Sobre los supuestos cambios en la dirección espiritual

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Por Kipepeo, 30 de agosto de 2010


Contestando a los pedidos de información sobre el rumbo de la dirección espiritual ‘dentro’, adelanto que en la última convivencia tuvimos una charla inédita y algo exótica por lo novedoso del contenido. Se nos decía, entre otras, que al pedir la admisión estaba implícita la autorización de información hacia arriba dado que es la Obra quien imparte la dirección espiritual. Se me ha caído el cielo... pues en el mundo real, cuando uno habla con un abogado o médico, lo implícito es que se mantenga la discreción y el secreto profesional y, cuando un profesional de estos tiene dudas y necesita consultar otros, lo hace presentando la cuestión y el interesado respetando el anonimato; por extensión, si algo estaría implícito en la praxis de la Obra, sería lo opuesto, pues es esa la experiencia empírica en el ‘mundo de hecho’ donde por supuesto 'os santificáis'. Ahora nos dicen que era implícita nuestra autorización de los informes de conciencia... - ¡como si nada hubiera pasado y fuera lo más normal del mundo! – ¿Es que piensan que somos tontos?–. Además, lo novedoso de la situación fue de tal orden que a uno que siga pensando ni aunque sea un 10% por su cuenta, no tiene como no intuir que un cambio así de graaannndeeee se desplomo del cielo y no se nos dice nada del origen de dicho giro de 180 grados. No hay como no pensar en la Santa Sede y las tan misteriosas intenciones especiales del Prelado...

En la charla se me ha dicho –porque lo pregunté, además de comentar las audiencias del Prelado con el Papa Benedicto XVI– que eso cambió y que cuando la persona que atiende la dirección espiritual juzga que, si algo importante ocurre, uno tendría que autorizar a la misma a consultar los directores de la delegación o comisión regional, o hablar personalmente con ellos... eso es de ‘buen espíritu’. También se me ha dicho que habría una charla especial sobre esto próximamente... Ya han pasado casi 6 meses y hasta hoy, que yo sepa, se ha comentado algo en los círculos de ‘super’, pero en cuanto a la charla propia sobre el asunto para exponer los cambios sigo en al aguarde de la misma. Para los que conocen cómo funciona el Opus Dei adentro, fácilmente se verá que esto es un mero proforma, lo que parece un cambio no es más que una formalidad acrecentada al rol de procedimientos de la persona que atiende la charla y de los directores de los centros, ya que con la (de)-formación que se da adentro yo no veo como una persona no haga realmente lo indicado... Solo quienes tengan ‘espíritu crítico’ y hayan descubierto las cosas realmente malas y obtusas que hay dentro de la praxis interna de la Obra, quizás puedan lanzar mano de la nueva ‘autonomía’... y pura y simplemente decir que ¡NO... y punto! La mayoría seguirá como antes, por el mismísimo motivo que lleva a la práctica siempre confesarse con un cura de la Obra: ¡lo opuesto seria ‘mal espíritu’! Lo increíble es que si hay algo en el espíritu del Opus Dei que por supuesto no ha sido ‘revelado por Dios’ oficialmente es precisamente la ‘charla’... la cual se nos dice habría nacido de modo ‘espontaneo y natural’, luego no es de origen sobrenatural y puede y debe ser cambiada, especialmente porque contradice la plática e indicaciones de la Iglesia ya con más de 100 años. Tampoco, en la enumeración de las normas y costumbres que se hacen en el Circulo Breve se mencionada para nada la ‘charla’... ¡¿no resulta esto muy raro?!

¿Hay rectitud de Intención en la Obra?

Curiosamente – contestando a Juan Ignacio -las cosas buenas que hay en la Obra son... de la Iglesia como tal (la liturgia correcta, la doctrina, las obras asistenciales, etc.), por obediencia a la misma; ya lo malo se debe a la 'inspiración' del Fundador... ¡la falta de obediencia y docilidad de la Obra a la Iglesia, especialmente al Código de Derecho Canónico!! ... y también al renglón retorcido de que la institución se volvió en un fin en sí misma y coloca lo institucional por encima de las almas. ¿La razón última?... Quizás, gracias a una visión retorcida de lo que es UNIDAD... De hecho, mirando fríamente, la tan propalada unidad de la Obra no se queda así tan lejos en sus propiedades intrínsecas y modos de obtención de la que existía en la Alemania del III Reich o la URSS de Stalin.

En otras palabras: le falta a la Obra rectitud de intención. En casi todo que hace... se hace por la Obra y no por Dios o por la Iglesia o por las Almas... Por supuesto, en ocasiones las dos cosas, el interés de la Obra y el de la Iglesia o las almas, pueden coincidir, pero en muchas otras no, por lo cual no tengo la más mínima Fe de que sea el Espíritu Santo quién habla en la ‘cadena de mando’ de la institución, por falta de rectitud colectiva de intención. Tampoco hay verdadera humildad colectiva, existe sí una falsa humildad colectiva formal.

Me pregunto si los responsables centrales del Opus Dei conocen la profecía de Gamaliel sobre el triste destino de las obras humanas que se pretenden Divinas y si conocen al adagio de que ‘la mentira tiene piernas cortas’... Cuanto más lo disimulen, peor será la caída en la realidad y la verdad que tarde o temprano ocurrirá. Tal como está, es muy difícil de tomar a la Obra en serio.

Otro ejemplo más de falta de docilidad (... y humildad) a la Iglesia y al Romano Pontífice

En las convivencias, otro punto que sale últimamente (gastando casi todo el tiempo de la charla sobre el catecismo de la Obra) es la bizantina solución para explicar algo que la audiencia esencialmente no conoce: el brazo de hierro entre la escuela Alemana de Derecho Canónico y la de Navarra sobre “¿qué es una Prelatura Personal?"... Entonces realmente nadie entiende qué es una “declaración contractual que establece el vinculo”... Yo me había percatado unos meses antes, por un hecho fortuito – al buscar información sobre Prelaturas Personales para una charla (lo hice en Wikipédia, ya que el CIC solo tiene tres puntos sobre algo que la Obra considera tan excelso), me deparé con la mayor sorpresa que os podéis imaginar en mi comprensión, que ‘el tonto de la curia’ que había cambiado de apartado a las Prelaturas en el CIC a última hora, era nada más nada menos que el entonces ¡Cardenal Ratzinger! – Me reí a carcajadas por dentro en esa prédica sobre el catecismo... Es una situación digna de D. Quijote: un director que desconoce el hecho básico – pues ‘dentro’ para nada se menciona que hay otra posición en la Iglesia sobre Prelaturas Personales, cuanto más referir que la predominante siquiera ES la de la Obra- y que intenta explicar el conundrum bizantino que es la actual definición de como se establece el contrato de cooperación entre la prelatura y el fiel, para una audiencia que tampoco tiene conocimiento de los motivos por los cuales este es el punto del Catecismo de la Obra que más cambia.

Conclusiones

Me gustaría llamar la atención de los eclesiásticos – con todo el respecto que se merecen- que leen esta web por las aberraciones principales, muy sencillas de detectar, de la dirección espiritual en la Obra. Está bien lejos de haber sido zanjada en los recientes cambios formales, ‘en papel’, lo que se puede verificar por los siguientes hechos qua non cambiaran, mismo por ‘los de fuera’.

Contrariamente al establecido en el CIC:


1 - En la Obra son los superiores – que de hecho gobiernan- los que atienden la Dirección espiritual.

En la Obra es un director (=superior) laico – y no un sacerdote – quien lleva la dirección espiritual de los socios de la Prelatura. Los sacerdotes solamente confiesan y, eso sí, atienden a las personas antes de que pidan admisión, con lo cual nada parece extraño al principio. Creo sinceramente que la situación solo volverá a lo establecido por el Derecho canónico cuando en la Obra los superiores en el gobierno no atiendan la dirección espiritual y los que se queden con esta tarea no puedan tener cualquier relación con el Gobierno (los Consejos locales y regionales, etc.)... las dos cosas deberían de estar a ‘5000 km de distancia’. Además sería bueno que volviesen a ser los sacerdotes –sin asiento en los consejos locales, regionales o centrales – quienes deberían llevar la dirección espiritual individualmente... ¡es la tradición de la Iglesia!

2 – Es MENTIRA que los consejos locales no gobiernan... Si fuera así ¿para qué serían necesarios consejos locales y por qué se nombran? – ¿Para tomar té con scoones?? – Un ex con quien hacia la charla me comentó después – sigo siendo amigo de ´rl – que la Obra estaría muy bien solamente con Sacerdotes y Supernumerarios... y de hecho, si los consejos locales no gobernasen, y si no fuera por los colegios y otras obras corporativas – el Opus Dei hoy se dedica a duplicar las estructuras de la Sociedad Civil, no a penetrar en las existentes para atraerlas a Cristo; una corruptela más del carisma inicial –, realmente no sería necesaria la existencia de numerarios (sobre si la Iglesia necesita a la Obra ya enviaré otro escrito).

3 – Contestando al correo de Carmen Charo, pues le digo que todavía SIGO ESPERANDO una charla explicativa y, hasta el momento nada ha cambiado: no hay de hecho libertad para escoger con quienes hacer confidencias espirituales (si la hay teóricamente, en la práctica sigue lo mismo y estamos ignorando todooooo; siempre nos nombran al director de plantón) y ni hablar de que no tiene que ser semanal y obligatoria). ¿Hasta cuando los fieles del Opus Dei seguirán sin los derechos que tienen otros parroquianos y de hecho ‘fieles normales y corrientes’?

5 – Otra aberración – que quizás no esté contemplada en el Código de Derecho canónico, pero no deja de ser aberración, es la presunción y hecho de que la Obra es la única institución eclesiástica que se inventó la dirección espiritual corporativa... os dais cuenta que esto – por la misma naturaleza de lo que la Iglesia siempre entendió como dirección espiritual – es tan absurdo e impropio como afirmar que ¡ES el Ministerio de la Salud quién imparte las curaciones a los enfermos, y no el médico Mengano y la enfermera Fulanita! – Pretender que algo como la dirección espiritual sea una ‘institución la que la imparte’, y no algo personal e individualizado, es un disparate del mismo quilate.


¿No es esto suficiente para que la Curia haga algo??

¿Es que no somos muchos los que padecemos esto?

Si lo mencionado arriba no cambia – a 'bien' o a 'mal' – no se puede hablar con propiedad que el Opus Dei haya cambiado la praxis interna de control de las conciencias. Hay una verdadera psicosis de control que es quizás el principal legado del Fundador a la Institución y va en contra la verdadera tradición cristiana de confianza en la Libertad y la Gracia. ¡Es seguramente bien más semejante a la tradición islámica!

¿Os imagináis si el Fundador hubiera sido el obispo de Jerusalén (o el mismo San Pedro) cuando San Pablo decide consultarlos sobre la cuestión de la circuncisión, etc.... y defender a los paganos conversos de las normativas de los cristianos judaizantes?


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