Sobre la dispensa

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Por Otaluto, 8.03.2006


Con respecto a ese punto del catecismo (Cap.IV, pto.12) que cita Isa Nath (a propósito, su escrito no tiene desperdicio) quisiera contar mi propia historia, por si le sirve a alguno.

Creo que mi salida de la obra fue decidida por los jefes a raíz de un pequeño desencuentro que tuve con el director de mi centro. Finalmente me hicieron un favor, pero si me lo hubieran dicho claramente me habría ahorrado más de un año y medio de sufrimiento y agonía.

Bueno, el caso es que en la Argentina, no sé si se da en el resto del mundo, se han inventado una estrategia para sacarse a la gente indeseable de encima. Le dan dispensa de vida de familia y que se rente un departamento y desaparezca. Por supuesto te dan infinitas explicaciones de que no es de ningún modo una situación anormal, que existen casos (siempre te citan el mismo, el de un numerario que vive hace 30 años con su hermana, y feliz y contento). Que es para ayudarte, para que descanses una temporada de las presiones de la vida de familia, que puedes seguir asistiendo con normalidad a los medios de formación, y que en definitiva es por tu propio bien y nada cambia en términos de vocación. A buen entendedor pocas palabras, sacando el del famoso numerario que vive con la hermana, el resto de los “dispensados” terminan yéndose. Esto es sabido.

Cuando me comunicaron mi nueva situación, puse cara acorde a la gravedad de las circunstancias, pero recuerdo pocos momentos más felices en mi vida. Imagínense, en lugar de ser un traidor miserable como me había sentido hasta el momento, la obra misma me estaba poniendo una patada. El director de mi centro se ocupó hasta de alquilarme el departamento y me acompañó para asegurarse de que todo estaba bien. Recuerdo que cuando, luego de despedirse cerró la puerta y yo me quedé solo, estallé de felicidad. Tomé la agenda telefónica y comencé a llamar a todas las mujeres que conocía (que no eran muchas por supuesto). Esa noche me fui al cine con la primera que aceptó la invitación. A la semana era mi novia y a los 10 días le propuse matrimonio. Ya llevamos 10 años de casados y vamos por el sexto hijo. Todo gracias a Dios.

Concomitantemente fui a hablar con el vocal de San Miguel y le hice el siguiente planteo: si me das una sola razón, solo una, por la que a la obra le sirve que yo persevere, me quedo. La respuesta fue que a la obra no le servia de ningún modo que yo perseverara. Le respondí que a mi tampoco me servia.

Cuento esto para los formalistas que se preocupan tanto por la dispensa. ¿No dicen que la puerta para salir es grande, que no se ponen obstáculos? Y ¿esperar a que se le canten las ganas para darte una dispensa no es poner obstáculos? No señor, no debe ser así. Si la puerta es grande, entonces la dispensa debe ser concedida inmediatamente. Bueno en mi caso realmente me canté yo en las dispensas. Cuando le comenté al director de mi centro que estaba de novio me dijo que no podía hacer eso, que debía esperar a la dispensa. Me reí a carcajadas. Le contesté que el problema esta vez lo tenían los directores, que ya tenia fecha para la boda y si no se apuraban tendrían que lidiar con la aberración jurídica de un numerario casado. La dispensa estaba a los 15 días.



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