El amor a la verdad y el respeto en la 'vida de familia'

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Por Heidi Berger, 22 de junio de 2007


Como sabes ni el actual prelado, ni el anterior, ni el fundador hablan ni entienden alemán. Así que cuando teníamos tertulias en Alemania se hacían las preguntas en alemán (sí o sí) y el consiliario se las traducía al prelado en voz baja. Para traducir las respuestas se solían usar cascos con una cabina de traductoras (numerarias, se entiende).

Pues resulta que en una de estas "reuniones de familia" se levanta N.N., supernumeraria, con variossss hijos y le comenta al prelado, en alemán (aunque me repita, estas aclaraciones me parecen de importancia) que cuando ella era joven en la dirección espiritual la animaban a tener hijos, muchos hijos. A la vuelta de los años nota que le falta apoyo en la dirección espiritual para sobrellevar los problemas de toda familia numerosa en general y de una familia numerosísima en Alemania en particular. No lo recuerdo textualmente, lo que sí recuerdo es que dio a entender que había que hacer hincapié en la formación de numerarias a las que se le confiaban charlas de supernumerarias. Silencio patético en el auditorio. El consiliario se acerca al prelado y traduce en voz baja, como era habitual, esta pregunta al prelado.

Y resulta que la respuesta fue así tipo folleto de mundo cristiano: que qué bonita la familia numerosa, el regalo que Dios te ha echo con cada uno de esos hijos, quiere mucho a tu marido y alguna cosita mas. A mi me llamo la atención porque no tenía absolutamente nada que ver con la pregunta que esta buena mujer había dirigido a quien considera un "padre" en asuntos de espíritu. En ese momento me acordé de una cosa que me explicaron siendo “vocación reciente” y es que a veces el fundador parecía contestar en las películas una cosa totalmente opuesta a la que le habían preguntado, o no contestarla. Y que después se había hablado con las personas que habían echo las preguntas correspondientes y todas confirmaban que "eso" que el fundador les había dicho era 100 por 100 lo que realmente necesitaban en esos momentos. Me explicaron que "el pego" se atribuía a la gracia del Espíritu Santo que le insuflaba al fundador lo que tenia que decir en ese momento, ¡faltaría menos!

Pues bueno, después de esta tertulia me acordé de aquel comentario y aunque no dejó de sorprenderme la pregunta de esta buena mujer (¡me había parecido un poco atrevida, como cuestionando cosas de espíritu!) no le di mas importancia al asunto y tampoco lo comente con nadie.

A los pocos días me piden -como a otras en la región, esto también era habitual- que ayude en la asesoría a poner los textos en el ordenador para mandarlos a Roma. Éramos varias las que lo hacíamos. Nos daban la cinta de la tertulia y ahí estábamos, dale que te pego, tertulia por tertulia y también las meditaciones. Y a mí en esta ocasión me dieron la tertulia que acabo de comentar. Para no perderse palabra del prelado se grababan las tertulias conectando la grabadora al micrófono que lleva el prelado en el pecho. Al traducir las preguntas el consiliario se le acercaba y también quedaba grabada su voz (a través del micrófono que llevaba el prelado) aunque hablase en voz baja. Y ooohhh sorpresa!!! La respuesta "distorsionada" se debió a que la pregunta fue traducida.... ¡distorsionada! Esta vez si que pregunte qué había pasado, y lo hice a la persona de la asesoría que no se cansaba de repetirnos que como las tertulias son reuniones de familia al "padre" se le puede preguntar !lo que sea! Recuerdo que B. me explicó que lógicamente esa pregunta había estado fuera de lugar, que para no dar un disgusto al prelado en ese momento, el consiliario (también inspirado por el Espíritu Santo, me pregunto yo ahora) la había modificado pero que no me preocupara, que después se comentó el sentido tectual de la pregunta al "padre" y que se habló con esta buena mujer (paquetón que le cayó por sincera e inocente, eso también lo agrego yo!)

O sea que animo a los que se atrevan en Valencia a hacer la pregunta que sugiere Carmen. Conociéndote, se que incluso estarías dispuesta a plantarte en el salón y hacerla tú misma, lo que pasa es que todavía no tendrás planchado tu vestido de fiesta A y no sabes si llegaras a tiempo... broma ;-)) seguro que te invitan al palco de honor.

A lo que voy que así se vive la confianza mutua y el respeto en "esa" familia.



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