Programa de formación inicial (B-10), Roma, 1985/Apartado I 16

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APARTADO I Charla nº 16

Retiro mensual. Curso de retiro

1. "La finalidad del curso de retiro es meterse más en Dios, quitando todos los obstáculos y prescindiendo también de algunas cosas externas como el trabajo, el estudio, la conversación con los demás. Aunque no nos separa del Señor, dejamos todo esto durante unos días, para hablar de un modo muy directo con Dios.

"A otras personas, que no tienen nuestro espíritu, la actividad exterior les puede suponer un obstáculo para el trato con Dios; a nosotros, todo eso nos lleva a El (...) Pero en los días de retiro conviene meterse en Dios de un modo muy directo, sin intermediarios. Es lo que hacemos todos los días, cuando procuramos vivir bien el tiempo de la noche. Se habla con Dios, se hace un balance -un examen- y se sacan buenos propósitos. Y luego, con la ayuda de la gracia, se lucha por cumplirlos" (Del Padre, cn 1982, p. 200).

Meterse más en Dios, es la finalidad, tanto del curso de retiro anual como del retiro mensual; nutrir la propia vida interior con la oración intensa, íntima, prolongada. Es hacer como la Virgen Santísima, que ponderaba en su Corazón Dulcísimo las cosas de Dios; como María de Betania, que a los pies de Jesús -contemplativa- le robaba el Corazón, porque escuchaba amorosamente su palabra. "Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la guardan" (Lc 11,28).

Normalmente, seguiremos el hilo de las meditaciones, que versan sobre puntos fundamentales del espíritu de la Obra. Quizá los hemos ponderado ya muchas' veces, pero siempre, con la gracia de Dios, descubrimos nuevas luces; "redescubrimos" el tesoro inmenso que, con la vocación, el Señor ha puesto en nuestras manos, dispuesto a enriquecerlo más y más, contando con nuestra correspondencia? negociando con él, que así enriquecemos el espíritu de tantas almas. Nunca acabamos de conocer a Dios, a la Santísima Virgen, a San José, a nuestro Padre, el espíritu de la Obra, porque tienen una hondura sobrenatural inabarcable.

El conocimiento de Dios y el conocimiento de nosotros mismos se implican mutuamente. "Domine Iesu -pedía San Agustín-, noverim me, noverim te". Requiere tiempo. Es mucho - y apasionante- lo que nos queda por conocer. Y requiere esos tiempos de silencio, estos remansos de paz. Hay cosas que sólo el alma recogida entiende. Verba sapientium audiuntur in silentio (Eccle 9,17). "El silencio es como el portero de la vida interior" (Camino, n. 281).

5. "En días de retiro tu examen debe tener más hondura y más extensión que el tiempo habitual nocturno. -Si no, pierdes una gran ocasión de rectificar" (Camino, n. 245). De los días de retiro han de brotar propósitos concretos, fruto de una conversión profunda. "Porque el Señor está dispuesto a darnos la gracia siempre, y especialmente en estos tiempos; la gracia para

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esa nueva conversión, para la ascensión en el terreno sobrenatural; esa mayor entrega, ese adelantamiento en la perfección." (De nuestro Padre, cn II-1962, p. 12).

6. Es importante preparar los días de retiro, con oración, con pequeñas mortificaciones que aumenten la sensibilidad para detectar las luces y mociones del Espíritu Santo. Dios espera esos días de retiro con una ilusión infinita y eterna, para tener con nosotros confidencias íntimas de Amor, como las tuvo con los primeros Doce. Vale la pena que nosotros pongamos -justa correspondencia- una gran ilusión sobrenatural.

Proselitismo

"Cuando se tiene un bien, cuando un alma es feliz, cuanto siente esta alegría interior y desea esta dicha, procura dar ese bien y esa dicha a los demás" (De nuestro Padre, Cuadernos 5, p. 5). "Proselitismo. -Es la señal cierta del celo verdadero" (Camino, n. 793).

"No puede quedar tranquilo ningún hijo de Dios en su Opus Dei sino siente de continuo, como el latir del corazón, el hambre de proselitismo" (De nuestro Padre, Cuadernos 5, p. 6). "Ten presente, hijo mío, que no eres solamente un alma que se une a otras almas para hacer una cosa buena.

"Esto es mucho, pero es poco. -Eres el Apóstol que cumple un mandato imperativo de Cristo" (ibid. , pp. 7 y 8). "Es preciso que la Obra de Dios se extienda por todas partes, afirmando el reinado de Jesucristo para siempre" (ibid., p. 35).

"Ninguno de mis hijos puede estar tranquilo, si no trae cada año cuatro o cinco vocaciones, que sean fieles, que puedan llamar Padre -viviendo nuestro espíritu de filiación- al Padre nuestro que está en los cielos" (ibid., p. 36). "Quien hace proselitismo, consigue vocaciones; quien hace poco proselitismo, consigue pocas vocaciones; quien hace mucho proselitismo, consigue muchas vocaciones. Si no hay vocaciones, falta amor de Dios. ¿Está claro?" (ibid.).

De ahí que hayamos de preguntarnos todos los días, como en el Círculo breve: "¿He manifestado con hechos mi espíritu de proselitismo?" (ibid.). Y "Hay que decir en la Confidencia: he hecho esto, he pensado lo otro, he rezado tanto, me he mortificado, he preparado esa visita. Y si tu hermano no te lo pregunta, debes decirlo lo mismo" (ibid., p. 42).

"Poned, en vuestro corazón y en vuestra vida, la necesidad absoluta de una abundante labor de San Rafael y de San Gabriel, indispensables para la vitalidad, el desarrollo y la eficacia de nuestra Obra" (ibid., p. 41). Tal necesidad nos llevará a decisiones prácticas; a ponernos metas concretas en la oración y -para conseguirlas- todos los medios sobrenaturales, como si no existiesen los humanos; y todos los medios humanos, como si no existiesen los sobrenaturales.

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"Quiero recordar una vez más a mis hijos que el fundamento de toda nuestra labor está en una intensa vida interior, en que seamos todos eficaz y realmente contemplativos. Por eso, el primero de nuestros deberes es no sólo fomentar y sostener, sino mejorar continuamente nuestra vida interior y la de los demás: deber especialmente grave para quienes tienen en la Obra funciones de gobierno y formación. Tened muy en cuenta que sin vida interior no hay verdadero proselitismo ni obras fecundas: haciéndose la labor precaria o incluso ficticia" (ibid, pp. 45-46).

"Primero, oración; después, expiación; en tercer lugar, muy en ‘tercer lugar', acción" (Camino, n. 82).