Sobre el reciente Congreso de Sectas en Bruselas

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Por Alberto Moncada, 2.07.2007


La reunión de Bruselas congregó a más gente aún que en Madrid, algunas sesiones fueron muy interesantes, había gente muy competente, valió la pena. Asistir a ellas confirmó mi opinión de que la gestión sectaria, con el paso del tiempo, consiste básicamente en mantener la supervivencia de la organización sin mayores miramientos. Los directivos sectarios reclutan niños, más fáciles de fanatizar, por puro sentido práctico. La ideología sectaria, basada en sus dos principios básicos, el fin justifica los medios y lo importante son las intenciones, produce un olvido progresivo de la finalidades fundacionales, un acentuado pragmatismo y, sobre todo, un verdadero encanallamiento moral. Yo recuerdo cómo un vocal de la comisión, en los años sesenta, defendía la mentira por razones sobrenaturales.

Lo malo es que esa actitud sectaria se convierte en normal, en atributo del dirigente opusdeísta y lo peor es que los directores, obsesionados por conseguir las metas materiales que se proponen en cada momento, más gente, más dinero, más obras, se acostumbran a vivir en la inmoralidad y se van transformando en canallas como los mafiosos que dirigen otros tráficos ilegales.

Cuando uno analiza desde la distancia al grupo de numerarios que conoce, se da cuenta de que la mayoría son unos pardillos explotados por una panda de desaprensivos que utilizan la religión como cebo de atracción inicial y excusa para su prepotencia ulterior. Lo que estos desaprensivos entienden por religión es una suma de piadosas trivialidades sin ninguna profundidad y, sobre todo, una legitimación para exigir sumisión completa a los súbditos, convertidos en menores de edad en virtud de la doctrina de la infancia espiritual.

En este sentido el opus es una anécdota más en la larga historia de la manipulación de la fe religiosa, de la explotación de la credulidad humana. El ejercicio del poder sectario va transformando a los que lo ejercen, sacando afuera lo peor de cada uno y les va cegando hasta hacerles cínicos y despiadados, creando un escenario de horrores a su alrededor. No se si Escrivá era cínico pero desde luego si fue despiadado y sus sucesores en el mando han aprendido bien la lección del padre. Fiel ejemplo, el impresentable Javi, verdugo de Antonio Petit.

Estuve hace días con una numeraria y me da la impresión de que lo de ahora es incluso peor porque, según parece, la mayoría de los directores tiene poca experiencia de la vida real y escaso respeto por los derechos humanos. Y cuanto más suben los escalones del poder interno, más se encanallan. Y, mientras tanto, el mensaje hacia afuera, en especial su página web, trata de hacer opaca la realidad interna, usando una mezcla de devoción sentimental y jerga de “marketing” que nada tiene que ver con lo que efectivamente sucede a los numerarios porque, si os fijáis, la mayoría de los que aparecen en su web son supernumerarios en plan “qué felices somos”. De todas maneras, a la vista del saldo de socios en activo, no parece que el negocio les vaya muy bien.

En el plano teórico hubo bastante acuerdo en Bruselas acerca de que las sectas actuales son células atípicas, construidas en torno a una interpretación simplista y temerosa de la complejidad de las sociedades democráticas. En la reunión se reiteró una y otra vez la necesidad de denunciar a la policía y a los tribunales los abusos sectarios, sobre todo con menores, que parecen estar creciendo en algunos países europeos. Se habló mucho del por qué de ese crecimiento que coincide curiosamente con el crecimiento de la extrema derecha, que ya tiene grupo propio en el Parlamento europeo.

Mi ponencia no tuvo mucho público. Yo creo que el opus interesa cada vez menos y que la mayoría de la gente y especialmente los que vienen a estas reuniones ya saben lo suficiente del asunto. Desde el programa televisivo de La Clave, en 1992, en el que califiqué al opus como secta ante la indignación de los opusdeistas presentes hasta hoy la calificación es ampliamente compartida. En el coloquio un ex legionario de cristo, ex cura y una ex de los Kikos comentaron lo parecido, prácticamente idéntico que es el régimen interno de esos dos grupos al del opus. Aventuraron la idea del origen hispano común pero en realidad todas las sectas tienen el mismo perfil interno.


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