En un centro de universitarias

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Por María Canela, 24.02.2017


A una numeraria le angustia seguir siéndolo.

Su formación es tal que el lugar sin Dios que es el infierno, es mejor lugar que estar fuera de la obra.

No puede dar el paso. Empieza a tener comportamientos fuera de lo ordinario. El centro fija la atención en ella. Desde delegación deciden llevarla a un psicólogo numerario. Él informa que vocación sí que tiene, pero que hay una idea equivocada de la vocación y de Dios Padre. Empieza su terapia de ayuda para permanecer en la obra...

Le receta unas pastillas. Solo es necesario apuntar el nombre en un papel y la numeraria del centro que trabaja en una farmacia, las traerá. Al entregarla indica asustada que esas pastillas son para dormir a un caballo, pero no para alguien tan joven. La directora indica que se seguirán las instrucciones del psicólogo numerario, que son a su vez las de la delegación.

Le preparan una habitación apartada en la casa, con baño propio. Duerme por el día. La habitación completamente oscura. Sale por la noche a la cocina cuando ya el centro duerme. No convive, más parece un animal nocturno encerrado...

Al cabo de unas semanas las demás empiezan a preguntar por ella. Reciben la respuesta: encomiéndala. Empiezan a sentirse angustiadas. La directora les aclara que obedecen a delegación y al psicólogo. Todo en lo que llaman "en manos de Dios".

Vienen sus padres supernumerarios, que tienen más hijos de la obra. Ven la situación, cómo pasa las horas del día su hija. Asustados, proponen que le debe dar el aire, el sol y salir a hacer deporte. Como supernumerarios que son, con visión sobrenatural y fe en la obra, dejan a su hija en aquel centro. Aunque hayan visto lo que han visto, deciden ponerse a disposición de lo que diga "la gracia de Dios a través de las directoras".

La directora no cuenta con el resto del consejo local pero expresa sus opiniones personales en términos de "el consejo local ha visto que", con conocimiento y aprobación de la delegación.

Pasan semanas y la delegación decide que le comunicará un lunes que no tiene vocación. Hay que llevarla antes un fin de semana a un apartamento a la playa para poder justificar que "se ha hecho todo lo posible porque mejore su salud". La directora se queda en el centro. Escoge a dos que están preparándose para unos exámenes finales para que la acompañen. La obediencia está antes que la santificación en el trabajo. Si obedecen, seguro que Dios les premiará poniendo en el examen lo que les haya dado tiempo de estudiar hasta ayer. Les cuenta varias anécdotas de numerarias que les ha pasado eso, por obedecer a sus directoras.

Ella. El sábado, teniendo la experiencia que se obtiene con dos prácticas de autoescuela, desaparece con las llaves del coche. Había hablado de suicidio. Las que la han acompañado buscan con desesperación por el pueblo y la encuentran. Estaba bien, pero con las horas que han pasado de angustia quedan muy afectadas. De gran intensidad lo vivido. A la vuelta necesitan desahogarse y contar lo ocurrido con el intento de suicidio y el coche. Pero esas semanas siguientes siempre hay alguna razón para posponer las charlas fraternas. Deben recordar que no se puede hablar sobre las emociones fuera de la charla, "no es de espíritu", y no se estaría haciendo "la voluntad de Dios".

El lunes, como estaba previsto, le comunican que han visto que no tiene vocación y que se vaya a casa cuando el resto del centro esté en clase. Para que no la vean irse. Les afectaría.

Las semanas siguientes la ya exnumeraria pide seguir recibiendo atención espiritual. Con palabras le dicen que siempre estarán a su disposición, con hechos "la que te lleva la charla se ha tenido que ir hoy sin poder avisarte", "han cambiado el día del círculo, ¿no te avisaron?".

Ella confiesa que todas son muy buenas con ella y cree que ella no es tan importante como para que cumplan con la palabra que le han dado. La directora sale a la calle cuando sabe que ella va a venir, se esconde cuando sabe que está en el centro, y espera a que se vaya para salir.

Un ejemplo de cómo es la libertad de las conciencias en el Opus Dei. De sus psicólogos. De la visión sobrenatural de unos padres supernumerarios. ´

Una prueba de que no hay secretos en la Obra... De que la vida dentro es de cristianos corrientes en medio del mundo…


Buscas una revista en el mueble librería de una de las salitas de estar para dos personas. En este encuentras una foto del Padre y el Papa escondida encima de las revistas. Miras hacia la mesita y no hay otra foto que la esté sustituyendo.

Vas a dirección a preguntar por qué está escondida la foto.

La foto se metió ahí un día que habían invitado al centro a un profesor de la universidad, para exponer un tema de actualidad. El profesor no sabe que esto es un centro del Opus Dei. Creen con casi total seguridad que no vendría si lo supiera.

Les ha parecido prudente esconderla. Ha sido un despiste no volverla a poner. Aunque bien pensado ¿Si la dejamos así no tenemos que estar con prisas escondiéndola cuando viene gente así, y podemos tener está salita para esas ocasiones?

Un ejemplo de cómo se vive la prudencia. La transparencia. No hay secretos. Las palabras tienen un significado "nuevo" en el Opus Dei.

Está preparándose un examen final. La asignatura desaparecerá con el plan nuevo, no puede suspender.

Le dicen que esa tarde va a acompañar a las de san Rafael a un retiro. Ella explica que ha estado llena de encargos durante el semestre. Debe dedicar todas las horas posibles al examen y aun así cree que no son suficientes...

Le indican que no es discutible el ir o no ir. Que tiene que obedecer. Que obedecer es como Dios le da a entender su voluntad. Ha entregado el permitir sentir, enamorarse. Ha entregado comunicarse con su familia incluso para felicitar cumpleaños o navidades. Ha entregado a Dios su descanso (tiene que pedir permiso para descansar). Malduerme en una tabla. Ha entregado la propiedad su propia sangre (pues tiene que pedir permiso para donarla). Que le pidan que no prepare bien un examen y que vaya al retiro es poco comparado con lo que ya ha entregado. Pero le pesa la responsabilidad del dinero que están sacrificando sus padres para su carrera.

La contestación: Te prometemos que cuando llegues al retiro no vas a tener que asistir a las meditaciones o charlas. Tendrás todo el tiempo para estudiar.

Conduce durante dos horas hasta la casa de retiros. Va directa a una sala donde puede estudiar. La van a buscar allí. Le piden que vuelva a la ciudad a buscar a dos de san Rafael, que terminaban las clases más tarde. Dos horas de ida. Dos horas de vuelta. Ella les recuerda la promesa que le hicieron. La directora y subdirectora le explican que ya lo entenderá, es muy importante que obedezca hoy. No la dejan estudiar en paz.

Es menos estresante conducir que ver como interrumpen constantemente el estudio. Así que vuelve a la ciudad a por las dos chicas. Quizá así la dejen en paz el resto de los días. Llueve. Descubre que al coche no le funciona el parabrisas por lo que tiene que conducir con la cabeza por fuera de la ventanilla. Para en un taller y amablemente lo reparan.

Llega. No están. Las espera. No venían de clase. Venían de jugar a tenis. A la hora acordada aun les queda ducharse y hacer la maleta. Llama a la directora pidiendo una explicación. Le responde que si le llegan a contar lo del tenis no hubiera ido. Ella piensa que sería mejor quedarse y no volver. Pero los apuntes para el examen están en la casa de retiros. Se siente la chófer de dos pijas. Las directoras le explican que era necesario que fuera ella. Que tiene que confiar en lo que le piden.

Más tarde también le explican que esas dos chicas de san Rafael son muy guapas y modernas. Si pitan eso atraería a otras a pitar. A ella se le pone bola de nervios en el estómago como la que se forma antes de vomitar.

Habla con el sacerdote, en busca de ayuda. El sacerdote le dice que ha hecho muy bien obedeciendo. Que el Consejo local tiene visión sobrenatural. Que por algo ella está ahí. Que nos hemos entregado completamente a Dios. Que mirar con ojos humanos la obediencia es una tentación. Incluso soberbia. Tienes que ver con ojos de eternidad. El Consejo local es el vehículo por donde nos llega la gracia y la voluntad de Dios.

Al día siguiente le piden que deje de estudiar y se prepare una charla para dar en el retiro. Tiene los nervios destrozados pero piensa que "debe ser soberbia". Tiene ganas de gritar, pero "debe ser una tentación del demonio". Le quema la responsabilidad del dinero que han sacrificado sus padres. Se repite "tienes que ver con ojos de eternidad", "tienes que ver con ojos de eternidad". Besa el suelo tal y como tienes que hacer cada mañana y di desde lo más profundo "Serviam". Usa disciplinas o cilicio para calmar ese enfado que no es de Dios. Pero obedece.

Y "libremente" dio la charla.

Y sí. Hay casos que han vivido todo lo contrario en el mismo centro. Que no sólo les respetan el estudio sino que les reservan una habitación para ello si fuera necesario. Que van en Navidad a casa de sus padres. Y es que necesitan tener ejemplos que puedan decir "eso nunca me pasó por tanto eso no pasa en el Opus Dei". Y lo más importante, dos numerarias con trato tan diverso no hablan entre ellas de sus emociones o de la obediencia. Eso sólo se habla en la charla fraterna.

¿Quieres comparar y hablar y añadir un nuevo pecado a tu conciencia y pecar de mal espíritu?

Un ejemplo de la libertad de las conciencias. Un ejemplo de la tarea de muchos de los sacerdotes. Un ejemplo de la santificación en el trabajo. Todo desde la dimensión que cobran estas palabras en el entorno Opus Dei.


Convivencia de numerarias.

Charla con el sacerdote secretario.

Quiere que sientan que pueden preguntar cualquier duda que tengan. Quiere que vean no hay secretos. Quiere que sientan que se puede hablar de todo.

Las directoras contentas ya que no saben qué contestar cada vez que les preguntan el por qué de muchas cosas. De prohibir tumbarse a tomar el sol en posición horizontal. No saben qué contestar cuando les preguntan por qué los hombres duermen en colchón y ellas en tabla. Sienten vergüenza al explicar que en la Obra se cree que las mujeres tienen muchas tentaciones de pureza si duermen cómodamente en un colchón. La tabla les ayuda a vivir la pureza. Prefieren contestar que algo que empiece por "es de espíritu" o "lo vio así el fundador".

Las directoras contentas, entran junto con el sacerdote secretario a la tertulia.

Una de las preguntas: -Me han prohibido ir a ver o llamar a mis padres en Navidad. Me han prohibido coincidir con todos mis hermanos para celebrar el 80 cumpleaños del abuelo. La razón que me dan es que: "esta es tu familia y una numeraria siempre está ocupada, debes ir enseñando a tu familia que eso es así". -Pero había acabado mis encargos. Tenía tiempo. En el centro había un plan de cena y película. No le veo sentido a que nos hagan obedecer en esto. Si desobedezco y llamo por teléfono a mis padres para felicitar la Navidad recibo una corrección fraterna. No lo entiendo. ¿Me lo podría explicar?

El sacerdote secretario se gira hacia la directora y discretamente le dice "pero cómo permites que me hagan estas preguntas y me pones en esta tesitura, ¿no habéis revisado antes las preguntas que iban a hacer?". Se vuelve hacia la que ha hecho la pregunta y le responde: "estas cosas no son para hablarlas aquí, deben hablarse en la charla o con la directora".

Al irse el sacerdote, la directora confusa dice: antes podíamos difuminar las preguntas complicadas diciendo que mejor lo hablaran con el sacerdote secretario. Luego es casi imposible acceder a él. Quedaban tranquilas. ¿Pero ahora?, hubiera sido mejor que no hubiéramos hecho esta tertulia. Nos ha devuelto la pelota.

Un par de semanas después, este sacerdote va un centro universitario. Tertulia donde todas las de san Rafael pueden hacer preguntas para que vean que no hay secretos.

Pregunta de una chica de san Rafael: Tengo una amiga numeraria a la que no dejan ir a ver a su familia cuando ella quiere. ¿No es contradictorio que el Opus Dei presuma de llevar una vida de cristianos corrientes?

Respuesta del sacerdote secretario: No sé por qué tu amiga te ha dicho eso. Yo mismo, después de salir de aquí, he quedado a cenar con mi hermano. Viene a la ciudad esta noche. No tengo que pedir permiso a nadie. Veo a mi familia cuando quiero. Llevamos una vida como la de cualquier persona.

La tal amiga numeraria, que semanas atrás estuvo en la otra tertulia, queda impactada. No da crédito. Siente vergüenza ajena por el sacerdote.

Entró en la cocina antes de la cena, para echar una mano. En ese centro universitario se encargaban de la administración una madre de familia y una chica joven. Por las mañanas venía la administradora.

Un día la chica habló del apostolado que hacían con ella. Querían que fuese recibiendo formación y se hiciera numeraria auxiliar. Ella sólo quería hacer esas tareas para ganarse un dinero. Entre la señora y la numeraria la animaron a que estudiase algo que le gustase en los ratos libres y dejase de ir a esos medios de formación si se sentía presionada. Si aun no sabía qué estudiar, que empezase con idiomas.

Cuando volvía a entrar en la cocina para echar una mano, siempre la animaban al estudio, entre risas y bromas. Ella se sentía aliviada de la presión para que fuera nax. Le extrañaba tanto que esa numeraria que entraba antes de las cenas para echar una mano no insistiera en lo mismo, que en broma le decía que no parecía numeraria.

Un día la señora y la joven no sonreían. No querían hablar. Estaban distantes. Decían que era sólo cansancio. Las dos. La numeraria les pidió una respuesta sincera. Bajo secreto, contaron que la directora les había interrogado sobre ella. No era bueno que la animaran a estudiar. Ambas le pidieron perdón por rendirse a la presión. Si volvían a mantener conversaciones con la numeraria, la directora les había amenazado con echarlas.

La numeraria no puede evitar llenarse de compasión. Ve la presión a la que están siendo sometidas, y la necesidad de mantener su trabajo. Conocía a la directora y la sabía muy capaz de ejecutar su amenaza.

No se encuentran trabajos fácilmente.

Un ejemplo de libertad de expresión. Un ejemplo de cómo se enseña a santificar el trabajo dentro del Opus Dei.

Entró en el comedor por primera vez, y por primera vez como miembro del Consejo local.

A los pocos minutos una numeraria echa a llorar sin razón aparente y sale del comedor.

Nadie se levanta y la acompaña. Le hiela la indiferencia de las presentes.

Pide por favor que alguna vaya a acompañarla.

Tras la comida pide entrar en dirección para preguntar y entender qué ha pasado. Abren el armario de dirección y le enseñan un anillo de fidelidad. Le explican que los padres supernumerarios lo han llevado al centro porque dentro de unos días sería el acontecimiento. Están contentos por su hija.

- ¿Por qué salió llorando?

- Le acabamos de decir que no hará la fidelidad.

-.¡¡!!....¿Por qué habéis recogido y aceptado el anillo?

- Sus padres tienen una casa de campo con pista de tenis y piscina a donde podemos ir siempre que queramos, te gustará ya verás. A ellos no les hemos dicho nada. Queremos disfrutar este fin de semana de la casa, el máximo tiempo posible. Si les dijéramos que su hija no tiene vocación sería incómodo ir justo ahora.

-...¡¡¡¡!!!!!....¿Sois conscientes de que lo que estáis haciendo es una barbaridad? No tengo palabras. Voy a hablar con la delegación.

-Jajajaja, la delegación lo sabe. Eres nueva en esto. Si te vieras la cara. ¿Sabes lo que es dejar que haga la fidelidad y aguantar de por vida a las numerarias difíciles como ella? Después de la fidelidad es muy difícil. Las mandan de centro en centro y nadie las quiere.

-¿Me estáis gastando una broma en plan novatada primer día en el consejo local?

-Ya te acostumbrarás. Tengo cosas que hacer, ya irás aprendiendo cómo funciona esto.

Habla con su antigua directora. Ésta le pone un ejemplo. Fíjate en XX, del centro del que vienes. En 6 años ha estado en 6 centros, y ni eso la hace rendirse.

Va a delegación. Se siente como en la película "La isla". Cuando pones en conocimiento las barbaridades que ocurren, primero ponen la misma cara de barbaridad que tú. Dan las mil gracias porque hayas dado la información. Llegan a decir que "es de Dios que hayas llegado a ese centro en ese momento" y hayas podido informales. "Y cualquier cosa que veas" ven. Sales con alivio de la delegación. Igual que en la película "La isla".

No sólo siguió el curso previsto el anillo y la no-fidelidad. Consiguió que las cosas se volvieran más difíciles, pero "con mucha visión sobrenatural", a la que quería proteger.

No sólo eso.

Arrancó la maquinaria que tendría como objetivo destruir cualquier atisbo de confianza que pudiera tener en sí misma.

Utilizaron gaslighting, triangulación, chantaje emocional. Ríete del mobbing y el bulliyng juntos, aquí además utilizan la charla fraterna y lo hablado con el cura en confesión. Y pueden invitar sin saberlo a todo el centro a participar bombardeándote personas distintas con correcciones fraternas diariamente.

Y la mente es como el cuerpo. Si lo golpeas salen heridas, algunas difíciles de curar y otras quedarán para siempre. No depende de la voluntad o la fe o alguna característica de la personalidad el salir indemne. Depende de la intensidad y del tiempo de exposición a tal violencia psicológica. Desde ese momento tu estabilidad mental está en peligro.

¿Qué harías si estuviera tu casa en llamas? ¿Esperarías a ver si se apaga? ¿Esperarías rezando? Es una pena perder tanto. Nadie lo pone en duda.

Haz lo mismo con tu vida que lo que harías con tu casa en llamas.

Que la fuerza te acompañe.


Cuando pitó le indicaron que en verano asistiría a un curso anual. Costaría más que el sueldo base.

Empieza a sacar horas y a hacer trabajos para ir ahorrando. Le indica la subdirectora que el dinero debe entregarlo en el centro. Se lo guardarán. La entrega, le explican, es más que nada un acto simbólico de su entrega completa a Dios.

De entre los trabajos que hace está el de limpieza. Le indican que puede hacer esas mismas horas pero en el centro, limpiando y planchando, necesitan manos y le pagarán al final el mismo importe que cobraría fuera. Acepta.

Acaba el curso. Pide el dinero por la limpieza y planchado. La secretaria le responde que cómo es capaz de querer cobrar por hacer tareas en una casa de la que ahora es su familia.

Pide a la subdirectora el dinero entregado ganado en trabajos externos para pagar el curso anual. Le explica que el centro tuvo que usarlo. Ya no les queda. Ha ayudado a algo muy importante. No pueden devolvérselo porque ya no está. Debe pedirle a sus padres el dinero. Pero no debe decirle que se ha hecho numeraria. Esto es muy importante. Pondría en peligro su vocación y poner en peligro la vocación es pecado.

Ejemplo del modo de ser familia en el Opus Dei. Ejemplo de la pobreza que se viven.

A alguien se le ocurriría decir más que pobreza, miserables. Pero aún no sé si la palabra miserable está en uso dentro.

Posdata: Lo que te ha ocurrido dentro del Opus Dei no es culpa tuya. No hay nada en tu personalidad que explique cómo se han comportado contigo. Si necesitas respuestas y recuperarte, busca especialistas en EMDR. Nivel consultor como mínimo. Con experiencia en maltrato.


Necesita más horas durante el verano para preparar sus exámenes. Le exigen que entregue en dirección un horario exhaustivo con su propuesta de estudio. Allí debe aparecer qué hace en cada hora del día, dónde, y cuáles de ellas son de estudio y para qué examen. Solicita levantarse antes y eliminar la limpieza del centro antes del desayuno, con lo que tendría una hora más de estudio al día. Recibirá una respuesta después de que lo estudien las directoras. No lo aprueban.

Durante el curso le indican que haga asignaturas de filosofía y teología los fines de semana en un centro de bachilleres. Habla con el sacerdote de ese centro. Está ante el dilema de conciencia de si obedece a la Obra, está tirando por la borda el dinero que ponen sus padres para su estudio. Si estudia está desobedeciendo y por tanto poniendo en peligro su vocación cosa que es un pecado. Ya le han indicado varias veces que es un pecado siquiera pensar en la posibilidad no ser de la Obra.

En el verano siguiente solicita no hacer todas las asignaturas de filosofía y teología para poder estudiar las asignaturas pendientes de la carrera. Hace y entrega el horario en dirección. El cl contesta: denegado. Pide por favor que lo revisen. Contestación: habla con la delegación. Consigue cita con la de san Miguel. La redirige a la de estudios. Consigue cita con la de estudios, le pide que rehaga el horario especificando cuánto necesita cada materia y especificando en qué días y horas se verá cumplido. Lo hace y entrega el nuevo horario. Denegado. Ha de hacer todas las asignaturas del curso anual.

Llega al curso anual. Además de las asignaturas debe prepararse para dar dos charlas. Debe llevar por primera vez la charla fraterna de tres personas. Debe tener visión sobrenatural.

Habla con el sacerdote secretario para solicitar tiempo para estudiar. Le responde que cuando Dios pide algo, da la gracia para conseguirlo. Si no, no lo pediría.

Es mujer de palabra. Dio la palabra a Dios de ser numeraria y renovar hasta el siguiente 19 de marzo. Y cumplirá su palabra.

Le asignan un colegio mayor universitario de chicos para hacer las prácticas de administración comunes a todas las numerarias.

Allí come en el turno con las numerarias auxiliares. Se da cuenta que hay actividades cotidianas que no les dejan hacer solas. Pregunta y pregunta. Encuentra argumentos absurdos, parece que las considerasen sin inteligencia. Si pregunta más, se encuentra algún callejón sin salida tipo a: "así lo vio el fundador". Al siguiente día le cambian el turno. Ya no coincide con ellas. No puede hacerles más preguntas.

Plantea que qué harán los chicos a cambio de que ellas estén haciendo prácticas de administración gratis en ese centro de varones. Le responde que la sección de chicos da sacerdotes. ¿Y el resto de chicos? No hay respuesta.

No da crédito a que un chico no dé las gracias cuando le sirven la comida. No las tratan como a personas. Se cae una bandeja y miran en silencio a la mesa. Ninguno se digna a acercarse y ayudar a recoger lo que se le ha caído a la auxiliar. Quiere salir a abofetear a cada uno de los chicos que han humillado así a la numeraria auxiliar.

Le explican que lo hacen por el bien de la auxiliar. Que lo hacen por mantener la pureza de corazón de los chicos. Podrían enamorarse al mirarse diariamente.

WTF?

Un ejemplo de la solidaridad y humanidad con los más cercanos. Es una gran familia. Y la familia es… la familia. Qué nuevos matices toman estas palabras en el Opus Dei.


Tiene una compañera en el centro de estudios. Encantadora y gran intelectual que pitó al terminar la carrera. Una cabeza privilegiada. Muy crítica en los medios de formación. Desenmascarando en mitad de las clases de filosofía parte de la manipulación que daban a beber diariamente. A la vez tenía una fe en el Opus Dei recibida de su madre supernumeraria que le nublaba. Creía que las cosas iban mal solo en ese centro. Recibía correcciones fraternas diarias. Muchas de las correcciones versaban sobre detalles tan nimios, tan neutros, que darles tanta importancia como para hacer correcciones fraternas y tan repetitivas, las convertían en la mejor arma invisible para confundir y desestructurar a un ser humano...

Como guinda, ella también recibía consejos estéticos del sacerdote: "tienes que ponerte de esas cosas que se ponen las mujeres en la cara, maquillaje y pendientes, porque Dios quiere que demos una imagen atractiva". ¿Qué decir de la obligación en el centro de estudios de repetir anualmente una confesión general que consiste en recitar todos los pecados que se han cometido desde que se tiene recuerdo? Enseñan que aunque estuvieran perdonados, al volver a decirlos en confesión se recibe más gracia de Dios. ¿Qué decir de la lista que le entrega el sacerdote a las directoras, sobre las que aún no han pasado por el confesionario?

Tiene que empezar a llevar charlas fraternas. La primera a una subdirectora. Escucha lo insoportable que le resulta a esta subdirectora oír charlas fraternas en su centro. Le cuenta entre risas cómo les va poniendo excusas y dando largas para retrasar oír las charlas. Le explica que es un centro de agregadas. Que no es lo mismo. Que sales del centro de estudios y te encuentras con eso. Que son raras. Que por algo ya se sabe que no les dijeron para pitar de numerarias.

Puede empezar a decirle lo cruel que resultan sus palabras, pero decide hacer preguntas y mantener una total pasividad escuche lo que escuche. En el centro de esta subdirectora vive su antigua compañera del centro de estudios. La última vez que la vio tenía un aspecto y tristeza preocupantes. Le preguntó por ella, y le respondió: no sabemos cómo quitárnosla de encima.

Una vez se hubieron "deshecho" de la numeraria, sus padres tuvieron que ingresarla en un hospital. No sabían qué le pasaba. A punto de morir. El resultado: llevaba tiempo casi sin comer. La recuperaron, siguió viviendo.

Pasado un tiempo, volvió a encontrar a su compañera del centro de estudios. Le dijo con sentimiento de vergüenza que ya no era de la Obra. Que no valía nada y esa era la razón por la que la habían echado. No atendía a las frases que le decía la numeraria tipo "no tienes nada en ti que justifique lo que te han hecho". Pero ella tenía otro guión cincelado año tras año, cf tras cf. Que las del centro, todas, eran buenas. Pero que lo que más le había dolido era que ninguna de las numerarias que vivía en su centro había ido al hospital a verla.

Habiendo vivido dentro puede ser por varias cosas:

1) algunas se sentían liberadas.

2) otras obedecen al mandato de cortar toda comunicación con una ex, y quizá ni se enteraron del ingreso.

3) el padre (que no pertenecía a la Obra) no perdonaba el hecho de que nadie se hubiera fijado durante su vida en el centro en el estado de su hija, y no quería que se le acercaran "semejantes seres que decían llamarse humanos".

4) la madre supernumeraria quizá alertó al centro sobre el enfado de su marido... (Siguió siendo supernumeraria).

La que escuchó la charla de esta subdirectora fue a la delegación a hacer todo lo que estuviera en su mano para parar semejantes prácticas internas.

Tocan los preliminares, escuchar la conocida lista: "Dios le dará su gracia", "el que obedece no se equivoca", "lo vio el fundador", "lo quiere el Padre", "encomiéndala", "Dios nunca te pide algo que no puedas dar", etc., etc. Sabiendo ya que no funcionaba hablar con sacerdotes o directoras, y confiar en su palabra, insiste para entender el porqué. ¿Por qué no paran esas prácticas si saben que están enfermando a muchas personas? Y por fin la respuesta: saben que de cada diez que presionan, una media de tres acaba enferma. Mientras los resultados positivos sean siete, frente a tres negativos, no hay motivo para cambiar.

Para los que salen habiendo conocido más de lo que hubieran querido conocer, quizá les sirva el escrito: "Pautas para la recuperación a la salida" del 7 de octubre de 2016.

Supongo que este escrito, para quienes han vivido esto, les puede en parte liberar de tanta confusión. Por más cruda que sea la realidad, la verdad cura, incluso dicen que "la verdad os hará libres".

Con esto, los y las que hacen estas prácticas en sus centros, delegaciones, asesorías, quizá les dé nuevas ideas para nuevas prácticas. El desconocimiento de la verdad que tienen tantas y tantos, ¡os hace tan libres!



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