Comment:Alucinando (1)

From Opus Dei info

Me he quedado alucinado al leer un artículo de Choza en recuerdo de Raimundo Panikkar (Raimon). Después de ponerle “en los cuernos de la luna” –hace muy bien y es muy libre- pretende hacer una reseña rápida de dos libros del fallecido que asegura que son “excelentes” y muy aptos para aproximar el cristianismo y el hinduismo. En las pocas líneas que dedica a “la cristología de Panikkar” leemos que “Jesús no es coeterno ni consustancial con el Padre”, y que “si el cristianismo negase otra posibilidad de acceder al Logos o a Dios distinta de la persona de Jesús estaría incurriendo en una especie de historiolatría”.

¿Estamos todos locos o es que me he equivocado de página? O sea que empezamos siguiendo a Escrivá y terminamos con Arrio. Nos iniciamos en el cilicio y terminamos negando el Credo (“consubstantialem Patris”) y el Símbolo Atanasiano (“aeternus Pater, aeternus Filius, aeternus Spiritus Sanctus”).

Contaba un cura catalán, muy simpático él, que se empieza cuestionando el Magisterio y se termina bañándose desnudo en la playa. Lo decía por un presunto teólogo, un perito conciliar llamado Schilebeck que fue precisamente lo que hizo.

¿Historiolatría? Naturalmente. Es que Cristo es el señor de la Historia y nació cuando había llegado la plenitud de los tiempos. Es que “Dios puso a sus pies todas las cosas en el cielo, en la tierra (el tiempo y la historia) y en el abismo”. Es que en la historia se dan la gracia y el pecado, la salvación y el rechazo.

Esto es lo que ha hecho tanto daño a las almas durante el último medio siglo: jugar con las verdades teológicas de forma que lo mismo valgan ocho que ochenta. A esa gente se refería San Agustín cuando decía que fuera de la Iglesia se puede cantar “Oremus”, se puede contestar “Amen”, se puede hacer de todo menos salvarse. No se refería a los que no han recibido la gracia de la conversión, sino a los que han hecho con ella un avioncito de papel para entretenerse.

¿Alucinado? No. La verdad es que no. De Choza se puede esperar cualquier cosa. ¿Y este es el hombre que iba a hacer las cuentas del Opus Dei? Más valdría que empezara a hacer cuentas consigo mismo antes de que se las pidan. O que fuera sincero y dijera: “No soy creyente, yo de estas cosas no opino”. Pero queremos estar y no estar. Cuenta Choza que asistió a un Congreso de ateos y creyentes aunque prudentemente no explica en qué banco se sentaba él. Pero no importa. Dice el Apóstol Santiago: “¿Crees? Pero también los demonios creen y tiemblan” (St. 2.19).

Como también hay que reírse un poco voy a contar una anécdota que me contaba mi padre. Cuando él era joven asistía a la Adoración Nocturna. Entonces los Salmos se leían en latín y como es lógico no todos los presentes lo dominaban. Había un jefe de turno que era sastre y que leía muy mal en latín. Los estudiantes, para meterse con él, le aseguraban que pronunciaba “auténticas blasfemias” y el hombre se incomodaba.

¡Venga Choza, que tú no usas una túnica de santón hindú!

JUAN ENCABO

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