La recomposición de la crisma según Satur

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Por Satur, 7.12.2007

CARTA “DEUS DEDIT, DEUS ABSTULIT…"


Como diría el revolucionario de los güevos negros, Martin L. King, “Si supiera que el mundo se acaba mañana yo, hoy, todavía plantaría un árbol”. Vamos, pues, hijos e hijas mí@s, a pensar que aunque muchas y muy grandes han sido nuestras faltas, aunque nos han profetizados futuros de sospecha y traición, aunque nos han asegurado una vida de rejalgar y no dan ni cinco céntimos por nuestra alma… ¡¡¡todavía podemos plantar un árbol!!!.

Estos son, desde mi punto de vista, los consejos que desde mi atalaya puedo dar a todos aquell@s que están en situación de que si me voy o de que si no me voy, o de aquellos que ya se han ido y andan dándole vueltas a la barrila como el villancico del Tamborilero y el ropopopóm, ropopopón, ropopopón.


A lo primero de todo: no te creas nada de lo que te han dicho sobre que si has tirado tu vida, no vales un pimiento, eres un egoísta y un mindungui. ¡Mentirota de las grandes!, ¡vaya trola!... Es como los niños en la escuela que, derrepenete, depronoto, no te saludaban y se hacían los así, como muy dolidos, y te soltaban un “ya no me ajunto contigo”. Y tú, “¿pero, por qué?... Y el tío “porque les ha dado un boli a zutanito, y zutanito no es mi amigo… Y si te crees que te voy a invitar a mi cumple, pues vas listo. Y eso que mi papá me va a llevar a Chiquipark y la monitora que está muy principalmente nos va meter las gominolas directamente en la boca…

¡Ojo!: puede ser que seas un tirado, y que no valgas un pimiento, y que seas un egoísta y un mindungui, pero no porque te lo digan ellos. A estas alturas de la vida ya deberías de saberlo. Supongo que después de unos años en la opus eso ya lo tienes aprendido: que eres el cubo de la basura. Yo lo tengo más que claro.


Segundo. Métete en la cabeza que, seas como seas, Dios es tu Padre y que te quiere. Puede parecer un consuelo, pero no es así: Dios es tu Padre. Es de las pocas cosas que Jesús repitió hasta la saciedad y que le distingue de cualquier religión. Los de la opus piensan que es más Padre de ellos que tuyo, pero es otra bola cojonuda. Ellos piensan que el Chiquipark es para sus amiguetes. Pues no. Es más: no hay Chiquipark que valga.

Si no crees en Dios, porque has salido con los frenos rotos, o en stand by, no te preocupes: Dios sigue siendo tu Padre. Esto es jodido de creer, pero es Padre hasta de Hugo Chávez. Y lo estoy escribiendo, y me pongo de una mala lecheeeeee.


Tercero. Es posible que pienses que eres un pringao que sólo has trabajado en obras corporativas, o en Fomento, o de oficial de una delegación, o de numeraria auxiliar en Molinoviejo, o de gobernanta en Villa Saquete, o de profe en la EFA Naboalto… ya tienes cierta edad, ¿quién te puede contratar con ese currículum?; cavar no puedo, mendigar me da vergüenza. ¿Dónde puedo ir?. Pues puedes ir donde te dé la gana: depende de ti. Como dijo Terminator “no problema, capullo”. Confía un poco en más en ti. Además, siempre hay gente que te va a orientar. No tengas miedo. Repasa opuslibros y verás la cantidad de personal que ha salido a delante. ¡Planta un árbol!.


Cuarto. Si lo dejas y tienes percha las cosas del querer pueden irte más o menos bien. En fin, estás en la pool position y es fácil que encuentres pelsonas cuerpos que se interesen por ti. Viendo algunas fotos de “quienes somos” ahora mismo, sin conocerles, podría vaticinar un pronóstico sobre la vida afectiva de algun@s. Somos así de injustos. Pero, claro, estamos los que hemos salido a los cuarenta y pico, gastadillos, feotes, con cosas de solterón: que si me huelen los pies, que si la tengo pequeña, que si soy gordita, que si soy muy cortado, que si no conozco varón… ¡Nada!,¡ otra patraña!. Gracias a Dios la gente por allí es muy normal y tiende a quererse: no hay corazón que no merezca que alguien ame. Es cuestión de salir, de charlar, de no quedarse en casa buá, buá, buá. El mundo es bueno, no lo olvides, y por diez hijos de la gran puta que hay por la vida, hay mil hijos de la luz.

Si ves todos los días los programas de tv el Tomate, o el diario de Patricia, acabarás pensando que el mundo está lleno de hijos de la gran puta. Por eso te aconsejo que busques amigos, que salgas, que estés vivo.


Quinto. Si el día uno de enero dejas la opus, el día dos de enero tiene que seguir siendo igual que el uno, y que hace diez años. No ha pasado nada. Supongo que habrás pensado bien el tema y has decidido tomar ese camino. Sigue andando tan feliz y tan campante como has ido cuando te sentías del grupo. Ahora perteneces a otro grupo, el de los colgados ex de la opus: interesante asociación con más de un millón de miembros.


Sexto. Intenta quitarte tatuajes tipo “te encomiendo”, “encomiéndame”, “te he estado llevando a la oración”… suelta lastre, di algún tacazo gordo de vez en cuando… raja cuando te encuentres otro ex –con nadie más porque no te van a entender-: eso quita tensión y va de coña. Si ves una tía que está muy buena piensa “¡qué buena está esa tía”. Si estás con un amigo, no lo pienses, dilo. Si eres mujer y ves a George Clooney, o su clon, no te cortes y échate al cuello y te lo comes a besos.

No es pecado. Es una gilipollez, pero no es pecado.


Séptimo. Si llevas fuera de la opus más de un año y te sorprendes cantando por la calle “pito pa que pites tú”, o “la pesca”, pide hora al psiquiatra, pero ya.


Octavo. Si te encuentras un antiguo hermano tuyo, o una hermana, y te dice algo del “Padre”, le contestas “¿Echeve? ¿cómo está Echeve?”. Ya verás que en dos segundos desaparece como los gatos, ¡fú!.


Noveno. No te tomes en serio nada, ni siquiera a ti. No pierdas el buen humor. Si tienes buen humor es muy difícil que las cosas que hagas sean pecado, o estén mal hechas, o que no sean lo correcto. Mira tu propia vida como si fueras espectador de ella, como si estuvieras en el cine viéndote… comprobarás que no eres tan malo, o que se entiende lo que haces, o que tampoco es para tanto. Te reirás de ti y tomarás distancias contigo mismo. Te comprenderás mejor y te llevarás muy bien .


Décimo. No leas Camino en lo que te queda de vida. Hay libros mejores, incluso de espiritualidad.


Onceno. Intenta desnormatizarte, y para ello, además de no sentirte obligado a echarte agua bendita por las noches, o besar el suelo al levantarte, o a saludar al ángel custodio de tu casa al entrar en ella, nada mejor que hagas cosas que nunca has hecho: una buena siesta de orinal alguna tarde, cruzar las piernas en la iglesia, cantar la Ramona es pechugona, despertarte un domingo y quedarte rezongando un buen rato en la cama, y si has sido numeraria auxiliar comer con gente en manga corta: eso tiene que ser realmente excitante (verás que hay hombres que tienen pelos, sus brazos son como la moqueta del hombre lobo, y otros parecen la rana de un Hare Khrisna)...


Doceno. Ten sueños de futuro. Ilusiónate con las cosas de la vida, con tu gente. Descubre a tu familia de verdad, esa que llaman de sangre con voz de Drácula lascivo.


Treceno. No reniegues de tu pasado. No hay nada de qué avergonzarse. Haber estado en la opus no es un sambenito que uno debe llevar para mostrar público arrepentimiento. Habla de ello, si quieres, o no hables de ello, si quieres, pero si lo haces con gente extraña o ajena a la institución ándate con tiento: digas lo que digas pensarán que has sido cura o monja. Si eres mujer y te preguntan si has usado cilicio no seas tonta y contesta que no. Si dices que sí lo siguiente que harán es “¡halaaaaa, a ver, enséñame la cicatriz!, ¡venga, porfi!”… y lo único que quieren es verte el mollar y tocar manteca. Es un truco muy viejo.


Catorceno. No guardes rencor de la gente que un día quisiste, aunque alguno o alguna sea un pedorro. Despídete con elegancia elegante es el que sabe elegir, y hay que saber despedirse). Y una vez fuera anda con la decisión de las modelos en las pasarelas de moda: machacando baldosa, mirada al frente, pero no pongas la cara que ponen ellas, así como muy concentrada pensando “a ver si me acuerdo del camino de vuelta”.


Quinceno. Si no has ligado en tu vida y tu biografía afectiva es que te has enamorado platónicamente de una numeraria auxiliar, o de don A punto A punto, no tengas prisa. Tranqui. Si has ligado y conoces ese mundo, y si has sido numerari@,o agregad@, ¡vaya pájaro estabas hecho!, ¡pillín!, que tienes la cara más dura que las botas de Chuck Norris.


Dieciseno. Es posible que de vez en cuando tengas pesadillas. No sé, que derrepenete, depronoto, te encuentras en un centro y va Isidoro Zorzano y te dice que te peles al cero, y tú le dices que tus cojones, y entonces aparece Tía Carmen vestida de jotera y con el peinado de la dama de Elche y canta a pecho partido “¡Escrivá, Escrivá que bonita serenata, Escrivá, Escrivá, que me estás dando la lata!”. Y en esto que se abre la puerta y sale Pepín Blanco con alzacuello y dice que es el nuevo Vicario de la Obra de Dios y que te quiere hacer una “corrección fraterna heterodosa”…y despiertas sudando y con taquicardia. Bueno, pues no te preocupes. Es normal y nos pasa a todos.


Diecisieteseno. Si sientes necesidad de acudir al sacramento de la penitencia, olvídate de las confesiones que hacías en la opus. Como vayas con eso de “he retrasado la lectura diez minutos”, ”he omitido quince minutos la oración de la tarde”, “no he guardado la vista en la calle”, “he faltado a la caridad hablando mal de algunos”, “no he vivido la sobriedad en una cena”, ”al ponerme el cilicio me pillé un testículo y dije “¡uy, qué daño!”, al cura le vas dejar ojoplático y te puede mandar a freír espárragos en un santiamén.


Dieciocheno. No niegues el saludo a nadie de la opus por ser de la opus. No has hecho nada malo dejando la institución. No te avergüences. Lo que puedan saber de ti, hablar de ti, de por qué te fuiste, si eras asín, o asán, es su problema. Además, es un mundo muy pequeño, un corral: aquí afuera la opus es pequeñísima y no tiene ninguna importancia.


Décimonono. La mejor manera de querer, sobre todo cuando estrenas una nueva vida, es dejarse querer.


Veinteno. Chiste.

Están dos supernumerarios en la catedral de La Almudena en la Misa aniversario del 26 de junio. En esto que la señora se tira un pedito y le dice al marido al oído
- Pax.
- In aeternum.
- Oye, Álvaro Josemaría, me acabo de tirar un pequeño pedito casi imperceptible, ¿qué hago?.
- Ahora, nada, pero cuando acabe la ceremonia nos vamos a la tienda a cambiar las pilas de tu sonotone. ¡Pax!
- ¡In aeternum!




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