Relación ente Josefa Segovia (co-fundadora de la Institución Teresiana) y el padre Escrivá (fundador del Opus Dei)

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Por S.C., 22 de septiembre de 2006


He tenido ocasión de leer muy parcialmente este libro:

Libro Josefa Segovia


MARIA ENCARNACIÓN GONZÁLEZ: Pasión por la santidad. Biografía de Mª Josefa Segovia. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 2006.

Se trata de la biografía de la Sierva de Dios Josefa Segovia, que fue la continuadora de Pedro Poveda en la fundación de la Institución Teresiana, de tal forma que ella puede decirse que fue la co-fundadora de esa institución laical de mujeres dedicadas a la enseñanza . Todos hemos oído hablar de que J.M. Escrivá conoció a Pedro Poveda en Madrid. Sin embargo, no conocíamos la (hasta ahora para mí) inédita y, sobretodo, intensa relación que existió entre una mujer laica emprendedora (Josefa Segovia), y Escrivá. Relación que en el libro queda reflejada a través de la trascripción del diario personal de Josefa.

Dicho libro lo conocí de la siguiente manera. En el blog de Juan Rubio Fernández "El blog de las iglesias béticas" encontré la noticia de la publicación y surgió el siguiente diálogo entre un servidor y el responsable del blog:

"No he conocido personalmente ninguna labor impulsada por la institución teresiana. Pero habiendo yo estado en el Opus Dei, siento una gran curiosidad por leer la biografía de esa persona. Y es que me gustaría confirmar mi impresión (compartida por bastante gente) de que Escrivá "tomó prestadas" muchas (y supongo que la mejores) ideas del Padre Poveda (cfr. Estruch, "Santos y Pillos").
Comentario por SC 27.06.06

Ni lo dude. Monseñor Escrivá de Balaguer conoció a Pedro Poveda y lo trató, así como al Padre Ayala, jesuita. De él tomó ideas sobre el papel del laico en la Iglesia. Josefa Segovia no estuvo nunca cerca del Opus Dei. Ella fue antes de la llegada del Opus, maestra en el estilo de Poveda.
Comentario por Rubio Fernández Juan [Blogger] 28.06.06

Bien, me he dedicado a transcribir las referencias que sobre José María Escrivá (y Álvaro del Portillo) existen en el libro. Te recomiendo que llegues al final, porque vale la pena (sólo te digo que ahí se explica por qué no sabíamos -ni saben nada- en la Obra de las Teresianas).

La autora del libro, muy valiente, por lo que leerás, es miembro de la Institución y de la Comisión Episcopal de las Causas de los Santos de la Conferencia Episcopal, además de Postuladora General de la Institución Teresiana.

S.C.




Josefa SegoviaFoto de Josefa Segovia, en el libro mencionado.

Págs. 355-356: Personalmente, el Padre Poveda también quiso servir a la Iglesia siendo fiel a la que consideraba su peculiar vocación (...). Y estaba apoyando a cuantos acudía a él, como el joven sacerdote don José María Escrivá, apenas llegado a Madrid, cuyas visitas se hicieron muy frecuentes a partir de 1933, y que pronto comenzó la fundación de su Academia DYA para estudiantes universitarios .


Pág. 384: La Institución (Teresiana) incrementaba también su habitual relación con otras entidades y asociaciones dentro y fuera de España. En Madrid, don José María Escrivá seguía acudiendo al despacho del Padre Poveda quien en octubre de 1934 -y poco después M.ª Josefa (Segovia)- visitaba la Academia DYA, su primera e incipiente fundación para estudiantes de la Universidad de Madrid (nota 157: "Salgo para ver la Academia DYA con D. José Mª y allí veo a D. Vicente y a José Mª Borredo", anota D. Pedro el día 22. Y Josefa Segovia el 1 de noviembre: "Voy a ver la Residencia DYA que dirige D. José María Escrivá; vengo encantada del espíritu de aquellos chicos que le acompañan en su obra". Unos días más tarde, el 17: Envío para la residencia DYA una imagen de la Stma. Virgen")


Pág. 409: A Salamanca llegaron también personas conocidas y queridas, a las que Mª. Josefa prestó toda la acogida y ayuda posibles. Así, don José María Escrivá, que acababa de viajar a esta ciudad el 21 de enero de 1938, precisamente cuando fue bombardeada:

"Los sustos consiguientes y descargas muy próximas y muy sonoras... Pasamos al refugio del Banco. La abuelica se pone a morir ¡pobre mía! Han caído bombas en la plaza de los Bandos, calle Zamora, Salesianos... Muchos muertos y heridos ... Y todo lo natural en esos casos.

Don José María Escrivá estaba en Santa María y cogió el Señor y lo llevó con ellos al refugio; luego vino a verme y estuvo hasta las dos y pico [...]. Por la tarde vuelvo a estar con D. José María Escrivá que me emociona grandemente; es un espectro; llora además como una criatura. Se despide para Ávila y me pide que escriba al Sr. Obispo hablándole de su obra (nota 216: Unos meses antes, el 31-5-1937, anotaba Mª Josefa: "Visita a Ricardo Fernández, director de la Residencia DYA, que se ha evadido del frente rojo. Cuenta mil cosas de D. José María, que está en la legación de Honduras [...] Trae una reliquia de nuestro venerado Padre (Poveda), que le dio D. José María". Debió saber algo más de él, porque el 8 de septiembre dice: "Escribo a Ricardo Fernández dándole noticias de D. José María".

El viaje de don José María a Ávila fue rápido, pues el domingo 23 estaba de nuevo en Salamanca, hasta el 25 en que regresó a Burgos. Volvió en los meses sucesivos (nota 217: Anota el 10-2-1938: "Dos misas. La segunda la dice D. José María Escrivá, que ha vuelto a Salamanca. Nos ruegan que les demos hoy de comer aquí él y el Sr. Morán, Vicario de Madrid. Con este motivo tenemos largas conversaciones". El 18 de abril: "Dos misas. La segunda la dice D. José María Escrivá que va para Sevilla". El 3 de mayo, seguramente a petición suya: "Escribo al Sr. Obispo de Valladolid hablándole de la Obra de D. José María Escrivá".


Pág. 413: Fue más tranquila la estancia en esta ciudad (Santiago de Compostela), donde también (Josefa Segovia) recibió numerosas visitas (nota 227: Entre ellas, "vienen D. José María Escrivá y D. Heliodoro y pasan aquí buena parte de la mañana, 18-7-1938) (...).


Pág. 428: En este comenzar de una nueva vida, durante el que también se hicieron presentes los amigos de siempre (nota 4: Anota el 7-12-1939: "Viene don José María Escrivá y me ruega le presente al Sr. Obispo de Salamanca por una carta pues quiere fundar allá. Con gran esfuerzo consigo escribir la carta, pues no puedo tirar de mí al llegar las 9 de la noche").


Pág. 461: Desde principios de 1940 era consiliario de la Institución Teresiana en la diócesis de Madrid por solicitud de ella misma, don Casimiro Morcillo, entonces Vicario General del Obispado (nota 101: "Por la tarde voy a la Vicaría para ver a D. Casimiro y proponerle si quiere ser nuestro Consiliario. Se excusa por sus muchas ocupaciones, pero se le ve muy complacido, porque nos quiere. Quedo en proponérselo al Sr. Obispo. Allí veo a D. José Mª Escrivá".)

(...) A la vez, cultivaba la amistad (Josefa Segovia) con sacerdotes conocidos como don José María Escrivá (nota 102: En 1940 alude a él el Jueves Santo 21 de marzo, el 22 de junio, el 21 de octubre y el 31 de diciembre. En esta fecha dice: "¡Último día del año 1940! [...] Viene D. José Mª Escrivá y hablamos largamente de las cosas de él y de las cosas de ahora". La siguiente visita tuvo lugar el 8 de enero de 1941, y en la síntesis del 15 al 28 de marzo anota: "En todos estos días muchas cosas [...] Visita precipitada de D. José Mª Escrivá para decirme lo de su aprobación". El 15-2-1943 se acercó ella a su casa.


Pág. 490: Continuaban las obras de la finca de Los Negrales; se habían adquirido en muy buenas condiciones unos terrenos en la Ciudad Universitaria de Madrid para edificar el Colegio Mayor, se multiplicaban las visitas (nota 170: Anota el 29-4-1944: "Voy a casa de D. José María Escrivá a felicitarlo por la aprobación de su Obra de Sacerdotes de la Santa Cruz". El 30: "Visita de D. José María Escrivá para agradecer la enhorabuena". El 21 de octubre: "Hablo con D. José María Escrivá y arreglo otra porción de asuntos por teléfono"; el 14-1-1945: "Misa de enferma. Celebra D. Álvaro del Portillo, uno de los hijos de D. José María Escrivá"; el 1 de diciembre: "Asunto enojoso de D. José María E. en el que intervengo con mucho gusto".


Pág. 501: A la "Academia mariana" (acto cultural dedicado al estudio de algún tema mariano, costumbre arraigada en los centros de la Institución teresiana) que tuvo lugar el 27 de mayo (de 1946, en Roma), "acto breve, pero de mucha altura, acudieron, entre otros (...) don José María Escrivá, que estaba en Roma esos días.


Pág. 543: Tenía muy cerca (Josefa Segovia) también a don Casimiro Morcillo, Obispo Auxiliar de Madrid-Alcalá, con quien tuvo correspondencia relativamente frecuente desde 1946. Las alusiones (en su diario) a don José María Escrivá, muy breves, son menores en esta etapa.


Pág. 567: De nuevo en Roma, continuaron las visitas y gestiones, sin perder de vista el tema canónico. El día 30 (de noviembre de 1950), “viene D. Álvaro del Portillo y nos vuelve a explicar nuestro caso en relación con la Provida (Mater Ecclesia), está muy bien”.


Pág 608: A lo largo de 1953, año especialmente difícil para su salud (de Josefa Segovia), decidió afrontar también lo que desde hacía tiempo le estaba produciendo tensión interior. Durante la guerra de España y en los primeros años cuarenta se había mantenido la relación frecuente y cordial con don José María Escrivá, como hemos indicado. Pero, a medida que se fue consolidando la Obra de éste, surgió una situación de gran sufrimiento para Mª Josefa. El 7 de agosto: "Escribo a D. José María Escrivá suplicándole remedie la relación de los suyos con las nuestras, ¡carta más difícil!". Tardó en enviarla (nota 59: El 27 de agosto: "Escribo, y sale al fin, carta para D. José María Escrivá delicada. Lo encomiendo mucho a Nuestra Señora") ya que no la concluyó hasta 20 días después. En ella Mª Josefa le recordaba la estrecha relación que él había tenido con el Padre Poveda y con ella misma, y le hacía algunas reflexiones sobre la injerencia en algunas actividades apostólicas de la Institución, "entendiendo que no quiero separación dolorosa, sino comprensión fraternal". "Yo quiero volver a encontrar a mi hermano José María (así se llamaba usted habitualmente) -era su verdadera súplica-, y por eso le escribo hoy. Escribo confiada y sencillamente".

Un mes después, estando ella en Góliz, "recibo al fin respuesta de D. José María Escrivá; bien". "Quede tranquila de todo", le decía, y no hay más alusiones a él hasta su coincidencia en un viaje desde Roma el 23 de junio de 1954 (nota 60: Más adelante, en abril de 1956, con motivo de haberles sido concedida la "Gran Cruz de Isabel la Católica", dice: "Felicito a los Mons. Vizcarra y Escrivá por la distinción de que han sido objeto por el gobierno".


(Nota propia: En el libro queda perfectamente documentado el hecho de que a Josefa Segovia nunca le agradó que su Institución, fundada por Pedro Poveda como una simple Asociación de fieles, se convirtiera en Instituto Secular, y sólo porque le fue indicado por parte de la curia romana que era deseo expreso de Pío XII, aceptó tal cambio jurídico. Y, en efecto, desde hace unos años, la Institución dejó de ser Instituto secular y se convirtió en Asociación privada internacional de fieles de derecho pontificio).


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