Cuadernos de Ruedo Ibérico/Introducción al Opus Dei

From Opus Dei info

En el número 3 de Cuadernos de Ruedo Ibérico, 1965 aparece un artículo firmado por Eugenio Nieto titulado “Introducción al Opus Dei”.

Haré un resumen de las afirmaciones que me han parecido más curiosas, añadiendo comentarios personales.


Empieza Eugenio Nieto equivocándose, pues Escrivá no era navarro como dice sino aragonés. Sospecho que es una ironía su afirmación de que fue a Madrid a “hacer apostolado entre las clases populares”, ¿alguien sabe por qué Escrivá fue a Madrid? En el opus la versión es que en aquella época sólo se podía hacer la tesis doctoral en la universidad central, creo que su estatuto canónico era un tanto extraño en sus años en Madrid, pues no era un cura de la diócesis. En alguien que tanto predicaba la “fidelidad a la iglesia” ese estado de excepción durante años es cuando menos chocante. Si recordáis bien su biografía salvo en sus primeros años de Zaragoza, recién ordenado, ¡Escrivá nunca dependió de un obispo!

Sigue creo ironizando Eugenio Nieto, como no le fue bien con las clases populares se dedicó a la aristocracia. Sus nuevos adeptos le financiaron la primera edición de Camino de Valencia de 1939. Estaba deficientemente escrito, pero muy en la onda de la “cruzada” recién ganada por el bando de Franco. Incluso se sugiere que hubiera algún dislate teológico, pero el cardenal Gomá a la sazón estaba demasiado ocupado atacando a “marxistas, judíos y heterodoxos” como para ocuparse de los escritos de aquel desconocido cura.

En esa posguerra reúne en torno a él a Calvo Serer, Pérez Embid, Antonio Pérez… se ve que Eugenio Nieto sólo nombra a los numerarios que tendrán más relevancia política en España años después. Fue a Roma para presentar al papa Pío XII su proyecto de nueva qué? Orden? Institución religiosa? Pía unión? Pero el papa ni siquiera lo recibió. Por eso volvió a España y no volvería hasta años más tarde, siendo un poco más conocido. En Madrid continúa su obra con miembros de la alta burguesía española y convence a un “grupo seleccionado de dirigentes: sacerdotes rurales con ganas de medrar, jóvenes audaces, integristas sin partido y millonarios.” El Vaticano dio consentimiento tácito aunque no reconocimiento. Para esta parte de la primera aprobación vaticana del opus me parece que Estruch explica suficientemente bien la “pillería” utilizada con el fin de conseguir más de lo que el Papa estaba dispuesto a dar...

“La compañía de Jesús comenzó a inquietarse por lo que consideraba “ingerencia en sus asuntos”. Ello hizo meditar de nuevo al Pontífice sobre la conveniencia de reconocer o prohibir la labor de Escrivá. Algo le decía a Pacelli que aquellos hombres, seguidores de Camino, llevaban tras de sí el poder aunque no la gloria. La inquietud de la compañía era buena prueba de ello. En 1950 la Santa Sede otorgó el permiso de constitución a la Obra. Escrivá se trasladó a Roma. Era el momento de la victoria. La Obra había vencido.”

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Por el dinero hacia Dios

Desde el primer momento destacó la obra por el poderío económico. En sus manos el dinero se multiplica. Escrivá se rodea de fieles servidores y de hábiles mercachifles. Esto es algo que Carmen Tapia corrobora con nombres de numerarias, recuerdo a Mercedes Morado y Encarnita Ortega, por ejemplo, personajes dispuestos a obedecer hasta a los estornudos de Escrivá, el fanatismo y la cerrazón de mente son indispensables para estar en la cumbre opusiana, al lado de su fundador.

Se hacen con los negocios de otros, no explica ni da nombres pero lo que ocurrió fue que varios opus fueron promovidos a ministros, Navarro Rubio, Vigón, Alonso Vega, Menéndez Tolosa, con lo cual había que jugar las cartas de “estos tahúres de la espiritualidad”. Enumera los negocios controlados por ellos y es oportuno destacar dos sectores: banca y editoriales.

Entre los periódicos citados figuran Gaceta universitaria, que aún hoy (2006) se distribuye gratuitamente en las universidades españolas. El diario deportivo Marca también pertenece al grupo Recoletos, una de sus empresas de comunicación, y se distribuye gratuitamente. En eso no han cambiado en cuarenta años, pues como se explica en el artículo, el sector bancario controlado por el opus sirve para sostener al sector editorial que a su vez los sostiene ideológicamente. Y yo añado que económicamente, pues no dejan de expandir sus tentáculos con toda naturalidad, ya existe “Radio Marca”.

“Un buen miembro de la obra debe estar suscrito a dos o tres publicaciones, por lo menos, para enterarse de las nuevas orientaciones que emanan de Roma” y seguir dando dinero por medio de esa suscripción. Además yo he visto comprar en Granada libros de filosofía publicados por Eunsa que tengo la plena certeza el comprador no los iba a leer en su vida. Pero hay que dar salida a las editoriales “de casa”.

Una sabrosa anécdota. Algunos falangistas se molestaron con la llegada de los advenedizos al poder. Un conocido periodista Rodrigo Royo, director del diario “Arriba” (diario falangista) escribió un editorial titulado “Por el dinero hacia Dios” en el que atacaba al opus. Dicho artículo fue prohibido por la censura y corrió en copias de mano en mano como si se tratara de un documento arriesgado y valioso. Royo fue despedido como director del periódico. Los nuevos ministros demostraron que las “altas esferas” eran ellos.

Las “opusiciones”

Vega Latapié cuenta en sus memorias (publicadas en 1996, p.225) que tras la guerra corría esa palabra entre los aspirantes a una plaza universitaria, no se hacían oposiciones sino “opusiciones”.

De aquellas “opusiciones” trae dos cuyo resultado fue especialmente vergonzoso. Una que enfrentó a Carlos Paris, escritor y filósofo, “intelectual de pro” con el opusiano Saumells, “aprendiz poco despejado”. La cátedra le fue otorgada al segundo ad maiorem Dei gloriam. Manuel Sacristán de la universidad de Barcelona tuvo que medirse con Garrido, protegido de Eulogio Palacios, en el tribunal estaba también Millán Puelles. Ambos supernumerarios. Descalificaron a Manuel Sacristán recordando el “carácter heterodoxo de sus escritos sobre lógica matemática.” Ahí es nada, hasta a la lógica matemática puede llegar la inquisición… Sacristán era miembro de partido comunista, supongo que por ahí iban los tiros. Los avatares vitales del protegido de los opus, M. Garrido, no tienen desperdicio. Se cuentan en la página filosofia.org. Desconozco si Garrido pertenece al opus pero su comportamiento en la universidad de Valencia donde fue catedrático de lógica así como su jubilación ya en la Complutense son dignas de atención y muestran su gusto por las intrigas políticas universitarias.

“Pero a los hombres del Opus Dei no les llegaba para sus magnos planes la Universidad estatal. Convenía que ellos contasen con una universidad particular, algo parecido a lo que los jesuitas pretendieron con la Universidad de Deusto. Se pensó entonces en el Estudio General de Navarra, que debía asentarse en la cuna del tradicionalismo español, Pamplona.” No se menciona el derecho foral navarro que al ser una ley “especial” sospecho que permite privilegios económicos o de otro tipo que seguro jugaron un papel en la elección de Pamplona. En 1952, ¿a quién se le podía ocurrir fundar una universidad en una ciudad pequeña, sin tradición universitaria en la que los rebaños de ovejas pasaban por medio de la plaza del Castillo? La economía española tampoco estaba para muchas alegrías, muchos españoles tenían que marcharse al extranjero a buscarse la vida, ¿cómo es posible que el opus tenga dinero para poner una universidad como si tal cosa en un país recién salido de la posguerra e internacionalmente aislado por ser una dictadura?

Hubo protestas estudiantiles que fueron reprimidas. J.L. Aranguren, conocido catedrático desposeído más tarde por su oposición al régimen de Franco, mostró su desacuerdo: “El Opus Dei, desde su disparadero católico, al frustrarse su empeño de adueñamiento espiritual de la Universidad, se separa de ella, se traslada a Navarra, sede del carlismo, y se fortifica allí, para a modo de “intelectual requeté[Modismo para decir carlista.]” (términos que, tal vez por vez primera se juntan aquí), iniciar desde Pamplona la reconquista espiritual de España”. (El futuro de la universidad, p. 15).

En efecto, algunos pamploneses ilustrados a día de hoy son conscientes de que la facultad de letras de la universidad de navarra proporciona ese apoyo “histórico-ideológico” a la derecha política, que por otra parte domina cómodamente en la ciudad y en la provincia. Por mi parte, añado que en mis años de colaboración en el centro de investigaciones de historia moderna y contemporánea, florecían las tesis y estudios sobre el carlismo, y sobre las “margaritas” (así llamaban a las mujeres carlistas), incluso había un proyecto con una universidad inglesa de cierta región en la que por lo visto se ocupaban de ese tipo de movimientos “defensores de Dios, la patria y el rey” semejantes al carlismo. También se estudiaba a Donoso Cortés, del que don Federico Suárez, el cura historiador y capellán de la Zarzuela (residencia de los reyes Juan Carlos y Sofía), era experto. Y me pregunto ¿qué falta hacía en la Zarzuela un cura historiador que trabajaba y residía en Pamplona? ¿no había curas disponibles en Madrid para esos menesteres? Tengo entendido que don Federico iba cada semana en tren a Madrid para tan alto y especial cometido. Cuantas bobadas se hacen en el opus con tal de estar cerca de la realeza y las alturas mientras se descuidan auténticos deberes de justicia…

“Al tiempo que se conseguían los permisos oficiales para la instauración del estudio general de navarra, la Santa Sede otorgaba las necesarias licencias para convertir en Universidad de la Iglesia al centro fundado por el Opus. La política vaticana con respecto al instituto secular continuaba siendo confusa y resbaladiza. Sin condenar sus excesos y su auténtico colonialismo económico, se desentiende de la institución hasta que necesita financieramente de ella. A partir de ese momento se le hacen ciertas concesiones, que alternan con graves admoniciones realizadas de forma particular por el Pontífice.”

Si al opus se le han hecho graves admoniciones, a sus miembros y ex miembros no nos consta. Lo que sí consta y parece un hecho bastante probado es que en 1982 la prelatura personal, además de no ser la “ansiada figura jurídica desde los primeros tiempos” fue el premio que el Papa dio al opus dei en pago por sanear las finanzas vaticanas.

Aparece en el artículo la asociación de amigos de la universidad, de la que hicieron presidente a Jiménez Díaz, célebre médico español de la época. De este extremo se debate en La Clave (1992). Escrivá estuvo en Pamplona en esas asambleas multitudinarias, salió incluso al balcón del ayuntamiento de Pamplona en olor de multitudes, esa foto estaba en las publicaciones internas “Catequesis por España y Portugal”. Y me parece que le hicieron hijo predilecto de la ciudad y que hubo tertulia en el teatro Gayarre, el único de Pamplona entonces. Se organizó un festejo taurino, lo digo porque según Ismael Sanchez Bella “Pamplona no había acogido al opus dei”, en fin… ni ellos saben lo que quieren. También cuenta la leyenda opusina que Sánchez Bella acababa de llegar a la Argentina para empezar allí y casi al tocar tierra, lo clásico del opus: “de parte del Padre que te vayas a Pamplona a empezar una universidad” ¿Qué habrá de cierto en toda estas aventuras?

Dicen que dijo en una de las asambleas: “nosotros no somos de derechas. Nuestro único dogmatismo es el de la libertad.” En verdad que se dan de tortas el dogmatismo y la libertad, y estoy de acuerdo con Escrivá, el opus no es de derechas, es de sí mismo.

“Pablo VI había amenazado seriamente a Escrivá con disolver el Instituto si persistían sus miembros en una colaboración estrecha con el franquismo, del que el propio Pontífice asegura que está dando las boqueadas. La censura prohibió algunos fragmentos del discurso y los cinco mil miembros de la asamblea quedaron contentos con la audacia del “padre”. Pusieron nombre al tren que llevó a Pamplona a los “amigos” andaluces se llamaba el “Pitasur”, apropiado, ya no sé si les fueron suficientes con dos o tres vagones o el tren fue fletado especialmente para la ocasión. Seguramente fue el primero de los despliegues multitudinarios con los que periódicamente el opus dei apantalla al mundo.

“El estudio general de Navarra está presidido por un sacerdote –catedrático, el padre Albareda. Se agrupan en torno suyo los más conspicuos representantes del integrismo español tales como Alvaro d’Ors, Federico Suárez, Leonardo Polo y el norteamericano Wilhemsem, único caso en la historia del tradicionalismo español en que un habitante de la próspera América sea monárquico carlista. Este abigarrado retablo de carcamales puede mover al jolgorio, pero, en verdad, la cosa es más seria de lo que parece. El estudio general de Navarra se constituye como centro universitario donde el clasismo más desproporcionado, el reaccionarismo, el integrismo y el maniqueísmo tienen su sede.”

La nueva espiritualidad

En todas las ciudades españolas tienen dos organizaciones, la femenina y la masculina, en un piso coquetón y lujoso, añado que desde la creación de Incodesa, la “empresa familiar” dedicada a la instalación de los centros, es característica la uniformidad en la decoración en sus casas.

“Durante mucho tiempo el hombre de la calle consideró al Opus como una masonería. En efecto, el miembro de la Obra jamás declara abiertamente su pertenencia a la misma. Según sus dirigentes porque “de este modo el efecto del apostolado es mayor”. Y no sólo del apostolado. Para el hombre del OPus no existen ciertos valores que son generalmente aceptados. Con resabios masoquistas prescinde por ejemplo de la sensualidad y considera la amistad como una superestructura.” Prescindir de la sensualidad es una fachada, en el fondo no es cierto, no se prescinde de ella, se disimula mucho en el opus, pero sabemos que hay determinadas personas dentro que tienen absolutamente todo lo que quieren. La amistad es instrumentalizada.

“Hay solamente una disciplina, la de la Obra, y todo lo demás son minucias (…) De aquí deriva un misticismo de derviches, ni demasiado apasionado, ni excesivamente irracional. Un misticismo frío –parece una paradoja- que permite al que lo sustenta meditar sobre lo útil y lo inútil. Al lado de esto debemos colocar la gran flexibilidad que los miembros de la Obra derrochan, sobre todo con quienes no pertenecen a ella pero que poseen recursos. Camino es un libro clave para entender el gran proceso de autosatisfacción y justificación en el que la alta burguesía española está metida hasta los hocicos. La riqueza, según Escrivá, es esencialmente buena, con tal de que esté al servicio de una obra buena. La obra buena a la que se refiere es su Obra. Está permitido un sinfín de cosas porco recomendables –prevaricación, márgenes elevados de beneficios, dominación violenta- con tal de que sean útiles, buenas y beneficiosas para la Obra. El pragmatismo del Opus contrasta con sus formulaciones teóricas de recio sabor ascético. El movimiento seglarista es rechazado por el Instituto. El Opus tiene un regustillo clerical que no puede enmascarar. Los seglares son “gente de tropa”. Los sacerdotes deben ser los conductores.”

Digamos que las teorías ascéticas están bien para engañar y enganchar gente de buena fe, en ningún caso para ser practicadas por los directores.

Sigue un párrafo sobre el “pique” de los jesuitas ante la llegada del opus y su instalación de la universidad de Navarra. “Los padres de la Compañía entendieron que el Opus Dei no estaba realizando en el país ninguna labor benéfica y pidieron a Roma su supresión…En la revista jesuítica “Razón y fe” comenzaron a menudear ataques a la Obra, ataques leves, velados, pero eficaces. El Opus contestó con una agresividad verdaderamente feroz. En sus revistas no se volvió a publicar la menor mención a la Compañía. Cuando el padre Arrupe llegó al supremo solideo de la orden ninguno de los periódicos del Opus publicó la noticia, ni sus declaraciones posteriores. Al contrario, se publicaron furibundos artículos atacando el progresismo que “algunos” pretendían deslizar en la Iglesia de Cristo. En este juego de despropósitos, los progresistas son los jesuitas y los integristas los hombres del Opus. En el Estudio general de Navarra estudiaban tres padres jesuitas en el instituto de periodismo. Sin previas explicaciones fueron expulsados, pese a sus elevadas calificaciones. Así pues, la lucha entablada entre la Compañía de Jesús y el Opus Dei traspasa los límites de una simple rivalidad entre facciones. Lo que se está solventando en estos momentos es la hegemonía dentro del cotarro político español.” Tajamar, el colegio de Vallecas, es el intento bastante torpe del opus por disimular su nula preocupación social. A favor de la S.J. creo que se puede afirmar que a lo largo de su historia han demostrado bastante pluralismo en sus filas, mayor flexibilidad para admitir diferentes maneras de enfocar el cristianismo, y capacidad para rectificar errores.

Muy interesante la comparación que se hace entre la postura política opusiana española y la postura política opusiana en el resto de Europa. Recuerdo que el artículo es de 1965: “En otros países europeos el Opus avanza igualmente de forma sorprendente. Francia, Alemania, Inglaterra, Italia y Holanda, poseen sendas estructuras organizativas. En Francia la revista “La Table Ronde” y algunos negocios estás ya en manos de personas de la Obra. Naturalmente que por prudencia en estos países europeos los hombres del Opus se cubren con el sayo del liberalismo a ultranza, y niegan cualquier concomitancia de su institución con el régimen de Franco.”

Impresionante la “caradura” que el opus dei es capaz de derrochar, pues en aquella época el gobierno de Franco estaba literalmente en sus manos.

“En Oxford, por ejemplo, el Opus cuenta con un importante college donde se educan los hijos de algunos potentes industriales ingleses vinculados al catolicismo pero no católicos. El cerrilismo mental del Opus asentado en la Pamplona de los requetés se transforma en “apertura” para quienes no poseen la “fe verdadera” pero sí “verdaderos millones de libras”. Con respecto a “Hispanoamérica la infiltración obtiene éxitos resonantes…se realiza labor de zapa y convencimiento, entre los jóvenes propietarios, herederos de fortunas, o intelectuales católicos.”

La nueva política

Cuando Escrivá marchó a Roma dejó de mandamás en España a Antonio Pérez, “un sacerdote criado en su regazo y fácil de manejar. Como auxiliares puso a Calvo Serer y a Florentino Pérez Embid, dos buenas piezas, dedicados por aquel tiempo al monarquismo juanista más desaforado.” Es decir, Calvo Serer en los años cincuenta defendía la candidatura al trono de España del padre del actual rey Juan Carlos, don Juan de Borbón. Pienso que la familia real española, la pobre, ha sufrido a los pelotilleros del opus hasta hoy. Pero apoyar de veras a la monarquía en los momentos malos, eso lo hizo curiosamente Felipe González, el presidente socialista, no el opus dei, ni mucho menos Aznar, el presidente con el que tanto “esfuerzo apostólico” ha gastado el opus dei. Se puede leer al respecto “La soledad del rey” de José García Abad.

“Otro joven sacerdote, un cura nouvelle vague que habla por TV y resulta simpático a las buenas amas de casa, el padre Jesús Urteaga, tomó entonces la batuta. El padre Urteaga es autor de un libro “clásico” para las gentes de la Obra: “El valor divino de lo humano”. Urteaga une a su fabulosa intransigencia una buena dosis de misticismo y de cinismo. Puede fingir el entusiasmo más histriónico para pasar después a la fría meditación financiera. Es un payaso que se las sabe todas y que sabe también con quien trata. La confianza depositada por Escrivá en este delfín es absoluta. Dirige la revista Mundo Cristiano que se produce como el órgano ideológico de la Obra a nivel popular (como la revista Atlántida lo es a nivel universitario).”

¿Qué fue del “Valor divino de lo humano”? mi impresión es que ese libro como tantas personas que se hacen famosas dentro de la institución se “quemó”. Cuando yo era una pequeña “adscrita”, principios de los ochenta, el libro todavía era un “clásico”. Pero poco a poco se dejó de hablar de él, estaba en los célebres armarios con la colección de libros de Patmos para hacer la lectura espiritual, pero ya no se recomendaba. Los libros “clásicos” en el opus son bastante efímeros. Urteaga fue director de Mundo Cristiano durante muchos años.

La mención de Atlántida me recuerda a un numerario que la dirigió, Ricardo Yepes Stork. Creo que en su segunda época, en los años noventa, Yepes estaba al frente de la revista. Me acuerdo de que estando en el “curso de retiro” en el año 1996 en el colegio mayor Alsajara de Granada, Rosario Segura, numeraria que dirigía el colegio mayor y que había estudiado filosofía, me anunció como una gran cosa que Ricardo Yepes había muerto en una excursión a los Pirineos. Como la separación con los numerarios para mí era una de las normas más estrictas, me llamó la atención que se me hiciera partícipe de esa noticia, no sabíamos ni si vivían ni si morían. Es una de las muertes que yo considero “raras”, la gente de cuarenta años no se muere en una salida al monte, no se cae por un terraplén y se muere porque sí, como mucho te puedes romper una pierna. Pero en el opus los accidentes suelen ser definitivos. Quizá algún ex numerario tenga la historia detallada que se difundió entonces sobre ese fallecimiento. ¿Quién estaba con él? ¿En qué lugar ocurrió exactamente el accidente? ¿cómo lo rescataron? ¿no tendría alguien el encargo de empujarle al barranco…? Cuando las cosas no están claras es peor, se puede fantasear sin límites… No creo que Yepes se metiera en la montaña invernal por lugares especialmente peligrosos, no me parece que fuera un hombre imprudente o dado a jugarse la vida en una excursión.

“Los nuevos vientos que el concilio Ecuménico y el neofranquismo están insuflando al país han provocado en los hombres del Opus Dei algún desconcierto. Ya no se puede jugar, como lo hacían Ullastres y Navarro Rubio, al integrismo más feroz. Hay que aflojar un poco la tensión….Según los voceros de la Obra, el OPus no tiene color político, y permite a todos sus miembros escoger el grupo o partido que les venga en gana con tal de que no ataque a los principios fundamentales del instituto y del dogma. Tal hipótesis es demasiado burda para que nos la creamos. Una vez que fue expulsada Falange del concierto franquista, el Opus y los llamados “Propagandistas” se encargaron de las “cargas más pesadas del gobierno”. El Opus ha conseguido crecer gracias al franquismo como nunca hubiera podido sospecharlo José María Escrivá de Balaguer hace casi treinta años. Y es ahora, cuando el propio Franco ha dejado de ser “franquista”, cuando el ministro Fraga se proclama defensor de los valores europeos, es ahora, cuando los “muchachos de Escrivá” con la fusta del poder todavía en la mano comienzan a ejecutar la pantomima de una huida vergonzante, una huída más en esa historia reciente que todos hemos tenido que aguantar desde que abrimos los ojos a un mundo de infamia y de estrechez. Demasiado tarde.”

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