Enclaustramiento no avisado de l@s Numerari@s del Opus Dei

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Autora: Doserra, 24-mayo-2006


Una de las costumbres de las autoridades del Opus Dei que tienen que cambiar es la de actuar con opacidad. Pues esto ocasiona muchas frustraciones, al alimentar en las personas unas expectativas que luego resultan injustamente defraudadas.

Hay un punto donde esta opacidad ha sido especialmente alevosa, a saber, el cambio de la figura del/a Numerari@ que se ha realizado en los Estatutos de 1983 completamente a espaldas de los interesados.

En efecto, en el número 18 de las Constituciones aprobadas en 1950 se decía que el apostolado específico de l@s Numerari@s era:

  1. La santificación del propio trabajo profesional;
  2. Ofrecer a los demás ejemplo de vida cristiana en el propio servicio social;
  3. Esforzarse en la formación espiritual, religiosa y profesional de los jóvenes, y en especial de los alumnos de los Estudios de las Universidades;
  4. Ejercer los cargos públicos con ejemplar fidelidad, en caso de que les sean confiados por el Estado;
  5. Propagar la doctrina de la fe católica de palabra, por escrito y por todos los medios apropiados para ello;
  6. Divulgar las obras de los católicos de las diversas naciones;
  7. Hacerse presente especialmente en aquellos lugares en que la Iglesia de Dios perseguida por sus enemigos necesite del esfuerzo y leal auxilio de los socios.

Es decir, un papel de vanguardia en esa supuesta misión de los miembros de la Obra de hacer presente a Cristo con su prestigio profesional en todos los ambientes de la sociedad civil.

En cambio, al examinar el número 8 §1 de los actuales Estatutos de 1982, se observa un llamativo retroceso en lo que a “secularidad” se refiere, en la descripción de la figura del miembro Numerario:

“Se llaman Numerarios aquellos clérigos y laicos que, observando el celibato apostólico (cfr. Matth. XIX, 11) por especial moción y don de Dios, se dedican con todas sus fuerzas, y con una máxima disponibilidad personal de dedicación, a las peculiares tareas de apostolado de la Prelatura y ordinariamente viven en las sedes de los Centros de Opus Dei para cuidarse de esas tareas de apostolado y dedicarse a la formación de los demás fieles de la Prelatura”.

El/la Numerari@ ya no es la vanguardia del apostolado secular del Opus Dei, sino alguien recluido en los ambientes internos de la institución. Y resulta aún más paradójico que este retroceso se haya producido al conseguir la configuración canónica que —según dicen— es más acorde a la naturaleza secular de su espiritualidad.

En todo caso, no parece legítimo que este cambio se haya hecho a espaldas de la generalidad de los fieles de la institución, a quienes Mons. del Portillo no aclaró nada cuando explicó las transformaciones que la nueva configuración jurídica suponía: unos cambios que se supone que fueron hechos con la anuencia de San Josemaría pues, según confesión de Álvaro del Portillo, la única modificación introducida por la Santa Sede en la redacción preparada por el Fundador y presentada después de su muerte para la aprobación de la Prelatura personal fue la sustitución de la palabra socios, usada a veces en el texto propuesto para aludir a los miembros de la Obra, por la expresión de fieles de la Prelatura.


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