Reunión con el Vicario de Santiago de Compostela

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Por Inés Lorenzo, 7.01.2008


El 28 de noviembre se publicó un escrito mío en el que explicaba, más o menos, un encuentro muy desafortunado con dos miembros del Opus Dei que, además, son de mi familia (de sangre).

Pues bien, el 4 de enero pasado tuve una reunión con el Vicario de la Delegación de Santiago de Compostela, motivada por la carta que le había enviado al Prelado del Opus Dei.

La razón de mi queja era que el Opus Dei había utilizado información que tenían por la dirección espiritual, de cuando yo era supernumeraria, para atacarme y desacreditarme.

Don J., el Vicario (antes llamado Director de la Delegación) me dijo que “el Padre” le había pedido que indagase qué había pasado en este asunto. Él así lo hizo pero las personas a las que preguntó y que formaban parta de la jerarquía de mi dirección espiritual, ninguna había hablado a nadie acerca de mí. Pero, no obstante, él me creía, así que me pedía perdón en nombre del Prelado y en el suyo propio por el daño y el sufrimiento que pudieran haberme causado. Cierto es que sí ha sido así, pero que considero que tanto mi hermana como mi sobrina piensan que actúan en nombre de Dios, que ellas piensan que están haciendo algo muy bueno por la humanidad y por el cristianismo. Que no lo hacen por mal, lo sé; sino porque si nos tratan como a iguales se les puede desmoronar el mundo que se han construido, y eso les asusta. Bastante triste es vivir con ese miedo.

Continuamos hablando de la dirección espiritual en la Obra y le dije que ambos sabíamos que cuando alguien cambia de ciudad, casi siempre numerari@s, le precede un informe acerca de su situación espiritual, anímica, etc. Me contestó Don J. que, en cualquier caso, no eran sobre cosas íntimas. A lo que respondí que en esta página hay varios informes, hechos por gente de la Prelatura, sobre numerarios que hacen mención a sus problemas de pureza. “Bueno, estos informes son para ayudarles.....”.

Mi opinión, y así lo mencioné en esta entrevista, es que el Opus Dei debería cambiar en muchos aspectos; uno, el ya mencionado de la protección a la intimidad de sus miembros; otro, a la necesidad de una cura de humildad, pero mucha, de no pensar que porque ellos están en el Opus son mejores que yo, que no lo estoy. Hablaba Don J. que cada uno tiene su camino, de que nadie es mejor que nadie y que cada uno trata a Dios como mejor le parezca. Pues eso, Don J., hágaselo llegar a sus hermanos.

Otro aspecto importante sobre el que el Opus Dei debe cambiar es en el trato a los que se van, que no se pueden borrar de un plumazo. Y que no puede existir tanto dolor como el que yo he conocido a través de esta web. De la que por cierto estuvimos hablando porque sí conocía su existencia aunque dijo que nunca la había visto.

Ya no tengo mucho más que contar, salvo que, en mi opinión, todos aquellos que tengan alguna queja sobre su salida de la Obra, se hayan visto perjudicados en su intimidad, se haya utilizado el conocimiento que se tenga por la dirección espiritual, etc. que escriban al Prelado y al Obispo del lugar al mismo tiempo, es decir, que lo que se denuncia al Prelado tenga conocimiento el Obispo de la diócesis a la que pertenecemos. Si sólo se escribe al Prelado, no habrá respuesta. Esa es mi opinión.

Otra cosa, me ha alegrado muchísimo enterarme que esta web la lee todavía más gente de la que yo pensaba. Así que un saludo a todos los nuevos lectores.



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