Recuerdo de una corrección fraterna

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Por Mabel, 13.12.2010


Han pasado casi 11 años desde que dejé el opus y todavía de vez en cuando sueño que me falta por hacer la lectura o que tengo que ir al curso anual o al curso de retiro. Cuando me despierto me digo que menos mal que aquello ya quedó atrás.

La manipulación del opus durante más de 20 años fue tan fuerte que siguen quedando restos que de vez en cuando vuelven a salir y por eso estoy escribiendo, seguramente compartiendo y verbalizando aquellas vivencias se vayan borrando del subconsciente.

Esta mañana al levantarme, después de ese mal sueño recordé una de esas correcciones fraternas que ellos llamarían de fondo, no me refiero a esas sandeces que a veces nos corregían del tipo: no debes llevar la chaqueta sobre los hombros cuando vayas a comulgar es mejor que te la pongas.

La corrección fraterna a la que me refiero me la hicieron en Málaga: llevaba más o menos un par de años en Málaga procedente de Madrid y allí se quedó mi familia, estaba trabajando en el colegio Sierrablanca, labor personal donde quien controla el cotarro es el opus a través de las directoras de la Delegación y centros adyacentes. El primer año en el colegio fue ir conociendo a profesoras, alumnas y familias casi todo novedades, además de buscarme alojamiento (era agregada) viví un mes en una residencia luego compartí piso con una señora mayor y al final conseguí un apartamento donde vivía sola. Al siguiente curso ya me sabía las maneras que había en el colegio, las coacciones a los padres y alumnas y me fui decepcionando de todo aquello, ¡con lo ilusionada que llegué!.

Ese curso hice amistad con una de las madres, quedábamos de vez en cuando y era un respiro del ambiente que había en el colegio y en el centro de agregadas. Yo desde luego a esa madre nunca le di la vara con el tema opus.

Y estando así las cosas una supernumeraria me hizo la siguiente corrección fraterna, más o menos me dijo: se te ve muy sola, que tienes tiempo y eso en una persona de la obra no debe ser, hay que tener el día lleno de planes apostólicos.

Y es cierto, yo me encontraba muy sola porque el tenderete opus comenzaba a desmoronarse en serio, me sorprendió la corrección porque me di cuenta que lo de menos era si me encontraba sola y mal, lo que preocupaba era que eso se notara, tocaba fingir y con aquella madre yo no fingía me mostraba como era y los del opus debíamos tener siempre la sonrisa postiza en la cara y decir que siempre todo iba bien.

Si alguien me pregunta sobre el opus en pocas palabras lo defino como una gran mentira que daña a la gente.

Ahora soy una persona feliz sin necesidad de sonrisa postiza. Como todos, hay días y temporadas mejores pero ya todo es de verdad sin fingir que es a lo que me empujaban en aquella corrección fraterna. ¡Cómo les importa aparentar!

Saludos y gracias por la web.



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