Las técnicas de control mental de las sectas y cómo combatirlas/Psicología de la secta

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Psicología de la secta


Desde que abandoné la secta Moon, he aconsejado o hablado con más de un millar de ex miembros de sectas de todo tipo. Eran personas de la más variada extracción social, y sus edades iban desde los 22 hasta los 85 años. A pesar de que resultaba evidente que algunos de ellos tenían graves problemas emocionales antes de convertirse en adeptos, la gran mayoría eran sujetos estables, inteligentes e idealistas, con una buena educación y procedentes de familias respetables.

Este hecho no me sorprendía demasiado, porque cuando yo era un líder en los Moonies, hacíamos un reclutamiento selectivo de gente «valiosa», es decir aquellos que eran fuertes, inquietos y estaban motivados. En cambio, el individuo con problemas emocionales siempre tenía dificultades para ajustarse a la rígida agenda diaria y á las enormes presiones psicológicas a que le sometíamos. Cuesta mucho tiempo, energía y dinero reclutar y adoctrinar a los miembros, así que procurábamos no desperdiciar nuestros recursos en alguien que, a lo mejor, en menos de un año ya no podía soportar el esfuerzo.

Como cualquier otra empresa, todas' las grandes sectas vigilan la relación coste/beneficio. Tienen miedo de que, si no lo hacen, sus organizaciones desaparezcan al cabo de unos años. Las sectas que cuentan con más de una década de existencia disponen de personal competente que se ocupa de los asuntos prácticos que cualquier organización con objetivos a largo plazo debe controlar.

Los grupos grandes se pueden permitir la contratación de personas extrañas para que realicen las tareas ejecutivas y profesionales, pero no se confía tanto en un profesional contratado como en alguien que está comprometido emocionalmente con la secta. Además, al adepto no le pagan por sus servicios. Las sectas intentan reclutar a profesionales para que administren sus asuntos y den una fachada respetable a la organización, así como también para asegurarse el éxito.

Los foráneos que tratan con los líderes de las sectas destructivas nunca dejan de asombrarse ante el hecho de que éstos no son unos locos de atar. Una secta, por lo general, busca a las personas más educadas, activas y capaces que puede encontrar. He escuchado comentarios como éstos: «No sabía que había tanta gente brillante en este tipo de grupos», o «Aquel líder es de verdad una persona muy agradable, bondadosa y muy inteligente. ¿Por qué se habrá unido a un grupo como éste?»

A veces me preguntan si existe lo que se puede considerar la típica «familia con problemas» de la cual provengan la mayor parte de los adeptos La respuesta a dicha pregunta es negativa. Cualquiera, no importan sus antecedentes familiares, puede ser reclutado por una secta. La variable importante no está en la familia de los posibles miembros sino en el nivel de capacidad del reclutador.

La participación en las sectas destructivas proporciona a algunos individuos una salida para diversos aspectos de si mismos que no encuentran en su vida familiar o en sus otras actividades sociales. Muchos hombres y mujeres sienten una auténtica necesidad de trabajar en equipo con otras personas en pro de las más variadas causas sociales o religiosas. Sin embargo, son relativamente pocas las comunidades que ofrezcan actividades organizadas de este tipo a las personas idealistas. La vida en una secta les brinda esta oportunidad, junto con los aparentes beneficios del «compañerismo» que se vive al participar en una intensa experiencia de grupo. Yo apoyo la búsqueda del individuo que quiere encontrar formas más significativas para desarrollar sus relaciones con otras personas, pero he aprendido que quienes se embarcan en esta búsqueda son a menudo más vulnerables que otros al reclutamiento por parte de las sectas destructivas

También me he dado cuenta de que muchos jóvenes idealistas reclutados por las sectas están en plena lucha por afirmar su personalidad, y que algunos atraviesan un período de rebelión. Para esta gente la pertenencia a una secta puede ser una forma de sustituir a su familia por los líderes del grupo mientras se alejan del hogar. A veces me he encontrado con problemas mas graves, como el alcoholismo o la drogadicción en el seno familiar, lo que hace que la persona sienta intensos deseos de alejarse de la familia disfuncional tan pronto como sea posible. Sin embargo, no parece ser éste el tipo de familia patrón de la que provienen los novicios. La mayoría de las familias son relativamente normales.

¿Qué hace que una persona sea vulnerable a las sectas? ¿Cómo es posible que una persona amable, inteligente y cariñosa se convierta en miembro de una secta destructiva? Si es como la mayor parte de los miembros, probablemente le habrán abordado durante un momento de mucho estrés, o tal vez cuando ocurría un cambio importante en su vida.

El estrés es algo habitual en el mundo moderno. Mucha gente experimenta una intensa presión en el trabajo o en la escuela, o tensiones originadas por problemas familiares, relaciones sociales, trastornos de salud, nuevos trabajos, cambio de casa, falta de recursos económicos o combinaciones de varias de estas causas al mismo tiempo. Por lo general, nuestros mecanismos de defensa nos ayudan a salir del paso, pero todos pasamos por momentos en que somos vulnerables.

A pesar de que en momentos de debilidad podemos sucumbir al control mental, esto no significa que sea permanente. Cuando los reclutas abandonan el entorno del grupo durante el tiempo suficiente para poder descubrir libros, artículos o testimonios de ex miembros, casi siempre se desvinculan de la secta. El problema se presenta en caso de que las personas dependan del grupo para toda la información clave. Al no tener a mano nada mejor, le otorgan a los miembros y a los líderes de la secta los beneficios de la duda. Pueden creer que cualquier problema que surja no es más que el resultado de la idiosincrasia particular de un miembro, y no del sistema en sí.

Un ex miembro al que atendí me dijo que cada vez que pillaba a su reclutador Moonie en una mentira, no le prestaba atención porque pensaba que mentir era un problema personal suyo Estos errores de juicio son comunes entre las personas que desconocen la naturaleza de las sectas.

Este capítulo tiene la intención de ayudarle a «ponerse en la piel» del miembro de una seca, a comprender su psicología y algo de cómo es su vida dentro del grupo. En la primera mitad del capítulo se identifican algunos de los temas básicos de la vida en las sectas destructivas, el común denominador que todas comparten en lo que dicen y hacen. La segunda parte se centra en cómo es la vida personal en una secta destructiva, mediante el análisis de los perfiles de diversas personas que han pertenecido a una secta. Yo he conocido a algunas de ellas durante mucho tiempo. Con la excepción de Elizabeth Rose, han abandonado las sectas a las que pertenecían y me han dado permiso para utilizar sus nombres verdaderos y verificar que sus historias fuesen ciertas. No importa lo extraño que puedan parecer estos relatos, son absolutamente verídicos.

La experiencia en la secta

¿Cómo es la experiencia de vivir en una secta destructiva que utiliza el control mental? ¿Qué se siente? ¿Qué se piensa?

Dado que existen tantos tipos diferentes de sectas que practican el control mental, sería imposible describir las creencias y prácticas de cada una. La mejor manera para obtener datos de un grupo concreto es localizar a un ex miembro, o al menos buscar un relato escrito por un ex miembro. Un pariente preocupado puede aprender la jerga especial de un grupo en particular y sus palabras en clave. Los ex miembros son una gran fuente de información, porque nadie mejor que ellos conoce la experiencia de vivir en una secta.

A pesar de que las sectas destructivas pueden presentar diferencias individuales, hay ciertos tenias de la pertenencia a una secta que son más o menos universales. Y al decir «temas» me refiero a los aspectos de la enseñanza en el grupo, a su vida social, y a las creencias que se convierten en factores poderosos en -y de hecho determinan- la vida diaria del adepto. Desde luego, el grado en que estos temas influyen en las personas depende de la fortaleza del vínculo (¿vive con el grupo o tiene su propia casa?), de cuánto tiempo hace que es miembro y de cuál es el nivel jerárquico que ha conseguido. Para la mayoría de los adeptos, los siguientes temas estarán muy próximos a sus propias experiencias.

La doctrina es la realidad

No hay lugar en un entorno de control mental para considerar las creencias del grupo como simple teoría, o como un medio para interpretar o buscar la realidad La doctrina es la realidad. Algunas sectas llegan tan lejos que enseñan que todo el mundo material es una ilusión, y en consecuencia todos los pensamientos, deseos y acciones (excepto los prescritos por la secta) no tienen existencia real.

Las doctrinas sectarias más eficaces son, en palabras de Eric Hoifer, «aquellas que son inverificables y no evaluables».1 Pueden ser tan intrincadas que se necesitaría años de esfuerzos para ponerlas en claro. (Pero, desde luego, no hay tiempo disponible, porque para entonces los novicios ya han dejado de estudiar la doctrina y han sido destinados a fines más prácticos, como salir a recaudar fondos y reclutar adeptos.) La doctrina debe ser aceptada, no comprendida. Así pues, la doctrina debe ser vaga y global, a la vez que lo bastante simétrica como para que parezca congruente. Su poder proviene de afirmar que hay una sola y única verdad que lo abarca todo.

Dado que el control mental se basa en la creación de una nueva identidad en el individuo, la, doctrina sectaria requiere siempre que la persona desconfíe de sí misma. La doctrina se convierte en el «programa maestro» de todos lo pensamientos, sentimientos y acciones. Y puesto que es la VERDAD, perfecta y absoluta, cualquier fallo que se detecte se atribuye a un reflejo de las propias imperfecciones del creyente. Se le enseña que debe seguir las fórmulas prescritas aunque en realidad no las comprenda. Al mismo tiempo, se le dice que debe intentar esforzarse más en su trabajo y tener más fe para poder llegar a comprender la verdad con mayor claridad.

La realidad es blanca o negra, el Bien contra el Mal

Incluso las doctrinas sectarias más complejas, en última instancia, reducen la realidad a dos polos básicos: blanco o negro; bueno o malo; mundo espiritual o mundo físico; nosotros o ellos.

Jamás hay lugar para el pluralismo. La doctrina no permite que ningún grupo exterior sea reconocido como válido (bueno, creyente, etc.) porque significaría una amenaza al monopolio que la secta ejerce sobre la verdad. Tampoco hay lugar para la interpretación o la desviación. Si la doctrina no le ofrece una respuesta directa, el adepto debe formular la pregunta a un líder. Si éste no tiene una respuesta, siempre puede eludir la pregunta calificándola de poco importante o improcedente.

Los demonios domésticos varían de un grupo a otro. Pueden ser instituciones políticas o económicas (comunismo, socialismo o capitalismo), los profesionales de la salud mental (psiquiatras, desprogramadores) o entidades metafísicas como Satanás, los espíritus, seres extraterrestres, e incluso las crueles leyes de la naturaleza. Se da por cierto que los demonios se han apoderado de los cuerpos de padres, amigos, ex miembros, periodistas, y de todo aquel que critique a la secta. Las «grandes conspiraciones» que trabajan para acabar con el grupo son, desde luego, la prueba de su gran importancia.

Algunas sectas practican la paranoia psíquica, pues asegura a sus adeptos que los espíritus les observan continuamente, y que pueden llegar incluso a apoderarse de ellos cada vez que sienten o piensan en desacuerdo con las normas de la secta. Un líder de los Moon llevó a centenares de miembros a presenciar la proyección de El Exorcista, que muestra horribles escenas de posesión demoníaca. Después les dijo que correrían la misma suerte si alguna vez pensaban en abandonar el grupo. Esta película fue un magnífico medio para la inducción de fobias.

Mentalidad elitista

A los miembros se les hace sentir que forman parte de un cuerpo de élíte de la humanidad. Este sentimiento de ser especial, de participar en los actos más importantes de la historia humana como parte de una vanguardia de creyentes comprometidos, es él fuerte vínculo emocional que mantiene a la gente haciendo sacrificios y trabajando al máximo.

Como comunidad, sienten que han sido escogidos (por Dios, la historia o cualquier otra fuerza sobrenatural) para sacar a la humanidad de las tinieblas y conducirla a la nueva era de los iluminados, Los adeptos tienen un gran sentido no sólo de su misión sino también de su lugar especial en la historia, y están convencidos de conseguir el reconocimiento de las generaciones futuras por su grandeza En los Moonies nos decían que se erigirían monumentos y se darían nuestros nombres a lugares históricos para conmemorar nuestra memoria y nuestro sacrificio.

Resulta irónico que los miembros de una secta miren por encima del hombro a los adeptos de los otros grupos. Son muy rápidos en percatarse de que: «Aquéllos están en una secta», o «A ellos sí que les han lavado el cerebro». Son incapaces de desmarcarse de su propio entorno y contemplarse a sí mismos de forma objetiva.

Estos sentimientos de elitismo y predestinación, sin embargo, conllevan una pesada responsabilidad, pues les dicen que si no cumplen a conciencia con sus obligaciones, le están fallando a la humanidad.

El miembro de base se muestra humilde ante sus superiores y los reclutas en potencia, pero arrogante frente a los extraños. A casi todos los miembros les han dicho en el momento de su adhesión que llegará un día en que se convertirán en líderes. Sin embargo, los ascensos se conseguirán tan sólo con un rendimiento notable ó mediante el compromiso político. 'Pero al final, por supuesto, la élite que ostenta el poder real sigue siendo reducida. La mayor parte de los adeptos no llegan nunca a ser líderes, sino que permanecen entre los miembros de base.

Pese a ello, se consideran a sí mismo mejores, con más conocimientos y más poderosos que cualquier otro ser en el mundo. Como resultado, a menudo los miembros se sienten más responsables de lo que han sido en toda su vida. Caminan como si tuvieran que soportar sobre sus hombros el peso del mundo. Los adeptos no entienden lo que quieren decir los foráneos cuando afirman que no hay que intentar escapar de la realidad y de la responsabilidad afiliándose a una secta.

La voluntad del grupo sobre la voluntad individual

En todas las sectas destructivas, el individuo deberá someterse al grupo. La «intención total» debe ser el foco; la «intención personal» debe quedar subordinada. En cualquier grupo definido como secta destructiva, pensar en sí mismo o para sí mismo está mal. El grupo es lo primero. La obediencia absoluta a los superiores es uno de los puntos en que coinciden la práctica totalidad de las sectas. El individualismo es el mal. La conformidad, el bien.

Todo el sentido de la realidad de un adepto se basa en referencias externas: aprende a ignorar su ser interior y confía en la figura autoritaria exterior. Aprende a mirar a los demás en busca de guía y significados. He observado que los miembros de base, sin excepción, tienen dificultades para tomar decisiones, tal vez por el excesivo énfasis puesto en las referencias externas. En este estado de extrema dependencia, los adeptos necesitan que alguien les diga qué deben pensar, sentir y hacer.

Los líderes de las diferentes sectas utilizan tácticas muy similares para fortalecer la dependencia. Con mucha frecuencia, envían a los miembros a nuevos lugares que éstos desconocen, les cambian los trabajos, los ascienden y degradan a su capricho, con el único fin de mantenerles desequilibrados. Otra técnica consiste en asignarles metas imposibles del alcanzar. Les aseguran que si son «puros» tendrán éxito, y les obligan a confesar que son «impuros» cuando fracasan.

La obedienda estn~~a: imitación del líder

Al nuevo miembro se le induce muy a menudo a que abandone sus antiguos patrones de comportamiento y se convierta en un «dedicado», mediante el aparejamiento con otro miembro más antiguo de la secta que será el modelo que deberá imitar. Se urge al recién llegado a que sea esa otra persona. También se incita a los líderes de nivel medio a que copien a sus superiores, siendo el mismísimo líder supremo el modelo final que todos deberán imitar.

Una razón para que hasta al más ingenuo de los observadores le resulten algo raros los miembros de una secta es que todos tienen los mismo modales, usan prendas muy similares y hablan de la misma manera. Lo que el observador está viendo es la personalidad del líder transmitida a través de varias etapas de modelado.

La felicidad a través del buen rendimiento

Una de las más atractivas cualidades de la vida en las sectas es el sentido de comunidad que inspira. Al principio el amor parece ser incondicional e ilimitado, y los nuevos miembros se ven arrastrados a una luna de miel llena de alabanzas y atenciones. Pero al cabo de unos meses, conforme el adepto se involucra más en la secta, las alabanzas y las atenciones se vuelcan hacia los nuevos reclutas. El miembro de la secta aprende que el amor no es incondicional, sino que depende de su buen rendimiento.

Los comportamientos son controlados a través de las recompensas y castigos. Se utiliza la competencia para estimular y avergonzar a los miembros a fin de que sean más productivos. Si las cosas no van bien -se consiguen pocos reclutas, ataques de la prensa, deserciones- es una falta personal del miembro, y su ración de «felicidad» le será retenida hasta que el problema sea solucionado. En algunas sectas piden a los individuos que confiesen sus pecados para tener garantizada la «felicidad» y, en caso de que no recuerden ninguno, que se los inventen. Al final llegan a creer que de verdad han cometido los pecados inexistentes

Las buenas amistades representan un riesgo, y son desalentadas con disimulo por los líderes. El compromiso emocional del miembro de una secta debe ser vertical (hacia el líder), no horizontal (hacia sus iguales). Los amigos son peligrosos, en parte porque si un miembro abandona la secta podría llevarse a otros con él. Cuando alguien deja el grupo, por supuesto el «amor» que se le dirigía se convierte en irritación, odio y burla.

Las relaciones dentro de estos grupos son por lo general superficiales, porque se desaconseja activamente compartir sentimientos íntimos, sobre todo los negativos. Esta característica de la vida en una secta, prevalece incluso cuando el adepto siente que está unido a sus camaradas como nunca lo ha estado con cualquier otra persona. Cuando pasan vicisitudes (al recaudar fondos en el crudo invierno o bajo el tórrido sol del verano) o son perseguidos (la policía los arresta por infracciones de la ley o son molestados por personas extrañas), tienen una excepcional sensación de profunda camaradería y de compartir el martirio. Pero ya que la única fidelidad real es hacia el líder, una observación más profunda demuestra que tales lazos en el fondo son débiles, y a veces producto de la fantasía.

La manipulación mediante el miedo y la culpa

El miembro de una secta llega a vivir dentro de un ámbito delimitado por el miedo, la culpa y la vergüenza. Los problemas son siempre una falta del adepto, y se deben a la debilidad de su fe, a su falta de comprensión, a «padres malos», a espíritus perversos, o lo que sea. Se siente constantemente culpable por no dar la talla. Llega a creer que «el demonio» le persigue.

En todas las sectas destructivas que he conocido, el miedo es el principal motivador. Cada grupo tiene su propio diablo particular agazapado a la vuelta de la esquina que espera a los miembros para tentarlos y seducirlos, para matarlos o volverlos locos. Cuanto más vivo y tangible es el demonio que la secta puede conjurar, más intensa es la cohesión que alimenta.

Altibajos emocionales

La vida en la secta es como un viaje en una montaña rusa. El adepto oscila entre la felicidad extrema de experimentar la «verdad» junto a una élíte privilegiada, y el aplastante peso de la culpa, el miedo y la vergüenza. Los problemas son siempre debidos a su incapacidad, no a la del grupo. Es el eterno culpable por no alcanzar las metas. Si plantea objeciones, se le aplicará el «tratamiento de silencio» o se le trasladará a otra parte del grupo.

Estos extremos imponen una pesada carga en la capacidad de la persona para funcionar. Cuando los miembros están «arriba», pueden convertir su celo en una gran productividad y capacidad de persuasión. Pero cuando caen, se transforman en unos completos inútiles.

La mayoría de las sectas no permiten que los «bajones» duren demasiado tiempo. Un procedimiento habitual consiste en someterlo nuevamente al adoctrinamiento para que vuelva a funcionar. No es raro que alguien reciba un adoctrinamiento formal varias veces al año. Algunos de los miembros más antiguos se queman sin llegar a renunciar. Estos individuos ya no pueden soportar por más tiempo la carga ó la presión para que rindan, y comienzan a señalar las incongruencias en la política del grupo. Se les puede enviar a que realicen tareas manuales en lugares alejados donde no molesten, y se espera que permanezcan allí durante el resto de su vida; ó si se convierten en una carga, se les pide (o se les ordena) que se marchen. A uno de mis clientes le habían enviado dé vuelta con su familia, después de diez años en la secta, porque había comenzado a solicitar que le trataran mejor y que le dejaran dormir un poco más.

Cambios en la orientación temporal

Una interesante dinámica de las sectas es que tienden a cambiar la relación de la persona con su pasado, su presente y su futuro. Como ya he mencionado antes, el pasado del miembro es reescrito. Tiende a observar su vida pasada con una memoria distorsionada que lo pinta todo de color oscuro. Aun los recuerdos más positivos son desviados hacia lo malo.

El sentido que del presente tiene el adepto también es manipulado. Experimenta una gran sensación de urgencia por realizar las tareas que le han asignado. Recuerdo muy bien la sensación constante de que había una bomba de relojería bajo mis pies y que el mundo podía convertirse en un infierno o en un paraíso según mi capacidad para realizar el proyecto en curso.

Muchas sectas enseñan que el fin del mundo está a la vuelta de la esquina. Algunas dicen que ellas evitan su llegada; otras simplemente creen que sobrevivirán. Cuando estás siempre demasiado ocupado con proyectos tan críticos -durante días, semanas, y meses- todo se hace borroso.

Para el miembro de una secta, el futuro es el tiempo en que será recompensado porque ya se habrá producido el gran cambio (o puede ser también donde reciba su castigo). En casi todos los grupos, el líder proclama que tiene el control del futuro, o al menos es el único que lo conoce. Sabe cómo pintar visiones del paraíso celestial o del infierno para dirigir a los adeptos hacia un camino u otro. Muchos grupos tienen incluso calendarios para el fin del mundo, que por lo general debe producirse entre los dos y cinco años próximos: lo bastante lejano para que no se demuestre lo contrario demasiado pronto, y lo bastante cercano como para que provoque un impacto emocional. Estas predicciones tienen la virtud de desaparecer de escena a medida que se aproxima la gran fecha. Otros grupos, en cambio, mantienen la fecha hasta que llega el día anunciado y no sucede nada.

Por lo general, el líder se limita a fijar una nueva fecha que aplaza el gran momento unos cuantos años. Después de hacerlo unas cuantas veces, puede ocurrir que algunos de los miembros más antiguos se vuelvan cínicos respecto al tema. Para aquel entonces, desde luego, ya hay miembros nuevos que no saben que el líder ha modificado las fechas varias veces. Cuando yo estaba en los Moonies, nadie conocía las fracasadas profecías de Moon acerca de que este viejo mundo se acabaría con la toma del Poder por la secta en 1960, y después en 1967. Moon predijo que la tercera guerra mundial estallaría en 1977. Cuando no fue así, todas las miradas convergieron en 1981. Las personas reclutadas alrededor de 1977 me han dicho que recordaban con toda claridad la mágica excitación que despertaban las palabras «¡1981!» cuando las oían susurradas en boca de los conferenciantes. Cuando en 1981 el único hecho importante para la Iglesia de la Unificación fue la llegada de Ronald Reagan a la Casa Blanca (Moon estuvo presente en la toma de posesión), los rumores ya señalaban nuevas fechas que posponían el acontecimiento.

No hay salida

En las sectas destructivas, jamás existe una razón legítima para marcharse. A diferencia de las organizaciones no sectarias que reconocen el derecho inherente a la persona de abandonarlas, los grupos que practican el control mental dejan bien claro que no existe un modo legítimo para dejarla. Se dice a los adeptos que las causas que llevan al abandono son la debilidad, la locura, las tentaciones, el lavado de cerebro (hecho por los desprogramadores), el orgullo, el pecado, etc.

A los miembros se les adoctrina concienzudamente para que crean que si alguna vez se marchan, las consecuencias serán terribles para ellos, sus familias y la humanidad., A pesar de que los miembros a menudo dicen: «Dame un motivo que sea mejor que el mío y me marcharé», no se les permite contar con el tiempo ni los medios intelectuales para probar tal afirmación a sí mismos. Están encerrados en una prisión psicológica.

Las personas que han estado allí

Las personas que se unen a las sectas destructivas viven algunas experiencias tan terriblemente dolorosas que se niegan a recordarlas. Incluso después de haber recibido tratamiento, algunos antiguos miembros no desean comunicar sus experiencias de una manera pública. Otros, en cambio, están convencidos de que la sociedad en general tendría que comprender los sufrimientos que padecieron mientras estaban sometidos a control mental, y no tienen miedo de dar sus nombres. Aunque yo comprendo muy bien la reticencia de quienes desean mantener el anonimato, también admiro el coraje de aquellos que dan un paso al frente y exponen sus historias. Estas personas son más fuertes desde el momento que son capaces de compartir sus vivencias personales, y también nos ofrecen una valiosa fuente de información sobre la experiencia de ser reclutado, vivir en una secta destructiva y abandonarla.

Carol Giambalvo y el «est»

En la pasada década, un elevado número de personas ha conocido las enérgicas tácticas reclutadoras de programas de entrenamiento en concienciación a gran escala tales como el est, rebautizado en la actualidad como Forum. Werner Erhard estima que más de 750.000 personas han tomado parte en el entrenamiento est/Forum, y que más de cinco millones han sido enroladas en el Hunger Project (Proyecto Hambre). Sin embargo, la mayoría de las personas que pagan cientos de dólares para asistir a los programas de Erhard no participan en los numerosos seminarios para «graduados», promovidos con gran entusiasmo. No obstante, hay quien entra a formar parte del personal o se hace voluntario gratuito. De acuerdo con las experiencias de algunos ex miembros a los que he atendido, el programa est más intenso incluye algunos de los rasgos que he definido antes como característicos de una secta destructiva.

Si bien muchos graduados est hablan de los resultados positivos conseguidos en el entrenamiento, otros advierten de sus peligros, entre ellos las perturbaciones psiquiátricas.5 Robert Tucket, director ejecutivo del Toronto Council on Mind Abuse (Consejo sobre Abuso Mental, de Toronto) dice que el Consejo ha recibido y recibe todavía más quejas sobre el est que sobre cualquier simple grupo. «Estas quejas», ha dicho Tucker, «están en consonancia con nuestros informes sobre los efectos de las sectas. En mi opinión, Wener Erhard está explotando el deseo de la gente de tener un alto grado de concienciación y está comercializando una especie de "iluminación instantánea". Pienso que al crear una primera experiencia de amplia concienciación, consigue el control sobre las personas que creen que él y sus seminarios son la fuente de la experiencia. Y pienso que esto manipula y distorsiona profundamente el significado de iluminación.»6

Carol, una activa mujer de poco más de 40 años, conoció a Noel cuando éste todavía se estaba recuperando de su divorcio después de veinticinco años de casado. Se enamoraron y se casaron. Noel, consejero de escuelas primarias ya retirado, había participado en el entrenamiento est y se lo recomendó a Carol. juntos, se convirtieron en «adictos a los talleres de trabajo» y asistieron a seminario tras seminario.

Durante la época en que ambos estaban en el est, la hija que Noel había tenido en su primer matrimonio se incorporó a los hare Krishnas. Al principio, los Giambalvo se mostraron muy comprensivos y apoyaron la decisión de su hija. Pero luego comenzaron a notar sus drásticos cambios de personalidad y decidieron investigar las sectas y el control mental. Intentaron que recibiera asesoramiento profesional para abandonar el grupo, pero el intento no resultó y volvió a él. Pasado un tiempo, la muchacha sufrió una crisis nerviosa y fue expulsada de los Krishnas, Sin embargo, debido a lo que habían aprendido, los Giambalvo se interesaron por el problema de las sectas y comenzaron a dar conferencias sobre el tema. «Es increible pensar», opina ahora Carol, «que estuviéramos advirtiendo al público acerca de los peligros de otros grupos y sin embargo no nos diéramos cuenta de cuán atrapados estábamos en el est.»

Los Giambalvo, como muchos otros, se equivocaron al pensar que los individuos deben vivir juntos en una comunidad cerrada para ser afectados negativamente por su integración en una secta. A pesar de que su participación en las actividades est era considerable, vivían en una cómoda casa en Long Island. Sólo cuando comenzaron a analizar las técnicas y procedimientos específicos empleados en los seminarios est y en las reuniones del Hunger Project, reconocieron los elementos de engaño y de control mental practicados por la organización. Se dieron de baja e iniciaron el difícil proceso de analizar sus experiencias.

Durante una charla que pronunció en una reunión en la sección noreste de la CuIt Awareness Network (Red de Alerta ante las Sectas), Carol describió el momento de su «derrumbe» durante el período de adoctrinamiento.8 Le dijo a la audiencia: «Recuerdo que formulé una pregunta al director del seminario, y su respuesta fue algo parecido a "¡Cómo lo puede saber! ¡Usted está sentada en el banquillo de las víctimas!". Cuando me preguntó por qué estaba sentada allí, le expliqué que era porque sufría de diabetes. En cuestión de segundos, me acusó de crear mi propia diabetes cuando era niña con el propósito de atraer la atención de mi madre; me avergonzó delante de 250 personas Más o menos vino a decir que si yo deseaba "borrar" mí enfermedad, podía hacerlo porque yo tenía el poder para crear mi realidad. Fue una buena cosa que no dejara de tomar la insulina. Me podría haber muerto».

Sin embargo, Carol permaneció en el seminario y asistió a muchos más. Al final, ella y su marido se convirtieron en dos de los primeros 70 líderes instructores del Hunger Project, fundado por Werner Erhard. Estuvieron en activo durante más de cinco años, alentando a la gente para que participara en el est y enrolando voluntarios para el proyecto. En el momento cumbre de su actividad, Carol y NoeI pasaban entre sesenta y setenta horas a la semana ocupados en su trabajo como voluntarios gratuitos para el Hunger Project, tiempo que ahora lamentan no haber destinado a trabajar para una organización dedicada a repartir alimentos entre la gente necesitada, en lugar de recaudar millones de dólares empleados en promover la idea de Erhard de que si la mayor parte de la humanidad «borraba el hambre», ésta desaparecería.

Carol es en la actualidad coordinadora nacional de FOCUS, una organización de apoyo e información para ex miembros de sectas. Con Noel, dedica mucho tiempo al asesoramiento de personas que abandonan las sectas.

Elizabeth Rose y la organización de Lyndon LaRouche

¿Ha estado usted alguna vez en un aeropuerto y ha pasado por delante de una mesa repleta de folletos y carteles que proclaman «Tirad a Jane Fonda a los tiburones», «Cuarentena para los enfermos de SIDA» o «Fabriquemos armas lanzarrayos de partículas para defender América»? Si es así, entonces ha visto a miembros de la organización política de Lyndon LaRouche. En la actualidad, acusados de fraude en el uso de tarjetas de crédito (utilizar las tarjetas de los afiliados para comprar las revistas y periódicos del grupo y cargar en cuenta cantidades no autorizadas) y obstrucción a la justicia, varios miembros de la organización LaRouche esperan ser llevados a juicio.9 LaRouche, que se ha presentado como candidato en las tres últimas elecciones presidenciales, afirma que Henry Kissinger actúa como un espía ruso, que la reina Isabel tolera el tráfico de drogas, y que sólo él puede salvar a Estados Unidos.10

LaRouche se aprovecha de los temores de la gente y de su patriotismo para que le apoyen él y a su organización.11 Tras su etapa marxista, se pasó a la extrema derecha más virulenta, e incluso ha establecido una «red de inteligencia» que a lo largo de los años ha prestado servicios a particulares y gobiernos.12

Elizabeth Rose,13 una mujer de 85 años de edad, fue reclutada por la organización LaRouche poco después del fallecimiento de su marido y de su hermana, lo que la obligó a vivir sola por primera vez en su vida. Miembros de la organización LaRouche la llamaron por teléfono, se encontraron con que se mostraba receptiva, y comenzaron a visitarla con frecuencia durante la noche. Al cabo de tres semanas, según informó su hija Nancy Day, Elizabeth Rose entregó a la organización más de 800.000 dólares en acciones, que eran propiedad de la familia, en calidad de préstamo, pues estaba convencida, según declaró, de que iba a ayudar a «salvar el mundo». Elizabeth también contó a su hija que con su afiliación ayudaría a la «colonización de Marte», y que tal vez ella fuese «la primera abuela en ir a Marte».

En octubre de 1986, el IRS y agentes del estado de Virginia irrumpieron en el cuartel general de LaRouche en Leesburgh y encontraron documentos que demostraban la existencia de más de 4.500 operaciones de préstamos, que afectaban a 3.000 personas en 50 estados y 12 países, por los que la organización había recibido más de 30 millones de dólares. Se estimó que al menos el 70% de las víctimas eran personas ancianas, y no encontraron documento alguno que demostrara que se habían realizado las devoluciones según lo estipulado en los términos de los contratos.

A pesar de que Nancy Day consiguió el fallo favorable de los tribunales, y pudo evitar así que su madre entregara más valores al grupo, Elizabeth Rose continúa trabajando para la organización LaRouche. Es muy persuasiva y eficaz a la hora de convencer a otros ancianos de que entreguen sus ahorros, a cambio de pagarés con un 10% de interés. Igual que hicieron con ella cuando la abordaron los adeptos de LaRouche, apela tanto a los sentimientos patrióticos de la gente como a su temor de qué los bancos «no son de fiar». Viaja por todo el mundo para defender la organización LaRouche, convencida de que la persecución contra el grupo está inspirada por la propaganda izquierdista.

Patrick Ryan y la Meditación Transcendental

Patrick Ryan, en la actualidad un empresario de éxito, estuvo relacionado con la Meditación Transcendental (MT) durante diez años. Es graduado por la Maharishi International University (MIU) de Fairfield, Iowa, una institución de reconocido prestigio. La mayoría de la gente piensa que la MT es una forma inocente de relajarse a través de la meditación. Pero para todos aquellos que se comprometen en profundidad con la organización de la MT, adquiere los rasgos de las sectas destructivas.

Hace ya tiempo que Pat fundó un grupo de apoyo llamado TM-Ex para los antiguos miembros, y habla sin tapujos sobre los aspectos más oscuros del movimiento. «Tiene todas las características de una secta destructiva», señala. «Muchos de mis amigos y yo mismo hemos sufrido un grave daño por nuestra participación en el asunto.»

Como la mayoría de las sectas destructivas, la MT utiliza el engaño.14 Sus portavoces afirman que la «MT no es una filosofía, una religión, o un estilo de vida». Sin embargo, Pat señala que «los seguidores se hacen vegetarianos, optan por el celibato, recitan mantras compuestos para honrar a los dioses hindúes, y adoran al Maharishi Mahesh Yogi como el "maestro iluminado del universo".

En sus anuncios, la MT recalca los beneficios prácticos de la meditación, en especial la reducción del estrés. Los promotores de la MT proyectan vídeos en los cuales adeptos de todas las clases sociales dan testimonio de sus ventajas. Las campañas de venta de la MT están repletas de gráficas de presión arterial, de ritmos cardiovasculares y otras pruebas clínicas que evidencian la efectividad de la MT Pero lo que no se menciona es el hecho de que las pruebas científicas demuestran que se obtienen los mismos resultados al escuchar música suave o al realizar unos cuantos ejercicios básicos de relajación que se pueden aprender en libros asequibles a cualquier bolsillo.

Después de que el estudiante de MT paga su cuota de inscripción, más bien alta, y recibe el mantra personal que debe recitar, le dicen que no deberá revelarlo jamás a persona alguna. ¿Por qué? Porque este mismo mantra «único» ha sido dado, en base a la edad, a otros miles de personas.15

La mayor parte de la gente que aprende la MT jamás va más allá de los prescritos veinte minutos de meditación dos veces al día, por la mañana y por la tarde. Esto no puede considerarse propiamente como pertenecer a una secta. Pero hay quien continúa visitando los centros de MT para someterse a «controles», y sigue pagando por recibir cursos más y más avanzados. A la larga, se puede caer en el extremo al que llegó Pat: pagó 3.000 dólares por adelantado para aprender a levitar y volar. En la práctica, se encontró a si mismo recitando los mantras más «avanzados» mientras saltaba enérgicamente con las piernas cruzadas en la posición del loto, dos horas por la mañana y otras dos por la tarde.

No es de extrañar que sufriera violentos espasmos musculares, dolores de cabeza y contracciones faciales involuntarias. Así que acudió a sus instructores en busca de ayuda. «Me dijeron que me estaba liberando del estrés», explica Pat. «Me aconsejaron que volviera a casa, que siguiera con la meditación y que intentara volar con más entusiasmo.»

«Hasta que Bod Kropinsky ganó el primer pleito contra la MT por fraude y negligencia no tuve noticias de que habla personas a quienes la Meditación Transcendental había perjudicado»,16 continúa Pat. «Los líderes culpan a los seguidores, y no hacen absolutamente nada para corregir sus métodos.» Al igual que en otras sectas destructivas, el problema nunca está en el líder, la doctrina o el comportamiento de la organización; siempre es culpa de los miembros.

Pat comenzó a cuestionarse su participación en la MT sólo justo después de haber asistido a la desprogramación de su hermana Michelle de la secta The Way International (El Camino Internacional). A medida que antiguos adeptos de The Way le explicaban a Michelle los criterios que definen un entorno de control mental, Pat comenzó a oír una señal de alarma en su cabeza: los mismos métodos se utilizaban en MT. Se dio cuenta de que sus problemas provenían de las prácticas, que provocaban un cortocircuito en su sistema nervioso.

Pat echó mano de todas las fuentes que pudo encontrar en busca de la información que le permitiera entender la historia y los antecedentes de Maharishi y su organización. Descubrió, gracias a otros antiguos alumnos de la MIU, que algunos de los tan cacareados experimentos médicos se habían realizado sin ninguna base científica.17 En la actualidad es muy crítico con la organización a la que pertenecía y se dedica activamente a advertir a otros de sus prácticas de engaño y destrucción.

Gretchen Callahan y la Estación Verdad

Algunas sectas destructivas son tan pequeñas que pueden parecer insignificantes al lado de las grandes organizaciones como la Iglesia de la Unificación. Sin embargo, los grupos pequeños suelen causar tanto daño como los grandes. Esto es del todo cierto en el caso de Gretchen Callahan, que se adhirió a una pequeña secta bíblica fundamentalista en el sur de California llamada Truth Station (Estación Verdad).18 Sus treinta miembros eran dirigidos por un hombre convencido de estar en comunicación directa con Dios, Vivían juntos en una misma casa y el adoctrinamiento ocupaba la mayor parte de su tiempo. Creían ser las únicas personas que vivían como «auténticos cristianos», y creían también en la curación por la fe.

Gretchen me describió las largas reuniones del grupo en un atestado salón en el que el líder se pasaba horas sometiendo a los adeptos a la «silla caliente», donde los insultaba y humillaba mientras todos los demás miraban. «No estaba permitido levantarse para ir al lavabo durante la reunión. Todos tenían que quedarse y ser parte del proceso», me dijo Gretchen. Pretendía que los miembros creyeran que el «pecado» de cada uno de ellos debía ser «sacado a la luz» para destruirlo. Nadie sabía quién sería el próximo en sentarse en la silla caliente, y todos suspiraban con alivio para sus adentros cuando el llamado era otro.

El grupo tenía su propia jerga especial para abordar los problemas. Dudar de la autoridad del líder, por ejemplo, era «abrir paso» a los espíritus satánicos. Aceptar sin reservas la infalibilidad del líder y la interpretación de la Biblia enunciada como «La verdad» (es decir la versión de la verdad que tenía el líder) se consideraba el. distintivo de un «verdadero creyente». Los seguidores llegaban a cualquier extremo para demostrar que eran «verdaderos creyentes».

Un joven a quien Gretchen se refirió sólo como David, que contaba 26 años en la época en que ella entró en la secta, notó el sutil poder del grupo cuando le presionaron para que se volviera más espiritual. Como demostración del compromiso con el grupo y para ganar una mayor aceptación, decidió dejar de tomar la insulina para su diabetes, en la creencia de que Dios le curaría. Los miembros aplaudieron su fe y lo animaron a que tirara la insulina, cosa que él hizo.

En cuestión de días, la salud de David empeoró a ojos vista, y después de una semana el líder organizó equipos de oración durante las veinticuatro horas del día. El equipo de Gretchen era el que estaba de guardia cuando David exhaló su último suspiro. No obstante, el grupo, azuzado por las imperiosas exhortaciones del líder, estaba convencido de que David resucitaría, y rezaron durante quince horas junto al cadáver. El padre de David, en aquel entonces colíder de un grupo, golpeaba el pecho de su hijo muerto, exorcizando a Satanás y al Ángel de la Muerte, mientras' sacaban de la habitación a la madre porque su dolor y su angustia se consideraban una «debilidad espiritual». Gretchen sostuvo la mano de David gran parte del día, hasta que el cadáver se volvió de color azul y rígido por completo.

Incluso después de que llegara la policía y el forense ordenara el levantamiento del cadáver, todos los miembros creían aún que el joven volvería. Durante los tres meses siguientes al fallecimiento, se le guardó sitio en la mesa, y los miembros (incluidos los niños pequeños) tuvieron visiones, sueños y profecías sobre su resurrección.

Unos días después, los padre de Gretchen la llamaron desde su casa de Jamaica porque habían tenido noticias de la muerte de David. Gretchen consiguió convencerles de que en realidad el joven no había muerto. El líder le había dicho que se produciría un gran milagro y despertaría, y que los no creyentes acudirían en manada al grupo.

Transcurridos dos años de la muerte de David, Gretchen fue expulsada del grupo por su «espíritu de rebelión». Ya no podía soportar más. Ella daba y daba y nunca era suficiente. «Supongo que diréis que estaba quemada», comentó a los ex adeptos de otras sectas durante una reunión de FOCUS, un grupo de apoyo para antiguos miembros. «Algo dentro de mí se apagó. A pesar de que aún tenía miedo de hacer algo equivocado o de estar "fuera del Espíritu", ya no podía sentir arrepentimiento por los "pecados" que inventaban sobre mí. Me di cuenta de que ya nadie era feliz ni sonreía. Todos tenían miedo de hablar entre sí porque podían no estar hablando "en el Espíritu". Pese a todo, incluso después de que me expulsaran seguía creyendo que ellos estaban en lo cierto y que tenían la única llave de la salvación. Hasta que mis padres me hicieron desprogramar no comencé a comprender que me habla enfrentado con los abusos del control mental, no con mi relación con Dios. »

Pocos meses después de la marcha de Gretchen, el grupo comenzó a utilizar la violencia física, sobre todo contra mujeres y niños, para erradicar los «espíritus satánicos».

«Me ha costado años llegar a comprender cuán profundamente controlaban mis emociones y pensamientos», me confió Gretchen. «De no haber sido por el excelente tratamiento que he recibido, probablemente aún estaría intentando ser readmitida.» Por lo que sé del grupo, me atrevería a decir que el líder la habría aceptado, al comprobar que ella hubiera estado más dispuesta que nunca a someterse a su voluntad.

Gary Porter y el Nichiren Soshu de América

Gary Porter, que ejerce de quiropráctico en Filadelfia, conoció y se enamoró de Nancy, una mujer relacionada con el NSA, o Nichiren Soshu de América. (A pesar de que la organización nació en Japón y proclama su herencia budista, recluta miembros en otros países del mundo desde hace más de veinte años.) Los adeptos de esta secta creen que si cantan repetidamente una serie de palabras místicas delante de un pergamino de papel de arroz -el gohonzon- obtendrán el poder de conseguir todo lo que deseen. Nancy llevaba en la secta más de dos años cuando comenzó a cantar «Nam myoho renge kyo» durante horas al día para cumplir su deseo de conocer a un médico y casarse con él. «La gente cantaba para conseguir un aparcamiento, un trabajo nuevo, mejores notas en sus estudios, o cualquier otra cosa», explicó Gary en una reunión del grupo de apoyo FOCUS.

Gary, que había sido educado en la fe metodista, pasaba por una crisis en su vida cuando conoció a Nancy. «Estaba quemado después de cuatro años en el colegio de quiroprácticos, mi mejor amigo se mató en un accidente de automóvil, y mis hermanos me presionaban para que volviera a casa y cuidase de mi madré enferma. Era presa fácil para cualquiera que prometiese las llaves para resolver los problemas de la vida.

»Pensé que el grupo era un tanto extraño, pero me avine a probar con los cánticos. Conseguían transportarme a lo más alto. Compré un gohozen, contraje matrimonio con Nancy y permanecí en el grupo durante más de cinco años».

El NSA utiliza a menudo la fama de sus miembros más célebres como Tina Turner y Patrick Duffy, tanto para reclutar como para reafirmar el compromiso de los adeptos. El otro gran banderín de enganche es «trabajar por la paz mundial». El NSA hace creer a sus adeptos que sólo su canto podrá salvar a la humanidad de la destrucción. Pero aparte de acudir a las manifestaciones patrocinadas por el NSA (rechazadas por los principales grupos pacifistas), los miembros hacen muy poco en pro de la paz. Las marchas del NSA ayudan a controlar el tiempo y las energías de los adeptos. «Solíamos ir a reuniones de grupo tres o cuatro veces por semana, sin contar las horas que pasábamos cada día con los cánticos.» Las relaciones entre los miembros eran manipuladas para asegurarse de que quienes dudaban fuesen acallados mientras se recompensaba a los conformistas.

Llegó el momento en que Gary mantuvo varias confrontaciones con sus líderes en el NSA y fue amenazado con la expulsión. En lo más profundo de su ser, eso era justo lo que él deseaba. Estaba cansado de las presiones y las manipulaciones. Su práctica profesional se había resentido a causa del tiempo y los esfuerzos que dedicaba al NSA.

Por último, la pareja fue expulsada del grupo, pero Nancy se pasó el año siguiente en un diván convencida de que padecía un cáncer en fase terminal. Entonces no se daba cuenta de que simplemente estaba actuando de acuerdo con su adoctrinamiento. Ella, como muchos otros adeptos, temía que si alguna vez abandonaba el NSA y dejaba de cantar, las consecuencias serían terribles.19

El relato de Gary y Nancy Porter no tiene el dramatismo de las historias de otros ex miembros de sectas. Su vida en un grupo destructivo fue bastante común en sus aspectos externos, y desde luego nunca les pidieron que montaran guardia junto a un moribundo. Por fortuna, pudieron abandonar el grupo juntos. Cuando Gary y Nancy comenzaron a estudiar el control mental y las sectas destructivas, se percataron de que el NSA utilizaba esencialmente las mismas técnicas de control mental que los grupos que exigen a sus miembros que vivan juntos de forma permanente. Les costó varios años poder rehacer sus vidas.

Wendy Ford y El Camino Internacional

Algunas personas han tenido experiencias en sectas destructivas que combinan las características de las pequeñas sectas bíblicas fundamentalistas con las complejas técnicas de «entrenamiento» de grupos como Forum y de los métodos radicales de las sectas exclusivamente políticas. Wendy Ford experimentó algo parecido durante sus siete años de afiliación a The Way International (El Camino Internacional).

Wendy es graduada de The Way Corps (Cuerpos de El Camino), un curso de adoctrinamiento intensivo de cuatro años para los líderes principales del grupo. Se sintió atraída en un primer momento a El Camino por un curso de introducción titulado «Poder para una vida plena». Al principio pensó que tan sólo le enseñaban la Biblia.

«Se presentaban así mismo como un grupo dedicado a la investigación de la Biblia y la enseñanza del ministerio fundado por el doctor Victor Paul Weirwille», le explica a sus oyentes. «No me enteré hasta mi desprogramación de que su doctorado lo había conseguido por correspondencia,20 y que las llamadas "enseñanzas divinas" no eran más que sus retorcidas interpretaciones de las Escrituras.»

Wendy, una mujer de negocios además de actriz y cantante de talento, trabaja en la actualidad en una gran compañía de ordenadores en Massachusetts y pertenece a la junta directiva de FOCUS. Recuerda con claridad cómo le enseñaron en El Camino a utilizar las técnicas de interrupción del pensamiento. «En mi grupo nos enseñaban a "hablar en lenguas", lo que se suponía era una manifestación del Espíritu Santo. Lo debíamos hacer cada vez que comenzábamos a pensar por nuestra cuenta o cuestionar cualquier cosa.»

Como otros muchos grupos inspirados en la Biblia, El Camino remarca el poder del diablo en los asuntos cotidianos, con lo que infunde grandes temores a sus miembros para que obedezcan a los líderes sin formular objeciones. «Nadie quería ser poseído por Satanás, así que pensábamos que permaneceríamos centrados en Dios cada vez que hablábamos en lenguas». En realidad lo que hacíamos era suprimir nuestra capacidad de pensar crítica e independientemente.»

A medida que Weirwille se volvía más y más paranoico respecto al comunismo, El Camino se convirtió en una secta de supervivencia, que acumulaba armas y alimentos. Wendy y los otros miembros aprendieron a utilizar un fusil y a vivir de la tierra para estar preparados ante la inevitable invasión. «Los automóviles debían tener siempre el depósito como mínimo medio lleno, y se habilitaron almacenes con armamento y comida.» El miedo se convirtió en una herramienta eficaz para mantener la unión del grupo. «Teníamos miedo de cualquiera que hablara en contra de nuestra organización. Nos considerábamos soldados de Dios; las únicas personas que comprendíamos la Biblia tal y como debía ser enseñada.»

El Camino continúa con su centro de Emporo, Kansas, y su cuartel general está en New Knoxville, Ohio, a pesar de que Weirwille falleció en 1986. El número de sus miembros supera los 100.000, y es todavía una de las sectas destructivas más poderosas del mundo.21 Sin embargo, las rencillas interiores entre los altos mandos han hecho que algunos de los líderes abandonaran el grupo. Estos últimos han comenzado a denunciar las inexactitudes de El Camino en su interpretación de la Biblia, así corno la corrupción de los líderes, pero muy pocos de ellos comprenden la dinámica del control mental.

«Mantengo la esperanza de que los antiguos líderes se pongan de acuerdo para compartir sus informaciones y recursos a fin de encontrar la mejor manera de ayudar a otros de que abandonen esta organización destructiva», dice Wendy.

Linda Blood y el Templo de Set

Los rituales satánicos que cuentan con la participación de adolescentes se han convertido en los últimos años en el tema favorito de los periodistas de casi todo el mundo. Sin embargo, no todas las personas implicadas en estas actividades son adolescentes que se rebelan contra la autoridad. La relación de Linda Blood con una secta satánica, el Templo de Set, demuestra que a menudo estos grupos poseen un poderoso atractivo para los adolescentes.

Linda, vendedora profesional y escritora, perteneció al Templo de Set durante varios meses. En aquel período estuvo bajo la influencia directa del líder del grupo, Michael Aquino, un oficial de alta graduación del ejército norteamericano. Linda había leído en una revista un relato de ciencia ficción escrito por Aquino y le envió una carta. Tras varios meses de correspondencia, se unió al grupo, lo conoció y se enamoró de él y se vio envuelta en una compleja relación emocionalmente traumática con el líder.

«'Desde entonces, él ha declarado que jamás tuvo ningún interés romántico o sexual por mí, así que sólo puedo pensar que mentía cuando me lo dijo, y ~ie nie sedujo con el propósito de obtener el control sobre mí», dice con amargura. «En realidad, la relación sexual fue mínima; creo que el desafío de ver hasta qué punto podía manipularme era lo que le estimulaba.»22

Linda no sentía el menor interés por lo sobrenatural ni el ocultismo hasta que conoció a Aquino. «Me vi sometida a su influencia porque yo creía que él y los otros "setianos" comprendían de verdad el lado intenso, dramático, romántico y oscuro de mi personalidad que no tenía forma de manifestarse en mi vida normal de cada día», me dijo mientras contemplábamos una entrevista a Aquino en Oprah Win frey Show.

Quedé impresionada por la inteligencia de Aquino y su cuidada presentación, vestido con los hábitos negros de sacerdote de Satanás. A pesar de que hacía ya varios años que Linda había abandonado la secta, resultaba obvio que él todavía la afectaba profundamente. Era la primera vez que le veía desde que dejó el grupo en 1980.

El teniente coronel Aquino es astuto, bien educado y un hábil comunicador. Estuvo asignado durante muchos años a la división de guerra psicológica del Ejército. A pesar de la notoriedad que ha conseguido su secta, los portavoces militares han defendido el derecho constitucional de Aquino a sus creencias religiosas.23

«Tendría que haber ido al programa y enfrentarme a él, pero no estaba segura de estar preparada para verle otra vez de cerca», dijo Linda. «Ahora me gustaría haber ido. He hecho y dicho algunas cosas estúpidas en los momentos que estaba trastornada emocionalmente, tanto en la secta como fuera de ella, y él podría haberlas utilizado para humillarme. Pero habría valido la pena si hubiese servido para desenmascararle. Todavía hay algo patético en la persona que veo en esa pantalla; pomposa, distante, fría, ajena y emocionalmente muerta. Ya se lo puede quedar.

«Yo conozco la otra cara de Michael gracias a nuestra relación personal, y tengo la impresión de que necesita su magia con desesperación para escapar de una cierta desesperación que yo percibía en él, y para que al mismo tiempo le dé control y poder sobre los demás. Creo que es trágico lo que ha hecho consigo mismo.

Como Gini Scott apunta en su estudio del grupo The Magicians (Los Magos), y como Arthur Lyons señala en su libro Satan Wants You (Satanás te quiere), uno de los objetivos de Aquino es controlar a las personas sin que éstas sepan que están siendo controladas.24 «Controla a los miembros porque ellos creen en los poderes mágicos que dice poseer, y por la necesidad que tienen los miembros de creer que ellos podrán tener también dichos Poderes»,25 explica Linda. «Se suponía que todos debíamos sentir temor y respeto por él y el resto de los miembros dirigentes.»

A pesar de que el Templo de Set es declaradamente satánico, Linda no tomó parte en ningún ritual que incluyera sacrificios animales o humanos. Le pregunté si temió por su vida. «No por parte del templo de Set, porque que yo sepa, nunca han asesinado a ningún ex miembro», me respondió. «El Templo de Set actúa abiertamente y funciona en lo esencial como la mayoría de las demás sectas "públicas", sin violencia aparente», señaló Linda.

«Pero las sectas satánicas violentas son mucho más temibles que las habituales sectas destructivas.»

De hecho, no hay ninguna prueba que vincule el Templo de Set con actividades ilegales. Pero las sectas satánicas más violentas actúan con mayor secreto, y se recrean en dar una imagen de maldad. Algunas realizan rituales muy bien estudiados para impresionar y horrorizar a sus miembros, a menudo con sexo ritual, derramamiento de sangre y sacrificio de animales. También se han dado casos de asesinato ritual. Antiguos participantes en tales actividades no pueden hablar de sus experiencias sin desencadenar una intensa reacción emocional entre sus oyentes y, posiblemente, una acción legal.

Estos grupos se hallan en alza porque los jóvenes están motivados emocionalmente por libros, películas, e incluso la música heavy metal, para creer que el culto a Satanás les dará poder. A pesar de que no era su caso, Linda piensa que la mayor parte de los miembros son reclutados mediante invitaciones a fiestas donde consumen drogas alucinógenas que les vuelven más sugestionables y dóciles, al tiempo que se les incita a ritos sexuales de iniciación. Poco a poco, el reclutador se hace con el control ganándose la confianza y lealtad del recluta. Sólo cuando se le considera preparado es introducido directamente en el culto a Satanás. Llegado este punto, el nuevo miembro ya no puede marcharse porque está implicado en actos ilegales. A quienes han presenciado y participado en asesinatos rituales, se les advierte claramente que serán asesinados por el grupo si pretenden abandonarlo en algún momento.