Los sacerdotes de la calle

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Por Nachof, 23.04.2008


Para cualquier fiel del Opus Dei solo es buen pastor el sacerdote que le asignan en el centro para confesarse y, en su defecto, otros sacerdotes de la Obra o diocesanos pertenecientes a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. Está mal visto recurrir a un sacerdote "de la calle", un sacerdote que no pertenece a la institución para confesarse y perdonar un pecado mortal que ha cometido. Es algo que para algunos puede llevarlos a un trauma, sobre todo si se lleva muchos años dentro.

El fundador del Opus Dei, hoy San Josemaría Escrivá de Balaguer, solía decir que si alguno de sus seguidores tenía buen espíritu debía ir semanalmente al Sacramento de la Confesión que le administrara el sacerdote que le habían asignados los sacerdotes en su centro. Como en las residencias de numerarios de la prelatura suelen vivir varios sacerdotes, es frecuente que cuando no esté el asignado se recurra a otro del mismo centro que, en muchos casos, se utiliza como suplente. En los centros de agregados donde estuve esto era lo que se vivía. Con la ordenación de los primeros agregados en noviembre de 1982, tambien eran utilizados estos agregados sacerdotes, perdiéndose las actividades comunes, pues tenían que confesar a sus hermanos...

Además, el fundador indicaba que los sacerdotes que no son de la Obra no tenían el "buen espíritu" de ésta, por lo que podían ser "buenos pastores" para otros, pero no para los fieles de la institución que fundó en 1928. Es una manera de minusvalorar a otros, a la vez que elogiar a sus hijos presbíteros. El hoy San Josemaría decía que sus sacerdotes eran los que mejor comprendían su espíritu. Recuerdo de haberme confesado de cosas que con el tiempo que llevo fuera del Opus Dei me parecen una gran tontería. No era cuestión de ser muy ortodoxos en el asunto de los pecados, sino de auténticas cosas que hoy veo como escrúpulos y maneras de intranquilizar la conciencia por cosas que no tienen importancia.

Más de una vez me he preguntado si los sacerdotes de la Obra tienen una lista de pecados y los que no son tienen otra lista. Alguna vez he hablado con algún sacerdote de lo que ellos llaman "de la calle" y me ha hecho ver que fuera del Opus Dei existe otra manera de ver los asuntos de conciencia. Lo que acabo de escribir sería bueno que lo sepan los obispos españoles. Verían otra imagen distinta a la almibarada que presenta la prelatura. ¡Cuántos problemas de conciencia han creado en el Opus Dei como consecuencia de esa estrechez!

No hace mucho me encontré a un viejo conocido de la Obra que había abandonado después de muchos años de entrega. El me decía que desde que había abandonado el Opus Dei no había podido volver a confesarse con un sacerdote "de la calle". Le era difícil y, hasta en algunos casos, superior a sus fuerzas. Pero al mismo tiempo se le hacía difícil confesarse con sacerdotes de la institución a la que había pertenecido durante muchos años. ¿Esta es la buena formación que se recibe? A este hombre le había causado un trauma, que esperaba superar.

La figura que se solía poner a los fieles de la prelatura es que no se podían "confesar con el padre Topete" (con el tiempo me he enterado que no se referían a un jesuita que tiene este apellido), al que se asignaban unas tragaderas (pasar por alto) muchos pecados que en la Obra no se "pasaban" y, si alguna vez se habían confesado con algún sacerdote "de la calle", lo dijeran en la próxima dirección espiritual con el sacerdote del Opus Dei y dijeran lo que le habían aconsejado. Lo de confesarse con un sacerdote "de la calle" se debía comunicar también al laico que llevaba la dirección espiritual en lo que se llama "charla" o "confidencia".

En las charlas, los directores del Opus Dei decían que esos sacerdotes "de la calle" podían tener la ordenación sacerdotal y las licencias de su obispo, pero no eran buenos pastores para los fieles de la prelatura. Confieso que he estado treinta y dos años haciendo información religiosa en una agencia de noticias española y he conocido a muchos obispos de varios países, pero nunca he visto una desconfianza tan grande como esa. Incluso dentro del Opus Dei, para referirse a algún obispo, se aseguraba que "ese no entiende nuestro espíritu" e incluso se le acusaba de "formación frailuna" o "jesuítica". Ese era el enorme amor que existía por la Iglesia o por los religiosos. Ahora son varios los obispos españoles que tienen secretario que pertenecen a la Obra o a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz: además de los arzobispos de Tarragona (es numerario) y de Burgos (agregado de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz) y el obispo de Cuenca (agregado de la sociedad sacerdotal de la Santa Cruz), el cardenal arzobispo de Valencia tiene un secretario de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, y el obispo de Cartagena-Murcia, un sacerdote numerario del Opus Dei. El recientemente fallecido presidente del Consejo Pontificio para la Familia, cardenal Alfonso López Trujillo, tenía un secretario filipino perteneciente a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

El Opus Dei es un grupo de presión dentro de la Iglesia. Sus directores solo se fían de los que pertenecen a la prelatura o son muy afines. Durante un tiempo estuvieron recibiendo formación sacerdotal en la Universidad de Navarra un grupo de jóvenes que habían expresado su deseo de hacerse sacerdotes en centros de la Obra. Con el tiempo, hablaban con su obispo para ser admitidos en el seminario diocesano durante la última etapa de su formación. Así, eran ordenados para esa diócesis y la Obra contaba en muchos casos con personas formadas por ella para cambiar el pensamiento en las diferentes diócesis. Sin embargo, se que algunos de los primeros ordenados a través de este sistema en el seminario de Madrid con el tiempo no han perseverado en su pertenencia a lo que internamente se denomina y escribe sss+ (ese ese ese cruz).

Se me negará esto que estoy diciendo pero es verdad. Solo lo hemos sabido los que además de ser veteranos en el Opus Dei, hacíamos noticias religiosas en una agencia de noticias nacional. Si en los gobiernos de la Obra esto es lo que se vive en muchos casos, como si dijéramos, es muy radical lo que se vive en las bases, en los miembros del Opus Dei de los distintos centros.



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