Soy numerario, no sé por qué escribo

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Por Dop, 27.10.2008


Soy de la obra, numerario. Llevo varios años poniendo por escrito a los directores y al Padre las cosas que veo que no se hacen bien pero no he obtenido respuesta mas que sea más humilde, que tenga menos soberbia, que guarde el espíritu crítico. Esas son las respuestas, como sabréis, cuando se hace una crítica. Por otro lado nos sugieren que pongamos por escrito lo que nos parece mal para que se arregle. Entonces, ¿en qué quedamos?.

Pedí la admisión en la Obra cuando cumplí los 14 y medio. Vengo de una familia de padres supernumerarios y algún herman@ numeri@...

Claro que me podría ir pero desde que nací ya tenía que ser de la Obra, mis padres no entienden que se deje la Obra, para mi herman@ numerari@ sería un mal ejemplo y no estoy preparado para saber qué se hace no siendo de la obra, no sé qué es no ser de la obra, no sé cómo es el mundo no siendo de la obra, no sé si nuestro Padre tenía razón cuando decía que fuera no hay salvación y que si nos íbamos, ninguno sería feliz. Tengo miedo.

Al no soportar la vida de familia de un centro, me dijo el director que podía alquilar un apartamento. Me dolió porque yo llevo bastantes años dentro y la vida de familia cada vez es más espantosa, pero consideré que los que hacen espantosa la vida de familia eran los que se tenían que ir a un piso y no yo. Ahora voy una vez a la semana al círculo y a la charla y una vez al mes al retiro, pero me siento como alguien a quien se han querido quitar de en medio. Veo la tele algunos días, voy de copas con amigos del trabajo algunas veces pero no con frecuencia, me compro alguna ropa sin pedir permiso, no hago todas las normas y no sé qué poco más. No sé si eso es llevar una doble vida.

Sé que hay muchos como yo que no viven en centros y viven en pisos. Se nos va dando de lado poco a poco y si no acudimos a los medios de formación no les importa. Es como si después de haber dejado nuestros mejores años en la Obra, sólo les hayamos interesado por los amigos que llevamos a los UNIV’s, a las visitas y jornadas mundial de la juventud con el Papa, a rellenar asientos en las tertulias del Padre, etc. Parece que mientras fui util para hacer bulto y rellenar cifras, el Opus Dei era mi familia y mi vocación. Cuando empecé a serles incómodo porque había cosas más profundas que no entendía, con decirme que no viviera en un centro, dieron el asunto por arreglado. Creen que estoy enfermo y que debo ir a un psiquiatra pero no estoy enfermo, sólo veo cosas que no están bien.

Consideran enfermo a cualquiera que cuestione o pregunte o se queje. Las respuesta que recibo son las de siempre: “tu soberbia, tu afán de sobresalir, tu falta de sentido sobrenatural, etc.,” Es muy doloroso verse así dejándote de lado sólo porque cuestionas y preguntas.

Vais a pensar ¡qué guay, tiene su apartamento, no tiene que ir por un centro! Para vivir la vida de dispensa que llevo para eso hubiera podido ser supernumerario hace años y ahora estaría casado y con hijos, no solo.

Perdonar si me he desahogado, no sé por qué he escrito ni qué busco.



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