Qué tipo de pastor fue Mons. Escrivá?

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Por Trinity, 26.11.2008


El fin de semana del 14 al 16 de noviembre se celebró en Jaén un Simposio Internacional sobre la supuesta preocupación social de Mons. Escrivá. Como suele suceder cada vez que se reconstruye artificialmente una biografía, al notar la irrealidad de lo que se ha afirmado, me ha aflorado al corazón la dura realidad de los hechos que demuestran que Escrivá no fue el padre con preocupación desinteresada por sus hij@s, que siempre se nos ha contado.

Las autoridades de la Obra pueden montar un tinglado para hablarnos de la gran sensibilidad social de Escrivá. Pero nada de eso resulta creíble a quienes estamos dentro y sabemos del trato real que reciben muchos de sus “hij@s espirituales” en los diversos ámbitos de lo social...

¿Sensibilidad social de quien tuvo a sus hijas Numerarias auxiliares sin seguridad social hasta que no quedó más remedio, porque el Estado empezaba a realizar inspecciones; y no quiso dar de alta a sus sacerdotes (que se han mantenido en esa situación hasta 2007), cuando en los años 70 la Conferencia Episcopal Española incluyó en este régimen a los sacerdotes y religios@s?

¿Qué sensibilidad social tuvo quien -después de afirmar que no debía estar en la Obra nadie sin un sustento económico, para evitar que se quedara por no tener de qué sostenerse- dejó sin sueldo a sus hij@s numerari@s que trabajan en cuestiones internas (lo cual es de estricta justicia)?

¿De qué sensibilidad social estamos hablando, cuando Escrivá no previó ninguna ayuda económica a l@s Numerari@s y Agregad@s que atraviesan un momento de dificultad profesional, aunque hayan ingresado todo durante muchos años?

¿Qué sensibilidad social puede atribuirse a quien estableció que no percibieran ninguna atención económica los que se van de la Obra sin nada (lo que sería un estricto deber de justicia y de caridad)?

¿Tuvo sensibilidad por promover socialmente a sus hij@s espirituales quien no se preocupó de la formación y promoción profesional de numerari@s y sacerdotes, para poder tenerlos máximamente sometidos a la Institución; y no les dio facilidades para su desarrollo profesional, al sacarles constantemente de su sitio?

¿Qué sensibilidad social puede atribuirse a quien ha permitido la expoliación económica de l@s Supernumerari@s y de las familias de l@s Numerari@s, que han pasado estrecheces movidas por su generosidad hacia la Obra; o la manipulación de l@s supernumerari@s para captar a sus hijos?

Yo no veo sensibilidad social en quien ha demostrado una nula preocupación por el respeto a la autonomía personal y al desarrollo de los miembros desde sí mismos (eso sí sería preocupación y amor real hacia sus hij@s); o por la promoción de actividades de ayuda social verdaderamente desinteresadas, que no sean para captar vocaciones de Numerarias Auxiliares –como Montefalco-, o de Agregad@s, o para pura labor de imagen.

Tampoco pondría de modelo de sensibilidad social a quien ha permitido tantos abusos contra las leyes civiles y morales relativas a los derechos sociales y laborales en las empresas educativas dependientes de la institución.

Y así, un largo etcétera. No existe nada en la actividad del Opus Dei que sea verdaderamente desinteresado. Ni el servicio a las diócesis. Todo está enfocado para el beneficio de la institución, que no coincide con el bien de la Iglesia.

La misma organización económica de la Prelatura es una prueba evidente de todo esto, pues ni la Iglesia ni los miembros de la Obra son titulares de los bienes de la institución. La actuación de la institución en los diversos campos socioeconómicos es realmente mucho más interesada que las de los bancos e instituciones financieras. Esta institución vende una falsa santidad a cambio del dinero y del servicio de los miembros. Negocio seguro.

¿Es compatible todo esto con la imagen de buen pastor atribuida al fundador, cuando lo que ha hecho siempre es aprovecharse de sus ovejas para el bien de la propia exaltación, manipulándolas, exprimiéndolas y dominándolas como siervas, sin la menor consideración y respeto hacia sus personas, y marginándolas cuando no le son de utilidad porque desean funcionar con criterio propio y no se dejan manipular? Por ningún lado se aprecia un real amor –que de suyo siempre es desinteresado- por sus hij@s, sino más bien un amor a sí mismo y a su propia creación.

Me resulta escandaloso cómo a base de estos congresos y conferencias están creando un mito sobre algo completamente falso y, lo que es peor, mantienen la manipulación intelectual de los confiados y bienintencionados miembros de la Obra. Todo está pensado por los de arriba. Los miembros no deben ya pensar.


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