Sobre el modo de vivir la pobreza para los numerarios

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dlmO 1/08

Leyendo el escrito de Nacho Fernández de fecha 22 de septiembre de 2008, sobre el modo de vivir la pobreza para los n (numerarios), no he podido evitar sonreírme. Viví en un ctr de sr (centro con labor de San Rafael con universitarios); estos centros suelen ser “deficitarios” en el sentido de que las aportaciones de los numerarios no llegan a cubrir sus gastos de manutención y sostenimiento de la labor; ello se debe a que, por la edad, se trata de jóvenes que han terminado recientemente sus estudios y están a la espera del primer trabajo o bien tienen trabajos precarios, si es que no se dedican a tareas internas y, entonces, son deficitarios al cien por cien. En estos casos, ese déficit del centro se cubre con las apm (aportaciones mensuales de s -supernumerarios-) y que, al ser estos también jóvenes, en este tipo de centros, no son elevadas; y, sobre todo, con las aportaciones de cooperadores y ayudas extraordinarias de ctr de sg (centros de San Gabriel, es decir, de numerarios mayores).

Estas condiciones darían una excelente ocasión para vivir la sobriedad o la pobreza pero, sin embargo, los señoritos, perdón, los numerarios, aún jóvenes, aún recién titulados, aún en paro, aún con trabajos precarios, viven como marqueses (que de tal palo tal astilla).

Recuerdo que, cuando dejé la Obra, con “taytantos” años, una primera preocupación fue el tema económico porque, aunque no me faltó trabajo, sí es cierto que el alquiler de un apartamento, la manutención y las demás necesidades superan una nómina media. Exactamente como le sucede a la gente normal y corriente de mi entorno. Es entonces cuando hace falta hacer las cabriolas que las personas, que realmente viven en medio del mundo, deben hacer: trasladarse a barrios más asequibles, hacer la compra en supermercados baratos y comprar en rebajas.

En tales circunstancias me cuestionaba sobre la esencia de la “vocación” al Ous Dei como “santificación en medio del mundo”. ¿Puede un numerario considerarse situado en medio del mundo? Tales numerarios jóvenes, sin empleo a veces, con ingresos bajos, viven en centros situados en las avenidas principales de las ciudades, en edificios lujosos, en casas muy bien amuebladas –no de Ikea, precisamente- y donde las tareas domésticas –cocina, limpieza, lavado y planchado de ropa- les viene dados por una administración (ao ó apr) que, aunque ni se las ve ni se las oye, lo realizan puntualmente mientras ellos salen, hacen deporte, entran, hacen deporte, ven partidos de fútbol por TV, hacen deporte, rezan tranquilamente y hacen deporte. Por cierto, la ropa de deporte, y los gayumbos, perfectamente planchados.

Una última anécdota: los Reyes Magos. Ese día, en que los numerarios, olvidando el 4 de octubre –San Francisco- han pedido por carta –y probablemente recibido- esas pequeñas-grandes compensaciones: que si un perfume de Armani, que si una corbata de seda italiana, que si unos gemelos de Dior, que si una camisa de firma, que si ropa deportiva, que si…. Y mientras, la administración, por ser fiesta “A” se afana en preparar un gran aperitivo, una comida con postre de cuchara y pequeños caprichos para tomar con el café.

Eso sí. Eramos pobres porque estábamos desprendidos.

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