Se necesita un buen disfraz

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Por Al Chile, 12.04.2013:


Así se lee en un artículo de la revista TIME del 5 de marzo del año 2001, que muestra en su portada al entonces miembro supernumerario del opus, el tristemente célebre Robert Philip Hanssen.

El escrito dice que para ser un buen espía se necesita un buen disfraz y Robert lo tenía: hijo de familia, esposa, niños pequeños, un trabajo en el gobierno, un bonito hogar…, miembro del opus dei.

Al leer la entrega de Ibra de pasado 1 de abril (“Una aproximación a la crisis de la Obra y de la Iglesia”), recordé lo anterior pues la obra se comporta, como lo hizo en su momento, uno de los suyos que espiaba para los rusos los secretos que conocía lícita o ilícitamente dentro de su trabajo en el FBI...

Como se puede leer en múltiples lugares dentro de la red, por ejemplo en Wikipedia, gracias a la traición de Robert mataron al menos otros dos espías que trabajaban para los norteamericanos. Hanssen dio a conocer varios secretos militares, informó a los rusos del túnel que cavó Estados Unidos debajo de la embajada rusa en Washington con la intención de espiar, y con sus traiciones hizo mucho dinero mal habido. Sus acciones están consideradas como la mayor traición de su tipo a los Estados Unidos y la historia captó tanto interés que se han hecho dos películas: “Robert Hanssen Maestro de Espías” (2002) y “El espía” (2007).

En esos años, varios simpatizantes del opus trabajaban en el FBI, de hecho participaba en las actividades del opus el mismo director general del FBI Louis Freeh que tuvo un hermano numerario. En fin que la cosa estaba muy metida. El sacerdote numerario C.J. Mc III era uno de los guías espirituales de ese grupo y le gustaba presumirlo.

El prelado Javi en un viaja a los Estados Unidos, no recuerdo si en el mismo año 2001 o 2002 comentó a un grupo de miembros de la obra sobre este personaje, que ya estaba viviendo en prisión, que se le siguiera atendiendo pues como miembro debe seguir recibiendo su formación. Yo escuché comentarios de algunos mayores que tenían cierto orgullo por tener un hermanito espía en la guerra fría de USA vs URSS.

Y de sentirse importantes la obra por tener su espía como centro de las noticias. vino lo impensable, no los crímenes… Los medios de comunicación dieron a conocer cómo vivía éste miembro la pureza, las actividades sexuales de esta persona, por ejemplo, que se veía con una bailarina exótica, entre otros, y así inmediatamente cayó un telón de acero sobre el supernumerario y jamás se volvió a hablar de él. No importaba que participara directamente en la muerte de personas, costara millones de dólares a su país, se enriqueciera ilícitamente, mintiera a su familia, amigos y al mismo opus, no, para la prelatura eso no es de importancia, lo tremendo para la cosa es que se veía con una bailarina exótica, eso sí era muy grave, si no vivía correctamente la pureza tenía que marcharse.

El prelado tan compasivo con su hijo espía a pesar de los resultados ya conocidos de sus acciones, que se parecen a las que hace el opus a su mando sí tuvo compasión, pero con su falta de pureza fue inclemente y lo echó. Robert no pertenecía al círculo del poder del opus en Estados Unidos.

Y ya que hablamos de dinero mal habido pues en eso también se parecen el opus y el espía. Se ha comentado en algunos correos de Opuslibros que el edificio que construyó la obra en la ciudad de New York en la esquina que forman las calles de Lexington y la 34 para su comisión regional, en esa calle también está el edificio “Empire State”, se construyó la mitad con un buen donativo. Les platico la historia. En 2001 en un viaje al centro del opus en Dallas, me comentó un numerario americano que ahí vivía, que ese centro había sido protagonista principal de que se construyera la comisión en Nueva York, por qué? Pues resulta que ahí trabajaba como empleada doméstica una inmigrante mexicana que tuvo la suerte de ganarse la lotería del estado de Texas: ¡¡¡40 millones de dólares !!! Inmediatamente la maquinaria de la prelatura comenzó a funcionar para hacerse de dinero. Con halagos y prometiéndole el cielo y las oraciones de toda la obra para la santa eternidad de su alma, lograron conseguir que esa mujer sin muchas letras entregara 20 millones de dólares. Aunque la otra mitad es mucho dinero, la cosa le quitó a esta señora la mitad de su dinero.

Y parte de comportarse como espías es que la prelatura nunca ha dicho, hasta ahora, el nombre de la benefactora ni a sus miembros, yo me enteré de viva voz porque estuve en el lugar de los hechos a los pocos meses de ese infame donativo y por el regocijo de ese numerario, pero la prelatura nunca lo dio a conocer porque era un robo a una persona indefensa, si los ricos supernumerarios no se pueden defender de las necesidades económicas de la madre guapa la obra, menos esa mujer en un país que no es el suyo pero que confiaba en los “padrecitos que ahí vivían”.

En cambio en Filipinas, Berny, el numerario importante de ese país, consiguió para las actividades del opus en su región 200 millones de dólares con el Sultán de Brunei al pedirle dinero para las Escuelas Familiares Agrarias. En ese año había una de esas escuelas en Filipinas regentadas por el opus y Berny comentaba: el resto del dinero lo guardaremos para cuando haya más de esas escuelas pues debemos respetar la voluntad del donante. ¡Ajá!.

Lo anterior dio paso a una muestra de esa infantilidad con la que se mueven los miembros del opus ya que cuando Berny contó este hecho en su paso por México, el encargado de estudios de la comisión regional, un abogado al que en la misma comisión le decían “ingenuito” buscó a Berny para preguntarle si también el Sultán de Brunei nos podría dar ese dinero a México para Montefalco y la escuela que se estaba abriendo en Mimiahuapam. Nuevamente, ¡ajá!.

Poco después nos enteramos que en Argentina el empresario Gregorio Pérez Companc dio al opus, cómo no, 200 millones de dólares para la Universidad Austral. Ya se ve que al opus le asientan bien las cantidades con “2” y varios ceros para que juntos formen millones de dólares.

El opus da a conocer sin reparo que el Sultán de Brunei y la persona más rica de Argentina les dan millones de dólares, lo que no puede decir por causar un mal cierto a la obra de Dios es que una humilde mujer anónima les “ayuda” con 20 millones, seguramente presionada o engañada, para su edificio en New York y ahí no solo no dan a conocer el nombre de la mujer, ni siquiera el posible origen de esos recursos pues como buena agencia de espías deben mantener ocultas sus malas obras.

El opus parece y se comporta como espía dentro de la Iglesia, es camaleónico, arregla su historia, opiniones, derecho, gente a su conveniencia y logra colocar a los suyos hasta en la comisión que estudio el "vatileaks". ¿Habrá tenido que ver la obra en las palabras sobre los problemas de la Iglesia que comentó en sus últimos días como Papa activo Benedicto XVI? Seguro que sí.

El opus aparenta tener todo lo que comenta el artículo de TIME: hijos, hogares, trabajo, pero todo eso es pura falsedad, se ha metido hasta el tuétano en la Iglesia con intenciones poco claras que parecen perversas.

Imitando también el film del espía, la cosa hasta su película hizo, esa que terminó en un cuento de dragones por su rotundo fracaso mundial y local.

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