039;&#039;chupada toda la sangre&#039;&#039;, los lazos familiares, al parecer, desaparecen. Si bien la vocación de entrega total es &#039;&#039;una sola&#039;&#039;, no todos la viven con la misma intensidad. Hay quienes permanecen sin &#039;&#039;drenar&#039;&#039; toda su energía y conservan una parte importante para sí mismos: tienen su tiempo libre, su trabajo, su casa, sus viajes (me refiero tanto a numerarios como agregados). En definitiva, no padecen ningún &#039;&#039;holocausto&#039;&#039; personal. Por&lt;br /&gt;
lo cual &#039;&#039;defienden&#039;&#039;al Opus Dei simplemente porque no &#039;&#039;lo padecen&#039;&#039; sino que lo disfrutan, pero lo disfrutan gracias a que otros sí lo padecen o lo padecieron.&lt;br /&gt;
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=== En deuda de por vida===&lt;br /&gt;
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Aunque se corte la relación de sometimiento, la &#039;&#039;deuda&#039;&#039; y sus efectos no terminan cuando uno abandona el Opus Dei. Ya uno quisiera que fuera así. En no pocos casos, se queda de por vida &#039;&#039;en deuda&#039;&#039; &#039;&#039;con uno mismo&#039;&#039; por todo aquello que perdió a causa del &#039;&#039;endeudamiento&#039;&#039; de la vocación. Las pérdidas bien pueden resumirse en palabras de Escrivá: «Honra, dinero, progreso profesional, aptitudes, posibilidades de influencia en el ambiente, lazos de sangre; en una palabra, todo lo que suele acompañar la carrera de un hombre en su madurez, todo ha de someterse –así, someterse– a un interés superior». 90 Salvo la honra, todo aquello que se &#039;&#039;somete&#039;&#039; es lo que se &#039;&#039;pierde&#039;&#039;, dependiendo del grado en que fue sometido. Cuanto más uno &#039;&#039;se entregó&#039;&#039;, más perdió. En ese caso, la &#039;&#039;fidelidad&#039;&#039; y la &#039;&#039;honra&#039;&#039; juegan en contra. Quienes &#039;&#039;sometieron totalmente&#039;&#039; su carrera o sus ahorros, es muy probable que en gran parte los hayan perdido, y eso crea &#039;&#039;deuda a futuro&#039;&#039; con uno mismo. Pérdidas en términos profesionales (carrera laboral o la obtención de un doctorado), afectivos (la posibilidad de formar una familia), económicos&lt;br /&gt;
(ahorros, vivienda), y en definitiva «&#039;&#039;todo lo que suele&#039;&#039; &#039;&#039;acompañar la carrera de un hombre&#039;&#039; —y de una mujer, habría que agregar— &#039;&#039;en su madurez&#039;&#039;». En el caso del desarrollo emocional de un adolescente, el proceso queda hipotecado al ser abruptamente interrumpido, con la nueva vida que se le impone en razón de la &#039;&#039;deuda&#039;&#039; que ha adquirido con la vocación. Esa deuda emocional puede producir más tarde &#039;&#039;carencias&#039;&#039; en la vida adulta y es muchas veces el origen de malas decisiones en lo que hace a la vida afectiva. Recordemos que, en este sentido, no es un caso comparable a la vocación de los religiosos o al compromiso en un matrimonio, porque aquí más que una &#039;&#039;entrega&#039;&#039; se trata de un &#039;&#039;endeudamiento&#039;&#039; encubierto, tomando como excusa el argumento de la entrega (a lo cual habría que sumar el &#039;&#039;fraude vocacional⁹¹&#039;&#039;). Es la corrupción del legítimo concepto de entrega, que es positivo y no negativo, como es el de deuda. El endeudamiento que genera —y del cual se &#039;&#039;alimenta&#039;&#039;— el Opus Dei causa daños en la vida de muchas personas que abandonan la organización. Es entonces cuando la doctrina escrivariana del &#039;&#039;rejalgar⁹²&#039;&#039; alcanza su mayor grado de dramatismo, no por ser una profecía que se hace realidad, sino por ser&lt;br /&gt;
una metáfora de los efectos destructivos del Opus Dei. Sin embargo, como en el caso de la honra, la felicidad tampoco se pierde, aunque Escrivá así lo profetizara o tal vez lo deseara. En algunos casos, hay personas que se quedan endeudadas con préstamos que se les hizo tomar — todo es &#039;&#039;endeudarse,&#039;&#039; en lo que hace al Opus Dei— y otras se quedan &#039;&#039;hipotecadas,&#039;&#039; tal vez para toda su vida, porque económicamente han perdido su capacidad de autosostenerse o no la han desarrollado oportunamente, pues esa carencia formaba parte de la &#039;&#039;entrega total&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Liquidación del banco===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como era de esperarse, el experimento de Escrivá terminó fracasando, aunque se quiera negar. Pues resultaba insostenible mantener en funcionamiento un emprendimiento que no era autosustentable en el largo plazo, por su carácter netamente &#039;&#039;destructivo&#039;&#039;, fundado en la coacción (violencia) y el sometimiento (endeudamiento), que son las bases de un sistema de esclavitud (como en el caso las numerarias auxiliares, según la denuncia presentada en Argentina por tres fiscales federales). La del Opus Dei fue siempre una carrera contra el tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El &#039;&#039;banquero&#039;&#039; terminó &#039;&#039;en los altares.&#039;&#039; Pero, de puertas para adentro, sin ninguna declaración pública, su banco parece haber sido &#039;&#039;liquidado&#039;&#039;. Aunque no desapareció su nombre, internamente hay signos de desmantelamiento, empezando por la eliminación de documentos internos —coincidiendo con el juicio a Opuslibros, en 2011— como así también diversas prácticas ascéticas, que tienen como común denominador el relajamiento de la disciplina y sobre todo del modo de vivir la pobreza, que se estaba volviendo insostenible. La &#039;&#039;liquidación&#039;&#039; del banco no podía terminar de otra forma que no fuera coherente a su propia historia: haciéndola de manera silenciosa e invisible. Aunque no está claro hasta qué punto pueda tratarse de un &#039;&#039;conceder sin ceder, con&#039;&#039; &#039;&#039;ánimo de recuperar&#039;&#039;. Así se entiende mejor lo que decía, ya en 2011, el prelado Echevarría, al definir &#039;&#039;pobremente&#039;&#039; al Opus Dei como una iniciativa que simplemente ofrece «fundamentalmente, una dirección espiritual a sus fieles y a las demás personas que la pidan» 93. ¿A eso quedó reducido &#039;&#039;todo&#039;&#039;? Pues sí, a eso quedó reducido, luego de liquidar la &#039;&#039;banca&#039;&#039; de Escrivá, debida a su &#039;&#039;insolvencia espiritual&#039;&#039; en término de vocaciones y daños espirituales (la última &#039;&#039;campaña&#039;&#039; para obtener &#039;&#039;fondos frescos&#039;&#039; por valor&lt;br /&gt;
de 500 vocaciones, para hacer viable las finanzas del &#039;&#039;banco&#039;&#039;, fue en 2005 94 y terminó en fracaso, como era de esperarse). El negocio ya no es atraer &#039;&#039;inversores&#039;&#039; que compren la &#039;&#039;perla preciosa&#039;&#039; ni el medio para retenerlos es convertirlos en &#039;&#039;deudores&#039;&#039; vitalicios. Ese modelo de negocio de Escrivá tuvo su ciclo, se agotó y llegó a su fin —aunque el fundador profetizaba que duraría mientras existieran seres humanos—.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Conclusiones: el financista que defrauda===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;«No podemos perder el tiempo&#039;&#039; &#039;&#039;levantando casas: las tomamos»95&#039;&#039; Escrivá&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;«Robó casas que no había edificado»&#039;&#039; Job 20, 19&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El gran activo de la &#039;&#039;empresa sobrenatural&#039;&#039;no es que Dios esté de su lado —no hay pruebas, más bien parece lo contrario— sino su capacidad de lograr que los &#039;&#039;compradores&#039;&#039; de la &#039;&#039;perla preciosa&#039;&#039; crean en ello. Una vez adquirida la &#039;&#039;vocación&#039;&#039;, no se puede devolver ni renunciar a ella bajo amenazas de todo tipo de &#039;&#039;pérdidas&#039;&#039;. Es que &#039;&#039;devolver&#039;&#039; la vocación implicaría reconocer que no tiene el valor que se le atribuye, y la&lt;br /&gt;
&#039;&#039;empresa&#039;&#039; no puede aceptar semejante riesgo, que dicho rumor empiece a contagiarse. A su vez, perder todos los «ahorros» —de todo tipo— &#039;&#039;entregados durante años&#039;&#039; al Opus Dei, en un instante, es algo que tampoco se puede aceptar fácilmente, y se sigue ciegamente adelante apostando, &#039;&#039;una vez más&#039;&#039; —pues ya aposto al principio— a que antes de que ello suceda, primero acontezca la &#039;&#039;partida&#039;&#039; de este mundo. Así de dramático llega a ser el planteo. La verdad es tan dura que hasta último momento se buscan explicaciones de todo tipo para salvar la situación, de la misma manera como se trata de resucitar desesperadamente a alguien que ya está muerto. Por su parte, quienes empiezan a ser &#039;&#039;deficitarios&#039;&#039; en su capacidad de ingresar &#039;&#039;valores&#039;&#039; (prosélitos, dinero, trabajo, propiedades, etc.) comienzan a ser despedidos de la empresa &#039;&#039;sobrenatural&#039;&#039;, con diferentes excusas. La más sorprendente es la decisión, por parte de la empresa, de no reconocerle &#039;&#039;valor alguno&#039;&#039; &#039;&#039;al papel&#039;&#039; (la vocación) que posee el &#039;&#039;inversor&#039;&#039;. Es decir, su &#039;&#039;perla&#039;&#039; no vale nada y además no se le devuelve nada de lo que entregó, de forma tal que el único que pierde es el que lo invirtió todo sin posibilidad de reclamo alguno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que podríamos denominar “&#039;&#039;esquema piramidal&#039;&#039; &#039;&#039;Escrivá”&#039;&#039; —cada uno debía &#039;&#039;matarse⁹⁶&#039;&#039; por conseguir anualmente otras cinco vocaciones⁹⁷, seleccionadas de entre treinta⁹⁸ que debíamos acercar—, va mucho más allá de la gravedad de los esquemas Ponzi — aunque hoy la de Escrivá ha tomado la forma de una pirámide invertida por su acelerado decrecimiento institucional. En los esquemas Ponzi, a los participantes se los considera como &#039;&#039;acreedores&#039;&#039; —quienes luego serán defraudados por el mecanismo financiero. En cambio, dentro del sistema de Escrivá, uno se transforma, sin saberlo, de &#039;&#039;acreedor&#039;&#039; en “deudor de por vida”, sin conciencia de cuándo ni cómo ocurrió tal transformación. El &#039;&#039;esquema&#039;&#039; de Escrivá resulta así más poderoso y duradero que el de Ponzi: la inversión no es simplemente una suma limitada de dinero, sino la totalidad de la propia existencia y además en carácter de &#039;&#039;deudor vitalicio&#039;&#039;. Los que &#039;&#039;defienden&#039;&#039; el sistema —salvo por ignorancia, que con el tiempo &#039;&#039;se cura&#039;&#039;— suelen ser los que &#039;&#039;viven&#039;&#039; del sistema y están por encima de los que lo padecen: en este sentido podemos hablar de «dos estamentos» o clases de miembros. La &#039;&#039;empresa sobrenatural&#039;&#039; no sólo vive de las donaciones sino que además se resiste a todo tipo de desembolsos (&#039;&#039;que pague otro&#039;&#039;), mediante el &#039;&#039;apostolado&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&#039;&#039;de no dar&#039;&#039;. Todo es &#039;&#039;no gastar&#039;&#039; y todo es &#039;&#039;recaudar&#039;&#039; donaciones. Como decía Gervasio⁹⁹, la “virtud” de la pobreza consiste en entregar dinero al Opus Dei y evitarle gastos. Aparentemente, la &#039;&#039;empresa&#039;&#039; funciona defraudando al ingresar (vendiendo una &#039;&#039;perla&#039;&#039; sin valor) y defraudando al egresar de ella (no devolviendo nada). De confirmarse oficialmente, el Opus Dei esencialmente sería un &#039;&#039;esquema de defraudación,&#039;&#039; más allá de cualquier otra definición que se le quisiera superponer (prelatura, instituto, etc.), que siempre serían &#039;&#039;máscaras&#039;&#039;. Sospechoso es que el fundador de la empresa haya establecido a todos sus &#039;&#039;inversores&#039;&#039; —que ya &#039;&#039;lo dejaron todo&#039;&#039; en vida— la obligación de testear a favor de sus asociaciones civiles —para que aun muertos, también dejen sus bienes— pero que él no haya hecho lo mismo¹⁰⁰. Sospechoso es que a los &#039;&#039;inversores&#039;&#039; no se les devuelva el testamento cuando lo reclaman. ¿Qué decir entonces del fraude vocacional sufrido por los laicos desde 1982 hasta hoy, que creían pertenecer al Opus Dei y en realidad ahora se dan cuenta de que su vocación no tienen ningún respaldo, siquiera jurídico? No es una casualidad, al parecer formaría parte del &#039;&#039;patrón de conducta&#039;&#039; de la&lt;br /&gt;
&#039;&#039;empresa&#039;&#039;, que &#039;&#039;emitiría valores&#039;&#039; sin ningún respaldo (a nivel teológico y a nivel jurídico). Lejos de tener cotización infinita, aparentemente la empresa siempre habría tenido &#039;&#039;valor cero&#039;&#039; (descontando lo que recibió de sus &#039;&#039;inversores&#039;&#039;). Actuando sin el respaldo &#039;&#039;sobrenatural&#039;&#039; que decía tener, pero al mismo tiempo buscando &#039;&#039;afuera&#039;&#039; el respaldo de la Iglesia, para así garantizar lo que, en realidad, no tendría valor alguno. Todo el emprendimiento, entonces, no sería más que un &#039;&#039;fraude financiero&#039;&#039;, pero en este caso usando la &#039;&#039;fe&#039;&#039; como valor y no el &#039;&#039;dinero&#039;&#039; (aunque a través de la religión se llega al dinero). Escrivá no sería más que un &#039;&#039;financista de la religión que defraudó a miles de&#039;&#039; &#039;&#039;sus accionistas&#039;&#039; a través de una &#039;&#039;perla preciosa&#039;&#039; que nunca tuvo un valor real sino ficticio. La capacidad de &#039;&#039;crear valor de la nada&#039;&#039; (y de falsear las estadísticas, como el caso de los 60.000 miembros en 1975) habría tenido tal alcance, que habría permitido a su fundador ser declarado santo y tener su propia estatua en San Pedro. Es decir, no sólo habrían sido engañados unos &#039;&#039;principiantes&#039;&#039;, sino también grandes &#039;&#039;expertos&#039;&#039;. Desde luego, no sería extraño que hubiera habido cómplices que sabían de qué iba el &#039;&#039;negocio&#039;&#039;o tenían sus sospechas y de todas maneras&lt;br /&gt;
se sumaron a la iniciativa, para también ellos enriquecerse o favorecerse de alguna manera. No es casual que, en su historia institucional, hayan existido casos de bancos reales asociados al Opus Dei que terminaran quebrando o en una situación de desfinanciamiento: el Opus Dei no funcionaría de manera diferente, como un &#039;&#039;banco sin respaldo,&#039;&#039; que funciona y no quiebra mientras no le hagan una auditoría profunda. Se explicaría así que el Opus Dei recurriera a la opacidad y falta de información para no terminar de explicar nunca cómo es que funciona: porque no habría más que &#039;&#039;vacío&#039;&#039;. Desde la &#039;&#039;gerencia&#039;&#039; podrán decir que “ahora las cosas han cambiado”. Ese es un argumento del &#039;&#039;banco&#039;&#039;, para hacerse el desentendido y no dar cuenta de su pasado ni del aparente &#039;&#039;fraude financiero-religioso&#039;&#039; masivo que habría implicado su puesta en marcha, crecimiento y funcionamiento, hasta la crisis actual. Ciertamente las cosas han cambiado para la &#039;&#039;barcabanco&#039;&#039; en la actualidad: la mayor parte de sus &#039;&#039;clientes&#039;&#039; lo han abandonado y se encuentra &#039;&#039;fundido&#039;&#039; por los números en rojo de vocaciones (aunque &#039;&#039;no económicamente&#039;&#039;). Pero lo importante para el &#039;&#039;banco&#039;&#039; es no hablar de ello, sino esperar si a futuro puede remontar&lt;br /&gt;
de nuevo, con nuevos &#039;&#039;inversores&#039;&#039; dispuestos a entregar todo lo suyo al banco. En realidad, el &#039;&#039;banco&#039;&#039; debería ser intervenido por el Vaticano para iniciar el saneamiento y compensar a sus acreedores. La fe en el &#039;&#039;2 de octubre&#039;&#039; pudo mantenerse en la medida en que fue creíble. Hoy, con las consecuencias dañinas que ha causado, ya es difícilmente insostenible. El Opus Dei necesita declarar la &#039;&#039;quiebra&#039;&#039; y empezar de nuevo, si es que ello es posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Cero rendición de cuentas===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para que ciertas situaciones abusivas sucedan, es necesaria la ausencia de controles. Y eso parece haberse cumplido en el caso de los abusos atribuidos al Opus Dei, resumidos en la acusación de los tres fiscales federales de Argentina. Al menos hasta el día de hoy, no hay pruebas de que el Opus Dei haya rendido cuentas; más bien, lo contrario: su autonomía para funcionar y juzgar por sí mismo sus propias acciones. Este contexto le concedió una longevidad excesiva, permitiéndole perdurar demasiado tiempo sin haber pasado jamás por una reforma que ponga fin a los daños. Francisco inició sin dudas un cambio importantísimo, con sus dos &#039;&#039;Motu Proprio¹⁰¹&#039;&#039;, pero no llegó a encarar el problema de los daños. Ese es el desafío de León XIV y la forma en que lo resuelva tendrá&lt;br /&gt;
consecuencias de largo alcance y dejará una huella indeleble en su legado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El dilema que enfrenta la Santa Sede===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;«Las faltas contra la justicia, además del&#039;&#039; &#039;&#039;arrepentimiento, exigen reparación»&#039;&#039; Cuadernos 8: Cap. Tiempo de penitencia¹⁰²&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde el momento en que Francisco interviene el Opus Dei llevándolo a la órbita de la Congregación del Clero y ordenando nuevos estatutos, queda confirmado que los laicos han dejado de pertenecer a la prelatura, proceso que ya había comenzado en 1982, por desacierto de Álvaro del Portillo, y se consolidó en 2022 con la medida de gobierno de Francisco. Ahora bien, existe un dilema para la Santa Sede y es si llevar adelanta la reforma del Opus Dei sin tener en cuenta el pasado de abusos espirituales o teniéndolos en cuenta y tomar medidas no sólo preventivas sino &#039;&#039;reparadoras&#039;&#039; del daño, de forma que no se repita el &#039;&#039;síndrome del bombero&#039;&#039; que siempre llega tarde al incendio, cuando sólo quedan cenizas: como si no tuviera sentido ocuparse de &#039;&#039;los muertos&#039;&#039; —“que se ocupe Dios”—, sino sólo de lo que, en adelante, quede con &#039;&#039;vida&#039;&#039; de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo más fácil sería una reforma hacia adelante, definiendo un nuevo marco jurídico para esos laicos y en definitiva refundando el Opus Dei en vistas a su futuro (recordemos que, sin laicos, el Opus Dei se queda sin sacerdotes y sin ellos se acaba el Opus Dei). Sería una &#039;&#039;reforma&#039;&#039; sin &#039;&#039;intervención profunda&#039;&#039;. Viendo lo sucedido con los Legionarios, no sería improbable que se siguiera el mismo camino, por lo abrumador que implicaría revisar el pasado del Opus Dei y compensar a sus víctimas. Pero eso también tendría un costo moral complicado: tanto la inacción frente a los abusos como el &#039;&#039;secuestro&#039;&#039; de la verdad, tienen un efecto opresivo. El dilema consiste en que cualquiera fuera la solución que se tomara, probablemente no dejaría contento a nadie. El problema, que es en sí el Opus Dei, se ha dejado crecer tanto, y por tan largo tiempo, que ya no parece tener solución, salvo negar que alguna vez haya existido problema alguno y mirar para adelante como si el pasado nunca hubiera existido y hacerse el desentendido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
---&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así como Del Portillo asociaba a los ex miembros con el Anticristo¹⁰³, se podría asimilar la canonización de Escrivá a la profecía de Daniel¹⁰⁴. Pero, en&lt;br /&gt;
ambos casos, se trataría de un despropósito. Aun así, no dejaría de ser necesario remover su estatua monumental instalada en San Pedro. Creo que es hora de dar finalizada la &#039;&#039;obra,&#039;&#039; bajar el telón y abandonar el teatro en dirección a la puerta de la realidad. Es hora de honrar a Escrivá por su mejor éxito: no como fundador del Opus Dei sino como un hombre que logró uno de los mayores engaños en la historia de la Iglesia Católica y se salió con las suyas, al haber obtenido el mayor de los galardones, la canonización. Y es hora, también, de reparar tanto daño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:E.B.E.]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
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		<updated>2026-08-03T06:30:32Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: ## Escrivá, el Banquero de Dios

*Si hubieseis comprendido lo que significa* *Misericordia quiero, y no Sacrificio…* (Mateo 12, 7)

##### Opuslibros.org-E.B.E.

##### 3 de agosto de 2026

&amp;lt;u&amp;gt;Opuslibros – Escrivá, el banquero de Dios&amp;lt;/u&amp;gt;

# Tabla de Contenidos

PREFACIO.....................................................................5

PRIMERA PARTE Origen de la Violencia......................7

SEGUNDA PARTE Origen de la Deuda.......................63

NOTAS..................................&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;== Summary ==&lt;br /&gt;
## Escrivá, el Banquero de Dios&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Si hubieseis comprendido lo que significa* *Misericordia quiero, y no Sacrificio…* (Mateo 12, 7)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
##### Opuslibros.org-E.B.E.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
##### 3 de agosto de 2026&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;u&amp;gt;Opuslibros – Escrivá, el banquero de Dios&amp;lt;/u&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
# Tabla de Contenidos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PREFACIO.....................................................................5&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PRIMERA PARTE Origen de la Violencia......................7&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SEGUNDA PARTE Origen de la Deuda.......................63&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
NOTAS........................................................................93&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
# PREFACIO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ué sucedería si, a diferencia de otros institu-&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
# ¿Qtos religiosos, la vocación al Opus Dei de&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1 *entrega total* no fuera, en realidad, una vo- cación de entrega a Dios sino una forma de *endeuda-* *miento total* con el Opus Dei? La *deuda* contraída *por* la vocación sería la piedra angular que legitimaría a los superiores exigir la *entrega* del sueldo entero de numerarios y agregados —y de todo tipo de bienes, como el trabajo no remunerado y la obligación de hacer testamento— sin necesidad de respaldarse en los Estatutos (disociación jurídica). La deuda no se- ría propiamente económica ni canónica sino sobre todo *moral*, aunque con ella arrastraría todo lo de- más, en un *endeudamiento total* de la persona (holo- causto personal). Y tal vez sería la causa de la *ruina* en la vida de tantas personas que denuncian al Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
# PRIMERA PARTE Origen de la Violencia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*«¿Qué voy a hacer…? ¿Cavar? No tengo fuerzas.* *¿Pedir limosna? Me da vergüenza.* *¡Ya sé lo que voy a hacer...»* Lc 16&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*«Si yo hubiera dicho no puedo, no puedo,* *a estas horas estaría en un manicomio»* Escrivá&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*«La vida sólo puede ser comprendida hacia atrás;* *pero se vive hacia adelante»* Kierkegaard&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo la iniciativa religiosa de una persona su- puestamente santa podría provocar un daño ma- sivo? Esta es la pregunta que la canonización de Es- crivá debería haber respondido. No tanto cómo es que fue santo, sino cómo es posible a pesar de tanto daño. Pero no sólo se evitó la pregunta, directamente&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;u&amp;gt;Opuslibros-Escrivá, el banquero de Dios&amp;lt;/u&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
se eliminaron las pruebas, al impedir a los testigos dar su testimonio. Y las acusaciones contra su organización y su pro- pia persona no son producto de un acto de histeria colectiva: van más allá de un fenómeno de redes so- ciales, y por sobre todas las cosas, son bastante an- teriores al surgimiento de internet. Pero gracias a las redes, se pudo subsanar la omi- sión cometida durante el proceso de canonización y gracias al surgimiento de Opuslibros las acusaciones empezaron a tener mayor circulación y, sobre todo, se interconectaron entre sí, dando lugar a más inicia- tivas de difusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
***&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal vez la respuesta, a la pregunta que omitió el proceso de canonización, sea la observación que anotó Kierkegaard en su diario, hacia mediados del siglo XIX: mientras uno está ocupado por vivir, no siempre encuentra tiempo para detenerse y mirar hacia atrás. Más aún si la vida que uno lleva impide específicamente reflexionar. Se necesita tiempo, en- tonces, para entender lo que ha pasado, lo que se ha vivido casi de manera impulsiva e incluso compul- siva. En general esa revisión coincide con el fin de un ciclo, porque mientras se está viviendo, se está *pade-* *ciendo* esa vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando padecer impide *entender*, se dificulta darle *sentido* al padecimiento. Sufrir sin sentido es uno de los mayores padecimientos. Al salir de la organiza- ción, usualmente no se entiende qué ha sucedido. Di- ría que ni siguiera actualmente existe una explica- ción concluyente de lo que a cada uno nos ha suce- dido, aunque mucho se ha avanzado. Y mientras no se le encuentre sentido a ese pasado, *se lo sigue pa-* *deciendo*. Quienes sufrieron al Opus Dei buscan entenderlo por distintas razones de quien no lo sufrieron: unos por necesidad, otros por curiosidad (en sentido am- plio). En definitiva, no es de extrañar que usualmente la *reflexión* llegue tarde, cuando ya todo ha sucedido, cuando los hechos han sido consumados. Las perso- nas de *acción* corren siempre con ventaja hasta que puedan ser alcanzadas por las personas que se ocu- pan de reflexionar sobre las acciones de aquellas, e incluso ponerles límites, de ser necesario (mediante leyes, juicios, castigos, etc.). El Opus Dei no es una excepción: Escrivá y sus su- cesores corrieron con esta ventaja durante casi un siglo hasta llegar a ser alcanzados y a ser compren- dida, en parte, la magnitud dañina de su *acción*. No por casualidad durante todo ese tiempo, el Opus Dei detentó —con algunas excepciones—, conjuntamen-&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
te, el ejercicio del monopolio de la legitimación inte- lectual —en relación a la reflexión e interpretación de sí mismo— y el monopolio sobre *cómo contar su* *historia*, de forma tal de tener asegurada la *libertad* *de acción* por tiempo indeterminado. Primero *actuar,* y luego *alabarse* a sí mismo, sin dar lugar a ningún tipo de cuestionamiento (que hu- biera significado abrir las puertas a *la duda* y al *jui-* *cio*). Ese *alabarse* formó —y forma parte— de la *ac-* *ción* del Opus Dei, que no llegó a ser alcanzada por la reflexión crítica sino tardíamente, cuando los hechos ya eran irreversibles, especialmente los daños. Tanto la figura de Prelatura Personal —con su in- justificada e insistente *campaña* de pregonarse *es-* *tructura jerárquica de la Iglesia*—, como la canoniza- ción de Escrivá, son resultados de ese monopolio in- telectual e interpretativo, que difícilmente lo ha- brían podido ejercer con posterioridad al surgi- miento de internet y los *smartphones*, que impulsa- ron extraordinariamente la libre circulación de in- formación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
***&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el advenimiento del centenario del Opus Dei, se están publicando diversos estudios, desde la misma institución, con la intención de explicar la complejidad y profundidad de la irrupción trascen-&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
dental del Opus Dei *en la Historia de la Humanidad²*. Tal vez sería de más ayuda intentar otros caminos, apuntando a lo esencial, porque tanta complejidad puede terminar abrumando, desorientando, y dis- trayendo la atención. Mucha es la *hojarasca.* Esto no quiere decir que se trate de algo simple, al contrario, es tan enredado que resulta muy difícil sa- car alguna conclusión si no es gracias a tantos testi- monios y muchos análisis, como los recogidos en Opuslibros. Pero por más que la “ingeniería” del funciona- miento del Opus Dei sea muy enrevesada, el fin ha de ser sumamente simple, y a ese fin hay que apuntar. Un *Fórmula Uno* puede ser todo lo complejo que se quiera, pero su fin no ha ser más que uno: ganar ca- rreras. No puede haber más que uno, del cual, en todo caso, dependan otros. El mismo prelado J. Echevarría se hace esa pre- gunta fundamental: «¿Qué ofrece, pues, el Opus Dei?», que es lo mismo que preguntarse por su *fin*. Y responde: «Fundamentalmente, una dirección espi- ritual a sus fieles y a las demás personas que la pi- dan» 3. Una respuesta demasiado superficial para una institución compleja. Por su parte, Escrivá afirma que en el Opus Dei «todo ha de someterse —así, someterse— a un&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
interés superior: la gloria de Dios y la salvación de las almas» 4. Sin duda, la respuesta ha de ser *simple*, pero *escon-* *dida* en medio de la maraña de justificaciones y ex- plicaciones, no expuesta a la luz del día, como pre- tende presentarla el prelado Echevarría, en un apa- rente intento de disfrazar la verdadera razón, más cercana al *todo ha de someterse* de Escrivá.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
## La violencia hacia sí mismo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*«En tanto avanzarás en cuanto* *te hagas violencia a ti mismo»* “Del Espíritu y de las Costumbres” (1990), n. 14&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*«El éxito llegará siempre. Siempre sucederá lo que* *más nos conviene; nosotros no podemos fracasar»*5 Escrivá&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una fijación en la predicación de Escrivá, evi- denciada en muchas de sus meditaciones, en insistir sobre la *necesidad de eficacia* (fin corporativo) y so- bre la *necesidad de poder* (de cada uno) para lograr esa eficacia (frutos o resultados). Aunque los temas sean variados, alrededor de esas dos ideas suele gira el contenido de las diversas meditaciones de Escrivá, incluso cuando aparentemente *sólo hablaría de ora-* *ción*. Esa “capacidad de poder” o “hacer esfuerzo” la&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
desarrollaría cada uno mediante la *ascética de las* *virtudes*, que no es otra cosa que la repetición de ac- tos, a modo de una *gimnasia espiritual*. Eso otorgaría eficacia institucional, aunque difícilmente contribui- ría a la conversión de un corazón. Pero quien *no puede,* es porque *no quiere*. Y quien *no puede*, se convierte —según el fundador— en un *cadáver*a ser enterrado *piadosamente,* agrega, no sin cierto sarcasmo⁶. Posiblemente el Opus Dei creció tanto —hasta que entró en crisis en este siglo— por- que uno de sus objetivos fue la *eficacia en conseguir* *vocaciones*. Eficacia medida en capacidad de obtener de los demás la entrega de todo lo suyo al Opus Dei: gente que se entregara *ella misma a trabajar* para el Opus Dei y gente que entregara *todo lo suyo* al Opus Dei. Un fin completamente inmanente, sin ninguna trascendencia, más allá de la propia reproducción institucional. Lo interesante será descubrir de qué forma espe- cífica se implementó el objetivo: mediante la induc- ción de una *deuda* y un sistema *coactivo* para ejecu- tarla o ejercer derecho sobre ella. Pero no nos ade- lantemos aún.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
***&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué decir “no puedo” significaba para Escrivá terminar en un manicomio? No es un pensamiento ni&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
un mensaje precisamente alentador para aquellos que «no pueden», para quienes experimentan en su vida los límites de su condición humana. Según el es- tándar de Escrivá, deberían ser internados. De ser así, media humanidad necesitaría ello, si no más. Y si Escrivá se refería sólo a *su caso*, ¿se consideraba en- tonces un superhombre? Su afirmación debería ha- berse formulado al revés, para ser considerada signo de sanidad y humildad: *si yo no hubiera podido decir* *“no puedo”, a estas horas estaría en un manicomio.* Una cosa es el «no puedo» de quien le flaquean las fuerzas y se está ahogando, y otra cosa distinta es el «no puedo» impotente de quien se obsesiona por una meta que lo supera. Los dos dicen «no puedo». Pero mientras uno está luchando por sobrevivir — enfrentando la muerte— y *se permite decirlo* e in- cluso gritarlo, el otro no quiere aceptar sus propios límites por simples razones de orgullo personal y se violenta a sí mismo, reprimiendo la expresión de su impotencia. Ambos «no pueden», pero se encuen- tran en extremos opuestos. Esa frase de Escrivá es sumamente reveladora, porque muestra que él jamás soportaría «no poder», al punto que, según sus propias palabras, «no poder» *lo hubiera llevado a la locura*. Y no se refiere a un he- cho puntual, aislado, a una decisión crucial que tuvo que tomar en un momento histórico determinado,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
sino a *todo el proceso de sacar adelante el Opus Dei.7* Habría que preguntarse dónde quedó, entonces, la *infancia espiritual* que tanto predicaba. Para que entendamos el contexto de sus palabras, comparémoslas con las de San Pablo, con quien tanto le gustaba asimilarse (decía que como el após- tol, *no tenían nada* y como el apóstol, *era tratado de* *basura o escupidera*, etc.): «me gloriaré en mis fla- quezas, para que la fuerza de Cristo habite en mí» (2Cor 12,9). En cambio, Escrivá se gloriaba en su ca- pacidad de decir «yo puedo» y a su vez despreciaba a los *pobrecitos* que se *quedaban por el camino* y con- sideraba que no tenían remedio⁸. Dentro de este contexto, entendemos por qué los débiles mentales son calificados de *inservibles* para el Opus Dei por su *Catecismo⁹*: los que «no pueden» son considerados para el manicomio y, recíproca- mente, los que son considerados para el manicomio son explícitamente declarados inservibles. De esta forma, el *Catecismo* pone de relieve que la supuesta devoción por *Enriqueta la tonta¹⁰* aparentemente no era sincera. En la espontaneidad de la *jactancia* o *alarde* de Es- crivá queda mucho más expuesta su interioridad que en oportunidad de otras expresiones suyas (*no soy* *nada, no puedo nada, nuestra fortaleza es prestada,* etc*.*), más parecidas a declamaciones propias de&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
cierta teatralidad o manifestaciones de humildad fingida. Es más fácil fingir una postura falsa, que re- primir un impulso espontáneo. Al contrastarlos, el impulso se impone sobre la impostura. Pero cuando expresaba su ambición y su «capaci- dad de poder», no la disimulaba: «no es fácil, no se recuerda un caso en el que quienes comenzaron a trabajar en una obra Tuya hayan visto, aquí en la tie- rra, tantas maravillas como yo estoy viendo: en ex- tensión, en número, en calidad» 11. «Estoy persua- dido —tengo una seguridad moral— de que la Obra permanecerá mientras haya hombres sobre la tie- rra» 12. Lo que estaba dando a entender era que, al igual que la Iglesia, «las puertas del infierno no pre- valecerán contra ella» (Mt. 16,18). «Os aseguro que en la Obra no habrá ningún terremoto. Tengo cer- teza» 13. Sin embargo, la situación actual del Opus Dei no permite seguir sosteniendo dichas afirmaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
***&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien, es realmente algo extraño en boca de un «supuesto santo» gloriarse en sus propias fuer- zas. Lo cual nos hablaría de un origen sumamente humano y nada sobrenatural del Opus Dei. Porque en ese «si dijera ‘no puedo’» está totalmente ausente Dios y sólo cuentan las propias fuerzas humanas de Escrivá.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esa frase «si hubiera dicho…» revela algo más interesante aún: la violencia que estaría dispuesto a hacerse y, también, la que estaría dispuesto a ejercer sobre otros, con tal de lograr sus persistentes de- seos. Pensemos en las desagradables imágenes de san- grientas disciplinas, en exceso citadas en la *Positio* *super vita et virtutibus¹⁴*. Escrivá se situaba como modelo de quien se hacía violencia a sí mismo (cas- tigo corporal usado, no como mortificación cristiana, sino como instrumento para violentarse), ejemplo que influiría en sus seguidores para inhibirlos de de- cir «no puedo», violentándose a sí mismos. De este modo, violencia e intolerancia se entrelazarían ínti- mamente, como las disciplinas y el horizonte del ma- nicomio. Lo interesante de todo esto es descubrir que el fundador evitaría el manicomio *enloqueciendo a* *otros*: sometiéndolos a una exigencia tal que tendría como medida el *holocausto* personal (terminarían «exprimidos como un limón») y entonces *enloquece-* *rían* (no es casualidad el recurso a los psiquiatras y psicofármacos) o abandonarían el Opus Dei, como quien abandona una prisión o un lugar insano. Otros, al ser declarados *inservibles*, acabarían siendo descartados por el sistema, expulsados a la calle, sin ayuda de ningún tipo. Pero Escrivá habría&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
logrado su objetivo: *hacer el Opus Dei —evitando yo* *el manicomio—*, *siendo tú mismo Opus Dei* (enloque- ciendo tú y no yo)*.* Tal vez, como el *administrador in-* *fiel*del Evangelio, Escrivá no pudo aceptar su destino e hizo que otros pagaran el precio. La intolerancia llevaría a la violencia. La ausencia de permiso para decir «no puedo» se vincularía con el dar riendas sueltas de las «disciplinas de sangre» —como las califican en la *Positio*—, en sociedad con la idea de manicomio, y todo ello lo terminarían su- friendo quienes más fielmente le estuvieran subor- dinados (¿qué proceso de canonización legítimo po- día darse a partir de testimonios que no tenían per- miso para decir otra cosa que la permitida?). Según las enseñanzas de Escrivá, “se debía poder” hasta quedar destruido¹⁵. De ser necesario, había que pedir la muerte antes de no perseverar, es decir, antes de decir «no puedo» 16. Y todo ello, *encerrados* en una *barca, aislada* en medio del *océano*, sin esca- patoria, de la cual no se podría salir sin terminar *muertos* en medio de las olas del mar, según las pro- pias palabras de Escrivá. Y «para estar en la barca, se necesita (…) entregarse, quemarse, hacerse holo- causto» 17. La violencia interior debía suceder *sin escándalo* exterior, sin que se notara, sin que mediara la sangre (algo sólo reservado para Escrivá, es decir, para el&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*modelo* a imitar*,* no a *igualar* ni menos aún a *su-* *perar*). La exhortación a esforzarse, en realidad, era a *forzarse* y, en definitiva, a *violentarse*. Cada uno debía hacerse *violencia* contra ese «no puedo más» 18, conduciendo ello hacia una autoexi- gencia destructiva, que Escrivá la llamaba «guerra maravillosa contra nosotros mismos» 19. Y agregaba: «no os asustéis de encontraros monstruosos» 20. Aquí encuentra sentido el uso de la mortificación corporal de la ducha fría en invierno, el cilicio (bien apretado, se decía) y las disciplinas (quienes más creían en la doctrina de Escrivá, más fuerte se las aplicaban). La vocación al Opus Dei como de «predilección di- vina», pasaba a convertirse en la lucha contra la «monstruosidad» que habitaba en cada uno. Escrivá ponía palabras en boca de otros sin haberles consul- tado, como diciendo: *yo te voy a contar lo que debes* *pensar.* En realidad, las *imponía*. Formaba todo ello parte de la violencia institucional y de cómo el Opus Dei *discernía*por los candidatos —hoy parece menos probable—, no ya decidiendo sobre el ingreso, sino también sobre la conciencia de sí mismos, dictando lo que debían pensar. Insistir por activa y por pasiva que en «el Opus Dei todo es voluntario», cuando uno mismo experi-&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
mentaba lo contrario, era —y es— violencia institu- cional, que buscaba ahogar todo disentimiento. En definitiva, había que luchar contra el *monstruo* que teníamos dentro, inclinado «a cometer todas las atrocidades» 22. Pero, mientras para los demás apli- caba la crudeza, para sí mismo Escrivá recurría a la poesía²³, cuando no hacía un alegato de inocencia²⁴. Esa *lucha* contra uno mismo, transformada en vio- lencia contra uno mismo, daría lugar a enfermeda- des psicológicas y psiquiátricas y causaría en mu- chos casos aversión explícita hacia la religión. Contrariamente a lo que Escrivá enseñaba, decir «no puedo» evitaría el manicomio, e incluso ayuda- ría a *salir de él*. En un entorno así, enfermarse sería síntoma de *sanidad*.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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¿Ahora bien, no hay gente que se encuentra có- moda en el Opus Dei? Sin duda las hay, y bastantes, que son las que terminan permaneciendo y &amp;quot;perse- verando&amp;quot;, lo cual no es precisamente un elogio. No sufren ya violencia ni se *hacen* más violencia, pero se las hacen a otros o dejan, sin decir nada, que otros la sufran. Su silencio es el precio de la comodidad que gozan. Pienso ahora en uno de los sacerdotes que vivía en la misma casa donde yo me encontraba y que era&lt;br /&gt;
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muy alegre. Si leyera este texto, le parecería absolu- tamente chocante e incomprensible. Sin embargo, él mismo participó del proceso que tramaron los direc- tores en relación a mi salida (siempre me he pregun- tado cómo habrá justificado en su conciencia su par- ticipación, seguramente por la virtud de la “obedien- cia”). Por lo cual, esa comodidad que sienten y viven algunos que se quedan dentro, tiene el precio de pa- gar con su conciencia actos que son inaceptables. Todo está muy bien, hasta que algo está mal, y ahí es cuando uno tiene que decidir permanecer o irse. Me acuerdo de otro sacerdote, con el cual mante- nía una muy buena relación. Pero en un momento — cuando tuvo que *elegir* entre su comodidad o la amistad— me dijo, para mi sorpresa, “tienes que blanquear tu situación”, dándome a entender que yo debía asumir la culpa y no atribuirle responsabilidad al Opus Dei por encontrarme deprimido y, por ello mismo, haber sido *desalojado* del centro donde vivía de una forma arteramente calculada y a mis espal- das. Aun así, según él, yo *debía* responsabilizarme de la desafortunada decisión que habían tomado los di- rectores, lo cual implicaba violentar mi conciencia. Por supuesto, no lo hice, sino que todo aquello me confirmo que, aun los que parecían amigos, se vol- vían cómplices de los directores con tal de conservar su cómodo lugar dentro de la organización.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues bien, quienes se sienten cómodos dentro del Opus Dei es porque hay cosas que no ven o directa- mente *no quieren ver,* y cuando alguien se las hace ver, se escandalizan e incluso creen que hay que cul- par al mensajero. Pagan el precio de haber violen- tado su propia conciencia hasta cauterizarla, de ha- ber traspasado el límite que la vuelve insensible a los daños institucionales sobre las personas. Pero también es cierto que, al haber quemado sus naves, no tienen dónde ir y se vuelve a cumplir lo de la *barca*: si quieres permanecer, has de *someterte*, *entregando tu juicio*.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
### La violencia sin violencia&lt;br /&gt;
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*«Violencia, nunca. No la comprendo,* *no me parece apta ni para* *convencer ni para vencer»25* Escrivá (lado A)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*«Hablas quizá de que no ves cómo se puede* *conjugar la libertad personal y la obediencia.* *Muy podrido has de estar o* *muy corto es tu entendimiento*»26 Escrivá (lado B)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del mismo modo que una numeraria auxiliar se le hacía ver su actividad diaria no como un trabajo sino como un *servicio* hecho a Dios²⁷, la violencia hacia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
uno mismo tampoco era vista como tal, sino como una *lucha*, un *vencimiento*. Usualmente había dos versiones de un mismo he- cho, y prevalecía la que más le convenía al Opus Dei, en un momento dado. Se decía que la vocación de nu- meraria auxiliar implicaba un *trabajo profesional* — definición actualmente vigente según los Estatutos de 1982—, pero también que era una vocación de entrega total. De esta manera, cuando había que ha- blar de secularidad, se refería al carácter “profesio- nal” del trabajo y cuando había que servirse de ese trabajo sin tener en cuenta derechos laborales, se hablaba de “entrega a Dios”. En la ambigüedad, salía ganando siempre el Opus Dei. Muchas cosas neurálgicas eran —y son— *rebauti-* *zado* dentro de la organización, de tal forma que se percibían distintas a como las vería cualquier otra persona *desde afuera*. Uno vivía *disociado* (para sí) *y* *disociando* (explicando al mundo exterior que las co- sas *no eran* como eran).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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Un director espiritual o un sacerdote que confiesa, es alguien cuya tarea consiste en transitar por los te- rrenos sumamente delicados de la conciencia de las&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
personas que le confían su intimidad. Por lo cual, los niveles de violencia en esos casos son mucho más sensibles que si se tratara de violencia física, y no pueden ser considerados de la misma manera. La palabra es su bisturí, que puede curar o lasti- mar. Con ella el director espiritual puede ser un ci- rujano de ojos o alguien que faena animales. Me- diante el dolor se puede manipular la conducta de las personas (tema tratado en la película *Camino,*2008, de Javier Fesser) *y* lograr que hagan lo que el presti- digitador desea. Tengamos en cuenta que la dirección espiritual del Opus Dei apunta a desarmar toda resistencia inte- rior, hasta quedar vulnerables en manos de los di- rectores, como *el barro en manos del alfarero*, que in- cluye la vulnerabilidad económica (al no tener capa- cidad de ahorro, por ejemplo). La entrega total es si- nónimo de vulnerabilidad total. El más entregado es el más vulnerable. Como un organismo al cual se le ha eliminado todos los anti- cuerpos: la mínima violencia puede hacer estragos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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Si cuando Escrivá se quedaba sin argumentos pa- saba a los insultos, resulta difícil de imaginar su&lt;br /&gt;
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firme oposición a la violencia que previamente sus- cribía *en teoría*. Estamos hablando del superior de una organiza- ción religiosa, que insultaba en una carta pastoral frente a un planteo conceptual puesto en boca de un interlocutor abstracto. Ya no era un simple arrebato del momento, pasajero, sino algo que pasaba los fil- tros propios de toda publicación interna del Opus Dei. Por lo cual, una declaración de este tipo no puede ser tomada como un hecho aislado sino como un síntoma de algo más profundo. Distinto sería si se hubiera tratado de un exa- brupto momentáneo, que sería comprensible en cualquier persona, pero esa intolerancia es la que va a aplicar para gobernar y para hacer posible su obra: no es inocente. Basta ver los principios que regirán *la barca* y son los mismas, intolerancia y violencia, como veremos más adelante. Es evidente que su oposición a la violencia no era como decía y, en cuanto perdía el control, pasaba al ataque, como los que padeció Carmen Tapia, narra- dos en su libro. Esa carta deja al descubierto el lado violento de Escrivá y, a su vez, refuerza el testimonio de Carmen Tapia. Más aún, es palpable que su intolerancia le llevaba a la violencia y por eso es posible ver nuevamente aquí la conexión entre la intolerancia hacia el «no&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
puedo», la amenaza latente del manicomio, y la vio- lencia de las disciplinas de sangre. En el caso de esa carta citada, Escrivá reaccionaba violentamente frente al mismo tema: la *obediencia* debida a su per- sona. Escrivá no toleraba que no se le obedeciera (que alguien le pudiera*llegar a insinuar* «no puedo») o que se le cuestionara *su idea* de obediencia. Había que *forzarse* y había que *someterse*: dos caras de la misma moneda de la obediencia. Por eso en un momento afirmaba tajantemente: «se puede mandar todo» 28. Por la misma razón, él enseñaba que *todo es voluntario²⁹* en el Opus Dei, como quien afirmara un dogma, de tal manera que no era permitido ponerlo en discusión ni en duda. Del mismo modo, afirmaba que «somos libérrimos y tenéis derecho a pensar y a actuar como os dé la gana», aunque si alguno no entendía la relación en- tre obediencia y libertad, recibiría una violenta res- puesta del fundador. En definitiva, Escrivá no daba lugar a preguntarse o *deliberar* sobre la existencia de libertad dentro del Opus Dei, porque sabía que la respuesta no iba a ser de su agrado, por tanto, legislaba *decretando* que so- bre la libertad no había nada más que decir, salvo lo que ya había dicho él mismo, y quien pusiera en duda su palabra sería insultado. Esa carta tenía la función de servir de *escarmiento público* hacia quien osara&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“rebelarse” haciendo preguntas *prohibidas*. En defi- nitiva, además de violenta, a causa de su intoleran- cia, su forma de gobernar era autoritaria, porque no daba lugar a «pensar como os dé la gana», según ha- bía previamente garantizado, sino que ni siquiera a «dudar o preguntar como os dé la gana». Tal vez el problema de fondo sea que Escrivá diso- ciaba la libertad y la obediencia (exaltaba por un lado la libertad y por otro imponía el sometimiento más absoluto, hasta lo que él llamaba el *holocausto* *personal*), y si alguien le cuestionaba cómo podían relacionarse ambos términos disociados, estallaba y se terminaba imponiendo el dominante, la violencia.&lt;br /&gt;
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Con lo dicho hasta ahora, alguien podría imaginar que la vida en el Opus Dei era una sala de torturas las veinticuatro horas del día. No era así. La mayor parte del tiempo, por lo que yo he vivido y visto en otros, había un ambiente agradable o al menos neutro, diría, al igual que el contenido de las meditaciones de Escrivá, en su mayoría no era pro- blemático, aunque tuviera claros objetivos recurren- tes (proselitismo y obediencia, por ejemplo)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El violentarse no tenía que ver con un estado per- manente sino con lo que en el Opus Dei se llamaba —y se llama— “vencerse a sí mismo”, que es un si- nónimo de forzare a sí mismo y, en definitiva, de vio- lentarse. Lo contrario, sería decirle *no a Dios.* «En medio de una lucha constante para vencerse y sobreponerse a sí mismo, nuestro Padre nunca dijo que no a Dios» 30 Difícil verificar semejante afirmación. ¿Quién puede saber si nunca le dijo no a Dios? Pero debido a la devoción incondicional a Escrivá, se toma dicha afirmación como verdad indiscutible. Sin embargo, lo importante es que, volviendo a la idea del manico- mio, Escrivá es el modelo de *nunca decir «no puedo»* y para ello es necesario «vencerse». El problema es cuando toda está teología está al servicio del go- bierno y puesta a disposición del poder de los direc- tores. Esa violencia hacia sí mismo no es constante, pero sí es progresiva, hasta lograr la mayor *disponibilidad* posible en manos de los directores, hasta estar dis- puesto a todo, que es en definitiva el holocausto per- sonal, estar dispuesto a *someterse* a lo que ordenen los directores, yendo contra el propio instinto de conservación cuando sea necesario (por ejemplo, *quemando* el futuro profesional o un buen trabajo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
con el cual uno se sostenía económicamente hasta ese momento). El objetivo sería llegar a borrar del propio vocabu- lario la frase «no puedo» a lo que pidieran los direc- tores. Otras frases semejantes también debían repri- mirse: «El creí que, pensé que y es que son los nombres de tres diablos tremendos que no quiero oír de vuestra boca. No os busquéis disculpas, tenéis la misericordia de Dios y la comprensión de vuestros hermanos, ¡y basta!» 31 Pero, para lograr eso, hay que recorrer un camino de violencia a sí mismo, que es como *un plano incli-* *nado*, pero hacia abajo. A quienes los directores les exigen poco, por las razones que sean, se violentan muy poco y por eso consideran que el Opus Dei es “el mejor lugar para vivir”. Pero no es lo que sucede con la mayoría, que se termina marchando. La violencia que uno va internalizando es la que estalla más tarde, una vez afuera de la organización, que es utilizada por la misma organización para des- calificar a sus críticos como «unos resentidos». Pero esa violencia es la que por años ejerció la organiza- ción sobre las personas. Es importante tener en cuenta esto, para trabajarlo en terapia y no «deto- narse emocionalmente» de una forma inadecuada ni en momentos inoportunos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
Usualmente se considera que en una situación vio- lenta, necesariamente la persona que ejerce violen- cia ha de volver ella misma virulenta, porque es lo que sucede en situaciones espontáneas, no planifica- das —como le sucedió a Escrivá³² frente a Carmen Tapia—. Sin embargo, es posible ejercer *violencia sin* *violencia*, especialmente en lo que hace a la violencia institucional. En esos casos, quien la ejerce lo puede hacer de manera *delicada,* pero lo clave es el efecto que causa en quien padece dicha acción, y sobre todo sus efec- tos retardados. *Imponer* una vocación es un hecho violento, como lo reconoce Escrivá³³, y más aún si se la impone como una carga a llevar toda la vida, como un *deber* y en definitiva, como *una deuda*, pues *lo que se debe* *es deuda*. Pero no solamente el imponer una vocación propia de religiosos, como hace el mismo Opus Dei, sino so- bre todo forzar una vocación de *entrega total* — como también hace el Opus Dei— en quienes no tie- nen condiciones para soportarla. La intolerancia hacia el «no puedo» llevaría a la violencia de imponer una vocación que no aceptara límites. Dicho de otra manera, en el origen de la&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*entrega total* está en la intolerancia de Escrivá hacia el «no puedo» y esa vocación es la que le permitirá a Escrivá exigir sin límites (holocausto). Pero esa imposición forzada generalizada —pues el abandono de la vocación ha sido masivo— le per- mitiría a Escrivá obtener *mano de obra abundante* para llevar a cabo su proyecto, para impulsa su ex- pansión institucional y el reclutamiento, incluyendo sacerdotes sin vocación sacerdotal³⁴ (un tercer nivel de violencia vocacional). La imposición forzada de ambas vocaciones —la de *entrega total* y la *conventual*— causaría trauma y sería uno de los daños más importantes. Sin embargo, si todo ello se hace en *cámara lenta*, como por un *plano inclinado*, puede pasar desaperci- bida su violencia, salvo para la víctima, que a corto o largo plazo la termina padeciendo (sobre todo al *des-* *presurizarse,* cuando se abandona *la barca*, regida por la presión del sometimiento a la *entrega total*). Lo interesante es que quien ejerce dicha violencia tiene a su favor el argumento de no haber sido vio- lento en ningún momento. El recurso a la *anestesia* es lo que permite ejercer *violencia sin violencia* (como en el tráfico de órganos). Y si además se in- duce a que cada uno se violente, forzando una voca- ción que no puede soportar —el tiempo lo demos- trará—, no queda violencia institucional a la vista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero los daños son prueba de su *invisible* existencia. Tal vez por ello mismo es que la organización se des- hace³⁵ “a tiempo” de quienes han sido violentados, para que “estallen a fuera”. «Quizá alguno aguantara un tiempo en ese estado, pero el clima peculiar de la Obra —de entrega total— acabaría por rechazarlo, como a cuerpo extraño.» 36&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
¿Qué decir de la *delicadeza extrema*, que podría- mos calificar de *norma habitual* dentro de la institu- ción? Se trata de una característica conforme al aire aristocrático con el cual se había fundado el Opus Dei y con el cual su fundador quería que permaneciera. Pero es mucho más que eso: invisibiliza la violencia institucional. En marcado contraste con lo que —según Es- crivá— cada uno podía encontrar de *monstruoso* dentro de sí, esa *delicadeza* en el trato social hacía impensable —aún hoy también— cualquier tipo de violencia hacia los miembros³⁷ —o inducción a ella—, y al mismo tiempo reprimía su visible exposi- ción. Lo interesante de la *delicadeza extrema* es que sólo se aplicaba —y se aplica— en la “esfera pública” de la vida institucional, pero no en el trato hacia uno mismo, que debía ser también *extremo* pero en&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
sentido contrario: sin *contemplaciones³⁸*. Como Es- crivá con sus *disciplinas*. En este sentido, Escrivá no era precisamente *deli-* *cado* ni menos aún en *extremo.* Tampoco al referirse a sus «hijas e hijos» como *monstruosos* e incluso *can-* *cerosos³⁹,* cuando no *podridos⁴⁰*. Socialmente la violencia no se manifestaba. Sólo transcurría en la interioridad de cada uno. No por ca- sualidad existía —aún hoy— la prohibición⁴¹ de compartir confidencias entre los miembros, salvo con la línea vertical de mando. Nadie debía revelar a otros la violencia que cada uno se hacía a sí mismo. De la misma manera, los pisos relucientes oculta- rían la violencia que sufrirían las numerarias auxilia- res debido a la explotación laboral y espiritual⁴². En la superficie, todo podía parecer paz y sereni- dad. Los padecimientos no se dejaban traslucir, por- que ello estaba explícitamente prohibido, *reprimido*. La delicadeza extrema terminaba siendo otra forma de represión e incluso de *anestesia,* que le quitaba — y aún hoy le quita— gravedad a los daños. Para vivir la *delicadeza extrema*, también había que hacerse violencia a sí mismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
A diferencia de otras organizaciones, acusadas también de abusos, el Opus Dei ha venido funcionan- do desde sus orígenes como un *submarino⁴³*: sin lla- mar la atención, evitando todo tipo de escándalos y cuidando su apariencia de manera sumamente es- merada, como el aspecto de sus centros, de forma de ser intachable o al menos no dar facilidad para ser criticado. Ello no evita que haya abundantes motivos para criticarlo e incluso denunciarlo (como ha suce- dido en el ámbito penal últimamente⁴⁴), pero la clave está en no facilitar motivos para ello. Mientras otros movimientos conservadores no tienen problemas en desafiar al papa (como ordenar obispos sin su per- miso), el Opus Dei jamás haría algo así, al contrario, públicamente se pondría siempre a su servicio, aun- que en las sombras fuera a hacer lo contrario. No es que el Opus Dei sea mejor que esas otras organiza- ciones católicas sino es más astuto (“santa pillería”) y probablemente más ambicioso, como lo revela su pretendida divinidad. El Opus Dei se esmera en presentar una imagen pulcra, tanto con su estética litúrgica, su diplomacia eclesiástica y la limpieza de sus casas, que bien pue- den ser resumidas en la expresión *delicadeza ex-* *trema* (aunque el término se aplique más al trato so- cial).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues el objetivo del Opus Dei es a largo plazo —o mejor aún, sin plazos— de forma tal que, como ya dijo su fundador, dure “mientras haya hombres so- bre la tierra”, y para eso no se puede actuar de ma- nera frontal o descuidada, como sucede con tantos grupos acusados de abusos, cuyo horizonte vital es simplemente «no ser atrapados» (como el grosero caso del fundador Maciel). El Opus Dei, desde su fundación, ha pretendido ser —en su naturaleza— como la Iglesia, no sólo parte de su jerarquía mediante la figura de prelatura per- sonal (fallido intento, desarticulado finalmente por el papa Francisco) sino también trascendiendo los siglos y así *durar hasta la Resurrección*. Al declararse *modestamente* de origen divino, su perduración en el tiempo no podía tener otro destino que la eternidad, como la Iglesia misma. ¿Como logró Escrivá convencer a otros del auto- proclamado carácter divino de su organización? No fue una demostración teológica ni milagrosa sino a través de su capacidad de transmitir emociones que *actuaran a modo de prueba*s, como veremos más adelante. Poco se ha hecho para ponerle límites a la desme- dida ambición y autoestima institucional del Opus Dei—ni hablar de la canonización de su fundador—,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
salvo a partir de Francisco, y queda por ver qué hará León XIV.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
Escrivá es aún hoy un personaje complejo de inter- pretar, porque presenta muchos aspectos disociados por él mismo, que al asociarlos sorprenden y resul- tan reveladores. Por un lado, su omnipotencia atraía, debido a su vinculación con promesas de éxito y se- guridad, en esta vida y en la venidera. Pero el lado oscuro lo encontramos en la maceración de su carne y la violencia que ese deseo de omnipotencia conlle- varía, hasta niveles de autodestrucción, en muchos de sus seguidores. No es casual que la exhortación al *holocausto per-* *sonal* de quienes le estaban sometidos, ocupara un lugar relevante en su predicación, su gobierno y la dirección espiritual que ejercía sobre ellos. Si siguié- ramos de cerca toda esta dinámica destructiva, pare- cería predecible que terminara en un daño espiritual masivo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
##### En el principio, fue la barca&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*«Me dejaré meter en la barca, me dejaré cortar,* *rajar, romper, pulir, comer! ¡Me entrego!»45* Escrivá&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro de los momentos reveladores de Escrivá, es su meditación sobre *la barca⁴⁶*. No ya por su conte- nido dogmático ni por sus solemnes maldiciones (*fuera de la barca del Opus Dei está la muerte, dejarás* *de estar con Cristo,* etc*.*) como por el *escenario* que plantea: se trata de una barca *aislada* en medio del océano, de la cual nadie se puede *escapar*vivo y, para permanecer con vida, hay que someterse a Escrivá hasta el holocausto, hasta dejarse *romper* e incluso *comer*. ¿Qué tipo de predicador se expresa de esa manera? Hay momentos en los que Escrivá predica a favor de la *civilización* —como la práctica de la *delicadeza ex-* *trema,* la libertad, etc.— y otros en los que —como si se enajenara— predica la *barbarie* y el canibalismo espiritual, cuya apoteosis se resume en el holocausto personal en honor a la “Obra”*,* como una suerte de Moloc. De esta forma, la “Obra de Dios” termina *re-* *velándose* como la *diosa Obra.* Escrivá sabía que, con sola *civilización*, su Obra no iba a salir adelante en el breve tiempo que él&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
deseaba, sino que sería necesaria una dosis impor- tante de *barbarie*, de gente dispuesta emocional- mente a sentirse “dichosísima sacrificándose” 47, como lo anunciara en una de sus *Instrucciones*. En la descripción de Escrivá, citada en el epígrafe, no sólo hay un proceso de *trituración* sino un obje- tivo de *deglución*. ¿Cómo sorprenderse de la *miem-* *brofagia,* de esa tendencia a alimentarse de sus pro- pios miembros? No comiéndose su carne sino extra- yendo su utilidad —como del limón su jugo— y des- cartándolos —como las cáscaras del limón expri- mido—. No es una interpretación mía *tirada de los pelos*, son las propias palabras de Escrivá las que definen al Opus Dei de esa manera, aunque se le quiera dar un tono *poético*. «Me dejaré romper», exhortaba *entusiasmado* Es- crivá, como en un arrebato de locura. ¿Me dejaré cor- tar? ¡¿Me dejaré comer?! Hay textos de Escrivá, como el citado, en los que se hace muy dificultoso interpretarlos benignamente, buscando la puerta que permita excusarlo. Desde luego el mismo Opus Dei siempre podrá encontrar la interpretación justa que permita “contextualizar” expresiones de su fundador que se van del sano rango de frecuencia espiritual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Romper*y *cortar* pueden tener como objeto directo “los defectos y pecados” de cada uno, por ejemplo, pero ya cuando dice “me dejaré comer” nos encon- tramos en un aprieto interpretativo. ¿Qué parte de- jaré comer de mí? ¿Me dejaré comer entero? ¿Por quién me dejaré comer? ¿Ser comido será una metá- fora de *mi entrega* hacia la organización? ¿Será que me dejaré *comer a besos* por la Obra? Pero para de- jarme comer, previamente me tuve que dejar *cortar* y *romper*, por lo cual no parece que los besos arre- glen la cosa, sino más bien que yo estoy siendo el fes- tín de alguien, de un sujeto tácito que no aparece en la oración de Escrivá pero que, lejos de ser un miste- rio, resulta evidente de quien se trata. Parecen preguntas caricaturescas, pero sucede que la afirmación del fundador no deja mucho espa- cio para la vaguedad. Y es importante encontrarle una explicación a esa expresión porque es en la es- pontaneidad cuando con mayor fuerza se expresa una verdad oculta o que se reprime. Y en este caso Escrivá pareciera haber expresado algo que no de- bería haber dicho, que hace a su psicología. No pa- rece haber justificación posible para dicha exhorta- ción. Recordemos que su candidatura a obispo en 1950 fue rechazada por diversas razones, entre ellas «aspectos psicológicos poco claros» de su persona- lidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Difícilmente todo ese epígrafe pueda evitar la cali- ficación de una exhortación a la violencia hacia sí mismo. De hecho, así terminaron muchos en el Opus Dei: *rotos*. Pero ello también explica cómo la violencia hacia uno mismo era *invisibilizada* por el “entusiasmo emocional” que la tapaba —como una ropa elegante que cubriera el cilicio que se llevaba en la pierna—, promovido por la predicación de Escrivá para que cada una y cada uno se dejara *romper* y *cortar.* Paradójicamente, se podía sentir “felicidad” al mis- mo tiempo que uno se estaba haciendo violencia e incluso poniendo en juego su futuro o, directamente, dilapidándolo. Ese “estado emocional” era el que impedía tomar conciencia y revertir la situación —basado en la *su-* *puesta* promesa de que la “familia sobrenatural” se- ría nuestro resguardo y nunca nos abandonaría—, estado que tendía a inhibir el instinto de conserva- ción, pues recordemos que el ideal justamente era el holocausto personal, por lo cual, el objetivo era no conservar ni reservarse nada para sí mismo sino sa- crificarlo todo. Como dice Escrivá en la meditación de *la barca*, había que «saber destruirse» 49 y había que hacerlo con entusiasmo, si quedarse con nada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
***&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay en la predicación de Escrivá una clara *glorifi-* *cación* de la violencia hacia uno mismo, siendo la destrucción por medio del holocausto personal su éxtasis (aunque a primera vista parecía una invita- ción a participar de una *aventura* humana y a la vez ser objeto de una *elección* divina inmerecida). Esto es muy importante, porque implica que el *ob-* *jetivo emocional*de la predicación de Escrivá —espe- cialmente en el caso de numerarios y agregados— tenía como fin *la autodestrucción de sus oyentes en* *beneficio de su obra*. Por eso la vocación al Opus Dei podía ser, en un primer momento, una ocasión de júbilo y más tarde de desdicha y destrucción: una Cruz sin Resurrec- ción. Los efectos del dañarse a sí mismos no serían per- cibidos en ese momento de *ceguera emocional*, sino mucho después, tal vez luego de transcurrir años. Si la destrucción no llegaba a completarse, era gra- cias a que el instinto de conservación en algún mo- mento volvía a ponerse en marcha y se iniciaba el ca- mino hacia la salida. Pero el daño ya estaba hecho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
***&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Probablemente lo más grave es que, predicando de esa manera, Escrivá daba *licencia* a sus directores para gobernar conforme a ese modelo de *violencia*&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*espiritual* (y la sigue dando, lo *fundacional* es perma- nente). Para que ellos la ejercieran, uno mismo debía pri- mero deponer toda resistencia a ser violentada la propia conciencia, *en razón de la entrega total*. Por tanto, la mayor violencia hacia uno mismo no era tanto lo que uno *hiciera* como lo que *dejara ha-* *cerse*. La entrega total se convertía, entonces, en *alie-* *nación total*. «Esta entrega (…) olvidándonos de nuestros derechos, nos hace ceder en todo lo que sea nuestro» 50 «…todos estamos metidos en una misma red, y la red dentro de la barca, que es el Opus Dei» No sólo *dentro* de la barca, de la cual no es posible huir, sino *además* atrapados en una *red* barredera, por lo tanto, todos amontonados, como peces recién pescados, que han de permanecer allí para siempre (Escrivá describe un *estado*, no un *momento*). Lejos de ser una barca de salvación, parece un *fri-* *gorífico* flotante, porque en esa misma meditación Escrivá hablará a continuación de *dejarse* romper y comer, y se lo dice a los *peces* atrapados en la red*.* El concepto de “entrega a Dios”, que predica Es- crivá, no tiene que ver con Dios sino con la actitud que se debe adquirir ante los directores, que se puede sintetizar en “*hagan conmigo lo que quieran*”, cuyo corolario es “*¡me entrego!*”, como quien se lanza&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
al *vacío* —habiendo desactivado toda resistencia in- terior, toda *desinhibición moral*—, luego de recitar un rosario de ideas masoquistas: *me dejaré cortar,* *romper, rajar, comer*. *Me entrego* es aquí equivalente a decir a *me tiro*. La única puerta de escape que puede utilizar el Opus Dei para defender esta “teología” es interpre- tarla como una *teología de alto vuelo*, como la que predicaba Jesús y escandalizaba a su auditorio —ha- blando de comer su cuerpo y beber su sangre—. Pero el problema de esta argumentación es que, de- trás de esa puerta, se amontonan los daños.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
***&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La *parábola de la barca* resume sintéticamente no sólo la doctrina *teológica* del Opus Dei sino especial- mente la experiencia angustiosa que se vive adentro. Por cierto, ello no ocurre de un día para el otro. Al inicio, la barca está en el puerto o cerca de la orilla. Con el tiempo se va alejando, hasta quedar en medio de la nada y es ahí donde parece no haber vuelta atrás, donde —usando otra de sus metáforas— una vez *quemadas las naves*, no hay retorno posible. Se comienza entregando todo a cambio de un lugar en la barca (es la condición para el viaje que promete como destino el *paraíso*, y exige quedarse como&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adán y Eva, sin nada, confiando totalmente en la *pro-* *videncia* del dueño de la embarcación). Se pierde hasta la capacidad de ahorro y uno queda a merced de los superiores. Pero con el paso del tiempo, a cam- bio de esa entrega total, ya no te aseguran el cielo ni el *suelo* donde pisas —no es suficiente lo que has dado— sino a cambio exigen *resultados* —la organi- zación que comanda la barca mide todo por un solo parámetro: eficacia— y te van dando a entender que terminarás *ahogado entre las olas del mar* si no los obtienes. ¿Cuán angustiosa sería entonces tu vida sa- biendo que en algún momento —aunque te han di- cho que *eso no está permitido*— comenzarás a decir «no puedo», no puedo más? (O al menos tu cuerpo empezará a decirlo, si no lo puedes verbalizar, y en- tonces te mandarán al psiquiatra). No puedes irte por tu cuenta, no puedes escaparte, pues no has aho- rrado nada y la *barca* te ha ido alejando lentamente del puerto del que partiste y te encuentras en medio del *océano.* Y sabes que, aunque te quedes, es solo cuestión de tiempo para que te echen en cuanto de- jes de ser *eficaz*. Descubres entonces que la medita- ción de *la barca* de Escrivá no era una *metáfora teo-* *lógica* sino una amenaza encubierta que se ha vuelto realidad: afuera la *muerte* (el miedo a morir abando- nado) y adentro el sometimiento humillante, que además, lo tienes que negar con *delicadeza extrema*.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo peor de todo, es que sabes que tienes los días contados… no hay escapatoria...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
### Felicidad de ficción&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego hay gente que es *feliz* dentro de la barca. Incluso yo mismo podría decir que, por un tiempo, me*sentí* feliz dentro de la barca, pero ello fue posible mientras duró la ficción. Como en una obra de teatro, la clave es no prender las luces —para que no se pierda la magia del mo- mento— y no abandonar la butaca, no moverse, mantener la mirada fija en la pantalla. La felicidad está basada en la prolongación de esa ficción y en luchar contra toda *luz* que pueda entrar en la oscura sala y contra todas las *voces* puedan in- terrumpir el silencio necesario para sólo escuchar las voces de los protagonistas: Escrivá y sus directo- res. Igual que en un cine, igual que en un teatro: esa es la felicidad del Opus Dei, ficticia. Y quienes están en la sala no quiere oír hablar de la *realidad exterior*: tal vez ingresaron al Opus Dei para *huir* de esa realidad. Por lo tanto, no quieren ser molestados ni que su co- nexión emocional con el Opus Dei se vea interrum- pida, como quien está viendo un film o transita un momento de placer que desea nunca acabe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y suceden cosas muy semejantes: el silencio de la sala se asemeja a la *delicadeza extrema* que se exige practicar; hay quienes están plácidamente sentados y el acomodador-director les dice: se tiene que reti- rar usted y dejar el asiento a otro. ¿Pero yo que hice de malo? Lo siento, tiene que abandonar el cine. A todos se les exige traer 4 a 5 personas para llenar la sala (para llenar las meditaciones, los círculos, los retiros, etc.). Hay quienes abandonan la sala porque no soportan más lo que están viendo, la película que les hacen ver, y se les ordena retirarse en silencio, sin que los demás lo noten, ya que la sala es oscura y “no debe volar ni una mosca”. De este modo, los de- más no se enteran de cómo la sala se va vaciando ni cuántos van quedando. Está permitido aplaudir y reírse, pero no comentar la película entre sí, sólo con el acomodador-director, que es quien sabe qué *lugar* nos corresponde y de qué va el argumento. En defi- nitiva, la ficción del Opus Dei no es muy diferente a lo que sucede en una sala de cine, aunque bastante particular, por cierto. El asunto no es explicar cómo hay gente que no es feliz en la barca, sino al contrario, cómo se puede ser feliz cuando las opciones son: la muerte afuera o el sometimiento adentro. La barca en sí misma es una especie de teatro: afuera está la *realidad* que mata la ficción del Opus&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dei y para permanecer adentro del Opus Dei hay que someterse, hacer un absoluto silencio, para que sólo las voces de la pantalla sean las protagonistas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
## Dispositivos discursivos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más interesante que definir al Opus Dei, es *expli-* *carlo*. Porque la definición es estática —poco nos dice— pero la explicación es dinámica, nos devela el sentido, hacia dónde se dirige. Lo que nos importa aquí es ver qué mecanismo im- plementó Escrivá para él evitar el *manicomio* y ter- minar *enloqueciendo* a otros: de qué manera pudo superar la impotencia de su «no puedo» a través de someter a otros al holocausto personal, llevándolos hasta el límite del «no puedo más». El asunto aquí es descubrir de qué forma Escrivá llevó a cabo *la barca* en términos prácticos. Porque claramente nunca existió ni una embarcación ni un océano reales como para alejar del puerto a sus pa- sajeros y someterlos en alta mar. Sin embargo, Escrivá puso en marcha algo bas- tante parecido a una barca aislada en medio de un océano, de la cual no era posible escaparse —hoy pa- rece más fácil— sin acabar en medio de las aguas: creó su propia organización religiosa, en apariencia *católica,* pero en los hechos *aislada* de todo control&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*interno* por parte de la Iglesia (de ahí la disociación entre sus vacilantes formas jurídicas y su estable funcionamiento interno real) y creó una vocación re- ligiosa sumamente atractiva (*la perla preciosa*) que con el paso del tiempo se volvería una carga insopor- table y finalmente una deuda imposible de pagar, ge- nerando un encadenamiento muy difícil de romper, al menos en apariencia. El resultado sería muy seme- jante a la metáfora de la barca. Aunque, tal vez, de- biéramos llamarla *la banca* del Opus Dei, cuyo obje- tivo sería *endeudar moralmente* a sus miembros y de esa forma someterlos. No sería otro el sentido de una vocación no solicitada e impuesta a la fuerza o me- diante seductor engaño (como la falsa vocación lai- cal prometida). Los *dispositivos* son los elementos esenciales que ponen en funcionamiento el Opus Dei y tienen un co- mún denominador: su *alta carga emocional*para mo- vilizar. Gráficamente podríamos resumirlos así:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*1. Dispositivos Discursivos*&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
## La perspectiva emocional&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vida *vivida* no puede ser reemplazada por me- dio de libros y estructuras. Pero debido a que el ser humano no tiene la capacidad de evitar la muerte ni resucitar por sí mismo, la trasciende de manera fic- ticia mediante la producción de sus propios *fósiles* culturales, que les permiten a los descendientes, en cierta manera, reconstruir la vida vivida por sus an- cestros y reproducirla hacia adelante. Ese es el sen- tido de los libros y las instituciones: dejar nuestros rastros para cuando ya no estemos y puedan ser de- vueltos a la vida, como una especie de *resurrección* *virtual* o prolongación de la misma vida. Pero los fósiles no siempre permiten reconstruir la vida pasada, necesaria para entender de dónde viene la vida presente. El Opus Dei y Escrivá mismo no se explican sólo por sus escritos doctrinales y sus regla- mentos o sus historias, si de ellas sólo se extrae su contenido racional e intelectual. Hay un elemento esencial, muy difícil de recons- truir pero necesario, para comprender el efecto del Opus Dei en nuestras vidas y es el aspecto emocional de toda persona mientras está viva (aunque sean de gran utilidad en muchos aspectos, la reproductibili- dad técnica de la vida mediante *videos* no puede&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*darle vida* a un cuerpo ausente, salvo de manera *fic-* *cional*). En el caso de Escrivá, estudiar su perfil emocional es crucial para entender la creación y éxito de su or- ganización. Difícil tarea, no estando él ya presente. Pero es posible lograr una cierta reconstrucción, aunque no sea plenamente satisfactoria. Si hay un elemento esencial por el cual el Opus Dei tuvo éxito —junto al contexto psicológico de posgue- rra y del franquismo— fue el aspecto emocional de Escrivá. En concreto, su capacidad de mover a otros *emocionalmente* —incluso de *desequilibrarlos,* para que dieran el vertiginoso paso de entregar comple- tamente sus vidas y ponerlas a disposición de su vo- luntad— planteando la vocación como una *aventura* de conquista del mundo. Eso no es algo que se apren- da en el seminario. Técnicamente, la pericia de Escrivá podía dejar mucho que desear. Jurídicamente su obra sigue te- niendo inconsistencias —cambiando tantas veces de figura jurídica, ¡aún hoy sin tener una definitiva!— como todavía las tiene el carácter laical de la voca- ción, por él propuesta —al incorporar *demasiados* elementos de la vida conventual—, lo que llevaría a concretar un *fraude vocacional*, al menos por la vía de los hechos. Pero nada de eso importaría para&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
triunfar en el mundo de las emociones, que era donde Escrivá se movía como pez en el agua. En este sentido, bien se puede decir que Escrivá era un sacerdote que destacaba por sobre el resto y eso le dio una ventaja enorme a la hora de fundar su organización y de mover a otro a *cometer locuras.* Es muy probable que esto generara envidias en el am- biente clerical. Los grandes lideres siempre han sido emocional- mente desequilibrantes —pensemos en los del siglo XX— y es lo que les ha permitido imponerse y, en muchos casos, hacer calamidades, porque siempre son un terremoto para la psiquis colectiva, arrastran hacia la victoria o hacia el abismo. Sé que sus películas de tertulias, en muchos casos, no mueven a nadie, pero precisamente por eso no sirven como prueba de la *vida vivida*, de lo que era estar al lado de él y ser motivado por él. Basta leer el libro de Carmen Tapia, mucho mejor que cualquier película de Escrivá, para darse cuenta de ello. No es de extrañar que la verdadera crisis haya em- pezado con el segundo sucesor: no era precisamente un líder y emocionalmente causaba el efecto contra- rio de lo que el Opus Dei hubiera necesitado. En el caso de Del Portillo, tenía a su favor haber sido la sombra de Escrivá y mostrar firmeza, aunque no tu- viera la misma capacidad de liderar de Escrivá&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(menos emocional, aunque probablemente más inte- lectual). Si surgiera un nuevo liderazgo capaz de emocio- nar, como el que tuvo Escrivá en su momento, el Opus Dei podría resurgir. Es por eso que las refor- mas deberían hacerse ahora mismo, de lo contrario sería tarde. La oportunidad que actualmente tiene el papa León XIV, gracias a su predecesor el papa Fran- cisco, es única. Pensar que el Opus Dei ya está *muerto*, es no conocer el mundo de las emociones y de sus líderes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
***&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los *fósiles* culturales de Escrivá —en particular, lo que dejó escrito— y el modo en que fueron *revividos* por sus sucesores, nos permiten comprobar que Es- crivá actuaba y predicaba *emocionalmente* como quien hubiera recibido una revelación de Dios —sus sucesores también *revivían* así el fósil— y eso resul- taba extremadamente convincente, esa conducta se convertiría en «la prueba de lo que no se ve» 51 y arrastraría a muchos a creerle, incluso varios años después de haber fallecido, porque esa convicción que comunicaba el fundador se transmitiría *emocio-* *nalmente* de unos a otros, hasta llegar a persuadir firmemente a sus seguidores de que su muerte no provocaría ninguna crisis institucional, como así&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
sucedió en 1975 (cfr. nota 13), al modo de una pro- fecía autocumplida. Pero así como la fe tiene consecuencias o manifes- taciones emocionales, y en muchos casos la ausencia de emociones habla de una fe *intelectualizada* o pro- ducto de una elaboración puramente racional, sin que realmente se *crea* (*fe* sin *creer*), es posible *fingir* la fe mediante emociones, de forma tal de *movilizar* *a otros* a tener fe en lo que uno mismo no cree (en eso consiste la manipulación). En esos casos, el ma- nipulador confía plenamente en su propia capacidad de emocionar a otros, más que en el objeto de la emoción (la *fe en la sobrenaturalidad del Opus Dei*, en este caso). Resulta muy difícil discernir entre un caso y otro, entre el auténtico predicador y el *mercenario* — como lo llama el Evangelio⁵²—, porque usualmente las emociones son muy convincentes, se convierten en la *prueba* misma de autenticidad. La contra- prueba recién surge con el posterior *daño* que una predicación o una supuesta revelación causa a otros y termina de esta forma siendo desmentida. El hecho de que *históricamente* hayan sido los di- rectores quienes discernieran por el candidato tiene que ver con esto mismo: convencer *emocionalmente* al candidato de su vocación al Opus Dei. Eso es lo que hacía Escrivá al predicar —convenciéndonos de que&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
la vocación era algo aceptado libremente por noso- tros y no impuesto⁵³— y así lo enseño a los suyos, hasta institucionalizarse como conducta. Desde la época fundacional, la vocación no ha sido algo que el candidato *viera* o discerniera por su cuenta, sino algo que los directores *le contaban* y le *transmitían* a través de sus propias emociones. El logro de Escrivá fue *atraer emocionalmente* de manera estable —mediante un vínculo que él califi- caba “más fuerte que la sangre”—, no algo que du- rara un tiempo breve. La religión no solía atraer emocionalmente por ser considerada un *deber a* *cumplir*, una carga, no una aventura ni una inversión, ni nada asociado al éxito, menos en esta vida. Me- diante su organización, Escrivá logró darle a la reli- gión sentido y propósito (lo contrario a *dispersión* y falta de *objetivos*), como si de una misión extraordi- naria se tratara (de ahí que se hable oficialmente de una *intervención de Dios en la Historia⁵⁴*, por ejemplo y luego de heroísmo y sacrificio, todos elementos emparentados con el mundo de las emociones, que son las encargadas de *transportar*e impulsar sentido y propósito de las acciones). Escrivá le dio una carga emocional que no estaba *disponible* en otras organi- zaciones —por ejemplo, el origen *divino*del Opus Dei y su rol de *enviado* como fundador— o en la práctica cotidiana de la religión, más parecida a una tarea&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
burocrática. Sus *Instrucciones* rebozan de ese mundo emocional, pero también de su inestabilidad inte- rior, que le llevaría a reelaborar varias veces sus es- critos o destruirlos⁵⁵, debido a su propia inseguri- dad, lo cual indicaría el origen humano —y no di- vino— de su obra. Este elemento emocional haría que el efecto coac- tivo de *la barca* no se sintiera tan intensamente, al menos durante los primeros años de vocación, que coincidirían con los de inmadurez afectiva y emocio- nal. La *violencia* hacia uno mismo estaba compen- sada con las *emociones* que se inyectaban por la vía discursiva y hacían creer que la violencia contra uno mismo —si es que se lograba percibir— valía la pe- na. La misma predicación de Escrivá tenía un compo- nente emocional esencial, que unificaba y alimen- taba los sentimientos hacia un único fin, que era em- pujar hacia adelante el Opus Dei entre todos. Este elemento emocional retrasaría la salida de mucha gente y la haría más traumática aún. Lo jurídico sólo le podía interesar a los estudiosos; emocionalmente no tenía relevancia para que el Opus Dei funcionara, sólo para tener un *carnet de* *identidad* dentro de la Iglesia y para defenderse frente a diversos ataques contra su identidad o dere- chos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de este componente emocional de Escrivá, estaba su fijación con los resultados palpables (cfr. nota 79). Es sumamente notable que las parábolas del Evangelio las interpretara en términos de *resul-* *tados* (la de los talentos, de la higuera estéril, la vid y los sarmientos, etc. 56 ) y de obediencia (para ser *efi-* *caces*), porque su horizonte emocional estaba puesto en ver crecer a su institución en vida, porque ya di- funto no lo disfrutaría⁵⁷. En lugar de abrir horizontes espirituales que enriquecieran, la predicación de Es- crivá se terminaba cerrando en reforzar los concep- tos básicos de funcionamiento corporativo: la obe- diencia y sinceridad en relación a los directores, la pobreza en relación al Opus Dei, el proselitismo, la filiación al Padre, etc., reduciendo y empobreciendo el sentido de los textos sagrados a un fin endogá- mico: someter la dirección espiritual a los fines de gobierno. En Escrivá no solo se canonizó a una persona, sino también una *espiritualidad resultadista*, que todo lo mide en números y en éxitos contables⁵⁸. Por eso creció tan rápido. Si bien él le atribuía el éxito al ori- gen *sobrenatural* de su organización, el rápido creci- miento parece más adjudicable al utilitarismo, selec- cionando personas hábiles en conseguir prosélitos, contactos y medios económicos y descartar —*sin* *costo* alguno— aquellas que no lo fueran, como&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
quien se deshace de algo inútil, sin da cuenta a nadie, o como el buscador de oro que desecha las piedras sin valor. El descarte de los débiles mentales, por parte del *Catecismo*, no es una casualidad sino que responde a ese impulso emocional de Escrivá hacia la eficacia. El factor emocional fue clave en los primeros años y luego durante su desarrollo hasta la crisis y declive que comenzó alrededor del año 2000. La vocación se *contagiaba*, además de imponerse por diversos modos de coacción o engaño, porque, como si fuera un *scrum* e incluso un *maul* de rugby —pensemos en la *unidad de la Obra* llamada *pasión* *dominante⁵⁹,* como anzuelo emocional, y en ese ser un *monolito⁶⁰*— se iban sumando individuos a me- dida que esa pequeña masa de gente iba de camino hacia su crecimiento institucional. El Opus Dei se desarrollaba como un fenómeno *emocionalmente* exitoso, en la forma en que iba sumando gente a su institución y eso contagiaba, aunque en este caso se trataba de un experimento de laboratorio bien con- trolado, donde a esa masa ingresaba gente *seleccio-* *nada desde arriba*, y no por iniciativa de cada uno *desde abajo*. «Perder el buen humor es una cosa grave» 61, afir- maba Escrivá, haciendo un juego con las palabras, y ciertamente lo decía en serio, porque las emociones&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
jugaban un rol esencial en el éxito de su organiza- ción. El humor «hasta el momento de la muerte» 62 contribuiría enormemente a disfrazar la violencia subterránea y junto con la *delicadeza extrema* y la prohibición de tener *confidencias⁶³* entre miembros, harían más dificultoso tomar conciencia de los pro- pios padecimientos de origen institucional. Si en los demás uno solamente veía —como en un *espejo*, que es la forma de verse a sí mismo—sus son- risas y no sus sufrimientos —ocultos debido a la *prohibición* de manifestarlos socialmente o compar- tirlos con otros— era fácil pensar que “todos allí eran felices” y uno también *debía serlo*, o en todo caso, aceptar que era el equivocado: «En la Obra, si alguno tiene disgusto o vive con tris- teza, es por culpa suya» 64 A su vez, quien disentía, era tratado como un loco por el *psiquiatra* del *manicomio*: «Cuando uno no se ha dado por completo, a la pri- mera dificultad la inteligencia se enreda, y cuesta com- prender lo que entiende una criatura de diez años, y viene el pensamiento de que no se nos entiende. Hijo, habla, y verás cómo sí te comprenden. ¿No será que a ti, por las circunstancias de un momento, porque tu soberbia quiere saltarse una limitación, no te interesa que se te entienda?» 65&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo “real” *debía* ser la alegría, mientras que los pa- decimientos eran considerados, el *99%* de las veces, “un invento” de nuestra concupiscencia: «El noventa y nueve por ciento de los conflictos que nos planteamos nos los inventamos: son bolas que hacemos crecer, son razonadas sinrazones, son un engaño para ocultar nuestra concupiscencia.» 66 Y cuando se ponía un poco más temperamental, di- rectamente sentenciaba que no teníamos razón en nada: «Cuando -en contra de lo que os dice quien tiene gra- cia especial de Dios para aconsejaros- penséis que te- néis razón, sabed que no tenéis razón ninguna» 67&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
***&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las emociones atraen y movilizan, mueven a ac- tuar y sobre todo *a entregarse*. Escrivá no era amigo de los sentimientos⁶⁸ pero sí de las emociones. Aun- que no lo dijera, eran protagonistas de sus *medita-* *ciones*, *cartas* e *Instrucciones*. No por casualidad Escrivá asociaba los sentimien- tos con los sentidos y la sensualidad, para anular todo ellos. En cambio, las emociones no. Aunque ha- blaba de *poner la cabeza* por encima de los senti- mientos, en realidad estaba utilizando un lenguaje emocional, no intelectual ni técnico, que llevaría a *poner las emociones por encima de la cabeza*.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La racionalidad de su predicación estaba sometida a la emocionalidad: si analizamos el discurso de la barca, no tienen nada de racional sino todo allí es emocional. Hay una etapa de *intoxicación* emocional —donde todo es “felicidad”, y cada una y cada uno es *sembra-* *dores de paz y alegría⁶⁹*—, que es la etapa del *engan-* *che,* a nivel de emociones, con el Opus Dei, y más tarde una etapa de desintoxicación emocional, con la salida. La persona que no pasa por esta última etapa probablemente siga intoxicada, siga *adentro* aunque esté afuera. El enganche emocional con Escrivá —“El Padre”— y su Opus Dei —“nuestra Madre”— es lo que más tarde hace larga y traumática la salida, siendo necesaria la terapia, en muchos casos. Las emociones que *inyecta* el Opus Dei a través de esas dos *figuras,* son las que llevan a cometer “locuras”, como es entregarlo todo al Opus Dei y sin pensar en sus consecuencias. Es el orden invertido, donde Isaac organiza su propio holocausto y se sacrifica por Abrahán. No es casual la obsesión de Escrivá por la figura del holocausto personal, de sus *hijas e hijos*, pero no de él. El Opus Dei es el resultado del sacrificio *del otro*. Esto es interesante, porque mientras pensábamos que éramos parte del *nosotros*, más tarde muchos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
nos dimos cuenta de que —dentro de la misma ins- titución— éramos *el otro a ser sacrificado y comido.* Escrivá llamaba a su organización “el manicomio” y al mismo tiempo decía que había logrado evitarlo. Si hubiéramos dicho “no puedo”, habríamos evitado muchas locuras y el *manicomio* también. Más allá de todo análisis metafórico que se quiera hacer para de- fender su posición, el problema es lo que sucedió en los hechos: emocionalmente Escrivá era una per- sona peligrosa, que podía conducir a otros a cometer locuras, como la del holocausto personal en benefi- cio de su organización. Valdría preguntase, ¿a la Igle- sia la llevó a cometer la locura de canonizarlo? El combustible emocional que Escrivá le inyectó a su organización fue esencial para crecer, pero una vez consolidado su lugar dentro de la Iglesia —espe- cialmente con la Prelatura—, más importante fue su capacidad de hacer política eclesiástica, para defen- der y extender su dominio logrado dentro de la misma Iglesia, razón por la cual la intervención de Francisco fue un duro golpe, pero no necesaria- mente mortal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
***&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
# SEGUNDA PARTE Origen de la Deuda⁷⁰&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
## El negocio de la vocación&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*«¡Otro loco para nuestro manicomio!»71* Escrivá&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*«Por avaricia harán tráfico de vosotros»* 2 Pedro, 2,3&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vocación al Opus Dei es presentada en los textos oficiales, no sólo como una *llamada*, sino también como una *inversión*. Esto nos recuerda a las parábo- las de la *perla preciosa* y del *tesoro escondido*, que se narran en los Evangelios. Pero en el caso de Escrivá, se trata de alguien que busca *venderla* más que obte- nerla. En lugar de adquirir un *bien*, con la vocación al Opus Dei se adquiere una *deuda*. Esto es lo clave.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y también lo será la mentalidad *mercantil* con la que Escrivá va a interpretar la religión, como si de un emprendimiento comercial se tratara, siendo el proselitismo un objetivo central de su departamento de ventas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
### Dios como Garante&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Escrivá comienza diciendo que la empresa que piensa poner en marcha tiene un valor inicial incal- culable, porque está respaldada nada menos que por Dios mismo. «comenzó cumpliéndose en ella a la letra cuanto se necesita para que se la pueda llamar sin jactancia la Obra de Dios» (Instrucción acerca del espíritu sobre- natural de la Obra de Dios, n. 1, la cursiva es del ori- ginal). Es decir, el Opus Dei será desde el minuto cero una empresa *sobrenatural* que jamás podrá fundirse — se mantendrá siempre en pie— y que al mismo tiempo tendrá todos los recursos para ser exitosa y ofrecer una renta fabulosa asegurada. «El Señor nos ha colmado de bienes: nos ha bende- cido con &amp;lt;u&amp;gt;una vocación, que rinde el ciento por uno&amp;lt;/u&amp;gt; en la tierra, y la seguridad del Cielo si somos fieles» 72 Fijémonos en la terminología que se usa: la voca- ción *rinde,* como si de una inversión financiera se tratara. Tenemos entonces un Garante y una&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
inversión asegurada, con una ganancia extraordina- ria. Imposible que algo salga mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
### La perla preciosa de la vocación&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se requiere de un talento especial para crear — como sucede con los grandes pintores— o de un ta- lento especial para *falsificar*. Resulta muy difícil dis- tinguir entre el original y la copia y por eso las falsi- ficaciones cotizan tanto como el original. El del falsi- ficador no puede ser un trabajo hecho de manera grosera sino cuidado hasta en los detalles estéticos más irrelevantes. Su meta es la perfección de su fal- sificación. Escrivá supo hacer de *la llamada* a formar parte de su institución un objeto atractivo y en cierta manera *novedoso.* Se trataba de una *selección* para «ser la le- vadura que hará fermentar la gran masa de la huma- nidad», aunque decía que «no somos selectos» 73. Pero, en otro momento, daba a entender lo contra- rio: «no nos llenemos de orgullo o de arrogancia, aunque el contraste con otras pobres gentes sea tan evidente» 74. En ese mar revuelto de conceptos, ter- minaba imponiéndose la idea de que la llamada al Opus Dei significaba ser objeto de una elección tras- cendental, de una predilección por parte de Dios, re- quisito esencial para que luego a uno le exigieran la&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
entrega de *todo*. La contraparte de la elección, era el sacrificio total, al cual se asociaba el heroísmo y la radicalidad evangélica. Esa vocación *ganadora*, con *Cielo asegurado* (se- gún prometía Escrivá, si se cumplían las “normas de piedad”), era “confirmada” por las condiciones ma- teriales de vida, como el vivir en los mejores barrios de la ciudad y tener un buen estándar de vida, tanto en el comer, como en el vestirse y en la limpieza. La razón o la excusa que se evocaba para ello, era la su- puesta *secularidad* de la vocación, para diferenciarse de todo lo que pudiera relacionarse con la vida pro- pia de religiosos, asociada con la *pobreza*, la falta de *limpieza* y en cierta manera el *fracaso* en cristianizar el mundo, por vivir los religiosos apartados del mundo. Se podía ser pobre *sin ser pobre*, se podía mantener «una actitud marcial del cuerpo, siendo bien humildes» y aspirar a ser profesionalmente los mejores en razón de la vocación divina recibida, ocu- pando los más altos puestos, de ser posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
***&lt;br /&gt;
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**El Opus Dei como financista de la perla preciosa**&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*«Esta es la consigna que os doy, la que hemos* *recibido de Dios: no cobrar, sirviendo a la Iglesia;* *pagar, pagar, pagar* *aun dando toda nuestra vida»* Escrivá, Carta Res Omnes, n. 26&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podríamos decir que el modelo de negocio de Es- crivá es el *franchising* de la *perla preciosa* del Evan- gelio: usando la «marca *Dios*», el Opus Dei *vende* un «producto divino garantizado». La vocación se *concede* en cuanto los directores dan el visto bueno —ejerciendo *ellos* el discerni- miento—, pero no se *adquiere* gratuitamente, ni en un solo pago. Como su valor es extraordinario, nece- sita de *financiamiento⁷⁵*. Es ahí cuando el Opus Dei entra a jugar su rol como *financiador* de la salvación eterna. El Opus Dei *vende* la vocación (seducción proseli- tista) y al instante (cuando uno ya está adentro y «no hay vuelta atrás») se transforma en el financista que *determina cómo pagarla*: la financiación consiste en *el proceso ir entregando la propia vida en cuotas* hasta darla toda al Opus Dei *en pago por la vocación* *divina*.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«&amp;lt;u&amp;gt;Nunca podremos excedernos en la entrega&amp;lt;/u&amp;gt;: &amp;lt;u&amp;gt;pobre&amp;lt;/u&amp;gt; &amp;lt;u&amp;gt;moneda&amp;lt;/u&amp;gt; es la nuestra &amp;lt;u&amp;gt;para pagar&amp;lt;/u&amp;gt; al Señor lo que en justicia &amp;lt;u&amp;gt;le debemos&amp;lt;/u&amp;gt;. Esta consideración nos llevará a &amp;lt;u&amp;gt;apartar de nosotros cualquier falsa compasión&amp;lt;/u&amp;gt; que podamos &amp;lt;u&amp;gt;sentir por nosotros&amp;lt;/u&amp;gt; mismos cuando el cum- plimiento de nuestras obligaciones exija algún sacrifi- cio» 76 Esta cita resume el *itinerario* de la vocación al Opus Dei: de una *llamada* a una *deuda* impagable, por la que nunca podremos excedernos a la hora de pagarla con *nuestra pobre moneda*, y debido a la cual no debemos tenernos *compasión* en el momento de sacrificarnos, es decir de hacernos *violencia* —como Escrivá con sus disciplinas— con tal de *poder pa-* *garla*. Y sabemos que no se trata de «algún sacrifi- cio» sino que la medida es el holocausto personal. Con la *perla preciosa* uno no se endeuda con Dios, sino con el Opus Dei: esta es la gran diferencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
***&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
##### Crear deudores vitalicios&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*«…se evita incluso la apariencia del menor tipo de* *ahorro: el completo desprendimiento efectivo pro-* *pio de los Numerarios y Agregados —no ahorra-* *mos nada para nosotros mismos…»* &amp;quot;Experiencias de las labores apostólicas&amp;quot;, Roma, 2003, page 33&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*«desde nuestra situación de deudores que no tie-* *nen con qué pagar (cfr. Matth. XVIII, 25), nuestros* *dones se asemejarían a los de la Antigua Ley, que* *Dios ya no acepta»77* “Meditaciones”, I, pág. 331&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*«somos como el siervo deudor de la parábola que* *no tenía con qué pagar. Insaldable es la deuda:* *todo lo que podamos hacer, aunque pueda parecer* *mucho, siempre es poco»* “Meditaciones”, I, pág. 43478&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Opus Dei funciona como un *prestamista* que, a través de «la vocación», *endeuda* gente, la *embarca* en la vocación. A diferencia del *administrador infiel* del Evangelio, que perdona deudas a cambio de fa- vores, en este caso sucede justamente lo opuesto. La «perla preciosa» creada por Escrivá, es vendida o *colocada* por diversos medios, pero una vez acep- tada, «se torna irrevocable e impagable». El prose-&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
litismo formará parte del *plan de pagos* de la deuda adquirida⁷⁹. Pensemos que la doctrina del *mal pastor* (no con- sultar con *expertos externos*) y la doctrina de la en- trega total (la renuncia a los propios derechos) im- piden cualquier *devolución* de la «perla preciosa» o acción en contra de su adquisición (renunciando in- cluso «al propio juicio»), lo cual acentúa el carácter *deudor* del que la adquiere. Todas estas doctrinas tienen un fin bien preciso: asegurar el *carácter irre-* *versible de la deuda contraída con la vocación*. Por otra parte, el costo de la *financiación* de la vo- cación es progresivo, aumenta indefinidamente a medida que pasa el tiempo, porque la vocación *se* *concede* a cambio de *la entrega de todo,* y ese «todo» dura lo que una vida. Con el tiempo, cuando surgen dificultades para *pa-* *gar las obligaciones* exigidas por la vocación («pro- blemas de entrega»), aparece el mecanismo de *la ex-* *torsión moral*: habrá consecuencias terribles para quien deje de *pagar la deuda*, de entregarlo todo, y pretenda *renunciar* a la «perla preciosa». Ante los primeros indicios del «no puedo», «no puedo más», aparecen las presiones y el gesto amable cede su lu- gar a la coacción intransigente, incluso mediante psi- cofármacos de ser necesario, por no mencionar el&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
recurso al electroshock⁸⁰. Otros *no pueden* soportar *la barca* y se arrojan por la borda, poniendo así fin a su vida⁸¹. *Has de poder*, de lo contrario te espera algo seme- jante al manicomio o peor: una vida desgraciada y después la condenación eterna. Es entonces cuando la predicación de Escrivá se torna siniestra: la *barca*, el *rejalgar*, el recuerdo de *Judas*, etc., dejan de ser teorías y se convierten en instrumentos de amena- zas y extorsiones, en el momento en que uno se en- cuentra sin ahorros y con una posibilidad muy real de quedar en la calle. La dirección espiritual está sometida al gobierno por un objetivo concreto. El *gobierno de las concien-* *cias* no tiene otro fin que el propio del *cobrador de* *deuda*. Mientras la dirección espiritual *estimula a re-* *conocerse deudor* y a pagar la deuda, el gobierno se encarga de *efectivizar su pago*. Son la zanahoria y el garrote, respectivamente. Parte del *engaño vocacional* consiste en *convertir* *a uno en deudor sin saberlo* —igual que sucede con el voto sagrado⁸² que se hace con la fidelidad *sin sa-* *berlo*—*,* sin tomar conciencia de lo que está suce- diendo o —ya afuera de la institución— lo que ha su- cedido. Otra parte del engaño es el carácter conven- tual de una vocación supuestamente laical. Pero ese&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
carácter conventual es el que permite *extremar la* *presión* sobre la exigencia, hasta lograr de cada uno un *forzarse*y *violentarse* que permita reprimir el «no puedo más», para seguir “pagando la deuda con- traída” con la vocación. La vocación crea la *deuda* y la vida conventual —con exigencias impropias de una persona laica— fuerza a *pagarla* (aparato coac- tivo). A lo mismo apuntan la *radicalidad⁸³* de la lla- mada y el heroísmo, invocando el carácter militar de la vocación⁸⁴. Recordemos que se trata de hacer *encajar* una vo- cación propia de religiosos en quienes no la tienen y a quienes se les prometió lo contrario y se les hizo prometer que jamás aceptarían ser religiosos (coar- tada segura para jamás sospechar de un posible fraude vocacional). Estratégicamente, Escrivá se pondría al frente de la defensa de unos derechos que, por la vía de los he- chos, los pasaría por encima. Él mismo utilizaría es- pecíficamente la palabra *violencia*. «…nadie en el mundo me puede forzar a hacerme franciscano, dominico o jesuita. Como nadie me puede obligar a tener mujer, a que me case (...). El derecho natural, el derecho divino positivo, la moral cristiana y los derechos adquiridos se opondrían — repito— a una violencia de ese tipo…» 85&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que ni el *engaño vocacional* ni el *ca-* *rácter explotador del endeudamiento* (preámbulo para la *trata de almas y de personas*) 86 se encuentran especificados en las Constituciones o en los Estatu- tos. Se trata de un *contrato fraudulento no escrito —* ni siquiera advertido por quien lo padece*—* y por lo tanto que no pasa por el control formal de la Santa Sede. Dentro de esta lógica del endeudamiento, «que vo- luntariamente aceptaste» 87, encuentra sentido el ho- locausto del yo (acabar consumido en cenizas), el ser exprimido como un limón, vaciado como las cande- las, sometido a la maldición del rejalgar, la prohibi- ción de abandonar *la barca* del Opus Dei (que bien podríamos llamar *la banca del Opus Dei*, como un banco del cual uno no puede cerrar su cuenta hasta pagar su saldo deudor, de ahí que se pueda hablar de Escrivá como *banquero y mercader de la perla pre-* *ciosa, con un enfoque mercantil de la espiritualidad*). Todas esas doctrinas de Escrivá tienen un único fin: *que la vocación resulte impagable e imposible de rom-* *per el vínculo con ella*. Es por ello que, con la vocación, los derechos des- aparecen y sólo queda el *deber de pagar* la deuda contraída:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Los derechos se han convertido, con la llamada, en deberes de mayor generosidad, de entrega más plena, de definitiva renuncia a nuestro yo» 88. La misma lógica se aplica para las numerarias au- xiliares: por la «gracia de la vocación» se las con- vierte en *deudoras* y dicha deuda sólo es saldada me- diante un trabajo extenuante durante toda su vida, sin poder renunciar o desconocer dicha deuda, salvo que el Opus Dei las considere dispensables y se des- haga de ellas, como de cualquier otro miembro con- siderado «inservible», como *anticipadamente* hace con los débiles mentales. ¿Pero acaso no habrá quienes digan «yo no me siento deudor o deudora de nada». Pues yo hubiera dicho exactamente eso durante los años que estuve dentro y muchos años después de haberme desvin- culado. La conciencia de lo sucedido emerge con pos- terioridad, y a veces con mucha posterioridad a los hechos. Lo clave no es tanto lo que uno sienta o tenga con- ciencia, sino el *lugar* en que uno es colocado (alguien que al haberlo “entregado” todo —haber sido *expro-* *piado* de todo— “no tiene nada *propio*” y por lo tanto en adelante solo podrá ser “deudor de todo”) y los *mecanismos* institucionales que se ponen en movi- miento una vez *adquirida* la vocación: son los pro- pios que se aplican a un deudor. Que a unas personas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
se las presione más y a otras menos, es un asunto di- ferente. Un esquema Ponzi no deja de ser defrauda- torio porque haya inversores a los que se les devol- vió el dinero. Más tarde podrán venir otros engaños, como el de la pertenencia de los laicos a la prelatura, pero aun- que sean graves, son secundarios. Porque este pri- mero genera el *vínculo de endeudamiento,* muy difícil de cortar y que cuando se logra cortar, genera trauma. Tanto por el sometimiento emocional como por las pérdidas de todo tipo sufridas. Porque, aun- que la deuda no sea *real*, las pérdidas son reales. Además, se *padece* como si se estuviera endeudado, diferencia que se comprende pasado el tiempo, re- cién cuando se mira hacia atrás, al decir de Kierke- gaard.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#### El drenaje&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Opus Dei no quiere gente independiente sino gente *que dependa* y el mejor modo de generar de- pendencia es a través de *deuda*, que a su vez impide desarrollarse independientemente. En realidad es al revés: la vocación al Opus Dei está basada en el en- deudamiento y por lo tanto todo desarrollo indepen- diente atenta contra su sistema. Hay quienes viven del sistema y quienes padecen el sistema. Hay quienes lo defienden y quienes lo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
denuncian. Hay quienes *no viven* la entrega total y quienes *sí*, y por eso acaban destruidos. Esa entrega se mide por el nivel de *drenaje* de energía vital, por el nivel de *desangramiento* que se sufre. El Opus Dei *exige* la entrega de todas nuestras energías (dedicación total) y al mismo tiempo *im-* *pide* nuestro desarrollo y crecimiento personal (salvo que sea para utilidad de la organización, como trabajar en una obra corporativa). Esa *dialéctica* es posiblemente el elemento más destructivo de la ins- titución y la que optimiza el uso de las personas en beneficio de ella. La vocación de entrega total es en realidad de *de-* *pendencia total*. El día que desaparece el Opus Dei, ya sea porque nos descarta como porque huimos de él o lo abando- namos, nos quedamos sin nuestra energía y sin nuestro desarrollo personal *entregados*, mucho más importante que el dinero que podríamos haber aho- rrado, porque ni siquiera por medio de la lotería po- demos recuperar una carrera profesional perdida, pero sí dinero. El caso emblemático es el de las ex numerarias au- xiliares denunciantes, que fueron sometidas a un trabajo extenuante y al mismo tiempo se les impidió crecer. Es el *sistema extractivo* del Opus Dei. Que&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
también lo sufren quienes dedican su vida a trabajos internos. El *endeudamiento* vocacional es el causante de que todo nuestro *capital humano* —lo que Escrivá llama “*todo lo que suele acompañar la carrera de un hombre* *en su madurez*” 89 — drene hacia el Opus Dei, y uno acabe exhausto e incluso psíquicamente enfermo. La relación con el Opus Dei termina siendo destructiva. A su vez, el mismo Opus Dei que extrajo de noso- tros toda nuestra dedicación a él, fue el mismo que impidió que el día de mañana tuviéramos un desa- rrollo autónomo (salvo quienes logran una cierta in- dependencia gracias a su trabajo profesional). En teoría, eso estaba compensado porque jamás nos abandonaría o habría necesidad de abandonarlo a él para sobrevivir, porque supuestamente era una “fa- milia con lazos más fuertes que los de la sangre”. Pues una vez *chupada toda la sangre*, los lazos fami- liares, al parecer, desaparecen. Si bien la vocación de entrega total es *una sola*, no todos la viven con la misma intensidad. Hay quienes permanecen sin *drenar* toda su energía y conservan una parte importante para sí mismos: tienen su tiempo libre, su trabajo, su casa, sus viajes (me re- fiero tanto a numerarios como agregados). En defi- nitiva, no padecen ningún *holocausto* personal. Por&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
lo cual *defienden*al Opus Dei simplemente porque no *lo padecen* sino que lo disfrutan, pero lo disfrutan gracias a que otros sí lo padecen o lo padecieron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#### En deuda de por vida&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque se corte la relación de sometimiento, la *deuda* y sus efectos no terminan cuando uno aban- dona el Opus Dei. Ya uno quisiera que fuera así. En no pocos casos, se queda de por vida *en deuda* *con uno mismo* por todo aquello que perdió a causa del *endeudamiento* de la vocación. Las pérdidas bien pueden resumirse en palabras de Escrivá: «Honra, dinero, progreso profesional, aptitudes, po- sibilidades de influencia en el ambiente, lazos de san- gre; en una palabra, todo lo que suele acompañar la carrera de un hombre en su madurez, todo ha de so- meterse –así, someterse– a un interés superior». 90 Salvo la honra, todo aquello que se *somete* es lo que se *pierde*, dependiendo del grado en que fue so- metido. Cuanto más uno *se entregó*, más perdió. En ese caso, la *fidelidad* y la *honra* juegan en contra. Quienes *sometieron totalmente* su carrera o sus aho- rros, es muy probable que en gran parte los hayan perdido, y eso crea *deuda a futuro* con uno mismo. Pérdidas en términos profesionales (carrera labo- ral o la obtención de un doctorado), afectivos (la po- sibilidad de formar una familia), económicos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(ahorros, vivienda), y en definitiva «*todo lo que suele* *acompañar la carrera de un hombre* —y de una mu- jer, habría que agregar— *en su madurez*». En el caso del desarrollo emocional de un adoles- cente, el proceso queda hipotecado al ser abrupta- mente interrumpido, con la nueva vida que se le im- pone en razón de la *deuda* que ha adquirido con la vocación. Esa deuda emocional puede producir más tarde *carencias* en la vida adulta y es muchas veces el origen de malas decisiones en lo que hace a la vida afectiva. Recordemos que, en este sentido, no es un caso comparable a la vocación de los religiosos o al com- promiso en un matrimonio, porque aquí más que una *entrega* se trata de un *endeudamiento* encu- bierto, tomando como excusa el argumento de la en- trega (a lo cual habría que sumar el *fraude vocacio-* *nal⁹¹*). Es la corrupción del legítimo concepto de en- trega, que es positivo y no negativo, como es el de deuda. El endeudamiento que genera —y del cual se *ali-* *menta*— el Opus Dei causa daños en la vida de mu- chas personas que abandonan la organización. Es entonces cuando la doctrina escrivariana del *rejal-* *gar⁹²* alcanza su mayor grado de dramatismo, no por ser una profecía que se hace realidad, sino por ser&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
una metáfora de los efectos destructivos del Opus Dei. Sin embargo, como en el caso de la honra, la fe- licidad tampoco se pierde, aunque Escrivá así lo pro- fetizara o tal vez lo deseara. En algunos casos, hay personas que se quedan en- deudadas con préstamos que se les hizo tomar — todo es *endeudarse,* en lo que hace al Opus Dei— y otras se quedan *hipotecadas,* tal vez para toda su vida, porque económicamente han perdido su capa- cidad de autosostenerse o no la han desarrollado oportunamente, pues esa carencia formaba parte de la *entrega total*.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
## Liquidación del banco&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como era de esperarse, el experimento de Escrivá terminó fracasando, aunque se quiera negar. Pues resultaba insostenible mantener en funcionamiento un emprendimiento que no era autosustentable en el largo plazo, por su carácter netamente *destructivo*, fundado en la coacción (violencia) y el sometimiento (endeudamiento), que son las bases de un sistema de esclavitud (como en el caso las numerarias auxi- liares, según la denuncia presentada en Argentina por tres fiscales federales). La del Opus Dei fue siem- pre una carrera contra el tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El *banquero* terminó *en los altares.* Pero, de puer- tas para adentro, sin ninguna declaración pública, su banco parece haber sido *liquidado*. Aunque no desapareció su nombre, internamente hay signos de desmantelamiento, empezando por la eliminación de documentos internos —coincidiendo con el juicio a Opuslibros, en 2011— como así tam- bién diversas prácticas ascéticas, que tienen como común denominador el relajamiento de la disciplina y sobre todo del modo de vivir la pobreza, que se es- taba volviendo insostenible. La *liquidación* del banco no podía terminar de otra forma que no fuera cohe- rente a su propia historia: haciéndola de manera si- lenciosa e invisible. Aunque no está claro hasta qué punto pueda tratarse de un *conceder sin ceder, con* *ánimo de recuperar*. Así se entiende mejor lo que decía, ya en 2011, el prelado Echevarría, al definir *pobremente* al Opus Dei como una iniciativa que simplemente ofrece «fundamentalmente, una dirección espiritual a sus fieles y a las demás personas que la pidan» 93. ¿A eso quedó reducido *todo*? Pues sí, a eso quedó reducido, luego de liquidar la *banca* de Escrivá, debida a su *insolvencia espiritual* en término de vocaciones y daños espirituales (la úl- tima *campaña* para obtener *fondos frescos* por valor&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
de 500 vocaciones, para hacer viable las finanzas del *banco*, fue en 2005 94 y terminó en fracaso, como era de esperarse). El negocio ya no es atraer *inversores* que compren la *perla preciosa* ni el medio para retenerlos es con- vertirlos en *deudores* vitalicios. Ese modelo de nego- cio de Escrivá tuvo su ciclo, se agotó y llegó a su fin —aunque el fundador profetizaba que duraría mien- tras existieran seres humanos—.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
## Conclusiones: el financista que defrauda&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*«No podemos perder el tiempo* *levantando casas: las tomamos»95* Escrivá&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*«Robó casas que no había edificado»* Job 20, 19&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El gran activo de la *empresa sobrenatural*no es que Dios esté de su lado —no hay pruebas, más bien pa- rece lo contrario— sino su capacidad de lograr que los *compradores* de la *perla preciosa* crean en ello. Una vez adquirida la *vocación*, no se puede devol- ver ni renunciar a ella bajo amenazas de todo tipo de *pérdidas*. Es que *devolver* la vocación implicaría re- conocer que no tiene el valor que se le atribuye, y la&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*empresa* no puede aceptar semejante riesgo, que di- cho rumor empiece a contagiarse. A su vez, perder todos los «ahorros» —de todo tipo— *entregados durante años* al Opus Dei, en un instante, es algo que tampoco se puede aceptar fácil- mente, y se sigue ciegamente adelante apostando, *una vez más* —pues ya aposto al principio— a que antes de que ello suceda, primero acontezca la *par-* *tida* de este mundo. Así de dramático llega a ser el planteo. La verdad es tan dura que hasta último momento se buscan explicaciones de todo tipo para salvar la situación, de la misma manera como se trata de re- sucitar desesperadamente a alguien que ya está muerto. Por su parte, quienes empiezan a ser *deficitarios* en su capacidad de ingresar *valores* (prosélitos, di- nero, trabajo, propiedades, etc.) comienzan a ser despedidos de la empresa *sobrenatural*, con diferen- tes excusas. La más sorprendente es la decisión, por parte de la empresa, de no reconocerle *valor alguno* *al papel* (la vocación) que posee el *inversor*. Es decir, su *perla* no vale nada y además no se le devuelve nada de lo que entregó, de forma tal que el único que pierde es el que lo invirtió todo sin posibilidad de re- clamo alguno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que podríamos denominar “*esquema piramidal* *Escrivá”* —cada uno debía *matarse⁹⁶* por conseguir anualmente otras cinco vocaciones⁹⁷, seleccionadas de entre treinta⁹⁸ que debíamos acercar—, va mucho más allá de la gravedad de los esquemas Ponzi — aunque hoy la de Escrivá ha tomado la forma de una pirámide invertida por su acelerado decrecimiento institucional. En los esquemas Ponzi, a los partici- pantes se los considera como *acreedores* —quienes luego serán defraudados por el mecanismo finan- ciero. En cambio, dentro del sistema de Escrivá, uno se transforma, sin saberlo, de *acreedor* en “deudor de por vida”, sin conciencia de cuándo ni cómo ocu- rrió tal transformación. El *esquema* de Escrivá re- sulta así más poderoso y duradero que el de Ponzi: la inversión no es simplemente una suma limitada de dinero, sino la totalidad de la propia existencia y además en carácter de *deudor vitalicio*. Los que *defienden* el sistema —salvo por ignoran- cia, que con el tiempo *se cura*— suelen ser los que *viven* del sistema y están por encima de los que lo padecen: en este sentido podemos hablar de «dos es- tamentos» o clases de miembros. La *empresa sobrenatural* no sólo vive de las dona- ciones sino que además se resiste a todo tipo de des- embolsos (*que pague otro*), mediante el *apostolado*&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*de no dar*. Todo es *no gastar* y todo es *recaudar* do- naciones. Como decía Gervasio⁹⁹, la “virtud” de la po- breza consiste en entregar dinero al Opus Dei y evi- tarle gastos. Aparentemente, la *empresa* funciona defraudando al ingresar (vendiendo una *perla* sin valor) y defrau- dando al egresar de ella (no devolviendo nada). De confirmarse oficialmente, el Opus Dei esencialmente sería un *esquema de defraudación,* más allá de cual- quier otra definición que se le quisiera superponer (prelatura, instituto, etc.), que siempre serían *más-* *caras*. Sospechoso es que el fundador de la empresa haya establecido a todos sus *inversores* —que ya *lo deja-* *ron todo* en vida— la obligación de testear a favor de sus asociaciones civiles —para que aun muertos, también dejen sus bienes— pero que él no haya he- cho lo mismo¹⁰⁰. Sospechoso es que a los *inversores* no se les devuelva el testamento cuando lo reclaman. ¿Qué decir entonces del fraude vocacional sufrido por los laicos desde 1982 hasta hoy, que creían per- tenecer al Opus Dei y en realidad ahora se dan cuenta de que su vocación no tienen ningún res- paldo, siquiera jurídico? No es una casualidad, al pa- recer formaría parte del *patrón de conducta* de la&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*empresa*, que *emitiría valores* sin ningún respaldo (a nivel teológico y a nivel jurídico). Lejos de tener cotización infinita, aparentemente la empresa siempre habría tenido *valor cero* (des- contando lo que recibió de sus *inversores*). Actuando sin el respaldo *sobrenatural* que decía tener, pero al mismo tiempo buscando *afuera* el respaldo de la Iglesia, para así garantizar lo que, en realidad, no tendría valor alguno. Todo el emprendimiento, entonces, no sería más que un *fraude financiero*, pero en este caso usando la *fe* como valor y no el *dinero* (aunque a través de la religión se llega al dinero). Escrivá no sería más que un *financista de la religión que defraudó a miles de* *sus accionistas* a través de una *perla preciosa* que nunca tuvo un valor real sino ficticio. La capacidad de *crear valor de la nada* (y de falsear las estadísticas, como el caso de los 60.000 miem- bros en 1975) habría tenido tal alcance, que habría permitido a su fundador ser declarado santo y tener su propia estatua en San Pedro. Es decir, no sólo ha- brían sido engañados unos *principiantes*, sino tam- bién grandes *expertos*. Desde luego, no sería extraño que hubiera habido cómplices que sabían de qué iba el *negocio*o tenían sus sospechas y de todas maneras&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
se sumaron a la iniciativa, para también ellos enri- quecerse o favorecerse de alguna manera. No es casual que, en su historia institucional, ha- yan existido casos de bancos reales asociados al Opus Dei que terminaran quebrando o en una situa- ción de desfinanciamiento: el Opus Dei no funciona- ría de manera diferente, como un *banco sin respaldo,* que funciona y no quiebra mientras no le hagan una auditoría profunda. Se explicaría así que el Opus Dei recurriera a la opacidad y falta de información para no terminar de explicar nunca cómo es que funciona: porque no ha- bría más que *vacío*. Desde la *gerencia* podrán decir que “ahora las co- sas han cambiado”. Ese es un argumento del *banco*, para hacerse el desentendido y no dar cuenta de su pasado ni del aparente *fraude financiero-religioso* masivo que habría implicado su puesta en marcha, crecimiento y funcionamiento, hasta la crisis actual. Ciertamente las cosas han cambiado para la *barca-* *banco* en la actualidad: la mayor parte de sus *clientes* lo han abandonado y se encuentra *fundido* por los números en rojo de vocaciones (aunque *no económi-* *camente*). Pero lo importante para el *banco* es no ha- blar de ello, sino esperar si a futuro puede remontar&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
de nuevo, con nuevos *inversores* dispuestos a entre- gar todo lo suyo al banco. En realidad, el *banco* debería ser intervenido por el Vaticano para iniciar el saneamiento y compensar a sus acreedores. La fe en el *2 de octubre* pudo man- tenerse en la medida en que fue creíble. Hoy, con las consecuencias dañinas que ha causado, ya es difícil- mente insostenible. El Opus Dei necesita declarar la *quiebra* y empezar de nuevo, si es que ello es posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
### Cero rendición de cuentas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para que ciertas situaciones abusivas sucedan, es necesaria la ausencia de controles. Y eso parece ha- berse cumplido en el caso de los abusos atribuidos al Opus Dei, resumidos en la acusación de los tres fis- cales federales de Argentina. Al menos hasta el día de hoy, no hay pruebas de que el Opus Dei haya rendido cuentas; más bien, lo contrario: su autonomía para funcionar y juzgar por sí mismo sus propias acciones. Este contexto le con- cedió una longevidad excesiva, permitiéndole per- durar demasiado tiempo sin haber pasado jamás por una reforma que ponga fin a los daños. Francisco inició sin dudas un cambio importantí- simo, con sus dos *Motu Proprio¹⁰¹*, pero no llegó a en- carar el problema de los daños. Ese es el desafío de León XIV y la forma en que lo resuelva tendrá&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
consecuencias de largo alcance y dejará una huella indeleble en su legado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
### El dilema que enfrenta la Santa Sede&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*«Las faltas contra la justicia, además del* *arrepentimiento, exigen reparación»* Cuadernos 8: Cap. Tiempo de penitencia¹⁰²&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde el momento en que Francisco interviene el Opus Dei llevándolo a la órbita de la Congregación del Clero y ordenando nuevos estatutos, queda con- firmado que los laicos han dejado de pertenecer a la prelatura, proceso que ya había comenzado en 1982, por desacierto de Álvaro del Portillo, y se consolidó en 2022 con la medida de gobierno de Francisco. Ahora bien, existe un dilema para la Santa Sede y es si llevar adelanta la reforma del Opus Dei sin tener en cuenta el pasado de abusos espirituales o tenién- dolos en cuenta y tomar medidas no sólo preventi- vas sino *reparadoras* del daño, de forma que no se repita el *síndrome del bombero* que siempre llega tarde al incendio, cuando sólo quedan cenizas: como si no tuviera sentido ocuparse de *los muertos* —“que se ocupe Dios”—, sino sólo de lo que, en adelante, quede con *vida* de la institución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo más fácil sería una reforma hacia adelante, de- finiendo un nuevo marco jurídico para esos laicos y en definitiva refundando el Opus Dei en vistas a su futuro (recordemos que, sin laicos, el Opus Dei se queda sin sacerdotes y sin ellos se acaba el Opus Dei). Sería una *reforma* sin *intervención profunda*. Viendo lo sucedido con los Legionarios, no sería improbable que se siguiera el mismo camino, por lo abrumador que implicaría revisar el pasado del Opus Dei y compensar a sus víctimas. Pero eso tam- bién tendría un costo moral complicado: tanto la inacción frente a los abusos como el *secuestro* de la verdad, tienen un efecto opresivo. El dilema consiste en que cualquiera fuera la solu- ción que se tomara, probablemente no dejaría con- tento a nadie. El problema, que es en sí el Opus Dei, se ha dejado crecer tanto, y por tan largo tiempo, que ya no parece tener solución, salvo negar que alguna vez haya existido problema alguno y mirar para ade- lante como si el pasado nunca hubiera existido y ha- cerse el desentendido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
***&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así como Del Portillo asociaba a los ex miembros con el Anticristo¹⁰³, se podría asimilar la canoniza- ción de Escrivá a la profecía de Daniel¹⁰⁴. Pero, en&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ambos casos, se trataría de un despropósito. Aun así, no dejaría de ser necesario remover su estatua mo- numental instalada en San Pedro. Creo que es hora de dar finalizada la *obra,* bajar el telón y abandonar el teatro en dirección a la puerta de la realidad. Es hora de honrar a Escrivá por su me- jor éxito: no como fundador del Opus Dei sino como un hombre que logró uno de los mayores engaños en la historia de la Iglesia Católica y se salió con las su- yas, al haber obtenido el mayor de los galardones, la canonización. Y es hora, también, de reparar tanto daño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
# NOTAS&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1 «Hemos de ser realmente como un instituto religioso —con todas sus consecuencias», “*Instrucción acerca* *del espíritu sobrenatural de la Obra de Dios*”, nro. 14. Es Escrivá mismo quien abre la puerta a comparar su organización con los institutos religiosos. 2 «La Obra, el Opus Dei, no ha surgido como consecuen- cia de la iniciativa de un sacerdote lleno de inquietudes espirituales, sino que es fruto de una intervención de Dios en la historia», cfr. Amadeo de Fuenmayor-Va- lentín Gómez Iglesias-José Luis Illanes, *El itinerario ju-* *rídico del Opus Dei. Historia y defensa de un carisma*, Pamplona, Ediciones Universidad de Navarra, 1989, Ca- pítulo 1. 3 Cfr. “*Carta pastoral*” del prelado del Opus Dei, 2-X-&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2011. 4 Cfr. Escrivá, “*Carta*”, 14-II-1974, n. 3. 5 Cfr. Escrivá, “*Crecer para adentro*”, 1997, n. 48. 6 «Es inconcebible —sería una falsedad, una doble vida, una comedia— la vida de un hijo mío que no dé frutos abundantes de apostolado. Os digo una vez más que&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ese hijo mío estaría muerto, ¡podrido!: iamfoetet (loann. XI, 39). Y yo —lo sabéis bien— a los cadáveres los entierro piadosamente», cfr. *Meditaciones*, III, pág. 144-145. 7 Quien da testimonio de esa frase de Escrivá, quiere justificarla como expresión de confianza en la Provi- dencia, cuando es justamente lo contrario: «El Siervo de Dios, al menos mientras yo le conocí, no le vi nunca ser víctima de desaliento o de pesimismo, ni tampoco de gran suficiencia y presunción. El Siervo de Dios se creía muy poca cosa (&amp;quot;un pecador que ama mucho a Jesucristo&amp;quot;), pero ante esta poca cosa ponía siempre la Providencia de Dios, y repetía con confianza: &amp;quot;Omnia possum in eo qui me confortat&amp;quot;. Respecto al modo de animarnos a nosotros al trabajo, recuerdo una frase suya: &amp;quot;Si yo hubiera dicho: no puedo, no puedo, a estas horas estaría en un manicomio. Y cuando preguntaran: ¿a éste qué le pasa?, contestarían: que tiene la manía de decir que no puedo&amp;quot;. Con esta frase demostraba cómo superaba todas sus posibilidades lo que Dios le pedía» cf. *Positio*, Vol IV, page 1428. 8 «Es lógico que alguna vez se quede alguien en el ca- mino (…). Esos pobrecitos vienen luego con lágrimas como puños, pero ya no tiene remedio», cfr. Escrivá, meditación “*El licor de la sabiduría*”, junio 1972. 9 «No admiten coacciones más que los débiles menta- les. Y ésos no sirven para la Obra», *Catecismo de la*&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Prelatura Opus Dei*, edición 1995, nro. 289 y edición 2003, nro. 298. 10 Cfr. “*Meditaciones*”, VI, pág. 430-431. 11 Cfr. Escrivá, meditación “*Vivir para la gloria de Dios*”, 21 de noviembre de 1954. 12 citado en “*Meditaciones*” III, p. 201. 13 citado en “*Meditaciones*” IV, p. 102. Lo decía en rela- ción a su muerte, pero se trata también de una afirma- ción en consonancia con la precedente. 14 Varios testimonios se citan en la *Positio*, por ejemplo: «En el ámbito del Opus Dei &amp;lt;u&amp;gt;han tenido lugar algunas&amp;lt;/u&amp;gt; &amp;lt;u&amp;gt;defecciones. Muy pocas&amp;lt;/u&amp;gt;, gracias a Dios, si se considera el número de vocaciones habidas. &amp;lt;u&amp;gt;Las causas siempre&amp;lt;/u&amp;gt; &amp;lt;u&amp;gt;han sido&amp;lt;/u&amp;gt; la falla de correspondencia generosa a la lla- mada de Dios o la falta de sinceridad para exponer cla- ramente -y desde el primer momento- determinadas situaciones de peligro para su vocación, en las que esas personas se encontraban o habían caído. El Siervo de Dios siempre reaccionó con dolor y con tristeza ante esos pocos casos, encomendando al Señor a esos hijos suyos y poniendo, como ya se ha hecho notar en otra respuesta, todos los medios que estaban a su alcance para ayudarles, a reaccionar. Cuando sucedieron esas defecciones, el Siervo de Dios, en su humildad, rezó y se mortificó -también con disciplinas de sangre-» (tes- timonio de Javier Echevarría, Vol IV, pág. 608, el subra- yado no es del original); «Yo he visto la fusta que tenía,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
que sustituyó a las disciplinas, que no podía emplear por causa de la diabetes, ya que le producían heridas. Su hermana Carmen me ha dicho que, aunque el Siervo de Dios tenía una gran discreción, muchas veces tuvo que recoger sangre del baño, donde se había discipli- nado» (testimonio de Encarnación Ortega, Vol IV, pág.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1392); «Salpicaba con sangre el cuarto de baño, con las disciplinas, tanto por desagravio propio, como por des- agravio de los demás en algún hecho concreto» (testi- monio de Antonio Gil Rico, Vol IV, pág. 1421); «El Siervo de Dios practicó mortificaciones y penitencias, aun cor- porales. Entre éstas, fuertes disciplinas hasta producir sangre» (testimonio de Antonio Rodilla Zanón, Vol IV, pág. 1463), etc. 15 Las citas son numerosas en este sentido: «Debéis ma- taros por el proselitismo, porque allí está nuestra efi- cacia» (Escrivá, J.M., revista interna “*Crónica*”, 1971, pág. 302); «Hay que saber deshacerse, saber des- truirse, saber olvidarse de uno mismo; hay que saber arder delante de Dios, por amor a los hombres y por amor a Dios, como esas candelas que se consumen de- lante del altar, que se gastan alumbrando hasta va- ciarse del todo» (Escrivá, J.M., meditación, 16-II-1964); «Pedimos al Señor una vida larga, llena de trabajo, hu- mano y divino, hasta acabar agotados, exprimidos, sin poder dar más porque nos hemos gastado del todo, en&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
un sacrificio completo, en un holocausto» (Escrivá,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
J.M., citado en “*Meditaciones*”, IV, pág. 33); 16 «Hay que pedirle al Señor que nos mande la muerte antes que no perseverar» (Escrivá, J.M., citado en “*Me-* *ditaciones*”, V, pág. 404). 17 Cfr. nota 53. 18 Vale la pena recordar aquí el escrito de Leonisa, “*¡Je-* *sús mío, yo no puedo más!*”, publicado en Opuslibros, 28 de septiembre de 2011. 19 Cfr. Escrivá, “*El licor de la sabiduría*”, meditación,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1972. 20 *Ibidem.* 21 Cfr. Escrivá, “*Instrucción para la Obra de San Miguel*”, 1941, n 102. 22 *Ibidem.* 23 Poéticamente Escrivá decía que se sentía capaz de todos los *errores*y *horrores*, pero al mismo tiempo, a la hora de las acusaciones concretas, afirmaba ser inca- paz de cometer *iniquidades*: «¿Cómo podría yo ahora cometer *la iniquidad*de obligaros a seguir una vocación diversa?», cfr. Escrivá, *Carta*, 25-V-1962, n. 34, el sub- rayado no es del original. Jamás sus hijas e hijos iban a pensar que había algo monstruoso en su fundador, pero sí tal vez en ellas y ellos mismos, si su fundador se los decía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
24 «¿¡Señor, Tú has podido permitir que yo de buena fe engañe a tantas almas!?», Escrivá, citado en “*Medita-* *ciones*” V, p. 155 y ss. 25 Cfr. “*A solas con Dios*”, 1996, n. 134. 26 Cfr. Escrivá, &amp;quot;*Carta*&amp;quot;, 17-VI-1973, n. 38 27 Cfr. testimonio de María Minga Calderón: “Yo no consideraba que estuviera trabajando mientras estaba dentro. No lo ves de esa manera, porque ellos te dicen que estás sirviendo a Dios”, en Paula Bistagnino, “*Sir-* *vienta del Opus Dei*,” IDL-Reporteros, 27 de julio de 2026, [https://www.idl-reporteros.pe/sirvienta-del-opus-dei/](https://www.idl-reporteros.pe/sirvienta-del-opus-dei/) 28 Cfr. Escrivá, meditación “*Que se vea que eres Tú*”, I- IV-1962 29 Cfr. nota 21. 30 Cfr. “*Meditaciones*” VI, pág., 400. 31 Cfr. Escrivá, meditación, “*El talento de hablar*”, abril de 1972. 32 Cfr. Nota 37. 33 Cfr. nota 85. 34 Cfr. “*Opus Dei: Daños Espirituales*”, 2025, Cap. VI, “El sacrificio de los hijos”. 35 Cfr. &amp;quot;*Vademecum de los Consejos Locales*&amp;quot;, pág. 48. Roma, 19-III-87: «Resulta inevitable que algunos se va- yan. Es una prueba más del vigor sobrenatural, de la salud de espíritu de la Obra. Como todo cuerpo sano, se resiste a asimilar lo que no le conviene y expulsa&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
inmediatamente lo que no asimila. Y no sufre por eso: se robustece». 36 Cfr. Escrivá, J.M., &amp;quot;*Carta*&amp;quot; 14-II-1974, n. 7. 37 Véase el testimonio de Carmen Tapia, lo que ella su- frió de parte de Escrivá, estando literalmente ence- rrada en Roma, antes de dejar el Opus Dei, cfr. “*Tras el* *Umbral*”, Cap. VIII, *Roma II, retorno a lo desconocido*. 38 Cfr. cita referida en la nota 76 39 «Los que no son de nuestra familia, no son buenos pastores de mis ovejas, aunque sean muy buenos pas- tores de las suyas (…) Si tú hicieras esto [acudir a un sacerdote que no es de la Obra], &amp;lt;u&amp;gt;tendrías mal espíritu,&amp;lt;/u&amp;gt; &amp;lt;u&amp;gt;serías un desgraciado&amp;lt;/u&amp;gt;. Por ese acto no pecarías, pero ¡ay de ti!, habrías comenzado a errar, a equivocarte. &amp;lt;u&amp;gt;Habrías comenzado a oír la voz del mal pastor&amp;lt;/u&amp;gt;, al no querer curarte, al no querer poner los medios. &amp;lt;u&amp;gt;Estarías,&amp;lt;/u&amp;gt; &amp;lt;u&amp;gt;además, perjudicando a los demás&amp;lt;/u&amp;gt;. Ese confesor guar- dará el sigilo sacramental, desde luego: todos los sacer- dotes lo cuidan celosamente, siempre. Pero cuando se le presente otra alma a pedirle consejo, y le manifieste que está pensando en solicitar la admisión en el Opus Dei, quizá se lo quitara de la cabeza. &amp;lt;u&amp;gt;Aquel confesor no&amp;lt;/u&amp;gt; &amp;lt;u&amp;gt;podrá evitar el pensamiento&amp;lt;/u&amp;gt;: ¿ir al sitio donde está aquel miserable, &amp;lt;u&amp;gt;aquel canceroso que no se quería cu-&amp;lt;/u&amp;gt; &amp;lt;u&amp;gt;rar&amp;lt;/u&amp;gt;?». Cfr. Escrivá, meditación &amp;quot;*El Buen Pastor*&amp;quot;, 12-III- 1961, en “Mientras nos hablaba en el camino”, páginas 143-155, Roma, 2000. Para un análisis de este texto,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
véase “*Opus Dei: Daños Espirituales*”, 2025, Capítulo 6, *El mal pastor.* 40 Cfr. Escrivá, &amp;quot;*Carta*&amp;quot;, 17-VI-1973, nro. 38. 41 Cfr. “*Catecismo del Opus Dei*”, ed. 2010, nro. 217. 42 Cfr. Cfr. el artículo periodístico de Paula Bistagnino “*La Justicia argentina acusa al Opus Dei de trata de mu-* *jeres y explotación laboral*”, publicado el 27 de sep- tiembre de 2024 en ElDiario.es. 43 Cfr. Escrivá, “*Instrucción acerca del espíritu sobrena-* *tural de la Obra de Dios*”, nro. 2: «*Su labor [del Opus* *Dei] apenas se ve sobre la tierra: está debajo, crece ha-* *cia dentro. ¡Ya llegará la hora de subir!*». En cierta ma- nera, el Opus Dei sigue *buceando* y sin *subir*. 44 Cfr. nota 42. 45 Cfr. Escrivá, “*Con la docilidad del barro*”, meditación, noviembre de 1955. 46 En &amp;lt;u&amp;gt;[https://escriva.org/es/en-dialogo-con-el-se%C3%B1or/](https://escriva.org/es/en-dialogo-con-el-se%C3%B1or/)&amp;lt;/u&amp;gt; se puede leer completa la meditación “*Vivir para la glo-* *ria de Dios”*. 47 Cfr. Escrivá, Instrucción acerca del espíritu sobrena- tural de la Obra de Dios, n. 49: «Esa convicción sobre- natural de la divinidad de la empresa acabará por daros un entusiasmo y amor tan intenso por la Obra, que os sentiréis dichosísimos sacrificándoos para que se realice».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
48 Cfr. Rocca, G.,“*Gli studi accademici di S. Josemaría* *Escrivá y Albás*”, publicado en Claretianum vol. XLIX, 2009, disponible en Opuslibros. 49 Cfr. nota 15. 50 Escrivá, J.M., “*Carta*”, 9-I-1932, n. 7. 51 Cfr. *Hebreos*, 11. 52 Cfr. Jn 10, 12. 53 «si te sales de la barca, caerás entre las olas del mar, irás a la muerte, perecerás anegado en el océano, y de- jarás de estar con Cristo, perdiendo esta &amp;lt;u&amp;gt;compañía que&amp;lt;/u&amp;gt; &amp;lt;u&amp;gt;voluntariamente aceptaste&amp;lt;/u&amp;gt;, cuando Él te la ofreció», cfr. Escrivá, meditación “*Vivir para la gloria de Dios*”, 21 de noviembre de 1954, el subrayado no es del origi- nal. 54 Cfr. nota 2. 55 Cfr. “*Las fechas de las cartas de Escrivá*”, publicado en Opuslibros, 3 de enero de 2022. 56 Cfr. *El Opus Dei como revelación divina*, Capítulo IV. 57 Cfr. nota 11. 58 Cfr. nota 79. 59 Tres son las *pasiones* dominantes determinadas por Escrivá: «dar doctrina, dirigir de un modo u otro las al- mas que se acercan al calor de nuestros apostolados y amar la unidad de la Obra», Cfr. *Cuadernos 3: Vivir en* *Cristo*, capítulo 8, publicación interna.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
60 «Que somos monolíticos, has dicho. No podías ha- cernos nunca mejor elogio», cfr. Escrivá, &amp;quot;*Carta*&amp;quot;, 17- VI-1973, nro. 38. 61 Cfr. Escrivá, “*A solas con Dios*”, nro. 294. 62 *Ibidem*. 63 Cfr. nota 41. 64 Escrivá, citado en “*Crónica*”, 1973. pp. 644. 65 Escrivá, citado en “*Crónica*”, 1972, pp. 637.639. 66 Escrivá, J.M., “*Noticias”* VIII-1966, p. 8. 67 Escrivá, del libro interno “*De nuestro Padre*”, 1982, nro. 72. 68 «yo evito decir que *siento*. A veces he escrito: senti- mos esto..., porque es difícil encontrar una palabra más precisa», cfr. Escrivá, en &amp;quot;*Meditaciones*&amp;quot; I, p. 674. La cursiva es del original. 69 Cfr. Escrivá, “*Instrucción de San Gabriel*”, n.70 70 La primera versión de este texto, mucho más breve, fue publicada originalmente en inglés, en “*Opus Dei as* *divine revelation”*, (second edition), 2026. 71 Cfr. Escrivá, “*Instrucción acerca del espíritu sobrena-* *tural de la Obra de Dios”*, nota 30. 72 Cfr. “*Meditaciones”*, tomo I, p. 433, el subrayado no es del original. 73 Cfr. Escrivá, “*El talento de hablar*”, meditación, abril de 1972. 74 Cfr. Escrivá, “*El licor de la sabiduría*”, meditación,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1972.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
75 A pesar de que la salvación es gratuita cfr. *Efesios* 2,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
8. 76 Cfr. “*Meditaciones*”, IV, pág. 422, el subrayado no es del original. 77 Esta forzada interpretación teológica -confusamente mezclando la Antigua Alianza con la Nueva- sólo servirá para acentuar el carácter *insolvente* de cada uno y pro- fundizar la explotación espiritual que vendrá a conti- nuación, con *la deuda impagable contraída con la vo-* *cación*. 78 Tanto esta cita como la anterior, se refieren a la rela- ción de cada uno con Dios. Pero desde el momento en que el Opus Dei es declarado por su fundador como ex- presa “voluntad de Dios”, el Opus Dei se transforma en acreedor de esa deuda. La deuda con Dios se trans- forma así en deuda con el Opus Dei. La *divinidad* del Opus Dei es la que respalda el “valor incalculable de la vocación” y legitima al Opus Dei mismo como *recauda-* *dor de la deuda* para con Dios*.* 79 «Ninguno de mis hijos puede estar tranquilo, si no trae cada año cuatro o cinco vocaciones que sean fie- les», Escrivá, citado en “*Meditaciones*” IV, nro. 381. 80 Cfr. testimonios de Maripaz, “*Numeraria auxiliar du-* *rante 35 años*”, publicado en Opuslibros, 28 de julio de 2008 y Minerva, “*Psiquiatras para perseverar*”, publi- cado en Opuslibros, 26 de junio de 2005.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
81 Véase *Opus Dei: Daños Espirituales*, 2025, Cap. VI, “El sacrificio de los hijos”. 82 Cfr. “*Opus Dei: Daños Espirituales*”, 2025, Cap. VIII, “El voto de esclavitud de las numerarias auxiliares”. 83 Cfr. “*El Opus Dei y la radicalidad del llamado*”, publi- cado en Opuslibros, 12 de junio de 2023. 84 Cfr. “*La crisis del heroísmo*”, publicado en Opuslibros, 5 de octubre de 2020. 85 Cfr. Escrivá,“*Carta*”, 25-V-1962, n. 35. 86 Cfr. Revista *La Civiltà Cattolica*, 3 de enero de 2014. Publicó en exclusiva un extenso diálogo titulado &amp;quot;*¡Des-* *pierten al mundo!*&amp;quot;, que el Papa Francisco mantuvo con la Unión de Superiores Generales y se refiere al fenó- meno de “la trata de novicias”. 87 «No puedes olvidar que has de permanecer siempre dentro de los límites de la barca. &amp;lt;u&amp;gt;Y esto porque te dio&amp;lt;/u&amp;gt; &amp;lt;u&amp;gt;la gana.&amp;lt;/u&amp;gt; Repito lo que os decía ayer o anteayer: si te sales de la barca, caerás entre las olas del mar, irás a la muerte, perecerás anegado en el océano, y dejarás de estar con Cristo, perdiendo esta compañía &amp;lt;u&amp;gt;que volun-&amp;lt;/u&amp;gt; &amp;lt;u&amp;gt;tariamente aceptaste&amp;lt;/u&amp;gt;, cuando Él te la ofreció», Escrivá, citado en “*Meditaciones*” IV, pág. 87, el subrayado no es del original. 88 Cfr. “*Meditaciones*”, IV, pág. 583, las cursivas son del original. 89 Cfr. nota 90 90 Cfr. Escrivá, “*Carta*”, 14-II-1974, n. 3.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
91 Cfr. *Opus Dei: Daños Espirituales*, 2025, capítulo III. 92 «No encontraréis la felicidad fuera de vuestro ca- mino, hijos. Si alguien se descaminara, le quedaría un remordimiento tremendo: sería un desgraciado. Hasta esas cosas que dan a la gente una relativa felicidad, en una persona que abandona su vocación se hacen amar- gas como la hiel, agrias como el vinagre, repugnantes como el rejalgar», cf. Escrivá en *Meditaciones*, tomo III,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 389. 93 Cfr. “*Carta*” pastoral del prelado del Opus Dei, 2-X-&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2011. 94 Cfr. &amp;lt;u&amp;gt;[https://www.opuslibros.org/html/500_vocaciones.htm](https://www.opuslibros.org/html/500_vocaciones.htm)&amp;lt;/u&amp;gt;. 95 Cfr. *Reglamentos* de 1941, Ap. Espíritu, nro. 57. 96 Véase nota 15. 97 Cfr. nota 79 98 Cfr. Escrivá, “*Instrucción para la Obra de San Miguel*”, nro 6: «cada uno de vosotros debe traer a Casa tres amigos o parientes, o conocidos, o compañeros, pen- dientes de cada dedo». 99 «El invento de “la virtud de la pobreza” no consiste en otra cosa —no nos engañemos— que en considerar virtud dar dinero a la Obra de Dios», cfr. “*Pobreza ins-* *titucional y personal*”, Gervasio, publicado en Opusli- bros, 1 de mayo de 2015. 100 Cfr. “*Escrivá y su testamento ausente*”, publicado en Opuslibros, 16 de septiembre de 2011.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
101 El *Motu Proprio* Ad Charisma Tuendum, promulgado el 14 de julio de 2022, y el *Motu Proprio* del 8 de agosto de 2023, modifican los cánones 295-296 del Código de Derecho Canónico. 102 Publicación interna del Opus Dei. 103 Cf. “*Álvaro Del Portillo asocia los ex con el Anti-* *cristo”*, publicado en Opuslibros, 2 de marzo de 2026. 104 Cfr. Mt 24, 15 y Daniel 9, 27; 11, 31; 12, 11.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
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	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Instruction_sur_l%27esprit_surnaturel_de_l%27%C5%92uvre_de_Dieu,_1934&amp;diff=7691</id>
		<title>Instruction sur l&#039;esprit surnaturel de l&#039;Œuvre de Dieu, 1934</title>
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		<updated>2026-07-09T07:21:13Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&#039;&#039;&#039;(manuscrit original, autographe, de 1934)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Le P. Sánchez m&#039;a rendu cette Instruction, avec son approbation / 1934 JMEscrivá&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Au nom du Père, et du Fils, et du Saint-Esprit et de Sainte Marie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Ma nourriture est de faire sa Volonté&#039;&#039; (Ioann. IV, 34).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Très chers : Dans mes conversations avec vous, j&#039;ai manifesté à plusieurs reprises que l&#039;entreprise que nous menons à bien n&#039;est pas une entreprise humaine, mais une grande entreprise surnaturelle, dans laquelle a commencé à s&#039;accomplir à la lettre tout ce qui est nécessaire pour qu&#039;on puisse l&#039;appeler, sans jactance, l&#039;Œuvre de Dieu.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Elle a pour base des pierres rejetées par les bâtisseurs... Vous n&#039;y trouverez ni hauts dignitaires de l&#039;Église, ni hommes de prestige national... Son travail se voit à peine sur la terre : il est sous terre, il grandit vers l&#039;intérieur... L&#039;heure de monter viendra bien !&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C&#039;est ainsi que tout ce qui est grand a commencé : qui était François ?... Ceux qui ont vécu avec Ignace à Alcalá auraient-ils cru à la splendeur glorieuse de sa Compagnie ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tournez les yeux vers le Saint Évangile : les apôtres du Seigneur, inutiles, égoïstes et ignorants, ni vous ni moi ne les aurions choisis pour cette charge.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aujourd&#039;hui, il en va de même, et c&#039;est à nous que saint Paul s&#039;adressait lorsqu&#039;il disait : « &#039;&#039;considérez, frères, votre vocation, car il n&#039;y a pas parmi vous beaucoup de sages selon la chair, ni beaucoup de puissants, ni beaucoup de nobles : mais Dieu a choisi ce qui est fou selon le monde pour confondre les sages ; et Dieu a choisi ce qui est faible selon le monde pour confondre les forts ; et Dieu a choisi ce qui est vil et méprisable dans le monde, et les choses qui ne sont pas, pour détruire celles qui sont&#039;&#039; » (I ad Corinth. I, 26-28).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
L&#039;Œ. de D. n&#039;a pas été imaginée par un homme pour résoudre la situation lamentable de l&#039;Église espagnole depuis 1931.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Voilà bien des années que le Seigneur l&#039;inspirait à un instrument inepte et sourd, qui la vit pour la première fois le jour des Saints Anges gardiens, le deux octobre mil neuf cent vingt-huit.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mais, comme en temps de tempête naissent habituellement de nombreuses organisations et instituts qui tendent à se consacrer aux diverses œuvres de zèle que les ordres et congrégations religieuses doivent abandonner face à la persécution, l&#039;Espagne actuelle ne fait naturellement pas exception — elle ne l&#039;a pas fait non plus pendant la période révolutionnaire du siècle dernier — et nous voyons plusieurs, voire de nombreux, groupes d&#039;hommes et de femmes de bonne volonté décidés, dans des buts surnaturels, à mener la bataille contre les ennemis du Christ.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La paix politique et sociale viendra : alors, la plupart de ces organisations, face à l&#039;apostolat des religieux libres pour leur mission, disparaîtront ou languiront : elles auront accompli leur fin.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En revanche, l&#039;une ou l&#039;autre de ces organisations, en raison de l&#039;enthousiasme de ses membres ou parce qu&#039;ils ont déjà orienté leur vie dans cette direction et qu&#039;il est difficile de rectifier, continueront à agir, pour finir par former une ou plusieurs congrégations nouvelles, qui ne se distingueront en rien — ou très peu — de celles déjà existantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supposons que, parmi les organisations dont je parle, il y en ait une qui ressemble extérieurement à l&#039;Œ. que Dieu nous demande.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ici tombent à pic deux textes du Saint Évangile : car cette organisation, en quelque chose semblable à l&#039;Œ. de D., soit est de Lui — et alors écoutez de quelle manière Jésus répond à ces paroles de saint Jean : « &#039;&#039;Maître, nous avons vu quelqu&#039;un chasser les démons en ton nom, qui ne nous suit pas, et nous le lui avons défendu » « Ne le lui défendez pas ; car il n&#039;y a personne qui fasse des miracles en mon nom et puisse parler mal de moi. Qui n&#039;est pas contre vous est pour vous&#039;&#039; ». (Marc IX, 37-39) — soit elle est de Lui, disais-je, soit elle n&#039;est pas de Lui — et dans ce cas, le Saint-Esprit nous dit clairement par saint Matthieu (XV, 13-14) : « &#039;&#039;Toute plante que n&#039;a pas plantée mon Père céleste sera déracinée. Laissez-les : ce sont des aveugles et des guides d&#039;aveugles ; et si un aveugle guide un autre aveugle, tous deux tomberont dans la fosse&#039;&#039; ».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quoi qu&#039;il en soit, qu&#039;ils suivent leur chemin : quant à nous, suivons le nôtre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Il convient cependant de faire remarquer que nous ne sommes pas une organisation de circonstance : nous devons être réellement comme un institut religieux — avec toutes ses conséquences —, qui doit durer jusqu&#039;à la fin.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et nous ne venons pas non plus combler un besoin particulier d&#039;un pays ou d&#039;un temps déterminés, car Jésus veut son Œuvre dès le premier instant avec une essence universelle, catholique.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et c&#039;est bien là un autre signe clair qui nous différencie de ces groupes et organisations qui, poursuivant sans doute des fins très surnaturelles, ont un idéal limité : avec une limitation géographique — venant résoudre un conflit spirituel d&#039;une nation déterminée —, avec une limitation sociale — dirigeant leur apostolat vers une classe en particulier —, ou avec une limitation de l&#039;horizon de leur zèle — essayant de remédier à un besoin concret —.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Indéniablement, beaucoup de ces organisations qui viennent de naître, comme une réaction naturelle des âmes nobles et chrétiennes face à l&#039;œuvre anticatholique de la révolution espagnole, et même d&#039;autres organisations plus anciennes, espagnoles et étrangères — malgré leur fin surnaturelle —, sont des entreprises purement humaines ; et, tout en reconnaissant le bien et l&#039;opportunité des apostolats qu&#039;elles exercent, on ne peut nier (je l&#039;ai vécu) que leur nombre excessif même — et la forme extérieure qu&#039;elles adoptent, très semblable à la nôtre — contribue à désorienter beaucoup d&#039;âmes apostoliques, inquiétant les directeurs mêmes de ces âmes, qui ne parviennent pas à distinguer entre « ce qu&#039;il faut faire parce que Dieu le demande » et « ce qui se fait, je le répète, dans un but surnaturel, parce que les circonstances politiques l&#039;exigent ».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C&#039;est ainsi qu&#039;on en est venu à nous insinuer, par trois fois, avec tres organisations différentes, l&#039;union, disaient-ils.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La réponse ne pouvait être qu&#039;une seule : sur le terrain de l&#039;apostolat, nous serons toujours unis ; du moins, de notre part, il n&#039;y aura aucune difficulté, car nous ne ferons que l&#039;Apostolat du Christ (jamais notre apostolat).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mais l&#039;union, ou plutôt la confusion, devrais-je dire, qu&#039;ils nous proposent, n&#039;est pas possible dès lors que nous ne faisons pas une œuvre humaine, notre entreprise étant divine, et qu&#039;en conséquence &#039;&#039;&#039;il n&#039;est pas en notre pouvoir de céder, de retrancher ou de modifier quoi que ce soit de ce qui se rapporte à l&#039;esprit et à l&#039;organisation de l&#039;Œ. de D.&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De plus, humainement parlant, l&#039;expérience enseigne que ce genre d&#039;unions s&#039;achève d&#039;ordinaire au détriment de la charité, en se rompant violemment. C&#039;est le mélange de plusieurs liquides bons en soi, qui donnera peut-être un autre liquide agréable, mais d&#039;où peut aussi résulter un poison.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Est-ce que ces associations d&#039;apostolat, pour les raisons indiquées, vont peut-être causer d&#039;une manière ou d&#039;une autre un préjudice, ou être un obstacle pour l&#039;Œuvre ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Écoutez : non. Car le Seigneur, en voulant son Œuvre, comptait avec cette difficulté. C&#039;est pourquoi je vous dis que vous n&#039;aurez pas le véritable esprit de l&#039;Œ. de D. si, rencontrant sur votre chemin l&#039;une de ces belles associations, vous ne la louez pas comme elle le mérite.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et, bien que je le croie inutile — car je vous connais —, j&#039;interdis absolument que l&#039;on dise du mal, directement ou indirectement, de ceux qui, n&#039;étant pas contre nous parce qu&#039;ils servent le Christ, sont avec nous.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous ne serons jamais un organisme de l&#039;Action Catholique, et encore moins de l&#039;Action Catholique d&#039;une nation déterminée — bien que nécessairement, avec le temps, nous devrons influer, et pas qu&#039;un peu, sur l&#039;Action Catholique de chaque pays.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Avant que notre Saint-Père le Pape Pie XI ne parle — pour le grand réconfort de mon âme — de l&#039;apostolat des laïcs, soulevant de sa voix, como un souffle du Saint-Esprit, des vagues de ferveur qui ont apporté au monde tant d&#039;œuvres de zèle si magnifiques, Jésus avait inspiré son Œuvre...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Par conséquent, n&#039;oubliez pas, mes enfants, que nous ne sommes pas des âmes qui s&#039;unissent à d&#039;autres âmes pour faire une bonne chose. C&#039;est beaucoup..., mais c&#039;est peu. Nous sommes des apôtres qui accomplissons un mandat impératif du Christ.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et notre Seigneur ne veut pas d&#039;une personnalité éphémère pour son Œuvre : Il nous demande une personnalité immortelle, car Il veut qu&#039;en elle — dans l&#039;Œuvre — il y ait un groupe cloué sur la Croix : la Sainte Croix nous rendra durables, toujours avec le même esprit de l&#039;Évangile, qui apportera l&#039;apostolat d&#039;action comme un fruit savoureux de la prière et du sacrifice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De cette façon, on revit, par l&#039;Œ. de D. et par chacun de ses membres, ce secret divin que saint Paul enseignait aux Philippiens (II, 5-11), chemin très sûr vers l&#039;immortalité et la gloire : par l&#039;humiliation, jusqu&#039;à la Croix ; depuis la Croix, avec le Christ, vers la Gloire immortelle du Père.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
L&#039;esprit de l&#039;Œuvre de Dieu !, tant dans son essence que dans son action, se conforme absolument et sans réserve à la doctrine du Sauveur et au sentiment de notre Mère l&#039;Église.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Le Christ. Marie. Le Pape&#039;&#039;&#039; : Ne venons-nous pas d&#039;indiquer, en trois mots, les amours qui résument toute la foi catholique ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Prière. Expiation. Action&#039;&#039;&#039; : Le véritable apostolat chrétien a-t-il jamais eu, ou pourra-t-il jamais avoir, une autre manière d&#039;être ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adhésion filiale à la Hiérarchie, à nos Prélats, interprètes authentiques de la volonté du Saint-Père.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Dans les lignes précédentes se trouvent entièrement exposés nos idéaux.&#039;&#039;&#039; Les fins que l&#039;Œuvre met en pratique sont les conséquences nécessaires de cet idéal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous devez donner à Dieu toute la gloire. Il le veut : &#039;&#039;gloriam meam alteri non dabo&#039;&#039;, je ne donnerai pas ma gloire à un autre (Isaïe XLII, 8). Et c&#039;est pourquoi nous voulons que le Christ règne, puisque « &#039;&#039;per ipsum, et cum ipso, et in ipso, est tibi Deo Patri Omnipotenti in unitate Spiritus Sancti omnis honor et gloria&#039;&#039; ; par Lui, et avec Lui, et en Lui, est pour toi, Dieu le Père Tout-Puissant, dans l&#039;unité du Saint-Esprit, tout honneur et toute gloire » (canon de la Messe).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et l&#039;exigence de sa gloire et de son règne est que tous, avec Pierre, aillent à Jésus par Marie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Mes enfants : la Foi&#039;&#039;&#039;. « &#039;&#039;En vérité, je vous le dis, si quelqu&#039;un dit à cette montagne : Ôte-toi de là et jette-toi dans la mer, et s&#039;il ne doute pas dans son cœur, mais croit que ce qu&#039;il dit arrive, cela lui sera accordé. C&#039;est pourquoi je vous dis : Tout ce que vous demanderez en priant, croyez que vous l&#039;avez reçu, et cela vous sera accordé&#039;&#039; » (Marc XI, 23 et 24).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Foi est la plus belle des vertus : avec la Foi et l&#039;Amour, nous sommes capables de faire chavirer le cœur de Dieu, qui devient à son tour fou — il fut déjà fou sur la Croix, et il est fou chaque jour dans l&#039;Hostie —, nous choyant comme un Père son fils premier-né.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ce sont les paroles du Pape Pie XI : Le Seigneur tire des biens des maux ; et des grands maux, de grands biens.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ce cataclysme mondial, seulement comparable à celui que Satan-Luther a produit, le Seigneur a voulu tirer l&#039;Œuvre qu&#039;Il inspirait depuis des années.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La maladie est extraordinaire, et extraordinaire est aussi le remède. &#039;&#039;&#039;Nous sommes une injection intraveineuse, introduite dans le torrent circulatoire de la société, pour que vous alliez — hommes et femmes de Dieu — avec le sel et la lumière des disciples de tous les conseils évangéliques, immuniser tous les mortels contre la corruption et illuminer toutes les intelligences des lumières du Christ.&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jésus a toujours fait en sorte que les siens s&#039;adaptent aux époques : le retrait au désert ou au monastère fut universel chez les premiers religieux chrétiens.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Saint François rend universel le type du frère itinérant, marchant sur les routes pour prêcher le Christ. La bénie Compagnie de Jésus, sans chœur et avec ses membres vêtus en clercs séculiers, lutte et luttera jusqu&#039;à la fin, par son apostolat universel, en maniant l&#039;arme de la science.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
À présent, par une impulsion divine et universelle elle aussi, surgit une milice, vieille comme l&#039;Évangile et comme l&#039;Évangile nouvelle, qui a des soldats sans aucun habit extérieur, qui seront parfois des moines, parfois des frères itinérants qui parcourront tous les chemins de la vie, et parfois des hommes savants qui feront par la science la plus fervente apologie de la foi.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Je vais terminer, mais avant, je voudrais graver à feu dans vos âmes ces trois considérations :&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1°&#039;&#039;&#039; L&#039;Œuvre de Dieu vient accomplir la Voluntad de Dieu. Par conséquent, ayez la profonde conviction que le ciel s&#039;est engagé à ce qu&#039;elle se réalise.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2°&#039;&#039;&#039; Quand Dieu Notre Seigneur projette une œuvre en faveur des hommes, Il pense d&#039;abord aux personnes qu&#039;Il doit utiliser comme instruments..., et Il leur communique les grâces convenables.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;3°&#039;&#039;&#039; Cette conviction surnaturelle de la divinité de l&#039;entreprise finira par vous donner un enthousiasme et un amour si intenses pour l&#039;Œuvre que &#039;&#039;&#039;vous vous estimerez très heureux de vous sacrifier pour qu&#039;elle se réalise.&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Gaudium cum pace, emendationem vitae, spatium verae poenitentiae, gratiam et consolationem Sancti Spiritus, atque &#039;&#039;&#039;in Opere Dei perseverantiam&#039;&#039;&#039; tribuat vobis omnipotens et misericors Dominus.&#039;&#039; [trad: Que le Seigneur tout-puissant et miséricordieux vous accorde la joie avec la paix, l&#039;amendement de la vie, le temps d&#039;une vraie pénitence, la grâce et la consolation du Saint-Esprit, ainsi que &#039;&#039;&#039;la persévérance dans l&#039;Œuvre de Dieu&#039;&#039;&#039;]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
José María&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Madrid - Fête de Saint Joseph - notre Père et Seigneur. 1934.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Josemaría Escrivá]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Documents sources]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[es:Instrucción acerca del espíritu sobrenatural de la Obra de Dios, 1934]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Instruction_sur_l%27esprit_surnaturel_de_l%27%C5%92uvre_de_Dieu,_1934&amp;diff=7690</id>
		<title>Instruction sur l&#039;esprit surnaturel de l&#039;Œuvre de Dieu, 1934</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://opus-info.org/index.php?title=Instruction_sur_l%27esprit_surnaturel_de_l%27%C5%92uvre_de_Dieu,_1934&amp;diff=7690"/>
		<updated>2026-07-09T06:15:26Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: Created page with &amp;quot;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;(manuscrit original, autographe, de 1934)&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;  &amp;#039;&amp;#039;Le P. Sánchez m&amp;#039;a rendu cette Instruction, avec son approbation / 1934 JMEscrivá&amp;#039;&amp;#039;  Au nom du Père, et du Fils, et du Saint-Esprit et de Sainte Marie.  &amp;#039;&amp;#039;Ma nourriture est de faire sa Volonté&amp;#039;&amp;#039; (Ioann. IV, 34).  Très chers : Dans mes conversations avec vous, j&amp;#039;ai manifesté à plusieurs reprises que l&amp;#039;entreprise que nous menons à bien n&amp;#039;est pas une entreprise humaine, mais une grande entreprise surnaturelle, dans l...&amp;quot;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&#039;&#039;&#039;(manuscrit original, autographe, de 1934)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Le P. Sánchez m&#039;a rendu cette Instruction, avec son approbation / 1934 JMEscrivá&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Au nom du Père, et du Fils, et du Saint-Esprit et de Sainte Marie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Ma nourriture est de faire sa Volonté&#039;&#039; (Ioann. IV, 34).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Très chers : Dans mes conversations avec vous, j&#039;ai manifesté à plusieurs reprises que l&#039;entreprise que nous menons à bien n&#039;est pas une entreprise humaine, mais une grande entreprise surnaturelle, dans laquelle a commencé à s&#039;accomplir à la lettre tout ce qui est nécessaire pour qu&#039;on puisse l&#039;appeler, sans jactance, l&#039;Œuvre de Dieu.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Elle a pour base des pierres rejetées par les bâtisseurs... Vous n&#039;y trouverez ni hauts dignitaires de l&#039;Église, ni hommes de prestige national... Son travail se voit à peine sur la terre : il est en dessous, il grandit vers l&#039;intérieur... L&#039;heure de monter viendra bien !&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C&#039;est ainsi que tout ce qui est grand a commencé : qui était François ?... Ceux qui ont vécu avec Ignace à Alcalá auraient-ils cru à la splendeur glorieuse de sa Compagnie ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tournez les yeux vers le Saint Évangile : les apôtres du Seigneur, inutiles, égoïstes et ignorants, ni vous ni moi ne les aurions choisis pour cette charge.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aujourd&#039;hui, il en va de même, et c&#039;est à nous que saint Paul s&#039;adressait lorsqu&#039;il disait : « considérez, frères, votre vocation, car il n&#039;y a pas parmi vous beaucoup de sages selon la chair, ni beaucoup de puissants, ni beaucoup de nobles : mais Dieu a choisi ce qui est fou selon le monde pour confondre les sages ; et Dieu a choisi ce qui est faible selon le monde pour confondre les forts ; et Dieu a choisi ce qui est vil et méprisable dans le monde, et les choses qui ne sont pas, pour détruire celles qui sont » (I ad Corinth. I, 26-28).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
L&#039;Œ. de D. n&#039;a pas été imaginée par un homme pour résoudre la situation lamentable de l&#039;Église espagnole depuis 1931.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Voilà bien des années que le Seigneur l&#039;inspirait à un instrument inepte et sourd, qui la vit pour la première fois le jour des Saints Anges gardiens, le deux octobre mil neuf cent vingt-huit.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mais, comme en temps de tempête naissent habituellement de nombreuses organisations et instituts qui tendent à se consacrer aux diverses œuvres de zèle que les ordres et congrégations religieuses doivent abandonner face à la persécution, l&#039;Espagne actuelle ne fait naturellement pas exception — elle ne l&#039;a pas fait non plus pendant la période révolutionnaire du siècle dernier — et nous voyons plusieurs, voire de nombreux, groupes d&#039;hommes et de femmes de bonne volonté décidés, dans des buts surnaturels, à mener la bataille contre les ennemis du Christ.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La paix politique et sociale viendra : alors, la plupart de ces organisations, face à l&#039;apostolat des religieux libres pour leur mission, disparaîtront ou languiront : elles auront accompli leur fin.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En revanche, l&#039;une ou l&#039;autre de ces organisations, en raison de l&#039;enthousiasme de ses membres ou parce qu&#039;ils ont déjà orienté leur vie dans cette direction et qu&#039;il est difficile de rectifier, continueront à agir, pour finir par former une ou plusieurs congrégations nouvelles, qui ne se distingueront en rien — ou très peu — de celles déjà existantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supposons que, parmi les organisations dont je parle, il y en ait une qui ressemble extérieurement à l&#039;Œ. que Dieu nous demande.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ici tombent à pic deux textes du Saint Évangile : car cette organisation, en quelque chose semblable à l&#039;Œ. de D., soit est de Lui — et alors écoutez de quelle manière Jésus répond à ces paroles de saint Jean : « Maître, nous avons vu quelqu&#039;un chasser les démons en ton nom, qui ne nous suit pas, et nous le lui avons défendu » « Ne le lui défendez pas ; car il n&#039;y a personne qui fasse des miracles en mon nom et puisse parler mal de moi. Qui n&#039;est pas contre vous est pour vous ». (Marc IX, 37-39) — soit elle est de Lui, disais-je, soit elle n&#039;est pas de Lui — et dans ce cas, le Saint-Esprit nous dit clairement par saint Matthieu (XV, 13-14) : « Toute plante que n&#039;a pas plantée mon Père céleste sera déracinée. Laissez-les : ce sont des aveugles et des guides d&#039;aveugles ; et si un aveugle guide un autre aveugle, tous deux tomberont dans la fosse ».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quoi qu&#039;il en soit, qu&#039;ils suivent leur chemin : quant à nous, suivons le nôtre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Il convient cependant de faire remarquer que nous ne sommes pas une organisation de circonstance : nous devons être réellement comme un institut religieux — avec toutes ses conséquences —, qui doit durer jusqu&#039;à la fin.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et nous ne venons pas non plus combler un besoin particulier d&#039;un pays ou d&#039;un temps déterminés, car Jésus veut son Œuvre dès le premier instant avec une essence universelle, catholique.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et c&#039;est bien là un autre signe clair qui nous différencie de ces groupes et organisations qui, poursuivant sans doute des fins très surnaturelles, ont un idéal limité : avec une limitation géographique — venant résoudre un conflit spirituel d&#039;une nation déterminée —, avec une limitation sociale — dirigeant leur apostolat vers une classe en particulier —, ou avec une limitation de l&#039;horizon de leur zèle — essayant de remédier à un besoin concret —.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Indéniablement, beaucoup de ces organisations qui viennent de naître, comme une réaction naturelle des âmes nobles et chrétiennes face à l&#039;œuvre anticatholique de la révolution espagnole, et même d&#039;autres organisations plus anciennes, espagnoles et étrangères — malgré leur fin surnaturelle —, sont des entreprises purement humaines ; et, tout en reconnaissant le bien et l&#039;opportunité des apostolats qu&#039;elles exercent, on ne peut nier (je l&#039;ai vécu) que leur nombre excessif même — et la forme extérieure qu&#039;elles adoptent, très semblable à la nôtre — contribue à désorienter beaucoup d&#039;âmes apostoliques, inquiétant les directeurs mêmes de ces âmes, qui ne parviennent pas à distinguer entre « ce qu&#039;il faut faire parce que Dieu le demande » et « ce qui se fait, je le répète, dans un but surnaturel, parce que les circonstances politiques l&#039;exigent ».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C&#039;est ainsi qu&#039;on en est venu à nous insinuer, par trois fois, avec tres organisations différentes, l&#039;union, disaient-ils.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La réponse ne pouvait être qu&#039;une seule : sur le terrain de l&#039;apostolat, nous serons toujours unis ; du moins, de notre part, il n&#039;y aura aucune difficulté, car nous ne ferons que l&#039;Apostolat du Christ (jamais notre apostolat).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
But l&#039;union, ou plutôt la confusion, devrais-je dire, qu&#039;ils nous proposent, n&#039;est pas possible dès lors que nous ne faisons pas une œuvre humaine, notre entreprise étant divine, et qu&#039;en conséquence il n&#039;est pas en notre pouvoir de céder, de retrancher ou de modifier quoi que ce soit de ce qui se rapporte à l&#039;esprit et à l&#039;organisation de l&#039;Œ. de D.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De plus, humainement hablando, l&#039;expérience enseigne que ce genre d&#039;unions s&#039;achève d&#039;ordinaire au détriment de la charité, en se rompant violemment. C&#039;est le mélange de plusieurs liquides bons en soi, qui donnera peut-être un autre liquide agréable, mais d&#039;où peut aussi résulter un poison.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Est-ce que ces associations d&#039;apostolat, pour les raisons indiquées, vont peut-être causer d&#039;une manière ou d&#039;une autre un préjudice, ou être un obstacle pour l&#039;Œuvre ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Écoutez : non. Car le Seigneur, en voulant son Œuvre, comptait avec cette difficulté. C&#039;est pourquoi je vous dis que vous n&#039;aurez pas le véritable esprit de l&#039;Œ. de D. si, rencontrant sur votre chemin l&#039;une de ces belles associations, vous ne la louez pas comme elle le mérite.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et, bien que je le croie inutile — car je vous connais —, j&#039;interdis absolument que l&#039;on dise du mal, directement ou indirectement, de ceux qui, n&#039;étant pas contre nous parce qu&#039;ils servent le Christ, sont avec nous.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous ne serons jamais un organisme de l&#039;Action Catholique, et encore moins de l&#039;Action Catholique d&#039;une nation déterminée — bien que nécessairement, avec le temps, nous devrons influer, et pas qu&#039;un peu, sur l&#039;Action Catholique de chaque pays.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Avant que notre Saint-Père le Pape Pie XI ne parle — pour le grand réconfort de mon âme — de l&#039;apostolat des laïcs, soulevant de sa voix, como un souffle du Saint-Esprit, des vagues de ferveur qui ont apporté au monde tant d&#039;œuvres de zèle si magnifiques, Jésus avait inspiré son Œuvre...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Par conséquent, n&#039;oubliez pas, mes enfants, que nous ne sommes pas des âmes qui s&#039;unissent à d&#039;autres âmes pour faire une bonne chose. C&#039;est beaucoup..., mais c&#039;est peu. Nous sommes des apóstoles qui accomplissons un mandat impératif du Christ.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et notre Seigneur ne veut pas d&#039;une personnalité éphémère pour son Œuvre : Il nous demande une personnalité immortelle, car Il veut qu&#039;en elle — dans l&#039;Œuvre — il y ait un groupe cloué sur la Croix : la Sainte Croix nous rendra durables, toujours avec le même esprit de l&#039;Évangile, qui apportera l&#039;apostolat d&#039;action comme un fruit savoureux de la prière et du sacrifice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De cette façon, on revit, par l&#039;Œ. de D. et par chacun de ses membres, ce secret divin que saint Paul enseignait aux Philippiens (II, 5-11), chemin très sûr vers l&#039;immortalité et la gloire : par l&#039;humiliation, jusqu&#039;à la Croix ; depuis la Croix, avec le Christ, vers la Gloire immortelle du Père.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
L&#039;esprit de l&#039;Œuvre de Dieu !, tant dans son essence que dans son action, se conforme absolument et sans réserve à la doctrine du Sauveur et au sentiment de notre Mère l&#039;Église.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le Christ. Marie. Le Pape : N&#039;venons-nous pas d&#039;indiquer, en trois mots, les amours qui résument toute la foi catholique ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Prière. Expiation. Action : Le véritable apostolat chrétien a-t-il jamais eu, ou pourra-t-il jamais avoir, une autre manière d&#039;être ?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adhésion filiale à la Hiérarchie, à nos Prélats, interprètes authentiques de la volonté du Saint-Père.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dans les lignes précédentes se trouvent entièrement exposés nos idéaux. Les fins que l&#039;Œuvre met en pratique sont les conséquences nécessaires de cet idéal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nous devez donner à Dieu toute la gloire. Il le veut : &#039;&#039;gloriam meam alteri non dabo&#039;&#039;, je ne donnerai pas ma gloire à un autre (Isaïe XLII, 8). Et c&#039;est pourquoi nous voulons que le Christ règne, puisque « &#039;&#039;per ipsum, et cum ipso, et in ipso, est tibi Deo Patri Omnipotenti in unitate Spiritus Sancti omnis honor et gloria&#039;&#039; ; par Lui, et avec Lui, et en Lui, est pour toi, Dieu le Père Tout-Puissant, dans l&#039;unité du Saint-Esprit, tout honneur et toute gloire » (canon de la Messe).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Et l&#039;exigence de sa gloire et de son règne est que tous, avec Pierre, aillent à Jésus par Marie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mes enfants : la Foi. « En vérité, je vous le dis, si quelqu&#039;un dit à cette montagne : Ôte-toi de là et jette-toi dans la mer, et s&#039;il ne doute pas dans son cœur, mais croit que ce qu&#039;il dit arrive, cela lui sera accordé. C&#039;est pourquoi je vous dis : Tout ce que vous demanderez en priant, croyez que vous l&#039;avez reçu, et cela vous sera accordé » (Marc XI, 23 et 24).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Foi est la plus belle des vertus : avec la Foi et l&#039;Amour, nous sommes capables de faire chavirer le cœur de Dieu, qui devient à son tour fou — il fut déjà fou sur la Croix, et il est fou chaque jour dans l&#039;Hostie —, nous choyant comme un Père son fils premier-né.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ce sont les paroles du Pape Pie XI : Le Seigneur tire des biens des maux ; et des grands maux, de grands biens.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ce cataclysme mondial, seulement comparable à celui que Satan-Luther a produit, le Seigneur a voulu tirer l&#039;Œuvre qu&#039;Il inspirait depuis des années.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La maladie est extraordinaire, et extraordinaire est aussi le remède. Nous sommes une injection intraveineuse, introduite dans le torrent circulatoire de la société, pour que vous alliez — hommes et femmes de Dieu — avec le sel et la lumière des disciples de tous les conseils évangéliques, immuniser tous les mortels contre la corruption et illuminer toutes les intelligences des lumières du Christ.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jésus a toujours fait en sorte que les siens s&#039;adaptent aux époques : le retrait au désert ou au monastère fut universel chez les premiers religieux chrétiens.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Saint François rend universel le type du frère itinérant, marchant sur les routes pour prêcher le Christ. La sainte Compagnie de Jésus, sans chœur et avec ses membres vêtus en clercs séculiers, lutte et luttera jusqu&#039;à la fin, par son apostolat universel, en maniant l&#039;arme de la science.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
À présent, par une impulsion divine et universelle elle aussi, surgit une milice, vieille comme l&#039;Évangile et comme l&#039;Évangile nouvelle, qui a des soldats sans aucun habit extérieur, qui seront parfois des moines, parfois des frères itinérants qui parcourront tous les chemins de la vie, et parfois des hommes savants qui feront par la science la plus fervente apologie de la foi.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Je vais terminer, mais avant, je voudrais graver à feu dans vos âmes ces trois considérations :&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1°&#039;&#039;&#039; L&#039;Œuvre de Dieu vient accomplir la Voluntad de Dieu. Par conséquent, ayez la profonde conviction que le ciel s&#039;est engagé à ce qu&#039;elle se réalise.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2°&#039;&#039;&#039; Quand Dieu Notre Seigneur projette une œuvre en faveur des hommes, Il pense d&#039;abord aux personnes qu&#039;Il doit utiliser comme instruments..., et Il leur communique les grâces convenables.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;3°&#039;&#039;&#039; Cette conviction surnaturelle de la divinité de l&#039;entreprise finira par vous donner un enthousiasme et un amour si intenses pour l&#039;Œuvre que vous vous estimerez très heureux de vous sacrifier pour qu&#039;elle se réalise.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Gaudium cum pace, emendationem vitae, spatium verae poenitentiae, gratiam et consolationem Sancti Spiritus, atque in Opere Dei perseverantiam tribuat vobis omnipotens et misericors Dominus.&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
José María&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Madrid - Fête de Saint Joseph - notre Père et Seigneur. 1934.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Josemaría Escrivá]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Documents sources]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[es:Instrucción acerca del espíritu sobrenatural de la Obra de Dios, 1934]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=50_Cartas_fundacionales_de_Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Escriv%C3%A1&amp;diff=7689</id>
		<title>50 Cartas fundacionales de José María Escrivá</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://opus-info.org/index.php?title=50_Cartas_fundacionales_de_Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Escriv%C3%A1&amp;diff=7689"/>
		<updated>2026-06-08T05:56:14Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por [[Oráculo]], 28 julio 2006&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. En otros escritos, he presentado hasta ahora una relación básica de [[Los documentos secretos del Opus Dei]] en el conjunto del &#039;&#039;corpus&#039;&#039; de sus documentos internos, las publicaciones propias de la Prelatura —de uso y consumo interno— que habitualmente son utilizadas en su labor pastoral, ascética, de gobierno y de formación. Redacté también otro escrito para presentar el contenido de [[Las instrucciones del fundador del Opus Dei]], por ser éstas especialmente importantes para comprender la dinámica de todos esos otros documentos. Y, en otra colaboración, intenté igualmente trazar [[Escritos y &#039;pseudoescritos&#039; del fundador del Opus Dei|la frontera entre lo que son escritos auténticos del Fundador y lo que sólo serían &#039;&#039;pseudoescritos&#039;&#039; de Escrivá]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En conjunto, estos estudios deseaban ir mostrando, poco a poco, el panorama general de las &#039;&#039;fuente&#039;&#039;s que conviene conocer, al reflexionar sobre la &#039;&#039;realidad vital&#039;&#039; del Opus Dei, sin quedar por eso desorientados ante el “[[El normativismo acanónico del Opus Dei|normativismo acanónico]]” que caracteriza la institución. Disponiendo luego de esos textos, las vivencias personales de cada quien podrían ser contrastadas o verificadas con la teoría que las provoca, las explica o, a veces, también las justifica, como muy bien sugería [http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=8110 Isa Nath] en sus más recientes escritos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los preludios de este tiempo de vacaciones veraniegas, me parece que ha llegado el momento de acercarse al tema de las &#039;&#039;Cartas&#039;&#039; de José María Escrivá. Son éstas un segundo elemento &#039;&#039;fundamental&#039;&#039; —en sentido estricto— de su acción fundacional. Pero éste es en efecto un tema tabú para la generalidad de las personas que han tenido alguna relación con el Opus Dei, ya que se cuentan por décadas los años en que estos materiales llevan secuestrados por las autoridades de la Prelatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Deo adiuvante&#039;&#039; espero contribuir a desmontar tanto “misterio artificial”, cuanto se pueda. Y, para este fin, nada mejor que la información precisa, documentada, veraz. Excuso decir que esta tarea nada tiene de “acción diabólica” pues, si algo caracteriza al maligno, es ser &#039;&#039;el padre de la mentira&#039;&#039;, no la luz ni la transparencia. Es la connivencia con los engaños, con las medias palabras o las verdades a medias, lo que sí hace expedito el camino para sus trapacerías, que suelen urdirse siempre contando con la necedad —dogmática, terca, ciega, nunca inteligente— de los tontos que suelen creerse muy sabios y muy prudentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy me limitaré a presentar un elenco de &#039;&#039;Cartas&#039;&#039; básicas de José María Escrivá que pueden considerarse &#039;&#039;fundacionales&#039;&#039;, sea por razón de sus temas o materia, sea por su fin o bien por las circunstancias de su redacción. Y así descrito, este género “epistolar” resulta difuso en sus límites, pero está claro que puede distinguirse de los miles de cartas de su &#039;&#039;epistolario privado&#039;&#039;. Por tanto, sin excluir que este elenco pueda ser completado o matizado, ofrezco hoy una primera selección de &#039;&#039;50 Cartas&#039;&#039; que, aun tratándose de una primera aproximación al tema, son suficientes para tener una perspectiva válida del conjunto. Es un primer paso, elemental, para comenzar a desvelar el “misterio” que envuelve esos escritos o para deshacer su aura de gnosis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por si alguien piensa que esto es demasiado poco, le recordaría que hoy por hoy no existe ninguna publicación que haya intentado hacer semejante cosa. Se advierte un tímido intento en el &#039;&#039;Bibliographische Hinweise&#039;&#039; final —el anexo conclusivo con las referencias de la bibliografía usada— de la biografía sobre Escrivá preparada por Peter Beglar, pero sólo en su edición alemana original, pues la traducción española ha prescindido de ese apéndice, hurtando al lector de habla hispana ese tipo de información documental. En fin, aunque objetivamente sea poca cosa el hacer un elenco, algo siempre modesto, al menos sabremos después cuál es el horizonte de nuestra ignorancia y por dónde deben orientarse los esfuerzos para enriquecer la documentación de esta &#039;&#039;web.&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Ciertamente, en el “secuestro de estas fuentes” parece haber gato encerrado. Está involucrada la historia de la fundación, la biografía del Fundador, pero sobre todo ¿no estará comprometida también la “manipulación” hecha de la historia, según las alternancias que otros han comentado? Para mí, esta última hipótesis es plausible, si se considera el interés que la institución muestra en transmitir a las generaciones futuras &#039;&#039;la historia que desea que los demás cuenten como “verdadera historia”&#039;&#039;, sin discusión, bien que ésta pueda resultar inexacta, falsa, o por fuerza discutible, como sucede con todas las cosas humanas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esto pasa lo mismo que con el famoso tema de las “prelaturas personales”: hay interés en que todos —de dentro y de fuera— piensen de una determinada manera, hagan una misma interpretación de los datos, no vaya a ser que luego no podamos seguir haciendo “como siempre hemos hecho”. Estos pésimos hábitos institucionales entroncan con actuaciones del mismo Escrivá, quien parece haber permitido —o fomentado incluso— un aura en torno de sí por causa de su &#039;&#039;misión&#039;&#039; carismática, reclamando entonces determinadas actitudes y comportamientos de los demás para con él, incluída la &#039;&#039;previsión de futuro&#039;&#039; sobre la historia que debería ser contada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, las tecnologías de la actual “sociedad abierta de la información” han roto las previsiones calculadas del Fundador, de modo que su acción de control sobre esos extremos —es decir: escribir en el presente la historia que los hombres del futuro deberían contar como “historia de su pasado”— ya no parece que sea tan fácil. Por eso, cada día van resultando más obvias las manipulaciones hechas, sobre todo para cuantos leen serenamente —sin prejuicios— las múltiples colaboraciones publicadas en esta &#039;&#039;web&#039;&#039;, que ya se cuentan por miles en este momento. No es difícil compartir entonces la opinión de David Clark (&#039;&#039;Recovery from Cults: Help for Victims of Psychological and Spiritual Abuse&#039;&#039;, 1993), para quien la institución Opus Dei [[El Opus Dei desde dentro|presenta más una dinámica de secta que de Iglesia]]. En su reciente libro sobre el Opus Dei, John L. Allen alude a este punto de vista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, ante este panorama, el uso directo de las fuentes fundacionales resulta doblemente necesario porque, en este momento, el estudioso tiene delante la tarea de narrar &#039;&#039;la historia acontecida&#039;&#039;, pero también &#039;&#039;el trabajo de expurgar&#039;&#039; muchos escritos de una deliberada intoxicación. Es algo análogo a lo que en la exégesis bíblica y la filología se denominan &#039;&#039;corrupciones originales&#039;&#039; en algunas lecturas de los manuscritos antiguos. Como el material es abundante, y además de difícil o imposible acceso, la tarea no es fácil. Y por eso la ausencia de estudios científicos y de una crítica independiente corre en favor de la consolidación de las intoxicaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. A fin de facilitar la familiaridad con el elenco de &#039;&#039;Cartas&#039;&#039;, las agruparé en cinco series, que se corresponden con las diferentes décadas de la vida de Escrivá, e igualmente en cada serie las enumero por sus nombres —cuando lo tienen o me consta su existencia— y según el orden de sus fechas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El lector puede sorprenderse de los nombres latinos de una buena parte de esta documentación: se debe a que algunas &#039;&#039;Cartas&#039;&#039; —no todas— fueron traducidas al latín, a partir de su castellano original, remedando el hacer del magisterio pontificio y también los usos de citar los documentos por sus palabras latinas iniciales, según las antiquísimas tradiciones de los romanos. ¿Una excentricidad más de Escrivá y del valor “imperecedero” que atribuía a sus propios escritos? No es caso valorar ahora este asunto, pero este detalle muestra toda una mentalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso a enumerar los grupos de documentos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) De la década de los años 30.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. [[Carta &amp;quot;Singuli dies&amp;quot;, José María Escrivá, 24 de marzo de 1930|Carta &#039;&#039;Singuli dies&#039;&#039; de 24 de marzo de 1930]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. [[Carta &amp;quot;Videns eos&amp;quot;, José María Escrivá, 24 de marzo de 1931|Carta &#039;&#039;Videns eos&#039;&#039; de 24 de marzo de 1931]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. [[Carta &amp;quot;Res omnes&amp;quot;, José María Escrivá, 9 de enero de 1932|Carta &#039;&#039;Res omnes&#039;&#039; de 9 de enero de 1932]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. [[Carta &amp;quot;Vos autem&amp;quot;, José María Escrivá, 16 de julio de 1933|Carta &#039;&#039;Vos autem&#039;&#039; de 16 de julio de 1933]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5. [[Carta Circular, José María Escrivá, Burgos, 9-I-1939|Carta circular de 9 de enero de 1939]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
6. Carta circular de 24 de marzo de 1939&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
7. Carta de 18 de mayo de 1939&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
8. [https://files.catbox.moe/aeufm7.pdf Carta &#039;&#039;Euntes ergo&#039;&#039; de 2 de octubre de 1939]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
b) El período entre 1940-1949.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
9. [https://files.catbox.moe/zjr2m6.pdf Carta &#039;&#039;Sincerus est&#039;&#039; de 11 de marzo de 1940]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
10. [https://files.catbox.moe/sjh218.pdf Carta &#039;&#039;Quem per annos&#039;&#039; de 24 de octubre de 1942] sobre la obra de San Rafael&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
11. [https://files.catbox.moe/eoaley.pdf Carta &#039;&#039;Legitima hominum&#039;&#039; de 31 de mayo de 1943]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
12. Carta &#039;&#039;Opus noster&#039;&#039; de 14 de febrero de 1944&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
13. Carta&#039;&#039; Sacerdotes iam&#039;&#039; de 2 de febrero de 1945&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
14. Carta &#039;&#039;Divinus Magister &#039;&#039;de 6 de mayo 1945&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
15. Carta &#039;&#039;Nunquam antehac&#039;&#039; de 30 de abril de 1946&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
16. Carta de 29 de diciembre de 1947 = Carta de 14 de febrero de 1966&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
17. Carta &#039;&#039;Meum gaudium&#039;&#039; de 15 de octubre de 1948&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
18. Carta de 18 de marzo de 1948&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
19. Carta de 8 de diciembre de 1949&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
c) El período entre 1950-1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
20. Carta &#039;&#039;Bene nostis &#039;&#039;de 14 de febrero de 1950&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
21. Carta de 7 de octubre de 1950&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
22. Carta de 14 de noviembre de 1950&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
23. Carta &#039;&#039;Hac nostra aetate &#039;&#039;de 9 de enero de 1951&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
24. Carta de 14 de septiembre de 1951&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
25. Carta de 24 de diciembre de 1951&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
26. Carta de 12 de diciembre de 1952&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
27. Carta &#039;&#039;Mirabilis omnino&#039;&#039; de 15 de agosto de 1953&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
28. Carta de 19 de marzo de 1954&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
29. Carta &#039;&#039;Sicut ante &#039;&#039;de 31 de mayo de 1954&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
30. Carta &#039;&#039;Divinus Seminator&#039;&#039; de 28 de marzo de 1955&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
31. Carta &#039;&#039;Ad serviendum &#039;&#039;de 8 de agosto de 1956&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
32. Carta de 9 de enero de 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
33. Carta &#039;&#039;Multum usum &#039;&#039;de 29 de septiembre de 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
34. [[Carta &amp;quot;Non ignoratis&amp;quot;, José María Escrivá, Roma, 2-10-1958|Carta &#039;&#039;Non ignoratis&#039;&#039; de 2 de octubre de 1958]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
35. [https://files.catbox.moe/ckz2nh.pdf Carta &#039;&#039;Dei amore &#039;&#039;de 9 de enero de 1959] sobre la obra de san Gabriel&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
d) El período entre 1960-1969.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
36. Carta &#039;&#039;Dei voluntas &#039;&#039;de 16 de junio de 1960&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
37. Carta &#039;&#039;Gratias Deo &#039;&#039;de 25 de enero de 1961&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
38. Carta de 25 de mayo de 1962&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
39. Carta de 2 de octubre de 1963&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
40. Carta &#039;&#039;In Opere Dei &#039;&#039;de 14 de febrero de 1964&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
41. Carta de 15 de agosto de 1964&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
42. Carta &#039;&#039;Sicut antea&#039;&#039; de 31 de mayo de 1965&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
43. Carta &#039;&#039;Verba Domini &#039;&#039;de 29 de julio de 1965&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
44. Carta &#039;&#039;Argentum electum &#039;&#039;de 24 de octubre de 1965&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
— Carta de 14 de febrero de 1966 = nueva versión de &#039;&#039;Carta&#039;&#039; n.16&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
45. Carta &#039;&#039;Fortes in fide&#039;&#039; de 19 de marzo de 1967&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
e) La etapa final entre 1970-1975.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
46. Carta de 10 de junio de 1971&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
47. [[Carta 28-III-1973. José María Escrivá. Roma 1973|Carta de 28 de marzo de 1973]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
48. [[Carta 17-VI-1973. José María Escrivá. Roma 1973|Carta de 17 de junio de 1973]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
49. [[Carta 14-II-1974. José María Escrivá. Roma 1974|Carta de 14 de febrero de 1974]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
50. Carta de 28 de enero de 1975&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. Hasta aquí el elenco. Sería pretencioso añadir ahora comentarios sobre cada una de estas &#039;&#039;Cartas&#039;&#039;, ni aun breves, porque no habría espacio razonable, ni éstos tendrían la profundidad debida. Según logremos editar cada uno de esos documentos, tiempo habrá para aludir a los contenidos, elucidar contextos y, si procede, extraer también consecuencias. Esta &#039;&#039;web&#039;&#039; ha editado ya, por ejemplo, la [[Carta &amp;quot;Non ignoratis&amp;quot;, José María Escrivá, Roma, 2-10-1958|Carta &#039;&#039;Non ignoratis]] de 1958 en su integridad, pero bien [[Documentos rescatados para la historia del Opus Dei|arropada de otros documentos]] que permiten valorar algunas de las afirmaciones centrales del texto. Basta revisar todos estos escritos para intuir la enorme riqueza que aportaría la edición de todo este &#039;&#039;corpus&#039;&#039; documental. Lo intentaremos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entretanto, me permito destacar ahora que la Carta &#039;&#039;Fortes in fide &#039;&#039;de 1967 es un extenso comentario del Fundador al &#039;&#039;Credo&#039;&#039; y, por tanto, un documento de carácter estrictamente doctrinal, redactado al poco de la conclusión del Concilio Vaticano II. Este documento tiene entonces un interés singular para comprender la ”mentalidad teológica” de Escrivá y su perspectiva de la fe apostólica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y es éste un aspecto que deberá ser valorado pues, tras la canonización del hoy santo, no han faltado voces —¿el comienzo de una nueva estrategia?— sugiriendo la conveniencia de su nominación como &#039;&#039;Doctor de la Iglesia&#039;&#039;. La &#039;&#039;Fortes in fide&#039;&#039; fue comentada a los miembros de la Obra a finales de los años sesenta y comienzos de los setenta, pero muy pronto fue retirada de la circulación interna, sin que jamás se haya dado razón ninguna del porqué. Y se hizo otro tanto con casi todas las &#039;&#039;Cartas&#039;&#039; del Fundador; por eso hoy son prácticamente desconocidas para la generalidad de los fieles del Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Cartas a las que he asignado los números 47, 48, 49 —dos del año 1973 y una de 1974— son también muy especiales, pues incluso en la jerga interna del Opus Dei se las designa como las &#039;&#039;tres campanadas&#039;&#039;: fueron tres “toques”, llamadas de atención, que el Fundador hizo a los suyos durante la crisis que siguió al Concilio Vaticano II. En ellas puede verse claramente la percepción que el Fundador tuvo de su propio carisma, en esa etapa final de su existencia terrena, y también su perspectiva sobre el momento histórico de la Iglesia. Dos de ellas, la [[Carta 28-III-1973. José María Escrivá. Roma 1973|Carta de 28 de marzo de 1973]] y la [[Carta 14-II-1974. José María Escrivá. Roma 1974|Carta de 14 de febrero de 1974]], suelen estar habitualmente a disposición de los fieles en los “armarios de dirección” de los Centros. Una loable excepción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5. Con todo, el contenido sustancial de las diversas Cartas puede reconstruirse fatigosamente a través de las citas fragmentarias que aparecen en los tomos de &#039;&#039;[[Libros de Meditaciones|Meditaciones]]&#039;&#039;, ed. segunda Roma 1987, 1989-1991), sobre todo, y también en algunas otras publicaciones internas de la Prelatura, como por ejemplo en la serie de &#039;&#039;Cuadernos&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, por ejemplo, si comenzáramos por la primera de la serie, la [[Carta &amp;quot;Singuli dies&amp;quot;, José María Escrivá, 24 de marzo de 1930|Carta &#039;&#039;Singuli dies]] de 24 de marzo de 1930, la reconstrucción daría este resultado provisional: 1: V.198. 4: I.447, V.199. 5: III.553, III.557. 6: I.446. 8: III.505, III.557. 9: IV.339. 10: III.338. 11: IV.653, IV.503, IV.653, VI.170. 12: I.563, I.683. 13: I.683, III.657. 15: III.342, I.462. 17: IV.629. 18: I.440, III.664. 19: I.562, I.562, III.372, IV.334, IV.259, IV.513. 20: IV.469, I.522, III.504, III.753. 21: IV.469, IV.224, I.146. 22: I.114, III.662, III.410, III.477, VI.406. 23: III.669.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es un conjunto ininteligible de guarismos, pero fácil de descifrar: indican los lugares de localización de los fragmentos, por el orden de números internos que dividen y organizan el texto de la Carta; tras los dos puntos (:), se indica el número de tomo de &#039;&#039;Meditaciones &#039;&#039;y la página donde aparece cada cita. Hecha la muestra, envío el resultado a Agustina, para contar al menos con una primera edición en esbozo de esa [[Carta &amp;quot;Singuli dies&amp;quot;, José María Escrivá, 24 de marzo de 1930|Singuli dies]]: ahí se indica el comienzo y el final de cada cita mediante paréntesis cuadrados [...], mientras que los paréntesis redondos que advierten sobre omisiones de texto (...) pertenecen a la cita tal como aparece editada en la respectiva publicación interna del Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es obvio que este tipo de reconstrucciones sólo permite elaborar ediciones &#039;&#039;provisionales&#039;&#039;, pendientes de su contraste y cotejo con los originales: pueden contener en efecto errores en la ordenación de los párrafos, como igualmente prescinden de la separación entre “texto principal” y “pie de página” que algunas Cartas muestran en su original. Sin embargo, bastan estas lecturas &#039;&#039;integradas&#039;&#039; —aun no siendo íntegras o completas— para recibir una impresión nueva de la &#039;&#039;doctrina&#039;&#039; de José María Escrivá y del núcleo de su &#039;&#039;espíritu&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La integración suele dar como resultado un texto que habitualmente se lee con gusto y, sobre todo, una literalidad que en sí misma posee mayor frescura y mayor apertura de enfoques que el “adoctrinamiento práctico” de las otras publicaciones internas: en éstas, con demasiada frecuencia, la fragmentación de los originales se pone al servicio de una exégesis estrecha, escasamente sensible a la libertad personal de los fieles. Pero esta otra nueva perspectiva resulta muy útil cuando interesa deslindar &#039;&#039;lo perenne&#039;&#039; del carisma comunicado a Escrivá y &#039;&#039;lo caduco&#039;&#039; de su fundación, por estar ligado a elecciones y decisiones particulares, por causa de la mentalidad, formación, preferencias, caprichos o gustos del Fundador. En estos casos no sería legítimo hablar de un Escrivá &#039;&#039;divina ductus inspiratione&#039;&#039; —según la expresión de la [[Constitución Apostólica Ut sit|constitución Ut sit]]— y, al contrario, la “divinización” de esos aspectos sería una acción más en el proceso de “[[La devoción al mito de José María Escrivá|mitificación]]” del personaje.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=8166 Original]&lt;br /&gt;
[[Category:Oráculo]]&lt;br /&gt;
[[Category:Comentarios a los documentos de la Obra]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Programa_de_formaci%C3%B3n_inicial_(B-10),_Roma,_1985&amp;diff=7688</id>
		<title>Programa de formación inicial (B-10), Roma, 1985</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://opus-info.org/index.php?title=Programa_de_formaci%C3%B3n_inicial_(B-10),_Roma,_1985&amp;diff=7688"/>
		<updated>2026-06-03T10:56:06Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Abstract|A este documento interno se le denomina también en la Obra &amp;quot;el B-10&amp;quot;&#039;&#039;. &#039;&#039;El documento es el mismo para todas las regiones (países), pero los guiones que desarrollan cada una de las lecciones del Plan Inicial aquí incluidos y a los que se hace un link, corresponden a la región de España.}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(3ª edición, la primera es de 1960 y su redacción se atribuye al Fundador)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&amp;lt;poem&amp;gt;Nuestro principal y mejor apostolado es procurar que las vocaciones que el Señor envía a su Obra reciban, desde el primer momento, la formación oportuna para corresponder a la llamada y para perseverar en el camino.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta es la primera tarea —con obligación de justicia— de todos los miembros del Opus Dei, y especialmente de los Directores. Sólo así, además, se multiplicará la eficacia de las labores apostólicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca olvidemos que, si hemos de recibir continuamente los medios que en la Obra están prescritos para nuestra santificación, las vocaciones recientes tienen más urgencia de esa ayuda: vuestros nuevos hermanos son como criaturas recién nacidas, y necesitan, con el afecto y la comprensión de todos, el aliento de la doctrina y el ejemplo de vuestra piedad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariano&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Roma, en la fiesta de la Invención de la Santa Cruz, 3 de mayo de 1960.&amp;lt;/poem&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Disponible en este enlace: [https://files.catbox.moe/903hju.pdf https://files.catbox.moe/903hju.pdf]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Doctrina oculta]]&lt;br /&gt;
[[Category:Opus Dei]]&lt;br /&gt;
[[Category:Formación]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Direcci%C3%B3n_espiritual:_formaci%C3%B3n_de_la_conciencia._Fidelidad&amp;diff=7687</id>
		<title>Dirección espiritual: formación de la conciencia. Fidelidad</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://opus-info.org/index.php?title=Direcci%C3%B3n_espiritual:_formaci%C3%B3n_de_la_conciencia._Fidelidad&amp;diff=7687"/>
		<updated>2026-06-03T10:29:34Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: /* Referencias */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;lt;ref&amp;gt;Se recogen ideas básicas, que han de aplicarse a variedad de situaciones personales (mayores y jóvenes; numerarias, numerarias auxiliares, agregadas, supernumerarias), y que han de estar presentes en los distintos medios de dirección espiritual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se habla de la Directora, se ha de entender también aplicado al sacerdote, en cuanto colabora con la dirección espiritual; y a todas las que intervienen, de algún modo, en impartir los medios de formación personal y colectiva.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
__TOC__&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Introducción==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La fidelidad es obra de la gracia, con la correspondencia personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:En el reverso de una vocación «perdida» o de una respuesta negativa a esas llamadas constantes de la gracia, se debe ver la voluntad permisiva de Dios. Ciertamente: pero, si somos sinceros, bien nos consta que no constituye eximente ni atenuante, porque apreciamos, en el anverso, el personal incumplimiento de la Voluntad divina, que nos ha buscado para Sí, y, no ha encontrado correspondencia (&#039;&#039;Surco, &#039;&#039;n. 961).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Por eso, en la labor de dirección espiritual, lo primero es acudir al Espíritu Santo, pidiendo su luz y su gracia, para saber secundar su acción en el alma de nuestras hermanas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. A la vez, Dios cuenta. con la dirección espiritual para hacer su obra en cada una, y de la calidad de la dirección espiritual depende, en ese sentido, la eficacia de la acción de la gracia en las almas: responsabilidad de las Directoras y de los sacerdotes, en el uso de los distintos medios:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:No te enfades: muchas veces un comportamiento irresponsable denota falta de cabeza o de formación, más que carencia de buen espíritu.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:Necesario será que exigir a los maestros, a los directores, que colmen esas lagunas con su cumplimiento responsable del deber.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:Necesario será que te examines..., si ocupas tú uno de esos puestos (&#039;&#039;Surco, &#039;&#039;n. 951).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. En consecuencia, la Directora ha de tener un gran sentido de responsabilidad, conocer muy bien el «arte sobrenatural» de su cometido, que se apoya en su misma vida interior y a la vez en el conocimiento de la teología espiritual y de las almas en particular: de aquí, la necesidad de estudiar y meditar a fondo los documentos referentes al espíritu de la Obra, los guiones sobre el modo de llevar Confidencias; mejorar la transmisión de esos guiones; de leer tratados de Teología Espiritual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5. Para ser sobrenaturales, hay que ser profundamente humanas: es preciso entender a las demás de verdad para poder darles consejos que las ayuden a crecer en las hambres de santidad que Dios ha puesto en sus almas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ideas centrales de la vida ascética que han de tenerse en cuenta==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La fidelidad consiste en enamorarse más y más de Dios, en Cristo, por el Espíritu Santo: amarle &#039;&#039;opere et veritate, &#039;&#039;con todas las fuerzas. Y esto, naturalmente, según el espíritu del Opus Dei: fidelidad equivale a santidad para ser y hacer plenamente el Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Este amor comporta una totalidad y una exclusividad crecientes, en unidad de vida: nada puede quedar fuera, y todo debe ir teniendo la impronta concreta de ese amor:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*hay que llegar a conocer y amar a Dios &#039;&#039;ex toto corde, ex tota anima, ex tota mente, ex tota virtute&#039;&#039; &amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. Mc 12, 30&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
*el hombre es compuesto y múltiple: hay variedad de potencias y sentidos (memoria, entendimiento, voluntad; imaginación y pasiones; afectos y sentimientos); y variedad de situaciones y actividades (piedad, trabajo, relaciones, familia, descanso); y esto, cada día y a lo largo de toda la vida;&lt;br /&gt;
*es, pues, necesario que todos y cada uno de los aspectos de esa multiplicidad se vayan descubriendo y enderezando, de modo que todo y sólo esté impregnado del amor de Dios; y nada quede fuera de ese amor, purificándolo de cualquier otro amor&amp;lt;ref&amp;gt;«Cada uno deberá ahora preguntarse: ¿qué he hecho yo con mis sentidos hasta ahora? ¿Qué he hecho con mis potencias: con la memoria, con el entendimiento, con la voluntad? Sólo la meditación de esta frase nos llevaría horas. ¿Qué habremos de hacer con todo el ser nuestro, de aquí en adelante? Es natural que venga ahora a nuestra mente el pensamiento de tantas cosas que no iban, y que quizá todavía no van. Por eso te digo: hijo mío, ¿tienes deseos de rectificación, de purificación, de mortificación, de tratar más al Señor, de aumentar tu piedad, sin teatro ni cosas externas, con naturalidad? Porque todo eso es aumentar la eficacia de la Obra, en nuestra alma y en la de todos los hombres» (De nuestro Padre, &#039;&#039;En diálogo con el Señor; &#039;&#039;pág. 50-51).&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Para esto, es preciso:&lt;br /&gt;
*conocer, descubrir, cumplir (o rectificar, si no se ha hecho) la Voluntad de Dios;&lt;br /&gt;
*trato personal con Dios: oración comprometida y sincera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. La fidelidad se presenta tarde o temprano con una disyuntiva absoluta, que de algún modo está a lo largo de todo el camino. Se van construyendo, cada vez más nítidamente, «dos ciudades»&amp;lt;ref&amp;gt;San Agustín, &#039;&#039;De civitate Dei, &#039;&#039;cap. XXVIII: «Dos amores fundaron dos ciudades; a saber: la terrena, el amor propio, hasta llegar a menospreciar a Dios, y la celestial, el amor a Dios, hasta llegar al desprecio de sí propio. La primera puso su gloria en sí misma, y la segunda, en el Señor; porque la una busca el honor y la gloria de los hombres, y la otra, estima por suma gloria a Dios, testigo de su conciencia; aquélla, estribando en su vanagloria, ensalza su cabeza, y ésta dice a su Dios: &#039;&#039;«Vos sois mi gloria y el que ensalzáis mi cabeza» &#039;&#039;(Ps. III, 4); aquélla reina en sus príncipes o en las naciones a quienes sujetó la ambición de reinar; en ésta unos a otros se sirven con caridad: los directores, aconsejando, y los súbditos, obedeciendo; aquélla, en sus poderosos, ama su propio poder; ésta dice a su Dios&#039;&#039;: «A vos, Señor, tengo de amar, que sois mi virtud y fortaleza» &#039;&#039;(Ps. XVII, 2); y por eso, en aquélla sus sabios, viviendo según el hombre, siguieron los bienes, o de su cuerpo, o de su alma, o los de ambos».&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
*o buscar plenamente, en todo momento, cumplir la Voluntad de Dios, su amor, hacer la Obra;&lt;br /&gt;
*o buscarse a una misma: el yo en su aspecto espiritual (amor propio, egoísmo, etc.), o en su aspecto más material (sensualidad, comodidad, etc.), aspectos que van siempre unidos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5. De ordinario, la radicalidad de esta disyuntiva no se presenta de golpe, pero se va fraguando: en una sucesión de opciones, pequeñas quizá, pero que cada vez son más profundas, a partir de la vocación recibida:&lt;br /&gt;
*si la respuesta a esas sucesivas llamadas de Dios es positiva -o se rectifica, cuando no lo ha sido-, lleva a una sensibilidad cada vez mayor para ver y cumplir la Voluntad de Dios, junto con mayor facilidad;&lt;br /&gt;
*una respuesta negativa no rectificada pone al alma en condición de insensibilidad creciente a las sucesivas llamadas, y puede originar una negativa absoluta en un momento determinado de la vida &amp;lt;ref&amp;gt;Nuestro Padre lo explica de un modo clarísimo: «¿tú amas la gracia de Dios? Me responderás que sí, que haces todo lo posible para no perderla nunca. Ya lo sé, pero ¿procuras que esa gracia se acreciente en tu alma, cada día? ¿Sabes corresponder con generosidad plena a las mociones del Señor? Hay unas palabras de Cristo en el Evangelio que son muy claras y que, a veces, a mí me causan turbación: al que tiene, se le dará más, y el que no tiene será privado incluso de aquello que parece que tiene (Marc. IV, 25). Si tú y yo, como nuestra Madre, correspondemos a la gracia, Dios nos dará una correspondencia aún mayor; si procuramos ser fieles a nuestra vocación, nos concederá más ayuda en cada instante y nos haremos cada día más santos. Un propósito firme, pues, de agradecer todos los dones que el Señor nos ha hecho» (De nuestro Padre, &#039;&#039;Meditación, &#039;&#039;25-III-1954: citado en &#039;&#039;Carta &#039;&#039;l-VIII-96). &amp;lt;/ref&amp;gt;;&lt;br /&gt;
*la postura «intermedia», como estar en la cuerda floja, es la que hace no avanzar, estancarse, tibieza, etc., supone una tensión interior en el alma, que está «tirada» por dos fuerzas divergentes, que pueden terminar rompiéndola; o acaba, en el mejor de los casos, al menos en situaciones de «gente rara», o de «persona aparcada», poco feliz, etc., que con facilidad agostan la misma vocación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
6. Cada una debe subir por su «plano inclinado», hacia esa totalidad y exclusividad: de todas las potencias y sentidos, de todas las actividades -de piedad, familiares y sociales, profesionales, etc.- que comprenden la vida de una persona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:&#039;&#039;«Todos los días hemos de preguntamos, como nos aconsejaba nuestro Padre, qué &#039;&#039;es&#039;&#039;fuerzo ponemos, con el auxilio de la gracia, para purificar el entendimiento y la voluntad, la memoria, la imaginación... Pensad, hijos míos, que no se trata de una lucha meramente negativa, sino de ofrecer una oblación muy grata a Dios. Además, ¡qué servicios podemos prestarle si esas potencias están solamente dirigidas a Él! ¡Qué paz colmará nuestra alma!» &#039;&#039;(Del Padre),&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Necesidad de formar la conciencia, de enderezarla -con doctrina y en la práctica- para que el alma conozca y quiera cumplir la Voluntad de Dios (con su gracia): ser y hacer el Opus Dei==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. Hay que hacer ver, con la doctrina -los medios de formación colectiva tienen también esta finalidad-, las bases de la vida cristiana sobre la que se asienta el espíritu específico de la Obra. Hay que dar una estructura teológica, a través de esos medios, de los estudios institucionales, de la lectura espiritual, etc. Algunos ejemplos (que la Directora sabrá aplicar), explican esto:&lt;br /&gt;
*vivir en gracia, es una condición previa a toda formación (ejemplos en que podría olvidarse);&lt;br /&gt;
*las virtudes claves de la vida cristiana (teologales y cardinales) han de vivirse en sus exigencias fundamentales, sin omitir ninguna (ejemplo: castidad, deberes de justicia, templanza y sobriedad; tenor de vida, fiestas y viajes, TV, en particular para las Supernumerarias).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Hay que explicar, en consecuencia, el espíritu de la Obra, no como una «lista de criterios», o como una serie de indicaciones o prácticas inconexas o sueltas, sino como manifestación del espíritu cristiano vivido plenamente, en radicalidad, desde el fondo: todas las virtudes -que abarcan una por una todas las potencias y cada uno de sus actos; y por eso, toda nuestra actividad-, según las modalidades y características de nuestro espíritu, día a día.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Por tanto, hay que enseñar a que &#039;&#039;&#039;aprendan a moverse con la cabeza&#039;&#039;&#039; -razón iluminada por la fe-, con un conocimiento hondo de esa vida cristiana; y no por el corazón, por sentimientos, «ley del gusto», «capricho», etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. Es necesario, pues, &#039;&#039;&#039;explicar&#039;&#039;&#039; (medios de formación personal y colectiva) las razones sobrenaturales de nuestro comportamiento. Hacer entender el porqué de las cosas: no actuar solamente «porque éste es el espíritu de la Obra», ni «porque lo dicen las Directoras», «porque siempre se ha hecho así», ni con «obediencia ciega», etc.; la inteligencia ha de conocer que aquello es Voluntad de Dios, y no actuar como autómatas; y esto, a todas las edades (se evitarán desencantos e indiferencias que parecen inexplicables). En esta explicación, se hace ver que para entender se requiere lucha, mortificación, negarse, correspondiendo a la gracia. No obstante, si después de intentado algo no se entiende, se obedece con la fe de que así somos muy gratos a Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5. Y enseñar a reconducir a las «ideas madres» de la vida cristiana todos los aspectos de la vida: &#039;&#039;&#039;unificar&#039;&#039;&#039; la vida y sus múltiples manifestaciones (interiores y exteriores): Cristo vive, me llama y me da la gracia; tengo los medios; seguir a Cristo es encontrar la Cruz; toda la vida -trabajo, estudio, descanso, vida en familia, etc.- tiene sentido de Redención, es apostolado; etc.;&lt;br /&gt;
*esta enseñanza lleva en primer lugar a tener clara la necesidad &#039;&#039;&#039;de rezar&#039;&#039;&#039;, &#039;&#039;&#039;de pedir&#039;&#039;&#039;, como demostración del querer;&lt;br /&gt;
*y a llevar a la propia oración la formación y las indicaciones que se reciben: mientras en la propia oración &#039;&#039;&#039;no lo vean y no lo quieran&#039;&#039;&#039;, todo queda inútil; por eso, parte central de la formación es enseñar a hacer oración, diálogo comprometido, auténtico y sincero con el Señor: pedir perdón y concretar la lucha para confirmar con las obras; hacer ver nuestra vida como continua identificación con Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
6. La Directora, precisamente, ha de ayudar a sus hermanas a que vean &#039;&#039;&#039;en su oración&#039;&#039;&#039; esas ideas desmenuzadas, a través de lo pequeño y concreto, de la variedad de situaciones y actuaciones, explicando su significado, conociéndolas y ayudándolas a que se conozcan: &#039;&#039;&#039;para que quieran&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
7. En ese cometido, es fundamental enseñar a entender el sentido de la contrición y de la lucha que recomienza: con sentido positivo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
8. Esta enseñanza y esta formación que imparten las Directoras ha de referirse a &amp;lt;u&amp;gt;todos&amp;lt;/u&amp;gt; los aspectos de la vida: todas y cada una de las potencias y sentidos, todas y cada una de las actividades, como se ha dicho: no deben quedar parcelas que: o no se &amp;lt;u&amp;gt;ven, &amp;lt;/u&amp;gt;o no &amp;lt;u&amp;gt;se quieren ver, &amp;lt;/u&amp;gt;o no &amp;lt;u&amp;gt;se quieren someter, &amp;lt;/u&amp;gt;o quedan &amp;lt;u&amp;gt;apartadas de la dirección espiritual. &amp;lt;/u&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Unidad de vida&#039;&#039;&#039;: totalidad y exclusividad, como se ha dicho, fraguada en la oración personal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
9. Si no se hace así, queda la entrega &amp;lt;u&amp;gt;manca,&amp;lt;/u&amp;gt; &amp;lt;u&amp;gt;dudosa &amp;lt;/u&amp;gt;o &amp;lt;u&amp;gt;ineficaz:&amp;lt;/u&amp;gt; a veces, hay cosas que se achacan al carácter de una persona, «porque es mayor», etc., y son en el fondo por eso: &#039;&#039;&#039;No digas: «Es mi genio así..., son cosas de mi carácter». Son cosas de tu falta de carácter: Sé varón -«esto vir»&#039; (Camino, &#039;&#039;n. 4). Si a tiempo se hubieran tratado y remediado las cosas, quizá no se darían. El tiempo por sí solo no arregla las cosas; pero siempre es tiempo para arregladas. Ciertamente, moriremos con defectos: pero luchando contra todo lo que pueda ser falta de amor a Dios o a los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==En consecuencia, es fundamental enseñar y ayudar a vivir con sinceridad plena -no sólo conocerse delante de Dios y de las Directoras, sino querer de verdad-, para luchar hacia esa totalidad y exclusividad.==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La Directora debe ayudar a &#039;&#039;&#039;que cada una se conozca&#039;&#039;&#039; delante de Dios (en todos los aspectos de su vida, insistimos) y a que luche sinceramente &amp;lt;ref&amp;gt;&#039;&#039;Sinceros con nosotros mismos. Más difícil aún. Ya habéis oído decir que el mejor negocio del mundo sería comprar a los hombres por lo que realmente valen, y venderlos por lo que creen que valen. Es difícil la sinceridad. La soberbia violenta a la memoria, y se encuentra una justificación para cubrir de bondad el mal cometido, que no está dispuesto a rectificar; se acumulan argumentos, razones, que van ahogando la voz de la conciencia, cada vez más débil, más confusa (Carta, &#039;&#039;24-III-1931, n. 36).&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Sed sincerísimos: no os concedáis nada sin decirlo, hay que decido todo. Mirad que, si no, el camino se enreda; mirad que, si no, lo que era nada acaba siendo mucho. Acordaos del cuento del gitano, que fue a confesar: Padre cura, yo me acuso de haber robado un ronzal... Y detrás había una mula; y detrás, otro ronzal; y otra mula, y así hasta veinte. Hijos míos, que lo mismo pasa con otras muchas cosas: en cuanto se concede el ronzal, viene después todo lo demás, toda la reata, vienen después cosas que avergüenzan (Carta, &#039;&#039;24-III-1931, n. 39).&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Esta labor se hace &#039;&#039;&#039;día a día&#039;&#039;&#039;, y dura toda la vida: la dirección espiritual acompaña constantemente nuestro caminar en la Obra: la Directora &#039;&#039;&#039;ayuda y acompaña&#039;&#039;&#039;, enseñando, explicando (de modo práctico y teórico), sugiriendo, corrigiendo y empujando (con la gracia de Dios, con su oración y mortificación, en primer lugar).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Para esto, &#039;&#039;&#039;la Directora ve, oye (correcciones fraternas), profundiza&#039;&#039;&#039; (lleva a su oración, pregunta a la interesada, etc.) en todos los aspectos de la vida de sus hermanas, sin «dejar parcelas oscuras», sin omitir aspectos; y pregunta, sin temor a entrar en la intimidad. Día a día, con una delicadeza extrema, porque se sabe instrumento del Espíritu Santo, &#039;&#039;&#039;minia el códice, hoja a hoja&#039;&#039;&#039;, conociendo a fondo a sus hermanas (reacciones, actitudes y situaciones) y queriendo de veras a cada una.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. Ha de vedo y hacerlo, pues, de ordinario, a través de lo pequeño: ayudarla a que sea sincera; tratada con &amp;lt;u&amp;gt;confianza, &amp;lt;/u&amp;gt;con disponibilidad, para facilitarlo. Explicar, hablar y enseñar, como se ha dicho: hasta entrar en las &amp;lt;u&amp;gt;disposiciones íntimas, &amp;lt;/u&amp;gt;para ser y hacer Opus Dei, nunca por curiosear ni dando la impresión de desconfianza, o de que se quiere «controlar» todo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5. No se trata de caer en minuciosidades, escrúpulos o rigideces -que el Señor no quiere-, sino de ayudar a las demás a mantener fijo en Dios el rumbo de sus vidas. Por eso, al conocer y fijarse en lo ordinario, en lo diario de sus hermanas, la Directora debe saber discernir y valorar entre lo que es un error o un defecto pasajeros, o en los que se lucha, de lo que son cosas pequeñas quizá, pero que manifiestan una actitud más de fondo, un hábito, o algo que puede tener una repercusión o una evolución negativas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
6. Los temas que han de tratarse están indicados en el Catecismo: aquí señalamos, a modo de ejemplo, algunas manifestaciones concretas de aspectos de esos temas, para que la Directora sepa ir de lo concreto y pequeño a lo general y central, y viceversa, de modo que esa temática tenga vida referida a &#039;&#039;&#039;cada persona&#039;&#039;&#039;:&lt;br /&gt;
*&#039;&#039;&#039;fe y sentido sobrenatural&#039;&#039;&#039;: ver qué detalles manifiestan quizá que hay visión humana, poco sentido sobrenatural (reacciones, desánimos, modo de enfocar los problemas, la profesión, etc.);&lt;br /&gt;
*&#039;&#039;&#039;pureza y formación de la afectividad&#039;&#039;&#039; (en todas, pero de modo especial en las jóvenes): doctrina general; diferencia entre sentir y consentir; voluntario indirecto; guarda de los sentidos, del corazón (y no con «palabras», sino con «hechos»: ambiente, colegas, trato, reacciones); ocasiones; enseñar a querer a Dios y a las demás, con corazón grande. Hay que explicar -con ejemplos que la Directora conoce- que si una persona se deja llevar por pequeñas compensaciones, si no sabe apartar la vista ante una imagen que le atrae en la TV, si le «gusta» el cine y no da importancia a escenas menos limpias o chabacanas, si se deja llevar por «novelas» en la imaginación, etc.., etc., se está incapacitando para tener vida contemplativa (no hay términos medios, al menos en cuanto a las disposiciones, aunque haya fallos);&lt;br /&gt;
*&#039;&#039;&#039;vocación&#039;&#039;&#039;: ver -por detalles concretos, explicándolos- si la Obra va siendo la razón de su vida, o por el contrario, se nota cierta indiferencia o menor preocupación;&lt;br /&gt;
*&#039;&#039;&#039;sentido de las Normas&#039;&#039;&#039;, en particular de la S. Misa, de la oración y del examen. Explicar si y cómo su oración es efectiva, auténtica; si sabe perseverar en momentos más difíciles; ver y explicar cuándo la oración influye en la vida, en su lucha; si el examen -unido a la oración- es eficaz y concreto en los puntos que se le indican; etc. Por tanto, enseñar a ser mujeres de oración y de Eucaristía;&lt;br /&gt;
*&#039;&#039;&#039; filiación al Padre&#039;&#039;&#039;, tema muy unido a la vocación y amor a la Obra: por ej., las cartas al Padre -su frecuencia, contenido, etc.-, son manifestaciones concretas de disposiciones interiores. Si alguna, en general, es reacia a escribir, probablemente (no siempre, naturalmente) es señal de cierto distanciamiento o menos amor no sólo al Padre, sino a la Obra y a la vocación.&lt;br /&gt;
*&#039;&#039;&#039;estudio y profesión&#039;&#039;&#039;: ver si está centrada en la profesión y en el apostolado: explicar posibles manifestaciones de falta de rectitud de intención, darse cuenta de si está centrada, exigir trabajo serio. A la vez, la Directora ha de pensar en el futuro profesional de su hermana;&lt;br /&gt;
*&#039;&#039;&#039;cuidado de las cosas pequeñas&#039;&#039;&#039;, en la vida de piedad, en el trabajo, en la fraternidad, en la preocupación por las cosas materiales de la casa: son la medida del amor;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
*&#039;&#039;&#039;temas de deontología&#039;&#039;&#039; en quienes tienen trabajos determinados (puede haber virtudes fundamentales en juego);&lt;br /&gt;
*&#039;&#039;&#039;obediencia&#039;&#039;&#039;: ver si se &amp;lt;u&amp;gt;acepta &amp;lt;/u&amp;gt;el espíritu de la Obra y las indicaciones concretas (TV, lecturas); obediencia comprendida, querida, inteligente, total (esto lo advierte la Directora, como todo, en la vida diaria, en reacciones, actitudes, comentarios, correcciones fraternas, etc.);&lt;br /&gt;
*&#039;&#039;&#039;sobriedad&#039;&#039;&#039;: «querer coche», caprichos, gastos, viajes; explicar lo que significan determinados detalles, etc.;&lt;br /&gt;
*&#039;&#039;&#039;relaciones con la familia de sangre&#039;&#039;&#039;; saber distinguir y explicar lo que puede ser amor desordenado de lo que debe ser un amor ordenado, lleno de delicadeza: ir a detalles concretos que lo manifiesten;&lt;br /&gt;
*&#039;&#039;&#039;carácter&#039;&#039;&#039;: aspectos, rarezas, temperamento, contestaciones; ver siempre lo que hay detrás y explicar: amor propio, egoísmo, etc. Cuidar las «personalidades fuertes» (no para «aplastarlas», sino para darles el debido cauce);&lt;br /&gt;
*ver si hay «heridas» y sentimientos heridos, etc.: con el Consejo local, con la Asesoría Regional: «No me tienen confianza», «no me dan encargos importantes», personas mayores «aparcadas»: saber salir al paso, explicar lo que haya de amor propio, enseñar a luchar (y, por supuesto, si se diera el caso, hablar con la Asesoría Regional, para resolver situaciones);&lt;br /&gt;
*apostolado: sentido apostólico de todo; esfuerzo necesario; jóvenes, enseñar; mayores, impulsar, facilitar. Enseñar, no basta preguntar «qué has hecho esta semana»: proponer planes diarios, ofrecer un rato de estudio o una mortificación antes de una conversación, etc.; ayudar a vencer las dificultades interiores o exteriores, no es cuestión de ganas o menos ganas, etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
7. Algunas situaciones especiales.&lt;br /&gt;
*Profesionales jóvenes con carrera brillante o personas en desempleo que buscan trabajo y no encuentran. Actitud comprensiva por parte de las Directoras, meterles más el corazón en la Obra (encargos, ilusión de sacar algo adelante), profundizar en la vida interior, abrirles horizontes apostólicos.&lt;br /&gt;
*Atención de Numerarias y Agregadas, profesionales mayores, que no están en Consejo local: que ninguna se sienta «aparcada»; actualidad de los encargos; mantenerlas con vibración, que no queden desencantadas de la entrega; hacerlas protagonistas en la necesaria ampliación de la base de la labor apostólica: puntos de ignición en nuevas ciudades, etc.; meterlas en la labor de su orientación profesional.&lt;br /&gt;
*Sensibilidad en los aspectos económicos, vivienda y ambiente en que se desenvuelven las Agregadas, por parte de quienes desempeñan cargos de formación; y en la labor de proselitismo de Agregadas, insistir en la selección de las Agregadas: buen carácter, cualidades humanas para desenvolverse con soltura en la vida, talento y prestigio profesional que permitan hacer un extenso y profundo apostolado y atender encargos apostólicos, etc.&lt;br /&gt;
*Todo esto, como se ha dicho, hay que verlo en lo pequeño, en lo diario, sabiendo distinguir, dar importancia, etc.; a la vez, es fundamental que las Directoras hagan de vez en cuando examen a fondo sobre «cómo va cada persona», con perspectiva; es decir:&lt;br /&gt;
*estudiar, analizar la trayectoria de los años desde que pitó, o de los últimos años en un lugar, etc.;&lt;br /&gt;
*ver cómo se está orientando aquella alma: preguntarse: ¿qué se puede prever de esta hermana mía en diez años? ¿va encaminándose, adquiriendo madurez, vida interior personal, profesión asentada, apostolado como consecuencia, identificación con la Obra, responsabilidad; unidad de vida sin lagunas, que comprenda todo y exclusivamente (otra cosa son defectos)? O, por el contrario, ¿hay algo que no termina de entregar, o que si no se corrige, no puede ir bien? etc., etc.&lt;br /&gt;
*con la ayuda de Dios, buscar los resortes que impulsen a cada alma a crecer en la entrega total, haciendo amable el camino de santidad, encendiendo los deseos de cumplir libremente -«porque me da la gana»- la Voluntad de Dios.&lt;br /&gt;
*Es entonces cuando se han de tener algunas Confidencias más a fondo; si es necesario, hablar con las Directoras de la Asesoría, para que ellas la sigan, si es el caso; ver si hay que tomar algunas decisiones o remedios más radicales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Junio, 1996&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Referencias==&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Opus Dei]]&lt;br /&gt;
[[Category:Doctrina oculta]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
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		<title>Carta Circular, José María Escrivá, Burgos, 9-I-1939</title>
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		<updated>2026-06-03T10:26:27Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Disponible en este enlace: [https://files.catbox.moe/5bhw22.pdf https://files.catbox.moe/5bhw22.pdf]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Josemaría Escrivá]]&lt;br /&gt;
[[Category:Doctrina oculta]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
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		<title>50 Cartas fundacionales de José María Escrivá</title>
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		<updated>2026-06-03T10:01:29Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Por [[Oráculo]], 28 julio 2006&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. En otros escritos, he presentado hasta ahora una relación básica de [[Los documentos secretos del Opus Dei]] en el conjunto del &#039;&#039;corpus&#039;&#039; de sus documentos internos, las publicaciones propias de la Prelatura —de uso y consumo interno— que habitualmente son utilizadas en su labor pastoral, ascética, de gobierno y de formación. Redacté también otro escrito para presentar el contenido de [[Las instrucciones del fundador del Opus Dei]], por ser éstas especialmente importantes para comprender la dinámica de todos esos otros documentos. Y, en otra colaboración, intenté igualmente trazar [[Escritos y &#039;pseudoescritos&#039; del fundador del Opus Dei|la frontera entre lo que son escritos auténticos del Fundador y lo que sólo serían &#039;&#039;pseudoescritos&#039;&#039; de Escrivá]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En conjunto, estos estudios deseaban ir mostrando, poco a poco, el panorama general de las &#039;&#039;fuente&#039;&#039;s que conviene conocer, al reflexionar sobre la &#039;&#039;realidad vital&#039;&#039; del Opus Dei, sin quedar por eso desorientados ante el “[[El normativismo acanónico del Opus Dei|normativismo acanónico]]” que caracteriza la institución. Disponiendo luego de esos textos, las vivencias personales de cada quien podrían ser contrastadas o verificadas con la teoría que las provoca, las explica o, a veces, también las justifica, como muy bien sugería [http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=8110 Isa Nath] en sus más recientes escritos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los preludios de este tiempo de vacaciones veraniegas, me parece que ha llegado el momento de acercarse al tema de las &#039;&#039;Cartas&#039;&#039; de José María Escrivá. Son éstas un segundo elemento &#039;&#039;fundamental&#039;&#039; —en sentido estricto— de su acción fundacional. Pero éste es en efecto un tema tabú para la generalidad de las personas que han tenido alguna relación con el Opus Dei, ya que se cuentan por décadas los años en que estos materiales llevan secuestrados por las autoridades de la Prelatura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Deo adiuvante&#039;&#039; espero contribuir a desmontar tanto “misterio artificial”, cuanto se pueda. Y, para este fin, nada mejor que la información precisa, documentada, veraz. Excuso decir que esta tarea nada tiene de “acción diabólica” pues, si algo caracteriza al maligno, es ser &#039;&#039;el padre de la mentira&#039;&#039;, no la luz ni la transparencia. Es la connivencia con los engaños, con las medias palabras o las verdades a medias, lo que sí hace expedito el camino para sus trapacerías, que suelen urdirse siempre contando con la necedad —dogmática, terca, ciega, nunca inteligente— de los tontos que suelen creerse muy sabios y muy prudentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy me limitaré a presentar un elenco de &#039;&#039;Cartas&#039;&#039; básicas de José María Escrivá que pueden considerarse &#039;&#039;fundacionales&#039;&#039;, sea por razón de sus temas o materia, sea por su fin o bien por las circunstancias de su redacción. Y así descrito, este género “epistolar” resulta difuso en sus límites, pero está claro que puede distinguirse de los miles de cartas de su &#039;&#039;epistolario privado&#039;&#039;. Por tanto, sin excluir que este elenco pueda ser completado o matizado, ofrezco hoy una primera selección de &#039;&#039;50 Cartas&#039;&#039; que, aun tratándose de una primera aproximación al tema, son suficientes para tener una perspectiva válida del conjunto. Es un primer paso, elemental, para comenzar a desvelar el “misterio” que envuelve esos escritos o para deshacer su aura de gnosis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por si alguien piensa que esto es demasiado poco, le recordaría que hoy por hoy no existe ninguna publicación que haya intentado hacer semejante cosa. Se advierte un tímido intento en el &#039;&#039;Bibliographische Hinweise&#039;&#039; final —el anexo conclusivo con las referencias de la bibliografía usada— de la biografía sobre Escrivá preparada por Peter Beglar, pero sólo en su edición alemana original, pues la traducción española ha prescindido de ese apéndice, hurtando al lector de habla hispana ese tipo de información documental. En fin, aunque objetivamente sea poca cosa el hacer un elenco, algo siempre modesto, al menos sabremos después cuál es el horizonte de nuestra ignorancia y por dónde deben orientarse los esfuerzos para enriquecer la documentación de esta &#039;&#039;web.&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Ciertamente, en el “secuestro de estas fuentes” parece haber gato encerrado. Está involucrada la historia de la fundación, la biografía del Fundador, pero sobre todo ¿no estará comprometida también la “manipulación” hecha de la historia, según las alternancias que otros han comentado? Para mí, esta última hipótesis es plausible, si se considera el interés que la institución muestra en transmitir a las generaciones futuras &#039;&#039;la historia que desea que los demás cuenten como “verdadera historia”&#039;&#039;, sin discusión, bien que ésta pueda resultar inexacta, falsa, o por fuerza discutible, como sucede con todas las cosas humanas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esto pasa lo mismo que con el famoso tema de las “prelaturas personales”: hay interés en que todos —de dentro y de fuera— piensen de una determinada manera, hagan una misma interpretación de los datos, no vaya a ser que luego no podamos seguir haciendo “como siempre hemos hecho”. Estos pésimos hábitos institucionales entroncan con actuaciones del mismo Escrivá, quien parece haber permitido —o fomentado incluso— un aura en torno de sí por causa de su &#039;&#039;misión&#039;&#039; carismática, reclamando entonces determinadas actitudes y comportamientos de los demás para con él, incluída la &#039;&#039;previsión de futuro&#039;&#039; sobre la historia que debería ser contada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, las tecnologías de la actual “sociedad abierta de la información” han roto las previsiones calculadas del Fundador, de modo que su acción de control sobre esos extremos —es decir: escribir en el presente la historia que los hombres del futuro deberían contar como “historia de su pasado”— ya no parece que sea tan fácil. Por eso, cada día van resultando más obvias las manipulaciones hechas, sobre todo para cuantos leen serenamente —sin prejuicios— las múltiples colaboraciones publicadas en esta &#039;&#039;web&#039;&#039;, que ya se cuentan por miles en este momento. No es difícil compartir entonces la opinión de David Clark (&#039;&#039;Recovery from Cults: Help for Victims of Psychological and Spiritual Abuse&#039;&#039;, 1993), para quien la institución Opus Dei [[El Opus Dei desde dentro|presenta más una dinámica de secta que de Iglesia]]. En su reciente libro sobre el Opus Dei, John L. Allen alude a este punto de vista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, ante este panorama, el uso directo de las fuentes fundacionales resulta doblemente necesario porque, en este momento, el estudioso tiene delante la tarea de narrar &#039;&#039;la historia acontecida&#039;&#039;, pero también &#039;&#039;el trabajo de expurgar&#039;&#039; muchos escritos de una deliberada intoxicación. Es algo análogo a lo que en la exégesis bíblica y la filología se denominan &#039;&#039;corrupciones originales&#039;&#039; en algunas lecturas de los manuscritos antiguos. Como el material es abundante, y además de difícil o imposible acceso, la tarea no es fácil. Y por eso la ausencia de estudios científicos y de una crítica independiente corre en favor de la consolidación de las intoxicaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. A fin de facilitar la familiaridad con el elenco de &#039;&#039;Cartas&#039;&#039;, las agruparé en cinco series, que se corresponden con las diferentes décadas de la vida de Escrivá, e igualmente en cada serie las enumero por sus nombres —cuando lo tienen o me consta su existencia— y según el orden de sus fechas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El lector puede sorprenderse de los nombres latinos de una buena parte de esta documentación: se debe a que algunas &#039;&#039;Cartas&#039;&#039; —no todas— fueron traducidas al latín, a partir de su castellano original, remedando el hacer del magisterio pontificio y también los usos de citar los documentos por sus palabras latinas iniciales, según las antiquísimas tradiciones de los romanos. ¿Una excentricidad más de Escrivá y del valor “imperecedero” que atribuía a sus propios escritos? No es caso valorar ahora este asunto, pero este detalle muestra toda una mentalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paso a enumerar los grupos de documentos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) De la década de los años 30.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. [[Carta &amp;quot;Singuli dies&amp;quot;, José María Escrivá, 24 de marzo de 1930|Carta &#039;&#039;Singuli dies&#039;&#039; de 24 de marzo de 1930]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. [[Carta &amp;quot;Videns eos&amp;quot;, José María Escrivá, 24 de marzo de 1931|Carta &#039;&#039;Videns eos&#039;&#039; de 24 de marzo de 1931]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. [[Carta &amp;quot;Res omnes&amp;quot;, José María Escrivá, 9 de enero de 1932|Carta &#039;&#039;Res omnes&#039;&#039; de 9 de enero de 1932]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. [[Carta &amp;quot;Vos autem&amp;quot;, José María Escrivá, 16 de julio de 1933|Carta &#039;&#039;Vos autem&#039;&#039; de 16 de julio de 1933]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5. [[Carta Circular, José María Escrivá, Burgos, 9-I-1939|Carta circular de 9 de enero de 1939]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
6. Carta circular de 24 de marzo de 1939&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
7. Carta de 18 de mayo de 1939&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
8. [https://files.catbox.moe/aeufm7.pdf Carta &#039;&#039;Euntes ergo&#039;&#039; de 2 de octubre de 1939]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
b) El período entre 1940-1949.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
9. [https://files.catbox.moe/zjr2m6.pdf Carta &#039;&#039;Sincerus est&#039;&#039; de 11 de marzo de 1940]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
10. [https://files.catbox.moe/sjh218.pdf Carta &#039;&#039;Quem per annos&#039;&#039; de 24 de octubre de 1942]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
11. [https://files.catbox.moe/eoaley.pdf Carta &#039;&#039;Legitima hominum&#039;&#039; de 31 de mayo de 1943]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
12. Carta &#039;&#039;Opus noster&#039;&#039; de 14 de febrero de 1944&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
13. Carta&#039;&#039; Sacerdotes iam&#039;&#039; de 2 de febrero de 1945&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
14. Carta &#039;&#039;Divinus Magister &#039;&#039;de 6 de mayo 1945&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
15. Carta &#039;&#039;Nunquam antehac&#039;&#039; de 30 de abril de 1946&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
16. Carta de 29 de diciembre de 1947 = Carta de 14 de febrero de 1966&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
17. Carta &#039;&#039;Meum gaudium&#039;&#039; de 15 de octubre de 1948&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
18. Carta de 18 de marzo de 1948&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
19. Carta de 8 de diciembre de 1949&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
c) El período entre 1950-1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
20. Carta &#039;&#039;Bene nostis &#039;&#039;de 14 de febrero de 1950&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
21. Carta de 7 de octubre de 1950&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
22. Carta de 14 de noviembre de 1950&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
23. Carta &#039;&#039;Hac nostra aetate &#039;&#039;de 9 de enero de 1951&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
24. Carta de 14 de septiembre de 1951&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
25. Carta de 24 de diciembre de 1951&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
26. Carta de 12 de diciembre de 1952&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
27. Carta &#039;&#039;Mirabilis omnino&#039;&#039; de 15 de agosto de 1953&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
28. Carta de 19 de marzo de 1954&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
29. Carta &#039;&#039;Sicut ante &#039;&#039;de 31 de mayo de 1954&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
30. Carta &#039;&#039;Divinus Seminator&#039;&#039; de 28 de marzo de 1955&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
31. Carta &#039;&#039;Ad serviendum &#039;&#039;de 8 de agosto de 1956&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
32. Carta de 9 de enero de 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
33. Carta &#039;&#039;Multum usum &#039;&#039;de 29 de septiembre de 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
34. [[Carta &amp;quot;Non ignoratis&amp;quot;, José María Escrivá, Roma, 2-10-1958|Carta &#039;&#039;Non ignoratis&#039;&#039; de 2 de octubre de 1958]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
35. [https://files.catbox.moe/ckz2nh.pdf Carta &#039;&#039;Dei amore &#039;&#039;de 9 de enero de 1959]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
d) El período entre 1960-1969.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
36. Carta &#039;&#039;Dei voluntas &#039;&#039;de 16 de junio de 1960&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
37. Carta &#039;&#039;Gratias Deo &#039;&#039;de 25 de enero de 1961&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
38. Carta de 25 de mayo de 1962&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
39. Carta de 2 de octubre de 1963&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
40. Carta &#039;&#039;In Opere Dei &#039;&#039;de 14 de febrero de 1964&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
41. Carta de 15 de agosto de 1964&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
42. Carta &#039;&#039;Sicut antea&#039;&#039; de 31 de mayo de 1965&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
43. Carta &#039;&#039;Verba Domini &#039;&#039;de 29 de julio de 1965&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
44. Carta &#039;&#039;Argentum electum &#039;&#039;de 24 de octubre de 1965&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
— Carta de 14 de febrero de 1966 = nueva versión de &#039;&#039;Carta&#039;&#039; n.16&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
45. Carta &#039;&#039;Fortes in fide&#039;&#039; de 19 de marzo de 1967&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
e) La etapa final entre 1970-1975.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
46. Carta de 10 de junio de 1971&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
47. [[Carta 28-III-1973. José María Escrivá. Roma 1973|Carta de 28 de marzo de 1973]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
48. [[Carta 17-VI-1973. José María Escrivá. Roma 1973|Carta de 17 de junio de 1973]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
49. [[Carta 14-II-1974. José María Escrivá. Roma 1974|Carta de 14 de febrero de 1974]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
50. Carta de 28 de enero de 1975&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. Hasta aquí el elenco. Sería pretencioso añadir ahora comentarios sobre cada una de estas &#039;&#039;Cartas&#039;&#039;, ni aun breves, porque no habría espacio razonable, ni éstos tendrían la profundidad debida. Según logremos editar cada uno de esos documentos, tiempo habrá para aludir a los contenidos, elucidar contextos y, si procede, extraer también consecuencias. Esta &#039;&#039;web&#039;&#039; ha editado ya, por ejemplo, la [[Carta &amp;quot;Non ignoratis&amp;quot;, José María Escrivá, Roma, 2-10-1958|Carta &#039;&#039;Non ignoratis]] de 1958 en su integridad, pero bien [[Documentos rescatados para la historia del Opus Dei|arropada de otros documentos]] que permiten valorar algunas de las afirmaciones centrales del texto. Basta revisar todos estos escritos para intuir la enorme riqueza que aportaría la edición de todo este &#039;&#039;corpus&#039;&#039; documental. Lo intentaremos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entretanto, me permito destacar ahora que la Carta &#039;&#039;Fortes in fide &#039;&#039;de 1967 es un extenso comentario del Fundador al &#039;&#039;Credo&#039;&#039; y, por tanto, un documento de carácter estrictamente doctrinal, redactado al poco de la conclusión del Concilio Vaticano II. Este documento tiene entonces un interés singular para comprender la ”mentalidad teológica” de Escrivá y su perspectiva de la fe apostólica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y es éste un aspecto que deberá ser valorado pues, tras la canonización del hoy santo, no han faltado voces —¿el comienzo de una nueva estrategia?— sugiriendo la conveniencia de su nominación como &#039;&#039;Doctor de la Iglesia&#039;&#039;. La &#039;&#039;Fortes in fide&#039;&#039; fue comentada a los miembros de la Obra a finales de los años sesenta y comienzos de los setenta, pero muy pronto fue retirada de la circulación interna, sin que jamás se haya dado razón ninguna del porqué. Y se hizo otro tanto con casi todas las &#039;&#039;Cartas&#039;&#039; del Fundador; por eso hoy son prácticamente desconocidas para la generalidad de los fieles del Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Cartas a las que he asignado los números 47, 48, 49 —dos del año 1973 y una de 1974— son también muy especiales, pues incluso en la jerga interna del Opus Dei se las designa como las &#039;&#039;tres campanadas&#039;&#039;: fueron tres “toques”, llamadas de atención, que el Fundador hizo a los suyos durante la crisis que siguió al Concilio Vaticano II. En ellas puede verse claramente la percepción que el Fundador tuvo de su propio carisma, en esa etapa final de su existencia terrena, y también su perspectiva sobre el momento histórico de la Iglesia. Dos de ellas, la [[Carta 28-III-1973. José María Escrivá. Roma 1973|Carta de 28 de marzo de 1973]] y la [[Carta 14-II-1974. José María Escrivá. Roma 1974|Carta de 14 de febrero de 1974]], suelen estar habitualmente a disposición de los fieles en los “armarios de dirección” de los Centros. Una loable excepción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5. Con todo, el contenido sustancial de las diversas Cartas puede reconstruirse fatigosamente a través de las citas fragmentarias que aparecen en los tomos de &#039;&#039;[[Libros de Meditaciones|Meditaciones]]&#039;&#039;, ed. segunda Roma 1987, 1989-1991), sobre todo, y también en algunas otras publicaciones internas de la Prelatura, como por ejemplo en la serie de &#039;&#039;Cuadernos&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, por ejemplo, si comenzáramos por la primera de la serie, la [[Carta &amp;quot;Singuli dies&amp;quot;, José María Escrivá, 24 de marzo de 1930|Carta &#039;&#039;Singuli dies]] de 24 de marzo de 1930, la reconstrucción daría este resultado provisional: 1: V.198. 4: I.447, V.199. 5: III.553, III.557. 6: I.446. 8: III.505, III.557. 9: IV.339. 10: III.338. 11: IV.653, IV.503, IV.653, VI.170. 12: I.563, I.683. 13: I.683, III.657. 15: III.342, I.462. 17: IV.629. 18: I.440, III.664. 19: I.562, I.562, III.372, IV.334, IV.259, IV.513. 20: IV.469, I.522, III.504, III.753. 21: IV.469, IV.224, I.146. 22: I.114, III.662, III.410, III.477, VI.406. 23: III.669.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es un conjunto ininteligible de guarismos, pero fácil de descifrar: indican los lugares de localización de los fragmentos, por el orden de números internos que dividen y organizan el texto de la Carta; tras los dos puntos (:), se indica el número de tomo de &#039;&#039;Meditaciones &#039;&#039;y la página donde aparece cada cita. Hecha la muestra, envío el resultado a Agustina, para contar al menos con una primera edición en esbozo de esa [[Carta &amp;quot;Singuli dies&amp;quot;, José María Escrivá, 24 de marzo de 1930|Singuli dies]]: ahí se indica el comienzo y el final de cada cita mediante paréntesis cuadrados [...], mientras que los paréntesis redondos que advierten sobre omisiones de texto (...) pertenecen a la cita tal como aparece editada en la respectiva publicación interna del Opus Dei.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es obvio que este tipo de reconstrucciones sólo permite elaborar ediciones &#039;&#039;provisionales&#039;&#039;, pendientes de su contraste y cotejo con los originales: pueden contener en efecto errores en la ordenación de los párrafos, como igualmente prescinden de la separación entre “texto principal” y “pie de página” que algunas Cartas muestran en su original. Sin embargo, bastan estas lecturas &#039;&#039;integradas&#039;&#039; —aun no siendo íntegras o completas— para recibir una impresión nueva de la &#039;&#039;doctrina&#039;&#039; de José María Escrivá y del núcleo de su &#039;&#039;espíritu&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La integración suele dar como resultado un texto que habitualmente se lee con gusto y, sobre todo, una literalidad que en sí misma posee mayor frescura y mayor apertura de enfoques que el “adoctrinamiento práctico” de las otras publicaciones internas: en éstas, con demasiada frecuencia, la fragmentación de los originales se pone al servicio de una exégesis estrecha, escasamente sensible a la libertad personal de los fieles. Pero esta otra nueva perspectiva resulta muy útil cuando interesa deslindar &#039;&#039;lo perenne&#039;&#039; del carisma comunicado a Escrivá y &#039;&#039;lo caduco&#039;&#039; de su fundación, por estar ligado a elecciones y decisiones particulares, por causa de la mentalidad, formación, preferencias, caprichos o gustos del Fundador. En estos casos no sería legítimo hablar de un Escrivá &#039;&#039;divina ductus inspiratione&#039;&#039; —según la expresión de la [[Constitución Apostólica Ut sit|constitución Ut sit]]— y, al contrario, la “divinización” de esos aspectos sería una acción más en el proceso de “[[La devoción al mito de José María Escrivá|mitificación]]” del personaje.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=8166 Original]&lt;br /&gt;
[[Category:Oráculo]]&lt;br /&gt;
[[Category:Comentarios a los documentos de la Obra]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Carta_%22Dei_amore%22,_Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Escriv%C3%A1,_9_de_enero_de_1959&amp;diff=7684</id>
		<title>Carta &quot;Dei amore&quot;, José María Escrivá, 9 de enero de 1959</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://opus-info.org/index.php?title=Carta_%22Dei_amore%22,_Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Escriv%C3%A1,_9_de_enero_de_1959&amp;diff=7684"/>
		<updated>2026-06-03T10:01:01Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: Created page with &amp;quot;Disponible en este enlace: [https://files.catbox.moe/ckz2nh.pdf  https://files.catbox.moe/ckz2nh.pdf ]  Category:Josemaría Escrivá Category:Doctrina oculta&amp;quot;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Disponible en este enlace: [https://files.catbox.moe/ckz2nh.pdf  https://files.catbox.moe/ckz2nh.pdf ]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Josemaría Escrivá]]&lt;br /&gt;
[[Category:Doctrina oculta]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
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		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Carta_%22Legitima_hominum%22,_Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Escriv%C3%A1,_31_de_mayo_de_1943&amp;diff=7682</id>
		<title>Carta &quot;Legitima hominum&quot;, José María Escrivá, 31 de mayo de 1943</title>
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		<updated>2026-06-03T09:57:36Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: Bruno moved page Carta &amp;quot;Legitima hominum&amp;quot;, José María Escrivá, to Carta &amp;quot;Legitima hominum&amp;quot;, José María Escrivá, 31 de mayo de 1943&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Disponible en este enlace: [https://files.catbox.moe/eoaley.pdf https://files.catbox.moe/eoaley.pdf]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Josemaría Escrivá]]&lt;br /&gt;
[[Category:Doctrina oculta]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
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		<title>Carta &quot;Legitima hominum&quot;, José María Escrivá, 31 de mayo de 1943</title>
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		<updated>2026-06-03T09:57:01Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: Created page with &amp;quot;Disponible en este enlace: [https://files.catbox.moe/eoaley.pdf https://files.catbox.moe/eoaley.pdf]  Category:Josemaría Escrivá Category:Doctrina oculta&amp;quot;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Disponible en este enlace: [https://files.catbox.moe/eoaley.pdf https://files.catbox.moe/eoaley.pdf]&lt;br /&gt;
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[[Category:Josemaría Escrivá]]&lt;br /&gt;
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		<updated>2026-06-03T09:54:49Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: Created page with &amp;quot;Disponible en este enlace: [https://files.catbox.moe/sjh218.pdf https://files.catbox.moe/sjh218.pdf]  Category:Josemaría Escrivá Category:Doctrina oculta&amp;quot;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Disponible en este enlace: [https://files.catbox.moe/sjh218.pdf https://files.catbox.moe/sjh218.pdf]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Josemaría Escrivá]]&lt;br /&gt;
[[Category:Doctrina oculta]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
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		<title>Carta &quot;Sincerus est&quot;, José María Escrivá, 11 de marzo de 1940</title>
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		<updated>2026-06-03T09:53:00Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: Created page with &amp;quot;Disponible en este enlace: [https://files.catbox.moe/zjr2m6.pdf https://files.catbox.moe/zjr2m6.pdf]  Category:Josemaría Escrivá Category:Doctrina oculta&amp;quot;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Disponible en este enlace: [https://files.catbox.moe/zjr2m6.pdf https://files.catbox.moe/zjr2m6.pdf]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Josemaría Escrivá]]&lt;br /&gt;
[[Category:Doctrina oculta]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Carta_%22Euntes_ergo%22,_Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Escriv%C3%A1,_2_de_octubre_de_1939&amp;diff=7678</id>
		<title>Carta &quot;Euntes ergo&quot;, José María Escrivá, 2 de octubre de 1939</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://opus-info.org/index.php?title=Carta_%22Euntes_ergo%22,_Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Escriv%C3%A1,_2_de_octubre_de_1939&amp;diff=7678"/>
		<updated>2026-06-03T09:50:47Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: Created page with &amp;quot;Disponible en este enlace: [https://files.catbox.moe/aeufm7.pdf https://files.catbox.moe/aeufm7.pdf]  Category:Josemaría Escrivá Category:Doctrina oculta&amp;quot;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Disponible en este enlace: [https://files.catbox.moe/aeufm7.pdf https://files.catbox.moe/aeufm7.pdf]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Josemaría Escrivá]]&lt;br /&gt;
[[Category:Doctrina oculta]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Carta_%22Vos_autem%22,_Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Escriv%C3%A1,_16_de_julio_de_1933&amp;diff=7677</id>
		<title>Carta &quot;Vos autem&quot;, José María Escrivá, 16 de julio de 1933</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://opus-info.org/index.php?title=Carta_%22Vos_autem%22,_Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Escriv%C3%A1,_16_de_julio_de_1933&amp;diff=7677"/>
		<updated>2026-06-03T09:48:35Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Bruno: Replaced content with &amp;quot;Disponible en este enlace: [https://files.catbox.moe/amv3b0.pdf https://files.catbox.moe/amv3b0.pdf]  Category:Josemaría Escrivá Category:Doctrina oculta&amp;quot;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Disponible en este enlace: [https://files.catbox.moe/amv3b0.pdf https://files.catbox.moe/amv3b0.pdf]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Josemaría Escrivá]]&lt;br /&gt;
[[Category:Doctrina oculta]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Bruno</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://opus-info.org/index.php?title=Carta_%22Res_omnes%22,_Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Escriv%C3%A1,_9_de_enero_de_1932&amp;diff=7676</id>
		<title>Carta &quot;Res omnes&quot;, José María Escrivá, 9 de enero de 1932</title>
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		<author><name>Bruno</name></author>
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		<title>Carta &quot;Videns eos&quot;, José María Escrivá, 24 de marzo de 1931</title>
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		<updated>2026-06-03T09:45:43Z</updated>

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		<author><name>Bruno</name></author>
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