Así escriben la historia

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Por Haenobarbo, 27 de junio de 2008


Hace algunas semanas, empecé a leer la biografía oficial del fundador, escrita por Vázquez de Prada. Hoy, buscando un dato, me encontré con El Hombre de Villa Tevere, escrito por Pilar Urbano. Un dato, desde luego sin mayor trascendencia, me llamó la atención, porque me dio la impresión que Vázquez de Prada decía otra cosa, y lo fui a buscar… aquí están los textos, las negritas son mías:

“El 31 de agosto Escrivá regresa a Madrid. Lleva consigo dos documentos importantes: el breve Cum Societatis y la carta Brevi sane, de alabanza de los fines de la Obra. Y un curioso y muy estimable regalo personal del Papa: las reliquias completas de dos muchachitos mártires cristianos: santa Mercuriana y san Sinfero. Pío XII manifiesta así que ha entendido la similitud entre los miembros del Opus Dei y aquellos primeros cristianos; que la llamada a la santidad no tiene edad: la inicia el Espíritu Santo, con el aldabonazo del bautismo; y que en la Obra hay mujeres y hombres, como en toda familia y como en toda porción del pueblo de Dios: dos cuerpos, separados y distintos, pero alentados por una misma y única alma.
En el oratorio de un centro de varones quedará el cuerpo de Sinfero. El de Mercuriana lo colocarán bajo el altar de Los Rosales -un centro de mujeres del Opus Dei, en Villaviciosa de Odón, cerca de Madrid- dos sacerdotes, don Álvaro del Portillo y don José María Hernández de Garnica, estando presentes el Padre y algunas de sus hijas: Antonieta Gómez, Mari Tere Echeverría, Josefina de Miguel…”
Pilar Urbano, El hombre de Villa Tevere

Sobre el mismo tema, Vázquez de Prada dice:

“Según se desprende de una carta de don Álvaro, estaban haciendo gestiones con el Abad Suñol para conseguir unas reliquias de santos mártires |# 127|. A vuelta de correo, todavía en marzo de 1946, les animaba el Padre, insistiendo en el asunto:
¡A ver si venís muy ricos de reliquias! Haced lo posible por traer el cuerpo de un mártir |# 128|.
Era grande la devoción del Fundador a las reliquias de los santos. En el oratorio de Diego de León, entre los candeleros de la mesa del altar, había unas arquetas donde guardarlas |# 129|. En el mes de mayo habían conseguido en Roma unas cuantas reliquias, que enseguida mandaron a Madrid. Pero no tenían el cuerpo de mártir que buscaba el Padre. Una persona que se ofreció a ayudarles en Nápoles, continuaba haciendo gestiones. «Si fallan —escribía animosamente don Álvaro—, vamos a Forli, al norte de Italia, junto al Adriático, donde hay un convento con 200 cuerpos de mártires, y el Obispo y los del convento son muy amigos» |# 130|.
A la postre, el 31 de agosto de 1946, cuando el Padre regresó por avión a Madrid, se llevó consigo los cuerpos de dos mártires: el de san Sinfero, que procedía de las catacumbas romanas, y el de santa Mercuriana, niña de diez años. Este cuerpo lo puso en el oratorio de Los Rosales; y la caja con los huesos de san Sinfero, y una vieja lápida de mármol con el nombre, los depositó bajo el altar del oratorio de Villanueva |# 131|.”

Curiosamente, no menciona para nada a Pio XII, y desde luego, un regalo del Papa, nunca es un dato menor. Pero veamos la nota 130, que nos lo va a aclarar:

“130. Cartas de Álvaro del Portillo: Roma, 17-V-1946 y 8-VI-1946 (AGP Sec. B1 leg. 3, C-460517-1 y C-460608-1). Los cuerpos de San Sinfero y Santa Mercuriana, dos mártires, se obtuvieron gracias al Sr. Obispo de Forli. Las cajas con los cuerpos de los mártires fueron precintadas en la Embajada Española en Roma el día 31 de agosto por la mañana, pocas horas antes de llevárselos el Fundador en avión para Madrid (cfr. Diario de Città Leonina, 23 y 31-VIII-1946: AGP Sec. N, 3 leg. 426-19).”

Pilar Urbano, no sólo –en un gesto evidentemente triunfalista- atribuye el regalo al Papa, sino que con una audacia digna de mejor causa, se permite atribuir a Pío XII una concreta intención en el regalo: lo hace, porque el Papa ha entendido la similitud entre los miembros de la Obra y los primeros cristianos. Qué audacia..!!!… qué falta de rigor histórico…!!!!. (Aparte de que no conoce la historia completa: el cuerpo de San Sínfero, que si bien permaneció un tiempo en el oratorio de Villanueva, está actualmente y desde su consagración, bajo el altar de Torreciudad).

Y nadie diga que ese libro no pasó por la minuciosa revisión de la censura interna.

De dónde sacó Urbano la historia que se inventa?... sin duda de la tradición oral, una tradición oral que distorsiona los hechos.

Así se escribe la historia…!!!!



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