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El Opus Dei en la enseñanza media

Desde el CSIC, el grupo de primeros socios del Opus Dei también se dispuso a intervenir en la enseñanza media. Así, cuando comenzó a funcionar, en 1939, el Instituto Nacional de Enseñanza Media Ramiro Maeztu, en Madrid, frente a la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la presa resultaba atrayente -y a la vez, fácil- para los audaces socios de la Obra de Dios. Albareda, secretario general del CSIC, fue inmediatamente nombrado por Ibáñez Martín director del Instituto Ramiro de Maeztu y las prolongadas maniobras que desarrollaron desde entonces para controlarlo, parecen haber dado resultados.

En la actualidad, Tomás Alvira, viejo compañero de Escrivá, es capo-mafia del Opus Dei en el Instituto Ramiro de Maeztu, de igual modo que Albareda lo fue, sobre todo, del CSIC o López Rodó, en el ámbito ministerial, sigue siéndolo dentro del gobierno. El puesto que ocupó Albareda en 1939 como director y especialmente el que ocupa hoy Alvira como vicedirector, han hecho posible la penetración y sobre todo el aprovechamiento de este Instituto de enseñanza media masculino, propuesto como modelo en su género para España: la secretaría, el internado y todas las demás actividades son hoy día coto privado del Opus Dei. Tomás Alvira, degradado en el aparato de la Obra de Dios al convertirse en padre de familia, figura como profesor en la nómina del Instituto siendo, por otra parte, desconocido entre los alumnos. Su absentismo profesional se encuentra justificado si las tareas de dirección le absorben todo el tiempo en el Instituto. Colegas suyos en la cátedra como Calero, Muñoz, etc., siguen dócilmente el camino de la Obra de Dios.

En la cuneta han quedado Antonio Magariños, fallecido en la primavera de 1965, que fue durante años el director del programa nocturno de bachillerato para trabajadores y también ex jefe de estudios; Luis Ortiz, miembro de la ACNP y director algún tiempo del Instituto; etc. Ha habido, asimismo, querellas a nivel sacerdotal entre un presbítero de la Obra de Dios (Cuéllar) y un padre jesuita (Granda). La rivalidad que a veces rebasó los niveles personales o de clientela quedó zanjada con el relevo discreto de ambos.

Tomás Alvira, hoy cabeza de una familia numerosa consagrada a la Obra de Dios, nació en Zaragoza y es doctor en ciencias además de catedrático de ciencias naturales en la enseñanza media. Miembro del Consejo Nacional de Educación -Escrivá lo había sido después de la guerra-, Alvira fue anteriormente tesorero del importante Patronato de Institutos Laborales.

La promoción de Alvira se debe más que a sus dotes personales al hecho de ser uno de los primeros seguidores de Escrivá. Por eso, Albareda lo mantuvo durante quince años en el oscuro puesto de secretario del Instituto de Edafología, verdadero centro táctico de operaciones del Opus Dei dentro del CSIC, antes de aparecer públicamente como vicepresidente de la Sociedad de Pedagogía Española o vicedirector del Instituto Ramiro de Maeztu.

El Instituto Ramiro de Maeztu, en Madrid, es uno de los más ricos filones que ha encontrado el Opus Dei para engrosar sus filas con adolescentes y jóvenes. En el curso preuniversitario correspondiente al año académico 1967-1968, pudo calcularse que un treinta por ciento aproximadamente estaban ya enrolados en el Opus Dei, un veinticinco por ciento lo miraba con simpatía y entre los restantes no existía ninguna preferencia al respecto. Los decididamente opuestos apenas llegaban a una decena. La cifra de estudiantes sobrepasa en estos últimos años el medio millar de preuniversitarios.

El proceso de captación se inicia en los cursos inferiores del bachillerato para afirmarse en el curso preuniversitario. A tal efecto, fue instalado cerca del Instituto el Club Jara como centro recreativo que sirve de primer filtro en la selección de muchachos.

El chico cazable es después invitado a una de las casas especializadas en "sanrafaeles". Entre los miembros del Opus Dei un individuo que se considera "cazable" en un plazo inferior a dos años es llamado un "san-rafael". Los "sanrafaeles" son los jovencitos - o jovencitas - en trance de ingresar en el Opus Dei.

La expresión "sanrafael" se utiliza por extensión del nombre del arcángel cuya protección deben invocar los jóvenes que van a ingresar en cualquiera de los escalones de la Obra de Dios. Para el neófito que va a quedarse célibe, y que será socio oblato o numerario, existen otras invocaciones. Escrivá lo dice claramente en la máxima 360 de Camino: "¡Como te reías, noblemente, cuando te aconsejé que pusieras tus años mozos bajo la protección de San Rafael!: para que te lleve a un matrimonio santo, como al joven Tobías, con una mujer buena y guapa y rica - te dij -, bromista. Y luego, ¡qué pensativo te quedaste!, cuando seguí aconsejándote que te pusieras también bajo el patrocinio de aquél apóstol adolescente, Juan: por si el Señor te pedía más."

En un piso de la calle Eduardo Dato de Madrid, dedicado a menores de catorce años, el Opus Dei tuvo un serio conflicto con la junta de vecinos del inmueble que se negó terminantemente a admitir la riada de jovencitos que visitaba continuamente el piso. La discreción en que se movían aumentó el recelo colectivo del vecindario. El Opus Dei, para evitar un escándalo de mayores dimensiones optó por trasladar a otro sitio su labor entre los "sanrafaeles". En Madrid, puede señalarse otra de las casas especializadas en "sanrafaeles" en el lujoso ático del inmueble de la calle del General Oráa, esquina a Hermanos Bécquer, en el distinguido barrio de Salamanca.

Conforme crecieron las actividades del Instituto Ramiro de Maeztu se fueron creando secciones filiales - hoy existen dieciocho - que se hacían depender de la central siempre controlada por Alvira y otros socios. La sección filial más interesante es Tajamar, embrión de lo que luego, a efectos de propaganda, ha sido uno de los escaparates "sociales" de la Obra de Dios en España.

El Opus Dei cuenta hoy con tres colegios de enseñanza media repartidos estratégicamente en tres núcleos urbanos importantes: Madrid, Barcelona y Bilbao. La cuota de 100.000 pesetas a fondo perdido que exige el Opus Dei para ingresar en estos colegios los ha convertido automáticamente en los colegios más exclusivos de España, arrebatando de este modo a la Compañía de Jesús parte de su clientela formada por los hijos de la alta burguesía que estudian bachillerato.

En contrapartida, el Opus Dei construyó en el barrio madrileño de Vallecas un centro vinculado al Instituto de Ramiro de Maeztu para realizar "una labor cristiano-social": es el conocido "Tajamar", donde más de 1.500 hijos de obreros reciben una formación profesional y cristiana que les convierte en obreros cualificados y con "conciencia católica". En Tajamar se estudia, asimismo, el bachillerato laboral.

La revista "SP" del 15 de noviembre de 1965 señalaba que:

"Tajamar es una iniciativa social realizada en la barriada más populosa de Madrid, Vallecas, que tiene tras sí una gran tradición marxista y donde, según las estadísticas, menos del 1% de la población son católicos practicantes. Pues bien, en Tajamar se forman, en el espíritu del Opus Dei, pero con la atención en las disciplinas más al día - desde la formación profesional a la enseñanza media -, hijos de los viejos marxistas."

"SP" afirmaba, a continuación, que "como Tajamar funcionan en el mundo muchos centros. De ellos es de los que quiere el Opus Dei que se hable. Son su obra "bien hecha", el fruto de su santificación en la normalidad del mundo".

Conviene detenerse en la vida de Bernardo Perea Morales, socio super-numerario del Opus Dei, cuadro discreto pero eficiente en el aparato de la Obra de Dios y director de este centro.

Bernardo Perea Morales nació en un pueblo de la provincia de Ciudad Real en 1918, comenzó hacia 1935 sus estudios universitarios y combatió en el bando republicano durante la guerra civil. Tras su conversión falangista, Perea Morales obtuvo fácilmente en 1942 el título de licenciado en filosofía y letras siendo designado inmediatamente "profesor adjunto" a una cátedra del Instituto de enseñanza media de Valdepeñas. En 1947 contrae matrimonio y, en 1949, se instala en Cádiz donde simultáneamente a su actividad docente como catedrático de griego en el Instituto, desempeña desde 1950 los puestos de secretario provincial del SEU, secretario de los cursos universitarios de verano (Pemán participaba en ellos como figura estelar máxima); delegado provincial de Educación de FET y de las JONS, en 1951, y presidente del consejo diocesano de los hombres de Acción católica, en 1952. De esta época data su ingreso como socio del Opus Dei (supernumerario, porque Bernardo Perea Morales estaba ya casado) y, como consecuencia este enrolamiento, es nombrado en 1958 director de una sección filial del Instituto Ramiro de Maeztu. En 1961, Perea Morales pasó a ser delegado provincial en Madrid de la Comisaría de protección escolar para luego desempeñar la dirección de Tajamar, cuando Jerónimo Padilla fue destituido a raíz de sus declaraciones en la revista Signo."


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