Sobre "pitar" de numerario y ser supernumerario de forma automática

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Estoy leyendo las Constituciones de la Prelatura. Cuando estuve dentro no tuvieron el detalle de dármelas para que las leyera e informarme de a dónde me iba a meter cuando me dijeron que tenía vocación. Si uno va a firmar un contrato debe tener el contrato encima de la mesa e incluso quedarse con una copia firmada por ambas partes. Sólo he leído la primera parte y veo cantidad de trampas sibilinamente camufladas en muchos de sus apartados. Me ha llamado la atención uno de ellos y, sinceramente, me ha hecho soltar una carcajada. Dice así:

"14. § 1. El candidato que haya escrito una carta pidiendo la admisión en el Opus Dei en calidad de Numerario o Agregado, cuando se le haga saber normalmente por medio del Director competente que su petición ha sido considerada digna, para que se examine, en este mismo momento queda admitido entre los Supernumerarios, en tanto que se conceda la admisión que ha solicitado."

Hasta donde me explicaron y recuerdo, el hecho de pedir la admisión como numerario, no implica ipso facto adquirir la condición de supernumerario.

El planteamiento es diferente: si, después de pedir la admisión de numerario, y tras los 6 meses de "formación inicial" se determina que no procede (ya sea porque el interesado decide retractarse, o porque la Obra no ve que se posean las "condiciones necesarias" para entrar bajo la categoría de miembro numerario), entonces se da la opción a integrarse a la Obra como supernumerario (mientras se acepte y mientras la Obra también considere digno al solicitante).

Con otras palabras: mientras no haya aceptación plena por las dos partes, no existe "relación formal alguna" entre la Prelatura y el que "pita", precisamente porque no se ha aceptado nada... pues mucho menos puede haber la "atribución" de condición de supernumerario. Lo que existe cuando transcurren los 6 meses, y no se aceptó lo de ser numerario, es el ofrecimiento de que se sea supernumerario. No más.

De todas formas quiero destacar una TRAMPA importante: A nivel "moral", para los que "pitan de numerarios/agregados", y si la Obra está muy interesada en esa "vocación", le dicen a uno que desde que pide la admisión "le ha entregado PARA SIEMPRE su vida a Dios", y que por tanto no vale retractarse, porque le estaría fallando (como el joven rico que da la espalda a Cristo). Esta es una práctica común (a mi me la aplicaron incluso antes de escribir la carta).

Es un escándalo que se haga eso, ya que a uno no le dejan totalmente claro que esos primeros 6 meses son un supuesto tiempo de formación, en el que en principio se informa sobre "todo lo que uno se compromete a vivir"... antes bien, le remachan a uno que "ha entregado su vida", que "ha dado un cheque en blanco", que "desde que uno pita prácticamente ya es de la Obra" (aunque en realidad no ha surgido un vínculo formal, y aunque todavía la Obra pueda decirle a uno que no).

En ocasiones ocurre lo último, la Obra dice que no: o porque no tiene condiciones el interesado, o porque está enfermo. Ahí curiosamente sí dejan claro que lo que se había hecho era una petición, pero no el compromiso.

Después de que se concede la admisión, el interesado todavía tiene 1 año para decidir si continúa o no. Al término del año, se celebra un compromiso jurídico, llamado oblación. El mismo debe ratificarse 5 años más para que se concedan vínculos jurídicos permanentes con la Prelatura (la llamada fidelidad). En principio cada 19 de marzo se debe renovar la aceptación del "contrato" establecido mediante la oblación.

La realidad moral que mientras tanto se vive, es muy distinta a las ceremonias recurrentes de confirmación de compromisos (renovación de la entrega cada marzo). La realidad (y grillete moral) es que a uno desde el día en que escribió la carta (o antes), le recuerdan el "para siempre" de su compromiso, su "deber de fidelidad y perseverancia", independientemente de su desarrollo personal (lo que ve, lo que vive, lo que descubre, lo que en conciencia considera, lo que cara a Dios intenta hacer). Aclaro que esto no ocurre en todos los casos, hay gente a la que –por no contar con lo que en la Obra consideran como “condiciones”, o por algún problema grave-, le facilitan la salida.

A uno le recuerdan que (de buena fe) le dijo un día a Dios que sí (ojo: a Dios, no al Opus)... y con eso lo marean mientras uno en conciencia se da cuenta que efectivamente hizo eso porque le prometieron que buscaría la santidad "en medio del mundo" (pero no le advirtieron -aunque supuestamente lo hacen durante los falaces y manipulados 6 primeros meses de adoctrinamiento- que dejaría el "mundo" para imbuirse en otro mundillo creado: el de las ideas y modos de vida del Opus Dei).

Al que tenga oídos,... que oiga.

C.C.

Original