Los documentos secretos del Opus Dei

From Opus Dei info

Por Oráculo, 2 junio 2006


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1. Hace algunas semanas se trasmitía en esta web una pregunta que hacía eco a la voz de un Numerario del Opus Dei anónimo, a quien se atribuía la opinión de que todos los documentos internos de la Prelatura habían sido entregados a las correspondientes autoridades de la Iglesia: en este caso, se supone, la Sagrada Congregación de Obispos. Y al foro de la red se lanzaba esta cuestión: ¿alguien puede decir si es verdad?, ¿quién sabe algo de esto? Pues sí, puedo responder, y con información directa. Pero nada diré hoy, porque no es prudente revelar mis “fuentes”. Y, además, son ya varias las colaboraciones en las que algunos llevamos afirmando que la Santa Sede no sabe nada de muchos documentos relevantes del Opus Dei: si no se nos creyó entonces, por qué se nos va a creer ahora, cuando digamos otras nuevas. Es una cuestión de credibilidad.

Ahora resulta que John Allen parece haber examinado los documentos secretos de la Prelatura, para decir que su actividad ya no es tan secreta, como algunos dicen. El rigor de su trabajo bien puede deducirse del relato que nos hacía Agustina sobre la presentación del libro. Oscura transparencia la de este Allen, sin duda: calculada, dirigida, ¿comprada? Mi intención no es perder tiempo en “detalles irrelevantes”, al menos no más del estrictamente necesario, porque el asunto es serio y grave, tanto como para cuidarse mucho de no engrosar los dimes y diretes de los rumores o del chisme. Y, por tanto, conviene recordar lo obvio: quien sabe de todo esto es justamente la Congregación de Obispos. Lo mejor es preguntar ahí.

Sin embargo, me apropio del tema ahora para ir al fondo que arrastran preguntas de ese estilo. ¿De qué documentos hablamos? Si no sé sobre qué debo preguntar a la curia de Roma, a las curias locales, o incluso en una rueda de prensa, entonces ¿de qué modo podré interrogar o cómo hacer peticiones? ¿Preguntar de qué y sobre qué? En realidad sucede que no queremos hablar de cualquier tipo de “documentos internos” o de “publicaciones internas” del Opus Dei, sino de sus documentos secretos en sentido estricto: los documentos que se mantienen en secreto, bajo segura custodia, para evitar filtraciones y miradas ajenas, evitando que su contenido sea de conocimiento público. Y esto es lo que hace difícil el tema: si son “secretos”, ¿cómo vamos a conocer su existencia o cómo indagaremos sobre su contenido?...


2. Por eso, antes de seguir adelante, una vez más deseo subrayar el formidable servicio que opuslibros está prestando a la Iglesia entera con su sola existencia: es algo útil de veras. No sé si todos sus lectores son conscientes del hecho: esta web es el único lugar de la red y del universo mundo que permite introducirse en muchas de las intimidades más íntimas del Opus Dei, sin necesidad de pertenecer a la institución. ¿Cómo puede asegurarnos Allen, por ejemplo, que ha visto todo cuanto puede verse, que estaba “oculto”, si ni siquiera es capaz de ofrecernos la lista de los documentos internos de uso ordinario en los Centros de la Prelatura y, además, cuando ninguno de esos textos está redactado en inglés? Basta esta reflexión para advertir que todas sus afirmaciones reposan no tanto en el estudio o la investigación personales como en un a priori de confianzas mutuas, que probablemente sean “interesadas”: el antiquísimo do ut des de la vida ordinaria en todos los tiempos de la historia. Conditio humana est!

Hablando con absoluta sinceridad, de aquí provienen muchas de mis reticencias hacia algunas colaboraciones recientes sobre el Opus Dei, de la prensa internacional o del mercado editorial: puede comprobarse que en muchas de ellas —para sus crónicas, relatos o reportajes— apenas se ha utilizado la mina de información que aporta esta web. Sólo constato el hecho. No me sorprende, pues es cierto que hoy se cuentan por decenas el número de personas que la famosa Prelatura dedica a sus tareas de imagen, coordinadas bajo el rótulo de apostolado de la opinión pública, pero de hecho haciendo actividades de propaganda o de promoción, más que de información veraz.

Pero sigamos. No desvelaré ninguna de mis fuentes de información ni de conocimiento sobre los más variados asuntos, porque no sería prudente, pero sí deseo aportar datos suficientes para que cualquiera pueda ejercer su derecho de petición ante las autoridades de la Iglesia —por ejemplo, conforme al canon 212 §2 del vigente Código latino de 1983— o ante quien quiera y, por tanto, pueda pedir porque sabe preguntar. Haré, pues, un elenco de los documentos internos básicos —algunos publicados ya en esta web— que son de uso más común y que, en mayor o menor grado o en ninguno, son documentos secretos de la Prelatura del Opus Dei.

Hoy me conformo con la composición del catálogo porque, antes de pedir o de criticar esto o lo otro, es necesaria la visión del conjunto. Y, aún más, es necesaria la visión integrada que permite reducir (von Balthasar) la maraña de los discursos impresos a la justificación nuclear de sus puntos neurálgicos definitorios o específicos. Lo hago gratis, sin buscar provecho editorial, ofreciendo los datos a quienes buscan una información veraz.


3. Los documentos podrían agruparse en distintas categorías, dependiendo del tipo de fieles que puedan conocerlos o manejarlos, pero en general todos suelen guardarse con celo a las miradas indiscretas. Y siempre lo es la mirada de quien no es “autorizado” por los Directores y la de quienes no los examinan bajo su control o supervisión. Algunos están en las sedes de los Centros “locales”, siempre custodiados bajo llave en el armario de dirección, y otros se encuentran sólo en los Centros donde radican las sedes de los niveles superiores del gobierno: sea la sede central del Prelado y su Consejo General, las sedes de las Comisiones regionales, o también las sedes de las Delegaciones.

Sin la intención de ser exhaustivos, presento ahora un elenco de los documentos básicos que habitualmente están en casi todos los Centros y, por tanto, suelen manejar o conocer los miembros de los “gobiernos locales”; dejo a un lado otros vademécums, experiencias o documentos específicos de las Delegaciones o de las Comisiones regionales, para no complicar en exceso esta exposición. De los primeros enumero prácticamente una veintena.

El Programa de formación inicial, también llamado B10

Es un índice de temas y materias que han de explicarse a quienes solicitan la admisión en la Obra antes de su incorporación canónica, precedidos de unas indicaciones sobre el modo de “impartir” esa formación. Muchas de las expresiones del temario responden a los enfoques y terminología teológicos anteriores al Concilio Vaticano II. Su redacción se atribuye al Fundador, salvo ligeros retoques posteriores, y por eso muestra a las claras el tipo de “formación teológica” de José María Escrivá.

El Catecismo de la Obra

Elaborado primero por el Fundador, tiene diversas redacciones que lo han “actualizado”: la séptima y última es del año 2003. Se llama Catecismo porque adopta la forma de preguntas y respuestas, al estilo de los antiguos catecismos populares, usados en la pastoral de la Iglesia tras las reformas del Concilio de Trento. Contiene lo que todo fiel de la Prelatura debería conocer y pensar sobre el Opus Dei.

Según el Prólogo de la 6ª redacción de 1995, su objeto es explicar a los fieles de la Obra el contenido de los Estatutos: esto es, el derecho particular y el espíritu de la Obra. Pero esta afirmación no es del todo cierta. Primero, porque el texto fue elaborado en el verano de 1946 —la primera redacción es de 23 de abril de 1947— y, por tanto, es anterior a muchas de las principales aprobaciones canónicas de la Obra. Y, segundo, porque respecto de bastantes explicaciones del texto —y no sobre asuntos menores— no hay rastro en los Estatutos aprobados por Roma en 1982. Como el libro fue redactado para conocimiento de todos los miembros de la Obra, por eso se comenta y estudia de memoria en los cursos anuales de los fieles Numerarios y Agregados. A los Supernumerarios se les explica sólo en reuniones de grupo o en convivencias. Es considerado como un documento de acceso restringido, no de consulta ordinaria ni a disposición de todos los fieles, y se prohíbe tomar de él notas textuales.

El librito De spiritu et de piis servandis consuetudinibus

Es un volumen breve donde se pormenorizan las normas de piedad y las costumbres ascéticas que deben “vivir” los fieles de la Obra, determinando también el modo de su práctica, tanto personal como colectiva. Publicado en el año 1990, fue redactado para compendiar ahí lo que efectivamente se consideran aspectos de espíritu que no pueden cambiar. Por tanto, este libro señala rasgos del supuesto carisma del Opus Dei o de su espiritualidad, considerados fundamentales.

La Regla interna para las Administraciones

Aprobada por el Fundador, en ella se regulan estricta y detalladamente la relación —más bien, la ausencia de relación— entre la vivienda donde residen los fieles Numerarios y la vivienda donde trabajan y a veces residen las Numerarias auxiliares encargadas de la atención doméstica de la casa, ya que habitualmente ambas son un mismo edificio compartido, con dos puertas de acceso separadas. Por eso, esta regla contiene también normas sobre la construcción material de los Centros, para asegurar la absoluta incomunicación de unos con otras e impedir que haya vistas de una parte de la vivienda a la otra, según aquello de entre santa y santo, pared de cal y canto. Entre otras cosas, ahí se determina la relación puramente telefónica que debe darse entre el Director con la Encargada de las tareas domésticas. Y la regla abunda en indicaciones “de tipo carcelario” —sobre puertas, llaves y cerrojos— para asegurar la efectiva separación. El cumplimiento de estas normas, consideradas como medidas de prudencia, se considera una gravísima obligación de conciencia para los Directores, ya que la estricta separación entre varones y mujeres atañe directamente al espíritu de la institución.

Los Tomos de Meditaciones

Son seis tomos que recogen “meditaciones” amplias para cada día del año, distribuidas por tiempos litúrgicos y fiestas. Está indicado que se lean en voz alta, en todos los Centros de la Prelatura, durante la media hora de la meditación de la mañana, que precede a la celebración de la Eucaristía. O sea: es un texto de “meditación oficial”, cuya primera redacción fue supervisada por el Fundador y, por tanto, es considerado como un referente de doctrina y de espíritu seguros. Es uno de los pocos documentos que no se encuentra guardado bajo llave, está a disposición de todos los miembros que acuden a un Centro y, por tanto, no es de acceso restringido.

En la práctica es un modo de adoctrinamiento diario de los Numerarios, que son los miembros de la Obra sobre quienes suelen recaer las tareas de la formación de los demás fieles. En estos tomos se induce constantemente a los fieles a la sumisión y a la obediencia ciega a los Directores, cuya voluntad se identifica con los dictados de Dios, al tiempo que se les mueve a que manifiesten completamente la propia interioridad a quienes gobiernan. Tienen planteamientos doctrinales de espiritualidad muy discutibles, a veces con enfoques muy distanciados de la doctrina del Concilio Vaticano II. Desde los años ochenta, se utiliza exclusivamente la segunda redacción de esos tomos, ampliada con profusión de textos fragmentados del Fundador, que fue preparada por su primer sucesor. Sus lectores habituales carecen de la posibilidad de contrastar su literalidad con la primera redacción de esos volúmenes, así como con la generalidad de las fuentes de donde se han extraído las citas textuales del Fundador.


El Vademécum del Gobierno local

Es un volumen de 272 páginas, que compendia un conjunto de instrucciones para organizar el gobierno de los Centros de la Prelatura. Entre otros aspectos, determina el modo de proceder en las sucesivas etapas de incorporación a la Obra, temporal o definitiva, los medios de formación de los miembros (por ejemplo, su dirección espiritual personal y confesión, o el obligado asesoramiento para sus lecturas y publicaciones), y también el funcionamiento del gobierno local, la custodia de sus documentos, y un largo etcétera de pormenores que deben cuidar los Directores locales. Su anterior edición autónoma, denominada Vademécum de los Consejos locales, de fecha 19 de marzo de 1987, fue sustituida por este otro Vademécum del Gobierno local de 19 de marzo de 2002. Esta nueva redacción ha incorporado a su texto el antiguo Vademécum de las sedes de los Centros, de fecha 6 de diciembre de 1987, que consideraba aspectos heterogéneos de los Centros erigidos por la Prelatura: desde cómo debe hacerse la instalación material de sus sedes (o de las casas de retiro) y su gestión económica, hasta las visitas y el trato que debe dispensarse siempre a los “Directores mayores”, así como la relación con las mujeres que atienden las tareas domésticas.


Las Experiencias de las labores apostólicas

Es un libro de 310 de páginas, de edición reciente (Roma 2003), que ha revisado y reunido en un solo volumen las antiguas Glosas sobre la obra de San Miguel, las Glosas sobre la obra de San Rafael y las Glosas sobre la obra de San Gabriel. De acceso restringido, es casi para uso exclusivo de Directores o personas con encargos de formación; entre otras cosas, detalla el tenor de vida de los fieles Numerarios y Agregados de la Prelatura: sus medios de formación, régimen de vida en los Centros, criterios a seguir sobre sus más variadas relaciones patrimoniales, económicas o civiles. Estas múltiples indicaciones son de hecho una ampliación de las obligaciones asumidas por esos fieles, si se comparan con las descritas en el Catecismo de la Obra y, más todavía, con las descritas en los Estatutos de la Prelatura.


Experiencias sobre el modo de llevar charlas fraternas

Es un libro con fecha de edición 19 de marzo de 2001, que a lo largo de sus 212 páginas ha puesto por escrito muy detalladamente la “teoría” y la “práctica” seguida en el Opus Dei para la atención espiritual personal de sus miembros; por tanto, desarrolla al detalle lo que sobre ese tema se dice en algunos otros documentos internos. Y, de entrada, sorprende la extensión de este volumen en contraste con la sobria frase de los Estatutos de la Prelatura, sobre estas materias, pues éstos sólo mencionan el hecho de la práctica de la dirección espiritual y de la confesión semanal (número 83 §2). Esta obra muestra notables desviaciones y errores teóricos y prácticos en relación con la disciplina y doctrina de la Iglesia, en especial cuando pretende justificar “praxis internas” del Opus Dei contrarias a las disposiciones del derecho canónico universal, que son de obligado cumplimiento en la Prelatura.


Las Experiencias para los Encargados de Grupo

Carece de fecha y lugar de publicación, pero se ha distribuido recientemente, para orientar a todos aquellos fieles —Numerarios, Agregados o Supernumerarios— con encargos de formación, sobre todo en la labor de San Gabriel, que se organiza formando Grupos con un Encargado al frente para “dar la formación”. Ofrece la ventaja de mostrar los modos de aplicación práctica de las “teorías” o doctrinas expuestas en otros documentos internos.


El Vademécum de sacerdotes

Su última edición es de 25 de junio de 1987. Este libro regula al detalle la vida de los sacerdotes incardinados en la Prelatura y el modo de ejercicio de sus tareas pastorales: desde su ordinario modo de vestir o de obrar, incluso cuando hacen deporte, hasta la manera de predicar o de atender espiritualmente a las personas que a ellos acuden al ejercer su ministerio.


Las Experiencias de práctica pastoral

Es un extenso volumen de 354 páginas, que contiene una recopilación de indicaciones acerca de la actividad pastoral de los sacerdotes de la Prelatura —o de otros encargados de la formación— sobre la predicación, el culto, la dirección espiritual y la atención de fieles que se encuentran en circunstancias interiores especiales. Al igual que el libro de los Encargados de Grupos, carece de fecha y lugar de publicación.


Glosas sobre la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz

Su edición más reciente es de fecha 14 de febrero de 1987. En este volumen se considera todo lo relativo a la vocación, formación, atención espiritual y compromisos económicos, de los sacerdotes diocesanos que desean vivir el “espíritu de la Obra” asociándose a la “Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz” (abreviadamente en siglas sss+), manteniendo la dependencia de régimen de sus respectivos Obispos.


El Vademécum de liturgia y las Experiencias litúrgicas

El primero fue editado en fecha 2 de mayo de 1987 y, para su correcto uso, han de tenerse presentes las recientes Experiencias sobre celebraciones litúrgicas, editadas en fecha 10 de enero de 2004.


Los Themata pro examinibus post presbyteratum et ad facultates ministeriales prorogandas

(Roma 1991). El título de esta publicación expresa ya su contenido.


La Ratio institutionis y la Ordinatio studiorum

Ambas editadas en Roma 1997, tras su aprobación oficial por Iglesia.


El Caeremoniale Operis Dei

(Roma 1999)


El Vademécum de publicaciones internas

De fecha 9 de enero de 1987, versa sobre las revistas periódicas y ediciones de libros de “uso interno” en la Prelatura.


El Vademécum de la opinión pública

De fecha 29 de abril de 1987, orienta la acción apostólica en el ámbito de los medios de comunicación y entre sus profesionales. Pero en los últimos lustros, la atención preferente a las cuestiones de imagen de la Prelatura hace que la experiencia viva vaya por delante de las previsiones del vademécum.


4. La inmensa mayoría de los fieles de la Prelatura desconocen la existencia de casi todos estos libros —que tanto afectan a sus vidas— e incluso se fomenta tal “ignorancia”, como si estos asuntos fueran aspectos de la institución que no les compete valorar: en todo les debe bastar con fiarse ciegamente de sus Directores, que para ellos son el “oráculo de la voluntad divina”. Algunos pocos de esos textos no pueden calificarse de documentos secretos, en efecto, porque han sido oficialmente aprobados por la Curia romana, aunque son la excepción; por eso la noción de documentos internos engloba materiales muy heterogéneos, no todos secretos, ni todos de igual valor. Pero es verdad que sólo el conjunto integrado de todas estas publicaciones muestra los raíles por los que discurre el gobierno y la pastoral ordinaria de la Prelatura, tantas veces ahormando la vida de su fieles.

Y la cosa no acaba aquí. Ni los documentos hasta ahora mencionados son todos los que existen o han existido en el Opus Dei, ni todos los documentos son tan estables como pudiera parecer: con frecuencia han sido sometidos a revisiones, correcciones o nuevas redacciones. Una de las modificaciones recientes —como se ha visto— es la fusión de las antiguas Glosas en unas nuevas Experiencias sobre las distintas “labores apostólicas”: la llamada labor de San Miguel con Numerarios y Agregados, la labor de San Gabriel con Supernumerarios, y la labor de San Rafael con la juventud. E igualmente tampoco es difícil detectar incoherencias entre los libros, como actualmente sucede con las Experiencias sobre charlas fraternas (año 2001), que usan la literalidad de la 6ª redacción del Catecismo en aspectos donde su 7ª redacción presenta cambios de entidad muy sustantiva.

Pero aún éstas son cuestione menores, si este conjunto de volúmenes se compara con otros documentos de mayor rango: en concreto, los dos tomos de Instrucciones del Fundador (Roma 1967) —que he comentado ya en esta web— y el aproximadamente medio centenar de Cartas del Fundador, que pueden considerarse “fundacionales”. ¿Son éstos documentos realmente “secretos”? Respondo: secundum quid. De hecho sí, porque no están disponibles para uso ordinario de los fieles de la Prelatura y podrían estarlo: por ejemplo, casi todas las Cartas fueron retiradas de los Centros hace muchos años y sólo están a disposición de los Directores centrales. Sin embargo, una buena parte de estos materiales son públicos y a ellos puede accederse por el archivo de los procesos de beatificación y canonización de José María Escrivá, si se salvan los obstáculos que algunos curiales romanos podrán para su consulta.


5. En fin, ¿es eso todo? Pues no, todavía hay más. En los Centros existen diversos libros de carácter doctrinal y ascético que supuestamente recogen palabras o fragmentos de escritos inéditos del Fundador, comentando aspectos del carisma. Son libros que, junto con los tomos de Meditaciones ya citados, pueden ser consultados por todos los fieles de la Prelatura. El elenco de los más importantes permite distinguir cuatro series.

a) Las revistas mensuales Crónica y Obras, en un estilo “familiar”, relatan noticias de la institución y de los apostolados promovidos por los varones de la Obra; comenzaron a publicarse en 1954. La primera se edita exclusivamente para los fieles del Opus Dei, mientras que la segunda puede ser consultada por los Cooperadores. La sección de mujeres del Opus Dei edita una única revista análoga a las otras, titulada Noticias.

b) Bajo el título genérico de Cuadernos, se han editado 12 tomos de colaboraciones anónimas de espiritualidad, sobre las diversas materias que reflejan sus títulos parciales:

Son volúmenes que reclaman una crítica teológica en relación con la doctrina actual de la Iglesia sobre los diversos temas.

c) La serie titulada Bonus Pastor [IV al VIII] agrupa diversos volúmenes que editan notas tomadas en la predicación oral del Fundador. Los números I-III son recopilaciones de cartas de D. Álvaro. Los volúmenes IV al VIII [[[Crecer para adentro]], uno de ellos]. Hace unas semanas valoraba esta serie en un escrito aquí publicado. El volumen VI es "A solas con Dios".

d) Los comentarios del Fundador a los pasajes bíblicos de la vida de Jesús, publicados en Crónica y Noticias, se han recopilado en dos volúmenes, titulados Como un personaje más, pero cada volumen con subtítulo propio: I. Desde la vida oculta hasta el II año del ministerio público del Señor (Roma 1994). II. Desde el III año de la vida pública del Señor hasta su Ascensión (Roma 1995).

Y, finalmente, se ha creado también una nueva serie de libros titulada Cartas de familia para compilar las cartas pastorales mensuales de los sucesores del Fundador. Los 3 primeros tomos figuran también en la colección "Bonus Pastor", conteniendo: (I) Cartas desde 1976 hasta 1988, (II) Cartas ocasionales desde 1995 hasta 1990, (III) Cartas mensuales desde 1989 hasta 1994, ocasionales entre 1992 y 1994, y a los ordenandos de la Obra entre 1975 y 1990. El volumen IV contiene las Cartas mensuales de Mons. Javier Echevarría, desde 1994 hasta 2001.


6. He aquí, pues, una panorámica casi completa: casi, porque todavía no lo es. A todos estos materiales debe añadirse una continua proliferación de notas, indicaciones, criterios o avisos, emanados por los Directores centrales o regionales, que inciden en la vida diaria de los fieles de la Prelatura. Son escritos fechados y numerados, y con frecuencia también coleccionados, que modulan muy detalladamente aspectos concretos del pensar y del obrar de esos fieles, de su comportamiento en los Centros y fuera de ellos.

Estos “escritos internos” se refieren también a las más variadas cuestiones culturales, doctrinales, bibliografía publicada, casos, y también a los asuntos sociales o eclesiales. La conocida Guía bibliográfica, por ejemplo, debe situarse en este contexto práctico de indicaciones variadas y variables, según las conveniencias del momento. Pero lo más importantes es que, por esta vía, se ejerce efectivamente una especie de magisterio propio de la institución, teórico y práctico, por más que muchos de los asuntos sean todavía temas abiertos al debate doctrinal y, en general, a la libertad —de pensamiento y de acción— de los fieles cristianos.

Por eso, llegados a este punto, cabe preguntar: ¿no se dice que el Opus Dei carece de una doctrina teológica o canónica propia, porque se limita a seguir el magisterio eclesial, asegurando la libertad de sus fieles en todo lo demás? Ya se ve que, si es eso, lo es pero no tanto como se dice, pues sus documentos secretos y estos otros escritos internos —doblemente secretos— tienen detrás opiniones, dictámenes o valoraciones doctrinales, tantas veces abiertamente discutibles, y sin embargo tienden a imponerse como directrices “seguras” de acción a los fieles de la Prelatura

¿No es esto una especie de magisterio paralelo al de la Jerarquía ordinaria que genera una “particular comunión” —de pensamiento y de acción— pero “distanciada” frente a los demás fieles corrientes? Sí, lo es, pero generada sin ninguna anuencia explícita de los jerarcas de la Iglesia, porque se construye en secreto, silenciosamente, al igual que esos múltiples informes sobre personas de “dentro” y de “fuera” que —también “silenciosamente”— circulan por los canales internos del gobierno de la Prelatura: un gran chismorreo que traza planes, mueve personas y dinero, diseña estrategias... y todo en nombre de Dios. Pero ¿dónde está Dios?



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