El viaje del héroe

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Un ex-miembro del Opus Dei en búsqueda de sentido


Prefacio

Leer las diversas cartas en esta web, me ha motivado también a mí a relatar mi experiencia. Me gustaría poder ayudar las personas que sufrieron y sufren. Mi caso es parecido al que tantos otros han relatado, por eso me gustaría detenerme más en el DESPUÉS que en el ANTES en la etapa del Opus Dei. Es decir: ahora que estoy fuera, ¿qué hago?.

Confieso que muchas veces al leer las cartas de la web, lo pasé muy mal debido a los recuerdos. En cierta forma, es como si volviera a vivir todos los tormentos por los qué pasé. Es como volver a Auschwitz. Pero entonces ¿por qué continúo leyendo los testimonios? Es una forma de solidarizarme con todos vosotros, amigos y amigas. Por otro lado, ha sido un toque de atención que me ha llevado a cuestionarme y buscarle sentido.

Hacía tiempo que había olvidado el tema del Opus Dei, pero siempre mi curiosidad buscaba algo relativo al tema de los ex-numerarios como algo mal resuelto en el pasado. Esta web satisfizo mi curiosidad, sacó a la superficie experiencias similares a la mía y leí otras mucho más traumáticas. Nada sabía de ex-numerarios que pasaron décadas dentro de la Obra. Poco sabía de sacerdotes que dejaron la Obra.

Cada caso es un caso particular. Cada experiencia, una experiencia propia. La reacción de cada uno puede haber sido completamente diferente en uno o en otro según las circunstancias de la vida.

Amigos y amigas, en mi salida también traumática, estaba pasando por una depresión y tenía insomnio. Debido a mi estado mental fui a un psiquiatra y comencé a hacer terapia. El psiquiatra en cuestión no era de la Obra, lo que puede haber facilitado mi recuperación. Lo intenté con algunos anti-depresivos hasta adaptarme al Prozac que continuo tomando. Quiero compartir mi experiencia con vosotros.

Mr. M
(Mr. porque soy del sexo masculino, por lo tanto ex-numerario. M. es mi inicial. Mr. M es también el nombre de un mago que reveló los trucos de sus juegos de ilusionismo en televisión, y sufrió por ello grandes críticas. Soy brasileño.)


Introducción

Cada historia personal es única y, por lo tanto, cada proceso de recuperación también es único. Me gustaría compartir mis reflexiones de una forma ilustrativa, si alguien tiene interés o curiosidad.

Voy a referirme a cada uno de nosotros como un héroe. Seguiré esta narración recorriendo el viaje del héroe, siguiendo una estructura semejante a la de los mitos griegos. La descripción del viaje del héroe puede ser obtenida a través de la lectura de los libros de Joseph Campbell, "El Héroe de las Mil Caras" (original en inglés: The Hero with a Thousand Faces) y El "Poder del Mito" (original en inglés: The Power of Myth). O aún en el libro de Christopher Vogler, "La Jornada del Escritor" (original en inglés: The Writer´s Journey) cuyas fases del viaje han sido recogidos de este último libro y descrito como sigue:

  1. Los héroes viven en el MUNDO COTIDIANO, donde
  2. reciben una INVITACION A LA AVENTURA.
  3. Primero, ofrecen RESISTENCIA o RECHAZO a la invitación, pero
  4. en un encuentro con el MENTOR son animados a
  5. ATREVESAR UNA PRIMERA PUERTA y entrar en un mundo especial,
  6. donde encuentran PRUEBAS, ALIADOS Y ENEMIGOS.
  7. Cuando se APROXIMAN A LA CAVERNA OCULTA, cruzan una segunda puerta
  8. donde se enfrentan a la PRUEBA SUPREMA.
  9. Obtienen su RECOMPENSA y
  10. son perseguidos en el CAMINO DE VUELTA al mundo cotidiano.
  11. Cruzan entonces la tercera puerta, experimentan una RESURRECCIÓN y son transformados por la experiencia vivida.
  12. Llega entonces el momento del RETORNO CON EL ELIXIR, la bendición o el tesoro que les ayudará en su regreso al mundo.

La palabra héroe viene del griego, que significa "proteger y servir". La raíz de la idea de héroe está ligada a un sacrificio de uno mismo. El viaje de muchos héroes es la historia de la separación de la familia o tribu, equivalente al sentido de separación de la madre que experimenta un niño pequeño. Es, por lo tanto, nuestra historia de la separación de la Obra.

Un héroe está motivado por los ideales universales que todos llevamos dentro: el deseo de ser amado y comprendido, tener éxito, sobrevivir, ser libre, lograr justicia, ayudar a quien lo necesita, decir lo que piensa...

Mundo cotidiano

Cada uno de nosotros, en la Obra, se sentía dentro de un ambiente seguro; para cualquier enfermedad siempre había una medicina en el botiquín.

En la mayoría de las historias, el héroe es sacado de su mundo cotidiano a un mundo especial, nuevo y extraño.

Por ejemplo, en la saga de Harry Potter, el mundo cotidiano del héroe es la aburrida casa de los tíos y su cuarto se limita a un pequeño espacio debajo de la escalera.

Los testimonios relatados en esta web muestran de manera abundante cómo era nuestro mundo dentro de la Obra. Nuestras normas de vida, nuestro Apostolado, nuestras charlas fraternas etc. Por este motivo, no voy extenderme en este punto. Pasemos a la siguiente fase.

Invitación a la aventura

Para muchos, la rutina dentro de la Obra acabó sofocándonos porque lo que nos faltaba era dar un sentido a lo que hacíamos. Lo que hacíamos ya no lo tenía. No sabíamos el por qué de las cosas. Sólo hacer por hacer, de forma mecánica, repetitiva y todo culminó en la gran pérdida del sentido de la vida. Algo estaba equivocado y ya no funcionaba. No había un motivo de porqué hacer las cosas.

Como en Matrix, debíamos decidir entre tomar una píldora de un color o de otro. Debíamos escoger entre seguir o no seguir en la Obra. Cada una de las dos posibilidades implicaba dos mundos diferentes. Nuestra conciencia había detectado un fallo en el sistema operativo de nuestro ordenador interior. Ya no se podía seguir trabajando en DOS, había que utilizar Windows (o Linux, si algunos lo prefieren). El sistema operativo de la Obra no encajaba con el que habíamos utilizado inicialmente. La teoría y la práctica parecían cosas distintas. Las cosas no eran lo que pensábamos que eran. En esta fase, el héroe se siente incómodo y perturbado. Su autoestima está a cero.

Lo que ocurre en esta estapa es la falta de sentido. Podemos pensar que fue la rutina la que nos desgastó. Pero no. Fue la falta de sentido de lo que hacíamos.

Todo esto se puede ilustrar a través del apostolado que teníamos que hacer. No le veíamos sentido a llamar a personas para la meditación, porque no sentíamos que éramos amigos de ellos. Invertimos la conducta. Deberíamos ser primero amigos de verdad y solamente después, invitarlos a los medios de formación. Colocamos la carreta antes que los bueyes. De las 100 almas que deberían habernos interesado, solamente nos interesaban 1, 2 o 3 como máximo. Teníamos que rechazar a un amigo por no ser "pitable". Aquel amigo tan legal, con el que teníamos tantas cosas en común, debía ser rechazado para dedicarnos a otro quecon el que no congeniábamos tanto. Debíamos eliminar un cariño y con él, eliminar también un sentido a nuestra existencia.

Actuábamos en contra de lo que Kant enseñó. Kant formuló el imperativo categórico de que siempre tratáramos a las personas como un fin en sí mismo y no como un simple medio para llegar a una cosa. O sea, que no debemos usar a las personas. No podemos jugar con sus emociones ni con sus sentimientos. Veíamos a las personas como un medio para nuestra santidad.

De acuerdo con Freud en "El malestar de la civilización", nuestros sufrimientos provienen de tres fuentes: el poder superior de la naturaleza, la fragilidad de nuestros propios cuerpos y la inadecuación de las normas que buscan ajustar las relaciones mutuas de los seres humanos dentro de la familia, el Estado y la sociedad. Pues bien, de estas tres reglas, es la tercera la que merece ser tenida en cuenta, ya que es más fácil aceptar un terremoto o asumir un cáncer porque es algo que no depende de nosotros.

Las reglas de la Obra nos llegaban a través de personas para "lidiarnos" como presuntas personas. Las reglas no existían solamente por escrito, sino también a través de la tradición oral. Había normas concretas para todo tipo de situaciones y en ciertos momentos nos quedábamos confundidos entre la teoría, por un lado, y la práctica por otro. Era la experiencia y la jerarquía de las personas de más antigüedad en la obra las que acababan teniendo la palabra final. Para muchos, la constatación repetitiva durante años, de la incompatibilidad entre teoría y práctica, nos llevó a una parálisis en la capacidad de elegir. Se llega a un punto en el que no hay espacio para las decisiones propias y en la duda, se consultaba siempre con el director sobre esto o aquello.

La falta del sentido de la vida se debió a una quiebra del paradigma. El paradigma es la manera de cómo vemos las cosas en términos de percepción, comprensión e interpretación. Un paradigma es un modelo, una representación de la realidad, una explicación... Es lo mismo que un mapa. Un mapa es una representación de la realidad, pero no es la realidad. Pensábamos que la Obra era de una manera pero en realidad era de otra. Cuando aprendiamos que, de verdad, era de otra manera, nos explicaban que no era exactamente así, porque en tal situación, influía esto y aquello. Si sucedía esto, aquello y lo de más allá, lo mejor que se podía hacer era consultar al director.

En resumen, al irnos de la Obra, ese mundo aparentemente seguro y perfecto en el que viviamos, desapareció. El caos empezó a rondar en la cabeza. Parecía que el suelo donde pisábamos se hundía bajo nuestros pies.

La quiebra o ruptura de un paradigma se puede dar gradualmente o de golpe y porrazo. El ejemplo más ilustrativo es el caso de un miembro de la Obra que se enamora de una compañera de trabajo a la que ve todos los días. Primero viene un cierto encantamiento por la persona. El numerario o agregado empieza a experimentar la experiencia de amar a alguien, desprendiéndose de sí mismo. Pero esa sensación de realización debe ser cortada inmediatamente, ya que no es lo que la Obra quiere. Pero -se preguntará- ¿cómo puede ser que una sensación tan buena como ésta, no venga de Dios? Entonces, ¿por qué Dios permitió que me sucediera? La presión psicológica es tanta que le llevará a una crisis profunda acerca del sentido de la vida. Y el motivo es que eso tan bonito va totalmente en contra del proyecto de vida que aprendió en la Obra y se ve obligado a negar el amor por la persona que ama. Se deprime y no sabe qué camino tomar.

Rechazo de la vocación

¿Qué pasa por la cabeza de un numerario en una crisis de vocación? Para muchos es el miedo al infierno, la condena de Dios. Muchas cosas conspiran para que desistamos del "viaje". Por ejemplo, una de las frases más fuertes que leí en algún "Crónica", si no me falla la memoria, era que quien abandonara la Obra sentiría el gusto de la hiel durante el resto de su vida. Y también, en una charla sobre la vocación, nos dijeron: "la vocación no se pierde, se tira por la ventana". También la Biblia me produjo gran inquietud, como en II Timoteo, 4, 10: "Dimas me abandonó por amor a las cosas del siglo y se fue a Tesalónica". Me sentía como un futuro Dimas: infiel, impuro y mundano.

En esta crisis, los sentimientos son muy contradictorios. Nos acordamos de las cosas buenas y de las malas. Porque había cosas buenas que agradaban como ser un buen cristiano en medio del mundo, buscar la santidad a través del trabajo, la necesidad de una formación constante, amistades hechas dentro de la Obra, etc. Pasamos del amor al odio, de la confianza a la sospecha, de la esperanza a la desesperación.

A la vez, queremos y no queremos. Cuando piensas dejar la Obra incluso se te ocurren cosas como escribir al Papa para que cambie el Opus Dei... Es el rechazo a la vocación.

En este vacío existencial, podemos hacer lo que otros a nuestro alrededor hacen -conformismo- o hacer lo que otros quieren que hagamos -totalitarismo-. Cuando nos encontramos en esa situación y no hacemos nada, lo más probable es que entremos en una especie de colapso nervioso. Pueden aparecer el insomnio, la depresión, el estrés, una úlcera de estómago... No hay más solución que huir.

De acuerdo con Víctor Frankl en "La cuestión del sentido en psicoterapia" (el original en alemán "Die Sinnfrage der psychotherapie"), las ocupaciones monótonas que excluyen las decisiones propias, llevan más frecuentemente a la depresión y a las enformedades psicosomáticas que la sobrecarga".

¿Qué sentido podemos dar a tanto sufrimiento? ¿Será inútil todo ese sufrimiento? Y nos hacemos y sentimos víctimas en esta fase. Nos preguntamos: ¿por qué me sucedió esto? ¿por qué yo?

Encuentro con el Mentor

La función del Mentor es preparar el héroe para lo desconocido, a través de orientación, protección, experiencia, entrenamiento y suministro de dones o pócimas mágicas. Lo mismo que Obi Wan fue el Mentor de Luke Skywalker, como el Dr. Xavier fue el Mentor de los X-Men, como el sr Miyagi fue el Mentor del Karate Kid o como el Profesor Dumbledore lo fue de Harry Potter.

En la vida real tenemos diversos mentores: padres, hermanos y hermanas mayores, amigos, amantes, profesores, jefes, compañeros de trabajo, terapeutas y otros. De la misma forma que James Bond, el agente 007, recibe instrucciones de su jefe, a la vez recibe consuelo emocional de Moneypenny y el agente Q le proporciona el arsenal de armas secretas.

Viktor Frankl, en el libro "En búsqueda de sentido, un psicólogo en el campo de concentración", alerta que "del camino de alta tensión psicológica hacia la paz interior, no está libre, de ninguna manera, de obstáculos. Se engaña quien cree que el recién liberado de un campo de concentración no necesita ya ningún cuidado". A continuación, Frankl hace una analogía con lo que le sucede a un buzo: "Así como un buzo corre un grave peligro físico en caso de que abandone repentinamente la cámara de inmersión (dónde se encuentra bajo una tremenda presión atmosférica), así ambién el hombre que ha sido liberado repentinamente de la presión espiritual puede sufrir daño en su salud psíquica."

Por eso se recomienda a todos los que han afrontado una crisis, que busquen a un profesional cualificado para cuidar de su salud mental. El proceso de recuperación puede llevar tiempo y dinero. Por ejemplo, la consulta médica de un buen psiquiatra puede costar en torno de U$ 100 la hora. Invierte en ti. Paga el precio. Además, quizá necesites tomar medicamentos. No te asustes, no creas que solamente con tu fuerza de voluntad lograrás superar los problemas. Si necesitas tomar fármacos, no pasa nada. Ya llevas andado la mitad del camino. Esta ayuda química puede durar un mínimo 1 año. O puede ser que tengas que tomarlas durante el resto de tu vida.

El mentor te guiará en esta fase del viaje mostrandote otras realidades y dándote consejos muy valiosos. En la película "El hombre Araña", el tío Ben le dice a Peter Parker: "Junto a los grandes poderes vienen grandes responsabilidades." Y Morpheus para Neo en "Matrix": "Tú eres el elegido".

Atravesar la primera puerta

Después de que se ha roto el modelo, tomamos la decisión de dejar la Obra. Cuando yo decidí no seguir, pero aún estaba bajo el "dominio" de la Obra -todavía estaba en un centro-, evitaba vivir las costumbres de Casa, como por ejemplo utilizar el Pax. Aunque no hayamos cumplido todos los trámites burocráticos de la salida, estamos mentalmente fuera.

A partir de este momento, el héroe decide dejar aquel mundo perfecto de la Obra y entra en un mundo nuevo, extraño y hostil. Y se asusta fácilmente por cualquier cosa. No sabemos nada de las personas que dejamos atrás porque le temen a este mundo extraño y misterioso fuera de la Obra.

Un recuerdo que tengo después de mi salida es que no reconocía los modelos de coches en las calles (lo que ahora es una banalidad). Para mí eran todos iguales. Y eso se debía a la costumbre de no mirar hacia cualquier lado en la calle para así guardar la pureza.

La libertad de poder elegir

Todo lo puedo en este mundo. Si quiero puedo desatar las pasiones más viles, que mantuve a raya durante tanto tiempo. En el mundo de fuera de la Obra, una cosa es cierta: soy yo el que escojo, nadie más. Soy yo el responsable de mis decisiones.

En este mundo externo tengo plena libertad de elegir. Ante un estímulo o una situación, yo decido lo que voy a hacer. Mi comportamiento es producto de mi propia elección y no me es impuesto por nadie. Soy el responsable de mis acciones. Hago lo que quiero y nadie puede condicionarme. Stephen Covey describe qué es la Proactividad, un concepto muy difundido en administración de empresas, y que describiré a continuación ayudándome, una vez más, de Viktor Frankl).

Un día, desnudo y solo en una pequeña celda, comenzó a tomar conciencia de lo que más tarde llamó la última "de las libertades humanas": la libertad que sus verdugos nazis no le podían quitar. Podían controlar completamente la situación y el ambiente, podían hacer lo que quisieran con su cuerpo, pero él, Viktor Frankl era un ser dotado de autoconsciencia, y podía actuar como observador de su propio destino. Su identidad básica estaba intacta. Podía decidir, dentro de sí, como todo aquello podría afectarle. Entre lo que le sucedía, entre el estímulo y su reacción, estaba su libertad de poder escoger cuál sería su reacción. En medio de las circunstancias más degradantes que se pueda imaginar, Frankl usó el don humano de la autoconsciencia para descubrir un principio fundamental de la naturaleza del hombre: entre el estímulo y la respuesta se encuentra la libertad de escoger del ser humano.

Al descubrir el principio básico de la naturaleza humana, Frankl diseñó un mapa de sí mismo, a partir del cuál comenzó a desarrollar el hábito principal y básico de una persona super eficaz en cualquier ambiente, el hábito de la proactividad. Proactividad significa mucho más que tomar la iniciativa. Implica que nosotros, como seres humanos, somos responsables de nuestras propias vidas. Nuestro comportamiento nace de decisiones internas, y no de las condiciones externas. Tenemos la capacidad de subordinar los sentimientos a los valores. Poseemos iniciativa y responsabilidad suficiente para hacer que las cosas sucedan.

Piensa en la palabra responsabilidad. Es la habilidad a la hora de elegir. Personas superproactivas se acostumbran a la responsabilidad. No echan la culpa de su comportamiento a las circunstancias, condiciones o condicionamientos. Su comportamiento es producto de su propia elección consciente, basada en valores, y no como resultado de un condicionamiento, basado en sentimientos.

Una vez que somos proactivos, nuestra vida será, únicamente, consecuencia de las condiciones y condicionamientos, si dejemos que estos factores controlen nuestra mente, por decisión consciente u omisión.

La libertad de hablar

Frankl describe lo que sucede en la fase de liberación: "se descarga la presión que, durante tantos años, se ha soportado y, por la manera de hablar, da la impresión de que la persona en cuestión está bajo una especie de compulsión psicológica. Tanta es el ansia de contar y la necesidad de hablar. (Pude observar este fenómeno también en personas, que, incluso por poco tiempo, estuvieron bajo una presión muy grande, como por ejemplo en interrogatorios de la Gestapo)."

Eso fue lo que a mí me sucedió. Aún siendo tímido, empecé a hablar mucho más con las personas. Sentía un ansia terrible de descargar todo que tenía dentro de mí.

En Opuslibros, tenemos total libertad de expresar lo que hemos sentimos o sentimos. Podemos manifestar todos los sentimientos que vivimos en la Obra. Estos relatos sirven para solidarizarnos los unos con los otros. A través de esta Web podemos conocer qué ocurría dentro de la Obra por relatos de los que están fuera. Aquel mundo que creíamos perfecto tenía sus contradicciones y heridas. En la web podemos hablar de las cosas más impensables que vivimos dentro de la Obra, podemos desahogarnos todo lo que queramos.

Aprender todo de nuevo

Tras ser liberados del campo de concentración, Frankl relata: "¡Somos libres!, nos decíamos una y otra vez y ni así podíamos creerlo. Habíamos repetido tantas veces esta palabra durante los años soñanmos con ella, que ya había perdido su significado. Su realidad no penetraba en nuestra conciencia; no podíamos aprehender el hecho de que la libertad nos perteneciera. Llegamos a los prados cubiertos de flores. Las contemplábamos y nos dábamos cuenta de que estaban allí, pero no despertaban en nosotros ningún sentimiento. El primer destello de alegría se produjo cuando vimos un gallo con su cola de pluma multicolores. Pero no fue más que un destello: todavía no pertenecíamos a este mundo. Por la tarde y cuando otra vez nos encontramos en nuestro barracón, un hombre le dijo en secreto a otro: ¿dime, estuviste hoy contento?. Y el otro le contestó un tanto avergonzado, pues no sabía que los demás sentíamos de igual modo: "para ser franco: no". Literalmente hablando, habíamos perdido la capacidad de alegrarnos y teníamos que volver a aprender, lentamente".

Pruebas, aliados, enemigos

La prueba de la familia de sangre

En el mundo de fuera de la Obra, la relación con la familia de sangre puede sufrir un nuevo cambio. Creo que los que nacieron en una familia de padres supernumerarios, el sufrimento es muy grande porque puede existir un rechazo de la propia familia al hijo que vuelve. Este no fue mi caso, pero se puede constatar que así sucede en los testimonios de la web.

Para los que no tenemos familiares cercanos en la Obra, el apoyo que recibimos de ellos es fundamental. Este fue mi caso y pude constatar el amor a la libertad de mis padres. Cuando decidí entrar en la Obra, mis padres se entristecieron pero respetaron totalmente mi elección. Un respeto porque creyeron lo que les decía, que quería ser miembro de la Obra y que sería felíz allí dentro. Cuando decidí salirme, me acogieron tan felices como cuando me permitieron partir. Mis padres me quisieron independientemente fuera yo de la Obra o no y en esto, les estoy tremendamente agradecido.

La prueba de salir al exterior y expandirse: Carpe Diem

Cuándo era de la Obra, uno de mis defectos era la inflexibilidad, mi radicalidad. Este defecto me llevó a que me naciera otro que cargo hasta hoy: creer que no tengo derecho a pasarlo bien, a tener momentos de ocio. Una consecuencia de esto es no saber planear y disfrutar las vacaciones ni los fines de semana. Otras personas se convierten en adictas al trabajo.

Otra característica mía era ser extremadamente cruel en el examen de conciencia. Esto me llevaba a una auto crítica negativa muy dura y severa.

Todo sucedía porque estaba preso de mí mismo. Debía expandirme. Debía salir de mis propias preocupaciones.

En la década de los 90, uno de los mayores best-sellers empresariales fue el libro de Stephen Covey, "Los 7 Hábitos de las personas muy eficaces". Me ayudó mucho el enfoque dado por el autor sobre el Círculo de las Preocupaciones/ Círculo de la Influencia, del cuál tomé algunos párrafos: "Las personas proactivas concentran sus esfuerzos en el Círculo de Influencia. Trabajan con las cosas que pueden modificar. La naturaleza de su energía es positiva, engrandecedora y amplia, lo que lleva al aumento del Círculo de Influencia". "Las personas reativas, por otro lado, concentran los esfuerzos en el Círculo de las Preocupaciones. Se centran en las debilidades y defectos de los otros, en los problemas del medio ambiente, en suma, en circunstancias que huyen de su control. De ahí nacen actitudes acusatorias y lamentaciones, lenguaje negativo y la postura de eterna víctima."

Debimos olvidarnos de nosotros mismos y mirar hacia fuera del "yo". Frankl dice: "Quiero destacar que el verdadero sentido de la vida debe ser descubierto en el mundo, y no dentro de la persona o de su psique, como si ésta fuera un sistema cerrado. Llamé a esta característica constitutiva de la autotranscendencia "de la existencia humana". Ella denota el hecho de que el ser humano siempre apunta y se dirige a algo o a alguien diferente de sí mismo. Cuanto más se olvida la persona de sí misma, dedicádose a servir una causa o a amar otra persona, más humana es y más se realiza".

Cuando salí de la Obra estaba totalmente fuera de la realidad así que busqué hacer actividades con las que disfrutar y al mismo tiempo me ayudaran a conectar con otras personas. Me obligaba a tener nuevas relaciones y nuevas amistades. Hice varias cosas: clases de teatro, bailes de de salón, guitarra, idiomas, fotografía etc. Con esto me obligaba a salir de mí mismo.

En una de mis vacaciones decidí viajar solo, con la mochila a la espalda, por Europa, pasando por diversas ciudades. Entrené así mi inglés por varios países, lo que posteriormente me ayudó profesionalmente. Hice muchas fotos, conocí a otras personas y otras culturas.

La experiencia de la expansión tiene como objetivo salir de nuestro aislamiento y de nuestra soledad. La soledad es un enemigo terrible. Después de salir de la Obra estamos solos. Si cortáramos las relaciones humanas, nos quedaremos presos de nuestro limitado mundo, con nuestros propios pensamientos que pueden ser muy destructivos y hasta llevarnos a la ruina. Nuestro pensamiento debe ir hacia fuera y no para dentro.

Un aliado: la capacidad de reírse de sí mismo

Un gran aliado es el sentido del humor y la capacidad de reirnos de nosotros mismos. Creo que en la búsqueda por la perfección dentro de la Obra, muchos se han vuelto perfeccionistas o todavía tienen miedo a equivocarse. No admiten el error porque viven en el mundo de las ideas, donde todo es perfecto. Podemos equivocarnos y reirnos nuestros errores. El verdadero filósofo es aquel que sabe vivir la vida con sentido del humor, con sus errores y aciertos y no aquel que escribe un inmenso compendio filosófico.

Frankl dice: "También el humor constituye una ayuda para el alma en la lucha por su auto preservación. Se sabe que difícilmente habrá algo en la existencia humana tan apto como el humor para distanciarse y permitir que la persona se ponga por encima de la situación."

No tomarme tan en serio significa que puedo cambiar de postura. Hoy pienso así, pero mañana puedo pensar de manera radicalmente diferente. Los políticos saben utilizar muy bien este arte que calificamos como deplorable, contradictorio y ridículo. En épocas de elecciones, los políticos prometen de todo en la campaña. Cuando llegan al gobierno, todo lo que prometieron no vale. Cambian tranquilamente de posición. Aunque el contexto es otro, aprendamos con los políticos y mejoremos nuestro humor.

Un aliado: "Acostúmbrate a decir que SÍ"

Al largo del viaje del héroe, se rompen varios paradigmas durante el recorrido. Uno de estos paradigmas sería el punto nº 5 de Camino, "Acostúmbrate a decir que no".

Nuestra tradición judeo-cristiana enfatiza mucho el NO. Recuerdo que en las meditaciones los temas se explicaban a través de sus opuestos. Las clases de filosofía en los cursos anuales también definían las características de la filosofía moderna por lo que no eran. Por ejemplo, en una meditación sobre la alegría, se nos daba una definición extensa de lo que era la tristeza y solamente en los dos minutos finales de la meditación se hablaba un poquito de la alegría. O sea, no se habla de lo que no se conoce. Se habla de aquello que vivimos.

El mal es la ausencia del bien. Pero ¿qué es el bien? Hacer el bien, y hacerlo bien, es difícil. Es más fácil destruir y criticar. Sin embargo escribir un poema, componer música y pintar un cuadro es más difícil que ejercer la crítica sobre ellas. Hacer estas obras de arte bien hechas es lo difícil. Contemplarlas es fácil, cuando poseen una belleza única. Adoptemos una visión más positiva en relación con la vida, sin juicios previos y prejuicios.

Aproximación a la Caverna Oculta

Como en el mundo exterior puede pasar de todo, también podemos caer en otras trampas. De acuerdo con Frankl, podemos huir de la búsqueda del sentido de la vida y cambiarla por "ansias de poder, incluyendo su forma más primitiva, que es el ansia de dinero. En otros casos, la cambiamos por la búsqueda del placer. Por eso es por lo que muchas veces la frustración existencial acaba en una compensación sexual. Podemos observar en este caso que la líbido sexual asume proporciones exageradas en el vacío existencial." En este mundo podemos caer en la vieja trampa de preocuparnos solamente por el dinero, sexo y y el poder. En ese momento dejamos de preguntanos por el sentido de nuestra vida y comienza la alienación.

Frankl en "La cuestión del sentido en psicoterapia" tiene una interesante frase: "El placer en sí no es algo que consiga dar sentido a la existencia, pero la falta de placer tampoco lo es."

Podemos ser tentados a quedarnos en la superficialidad y no profundizar en la cuestión primordial, que es: ¿cuál el sentido de la vida? Antes, la respuesta nos la daba la Obra. Ahora no tenemos a la Obra y somos nosotros quienes tenemos que dar la respuesta.

Podemos huir de muchas cosas menos de nosotros mismos. Antes incluso de haber entrado en la Obra ya nos preguntábamos sobre el sentido de la vida. Buscamos ese sentido en la Obra y no lo encontramos. Ahora estamos fuera de la Obra y la misma pregunta flota en el aire.

El héroe aún no ha ganado la batalla. Todavía no sabe cómo situar a la Obra en su vida. Muchos pueden detenerse en esta etapa del viaje. Aún no dieron el gran salto.

Prueba Suprema

El héroe crece y se transforma. ¿Cómo identificamos al personaje principal en una historia? La mejor respuesta es: aquel que aprende o crece más.

Si la decisión de haber abandonado la Obra no lleva necesariamente a un crecimiento del héroe, de nada valdrá este viaje. La alienación continúa, independientemente de seguir o no en la Obra.

Veamos: si se opta por seguir en la Obra de forma conformista, no habrá crecimiento. Ante las exigencias y esfuerzo que conlleva de un cambio podemos preguntarnos: ¿por qué cambiar? Este sería un ejemplo de alienación conformista.

Otro tipo de alienación es la de los rebotados. Optan por no seguir en la Obra y sólo protestan. La culpa es siempre de los otros. Son las eternas víctimas. "El mundo conspira contra mí". Quedan aprisionados en el problema y no buscan una solución. Son los enamorados del problema. Para estos tampoco hay crecimiento porque se pararon en esta fase y no prosiguieron el viaje del héroe. El sufrimiento no les sirvió de nada. Se les deformó el carácter y lo que encuentran es solo amargura. La amargura también puede venir del contacto con las experiencias de otras personas que pasaron por el mismo sufrimiento, pero que no encuentran sentido a este sufrimiento, y se quedan en la superficialidad y en la inercia. La reacción que muchos tienen es la de huir y no querer oír ni saber nunca más nada sobre la experiencias de sufrimiento en la Obra.

Sublevación contra el mentor

En nuestra lucha podemos llegar a pensar que nadie nos comprende. Podemos pensar que nuestro mentor es un pesado y abandonar la lucha. Podemos caer en la tentación de interrumpir la terapia por cuenta propia.

Amigos, a aquellos que tomaís fármacos, os digo que os sentireis tentados a abandonarlos, pues el orgullo y la vanidad no admiten la flaqueza y la debilidad. Sé de algunos que empezaron a tomar fármacos y que luego desistieron, porque no admitieron la necesidad de una ayuda externa (química). Y poco tiempo después sufrieron una nueva crisis, así que el proceso de recuperación se alargó y se atrasó. Eso es puro orgullo. Si el psiquiatra te prescribe una medicina, obedece. Este profesional estudió muchos años y conoce mejor que tú los misterios de la mente. En cuanto a la elección del psiquiatra, que sean personas conocidas o familiares quienes te recomienden alguno, y si no te gusta, busca otro, porque si no hay confianza no hay progreso. El progreso en la recuperación depende solamente de nosotros mismos. La terapia no es una cosa de locos. Todos nosotros la necesitamos: tanto gente que fue de la Obra como gente que ni sabe qué es eso.

Rompiendo el paradigma de la Obra

Citando de nuevo Frankl: "Hay dos 'razas' de hombres en el mundo y nada más que dos: la 'raza' de los hombres decentes y la de los indecentes. Ambas se encuentran en todas partes y en todas las capas sociales. Ningún grupo se compone de hombres decentes o de hombres indecentes, aún sin más ni más. En este sentido, ningún grupo es de 'pura raza' y, por ello, a veces se podía encontrar, entre los guardias, a alguna persona decente."

Amigos, ser o no ser de la Obra, no me hace ser bueno o malo. Existe sí, la combinación de varias alternativas. Matemáticamente, esta combinación de 2 tipos nos da como resultado cuatro grupos. En la obra hay gente buena que se quedó y que se realiza allí, trabajando de forma incansable y batalladora. También existe gente mala en la Obra, que hizo y hace sufrir a muchos. Y fuera de la Obra sucede lo mismo. Muchos ex miembros son gente buena y busca ser feliz en la tierra. Pero también hay muchos ex miembros que son gente mala, que es infeliz y quiere que todas las personas sean infelices.

Una vez más Frankl: "La bondad humana se puede encontrar en todas las personas y también en aquellos grupos que, a primera vista, debería ser tajantemente condenados. Las delimitaciones se sobreponen. No podemos simplificar las cosas diciendo: "Los prisioneros son ángeles, y los guardianes son demonios".

Hagamos de abogado del diablo contra nosotros mismos, para romper otro paradigma. Frankl dice "En el campo de concentración, se puede ser guardia y tener una actitud humana con los prisioneros y siempre será de alguna forma un mérito personal y moral". Como ejemplo, Frankl cuenta que uno de los guardias del campo de concentración compraba medicinas con su propio dinero y se las daba a los prisioneros. Después de la liberación, los propios prisioneros protegieron a este guardia y pidieron que le trataran dignamente. O sea, tenemos recuerdos de personas buenas y honestas en la Obra que hicieron el bien con nosotros.

Continuando en esta línea de razonamiento, Frankl dice "En contrapartida, es particularmente deplorable la bajeza del prisionero que inflige un mal a sus propios compañeros de sufrimiento." Es muy triste ver personas que no captaron el sufrimento de un compañero e incluso lo ridiculizaron. En algunos intercambios de correos en la web Opuslibros, vemos que hay gente que utiliza cierto sarcasmo las experiencias de otros ex-miembros. Cada experiencia fue única y dentro de un determinado contexto. Hay gente que fue tratada por el Dr. Mengele en el campo de concentración y sufrió muchísimo. Hay gente que vivió su experiencia al lado de una persona más humana y no sufrió de forma tan intensa. No por eso la primera víctima es superior y tiene más derecho a proclamar que sufrió más y es, por lo tanto, más digna. Nadie tiene derecho a practicar la injusticia, ni el mismo que la sufrió.

En el mundo real, no existen solamente dos posiciones. Pro-Opus Dei y Anti-Opus Dei. Existe una tercera vía: la de no estar ni en contra ni a favor, como yo, puesto que ya no le doy tanta importancia al tema. No intercambiemos una obsesión por otra. No pasemos del amor al odio.

Nuevas comparaciones de mi relación con la Obra

Puedo imaginar al Opus Dei como una ex-novia. Cuando la conocí, pensé haber encontrado el amor de la vida. Fue una pasión avasalladora. Viviamos debajo del mismo techo. Éra de la Obra 24 horas al día. Hasta me enfrenté a mi familia, a mis amigos y compañeros por quedarme en la Obra. Éramos novios a escondidas de mis padres y no conté que incluso estába ya comprometido (o sea, que había escrito la carta al Padre). Sin embargo, cuando nos conocimos, vi que había diferencias en nuestra forma de ser. Teníamos costumbres diferentes. Veíamos la realidad de forma diferente y su su amor por mí era extremamente exigente. Le dije que teníamos que darnos un tiempo. Empezaba a sentirme agobiado y vigilado. El amor es posesivo. Cuando amamos, queremos tener a la persona amada. La Obra quería tenerme e hizo todo el esfuerzo posible para que no la abandonara. En su esfuerzo hasta me dijo cosas muy duras que me hirieron. La Obra no quería compartir su amor por mí con nadie más. Nadie más podía amarme. Por nuestro bien y por el bien de la Obra, decidí irme, pues ese tipo de amor no funcionaría nunca. Fue mejor así. Creo que esta ex-novia puede haber encontrado a otra persona y esta persona puede sentirse muy feliz. Esa otra persona, no es ni mejor ni peor que yo. Es simplemente otra persona. Para mí, lo que suceda entre ellas ahora, no me influye. No me interesa hablar a esa otra persona de los defectos de mi ex-novia, porque todos tenemos defectos. Tal vez esos defectos sean hasta compatibles con esa otra persona. Tal vez esa otra persona hasta le gusten esos defectos y no los vea como tales.

Por eso no soy pro ni anti. Muchos dirán, pero si no es anti Opus Dei, ¿por qué no vuelve a la Obra?. Porque ya no hay relación. No vuelvo con una ex-novia, porque ya no tenemos nada que ver. Lo intenté una vez y no resultó. No hubo química. No hubo entendimiento.

Eso fue lo que se pasó en mi caso. En esta relación entre la Obra y yo, fui yo quien rechazó ese amor. Yo fui quien decidió. Yo rechacé este amor.

Al hacer este simil con mi caso, he recordado casos diferentes al mío. Esquematizaré los posibles escenarios en esta relación de una persona y la Obra.

A saber:

  • YO rechacé la OBRA; la OBRA ME amó;
  • La OBRA ME RECHAZÓ; YO amé a la OBRA;
  • La OBRA y YO nos rechazamos recíprocamente;
  • La OBRA y YO nos amamos recíprocamente.

En el caso "LA OBRA ME RECHAZÓ; YO amé la OBRA" se puede observar en algunos testimonios y yo constaté este caso en una persona en el Centro donde viví mis últimos tiempos de numerario. La Obra llega, me dice que no tengo vocación al Opus Dei y que debo pedir la dispensa. Es lo que llamamos dar una patada en el trasero. Es como cuando nos enamoramos de alguien, y la persona amada no nos corresponde. Es el fin del mundo, porque nos sentimos rechazados por la única persona en toda la Tierra que no nos podía rechazar. Me quedé un tanto confuso con este caso, pues yo quería salir y sólo me insistían en que me quedara. Y quien se quería quedar, los directores le decían que se fuera. La Obra, a través de sus directores, llegaron a la conclusión de que estas personas no deberían seguir durante más tiempo de la Obra. Su manera de ser no encajaba con la manera de ser del Opus Dei. En este caso la autoestima de la persona rechazada queda por los suelos. ¿Será que no soy bueno? ¿No soy digno de ser amado?

Cuando estamos en el mundo real estamos sujetos a este tipo de situación en relación al amor humano. Podemos enamorarnos locamente de alguien, le declaramos nuestro amor y la respuesta es NO. La persona amada puede ser muy bondosa y decir: "Mira, yo te quiero, pero como amigo, ¿entiendes? Podemos continuar siendo amigos, pero no amantes". Como ya dijimos, el amor es posesivo. Si no vamos a ser amantes, será muy difícil que seamos amigos. Es difícil soportar el hecho de ver cómo nuestra amada está a la espera de otro y este otro no soy yo. Por eso es normal que nos alejemos. Por eso, cuando yo rechazo a la Obra y la Obra me ama, la Obra no quiere saber nada más de mí.

En el caso "La OBRA y YO nos rechazamos recíprocamente", ambos llegaron a la conclusión de que ya no se querían el uno al otro. Este es el caso donde el final de la relación se da de manera más amigable. Como se dice en algún testimonio, "nos despedimos con un abrazo". Tal vez este sea uno de los casos más raros que se producen porque para ello es necesario un momento mágico: ambas partes llegan a la misma conclusión al mismo tiempo. Si uno se adelanta a otro, el que se queda atrás puede ser que se sienta un tanto traicionado y se manifieste incluso de forma contraria a lo que sentía.

En el último caso "La OBRA y YO nos amamos recíprocamente" es para aquellos que se quedan y se realizan dentro. Esta es una posibilidad que no podemos negar que no exista. Hay gente dentro que es feliz porque encontró el sentido de la vida dentro de la Obra.

La metáfora de presentar a la Obra como si se tratara de una persona, demuestra que la cantidad de experiencias/relaciones/escenarios es infinita. Podríamos colocar estos escenarios en términos de duración. O sea, para aquellos que hicieron la fidelidad, para los hicieron la oblación, para aquellos que se quedaron unos pocos años, para aquellos que se quedaron solamente unos meses, etc.

En la lectura de algunos testimonios, pude notar también que para algunos casos en los que comparé a la Obra como una ex-novia, ex-mujer o ex-marido, podría no ser adecuada la comparación, debido la falta de elementos de juicio, que pudieran dar un significado más profundo acerca de cómo la persona afectada perdió el sentido de la vida dentro de la Obra.

Estimulado por buscar y comprender un punto de vista diferente al que yo pasé, según lo relatado en varios testimonios, acabé elaborando otro enfoque que espero que pueda ayudar alguien.

Nada mejor que el fútbol para ilustrar este nuevo enfoque, debido a la pasión que este deporte despierta en varios países y así rompemos otro paradigma.

En este análisis comparativo, lo que une es la pasión por el fútbol. Como tenemos a la Obra en diferentes países, voy a poner ejemplos con nombres para que se entienda mejor.

En Brasil, el adversario más temido en la Copa del Mundo es Argentina. Sólo nombrar a Argentina da miedo en los brasileños porque, sin duda alguna, es uno de los adversarios más fuertes de Brasil. Y confieso que uno de los defectos de los hinchas brasileños es ir contra Argentina. Si Brasil fuera eliminado de la Copa del Mundo, muchos brasileños quisieran que Argentina también lo fuera. Existe un cierto placer enfermizo en ese deseo. Y es una pérdida de tiempo. Y una típica reacción de frustrados el no admitir la alegría de los otros. Si van al infierno, quieren llevar el mayor número posible de personas con ellos.

Haciendo esta comparación, me acordé de la Copa del Mundo de 1978 en Argentina. En esta Copa del Mundo, Brasil sería eliminado en el caso de que Argentina ganara a otro equipo por una diferencia de 6 goles. ¡Y Argentina ganó seis a cero!. Brasil fue eliminado de la Copa del Mundo, Argentina continuó jugando y llegó a obtener el título campeón del Mundo.

Sobre ello se escribió mucho. Se decía que había sido una tremenda injusticia y muchas cosas más. Sin embargo, era un hecho innegable al que no se podía dar marcha atrás. Argentina fue campeón del Mundo en 1978. Hubiera sido una tremenda pérdida de tiempo que alguien pidiera a la FIFA que retirara el TÍTULO de campeón mundial a Argentina.

Pasa lo mismo en relación al TÍTULO de Santo de Josemaría Escrivá otorgado por la Iglesia Católica. Es inútil discutirlo. Sucedió y no se cambiará. Si fue justo o injusto, discutir sobre ello no añadirá ni aportará nada a mi existencia.

Sobre este asunto, creo que no cambiará la Iglesia Católica. Quizá pueda afectarme si continuaste fiel al catolicismo. Podemos, otra vez, comparar a estas instituciones (Iglesia y Obra) como si se tratasen de personas. No puedo pedir a mi madre que deje de querer a mi hermano. Mi hermano puede haber tenido más privilegios en mi familia que los que he tenido yo; puede haberse portado mal conmigo; puede haber heredado una parte más grande de la herencia familiar... Pero no puedo pedir a mi madre que no le quiera. Ella lo quiere con sus defectos, -defectos que muchas veces él ni admite tenerlos-. La reconciliación debe ser con mi madre y eso es lo que debo buscar.

Noto en los testimonios que existe para muchos una cierta tristeza hacia la Iglesia Católica debido a la canonización de Josemaría Escrivá. Confieso que yo ya no me considero católico (lo que puede ser motivo de escándalo para muchos y que ahora, medirán milimétricamente cada frase de este escrito), pero no por eso dejo de entender lo que les pasa por la cabeza a las personas que siguen siendo católicas y que pueden necesitar ayuda para esa reconciliación.

Para ayudarles, tengo otra comparación que puede servir para comprender por qué es necesaria esa reconciliación. Estas directrices me fueron dadas por mi Mentor, o sea, el médico psiquiatra que me atiende.

La Obra es totalizante (que es diferente de ser totalitaria). Cuando decidimos pertenecer a ella se nos entregó un paquete inmenso de cosas que ni sabíamos que teníamos derecho. No nos daban a escoger solamente aquello que más nos interesaba. Debíamos "tragarnos" el paquete entero. Esto sucede muchas veces con los viajes organizados que compramos cuando salimos de vacaciones. En los paquetes turísticos, pueden incluir cosas que no me agradan nada, como por ejemplo, someterme a los horarios de salida y entrada en el autobús que va para determinado punto turístico. Y cuando quiero quedarme más tiempo visitando algo, el guía me dice que ya nos tenemos que ir. O si no quiero recorrer los mercadillos donde venden recuerdos del país, me obligan a hacer varias paradas en ellos. Puede llegar un momento en el que piense que nunca más haré un viaje organizado. Sin embargo, si elijo ir por mi cuenta la próxima ocasión, tendré que decidir a dónde quiero ir, lo que voy a hacer, tendré que reservar el hotel, comprar los billetes de avión o de tren, estudiarme mapas y recorridos... Las opciones que elija estarán determinadas por mí. Un viaje organizado es más cómodo porque ya está todo estudiado. Escogieron por mí. No fui yo el que escogió. Hay personas que prefieren este tipo de viaje y les gusta. En un viaje organizado puedo aprovechar sólo lo que me guste y más adelante, repetir el viaje a mi aire, sabiendo ya dónde quiero parar y dónde no, no hay malo en ello.

Es en este punto quiero detenerme más. Por ejemplo, hay ex-miembros que aún se emocionan cuando escuchan determinadas frases o dichos de la Obra, pues aún tienen un sentido para ellos. No hay ningún problema en que gusten, lo mismo que determinadas costumbres de la Obra. El problema es que ciertas experiencias sólo pueden ser sentidas cuando se pertenece a la Obra y en ningún otro lugar. Y si quieres volver a tener esas sensaciones de nuevo, sólamente en la Obra podrías volver a tenerlas. No se puede tener todo en la vida. Al irnos, perdemos algunas cosas y ganamos otras.

Stephen Covey explica esto de una manera formidable. Los problemas a los que nos enfrentamos pertenecen a una de las tres categoría siguientes: control directo (problemas que envuelven nuestro propio comportamiento); control indirecto (problemas que envuelven el comportamiento de los otros) y control inexistente (problemas en los no podemos interferir, como nuestro pasado o realidades situacionales). Los problemas de control inexistente implican asumir la responsabilidad de cambiar nuestra actitud en relación a lo que no podemos modificar -aprender a sonreír, aceptar de modo genuino y tranquilo estos problemas, aprender a convivir con ellos a pesar de que no nos gusten. De esta forma, impedimos que estos problemas nos controlen. Actuamos de acuerdo con la máxima contenida en la oración de los Alcohólicos Anônimos: "Señor, dame coraje para cambiar las cosas que pueden ser cambiadas, la serenidad para aceptar las cosas que no pueden ser cambiadas y la sabiduría para distinguir las unas de las otras."

Final de la batalla

Podemos finalizar esta fase de conocimiento propio en relación a la Obra, conforme Hegel denominó la tesis, antítesis y síntesis.

En la tesis: yo AMABA la Obra.
En la antítesis: yo ODIABA la Obra.
En la síntesis: yo PERDONO a la Obra, y más aún, yo COMPRENDO a la Obra.

Amigos, errar es humano, pero perdonar es divino. Yo perdono pero no olvido. I forgive it, but I can´ forget it.

Recompensa

De acuerdo con Frankl, podemos descubrir el sentido de la vida de tres diferentes formas: 1. Creando un trabajo o practicando un acto; 2. Experimentando algo o encontrando alguien; 3. Por la actitud que tomemos en relación al sufrimiento inevitable.

En la primera, el camino de la realización es bastante obvio. En la segunda, encontrar un sentido de la vida experimentando algo como la bondad, la verdad. la belleza, la naturaleza, la cultura... y también experimentando en otro ser humano su originalidad única, amándolo. El amor es la única manera de captar en otro ser humano lo más íntimo de su personalidad. De la tercera, el sufrimiento inevitable, hablaré más adelante.

Un nuevo amor

En nuestro viaje, los héroes no se vuelven héroes hasta la crisis. Antes, son sólo aprendices. No merecen ser amados de verdad mientras no muestren su disposición para el sacrificio. Después de la prueba suprema, el héroe encuentra a su amada y se hace digno de merecerla.

En la etapa de expansión conocemos a diferentes personas y podemos encontrar a la heroína de la película. De manera natural y no forzada. Puede ser tanto una heroína de 45 kg, como otra de 93 kg, -según experiencias relatadas en la correspondencia de la web-. Puede ser una mujer que sepa leer mapas y hable poco, a pesar de ser casi imposible. También puede ser que la heroína encuentre al galán. Este puede ser gordito y calvo o alto, esbelto y cariñoso. Puede ser que el galán de la heroína sea una persona que se interese por todo lo que le preocupe a su mujer y que converse ininterrumpidamente con ella, a pesar también de ser muy improvable. ("Por qué los hombres hacen sexo y las mujeres hacen el amor"/ "Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas?": "Por qué somos tan diferentes y qué hacer para llevarlo bien") Y de este nuevo amor, nacen los hijos y que podemos criarlos de forma amorosa, con mucha comprensión y diálogo.

De acuerdo con Frankl, el amor no es interpretado como mero epifenómeno de ímpetus e instintos en el sentido de una supuesta sublimación. El amor es un fenómeno tan primario como el sexo. Normalmente, el sexo es una modalidad de la palabra amor. El sexo se justifica y hasta se santifica cuando existe el vínculo del amor. Así, el amor no es entendido como un mero efecto colateral del sexo, pero el sexo es un medio de expresar la experiencia de una unión llamada amor.

La realización en el trabajo

Frankl cita que la realización en el desempeño de un trabajo es un tanto obvia. Mirando de forma asimétrica, la falta de trabajo tampoco sería motivo para no encontrar un sentido a la vida. Un ex miembro puede encontrar diversas dificultades para encontrar un empleo si ha estado alejado del mundo y se limitado a los trabajos internos.

Actualmente existe una crisis mundial del empleo mientras que nuestra sociedad industrial enaltece la necesidad de una utilidad económica para cada individuo, o sea: si no produzco soy un inútil y la vida no tiene sentido. Sin embargo Frankl cita que los enfermos psíquicos se encuentran mayoritariamente en las clases medias y altas, o sea, en personas que van bien externamente pero no son felices. Personas bien pagadas que tienen una situación confortable. Son personas activas, pero sin un sentido de la vida.

Llevando el raciocinio de la utilidad al extremo se llega fácilmente a la eutanasia, al aborto y a los campos de exterminio. En contraposición, a la utilidad se coloca la dignidad de la persona.

Volviendo al problema del desempleo, se puede llenar la vida de sentido a través de la un trabajo voluntario. Con esto por lo menos se soluciona parte del problema, pero no se pierde el sentido de la vida.

Camino de vuelta

En nuestro viaje nos enfrentamos a los más diversos enemigos. Pasamos por los lugares más extraños y lejanos del planeta. Podemos haber huido de todo. Podemos haber cambiado de ciudad, país, continente etc. Podemos haber cambiado de profesión. Podemos tener nuevos amigos que siquiera oyeron hablar de la Obra. Pero no podemos huir de nosotros. No podemos huir de la eterna pregunta: "Quién soy yo?". No podemos huir del imperativo: "Conócete a ti mismo".

De acuerdo con Frankl: "Es preciso dejar perfectamente claro que el sufrimento no es en modo algún necesario para encontrar sentido. Insisto sólo que el sentido es posible con despecho de sufrimiento cuando, naturalmente, el sufrimiento sea inevitable. Si fuera evitable, sin embargo, lo que habría que hacer sería eliminar su causa, fuera psicológica, biológica o social. Sufrir innecesariamente es ser masoquista y no heroíco."

O sea, para dar sentido a la vida no necesito desesperarse para imponerse un sufrimiento. No necesito volver a llamar a la puerta de un centro de la Obra, decir Pax y pedir escribir al Padre. Sería lo mismo que volver al campo de concentración. El camino de vuelta del héroe no es el camino de vuelta a la Obra: es el camino de vuelta a una nueva vida.

El camino de vuelta del héroe está caracterizado por escenas de persecución. Cuando el héroe decide emprender el viaje, sabe que tendrá persecuciones por todos los lados. Antes de escribir esto, sabía que habrá personas que no estén de acuerdo con lo que he escrito. Tuve miedo a enfrentarme con diferentes opiniones y con otros puntos de vista. Tuve miedo hasta de una posible persecución de la Obra, si descubrieran mi identidad. Todo puede ser objeto de crítica. Algunos argentinos pueden hallar deplorable el comentario de la Copa del Mundo de 1978. Algunas mujeres pueden encontrar lamentable hablar del peso, aunque eso sea una obsesión mundial femenina. Algunos pueden pensar que como me enamoré, la cosa parece más fácil. Alguna persona de la Obra puede haber entrado en esta web y encontrar horrible la comparación entre la Obra y un campo de concentración.

Amigos, uno de mis mayores defectos cuando era de la Obra era preocuparme excesivamente con lo que los demás decían de mí y con las críticas. Eso ya no me importa. Si las criticas son constructivas, que sean bienvenidas. Si son destructivas, las olvido.

Para ilustrar una de mis motivaciones, contaré una pequeña historia muy conocida en en el mundo empresarial. Un hombre camina por la playa y ve a un niño a lo lejos poniendo estrellas de mar en el agua. Las estrellas de mar estaban en los montes, en la playa y se estaban muriendo. Lo que hacía el niño le parecía inútil al hombre. Se dirigió al pequeño y le preguntó. "¿Qué diferencia hay entre jugar y devolver las estrellas al mar? Son muchas. ¿No ves que no vas a terminar nunca?. No hay ninguna diferencia". El niño, mirando a la estrella de mar que tiene en la mano, responde: "Para esta sí hay diferencia". El hombre entonces comprendió la diferencia y comenzó a ayudar el niño a jugar a poner las estrellas otra vez en el mar.

Los testimonios de ex-miembros de la Obra son infinitos y en muchos se nota un gran dolor. Me sentí en la obligación de ofrecer algún tipo de ayuda a quien está sufriendo y por eso he escrito esto. Si conseguí ayudar al menos a una estrella de mar, me quedaré contento.

Resurrección

Para que la historia quede completa, más de una vez el héroe, ante de regresar al mundo cotidiano, debe enfrentarse a la muerte y volver a renacer.

El prefacio a la edición norteamericana de 1984, de "En Búsqueda de Sentido, de Viktor Frankl", escrito por Gordon W. Allport, ex-profesor en la Universidad de Harvard, comienza diciendo: "El escritor y psiquiatra Viktor Frankl suele preguntar a sus pacientes que están sufriendo disfunciones graves o más leves: ¿Y por qué no opta por el suicidio? A partir de las respuestas es donde encuentra, frecuentemente, las líneas centrales de la psicoterapia a seguir. En un caso, la persona se agarra al amor por los hijos; en otro, es un talento para ser usado, y, en tercer caso, a viejos recuerdos que vale la pena mantener. Con estos débiles hilos de una vida arruinada hay que construir con ellos una tela firme, con sentido y responsabilidad -este es el objetivo y el desafío de la logoterapia, versión del moderno análisis existencial elaborada por el propio Dr. Frankl".

El vacío existencial que se ha apoderado de nuestra alma, tras la salida de la Obra, debe ser reencontrado. El sentido de la vida es diferente en cada persona, puede variar de un día para otro y de una hora a la siguiente. Lo que importa es conseguir, no es un sentido de la vida de un modo general, sino el sentido específico de la vida de una persona en un momento dado.

Dejamos atrás la Obra y las angustias que paralizaban nuestra vida. Ahora lo que importa es mirar al frente, reemprender la vida de forma positiva. Hay mucho que hacer. Hay mucho que amar. Hay mucho que comprender comprender. Hay mucho que perdonar.

Cada uno tuvo una experiencia con su determinado grado de dolor. Unos más otros menos. Comprender este dolor ya es importante para emprender el nuevo camino. Para comprender este dolor puedo sacarlo fuera: hablar, escribir, analizar... Tu experiencia sólo tú la conoces.

El sufrimiento que cada uno pasó, le transformó en una persona más humana. Los que sufren y maduran, son capaces de comprender a otras personas que también sufren aunque sus problemas sean completamente diferentes. Dicen que en la vida sólo hay una cosa cierta: la muerte. Pues otra cosa cierta en la vida es el sufrimiento. Tengo un tío y a una tía que perdieron a sus hijos recién nacidos, por complicaciones en el parto. Sólo una hija sobrevivió, pero sólo 20 años y en estado vegetativo. Amigos, estos tíos míos son las personas más humanas que he conocido. También fueron uno de mis apoyos tras mi salida de la Obra. Su manera de entender la vida, sus conversaciones, son propias de esas personas especiales que difícilmente nos encontramos en la vida. ¿Son tan especiales porque sufrieron o porque sufrieron son tan especiales? Los que sufren tienen una gran oportunidad de crecimiento. Igualmente, los tíos de mi esposa también sufrieron mucho. Perdieron a uno de sus hijos, de 17 años, atropellado por una moto. Estos tíos de mi esposa también son para ella unas personas especiales. Son diferentes. Tienen algo más.

La madurez de cada uno no es transmisible. Por más que hablemos a los demás, muchos no nos comprenderán. Solamente quien pasó por esto lo sabe. Por más que le aconseje a un amigo que no haga determinada cosa basándonos en nuestra propia experiencia, quizá no consiga convencerle. Y llega un momento en que le dejamos que haga lo que quiera. Puede ser que este amigo se parta la cara o quizá salga antes de la situación.

Los que sufrieron y maduraron saben ponerse en la piel de los otros. Por eso son más comprensivos. Saben ponerse en el punto de vista de la otra persona y sienten y piensan como ella. Respetan la opinión ajena. Respetan el ser humano en su esencia.

Retorno con Elixir

Nadie describió mejor que el sufrimiento proporciona al ser humano la oportunidad de crecer, ese "transformarse a sí mismo" como el pintor y escultor israelí Yehuda Bacon. De niño fue llevado a Auschwitz y cuando fue liberado se preguntaba por el sentido que podrían tener los años pasados en el campo de concentración. "Cuando era niño pensaba -escribe Bacon- que contaría al mundo lo que vi en Auschwitz -con la esperanza de que el mundo cambiara- pero el mundo no cambió, y el mundo no quería oir hablar de Auschwitz. Sólo mucho más tarde comprendí verdaderamente cuál es el sentido del sufrimiento. El sufrimiento tiene un sentido, -continua Bacon-, cuando eres tú el que cambia".

La tarea de buscar un sentido es única para cada persona y puede manifestarse de maneras diferentes a lo largo de la vida. Cuando digo que es única, quiero decir que solamente yo puedo darle sentido y nadie más. El mentor me dio las directrices pero no hizo conmigo el viaje. Quién debe realizar el viaje es el héroe. No puedes descargar en nadie este cometido. La vida es así. Un ejemplo bien banal: tomo la decisión de que mañana, como es domingo, dormiré hasta más tarde. Sin embargo a las 6 de la madrugada de una fría mañana de invierno, me despierto con ganas de ir al cuarto de baño. Solamente yo puedo aliviar esta necesidad. Nadie más en el mundo puede ir al baño por mí. No le puedo pasar este "encargo" a nadie. ¿Y qué hago? Me levanto, voy al baño y me vuelvo a la cama. No cumplo el minuto heroico ni me ducho con agua fría. Bien calentito debajo de mi edredón, me vuelvo a dormir placenteramente.

Un mensaje de Esperanza

De acuerdo con Frankl "hay un peligro inherente en la doctrina del "nada más" aplicado a la persona humana: la teoría de que el ser humano es "nada más" que el resultado de condicionantes biológicas, psicológicas y sociológicas, o producto de la herencia genética. Semejante visión del ser humano hace que una persona tienda a pensar que es un títere, víctima de influencias externas o de circunstancias internas. Este fatalismo neurótico es fomentado y reforzado por una psicoterapia que niegue libertad a la persona humana."

De aquí en adelante, lo importante son las realizaciones futuras -no importa los años o décadas que pasamos en la Obra, no importa si somos hijos de supernumerarios, no importa lo que los diga los demás.

El comportamiento humano no está determinado. No somos robots programables. Si pasé décadas en la Obra, no quiere decir que mi proceso de recuperación necesite el mismo número de años. Frankl citando a Emil A. Gutheil dice que "una de las más generalizadas fantasías de la ortodoxia freudiana es decir que la duración de los resultados corresponde a la duración de la terapia". Frankl relata casos con más de veinte años de trastornos y de rápida recuperación, cuyos efectos han tenido una duración permanente.

Thomas Kuhn elaboró una teoría donde dice que el progreso de la ciencia se da a saltos y no de forma progresiva. El salto se da cuando se adopta un nuevo paradigma, un nuevo modelo para explicar la realidad. Por ejemplo, varios problemas de las trayectorias de los astros fueron solucionados cuando la Tierra dejó de ser el centro del Universo y su lugar fue ocupado por el Sol. La Teoría de la Relatividad de Einstein derrumbó el modelo de Newton sobre la explicación de ciertos fenómenos.

Los procesos de curas rápidas descritas por Frankl pueden ser atribuidos a un cambio del paradigma, de modelo. Podemos estar presos de ciertos paradigmas que nos paralizan para las realizaciones futuras. La adopción de un nuevo enfoque, de un nuevo paradigma en la vida, puede transformar radicalmente la búsqueda del sentido de la vida.

Este escrito ha intentado romper los paradigmas y dogmas que teníamos. A partir de ahí podemos ponernos en camino para el viaje en busca del sentido de nuestras vidas. Y, consecuentemente, encontraremos la felicidad.

La felicidad no puede ser buscada. Ella es la que se deja encontrar. Ella es resultado y consecuencia. De acuerdo con Frankl "el ser humano no es alguien en búsqueda de la felicidad, pero sí alguien en búsqueda de una razón para ser feliz, a través -y esto es importante- de la realización concreta del significado potencial inherente y latente en una situación."

Lo más fácil sería decirnos: voy a ser feliz, a ganar mucho dinero, a encontrar una persona que me ame y a tener mucho éxito. Puro engaño. Invertimos el orden. Si encuentro un sentido a mi vida y tengo un objetivo en la mente, ya me estoy realizando. El realizarme puede traerme dinero y éxito. Estos logros me hacen feliz. Mi felicidad contagia otras personas. Otras personas entran en contacto conmigo y les gusta estar conmigo. En este ambiente conozco a alguien que quien me enamoro y mi amor es correspondido.


Bibliografía recomendada

FRANKL, V.Y. En búsqueda de sentido: un psicólogo en el campo de concentración. 16ª edición. Editora Voces/Sinodal, 2002

FRANKL, V.Y. La cuestión del sentido en psicoterapia. Papirus Editora.

COVEY, S. R. Los 7 hábitos de las personas muy eficaces. Editora Nueva Cultural.