Comment:Carta a nuestro hijo (1)

From Opus Dei info

Me había hecho el propósito de escribir algo acerca de la “Carta a nuestro hijo numerario”. Al leerla por encima he visto algunos errores que se suelen cometer cuando uno es un numerario joven. Por ejemplo decirle a tus padres que ahora tienes otra familia con la que también tienes obligaciones; decir que ahora tu casa es el centro del Opus Dei; ir poco a verles; llamar sólo cuando necesitas dinero o decir que eres “libérrimo”, aun cuando todo el mundo sabe que tienes unos directores.

Sin embargo, cuando imprimo la carta para leerla despacio, subrayándola, observo que lo que hay realmente es un montón de ofensas de los padres hacia su hijo. Dicen algo así como veinte veces: “Tú no eres libre… otros piensan por ti”; lo cual es algo así como decirle: “Tú eres un gili y te han engañado”. Le recuerdan que las notas de su hijo han bajado, algo que a su hijo tiene que fastidiarle como al que más. Al mismo tiempo queda una pregunta en el aire: ¿Ustedes querían a su hijo porque era el que mejores notas sacaba de un colegio de 1400 alumnos? Parece como si lo dieran a entender.

Le dicen a su hijo que es arisco y estoy seguro que es verdad. Muchos, sin ser del Opus Dei, son ariscos a su edad y si les pinchan constantemente más.

Ustedes descalifican una institución a la que su hijo se ha unido más o menos libremente y con ilusión. Está claro que les alegraría mucho si fracasara en esta apuesta personal, sean cuales fueren las consecuencias para su hijo. Eso a él no le puede hacer ninguna gracia.

Imagínense que su hijo se hubiera casado y ustedes estuvieran diciéndole todos los días: “Hijo mío, es una bruja. No vienes más a vernos porque no te deja ¿no es verdad? Te ha cazado y ahora te tiene comido el coco”. Les supongo personas inteligentes y supongo que nunca actuarían así aunque efectivamente lo pensaran. Pues de la misma manera se están comportando ustedes respecto del Opus Dei: hablando mal de gente a la que su hijo aprecia.

No sé si su hijo perseverará en el Opus Dei. Si ustedes leen habitualmente estas páginas ya habrán visto que el índice de perseverancia no es muy alto. No sé si él está triste o alegre porque no le conozco. De lo que no me cabe la menor duda es que ustedes están haciendo todo lo posible por consolidar la presente situación. Es muy conocida la frase de que cuanto más les dices más se empeñan ellos.

Por otra parte me pregunto si no tendrán ustedes muy idealizada la infancia de su hijo y su relación con ustedes. Por un lado su hijo era bueno y además cristiano; lógico, ya que en caso contrario no podría ser del Opus Dei. Pero por otra parte yo no aprecio que tuviera mucha confianza entre ustedes. Si la hubiera no diría: “Soy libérrimo”, que no es cierto porque tiene sus compromisos y obligaciones. Más bien diría: “Mira papá, cuando tú te enamoraste de mamá…”. En todo caso él nunca volverá a ser el niño que ustedes recuerdan.

Probablemente mis padres pensaban lo mismo que piensan ustedes pero jamás me dijeron ni media palabra. Me hace gracia, sin embargo, lo de la abuela. Mi abuela una vez me dijo: “Yo quería que fueras sacerdote, pero no del Opus”. Yo, que quería una inmensidad a mi abuela, me reí y le dije: “Abuela, tú qué sabes”.

Les recomiendo que miren lo que dice el Evangelio sobre las relaciones entre padres e hijos: “No he venido a traer paz sino la espada, porque se levantarán los padres contra sus hijos y los hijos contra los padres, etc…”. Lo que pasa es que no estamos acostumbrados a tomarnos el Evangelio literalmente. ¿Recuerdan ustedes el caso de San Francisco de Asís con su padre?

Muchos de los que escribimos aquí hemos pasado por la experiencia de haber vuelto a casa de nuestros padres al dejar el Opus Dei y habernos recibido sin hacernos un solo reproche. Pero ojo, no enfaden demasiado al chico que parece que vale mucho, no vaya a ser que deje el Opus Dei y tome otro camino que no sea el que conduce a casa de ustedes. Todos somos buenos pero también tenemos nuestro orgullo.

JUAN

Que continúes a defender el opus de esta manera. Estás haciendo un ótimo trabajo demostrando de manera gráfica lo que es realmente ser un opusino y el estilo de la institución.

Gracias,

M@rc

¿Opusino? No me parece mal. Está bien.

¿Tú estás seguro de que cuando empezaron a llamar "cristianos" a los discípulos de Cristo lo hicieron con buena intención o lo harían con ánimo denigratorio?

Esto me recuerda una anécdota de cuando era pequeño.

Estábamos en fila a la entrada del Colegio para entrar a clases. Junto a mí estaba un chico llamado Pedro Luís y le llamé "Piedra Lisa".

El hombre se indignó más de lo que a mí me convenía y me dijo: "Ahora mismo vamos a la Directora por llamarme Piedra Lisa".

Y allí fuimos los dos.

- "¡Directora! Me llamo Pedro Luís y este chico me ha llamado Piedra Lisa.

Y va la Directora y contesta:

- "¿Tú no sabes que Jesús le dijo a San Pedro: Tú eres Pedro y sobre esta "piedra" edificaré mi Iglesia? ¡Anda ! Volveros a la fila".

Eran otros tiempos, desde luego.

Él se volvió con los ojos como platos y yo pensando que me había librado de una buena.

Opusino.

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