Quien obedece ciegamente... se equivoca

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Por Flipper, 22.10.2007


Apreciado direrector que nos lees:

Quien obedece ciegamente se equivoca, siempre. Las personas pueden elegir libremente obedecer o tirarse por un barranco, eso no lo discuto. Pero, mi pregunta es: ¿es lógico, que una persona conduzca un coche con unas vendas en los ojos, mientras un "director copiloto" te guía desde el exterior, mediante una radio?. Pues lógicamente no, ya que si te pegas una castaña, te la pegas tú, y el director se queda fuera tan tranquilo.

Un director es un copiloto, que está dentro del coche, que apoya, que ayuda, tomais decisiones, hay confianza, está subido en el mismo barco... pero quien conduce es el conductor... eso es una buena dirección espiritual, una compenetración total y si el director enloquece, el piloto nunca tirará hacia el barranco sin paracaídas, ni irá con los ojos vendados... porque es inteligente y responsable.

Uno debe elegir su copiloto y crear equipo, uno no puede obedecer a tontas y a locas y coger el primer "pardillo" que le pongan. Que ya no somos niños, somos personas, hechas y derechas.

Cuando somos niños, vamos con nuestros padres, ellos nos guian y obedecemos. Cuando llegamos a la adolescencia, intentamos ser nosotros mismos mediante ensayo y error, y aprendemos de ello, a esas edades los errores suelen tener pocas consecuencias, el cuerpo es joven y la mente es ágil para seguir adelante. Cuando superamos la adolescencia, llegamos a la madurez y ya podemos formar familia y ser timoneros de nuestra vida, y cuando llegamos a la vejez, tenemos una madurez que raramente es escuchada, pero tenemos una perspectiva amplia o ya empezamos a chochear. Y eso va ligado siempre, con la edad, y la edad corporal es importante para llegar a la madurez. Y así es la vida, cuando somos niños somos niños y cuando somos maduros somos maduros, y debemos funcionar como tales. No podemos funcionar como niños con 30 o 40 o 50 años.

Tú, director que me lees, me preguntarás, si Jesucristo dijo que fuésemos como niños, pues, claro que sí, y eso es bueno... pero no estamos tocando este tema.

Apreciado director, sé un copiloto, abre los ojos, no pongas vendas... Sr. director, subéte a la barca y no la abandones cuando hay dificultades... Sr. director, pon paracaidas, airbags y toda la seguridad pasiva, los golpes serán más suaves, y los hay... Sr. director, estímula la inteligencia, para algo nos la ha dado Dios... Sr. director enseña a ser responsable... sr. director, eres como un médico, explica por qué le va doler a tu paciente cuando hay que sacar una muela y el porqué hay que sacar esa muela, háblalo, es lo mejor hay alternativas, no le saques la muela y punto... Sr. director haz que la obediencia sea inteligente, ayuda a la persona que asuma con agrado, inteligencia y responsabilidad los contenidos de la dirección espiritual... ya que el que obedece ciegamente y no integra y no lo ama, ciértamente se equivoca.



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