Programa de formación inicial (B-10), Roma, 1985/Apartado III 9

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APARTADO III Charla nº 9

Régimen

En el Opus Dei, lo importante es el "apostolado diario, corriente, menudo si se quiere, pero perseverante y divinamente eficaz"(Conversaciones, n. 63) de cada uno de sus miembros; éstos acuden a la Otra solo para recibir la ayuda espiritual que es menester para alimentar su afán de santidad y su apostolado.

"Esto exige una cierta estructura, pero siempre muy reducida: se ponen los medios oportunos para que sea lo estrictamente indispensable" (Ibid.). Porque "damos una importancia primaria y fundamental a la espontaneidad apostólica de la persona, a su libre y responsable iniciativa, guiada por la acción del Espíritu; y no a las estructuras organizativas, mandatos, tácticas y planes impuestos desde el vértice, en sede de gobierno" (Ibid., n. 19)."

"La labor de los directores del Opus Dei se encamina principalmente a hacer que a todos los socios llegue el espíritu genuino del Evangelio (...), a través de una sólida y oportuna formación teológica y apostólica. Después, cada uno obra con completa libertad personal y, formando autónomamente su propia conciencia, procura buscar la perfección cristiana y cristianizar su ambiente, santificando su propio trabajo, intelectual o manual, en cualquier circunstancia de su vida y en su propio hogar" (Ibid., n. 35).

El Opus Dei no se edifica sobre comités, asambleas, encuentros, etc. (cfr. Ibid., n. 63). Es más bien una organización desorganizada, en el sentido de "que se da primacía al espíritu sobre la organización, qué la vida de los socios no se encorseta en consignas, planes y reuniones. Cada uno está suelto, unido a los demás por un común espíritu y un común deseo de santidad y apostolado, y procura santificar su propia vida ordinaria" (Ibid., n. 63). "Esa desorganización organizada aparece incluso en las mismas obras apostólicas corporativas que el Opus Dei realiza" (Ibid., n. 19).

El gobierno de toda la Prelatura corresponde al Padre, al que ayudan sus Vicarios y Consejos (llamados Consejo General, para los hombres, y Asesoría Central, para las mujeres). El gobierno central dirige "en líneas fundamentales el apostolado de la Obra en todo el mundo, dejando un amplísimo margen de iniciativa a los directores de cada país” (Conversaciones, n. 53).

"El gobierno central de la Obra deja a los gobiernos regionales -que gozan de autonomía prácticamente total- la responsabilidad de dirigir, promover y organizar aquellas actividades apostólicas concretas, que juzguen más convenientes: desde un centro universitario o una residencia de estudiantes, hasta un dispensario o una granja escuela para campesinos. Como lógico re-

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sultado, tenemos un mosaico multicolor y variado de actividades: un mosaico organizadamente desorganizado" (Ibid., n. 19).

Los gobiernos regionales son también colegiales, y están presididos por un Consiliario o Vicario Regional, que gobierna las dos Secciones con la colaboración de sus respectivos Consejos: la Comisión Regional y la Asesoría Regional.

Entre el Consiliario Regional con sus Consejos y los Consejos locales, pueden existir organismos Intermedios de dirección, que son las Delegaciones dependientes de la Comisión o de la Asesoría.

"Pero toda la actividad de estos organismos se dirige fundamentalmente a una tarea: proporcionar a los socios la asistencia espiritual necesaria para su vida de piedad, y una adecuada formación espiritual, doctrinal religiosa y humana. Después, ¡patos al agua! Es decir: cristianos a santificar todos los caminos de los hombres, qué todos tienen el aroma del paso de Dios" (Ibid.).

El Consejo local es el más inmediato responsable de la formación espiritual de los miembros. Cada uno, a través de sus Directores inmediatod, se une estrechamente al Padre. De modo que con la providencial estructura de la Obra y el espíritu sobrenatural que la anima, se, garantiza la unidad espiritual, moral y jurídica de todo el Opus Dei, al tiempo que, -más que respetar- se potencia maravillosamente la espontaneidad e iniciativa apostólica de cada uno, que, como un ascua viva, quema con el fuego del amor de Dios todo cuanto toca, o al menos eleva la temperatura espiritual del ambiente que le rodea.

También ha querido el Señor para su Obra que el gobierno -a todos los niveles- sea colegial: no hay tiranías. "Detestamos la tiranía, especialmente en este gobierno exclusivamente espiritual del Opus Dei" (Ibid., n. 35). En el 0pus Dei, de una vez por todas, al tirano lo hemos "matado por la espalda".

"Está dispuesto que en todas nuestras casas y Centros, en todas nuestras actividades, haya un gobierno colegial, porque ni vosotros ni yo nos podemos fiar exclusivamente de nuestro criterio personal. Me da mucha alegría que améis el gobierno colegial y que tengáis horror a la tiranía. No tiene por qué conceder Nuestro Señor luces a una persona que no ha sabido formar a sus colaboradores. El gobierno colegial es manifestación de humildad» porque significa que cada uno no se fía de su propio juicio" (De nuestro Padre).

Como muestra de cariño y para encomendarles, conviene conocer los nombres de los Directores centrales, regionales y -en su caso- de la Delegación.