Programa de formación inicial (B-10), Roma, 1985/Apartado IV 4

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4. LA NATURALEZA DE DIOS Y SU OBRAR


La esencia de Dios es la Plenitud del Ser Subsistente

a) Dios se ha revelado como El que es o Yo soy el que soy, (cfr. Ex 3,14). Con este nombre manifiesta su Ser trascendente, por encima de nuestra capacidad de comprender, y manifiesta también que permanece cercano a los hombres, fiel siempre a su promesa de salvación (cfr. Catecismo, 205-207)61.

  • Ante la grandeza y la santidad de Dios el hombre debe reconocer su pequeñez (cfr. Catecismo, 208)62. Pero precisamente porque Dios es Santo, es propio de Él el perdón y la misericordia (cfr. Catecismo, 209). Dios se revela «rico en misericordia» (Ef 2,4) hasta dar a su propio Hijo para nuestra redención63.
  • Que la esencia de Dios es el Ser, significa que —a diferencia de toda criatura— no tiene una esencia finita que lo limite a ser de un modo u otro. "Dios es la plenitud del Ser y de toda perfección, sin origen y sin fin (...). Sólo Él es su ser mismo y es por sí mismo todo lo que es" (Catecismo, 213). A diferencia de Dios, todas las criaturas son limitadas64.

La infinita perfección divina

a) Dios es Uno. Hay un único Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo (cfr. Catecismo, 200-203). "El que es", es necesariamente Uno.

61 El Nombre divino "Yo soy" expresa la fidelidad de Dios que "mantiene su amor por mil generaciones" (Ex 34,5-6) a pesar de las infidelidades de los hombres (cfr. Catecismo, 211).

62 Los ejemplos en la Sagrada Escritura son numerosos: cuando Dios se manifiesta, Moisés se cubre el rostro (cfr. Ex 3,5-6), Isaías se lamenta por ser hombre de labios impuros (cfr. Is 6,5), San Pedro pide al Señor que se aparte de él por ser un hombre pecador (cfr. Le 5,8) (cfr. Catecismo, 208).

63 "No ejecutaré el ardor de mi cólera... porque soy Dios, no hombre; en medio de ti yo el Santo" (Os 11,9).

La misericordia divina es un atributo propio de la paternidad de Dios, porque perdonar es característica propia de los padres (Cfr. SANTO TOMAS DE AQUINO, Summa Theologiae, I, q.21, a.3, c).

64 De ahí que, de todos los seres, aparte de Dios, se puede preguntar ¿por qué son, por qué existen?, pues lo que son (su esencia) no implica que sean. Pero en Dios no cabe esa pregunta, porque "es El que es".


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— Dios es Uno en el sentido de que es la unidad perfectísima, sin división interior65 .

b) Dios es la Verdad, porque es el Ser y porque su Palabra es infinitamente verdadera66 .

  • "Dios es la Verdad misma, sus palabras no pueden engañar. Por ello el hombre se puede entregar con toda confianza a la verdad y a la fidelidad de la palabra de Dios en todas las cosas. El comienzo del pecado y de la caída del hombre fue una mentira del tentador que indujo a dudar de la palabra de Dios, de su benevolencia y de su fidelidad" (Catecismo, 215).
  • Dios es el Bien, es la misma Bondad67. En sentido pleno, "sólo Dios es bueno" (Le 18,19). Ha creado todas las cosas por su bondad, y la manifiesta en la profusión de sus bienes. En Dios se encuentra el fin último de todas las criaturas.
  • Dios es la Belleza, pues posee todas las perfecciones en la máxima armonía (identidad)68. La belleza de la creación es reflejo de la Belleza divina.
  • Dios es espíritu (loann 4,24). Dios no tiene cuerpo y es absolutamente simple, en el sentido preciso de que no hay en Él composición.
  • Dios es inmutable: "en Él no hay cambios ni sombras de variación" (lac 1,17)69. Es eterno (cfr. Ps 90,2), sin principio ni fin, y sin sucesión temporal70. Dios es inmenso y omnipresente: no está sujeto al espacio, y está presente en todas las cosas71.
  • Dios es Amor (I loann 4,8.16). Al revelar el misterio de la Santísima Trinidad72 , Dios ha manifestado que no es una soledad, sino una comunión de Personas en la unidad de la Divinidad. "Solamente así se hace comprensible la verdad de que Dios en sí mismo es Amor"73.

65 La unidad de Dios es perfecta, porque es el Ipsum Esse, absolutamente simple. Es una unidad infinitamente simple y distante de la unidad de la criatura que es siempre unidad de composición (entre ser y esencia).

El politeísmo es el error de afirmar que hay varios dioses.

66 Algo es verdadero en la medida que es (verdadero en sentido ontológico). Dios es el Ipsum Esse subsistens, y por eso es la Verdad.

Además, también decimos que Dios es la Verdad porque su conocimiento es infinitamente verdadero y Causa de toda verdad. "Es verdad el principio de tu palabra, por siempre" (Ps 119,160). "Mi Señor, tú eres Dios, tus palabras son verdad" (II Sam 7,28). Por eso las promesas de Dios se realizan siempre (cfr. Deul 7,9).

67 "La razón de bien consiste en que algo es apetecible [deseable]. Pero algo es deseable en cuanto es perfecto... y algo es perfecto en la medida en que es en acto. De donde resulta que algo es bueno en tanto que es, pues el ser es la actualidad de todas las cosas... El bien y el ente se identifican realmente, con la diferencia de que el bien añade la razón de apetibilidad [ser deseable]" (SANTO TOMAS DE AQUINO, Summa contra gentiles, I, c. 1).

68 Una definición clásica de belleza: "aquello cuya contemplación agrada" (SANTO TOMAS DE AQUINO, Summa Theologiae, I, q.5, a.4, ad 1).

69 Dios es Acto Puro, plena e infinita actualidad, que se identifica realmente con su infinito poder.

70 Se llama eternidad a la duración sin sucesión ("la perfecta y simultánea posesión de una vida interminable", según BOECIO, De consolatione, ffl, 2). No es sólo la carencia de principio y de fin, sino también la exclusión de un antes y un después. Es el siempre presente.

71 En el tema 6, n.2, f), se explica la presencia de Dios en las criaturas.

72 La Santísima Trinidad se expone en el tema 5.

73 JUAN PABLO II, Enc. Mulieris dignitatem, 15-VIII-1988, n. 7.

"El ser mismo de Dios es Amor. Al enviar en la plenitud de los tiempos a su Hijo único y al Espíritu de Amor, Dios revela su secreto más último (cfr. / Cor 2,7-16; Ef 3,9-12). Él mismo es una eterna comunicación de amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y nos ha destinado a participar en Él" (Catecismo, 221).


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h) Las consecuencias para la vida cristiana de la fe en el único Dios son numerosísimas: reconocer y adorar su grandeza y su majestad; vivir en acción de gracias; acudir a su misericordia; confiar en su infinita bondad y en su poder; escuchar su Palabra de Verdad; contemplar la impronta de su belleza en las cosas creadas; vivir de cara a la eternidad; descubrir la presencia divina (cfr. Camino, 267). Y también: "reconocer la unidad y la verdadera dignidad de todos los hombres" y "usar bien de las cosas creadas" (Catecismo, 225-226).

  • Imitamos de alguna manera la unidad de Dios, por la unidad de vida: la sencillez es como la sal de la perfección74.

El obrar divino

a) Dios es vida infinitamente perfecta, es un "Dios vivo" que da la vida a todo lo que existe75. Dios posee inteligencia y voluntad infinitas: no como simples capacidades de obrar, sino como Acto infinito y eterno de conocer y amar: a Sí mismo, y en Él a toda criatura. Todo lo sabe y todo lo puede.

— Son operaciones ad extra de Dios las que tienen efecto en las criaturas; las operaciones ad intra son las procesiones de las Personas divinas en el seno de la Santísima Trinidad.

b) "Dios es Padre todopoderoso. Su paternidad y su poder se esclarecen mutuamente. Muestra, en efecto, su omnipotencia paternal por la manera como cuida de nuestras necesidades (cfr. Mt 6,32); por la adopción filial que nos da: «Yo seré para vosotros padre, y vosotros seréis para mí hijos e hijas, dice el Señor todopoderoso» (II Cor 6,18); finalmente, por su misericordia infinita, pues muestra su poder en el más alto grado perdonando libremente los pecados" (Catecismo, 270).

e) "La fe en Dios Padre Todopoderoso puede ser puesta a prueba por la experiencia del mal y del sufrimiento. A veces Dios puede parecer ausente e incapaz de impedir el mal. Ahora bien, Dios Padre ha revelado su omnipotencia de la manera más misteriosa en el anonadamiento voluntario y en la Resurrección de su Hijo, por los cuales ha vencido el mal. Así, Cristo crucificado es «poder de Dios y sabiduría de Dios. Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres» (I Cor 2,24-25). En la Resurrección y en la exaltación de Cristo es donde el Padre «desplegó el vigor de su fuerza» y manifestó «la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes» (Ef 1,19-22)" (Catecismo, 272).

74 Cfr. Camino, 305.

75 La inmutabilidad divina no es ausencia de vida, sino plenitud siempre actual de vida y actividad.

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Incomprehensibilidad de Dios y carácter analógico de nuestro conocimiento de Dios

  • Nuestro conocimiento de Dios es verdadero conocimiento, pero analógico: a partir de la semejanza con Dios que tienen las cosas del mundo (por ser efectos de la acción creadora), pero teniendo en cuenta que Dios trasciende toda criatura, de modo que "entre el Creador y la criatura no se puede señalar una semejanza tal que la diferencia no sea mayor todavía"76 (cfr. Catecismo, 41 y 43).
  • En todo lo que decimos de Dios hay afirmación (se afirma de Dios la perfección de las criaturas), negación (se niega el modo finito, limitado, en que esa perfección está en las criaturas) y eminencia (se atribuye a Dios la perfección de modo eminente).
  • Dios es Infinito, y no puede ser abarcado por ninguna inteligencia finita (es Incomprehensible) (cfr. Catecismo, 42). No poseemos un conocimiento verdadero de Dios hasta que advertimos que su Ser está por encima de cuanto podemos pensar de Él (cfr. Catecismo, 40).
  • De aquí se deriva una exigencia de la humildad: que no podemos pretender medir a Dios con el rasero de nuestra inteligencia limitada y falible, ni comprender plenamente sus designios; lo entendemos más en la medida en que le amamos más, porque Dios es Amor77.
  • Junto a esta humildad, debe haber un afán grande de conocer cada vez mejor a Dios78.

Bibliografía básica:'

Catecismo de la Iglesia Católica, 199-231; 268-274.

Lectura recomendada:

Homilía "Humildad", en Amigos de Dios, nn. 104-109

76 CONCILIO IV DE LETRÁN: DS, 806.

77 "Si comprendiera las grandezas de Dios, si Dios cupiera en esta pobre cabeza, mi Dios sería muy pequeño..., y, sin embargo, cabe —quiere caber— en mi corazón" (De nuestro Padre, Catequesis en América, III, p.75).

78 "¿Cómo va a caber Dios Todopoderoso, Sapientísimo, en tu cabeza y en la mía? Yo doy muchas vueltas, con el entendimiento, al misterio de la Santísima Trinidad. Me enamora leer cosas de la Trinidad y la Unidad de Dios, y cuando algunas veces me parece que veo una lumbre, una luz, me pongo contento. Y cuando me encuentro sin luces, me pongo más contento y digo: ¡Señor, qué grande eres! ¡Qué pequeño serías, si yo pudiera comprenderte! Es lógico que no lo pueda entender" (De nuestro Padre, en Dos meses de catequesis I, p. 109).

Como Dios es el Sumo Bien y la Suma Verdad, el conocimiento y el amor de Dios son lo que más llena el alma: un poco de conocimiento de Dios sacia más que el perfecto conocimiento de cualquier criatura.