Recuerdo de una Licenciatura

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Por ColorEsperanza, 20.02.2008


Leyendo el correo de “Recuerdos de un Doctor" de Cremucio Cordo, me trajo a la mente mi tesis de graduación de Licenciatura, la cual fue el tiempo mas trágico para “mi vocación”, comparto con ustedes las cosas que te sugieren en el Opus Dei, para cumplir con un requisito.

Recuerdo que luego de 2 años y medio de numeraria, me fui a vivir a la única residencia estudiantil de mi país, pues solo había una, cerca de la casa de mis papás y también cerca de la Universidad, por lo que muchas de mis amigas y amigos en ese entonces, no entendían como yo vivía ahí si no era de zona rural, teniendo la casa de mis papás cerca.

Me fui a vivir ahí, a finales de mi carrera, trabajaba y estaba apunto de terminar mis ultimas materias y hacer la tesis.

Esto hace 23 años… mi tesis era realizar un Sistema de Cómputo, programado en lenguaje C, tratando de utilizar la graficación en ese entonces, comprenderán que no tenía computadora, y debía usar las que tenía la Universidad.

Por lo que entonces se adquirió la primera computadora en la Residencia, para uso interno, escribir cartas y que yo pudiera trabajar ahí todo el tiempo posible, el objetivo era terminar de julio a noviembre e irme al Centro de Estudios que estaba en otro país...

Como trabaja en un Centro de Cómputo, no podía dedicar tiempo a mi sistema, por lo que luego del trabajo debía ir a la Universidad, llegar mis materias y escribir el anteproyecto, más todo lo que implicaba ser numeraria, de tal manera que cuando terminara mis materias ese semestre, me dedicara a programar mi sistema.

Cuando terminó el semestre y empezaba con la programación, el tiempo no me daba abasto, comprenderán que aquí no existía correctores de nada, nadie más que mis profesores podían corregirme, o esta bien hecho no lo estaba, por lo que me “sugirieron” que renunciara al trabajo y me dedicara solo a la tesis.

Mi tesis era mas complicada que las que habían hecho algunas en otras carreras, nadie podía meter el hombro, (gracias a Dios), pero como no terminaba en “4 meses”, entonces decidieron que era mejor que dedicara todo el tiempo a la tesis, eso implicaba que lo único que podía hacer era eso: por lo tanto solo podía hacer las normas, comer en la residencia, y atenderme físicamente. Se me “sugirió” que hiciera las normas que podía en la casa, que de camino a la Universidad rezara el Rosario, e hiciera caminado cualquier norma que se pudiera, que no podía participar en las tertulias, ni en otra cosa, recuerdo algunas veces ir leyendo mientras caminaba… era increíble… logré llegar a la Facultad en tiempos record, mientras caminaba, rezaba y también leía caminado. (Creo que debí inscribirme en los Guiness)

Por lo tanto, cuando fueron pasando las semanas, me encontraba como un robot trabajando, pensando y programando, perdí contacto con muchas numerarias que vivían en la misma casa, en mi mismo cuarto, casi no veía a nadie, no participaba de nada.

Tanto que una vez que me enfermé de gripe, nunca vino nadie a ver si me había muerto…, solo una residente furiosa con la directora, que también era supernumeraria, diciéndome que tenia prohibido por la directora darme una antigripal, hasta que ella misma viniera a ver si era cierto que estaba tan mal, mientras yo deliraba de calentura, nunca recuerdo haber visto a la directora, haberme tomado nada ni ese día ni al día siguiente, lo que si recuerdo es de verme en misa temprano, ya bañada y casi desmayándome en el oratoria, por la falta de energía que tenía, y una numeraria en el asiento de atrás tratando de que me sentara para que no me cayera.

Despistadamente disfrutaba con las residentes, sin que las numerarias se dieran cuenta, en las noches. Recuerdo que una que estudiaba ingles, que me leía El Señor de los Anillos, mientras me recuperaba, pues no se como dormía en un cuarto con 5 residentes más, y como yo no sabia si se podía o no leer, no quería que nadie se enterara, y ellas eran unas chicas super normales, pero como yo era numeraria y ya no me importaban algunas cosas, a veces me hacían parte de su grupo. Yo no tenía ni fuerzas para corregirles en algunas tonteras.

De hecho no tuve charla fraterna regularmente, la tenía casi cada 2 meses y medio. Recuerdo que poco poco mis charlas fraternas se reducían a una simple pregunta en el pasillo, de la Directora “Tienes algo importante que decirme?, si todo esta bien entonces luego hablamos” y con mi cansancio empecé a hablar solo con Dios, podía acostarme tan tarde como quisiera, pues los que programan se acordarán que cuando uno tiene un problema de programación se te pasan 4 horas sin darte cuenta.

Recuerdo que como no debía usar la computadora del Centro más que en las noches o cuando la sub-directora no la usara, entonces usaba las de la Universidad todo el día, me llevaba mi almuerzo a la Universidad y trabajaba todo el día ahí, estaba con mis compañeras y compañeros de Universidad (los infieles), que eran los únicos con los que podía hablar en mis tragedias de programación. Repito que hace 25 años no había muchas personas en el Area de Computación, por lo tanto a lo “hecho pecho”.

Recuerdo una vez que llegue la Residencia a cenar a las 9 p.m, (se cenaba a las 7pm.) y como siempre me dejaban la cena en una Bandeja, pero cuando llegue igual que otros días, alguna residente había decidido comérsela, por lo que talvez la administradora sacaba unas galletitas y comía algo.

Llegó entonces una residente con la que me llevaba muy bien, y trajo unas galletas que tenía y se sentó conmigo, al quedarnos hablando unos 10 minutos, recibí una “corrección fraterna”, que recordara que el tiempo era únicamente para trabajar en mi tesis, que no podía perder el tiempo hablando con nadie.

Por supuesto, mis grandes dudas de vocación, las cuales habían empezado un año antes, iban tomando otro ritmo.

Yo vivía en la Residencia pero era como no residente, iba a misa, hacía mi oración, desayunaba y me iba, regresando hasta las 9 p.m todos los días. No tenía charla fraterna, se me hizo exento el ir a las meditaciones y retiros…

Al final de Diciembre, aún mi tesis no estaba lista, por lo que no podía irme al Centro de Estudios, por supuesto se me sugirió que me fuera sin entregar la tesis, pero creo que ahí me puse un poco espesa, pues ya había hecho mucho y tanto trabajo no podía cederlo, por lo que un poco furiosas se me “exigió” que terminara como fuera y dejara el sistema como estaba y convenciera a mis profesores que hasta ahí llegaría. Por supuesto esto era una locura, la cual las entendía perfectamente en su ignorancia en el Area de Cómputo, por lo que decidí hacerlo a mi manera y tomarme el tiempo que necesitaba. Así fue como hasta Mayo fue que terminé, presentando la tesis, sistema y documento.

Cuando tenía que imprimir la tesis, y eso implicaba dinero, me permitieron ir a la residencia del CL, donde había una impresora, y pasara toda la noche imprimiendo. Me tenía que quedar en una sala donde estaba la computadora y mientras imprimía podía acostarme en un sofá que había, me invitaron a cenar ahí y estar con ellas en la tertulia y en la oración del anoche. Sin embargo recuerdo algo que nunca olvidaré: al lado había un cuartito. La directora antes de irse a dormir me dijo que ahí dormía una numeraria (era como de mi edad) y estaba enferma, pero que aunque yo la oyera en la noche me prohibía entrar, y que aunque ella me llamara no podía ir, estaba a escasos 3 metros. No me imagino como yo imprimiendo toda la noche hasta la madrugada ella hubiera podido dormir, además que estaba en otra área totalmente aparte de los cuartos de las demás numerarias. Luego me enteré que ésta numeraria había muerto, yo solo la oí toser unas cuatas veces, pero siempre me pregunté como si alguien esta enfermo pueda pasar la noche tan abandonado.

Mi graduación de bachillerato calzó con la entrega de la tesis de la Licenciatura, recuerdo que una de las residentes, con las que me llevaba muy bien, fue la que me prestó ropa para la graduación, a lo que la Directora no dijo mucho, pues yo no tenía mucha ropa como para ese día, y esta residente disfrutaba mucho sacando de su closet ropa y combinándola conmigo. Al fin cuando mis papás pasaron por mí yo ya estaba vestida para irme.

Luego recuerdo de irme a comer pizza con mis papás y mi papá invitó a mi profesor de tesis (de mi misma edad), lo cual era lo obvio para mi papá luego de tanto esfuerzo, sin él conocer los detalles de tanto trabajo. Por supuesto mi mama insistió en que invitara a la directora y otra numeraria, lo cual no lo hice y le dije que no quería, para poder disfrutar completamente la comida, ya a todo esto mi situación con el OD era diferente.

Y me enviaron al Centro de Estudios una semana después…, de donde me devolví 5 meses después, luego de escribir la carta al Padre, pero eso es otra historia. Recuerdo mi enojo, cuando escribí la carta, cuando quería decirle al Padre como viví mi último año, sin embargo no pude escribirlo: “la culpa la tenía yo”.

Espero se hayan sonreído al oír este relato, a veces creo que nadie lo creería, pero yo fui la que lo viví y no me lo inventé, por lo que no dudo que también haya pasado más veces.

Para los que están haciendo tesis e investigación… por favor disfrútenla… es algo que uno no podrá repetir muchas veces, y es digna de realizarla lo mejor que se pueda, con la mano en el corazón…



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