La vida pasa

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Enviado por Theswan, 22-marzo-2006


Os he encontrado por pura casualidad rebuscando entre internet un asunto que me tenía intrigada, soy muy curiosa, y como dice un dicho español, "la curiosidad mató al gato"

He leido varios de los comentarios que habéis ido dejando, y no puedo por menos que recordar lo mal que yo lo pasé, supongo que como todos. Yo quise olvidarlo todo, no recordar, cuando tenía un pie dentro y otro fuera, me decía, que no volvería la vista atrás nada más que para sacar cosas positivas de ello. Y eso hice, nada más irme, no quise hablar con nadie sobre el asunto, recordar me suponía un dolor enorme por muchos motivos, entre otros, por cómo me habían tratado, aunque el más importante de todos, era esa sensación de estar volviéndote loca, de no saber realmente si estabas condenando tu alma para la eternidad. Y durante varios años, eso es lo que hice, no querer recordar nada, no hablar con nadie, y si surgía el tema entre mis amig@s, hablarlo muy someramente.

Ni siquiera en mi casa, pro-opus, se comentó nada, ni bueno ni malo. Todo parecía un pacto de silencio, que en realidad me ayudó mucho, sobre todo a madurar como persona, a saber lo que quería en la vida y lo que necesitaba.

Es precisamente por ese pacto de silencio que puede que al leeros, me produzca ese dolor, punzante de recordar varios aspectos de cómo vivía en aquéllos años, me resulta hasta curioso, ver la cantidad de cosas que he borrado de mi memoria, y sólo recuerdo vagamente determinadas vejaciones a la intimidad, a la libertad, y al derecho que nos asiste a todos por el hecho de ser personas. Pero lo que quiero exponeros es para aquellas personas que se pueden encontrar en mi situación...

No voy a tirar por el camino del rencor, porque ya os digo que he olvidado, si en mi mano está intentaré que nadie pase por lo que yo pasé, y espero que sin entrar en grandes detalles, mi testimonio sirva para alguien, para los que están dentro, y los que están fuera. Yo fui agregada desde diciembre de 1994 a un 19 de marzo de 1999, aunque siendo sinceros, el día de mi santo, que cae en diciembre, la misma fecha que pité, decidí no volver al centro, por lo menos como agregada. Puede que aún hoy alguien me diga que no hice las cosas bien, incluso entre gente que ya ha salido, y todo porque yo no esperé a un 19 de marzo. Bien, yo recuerdo el 18 de marzo del año anterior, en que planteé a mi directora que yo tenía serias dudas, y que no sabía si renovaría al día siguiente. (esto después de haber expuesto mis dudas durante el año anterior, tanto a la directora como al sacerdote del centro)Su respuesta de ese día, fué, ven a misa al centro (a las 7:15 de la mañana) y ya hablamos después. Si sí, claro que fui a misa al centro y estuve toda la misa pidiendo a Dios que me dijera lo que quería que yo hiciera, que yo no me veía de agregada ni de nada, que yo lo estaba pasando fatal, pero que aun así haría su voluntad...que confiaba en que si no quería que yo siguiera siendo agregada me lo haría saber. Evidentemente, en la misa no pasó nada de nada, y yo entre las dudas, entre el miedo de volver a ver los ojos frios y severos de mi directora, entre que fui una cobarde en ese momento y que no tenía motivos fundados para no seguir, que podía ser lo que ellas me decían, que era una egoista, una soberbia, que tenía que ser en realidad, más dócil, exponer con más claridad lo que me pasaba, en fín, total, que ese año renové procurando hacer todo lo que me decían, ser más dócil, pasar más tiempo en el centro, olvidarme de mí misma y no perder un minuto en mí.

Ese mismo día 19 de 1998 por la tarde, me pasó una cosa curiosa con el que hoy es mi marido, y que me hizo pensar que por qué narices no había ocurrido un día antes, pero quedó en una simple anécdota, por lo menos durante unos días, porque a partir de ese 19 de marzo, el que hoy es mi marido, empezó a "pretender" que yo saliera a tomar un café, a ir al cine... en fín, lo normal para empezar a conocerte y tener una relación más seria. Cual era el inconveniente? que a mí ese chico, siempre me había gustado, ya lo conocía, ya le había dejado plantado antes de ser agregada, (pero por ser demasiado orgullosa), así que me sabía mal ser borde con él, sobre todo, porque me parecía tan bueno..... El corazón se me partía un poquito cuando me le encontraba, y yo hacía un quiebro...cruzaba de acera, pero cómo me dolía hacer eso. Se lo contaba a la que llevaba mi charla y me animaba a seguir haciéndolo, que tenía que ser fuerte, pero el tema de "ese chico" era lo de menos, porque yo seguía planteando que lo mío no era eso, y que precisamente se me ponía ese chico en el camino, para que me diera cuenta durante ese año que lo mio no era ser agregada. Hice de todo, por seguir siendo fiel, me adelantaron el curso anual, estuve hablando con un montón de gente a la que le tenía que contar mis dudas y por qué podía pensar en eso y qué tenía que hacer una y otra vez, que si a la directora del centro, que si a la encargada de agregadas de la delegación, que si a la directora de la delegación (tengo que precisar que ya no me acuerdo ni de los cargos de la gente, ni si realmente el cargo era directora general de delegación) el caso es que vino gente de la delegación a hablar conmigo de "mi problema". Y yo sólo me preguntaba el por qué tenía que hablar con tanta gente para mí desconocida, de mi vocación..? por qué? y por qué todo el mundo me decía lo mismo, las mismas frases manidas, los mismos razonamientos, y aunque yo exponía varios aspectos, el final siempre era el mismo, era una egoista por no seguir mi vocación. Egoista? pero si yo no estaba poniendo trabas a nada, hablaba con quien hiciera falta, exponía mis ideas, mis dudas, mis planteamientos todas las veces que hiciera falta, me ponía a disposición de todas, (repito la palabra en femenino, todas) para hacer cuanto en la delegación y en mi provincia hiciera falta, me pasaba todo el tiempo en el centro, de lunes a domingo y vuelta a empezar y el asunto del chico... quedaba siempre muy lejos, tambien en mi pensamiento. Me sometieron a una tortura psiquica increible durante el periodo del 19 de marzo de 1998 a diciembre de 1998. Como yo trabajaba y estudiaba al mismo tiempo, por las noches yo no me podía pasar por el centro así que me llamaban para saber si había llegado a casa y casi comprobar a la hora a la que había llegado a casa. Como si yo las estuviese mintiendo, me daba mucha rabia porque demostraban que no se fiaban de mí. Lo expuse en todas las charlas, que no me gustaba ese acoso, que también molestaban a mi familia (por aquel entonces no tenía móvil) y que hicieran el favor de no llamarme tanto, que se fiaran de mí, pero ays, es que la que no se podía fiar de mí era yo misma, eso es lo que me decían siempre, no te puedes fiar de lo que vas a hacer. (ni que yo fuera como una rata siguiendo el sonido del flautista de hammelin) Bien, aguanté esa tortura, lo mismo que aguanté estar todos los ratos disponibles en el centro, asistía a misa en el centro, (que estaba a media hora de mi casa) y de ahí me iba a la facultad, salía de la facultad y me iba al trabajo, y del trabajo, si salía relativamente pronto, volvía al centro a hacer las normas que me quedaban. Así me tiré esos meses, diciendo que yo no aguantaba más y que por favor quería escribir la carta ya, que me dejaran que a Dios no le importaban las fechas, siempre me dijeron que escribirla la escribiría, pero cuando fuera oportuno, incluso una vez, la directora del centro para quitarme de enmedio, llegó a decirme que me mandaba a hablar con no sé quien, (ya no me acuerdo) y que meditase lo que me dijera esta persona, que si después de eso, seguía pensando que ese no era mi camino que escribiría la carta. Pero qué ilusa fuí por pensar que antes del 19 de marzo iba yo a escribir una carta...así que cuando una vez más me sentí engañada, que ya no aguantaba más, que ni psiquica ni físicamente me encontraba bien, decidí dejarlo, no volver a aparecer.

Como es lógico, no me dejaron ni a sol ni a sombra, siguieron llamándome, venían a buscarme al trabajo, pero por lo menos, no me podían obligar a ir al centro, a no ser que me pusieran una cadena como a los perros, y eso , no lo podían hacer. No cuento todo lo que me dijeron en ese periodo, de verdad que son cosas que he olvidado, y que prefiero no recordar, por injustas, por mentiras y sobre todo porque me desquiciaron, estuve en tratamiento y el cerebro humano es muy sabio, aquéllo que no interesa lo suele borrar, y para contar cosas a medias es mejor no contar nada. A todo esto, os preguntaréis que pasó con el chico este que para ellas fue el culpable de que tambaleara mi vocación, pues bien, Un dia, entre esos que me topé con él, le expuse que yo era Agregada, me dijo que no sabía que era eso, se lo expliqué, le dije que por favor no volviera a hablar conmigo, me dijo que él me quería y que siempre estaría ahí, que cuando le necesitase, que yo ya sabía dónde encontrarle. Durante el periodo que hubo entre ese 19 de marzo y ese 4 de diciembre, no me habló, nos cruzábamos por la calle y no nos decíamos nada, me respetó, pero que no me hablase no equivalía a que no le viese, ya que a parte de que vivía cerca de mí, él hizo todo lo posible para verme todos los días. Así que el día que decidí no volver al centro, ese día le llamé, le expliqué lo que me había pasado, y me siguió diciendo, que él me seguiría respetando y ayudando como un amigo más, hasta que fuera un 19 de marzo, fecha, en la que se extinguía todo lazo de unión con el Opus Dei.

Y ahora mi pregunta, era o no era el hombre de mi vida? llevo 4 años casada con él, y os aseguro, que me siento muy feliz a su lado, y siempre que puedo, le doy las gracias a Dios, por haber hecho que se cruzara en mi camino, y le doy gracias a él, por haber sabido esperar, y haber comprendido en cada momento que tenía que darme tiempo, y por no haberme alejado de aquéllo que era mi "camino". Es o no es mi vocación? cómo se atrevió nadie a decir que era producto del demonio, que me ponía las trabas para que no continuara en mi vocación?. Por qué me lo hicieron pasar tan mal? Pero como de todo hay que sacar una experiencia positiva en la vida, yo se lo agradezco, porque nos pusieron tantas trabas, él fué tan paciente, esperamos y confiamos, que estábamos seguros de que nuestro amor era verdadero, y de que teníamos que estar juntos, así que en la sombra, pero en realidad, ellas hicieron que el cariño que sentíamos se fuera haciendo más fuerte y más auténtico, y cuando vienen nuestros momentos de bajón, nos acordamos por todo por lo que tuvimos que pasar, y esos nubarrones, se nos pasan con una sonrisa de oreja a oreja. Por cierto, que me casé un 6 de octubre, fué pura carambola porque la fecha de la boda estaba prevista antes de que yo supiese la fecha de la canonización del "padre", pero cuando me enteré, me salió una sonrisa de oreja a oreja, como si el destino hubiera querido dar una prueba más de que ese si era mi camino.



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