Cuadernos 11: Familia y milicia/Introducción

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INTRODUCCIÓN


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La lucha, hijo mío, es estar continuamente en guerra 1. Mediante una vocación específica, personal, el Señor nos ha llamado al Opus Dei, y nos ha asignado un puesto en el frente, donde combatir una continua guerra: tú contra ti mismo, yo contra mí mismo 2. Una guerra en la que nunca peleamos solos. Siempre nos sentimos cubiertos por el fuego de una poderosa arma: la oración de toda la Obra. Por la Comunión de los Santos, nos sabemos parte de un ejército bien compacto. Notamos el aliento de otras almas que viven con las mismas aspiraciones y deseos que nosotros, que pelean día a día con el mismo objetivo, y que, por encima de las diferencias de cultura, de lugar o de tiempo, también cuentan con nuestro apoyo sobrenatural.

La Obra, a la vez que milicia, es una familia unida con lazos más fuertes que los de la sangre, con unión de corazones, de voluntades, de afanes... 3. Desde el primer momento, quienes se acercaban a nuestro Padre experimentaban el cariño de un corazón paterno y materno. Después, en casa de la Abuela, encontraban el mismo aire de hogar cristiano que ahora se respi-

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ra en nuestros Centros y allá donde se encuentre un fiel del Opus Dei, levantando la temperatura espiritual de los que le rodean 4.

Si os amáis, nos decía nuestro Fundador, cada una de nuestras casas será el hogar que yo he visto, lo que yo quiero que haya en cada uno de nuestros rincones. Y cada uno de vuestros hermanos tendrá un hambre santa de llegar a casa, después de la jornada de trabajo; y tendrá después ganas de salir a la calle, a la guerra santa, a esta guerra de paz 5.

En este volumen de CUADERNOS se recopilan artículos sobre algunas manifestaciones de nuestro espíritu de familia: la unión estrecha con el Padre, sombra de nuestro Fundador en la tierra; la preocupación por la santidad de nuestros hermanos, por su formación, su salud, su descanso; el cuidado material de la casa, para que todos se sientan a gusto...

Así debió de transcurrir la vida oculta de Cristo junto a Santa María y San José: sirviendo y dejándose servir por la Reina de los Cielos y por el Santo Patriarca. Que nuestras miradas se dirijan con frecuencia hacia la Sagrada Familia de Nazaret, y que la Dueña de ese hogar gobierne también el nuestro.

Regina Familiae, ora pro nobis!

1. De nuestro Padre, Tertulia, 26-III-1972.
2. De nuestro Padre, Tertulia, agosto de 1972.
3. De nuestro Padre, Crónica, 1969, p. 402.
4. De nuestro Padre, Crónica, V-60, p. 9.
5. De nuestro Padre, Crónica, VII-56, p. 7.

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