Nadie se mete con mis hijos... tampoco el Opus Dei!

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Por Dolores Castaños, 7 de enero de 2009


Me disponía a tomar mi café matinal leyendo el diario on line, cuando me encontré con el email de una amiga. Perdimos contacto 15 años atrás y hace pocos días pudimos reestablecerlo. Carta va, carta viene y nos ponemos al día de qué ha sido de nuestras vidas desde la última vez que nos vimos. Al pasar me comentó que estaba al tanto de que mi segundo hijo padece Autismo porque así se lo hicieron saber las directoras del Opus Dei en el contexto de las "desgracias" que padecen aquellos que abandonan su pertenencia a la institución.

Dicho en simple: una de sus directoras del Opus Dei (cuya identidad desconozco y de conocernos, hace decenas de años que no nos vemos) usó a mi hijo para asustarla. El nombre y la vida de mi hijo es utilizado por el Opus Dei para manipular las conciencias de aquellos miembros que se quieren ir. La vida de mi hijo es considerada una desgracia por los del opus, una desgracia que me aconteció a mí por haberme desvinculado de esa secta! ...

Evidentemente siguen repitiendo aquello que dijera su fundador muchos años atrás: "No encontraréis la felicidad fuera de nuestro camino, hijos. Si alguien se descaminara, le quedaría un remordimiento tremendo: sería un desgraciado. Hasta esas cosas que dan a la gente una relativa felicidad, en una persona que abandona su vocación se hacen amargas como la hiel, agrias como el vinagre, repugnantes como el rejalgar." De nuestro Padre, Meditaciones, tomo III, p. 389

Considero que trasmitir "el dato" de la discapacidad de mi hijo es una falta grave de respeto a la intimidad de las personas y, en el contexto ideológico del Opus Dei una difamación grave y gratuita, una auténtica calumnia.

Lo primero que me viene a la cabeza es el chusmerío en el que se regodean sacerdotes, directores y directoras del Opus Dei a quienes se ve que les sobra el tiempo para andar comentando la vida de los demás. Hace 13 años que me fui del opus. Durante este tiempo jamás divulgué información que pudiera dañar la imagen de la que yo consideraba era una institución digna de la Iglesia Católica.

Pero a lo largo de estos años he comprobado que no es tal, sino una verdadera secta, ávida de poder y dinero, que usa y descarta a las personas y no se frena ante ningún límite (ni legal ni moral) para conseguir expandir su poderío. Cuando publiqué algunos recuerdos de mi vida dentro de la institución me cuidé muy bien de omitir nombres de personas por respeto y discreción. Y mientras yo actuaba de ese modo, los directores y directoras del opus dei esparcían a lo largo del mundo detalles de la vida de mis hijos, con nombre y apellido. Mis hijos, menores de edad y sin vinculación alguna con la dicha secta católica. Este es un abuso grave! Chusmerío y difamación respecto de quienes no pertenecen a la institución, violación de la intimidad de las personas con el agravante de tratarse de menores de edad.

Cuando escribiera en un artículo los recuerdos que yo guardaba sobre mis primeros años en el opus dei (yo tenía 14 años de edad) puse: "En la primera clase, del primer día, después de la meditación y la Misa, el sacerdote nos habló de la perseverancia a la vocación. En la clase nos describió la cantidad de calamidades que nos ocurrirían si no éramos fieles. Y nos habló con nombre y apellido de Miguel Fisac. Inmediatamente me puse tensa. Me pareció muy mal. Yo sería una niña pero me pareció una gran injusticia y una difamación gratuita. Hablar a un grupo de chicas, de otro país, en otro continente, de lo que hizo o dejó de hacer un Fulano me pareció muy fuera de lugar."

Yo sé que la práctica de la difamación es algo corriente dentro del Opus Dei en aras de manipular a la gente. Por eso a nosotras, niñas menores de edad y sin vinculación "legal" con el opus dei se nos repitió hasta el cansancio que teníamos vocación divina y que no podíamos traicionarla so pena de sufrir todo tipo de desgracias, como las que habría sufrido el mentado señor al que se refirió el P. José Luis Fernández Dacal en aquél primer curso anual al que asistí. En ese momento usaron los detalles (reales o no, nunca lo sabré) de la vida del Sr. Fisac para asustarnos. 25 años más tarde están usando la discapacidad de mi hijo para asustar a otras mujeres a permanecer dentro de la institución.

Estas son algunas de las cosas que me vinieron a la mente al imaginar a la directora en cuestión contándole a mi amiga que mi hijo había sido diagnosticado con "mild-moderate Autism" (le habrá pasado el diagnóstico en inglés o en castellano? porque yo vivo en USA hace ya varios años y mi amiga estaba en la otra punta del planeta, en un país donde se habla el Español).

Pero dejando de lado el abuso que supone la utilización de la información de la discapacidad de mi hijo para manipular a una persona, también hay que considerar la visión que tienen en el opus sobre los niños que no son "perfectos"... si la directora considera que es una desgracia que yo tenga un hijo con Autismo no hace más que ir en la línea del pensamiento de su "Padre".

Efectivamente en el año 97 el actual prelado del opus dei, ante miles de sicilianos afirmó:"Un sondeo dice que el 90% de los discapacitados son hijos de padres que no han llegado puros al matrimonio" (Javier Echeverria, Sicilia, 1997) Como es de imaginarse muchos italianos montaron en cólera ante semejante afirmación discriminatoria, llena de ignorancia y prejuicios. Primero la oficina de prensa del opus salió a decir que el prelado había cometido un error lingüístico porque no dominaba el idioma italiano (vive en Roma desde hace más de 45 años...) Tan absurda era la salida que pocos días más tarde dijeron que en realidad el prelado se quiso referir a los niños que nacen con Sida... desde mi punto de vista, cada intento de arreglarla empeoraba la situación aún más... La ignorancia que destila el comentario del prelado no merece respuesta alguna de mi parte.

Al mismo tiempo que consideraba todo esto, me vino a la mente aquel pasaje del Evangelio: "Al pasar vio Jesús a un ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: "Maestro, quien pecó para que haya nacido ciego, él o sus padres?" Respondió Jesus: "ni él ni sus padres. Es para que se manifiesten en él las obras de Dios..." Jn. 9, 1-41

Directores del opus que leen estas líneas entérense bien: el Autismo que padece mi hijo no es ninguna desgracia para mí, sino una de las mejores cosas que me han pasado: "para que se manifiesten en él las obras de Dios"... Aquellos que quieran ampliar sus conocimientos sobre esta condición patológica del desarrollo infantil que azota el mundo moderno, pueden acudir a http://www.autism.com (Autism Research Institute)

Hasta hoy, cuando escribía en esta página web, utilizaba un pseudónimo (Jacinta Unzué) por respeto a mi padre quien es un hombre realmente excepcional y a quien yo quería proteger del maltrato de los directores del Opus Dei en Argentina. Pero desde hoy utilizaré mi verdadero nombre y además divulgaré entre todos mis contactos que el Opus Dei utiliza a mi hijo para manipular la conciencia de las personas que se quieren ir, asustándolas con las "desgracias" que les esperan si dejan las institución.

Nadie se mete con mis hijos!

Dolores Castaños



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